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domingo, 5 de abril de 2015

SAUL GODOY GOMEZ, PONER LA NACION EN PELIGRO

¿Se habrán preguntado los chavistas la razón por la que el gobierno de los EEUU considera al gobierno de Venezuela una amenaza? ¿Se habrán paseado siquiera por averiguar, qué es lo que hace el gobierno de Maduro para poner a los gringos tan nerviosos?

Son preguntas fundamentales que se haría una persona normal que no quiere conflictos innecesarios, ni poner al país en la ruta del peligro.

Se trata de simple sobrevivencia ante un adversario poderoso y que ha demostrado ser implacable al momento de defenderse de las amenazas que lo acechan.

Nuestra canciller, en vez de estar augurando un holocausto mundial debería estar negociando una pronta desactivación de los motivos que generaron esta situación, es lo que haría una persona responsable que se encuentra en inferioridad de condiciones ante el denunciante.

El Sr. Maduro, en su condición de Presidente proclamado por el CNE, en vez de estar convocando a las FFAA a las trincheras y a la población al sacrificio máximo por la patria, debería proceder, no insultando ni querellándose todavía más con el contendor, que podría hacernos mucho más daño que nosotros a él, sino corrigiendo asperezas, explicando malos entendidos, eliminando esas causas de la sensación de amenaza, eso es lo que haría una persona equilibrada que tiene en sus manos el destino de una nación.

No vamos a tratar de adelantar nuestra interpretación del comunicado de Obama, ni de convencer a los chavista que las sanciones no son en contra del país, sino en contra de unos funcionarios corruptos y violadores de DDHH que el gobierno del norte no quiere ver ni en pintura y menos, haciendo negocios en su territorio, en cuestión de interpretación de los textos, si se desprecia la lógica formal, cada quien entiende lo que le  viene en gana y de allí el problema, una cosa es lo que dice la letra y otra lo que el lector cree que dice.

Pero lo que hemos visto hasta el momento es la locura desatada, estamos viendo a un gobierno preparándose para una guerra que dice que va a ganar a machetazos, y al mismo tiempo, tratando de convencer al enemigo que no nos ataque, que anule el decreto que nos hace una amenaza, pero no aludiendo a las razones que pudiera tener el agresor, sino a una especie de concurso internacional de factores que dicen que nosotros no somos una amenaza para nadie, todo lo contrario, el gobierno de Maduro se quiere hacer pasar por un cónclave de monjitas piadosas y convencer al mundo que son los gringos y su sistema imperialista los que quieren apoderarse de nuestras riquezas, principalmente del petróleo.

Si no fuera porque como venezolano estoy involucrado en esta tragicomedia, estaría riéndome a carcajadas ante tamaña payasada.

Los ciudadanos de Venezuela lo que hemos presenciado es un bochornoso espectáculo televisivo de maniobras militares desempolvadas de los manuales de los años 50, y un despliegue de armas en dudoso estado de funcionamiento, de llamados internacionales a los socios y aliados del gobierno a formar una coalición ante las pretensiones del imperio.

El carnaval que han montado en el país con la manida consigna “Yanqui  go home” es como volver a la época de la agria visita del vicepresidente Richard Nixon al país, la recolección de firmas de manera compulsiva a cambio de alimentos, los discursos, las marchas, obligar a los niños en las escuelas a escribir cartas a Obama para que derogue el decreto, ese nacionalismo de cartón piedra que vemos en la televisión pareciera indicar, que los ladrones que le robaron al país esas sumas millonarias de dólares y que se las han descubierto en cuentas secretas en bancos extranjeros, hicieron algo no solo patriótico y nacionalista, sino que andan promoviendo la idea de que vale la pena morir por ellos, mientras estos delincuentes disfrutan de sus palacios en otros lares.

Da la impresión que el gobierno padeciera de autismo, que no se da cuenta de las terribles circunstancias que vive el país, que no le importa para nada la seguridad de sus ciudadanos a los que está exponiendo a una confrontación fomentada por el gobierno, en vez de ocuparse de los problemas que acogotan a la sociedad, se lanza en esta cruzada millonaria por obtener un certificado de buena conducta por parte de unos gobiernos y unos políticos que tienen igualmente rabo de paja.

Lo que salta a la vista para quien tenga algo de sentido común, es que todo este lamentable show, sigue hundiendo el prestigio del país en el mundo, sirve de excusa, precisamente para desviar la atención del pueblo de Venezuela de asuntos mucho mas importantes como la escases, o la inflación, o la inseguridad, o la falta de servicios, o las epidemias que asolan el país, o la falta de energía eléctrica, o la inexistencia de fuentes de trabajo formal, o la libertad de los presos políticos… la lista podría continuar.

Pareciera que la crisis se ha vuelto tan grave para el gobierno de Maduro, que contemplar la inmolación del pueblo en una guerra sin sentido, se ha convertido en una opción real para salir del hueco donde se han metido.

El orgullo y la vanidad de nuestros revolucionarios endógenos, que los impulsa a estas actuaciones suicidas, el miedo que están sintiendo cuando el lazo los aprieta y se saben vigilados, a punto de tener que rendir cuentas ante la justicia por sus horrorosos crímenes en contra de la humanidad, forman parte de este comportamiento inestable y harto peligroso para la seguridad de nuestro propio país.
Pero para quienes estamos informados, sabemos que hay mucho más detrás de este espectáculo circense, ya quedó al descubierto su extensa y corrosiva red de corrupción que han sembrado en otros países, su apoyo y sostén a las operaciones de narcotráfico, sus alianzas con el terrorismo internacional con el especial agravante de propiciar la construcción de armas de destrucción masiva por parte de enemigos declarados de los EEUU.

Igualmente, al poner en peligro de quiebra a la empresa PDVSA, con ello, serían afectados una serie de países que dependen del aporte petrolero de Venezuela, con lo que pondría a estos países en una situación de emergencia humanitaria en la región, también hay pruebas de la injerencia desestabilizadora del gobierno venezolano en elecciones en otros países del área, y ahora de Europa, estas son algunas de las razones por las que han sido considerados una amenaza para la seguridad de los EEUU.

El gobierno de Maduro, al quedar al desnudo y con la evidencia amontonándose en organismos e instancias de justicias en el extranjero, es incapaz de hablar con la verdad y actuar con sinceridad, y descontado esto, nadie, sino sus asalariados y cómplices, pueden atreverse a defenderlos.

Tal actitud lo que oculta, aparte de una gigantesca irresponsabilidad hacia la nación, es un enorme culillo, cuya hediondez lo que atrae, son moscas. –  

Saul Godoy Gomez
saulgodoy@gmail.com
@godoy_saul

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lunes, 30 de marzo de 2015

SAUL GODOY GOMEZ, EL CHAVISMO COMO IMPERIELISMO

Por supuesto, no se trata del imperialismo Inglés, o Chino, o Ruso, ni mucho menos norteamericano, es un imperialismo definitivamente Caribe, de fuertes tonalidades neocolonialistas, inscrito en una mentalidad del subdesarrollo y que implica un avance del caudillismo tradicional hacia un corporativismo político, inscrito en la corriente socialista.

El chavismo llegó al país con la inequívoca intención de dominar y convertirse en el único factor de poder, aparte de eso, toda la parafernalia de la justicia social, la solidaridad, el amor al pueblo y los Planes de Desarrollo Socialistas no son más que el ropaje que esconde a uno de los tipos de imperialismo más agresivos y peligrosos que han existido.

