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lunes, 24 de agosto de 2015

GUSTAVO AZÓCAR ALCALÁ, MADURO QUIERE UNA “GUERRA DE LAS MALVINAS” EN TACHIRA

Lo adelantamos hace poco más de un mes, el 18 de julio de este año, en un artículo que titulamos “Maduro quiere decretar un Estado de Excepción” (ver: http://www.cafeconazocar.com/el-calabozo-de-la-libertad-maduro-quiere-decretar-un-estado-de-excepcion/ ) en el que analizamos la estrategia de Nicolás Maduro y sus asesores cubanos, para tratar de suspender las elecciones del venidero 6 de diciembre.

Ayer, Maduro nos dio la razón, al decretar un Estado de Excepción en 5 municipios del Táchira (Bolívar, Pedro María Ureña, Junín, Libertad e Independencia). La razón esgrimida por Maduro, para tomar semejante decisión, fue el ataque perpetrado contra un grupo de militares venezolanos, por presuntos contrabandistas (el gobierno dice que son paramilitares) que operan en la frontera entre Venezuela y Colombia, y que se dedican a la extracción de productos regulados en territorio venezolano para revenderlos en Colombia.
El ataque a los militares venezolanos, que dejó 3 soldados heridos de gravedad, no ha sido reivindicado por nadie. No se sabe, hasta ahora, si fue la guerrilla del ELN, las FARC, los paramilitares, o delincuentes comunes. La única versión que existe es la del gobierno, que asegura, sin mostrar hasta ahora una sola prueba, que se trató de grupos paramilitares. Esa sola presunción ha servido para que Maduro ordenara el cierre de la frontera de manera indefinida, el despliegue de 1500 militares y la declaratoria de un Estado de Excepción.
Para que se tenga una idea de lo desproporcionado que ha  resultado la decisión de Maduro (mucho más desproporcionada que la orden de Chávez de desplegar diez batallones luego del asesinato del líder de las FARC, Raúl Reyes, ocurrida en 2008), basta con recordar que antes de que la revolución llegara al poder, en 1998, la guerrilla colombiana había perpetrado 38 ataques en la frontera, contra puestos militares venezolanos, que dejaron 11 guardias y cinco civiles venezolanos muertos. Pero nunca se decretó un Estado de Excepción.
No puede ser casualidad que justo esta semana, se produzca un incidente en el que hieren a 3 militares en la frontera. Pero fíjense: la investigación todavía no ha concluido, apenas comienza a sustanciarse el expediente, no han sido evacuados todos los testigos y recabadas todas las pruebas, y el gobierno decreta un Estado de Excepción y cierra la frontera más dinámica de la América del Sur por tiempo indefinido, perjudicando a poco más de 100 mil personas entre el estado Táchira y el Departamento Norte de Santander, y arrojando pérdidas económicas que de acuerdo con El Nuevo Herald de Miami, ya superan los 400 mil dólares.
En mi modesta opinión, Nicolás Maduro intenta desesperadamente encontrar una salida similar a la que buscó, el 2 de abril de 1982, el Teniente General Leopoldo Galtieri, presidente de facto de Argentina, miembro de la Junta Militar que asumió el poder en 1976 y quien ejerció la Presidencia de esa nación, entre 1981 y 1982.
Galtieri y los gorilas que gobernaban a la Argentina desde 1976, acosados por una gran pérdida de popularidad, y acorralados por las protestas y el descontento que había en aquel momento en la nación austral, metieron a los argentinos en la primera guerra internacional desde la Guerra del Paraguay de mediados de la década de 1860.
Y lo hicieron, creyendo que con ello, la dictadura se iba a salvar de la caída, sin importar que aquella aventura le costara la vida a soldados argentinos que no tenían ningún tipo de experiencia en una confrontación armada. Galtieri sólo quería apaciguar los ánimos de los ciudadanos que en las calles, todos los días, reclamaban alimentos, trabajo, seguridad, vivienda, salud y mejores salarios, algo que ninguna dictadura, en ninguna parte del mundo, ha podido ofrecer.
