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miércoles, 10 de febrero de 2016

JUAN CARLOS DELGADO BARRIOS, EL AUMENTO DE LA GASOLINA ES UNA CONTRADICCIÓN REVOLUCIONARIA

Como parte del imaginario colectivo de los venezolanos constantemente ha estado presente la idea de que los bajos precios de la gasolina es una retribución que tenemos como ciudadanos de un país petrolero, sobre todo, este beneficio o subsidio se considera  aún más con pertinencia distributiva cuando la Nación tiene altos ingresos en sus exportaciones de hidrocarburos, en tiempos de bonazas petroleras. Se considera este subsidio a la gasolina como una conquista histórica tacita lograda por los venezolanos  De manera que el alza del precio de la gasolina va más allá de una estrategia de política económica y de análisis de los costos políticos para entrar en el plano de lo psicosocial y de los derechos adquiridos..
     
Sin embargo, siempre la tentación de aumentar los precios de la gasolina ha estado en las mentes de los planificadores de la economía venezolana como medida de  cubrir el déficit fiscal o enderezar la economía en tiempos críticos. Propuestas que han tenido debates interminables e inconclusos en los círculos políticos del gobierno de turno. El temor cunde y la poca voluntad política para asumir el riesgo político, en consecuencia, se  engaveta la decisión. El fantasma de la explosión social, ejemplo  del Caracazo,  aparece irremediablemente en los análisis  de los escenarios de los resultados en la implantación de la estrategia. Máxime, cuando se apela a esta idea alcista en los momentos en que la sociedad esta muy sensible por estar viviendo una profunda crisis económica y  donde el descontento esta en su máxima intensidad  aunado a que el gobierno ha perdido su popularidad.    

Recordemos, la ultima explosión social que cambio el rumbo de la política venezolana, el 27 de febrero del 1989.  Dicen los medios de entonces:“El día anterior  el Ministerio de Energía y Minas anuncia el alza en 30% de los precios de la gasolina y el incremento de las tarifas del transporte público urbano e inter-urbano también en un 30% a partir del 27 de febrero, válido para los 3 meses siguientes, después de los cuales podrían aumentarse hasta el 100%”…. Las medidas económicas y sociales impuestas por el gobierno y la creciente tasa de pobreza, originaron la protesta social y, con ello,  la masacre y la ola de violencia llamada como el “Caracazo”

Se apelo en esa oportunidad al aumento de la gasolina como ultimo recurso para tratar de enderezar la economía que venia acumulando una terrible crisis luego del “boom” petrolero de la década de los 70 cuando el precio del petróleo alcanzo los 5.11 Dólares/Barril y se produjo una “indigestión” económica. Se buscaba, en ese momento, dar un cambio al liberar la economía, a través de un programa de ajustes macroeconómicos promovido por el Fondo Monetario Internacional (FMI), al que se le llamó “Paquete Económico”, concebido para generar cambios sustanciales en la economía del país. Se anunciaron medidas de aplicación inmediata y otras de aplicación gradual en plazos breves. El paquete comprendía decisiones sobre política cambiaria, deuda externa, comercio exterior, sistema financiero, política fiscal, servicios públicos y política social, aumento de sueldos y salarios entre 5 y 30%, entre otras medidas compensatorias para aminorar el impacto sobre una sociedad empobrecida.

Para muchos analistas el aumento de la gasolina fue la chispa de la explosión social y de la crisis política que aún estamos viviendo ya que se disparo la antipolítica y el desamor al sistema de partidos tradicionales llevando al país a caer en la trampa de la ilusión socialista que estamos padeciendo hoy en día, cuyo líder apoyado  por la oligarquía caraqueña y los grandes medios de comunicación social, que entraron en la ola de la antipolítica,  promovieron una especie de vengador para manipular a un país con más del 80% de su población empobrecida. A estos promotores, al igual que al Doctor Frankenstien, el monstruo se le escapo de las manos y, hoy son victimas de su creación, principalmente luego de que  aparece Fidel Castro y su proceso de cubanización en el escenario político venezolano.

Hoy de nuevo el debate del alza del precio de la gasolina. Debate que se da solo del lado del régimen ya que carece de cualquier consulta que derive en una decisión de consenso nacional. Se desarrolla en una situación económica y política muy critica comparada con lo que se vivía en 1989:  devaluación progresiva de la moneda, con la inflación más alta del mundo, con una deuda externa que se quintuplico desde 1998 pese a los altos ingresos petroleros, con una economía acosada por la inseguridad jurídica, la desconfianza a la inversión, el desabastecimiento y la escasez, con una disminución exagerada de la capacidad adquisitiva de la masa trabajadora, con la agudización de la dependencia de la economía de la renta petrolera y con una economía de puertos donde se importa el 86% de lo que consumimos.  Todo un coctel para derivar en  explosión social, si incorporamos a este contexto  el elemento de la caída de la popularidad de Maduro expresada en la derrota en las elecciones municipales del 8D que se le suma a su pérdida de legitimidad por las dudas de la transparencia de las elecciones del 14A y de su nacionalidad de origen.

Pero la gran contradicción de este régimen es que el Caracazo y sus causas derivadas de las medidas económicas de Carlos Andrés Pérez en su segundo mandato, entre ellas, el alza del precio de la gasolina,  fueron asumidas como parte de “una epopeya revolucionaria”, como la génesis de la revolución bolivariana chavista concretada en el 4 de febrero de 1992. De manera que  el apoyo al alza de la gasolina seria  la negación de sus orígenes de la lucha en defensa de los derechos y las  reivindicaciones  de los venezolanos como es el derecho de tener precios bajos de la gasolina en un país productor de petróleo.  En esta misma dirección,, inducimos que solo una razón muy superior  los mueve a tomar esta decisión tan transcendente.  Entonces nos surgen las siguientes interrogantes: ¿es acaso el aumento del precio de la gasolina y de las tarifas de los servicios públicos una exigencia del Fondo Monetario Internacional para el refinanciamiento de la deuda externa y, con ello, el ingreso de dinero fresco al tesoro nacional?;  ¿está PDVSA en bancarrota sin capacidad  financiera para seguir manteniendo sus costos operativos y de compromisos en la política social?. ¿Hay déficit fiscal para mantener el populismo que desde la misiones se desarrolla en Venezuela y hay temor que el descontento se les desborde?

  En conclusión, afirmamos que configura toda una irresponsabilidad histórica  asumir el desafío de aumentar el precio de la gasolina, máxime, cuando el país conoce que los ingresos petroleros en estos 15 años del régimen han sido los más altos de la historia de la Venezuela Petrolera y que un alto porcentaje del crudo extraído  y sus derivados esta siendo regalado o vendido con subsidios a países “aliados de la revolución” mientras  que la deuda externa, lejos de ser cancelada, fue quintuplicada en estos tres lustros que lleva el régimen y, que  un vasto sector de la población venezolana vive en situaciones muy deprimentes, pasando trabajo, hasta hambre.  Así mismo, .los venezolanos sabemos que Venezuela es el país más corrupto de America y que los recursos involucrados en esta corrupción provienen de los ingresos petroleros.  Todos conocemos que PVSA, la gallina de los huevos de oro,  esta quebrada, en consecuencia,  con el aumento de los precios de la gasolina los venezolanos pagaremos de nuestros bolsillos el irresponsable gasto público del régimen.

