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LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA
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sábado, 24 de octubre de 2015

FERNANDO OCHOA ANTICH, LAS IRRESPONSABLES DECLARACIONES DE MADURO II

La crisis económica de su gobierno ha sido uno de los temas más irresponsablemente tratado por Nicolás Maduro en sus declaraciones. El eslogan de la “guerra económica” ha sido el más repetido, pero a su vez el más ineficiente. No quiso entender, al iniciarse su período presidencial,  que era imprescindible modificar la equivocada orientación impuesta por Hugo Chávez a la supuesta Revolución Bolivariana. Definitivamente, el miedo lo paralizó. Tenía tiempo suficiente, casi dos años sin elecciones, para lograr  el  necesario consenso político que permitiera aplicar un plan de ajuste que lograra enfrentar una posible caída de los precios petroleros y la indetenible crisis económica. Es inexplicable lo que ocurrió. Soy de los que creen que Nicolás Maduro no contaba con el liderazgo necesario para enfrentarse a los diferentes grupos de poder dentro del chavismo ni mucho menos con los conocimientos  ni la experiencia requerida para manejar la crisis exitosamente

Nicolás Maduro decidió mantener  la misma orientación política y económica, del régimen chavista. Sin embargo, la salida del gabinete de Jorge Giordani,  Rafael Ramírez y  Miguel Rodríguez Torres parecía indicar, inicialmente, que se iban a  realizar algunas reformas. No fue así. Por el contrario, se agravaron las grandes contradicciones del modelo chavista haciéndolo aún más ineficiente y conflictivo. El control estatal de la economía se profundizó, desestimulando  aún más  la inversión privada. Para colmo ocurrió la caída de los precios petroleros En la práctica, al desaparecer la industria nacional, Venezuela se transformó progresivamente en una economía de puertos incrementando, las importaciones de manera muy importante, El concepto del Estado comunal, el cual debería haber sido, según la doctrina socialista, la base de un nuevo modelo económico sólo se transformó en un  instrumento de control social y corrupción para incrementar el clientelismo político.
La tradicional metodología de comparar las cifras económicas de un año con otro,  para evaluar, de esa manera, la situación económica de un país, no se puede aplicar en Venezuela. El Banco Central no ha publicado las correspondientes estadísticas oficiales  de los últimos años. De todas maneras, algunos economistas han logrado establecer la proyección de las más importantes cifras económicas del 2015 para poder compararlas con las del 2012, último año del gobierno de Hugo Chávez. Veamos: Producto Interno Bruto: 2012: 5,5%; 2015: 0,1 %. Inflación: 2012: 20,1%; 2015:170%. Desempleo: 2012: 6,4 %; 2015: 10,4%. Pobreza: 2012; 25,4%; 2015:48,5%. Precio barril de petróleo: 2012: 103,46 dólares; 2015: 48 dólares. Reservas Internacionales en millones de dólares: 2012: 19 mil 995; 2015: 18 mil 985. Al hacer esta comparación queda totalmente demostrada la incapacidad de Nicolás Maduro para enfrentar una crisis que, al finalizar el año 2012, ya se percibía como de suma gravedad.
El colmo de los colmos han sido las recientes declaraciones de Nicolás Maduro: “Tengo las pruebas de que el Fondo Monetario Internacional ha recibido la visita de un grupo de tecnócratas y pelucones que le ha pedido 60.000 millones de dólares para aplicar su plan, y el FMI le ha dicho que podría prestárselo si derrocan al gobierno revolucionario”.  Realmente sorprende que un jefe de Estado se atreva a acusar de un hecho tan grave al FMI, sin medir las consecuencias. Lo que debería explicar Nicolás Maduro a los venezolanos, en vez de realizar tan absurdas acusaciones, es cómo se pudo elevar el monto de la deuda externa consolidada de la República a la escandalosa  cifra de 249 mil 455 millones de dólares, después de haber recibido  ingresos por más de un billón de dólares,  cuando en 1998, al llegar Hugo Chávez al poder, sólo adeudaba la cantidad de 28 mil 455 millones de dólares. Los responsables de haber comprometido tan gravemente el destino de Venezuela y de nuestras futuras generaciones los reconocerá la historia como los verdaderos traidores a la Patria.
Fernando Ochoa Antich
fochoaantich@gmail.com. 
@FOchoaAntich. 

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domingo, 11 de octubre de 2015

FERNANDO OCHOA ANTICH, LAS IRRESPONSABLES DECLARACIONES DE MADURO

Estoy convencido que Nicolás Maduro se engaña a sí mismo con las masivas campañas de propaganda que, a través de todos los medios, realiza el gobierno nacional. Es la única explicación que encuentro a sus inaceptables declaraciones. Atreverse a decir, conociendo que en nuestro país hubo cerca de 25.000 asesinatos en el año 2014, que si triunfa la oposición se incrementará el delito; o mantener, en medio de una inflación cercana al 200 %, que contra Venezuela existe una campaña financiera que busca desestabilizar su gobierno o sostener que el desabastecimiento, o la falta de luz eléctrica y de agua que sufren nuestros hogares son consecuencia de la guerra económica, de los paramilitares o del saboteo de la oposición es, para decir lo menos, sorprendente. También llego a pensar que su falta  de percepción de la realidad puede surgir de una ortodoxa  visión ideológica que no le permite interpretar el significado de la caída del Muro de Berlín en la década de los noventa del siglo XX y, ahora, el reinicio de las relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos.

         En mi anterior artículo mantuve que el delicado fenómeno de las “megabandas” tenía su origen en la desacertada forma con la cual el chavismo había enfrentado la delincuencia. Los venezolanos conocemos perfectamente  bien que el indetenible incremento de la violencia se origina por dos razones fundamentales: la permanente prédica de odio y resentimiento mantenida por los gobiernos chavistas; y  la equivocada política de seguridad, caracterizada por los ineficientes  operativos y las permanentes destituciones de los ministros del Interior. Las consecuencias están a la vista: Venezuela superará doloromente este año los 24.980 asesinatos ocurridos en el 2014.  Uno de los retos que tiene la oposición democrática es demostrar que el delito se puede combatir. Hacerlo exige tomar las medidas que han venido recomendando  los más reconocidos criminólogos venezolanos y extranjeros. El primer paso es aplicar una profunda reforma en nuestro sistema educativo que permita sembrar importantes valores que fortalezcan la unidad nacional y la cohesión social.
         Venezuela tuvo al inicio de los gobiernos civiles una de las más prestigiosas y eficientes policías de investigación criminal de la América Latina y del mundo. Me refiero a la Policía Técnica Judicial, su primer nombre y como realmente se recuerda popularmente.  Su eficiencia se logró mediante el respeto de un conjunto de valores y normas. La primera, reconocer la capacidad técnica y el mérito como los únicos elementos exigidos para obtener ascensos y cargos. La segunda, limitar al máximo su vinculación con los partidos políticos. La tercera, una conveniente asignación presupuestaria que permitía garantizar buenos salarios y el fortalecimiento de los necesarios medios de trabajo, tales como laboratorios y equipos para ser verdaderamente eficientes en las investigaciones criminales. Cuarto, perseguir cualquier factor que pudiera ser considerado como un elemento de corrupción, tanto en las investigaciones como en el funcionamiento de la organización policial. En verdad, sus investigaciones fueron tan exitosas que hicieron historia.
         Repetir esta experiencia en toda la estructura que lucha contra el crimen es el único camino posible para poder transformar la dolorosa situación que vive actualmente Venezuela. El sistema de represión del crimen comienza con la prevención del delito por las policías uniformadas, continúa con la apertura de la investigación por la Fiscalía correspondiente en caso de ocurrir un delito grave, el cual  debe ser investigado por la policía científica a objeto de poder determinar las pruebas que comprometen la responsabilidad personal para que el juez de la causa  sentencie la pena que corresponda a objeto de ser cumplida en un centro penitenciario. En nuestro país, esa estructura está profundamente debilitada por una total pérdida de sus valores institucionales, una absoluta politización de sus miembros y una creciente corrupción administrativa. La oposición democrática cuenta con suficientes especialistas, en cada uno de estos campos, para poder transformar esta realidad en un relativo corto tiempo. El primer paso es lograr un gran cambio político en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre…
Fernando Ochoa Antich
fochoaantich@gmail.com.
@FOchoaAntich

