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LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA

miércoles, 14 de agosto de 2013

EDDIE A. RAMÍREZ S., DESUBICADOS

En política, al igual que en la vida cotidiana, es importante estar conscientes de donde le corresponde a uno estar ubicado de acuerdo a sus  características  y a las circunstancias imperantes. Caso contrario se puede caer en el ridículo o bien causar daños.  

Está desubicado un candidato  que puede tener cualidades pero que se lanza en un momento no  propicio. Igualmente desubicados están algunos dirigentes de nanopartidos como URD, el MAS y otros  que aspiran a mayores cuotas de poder  del que les corresponde.  También están desubicados quienes tienen muy pocos seguidores, pero constantemente critican a la MUD y a Capriles y pretenden tener la llave mágica para salir del régimen.

Enfrentamos  un régimen totalitarismo  siglo XXI del cual es imprescindible salir por las vías constitucionales.  Ello obliga  a sacrificar intereses, algunos quizá   legítimos pero otros dejan dudas. No podemos permanecer en silencio cuando percibimos el riesgo de perder una alcaldía. Ya en el Parlamento Latinoamericano perdimos un diputado por la terquedad de compatriotas con buenas credenciales.

¿Qué pretende “el cura”Calderón al lanzarse para la alcaldía de San Cristóbal? ¿Acaso no ocupó en el pasado la gobernación y esa misma alcaldía? 

El caso de Antonio Ecarri en Libertador es diferente, ya que es un joven que tiene deseos legítimos de hacer política y ser alcalde. En circunstancias normales apoyaría su candidatura, pero debe entender que, aunque objetó los resultados de las  elecciones primarias, al final el veredicto no lo favoreció. Lo prioritario es ganar Libertador, tarea nada fácil. Si Ismael García percibe que Ecarri tiene una mayor probabilidad de ganar, lo político  es que decline su candidatura. Si ese no es el caso, o si Ismael decide no declinar, es a Ecarri a quien le corresponde retirarse si quiere tener futuro político, ya que debe respetar las reglas.

También preocupa la terquedad de Uzcátegui en Baruta. Sabemos  que los tribunales son apéndices del Ejecutivo y que todavía pueden inhabilitarlo. Lo aconsejable es que decline y que Blyde sea reelecto. Andres Bello está desubicado al pretender competir por la Alcaldía Mayor y Edgar Luzardo en Maracaibo. 

Ojalá los citados sigan el ejemplo de  Ledezma quien, teniendo muchos méritos, prefirió posponer aspiraciones presidenciales para dedicarse a consolidar la unidad.  Los Delegados de Gente del Petróleo han sido muy tajantes al declarar que por encima de cualquier consideración  están las candidaturas de la MUD.

Los candidatos rojos seleccionados a dedo como Maglio y el “Potro”Ávarez tienen méritos como peloteros y Winston Vallenilla es conocido como farandulero, pero serán  rechazados por los ciudadanos por no ser luchadores sociales.

Como en botica: 

1.- El “negocio” de refinación de Pdvsa tuvo una pérdida  por barril procesado  de 4,1 dólares  en el 2011 y de   11,0 dólares   en el 2012. 

2.- ¿Hasta cuándo el ensañamiento en contra del inocente Simonovis?  La única “majestad” del Poder Judicial es la misma que tenía Luís XIV, es decir la arbitrariedad. 
3.- Nuestra solidaridad con Alfredo Coronil, acusado sin ninguna base de participar en un complot inventado por el régimen.  

¡ No más prisioneros políticos, ni exiliados!  

eddiearamirez@hotmail.com


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ARGENTINA: PRIMARIAS: EL PARTIDO DE CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER PERDIÓ EN 14 PROVINCIAS Y EN LA CAPITAL – INFOBAE

Los resultados de las primarias que se celebraron este domingo en todo el país dejaron como resultado la derrota del Gobierno en 14 provincias y en la Ciudad de Buenos Aires.

En cuanto a porcentajes, y a nivel país, el kirchnerismo reúne un 24% de los votos para diputados nacionales y un 27% para senadores nacionales. Los distritos clave, como la Provincia de Buenos Aires, la Ciudad, Santa Fe y Córdoba, lo vieron perdedor.

En territorio bonaerense, el flamante Frente Renovador de Sergio Massa dejó en segundo lugar al Frente para la Victoria (Martín Insaurralde), que había logrado altos guarismos en 2009 y 2011 en ese distrito.

En la Ciudad de Buenos Aires, el FpV quedó en tercer lugar si se toma en cuenta que UNEN en conjunto está primero, por arriba del gobernante PRO, relegado al segundo lugar.

En Córdoba, el ex árbitro Héctor Baldassi, apadrinado por Mauricio Macri, logró obtener un tercer puesto que relegó al cuarto lugar a la kirchnerista Silvia
Carolina Scotto. El primer lugar fue para el ex gobernador Juan Schiaretti, de Unión por Córdoba, del mandatario Juan Manuel de la Sota. Segundo quedó el radicalismo.

En tanto, en Santa Fe, el FpV quedó en tercer lugar, detrás del Frente Progresista Cívico y Social y de Unión Pro Santa Fe Federal. En Mendoza, donde el gran ganador fue el ex vicepresidente Julio Cobos, el kirchnerismo quedó segundo, pero a casi 20 puntos del radicalismo.

Si se toman en cuenta los resultados de los comicios generales de 2009 y los de las PASO de 2011, el Gobierno tuvo un importante retroceso en Jujuy, a manos del Frente Jujeño, integrado por la UCR y el Partido Socialista.

En el caso de Salta, la cuestión está dividida, ya que Rodolfo Urtubey, hermano del gobernador Juan Manuel Urtubey, le estaría sacando una banca a senador al partido del ex mandatario Juan Carlos Romero, aunque este último, con su Frente Popular Salteño se imponía en diputados.

En San Juan, el opositor Compromiso Federal (que dirimía internas con cinco listas) se imponía con más del 42% sobre el Frente para la Victoria, del gobernador José Luis Gioja, que sumaba por arriba del 37%.

En la tierra de los Kirchner, Santa Cruz, el radicalismo superó al Frente para la Victoria. Los últimos números daban a Eduardo Costa con más del 44% de los votos, mientras que el FpV sumaba casi el 23%, apenas por arriba del PJ del gobernador Daniel Peralta, enfrentado con la Casa Rosada.

Fuente: Infobae (Argentina)
http://www.hacer.org/latam/?p=30614

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ALBERTO BENEGAS LYNCH (H), LA METÁFORA DE LA MANO INVISIBLE, FUENTE ORGANIZACIÓN EL CATO

Hay en la naturaleza un orden espontáneo, es decir, una coordinación de múltiples tareas que no son dirigidas por una persona o entidad central sino que son consecuencia de millones de acciones que operan en base a incentivos y desincentivos que las mismas relaciones sociales ponen de manifiesto. 

