



Nuestra Venezuela, la que deberíamos compartir todos los venezolanos por igual independientemente de nuestra ideología política, credo religioso, raza, posición socioeconómica y nivel de educación, ha visto surgir la discriminación y el odio, sentimientos contrarios al venezolano de ayer que aunque de pensar diferente se tratara, era solidario, amable y generoso.
Si sólo fuera un tirano, la tendríamos más fácil. Como con Pinochet, que era un dictador, cruento y sanguinario, pero que además de contar con un extraño sentido de la ética y la moral, ni pretendía implantar el comunismo ni establecer una dictadura hereditaria. Sin engañar a nadie. Jamás se disfrazó de demócrata. Se sabía capitaneando una guerra contra el terrorismo, la subversión y el marxismo, una cruzada por la cultura y los derechos establecidos perfectamente consciente de que en una guerra, todo se vale. Con un gran ventaja a la hora de enfrentarlo: no era un malandro. Sería un asesino, pero no un tahúr. Con una incomparable ventaja frente al malandrín que usurpa el Poder en Venezuela: sabía – y supo – perder. No dejó Chile convertido en el desierto de la inmoralidad y la ruindad en que el Malandro Mayor ha convertido a nuestro país. Y cuando tuvo que abandonar La Moneda, el palacio de gobierno del sureñó país, la dejó.
Ahora, el medio siglo me pesa al mirar en derredor el desbarate descarado sin culpables. Quieren romper con un pasado fecundo para llevarnos a un futuro vacío. Los talentos se fugan, no sólo por falta de trabajo sino por incompatibilidad con los últimos de la clase, para colmo, clase dirigente donde la abundancia de ignorancia abunda, nacidos de un proletariado intelectual de políticos y médicos de pocas luces.
Fueron 20 años exitosos desde el punto de vista macroeconómico. Alto ritmo de crecimiento con estabilidad económica y descenso de la pobreza. Sin embargo, electoralmente venía descendiendo. Había perdido las últimas elecciones municipales y terminó perdiendo las últimas elecciones nacionales.
En este ambiente tormentoso, de incertidumbres, bolas y runrunes, el país tiene 5 días paralizado, esperando que los conductores de las finanzas y tesorería del país anuncien las nuevas reglas de juego escritas por el umpire. Dado el caso que ninguno es economista, esta macolla pirata, de parche rojo en el ojo perdido en una batalla con sus colegas, por un guinde escrotal, se presiente que dichas medidas estarán orientadas a darle una vuelta más a la tuerca de las desviaciones del comunismo soviético; las estatizaciones y el capitalismo de estado, de las cuales vociferó en contra, en el show montado en Venalum, acompañado de los destructores de las empresas básicas Rangel Gómez y Sanz, en la seudo entrega de la propiedad de las mismas a los trabajadores. Les entregó un cadáver y después los acusará del asesinato.
La virtuosa vida privada que los jueces deberían llevar, desde el punto de vista moral, es una condición necesaria para que desarrollen correctamente, desde un punto de vista técnico, su función jurisdiccional. Por esa razón no es de extrañar que, en los corrillos judiciales se suela decir que para ser un buen juez es necesario ser una buena persona, y si sabe Derecho, tanto mejor.
Estos gobernantes, y su interminable sequito de aduladores, actúan en forma tan enceguecida que no reparan en que ese beneficio sólo dura lo que duran sus fugases mandatos. Mientras tanto, el daño ocasionado a la República ha de subsistir por mucho tiempo más. Ni siquiera advierten que el sometimiento y oprobio engendra, inexorablemente, resentimiento y sed de venganza. La historia también es generosa en episodios de esta índole.
Lejos está hoy la isla de producir el sueño de los 10 millones de toneladas de azúcar, ni siquiera los 5 millones que pudieron producir. Las cifras actuales rondan en un millón de toneladas. Pero como la suerte parece sonreírle a los hermanos Castro, apareció de pronto la mano dadivosa de Chávez que en algo ha paliado lo que hubiera ocurrido de no haber aparecido. Esta ayuda aplazó el colapso final de la economía cubana. No se debe olvidar que Cuba de ser una de las más prósperas de America latina antes de Fidel se acerca cada día más a la trágica situación de Haití, por causas naturalmente diferentes.
Pero ¿Cómo se acerca México a esa fiesta?
Chávez nunca fue un profesional. Era un dirigente político dedicado a conspirar dentro de las FFAA, concebidas como vehículo para sus objetivos salvacionistas. No era un profesional sino un conspirador con suerte. Al contrario del dictador derrocado, su propósito nunca fue el de darle un papel relevante a la institución sino el de convertirla en instrumento de su dominación personal. Para el logro de este propósito necesitaba la fuerza, especialmente la represiva, pero no los valores democráticos institucionales que habrían obstaculizado la aventura.
Después de la vida y como parte importantísima de ella, está la libertad en el sentido más amplio de cuanto significa. Limitarla, restringirla o hacerla desaparecer es delincuencial, cuando se concreta por razones políticas alejadas de la razón y del Derecho. Pero en este país vivimos. El ordenamiento jurídico se desvanece ante la arremetida de la intolerancia y la arbitrariedad caprichosa de “los jefes”
-Al salir de prisión dijiste que habías vivido la experiencia más intensa de tu vida. ¿Podrías explicarte?
Las elecciones en Colombia y Venezuela ponen a prueba esos conceptos. Colombia sale lentamente de la guerra, en tanto que en Venezuela no pocos de la cumbre del poder quisieran iniciarla. Al final el arma es el voto. Mientras en Colombia todos los candidatos se han cuadrado contra las FARC, en Venezuela el rechazo a la violencia y a la guerra es privativo, únicamente, de la disidencia política.
La última manifestación de esta conducta bochornosa es la contenida en la decisión del juez 25º de Control, que acordó la sustitución de la medida privativa de libertad que dictara en contra de Oswaldo Álvarez, por tres medidas cautelares sustitutivas. En su lugar, el juez le impuso a Oswaldo Álvarez Paz las siguientes medidas cautelares sustitutivas: 1. prohibición de salir sin autorización del país, 2. régimen de presentación periódica ante el tribunal cada 30 días y 3. Prohibición de declarar en medios de comunicación sobre su caso. Decisiones similares que ya se han hecho rutinarias, particularmente en los casos producto de la judicialización de la represión política y criminalización de la opinión desatada por el régimen.