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domingo, 4 de octubre de 2015

FERNANDO OCHOA ANTICH, "LAS MEGABANDAS”, LEGADO DEL CHAVISMO

El violento ataque ocurrido esta semana, de manera coordinada, a distintos cuerpos policiales en varios estados es de tal gravedad que exige una profunda reflexión y una amplia discusión en la opinión pública. Hubo dos titulares de prensa, que habrían escandalizado a cualquier sociedad acostumbrada a vivir en paz: “cincuenta motorizados, con armas de guerra,  se desplazaron  por la autopista Francisco Fajardo y atacaron con granadas a un punto de control de la Policía  de Miranda en Las Mercedes causando 8 heridos” y “en cuarenta y ocho horas atacan 5 puestos policiales con granadas”. Sin embargo,  la noticia desapareció rápidamente de las primeras páginas de los diarios de circulación nacional y regional y el tema no se analizó suficientemente en los más importantes programas de opinión. Estoy convencido que esta opacidad se originó en el interés del propio gobierno nacional en ocultar lo ocurrido por ser la inseguridad uno de los grandes problemas que evidencian su estruendoso fracaso. 

Estos preocupantes hechos también han dejado en claro que el enésimo plan de seguridad: la “Operación de Liberación del Pueblo” (OLP) ha sido un nuevo fracaso del gobierno de Nicolás Maduro. Los numerosos operativos ejecutados por unidades policiales y militares, principalmente en los barrios populares, no han logrado desmantelar a las grandes organizaciones delictivas ya que en lugar de detener a  los jefes y a sus verdaderos  integrantes han sido utilizados para realizar redadas masivas e indiscriminadas, sin ninguna información de inteligencia  ni vinculación con las organizaciones sociales, cometiendo todo tipo de de abusos y atropellos. Se ha llegado a tales extremos en el uso de la violencia indiscriminada que los  dirigentes del propio oficialismo, Antonio González Plesman, Keimer Ávila, Luz Mejía Guerrero y Amaylin Riveros, expertos en criminalística, protestaron públicamente mediante un comunicado en el cual señalan el gran fracaso que han sido estos operativos.
No es de extrañar que la “Operación Liberación del Pueblo” haya fracasado. Se concibió como una acción policial que sólo buscaba disminuir el sentimiento de angustia que produce la inseguridad en los sectores populares, buscando mejorar las posibilidades electorales para el régimen ante el reto de las elecciones parlamentarias. En ningún momento, los operativos tuvieron realmente la intención de enfrentar  la creciente ola de violencia que vive Venezuela desde 1998. En ese año, las estadísticas apenas señalaron 13 asesinatos por cada 100.000 habitantes;   en  el año 2014, se alcanzó la sorprendente cifra de 82 asesinatos, transformándose Venezuela en el segundo país  más inseguro de la América, Un problema de esa magnitud exigía un detenido estudio y la participación de los mejores criminólogos de nuestro país. Nada  se hizo. La improvisación llegó a tal extremo que se crearon “los territorios de paz” y se implementó la negociación con los pranes en las cárceles. Un verdadero absurdo.
Definitivamente, la inseguridad personal se encuentra fuera de control. Existen distintas razones técnicas que comprometen la acción contra el crimen, pero los tres problemas más graves son: la permanente prédica del odio, la total impunidad ante la ley y la complicidad del chavismo con sus bandas armadas, mal llamadas  “colectivos”. La prédica del odio fue particular creación de Hugo Chávez, pero Nicolás Maduro ha hecho un consistente esfuerzo para implementarla… No hay aparición pública que no sea utilizada por Nicolás Maduro para tratar de enfrentar a distintos sectores sociales. El segundo aspecto es la impunidad. En marzo de 2013, expertos en Derechos Humanos precisaron que apenas el 20 % de los homicidios registrados en Venezuela, entre 1999 y 2012, habían sido resueltos por el Ministerio Público. Es decir, que más del 80 % de los asesinatos quedaron impunes” Después de describir este macabro cuadro de violencia, cabe preguntarse: ¿Cuál es la verdadera causa de la creciente impunidad en Venezuela?
Esa situación se ha agravado, en estos últimos años, dada la evidente complicidad entre los colectivos armados e ideologizados por el chavismo y las redes criminales que aterrorizan a los sectores populares y a la Clase Media. Justamente, de allí se originaron las “Megabandas”. El criminólogo Fermín Mármol García las describió de la siguiente manera: “Cada una de estas “Megabandas” está formada por lo menos de 80 miembros, los cuales portan armas automáticas cortas, largas e incluso granadas, y cometen un abanico de delitos que abarcan el secuestro, robos de vehículos, extorsión, venta de drogas e incluso trata de blancas”. Esas bandas de delincuentes se entrenaron militarmente en los colectivos. De allí provinieron sus jefes y también sus propios efectivos. El grave problema que enfrenta Nicolás Maduro es que esos grupos se consideran independientes y no aceptan instrucciones sino de sus propios jefes. Este y no otro ha sido el legado del chavismo en materia de seguridad personal para los venezolanos.
Fernando Ochoa Antich
fochoaantich@gmail.com
@FOchoaAntich.

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sábado, 3 de octubre de 2015