Imaginemos las infinitas tareas que los hombres desarrollan cotidianamente desde que se levantan hasta que se acuestan y las consecuencias queridas y, sobre todo, las no queridas o no buscadas que las mismas generan. Es imposible que una mente o un agencia central pueda conocer y dirigir esta madeja intrincada y compleja de interrelaciones, y no es solo porque las variables son de una cantidad inmensa (lo cual podría ser eventualmente resuelto con una computadora de suficiente memoria) sino porque no se conoce ni puede conocerse ex ante la información correspondiente ya que las valorizaciones son de carácter subjetivo y se ponen de manifiesto frente a la acción concreta (ni el propio sujeto actuante conoce a ciencia cierta lo que hará la semana que viene, podrá conjeturar pero al cambiar las circunstancias modificará sus acciones, prioridades y preferencias). 

Entonces, este conocimiento está fraccionado en millones de actores que van revelando sus gustos a media que actúan y cuando se pretende dirigir este bagaje de información ex post, en lugar de aprovechar el referido conocimiento e información dispersa se concentra ignorancia y se producen desajustes de diversa magnitud. Esta es la diferencia medular entre la llamada planificación estatal y la sociedad abierta.

Los derechos de propiedad juegan un rol esencial en la vida cotidiana, Bernardo Krause explica en su artículo “El contrato como herramienta de la libertad” como, en gran medida, nuestras actividades cotidianas se descomponen en una serie interminable de contratos. Nos levantamos a la mañana y tomamos el desayuno (estamos en contacto con transferencias de derechos de propiedad a través de la compra-venta, sea del refrigerador, el microondas, el pan, la leche, la mermelada, los cereales, el jugo de naranja o lo que fuere). Tomamos un taxi, un tren, un bus y llevamos los hijos al colegio (contratos de adquisición, de enseñanza, de transporte). Estamos en el trabajo (contrato laboral), encargamos a nuestra secretaria ciertas tareas (mandatos) y a un empleado un trámite bancario (contrato de depósito), para solicitar un crédito (contrato de mutuo) o para operar ante cierta repartición (gestión de negocios). Alquilamos un inmueble para las vacaciones (contrato de locación), ofrecemos garantías (contrato de fianza). Nos embarcamos en una obra filantrópica (contrato de donación). Resolvemos los modos de financiar las expensas de nuestra oficina o domicilio (contrato societario), etc. Este haz de contratos solo tiene sentido si hay la posibilidad de usar y disponer de lo propio, de lo contrario no hay posibilidad de transferir esos derechos.

Por otra parte, los derechos de propiedad implican precios, es decir, la manifestación de las valoraciones recíprocas. Si no hay propiedad privada no hay precios y viceversa y, como lo demostró Ludwig von Mises, donde no hay precios, no hay posibilidad alguna de evaluación de proyectos, de contabilidad o de cálculo económico en general. Si no hay propiedad y, consiguientemente precios, no es posible saber donde es más conveniente asignar los siempre escasos factores de producción. Ahora bien, para generar desarticulaciones y derroches de capital, no es necesaria la abolición de la propiedad tal como proponen de jure los comunistas o de facto los fascistas o nacionalsocialistas. En la medida en que el aparato estatal intervenga en los precios, se van debilitando esos indicadores clave.

Muchas veces lo he citado a John Stossel en su ejemplo del trozo de carne envuelto en celofán en el supermercado imaginando el proceso en regresión sin que nadie hasta el último tramo esté pensando en aquel producto final. Primero el agrimensor que mide terrenos y lotes en los campos, los alambradores y las fábricas de alambre con sus transportes, cartas de crédito, oficinas y funcionarios. Quienes colocan los postes y los largos períodos de forestación y reforestación, las máquinas para sembrar y cosechar, los plaguicidas, pesticidas, fertilizantes con todas las empresas que significan tanto vertical como horizontalmente. Los caballos para recorrer el campo y apartar hacienda, las monturas y riendas, la contratación de peones. Los toros, vacas, vaquillonas y terneros. Los camiones para el transporte, los mercados de hacienda, los frigoríficos y, en cada caso, todas las complejidades típicas de la actividad industrial, comercial y financiera. En otros términos, millones de personas cooperando para que estuviera en la góndola el trozo de carne envuelto en celofán listo para su consumo. Todas esas millones de cooperaciones y coordinaciones se realizaron a través de los precios de mercado y cuando surgen los megalómanos que dicen “controlar” las operaciones y las múltiples actividades, aparecen los faltantes y demás desajustes. Cuando se sostiene que “no es posible dejar todo esto a la anarquía del mercado” e irrumpen las juntas de planificación estatales, desaparecen de las góndolas los bienes necesarios porque se producen estrepitosas descoordinaciones.

Hay otras actividades que no están vinculadas al mercado como las relaciones personales, la selección de amigos a través de un proceso de prueba y error, las conversaciones en las que se va creando algo mayor a la contribución de cada parte, el matrimonio, la familia, el disfrutar de una poesía, una noche estrellada o una puesta de sol, todo lo cual opera en base a conjeturas respecto a incentivos y desincentivos que son coordinados por las partes en infinitas y cambiantes relaciones personales que si estuvieran sujetas a la administración del Leviatán se estropearía todo ya que necesariamente sería diferente a lo que la gente libremente eligió. 

Los autores más conspicuos en consignar, sistematizar y elaborar sobre los fenómenos aquí mencionados han sido, en orden cronológico, Mandeville, Adam Smith, Ferguson, Tolstoi, Michael Polanyi y Hayek. El primero de los autores mencionados fue el primero en tratar el concepto de la división del trabajo y en poner énfasis en el proceso evolutivo en el plano cultural en cuanto a la selección de normas (Darwin tomó esta idea para aplicarla a la evolución de las especies). Samuel Johnson escribe que Bernard Mandeville le “abrió la mirada frente a la realidad de la vida” y Alexander Pope le reconoce gran valor literario. Pero a pesar de haber influido decisivamente sobre autores tales como David Hume, James Mill, Kant, Voltaire, Montesquieu, Condillac y el propio Adam Smith, son pocos los que explicitan haber recurrido a esa fuente debido al lenguaje inconveniente y mordaz que muchas veces emplea para el tratamiento de temas delicados. En todo caso, uno de los aspectos medulares de La fábula de las abejas (sobre la que hay dos tesis doctorales sobresalientes, una de F. B. Kaye en 1917 en la Universidad de Yale y otra de Ch. Nishiyama de 1960 en la Universidad de Chicago), puede resumirse en una cita de su capítulo titulado “Investigación sobre la naturaleza de la sociedad” en el que se lee que en todos los trabajos “como en tantas acciones deliberadas, propias de las diversas profesiones y oficios que los hombres aprenden para ganarse la vida, y en las que cada cual, aunque parezca que trabaja para los demás, en realidad lo hace para sí mismo”. Este pensamiento fue el disparador para que otros desarrollaran la idea que el interés personal constituye el motor de la cooperación social en el sentido de que en una sociedad abierta, cada uno, al buscar su propia satisfacción, debe necesariamente procurar el bienestar del prójimo.

