BIENVENIDOS AMIGOS PUES OTRA VENEZUELA ES POSIBLE. LUCHEMOS POR LA DEMOCRACIA LIBERAL

LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA

domingo, 12 de mayo de 2013

RICARDO VALENZUELA, EL SIGLO 21 POR FIN ARRANCA (SEGUNDA PARTE), REFLEXIONES LIBERTARIAS, DESDE MEXICO

Los obsoletos gobiernos resistirán las tendencias liberadoras de este siglo 21. El rasgo distintivo de ellos ha sido el monopolio legal de coerción en algún espacio definido. Pero el dominante efecto político de la tecnología digital, puesto que reduce el papel económico del espacio, será la reducción del poder y monopolio de los gobiernos para regular y sofocar con sus impuestos. Cada día será más difícil para los ellos regular, auditar y, sobre todo, de forma ilimitada utilizar sus poderes para establecer sus esclavizadores impuestos que en muchos casos han sido el origen de los grandes fracasos económicos de multitud de países, especialmente en la post guerra, la época de Keynes y sus discípulos.
La política tendrá un enfrentamiento con el moderno capitalismo del Siglo XXI. El éxito de cualquier sistema económico dependerá de cargas impositivas razonables, regulación transparente y limitada, un esquema monetario estable, mercados libres y, sobre todo, un esquema legal que no sea discriminatorio y un gobierno como árbitro no el principal jugador.
El capitalismo democrático en gran parte depende de un agente efectivo que lo proteja de los depredadores internos y externos, esa debería ser la función de un buen gobierno, el proteger vida, libertad, propiedad y el cumplimiento de los contratos de sus gobernados. El reto histórico ha sido  evitar que el gobierno se convierta en ese depredador utilizando sus poderes sin límite, por lo mismo, la política será también mucho más competitiva, los políticos realmente tendrán que vender sus programas, sus ideas, sus visiones, sin demagogia y sin mentiras.
Este nuevo Siglo abrirá la puerta para un nuevo estilo de política y de políticos, la política moderna, los políticos emanados de la verdadera sociedad civil, los políticos competitivos, los vendedores de ideas, de ideales, de sueños realizables. La política en el próximo Siglo, sobre todo en los países menos desarrollados, se convertirá en una actividad en la que verdaderamente habrá que ganarse el puesto compitiendo en un foro profesional. Los nuevos políticos serán verdaderamente líderes, idealistas, visionarios ejecutivos. Los ciudadanos finalmente entenderán que su voto y participación cuentan, entonces se volcarán a participar, a competir en la política.
A través de la historia los gobiernos han sido los grandes depredadores. Usando sus poderes se dedicaron a construir pirámides, palacios e imperios, a establecer dictaduras, a invadir y conquistar países más débiles, a explotar y esclavizar a otros pueblos, e inclusive, a sacrificar a otros seres humanos. Los mercados y la propiedad privada eran tolerados sólo si incrementaban los ingresos, la riqueza y el poder de los Estados. Hay todavía muchos gobiernos en el mundo que se les puede describir como cleptocrasias, gobiernos basados en la corrupción que promueve el exceso de regulaciones, legislaciones, imposiciones.
También, a través de los siglos, algunos gobiernos se han hecho receptores auténticos del consenso de sus gobernados—evento que a veces sujeto a regresiones—y hay que aplaudir y darles la bienvenida. Un número más grande de ciudadanos gozan hoy día de los beneficios de ciertos buenos gobiernos, pero, la mayoría por si mismos no han reducido la magnitud de su política de redistribución a base de coerción. La diferencia clave entre una mayoría explotada y una democracia real, es que en la última las reglas con las que opera—la constitución—refleja un consenso mucho más grande y general, pero sobre todo, la gran participación política de la sociedad civil.
En el mundo moderno, desafortunadamente, ambos, capitalismo y gobierno constitucional, han sido neutralizados por las burocracias usando sus poderes para servir intereses especiales. Empresas y diferentes industrias que buscan favores especiales, son gran parte del problema. Ellos mismos provocan el que otras firmas o grupos busquen favores similares, corrompen el proceso político al encontrar respuesta precisamente en políticos corruptos,  debilitan la actitud de las masas y el apoyo político hacia el capitalismo y los mercados libres. De esa forma se establece un capitalismo oligárquico y discriminatorio, deformado, los fenómenos de los mercados deformados, un capitalismo selectivo, un sistema de organización económica frágil y peligroso que finalmente tiende a morir por su propio origen.
Los ejemplos más claros de sistemas económicos tendientes a deformar los mercados los encontramos en el México de los últimos 70 años, el Japón de los últimos 60, los países africanos en los últimos 40, y en general los tigres asiáticos en los años 70 y 80, por lo cual en estos momentos están pagando las consecuencias. Las alianzas amafiadas de gobiernos e intereses especiales para formar carteles y economías subsidiadas, manipuladas y disfrazadas de capitalismo, duran, producen ciertos resultados hasta que los mismos mercados pasan la factura, y la pasan, en esos momentos hay que pagarla ( There is no free lunch. Milton Friedman), llega la cruda económica, pero también llega la sobriedad financiera porque no todo lo que brilla es oro.
En este escenario cada  individuo o firma que busca un favor especial, estará contribuyendo a la deformación de los mercados. Sin embargo, el gran problema es el estado benefactor es la consecuencia de la sobre generosidad de algunos políticos con el dinero, tiempo, paciencia y buena disposición de otros. Las empresas y otras organizaciones se ven atrapadas entre participar en el juego de buscar favores especiales, o mantener y apoyar el principio de preservar el sistema abierto, libre, conducido por el mercado no el Estado.
Desafortunadamente, en ciertas regiones del mundo atestiguamos esa fatal regresión de la ruta hacía la servidumbre, siendo el ejemplo más patético la Venezuela de Chávez ahora en manos de un ignorante monigote. Pero al mismo tiempo estamos atestiguando la fase final de la agonía de esos gobiernos equivocados que, al igual que la iglesia del siglo 15, no entendieron la dirección de los cambios y están condenados a su destrucción que deba ser el gran logro y sello de las primeras décadas de este siglo.
Es por todo esto la importancia de mantener organizaciones que emanen de la sociedad civil, que aporten ideas que realmente se trasmitan y lleguen a esa sociedad civil, proyectos, acciones para promover los principios que preserven un verdadero capitalismo democrático y un gobierno constitucional. Los políticos que lo entiendan, sobrevivirán, los que permanezcan en su ciega ignorancia, como afirmaba Ayn Rand, están condenados a su gloriosa extinción…..para beneficio de los pueblos y sus países.
chero@gmx.com
@elchero

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA,CONTENIDO NOTICIOSO,

ALBERTO JIMÉNEZ URE, ¿POR QUÉ ES «FASCISTA» LA «SINIESTRA DEL SIGLO XXI»?