juancdula@yahoo.es

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sábado, 31 de enero de 2015

ANTONIO LÓPEZ VILLEGAS, EL ÙNICO REGALO

En Venezuela el precio de la gasolina es económico. Casi un regalo. Quizás sea el único, porque la inflación, quizás la más alta del mundo, ha pulverizado el salario del pueblo y por los vientos que soplan lo seguirá pulverizando. En realidad es lo único barato que aquí hay. 
Un litro es más barato que un litro de agua. Es inaudito, como muchos de los asuntos que ocurren a diario. Pero ese precio es así, no porque no se sepa cuánto vale, sino porque cambiarlo es una decisión que, la última vez que ocurrió, desató los demonios bien guardados que tiene la población venezolana desde hace décadas. 
Hay miedo de mover ese precio. Aumentar el precio de este combustible pasa también por dejar de abastecer a “La hermana república de Cuba”, de los barriles de petróleo que a precios inadmisibles y en condiciones de igual talante, recibe la isla del “bondadoso pueblo venezolano”. Y eso aún al parecer no está en los planes de los dirigentes de “la revolución bonita”. Atreverse a subir el precio del combustible, sin antes dejar de regalar petróleo a otros necesitados en otras latitudes extranjeras es una bofetada demasiado grande como para convencer al pueblo de eso. 
Los proverbios son sabios: “Luz en la calle y oscuridad en la casa”.  En otras palabras, para la compra de conciencias el régimen destina muchos recursos que son del pueblo venezolano y lo hace inconsultamente. 
Es al pueblo venezolano donde deben parar los ingresos petroleros, convertidos en servicios básicos, abastecimiento, energía, salud, medicinas, escuelas, buenos salarios, seguridad social y pública. Y paremos de contar.  
Pero esos dineros del erario público van a parar a los bolsillos de otras personas. Así que es de cínicos pretender agobiar aún más a la población venezolana subir el precio del combustible mientras auxiliamos a “nuestro hermanos cubanos”. Y donamos tractores y otros bienes a Nicaragua, Argentina y Bolivia. Por decir algo. 
Antonio López Villegas
altatribuna@yahoo.com.mx
@lopezvillegas7                      

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jueves, 20 de noviembre de 2014

LUIS HOMES JIMÉNEZ, CALDO DE POLLO CON GASOLINA

LUIS HOMES JIMÉNEZ
Hace unos meses vi el capítulo de una famosa serie de televisión,  donde una joven le pedía a su jefe que le acompañara al almacén de la compañía,  que tenía algo que mostrarle. Luego de tanta insistencia, la trabajadora y el jefe llegan a un inmenso galpón, protegido con varias estaciones de seguridad. En el interior del establecimiento y ocupando casi toda el área, había un inmenso muro protegido por unas lonas que al descubrirlo,  resultó  que  eran incuantificables pacas de dinero efectivo.
“Cuanto hay aquí”? Pregunta el jefe.
“No lo sé.  Y tampoco sé qué hacer con el”  Responde preocupada la empleada. “Pero algo tenemos que hacer”. 
Con dinero así, se enfrentan algunos grupos delictivos, irregulares, algunos empresarios…. Y también, algunos gobiernos. Tanto, que no se sabe qué hacer. Algo así, ha pasado en tiempos de revolución. Cualquier cálculo, estimación, estadística,  numero astronómico, expresión inimaginable, es irrisorio para conocer la cantidad de dinero que se ha manejado en estos 15 años de régimen. Y algún ingenuo, pensaría que la revolución no supo que hacer. Otros pensarían que si supo que hacer (comprar conciencias y corromper a propios y extraños para consolidar el poder).
Pero en ese desastre de finanzas públicas, manejadas casi como en un galpón industrial con el dinero en el piso y acomodado a veces en montacargas, tenemos el resultado de un país debilitado. Sin producción industrial.  Sin sectores productivos en marcha y con el dinero agotado. Nadie puede auditar lo que se ha gastado. Nadie puede saber lo que queda. La Tesorería Nacional es como un galpón industrial con dinero disperso. Como en la escena de la serie televisada, no se sabe cuánto hay, ni que se puede hacer con él.
Y allí aparece la gasolina, en la escena de la película, la gasolina.  !
En ese galpón que es la planificación oficial se discute una y otra vez el aumento del precio del combustible a los consumidores nacionales y la parafernalia o discurso para justificarlo. Las encuestas indican que más del 65% no está de acuerdo con el aumento del precio del combustible. Y es lógico. La gasolina está asociada a un regalo que la población siente le pertenece. Es un derecho tener gasolina regalada!  También está vinculada a la creencia que todo aumento, será para un futuro derroche de los ingresos extras que se recibirán. Y también está asociada a los recuerdos trágicos de protestas  que ocasionaron el caracazo.  
El gobierno es como un borracho que luego de varios fines de semanas de juerga sin parar, decide tomarse un caldito de pollo para agarrar mínimo…y continuar su parranda. El gobierno ha estado ebrio de tanto jactarse y despilfarrar dinero, dentro y fuera del país.  Está tomándose ahora su sopita de pollo. Lo que no sabe, es que la sopa tiene el ingrediente de la gasolina.   
Como pasará ese trago tan amargo?  Veremos, porque es uno de los pocos recursos que les queda.   Y de esta sopita con gasolina, de una u otra forma, estaría pendiente su estabilidad en los meses por venir. 
Luis Homes J.
luishomesjimenez@gmail.com

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jueves, 25 de septiembre de 2014

ANDRÉS HOYOS, AMBIENTE ENRARECIDO, DESDE COLOMBIA

Fui militante en la segunda mitad de los años setenta y no me produce nostalgia.

La combustión de carbón, petróleo y gasolina
 es el origen de buena parte de los
contaminantes atmosféricos. 
El militante es entusiasta, enérgico y entregado, pero asimismo se vuelve dogmático y tiende a petrificar el sentido de su causa. La suya es, en esencia, una intransigencia que abomina de los compromisos, de las medias tintas, de las reformas. Piénsese en los ambientalistas radicales, tipo Greenpeace, y se tendrá una idea de lo que digo.
El mundo deberá aumentar la producción de energía en un 35% de aquí a 2040, sí o sí. Quizá los países ricos podrán darse el lujo de moderar este crecimiento o pagar más por una energía más limpia —de hecho, es en ellos donde las energías alternativas crecen—, pero para países como India, China o Colombia, no incrementar la producción energética a un costo bajo implica perpetuar la pobreza. La discusión, por lo tanto, debe centrarse en el tipo de energía que habremos de usar, no en si habremos de usarla.
Aunque las ya mencionadas fuentes alternativas —solar, eólica, geotérmica— hacen parte de la ecuación, están muy lejos de resolverla, pues sólo podrán aportar una fracción de lo requerido. Pese a que sus costos han bajado, todas siguen siendo demasiado caras y difíciles de escalar al ritmo necesario. Quedan, entonces, dos fuentes escalables con huella de carbono baja o nula: la hidroeléctrica y la nuclear. Los problemas de ambas son mitigables y hasta solubles. Existe la hidroeléctrica de paso, que no embalsa el agua y afecta menos al ambiente circundante, pero es estacional, dispersa y al final genera menos energía. Así que no podrá prescindir de los grandes embalses, que deberán hacerse en muchas partes —no en todas, claro— en el entendido de que algunos hábitats tendrán que ser inundados.
A los militantes tampoco les gusta hacer cuentas con su causa sagrada, a despecho de que sólo haciendo cuentas enfocadas es posible plantear soluciones viables. 
La energía nuclear de última generación, cuya huella de carbono es cero y en la que un Chernóbil se ha vuelto imposible por mejoras de diseño, pronto estará en capacidad de utilizar residuos radioactivos como combustible, solucionando por esa vía el peor problema asociado con la industria. Esta fuente crucial tendría un desarrollo más veloz si se adopta apenas una medida: cobrar un impuesto, creciente en el tiempo, a la emisión efectiva de gases de efecto invernadero, incluyendo, por ejemplo, al metano que la ganadería de carne vacuna lanza a la atmósfera en peligrosas cantidades. ¿Por qué es fundamental este impuesto? 
Porque lo que en la actualidad frena la opción nuclear es, aparte de los prejuicios absurdos de la galería, el bajo costo de la generación con gas natural, obtenido por fracking, un proceso que está muy lejos de ser ambientalmente inocuo. 
Sí, la combustión de gas emite 40% menos CO2 que otra comparable de carbón, si bien aquí aplica lo del vaso medio vacío: quemar gas igual produce una gran cantidad de CO2. De gravarse esta emisión, los costos se equipararían y todas las energías alternativas, incluyendo por supuesto la nuclear de última generación, crecerían más rápido.
Lo que al final tiene que sopesarse es cuánto carbón, cuánto petróleo y cuánto gas se quemará de menos en el mundo con una determinada alternativa y contrastar el dato con los costos ambientales directos de la alternativa. 
Así es como funciona la balanza de dos platillos que tanto le gusta al profesor Moisés Wasserman.
Andres Hoyos
andreshoyos@elmalpensante.com  
@andrewholes

