BIENVENIDOS AMIGOS PUES OTRA VENEZUELA ES POSIBLE. LUCHEMOS POR LA DEMOCRACIA LIBERAL

LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA
Mostrando entradas con la etiqueta SOCIALISMO A JURO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta SOCIALISMO A JURO. Mostrar todas las entradas

martes, 5 de octubre de 2010

EXPROPIACION DE AGROISLEÑA, OTRO GOLPE AL AGRO VENEZOLANO. CESAR PERALTA

Como Profesional del Agro por mas de 20 años en Venezuela y unos cuantos mas en el exterior, solo me queda repudiar el robo chavista, totalmente a el estilo Jalisco, a los dueños de Agroisleña, esta empresa Venezolana, de origen Canario (cuya inmigracion ha sido muy beneficiosa para Venezuela). Es un acto que va en detrimento de la libre empresa y del Agro Venezolano (Este gobierno quiere favorecer la Agricultura de otros paises como Brasil, Argentina, Nicaragua, etc por sobre la propia produccion nacional).

Yo defino a esta empresa Agroisleña como "La Polar del Agro" y que atiende las necesidades de agroquimicos y productos agropecuarios en el pais practicamente en toda su extension. Con mas de 60 sucursales en todo el pais, esta empresa no solo vende agro-productos de toda indole sino que con sus silos y otros proyectos, financia parte de la produccion agricola del pais. Agroisleña tambien da asistencia tecnica de manera constante, actualizando a agrotecnicos y productores, con lo mas moderno y lo ultimo que se ha producido en el mundo agricola para poner al dia a la agricultura Venezolana.

Los depredadores comunistas (choros malandros que es como se les debe llamar), no pueden ver algo bueno porque se lo quieren agarrar para ellos exprimirlo y dejar un esqueleto canibalizado que no sirve para nada. No solo se va a ser dificil obtener estos productos que facilmente se consiguen en Agroislena, sino que ahora van a quedar unos cuantos desempleados para poner en dichos negocios a aprovechadores porta franelas rojas (simbolo de el robo, la corrupcion, la prepotencia y la altaneria irrespetuosa que los caracteriza) que seguramente no saben nada del negocio y si saben algo, no sera para hacer el bien sino para coaccionar a los incautos porque asi son los castrochavistas comunistas.

Triste por este anuncio, solo me queda decirle a mis compatriotas que junto con las familias de la gente que trabaja en Agroisleña, que salgan a manifestar y a hacer vigilia para defender esos locales de Agroisleña de los depredadores y de la plaga del castrochavismo. Ahora que oficialmente sabemos que somos más..........y muchos más, llego la hora de ponerle un freno a este desquisiado capataz que usurpa el poder en Venezuela.

cesarperalta239@yahoo.com

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA

martes, 21 de septiembre de 2010

ÉXITOS EN LA DIRECCIÓN EQUIVOCADA. MARISOL GARCÍA DELGADO (CEDICE)

A la actual Asamblea Nacional es justo reconocerle que tuvo un rotundo éxito en producir normas jurídicas y muchísimas leyes, más que en toda la historia republicana. Esto no es un hito despreciable, salvo por el hecho de que el principio jurídico según el cual la ignorancia de la ley no excusa de su cumplimiento, quedó hueco y sin sentido, para favorecer no solo toda clase de transgresiones y violaciones de la ley por parte de los ciudadanos y las autoridades, sino también para alentar la arbitrariedad en el proceder de estas últimas, lo cual explica perfectamente que la misma salsa no sea buena tanto para el pavo como para la pava, y que, igualmente, resulte inútil exigirlo.

La seguridad jurídica también fue triunfalmente erradicada. Nadie en este país sabe con certeza cuál acción está permitida o prohibida, ni por cuánto tiempo lo será. Tampoco sabe si es o no propietario de lo que posee, pues la prueba de la titularidad se retrotrae, según convenga, a épocas donde es imposible rastrear el documento.

Cuanto menos se conoce la exacta medida de la acción u omisión que es posible desarrollar, ni la eventual sanción a la que personas o empresas serán sometidas, bien puede ser prisión perpetua, sin sentencia judicial, claro está; la expropiación por demasiada extensión o insuficiente producción, por especulación o acaparamiento, sin que medie procedimiento alguno; o la multa, el cierre temporal y hasta la intervención por situaciones de índole laboral, que ni se tramitan ni resuelven en las instancias pertinentes, o por las denominadas infracciones formales a las normas tributarias, tan enrevesadas ellas que es preferible sustituir la comprensión por la resignación.

Poco importa, entonces, lo que el ciudadano haga o deje de hacer. Lo que ahora es legal puede no serlo en el instante siguiente, basta que el azar o la fatalidad de la caprichosa interpretación jurídica lo alcance y, cuando ello sucede, no vale siquiera la cierta o falsa vestimenta roja rojita.

Como consecuencia de esa desconstrucción jurídica nadie planifica, ni tiene una perspectiva más allá del horizonte inmediato. El ciudadano está cada vez más sometido a los dictados de la autoridad, cualquiera que sea, y ese es un éxito indiscutible para un gobierno que busca y gusta demostrarse fuerte e implacable en sus ejecutorias. Así, así, así es como se gobierna.

