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martes, 6 de octubre de 2015

CARLOS E. AGUILERA A., LAS FARC Y SU CONCUBINATO CON EL CHAVISMO

 “Las FARC y el ELN no son ningún cuerpo terrorista, son verdaderos ejércitos […] que ocupan espacio en Colombia, por lo que mi gobierno reconoce a esos grupos como fuerzas insurgentes que tienen un proyecto político, que tienen un proyecto bolivariano, que aquí es respetado”  Hugo Chávez

Un día después de la liberación de Clara Rojas y de Consuelo González Perdomo, en julio del año 2008, el extinto presidente, Hugo Chávez, exigió a los países del continente y a Europa que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) no sean más calificados como "terroristas" sino como "fuerzas insurgentes".
La solicitud de Chávez abrió una nueva polémica con el gobierno colombiano, que a pesar de haber agradecido al mandatario venezolano su papel en la liberación de los rehenes, afirmó que "por ningún motivo" aceptaba la posibilidad de que se le levante a las FARC el calificativo de "grupo terrorista".
"Señor presidente de Colombia [Álvaro Uribe], quisiera retomar con usted el diálogo, pero en un nuevo nivel. Le pido que comencemos reconociendo a las FARC y al ELN como fuerzas insurgentes de Colombia y no como grupos terroristas", afirmó Chávez en un discurso pronunciado ante la Asamblea Nacional, en el que agregó: "Las FARC y el ELN no son ningún cuerpo terrorista, son verdaderos ejércitos [...] que ocupan espacio en Colombia, destacó, por lo que su gobierno reconoce a esos grupos "como fuerzas insurgentes que tienen un proyecto político, que tienen un proyecto bolivariano, que aquí es respetado" y que la calificación de terroristas se debe a "la presión de Estados Unidos".
Esta aproximación ideológica, que lo podríamos calificar como un vulgar concubinato político entre las FARC y el régimen chavista, se había hecho latente desde el mismo momento cuando el entonces Ministro de Relaciones Interiores, Ramón Rodríguez Chacín, quien había coordinado el rescate del grupo de rehenes, saludó con voz entrecortada por la emoción a los guerrilleros colombianos, con una frase que quedó impregnada en la mente de los venezolanos: “Que tal camaradas, suerte y éxitos”.
Rodríguez Chacín, es un capitán de navío retirado y fue estrecho colaborador de Hugo Chávez desde los tiempos en que el extinto encabezó, siendo teniente coronel del Ejército, un fallido golpe, en 1992. Durante su carrera militar, Rodríguez Chacín se desempeñó en el área de inteligencia. A pocos días de la liberación de los rehenes colombianos renunció al cargo y al ser preguntado sobre su nuevo destino, dijo que "un revolucionario no es revolucionario temporalmente, lo es siempre. "Yo sigo a la orden y al servicio de este proceso. Voy ahora donde me mande la revolución".
Pero la revolución no lo mandó para otro cargo en el gobierno de Chávez ni en el de Maduro, sino a su bien acondicionada hacienda en los predios llaneros de Barinas, en donde según vecinos y moradores del lugar, suele celebrar periódicas reuniones con altos jerarcas de la guerrilla colombiana, entre otros, el máximo comandante de las FARC, Timoleón Jimenez alias ‘Timochenko’, quien al parecer habita en dicha propiedad y desde donde se habría trasladado hasta una pista en el vecino estado Apure, para tomar el avión de la empresa estatal PDVSA que los llevaría hasta la Habana, a  la reunión por la paz que acordó las FARC con el gobierno de Colombia.
Cabe recordar que durante los últimos años, Rodríguez Chacín se desempeñó como enlace del gobierno venezolano con los grupos insurgentes colombianos y que también fue uno de los promotores de un polémico decreto-ley de inteligencia y contrainteligencia, que obligaba a la población a actuar como informante de los cuerpos de seguridad, el cual Chávez derogó, pocos días después de sancionarla, argumentando que violaba la Constitución.
La relación o aproximación que ya era evidente entre las FARC y el gobierno venezolano, causaba encendidos comentarios en el seno de las Fuerzas Armadas, y al mismo tiempo confusión, por lo que a las primeras de cambio aquellas palabras que condenaban las pretensiones del gobierno -de acuerdo a como lo manifestó en su momento Baduel- de usurpar un modelo socialista y convertir a Venezuela en un capitalismo de Estado, sirvieran para que se especulara que su salida del despacho de Defensa, obedecía a su disgusto con el poder ejecutivo de imponer en los cuarteles el lema: “Patria, socialismo o muerte”