Contra viento y marea, aplicando la máxima de Maquiavelo, de que el fin justifica los medios, el 2 de abril de 1982, el gobierno militar de Galtieri, puso en práctica su decisión de invadir las islas Malvinas. Un día antes, el presidente norteamericano Ronald Reagan, quien ya tenía en sus manos el informe elaborado por la embajada de EEUU y la CIA, confirmando que el gobierno de Galtieri iba a invadir Las Malvinas, intentó disuadir telefónicamente a Galtieri, pero éste no hizo caso y se lanzó a la aventura.
Analistas argentinos confirmaron tiempo después que “la decisión de invadir Malvinas parece haber sido adoptada por la Junta Militar con el objeto de crear una nueva realidad política a partir de la crisis interna que sobrellevaba el gobierno después de seis años desde el golpe de 1976. Era una huída hacia adelante. La operación de Malvinas era la última carta bajo la manga que disponía el gobierno militar, desprestigiado y agotado”.
Maduro y su desastroso gobierno, viven hoy, en Venezuela, la misma realidad que vivió Leopoldo Galtieri en Argentina en 1982. El paralelismo es válido, a pesar de que Galtieri era militar y Maduro es un civil, porque, salvando las distancias, es un hecho cierto y comprobado que en Venezuela hay un gobierno militar presidido por un civil.
Maduro no quiere que haya elecciones parlamentarias el 6 de diciembre. Todas las encuestas, absolutamente todas, incluyendo la de Hinterlaces, manipulada y maquillada, muestran que el gobierno va a perder esos comicios. Legalmente hablando, no hay manera de que Maduro y el PSUV ganen las parlamentarias. Por esa razón, el gobierno busca desesperadamente un motivo, que le permita crear las condiciones propicias para la suspensión de las elecciones.
Inicialmente, la estrategia se dirigió hacia Guyana, y la reclamación del territorio Esequibo. Pero tal parece que esa estrategia fracasó, sobre todo después que el Caricom ofreció su apoyo al gobierno de David Granger, y más concretamente, luego de la visita del vicepresidente Arreaza a La Habana, buscando el apoyo de Raúl Castro, quien de manera tajante le dijo que Cuba no apoyaría a  Venezuela en un hipotético conflicto armado con Georgetown.
Ante esa realidad, Maduro volteó la mirada hacia Colombia, país con el cual la revolución ha mantenido un permanente enfrentamiento desde los  tiempos en que Hugo Chávez era Presidente. El cierre indefinido de la frontera, el despliegue de un millar de militares y la declaración de un Estado de Excepción, sin ninguna justificación parecen apuntar en la dirección de que lo que se viene es un conflicto de grandes proporciones.
Si la estrategia madurista continua su desarrollo, lo próximo que vendría sería un decreto de Estado de Excepción para algunos municipios en Zulia y otros en Apure, en la línea fronteriza con Colombia. Después vendrán decretos similares en municipios del estado Bolívar y en cualquier otro municipio donde se presenten situaciones conflictivas o saqueos. Es, como lo apuntaba en un tuit, el colega Alberto Federico Ravell, un Estado de Excepción decretado a cuenta gotas.
No quisiera concluir, sin antes hacer dos preguntas a los soldados venezolanos: 1) los militares están dispuestos a ir a una guerra contra Colombia, para darle a Maduro el motivo que necesita para suspender las elecciones del 6 de diciembre? 2) Acaso no saben que la dictadura de Galtieri en Argentina, se vino al piso precisamente después del fracaso que significó la Guerra de las Malvinas?
Gustavo Azócar Alcalá
cafeconazocar@gmail.com
@gustavoazocara

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martes, 7 de julio de 2015

FERNANDO OCHOA ANTICH, LA GUERRA DE MADURO

Jugar a la guerra puede terminar siendo sumamente peligroso. Así lo muestra la historia… 

Sólo con recordar la tragedia que significó para el pueblo japonés el  error histórico de atacar la base naval de Pearl Harbor, es un excelente ejemplo de ese riesgo.  Permitió al gobierno de Franklin Delano Roosevelt romper el aislacionismo de su pueblo e intervenir en la Segunda Guerra Mundial. 