Ahora, en tiempos de renovación de legisladores, parece oportuno recordar que la primera y fundamental justificación de la autoridad pública, lo que origina su existencia y ascendencia sobre sus conciudadanos -o camaradas- y el privilegio de poseer el denominado monopolio de la fuerza, se basa en la necesidad, comúnmente reconocida y consentida, de la defensa contra el enemigo interno, la delincuencia, y contra el enemigo externo, el imperio, ambos más viejos que el aire,

Sin embargo, la autoridad, esa misma de carne y hueso que cobra 15 y último -porque el Estado no es más que la cómoda ficción donde se escuda- está abnegadamente dedicada a proveer de alimentos a toda una población, incluso con prácticas tan absurdas como la competencia desleal, el ejercicio de la posición de dominio y hasta el franco y directo aniquilamiento de la producción agrícola, pecuaria, industrial y comercial criolla, hoy constituida en verdadera amenaza para la estabilidad, no sólo del Gobierno sino de la construcción de una nueva sociedad, y del denominado hombre nuevo. ¡Y lo ha logrado!

Que en el país haya decaído sensiblemente la cosecha de rubros agrícolas esenciales, que haya menos actividad fabril o que la explotación comercial sea cada vez más difícil, no le resta el populoso fulgor que adquieren esas plazas públicas periódicamente invadidas por gandolas

Alimentos baratos pero de alto costo (movilización, burocracia e impuestos dejados de percibir) comprados a empresas capitalistas del extranjero y con recursos públicos que bien pudieran orientarse a la construcción de nuevas vías, hospitales, escuelas y centrales eléctricas, o al mantenimiento de las existentes, no disminuye el transitorio y siempre renovado éxito de la barriga llena y el corazón contento.

La verdad sea dicha, no hemos sido capaces de explicar ni de demostrar que los indiscutibles éxitos del Gobierno, se fundan en nuestro fracaso como sociedad.

cedice@cedice.org@cedice

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA

martes, 18 de mayo de 2010

LOS JUECES DEL INFIERNO, JUAN CARLOS APITZ

Venezuela está, cada vez más, repleta de presos, secuestrados, inhabilitados, exiliados y perseguidos políticos; eso sólo ha sido posible gracias a jueces cuya condición personal es penosa. Una mala persona nunca podrá ser un buen juez.

La virtuosa vida privada que los jueces deberían llevar, desde el punto de vista moral, es una condición necesaria para que desarrollen correctamente, desde un punto de vista técnico, su función jurisdiccional. Por esa razón no es de extrañar que, en los corrillos judiciales se suela decir que para ser un buen juez es necesario ser una buena persona, y si sabe Derecho, tanto mejor.

Muchos de nuestros jueces y magistrados no guardan las más mínimas apariencias de independencia e imparcialidad. Cuando lo cierto es que, la apariencia de justicia es fundamental pues no basta que la decisión de los jueces sea justa o apegada a Derecho sino que también debe parecerla. Esa mala apariencia es la que afecta la credibilidad de la población en su aparato judicial lo que apareja una inmensa desestabilización del actual régimen político y jurídico.

Una mala persona nunca será un buen juez, tampoco, porque quien se comporta incorrectamente en su vida privada también lo hace en la vida pública o en el ejercicio de su profesión, ya que no podrá mantener durante mucho tiempo una vida dividida, esquizofrénica, por lo que tarde o temprano su faceta inmoral se termina imponiendo en el ejercicio de la potestad jurisdiccional. Entonces, sus conductas como individuos desmerecen de la fuerza motivante de sus decisiones no sólo sobre los sujetos sobre los que recae sus decisión sino sobre el resto de los ciudadanos.

Poco importa que el juez tenga la obligación de fundar sus sentencias en Derecho, si es mala persona nunca será un buen juez, ya que indefectiblemente una mala persona trasladará sus convicciones personales a su actuación profesional. Los jueces no pueden aplicar el Derecho sin interpretarlo previamente, y la interpretación es una actividad no solamente descriptiva de las normas dictadas por los legisladores sino también creativa, y sujeta a las veleidades ideológicas del intérprete. Así, para cumplir técnicamente de manera impecable la función del juez habría que tener ciertos caracteres personales, cierta ideología y cierta moral como condiciones para ello, ya que hay una conexión necesaria entre la resolución de los casos judiciales y la moral privada del juez. Obviamente, el juez no deja de proyectar en cada una de sus sentencias sus propias valoraciones personales.

Pero el derrame moral e ideológico que el juez realiza en su actividad de juzgar no queda reducido al ámbito de su interpretación de las leyes, también se manifiesta en lo relativo a la evaluación de las pruebas de los hechos que van a constituir los fundamentos fácticos con que construyen sus sentencias, pues entran en juego ciertas apreciaciones particulares del juez. Esas valoraciones, a su vez, son las que le permiten definir qué es lo bueno o lo correcto en cada caso. Advirtiendo que, el juez al decidir adjudica derechos y obligaciones según su particular concepción de lo bueno y lo correcto, partiendo de la premisa de que existe una íntima conexión entre las valoraciones morales, políticas y sociales y la interpretación y aplicación del Derecho.

Un ejemplo, de que una mala persona nunca podrá ser un buen juez, es Esteban mismo, quien refiriéndose a la juez María Lourdes Afiuni, sentenció: "tiene que pagar con todo el rigor de la ley lo que ha hecho", "yo exijo dureza contra esa jueza", y luego pidió a la Fiscal General de la República, que en nombre de la dignidad del país se le aplique pena máxima.

Como relata la mitología griega: al morir, el barquero Caronte recogía al muerto en su barca y lo llevaba hacia el otro extremo del río Estigia. Allí, era juzgado por el tribunal del infierno y sus jueces: Radamantis, Minos, Éaco y, ahora, Esteban (dido).

www.juancarlosapitz.com
Twitter:@justiciapitz
EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, MOVIMIENTO REPUBLICANO MR, REPUBLICANO, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES ASAMBLEA NACIONAL, UNIDAD ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA