BIENVENIDOS AMIGOS PUES OTRA VENEZUELA ES POSIBLE. LUCHEMOS POR LA DEMOCRACIA LIBERAL

LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA
Mostrando entradas con la etiqueta CONTROLES. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CONTROLES. Mostrar todas las entradas

viernes, 28 de agosto de 2015

NEURO J. VILLALOBOS RINCÓN, ¡NO MÁS REMIENDOS!

“La agricultura, el comercio y la industria son el origen de la abundancia y prosperidad nacional, y el verdadero y más inagotable manantial de la riqueza.” Simón Bolívar
El desarrollo tecnológico se ha constituido en un insustituible motor del desarrollo de los pueblos, su aliado y complemento. No sólo ha incidido en el bienestar material de la humanidad, sino que ha permitido extender su espiritualidad a un ritmo y velocidad exponencial. Ese hecho, ha generado una interdependencia global desde el punto de vista económico, político y cultural que hay que tomar en consideración para la definición y elaboración de las políticas públicas en los países que pueblan el planeta. Hechos históricos, algunos más lejanos y otros más cercanos lo comprueban.

Los países requieren planificar su desarrollo, determinar sus estrategias y concretar sus acciones en función de escenarios posibles y factibles. Saber lo que somos, donde estamos, hacia donde vamos y con qué contamos es fundamental. 
Lo que vivimos actualmente en Venezuela son las consecuencias de la improvisación, la ignorancia audaz y la corrupción que se ha inoculado en el alma de los gobernantes.
Es inaudito que nos haya tomado por sorpresa, en un corto período, la baja en los precios del petróleo, la disminución de las reservas internacionales del país, el estancamiento económico por varios trimestres, y la aceleración de la inflación que se ubica en la más alta del mundo. La confluencia de estos fenómenos ha puesto en peligro la subsistencia del venezolano, que el gobierno enfrenta con remiendos y retazos tratando de recomponer el tejido económico y social de la nación que se encuentra hecho girones. La situación política se asemeja a una olla de presión y el gobierno no consigue la válvula de escape. Continúa irresponsablemente inventando y propiciando situaciones escandalosas y peligrosas sin reparar en su costo humano, con lo cual la explosión social luce inevitable.
El país no puede seguir adelante remendado a base de controles, expropiaciones y  arrebatos oficiales; con señalamientos hacia otros lados buscando culpables. Este gobierno debe asumir su responsabilidad y la del anterior. Sus resultados los condenan: más pobreza y más desastre económico que ha afectado y afecta las condiciones humanas de los venezolanos.
La situación se torna insoportable económicamente; insostenible políticamente e inviable socialmente. Las soluciones requieren una visión global y futurista, no más remiendos, porque lo que se requiere y se precisa es la elaboración de un tejido nuevo.
Neuro Villalobos
nevillarin@gmail.com
@nevillarin

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, SIN COMUNISMO UN MUNDO MEJOR ES POSIBLE, ESTO NO PUEDE CONTINUAR, TERCERA VIA, DESCENTRALIZAR, DESPOLARIZAR, RECONCILIAR, DEMOCRACIA PARLAMENTARIA, LIBERTARIO ACTUALIDAD NACIONAL, VENEZUELA, NOTICIAS, ENCUESTAS, ACTUALIDAD INTERNACIONAL,

miércoles, 6 de mayo de 2015

SAÚL GODOY GÓMEZ, ¿OBREROS REVOLUCIONARIOS?

En un artículo de Roger Kimball titulado Hayeck y los intelectuales, nos recuerda que fue Lennín , en 1917, mientras construía su paraíso obrero socialista en Rusia, el que dijo: “Toda la sociedad se convertirá en una sola oficina y en una sola industria con igualdad de trabajo para todos e igualdad de paga”. 

Lamentablemente sabemos lo que sucedió con aquel sueño convertido en pesadilla, llegó el punto en que el trabajo era escaso y la paga no valía nada, la gente moría de hambre.
Trotsky había señalado que, cuando el Estado era el único empleador, “el que no trabaja no come”, ante la calamitosa situación que se vivía en la Rusia de su tiempo cambió la frase por “el que no obedece no come”.  Los únicos que podían decir, que les iba bien, era el pequeño grupo de la “nomenklatura”, o sea, la oligarquía comunista cercana a los líderes del proceso.
Es por ello que no comprendo a los líderes obreros de esta “robolución”, o son unos idiotas que creen en el cuento de un paraíso socialista, o son unos vivos que quieren ser parte de la “boliburguesía” a costa de los obreros que han engañado con las promesas de que no hay mejor patrono que el Estado, ni mejor vida que la del sacrificio por el sueño de Bolívar.
En ambos casos, son unos criminales que llevan a sus camaradas al degolladero; frente al Estado socialista, en un sindicato chavista no tienen derechos pero sí obligaciones, son carne fresca para el molinillo revolucionario, no pueden reclamar, ni protestar, obedecen o se mueren de hambre.
El dictador Maduro se la pasa recordándoles que antes eran explotados por los empresarios neoliberales, que eran alienados por unas miserables monedas los quince y últimos, que eran obligados a gastar su sueldo en necesidades que no eran reales, sino basura que promovía la publicidad, que eran ellos, los que tenían que tragar polvo y respirar candela en las fundiciones, mientras los dueños de las empresas se enriquecían a su costa.
¿Qué les está diciendo realmente?  Por alguna razón que desconozco, Maduro cree que obedecerlo a él es mejor que ser contratado por un empresario, que la relación obrero-patronal es inmoral, pero la relación soldado-tropa que él quiere, es de lo más pura y conveniente para los obreros.
¿Cuál es el negocio que les propone? Olvídense de los sindicatos como organizaciones que defienden sus derechos y buscan una mejor calidad de vida para los obreros, olvídense de huelgas, paros, reclamos salariales, contratos colectivos, seguros y prestaciones, olvídense de negociar con el patrono, obedecen o “se van a freír monos”. 
El engaño viene disfrazado de “ahora ustedes son dueños de la empresa”, y de un plumazo les quita su condición de clase obrera y los hace empresarios socialistas. Pero, a diferencia de sus anteriores patrones, ustedes no le van a ver “el queso a la tostada”, no ganarán un centavo, no verán bonos, ni repartirán dividendos, ni habrá ganancias; a diferencia del capitalismo, recibirán bolívares super devaluados, si tienen suerte, tickets de racionamiento que sólo podrán gastar en las tiendas del Estado y para, luego de hacer una larga cola, cambiarlos por lo que exista en los anaqueles para ese momento.
Pero, mosca!!!
En aras de la integración latinoamericana, la fabrica de la que son “dueños” puede cerrar en cualquier momento, ya que los productos que hacen podrían ser sustituidos por unos más baratos que hacen los hermanos bolivianos, o quizás, porque nos pagan en trueque por petróleo inunden el mercado por otros productos que hacen los hermanos brasileños; además, pueden perder el trabajo si los hermanos cubanos se les ocurre montar una fábrica igual a la de ustedes, o peor, venir a dirigir la empresa en la que laboran.
La otra cosa con la que tendrá que aprender a vivir esta nueva clase de “empresarios socialistas” es la cuota que tienen que cubrir de acuerdo a la planificación de las necesidades de la “robolución”; es decir, ustedes, que son los dueños de la empresa socialista, van a tener no sólo que comprar sus materias primas y servicios a los precios que alguien en algún ministerio crea que deben pagar (si es que existen), sino que van a producir lo que otro ministerio les diga y al precio que ellos crean conveniente para el proceso.
Al final del día estarán mucho peor que antes, ahora van a tener que trabajar para nada, pero cantando las canciones de Alí Primera, y si se les ocurre protestar, les mandarán a la Guardia Nacional para que los agarre a palos.
Lo bonito del socialismo es que si se quedan sin trabajo, no importa, pueden recibir sin ningún costo medio kilo de arroz, una lata de sardinas, un paquetico de café y una botellita de aceite al mes (si los hay), y si se enferman podrán ir a los módulos de salud de Barrio Adentro, para que unos estudiantes revolucionarios practiquen con sus cuerpos lo que Esculapio no se atrevía hacer con un cerdo, en la búsqueda de los males que aquejan la salud de los pueblos socialistas.
Pronto verán a sus líderes obreros comiendo en lujosos restaurantes, montados en espléndidas Hummer, viviendo en bonitas quintas en buenas urbanizaciones, sólo los verán cuando les traigan la noticia: “Hermano, camarada, la revolución te tiene otro destino…”
Los sindicatos chavistas están condenados a desaparecer desde su nacimiento debido a sus propias contradicciones, son básicamente dos: 1) En un sindicato de trabajadores no debe estar incluido el patrono, en este caso, al gobierno. No tiene ningún sentido que el mayor empleador del país ande promoviendo el sindicalismo en sus propias instituciones y empresas, organizándolo, financiándolo, designando sus directivos a dedo y dirigiéndolo con fines políticos, para sólo favorecen al partido de gobierno.
2) En un sindicato de trabajadores no puede estar incluido el Estado; el mundo de los trabajadores organizados se mueve en tres dimensiones: los trabajadores, los empresarios y el Estado.  El Estado, el que regula y crea las leyes, es el factor que supuestamente debería velar porque las instituciones funcionen, conserven su independencia y gocen de buena salud; es decir, en una situación laboral, el Estado debería ser el fiel de la balanza entre empresarios y trabajadores.
Pero el chavismo, con su turbio discurso, se empeña en desconocer a otros actores en la sociedad venezolana, para ellos, el Estado lo debe ser todo; sus argumentos sobre justicia social y bolivarianismo, salpican cada resquicio de la iniciativa social con una ambición de dominio que es demente.
Los sindicalistas chavistas son peones del gobierno, no representan a los intereses de la clase obrera, son voceros de uno de los peores negocios que se le pueden plantear a un trabajador; la oferta se resume en, si me apoyas, si te haces miembro de mi sindicato, obtendremos mucho más del Estado que los otros sindicatos, ya que nuestros camaradas son los jefes de esta empresa del Estado o ministerio, ellos son los que hacen las leyes, los que controlan los tribunales laborales, el seguro social, los impuestos, el presupuesto.
Nosotros somos los únicos que podemos conseguir para ti, empleado, obrero o profesional las mejores condiciones posibles, porque simplemente somos el gobierno.
No se dan cuenta de la trampa: si eres miembro de un sindicato rojo tienes que seguir la línea del gobierno, no tienes otra instancia a la cual acudir, nadie va a defenderte, vas a tener que ser feliz con tu trabajo, tendrás que estar satisfecho con tu miserable sueldo, no podrás aspirar a nada más sino lo que le ocurra al jefe darte, y si te rebelas, si protestas, corres el peligro de ser declarado traidor a la revolución, perderás el empleo y no podrás conseguir otro trabajo en la administración pública, además, siempre habrá un cubano que te remplace.
En resumen, el chavismo instaura con su movimiento sindical una nueva fórmula de esclavitud en todo el país.
Para los dirigentes obreros chavistas, el negocio es redondo, obtienen prebendas, dinero y el poder que se deriva de asignar contrataciones a dedo de modo de pastorear a los trabajadores incautos, a los que obligan a que vistan de franela y gorra roja para llenar espacio en las calles y en los patios de las industrias en apoyo al líder máximo de la revolución bonita.
Con ellos, los intereses de los trabajadores no importa tanto, como el odio que hay que sentir hacia el imperio y el capitalismo salvaje, ahora es más importante la unidad Latinoamericana que los sueldos y prestaciones, y si no me creen vean lo que sucede con los trabajadores petroleros o los de Guayana que tienen que matarse entre ellos para conseguir empleo.
A estas alturas y con este gobierno, es mejor ser sindicalista del gobierno y tener la esperanza de que mañana, seremos los gerentes y dueños de las empresas que hoy quebraremos con huelgas y paros, para complacer a este sindicalismo endógeno, socialista, corrupto e inhumano. -  
Saul Godoy Gomez
saulgodoy@gmail.com
@godoy_saul