En la América Latina, el doloroso caso de la Guerra de las Malvinas debería hacernos reflexionar para no cometer los mismos errores. El 2 de abril de 1982,  los argentinos se despertaron con la noticia de que las islas Malvinas habían sido recuperadas por un sorpresivo desembarco del Ejército. El criterio estratégico que imperó fue que Inglaterra no enviaría tropas a recuperar las Islas. Craso error. El verdadero objetivo del régimen militar era fortalecerse ante el desastre económico y las graves denuncias por violación de derechos humanos. El resultado: la derrota y la muerte de cerca de 650 jóvenes argentinos.

La creación de la Zona de Defensa Integral de la Fachada Atlántica debería haber sido la respuesta necesaria ante la provocativa e intransigente posición mantenida tanto por el anterior como por el actual gobierno de la República Cooperativa de Guyana.  Lo que no es fácil de explicar es la rectificación del decreto 1787, alegando “fallas en los originales”.  La nueva versión del decreto, aparecida el 8 de junio de 2015, tras indicar las mismas coordenadas plantea “que existe un área marítima  por delimitar que será determinada  una vez se resuelva  la controversia pendiente entre la República Bolivariana de Venezuela y la República Cooperativa de Guyana según el Acuerdo de Ginebra”. 
Esta rectificación deja en claro que los puntos T, U, V en la práctica no existen. El colmo es que en ese mismo decreto se creó la Zona de Defensa Integral Occidental produciendo tal grado de preocupación en Colombia que su gobierno emitió una nota de protesta, la cual, según creo, no ha tenido respuesta..
Crear esta crisis con Colombia es inexplicable. Nuestras relaciones se encontraban totalmente normalizadas después de la firma del Acuerdo de San Pedro Alejandrino entre los presidentes Barco y Pérez y el reconocimiento por ambos gobierno de los principios de la bilateralidad y de la globalidad. Es verdad que las relaciones durante estos últimos años han  sido muy complejas, pero nunca los delicados enfrentamientos  se originaron por problemas limítrofes. Ahora, volvemos de nuevo al doloroso pasado que parecía superado. Regresar a tensiones militares como la  producida por la presencia de la Corbeta Caldas en aguas territoriales venezolanas no es lo más conveniente para ninguno de los dos países. Después de haber superado tan delicada situación, surgió un período realmente positivo en nuestras relaciones que permitieron fortalecer importantes vínculos económicos y comerciales. Reconstruir ese pasado reciente debería ser el objetivo del liderazgo democrático.
En verdad, Nicolás Maduro está conduciendo a Venezuela a  un delicado enfrentamiento internacional difícil de superar sin graves consecuencias para Venezuela. 
Lo curioso, es que se haya escogido un momento de marcada debilidad de nuestro país para provocarlo. Generar, al mismo tiempo, un incremento de tensiones militares con Guyana y Colombia no tiene sentido. Al analizar la situación con Guyana se requiere tomar en cuenta  que ese país tendrá un firme apoyo de la Comunidad del Caribe y del Reino Unido, motivado a sus estrechas relaciones históricas. 
Tampoco se puede olvidar la reciente reunión realizada en Jamaica entre el presidente Obama y el Caricom y las difíciles relaciones entre Venezuela y Estados Unidos. En el caso de Colombia, su potencialidad militar es similar a la de Venezuela, pero se debe considerar  como un factor fundamental sus privilegiadas relaciones con los Estados Unidos.
Lo inaceptable, como lo entiende perfectamente bien el pueblo venezolano, fue tratar de hacer creer que la maniobra de crear la Zona de Defensa Integral de la Fachada Atlántica era una respuesta a la posición de Guyana de rechazar “una solución práctica de la controversia” como lo establece el Acuerdo de Ginebra. Si hubiese sido así no se habría rectificado, de manera mucho más discreta, dicho decreto manteniendo que tres de los cuatro puntos  que definen dicha Zona Estratégica está en discusión con Guyana. 
En definitiva, el real objetivo de esta maniobra ha sido  tratar de obtener la mayoría en las elecciones parlamentarias. No creo que se logrará. Es demasiado el descontento nacional. Además, la experiencia de la Guerra de las Malvinas indica que es un grave error histórico diseñar una política  exterior que sólo busca satisfacer objetivos  de un gobierno en particular y no verdaderos intereses nacionales.