COMUNICADO, COMANDO DE CAMPAÑA “VENEZUELA UNIDA” DE LA MESA DE LA UNIDAD DEMOCRATICA, CASO GUYANA

LA INTRANSIGENTE POSICIÓN DE GUYANA ES CONSECUENCIA DE LA EQUIVOCADA POLÍTICA EXTERIOR DEL GOBIERNO DE VENEZUELA

Venezuela mantuvo desde la firma del Acuerdo de Ginebra, el 17 de febrero de 1966, una política de Estado, con el total respaldo de nuestro pueblo, sustentada plenamente en los principios éticos y jurídicos que justificaban nuestra reclamación y en el derecho Internacional. Esta política tuvo vigencia, con los cambios exigidos según  las  circunstancias, por treinta años, sólo modificándose a partir del triunfo electoral de Hugo Chávez en 1998. Al iniciarse su gobierno ya era claro que,  después de diez años de aplicación de la metodología del Buen Oficiante, era necesario escoger otro  método de solución pacífica de los establecidos en el artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas. La lógica indicaba que el siguiente paso de Venezuela debió haber sido proponer la Mediación como método ante el Secretario General de las Naciones Unidas. No se hizo absolutamente nada, permitiéndose de esa manera que Guyana considerara que el nuevo gobierno de Venezuela no tenía un real interés en la reclamación por el Esequibo.
Esta realidad quedó totalmente demostrada para la dirigencia guyanesa al escucharle decir a Hugo Chávez, con total desparpajo e irresponsabilidad, las siguientes declaraciones: En el 2004: “Venezuela no se opone a ningún proyecto  de desarrollo en el Esequibo, autorizado unilateralmente por Guyana, si beneficia a su pueblo” y en el 2007: “Venezuela inició la reclamación del Esequibo por presiones  de los Estados Unidos para desestabilizar el gobierno comunista de Cheddy Jagan”. La conducta de Nicolás Maduro también produjo confusión durante su desempeño en la cancillería al guardar silencio después de recibir y analizar el informe de nuestro embajador en Guyana, Darío Morandi, el cual señalaba la decisión de Guyana de extender su plataforma continental a 350 millas, el límite máximo permitido por la comisión de límites del derecho del Mar, cercenando la plataforma venezolana del Delta del Orinoco. .Esta percepción se amplió al no protestar durante su visita oficial  a Guyana en el año 2013, ya en funciones presidenciales, la entrega de concesiones ocurridas, ese mismo año, a las transnacionales Anadarko, Exxon-Mobil y CNOOC de China. Todas estas acciones pudieron haber generado la figura del Estoppel, (Aquiescencia) gravemente nuestra reclamación. 
Esta política, de total entreguismo de los derechos de Venezuela, se mantuvo, en la práctica, hasta este año. De la noche a la mañana se decidió, sin haber realizado mayores estudios, dictar el decreto 1787, del 26 de mayo de 2015, creando las Zonas Operativas de Defensa Integral. Este decreto tenía por objetivo impactar el sentimiento nacionalista de los venezolanos y tratar de mejorar la decaída popularidad de Nicolás Maduro, pero se cometieron tantos errores que fue necesario  derogarlo y reemplazarlo por el decreto 1859 del 6 de julio, fue necesario primero derogarlo y después remplazarlo en el cual se suprimieron totalmente las anteriores coordenadas, sin lograr establecer ningún  nuevo elemento en la reclamación. De inmediato, el gobierno de Guyana, en respuesta a la anterior medida, descalificó el Acuerdo de Ginebra, descartó el mecanismo de los buenos oficios y amenazó con llevar la controversia a la Corte Internacional de Justicia.
Guyana, en su permanente accionar diplomático, logro que el embajador del Brasil en Georgetown, en un acto en conmemoración de la independencia del Brasil, el 8 de septiembre pasado, apoyara a Guyana en su controversia con Venezuela, llegando al extremo de afirmar que: “Es inadmisible para el Brasil que reclamaciones territoriales generadas en el siglo XIX  se hagan vigentes en el siglo XXI. Sur América es un lugar de paz y lo continuará siendo, porque Brasil no aceptará ningún disturbio en sus fronteras”. Sorprendentemente, ante un hecho tan grave, el gobierno nacional volvió a guardar silencio. A los pocos días, como era de esperarse, Guyana se dirigió al Tribunal de la Haya planteando la controversia con Venezuela. Ante esta circunstancia, el gobierno nacional debe clarificar públicamente que esta jurisdicción no ha sido aceptada por nuestro país, al no habernos adheridos al protocolo de Bogotá, ni haber firmado el acta final de la Tercera Conferencia del Mar, manteniendo nuestra tradición de resolver las controversias limítrofes  en forma bilateral.
El Comando de campaña “Venezuela Unida”  (MUD) considera oportuno explorar otro de los métodos de solución del Artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas; la Mediación, que es un mecanismo que permitiría el establecimiento de una negociación más efectiva para encontrar “una solución satisfactoria  para el arreglo práctico de la controversia”. Así mismo, exhortamos al pueblo venezolano y a nuestra Fuerza Armada Nacional a mantener una militante posición en defensa de los derechos de Venezuela en el Esequibo y no dejarse engañar por las posiciones patrioteras de Nicolás Maduro que sólo buscan obtener beneficios políticos internos para fortalecer sus escasas posibilidades de triunfo en las elecciones parlamentarias y distraer a la opinión pública de la trágica realidad de inflación, inseguridad, escasez y hambre  que vive nuestro pueblo.
Es importante resaltar, que lo sucedido ayer en la reunión con el Secretario General, Ban-Ki Moon, entre los Presidentes Maduro y Granger es el resultado de una acumulaciones de errores de ambos gobierno que hicieron que se perdiera el control bilateral de la negociación transfiriéndosele la decisión a un tercero: las Naciones Unidas.
Caracas, 28 de septiembre del año 2015
Enviado a nuestros correos por
Fernando Ochoa Antich
fochoaantich@gmail.com
@FOchoaAntich
@ChuoTorrealba
@unidadvenezuela

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jueves, 1 de octubre de 2015

FERNANDO OCHOA ANTICH, CARTA AL SECRETARIO GENERAL DE LA OEA, LUIS ALMAGRO

Señor Luis Almagro
Secretario General de la OEA
Washington.

Defender los principios, con dignidad y firmeza, como usted lo ha hecho en su respuesta a la ofensiva carta de Elías Jaua, ha producido en mí una profunda admiración hacia su persona. También creo interpretar el sentimiento de  la gran mayoría del pueblo venezolano al agradecerle profundamente sus acciones en defensa de nuestra democracia. En verdad, Venezuela es regida, desde hace más de dieciséis años, por un gobierno que se dice democrático por su origen electoral, pero que es  en realidad un régimen de marcada tendencia totalitaria y militarista. Usted señala que la “democracia es el gobierno de las mayorías, pero también lo es garantizar los derechos de las minorías”. Eso nunca ha ocurrido en Venezuela durante estos años de gobierno chavista, ya que el mentor de esta farsa, Hugo Chávez, mantuvo siempre que los opositores a su régimen no eran adversarios políticos sino enemigos que había que destruir “hasta hacerlos desaparecer como núcleo social”.
Voy a tratar de resumirle los grandes problemas políticos que enfrenta Venezuela, aunque estoy seguro que usted los conoce perfectamente bien. Es verdad, que en estos dieciséis años se han realizado numerosas elecciones, pero también  es cierto que en dichos procesos electorales no ha habido la equidad necesaria entre el oficialismo y la oposición, creando tal ventajismo a favor del gobierno que los resultados no han sido aceptados  por amplios sectores de la opinión pública nacional. De allí que, aún siendo el  señor Nicolás Maduro legalmente presidente de la República, su legitimidad es permanentemente cuestionada como consecuencia de las innumerables violaciones de la Constitución Nacional que cometió para poder ser candidato presidencial y la certeza que tienen millones de venezolanos de que no habría triunfado en las elecciones presidenciales contra Henrique Capriles si no se hubiera encargado ilegalmente de la presidencia de la República para  abusar, como lo hizo, indebidamente  del poder..  
El socialismo del siglo XXI no cree en la democracia representativa, ni en el estado de derecho, ni en el  pluralismo democrático y mucho menos en la alternancia republicana. Su tendencia totalitaria se expresa, entre otros muchos hechos, en la total falta de independencia de los poderes públicos. Si usted analiza esa concentración de poder se dará cuenta como todos los poderes públicos son controlados de manera absoluta por militantes del chavismo, para que de esa manera sus decisiones sean siempre orientadas a satisfacer los intereses políticos del régimen. Un caso realmente grave ha sido la partidización del poder judicial y su utilización en la persecución de la oposición política. Todas las sentencias en contra de sus líderes han sido manipuladas por los distintos jueces al  negarles totalmente el debido proceso. Los juicios contra López, Ledezma, Rosales, Scarano  y  Ceballos son apenas los nombres más conocidos de una  larga lista de presos y exiliados políticos de este régimen, el cual viola flagrantemente las libertades ciudadanas.
Uno de los objetivos fundamentales del chavismo fue destruir el sentido institucional de la Fuerza Armada violando de manera flagrante  el artículo 328 de nuestra Constitución que establece “que la Fuerza Armada es una institución esencialmente profesional, sin militancia política, organizada por el Estado para garantizar la independencia  y soberanía de la Nación… En el cumplimiento de sus funciones, está al servicio exclusivo de la Nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna”. Se ha llegado al extremo en la violación constitucional  que algunos mandos se han atrevido a señalar en actos militares que la Fuerza Armada es chavista, revolucionaria y socialista. Además es público el permanente adoctrinamiento político que reciben sus cuadros, a  los cuales se les obliga a asistir a actos del PSUV y a rendir culto a la memoria del fallecido teniente coronel Hugo Chávez.  No escapará a su claro criterio que esa partidización de la Fuerza Armada compromete el pluralismo político y la alternancia republicana
Entre las razones de su polémica con Elías Jaua está su solicitud para que la OEA realice una total e imparcial observación de nuestro próximo proceso electoral. Usted con gran acierto  planteó el fondo del problema: “la oposición está pidiendo una garantía más para el día de las elecciones y es nuestra participación… Si no le das esa garantía y hay un fondo político para no hacerlo, eso es además injusto”. Definitivamente, el Consejo Nacional  Electoral no aceptará la observación de la OEA., ni tampoco la de la Unión Europea. El motivo es claro: la oposición, lo indican todas las encuestas, ganará de manera aplastante las elecciones parlamentarias. De ocurrir, ella obtendría una mayoría calificada de diputados  que le permitiría iniciar una importante transformación política. El régimen temeroso de esta realidad espera modificar esa tendencia electoral de manera fraudulenta   mediante su tradicional ventajismo y la comisión de un número infinito de irregularidades. Perderán el tiempo. La avalancha de votos será de tal magnitud que será imposible impedir el aplastante triunfo de la oposición
Los venezolanos esperan que usted, en sus funciones como Secretario General de la OEA, mantenga, aunque sea desde lejos, una permanente vigilancia sobre los acontecimientos políticos que, con certeza, ocurrirán en nuestro país y haga  escuchar su autorizada voz, como lo ha hecho recientemente un importante número de jefes de Estado y de gobierno,  si el régimen de Nicolás Maduro trata de impedir que el proceso electoral se desarrolle en las condiciones normales de unas elecciones democráticas o trate de impedir, de alguna manera, que el resultado electoral no se respete plenamente.
Atentamente,    
Fernando Ochoa Antich.
Ex canciller de Venezuela