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, SIN COMUNISMO UN MUNDO MEJOR ES POSIBLE, ESTO NO PUEDE CONTINUAR, UNIDAD NACIONAL ALTERNATIVA, DESCENTRALIZAR, DESPOLARIZAR, RECONCILIAR, DEMOCRACIA PARLAMENTARIA, LIBERTARIO ACTUALIDAD, NACIONALES, VENEZUELA, NOTICIAS, ENCUESTAS, INTERNACIONAL, ALEMANIA, ESTADOS UNIDOS, ESPAÑA, COLOMBIA, ARGENTINA,

martes, 28 de abril de 2015

VICENTE BRITO, "LAS REGULACIONES Y CONTROLES IMPUESTAS POR EL GOBIERNO AL SECTOR PRIVADO REDUCEN SU CAPACIDAD DE PRODUCIR, RED POR LA DEFENSA AL TRABAJO, LA PROPIEDAD Y LA CONSTITUCIÓN.-

Es evidente que los constantes y crecientes controles gubernamentales aplicados por parte del gobierno al sector económico privado del país, complica aún más la situación que afecta a los venezolanos; lo observamos en las dificultades encontradas para solucionar nuestras necesidades que se convierten en complejidades. No solo por la situación de escasez y altos precios, sino por seguir el gobierno imponiendo más controles, regulaciones y sanciones a los privados que reducen su capacidad de producir y distribuir bienes y servicios. Los cuales cubrían anteriormente todas las necesidades de consumo de los venezolanos.

Cuando analizamos todas las decisiones tomadas por el gobierno en los últimos 13 años, estas han conducido a un proceso de liquidación  del sector privado. La evidencia la tenemos en la cantidad de empresas que han desaparecido y el resto han visto reducir su capacidad de producir. Todo ello por los crecientes controles que han sido y están siendo implementados constantemente, así como las excesivas regulaciones que  se fundamentan en las "denuncias gubernamentales", que la escasez y la creciente inflación son responsabilidad de las empresas privadas que en su afán especulativo utilizan estas estrategias de propiciar el desabastecimiento y la subida de precios. Denominada "GUERRA ECONÓMICA"

Con ello pretenden ocultar la cantidad de errores que el gobierno ha cometido, con sus decisiones en políticas públicas aplicadas en materia económica que nos han llevado a la actual situación social que nos coloca, dentro de los 5 países del mundo con mayores niveles de escasez y entre los primeros en niveles inflacionarios, así como con crecientes niveles de pobreza.

Cuando analizamos el marco regulatorio existente en el país y lo comparamos con otros países que tienen un modelo político-ideológico parecido al nuestro, tales como Bolivia, Nicaragua y Ecuador nos encontramos que este no es aplicable en ellos y que por el contrario la estrategia de sus políticas públicas empujan las mejoras sociales con el crecimiento económico liderado por un sector privado fuerte, que no está sujeto a las limitaciones y descalificaciones en que se encuentra el venezolano.

Hoy a las empresas privadas se les limita cada día más en su capacidad de producir y la mayoría de ellas tienen que hacer magia para sostener sus pérdidas y  a sus trabajadores. Hasta que las reservas de sus propietarios lo resistan. Así lo han demostrado a lo largo y ancho del país, las que han aguantado y resistido esta incomprensible arremetida por parte de un gobierno que los ve como adversarios y no de los aliados necesarios y convenientes para lograr el desarrollo nacional.

Lamentablemente nos dirigimos a la desaparición de buena parte del conglomerado empresarial privado venezolano y con ello a una desmejora preocupante en nuestra capacidad de consumo y estándar de vida.