Adam Smith, en los tan conocidos pasajes de La riqueza de las naciones destaca que “No debemos esperar nuestra comida de la benevolencia del carnicero, del cervecero o del panadero, sino de su interés personal” (por otra parte, en las primeras líneas de su Teoría de los sentimientos morales, ya había dicho que “Por muy egoísta que se suponga sea una persona, hay evidentemente ciertos principios en su naturaleza que lo interesan en la suerte de otros y le procuran felicidad, a pesar de que no deriva ninguna ventaja de ello como no sea el placer de observarla”). La segunda cita tan difundida es la que apunta a que “El productor o comerciante […] solamente busca su propio beneficio, y en esto como en muchos otros casos, está dirigido por una mano invisible que promueve un fin que no era su intención atender”(la mano invisible es una metáfora para aludir al orden natural). Y es a esto a lo que precisamente alude Adam Ferguson en su Historia de la sociedad civil al destacar que lo que ocurre en las relaciones sociales “es consecuencia de acciones humanas, más no del designio humano” y que “debemos recibir con cautela las historia tradicionales sobre legisladores de la antigüedad y fundadores de Estados […] Esta es la forma más rudimentaria en la que podemos considerar el establecimiento de las naciones: atribuimos al diseño aquello que ningún ser humano puede prever y que en la concurrencia del estado anímico y sin la disposición de su época ninguna autoridad puede hacer que un individuo ejecute”.

En esta mismísima línea argumental se despacha Tolstoi en el segundo apéndice de La guerra y la paz: “Nuestra falsa concepción en cuanto a que un suceso es causado por una orden que la precede se debe al hecho de que cuando el suceso ocurre debido a miles de otras decisiones que eran consistentes con ese evento, nos olvidamos de esas otras” y así la historia se describe malamente “tenemos historias de monarcas […] pero no la historia de la vida de la gente”.

Michael Polanyi en The Logic of Liberty explica que “Cuando el orden se logra entre seres humanos a través de permitirles que interactúen entre cada uno sobre la base de sus propias iniciativas -sujetas solamente a las leyes que se aplican uniformemente a todos ellos- tenemos un sistema de orden espontáneo en la sociedad. Podemos entonces decir que los esfuerzos de estos individuos se coordinan a través del ejercicio de las iniciativas individuales y esta auto-coordinación justifica sus libertades en el terreno público […] El ejemplo más extendido del orden espontáneo en la sociedad -el prototipo del orden establecido por una `mano invisible`- estriba en la vida económica basada en el conjunto de individuos en competencia”.

Por su parte, Hayek comienza The Fatal Conceit. The Errors of Socialism diciendo que “Este libro argumenta que nuestra civilización depende, no solo respecto a sus orígenes sino en su preservación, de lo que puede describirse con precisión como un orden extendido de la cooperación social, un orden comúnmente conocido, aunque de algún modo engañoso, como capitalista. Para comprender nuestra civilización uno debe apreciar que el orden extendido no resulta del designo humano ni de su intención, sino espontáneamente”. Como una nota al pie decimos que, en 1983, Hayek, en el trabajo sobre los premios Nobel en economía editado por Armen Alchain, escribió que hasta su presentación en el Economics Club de Londres de 1936 (publicada al año siguiente) suscribía las posiciones convencionales, después de lo cual “hice un descubrimiento y dos invenciones” (lo primero referido al conocimiento disperso y la respectiva coordinación, y los segundos referidos a la privatización del dinero y la “demarquía”).

La visión hayekiana da en la tecla del asunto que consideramos: la arrogancia y la presunción de conocimiento de los planificadores estatales, se oponen a las planificaciones individuales que construyen un orden que no estaba en sus planes crear pero que sus pequeñas contribuciones y cooperaciones sociales libres y voluntarias, en sus reducidos y específicos ámbitos, producen y permiten que se disfrute ese orden resultante que denominamos civilización. En resumen, cuando no se deja que opere “la mano invisible” de la cooperación entre las personas, irrumpe la “garra visible” del Leviatán. 


http://www.elcato.org/la-metafora-de-la-mano-invisible


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CARLOS E. AGUILERA., FIN DE LA CORRUPCION

Nicolás Maduro ha tomado como bandera en los últimos días, la lucha del gobierno socialista contra la corrupción, propósito éste que la opinión pública lo interpreta como un simple alarde populista y demagógico,  para esconder los graves problemas que aquejan al país y que se han agravado más aún, desde que se encuentra al frente de la  Primera Magistratura,  por cierto severamente cuestionada  por múltiples razones, que van desde el resultado electoral del  14 de abril, hasta la duda del origen de su nacionalidad.

Estos hechos, aunados a la inseguridad, desempleo, nepotismo, abuso, atropellos policiales, desabastecimiento, escasez y el desbordamiento del uso de peculado de algunos miembros identificados con el proceso revolucionario socialista, rebasan todo límite de tolerancia de un pueblo carente de sus más elementales necesidades. El fin de la corrupción se ha tornado en un grito de reclamo y rechazo social, que en otras latitudes del continente no se ha hecho esperar, como es el caso de la sociedad brasileña con la frase: “nem esquerda nem direita  queremos a fin da corrupcao” (ni de izquierda ni de derecha, queremos el fin de la corrupción). Y este es el fantasma que no tenemos duda atemoriza a Maduro.

No es un grito partidista cuyas directrices emanan de los brasileños, ni de la MUD, ni tampoco es ideológico. Es un llamado a restituir la moral y la ética de quienes prestan servicios en la administración pública. Estos sentimientos expresan hastío, cansancio y protesta contra la corrupción y simplemente es la expresión de una sociedad venezolana cansada de tanto abuso, mentiras en sus discursos y obras que, aunque se asuman acciones, dejan evidencias de una red de corrupción, abierta y encubierta por las instituciones del Estado: Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Fin de la corrupción significa la necesidad que tiene la sociedad civil, activa y en posición de sus derechos ciudadanos, de reclamar a quienes manejan los destinos del país, que respondan a un pueblo ávido de una mejor calidad de vida. Significa demostrar que son unos “verdaderos luchadores sociales”, tal como  lo proclaman a troche y moche en sus discursos, asambleas, y cuanto acto realizan con fines proselitistas.

Fin de la corrupción no es una expresión foránea. Es una consigna, un reclamo y una demanda de toda la sociedad civil, para que se conozca que el colectivo humano no es una convidada de piedra, sino una sociedad que se moviliza para decirles que el erario nacional no es una caja chica para malgastar en publicidadad, agitación, banquetes,  viajes etc. sino recursos del país que deben ser usados honrada y transparentemente.

Por eso "fim da corrupção" no es sólo un grito de combate de los brasileños, sino también del pueblo venezolano  que reclama y demanda  que el gobierno socialista entienda que la política y la acción gubernamental no deben estar reñidas con la ética, la honradez, la tolerancia, el respeto a las leyes y los derechos humanos. Fin de la corrupción debe ser el inicio de un proceso de restauración y de retroalimentación de la ética en la política, cuanto de reeducación moral para gobernantes se trata.