«Cuando –afligidos- pensamos que no habrá reparaciones frente a la férula que gobierna, de súbito sobreviene el Sol Naciente que restituye en nombre de la Justicia que la Humanidad discierne»
En el curso de más de diez años de impunidad en el ejercicio del «Poder Político», en Ultimomundano la «Vendetta (Comunista) Socialista Unida» corrompió primero la «Institucionalidad de Estado». Luego, sin pausa, promovió la devastación como «estilo de gobierno»: mediante  expropiaciones de tierras, bancos e inmuebles; también, tras despenalizar la instigación a delinquir. Por ello, no tardó la «Buró-Mafia Mayor de Estado» en ovacionar a malvivientes apertrechados por su ilegitimado «gobierno»: enmascarados que cometen abominaciones contra las personas, sus propiedades y partidos políticos opuestos a las conductas tiránicas. Ninguno olvida a las bien remuneradas, hostiles e impunes «bandas armadas»: de sujetos que actúan, libre y soberbiamente, en todas las ciudades. Disparan, secuestran, asesinan, saquean y amenazan discrecionalmente (que no con «discreción»). Ejercen el «oficio de forajidos» ante la presencia cómplice de la «FANB-cacare» y «PNBrosa» que la férula del oficialismo exhibe, henchida, en  «paradas» de terror «fascista» y rituales de efemérides. Empero, ¿por qué son «fascistas» los «Siniestros del Siglo XXI»?
Discierno y asumo que el término «fascismo», empleado en Italia por Benito MUSSOLINI (n.1883/m.1945) para fortalecer su mandato de genocida desde 1922 y hasta cuando fue linchado por el Vulgo la víspera del fin de la «II Guerra Mundial». El fonema «fascismo» pudo surgir a partir de la fusión de los vocablos latinos «fas» (justo) y  «schisma» (división o separación). Algunos aseveran que surgió cuando el déspota llamó «fascios»-«fasces» (el haz-insignia de cónsul romano en la Antigua Roma).
El movimiento  «cívico-militar» que surgió contra el «Comunismo» y la «Democracia Representativa» que embochinchaban en Italia fue visto como «justo» y tuvo por precepto la necesidad de «separarse» de quienes arruinaban la república. Ergo, «fas-chisma» habría fonéticamente declinado en «fascismo». ¿En qué doctrinal monstruosidad degeneró?
Previa, ininterrumpida y aliente propaganda, los fascistas perseguían y exterminaban a opositores del mussolinismo. Entre otras cosas, advierto: como las abominaciones que en Ultimomundano cometen los que no merecen el calificativo de  «revolucionarios» sino «facinerosos». Los cuales recibirán, sin causa excepta y cuando el Sol Naciente no sea ocultado por la neblina del Poniente, notificaciones de cesación. Porque nadie es, ni será, jamás, «Supremo» ante el prójimo aun criminándolo. La Historia ha, sucesivamente, vindicado y consumado ese (mío) epilogismo.
En cuanto a Hitler, basta que lo califiquemos como «nazista»: en cuyo caso, sus macabras decisiones y estilo de mando en nada difirieron con las de un «fascista» como Mussolini. Personajes de la Historia que, cada cierto tiempo, resucitan en nuestro socavado por querellas Mundo. Ahora se auto-califican de «Comunistas o Socialistas del Siglo XXI», pero sin todavía haber escrito y difundido un libro semejante a «Mi Lucha» de Hitler.       
@jurescritor
jimenezure@hotmail.com