Fernando Ochoa Antich
fochoaantich@gmail.com
@FOchoaAntich

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sábado, 19 de septiembre de 2015

FERNANDO OCHOA ANTICH, EL PATRIOTERISMO DE MADURO.

Los venezolanos no nos podemos dejar engañar. Es absolutamente falso que Nicolás Maduro defienda los intereses de la Patria al provocar artificialmente las recientes crisis internacionales con Guyana y con Colombia. En ambos casos, sus acciones han sido, para decir lo menos, improvisadas y mal orientadas. En ninguno de ellos evaluó, con detenimiento y prudencia, las delicadas consecuencias que podían tener las medidas que iba a tomar. Uno de los tantos errores cometidos ha sido su exacerbado protagonismo para abordar tan delicados asuntos a través de los medios de comunicación en lugar de emplear las tradicionales vías diplomáticas. Esta irresponsable  forma de actuar indica claramente que su interés real, al crear estas dos crisis internacionales, ha sido tratar de  impactar, mediante una encendida propaganda, el sentimiento nacionalista del venezolano para influir en el resultado de las elecciones parlamentarias. Tiempo perdido. El voto castigo es una realidad. Lo dicen todas las encuestas sin excepción.

Analicemos el caso Guyana. Los gobiernos chavistas mantuvieron durante más de dieciséis años una posición de total entreguismo de los derechos de Venezuela sobre el Esequibo. Esta realidad queda clara sólo con recordar dos frases de Hugo Chávez: “Venezuela no se opone a ningún proyecto  de desarrollo en el Esequibo, autorizado unilateralmente por Guyana, si beneficia a su pueblo”, “Venezuela inició la reclamación del Esequibo por presiones  de los Estados Unidos para desestabilizar el gobierno comunista de Cheddy Jagan”; y observar la conducta de Nicolás Maduro durante su desempeño en la cancillería al guardar silencio después de recibir y analizar  el informe de nuestro embajador en Guyana, Darío Morandi, el cual señalaba la decisión de Guyana de extender su mar territorial a 150 millas comprometiendo nuestra salida al Atlántico o durante su visita oficial  a Guyana en el año 2013, ya en funciones presidenciales,  cuando no protestó la entrega de concesiones ocurridas, ese mismo año, a las transnacionales Anadarko, Esso y Shell. 
Sin embargo, Nicolás Maduro decidió, por razones electorales, dictar el decreto 1787 del 26 de mayo de 2015, en el cual se creaba la Zona de Defensa Integral de la Fachada Atlántica. Ese decreto terminó en un gran fiasco al cometerse tantos errores en su redacción que tuvo que someterse al bochorno de tener que reemplazarlo por el decreto 1859 del 6 de julio, suprimiendo totalmente las coordenadas que habrían permitido un importante efecto internacional. La respuesta de Guyana fue inmediata:   descalificó el Acuerdo de Ginebra, descartó los buenos oficios y amenazó con acudir a  la Corte Internacional de Justicia. Esta  equivocada actitud diplomática, por parte de Venezuela, trajo por consecuencia que Guyana obtuviera importantes apoyos de los gobiernos de la Comunidad del Caribe (CARICOM), de Inglaterra y de  Brasil. Otro aspecto inexplicable, es que Venezuela no haya enviado la correspondiente nota de protesta al Brasil después que su embajador en Guyana rechazó recientemente, sin mayores argumentos, nuestros derechos en el Esequibo… 
El conflicto con Guyana no tuvo ningún impacto en la opinión pública, por lo cual Nicolás Maduro decidió radicalizar los problemas con Colombia buscando encender el espíritu nacionalista del venezolano. Es más que conocido la situación  de inseguridad que enfrentan los habitantes de las zonas fronterizas con Colombia. Nada se había hecho durante los años de gobierno “revolucionario”. Repentinamente, Nicolás Maduro, valiéndose de un incidente que involucró  a miembros de la Fuerza Armada Nacional decidió cerrar la frontera con Colombia y decretar el estado de excepción en los municipios fronterizos de los estados Táchira, Zulia y Apure, con el argumento de fortalecer la lucha contra el paramilitarismo, el contrabando y la creciente criminalidad. Nadie se ha creído el cuento. Esos problemas existen en las zonas fronterizas desde hace más de diez años. Las  bandas criminales que allí operan  están  constituidas por los paramilitares y los grupos guerrilleros de las FARC y del ELN que, con autorización del régimen, permanecen en nuestro territorio, violando la soberanía nacional.
Además, la opinión pública ha señalado, con sobradas razones, que los hechos delictivos  que ocurren en la frontera son también consecuencia de  la corrupción de altos funcionarios del régimen y de miembros de la  Fuerza Armada Nacional. No creo que ni el estado de excepción ni mucho menos cerrar la frontera logre resolver tan complejo problema. Se requeriría  una importante negociación con Colombia, para lograr que  los dos gobiernos, tomen medidas eficientes.  Sin lugar a dudas, un tiempo de elecciones no es el más apropiado para realizar esa negociación. Las conversaciones de los presidentes Santos y Maduro no conducirán a nada. Todo seguirá igual después de las elecciones. Los venezolanos no son tontos. Ellos han percibido claramente que la maniobra del régimen sólo busca obstaculizar el proceso electoral que se avecina. De todas maneras, estoy seguro que el patrioterismo exacerbado de Maduro con relación a Colombia terminará en otro estruendoso fracaso y la derrota de los candidatos del PSUV ocurrirá de una manera realmente vergonzosa.
Fernando Ochoa Antich
fochoaantich@gmail.com.
@FOchoaAntich.

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domingo, 13 de septiembre de 2015

FERNANDO OCHOA ANTICH, LOS RIESGOS DE UNA ESCALADA MILITAR

Nicolás Maduro está desesperado: Su popularidad continúa cayendo de manera indetenible. Lo muestran todas las encuestas, en  particular la  publicada en agosto de 2015 por la empresa IVAD: 80,0% considera que la situación del país es mala; 92, 8%  ha tenido problemas para conseguir productos de primera necesidad; 87,9 % no le alcanza el dinero para comprar lo necesario para el hogar;  70,0 % cree que la gestión de Nicolás Maduro es mala o muy mala; 64,9 % no tiene confianza en el gobierno nacional. En conclusión, si las elecciones hubieran sido ese día la oposición habría  obtenido el 68,7 % de los votos contra 23, 0% del oficialismo. Las distintas respuestas diseñadas por la Sala Operacional de Miraflores no han logrado impactar suficientemente a la opinión pública para modificar esta realidad. Un buen ejemplo es el cuento de la guerra económica. Nadie se lo cree… En los últimos dos meses, de manera irresponsable, se han querido utilizar intereses vitales de Venezuela para confundir a nuestro pueblo. Me refiero a los casos de Guyana y Colombia.