El fin de la corrupción quedaría demostrado cuando los pillos que hicieron suyo el erario nacional y amasaron grandes fortunas, estén tras las rejas, despojados –si es que realmente el gobierno socialista tiene voluntad política- que por sus acciones se pone en duda, y no con simples convocatorias laudatorias sobre la corrupción, que anida en sus propias entrañas

Que demuestren quienes detentan el poder y se ufanan de ser bolivarianos exaltando en todo momento la memoria del Libertador, que no han olvidado los valores intrínsecos que nos lego, y que dejó constancia en sus escritos, como el párrafo que a continuación transcribo:

“Por lo mismo que ninguna forma de gobierno es tan débil como la democrática, su estructura debe ser de la mayor solidez; y sus instituciones consultarse para su estabilidad. Si no es así, contemos con que se establece un ensayo de gobierno, y no un sistema permanente, contemos con una sociedad díscola, tumultuaria y anárquica, y no con un establecimiento social, donde tengan su imperio la felicidad, la paz y la justicia. Nada es mejor que la exactitud de las promesas del gobierno. La mejor política es la honradez”

Miembro fundador del Colegio Nacional de Periodistas (CNP-122)
careduagui@yahoo.com // @_toquedediana


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OSCAR BASTIDAS, EL COOPERATIVISMO VENEZOLANO HOY

El cooperativismo constituye el mayor movimiento socio-económico del planeta con más de 1.000.000,000 de asociados. Por sus aportes la ONU decretó el 2012 como Año Internacional del Cooperativismo, y la ACI aprobó a partir de éste año el Plan para una Década Cooperativa que tiene entre sus propósitos que el cooperativismo se perciba como líder mundial en la la sostenibilidad ambiental, social y económica, por lo que debemos alinearnos tras ese plan y desarrollar campañas surgidas de nuestras concepciones cooperativas, entendiendo que las transformaciones comienzan por nosotros.

Pero ese movimiento tan conocido en variados países, no tiene la misma presencia en el nuestro salvo en algunas regiones. Destaca la Península de Paraguaná en la que la Central Cooperativa de Falcón (Cecofal) con su distribución de bombonas de gas llega a todos los rincones, el sistema “soluciones financieras” impulsado por 10 cooperativas de ahorro y crédito, entre las que destaca la San José Obrero con sus más de 30.000 asociados, es el banco popular, y la  Cooperativa de Consumo Paraguaná es modelo de consumo comunitario; estas y otras, hacen que el 34% de la población peninsular disfrute de las bondades cooperativas.

Algo parecido sucede con la Central de Barinas que combina su Servicio de Protección Social (funerario) con el Servicio Médico Cooperativo (Sermecoop) para atender más de 80.000 personas mensualmente; también con la Central Cooperativa de Servicios Sociales de Lara (Cecosesola), cuyos 550 trabajadores – asociados intermedian sin lucro, comercio justo, víveres  y más de 500 toneladas semanales de hortalizas frescas de más de 300 proveedores a favor de un 20% de la población barquisimetana, con diferenciales de precios de entre un 25 y un 15% en promedio respectivamente con respecto a los supermercados privados. Gracias a la autogestión de sus más de 1000 trabajadores – asociados, incluyendo los 550 nombrados, esta central posee una Clínica Integral Cooperativa, ¡extraordinaria!, digna del esfuerzo colectivo de las cooperativas y asociaciones que con transparencia la construyeron, sin nada que envidiar a una privada.

En cuanto a cooperativas de base cabe mencionar Corandes con su supermercado, su sección ahorro y crédito y su venta de repuestos de vehículos a 11.000  asociados de Tovar, Mérida, pueblo de 55.000 habitantes; Corandes compró una radio para mejorar su comunicación con los asociados y la comunidad, particularmente la rural. La Bermúdez en Carúpano, posee servicio médico, odontológico, y funerario, y tiene los únicos grupos organizados de la Península de Paria para facilitar operativos de salud; en la Cooperativa Atlántico 70, La Silsa, Caracas, sus casi 4.000 asociadas desarrollan buenas economías de escala en la compra de útiles escolares.

También existen cooperativas en excelentes alianzas con el sector privado como la que administra el Hotel El Paseo, Maracaibo, así como las contratadas por Venequip en varias regiones del país, y por la empresa de reciclaje de aluminio Alcicla de Venezuela en Valencia.

Al lado de estas experiencias se observa el mayor cementerio mundial de cooperativas con más de 300.000 fallecidas, rotundo fracaso gubernamental causante de la frustración de millones de venezolanos que hoy no creen en el cooperativismo. Obvio, siguen existiendo las de maletín a la espera de créditos comisionables y con jugosos contratos con algunas alcaldías y empresas públicas; también las falsas, aquellas disfrazadas de cooperativas que montan negocios para evadir impuestos y que deberían ya estar cerradas por el SENIAT y Sunacoop.

Al panorama oscuro sobre el cooperativismo se suma la tercerización criminalizada de la LOTTT que debe aplicarse a las cooperativas falsas montadas por empresas privadas pero también por públicas como PDVSA, y las empresas de Guayana, que explotan trabajadores. Desconozco si el gobierno no se ha percatado de que las disposiciones sobre la tercerización contenidas en la LOTTT no son aplicables a las genuinas ya que la tercerización es legal, no está prohibida por la C.N., está permitida por la Ley Especial de Asociaciones Cooperativas (LEAC), y las cooperativas no son objeto de la LOTTT; además, la LOTTT no está por encima de la LEAC, ya que ésta adquirió rango constitucional al ser mencionada en la C.N.

En el medio de este panorama se encuentra la Central Cooperativa Nacional de Venezuela (Ceconave), ente coordinador del mayor sistema funerario del país, con el reto de continuar siendo el eje rector del cooperativismo nacional. Ceconave fue la que impulsó propuestas ante la Asamblea Constituyente en alianza con la Federación de Cooperativas de Transporte de Venezuela (Fecotrave) y la de Crédito y Servicios de Venezuela (Fecoseven), propuestas que concedieron rango constitucional a la Economía Social y a las mutuales, y aumentó la presencia constitucional del cooperativismo.

Ceconave se esfuerza hoy por superar el desastre de una decena de interesados en charreteras políticas que se la apropió para colocarla al servicio del referendo presidencial y del gobierno. Retornó a manos cooperativistas el año pasado, cinco años después, cpero on serios problemas financieros y operativos en cuanto a su Arenera y su Taller Metalmecánico de fabricación de urnas.

Levantar un censo, salvar las cooperativas salvables, despolitizar Sunacoop con cooperativistas genuinos y con el Consejo Nacional de Cooperativas en marcha, lograr que las instituciones financieras y los municipios reconozcan la especificidad cooperativa, otorgar trato justo a las cooperativas como PyMEs que son,  exigir exoneración integral de impuestos sobre los excedentes, e impulsar una Ley de Economía Social y otra Especial de Mutuales, son algunos retos para esta década. Ceconave, que cumplió 37 años el 26 del pasado mes, fecha del Día Nacional del Cooperativismo, debe asumir esos retos.
  