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viernes, 29 de agosto de 2014

GERMÁN GIL RICO, GASOLINA, RACIONAMIENTO Y EMERGENCIA SANITARIA

Para bien y para mal la nación es propietaria absoluta de cuanto yace en las entrañas de la tierra que le da asiento. Parte de esa inmensa y variada riqueza son los hidrocarburos, indispensables en el diario quehacer de la humanidad y, por supuesto, oxígeno que da vida a la economía de los venezolanos. 
De allí que haya sido útil a los buenos gobiernos (que los hemos tenido) para impulsar el desarrollo integral en cuya búsqueda bastante se avanzó, antes de que el malandraje rojo-rojito asaltara el gobierno e instaurara el llamado Socialismo del Siglo XXI. También fue utilizado por autocracias como la que nos desgobierna, para control y usufructo del poder incluyendo el enriquecimiento ilícito, delito por el cual muchos pagaron con la confiscación de alguna parte de lo mal habido.

Ahora bien, por ser los hidrocarburos un bien nacional, los venezolanos somos sus propietarios y la inmortal demagogia sembró la práctica del bodeguero ignorante que no entera en caja el precio de los productos que consume en su hogar, por consiguiente no debemos pagar el consumo de los derivados del petróleo. Ni siquiera el equivalente a los costos de producción, incluyendo cargas impositivas. 
De allí el precio de ganga fijado para el mercado interno. PDVSA pudo soportarlo mientras criterios empresariales privaron en su administración, pero cuando a sus mandos accedieron el desconocimiento del negocio, la incapacidad administrativa y el cohecho comenzó el derrumbe; acelerado hasta cobrar rango de quiebra con la asignación de actividades como la distribución de alimentos, extrañas a sus objetivos pero buenas para el enriquecimiento de funcionarios ladrones, enquistados en la nómina que comienza en Miraflores y se  expande  por todo el país. Y una vez consumada la quiebra técnica, ¿qué hacer, si junto con la merma de la producción y el masivo endeudamiento para sufragar el mantenimiento de la nomenclatura y la sargentería del PSUV, así como  de cuanto gobernante chulo se solidarizó con Chávez, el Comandante Bellaco en Jefe elevado a galáctico? 
Nada distinto a llegar al llegadero. Aumentar el precio de los hidrocarburos en el mercado interno y racionalizar el gasto público, castigar la corrupción administrativa y reformular los convenios de suministro de petróleo a precios viles a países que no cancelan las facturas, pero son archivadas a guisa de donaciones-soborno y evitar que la OEA aplique la Carta Democrática. La única salida distinta al desbarrancadero es la de implantar, por todo el cañón, la receta del Fondo Monetario Internacional. No tan mala como demonizada, siempre y cuando sea acompañada de beneficios compensatorios que protejan a los sectores más débiles de la sociedad.
Arruinaron la agricultura y la industria con expropiaciones sin fundamento, instaurando la economía de puerto. Hoy se importa el 80% de los productos del diario consumo (comestibles, vestimenta, productos del aseo personal incluyendo papel toilette, etc.) Se redujo la capacidad de pago debido al descenso de la producción petrolera por falta de mantenimiento y de nuevas inversiones, los obscuros convenios con China, las donaciones a gobernantes chulos que aplauden la locura izquierdosa del castro-chavismo-madurismo, el desbarajuste administrativo y el latrocinio.
Entramparon las finanzas y están aterrorizados porque el programa de ajuste es dinamita y si la gasolina coge fuego la onda expansiva de la explosión sollamaría el fondillo de la ALBA. Y el miedo les aconseja medidas erráticas. El cierre de la frontera colombo-venezolana y el capta huellas (cartilla de racionamiento del Siglo XXI) para superar el desabastecimiento es un acto digno de teatro del absurdo. El remedio para esa enfermedad es la producción y la libertad económica con reglas claras y seguridad jurídica.
Consecuencia de esa política económica fracasada en todo lugar es el drama de la crisis sanitaria-asistencial. Los centros dispensadores de salud, públicos y privados carecen de mínima dotación de medicamentos, lencería, víveres para la alimentación de los enfermos y de insumos indispensables en las intervenciones quirúrgicas. Quienes requieren de camas hospitalarias o ser sometidos a intervención quirúrgica tienen que esperar meses, debido al déficit de centros de hospitalisación o de lo indispensables para el acto operatorio. Otro tanto ocurre con quienes padecen cáncer. Para recibir tratamiento de quimio o radio terapia, son sometidos a prolongadas esperas y muchos mueren de mengua y desesperanza.
Para colmo de la insensatez, se proponen vender CITGO. Refinería y comercializadora de primer rango que cubre gran parte del consumo de hidrocarburos en USA, aportando importante valor agregado a nuestro petróleo. Los mala paga buscan evitar sea embargada por Exxon-Mobil y Conoco-Philips, cuando lo conducente es acordar con los acreedores como lo aconseja la sensatez. Pero los criminales prefieren asesinarnos y “auto-suicidarse” antes de convenir con el imperio.
LEOPOLDO LOPEZ
Quienes entre 1948 y 1958 militamos en la resistencia contra la dictadura, no concebimos la posibilidad de que un líder se entregue. Lo hacen preso o cae en la calle. Pero estemos o no de acuerdo con la decisión de Leopoldo López, es deber moral denunciar el crimen que la dictadura castro-chavista-madurista comete contra Leopoldo López y todos los presos políticos judicializados, comenzando por los comisarios y agentes de la Policía Metropolitana encabezados por Iván Simonovis.
German Gil Rico
gergilrico@yahoo.com
@gergilrico

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lunes, 11 de agosto de 2014

JOSUE ARTURO MOLINA SUAREZ, GASOLINA-GAS-ELECTRICIDAD-DEVALUACIÓN Y ALGO MÁS, [TRINCHERA TACHIRENSE]

La exploración hecha por el gobierno en torno al incremento del precio de la gasolina, “parece” los llevó a recular y ahora anuncian “no hay apuro” para tal ajuste; pero no deja de llamar la atención los argumentos esgrimidos para tal propósito, siempre destacando ser los más baratos del mundo, cosa poco seria, pues la realidad es la nefasta gestión adelantada en la industria petrolera y la necesidad de imponer nuevos impuestos a los venezolanos, para llenar la caja que han saqueado. 