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA,CONTENIDO NOTICIOSO,

NELSON MAICA C., NAZI, POLITICA, NACIONAL SOCIALISMO

01.    Nota 1. Carl Schmitt (Plettenberg, Alemania, 1888-1985), jurista del Estado alemán. Adscrito a la escuela del llamado Realismo Político, lo mismo que a la teoría del Orden Jurídico. Escribió centrado en el conflicto social como objeto de estudio de la ciencia política, y más concretamente, la guerra. Su obra atraviesa los avatares políticos de su país y de Europa a lo largo del siglo XX. Militó en el Partido Nazi (Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes).
02.    El Estado. Para Carl Schmitt el Estado se crea por la unión del pueblo con el führer, mediante la representación política, entendida ésta no por medio de elecciones, sino que se concibe y tiene lugar a partir de la aclamación o asentimiento por parte del pueblo, es decir, que se daría a través de un plebiscito; siendo resultado del mismo, la aparición del Soberano.
03.    Esta situación lo lleva a realizar su teorización sobre la necesidad de instaurar un poder de "decisión" adecuado que termine con la guerra interna, cosa que no es posible, supuestamente, en un Estado liberal donde no se puede fundamentar la exigencia del sacrificio de la vida en favor de la unidad política.
04.    Concibe la "acción política" como "decisión" que debe tener la talla de producir un "mito" que comprometa a los individuos: tal "producción" solo puede resultar de la guerra.
05.    El Estado ya no es el portador del monopolio político, pues se ha visto reducido en importancia a tan solo una "asociación" más y que no se encuentra por encima de la sociedad.
06.    Schmitt propone una pluralidad, con el Estado como comunidad suprema y más intensa. Concibe la idea de "comunidad" con "personas esencialmente ligadas" y no una sociedad de "personas esencialmente separadas".
07.    Esa "comunidad" es la que puede llevar a superar la degradación que al Estado ha producido el liberalismo que, con su negación de la política, le ha convertido en un "sirviente burocrático armado".
08.    Su rechazo a las democracias parlamentarias pluralistas, en cuanto incapaces de controlar los nuevos potenciales surgidos de la socialización creciente del siglo XX, le hacen optar por la dictadura como forma de gobierno.
09.    Es importante destacar que para éste, el concepto de Estado es primordial; el mismo, dicen autores, es una unidad decisiva que depende de su carácter político, pues si esta existe es una unidad Suprema.
10.    En verdad no existe ninguna `sociedad´ o `asociación´ política, sino sólo una unidad política, una `comunidad´ política. Si esta unidad desaparece inclusive como eventualidad, entonces desaparece también lo `político´ mismo.
11.    Para poder comprender este concepto es fundamental recordar, que para Schmitt lo esencial en lo político se basa en la relación amigo-enemigo. Siendo así, el Estado, mientras exista, debe decidir sobre la distinción de la mencionada relación, puesto que de lo contrario, si carece de la capacidad de establecer dicha diferencia, (entre amigo y enemigo) deja de existir políticamente.
12.    Al respecto podemos advertir que para Carl Schmitt el Estado es una unidad política dominante, la cual se evidencia cuando menciona que al Estado, en cuanto unidad substancialmente política, le compete el jus belli, o sea la posibilidad de determinar al enemigo y combatirlo en casos concretos y por la fuerza de una decisión propia.
13.    Este jus belli es la facultad que el Estado posee para hacer la guerra y disponer de la vida de cada uno de los miembros de la comunidad política.
14.    Esto implicaría que los hombres, bajo la posibilidad que tiene la unidad política de disponer de ellos, destinen su vida matando y muriendo para derrotar al enemigo que el propio Estado ha declarado como tal.
15.    Significa que el soberano tiene, ni más ni menos, la capacidad y el poder de decidir sobre la vida de los hombres.
16.    De lo expuesto dice Schmitt: "el Estado como unidad política decisiva ha concentrado en sus manos una atribución inmensa: la posibilidad de hacer la guerra y por consiguiente a menudo de disponer de la vida de los hombres. En efecto el jus belli contiene una disposición de este tipo; ello implica la doble posibilidad de obtener de los miembros del pueblo la disponibilidad a morir y a matar, y la de matar a los hombres que están de parte del enemigo".
17.    Ahora bien, en Tomás Hobbes, la génesis del Estado estaría dada por la celebración de un contrato, que cada individuo realizaría con los demás, cediendo, cada uno de ellos, todo el poder a la comunidad, transfiriendo a un tercero el derecho de autogobernarse.
18.    Y como dice Norberto Bobbio, el pacto social consistiría en un acuerdo para la constitución de un poder común. El único modo de erigir un poder común que pueda defenderlos de la invasión de extraños y de las injurias entre ellos mismos, dándoles seguridad, es el de conferir todo su poder y toda su fuerza individuales a un solo hombre o a una asamblea de hombres que, mediante una pluralidad de votos, puedan reducir las voluntades de los súbditos a una sola voluntad.
19.    Esto es algo más que consentimiento o concordia; es una verdadera unidad de todos en una y la misma persona, unidad a la que se llega mediante un acuerdo de cada hombre con cada hombre, como si cada uno estuviera decidiendo al otro. Una vez hecho esto, una multitud así unida en una persona es lo que llamamos Estado.
20.    De allí, menciona Hobbes, surge el nacimiento del Dios mortal, al que se le debe la paz y seguridad, puesto que es por obra de la cesión de derechos que realiza cada individuo, miembro del Estado, que este Dios adquiera tanta autoridad, y es por ese miedo que su poder inspira que obliga y hace que los hombres logren una paz interna y luchen en contra del enemigo externo.
21.    Se dice que un Estado ha sido instituido, cuando una multitud de hombres establece un convenio entre todos y cada uno de sus miembros, según el cual se le da a un hombre o una asamblea de hombres, por mayoría, el derecho de personificar a todos, es decir de representarlos. Cada individuo de esa multitud, autorizará todas las acciones y juicios de este hombre, igual que si se tratara de los suyos propios, a fin de vivir pacíficamente en comunidad, y de encontrar protección contra otros hombres.
22.    De esta institución del Estado se derivan todos los derechos y facultades de aquéllos a quienes les es conferido el poder soberano por consentimiento del pueblo.
23.    Claro es que para Hobbes el móvil que lo lleva a la construcción del Estado es ese miedo que reina en el Estado de naturaleza. En este Estado se encuentra manifiesto que los hombres están en guerra con cada hombre, hasta tanto no se sitúe alguien que los controle y los mantenga atemorizados. Los hombres no encuentran placer, sino, muy al contrario, un gran sufrimiento, al convivir con otros allí donde no hay un poder capaz de atemorizarlos a todos. Mientras los hombres vivan sin ser controlados por un poder común, están en la condición llamada Guerra.
24.    Siendo resultante de todo ello, como se dijo anteriormente, la realización de un pacto entre los individuos atemorizados.
25.    En tanto que en el autor alemán, el nacimiento del Estado no sería la celebración del contrato, sino que estaría dada por la aclamación del pueblo, manifestando de esta manera su identificación con su líder.
26.    Debemos suponer, entonces, que ambos autores defienden un Estado Absolutista, pero la diferencia sería, que: para Hobbes la mejor forma de gobierno es la Monarquía. Mientras que para Schmitt sería el Estado Administrativo, el que se identifica, actualmente, con un Estado Totalitario, tal como lo plantea Schmitt al mencionar que, El Estado Totalitario es, por su propia naturaleza, un Estado Administrativo.- ¿Alguna semejanza ahora? - Seguiremos.
Tips:
•          Régimen: ¿Hasta cuándo durará la ilegitimidad? Hasta que el pueblo lo decida con una acción contundente. El pueblo conoce como proceder.
•        ¿Qué hacer con el adjetivo inmaduro? ¿Sera desechado del lenguaje usado por los venezolanos? ¿Llamar la atención a toda costa como recurso político; por eso los errores toponímicos intencionales y el “reality show” diario? ¿Notoriedad a todo costo? ¿Sigue la “cortina de humo”?