Vicente Brito
vicent.brito@gmail.com
@vicentejbrito
Presidente
Red por la defensa al Trabajo, la Propiedad y la Constitución 

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, SIN COMUNISMO UN MUNDO MEJOR ES POSIBLE, ESTO NO PUEDE CONTINUAR, UNIDAD NACIONAL ALTERNATIVA, DESCENTRALIZAR, DESPOLARIZAR, RECONCILIAR, DEMOCRACIA PARLAMENTARIA, LIBERTARIO ACTUALIDAD, VENEZUELA, INTERNACIONAL, NOTICIAS, ENCUESTAS,

domingo, 5 de abril de 2015

CHARITO ROJAS, VIA CRUCIS VENEZOLANO,

Quien lleva a casa dinero ganado con la corrupción da de comer a sus hijos pan sucio. Papa Francisco
Son 14 las estaciones del Vía crucis, una devoción católica que narra los episodios culminantes de la dolorosa pasión de Jesucristo. Los creyentes siguen esa ruta que internaliza el sufrimiento divino, en búsqueda de respuestas, conociendo las ofensas y dolores, reflexionando sobre el objetivo de tanto dolor. El final es hermoso: el sufrimiento tiene por objetivo lograr el perdón para los hombres y sus pecados, ofreciendo la vida eterna a quienes se arrepienten y tienen fe.
El arrepentimiento tiene un valor inconmensurable en las relaciones con Dios pero también entre los hombres. Significa reconocer los errores, querer enmendarlos y contar con el perdón de quienes han resultado dañados por las malas acciones. Esto es un duro camino, lo llamamos “viacrucis” porque lleva implícito mucho dolor, encontrar el camino correcto y sobre todo, grandeza a veces sobrehumana para pedir perdón o ser perdonados.
En estos tiempos revolucionarios cualquier meditación nos lleva inmancablemente a transpolar cualquier situación al caso que vivimos los venezolanos en un país donde las puertas y ventanas parecen haberse cerrado a la vida buena, a la prosperidad y hasta a la bondad. Venezuela atraviesa por una clásica batalla entre el bien y el mal, entre la libertad y la esclavitud, entre la justicia y la arbitrariedad. Más que nunca están desatadas fuerzas malignas que conducen a la anarquía y la muerte. Hay miedo al futuro perturbador y miedo al presente que puede dañarnos si no nos sometemos.
Un verdadero viacrucis vive Venezuela desde hace más de tres lustros. El país sufre embates en todos los planos, como nación, como estado, como ciudadanos. El daño que le ha hecho una revolución destructora del país tiene muchas estaciones, pero para seguir lo establecido, resumiremos en 14 las estaciones dolorosas de nuestra Venezuela.
1. Inseguridad: casi 200.000 muertes violentas desde 1999.Venezuela es el segundo país en América en número de homicidios por cada 100.000 habitantes. Según el informe 2014 de Fiscalía, el 94% de esos crímenes quedan impunes. La inseguridad también es secuestro, hurtos, robos, atracos. Esto cambió las costumbres y la vida de los venezolanos, ocultos tras las rejas de sus casas. Además de pagar costos altísimos para protegerse del hampa: guardaespaldas, blindajes, muros, sistemas de vigilancia, cerramiento de calles, seguros. Después de 22 planes fallidos de seguridad, el gobierno sigue sin cumplir su obligación de proteger la vida y los bienes de los ciudadanos.
2. Desabastecimiento y escasez: la evidencia del fracaso de las políticas económicas para la producción de alimentos y productos básicos está en las carencias que sufren los venezolanos, deambulando de un mercado a otro en búsqueda de productos. Hasta un 90% de escasez se registra en productos básicos como la leche, la harina de maíz, aceite, pollo, carne, productos de limpieza, gracias a
3. Expropiaciones. El “¡exprópiese!” del finado ha traído las catastróficas consecuencias que cualquier ser sensato preveía: todo lo que se expropió está hoy arruinado. Se hizo un inmenso daño a los legítimos dueños de lo expropiado para nada: casi tres millones de hectáreas abandonadas, las industrias expropiadas paralizadas. Encima el país demandado en tribunales internacionales por transnacionales despojadas: Venezuela ha perdido ya cinco demandas y debe pagar más de 2.000 millones de dólares (por ahora) en indemnizaciones.
4. Control de cambios y de precios. El control de cambios es una medida temporal pero en Venezuela ya tiene 12 años instaurado un férreo control que ha ahorcado a la industria y el comercio nacional, además de limitar con despotismo la libertad de los venezolanos de viajar con las divisas que desee. El control de cambios acompañado por el de precios no da espacio al libre juego de la oferta y la demanda, así como ha producido un mal mayor:
5. Escasez de repuestos, equipos, medicinas. La imposibilidad de importar repuestos y equipos que no se producen en el país impacta la industria automotriz, no hay repuestos para vehículos, la flota de transporte de carga y de pasajeros reporta un 50% de paralización. No hay repuestos para electrodomésticos ni para otras maquinarias. Y lo más grave: no hay repuestos para equipos médicos, tomógrafos, resonadores y otros equipos de diagnostico están paralizados en un 70% en todo el país. Las farmacias reportan escasez total en rubros vitales como antihipertensivos, medicinas para la tiroides, VIH, anticonvulsivos, tratamientos oncológicos y renales. La escasez alcanza básicos como solución fisiológica, antigripales, gasas, inyectadoras, vitaminas.
6. Inflación. En 2014 Venezuela tuvo la inflación más alta del mundo, 68,5%, y en 2015 calculan que pasará de largo el 100%. Los ingresos se desvanecen y la calidad de vida se pulveriza ante este despeñadero de aumentos de precios incontrolable para un gobierno que desprecia y desconoce las leyes básicas de la economía. Y además, no le interesa. Prefiere hacer campañas millonarias de recolección de firmas para defender a siete violadores de DDHH.
7. Crisis hospitalaria. Las carencias descritas más una fiscalización agobiante con episodios de detención de médicos, han reducido la capacidad de atención de las clínicas privadas. Y los hospitales públicos, competidos por la red paralela de Barrio Adentro, no han mejorado nada en estos años. En Venezuela enfermarse es literalmente un calvario.
8. Ideologización. El gobierno ha insistido en interferir en la educación libre y en el derecho que tienen los padres a decidir sobre la educación de sus hijos. Las canaimitas, una buena intención que disimula ideologización y chantaje. La colección Bicentenario, ideologización pura y dura. La utilización de las aulas para obligar al “socialismo” que no es tal. La presión sobre los padres en los planteles públicos para que formen parte del partido de gobierno y sus planes. La educación no solo perdió calidad sino que se convirtió en arma de extorsión para alumnos y padres.
9. Corrupción. El país ha sido saqueado. De lo contrario no hay ninguna explicación para que dos billones de dólares ingresados en 15 años no se vean representados en escuelas, hospitales, autopistas, producción y prosperidad sino en gordas cuentas de boliburgueses que ahora están siendo reveladas en toda su impudicia. Miles de millones de dólares dilapidados en regalos revolucionarios a países chulos, en propaganda interna y externa para mantener la imagen y los votos. La utilización de dineros públicos para pagar su perpetuidad en el poder, técnica del finado legada a sus descarados herederos.
10. Militarización. El 80% de los altos cargos de la administración pública están ocupados por militares activos o retirados. La estructura de mando en organismos civiles es cuartelera. El Presidente no es Presidente sino Comandante. Los opositores son enemigos, los apoyos son “rodilla en tierra”, no hay organizaciones sino “unidades de batalla”, los militares gobiernan en todos los aspectos la vida nacional. Venezuela dejó de ser hace mucho rato una república civil. La Fuerza Armada es el partido de gobierno. Son grosera y descaradamente “chavistas, socialistas, antiimperialistas”. Les echan plomo a los venezolanos que protestan, pero dejan que Guyana se coja el Esequibo sin echar un tiro. Llenos de condecoraciones ganadas en campos de jaladera y corrupción, se dejan mandar por
11. Los cubanos. La ciega adoración del finado por el tirano de Cuba permitió una invasión que no se limitó a asesorías deportivas o servicios médicos, sino que las fuerzas cubanas penetraron en el mero corazón de la seguridad nacional: Fuerte Tiuna, Pdvsa, notarias y registros, órganos de inteligencia. Venezuela no había sufrido nunca la humillación de ser vendida a otro país que usa a placer la dádiva a cambio del asesoramiento en el cual son insuperables los invasores: cómo mantenerse en el poder por décadas, aniquilando opositores, exprimiendo a los productores y haciendo depender del régimen a todos los ciudadanos. Y con petróleo de regalo.
12. Pdvsa. De ser la octava compañía petrolera del mundo, la estatal venezolana ocupa actualmente el puesto 44. La producción en lugar de aumentar ha bajado de 3millones200 mil b/d en 2002 a 2 millones 300mil b/d doce años después. Ya esa cifra es suficiente para entender el desvío de fondos que debieron invertirse en exploración, mantenimiento, comercialización, que es el negocio de Pdvsa, en lugar de ser constructora de casas, proveedora de misiones, importadora y comercializadora de alimentos, lo cual ha generado un grave foco de corrupción. La ruina de las instalaciones con continuos accidentes mortales, el endeudamiento inmisericorde de la principal empresa del país y la evidente ausencia de pericia y profesionalismo en su manejo, se unen a la baja del 50% en el precio del barril para dejar a Pdvsa agonizando.
13. Exilio. Desde el pitazo del finado que botó a 20.000 empleados de Pdvsa, el desprecio hacia el capital humano, hacia la preparación, la academia y también la educación, ha sido total. Entre la falta de oportunidades en un país donde una franela roja vale más que un título universitario, la inseguridad aterrorizante y la botazón de talentos, la fuga de los venezolanos hacia otros países ha producido la primera gran migración en la historia de Venezuela. El dolor de la separación de las familias y de la tierra natal no tiene compensación. Ni justificación. Tal vez ni perdón.
14. Violación de DDHH. La estación más dolorosa es la agresión a los derechos que como hombres y mujeres libres tienen los venezolanos. Derecho a la libre expresión, al libre tránsito, a la educación, al trabajo, a la salud, al libre albedrío. Derecho a la libertad, sin condiciones ni chantajes. Derecho al respeto a sus creencias políticas y religiosas. Derecho al respeto a su persona, sin ofensas ni extorsión. Derecho a la justicia. Cuando vemos a los presos políticos, a los asesinados por protestar, a los jóvenes abandonando el país, a los medios acorralados y comprados; cuando sufrimos la andanada diaria de obscenidades, insultos y mentiras en cadena, pensamos que sí, que como cristianos debemos perdonar pero también que el perdón requiere de arrepentimiento y modificación de conductas.
En esta Semana Santa debemos hacer cadenas pero de oración para dar gracias a Dios por nuestro hermoso país y por seguir vivos para luchar por él y que nos ayude a abrir caminos de luz para transitar hacia la libertad… y que sea lo más pronto posible, por favor, porque ya no soportamos este viacrucis.