De la noche a la mañana, después de 16 años de silencio sobre la reclamación del  Esequibo por  Venezuela y de haber cometido múltiples errores que debilitaron aspectos fundamentales de nuestra controversia, se decidió, sin haber realizado mayores estudios, dictar el decreto 1787, del 26 de mayo de 2015, creando las Zonas Operativas de Defensa Integral. Este decreto tuvo tantos defectos que hubo que derogarlo por el decreto 1859 del 6 de julio, en el cual se suprimieron  totalmente las anteriores coordenadas, sin lograr establecer un nuevo elemento en la reclamación. De inmediato, como era de esperarse hubo una fuerte respuesta del gobierno de Guyana: descalificó el Acuerdo de Ginebra, descartó  el mecanismo de los buenos oficios y amenazó con llevar la controversia a la Corte Internacional de Justicia. La dura e innecesaria controversia, generada por Nicolás Maduro con el  presidente Granger, no llegó a impactar a la opinión pública nacional. Esta realidad condujo, al poco tiempo, a reemplazar Guyana  por Colombia. 
De manera sorpresiva, Nicolás Maduro decretó, el 19 de agosto de 2015, un estado de excepción en los municipios Bolívar, Ureña, Junín, Libertad  e Independencia, por un lapso de 60 días y un cierre de la frontera con Colombia  por 72  horas, justificando esas medidas por  la necesidad de perseguir a los agresores de tres efectivos del Ejército que habían sido heridos gravemente. Al mismo tiempo, se inició  un proceso de deportación masiva de colombianos, con graves señalamientos de violación de derechos humanos. A partir de ese momento, el estado de excepción se amplió a los municipios Lobatera, Panamericano, García de Hevia  y Ayacucho y se decretó un cierre indefinido de la frontera con Colombia sosteniendo que dicha acción  buscaba combatir a grupos de paramilitares, el contrabando y la especulación cambiaria que ocurre en la frontera. El 7 de septiembre, el gobierno nacional amplió el  estado de excepción a los municipios Mara, Guajira, y almirante Padilla pertenecientes al estado Zulia  y cerró el paso fronterizo de Paraguachón.
Definitivamente, una creciente e inexplicable crisis entre Colombia y Venezuela. Digo inexplicable, porque los mismos hechos que actualmente el gobierno de Venezuela señala como causas de la crisis venían ocurriendo desde hace más de una década sin que hubiese existido ningún interés en buscarle solución. Venezuela hubiera podido utilizar las comisiones establecidas en el Acuerdo de San Pedro Alejandrino. La Comisión Negociadora podía atender la delimitación de las áreas marinas y submarinas; los ríos internacionales; las cuencas hidrográficas, la densificación y demarcación de hitos y las migraciones. La Comisión de Asuntos Fronterizos podía encargarse de atender tránsito y transporte internacional, sustracción de vehículos, tráfico de drogas, utilización de recursos naturales y cooperación para la preservación de los ecosistemas.  En lugar de utilizar esta metodología se dejó que los hechos  alcanzaran la actual gravedad para tener que movilizar unidades militares venezolanas a la frontera con  los riesgos que eso supone…
. Las tensiones internacionales escalan de manera muy rápida poniendo en riesgo la paz entre los Estados. Eso está ocurriendo entre Colombia y Venezuela. Sólo con escuchar las intervenciones de los dos presidentes se puede valorar los peligros existentes. De todas maneras, estoy convencido que esta crisis ha sido provocada artificialmente por Nicolás Maduro, creyendo que de esa manera su gobierno puede evitar ser derrotado en las próximas elecciones parlamentarias. No dudo, que haya llegado a pensar hasta en la suspensión de las elecciones. Yo viví la experiencia del Caldas. La aventurera decisión del presidente Virgilio Barco de autorizar penetrar a una corbeta colombiana en aguas venezolanas, casi nos condujo a la guerra. En ese momento, nuestras Fuerzas Armadas Nacionales tenían un excelente apresto operacional que le hubiera permitido a Venezuela responder con honor y eficiencia tan inconveniente reto. La pregunta que yo le hago al Alto Mando Militar es la siguiente: ¿Estamos actualmente en las mismas condiciones operacionales del pasado? Por lo menos, debería ser motivo de una profunda reflexión. Se compromete el destino de Venezuela…
Fernando Ochoa Antich
fochoaantich@gmail.com
@FOchoaAntich

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domingo, 6 de septiembre de 2015

FERNANDO OCHOA ANTICH, EL CUENTO DEL PARAMILITARISMO

El gobierno de Nicolás Maduro, desde un tiempo para acá, ha creado una fantasiosa historia sobre la supuesta vinculación de los paramilitares colombianos y del ex presidente Álvaro Uribe con la oposición democrática venezolana. Es tiempo de clarificar la verdad de los hechos para desenmascarar la maniobra política  que existe detrás de los señalamientos de Nicolás Maduro, de Diosdado Cabello y de otros dirigentes oficialistas.  La zona fronteriza ha estado sometida, durante los 16 años de régimen chavista, a una creciente inseguridad que ha comprometido ampliamente la tradicional forma de vida de su población, al tener que enfrentar, en medio de una total impunidad, todo tipo de delito:  el secuestro, la vacuna, el sicariato, el tráfico de drogas y el contrabando. La total falta de acción de la Fuerza Armada Nacional y de los organismos policiales ha comprometido gravemente la producción agrícola-pecuaria de esas zonas al tener que abandonar sus propietarios numerosas fincas que han sido tomadas por delincuentes e invasores…