No le ha bastado a Nicolás y sus concomitantes el regalar miles de barriles de petróleo a otros países, la pretensión es arrodillar a la sociedad, sin percatarse del trillar de los dientes.

La ausencia de gas en los hogares venezolanos es muestra de ineficiencia en el gobierno nacional, y se suma a la escasez de productos alimenticios, limpieza e higiene, lubricantes, repuestos, medicamentos e insumos agropecuarios. El contrabando auspiciado por el oficialismo y sus mafias, no es tocado para dar un parado serio a tal ilícito; por el contrario, buscan frenar la competencia de algunos personajes en esta área y establecer el monopolio. La aparición en Cúcuta de gandola cargada de alimentos subsidiados y su devolución por el gobierno colombiano a territorio nacional,  invita a establecer conclusión. Igual situación ocurre con el cemento y la cabilla; todos ellos bajo control del gobierno.
La electricidad es un tema llamativo para el oficialismo y han establecido aumentos progresivos en su servicio; los cortes permanentes han sido señalados al fenómeno de la niña, el niño, los zamuros, las higuanas, los excrementos de las aves y el saboteo de los oligarcas “mal nacidos”. La explicación del gobierno a la crisis económica y social presente es la resultante de adoptar decisiones importantes sin la debida meditación.
La devaluación, inflación, deterioro de los salarios, impuestos sobrecargados, son propios de gobiernos populistas, saqueadores, destructivos del progreso y el mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos. La llama se enciende cada día y la frustración hace mella en los hogares venezolanos. Es interesante oír las expresiones de ciudadanos, quienes ayer apostaban a favor de la revolución y hoy se sienten traicionados. El discurso divisionista e irresponsable pierde vigencia y gana disidentes. El dilema es la ausencia de propuestas distintas a la oficialista para sumar la mayoría a favor de la alternativa democrática.
La preocupación de algunos “dirigentes” de la oposición está sumida en observar y cuestionar la movilización realizada por la geografía nacional de personas llevando mensaje para el cambio; lo insensato es no hacerlo. Pretender solicitud de permiso a ciertos dirigentes o cúpulas para expresar a la opinión nacional la posibilidad de lograr salidas constitucionales para solventar el desmadre generado por el gobierno nacional es ridícula; suena a oficialismo. La unión debe lograrse sin chantajes, ni vulgares repartos; lo contrario seguirá la destrucción de las instituciones del país, y el tema del incremento de la gasolina, gas, electricidad; devaluación de la moneda, inflación, corrupción y algo más.
Josue Arturo Molina Suarez
jarturomolina@gmail.com
@jarturoms1

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viernes, 8 de agosto de 2014

JOSÉ DOMINGO BLANCO (MINGO), AUMENTO DE GASOLINA=AUMENTO DE CORRUPCIÓN

Es inconcebible que en un país como el nuestro tenga que discutirse sobre el aumento de la gasolina. En un país normal esto no se debate porque sería parte de los planes de la nación. Pero, los gobiernos venezolanos siempre han considerado esto una decisión política, la cual no es. Aunque es cierto que, para quienes temen perder el poder, tiene un alto costo político. No puede ser que, por el fantasma de lo que ocurrió el 27 de febrero del año 89, los políticos de turno le hayan tenido un pavor exacerbado a abordar el tema. ¿Para qué existe PDVSA, una empresa de la que todos los gobiernos se han jactado en decir que es una de las más exitosas del mundo? Actualmente, sin duda, PDVSA está  desviada de su verdadera razón de ser y existir.

Hoy tendríamos que estar discutiendo sobre otras cosas, más importantes y trascendentales para el país, que la del aumento de la gasolina. Esta era una decisión que debió tomarse hace tiempo. Como me decía un amigo recientemente en mi programa de radio, citando cifras, “la deuda externa venezolana alcanza la cifra de 106 mil millones de dólares, a pesar de que el precio del barril de petróleo ronda los $100”. Recuerdo que comentó que, en 1998, con el barril de petróleo en siete dólares, la deuda externa era de 28,5 mil millones de dólares; es más, la deuda total venezolana -interna más externa- en 1998, era de 33 mil millones de dólares, equivalente al 35% del PIB. Y en 2013, la deuda total estaba por encima de los 200 mil millones de dólares, que corresponden a más del 70% del Producto Interno Bruto.

Y remataba mi amigo frente a los micrófonos: “en época de los gobiernos adecos-copeyanos la diferencia entre el dólar negro y el dólar oficial, nunca pasó de 250%. Hoy esta diferencia alcanza y sobrepasa un 800%”.

Son tantos los problemas por los que atraviesa Venezuela que, hace aproximadamente 5 años atrás, nos reunimos un grupo de amigos para escucharnos e invitar a diferentes personalidades, de distintos sectores del quehacer nacional, con la sencilla pretensión de estructurar un proyecto, con la esperanza de encontrar soluciones. Comenzamos con mucha emoción, y poca disciplina, teniendo encuentros semanales, en los que hablamos sobre muchísimos temas: discutimos sobre el lamentable hecho de que no existiera un proyecto país, sino proyectos individuales; hablamos de hacer planteamientos formales para el sector salud. Recuerdo con atención uno que me motivó muchísimo, que consistía en desarrollar un programa para evitar el hambre en la población; otro sobre la necesidad de construir ciudades (transformar los barrios en ciudades y urbanizarlos para mejorar la calidad de vida de quienes habitan en ellos). Pero, específicamente, recuerdo a un experto petrolero de vieja escuela, que nos dijo “nuestro problema fundamental es ¿de qué vivimos hoy en día? y la respuesta sigue siendo la misma: ¡del petróleo! Su utilización es la misma; vendemos fósil, fósil y fósil y no desarrollamos absolutamente nada. Habría que asignar el 30% al desarrollo petroquímico y otros desarrollos de la industria. Pero, ni siquiera llegamos al 2%. Es urgente y vital la inversión en petroquímica. Por ejemplo, la flota petrolera nacional es una inmensa fuente de trabajo y está en pañales”.

En esa reunión discutimos que es obvio que el petróleo es nuestra principal fuente de ingreso y lo seguirá siendo por mucho tiempo. El experto, en aquel entonces, no abogaba la oferta país por ir a un proceso de privatización o regalías rentistas de PDVSA. Apostaba, en todo caso, a un proceso de perfeccionamiento en la producción y aprovechamiento óptimo de las reservas de crudo pesado encontrados en la Faja del Orinoco; no solamente en términos de producción a través de alianzas con empresas internacionales –es decir, en términos de regalías y repartos (o cargas en positivo)- sino a través de un verdadero proceso de transferencia tecnológica.

PDVSA tiene que volver a ser una empresa dedicada a la producción y venta de crudo, y no a la producción y venta de subsidios sociales; estos subsidios populistas que han desviado la atención de su objetivo mercantil y han abarrotado de manera inadecuada la carga burocrática y los gastos de nuestra estatal petrolera. He allí el miedo real de aumentar la gasolina, porque se ha tergiversado de tal manera el rol primigenio de la industria, como país productor petrolero que aún, haciendo lo indebido para supuestamente favorecer a los más desposeídos, dejaron de lado lo verdaderamente clave en este asunto: la pérdida en la comercialización del combustible.

¿A quién se le ocurre aumentar la gasolina, si estamos gobernados por unos corruptos? El aumento de la gasolina es el aumento de la corrupción. Estaríamos de acuerdo con su aumento, si y solo sí, tuviésemos la certeza de que redundará  en beneficio de los venezolanos, en mejores hospitales, vialidades, seguridad, sistemas eléctricos, comunicaciones… ¡no para que se lo roben o se invierta en ideales trasnochados!