Fernando Ochoa Antich
fochoaantich@gamil.com.
@FOchoaAntich

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domingo, 21 de junio de 2015

CHARITO ROJAS, GUERRA ANUNCIADA...

"Si se hubiesen reconquistado las Malvinas, posiblemente los militares se hubiesen perpetuado en el poder y tendríamos un régimen de aniversarios, de estatuas ecuestres, de falta de libertad total." Jorge Luis Borges (1899-1986), escritor argentino.

A principios de 1982 la última dictadura argentina se tambaleaba. Entonces el presidente de facto, general Leopoldo F. Galtieri, inventó una guerra para concitar a su alrededor el apoyo unánime de los argentinos, apelando al nacionalismo patriótico: recuperar por la fuerza las islas Malvinas, en reclamación desde el siglo anterior y en su papel de héroe, salvar el gobierno militar.Las tropas argentinas desembarcaron por sorpresa en las Malvinas el 2 de abril de 1982 y fue todo un éxito: los tres mil ingleses de esas islas que aparecen en todos los mapas del mundo como Falkland Islands, no esperaban tal invasión. El régimen argentino hizo fiesta del triunfo y los puntos de Galtieri subieron nuevamente. 

Pero Gran Bretaña no se quedaría de brazos cruzados. Su Primera Ministra, Margaret Thatcher, llamada la Dama de Hierro enfrentaba una dura oposición a su política económica neoliberal, así que a su vez imitó la fórmula Galtieri para unir bajo su mando a los británicos, en defensa del orgullo herido. Y envió una flota de 100 buques, que incluía portaaviones, submarinos y hasta a un hijo de la Reina Isabel, a acabar con los molestos invasores. 

El gobierno de Galtieri apeló a la solidaridad continental y varios países enviaron tropas, apoyo logístico. El humor venezolano comentaba que el presidente Luis Herrera había enviado un barco cargado de torontos para la tropa sureña.

El asunto era tema en las organizaciones internacionales y hubo conflicto cuando EEUU decidió apoyar el derecho británico a las Malvinas o Falkland. Ya la guerra estaba saliendo cara a Gran Bretaña, manteniendo esa escuadra lejos de casa, mientras el gobierno argentino redituaba con creces su posición de David contra Goliat. Así que cuando un submarino británico se topó con el destructor argentino General Belgrano, Londres decidió dar por terminada esta guerra de humo y hundió el barco. 

Trescientos muertos y una gran lesión en el ego argentino. Después que Argentina se rindió, el 14 de junio de 1982, Galtieri renunció y la junta militar convocó a elecciones generales para el 30 de octubre de 1983, elecciones que fueron ganadas por Raúl Alfonsín, marcando así el retorno de Argentina a la democracia.

Al igual que Argentina, Venezuela tiene un más que justo reclamo territorial, con tradición en la época colonial española, cuando en todos los mapas de la provincia aparece el Esequibo como parte del territorio venezolano. Pero al igual que en Argentina, esos territorios solitarios y lejanos fueron abandonados por la política local, permitiendo la penetración en ellos del dominio británico. 

Pese a los reclamos venezolanos y a los arbitrajes internacionales, nada evitó que cuando Guyana se independizara del coloniaje inglés, incluyera como parte de su territorio el Esequibo, habitado fundamentalmente por esa raza de alta mixtura que son los guyaneses 

Después del mejor acuerdo logrado por Venezuela, que fue el de Ginebra en 1966, el diferendo vivió un período de congelación con el Protocolo de Puerto España para luego caer en conversaciones de alto nivel con un facilitador nombrado por la ONU.

Sin embargo, los sucesivos gobiernos no dejaron de defender la reclamación, oponiéndose a explotaciones de hidrocarburos, vigilando la zona terrestre y patrullando la marítima. Hasta un incidente internacional hubo cuando la fuerza armada venezolana defendió su posición en la limítrofe isla de Anacoco.