•        Sin reputación. Trampa electoral a la vista de todos. Perdió, ya el planeta está al tanto. Sin transparencia. Vulnerable. Abusa del sarcasmo. La opinión pública actúa: no lo toma en cuenta. Parece un tipo de personalidad infecciosa.
•        La “discusión, el dialogo, etc.,” es, también, un recurso muy utilizado en la política, sobre todo, para distraer, por quienes han sido “pillados”, flagrante, engañando, mintiendo. Cuando se descubre a un “mentira fresca”, trata, por todos los medios de distraer a todo el mundo. ¡Ojo! Es lo preferido por estafadores.
•        Oposición: “A Dios rogando y con el mazo dando”. Usar la imaginación y la estrategia. No hay cabida para “muchachadas”. Demostrar autoridad: discutir menos, ofrecer resultados concretos. Más acción. Revocar el mandato a los cuestionados. Descubrir y derrotar la mentira y la trampa. La libertad y la democracia plural valen la pena.
•        Pueblo: Con las lluvias y falta de previsión e inversión por parte de los responsables, aumentan sus innumerables calamidades. ¿Y, están contentos? Les tatúan los brazos con números como en el holocausto, por hambre, para recibir la ración, y se ven sonrientes, contentos. ¿Y, eso es lo que quieren y desean? ¿Dónde están los líderes informados y cultos? ¿Dónde la acción y corriente liberadora?
•        Internacional: se oye por el planeta un ruido con cierta fuerza: “fraude en las elecciones de Venezuela del 14/04/2013”… “Hay que repetirlas”. ¿Y, que dice y hará el pueblo? ¿Sonreír, echar chistes, vociferar, quietos, y… nada más?… ¡OH!..
•        Pensadores: Ludwig Heinrich Edler von Mises, 1881-1973, austriaco, judío, historiador, filosofo, liberal, con gran influencia en el movimiento libertario en pro del mercado libre y en la Escuela Austriaca. Planteó lo perjudicial del poder e intervención gubernamentales en la economía que, según su teoría, por lo general llevan a un resultado distinto al natural y por esto muchas veces perjudicial para la sociedad, ya que generan caos en el largo plazo. Libertarismo: Mises fue, con su renovación del liberalismo clásico a través de la Escuela Austríaca de Economía, uno de los principales mentores espirituales del liberalismo libertario y su obra La acción humana (1949) ejerció gran influencia en intelectuales de raigambre austríaca como Friedrich Hayek, Murray Rothbard, Hans Sennholz, George Reisman, Ralph Raico, Leonard Liggio, Tibor Machan, Peter Boettke, Roger Garrison, Manuel Ayau y Joseph Keckeissen. Pero también fue vital para economistas no pertenecientes a su escuela (la mayoría de ellos Premios Nobel) y pensadores de muy diferentes áreas: Max Weber, Joseph Schumpeter, Oskar Lange, Henry Simons, Lionel Robbins, Maurice Allais, Milton Friedman, John Hicks y la lista sigue hasta el actual economista experimental Vernon Smith entre tantos otros. Von Mises murió en 1973 en el hospital St. Vincent de Nueva York. Praxeología: La praxeología es para Mises el método para estudiar las ciencias sociales; siendo el equivalente su estudio al de las ciencias experimentales pero sin la capacidad de realizar experimentos. La praxeología hace referencia al estudio de cómo la mente humana estructura el pensamiento de modo que, conociendo dicha estructura, podemos deducir a priori los postulados que guían las decisiones individuales de cada sujeto. Este método sería similar al usado en matemáticas y en lógica. Para Mises no es posible un estudio a través de la experiencia por la imposibilidad de que existan constantes en las relaciones entre variables. Teoría austriaca del ciclo económico: La teoría austriaca del ciclo económico hace énfasis en que toda producción requiere tiempo. También transcurre tiempo entre el inicio de la producción y el consumo, por lo que se hace evidente la importancia que estos autores le daban al ahorro en relación con el tiempo en el que se invierte y la duración de dicha inversión. Esta relación será crucial en la forma en que los tipos de interés provocan cambios en la estructura de consumo de bienes de consumo frente a bienes de capital. Teoría del valor: La teoría austriaca del dinero se presenta en la obra “Teoría del dinero y el crédito (1912). A partir de las aportaciones de Carl Menger (1840-1921, austriaco, fundador de la Escuela Austriaca de la Economía) sobre la utilidad marginal, Mises aplica un modelo de oferta y demanda para explicar el origen del valor del dinero. El elemento central que compone la teoría del valor misiana es que el cambio objetivo (poder adquisitivo) del dinero es el que genera las peculiaridades que tiene, ya que sin capacidad de poder adquisitivo no se haría uso del dinero. Cálculo económico: Con la publicación de “El cálculo económico en la comunidad socialista” (1920), Mises empieza una crítica al sistema socialista que complementa su animadversión por la intervención estatal. La tesis principal presentada en esta obra es que en un sistema donde los precios muestran una limitada relación de intercambio, la información que aporta a los agentes es también limitada. En una economía libre, el cálculo monetario permite apreciar a los agentes las potencialidades económicas. En una economía donde la única fuente de rentabilidad es satisfacer las necesidades del consumidor, los empresarios buscaran cubrir dichas necesidades de la manera más barata posible, garantizando la eficiencia y el progreso. Si el Estado interviene en la economía, incentiva procesos productivos ineficientes y modifica la relación entre precios relativos y la utilidad relativa que obtienen los agentes económicos. En una economía socialista los precios no solo perjudican al mercado de bienes de consumo, donde las preferencias individuales son modificadas como hemos comentado por la intervención estatal, si no que los medios de producción y el mercado de bienes de producción óptimos para producir el bien final deseado no se realiza por el proceso de mercado y por tanto, no se conocerá la eficiencia de dichos métodos. En resumidas cuentas, el desconocimiento de los agentes de los costes que suponen sus acciones lleva a que la producción y el intercambio se realicen en base a criterios no económicos y por tantos ineficientes. Desde el punto de vista de la política monetaria, los órganos gubernamentales tienen a incentivar la economía mediante tipos de interés bajos, lo que provoca inversiones improductivas y conduce a una situación que se desarrolla en la “Teoría austriaca del ciclo económico”. Tomado de Wikipedia.
•        17. “Las instituciones judiciales y los mecanismos de control independientes, imparciales y eficaces son la garantía del estado de derecho, fundamento de la democracia. Para que esas instituciones y mecanismos puedan cuidar plenamente del respeto de las normas, mejorar la equidad de los procedimientos y reparar las injusticias, es preciso que todas las personas tengan acceso a recursos administrativos y judiciales sobre la base de la igualdad y del respeto a las decisiones administrativas y judiciales por parte de los órganos estatales, los representantes del poder público y cada miembro de la sociedad”. Declaración universal sobre la democracia. Adoptada por el Consejo Interparlamentario en su 161ª sesión. El Cairo, Egipto, septiembre de 1997.
•        "Empleo la palabra nazi sin ánimo deprecativo, solo descriptivo. La ideología del ultra nacionalismo violento es la de un partido neonazi, aunque se disfrace de izquierda. También decían ser de izquierda Mussolini y la Falange. El nazismo de ETA y Batasuna ha sido extensamente analizado, pero merece la pena insistir: la exaltación de la sangre, la mitificación del territorio, la hipóstasis de la lengua como alma de la nación, la mitologización del Ejército nacional, la asunción del racismo de Sabino Arana como texto sagrado, en fin, todo el folclore étnico con que adornan sus actos públicos, los colocan indudablemente en el campo de la ultraderecha."  Winston Churchill. Wikipedia.
"Cualquier hombre y cualquier Estado que combata al nazismo tendrá nuestro apoyo, lo mismo que todo hombre y todo Estado que actúe con él será nuestro enemigo." Franklin Delano Roosevelt, 5 de febrero de 1943. Wikipedia.