El trágico proceso de violencia vivido por Colombia, durante estos sesenta años, hay que definirlo como una guerra asimétrica de baja intensidad cuyos principales actores han sido el Estado colombiano, las guerrillas de extrema izquierda y los grupos paramilitares de extrema derecha. Sus causas: las graves tensiones sociales existentes en la sociedad colombiana y la influencia cubana. El conflicto armado presentó, en la década de los ochenta, un rápido escalamiento que se caracterizó por el control de la guerrilla de numerosas regiones del país, por los asesinatos selectivos de miembros civiles de la izquierda a manos de los nacientes grupos paramilitares, así como la aparición del narcotráfico. Al pasar de los años, importantes sectores de la guerrilla y de los paramilitares se vincularon a ese flagelo, debilitándose toda orientación política de esos grupos armados. En  la década de los noventa se presentó la mayor degradación del conflicto, al generalizarse el asalto armado a poblaciones, las desapariciones, y las masacres indiscriminadas de civiles.
Durante esos mismos años, en pleno ejercicio de los gobiernos democráticos, grupos guerrilleros de izquierda atacaron puestos militares venezolanos, en distintas oportunidades, causando 62 bajas de efectivos militares. No es posible olvidar las masacres de Perijá, donde murieron 9 guardias nacionales, y de Cararabo, donde fueron asesinados, con gran saña, 8 efectivos de la Armada. La responsabilidad de esos ataques fue siempre asumida públicamente por las FARC y el ELN. El inaceptable coqueteo de Hugo Chávez con esos grupos de izquierda, responsables del asesinato de numerosos venezolanos, produjo una disminución de los  ataques a puestos militares, aunque todavía ocurrieron dos casos: las emboscadas a una lancha de PDVSA, donde murieron una ingeniero y 5 efectivos del Ejército y a una patrulla en el estado Táchira donde murió un efectivo del Ejercito. Justamente, esa es la gran diferencia entre los anteriores ataques, de cuya responsabilidad nadie duda, y cualquier acción vinculada con los paramilitares por el régimen chavista.
La presencia de ese grupo armado de la extrema derecha colombiana surgió como respuesta a la acción guerrillera en la década de los ochenta. Inicialmente  recibió el apoyo soterrado de políticos, militares, ganaderos y empresarios. Sus  operaciones militares se caracterizaron  por un elevado grado de violencia criminal que los condujo a realizar  numerosas masacres y asesinatos de civiles, campesinos y sindicalistas bajo el mando de jefes paramilitares como Carlos Castaño Gil y Salvatore Mancuso. Además de su acción criminal utilizaron como fuente de financiamiento el narcotráfico, el secuestro, la extorsión y el despojo de tierras. El presidente Álvaro Uribe planteó un polémico proceso de desmovilización  que permitió la casi  total desaparición de dicho grupo armado, aunque algunos de sus integrantes se organizaron posteriormente  en las denominadas bandas criminales emergentes que continúan en actividad. Un hecho positivo fue lograr la extradición a los Estados Unidos de varios de los  jefes paramilitares por narcotraficantes.
El régimen chavista ha tratado de confundir a la opinión pública  al señalar que existen vínculos estrechos entre la oposición democrática venezolana  y las  Autodefensas Unidas de Colombia. La verdad histórica es que ese grupo armado desapareció totalmente como organización  con alguna orientación ideológica, sólo permaneciendo activas algunas de las bandas criminales, que se originaron después del proceso de desmovilización. Es posible que existan partidos políticos  pertenecientes  a la alianza opositora, ideológicamente de centro derecha, que puedan tener alguna simpatía política por Álvaro Uribe y su partido Centro Democrático, pero de allí a vincular a la oposición venezolana con los paramilitares es una jugada política que sólo muestra el desespero en que se encuentra Nicolás Maduro ante la estrepitosa caída de su popularidad. El presidente Álvaro Uribe mantiene actualmente un sólido prestigio, indicando que su gestión presidencial, con aciertos y errores, es valorada positivamente por el pueblo colombiano.
Fernando Ochoa Antich
fochoaantich@gmail.com
@FOchoaAntich.

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domingo, 30 de agosto de 2015

FERNANDO OCHOA ANTICH, EN DEFENSA DEL TACHIRA


         La arbitraria decisión de Nicolás Maduro de declarar un Estado de Excepción en los municipios fronterizos Bolívar, Ureña, Junín, Urdaneta, Capacho Libertad y Capacho Independencia  del estado Táchira, sin existir causas suficientes, viola flagrantemente los derechos humanos y muestra un sorprendente desconocimiento de nuestra historia. 

Las  profundas vinculaciones  económicas, culturales y familiares existentes entre los pueblos del estado Táchira y del departamento del Norte de Santander surgieron desde los tiempos coloniales para irse fortaleciendo durante los siglos XIX y XX. Una de las manifestaciones más curiosas de esas relaciones fueron las ferias que se organizaban en las más importantes ciudades de las dos regiones. Además, siempre acogieron con particular simpatía a los exiliados políticos que tenían que pasar las fronteras perseguidos por los gobiernos dictatoriales venezolanos o enfrentar las consecuencias de las guerras civiles colombianas. Buenos ejemplos fueron el gobierno de Juan Vicente Gómez y la guerra de los Mil Días.

         Las consecuencias empiezan a sentirse de manera muy dolorosa al resentirse el orden social en los municipios fronterizos: los negocios amanecen cerrados; nadie va al trabajo; la escasez de productos de primera necesidad alcanza niveles de tal gravedad que es posible que  lleguen a faltar de manera definitiva; los liceos y las escuelas están paralizadas; nadie se atreve a salir de su casa, ante el temor que produce el convencimiento de que los efectivos militares y policiales pueden actuar sin ningún control, como ya han empezado a demostrarlo en distintas acciones. En definitiva, un verdadero caos.  Lo único que  ha logrado tan disparatada decisión, si eso puede considerarse un objetivo para una acción de esa importancia, ha sido la expulsión de cerca de dos mil colombianos indocumentados. Un aspecto difícil de justificar es la destrucción de sus viviendas. Ni siquiera el contrabando se ha paralizado. Empiezan a surgir rumores que, aún con la frontera cerrada, los productos subsidiados venezolanos ingresan a Colombia por los caminos verdes.

Nicolás Maduro está desesperado. No es para menos. Analicemos algunos aspectos de la última encuesta  IVAD: 80% considera que la situación del país es mala; 92, 8%  ha tenido problemas para conseguir productos de primera necesidad; 87,9 % no le alcanza el dinero para comprar lo necesario para el hogar;  70 % cree que la gestión de Nicolás Maduro es mala o muy mala; 64,9 % no tiene confianza en el gobierno nacional. En conclusión, si las elecciones fueran hoy la oposición obtendría el 68,7 % de los votos contra 23, 0% del oficialismo.  Esta situación, a mi criterio, es irreversible. El voto castigo es una realidad. Nicolás Maduro tiene la esperanza de que el cierre de la frontera pueda generar un mejoramiento de la situación de abastecimiento en el resto del país. Estoy convencido que fracasará estruendosamente, al no lograr que la realidad actual se modifique en los municipios fronterizos. Otro aspecto a considerar es el desprestigio internacional que enfrenta Venezuela ante los delicados señalamientos de graves violaciones de derechos humanos.      
Los tachirenses deben reflexionar sobre su futuro cercano. Nicolás Maduro ha dicho que la frontera permanecerá cerrada sin importarle el profundo daño que le hace a la sociedad tachirense. El gobernador Vielma Mora está decidido a abrir manu militari los comercios de las principales ciudades fronterizas, sin valorar las causas por las cuales se mantienen cerrados. Definitivamente, el régimen chavista no está dispuesto a considerar la opinión y los intereses  del pueblo tachirense. Su actuación, sólo está supeditada a los objetivos políticos nacionales ante la cercanía de las elecciones del 6 de diciembre. Esa es la verdadera causa del enfrentamiento con Colombia. Buscar un enemigo externo para que nuestro pueblo olvide sus problemas.  Esta realidad deben conocerla los tachirenses. Es un desafío inaceptable a la voluntad popular. Se requiere enfrentar con decisión y firmeza la absurda arbitrariedad centralista. No podemos permitir que la desbordada propaganda oficialista nos divida. Los tachirenses somos un solo pueblo decidido a defender nuestros derechos… 

¡Viva el Táchira! 

Fernando Ochoa Antich.
         fochoaantich@gmail.com
         @FOchoaAntich

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domingo, 23 de agosto de 2015

FERNANDO OCHOA ANTICH, VERDADES DOLOROSAS, DECLARACIONES DEL CORONEL JOSE MARTIN RAGA,

Las polémicas declaraciones del coronel José Martín Raga no deben  verse como un acto particular de indisciplina sino como la expresión de una manera de pensar de un creciente número de miembros de la Fuerza Armada Nacional que deben estar enfrentando una compleja situación profesional y familiar particularmente difícil. Estas opiniones no surgen como consecuencia de una  imprudencia sino que se generan por una profunda decepción,  acumulada a través del tiempo, y demostrada por el creciente número de sus twitter hechos públicos  por la  periodista Gitanjali Wolferman. 

El coronel Raga tiene suficiente experiencia para conocer de antemano que esa declaración le produciría un conjunto de delicadas consecuencias personales y familiares. De todas maneras,  se atrevió a mantener que en la Fuerza Armada se  critica  las gestiones de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro por no haber sido capaces de conducir  a Venezuela por el camino del desarrollo y haber permitido que surgiera una camarilla “de nuevos ricos” que son los que realmente controlan el poder.