Empezando porque el chavismo, debido a su discurso social y de valores supuestamente democráticos, se ha escapado exitosamente de la definición usual de imperialismo, ese que alude a un poder militar,  a un centro y su periferia, a un ejercicio del poder unipersonal, a un destino manifiesto que justifica su agresiva postura internacionalista, a unas doctrinas de superioridad de principios y una acción definitivamente neocolonial, que si bien asume la conquista territorial pero sólo después que tiene en sus manos las mentes y las emociones de los hombres.

El imperialismo chavista se mimetiza de varias maneras, es muy propenso a ponerse del lado de las víctimas, de los explotados, de los que no tienen voz para justamente imponerse sobre los pueblos, movilizando a esas clases sociales que le son afectas por el discurso comunista, en el que la promesa, es llevar al proletariado al poder; una vez que consiguen el triunfo electoral presidencial utilizan las aplanadoras en los congresos, municipios y estados, para posicionar a sus candidatos y obtener el control político de las instituciones desplazando a los partidos de la oposición y a las minorías, y empieza toda una reforma legislativa para favorecer sus intereses políticos.

Como en el caso de Argentina y de Brasil se aprovechan de los gobiernos populistas que se encuentran mandando para crear formas asociativas de segundo piso, para el intercambio de informaciones, contactos internacionales, financiamientos secretos, contratos, vínculos con organizaciones criminales y una cohabitación en la corrupción.

Utilizan una serie de organizaciones de la izquierda internacional, como es el caso del Foro de Sao Paulo o El Movimiento de los Sin Tierra, entre otros, y que manejan ideológicamente sindicatos, gremios, comunas, organizaciones no gubernamentales, instituciones culturales y de derechos sociales para ahondar en los complejos y resentimientos que abundan en la región, para exacerbar la necesidad de la liberación de los pueblos del imperialismo occidental, con el fin de contar con su apoyo político.

Cuando los socios chavistas se hacen con el poder en sus países, lo primero que se nota es una inmediata hostilidad en contra de la prensa libre, las reformas legales que introducen empiezan restándoles libertades a los ciudadanos y sumiendo las sociedades en conflictos de clases para hacerlas prisioneras de sus propios gobiernos, esto que estoy describiendo está sucediendo en estos momentos en Bolivia, Ecuador, Brasil, Nicaragua, Argentina y España en mayor o menor medida.

Como se trata de un ejercicio del camuflaje es prácticamente imposible identificarlo como un imperialismo sino hasta que el daño está hecho, como en el caso de mi país, donde esta nefasta organización conocida como el Partido Socialista Único de Venezuela (PSUV) ha depredado toda la riqueza financiera, moral y cultural de la nación dejándola en el huesero.
Es un tipo de imperialismo negativo, en el sentido que no da nada a cambio sino la miseria, la muerte y la devastación de los pueblos, es completamente estéril, su mandato es uno a fuerza de pistola y gracias a su hegemonía comunicacional, al control absoluto de los medios de comunicación por parte del estado, empieza una política de odio y rencor en contra de las sociedades y economías del primer mundo, creando las bases para un nuevo bloque de naciones libres e independientes cuya intención final es el conflicto, a esto lo llaman pluripolaridad.

El origen de este imperialismo se encuentra en la Revolución Cubana liderada por Fidel Castro quien fue el demiurgo de este movimiento imperialista de la izquierda latinoamericana, retomado por Hugo Chávez la llevó a su máxima expresión y cobertura, aprovechando su imagen de líder mundial y financiado por la riqueza petrolera de Venezuela.

El imperialismo tradicionalmente estaba considerado como el ánimo expansionista de imperios suficientemente grandes y fuertes, organizados para la conquista de colonias en ultramar, principalmente para asegurar rutas comerciales, materia prima, mano de obra barata e influencia política en lugares apartados del mundo, las políticas imperialistas del pasado, sobre todo las de España, Francia e Inglaterra tuvieron como excusa una labor civilizadora de pueblos más primitivos, llevándoles la religión y la cultura, así como las costumbres “de las razas superiores”.

Ideologías como el fascismo y el nazismo se impregnaron de muchas de estas doctrinas imperialistas, que jugaron un papel importante hasta poco después de la Segunda Guerra Mundial, pero no fue sino hasta que en 1915, que Lenin razonó que el imperialismo era una etapa del capitalismo que inevitablemente llevaba a las naciones a la guerra y descubriendo, que el motivo final del imperialismo, era la dominación económica.

Con el surgimiento de la corriente crítica al neocolonialismo, sobre todo en Latinoamérica, señalan el creciente intervencionismo y la dependencia que países pobres sufren de las economías del primer mundo de modo que, ser anti-imperialista es estar en contra de los Estados Unidos y países europeos, una posición que se resume en actitudes hostiles en contra de estos países y sus formas culturales (medios, moda, formas de vida y por supuesto, el capitalismo), como alternativa Venezuela ofrece a sus nuevos socios, los Chinos, Irán, Siria y los Rusos, la oportunidad de hacer inversiones y negocios en las áreas controladas por el chavismo.

El comunismo internacional ha tenido en el anti-imperialismo su principal arma para minar la confianza de los países en el sistema capitalista y la democracia, imponiendo las formas socialistas de economía, formas de poder como el de los partidos únicos, donde el estado se convierte en el exclusivo dueño de los medios de producción, con un aparato burocrático altamente interventor, sustituyendo al libre mercado y a los consumidores en la fijación de cuotas de producción, tipos de manufacturas, precios de materias primas y productos acabados, planificación centralizada de cadenas de distribución y determinando hasta número de productos que una persona puede consumir.

El chavismo en Venezuela compró la franquicia del modelo cubano, y montados sobre esa ideología, que unida a un supuesto ideario bolivariano anti-imperialista se dispusieron a la conquista de la región con la internacionalización del modelo del Socialismo del Siglo XXI, como le llamaron al nuevo imperialismo de izquierda, cuya agenda era principalmente política.

Bajo la consigna que la Patria era Latinoamérica, el poder petrolero de Venezuela se utilizó para llevar el chavismo a todos los países de la región, el petróleo fue usado como arma política, todos los países que sostenía convenios con la industria petrolera venezolana estaban obligados a permitir la injerencia imperialista chavista, les decían como votar, cuando y donde, violando soberanías y leyes internacionales financiaron campañas electorales y candidatos, dieron dineros para importantes obras públicas, pagaron gastos de movilización y asesoría internacional, llevaron por medio de diversos componentes de indoctrinación cubanos las ideas revolucionarias al Caribe, Centroamérica, Norteamérica y por supuesto, los maletines de petrodólares llegaron hasta la Patagonia, se ofreció ayuda económica a diversos movimientos subversivos en la región, a grupos socialistas y partidos para que se hicieran sentir en sus respectivos países, se compraron instituciones internacionales como Unasur, Mercosur, el Caricom, la OEA, el Alba, se prestó ayuda militar, electoral, de inteligencia, energética todo esto a un enorme costo para el pueblo venezolano, que sometido a la dictadura de Chávez, y luego de Maduro, obligaron a los venezolanos a sufrir un deterioro acelerado de su calidad de vida para que esos dineros fueran sacados del país y atendieran otras agendas que no era la del desarrollo del país.

El imperialismo chavista está rudamente retratado en sus escándalos y crímenes que los países interesados permitieron a estos nuevos colonialistas de izquierda.