José Domingo Blanco (Mingo)
mingo.blanco@gmail.com
@mingo_1

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miércoles, 6 de agosto de 2014

JOSÉ GUERRA, GASOLINA Y POLÍTICA PETROLERA

Parece un hecho que el gobierno va aumentar el precio de la gasolina y demás derivados del petróleo. Se habla de un incremento del precio a nivel del costo de producción estimado por el gobierno en Bs 2,60 por litro. Este es un aumento significativo cuyo primer efecto es un alza importante de los ingresos fiscales que estarían siendo financiados por los venezolanos.

GASOLINA SUBSIDIADA E IMPORTADA
Nadie discute que los combustibles en Venezuela están subsidiados y que el monto de ese subsidio alcanza magnitudes considerables. Acá los números. Venezuela consumió en 2013 la cantidad de 703.000 barriles diarios de hidrocarburos, de los cuales gasolina fue 299.000 barriles y gasoil y otros destilados 249.000 barriles, como se muestra en el gráfico.  El costo de producción aproximado de un barril de gasolina en la puerta de la refinería es US$ 16,7 y ese barril se vende en el mercado interno en US$ 4,78, lo que arroja una pérdida contable de US$ 3.579 millones anuales. Pero hay otra pérdida más importante que es la generada por el llamado costo de oportunidad del subsidio a la gasolina, es decir, los ingresos sacrificados que se hubiesen obtenido si ese barril de gasolina se hubiese exportado a un precio de US$ 3,70 por galón, es decir, a US$ 155 por barril, en lugar de consumirlo internamente. Sacadas así las cuentas, el monto dejado de percibir alcanzaría a US$ 17.100 millones anuales.
La teoría económica es clara sobre los efectos de los subsidios. Crean distorsiones, tienen un elevado costo para el fisco y además implican el sacrificio de otras actividades más productivas que se pueden financiar con el monto del subsidio.  En el caso de los combustibles, los efectos perversos son aún mayores, entre otros, la contaminación ambiental por el uso excesivo, el congestionamiento vehicular y sobre todo el olvido por parte del ciudadano de la noción de contabilidad, que no hay bien regalado, que todo cuesta y alguien paga. Estas aberraciones que produce el subsidio a la gasolina se han magnificado por el festival de demagogia que ha habido en Venezuela, encabezado por quienes hoy son gobierno y en 1989 hicieron de su oposición al primer intento por ajustar los precios de los combustibles, la razón de ser de su política.  Hasta el intento de golpe de Estado de febrero de 1992 lo justificaron por esa medida. Y lo hicieron además sin proponer nada, oponiéndose por oponerse, como buenos demagogos que son. Ahora no encuentran como justificar que sean ellos quienes tengan que aumentar los precios de los combustibles.
Mi opinión es que los precios de la gasolina y demás combustibles hay que aumentarla pero en el contexto de una política petrolera nueva y totalmente distinta a la que ha seguido este gobierno en sus quince años y que ha consistido en reducir la producción petrolera, hacer de PDVSA una empresa hiper diversificada y tejer alianzas con empresas estatales extranjeras, todo lo cual se ha traducido en estancamiento y endeudamiento por parte de  PDVSA.
Las bases de esa nueva política petrolera radican en aumentar la producción basada en la participación de la inversión de PDVSA, las empresas extranjeras y el capital nacional, incentivar la formación del capital criollo y su incorporación en todas las fases del negocio que sean posible, estimular un programa de compras nacionales, contrario a lo que ahora hace PDVSA que favorece las importaciones, desarrollar el potencial gasífero para así reducir la dependencia y establecer los fondos petroleros. Estos últimos serían de dos tipos. El primero de ellos sería uno de inversión formado por los ahorros de los venezolanos en el sistema financiero y las cajas de ahorro, que tomarían parte en el financiamiento del componente local de la inversión, con lo cual PDVSA no tendría que recurrir a la impresión de dinero del BCV para financiarse. El otro sería el fondo de participación de la renta petrolera, que acumularía una porción de la renta generada por el petróleo a ser invertida en instrumentos seguros y rentables, y los dividendos distribuidos directamente a los venezolanos. Esto empoderaría a los ciudadanos que dejarían de tener una relación pasiva con el petróleo. Con esta política ya Ramírez, ni nadie más podrían utilizar a PDVSA como la secretaria de finanzas del PSUV o de otro partido político.
Tras dieciocho años sin incrementos del precio de la gasolina, lo mejor para el país es abrir un gran debate, sosegado,  no solamente sobre el aumento de la gasolina, sino sobre el destino de la industria que aún muy mal manejada, todavía nos da de comer.

José A Guerra
joaguerrab@gmail.com
@JoseAGuerra

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domingo, 3 de agosto de 2014

FERNANDO LUIS EGAÑA, LA GASOLINA DE LA “REVOLUCIÓN”

Para una hegemonía que se ha acostumbrado a no debatir sincera y públicamente nada con nadie, resulta interesante el que Maduro, su principal vocero, “llame a un debate nacional” sobre el aumento del precio de la gasolina. 

Cuando Maduro habla de “debate nacional”, no tiene en mente lo que es un debate nacional en esta materia, o una deliberación amplia con sectores concernidos para definir una iniciativa de política pública. Nada que ver. Para él lo de “debate nacional” es el pretexto para no seguir postergando el aumento de los combustibles, al parecer exigencia imperativa de los chinos, del FMI, de los rusos, de los nuevos asesores de parla francesa y, quizá, hasta de los patronos cubanos, también interesados en los caudales del aumento…

Pero lo interesante, insisto, es que se sientan forzados a decorar la medida con las supuestas resultas de un “debate nacional”. Tiene que estar la situación económica en un nivel de ahorcamiento, para que esta hegemonía tan arrogante se arriesgue en el candente tema de la gasolina, evadido siempre por el predecesor con las sinrazones típicas de la demagogia y la irresponsabilidad.

Pero el desastre general de la economía es tan profundo y extendido que al sucesor se le cierran las salidas. Pierde fuerza de manera continua, y todos los arranques fallan o sencillamente se cancelan. En otras palabras, es la hegemonía misma, o la satrapía roja mal llamada “revolución”, la que se está quedando sin gasolina…

Y ello por distintos motivos. El más notorio es que la hegemonía se quedó sin su hegemón. Un combustible muy persuasivo para que lo bueno pareciera malo y lo malo, bueno. Su capacidad de hacerse entender era de reconocida eficacia, y sus destrezas en los dominios de la comunicación de masas –de la manipulación de masas—también lo era. El sucesor carece de esos recursos personales y políticos, y por lo tanto se le hace mucho más difícil taparear la gravísima realidad económico-social, además de la política. Y ni hablar de la cuestión de poder, establecida verticalmente con el predecesor, y luego fragmentada horizontalmente con Maduro, Cabello, la familia Chávez, el Psuv, los militares, Ramírez, los correspondientes clanes, los Giordani y pare usted de contar.

Pero hay otra gasolina que viene decayendo, y es la gasolina del aumento consecutivo de los altos precios del petróleo. La bonanza petrolera del siglo XXI no sólo ha sido prolongada sino que fue in crescendo –con algunas temporadas de reflujo, más bien breves–, hasta que se estabilizó alrededor de 100 dólares el barril. Este siegue siendo un gran precio en términos históricos, pero no está subiendo. No hay, pues, más ingresos petroleros para Venezuela sino menos, porque la producción está paralizada, el suministro chino es un misterio comercial, la “cooperación” regional es cuasi-gratuita, y bueno Pdvsa es una centrifuga de corrupción que tiene la posibilidad de tragarse a la “revolución”. Entonces, si los ingresos petroleros en vez de aumentar año a año, disminuyen, la situación del “socialismo bolivarista” se hace insostenible.