Prof. Oscar Bastidas-Delgado (UCV).
oscarbastidasdelgado@gmail.com
@oscarbastidas25

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DIARIO RIO NEGRO, CRUJE EL ESTADO BENEFACTOR, EDITORIAL, DESDE ARGENTINA

Tábano Informa 

Río Negro - 12-Ago-13 - Opinión

Cruje el Estado benefactor

Editorial


En los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, los gobiernos de todos los países desarrollados crearon sistemas de seguridad social que, en las circunstancias imperantes, parecían ser económicamente viables y que contaban con la plena aprobación no sólo de los progresistas sino también de la mayoría de los conservadores. Aunque algunos reaccionarios se manifestaban preocupados por la eventual difusión de lo que llamaban una "cultura de la dependencia", pocos preveían que andando el tiempo las circunstancias cambiarían tanto que hasta los gobiernos socialistas se verían obligados a procurar desmantelar partes del Estado de bienestar porque sería imposible continuar financiándolo. Pues bien: en la actualidad, tanto en Europa como en Estados Unidos, políticos de casi todas las tendencias están esforzándose por convencer a la ciudadanía y, en especial, a los sindicalistas y "los indignados", de que la única alternativa a cortes, a veces draconianos, de los subsidios a los que se han acostumbrado sería la bancarrota. Señalan que, de resultas del envejecimiento de la población, esquemas que eran apropiados para una más joven y con una tasa de natalidad mayor ya no pueden mantenerse. Asimismo, en muchas ciudades norteamericanas, la propensión de miembros bien remunerados de la clase media a abandonar las zonas céntricas, dejándolas a los más pobres, ha privado a los encargados de administrarlas de los impuestos que necesitarían para cumplir con sus obligaciones.

Hace menos de un mes, Detroit, una ciudad que medio siglo antes era la más próspera del país más rico del mundo, se declaró en quiebra porque no había forma de continuar pagando una deuda de aproximadamente 19.000 millones de dólares. Es que en la actualidad Detroit tiene muy poco en común con la ciudad pujante, sede de las empresas automotrices más lucrativas del planeta, de otros tiempos, ya que se ha convertido en una cáscara ruinosa habitada mayormente por pobres de los que, se informa, la mitad apenas sabe leer y escribir. Pero Detroit no constituye un caso único. Según el multimillonario Michael Bloomberg, el alcalde de Nueva York, la ciudad que maneja y que para muchos simboliza la riqueza de Estados Unidos, también corre el riesgo de caer en bancarrota en los años próximos porque debe casi 90.000 millones de dólares. Como sucedió en Detroit, los costos de las jubilaciones del sector público en la "Gran Manzana" han aumentado tanto que ni siquiera el dinero que aporta la floreciente industria financiera de Wall Street bastará como para cubrirlos.

La solución más lógica para el problema angustiante que se ha creado consistiría en un acuerdo intersectorial que tendría forzosamente que incluir una fuerte reducción de los beneficios percibidos por los empleados públicos, tanto los aún activos como los pasivos, pero, claro está, es virtualmente nula la posibilidad de que quienes dependen del sistema acepten lo que verían como un despojo. Como tantos otros políticos en el mundo desarrollado ya entienden, es muy fácil y electoralmente provechoso repartir beneficios, pero procurar anularlos no lo es en absoluto. Por lo demás, en países democráticos, es natural que políticos ambiciosos piensen más en el corto plazo o, a lo sumo, en el mediano, que en el largo, ya que otros, que tal vez sean sus adversarios o rivales, tendrían la responsabilidad de encontrar el dinero necesario para continuar costeando los esquemas que se pusieron en marcha cuando se suponía que la economía seguiría expandiéndose a un ritmo muy rápido y que el perfil demográfico no se modificaría mucho en el futuro. En el sur de Europa, y también en ciertas ciudades norteamericanas, la miopía de generaciones de políticos ya ha tenido consecuencias trágicas. Si bien los dirigentes de los países europeos y grandes municipalidades de Estados Unidos que aún son solventes están advirtiendo que, sin reformas drásticas, sus propias jurisdicciones podrían verse frente a situaciones similares, pocos, con la excepción parcial de los alemanes, parecen dispuestos a tomar en serio previsiones pesimistas que atribuyen a la codicia de quienes no dependen del Estado o a la ineptitud de funcionarios poco imaginativos que en su opinión son incapaces de entender que "la austeridad" no sirve para nada.


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LUIS HOMES JIMÉNEZ, EL LABERINTO.

El gobierno arma un laberinto a la oposición.  Con extremo cuidado y sigilo, sin perder el mínimo detalle.  Como en los juegos de inteligencia, ante el avance del adversario, el régimen cierra los caminos.  

Ante los nuevos caminos, impone desvíos. Y en las encerronas, ataca por la espalda.  No hay que menospreciar el margen de ese jugador poderoso, sin escrúpulos, que es el régimen con vocación de perpetuidad. 

Los ejemplos abundan. Ante la impugnación de las elecciones, se ordena la inadmisibilidad del recurso en el TSJ.  

Ante la derrota consumada, se imponen las elecciones municipales en las mismas condiciones que las anteriores. 

Ante el avance en las calles, se persiguen a los actores claves. Como diría un campesino: “No hay piedad con la miseria”.  Al gobierno le encantaría que la oposición fuera como un ratoncito ebrio, para ponerle el pie en la cabeza  de una vez. Solo que el ratoncito le ha salido listo!

Los labertintos siempre tienen salidas, aunque complejas y pocas veces están a la vista de quien está encerrado, luchando por sobrevivir. No bastan las ganas de seguir caminando entre las paredes, porque en algún momento repetirás el comportamiento del ratoncito ebrio, así no ye hayas tomado un trago. Del laberinto se sale mejor en equipo, con los jugadores experimentados. Allí es donde comienza a pensarse en el ajedrez, donde cada pieza es fundamental para proteger el rey.

En este momento Capriles se está exponiendo demasiado, a mi juicio. Casi está buscando la mira para que le disparen! Y lógicamente hay más de una mira apuntándolo con ganas de apretar el gatillo. Espero se entienda la metáfora. Creo que hay otros personajes que sin quitarle el protagonismo, estarían dispuesto a darle una ayudadita, así sea por un tiempo. En cierta forma, se trata de una necesaria dinámica de la unidad.

No es el momento de los heroísmos sin sentido. Es el momento de las jugadas maestras, del trabajo en equipo y de derrumbar unas cuantas paredes para conseguir el camino. O no era verdad eso de que “hay un camino”?

luishomesjimenez@gmail.com

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EDUARDO MACKENZIE, COMUNISMO Y NAZISMO, HERMANOS GEMELOS,

A pesar de su popularidad, sobre todo en Suramérica, la teoría que pretende que el comunismo es una corriente totalmente opuesta al fascismo, es infundada y caduca. El comunismo y el fascismo son dos hermanos gemelos, dos doctrinas que comparten rasgos fundamentales comunes, desde el punto de vista ontológico e ideológico. 