Las principales críticas que el coronel Raga le hace al régimen revolucionario son las siguientes: cree que la designación de superministros es equivocada ya que terminan siendo ineficientes ante las múltiples funciones que deben desempeñar; sostiene que la guerra económica ha sido producto de la propia incapacidad de la Fuerza Armada al no custodiar las fronteras como corresponde; acepta que la corrupción está en todos los niveles del gobierno, en medio de una gran impunidad, ya que siempre los funcionarios acusados por este delito  son rotados a otras funciones, “los envían de agregados militares, embajadores, gobernadores o candidatos a diputados”; critica las ineficiencias de los altos funcionarios del gobierno que no han impulsado el desarrollo agrícola comprometiendo totalmente la producción nacional y finaliza con severas observaciones del funcionamiento de la Fuerza Armada. En definitiva concluye que todos estos aspectos negativos han comprometido totalmente el proceso revolucionario…
Todas estas críticas y otras que por espacio no señalé son más que justificadas y me imagino que son temas de conversación permanente en los cuarteles. En lo que no puedo estar de acuerdo, por razones de principio, es que el coronel Raga, un oficial activo, manifieste públicamente que es chavista y socialista. Esa posición contradice el contenido del artículo 328 de la Constitución Nacional que establece claramente que la Fuerza Armada “en el cumplimiento de sus funciones está al servicio exclusivo de la Nación y en  ningún caso al de persona o parcialidad política alguna”. Además, al reconocer ilegalmente que la Fuerza Armada es chavista, como lo hacen Nicolás Maduro y muchos de los jefes militares de este momento, se compromete la esencia misma  de nuestro sistema político al desconocer los artículos 2 y 6 constitucionales que establecen como obligatorio el pluralismo político. Una Fuerza Armada al servicio de un partido político, como ocurre actualmente en Venezuela, conduce al fin de la democracia,  al régimen totalitario y al partico único.
Es importante que los miembros de la Fuerza Armada reflexionen sobre la profunda crisis venezolana con una visión mucho más amplia que la utilizada en su declaración por el coronel Raga. Todas sus observaciones  son ciertas, pero nuestra  situación política, económica y social  es mucho más grave  pudiendo comprometer el destino de nuestro país por varias décadas. Piensen en la permanente escasez de productos de primera necesidad. Al hacerlo, hay que entender que se despilfarró el mayor ingreso petrolero de nuestra historia, se endeudó a Venezuela en más de 200.000 millones de dólares y actualmente las reservas apenas alcanzan a 15.000 millones de dólares, encontrándonos casi a las puertas de un default. Analicen el problema de  la inseguridad que viven nuestras familias y en seguida se darán cuenta que, en 1998, las estadísticas señalaban 13 asesinatos por cada 100 000 habitantes y que, en el 2014, se ha incrementado a 82 asesinatos por el mismo número de habitantes. Las causas están a la vista: siembra de odios, politización de los jueces, organización de los colectivos armados, control de las cárceles por los pranes y creación  de los territorios de paz. Una verdadera tragedia nacional.
Fernando Ochoa Antich                                                                    
fochoaantich@gmail.com
@FOchoaAntich.

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lunes, 17 de agosto de 2015

FERNANDO OCHOA ANTICH, UN GOBIERNO SIN DESTINO, II,

En  mi anterior artículo rechacé la absurda tesis esgrimida por Oscar Schémel, según la cual los venezolanos, aunque golpeados por la crisis,  no deseaban un cambio de gobierno sino una rectificación en las políticas establecidas por el régimen de Nicolás Maduro. Mi argumento fue terminante: un gobierno que es derrotado en unas elecciones parlamentarias no tiene suficiente fuerza para reorientar un gobierno que ha perdido totalmente su base de sustentación. Estoy convencido que la única solución posible, después que la oposición triunfe en las elecciones parlamentarias, es construir un importante acuerdo entre distintas fuerzas sociales y políticas, que permita orientar a  Venezuela hacia un referendo revocatorio que le ponga fin a este gobierno al cumplirse, en el mes de abril de 2016, sus tres años de gestión como lo establece el artículo 72 constitucional. Diosdado Cabello mantiene que  la Asamblea Nacional no existe para cambiar presidentes. Justamente, allí es donde  se pueden crear las condiciones necesarias para ese gran acuerdo nacional.

Esta alternativa debe ser analizada a profundidad por los venezolanos. Tiene grandes ventajas. Sería una transición de tres años, con un origen constitucional y democrático, que superaría ampliamente la tradición histórica venezolana de Juntas cívico militares, con apenas un año de duración. Ese origen, y el natural respaldo popular que recibiría un nuevo gobierno, facilitaría poder enfrentar los complejos problemas nacionales, que, sin duda, se originan en la tendencia hegemónica del chavismo y en su equivocada visión económica. Estoy seguro que al ser  la crisis de tal magnitud deben existir sectores del chavismo que respaldarían  esta alternativa, como una forma de solución que permitiría mantener la vigencia de la Constitución de 1999 y los intereses de un gran partido popular como es el PSUV.  Es verdad, que también deben existir sectores de esa organización política que aspiran a conservar el poder a cualquier costo, pero hacerlo sería un gravísimo error que comprometería ampliamente el futuro del chavismo.
El gobierno de Maduro no tiene destino… Creer que imponiendo arbitrariamente numerosas cuñas de televisión y de radio va a fortalecer su desgastada popularidad es un absurdo, que sólo conducirá a un agravamiento de los crecientes problemas nacionales y al surgimiento de delicados estallidos de violencia. Esta realidad debe empezar a ser discutida por todos los sectores nacionales. El tiempo empieza a ser un factor a tomar en cuenta y es quizás la única debilidad que tiene la solución del Referendo Revocatorio.  Analicemos, por ejemplo, aspectos puntuales de la crisis económica. Veamos, lo que significa para la estabilidad de Venezuela la indetenible caída de las reservas internacionales: se están  “quemando” 2.500 millones de dólares mensuales. Venezuela ha gastado en tres meses 7.357 millones de dólares, produciendo tal caída en las reservas que apenas alcanzan a 15,000 millones de dólares. ¿Puede Venezuela resistir tan grave situación? No lo creo. El dólar se acerca a 700 bolívares, 
Otra pregunta, surge de inmediato: ¿Es capaz Nicolás Maduro  de enfrentar tan compleja situación política, económica y social  en medo de la grave desconfianza que genera su gobierno? 
Sin duda que no. Ha perdido toda credibilidad. Tuvo tiempo para haber ejecutado una propia política. No lo hizo. Al contrario, siguió al pie de la letra la forma de actuar de Hugo Chávez sin valorar que la situación nacional e internacional había cambiado totalmente. Esta absurda política fue acompañada con una acción que puede considerarse suicida: no tomar ninguna medida para enfrentar los distintos problemas nacionales. Esa total paralización ha conducido a Venezuela a una de las más graves crisis de su historia. De allí la urgente necesidad de un nuevo gobierno que genere suficiente credibilidad y confianza. Un aspecto de gran importancia es el prestigio personal de quien lo presida. La solución de la  crisis requerirá de importantes créditos internacionales y un ambiente que garantice una plena  seguridad jurídica para pode atraer suficientes inversiones privadas. Votar en las elecciones parlamentarias permitiría abrir ese camino… 
Fernando Ochoa Antich
fochoaantich@gmail.com
@FOchoaAntich.

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lunes, 10 de agosto de 2015

FERNANDO OCHOA ANTICH, UN GOBIERNO SIN DESTINO

En estos días escuché una entrevista que le hicieron a Oscar Schémel, en la cual analizó los datos de una reciente encuesta realizada por Hinterlaces, con una  marcada intención de ocultar la compleja situación nacional que presenta Venezuela como consecuencia de la desacertada  gestión de gobierno de Nicolás Maduro. 

Al verse obligado a reconocer que dos de cada tres venezolanos consideraban que la economía iba por mal camino y que esa percepción podía influir, de manera terminante, en el resultado de la elección parlamentaria, creó una  inconsistente tesis para suavizar la dura realidad numérica, al afirmar que la oposición no representaba una verdadera alternativa de poder y que los  venezolanos no querían un cambio de gobierno, sino que el sistema chavista funcionara eficientemente. Es sorprendente, que no valore la profunda decepción que existe en nuestro pueblo con el Socialismo del Siglo XXI al tener que enfrentar diariamente la creciente inseguridad, la indetenible inflación y la permanente escasez de medicinas y alimentos.