Gracias a la tardía pero eficaz oposición de los EEUU a que estas redes de corrupción afectaran su seguridad, es que nos estamos enterando del grado de abuso e intervencionismo que el chavismo logró a nivel continental y ahora nos estamos dando cuenta que sus tentáculos ya había penetrado a España donde tenían todo preparado para trasladar sus operaciones al continente europeo.

Lo peor de este nuevo imperialismo de izquierda es el grado de descomposición y violencia que deja a su paso, terrorismo, narcotráfico, atentados, asesinatos, presos políticos por montones, hegemonía comunicacional, perdida de libertades, fracaso económico y un desconocimiento de la moral pública verdaderamente espeluznante, todo bajo la apariencia de que se trata de hombres y mujeres comprometidos con una supuesta revolución humanista.

Venezuela se encuentra en las puertas de una crisis humanitaria de gigantescas proporciones, el modelo socialista está colapsando en cámara lenta y el país ha quedado en ruinas, todo para complacer las expectativas y sueños de unos hombres torvos y malignos cuyo único fin fue, y a las pruebas me remito, amasar impresionantes fortunas mal habidas en los bancos capitalistas de lo que ellos llamaban, el diabólico imperio, ¿Quieren algo mas imperialista que eso?  - 

Saul Godoy Gomez
saulgodoy@gmail.com
@godoy_saul


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sábado, 28 de marzo de 2015

SAUL GODOY GOMEZ, LA PERVERSION DEL SOCIALISMO,

La mayoría de los socialistas que conozco se quedan en la parte “bonita” de la ideología, esa que le robaron al cristianismo y que habla de la solidaridad, de la justicia, de la igualdad y del amor entre hermanos.

Se trata de personas básicamente buenas, con sensibilidad social, no me siento muy diferente a ellos, creen en el trabajo, algunos son empresarios exitosos, tienen buenas familias y un patrimonio que han obtenido por el esfuerzo honesto, les preocupa la inseguridad, la inflación, los retardos para conseguir los dólares por parte del gobierno, algunos tienen hijos viviendo y estudiando en el imperio.

Muchos de estos socialistas son chavistas porque se saben parte de un grupo ganador, que conforman (según ellos) una “mayoría política” y sienten que están mandando; combinando el socialismo y el chavismo estos venezolanos creen que una bota militar y una agenda social puede imponer las soluciones necesarias a los males del país.

Lo que el 90% de los socialistas y chavistas ignoran (a veces haciéndose los locos) es que la ideología que comparten es, en primer lugar, perversa, ya que para lograr sus objetivos políticos se montan sobre el tema de la miseria humana y trafican con ella como si fuera moneda de cambio, y que a mayor poder político acumulado, mayor se hace la intolerancia hacia la democracia.

El socialismo pesca en el mar de las necesidades insatisfechas de los débiles y menesterosos, se alimenta de la esperanza de los sectores más vulnerables de la sociedad, de los que no pueden hacerse cargo de sus propias vidas, para ellos: promesas de un mundo mejor, discursos para cuando los pobres sean dueños del poder, con estos ofrecimientos los socialistas no sólo desean alcanzar el éxito electoral, sino cambiar al hombre destruyendo su individualidad y haciéndolo un colectivo, un hombre masa, y una vez logrado esto, mantenerse en el poder a fuerza de más promesas y falsificaciones de la realidad.

¿Por qué necesitarían falsificar la realidad? Porque un estado manejado por ignorantes, oportunistas, militares, analfabetas, buhoneros y extranjeros solo tiene un resultado posible: el fracaso, el caos, la corrupción y la violencia, y una vez que tienes a la sociedad en crisis necesitas negarla, buscar un culpable que no sea el socialismo, esquivar toda responsabilidad personal, para ello entonces se crean guerras económicas y una oposición golpista.

Uno de los aspectos más notorios y necrófilos de crear una realidad aparte, es el abuso de la imagen, discursos y entrevistas del difunto Hugo Chávez, a quien desean convertir en pararayos de todos los problemas, transmitiendo por los medios de comunicación sus alocuciones grabadas en vida, como si quisieran convencer a la gente que el hombre no está muerto y que todavía acompaña a esta estrambótica revolución.

Los socialistas viven de sueños rotos, de las desgracias ajenas, de las desigualdades o de lo que es lo mismo, de las asimetrías… y cuando digo viven de, entiéndase, las necesitan, se nutren de ellas y lo peor que pudiera pasarle a un sistema socialista, es que esas desigualdades desaparecieran.

Jamás le crean a un socialista si les dice que van a solucionar o disminuir el problema de la pobreza, si lo hicieren no tendrían razón para vivir, sería como ese hombre cuyo negocio es vender pipetas de aguas, de puerta en puerta y de pronto le construyen un acueducto al barrio, se arruina porque su negocio desaparece.

Los socialistas y sus gobiernos lo que hacen es provocar más miseria e inseguridad, arruinan las economías, persiguen a quienes producen, les roban sus propiedades y obligan a la población a depender del Estado, a vivir de los discursos de sus políticos que lo que hacen es seguir prometiendo un mundo mejor, y pasan los años y el paraíso no llega.

El socialismo no puede hacer el cálculo económico porque no tiene sistemas de precios reales, no sabe cuánto cuestan las cosas porque ha sustituido al consumidor y al mercado libre por su sola voluntad, la demanda y la oferta no se equilibran porque el estado interviene imponiendo precios y cuotas irreales, regula salarios, tarifas, ganancias, precios de materias primas, transporte, etc.  Bajo esta visión de la economía es imposible producir, competir y menos aún, prosperar.

Mientras tanto, esos políticos socialistas viven a cuerpo de rey, con privilegios, grandes sueldos, rodeados de lujo, de guardaespaldas, mientras le exigen sacrificios al pueblo que espera pacientemente a que un día les toque la oportunidad a ellos.

Pero además de perverso, el socialismo es inhumano, porque pretende hacer del hombre algo que no es, la función de los gobiernos socialistas es quitarle la cualidad de personas a la gente, suplantar al individuo por la colectividad, al yo por el nosotros, a la familia por la comuna.

El egoísmo, esa cualidad que según muchos biólogos y expertos en el comportamiento humano, es lo que le proporciona al ser humano capacidad de sobrevivencia, de triunfo sobre las adversidades, el egoísmo es lo que hace que cada persona sea diferente, con una personalidad distinta, con motivaciones e intereses propios, eso es lo que los socialistas quieren acabar, y para ello atacan a la propiedad privada, a la intimidad de las personas, a su necesidad por estar informado.

El Estado es convertido por los socialistas, no en una creación cultural del hombre para servir a la sociedad, para darse un gobierno cuyo objetivo sea el interés general, sino en un Dios que amerita pleitesía y adoración por parte de los ciudadanos, se trata de un horrible constructo que por medio del terror y la dádiva, exige ser servido.

El Estado socialista debe ser visto como un monstruo devorador de almas, con una burocracia insensible y déspota que se encarga de administrar la miseria, que todos permanezcamos en estado de dependencia y que nada podamos hacer sin antes tramitar permisos, pagar extorciones y suministrar información.

Los socialistas pretenden suplantar la iniciativa individual por las necesidades grupales, para ello igualan a todo el mundo con el más ignorante, desposeído e inútil de la sociedad, desconociendo méritos, habilidades, esfuerzo y talento, de allí a que cualquiera pueda pretender ser médico, canciller, comunicador social, banquero, general o presidente, por esto es que tenemos como presentadores de televisión en el canal del estado, a todos esos idiotas morales cuyo única tarea es justificar la violencia, el terror y la muerte.