Charito Rojas
Charitorojas2010@hotmail.com
@charitorojas
EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, SIN COMUNISMO UN MUNDO MEJOR ES POSIBLE, ESTO NO PUEDE CONTINUAR, UNIDAD NACIONAL ALTERNATIVA, DESCENTRALIZAR, DESPOLARIZAR, RECONCILIAR, DEMOCRACIA PARLAMENTARIA, LIBERTARIO ACTUALIDAD, VENEZUELA, INTERNACIONAL, NOTICIAS, ENCUESTAS,

martes, 20 de enero de 2015

BEATRIZ DE MAJO, CONTROLES Y CORRUPCIÓN EN SOCIALISMO.

BEATRIZ DE MAJO
No puedo gastar el poco espacio del que goza esta columna para evidenciar como la vida en este país se nos ha vuelto un viacrucis a quienes tenemos que velar porque exista en nuestras casas lo básico para sobrevivir. Las inhumanas colas-  que según el gobierno no son otra cosa  que una patraña urdida por la oposición parasitaria- son una constante en la vida de cada familia en el país independientemente  de su creencia política o de la capacidad de su bolsillo.

Lo que resulta aberrante es que mientras todos nos desgastamos en búsqueda de lo esencial para la vida  haya supermercados repletos de una constelación de artículos importados a precios astronómicos que de alguna manera llegaron a sus anaqueles, después de haber cumplido con la tramitación necesaria para adquirir dólares – controlados o no- y para cumplir con los complejísimos y exigentes  trámites aduaneros. Si alguna vigilancia debería tener el oficialismo,  en tiempos de una escasez palmaria, de una inflación que oficialmente se reconoce en más de 64% y de una devaluación grotesca  por falta de dólares en el mercado, es la de que lo esencial sea puesto al alcance de los individuos y lo superfluo no. La obligación es la de no hacerse cómplices de quienes explotan la escasez de manera inmisericorde o corrupta.   
No se justifica de ninguna manera que existan hoy casas de abasto – grandes o pequeñas- que hayan sustituido la oferta de bienes ordinarios como detergentes, mantequilla, pastas y panes , leche, papel higiénico, por el mismo género de bienes  importados  con lo que forzan a su clientela de bajos recursos a tener que adquirir “lo que hay” a precios irracionales. Es evidente que mucho mayor beneficio obtiene el comerciante en el margen de un artículo caro que en el de uno de bajo precio, pero tal actitud es favorecida por el gobierno cuando se le otorgan permisos de importación a quienes traen papel toilet de España, cereales para el desayuno  de Estados Unidos, limpiadores de vajillas de Italia, mantequilla de Francia o arroz Basmati de la India…hasta agua mineral envasada en Suiza y nueces caramelizadas de Madagascar. 
Mientras a los  estudiantes se les niega el acceso a los dólares para su educación en el exterior, mientras a los empresarios se les impide la adquisición de los insumos importados  para sus procesos, mientras a los ciudadanos  se les somete a contingentes las divisas para sus viajes de salud o de placer, mientras las medicinas indispensables  para la salud van desapareciendo de las farmacias por las dificultades de acceso a la divisa controlada,  todo un entramado corrupto se pone en movimiento para permitir  que se compre por fuera de las fronteras, se nacionalice  y se oferte al público, paquetes de papel higiénico cuyo precio equivale a la mitad de un salario mínimo, o bolsas de arroz  que superan con creces el ingreso de un familia entera. Solo la connivencia o la asociación con algunos importadores explican tales aberraciones. 
 La escasez de divisas por la desastrosa administración del país y del mayúsculo caudal de dólares producido por PDVSA de los pasados 15 años se tiende a agravar por la fulminante caída de los precios petroleros. En su camino evolutivo hacia el despeñadero en que nos encontramos hoy, el gobierno ha cerrado los ojos ante la instauración de toda clase de negociados y complicidades cuyo precio está pagando injustamente el que menos tiene, dentro de este inefable Socialismo del Tercer Milenio.

Beatriz De Majo
bdemajo@gmail.com
@beatrizdemajo

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, DIARIO DE OPINIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, ACTUALIDAD INTERNACIONAL, OPINIÓN, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, REPUBLICANISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA,ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA,CONTENIDO NOTICIOSO,

jueves, 27 de noviembre de 2014

VLADIMIRO MUJICA, CONTROLES CASTRANTES

VLADIMIRO MUJICA
La conclusión de tanta ignominia es inescapable. Estamos en el medio de una monstruosa operación de controlar todo sin resolver nada de lo que realmente trastorna la vida de los venezolanos. Controles castrantes que asesinan el esfuerzo creativo de la nación y que crean la ficción de que el gobierno actúa para resolver males cuya solución requiere de acciones de fomento y creación y no de más alcabalas.

Nos acercamos a la posición de dudoso prestigio de ser simultáneamente una las sociedades más disfuncionales y más controladas del planeta.

Venezuela tiene una larga tradición de contar con instrumentos legales y procedimientos administrativos sumamente complejos. Una enervante costumbre que posiblemente heredamos de España y que se traduce, entre otras cosas, en una cultura de apego al papeleo y a la burocracia pomposa e inútil. La copia, de la copia, de la copia, es requisito normal en muchos trámites públicos que podrían resolverse de modo mucho más expedito. A esto hay que añadirle una tendencia a modificar de manera permanente y a veces compulsiva los instrumentos legales, desde la Constitución hasta las ordenanzas municipales, pasando por las leyes orgánicas y reglamentaciones.