El empeño por voltear a su favor los votos del CARICOM en la OEA y otros organismos llevaron al finado a decir que Venezuela no se oponía a ningún proyecto en el Esequibo, si eso favorecía al pueblo de Guyana. Como canciller, Maduro desestimó en 2009 el informe del entonces embajador de Venezuela en Guyana, Darío Morandi, quien advirtió que las líneas divisorias en los mapas de Guyana habían sido movidas, cerrando a Venezuela su salida al Atlántico.

A finales de octubre de 2013 hubo una señal positiva cuando el patrullero venezolano  Yekuana interceptó al buque explorador  Teknik Perdana , contratado por la transnacional Anadarko para realizar labores de exploración petrolera en la Fachada Atlántica venezolana al servicio de Guyana. 

Sin embargo, el gobierno no avanzó en esta intervención, más bien la silenció. Ahora el gobierno de Guyana está actuando a la libre, dando concesiones a la Exxon en territorios en reclamación y levantando sus mapas marítimos sin tomar en cuenta los derechos de Venezuela sobre su propio mar territorial. Después de que muchas voces alertaran sobre la situación, el gobierno tardíamente ha dado una respuesta, y mediante decreto levantó sus límites marítimos en forma unilateral.

La revolución en materia diplomática, no ha sido especialmente acertada en escoger a sus cancilleres: han estado al frente de la Casa Amarilla el Cnel. Luis Alfonso Dávila, Alí Rodríguez Araque, Nicolás Maduro, Elías Jaua. Solo dos diplomáticos de carrera han sido cancilleres: el polémico Roy Chaderton y el gris Jesús Pérez. 

Actualmente la diplomacia venezolana es guiada por la inexperta Delcy Rodríguez, fanáticamente revolucionaria. Y con Nicolás Maduro marcando pautas en política internacional, terreno donde ha pisado los callos de países amigos sin decir ni perdón.

El que Maduro haya reaccionado súbitamente ante Guyana pudiera ser bueno si se tratase de un gobierno racional, ponderado, bien asesorado. Pero viniendo de éste, el fantasma de Galtieri aparece ante la sombra terrorífica de unas elecciones parlamentarias perdidas, de un concierto internacional de voces reclamando la existencia de presos políticos y la violación a los derechos humanos. 

Hay nuevo secretario en la OEA, muy interesado en el caso venezolano, la Unión Europea quiere explicaciones, la ONU está preocupada con el trato dado por una democracia a sus opositores. Y la economía nacional en bancarrota, gracias a un gobierno fallido, esta revirtiendo dramáticamente el apoyo popular a la revolución.

Y en este escenario, aparece Diosdado Cabello buscando reforzar alianza con Lula en Brasil y sorpresivamente viajando a Haití a hablar con el representante del Departamento de Estado norteamericano Thomas Shannon, quien ha visitado tres veces Caracas en los últimos dos meses y por lo visto Cabello no había logrado hablar con él. 

La justificación del gobierno es que el presidente de la AN fue comisionado por Maduro para normalizar las relaciones con USA. ¿Por qué Maduro no pudo? ¿Por qué Delcy como canciller es incapaz de hacerlo? ¿Por qué buscar al funcionario venezolano cuestionado internacionalmente e investigado por la fiscalía norteamericana bajo sospecha de narcotráfico y lavado de capitales para que restablezca las relaciones entre los dos países? ¿Por qué la reunión es en Haití y no en Caracas? ¿O en Washington?

Algo huele a quemado, algo huele a Galtieri. Ojalá ese cable a tierra de un gobierno desesperado no incluya una aventura bélica.

Charito Rojas
Charitorojas2010@hotmail.com
@charitorojas

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viernes, 19 de junio de 2015

DOMINGO ALBERTO RANGEL, LAS ISLAS MALVINAS NO SON LA GUYANA ESEQUIBA

Ni los militares venezolanos son los argentinos de Galtieri, ni ha habido interés nuestro en el tema, por más de cien años…

Los militares argentinos, como todos los del mundo, salvo los del Tibet, que son chinos, tienen planes, elaborados al detalle, para invadir los vecinos, o ver qué pueden hacer, en caso de ser ellos víctimas de una invasión.