Por eso es que las sociedades socialistas se derrumban en medio de un baño de sangre y de terribles hambrunas, se convierte en un estado policial donde todo ciudadano es sospechoso de traición, cuando la ignorancia y la superstición se hacen de un país, nada importa sino el contento del líder y la felicidad irracional de la turba que lo apoya, la clave del socialismo es convertirse en un estado interventor, fuerte y autoritario, todo lo contrario a lo que espera una sociedad democrática y libre.

Manipulando los peores y más bajos sentimientos del hombre como son la envidia y el resentimiento, los socialistas venden su ideología tras la siniestra fachada de “Justicia Social” que nada significa sino promesas vacías, y que se traduce en su más embrutecedor canto: Patria, socialismo o muerte.

Por su misma condición revolucionaria y anti imperialista, se convierte en una amenaza internacional, tratando de desestabilizar otros gobiernos que no le son afines, interviniendo en sus asuntos internos de manera ilegal, buscando confrontaciones con vecinos, apoyando la subversión, el narcotráfico y el terrorismo.

Los objetivos estratégicos del estado socialista bolivariano es lograr, por medio del chantaje y el financiamiento ilegal, el control del mayor número de organismos regionales multilaterales en Latinoamérica, con el fin de proteger y defender su política de violación sistemática de derechos humanos y desmantelamiento de la democracia tan necesario para sus fines.

El modelo socialista ha fracasado una vez más, lo que estamos viviendo ya ha sucedido en otros países y en otros tiempos, el chavismo lo que ha hecho es “tropicalizarlo”, hacerlo más cruel e ineficiente, esto lo logra por medio de procesos constituyentes, la implantación de leyes habilitantes, creación de estados de excepción y un intervencionismo de la sociedad civil.

Por último, no hay socialismo inocente, o inofensivo, todos los socialismos (mixtos, humanistas, tercera vía, progresistas, etc.) tienen en su ADN la semilla del totalitarismo, y que se manifiesta en la necesidad de un estado fuerte, centralista y militarista para lograr sus propósitos de justicia social. – 

Saul Godoy Gomez
saulgodoy@gmail.com
@godoy_saul

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sábado, 28 de febrero de 2015

SAUL GODOY GOMEZ, EL OFICIAL LAWRENCE

Llegué a interesarme por la vida de Thomas Edward Lawrence (1888-1935), en primer lugar, porque vi la película Lawrence de Arabia (1962), en la que el actor Peter O’toole lo personificaba, y luego, porque me recomendaron estudiarlo para comprender como trabajaba la inteligencia militar británica, mucho más reservada y misteriosa que su contraparte civil (MI6).

Y efectivamente, la vida de Lawrence es el perfecto ejemplo de cómo el gobierno británico identifica, prepara y hace operar a sus agentes en los diversos escenarios, una labor que toma el esfuerzo de varias generaciones.

Un agente operativo de inteligencia es una inversión de tiempo, dinero y entrenamiento bastante exigente y costosa; empieza usualmente en las instituciones educativas, donde sus prospectos son identificados y seguidos de cerca en sus carreras.

Los británicos llevan siglos haciendo de la actividad de la inteligencia y el espionaje una tradición que han sabido imbricar con el honor y el patriotismo, con el arrojo y la tecnología, y con juegos harto complicados de lealtades y traiciones.

No siempre les han salido las cosas como han querido, han cometido errores y garrafales, pero de igual manera han tenido éxitos tremendos y, cuando los han hecho público, como en el caso de Lawrence, los que estudiamos el mundo de la inteligencia no desaprovechamos para enterarnos sobre cómo lo hacen.

Sobre Lawrence se han escrito toneladas de libros, sobre todo porque se convirtió, ya al final de su carrera, en una celebridad para los medios internacionales; entre éstos hay estudios muy serios que abarcan diferentes facetas de este complejo personaje. Sus biógrafos autorizados, Malcolm BrownJohn E. Mack, and Jeremy Wilson; sus amigos, Robert Graves, E. M. Foster…; investigadores como Robert Payne, Irving Howe; los periodistas Knightley y Simpson del Times de Londres; los orientalistas Suleiman Mousa y Edward W. Said, hasta la escritora argentina Victoria Ocampo, entre otros muchos autores, han escrito sobre la vida y acciones de este aventurero que, literalmente, cambiaron el mundo.

La Campaña del Sinaí y Palestina, así como La Revuelta Árabe en contra del Imperio Turco Otomano, en las que participó el Coronel Lawrence, son todavía fuente de estudio y papeles técnicos sobre estrategia militar.

Lawrence era, entre otras cosas, un destacado arqueólogo clásico, crítico literario, historiador, experto en clásicos de literatura, estratega, administrador militar, arabista profesional, revolucionario, experto en inteligencia, autor, político (imperialista), antropólogo…

La obra que más lo distingue es Los Siete Pilares de la Sabiduría (1926) y su versión abreviada Revuelta en el desierto (1927), que fue un verdadero best-seller mundial. Se trata de un enciclopédico recuento de sus viajes y aventuras en el desierto como asesor del Jerife de la Meca y Comandante de la insurgencia árabe; allí podemos leerlo en su papel de biólogo, geólogo, cartógrafo, psicólogo, sociólogo, su ojo clínico para los detalles impresiona; aún los mismos árabes conocedores de los territorios visitados por el inglés, le hacen honor a su fidelidad, sus descripciones del paisaje y del modo de vida de estos pueblos nómadas son impresionantes.

Pero lo que más “choca” de esta crónica es su resistencia a las condiciones extremas a las que se expuso durante su campaña; se entrenó para soportar penurias y necesidad, podía pasar días sin comer y bebiendo muy poca agua, le bastaban algunas pocas horas de sueño para recuperarse, su disciplinada vida le permitió hacer largas jornadas a lomo de camello por los desiertos más inclementes; tenía una resistencia inusual al dolor y sobrevivió a la tortura y la violación, su cuerpo se recuperaba rápidamente de las fiebres, diarreas y picadas de alacranes, conservaba una pasmosa calma en medio de los más grandes peligros y cuando tenía que matar, lo hacía sin vacilación.
Su inmersión en la vida de las tribus árabes fue total, no sólo era tomado por uno de ellos, sino visto y respetado como uno de sus líderes.

Pero algo parecía faltar en este hombre, uno de los más capaces e inteligentes de su época, en palabras del propio Churchill.

Y esa pieza misteriosa que no encontramos en su vida es la que lo hace más interesante.
Lawrence hizo de peón para el Foreign Office y la Oficina de Asuntos Coloniales, prestó servicio bajo el comando de oficiales que eran menos capaces y preparados que él, sus diferencias y desplantes con las líneas de mando eran famosas, pero siempre acató las órdenes aún las que iban en contra de sus ideales, entre ellas darle a los árabes un gobierno independiente y libre luego del enorme esfuerzo que hizo para llevarlos a la victoria de sus enemigos.

Para arabistas como Edward W. Said, Lawrence llegó a traicionar y engañar al pueblo que había ayudado a liberar; había ayudado a cimentar las relaciones anglo-árabes para, al poco tiempo, su labor fuera usada como ficha de cambio en el pacto secreto Sykes-Picot, que firmaron los ingleses y franceses luego que estos últimos tomaran en 1920 la ciudad de Damasco, lugar que Lawrence tenía en mente como capital para el nuevo estado árabe.