Mientras que una democracia razonablemente funcional como la norteamericana ha tenido una sola Constitución desde la declaración de independencia de los Estados Unidos, Venezuela ha tenido innumerables cartas magnas que en muchos casos responden no a la necesidad de modernizar el contrato social de afiliación de los ciudadanos a un conjunto de leyes y normas, sino al capricho de los gobernantes de turno. Por otro lado, nuestras leyes tienden a ser exhaustivas e intentan prever todos los casos que se puedan presentar, con el resultado de que termina por armarse una cadena inagotable y de difícil aplicación de la regla, de la regla, de la regla.

Como en muchos otros casos, la pseudorevolución chavista ha transformado una mala costumbre en un vicio nacional. Toda la cháchara sobre el gobierno electrónico que en algún momento formó parte de la propaganda oficialista ha terminado por evaporarse frente a una terca realidad de burocracia profundamente anclada en los procesos públicos. El gobierno ha llegado al extremo de inventar reglas ad hoc para intentar modificar y falsear una realidad caótica que pretende presentarse como un paraíso en la tierra. Detrás de cada nuevo control impuesto por el gobierno se encuentra un error monumental de gestión pública. Peor aún, los controles terminan por ser ejercicios de castración de la actividad económica, social e intelectual de la población y estímulos abiertos para la corrupción.

Uno de los mejores ejemplos de lo que decimos es el control de cambio. Presuntamente destinado a impedir la fuga de divisas, en realidad se ha transformado en un gran caldo de cultivo de la corrupción. Alguna gente cínica diría que no hay virtud humana que soporte la tentación de hacer negocios cabalgando sobre una diferencia cambiaria de más del 1000% entre el dólar oficial y el dólar negro. Los enchufados y sus amigotes con acceso a dólares preferenciales han hecho fortunas enormes en tiempo record, pero al jubilado, o al turista, que requiere unos pocos dólares se les exige un mamotreto de papeleo. La verdad es que el control de cambio no controla lo que pretende controlar y constituye una afrenta a la gente y un sumidero horrendo de recursos.

Pocas cosas están tan reguladas en Venezuela como el porte de armas. En teoría es casi imposible para un ciudadano normal, no enchufado, obtener un permiso legal para la adquisición y posesión de armas. En la práctica, hay millones de armas ilegales en la calle, en manos de los bandidos y sus cómplices. Una situación directamente correlacionada con el hecho de que más de 20.000 venezolanos mueren al año en situaciones violentas que no son esclarecidas en un pavoroso porcentaje. Nuevamente, un control severo que no controla nada y que las autoridades manejan con un cinismo alucinante acompañado de medidas improbables como el supuesto desarme de la población.

Se controla el precio de alimentos que no existen, de bienes desaparecidos, de medicinas imposibles de obtener. Se cierra la frontera con Colombia en las noches para impedirle el paso a las sardinitas, mientras el verdadero negocio del contrabando, manejado por los peces gordos, cabalga en la diferencia abismal entre la economía colombiana, razonablemente estable, y la disfuncional y errática economía venezolana. El pobremente trabajado concepto de precio justo, que pretende desconocer las reglas básicas de la economía, es usado como criterio para emascular la ya semidestruida actividad económica de la nación.

Quizás valdría la pena preguntarle a los jerarcas del gobierno y de Pdvsa cuál sería el precio justo del petróleo venezolano si el mismo se calculara a partir de lo que cuesta producir un barril de crudo. Nos encontraríamos con que los países productores de petróleo, incluida Venezuela, venden este producto a precios tres o cuatro veces superiores a los costos combinados de exploración y producción, lo cual los calificaría indudablemente como especuladores.

Ahora nos enteramos de que se pretende ponerle un precio justo a la enseñanza universitaria basado en una supuesta estructura de costos de las instituciones de educación superior. Este exabrupto, mezcla de ignorancia y mala fe, desconoce que el tema del costo de la educación superior incluye intangibles como el conocimiento de los docentes, como lo señaló recientemente el rector de la Universidad Metropolitana, Benjamín Scharifker, además del costo de la investigación sobre la que se soporta la docencia. Esa vez se trata de aplicar controles para regular el libre pensamiento.

La conclusión de tanta ignominia es inescapable. Estamos en el medio de una monstruosa operación de controlar todo sin resolver nada de lo que realmente trastorna la vida de los venezolanos. Controles castrantes que asesinan el esfuerzo creativo de la nación y que crean la ficción de que el gobierno actúa para resolver males cuya solución requiere de acciones de fomento y creación y no de más alcabalas.

Nos acercamos a la posición de dudoso prestigio de ser simultáneamente una las sociedades más disfuncionales y más controladas del planeta.

Vladimiro Mujica
vladimiromujica@gmail.com
vmujica@asu.edu
@VladimiroMujica

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, DIARIO DE OPINIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, ACTUALIDAD INTERNACIONAL, OPINIÓN, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, REPUBLICANISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA,ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA,CONTENIDO NOTICIOSO,

lunes, 13 de octubre de 2014

JESÚS ALEXIS GONZÁLEZ, “REVOLUCIÓN FISCAL” O URGENCIA DE INGRESOS.

La política fiscal (PF), como parte integral de la política económica que promueve el desarrollo  de un país, tiene como finalidad darle estabilidad a la actividad económica a la luz de las medidas que toma el Estado para procurar ingresos que permitan la realización de la actividad pública, no como una función directa sino como propiciador de un entorno que facilite el desenvolvimiento de los factores de la producción, y para lo cual integra dos componentes: (1) gasto público y (2) ingresos públicos. 

La gestión tributaria, se vincula con la fijación y aplicación de prestaciones en dinero como una exigencia del Estado con el objeto de obtener recursos para adelantar sus fines por intermedio del financiamiento del presupuesto nacional; cumpliendo al propio tiempo cuatro roles básicos: (A) equilibrio macroeconómico; (B) distribución de la renta; (C) asignación de recursos a la economía; y (D) controlar las fluctuaciones cíclicas (p.ej. exceso de liquidez e inflación). En resumen, la PF es la utilización del gasto público y los impuestos para controlar la actividad económica nacional.