Es normal porque la función de una Fuerza Armada es defender el territorio propio, lo cual no ha sido óbice para que en algunas circunstancias los militares invadan, y me refiero a Latinoamérica y otras localidades del sub desarrollo, áreas de la economía o del gobierno que no les incumbe como institución, porque mejor las administra la sociedad civil.

Nada nuevo pero hace 40 años los militares argentinos administraban –y eso es un “decir”- el presupuesto y la vida de los ciudadanos. Hacían lo que les venía en gana en todas las áreas de la economía poniendo mucho énfasis en cuanto al valor de la moneda –que iba en picada- y el control de cambios que enriqueció a muchos uniformados. No consultaban a nadie, pero lo hacían “democráticamente”.

Eso es historia pero cabe recordar no vaya a ser que se repita la dosis en Venezuela.

En ese tiempo la moneda argentina se derrumbaba y la población emigraba por cientos de miles.

Unos argentinos se largaban al extranjero porque se morían de hambre en el país granero del mundo. Otros porque cuando no hay razones para convencer al ciudadano, los gobiernos, sean encabezados por civiles, militares o caballos, como sucedió en la antigua Roma, recurren al terrorismo de estado y a la represión brutal para mantenerse en el poder.

Aun así los militares argentinos pensaban organizar una elección que sería ganada por el general o almirante escogido por el Alto Mando castrense.

Tenían una especie de señor Lucena contando votos etc.

Pero según las encuestas el gobierno militar argentino iba a perder esas amañadas elecciones porque nadie iría a votar por ellos en semejante farsa.

Así las cosas, el Alto Mando argentino de la época echó mano de uno de los planes estratégicos pre elaborados, y, procedieron los argentinos a invadir unas islas situadas en el Atlántico sur, llamadas Malvinas por los argentinos y Falklands por sus habitantes, que nunca han querido ser gobernados ni por los militares de la patria de San Martín, ni por la señora Cristina, en tiempos recientes. Prefieren seguir siendo ingleses.

La invasión se llevó a cabo con meticulosidad mediática y piratería logística. Lograron hundir un buque británico los argentinos pero al final la alianza con USA, Chile y el Brasil, le dio a la Gran Bretaña una victoria indiscutida, sin tener que hacer uso de armas nucleares que como se sabe las tiene el ejército británico.

Volviendo al presente y a Venezuela, digamos que hay mentes ilusas de quienes ven a nuestro gobierno haciendo uso del guion argentino, para ganar unas elecciones que de no ser por la incapacidad de la oposición, las debería perder el presidente Maduro.

Nada nuevo porque los y las pitonisas proliferan en medio de la estupidez polarizada.

Es que en medio del circo donde vivimos cualquier persona puede sopesar si Nicolás Maduro, con el agua electoral al cuello, tras 2 años de “legado” que se traduce en estatismo socialista, militarización de “islas productivas” de la sociedad, empobrecimiento de la población, aunque la FAO diga lo contrario, escases y otras penurias, es capaz de imitar el guion argentino, llevar a cabo un acto nacionalista, como colocar boyas con banderas tricolores cerca del buque de la Exxon y vencer las encuestas, apoyados los candidatos del PSUV en la cantata nacionalista, una mejora del aprovisionamiento y en el empuje que la llamada Hegemonía Comunicacional, que ventajista como un pistolero del oeste gringo, pone al gobierno de Maduro a pelear con un contrincante fofo, ciego y amarrado.

Pero, ni Latinoamérica es un protagonista mundial y la guerra de Las Malvinas fue prueba de ello… ni Venezuela es el ombligo del mundo, como pretende el chavismo.

El actual impasse entre Guyana y Venezuela  y eso no se ha dicho, fue originado por la desidia del ex Canciller Ramírez, quien preocupado por otros manejos dejó pasar meses sin contestar un oficio guyanés. Esta desidia fue reparada, es justo decirlo, por Deisy Rodríguez.