De este pacto, impulsado además por los intereses petroleros, surgieron en el mapa Irak y Cisjordania, y Palestina quedó bajo el mandato británico.

Pero todo este cuadro era mucho más complejo, el investigador inglés Peter Hopkirk, recientemente fallecido, autor de esos monumentales libros sobre la inteligencia británica en Asia, El Gran Juego y Como un fuego escondido, nos ilustra diciendo que la labor de Lawrence en Arabia era apenas una parte de un plan maestro de la inteligencia británica para desbaratar el complot alemán para hacerse del territorio que, por incompetencia del decrépito imperio Otomano y desde tiempos de Bismarck, había tomado cuerpo. Lo peligroso de este plan, que los teutones llamaban Drang Nach Osten (el impulso hacia el este), era que incluía desalojar a los ingleses de su colonia más importante, la joya de la corona, la India.

El Káiser Wilhelm II estaba preparando una Guerra Santa contra Francia, Inglaterra y Rusia, que eran los imperios que tenían los territorios musulmanes como colonias; para ello se valió de que el Sultán de Constantinopla Abdul Hamid, había caído en desgracia con sus aliados, debido a la masacre de armenios que había ejecutado en 1896, aprovechó entonces para tenderle una mano y convertir Constantinopla en el centro de operaciones alemanas en la región.

Los espías alemanes penetraron todo el cercano y lejano Oriente bajo la apariencia de expediciones científicas, principalmente arqueológicas y paleontológicas, para descubrir las rutas, posibles campos de petróleo  y fuertes del enemigo, así se trazaron los primeros mapas para el ferrocarril Bagdad-Berlín, se planificó un monumental desarrollo agrícola para Mesopotamia, pues el Káiser quería convertir lo que hoy es Irak en la canasta de alimentos para el nuevo imperio prusiano, se envió expediciones que llegaron hasta los Himalaya, establecieron contactos con el Emir de Kabul, con el Shah de Persia, reclutaron y financiaron revolucionarios musulmanes y Sikhs para fomentar sentimientos anti británicos en la India.

En Constantinopla los bancos alemanes y filiales de las más grandes empresas abrían oficinas, la poderosa marina alemana hacía operaciones conjuntas con la marina turca; el juego que estaba planteado era uno de sobrevivencia para los británicos.

Estoy seguro de que Lawrence sabía todo eso. Uno de sus amigos era el novelista John Buchan, quien escribió la famosa novela de espionaje Greenmantle (1916), en la que explicaba a grandes trazos esta complicada situación, lo que estaba en riesgo; por ello, por la amenaza existente, Lawrence aceptó las consecuencias.

Indudablemente, sus ideales rotos en Arabia, su fama instantánea gracias a unas películas, sus libros, las entrevistas en los medios, sus conferencias en el mundo, el solo hecho de tratar de reclutarse en la Fuerza Aérea bajo un nombre falso y como un soldado común, y su exilio en una remota base la India, sirviendo en el cuerpo de blindados, un “coctel” que terminó por deprimirlo, fueron probablemente lo que lo lanzó a su muerte prematura en el accidente en moto en Dorset.
Lawrence es un personaje fascinante desde todo punto de vista; aún después de muerto, su nombre se vio involucrado en el desarrollo de los cascos de seguridad y de las regulaciones que obligaban a su uso a todos los motociclistas. Uno de sus médicos tratantes, el neurocirujano Hugh Cairns, se aprovechó de su popularidad para impulsar los resultados de sus investigaciones sobre el alto índice de fatalidad que las lesiones en la cabeza reportaban en los accidentes con motos. – 

saulgodoy@gmail.com


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miércoles, 24 de diciembre de 2014

JULIO CÉSAR GARCÍA GUERRERO, PIERRE TEILHARD DE CHARDIN... & EL CUARTO JINETE...

Saúl Godoy Gómez   interesante su artículo:


JULIO CÉSAR GARCÍA GUERRERO
El cuarto jinete… sobre Daniel Dennett La conciencia explicada y este último… Romper el hechizo: La religión como fenómeno natural (2007) agradable ocurrencia la de Saúl… el hacer un escrito sobre tan interesante artículo, es bueno conocer este tipo de astutos escritores ateístas que como dice Saúl son inclusive difíciles de refutar… Esto tiene un trasfondo con una connotación de declive profundo para desvirtuar por completo la creencia de un Dios creador de todo cuanto existe… Les sugiero leer el artículo de Saúl Godoy  editado en el Republicano Liberal de este domingo 21 Dic.

Este tema, hoy día, es muy controversial. Para comenzar… se habla de millones de millones de años...  (voy a darles un tiempo: 144.000 años, a su momento les explicaré que significa este tiempo...)  a estos millones de años, y se antepone a esto la datación mediante el carbono-14 descubierto por el químico estadounidense Willard Libby  en 1949. Dio a conocer los mecanismos de formación del isótopo 14C a través de reacciones nucleares en la atmósfera. Sin dar a lugar que nadie pueda ni pensar ni imaginarse que todo esto es un excelente montaje del enemigo de Dios: “el padre de todas las mentiras”

Debido a la refutación de anteponer la ciencia sobre la Biblia apareció Pierre Teilhard de Chardin S.J. fue un religioso jesuíta, paleontólogo y filósofo francés que aportó una muy personal y original visión de la evolución. 1881/1955… Es una de la figura más señera y certera del pensamiento humano en el siglo 20.

Pierre Teilhard de Chardin desarrolla los conceptos de conciencia, la noosfera y la evolución psicosocial. Por ello, explora los conceptos evolutivos en relación con la psicología y la física; explora las contribuciones de la psicología profunda arquetípica, la física cuántica y la neurociencia para esclarecer las relaciones entre mente y materia, en mayor complejidad, desde las partículas subatómicas hasta el cerebro humano y la conciencia reflexiva.

Teilhard …los hechos evolutivos y la lógica exigen que las mentes hayan evolucionado gradualmente al tiempo que los cuerpos y, de la misma manera… las propiedades mentales deben estar presentes a lo largo y ancho del universo. Así, en cualquier caso, debemos deducir la presencia de mente potencial… a través de la extrapolación hacia atrás de la fase humana a la biológica y de la biológica a la inorgánica…

Años después, el filósofo Karl Popper (1902-1994) y el neurocientífico John Eccles (1903-1997) concibieron una idea parecida de que los tres mundos de la mente, el cerebro y la cultura son absolutamente necesarios. La mente programa el cerebro para evolucionar la cultura, lo que a su vez estimula el desarrollo mental en un círculo de retroalimentación. Estos científicos Popper, Eccles y Huxley estaban de acuerdo con la visión humanista de Teilhard sobre la evolución,
Teilhard rechaza la noción marxista: “Un mundo que culmina en lo Impersonal no nos puede brindar ni la calidez de la atracción ni la esperanza de la irreversibilidad (la inmortalidad), sin que el egoísmo siempre tendrá la última palabra”. Teilhard apoya todo su peso en Dios-Omega.

Pierre Teilhard de Chardin y la conciencia explicada… tiene varios argumentos donde nos da con certeza la complejidad de este concepto, uno de estos, lo presenta bajo esta pregunta: ¿Qué es lo que hace al hombre centro de todo? Responde… ¿La Reflexión? Y explica, que es un poder adquirido por una “conciencia” capaz de replegarse a sí misma y de tomar posesión de sí mismo, evidentemente dotado de su consistencia y de su valor particular… dice que esto tiene una estrecha relación con todas las representaciones y experiencias se entrelazan y se consolidan en un conjunto consciente de su organismo.