El gran problema que enfrenta actualmente Venezuela es la creciente crisis económica. La ambición de poder de Nicolás Maduro le impidió tomar, al inicio del gobierno, las medidas necesarias para modificar el sistema económico. No lo hizo. Perdió el tiempo y las consecuencias empiezan a ser inmanejables. Es claro, que la crisis económica no es sólo consecuencia de la caída del precio petrolero, ya que en el año 2014 hubo una contracción severa  en la producción de bienes y servicios que incluyó una caída del 5% del Producto Interno Bruto, manteniéndose el promedio anual del precio petrolero venezolano en 88 $ por barril.  El problema se genera por causas mucho más amplias que se originan en un equivocado modelo económico que ha generado un gasto público corrupto e ineficiente  que no sólo ha despilfarrado los más altos ingresos petroleros de nuestra historia, sino que ha generado un creciente endeudamiento que supera los 200.000 millones de dólares y la actual caída de nuestras reservas internacionales,  que apenas alcanzan a 15.000 millones de dólares…
Este absurdo sistema económico ha golpeado socialmente al venezolano que empieza a sufrir sus dolorosas consecuencias. El primer impacto  ha sido la creciente inflación. En el año 2013 fue de 56, 2 %, en el 2014, del 68,5 % y se prevé que, en el año 2015, alcanzará la sorprendente cifra de 182 %, en un mundo caracterizado por una  inflación de un sólo dígito. Las causas están a la vista: indisciplina fiscal y monetaria. El segundo, la escasez de alimentos, medicamentos e insumos de todo orden, provocado por el estricto control de cambio y de precios. Sus consecuencias han sido: el mercado negro, el dólar se acerca a los 700 bolívares, y la falta de productos de primera necesidad que empieza a comprometer el orden público al iniciarse saqueos en supermercados y centros comerciales. El tercero, el incremento de la inseguridad personal. Su origen, la creciente pobreza y la total impunidad criminal. En conclusión, un estruendoso fracaso de la Revolución Bolivariana que se refleja en la caída indetenible  de su popularidad en todas las encuestas…
De ocurrir la esperada derrota del chavismo en la elección parlamentaria, como lo ratifican todas las encuestas de opinión, el gobierno de Nicolás Maduro se encontraría en un grado  tal de debilidad que difícilmente  podría reorientar el sistema político imperante en Venezuela desde 1998, como mantiene Oscar Schemel. De no alcanzarse  ese primer gran paso, sería imposible encontrarle solución a los grandes problemas económicos y sociales que enfrenta Venezuela. El régimen chavista ha tenido siempre por objetivo establecer una hegemonía ideológica que rechaza cualquier otra manera de pensar. De allí que no existen adversarios sino enemigos. Un  nuevo sistema político exige construir un gran acuerdo nacional  entre diferentes maneras de pensar. Nicolás Maduro es incapaz  de producir las mínimas condiciones requeridas para hacerlo. De allí su inmenso fracaso. En definitiva, su gobierno no tiene destino…
Fernando Ochoa Antich
fochoaantich@gmail.com
@FOchoaAntich

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martes, 4 de agosto de 2015

FERNANDO OCHOA ANTICH, ¿RESPONDA, SEÑOR MADURO?

¿Piensa usted que nuestro pueblo debe aceptar  que el presidente de la República ejecute  una campaña electoral que comprometa intereses vitales de Venezuela? No lo creo. Justamente, eso es lo que usted está haciendo ante el desespero que le produce la indetenible caída de su popularidad como consecuencia de las equivocadas políticas del  gobierno nacional. Me voy a referir a los aspectos más resaltantes de su campaña electoral para que los venezolanos puedan valorar hasta dónde llega su irresponsabilidad como jefe de Estado. Claramente se percibe que usted trata de engañar a nuestro pueblo mediante la utilización masiva de los medios de  comunicación, buscando crear una imagen que lo presente como el abanderado de un falso nacionalismo y el supuesto defensor de los intereses populares. Considero que pierde el tiempo. La derrota electoral es una realidad. El régimen puede impedir que se inscriban los candidatos inhabilitados o que no haya una correcta observación electoral. De todas maneras, el chavismo perderá las elecciones.
¿Cree usted realmente que la impresionante escasez de productos de primera necesidad y la indetenible inflación  son consecuencia de lo que usted ha llamado “la guerra económica” de empresarios y comerciantes contra su gobierno? Nadie, con un mínimo criterio, ha aceptado tan absurda tesis. Usted conoce que la verdadera causa de esos fenómenos ha sido la irresponsable orientación económica de los gobiernos revolucionarios que condujeron  a despilfarrar el mayor ingreso petrolero de nuestra historia y a endeudar a Venezuela en más de 200.000 millones de dólares con políticas populistas ineficientes y corruptas. Usted tuvo tiempo para rectificar. No lo hizo por temor a que dicho ajuste tuviera un impacto popular sin importarle comprometer la estabilidad económica de nuestro país de una manera tan irreversible que las  reservas internacionales apenas alcanzaron a 15.816 millones de dólares el pasado 14 de julio, lo que significó una caída de  6.263 millones  de dólares durante el año 2015 y es lo que explica las actuales presiones cambiarias.
¿Se imagina usted que nuestro pueblo va a aceptar que la creciente inseguridad que enfrenta diariamente se origina en  una supuesta  invasión de paramilitares colombianos? No lo creo. Los venezolanos conocen perfectamente bien que la inseguridad ha venido creciendo durante los dieciséis años de gobiernos chavistas de una manera indetenible. En el año 1998, las estadísticas señalaban 13 asesinatos por cada 100.000 habitantes. A partir de ese año, esas cifras aumentaron indeteniblemente al crearse los colectivos armados alcanzando en el año 2014, 82 asesinatos por cada 100.000 habitantes. Esa tasa representa la segunda más alta del mundo. Además, su gobierno ha tenido algunas iniciativas que lo único que han hecho es fortalecer a  las bandas criminales: la negociación y control de las cárceles por los pranes y la creación  de los territorios de paz. Los operativos son convenientes, pero sin nombres electoreros y sin avisos previos para que las bandas se escondan en otros barrios y los armamentos desaparezcan, como ocurrió en la Cota 905. 
¿Considera  usted que los venezolanos van a votar en las elecciones parlamentarias por los candidatos del  PSUV sólo para agradecerle su cambiante posición ante Guyana? No lo creo. Es más que conocido que usted condujo durante sus tiempos de canciller y en el primer año de ejercicio presidencial una política entreguista del territorio Esequibo.  Para colmo, usted dictó, el 27 de mayo de 2015, el decreto 1787, creando las Zonas de Defensa Integral con tantos errores que fue necesario modificarlo, el 6 de julio de 2015, mediante el decreto 1859,  sin establecer  coordenadas en áreas sujetas a delimitación con países vecinos. La respuesta de Guyana  era de esperarse: dictó el decreto 1629, del 23 de julio de 2015, mediante el cual intenta fijar unilateralmente sus límites marítimos, estableciendo coordenadas hacia el oeste, en dirección al río Esequibo, sin considerar, como mantiene María Corina Machado, con toda razón, que Venezuela ha ejercido históricamente su soberanía en esas mismas aguas conforme a la línea recta dictada en 1968 por el presidente Raúl Leoni. Los venezolanos exigimos una inmediata nota de protesta que ratifique el decreto dictado en 1968 y que nuestra Armada mantenga sus permanentes patrullajes en dichas áreas. Responda señor Maduro…
Fernando Ochoa Antich
fochoaantich@gmail.com.
@FOchoaAntich

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