Más todavía, si todas las facturas acumuladas a lo largo de estos lustros, se presentan por taquilla y trancan la economía. Las facturas de la astronómica deuda externa, del delirante gasto público, de la depredación de las empresas estatales, de la paulatina destrucción de la actividad productiva, del auge avasallante de la corrupción roja y, en fin, de todo el innumerable elenco de desmanes, atropellos y locuras, que han generado una espiral de distorsiones que más bien se asemeja a un huracán que puede terminar de llevarse a todo por delante, dejando al país en una devastadora crisis humanitaria.

Todos estos factores explican que la gasolina de la “revolución” esté disminuyendo en cantidad y se esté deteriorando en calidad –calidad, en el sentido de promover el continuismo. Lo del aumento del precio de los combustibles es un efecto de ello. No es un mero problema de políticas públicas. Es que la hegemonía tiene que ser superada para que Venezuela pueda levantarse.

Fernando Luis Egaña
flegana@gmail.com


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AMÉRICO GOLLO CHÁVEZ, GASOLINA MADURO NI UN CÉNTIMO DE AUMENTO.


Ha soltado usted hábil y sibilino la propuesta de generar un debate nacional para aumentar el precio de la gasolina. Zamarro ha tirado la especie, usted y sus secuaces, (de secuator señor maduro) de que el precio al público   está muy por debajo  de la inversión para su producción, lo cual, cuando menos, reclama ajustes para no quebrar,  pero, más allá de la manipulada verdad, usted desde luego, ha introducido una nota de su especial moral, construida  y herencia de su padre putativo, esa, que todo lo hizo Chávez y hace  usted, y los otros ustedes,  es por el bien de la patria y por los pobres y de modo que ellos no tienen por qué ni de qué preocuparse, habida cuenta que los vehículos son de la gente económicamente mas solvente y, por si fuera poco, esgrime, en pose  de predicador*, que la gasolina es la mas barata  del mundo y que  la subida de los precios, además de ser justa en su relación inversión-venta, lograría  frenar el contrabando de combustibles hacia la hermana república de Colombia. He escuchado de usted y sus secuaces que un litro de gasolina es muchas veces más barato que el de agua y otras argucias más.

Pudo, como de costumbre, decir algunas cosas más de la misma índole o  del “mismo musiu con distinta a corbata”. 

Pero, detengámonos en eso un ratico.  Salgamos de la basura menos asquerosa.  Cierto que la gasolina en otras partes del mundo es muy mucho más cara, pero, no olvide que en la inmensa mayoría de esos países o  no tiene petróleo o, si hay, no lo despilfarran,  lo preservan o lo venden con propósitos muy claros de garantizar el bienestar de su país.  Y toda la gente tiene mil veces mejor calidad de vida que  nuestra perra vida.  Lo de perra es un decir, tal vez las callejeras viven mejor que todos, total la vida de amor al aire libre es una manera de acercarse a dios. Pero es otro tema. 

Negar que un litro de gasolina o un pote de aceite cuestan muy menos que el de sus dimensiones  iguales llenos de agua o que el aceite, proporcionalmente es mas barato ante el mismo peso que el de la  leche,  negar eso, pues, cifras en mano, resulta,  obsérvese bien, desproporcionado  y habría que superar tamaña desproporción.

Pero, es cosa de apariencias, señor maduro. Es inducción para  asumir  la manipulación como argumento.  Se acuerda usted de un tal Carlos  Marx, probablemente analfabeta al lado de Chávez, tal vez un maisanta al lado de Aristóbulo, pues bien,  interrogue usted al pajarito, a la palomita de Chávez,  para que le diga si es verdad que ese señor estableció una ley que tiene más trascendencia que El Capital. Dijo, “si la apariencia coincidiera con la esencia, la  ciencia  no tendría  razón de ser”. 

No tenemos vacas, cabras, ovejas, no hay leche; pero tenemos  las mayores reservas del mundo en petróleo y gas.  Cada litro de petróleo alrededor de 100 dólares por barril  que recibe, usted, su régimen, hipócritamente se dice  toda  Venezuela  y si es nuestro el petróleo, como usted dice, del pueblo,  entonces déjenos decidir, no lo haga usted. Ni Ramírez, ni Raúl, ni Fidel  pueden tomar esa decisión y menos por lo que es, que usted lo sabe bien, es porque les faltan cobres, pesos, reales para amamantar esta  sanguijuela de la patria que usted llama revolución.

Sigamos presidente. Tenemos las mayores reservas de petróleo…pero  no tenemos vacas, ovejas, cabras y demás ordeñables, porque a su gobierno no le da su gana que tengamos cabras, vacas, ovejas y demás ordeñables.

Y tiene usted,  Maduro, puta idea de cuanto cuesta producir un litro de leche? Tiene idea de eso? Empiece en algún lado. El toro brinca la vaca, (Simón Díaz)  la preña, pero el toro no la alimenta, ni le da casa, comida,  medicina, agua, electricidad.. y,  para que el toro sea toro y la vaca, señora, se invirtió un inmenso tiempo, vidas de gente excepcional, que las ama, ama la vida.

En cambio, Maduro,  el petróleo, solo hay que buscarlo, sacarlo, y es mucho mas fácil que haber logrado que una vaca dé leche, fuente y primer alimento de la vida, etc. y  como  dice usted y sus secuaces, por todas las vías,  sus canales de tv y radio, el petróleo es de todos los venezolanos, del pueblo,  déjenos, a nosotros, los ilusos, creer que es  de todos los venezolanos, del pueblo, y siendo así  déjenos como pueblo, mediante un referéndum consultivo, decidir si  subimos los precios de la gasolina.

Y déjenos más, si es nuestro, déjenos fijar a nosotros, por nosotros y para  NOSOTROS a quien  se lo vedemos, cómo, cuándo, por qué, y en medio de las leyes del mercado, en lo que son posible, de la política, pero sobre todo, de la ética, a quien se le entregan las concesiones, el dominio sobre la industria petrolera. Y qué  se hace con los cobres, quiero decir los dólares, el delirium tremes de un buen chavista de las cúpulas.

Pero, Maduro, hay más. Si piensa bien por usted y lo ayudan sus secuaces, verá  que un litro de leche,  uno solo,  cuesta producirlo, reitero, mucho más que un barril de petróleo. Y, claro, sirve para  alimentar la vida y el petróleo, sea el caso, ha servido para la destrucción de Venezuela.

No porque sea el excremento del diablo, hoy los excrementos  son materia prima para abonos,  sino porque bien lo dijo A. Nazoa: “lo que en Venezuela no pudo destruir el paludismo, lo pervirtió la plaga petrolera”  El paludismo lo frenó Gabaldón y los regímenes de la era que hicieron posible sanear al país y darle oportunidades para producir comida, pero el petróleo, Maduro, ha sido eso y hoy es peor. Vea usted, Usted y su comandante, padre putativo, etc.,  lo usaron y ahora más, para comprar almas, gente y alentar el poder.  Hacer sumisos a gobiernos.