Esos dos totalitarismos, sin ser idénticos, comparten el hecho inaudito de haber implantado dos sistemas criminales de gobierno basados en la violencia y en la destrucción en masa. El comunismo y el fascismo son la emanación de una misma matriz: el socialismo. Esa corriente ideológica fue el caldo de cultivo de donde nacieron dos mesianismos que, en el siglo XX, estuvieron a punto de destruir la civilización humana.
César Rodríguez Garavito, director del Centro de Estudios Socio jurídicos de la Universidad de Los Andes, de Bogotá, no está al corriente de eso. El estima[1] que entre esas dos corrientes hay un abismo insondable. Que el fascismo es un extremismo “de derecha” y que el comunismo es su contrario: un extremismo “de izquierda”. Que entre los dos no hay nada en común, que los dos “están en las antípodas”. Pensar lo contrario es incurrir, según él, en un “esperpento ideológico”. El aduce que negar esa teoría equivale a “cerrarle todo el espacio ideológico a la izquierda democrática”.

Ese razonamiento erróneo muestra hasta qué punto la cultura marxista ha penetrado la universidad colombiana y congelado lastimosamente la evolución de la ciencia política del país.

El profesor Rodríguez evoca cinco sociólogos y politólogos que no han abordado sino de lejos esa temática. En cambio, el no parece reconocer los trabajos pioneros de Hannah Arendt, Raymond Aron, Claude Lefort, Alain Besançon, Robert Conquest, Martin Malia, Elie Halévy, Jean-François Revel, François Furet y Stéphane Courtois, conocidos intelectuales que produjeron los mejores estudios universitarios sobre el totalitarismo y sus dos atroces caras. Las obras de Alexandre Soljénitsyne, Vassili Grossman y Varlam Chalamov mostraron al mundo el Goulag soviético en todo su horror.

Si se examinan bien las cosas, en el pensamiento de los padres fundadores del socialismo “científico” se encuentran las semillas del control total de la sociedad, del Estado-partido, del genocidio, conceptos que son presentados por ellos como armas legítimas para edificar una sociedad perfecta, para forjar una humanidad radiante y desalienada.

Federico Engels pedía, en 1849, la exterminación de los húngaros, quienes estaban en plena rebelión contra Austria. En un artículo que envía a la Nueva Gaceta Renana, de su amigo Karl Marx, él aconseja eso y arrasar también a los serbios y a otros pueblos eslavos, así como a los bretones, los vascos y los escoceses. En un artículo de 1852 para esa misma revista, Marx, quien tratará más tarde de “negro judío” a su eminente rival Ferdinand Lassalle, se pregunta, por su parte, cómo hacer para liquidar “esos pueblos moribundos, los bohemios, los corintios, los dálmatas, etc.” ¿Puede alguien extrañarse de que Lenin, discípulo de esos dos célebres agitadores, fuera partidario de “barrer de la tierra esos insectos dañinos”, el enemigo burgués? ¿De que tras el golpe de Estado bolchevique, en 1917, Lenin apodara la comisaría de Justicia “comisaría de la exterminación social”? Lenin sabía que la realización integral del bolchevismo no se podía alcanzar sin apelar al totalitarismo.

Los fundadores del socialismo “científico” creían en la pretendida superioridad racial de los blancos. En las notas previas a la redacción de su Anti During, Engels, escribe: “Si, por ejemplo, en nuestros países, los axiomas matemáticos son perfectamente evidentes para un niño de ocho años, sin tener necesidad de recurrir a la experimentación, eso es a causa de la ‘herencia acumulada’. Por el contrario, eso sería muy difícil de enseñar a un bosquimano o a un negro de Australia.”

El concepto de raza obsesionaba a los autores del Manifiesto Comunista. Engels escribe en 1894 a un tal Borgious: “Para nosotros, las condiciones económicas determinan todos los fenómenos históricos, pero la raza es, en sí, un dato económico…” Engels despreciaba a los eslavos y estimaba que ellos no podrían acceder a la civilización. En un texto para la Nueva Gaceta Renana, del 15-16 de febrero de 1849, dice: “Fuera de los poloneses, los rusos y quizás los eslavos de Turquía, ninguna otra nación eslava tiene futuro, pues todos los otros eslavos carecen de las bases históricas, geográficas, políticas e industriales que son necesarias para la independencia y para la capacidad de existir. Naciones que no han tenido jamás su propia historia, que apenas alcanzan el grado más bajo de civilización… no son capaces de vida y no pueden jamás alcanzar la menor independencia.” Federico Engels consideraba que esa “inferioridad” eslava tenía causas “históricas”, y empeoraba su planteamiento al concluir que la mejora de eso era imposible por el factor de la raza.

Los comunistas no exterminan a los “enemigos del socialismo” invocando como pretexto la raza, como hicieron los nazis. Las exterminaciones comunistas fueron y son hechas bajo un pretexto de clase. De ambos lados los muertos fueron y son, en todo caso, millones de personas. Sin embargo, el principio clave de esas dos corrientes criminales es idéntico: es legítimo destruir todos los grupos raciales o sociales que erigen obstáculos a la realización del ideal socialista o nacional socialista. Los 85 millones de muertos dejados por el comunismo únicamente en Rusia y China son el resultado de esa mentalidad. ¿En ese contexto cómo puede decirse que el comunismo es más de “izquierda” que el nazismo?

El economista austriaco Friedrich von Hayek en su obra La Route de la servitude (1944), escribe que los nazis “no se oponían a los componentes socialistas del marxismo, sino a los componentes liberales, al internacionalismo y a la democracia”. Jean François Revel, autor de La Tentation totalitaire, recuerda que Hitler se consideró siempre como un socialista, que él había explicado a Otto Wagener[2] que sus desacuerdos con los comunistas eran “menos ideológicos que tácticos”. Revel agrega que ante los insípidos reformistas de la socialdemocracia en la época de la República de Weimar, Hitler prefería a los comunistas y que éstos le pagaron con creces esa actitud votando por él en 1933. La obra del filósofo alemán contemporáneo Ernst Nolte demuestra la importancia determinante y directa del marxismo en el nacimiento del nacional-socialismo[3].

¿Antípodas el nazismo y el comunismo? Fabricada por la propaganda leninista, esa visión no explica por que Stalin ayudó a Hitler a escamotear las prohibiciones del tratado de Versalles respecto del rearme alemán y por qué, más tarde, firmó el pacto germano-soviético de 1939, que desató la segunda guerra mundial y que fue aprobado por los partidos comunistas del mundo, incluido el colombiano. ¿No felicitó Stalin a Hitler, en junio de 1940, por su invasión de Francia?

¿Y Mussolini? ¿No era él un ferviente opositor de la guerra colonial en 1911, un fogoso orador antinacionalista, director del diario socialista Avanti y creador, con el apoyo de garibaldistas, socialistas, sindicalistas, anarquistas y socialistas revolucionarios, de Il Popolo, antes de hacerse expulsar del PS en 1914 y de convertirse en partidario de la guerra, de la aventura colonial y en jefe del partido fascista?

El debate sobre el paralelismo entre comunismo y nazismo ha conocido un notable progreso en los últimos años, gracias a la apertura de los archivos soviéticos y de los testimonios de los sobrevivientes del terror en Rusia y en la ex Europa del Este, cuyos primeros elementos aparecieron, es verdad, incluso antes del famoso discurso “secreto” de Khrushchev, de febrero de 1956, durante en XX congreso del PCUS.