La CRBV, consagra en su Art. 316 que “El sistema tributario procurará la justa distribución de las cargas públicas (….) y la elevación del nivel de vida de la población….”; principio que orienta, suponemos, la denominada “revolución fiscal” que pretende instrumentar el Gobierno (con antecedentes desde 2006) en función de una revisión de las leyes tributarias para “elevar la cultura tributaria del pueblo” y hacer menos regresivo el sistema para impulsar que quienes más ganan sean los mayores contribuyentes (¡¡elemental!!), o lo que es lo mismo más progresivo (mandato constitucional) en aras de elevar la recaudación no petrolera. Tal pretensión revolucionaria, está muy lejos de  integrar  un proyecto coherente en materia de política económica al orientarse fundamentalmente a (1) disminuir la presión sobre el mercado de divisas(recogiendo dinero inorgánico) apartado de un concreto plan de ajuste (o como quieran llamarlo); y (2) obtención de mayores ingresos (fines recaudatorios) al margen de una racionalización y eficiencia en el gasto público que facilite una disminución del déficit fiscal que para finales de 2014 puede superar el 19% (ceteris paribus). Ambos lineamientos, permiten inferir la intención de mantener el ritmo del gasto (mayormente corriente y populista) haciendo uso de los impuestos como herramienta estratégica; habida cuenta de la  obviedad en cuanto a que el Gobierno evitará a toda costa una disminución del gasto en una antesala al evento electoral 2015 (parlamentarias), que pudiera propiciar una mayor desaceleración de la economía con el consecuente aumento del malestar social. Cabe destacar, que en el presupuesto nacional 2014 el IVA aporta un 35% del gasto, el I/lr a personas jurídicas aporta el 15% y las personas naturales un 1%, para un total del 51%.
La propuesta de nuevas cargas tributarias, en conjunto con la revisión de las exenciones y exoneraciones del i/lr, descansa sobre ciertas afirmaciones que no necesariamente se corresponden con la realidad: (a) la carga fiscal del i/lr (personas jurídicas) es muy baja; enfoque que no contempla los impuestos parafiscales (antidrogas, ciencia y tecnología, deporte, cultura, vivienda, turismo y otros) y los municipales que al sumarlos sitúa la carga fiscal entre un 50% y 60% de las ganancias, las cuales están limitadas a un 30% mediante la ley de precios justos disminuyendo evidentemente la recaudación vía i/lr ante la disminución de la rentabilidad (contrario al deber ser), a la par de obstaculizar la conformación de nuevos gravámenes (punto de quiebre); y (b) la evasión fiscal (no petrolera) es marcadamente alta; enfoque que en todo caso hace referencia a una ineficiencia burocrática que facilita acciones impropias por parte de los contribuyentes, que deben ser supervisadas y controladas por la administración tributaria. Sea propicio señalar, que ante la corrupción imperante (enriquecimiento alabado socialmente por muchos  como un éxito de vida) se hace viable rebrotar el impuesto al patrimonio de las personas naturales (Anteproyecto Seniat, 2006) que gravaría la titularidad de sus activos tangibles e intangibles; acción tributaria prioritaria al observar, que en los últimos 10 años (2003-2013) a través de Cadivi y Sitme se asignaron más de US$ 260.000 millones muchos de los cuales adquirieron la figura de “fuga de capitales” desviándose de la posibilidad de contribuir en la generación de riqueza nacional, en un país que le han ingresado (1999-2013) más de US$ 1.250.000 millones y acumulado deuda financiera y comercial superior a los US$ 280.000 millones.
Capítulo aparte (y vinculante) merece la crítica situación referida a la generación de ingresos, que por una parte están afectados por la caída de la cesta de crudo (5 semanas consecutivas) hasta US$ 82,72 (10/10/2014) alejándose del promedio 2013 que se ubicó en US$ 98,08 y de los US$ 90,00 como precio de equilibrio financiero; y por la otra por el comportamiento de las reservas internacionales, que para octubre 2014 se situaron en unos US$ 19.814 millones en una estructura donde las reservas liquidas (disponibilidad e inversiones en divisas) se ubicaron en US$ 1.668 millones (8,4%), el oro monetario en US$ 14.266 millones (72%), los DEG (derechos especiales de giro) en US$ 3.400 millones y los créditos del Fondo Monetario Internacional unos US$ US$ 480 millones (2,4%). Ante tal contracción de los ingresos e iliquidez de las reservas internacionales (para una economía de puertos que supera los US$ 80.000 millones en importaciones), ha de incorporarse tanto los efectos perversos de la inestabilidad cambiaria, como el remanente de deuda por cancelar 2014 por US$ 3.073 millones.
A manera de conclusión, debemos resaltar que los conductores de nuestra economía no están escuchando ni la voz del pueblo cuando los encuestados expresan (Datin Corp, Estudio coyuntura septiembre 2014), entre otros aspectos, que la economía está mal o pésima (62%), que la situación seguirá igual o empeorara (83%) y que la gestión del Gobierno es negativa (68%); ni la voz de los comerciantes e industriales, quienes señalan como condicionantes negativas de actividad al control de cambio (82,4%) y la falta de divisas(87%). Finalmente nos permitimos una reflexión: la mayor irracionalidad económica es seguir haciendo lo que se viene haciendo y esperar un resultado distinto!!!.

Jesús Alexis González
Jagp611@gmail.com        
@jesusalexis2020

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, ACTUALIDAD INTERNACIONAL, OPINIÓN, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, REPUBLICANISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA,ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA,CONTENIDO NOTICIOSO,

miércoles, 2 de julio de 2014

PEDRO PALMA, ¿DÓNDE ESTAMOS?

El 12 de abril de 2010 salió publicado en esta columna un artículo titulado “¿Adónde vamos?” En el mismo decía cosas como estas: “Realmente preocupa el rumbo que desde hace un buen tiempo ha tomado la economía venezolana, producto de una política económica errada que ha fracasado en todos los países donde se ha intentado implementar, con el agravante en nuestro caso de una serie de incongruencias que la caracterizan, haciéndola aún más inoperante y negativa.

”El acoso permanente a la empresa privada que se materializa a través de los controles desproporcionados que se le imponen, no solo en materia de precios, sino también en lo referente al tipo de producto y las cantidades que se tienen que producir, así como la forma como esos bienes se tienen que distribuir, en línea con las decisiones caprichosas de algunos  funcionarios, crea un clima muy adverso para el desarrollo de cualquier actividad productiva. Si a ello agregamos las amenazas permanentes de intervención y de confiscación a quienes incumplan esas normas, o se sospeche de ello,  y las decisiones arbitrarias e injustificadas de expropiación, ya no de grandes fundos y empresas, sino también de pequeños negocios, es fácil inferir el poco estímulo para invertir que hoy existe en el país, máxime cuando esos atropellos provienen de un gobierno que lo controla todo, eliminándose cualquier posibilidad de defensa de los derechos de los agraviados, ya que quienes tienen que impartir justicia están allí para defender los intereses de la “revolución”, y no para velar por los derechos de los ciudadanos”.

Más adelante decía: “Los que defienden el proceso argumentan que las acciones contra la empresa privada se justifican, pues con ellas se busca asegurar la autosuficiencia alimentaria del país, y eliminar los vicios de especulación, acaparamiento o desviación de productos al exterior, que crean desabastecimiento y elevación desproporcionada de los precios. Falaces argumentos esos que ya no engañan a nadie. Sobradas son las pruebas de ineficiencia, destrucción y depauperación que las acciones de expropiación han generado, no sólo en el área agrícola y pecuaria, sino también en las de producción de alimentos elaborados y de productos básicos”.

Terminaba ese escrito con el siguiente párrafo: “Los resultados de la política económica no pueden ser más negativos: caídade la producción, desempleo creciente,servicios públicos caóticos, dependencia como nunca  de las importaciones y del volátil negocio petrolero, alta inflación y caída sostenida de la capacidad de compra de los venezolanos. Por ese camino vamos a cualquier sitio, menos a un buen destino”.

Más de cuatro años después de haber escrito esas líneas, la realidad que hoy vivimos demuestra que, desgraciadamente, aquellas apreciaciones y esos temores estaban bien fundamentados. De allí que sea válido que nos preguntemos ¿dónde estamos? Estamos en una situación deplorable,en gran medida producto de los errores y desviaciones de las políticas públicas implementadas por el régimen durante varios lustros. Ello ha generado los múltiples desequilibrios que afectan a la economía, la elevadísima y creciente inflación que depaupera a la población, la escasez y el desabastecimiento, la desenfrenada corrupción, la contracción de la actividad productiva y el deterioro de la calidad de vida. De continuar las cosas como van, y de seguirse ignorando los graves males que nos aquejan sin aplicar los dolorosos pero necesarios e impostergables correctivos, seguiremos cayendo, haciéndose cada vez más difícil y dolorosa la corrección y la reversión de esas adversidades.

No puede continuar la farsa de endilgarle a otros las culpas, desaciertos y falencias del gobierno, quien acusa y amenaza a los supuestos culpables, y a la vez pretende sustentarse en base a unas promesas y a unas “misiones”, que si bien pueden dar algún alivio, en muchos casos se limitan a dádivas que no contribuyen a reducir la pobreza, afianzándose la miseria y la dependencia.

Pedro Palma
palma.pa1@gmail.com
@palmapedroa

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, ACTUALIDAD INTERNACIONAL, OPINIÓN, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, REPUBLICANISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA,ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA,CONTENIDO NOTICIOSO,

domingo, 11 de mayo de 2014

JESÚS ALEXIS GONZÁLEZ, CRISIS ECONÓMICA AL CUADRADO

Al momento de enfrentar una crisis económica, los gobiernos juzgan sobre la pertinencia de instrumentar estrategias graduales o estrategias de choque. 

En la mayoría de los casos se inclinan por acciones de choque al corto plazo (populistas y electoralistas) en aras de evitarse una “pérdida de popularidad”, y orientándose hacia variadas formas de economía planificada inscrita en un amplio marco de regulaciones y controles, con clara tendencia en favor de la participación directa del gobierno en la actividad económica, en complicidad de una política monetaria subordinada a un Estado omnipresente que procura continuas emisiones de dinero inorgánico, que al tiempo conforma un escenario marcadamente inflacionario. 