La vida progresa y pega un salto al avance, en la reflexión… creando un nuevo estado de vida que evoluciona mediante las invenciones originales, las construcciones y la libertad… gracias a la reflexión y cuál es el origen de la reflexión, precisamente la magnificencia de la conciencia y esto no es algo que aparece por magia de la naturaleza, ni explosión inteligente… sino que desde el principio de todo, ya existía como tal “la conciencia” es un postulado de todos los procesos evolutivos… hace hincapié que el mundo no se hizo de un estallido que ocasionara una evolución inteligente.

Decía, que la conciencia se halla desde el inicio de la materia si lo vemos científicamente hablando y esa conciencia se iba desarrollando hasta llegar al hombre reflexivo. Y de esto, nació la Ley de Teilhard que fue el primero que enunció todo esto que transcribo… él dice que la materia posee una tendencia a hacerse cada vez, más compleja y a mayor complejidad, mayor conciencia… al volverse más complejo las cosas… debe volverse más centrado, pues de otra manera no podría subsistir… Y estar centrado interiormente, es precisamente lo que se llama “conciencia” y al final, aparece el fenómeno humano y con la reflexión accedemos a nuevas formas de vida y adelanto…

De esto último aparece tres propiedades fundamentales que ubican y colocan a Dios, como el centro y origen de todo: la primacía de los factores mediante la ordenación interna sobre lo externo… la aparición de verdaderas fuerzas de acercamiento y alejamiento ordenado y el despertar de una exigencia sobrevivida e ilimitada de inmortalidad. Todo esto, es comprobado y completamente contrario del fenómeno universalmente reconocido científicamente mediante la expansión del universo o conocido como el Bin Ban o explosión del universo. De todo esto, que comprueba que esta teoría del Bin Ban no puede ser… es precisamente la complejidad de la gravedad, de la temperatura, del fenómeno humano y la perfección del funcionamiento de su cuerpo y pare de contar…

Estas son cosas tan, pero tan importantes conocer, del que muy pocos tienen acceso… porque a pocos le interesan, por esto… me sorprendió el artículo de este maravilloso joven, Saúl Godoy que se dio a la tarea de prácticamente alertarnos sobre los cuatro jinetes… que le agregaría del apocalipsis.

Dios te bendiga...