Pero el impasse nacido alrededor de una tierra selvática que nuestra sociedad dejó en el abandono desde siempre, hasta que un gringo, en vísperas de morir, asustado por el Infierno, nos contó a los venezolanos cómo nos habían esquilmado, merced de la irresponsabilidad de las autoridades de Caracas, para aquel entonces –algún día escribiré sobre esto en el tono en el que los aspirantes a líderes de la sociedad no lo hacen, razón por la cual el pueblo está desinformado- terminará siendo negociado en otros lares, fuera del patio donde pastan las vacas de la OEA.

Y así será para evitar que se rompa el pacto entre el CARICOM y Venezuela, que simula ir contra de los Estados Unidos, cuando en realidad no se trata de eso.

La solución se va a pactar en la ONU, con Obama y los Castros haciendo el papel de mediadores.

El problema no está en las aguas porque allí Guyana está dispuesta a negociar.

El problema es que el nuevo Presidente guyanés, militar de carrera, no puede entregar la mitad del territorio de su país… a unos “hermanos” –nosotros- caracterizados porque la totalidad de la población ignora siquiera cómo se llega a esas selvas.

Y es que hasta los ex militares opositores no están dispuestos a pelear en el Esequibo y menos para cultivar la tierra.

No lucharan estos valientes contra la variopinta coalición de intereses que une a los guyaneses con los ingleses, gringos y brasileños –otros hermanos que callan… mientras terminan una carretera que cruza el territorio supuestamente “reclamado”-, sino con los mosquitos que abundan en la zona.

Situación que podría presentarse si al Comandante en Jefe le da por regalarles a esos generales patriotas unas hectáreas en el territorio “disputado”.

¡Ni que fuesen pendejos esos ex militares opositores, como tampoco lo son sus pares, militares activos, que cantan lemas chavistas pero no se van a dejar matar¡ : Unos están muy viejos y los otros andan ocupados en sus nuevos “menesteres” ligados a la economía y el bachaqueo.

En Venezuela las elecciones perdidas se ganan en el CNE sin echar un tiro o ser picado de mosquitos.

Eso sí, el barco de la Exxon no será molestado.

No en balde PDVSA tiene negocios con esa petrolera y como les debemos el “exprópiese” del fallecido… mejor dejamos para otra ocasión el temita.

Domingo Alberto Rangel
doalra@yahoo.com
@DomingoAlbertoR

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lunes, 16 de abril de 2012

ANDRÉS OPPENHEIMER / GANADOR DE LA CUMBRE EEUU-LATINOAMÉRICA: COLOMBIA

Cartagena, Colombia – El presidente Obama y líderes de los 29 países latinoamericanos se reunieron aquí el sábado para una cumbre titulada “Conectando las Américas”, pero existe una desconexión política tal entre Washington y sus vecinos del sur que altos funcionarios anticiparon que no habría una declaración conjunta al final de la reunión de dos días.