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA,CONTENIDO NOTICIOSO,

DARÍO ACEVEDO CARMONA, LA PAZ DE COLOMBIA ENTRE LA HABANA Y CARACAS

El mal momento de las negociaciones de paz que se adelantan en La Habana está relacionado con muchos factores. Una agenda más amplia de lo que se cree. Vamos para ocho meses de trajín y ni siquiera se ha podido evacuar el primer punto, si el tema agrario ha sido duro, qué decir del que trata de la participación política que muchos “gestores de paz” despachan como si el gobierno estuviera conversando con los integrantes del coro de niños cantores de Viena. 
Una actitud insolente de los delegados de la guerrilla que va desde su desafiante discurso de Oslo hasta la negación de víctimas a resarcir, y exigencias fuera de foco como la de convocar una constituyente, reducir el tamaño del ejército, abolición de los TLC y cambio del modelo económico.
Nada conmueve a los delegados de las Farc. Parece que la vieja consigna que señala como máximo objetivo la toma del poder por la vía armada sigue vivita y coleando. En el imaginario colectivo persisten, con toda razón, los malos recuerdos del Caguán. Ni siquiera la benevolencia del Fiscal General y de los jefes políticos de la U y del liberalismo, que les prometen cero prisión y amplias facilidades para la participación en política. Ninguna exigencia como si se tratara de un préstamo bancario para comprar carro.
Descontemos las anteriores circunstancias en el entendido de que se trata del lógico tejemaneje de un pulso entre dos desiguales que el presidente Santos igualó sin mayor reato. Entonces, ¿qué otras cosas están gravitando sobre esas conversaciones para que no avancen? La cara de aburrimiento del doctor De la Calle al final de esta ronda da cuenta no solo de un malestar, sino de “mamera” con lo que no camina al ritmo esperado. Pero, ¿por qué? si ni siquiera al “furibundo furibismo”, como le dicen, se le puede achacar la responsabilidad de resultado tan desconsolador.
En el vecindario podemos hallar alguna clave. La situación del chavismo ha adquirido niveles preocupantes. Ni Maduro ni Diosdado pueden mantener el control y asegurar la pervivencia del proyecto, mientras la oposición liderada por un crecido Capriles avanza en su tarea de demostrar la farsa de las elecciones. Maduro no da la talla, no sale de dos o tres frases de cajón, de repetir una consigna y abrumar con insultos a sus adversarios. Maduro, la cabeza de un gobierno ilegítimo e impostor, montado gracias al fraude y al apoyo truculento de la inteligencia cubana, trata a más del 50% de los venezolanos como enemigos, los amenaza con medidas de fuerza como las que ya utiliza el tenebroso Diosdado en la Asamblea Nacional venezolana: linchamiento físico y moral, al mejor estilo fascista.
Y es esa la fuerza política que se supone está ayudando a la paz de Colombia, mediando y presionando a las Farc para que firmen la paz. Si internamente en su suelo están propiciando la violencia, la intolerancia y el fusilamiento moral de más de la mitad de su pueblo, ¿cómo tener fe en su buena voluntad para ayudar a la paz de los colombianos? El insulto de Maduro al expresidente Uribe al acusarlo de estar al frente de un plan para asesinarlo, es una clara demostración del desespero en que se encuentran. Están tratando de crear una artificiosa situación de amenaza para justificar su arremetida contra la democracia y las libertades. La ordinariez y la temeridad de Maduro deberían dar lugar a una enérgica protesta de la Cancillería colombiana, pero dudamos que vayan a poner en riesgo su proceso habanero.
El chavismo, pues, vive su momento de mayor debilidad en sus catorce años de gobierno y ello debe tener pensativa a una guerrilla que en gran medida tiene allá refugio, apoyo y protección del régimen chavista. ¿Para que apresurarse a firmar tratados de paz en una situación de incertidumbre en su patio trasero?
En síntesis, las Farc muestran temor al futuro, es decir, a la paz, a lo que implica dejar las armas, de ahí la divagación y la incapacidad para concretar acuerdos. También miedo ante la fragilidad de Maduro y la incertidumbre que reina en Venezuela. Por último, aprovechamiento sagaz de la urgencia del gobierno por una firma lo más pronto posible. La torpeza oficial les ha servido en bandeja de plata el pretexto ideal para dilatar, verbo que conjugan a las mil maravillas, las conversaciones. Ocho meses un año, dos –como sugirió Piedad Córdoba y aceptó con poca fortuna el presidente- son insuficientes para concluir un conflicto de medio siglo, afirman sin sonrojarse. Como quien dice, siéntense a esperar el día del juicio final, porque además, habrá que esperar la resurrección de las almas y el advenimiento del paraíso para que cesen “las causas objetivas del levantamiento”.
rdaceved@gmail.com