Julio César García Guerrero
juliocesarg7347@gmail.com
@Juliocesarg7347

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sábado, 26 de julio de 2014

SAUL GODOY GOMEZ, LO QUE MUEVE A LA REVOLUCIÓN,

Voy a tratar de hacer algo complicado en este breve espacio y es explicar la naturaleza del chavismo utilizando la metáfora de una puesta en escena, de una obra de teatro que un grupo de personas interesadas en obtener el poder le han impuesto al país, y como este ensayo, que manipuló todo un ideario y una cultura que ya estaban allí, transformó para siempre nuestra manera de ser y como nos vemos a nosotros mismos.
Voy a utilizar como herramienta el capítulo 3 del libro de Alasdair MacIntyre, Tras la Virtud, un clásico de la filosofía moral contemporánea, que explica la tesis del “emotivismo”, un tipo de moral dirigida por las emociones como única guía para escoger una manera de actuar.
Venezuela, como muchos otros países del mundo está sujeta a una oleada de relativismo moral que sacude la civilización occidental, es difícil a estas alturas decidir que es bueno o que es malo debido principalmente a que todo lo que correspondía a la naturaleza humana, lo que la civilización heredó de su pasado ilustrado, los modelos de comportamientos basados en la racionalidad y de una moralidad universal ha sido cuestionado.
El concepto unitario de persona- nos dice MacIntyre- ese que heredamos de los griegos ha perdido su unanimidad; el mundo se nos presenta compuesto de diversas culturas y maneras de ver el mundo que hacen imposible sostener una sola moral universal, aparte de la crítica marxista a todo el aparato cultural humano que ha dejado al descubierto los mecanismos de construcción del hombre moderno.
Desde hace décadas hemos perdido ese “telos” sobre la persona humana y nos enfrentamos a un mundo fragmentado y complejo sin un sistema de valores que sea igual para todos.
Pero en medio de este fárrago de tesis y opiniones queda algo que nos pertenece y que se ha convertido en elemento clave al momento de tomar decisiones, y es la emoción, que no tiene nada que ver con la razón, ni con la filosofía ni con la teología, es simplemente esa “puntada”, ese sentimiento que nace en lo más profundo de nuestra alma y que ultimadamente es lo que hace que yo crea que estoy en lo correcto y que trate de hacer que los otros actúen de la misma manera que yo.
Y ante unos ideales abstractos, complicados y vacíos que no motivan a nadie siempre queda esa salida que nos pertenece, nuestras propias preferencias motivadas por la emoción, quizás no sea lo más sólido o permanente por aquello que los sentimientos cambian con el tiempo, tampoco son muy estables ya que son dados a la manipulación y cuando cambian, lo hacen sin aviso y sin protesto.
Los afectos personales y los goces estéticos juegan un papel importante en las decisiones últimas guiadas por el emotivismo, y de acuerdo a la condición social y cultural de los individuos o grupo estos afectos y goces tienen su nivel, el gusto por una buena “bachata” puede mover tanto a una persona como un “aria” de alguna ópera mueve a los privilegiados, igual sucede con el deseo de obtener una pintura de Matisse original y pagar los millones de dólares que sean necesarios para adquirirlo, como también bastaría con obtener una foto autografiada y dedicada de la actriz y modelo Norquis Batista para otros, lo que llena al hombre, es lo que busca.
Según el emotivismo, lo bueno, es bueno porque yo lo apruebo y si yo lo apruebo entonces tu deberías hacerlo también, estas intuiciones no se pueden probar, ni explicar, puede ser utilitarista o no, toda acción se valora en términos de su consecuencias comparadas con otras posibles consecuencias de otros cursos de acción alternativos y posibles, en suma, el emotivismo es algo muy volátil y cambiante.
Esta es la moral reinante entre los colectivos armados cuando hacen justicia callejera, o la de los integrantes de una alcabala militar al momento de detener un vehículo y sus ocupantes a los que pueden “matraquear”, o la de un ministro ante la oportunidad de imponer una “comisión” a su gestión administrativa, o la de un juez cuando va dictar sentencia, las leyes, las normas, las órdenes superiores, las costumbres, son apenas referenciales y si la impunidad al no acatamiento de la ley está garantizado, entonces el emotivismo es la única manera posible de acción.
Para tener virtudes se necesita hacer un esfuerzo muy grande en informarse, leer, tratar de entender el pensamiento de otros, hay que pensar y a veces en profundidad, manejar ideas abstractas, pero no sólo pensarlas sino hacerlas nuestras, tenerlas como guías y practicarlas.  Pero con las emociones es más fácil, muchas de ellas ya vienen incorporadas a los roles que debemos representar en la sociedad, el policía, el maestro, el político, el médico, el comerciante son todos papeles que nos toca jugar de acuerdo a nuestra disposición y esfuerzo, en cada una de estas actividades ya existen unos valores y unas expectativas grupales incorporadas, son como la máscara del disfraz que elegimos para una fiesta, ¿Adivina quién soy? Como decimos en carnavales.
Ahora, una pregunta para mis amables lectores ¿Cuál cree usted que es el rol más significativo en nuestra historia, el personaje que destaca en lo profundo de nuestro inconsciente colectivo?
Una gran mayoría estará de acuerdo en señalar que es el militar, para bien o para mal, uno de los personajes que más destaca en nuestra historia como país, es de acuerdo a uno de nuestras narrativas fundamentales, el héroe por antonomasia, libertador de los oprimidos, el guerrero justiciero sembrado en nuestra cultura como padres de la patria.
La figura del militar tiene un fuerte arraigo popular como líderes y conductores de los más altos intereses de la nación en tiempos de conflictos, se supone que sea el portador del ideal bolivariano ese que habla de disciplina, de sacrificio, arrojo y grandeza.
Al militar lo hemos asumido como el garante de nuestra nacionalidad y se ha convertido en un actor muy importante a lo largo de nuestra vida política aunque esa imagen se haya venido modificando y mutando ante tanto protagonismo, pues por su misma relevancia, a los militares les ha costado mantenerse quietos en los cuarteles y han asumido un rol mucho más activo que lo deseable.
El militar desde mucho tiempo ha sido y es parte fundamental del juego político venezolano, de hecho  han gobernado el país más que los civiles, pero eso empezó a cambiar en el siglo XX, cuando actores civiles de gran relevancia y aprovechando cambios mundiales en la política, hicieron posible el establecimiento de un sistema democrático civilista en el país, a los militares se les delimitó su campo de acción y su rol aunque siempre tuvieron la inquietud de imponerse por las armas.
Paralelamente en Latinoamérica apareció la figura del revolucionario, que aunque no era propiamente un militar, se mimetizó en su aspecto y costumbres, adquirió su disciplina y conocimiento en el combate y cuando tomaron el poder se convirtieron en los militares del nuevo régimen.
El revolucionario influyó de manera definitiva en el ideal romántico de nuestros pueblos, y como la mayoría de los revolucionarios eran comunistas, ese nuevo ideal fue impulsado por la poderosa maquinaria de propaganda soviética y china en el mundo.
Y entre las cosas nuevas que predicaban ofrecían la moral marxista, una especie de reivindicación de los derechos de los oprimidos, una teología de la liberación y de valores universales de igualdad, solidaridad y participación en gobiernos colectivistas y formas de vida comunistas.
Pero al igual que sucedió con la moral liberal burguesa, el marxismo no soportó su propia crítica y al someterse al desmontaje estructural que aplicaba a otras ideologías, al examinarse a sí misma, se descubrió utilizando los mismos trucos  e intereses de dominación de clases que hacía el capitalismo, pero al contrario que al capitalismo, que su disolución moral fue lenta y progresiva, el comunismo se derrumbó bajo el peso de sus propios errores e inequidades.
Desde ese momento el mundo se encuentra en una crisis de valores donde ha predominado el emotivismo que justamente ha sido el que ha permeado en este nuevo proceso del socialismo bolivariano del siglo XXI, inaugurado justamente por un militar, el Teniente Coronel Hugo Chávez Frías y quien ha creado un movimiento político que se llama el chavismo.
Nadie duda la habilidad que empleó Chávez en la manipulación emotiva del venezolano, en terminar de demoler los principios y valores de una Venezuela enrumbada en un modelo socialista-capitalista para llevarla por la senda de un comunismo decimonónico, utilizando como modelo a la Cuba de Fidel Castro.
Chávez creó una maquinaria electoral que le permitiría a los suyos perpetuarse en el poder por medio de triunfos comiciales, mientras iba modificando el sistema que regía al país vía cambios constitucionales y de leyes fundamentales, militarizando las instituciones, abriéndole el paso a las milicias revolucionarias y colectivos armados, instaurando el sistema comunal, socializando la economía, estatizando las empresas, desconociendo el derecho a la propiedad privada e imponiendo un férreo control centralizado de gobierno.
El militar venezolano, ese que gusta de los uniformes de gala, de lucirse con una miss en cada brazo, de verse en medio de edecanes corriendo por complacer sus apetitos, de la tropa gritando a todo pulmón su obediencia al jefe, ese militar convertido por el poder en empresario, en gerente de redes de distribución de alimentos, combustibles y medicinas, ese militar capaz de transformarse en un superministro, en un predicador, en un mafioso… el militar venezolano no parece haberse dado cuenta del cambio fundamental de su rol y naturaleza, dejo de ser un profesional de las armas para convertirse en un comodín de las necesidades políticas de la revolución.
Weber decía que ningún tipo de autoridad puede apelar a criterios racionales para legitimarse a sí misma, excepto el tipo de autoridad burocrática que apela precisamente a su propia eficacia. Y lo que revela esta apelación es que la autoridad burocrática no es otra cosa que el poder triunfante.
El chavismo es reflejo fiel de estas pulsiones que la revolución a dejado al descubierto y el resultado ha sido una anarquía que se refleja no sólo en los niveles de inseguridad ciudadana que se registran sino en el desorden creciente en la economía del país, todas las bases fundamentales del estado han sido intervenidas por un populismo ramplón y sin dirección, situación esta, que favorece solamente al crimen organizado y a los países extranjeros que medran en esta situación entrópica.
Pero ya parece que el factor emotivo está mermando y está siendo sustituido por un realismo producto de esa ley de la selva que impera, la gente se está dando cuenta que es el gobierno el que genera el caos, que son los militares los culpables de tanta ineficiencia, que el ideal revolucionario es un engaño, que el partido de siete millones de militantes es otra mentira, que el chavismo es el responsable de tanta muerte, miseria y violencia gratuita, que la moral revolucionaria es pura corrupción y crimen.
La puesta en escena del chavismo está a punto de bajar el telón a su última función, ya no hay nadie viéndola, como en el teatro japonés Nô, de sentimientos y emociones exagerados, el público tiene una capacidad de aguante, los actores están al límite de sus facultades histriónicas, los diálogos y las acciones se repiten, el público está exhausto.
Ahora es que Venezuela descubre que ha sido embaucada por unos ladrones disfrazados de militares, por unos políticos que se decían del pueblo pero que amasaban fortunas en el exterior, y por unos cubanos que se han dado cuenta que la botija está vacía.-
Saul Godoy Gomez
saulgodoy@gmail.com
@godoy_saul

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jueves, 17 de julio de 2014

SAUL GODOY GOMEZ, UN ESCRITOR PARA LOS ESPIAS

Soy un lector irredento de las novelas de espionaje, en especial las que llevan el nombre de pluma de John Le Carré (su nombre real es David John Moore Cornwell y casi llega a los 90 años de edad), para sus “fans” el nombre de George Smiley, uno de los personajes favoritos de este escritor inglés, es sinónimo de planificación y astucia, se trata de uno de los espías favoritos de los agentes secretos más curtidos del mundo y para quienes no lo conozcan, aparece en el film “El topo”(basada en su otra gran novela de espionaje , Tinker Tailor Soldier Spy,1974) de reciente factura, interpretado magistralmente por el actor Gary Oldman (por cierto, también podemos ver al propio Le Carré en una aparición cameo, en la escena de la fiesta).

Me permito hacerles un breve esbozo de Smiley empezando con los primeros párrafos de esta, la primera novela publicada por este autor, Llamada para el muerto: “Cuando lady Ann Sercomb se casó con George Smiley, hacia el final de la guerra, lo describió a sus asombrados amigos de Mayfair como “tremendamente vulgar”.  Cuando dos años después, lo abandonó por un cubano, campeón automovilista, declaró enigmáticamente que si no le hubiera dejado entonces nunca habría sabido cómo hacerlo.”