El nazismo y el comunismo son doctrinas y regímenes igualmente criminales. Por su extensión y por sus metas, los genocidios por ellos cometidos son comparables, a pesar del carácter único de la Shoah. Sin embargo, si los nazis masacraban a los judíos por haber nacido judíos, los comunistas masacraban individuos, grupos y poblaciones enteras por pertenecer a una clase social, como los burgueses y los llamados kulaks, o por cumplir con las cuotas y las indicaciones estadísticas de destrucción en masa dadas personalmente por Stalin. Los comunistas no asesinaban a los judíos por ser ellos miembros de una “raza inferior”. Lo hacían luego de clasificarlos como miembros de una clase social “irrecuperable”, por lo tanto exterminable. En ambos casos la razón de esas condenas era haber nacido.

Pese a todo ello, el juicio que muchos se hacen hoy sobre los dos totalitarismos es diferente. Las atrocidades del nazismo fueron juzgadas y condenadas por tribunales, comenzando por el de Nüremberg. El régimen hitleriano es hoy reprobado por todo el mundo y es abundante la literatura, la documentación y los filmes que denuncian esa monstruosidad. En cambio, el comunismo y sus crímenes, por haber hecho parte la URSS del bloque que ganó la segunda guerra mundial, han sido eclipsados, amnistiados. De la descripción de los crímenes nazis el comunismo sacó una ventaja: desviar la atención sobre los crímenes de Lenin y Stalin. Y el “antifascismo” se convirtió, como dijera François Furet, en el “criterio esencial para distinguir los buenos y los malos”[4]. El derrumbe interno del régimen comunista de la URSS y Europa del Este señaló el triunfo de la democracia pluralista. El desafío de las nuevas generaciones es lograr que un alto tribunal internacional, condene solemne y universalmente el comunismo, para que esa pesadilla, como la del hitlerismo, no se repita. Los primeros pasos para lograr esto ya comenzaron en Europa. En Colombia parece que muy pocos lo saben.

Llama la atención que el profesor Rodríguez, luchando contra los hechos y contra la historia, intente disculpar el comunismo al no catalogarlo siquiera como un totalitarismo sino como un vago “autoritarismo”, y se pierda en distinciones arbitrarias al decir que el fascismo fue un fenómeno “urbano” mientras que el comunismo habría tenido un origen “campesino”.

A pesar de su retórica antimarxista, el nazismo fue, en realidad, como el comunismo, un movimiento jacobino, igualitario y plebeyo. Por eso los rasgos comunes entre ellos son notables. El historiador Jean Sévillia, los resume así: “culto del jefe, partido único, fusión del Estado y del partido, dislocación de la sociedad civil por ese aparato, obligación de adherir a la ideología del régimen, conversión de la política en guerra, movilización de las masas, propaganda permanente, vigilancia de los espíritus, mecánica represiva, exacerbación de la violencia, desprecio del derecho, eliminación de las élites tradicionales, reclutamiento de la juventud, odio de los valores antiguos y de toda religión.”[5]

¿El antisemitismo es un crimen únicamente “de la derecha”? Eso es lo que siempre trató de hacer creer Moscú. Sin embargo, en la URSS el antisemitismo siempre existió y sus efectos no fueron únicamente internos. Después de haber votado a favor de la creación de Israel, y de algunas semanas de entusiasmo por ese joven Estado, la URSS regresó a las posiciones clásicas de hostilidad del marxismo-leninismo y contestó la legitimidad de todo proyecto emancipador del pueblo judío. Tal hostilidad es una herencia de Karl Marx quien mostró su antipatía visceral por el judaísmo en La Cuestión judía, opúsculo escrito en 1843-1844, donde él llega a dos conclusiones terribles: “Cuando la sociedad logre suprimir la esencia empírica del judaísmo, y suprimir el tráfico de sus condiciones, el judío devendrá imposible” y “La emancipación social del judío, es la emancipación de la sociedad del judaísmo”. Alérgico a la alteridad, a la singularidad judía y de otros pueblos, Marx pretende que la revolución es el advenimiento a una humanidad purificada de las taras del judaísmo y de las otras alteridades, lo que explica por qué el progresismo de hoy aspira a una sociedad sin clases, uniforme, de seres “genéricos”, es decir exclusivamente “sociales”, exenta de intereses privados, singulares y plurales.

El escritor ruso Vassili Grossman y el historiador ruso Arkadi Vaksberg, llegan incluso a hablar de una “revancha póstuma” de las concepciones raciales del III Reich pues, a diferencia de lo que ocurrió en los años 1920 y 1930, el punto 5 de las hojas de vida y de los pasaportes devino después en la URSS, según ellos, más importante que el punto 6: el origen étnico prevalecía sobre el origen social. “A través de la actitud respecto de Israel y, más generalmente, de la población judía, el Kremlin renegó de la teoría de clases y del internacionalismo marxista (…) Destruido en los campos de batalla, el nazismo renacía triunfalmente en la esfera ideológica. (…) ‘Patriota’ devino sinónimo de ‘ruso’ –entiéndase étnicamente ruso— mientras que el occidentalismo era identificado al judaísmo.”[6]

Los ejemplos acerca de la cercanía entre nazismo y comunismo son muchos. Resumirlos excede los límites de este artículo. No obstante, la actualidad de esta discusión en Colombia es enorme. Ello explica quizás la virulencia de la respuesta del profesor Rodríguez contra el ex ministro Fernando Londoño mediante la cual el primero pretende clausurar el debate y estigmatizar una vez más a quienes intentan hacer avanzar la reflexión política.

Fernando Londoño habla, con razón, de una “tenaza fascista que se cierra” sobre Colombia. Lo que ocurre en Venezuela, Ecuador y Bolivia debe abrirnos los ojos. ¿Puede haber un fascismo de izquierda en América Latina? La respuesta es sí. El debate sobre el experimento “bolivariano” muestra una vez más que la frontera entre comunismo y fascismo es frágil. En la aventura chavista cristalizan y se mezclan con rara intensidad los dos elementos: por una parte, el leninismo agresivo y el castrismo belicoso y retrógrado, cuya síntesis pretende ser hecha por Marta Harnecker, y el extremismo de derecha, por el otro, militarista, antisemita y fascista del señor Ceresole, iluminado argentino cuyos textos hacen parte, también, del arsenal teórico central de los cuadros chavistas. El mimetismo de Chávez ante el régimen de La Habana, su convergencia con el proyecto ruso-nacionalista de Putin y con la dictadura islamista iraní, que pretende borrar de la faz de la tierra a Israel (y a los Estados Unidos), es la consecuencia práctica de las chapucerías ideológicas y económicas del chavismo y de la izquierda post-soviética y “alter-mundialista” que lo apoya, fascinados como están todos ellos por el islamismo militante, forma extrema y altamente eficaz, según ellos, de “anti-imperialismo”.