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA,CONTENIDO NOTICIOSO,

ALFREDO LEUCO, SE CAE DE MADURO,FUENTE TABANO INFORMA, DESDE ARGENTINA



por Alfredo Leuco



Entre la Argentina kirchnerista y la Venezuela chavista hay mas relaciones carnales que hermandad latinoamericana. El concubinato está tapizado de operaciones corruptas y las coincidencias entre las realidades de ambos países se dan en los aspectos más repudiables. ¿Qué nos une hoy con Venezuela? Para empezar compartimos el podio de los países con mayor inflación planetaria. Batimos todos los records. Somos campeones del mundo.
Y no me vengan con que eso le pasa a todos los países que crecen y se multiplican porque todos las naciones de la región, incluso algunas que están mas a la izquierda todavía como Bolivia o Ecuador han crecido con una inflación razonable y controlada. Ni Brasil ni Uruguay tienen ese problema y crecieron tanto o más que nosotros. Así que no es un problema ideológico. No es un castigo del imperialismo. Es pura mala praxis y cesarismo berreta. Otra cosa que compartimos entre ambas sociedades, la venezolana y la nuestra, es que están atravesadas por el drama de una inseguridad que crece diariamente sin que se adopten medidas serias y eficientes. En Caracas y en Buenos Aires cada vez es más probable sufrir un robo o un crimen. Seguro que cada día estás más inseguro.
En otros sentidos, es cierto que estamos hermanados. Ayer Nicolás dijo que se sentía el segundo presidente kirchnerista de Venezuela. Es como decir que Cristina es la segunda presidenta chavista de Argentina. Espero que no transformen a nuestro bendito país en la República Bolivariana de Argentina. Tanto allá como acá, los gobiernos le han declarado la guerra a la libertad de expresión y al ejercicio del periodismo o una justicia independiente. En ambas naciones se utilizó el autoritarismo mesiánico para todo tipo de persecución y amenazas o las cadenas nacionales desbordadas.
Por cada 5 minutos de Capriles en la televisión le correspondieron 17 horas a Maduro. Así maduró el nocaut y la trampa. El resultado es bastante parecido: una sociedad fracturada que va a tardar años en reconciliarse y cerrar las heridas que abrió tanto fanatismo. La boliburguesía chavista enriquecida tiene la misma matriz de negocios y negociados con el estado que el capitalismo de amigos pingüino. Hay infinidad de escándalos que hablan de corrupción.
La embajada paralela liderada por Julio de Vido y sus muchachos. La valija de Antonini Wilson repleta de dólares negros que vino en un avión de una empresa estatal argentina y la propia presencia de Antonini en la casa de gobierno pese a la negativa inicial de Aníbal Fernández. ¿Se acuerda de las coimas del 15% que hubo que pagar para exportar maquinaria agrícola? Teléfono celular, bautizaron socarronamente a esa operación. Si no le ponían el 15 adelante, no funcionaba. Algún día fiscales y jueces investigarán el barril de petróleo sin fondo de la delincuencia que han sido los barcos y barcos llenos de combustible venezolano o la bicicleta financiera de dólares negros que se hicieron en Venezuela. O los prestamos que parecían de solidaridad de la Patria Grande y eran con intereses usurarios. Ayer en la cancha de All Boys, el kirchnerismo militante le rindió honores a Nicolás. En el escenario, una bandera gigante mostraba los rostros de Chávez y Bolívar junto a los de Néstor Kirchner y el general José de San Martín con la siguiente leyenda: “Hombres como ellos no se mueren, se siembran”.
Comparar a Chávez con Bolívar es un problema de los venezolanos. Pero comparar a Néstor con San Martín me parece un grosero exceso de ideologitis, casi una caricatura que la historia se encargará de poner en su lugar. Ayer Nicolás habló como un comandante obrero y revolucionario. El mismo Nicolás que denunció que Chávez fue envenenado por el imperialismo y que luego hizo silencio y no aportó una sola prueba. Ni los cubanos se atrevieron a decir que los pitiyankis le habían inoculado el cáncer. El mismo Nicolás que durante la campaña habló a los silbidos con Chávez que bajó del cielo convertido en pajarito. Se cae de maduro quien es Nicolás.
Hay un vallenato de Diómedes Díaz que dice: “Que conmigo te has comido las verdes y las maduras/ déjense de locuras/ nada van a conseguir. Tiene que ver con un dicho popular bien caribeño que habla de soportar los malos tiempos hasta que lleguen los buenos. Hasta que madure una Nación que esté bien lejos de Maduro. Aunque por ahora la cosa este muy verde. Se cae de maduro que los argentinos no queremos presidentes como Nicolás Maduro. Que apostamos a la democracia y a la convivencia en paz, a la equidad social y a la libertad. Aunque nos falte madurar como pueblo. Porque al que madura, Dios lo ayuda.
Este es un reenvío de un mensaje de "Tábano Informa"
tabano.informa@gmail.com

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA,CONTENIDO NOTICIOSO,

sábado, 11 de mayo de 2013

FELIPE GUERRERO, MADRES, CORNELIA LA ROMANA

Cornelia  fue una de las matronas romanas más queridas y respetadas.
Antes que casarse con un potentado del palacio real, Cornelia prefirió ser esposa de un ciudadano romano. Tras la muerte de su padre se desposó con Tiberio Graco. Fue madre de doce hijos pero sólo dos llegaron a la edad adulta.
La historia identifica a estos dos hijos como «Los Gracos». Estos ciudadanos formados por su madre fueron testimonio de hombres amables  ya que Cornelia  los educó en la virtud, en la nobleza  y se propuso fueran dignos ciudadanos de Roma.
Un día, la madre de «Los Gracos»  recibió la visita de una elegante Patricia, que solo hablaba de trajes y joyas, hasta que acabó por decirle: «Yo se que tú también tienes joyas muy preciosas… ¿Me puedes enseñar tus joyas?».
Se levantó Cornelia,  salió de la estancia y reapareció al corto rato llevando en cada mano a sus dos  hijos y con sobrado orgullo le dijo: «Estas son mis  joyas  más preciosas».
Fueron aquellos hijos, hombres heroicos  los que permitieron que todo el imperio Romano reconociera que sus virtudes eran el testimonio de la rica herencia de su madre.
Por la  noche negra y pesada que vive la patria bien vale rescatar la lección de Cornelia.
En este tiempo y en estos escenarios el clarín de la historia está reclamando la presencia de hombres y mujeres repletos de ideal,  capaces de librar la batalla continuada que están reclamando los millones de voces de la patria ignorada.
Todas las mujeres de esta tierra son madres y todas ellas están sembrando en sus hijos, en sus hermanos o en sus alumnos la semilla de la dignidad y de la justicia y abren senderos para que por esas veredas transiten las inquietudes de libertad y donde ya se estampa la floración de una respuesta a las interrogantes que se plantean las grandes mayorías nacionales que están agotadas de la bribonería política que preñada de violencia y mala fe encauza sus fuerzas para producir abortos de revolución.
Los hijos jóvenes y los hijos viejos esperan la luz orientadora de sus madres; porque esos hijos  aman la libertad y aborrecen las tiranías.
Madres: De ustedes viene la vida y en ustedes vive una raíz de sol siempre dichosa, la riega el llanto y la convierte en rosa y sangre mártir cada rosa exhibe.
Hoy las madres al lado de sus hijos son el símbolo de la resistencia frente a la injusticia; madres e hijos son la expresión del reiterado reclamo de verdad y justicia y contra el obstinado silencio que pretende tender un manto de olvido  sobre los dramas y las tragedias que vive la sociedad venezolana.
Hacemos nuestro el verso del genial Mario Benedetti para decirle a la madre de esta tierra: «Tus manos son mi caricia / mis acordes cotidianos / te quiero porque tus manos / trabajan por la justicia. / Tu boca que es tuya y mía  / tu boca no se equivoca  / te quiero porque tu boca / sabe gritar rebeldía».
En este tiempo de festejo, conviene pedirles a todas las  madres que continúen dictando cátedra de coraje para que sigan siendo el brazo que impulse a miles de luchadores en la interminable batalla por la libertad.
Con el poeta les decimos a todas las madres: 
«Tus ojos son mi conjuro / contra la mala jornada / te quiero por tu mirada / que mira y siembra futuro». Y… por tu rostro sincero y tu paso vagabundo  y tu llanto por el mundo porque eres pueblo te quiero.  Te quiero en mi paraíso, es decir que en mi país,  la gente viva feliz  aunque no tenga permiso.
Sólo aspiro que las madres venezolanas muestren a sus hijos, rebeldes frente a la injusticia  y con orgullo le digan al mundo como la madre de Los Gracos:  «Estas son mis  joyas  más preciosas».
E-mail: felipeguerrero11@gmail.com