Magistral tarjeta de presentación para uno de los espías más temidos y admirados del Cambridge Circus, una de las denominaciones como se conocía informalmente el servicio de espionaje de su Majestad.

Gordo, de lentes, con un pésimo gusto por el vestir, “un sapo encogido” le describe Le Carré sin mayores miramientos, no venía de familia encumbrada ni de escuelas importantes, no era rico ni con un pasado militar, era más bien un funcionario de oficina, de los cientos de miles que pululan en la burocracia del gobierno, su única y exótica distinción era que se había convertido en un experto en los poetas menores alemanes del siglo XVII, había dado clases en Alemania y presenció el ascenso de Hitler y el nazismo, por los próximos cuatro años fue un vendedor de armas cortas para una fábrica sueca con lo que viajó por toda Europa, a su regreso se casó y se mudó a Oxford para seguir con sus investigaciones sobre los bardos teutones, luego reclutado para el Foreign Office y posteriormente escogido por un Consejero del ministro para integrar un grupo especial para misiones secretas, fue allí donde Smiley pudo desarrollar sus extraordinarias dotes para desentrañar y manipular el comportamiento humano.

Leer una novela de Le Carré con George Smiley como personaje principal, no es solamente sumergirse en ese pesado engrudo de la guerra fría, sino descubrir a uno de los más finos novelistas contemporáneos, un estilista que compone sus novelas como si se tratara de una pieza de la más exacta y precisa relojería.

Llamada para el muerto fue publicada en 1961 y es la historia de un misterioso suicidio de un funcionario del Foreing Office que bien hubiera podido pasar inadvertido, si no fuera porque Smiley tuvo que entrevistar al sujeto pocas horas antes de su muerte, en una investigación rutinaria, generada por una acusación anónima.

La carta que deja el suicida acusa a Smiley de querer arruinarle su carrera con falsas acusaciones (entre ellas que perteneció al partido comunista), se abre una investigación, Smiley se ve involucrado en la investigación policial y descubre que el suicidio era en realidad un asesinato, pero ya el daño a su reputación estaba hecho, y se ve obligado a renunciar a su cargo.

Esta novela deja en claro dos cosas importantes, la primera, lo fundamental de un buen interrogatorio o entrevista para conocer al sujeto que se investiga, y Smiley era el interrogador estrella del servicio.  El contraespionaje es una tarea delicada y requiere de un equipamiento mental especial para poder identificar y cazar a otros espías, en una escena memorable de la novela, Smiley interroga a la esposa del difunto en las peores condiciones posibles, deprimida, a la defensiva, herida en sus más profundos sentimientos, Smiley espera como animal de presa el momento del derrumbe emocional de la dama para hacer las preguntas claves, en el momento preciso y para horror del lector, logra obtener las respuestas que buscaba.

El segundo punto que esta novela deja en claro, que el espionaje es un mundo de apariencias, de imágenes y espejos falsos donde la lógica linear no tiene cabida, en otra muy buena escena, convaleciente de un atentado en contra de su vida (llevado a cabo por su archienemigo Hans-Dieter Mundt) , Smiley se sienta con papel y lápiz, y ordena lo que sabe del caso y como si fuera un ajedrez bizarro, mueve sus piezas descartando las combinaciones aparentes hasta encontrar las más extrañas, que son precisamente, desde donde empieza a tener sentido todo lo que está sucediendo.

Es una novela corta, escrita con mucho realismo, y por un autor que tiene pleno conocimiento de estas artes oscuras, y que si no fuera por obras como ésta y otras de su género, el hombre común estaría absolutamente ausente de que allá afuera sucede, una lucha sórdida, secreta y mortal entre los amos del poder, para preservar sus intereses en el mundo, definitivamente, recomiendo su lectura.

Para los cinéfilos, esta obra fue llevada a la pantalla grande por Sidney Lumet en 1966, en una adaptación, donde el papel de Smiley lo hizo James Mason (como Charles Dobbs en el guión),

La segunda novela a la que quiero referirme es el clásico, El espía que vino del frío (1963), que de alguna manera es una secuela de esta primera obra de Le Carré, aunque el personaje de Smiley se hace tangencial, Mundt es ahora el jefe de los servicios de espionaje de la República Democrática Alemana y Alec Leamas es el personaje principal, un espía manejado por Smiley en una misión harto compleja y peligrosa.

Para “terminar” con un agente enemigo, escurridizo y protegido, hay que utilizar medidas extremas, una especie de juego de bandas, como en el pool, para lograr encestar todas las bolas en la mesa.
Y este es el plan de Smiley para acercarse al jefe de la inteligencia de la Abteilung en Berlín del este, lo que significa encontrarlo en territorio enemigo sin que sospeche de las intenciones.
El plan que se elabora es el de utilizar a un ex funcionario de inteligencia británico venido a menos, mal tratado, humillado, alcohólico y con problemas económicos, expulsarlo de la organización y ponerlo en ruta para que sea captado por los contrarios como informante.
Se dice fácil, pero es toda una componenda que implica tiempo, recursos, una alta dosis de compromiso del agente y toda una serie de situaciones creadas para interesar al enemigo en el objetivo, en otras palabras, aplicando las artes del engaño y el engatusamiento.

Alec Leamas es de una personalidad compleja, inteligente, con una capacidad para la simulación digna de un actor, un hombre capaz de todo para lograr su misión porque es un patriota, un hombre comprometido con la seguridad de su país.

Convertirse en un “soplón” y no ser descubierto en su carácter de “doble agente” por el contraespionaje de la Alemania del Este es todo un arte, debido principalmente a que los agentes que “filtran” a los informantes del bando contrario, son unos expertos en detectar mentiras, contradicciones y fallas en el carácter de los hombres cuando son sometidos a presiones.  Una buena parte del libro se va en los interrogatorios a que le hacen a Leamas una vez que cae en sus manos, y es un verdadero placer, para quienes disfrutamos de la torcida lógica del espionaje, meternos en las mentes de estos sujetos que juegan al peligroso juego del gato y el ratón, y Le Carré, es un especialista.

Cuando un agente se involucra en un caso como este y se le quiere recuperar y traer a la normalidad, se le dice, en el argot de las artes negras, “volver del frío”.

Se trata de una obra oscura, de mucha intriga y con un vuelco argumental sorprendente que nadie se imagina, esta obra está escrita con una elegancia y una economía de palabras sorprendentes, quizás por ello es que Le Carré este considerado como uno de los mejores escritores vivos del habla inglesa, ganador de la medalla Goethe y de otras muchos reconocimientos internacionales, este autor fue un funcionario de la inteligencia británica, tanto del MI5 como del MI6.

Graham Green dijo que esta era la mejor novela de espionaje escrita hasta el momento, y eso, viniendo de Graham, es un verdadero cumplido.

Para ponerlas en su justa perspectiva, estas obras reseñadas son parte de esa primera etapa clásica de las novelas de espionaje, que con la caída del muro de Berlín se vio en la necesidad de evolucionar, y John Le Carré fue uno de los grandes innovadores y propulsores de la segunda etapa de esta novelística post guerra fría, y hay unas grandes narraciones que en próximos artículos comentaremos para ustedes.

Esta novela también fue llevada al cine en 1965, dirigida por Martin Ritt, y en el papel de Alec Leamas, el actor Richard Burton; si les gustó la primera novela Llamada para el muerto, esta obra El espía que vino del frío es, verdaderamente, un manjar.  – 

saulgodoy@gmail.com

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