María Angela Holguín, ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, quien coordinó las discusiones diplomáticas de la cumbre, me dijo en una entrevista por separado que no se pudo alcanzar un consenso en dos demandas básicas de América Latina: que se permitiera a Cuba participar en futuras cumbres EEUU-América Latina, y que la declaración final de los presidentes incluyera un párrafo de apoyo a las reclamaciones argentinas sobre las Islas Malvinas, en poder de Gran Bretaña. Estados Unidos se opuso a ambas mociones.
Salvo sorpresas de último minuto, “no habrá una declaración política conjunta”, me dijo Holguín en una breve entrevista al final de un día de una cumbre económica entre los presidentes y los líderes empresariales del hemisferio, en la que moderé un panel. En su lugar, la declaración final se sustituirá con una declaración presidencial final por el anfitrión de la cumbre, el presidente colombiano Juan Manuel Santos, agregó.
Incluso Colombia, hasta recientemente un cercano aliado de EEUU, se salió de su trayectoria para apoyar la participación de Cuba en futuras cumbres. En su discurso de apertura del sábado, Santos dijo que la exclusión de Cuba, así como el embargo estadounidense contra la isla, eran “inaceptables”.
Funcionarios estadounidenses replicaron que bajo una cláusula democrática firmada por consenso por los participantes de la cumbre del 2001 en Quebec, Canadá, sólo los líderes democráticamente electos son invitados a estas cumbres. Si invitamos a una dictadura como Cuba, no sólo violaríamos las reglas de estas cumbres, sino que debilitaríamos los acuerdos de la región para la defensa colectiva de la democracia, dijeron.
Curiosamente, las negociaciones sobre la declaración final colapsaron por una nota al pie de página que tenía que ver con las Malvinas.
Luego de horas de negociaciones, la delegación estadounidense aceptó una declaración final de 16 párrafos que trasladaría el tema de Cuba a una cumbre sólo de América Latina, pero incluiría un párrafo sobre el apoyo a Argentina en el tema de las Malvinas con una nota al pie de página en la que Estados Unidos expresaba sus reservas sobre ese párrafo. Pero Argentina objetó la nota al pie de página, y todo el documento colapsó.
Habría sido la primera vez que una declaración de una cumbre entre EEUU y Latinoamérica incluyera apoyo para Argentina en ese asunto, incluso con la nota al pie de EEUU, me dijeron funcionarios estadounidenses.
 “Estábamos dispuestos a ser flexibles”, me dijo Roberta Jacobson, directora de Asuntos del Hemisferio del Departamento de Estado de EEUU, en una entrevista. “Sentimos de verdad que no pudimos llegar a un consenso”.
A pesar del aparente fracaso en ponerse de acuerdo para una declaración final, funcionarios estadounidenses y colombianos hicieron hincapié en que la cumbre será un éxito, ya que es probable que los presidentes firmen acuerdos negociados de antemano sobre cinco áreas concretas, tales como un plan propuesto por EEUU para expandir el acceso a internet de banda ancha en la región, proyectos de integración de electricidad e intercambios estudiantiles a gran escala. Eso es más importante que declaraciones políticas, alegan.
La anunciada ausencia del presidente radical populista de Venezuela Hugo Chávez debido a su batalla con el cáncer, así como la del presidente ecuatoriano Rafael Correa y el nicaragüense Daniel Ortega, quienes al parecer boicotearon la reunión en solidaridad con Cuba, impedirá probablemente que los más acerbos críticos de EEUU bloqueen los acuerdos económicos concretos de la cumbre.
 “Yo veo esta cumbre como un punto de inflexión”, afirma Richard Feinberg, antiguo especialista de asuntos latinoamericanos de la Casa Blanca de Clinton, quien ayudó a organizar varias cumbres anteriores entre EEUU y Latinoamérica. “Aunque existe fragmentación en asuntos políticos, hay una mayor tendencia al pragmatismo en asuntos económicos”.
Mi opinión es que solamente habrá un ganador incontestable en esta cumbre: Santos. Obama no ha creado ningún plan regional ambicioso de EEUU – como su acuerdo de libre comercio con Asia, la Asociación Trans Pacífica – que creara esperanzas en el hemisferio. Y el bloqueo, encabezado por Venezuela, de los países radical-populistas no tuvo la menor oportunidad de robarse el show sin la presencia de Chávez.
Pero Santos está a sus anchas. Como anfitrión, asegurando constantemente que él está ideológicamente a medio camino entre Estados Unidos y los países de gobiernos izquierdistas de América Latina – incluso preparó un panel con Obama y la presidenta brasileña Dilma Rousseff, en el cual se sentó en el centro de la escena, entre los dos – y definiéndose a sí mismo como un “pragmático con principios”, el presidente colombiano trata de asegurar su puesto entre los líderes más influyentes de Latinoamérica.
Eso es bueno, siempre y cuando él no olvide sus principios democráticos. No creo que él lo haga, pero el que no haya exigido derechos básicos en Cuba con la misma fuerza que pidió el sábado la participación de Cuba en cumbres futuras me da qué pensar.
aoppenheimer@elnuevoherald.com
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