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA,CONTENIDO NOTICIOSO,

AGUSTÍN LAJE, APOLOGÍA DEL INDIVIDUO

BREVE INTRODUCCIÓN
Haciéndonos eco de las expresiones fúnebres clásicas en controvertidos filósofos como Michel Foucault o Friedrich Nietzsche, el presente ensayo podría ser introducido a partir de la siguiente sentencia no menos lúgubre que la de aquellos: “el individuo está muriendo”.
Va de suyo que no nos estamos refiriendo a una muerte física sino moral; no se trata de una muerte producida por una balacera de plomo, sino por un bombardeo sistemático de incisivas ideas; no se trata de una muerte instantánea, sino gradual (de ahí que digamos que “está muriendo” y no que “ha muerto”); y por último, no se trata de una muerte específica sino universal: nadie escapa a ella.
Pero si el individuo efectivamente está muriendo: ¿Qué lo está matando? ¿Cómo se está produciendo su muerte? ¿Qué puede salvarlo (si es que algo puede hacerlo)? Reflexionar en torno a estas preguntas echará luz sobre una nueva forma de dominación que aquí llamaremos “colectivización de las consciencias”, cuya naturaleza y efectos trataremos más adelante.
Nuestro trabajo puede dividirse, a la postre, en los siguientes desarrollos temáticos: una sintética propuesta acerca del significado que deberíamos atribuirle a la idea de “individualismo”, que destierre mitos y falacias muy difundidas sobre él; una reformulación de la clásica idea colectivista de sociedad en tanto que estructura prioritaria y con primacía frente al individuo; consideraciones insoslayables sobre la relación individuo-sociedad;  una aproximación a la “colectivización de la consciencia” como forma de dominación; y finalmente una conclusión que arroje pistas sobre cómo devolverle al individuo su existencia plena.
La libertad, como queda claro, es la cuestión que subyace a todos estos temas. Ella es la protagonista tácita de todo lo que a continuación sigue. En efecto, una apología del individuo y su derecho a existir como tal es necesariamente una apología de la libertad en su sentido más puro.
VERDADES Y FALACIAS SOBRE EL INDIVIDUALISMO
Pocas ideas han sido tan deformadas y vapuleadas como la del individualismo, incluso en el seno mismo de ciertos sectores liberales. Lograr hacer del colectivismo un sistema moral hegemónico requería, precisamente, la anulación de su alternativa lógica a través de un gradual proceso de mutilación de significados. ¿Qué entiende acaso, la mayor parte de la gente, por “individualismo”? Probablemente entienda que se trata más de una actitud que de un cuerpo teórico complejo; y probablemente asocie esta presunta actitud a cuestiones vinculadas a una suerte de egoísmo rapaz y caníbal, insensible a “lo social” y desatendido de los demás.
Esto no es nuevo. El propio Friedrich Hayek se mostró arrepentido de haber usado la palabra “individualismo” para vincularla con los ideales de libertad en los que creía, sobre todo después de haber constatado cómo la gente tendía a malinterpretar su significado profundo.
Pero el individualismo debería ser entendido como algo significativamente distinto a todo lo que generalmente se piensa (¿o se ha hecho pensar?) sobre él. Ante todo, el individualismo correctamente comprendido[1] es una corriente filosófica que encuentra sus pilares fundamentales en el respeto irrestricto por la vida humana en cada ejemplar. Esto es, en verdad, una derivación del previo reconocimiento de que cada hombre es un ser único, inigualable e irrepetible, dueño exclusivo −y por lo tanto también responsable− de su propia existencia terrenal.
Estimo que lo anterior constituye el axioma básico de una verdadera visión individualista.[2] De allí que tal visión otorgue idéntica importancia a cada ser humano en su forma individual y rechace, por consiguiente, doctrinas fundadas en el sacrificio de algunos por el beneficio de otros sostenidas por el criterio de la primacía grupal. En efecto, el común denominador de estas doctrinas (llámense fascismo, nazismo o marxismo) es su origen anclado en visiones colectivistas que relegan al individuo a un segundo plano y ponen al grupo en el centro de atención (llámese al grupo nación, raza o clase).
Pero dado que cada individuo es dueño y responsable de su existencia, para el individualismo el hombre −o mejor dicho, cada hombre particular− es un fin en sí mismo y no un medio de los demás, como alegaría Immanuel Kant. Con lo cual, una visión individualista sólo admite interacciones mediadas por el mutuo consentimiento, esto es, mediadas por voluntades recíprocas.
La voluntad de los hombres, así pues, se constituye en la expresión de su propia individualidad. En efecto, la voluntad es aquello que une y distancia al mismo tiempo a los seres humanos: los une en tanto que todos la tienen, y los distancia en tanto que no existen dos sumas de voluntades completamente idénticas.
En este orden de cosas, la idea de voluntad se encuentra estrechamente ligada a otras dos ideas inseparables: la libertad y la diferencia. Mientras que la primera es la precondición de la realización de las voluntades (¿cómo podría realizarse la voluntad sin el previo goce de la libertad?), la segunda es la consecuencia indefectible de la realización de las voluntades (¿voluntades diferentes no provocan inevitablemente resultados también diferentes?).
Cuando hablamos de voluntad estamos refiriéndonos, en un sentido genérico, a los proyectos personales conscientes de cada vida humana particular. Es claro, en este sentido, que para el individualismo bien entendido no puede haber tal cosa como una “voluntad de coartar voluntades” o una “libertad para arremeter contra las libertades”. Esas son engañosas contradicciones. Si aceptamos que cada individuo es un fin en sí mismo, estamos poniendo desde el inicio un freno a aquellas voluntades que, a través de la fuerza (¿de qué otra forma sino?) pretendan reducir a los demás a la condición de medio, pues tal cosa atentaría contra la propia individualidad que se pretende defender.[3] De aquí que digamos, nuevamente, que el individualismo levanta la bandera de la proscripción de la fuerza en las relaciones humanas.
Frente a estos argumentos, es probable que aquella doctrina que pone al grupo por encima del individuo −el colectivismo[4]− sostenga que las voluntades de los individuos no son sino meras construcciones del entorno social. Esta es, quizás, una de las más difundidas y exitosas críticas que han esbozado intelectuales anti-individualistas contra lo que consideran un ilusorio “hombre átomo”, frente al cuál no han podido mejor cosa que proponer un hombre de plastilina, carente de libre albedrío, moldeable en su totalidad por una suerte de poder paranormal inherente al grupo. La idea más o menos suele ser expresada de la siguiente manera: “el individualismo construye a un hombre inexistente que actúa como átomo aislado sin ser afectado por el marco sociocultural que lo rodea”. Se trataría, por tanto, de un problema ontológico.
¿Pero es el individualismo que proponemos realmente “atomista” e ignora la naturaleza social del hombre? Va de suyo que no. Y basta considerar que, si efectivamente fuese cierto que el enfoque individualista no tuviera en cuenta el hecho de que los individuos interaccionan en un marco sociocultural específico, no existiría necesidad de adjudicarles la condición de fin en sí mismo. Es claro que si la vida del individuo no entrara en contacto con la de nadie más, reivindicarla como un fin y no como un medio sería innecesario por completo, pues ya se daría indefectiblemente lo primero.
Junto a la acusación de que el individualismo deviene en “atomismo”, suele esgrimirse que, en puridad, las voluntades no son formadas por el propio individuo sino por factores socioculturales intrínsecos a la comunidad, concebida como un todo. La verdad es sensiblemente distinta: el individualismo, al no ignorar la realidad social del hombre como se dijo, por añadidura tampoco desprecia las influencias de su propio entorno sociocultural como arguyen sus enemigos. La diferencia esencial radica en que, para el colectivismo, tal entorno es determinante, en tanto que para el individualismo es sólo influyente, puesto que el hombre tiene la facultad del libre albedrío.
Existe, finalmente, una tercera crítica eficazmente divulgada contra el individualismo consistente en sostener que éste caracteriza al hombre como un simple egoísta y termina promoviendo el egoísmo más vil y destructivo. Lo que el individualismo debería decir, empero, es algo muy diferente: todo individuo tiene intereses y deseos personales vinculados a sus proyectos de vida particulares que, siempre que no dañen derechos ajenos, deberían respetarse sin objeción. Tal es el argumento individualista. Ocurre que para explicar esto, los grandes autores liberales del siglo XVIII e incluso algunos del siglo XX (como es el caso de la filósofa y novelista Ayn Rand) utilizaron el vocablo “egoísmo”. Esto brindó la posibilidad a la intelectualidad anti-individuo de asociar falazmente este interés personal con una motivación egoísta en el sentido de interés exclusivo por uno mismo, lo cual es una cosa totalmente distinta.
El interés personal, en términos simples, tiene que ver con aquella estructura interna de preferencias que se va formando y reformando a lo largo de la vida de todo individuo en la cual se define una multiplicidad de cuestiones que para esa persona concreta son de valor y que por tanto motivan sus acciones. Claro que el concepto de valor no refiere únicamente al orden material, sino también al espiritual o intangible. Así como una estructura de valores podría incluir “comprar un automóvil”, también suele incluir “proteger a mi familia”, “alabar a mi dios”, “gozar de la amistad”, o más genéricamente “ayudar a mi prójimo”. Muy distinto a esto resulta la falsa idea de interés exclusivo por uno mismo, que limita la antedicha estructura a valores exclusivamente de orden material en un individuo aislado por completo del mundo social; algo en lo que, como vimos, un individualismo bien comprendido jamás podría creer.
Pero es evidente que el individualismo que postula al hombre como fin y no como medio, no promueve egoísmo en este último sentido. Lo único que promueve es respeto absoluto frente a cualquier estructura de valores siempre que ésta no implique acciones que pudieran dañar los derechos de los demás.[5] Simplemente entiende que debe dejarse a los hombres perseguir sus proyectos de vida como mejor lo consideren, evitando prescribir coactivamente “modos de vivir” o “fines colectivos”.
¿Cómo resumir entonces, en breves palabras, el verdadero significado ético del individualismo? Estimo que éste está constituido por una serie de ideas morales cuya preocupación está puesta sobre cada hombre en particular como ya se dijo. La ética individualista coloca a todos estos hombres en una disposición perfectamente horizontal en términos de dignidad, aunque no por ello deja de ser consciente de la infinita heterogeneidad que resulta del ejercicio de la libertad. Así pues, advierte que lo único que tienen de igual estos individuos es su condición de fin en sí mismo, y que en todo lo demás (valores, gustos, habilidades, actitudes, intereses, etc.) no existen dos individuos idénticos. El individualismo es, por consiguiente, la idea del respeto recíproco como principio deseable de toda sociedad.[6] Se trata de la idea de que la realidad es demasiado compleja como para que determinados individuos se arroguen el derecho de manejar la vida de los demás a su antojo: se trata, por todo ello, de un ideal de humildad y tolerancia ante todo.
La llamada “sociedad abierta”, o más concretamente el Estado liberal de derecho, es el corolario político de esta serie de ideas morales. Podría decirse que el individualismo es a lo moral lo que el liberalismo es a lo político. La visión que tiene el liberalismo en el terreno de la filosofía política de un Estado mínimo protector de derechos individuales, deviene precisamente de una visión moral individualista previa.[7]
INDIVIDUO Y SOCIEDAD
¿Qué entiende entonces el individualismo por “sociedad”? Pues que se trata de una abstracción que refiere a un determinado número de individuos, una compleja red que entrecruza las voluntades, relaciones e interacciones de esos individuos, y el significado intersubjetivo que éstos mismos le conceden a sus acciones. Ni más ni menos que eso. El concepto de “sociedad”, de esta forma, no carece de importancia para el individualismo en tanto que concepto analítico. Lo que éste rechaza es la idea de sociedad como concepto moral.