Uslar creó la celebre expresión, sembrar el petróleo,  y lo tenía muy claro, de haberle  hecho caso, jamás habría llegado Chávez al poder, con la bendición de Caldera y de todas las leyes de la denostada por usted  y su padre putativo, IV República.  Tendríamos ciencia, agricultura, infraestructura, sabiduría… seriamos de verdad, país potencia. Pero, salgamos de ese sueño.   Volvamos, el petróleo le permitió amamantar  al ALBA, al Caribe, y  para mayor tragedia mimar, alimentar, engordar, a Cuba. Ya usted sabe, la palomita o pajarito de Hugo lo orienta, marca su camino y el destino de la patria, y como ayer, no se sin pajarito, quizá por internet, Fidel  dijo a Chávez lo que se tenia qué hacer.

Y aquí esta parte de la cuestión.  Si usted y sus secuaces y  Raúl se lo permite,  con cobrar a precio de mercado y en dólares el petróleo que les regala, fía, cobra en especies, etc.… no tendría la más mínima necesidad de subir la gasolina, y podría rebajar los precios de los aceites y demás derivados del petróleo. 

Pero, Maduro, la cosa es muy sencilla,  la perversión, la corrupción, nunca imaginada ni por Nazoa que veía el tiempo  de todos los tiempos, porque era poeta, humorista,  ni otro, ni nadie,  previó que este país tuviese una corrupción, una perversión, un apartheid  que nadie, ni dios, pudo prever pasara en esta tierra y arruinó a este país. Las plagas que envió Dios a Egipto, fueron niñas de pechitos chiquiticos al lado de esta cosa.

Su Socialismo acabó con las carreteras, acabó con los acueductos, acabó con la agricultura, acabó con las industrias básicas,  acabó con la infraestructura, escuelas, hospitales,  acabó con las  empresas automovilísticas, no hay comida,  hay miles, miles de muertos cada año, quiere decir muchos por día, por hora,   pero, eso sí, creó el odio para que nos amaramos más en la tumba los unos contra los otros. 

Halle, Maduro, con Diosdado quienes se robaron 25.000 millones de dólares al BCV. (Más o menos? Pregúntele  a Giordani!) y  verá, que  no haría falta subir los precios de la gasolina, y si los invierte con equidad, justicia, moral, ética en la agricultura,  en menos de 3 años, créame, seríamos una “potencia”, una Venezuela sin hambre.  Tampoco tendría yo que escuchar  a Santos, vendiendo el alma al diablo, para que Venezuela sea su mejor mercado, le pague lo que se le debe a sus empresarios,  y, más señor, que sirva de aliviadero al narcotráfico y a las guerrillas y a los tupamaros.  Pruebas?  Lea el discurso de  Santos, verá  que es más fácil inferir lo que le digo como imposible probar que Leopoldo es delincuente por su discurso, por cierto, sin encanto, sin poesía, sin historia y que Simonovis y los demás son culpables.

Este Santos, Maduro, que diabólico es, quiero decir angelical. Sabe, me recordó a Francisco Arias Cárdenas, de quien escuché y vi las acusaciones mas duras que jamás  se hicieron a  Hugo Rafael, y luego, por esa virtud del arrepentimiento para la salvación, la reconciliación con el líder supremo, comandante eterno, llegó a redil y es gobernador  del Zulia, aspirando  también ser comandante matusalenico, si no alcanza la eternidad como el supremo, cuando menos eso, superar en el tiempo los casi mil años de Matusalén, y lo logrará si el pajarito o palomita de Hugo lo unge y bendice,  de tan bella manera como lo hizo y sigue haciendo a usted. 

Pero, de todos modos, cuídese de Santos. La apología que hizo a Chávez lo hacen ser comandante honorario  de las FARC.  Nadie mejor que  Santos, Uribe y usted  también, saben del amor de Hugo por las FARC.  Qué hizo por ellas todo y que el propio camino de la “paz” en la Habana es parte  de ese juego,  tiene que ver con él. Si as FARC se legalizan, se legitiman, con total impunidad y bueno, se abren  las perspectivas de la gran Colombia, ahora, comandada por Santos y Usted y el comandante de las FARC.

Sabe usted, porque tiene que saberlo, que para poder salir del contrabando, de la dependencia agrícola de Colombia, etc.,  tienen una sola alternativa, que Venezuela sea sencillamente capaz de producir, carota, yema, tajás  y todo eso que quisieron decir con esos los cantores de Lara (Carota-yema y tajá)  es decir, ciencia, tecnología, respeto a la legalidad,  y todo lo demás que  su gobierno desde su padre putativo han esquilmado, en el mejor de los  casos, asaltados, exterminado, en casi todos.

Pero, no puedo concluir sin felicitarlo.  Nada de cuanto  hecho por Chávez y sus acólitos, usted y sus secuaces (de secuator, Maduro)  ha sido un fracaso. Todo ha sido un rotundo éxito. La imbecilidad del socialismo indoamericano, originario, robinsoniana, bolivariano, cristiano… se ahogó en tantos ano. Ni usted se acuerda de eso, pero fue útil para que los ideólogos del chavismo  alimentaran su ignorancia.

Ahora el esfuerzo oficial es la deificación de Chávez y ello lo obliga a mantener viva la esperanza y la esperanza de su modelo tiene de base el odio, la pobreza, la miseria, la negación de  la libertad.  Ya se que Giordani le cae muy,  mal ahora, por lo que dijo, No!,  eso lo sabe usted mejor que Nadie, sino porque es él,  íntimo de Chávez, maestro de Chávez.  Y menos mal que Hugo Carvajal lo “rescató” Diosdado íntimo de Chávez, porque este Hugo tiene una inmensa obra que contar  como lazo de las FARC y demás virtudes capitales que hacen más clara la vía al socialismo del siglo XXI.
                                                                                             
Éxito también en la mimesis  de hacer política algunos sectores de oposición. La Constituyente, era el anhelo de Hugo Rafael,  y lo logró. En un librito que editó  la Dirección de Cultura de LUZ, el hermano de este genio del constitucionalismo, el maestro, así han dicho,  Escarrà,   compartimos textos, cada uno el suyo, desde luego.  Luego reafirmé mis principios y concepción en el prólogo de un “librito”  del Proyecto Lago, de la era antichavista de este Alejandro Mago de la adecuación  revolucionaria, Rodrigo Cabezas.  Ningún cambio hace previa la ley. Las leyes explican el funcionamiento de hechos, de estructuras,  pero no son ni el movimiento, ni la estructura.  Esta constitución es bien buena, salvo al reelección que vino luego según las relaciones de poder. Lo que no sirve es el TSJ, la Fiscalía, el CNE, la defensoría del pueblo, las FANB… todo eso y lo que falta  son como son no por cocas de ley, sino de  hechos de quienes las dirigen, comandan. Y es así, porque la oposición no  ha alcanzado la razón y la fuerza necesarias y suficientes para superar esto. 

Y así, por ese chavismo que Chávez padecía y la oposición también, la fuerza, los intereses, están por encima de la razón y de la ley. 

Americo Dario Gollo Chávez
americod@gmail.com
@americogollo

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lunes, 30 de junio de 2014

ALEX VALLENILLA, “EL AJUSTE” PARA GASOLINA, ELECTRICIDAD, CANTV, TASAS DE INTERÉS Y DÓLAR

Los cambios políticos y económicos que están ya en marcha, condenan a los venezolanos a pagar bien caro el desastre que cometieron los que dirigen el desastre en Venezuela.

“La troika” se prepara a aplicar medidas sugeridas por asesores cercanos al Fondo Monetario Internacional (FMI). El tan odiado ente por la izquierda ortodoxa, con sus manos metidas en lo que se puede llamar “El Ajuste”, ha desatado incluso una tormenta política en el seno del PSUV, con la “guerra epistolar”.