En lo inmediato, el Estado se doblega ante la tentación de asumir directamente el mecanismo distributivo del mercado, apuntalado por un entorno de regulación económico-social y en lo especial de los controles de precio (y congelación) que son fijados generalmente por debajo del equilibrio del mercado, induciendo que se invalide el mercado en cuanto a su función asignativa (facilitar la mejor información para orientar sobre qué y cómo producir, invertir y consumir); abriéndole espacio a la función distributiva (elevar la demanda familiar a costa de la inversión y de la ganancia normal empresarial) que al mediano plazo se materializa en una acción perversa que impulsa la caída de la oferta que en su tendencia decreciente siempre se “equilibra” con la demanda mediante la elevación de los precios (decepcionando y desplazando a quienes no pueden pagar el “nuevo precio”); lo que equivale a entrar en una atmosfera de escasez (carencia progresiva de productos), desabastecimiento, inflación y la consecuente ruptura de la equidad social (percepción de pertenencia a un proyecto político-partidista,  un modelo económico-social y a un sistema de gobierno).

La inestabilidad monetaria observada en su efecto más antisocial: la inflación, se convierte, por un lado, en un impuesto fuertemente regresivo (incide más sobre las familias con rentas bajas) que estimula mayor resentimiento social, y por otro lado en una depreciación del valor de la moneda (que afecta a todos sin distinción de estrato social), en conjunto con un “impuesto inflacionario” a los depósitos bancarios (acorralados ante la ausencia de oportunidades). Todo ello se traduce en una perturbación del crecimiento económico a consecuencia de la inestabilidad de los precios, la disminución del empleo, y (lo más grave) la proliferación de inversiones especulativas (incluidas las importaciones) que generan muy poca productividad social en comparación a los recursos destinados a bienes intermedios, de capital, a infraestructura y a la formación de capital humano. A la luz de tal desenvolvimiento se perfecciona una injusta redistribución de los ingresos y del patrimonio, donde los grandes perjudicados son aquellos que devengan un sueldo fijo, los pensionados y jubilados; así como los comerciantes y productores de bienes y servicios sometidos a una “política” de regulación de precios basada en una ganancia máxima inferior a la tasa de inflación anualizada que resulta muy poco probable de superar habida cuenta de la escasa rotación de inventarios (fundamentalmente originado por ausencia de divisas); magnificando la perversidad que subyace en un ambiente de inflación y control de precios.
Un alto reflexivo: La mejor forma de acabar con la sociedad burguesa y democrática es destruyendo su moneda (Lenin).
Desde otro ángulo complementario, vale destacar la perturbadora relación que existe entre la inflación, la renta colectiva (salario real) y la elevación de la producción como respuesta a una mejora en la productividad. En tal contexto resulta sobradamente evidente, que la elevación de la eficiencia económica es consecuencia de mejoras crecientes y persistentes en la productividad, hasta alcanzar potenciales reducciones de precios propiciadores de incrementos en el salario real; hecho diametralmente opuesto a la distorsionante indexación de los salarios a la (elevada) inflación (en aras de “mantener” el poder de compra del trabajador) sin que medie aumentos en la productividad del trabajo ni ajustes en los precios regulados, originándose por tanto en el sector productivo una implosión de su estructura funcional que obviamente puede conducir a la quiebra o a una sanción penal/administrativa (al violar los precios controlados), que en ambos casos repercutirá en una disminución de la oferta global y por ende en un recrudecimiento de la triada no deseada (pero si propiciada): escasez, desabastecimiento y ¡¡más inflación!!.
Una cita final: “Una política económica sólo se podrá tener por buena en la medida en que reporte provecho y prosperidad al hombre”. (¿Es esto lo que está sucediendo en Venezuela?).
Jesús Alexis González     
Jagp611@gmail.com
@jagp611

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, ACTUALIDAD INTERNACIONAL, OPINIÓN, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, REPUBLICANISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA,ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA,CONTENIDO NOTICIOSO,

martes, 14 de enero de 2014

ALEXANDER GUERRERO E., LA ECONOMÍA, 2014 LO PEOR POR VENIR

Venezuela entró a velocidad en la prehistoria de la economía; control total en precios, volúmenes y cantidades, capital sin oportunidad de reproducirse con empobrecimiento de la clase media, racionamiento extremo de divisas, todo en el marco de una pavorosa inflación en 56% ya en el umbral de la hiperinflación, la cual es evidente en el deterioro del poder de compra del bolívar (64%); en otras palabras, un bolívar hoy compra el 36% de lo que compraba hace un año, escasez en 23%, natural de todo régimen de controles, que nos dice que para comprar un litro de leche tenemos que hacer 5 viajes al mercado, o de cada 10 bienes que Ud. busca en los mercados cerca de tres no se consiguen.
EL PROBLEMA ECONÓMICO ES ESENCIALMENTE POLÍTICO
El setting macroeconómico es conocido, nada que no hayamos anticipado; atrapados en medio de los conocidos déficits gemelos, el primero, un colosal déficit fiscal en 26% del PIB con un correspondiente déficit en balanza de pagos en 17% del PIB que ha generado un penoso racionamiento de divisas a todo aquel que requiera un dólar para trabajar o viajar; ya en medio de una fuerte recesión económica. Para el ciudadano de a pie estos desequilibrios ”macroeconómicos” no les dice nada. El siente la inflación, la escasez, que su salario real compra muchísimo menos, que el trabajo que encuentra no paga su educación si tiene más de 40 años; y si es joven, quizás aprendió a atender un mesón en un mercado popular, dedicara parte de su horas laborables al rebusque y al ñemeo revolucionario. Es lo que ha aprendido en estos años de revolución en los esquemas redistributivos creados por el gobierno para sostener una clientela política, el hombre es más útil pobre que progresando, si se reproduce la pobreza, la revolución habrá hecho el trabajo, la servidumbre lo habría atrapado como el hombre nuevo de la revolución.