Para el individualismo la sociedad no tiene fines, no piensa, no siente, no actúa ni elige. Son los propios individuos de carne y hueso los que definen propósitos, piensan, sienten, actúan y eligen. Y son precisamente éstos los que tienen la capacidad de crear conceptos como el de “sociedad”, cuya existencia sería imposible sin la previa existencia del individuo.
A los efectos de ilustrar lo anterior, piense en una civilización cuyos miembros, por alguna catástrofe natural, mueren de repente. ¿No muere junto a ellos la sociedad? Ahora piense que, inmediatamente después de estas muertes, un grupo de personas sin contacto social previo es depositado en ese mismo sitio donde habitaban todos los hombres muertos: ¿Acaso estos nuevos habitantes serán dotados por “la sociedad” de los patrones culturales y los significados compartidos de los fallecidos? La respuesta es claramente negativa, toda vez que el intercambio cultural no lo hace la “entidad” sociedad, sino los propios individuos, como emisores y receptores de cultura.
En este orden de ideas, el individualismo concibe al individuo −y no a la sociedad− como productor, reproductor y modificador de cultura. Los factores socioculturales, consecuentemente, no resultan determinantes como el colectivismo los propone, sino simplemente influyentes. El libre albedrío hace que esto sea así. Basta con mencionar que las normas culturales no vienen dadas automáticamente sino que deben ser aprehendidas por interacciones e incluso pueden ser rechazadas, lo que reafirma el papel activo del individuo en su entorno sociocultural. Téngase en consideración la proliferación de subculturas e incluso de contraculturas. ¿No es esto una reafirmación del libre albedrío del individuo? ¿No son éstas pruebas contra los argumentos deterministas del colectivismo?
Por todo esto, es claro que el individualismo acuerda con la idea de que el individuo es influenciado por su medio sociocultural, pero entiende que esta influencia no es otra cosa que el producto de las interacciones que acontecen entre los propios individuos. Después de todo, sin individuos no hay interacción, y sin interacción no hay cultura ni sociedad.
LA COLECTIVIZACIÓN DE LAS CONSCIENCIAS
Dicho todo lo anterior, resulta claro que concederle a la sociedad existencia separada y superior al individuo significa, en la práctica, concederles a determinados individuos −aquellos que se adjudicarán para sí la voz de esta entidad supuestamente rectora y casi fantasmagórica− un estatus superior al del resto de los individuos. Es por ello que el colectivismo es, por definición, una doctrina de dominación.
Colectivizar la consciencia del hombre implica, a la postre, enseñarle a éste que la sociedad es una entidad metafísica distinta y superior, a la cual se debe por completo; que él es una insignificante parte de ese todo mayor, al modo de una pieza de engranaje que en cualquier momento puede ser descartada. El hombre entenderá que “la sociedad quiere”, “la sociedad exige”, “el bien de la sociedad es…”, perdiendo de vista no sólo su propia individualidad, sino la individualidad misma de sus pares. El hombre estará desconcertado, sentirá que “sociedad” es todos menos él, pero no advertirá que en realidad es ninguno excepto aquellos que se apoderaron discursivamente de su representación. Tal es el síntoma de una consciencia colectivizada.
Semejante manipulación no podría realizarse sin antes reconfigurar el sistema moral, enseñándole a ese mismo hombre que el interés personal es malvado; que la realización moral nada tiene que ver con sus deseos y aspiraciones personales; que para ser moral necesariamente debe salir perdiendo en beneficio de otros (o más concretamente, en beneficio de la sociedad). La separación de lo moral y lo práctico colocará al hombre en una mortífera disyuntiva, tal como sostuvo Ayn Rand en su ética objetivista: ¿Se elige ser moral o se elige ser racional? De esto sólo puede devenir la pérdida de la independencia y la autonomía, condición necesaria para destruir la individualidad del hombre.
Irónicamente, esta reconfiguración moral no es sino un retraimiento a sistemas éticos arcaicos que caracterizaron los tiempos de la premodernidad, cuando el grupo o la tribu necesariamente prevalecía por sobre los individuos, fusionando a éstos en la entidad supraindividual, como ocurre en las comunidades de hormigas, termitas o abejas. Estas concepciones instintivas se volvieron sistemáticas, reflexivas y conscientes en el desarrollo de la filosofía griega clásica. Y no es casualidad que esta forma de pensar condujera a Platón, por ejemplo, a realizar el primer esbozo de una sociedad totalitaria en La República. Tampoco es casualidad que Sócrates, defensor de la autonomía individual, terminó siendo condenado a muerte por sus ideas. Imbuido del código moral colectivista que dominaba la polis, sin embargo, el filósofo prefirió morir antes que rebelarse o escapar. Y es que la expresión política de la moralidad colectivista es, en última instancia, el totalitarismo.
El individualismo, por el contrario, fue un signo característico de la modernidad, que liberó a las partes de la opresión del todo.[8] La idea de derechos individuales, el mayor logro ético de la civilización, jamás hubiera podido ver la luz sin el desarrollo de una previa concepción del individuo como entidad central, relevante, y carente de respeto como fin en sí mismo. Desde entonces, el retroceso de estos derechos básicos es proporcional al avance filosófico del holismo colectivista. Los totalitarismos del siglo XX, de hecho, fueron una consecuencia de la contraofensiva de la intelectualidad anti-individualista del siglo XIX.[9]
Extinguidos los totalitarismos del siglo XX, y particularmente tras la implosión comunista, el “fin de la historia” de Francis Fukuyama vino a resumir las creencias y expectativas que caracterizaron el cierre del siglo pasado. Se pensó, en concreto, que el triunfo de la libertad individualista por sobre la opresión colectivista era un punto de no retorno. El “fin de la historia” era de libertad y democracia; no de servidumbre y dictadura. Pero analizar por un instante el giro que han tomado las cosas nuevamente, y advertir el poder que están recobrando las distintas versiones del colectivismo bajo la forma política del populismo y del llamado “Socialismo del Siglo XXI”, nos debería enseñar que la historia no se mueve por sí sola hacia un fin determinado y preestablecido, sino que los hombres la hacen y, por tanto, está sujeta a lo contingente e impredecible.
Resulta evidente que la dominación colectivista que hasta fines del siglo pasado se intentaba instalar políticamente con arreglo a la violencia revolucionaria, hoy ha tomado una forma mucho más sutil. Así pues, si lo que antes se intentaba era la destrucción física o el sometimiento coactivo del individuo, lo que ahora se intenta es la destrucción moral y el consiguiente sometimiento inadvertido. Si lo que antes se conseguía era colocar cadenas al hombre, lo que hoy se consigue es que el hombre mismo pida al Estado que se las coloque. Antonio Gramsci fue, en este sentido, un adelantado para su tiempo, pues comprendió que el triunfo del colectivismo vendría de la mano de una modificación del orden cultural y educativo, es decir, moral. El poder ya no brotaría más de la boca del fusil como enseñaba Mao Tse Tung, sino de una alteración embozada y prolongada de la moralidad. Esa alteración es la que aquí hemos denominado como “colectivización de la consciencia”: un retraimiento ético a épocas pasadas del hombre, cuyo sistema moral está haciéndose nuevamente hegemónico en el mundo en general, y en América Latina en particular.
COMENTARIO FINAL
Ante el renacer, especialmente en América Latina, de proyectos políticos fundados en la idea colectivista de la primacía grupal en la que el individuo deviene en medio del todo supraindividual, urge volver a reconocer en el hombre un fin en sí. La relación entre moral y política es recíproca: la una determina a la otra, y la otra determina a su vez a la una. Es por ello que en vano será todo intento de reforma política liberal tendiente a rescatar la importancia de las libertades individuales, si no es acompañado de una reforma moral individualista que siente las bases filosóficas del respeto irrestricto por cada hombre en particular.
Esta reforma moral empieza por desarticular los argumentos con los que el colectivismo ha engañado hasta el momento prácticamente sin resistencia. Aquí hemos intentado brindar respuestas a algunos de esos embustes, procurando rescatar lo que verdaderamente subyace a una visión individualista. La labor, no obstante, es ardua, pero es menester realizarla, toda vez que la lucha por la libertad, en los tiempos que corren, es antes cultural que política.
Aquellos que creemos en la libertad como valor central tanto para el hombre en particular como para la organización social en general, adormecidos por un “fin de la historia” que no fue, debemos despertar de ese sueño profundo e iniciar una contraofensiva filosófica, moral y cultural.
El hombre, como tal, no puede ser colectivizado. Que cada hombre es único e irrepetible, es una realidad que no ha podido ser transformada siquiera por los regímenes más totalitarios de la historia humana que pretendieron hacer del ser humano un “producto en serie”. De ser así, aquellos nunca hubieran caído. Sólo una ilusión, un embuste bien diseminado, una perversa manipulación retórica, pueden colectivizar apenas la consciencia del hombre, llevándolo a aceptar irreflexivamente su propia dominación, algo que está ocurriendo particularmente en nuestra región. La libertad, después de todo, puede ser vulnerada de muchas formas, pero todas tienen un punto de arranque común: el desconocimiento de la individualidad del hombre.
Notas:
[1] Hayek diferencia el “verdadero” individualismo del “falso” individualismo racionalista y constructivista. Ver Hayek, Friedrich. Individualismo: verdadero y falso. Buenos Aires, Centro de Estudios Sobre la Libertad, 1968.
 [2] Nos referimos y referiremos al individualismo en términos morales y no metodológicos (“individualismo metodológico”).
 [3] “Los derechos de los demás determinan las restricciones de nuestras acciones”. Nozick, Robert. Anarquía, Estado y utopía, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 1988, p. 41.
 [4] El vocablo “colectivismo” suele ser utilizado corrientemente para designar regímenes políticos y económicos. Aquí lo utilizamos para designar, además, sistemas morales que, como se dijo, anteponen el grupo a la persona concreta.
 [5] “Una parte del concepto que nos merece la personalidad individual consiste en el reconocimiento de que cada ser humano tiene su propia escala de valores que debemos respetar aun cuando no la aprobemos. […] no nos sentimos con títulos para impedirle la prosecución de fines que desaprobamos, a condición de que dicha persona no infrinja la esfera igualmente protegida del resto de la gente”. Hayek, Friedrich. Los fundamentos de la libertad. Madrid, Unión Editorial,  2008, p. 114.
 [6] “[El individualismo] considera las convenciones no compulsivas de relación social como factores esenciales para resguardar el funcionamiento pacífico de la sociedad humana”. Hayek, Friedrich. Individualismo: verdadero y falso. Buenos Aires, Centro de Estudios Sobre la Libertad, 1968. p. 54
 [7] “La filosofía moral establece el trasfondo y los límites de la filosofía política. Lo que las personas pueden y no pueden hacerse unas a otras limita lo que pueden hacer mediante el aparato del Estado o lo que pueden hacer para establecer dicho aparato”. Nozick, Robert. Anarquía, Estado y utopía, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 1988, p. 19.
 [8] El individualismo filosófico embrionario se puede advertir, no obstante, en el siglo IV a.C. con los cínicos, y tuvo su desarrollo con los epicúreos y los estoicos, todos ellos despreciados por la filosofía hegemónica holista de entonces.
 [9] El holismo colectivista renació en el pensamiento contrario a la Ilustración y a las llamadas revoluciones burguesas.
 (*) Es autor del libro Los Mitos Setentistas, y director del Centro de Estudios LIBRE.
agustin_laje@hotmail.com
@agustinlaje

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA,CONTENIDO NOTICIOSO,