Sería irresponsable ignorar que desde el derrumbe de la URSS se forja una convergencia internacional neo-totalitaria (que el 11 de septiembre de 2001 no ha hecho más que acelerar). El politólogo francés Alexandre del Valle describe[7] así ese nuevo fenómeno: “Preconizando la lucha de las civilizaciones y de las religiones, declarando después la guerra al mundo judaico-cristiano en nombre de los ‘desheredados’ del resto del planeta, [el islamismo revolucionario] seduce tanto a los nostálgicos del tercer Reich pagano, decididos a erradicar el judaísmo y el cristianismo, como a los partidarios de la hoz y el martillo, dispuestos a combatir el Occidente ‘burgués’ y el ‘capitalismo’”. El chavismo y sus amigos latinoamericanos están lejos de oponerse a esa nueva convergencia totalitaria. Por el contrario, todos ellos se sienten poderosamente atraídos.

¿En ese contexto, cómo aceptar la pintura ingenua que algunos hacen del régimen chavista como un gobierno de izquierda ordinario que no amenaza las bases de la libertad en el continente? Cómo podría hablarse en Colombia de una pretendida “izquierda democrática” que le hace el juego a Chávez y pretender, al mismo tiempo, “servirle” al pueblo colombiano? En Colombia, los amigos de Chávez, el Polo Democrático Alternativo y ciertos liberales “de avanzada”, no son una “izquierda democrática”. Si el Partido Comunista Colombiano, núcleo en crisis pero núcleo dirigente del PDA, encarnara una izquierda “democrática”, ya habría cambiado de nombre y de programa y ya habría roto pública y realmente toda connivencia, directa o indirecta, con las Farc y demás bandas armadas “de izquierda” del país. Y ya habría repudiado la empresa subversiva castro-chavista que intimida a Colombia. El PDA no ha hecho nada de eso. Por el contrario, se hunde cada día más en un pantano de compromisos obscuros sin dejar de agitar el esperpento de la guerra civil y del odio de clase.

Este debate sobre el neo-totalitarismo es fundamental para Colombia, y es de alcance filosófico y político pues la lucha contra esa empresa destructora no será únicamente policiaco-militar, sino también política, filosófica, social y cultural. Esa lucha no es fácil, desde luego, pues los enemigos de la democracia, del ejercicio de la razón crítica y de la economía liberal están bien implantados. Quizás la prédica “progresista” contra el “imposible” fascismo de izquierda del profesor Rodríguez es un mensaje: no tocar ese tema que puede abrirle los ojos a muchos.

[1] En su réplica a un comentario del ex ministro de Justicia Fernando Londoño publicado en un diario bogotano en marzo de 2007. Ver El Tiempo, 21 de marzo de 2007.

[2] Otto Wagener, Hitler aus nächster nähe : Aufzeichnungen eines Vertrauten, 1929-1939, Francfort, 1978. Citado por Jean-Francois Revel en La grande parade, Plon/Pocket, París, 2000, página 122.

[3] Leer en particular Les Fondements historiques du national-socialisme, Editions du Rocher, Paris, 2002.

[4] François Furet, Le Passé d’une illusion. Essai sur l’idée communiste au XXé siècle, Editions Robert Laffont, París 1995.

[5] Le terrorisme intellectuel, Perrin/Tempus, París, 2004, página 199.

[6] Citado por Alexis Lacroix en Le socialisme des imbéciles, quand l’antisémitisme redevient de gauche, Editions La Table Ronde, París, 2005, página 29.

[7] Revista Politique Internationale, Paris, N. 102, hiver 2003-2004, página 266.
Publicado por Iván Budinich
Etiquetas: Colectivismo, comunismo, eduardo mackenzie, fascismo, pensamiento político, totalitarismo

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MARIO VILLEGAS, ENTRE ERNESTO Y ANTONIO.

En casa, todos aprendimos desde chiquitos a asumir posiciones políticas con base en firmes convicciones. Jamás practicamos la sujeción de unos a otros por razones de edad o del rol en la familia, tampoco las imposiciones arbitrarias, la segregación, ni la automática adhesión a las ideas. Del debate familiar, siempre crítico y enriquecedor, podíamos salir convencidos a punta de argumentos de que el otro tenía razón o, por el contrario, reforzar nuestras propias posiciones.
Las únicas incondicionalidades que siempre practicamos con nuestros padres y hermanos fueron las del amor infinito, el respeto recíproco, la solidaridad familiar en los momentos difíciles, la honradez, la franqueza y una firme lealtad en temas de natural confidencialidad ante el riesgo de la represión política. De resto, cada uno de nosotros ejerció su plena libertad de asumir posiciones y de militar en la organización política que quiso. La mayoría lo hicimos en el Partido Comunista, pero varios de mis hermanos pasaron voluntariamente a hacerlo en otros: Alicia en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, Esperanza en el Movimiento al Socialismo, Asia en el MPDIN y la Liga Socialista, y luego Vladimir en la Causa R y PPT. Nunca nadie les reprochó tales decisiones.
Hace veinte años me fui silenciosamente del PCV y desde entonces me he mantenido como independiente, aunque no desvinculado de las luchas sociales y políticas. En el ejercicio de esa independencia apoyé críticamente a Hugo Chávez en 1998 y acompañé su proyecto hasta finales de 2001, cuando ya era notoria e irreversible su vocación personalista, autoritaria, militarista, antidemocrática, excluyente, demagógica y camorrera. Con el paso de los años, mis diferencias con el modelo chavista se fueron profundizando y me llevaron a coincidir con numerosos y diversos factores políticos y sociales que postulan un cambio democrático y progresista por la vía constitucional, pacífica y electoral. La esperanza popular de cambio ha venido creciendo sostenida y vertiginosamente.
Esta semana se han hecho presentes dos acontecimientos que me tocan de cerca. El primero, una nueva invitación del presidente Nicolás Maduro a que  mi hermano Vladimir y yo nos sumemos al proyecto chavista. El segundo, la postulación de mi hermano Ernesto a la Alcaldía Metropolitana de Caracas por el Partido Socialista Unido de Venezuela y sus aliados.
En cuanto a la invitación del Presidente, mi respuesta es invariable. No comparto ni el modelo ni el culto chavista y, por tanto, nada hago yo entre los feligreses de  esa iglesia.
Y paso al otro aspecto. En medio de la reinante polarización implantada y alimentada por el chavismo, la candidatura de mi queridísimo Ernesto es expresión de aquel modelo excluyente que yo quiero cambiar. Por tanto, sería un contrasentido apoyarlo, como voces oficialistas (no mi hermano, por cierto) me han pedido por las redes sociales.
En el año 2010, la Mesa de la Unidad Democrática me postuló para una diputación por el circuito Valle-Coche-Santa Rosalía. Jamás pasó por mi mente pedir a mis hermanos y hermanas, en su mayoría chavistas, que me apoyaran y votaran por mí, pues tal cosa significaba contravenir sus convicciones y suscribir una política que no compartían.
Jamás aprendimos a hacer política a partir de las conveniencias personales o familiares. En consecuencia, mis modestos esfuerzos seguirán volcados a propiciar el cambio democrático que Venezuela necesita. Y específicamente en Caracas, donde me corresponde votar, el 8 de diciembre lo haré sin ninguna duda a favor de Ismael García para el Municipio Libertador y de Antonio Ledezma para la Alcaldía Metropolitana.

@mario_villegas

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