Las medidas, casi que dictadas por Carlos Andrés Pérez (+), tienen que ver con aumento de las tarifas eléctricas, aumento de la gasolina y ajuste de impuestos. Tome en cuenta que ya ha hay un proceso de devaluación por partes, que no ha concluido, la estocada final será la aplicación de la tasa única. Recuerde también que la semana pasada se subieron las tasas de interés, las tarifas de CANTV, sin mucha algarabía.

Ahora bien, “la troika” quiere aumentar la gasolina, mientras al Caribe y Centroamérica les beneficia con hidrocarburos en condiciones muy adversas para los ingresos al país. Toca a los venezolanos pagar con su dinero, con más pobreza y carestía, esta decisión, que beneficia a los extranjeros, a los trabajadores fuera de nuestra patria.

El sistema eléctrico nacional, destruido por falta de mantenimiento, acabado por la corrupción sobre las plantas eléctricas, le deja al venezolano de a pie, vivir a oscuras y pagar más dinero por un servicio prácticamente colapsado y de mala calidad.

Los sueldos de la gran mayoría de zagaletones ocupando puestos en la administración pública, quienes sólo cumplen tareas de orden político y no de gobierno, deben pagarlo los ciudadanos comunes con más aumentos de impuestos.

“La troika” acelera la crisis económica “socialista”, aquí van a pagar los que no se aseguraron, los más pobres, los que tomaron los ingresos que tuvieron y los derrocharon.

Se repite la historia, los anuncios próximos de Maduro, serán algo muy parecido a lo de aquel Carlos Andrés Pérez en 1992.

Alex Vallenilla
CNP 16478
@alexvallenilla

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viernes, 23 de mayo de 2014

ERNESTO GARCÍA MAC GREGOR, EL SUCIO NEGOCIO DE LA GASOLINA, VERDADES DOLOROSAS

El problema de la gasolina se originó por los ridículos bajos precios del carburante, producto a su vez, de medidas populistas y proselitistas y que con el trauma del caracazo aún no superado, el gobierno no se atreve a modificar. 

Desde la presidencia de Caldera en 1996, el precio de la gasolina ha permanecido a un valor de Bs F 0,097 por litro (unos 0,14 dólares) convirtiéndose en el más barato del mundo. Si este combustible subsidiado se exportara se obtendrían 15 mil millones de dólares anuales.

El inconveniente es que al otro lado de la frontera, la gasolina y el diesel se venden muchísimo más caro. Es un contrabando de extracción redondo; nada que ver con el narcotráfico, trata de blancas o venta de órganos o armas. No, aquí se trata de pasar una pimpina de gasolina al día que resulta más efectivo que trabajar por un miserable sueldo básico y menos fastidioso que vestirse de rojo rojito para enchufarse a por lo menos tres misiones socialistas.

Ya desde 2012 según cifras oficiales, se calculaba que se fugaban por Colombia, 45 millones 609 mil litros al mes que se traducían en unos ocho mil millones de dólares anuales. Pero el negocio se expandió de tal manera que de pimpina se pasó a tanques ocultos, a camiones cisternas y a gandolas. Y de los caminos verdes y trochas se pasó a las carreteras principales y ahora hasta a los bolipuertos que utilizan gabarras y barcos de gran capacidad. Y de Colombia se pasó a todo el Caribe y Centro América.

Desde hace años existe abundante evidencia en video y documentos de cómo se pasa libremente este contrabando (incluso con gandolas de PDVSA) por las alcabalas y no ha pasado absolutamente nada. Lo que empezó con los bachaqueo de gasolina y alimentos, ahora se extendió a todos los productos regulados que son manejados por las grandes mafias, indudablemente conformadas por altos funcionarios gubernamentales y de la oficialidad castrense. En vez de castigar a los culpables, se castiga al pueblo con el chip de la gasolina y las tarjetas de racionamiento para que los boliburgueses tengan más mercancía con que desangrar al país. Que oiga quien tiene oídos…

Ernesto Garcia Macgregor
garciamacgregor@gmail.com
@garciamacgregor

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sábado, 18 de enero de 2014

EDDIE A. RAMÍREZ S., GASOLINA: MENTIRAS E INEFICIENCIAS


De acuerdo a promesas gubernamentales a la fecha no debería existir contrabando  de combustibles, el consumo debería haberse reducido en 100.000 barriles por día, tendríamos miles de vehículos a gas y Pdvsa continuaría exportando gasolina. 

Nada de esto ha ocurrido.

Para justificar la estatización de la comercialización, en agosto del 2008 Hugo Chávez declaró   que el contrabando  era culpa de distribuidores y transportistas. A su vez, el  diputado oficialista Ángel Rodríguez  la justificó ¨porque es la manera de evitar que 27.000 barriles por día continúen saliendo de manera ilegal ¨. Hoy Pdvsa controla esas operaciones y sin embargo el contrabando sigue campante. 

En febrero del 2011 Rafael Ramírez, presidente de Pdvsa, declaró que ¨para el 2011 tenemos la meta de bajar el consumo interno en 100.000 barriles por día¨, pero más bien el consumo ha aumentado.  Con respecto al plan de gas para vehículos, ofreció que en el 2009 estarían acondicionados 500.000 vehículos, pero en su informe del 2012 consignó que habían logrado  solo 194.363. Tradicionalmente Venezuela fue exportadora de gasolina, pero en el 2012 tuvo que importar 12.584.000 barriles de gasolina terminada  y entre enero y  octubre  del 2013,  importó  6.180.000  barriles  de gasolina y  5.707.000 de diesel.   

Con respecto a cuánto monta el subsidio a la gasolina y cuál debería ser el precio para cubrir costos de producción y comercialización, se han asomado varias cifras. Como siempre, el problema es la nula confiabilidad de los costos de Pdvsa, razón por la cual la prestigiosa empresa Platts decidió no evaluarla.

En el 2011 Chávez y Ramírez declararon que el costo anual  para producir gasolina era de 1.500 millones de dólares. Por su parte Asdrúbal Batista estimó en el 2011 que el precio debería ser de 0,34 Bs. por litro. Recientemente Nelson Hernández estimó que el precio para cubrir todos los costos debía ser Bs. 1,5 por litro. Diego González estima un costo de producción de 0,47 Bs  por litro, a lo cual hay que sumar los costos de transporte y ganancia de los distribuidores. Luís Oliveros y  Domingo Sifontes estimaron que en el 2011  el subsidio para cubrir costo de producción fue de 750 millones de dólares y que el precio para cubrir los costos debería ser de  Bs. 0, 257 por litro o  de Bs.2,75 si se quería  equipararlo con precios mundiales. 

¿Cómo estima Rafael Ramírez los costos de producción, de dónde saca la cifra de 12.500 millones de subsidio y que el precio para cubrir costos debe ser de bs. 2,70 por litro?¿ Le carga la hipertrofiada nómina de Pdvsa que monta a 145.439 trabajadores, el costo de los accidentes, la ineficiencia de tener 30% de capacidad de refinación no operativa, el costo de importar combustibles, los regalos de petróleo y productos a Cuba y a otros países?  El gobierno tiene un hueco fiscal y Pdvsa un flujo de caja negativo, pero los venezolanos no podemos pagar las ineficiencias, ni las dádivas.

Como en botica:

1.- Felicitamos al distinguido compatriota Alberto Quirós Corradi, quien a sus 82 años obtuvo en la UCV una Maestría en Bioética.

2.- Los asesinos de Mónica, de su esposo y de casi 200.000 ciudadanos son los ¨hombres nuevos¨ de la revolución.

3.- ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!.

eddiearamirez@hotmail.com

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