Para la opinión pública, esos son apenas síntomas, los cuales requieren un aliento cognitivo para comprender su futuro en el mediano plazo. Sin embargo, al hacer el diagnóstico, uno se sorprende que la confusión entre propios y extraños sea el modelo. Así se ha podido mediatizar y hasta inutilizar la acción política requerida a exigir garantías y respeto a la propiedad, como derecho humano. Pero, por el contrario se ha dedicado un gran esfuerzo a ofrecer lo mismo que el gobierno, rentismo, socialismo y populismo, un círculo vicioso infinito y políticamente costoso, ya que el clientelismo de la revolución preferirá malo conocido que bueno por conocer, además un plano en desventaja para la competencia política.
La fuente de esa vorágine de empobrecimiento no es macroeconómica, es económica. Institucional, se trata de restringir y hasta eliminar las libertades económicas, de fuertes restricciones políticas a la producción,0 de controles y regulaciones, de descapitalización tanto del capital (físico y financiero) privado como del capital humano (trabajo) por abundancia de trabajo no calificado y grandes distorsiones en la capitalización del capital humano, educación, formación de trabajadores con oficios y títulos pero inútiles, (como los médicos comunales por ejemplo) la oferta de trabajo calificado ha caído a los niveles más bajos que se registra la data laboral en 50 años.
EMPOBRECIMIENTO: CONSECUENCIA NO INTENCIONADA E INTENCIONADA
El país ha sido convertido no en una usina de crecimiento, sino en un gran bazar de vitualla importada, buena parte de ello con bienes y servicios de origen chino, financiados con el pesado y costoso, para Venezuela, del Acuerdo Chino -Fondo Chino- e importados por el gobierno, cuya oferta de trabajo está en el salario mínimo. La revolución está contenta con ese resultado, somos más iguales, así sea que la base de la pirámide sea más anchigrande, todo el mundo es igual en la pobreza, en los países pobres, una curiosa correlación socioeconómica, de la cual los teóricos del socialismo se regocijan.
Factores disparadores de ese proceso de destrucción de la economía y en ruta de un colapso, la caída de la renta petrolera en compañía de una colosal expansión del gasto público, el cual en 10 años ha doblado el tamaño del Estado, acumulando un capital que no rinde para financiarse. En consecuencia, las grandes empresas del Estado (CVG) y las estatificadas y nacionalizadas, muchas quebradas y el resto en cola de hacer, hoy dependen cada vez mas de las impresoras y digitalizadoras de dinero del BCV que ha monetizado sus enormes déficits en sus flujos de caja; comenzando con PDVSA cuya asistencia financiera del BCV remonta los 45 mil millones de dólares!
Estos han sido los by passes por los cuales el BCV viene financiando el enorme déficit fiscal del gobierno, que finalmente paga el ciudadano como impuesto inflacionario, en ruta convertirse en hiperinflacionario.
En conjunto, la nación se ha empobrecido como consecuencia de un continuo volumen de decisiones oolíticas y económicas y otros disparates tomadas por el gobierno durante 15 años dirigidas a destruir el capital privado, expuesto a un violento esquema de descapitalización inducido por los controles de cambio y precios y un cuidadoso control de cambio con terrible impacto depredador. La enorme presión fiscal sobre la industria petrolera, PDVSA, ha producido similarmente una acelerada descapitalización, la cual no solo ha reducido el volumen de producción, sino que ha disminuido el valor agregado proveniente de la explotación de la industria petrolera.
EL “PAQUETE” MADURO: CONTROLES Y MÁS CONTROLES
Componente de esta presión fiscal, y desde luego política, han sido los costosos y pesados acuerdos de suministro de petróleo y derivados a China, Petrocaribe, Cuba y otros. En estos acuerdos se ofertan cerca del millón de barriles diarios cuya renta petrolera apenas alcanza al 38% del precio teórico de realización, con un costo de oportunidad cercano al 30% en relación a la oferta de esos hidrocarburos al mercado abierto. En general, ha Sico comprobado la existencia de una agenda económica dirigida a expropiar, nacionalizar y depredar al capital privado nacional, un objetivo político del cruce de intereses de las corporaciones políticas y mercantilistas que se han coaligado en el poder en estos años.
En cuanto a la situación económica global nacional constatamos la presencia de condiciones económicas “ideales” para acoger un cuadro de decisiones de política económica y reformas institucionales que aseguren la vuelta a la normalidad de una economía de mercado. A todo evento, solo tendríamos dos alternativas. La primera, para cambios y reformas económicas y el rediseño de reglas para devuelvan operatividad y racionalidad a los mercados de manera Venezuela retorne a la comunidad internacional como un país que cumple contratos, se conduce bajo un Estado de Derecho, con plenas libertades y democracia plena, como ocurre naturalmente en el mundo.
Sin embargo, y como el problema económico venezolano es esencialmente político, de reglas, de un marco jurídico impuesto que se retroalimenta de los controles, sobre todo el aparato productivo y de servicios y que estos controles constituyen el sustento no tanto del gobierno como del poder político y sus clientela mercantilista, las instituciones básica de una economía de mercado ha sido sustituida por un régimen que descansa en un armazón institucional de leyes, decretos y agencias del gobierno que impiden un proceso productivo normal en base a eficiencia, competencia y mercados.
Desmontar ese armazón, es vital para reiniciar la ruta de progreso.
CUÁLES MEDIDAS: POLÍTICAS Y NO ECONÓMICAS
¿En esas condiciones, entonces, por qué habría que esperar que Maduro ordenara un reacomodo fiscal, un ajuste del gasto, cuyo déficit es ampliamente en 40% financiado desde el BCV imprimiendo y digitalizando dinero, realineación de precios, y convocando eficiencia y competitividad para resolver los problemas de oferta creados por el marco jurídico de controles y represión económica? Así mismo, porque tendría que eliminar el  control y resolver la cuestión cambiaria, y tragarse el costo político por no poseer piso requerido para soportar la presión de la calle, que causan la inflación y la escasez a todo evento, conociendo que la variable crítica viene de la crisis de balanza de pagos generada por una continua y acelerada caída de la renta petrolera, que ha reducido el flujo de dólares requeridos para sostener el crecimiento?
El gobierno se jugó, como era “natural” su única carta, ir al extremo con los controles. Se hizo aprobar una Ley Habilitante, que sorprendió por cierto a muchos que no se detuvieron en el hecho que la crisis económica y social y el potencial colapso no discriminaría entre los supuestos grupos del chavismo, todos se jugaban lo logrado en 15 años, era más barato bailar juntos que quebrar su unidad mercantilista. La Ley Habilitante una especie de instrumento que legaliza una especie de economía en emergencia, sin que los venezolanos estén informados cuales son los remedios que conjurarían la actual crisis económica. Sin embargo, pudimos comprender de inmediato que el gobierno a base violencia institucional y política trataría de evitar pagar sus irresponsabilidad y su participación en la crisis, y la puesta en camino de Venezuela a un eventual colapso que vendría generado por una crisis fiscal que no tendría remedio bajo su visión de la economía.
VIOLENCIA CONTRA LA PROPIEDAD PRIVADA: RAZZIA AL COMERCIO
Así, era fundamental el acoso por parte del lumpen, la milicia informal revolucionaria -con o sin moto- y los milicos, de los empresarios medianos y pequeños, a propósito de la inflación, la cual generada por el mismo gobierno lo envolvió en una desgraciada irresponsabilidad, siendo el propio Presidente el principal responsable de la superinflación. El poder total era el cálculo del gobierno y así vinieron las “medidas” administrativas y políticas -y no económicas- de extremar el control de la actividad económica privada; de lo que queda de economía privada, la cual, en términos de capital y propiedad es hoy apenas la tercera parte del PIB, en manos del Estado se encuentran las grandes empresas, los recursos naturales, las tierras, las comunicaciones, la mitad del sistema financiero, y las armas con la cual se piensa defender la revolución.
En manos de privados y la clase media profesional y emprendedora, comercios, algunas empresas medianas y muchas pequeñas cuya actividad económica ha sido secuestrada por los organismos de control económico, del comercio y de los mecanismos de racionamiento de divisas, el SICAD y la Caja de Divisas, especie de hibrido cambiario de origen cubano con bolívares convertibles y otros no convertibles cuya relación entre ambos y el dólar sería una de los tantos tipos de cambio que conformara el régimen cambiario que emerge con sobre las cenizas del CADIVISMO.
EL “OUTLOOK” PARA 2014
Como vemos, la respuesta del gobierno a la crisis por el mismo causada, es la toma del poder total, teme que la escasez, la hiperinflación, el racionamiento explote en la calle, por eso prefirió militarizar las calles, la economía, asaltar la propiedad privada de la clase media, correr hacia adelante. Pretende, enfrentar la escasez que sus políticas producen a través de un racionamiento sistemático, pero la reacción política del país adolece de los catalizadores políticas requeridos para obligar al gobierno a la negociación política y a los cambios que la economía requiere. El gobierno está convencido que liquidar el rumbo hiperinflacionario con militares y controles es posible.
Los pronósticos para el 2014 cabalgan sobre las dos crisis acotadas arriba, generadas por los dos déficits, el fiscal y el de balanzas de pagos, fenómeno que en Venezuela alcanza una situación extrema dado que la crisis fiscal se produce por crecimiento desbalanceado del gasto público, y la caída de la renta del petróleo; los mismos factores que han agotado el flujo de divisas a la economía. Los controles de precios son la respuesta a no enfrentar el serio problema económico causado por un Estado fiscalmente obeso mórbido, lo cual deja al país sin soluciones distintas a la libertad de mercados, es el término de la historia de los controles, estos se mantendrán con las bayonetas, no hay otra salida, en el esquema de respuestas del gobierno a sus problemas de caja, en el fisco y en PDVSA, el remedio está en el largo plazo, y como el gobierno decidió emboscar al país, decidió a jugárselo todo sobre la violencia, todo o nada.
@alexguerreroe
www.alexanderguerrero.com

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA,CONTENIDO NOTICIOSO,