Este cronista autor de la columna “Toque de Diana” que por espacio de 37 años mantuvo estrecha relación con el mundo castrense, logró conocer de fuente fidedigna en aquel momento, que el principal detonante de estas diferencias entre Chávez y Baduel, viejos compañeros de armas que juraron ante el Samán de Güere, se debía la negativa del Presidente de la República a enfrentar el problema de la violencia fronteriza, que era propiciada por la guerrilla colombiana de las FARC. Ello se pudo comprobar días después por declaraciones de Baduel publicadas en el diario El Tiempo de Bogotá, en las que siendo aún ministro de la Defensa expresaba tácitamente: “Las fuerzas militares de Venezuela no son proclives a las FARC”.
Sin embargo, la presencia de guerrilleros de las FARC y del ELN en Venezuela es de vieja data, con el agravante de que en los últimos años desde que detenta el poder el llamado socialismo bolivariano y marxista, estos ocupan extensas zonas de los estados Zulia, Táchira, Apure y Amazonas. Cabe significar que las FARC llegaron a tener en la década 2000-2010, más de 7o personas para canjearlas, cifra que se ha ido reduciendo por posteriores liberaciones, fallecimientos,  asesinatos y fugas hasta los actuales momentos.
En el año 2002 la guerrilla colombiana elaboró una lista de “canjeables” de aproximadamente 60 personas, en las que figuraban seis congresistas, doce diputados regionales, la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt y su compañera de fórmula Clara Rojas, tres estadounidenses y decenas de soldados y policías, pero el canje no llego a producirse.
Cinco años después, en el 2007, hubo un intento de mediación por parte del extinto Hugo Chávez, que fue cancelado por el presidente Álvaro Uribe en noviembre, pero los guerrilleros como gesto de “desagravio” hacia Chávez, liberaron a dos rehenes en el año 2008. Es a partir de entonces cuando se comenzaron a realizar nuevas mediaciones hasta el año 2010, cuando anunciaron la liberación de otros cinco secuestrados, como gesto de desagravio, en esta ocasión, hacia Piedad Córdoba, destituía de su cargo de Senadora, quien por cierto suele visitar Venezuela con mucha frecuencia, y para cuyo fin el gobierno venezolano le facilita aviones de PDVSA y del Ministerio del Interior, amén de una tarjeta de crédito de monto ilimitado.
En la "operación Jaque" (2008) fueron rescatados Ingrid Betancourt, tres estadounidenses y once militares y policías, y la "operación Camaleón" (2010) devolvió la libertad al general de la Policía Luis Mendieta y tres uniformados más.
En las zonas fronterizas, la presencia de la guerrilla colombiana en territorio venezolano es virtualmente notoria, y así lo han denunciado por años comerciantes y empresarios a quienes amenazan  si se niegan a pagar las denominadas vacunas de protección. Un mal que parece no tener fin, por la poca importancia que el régimen le asigna a esta situación que cada día tiende a empeorar, al extremo de que hasta poseen una emisora “Antorcha Estéreo”,  que a juicio de los tachirenses, constituye una prueba más de que los guerrilleros hacen lo que quieren en nuestro país.
Acordados los términos de la paz firmada entre las FARC y el gobierno colombiano, el presidente Santos afirmó que los subversivos no serán extraditados a EE.UU., y podrán aspirar a cargos públicos en Colombia, como parte de los acuerdos de paz con el Gobierno y que al completarse el proceso de dichas negociaciones, en marzo del 2016, cualquier guerrillero podría optar por un cargo público, al argumentar que el proceso busca que dejen las armas y continúen su lucha por la vía legal. Incluso, aseguró que el líder de las FARC, Rodrigo Londoño, alias Timochenko, con quien logró el acuerdo tras llevarse a cabo intensas negociaciones en Cuba, donde aún continúan, podría aspirar a la presidencia.
¿Y qué garantía tenemos los venezolanos de que una vez firmada la paz, la guerrilla colombiana no siga usurpando nuestra soberanía y deje de hacer de las suyas, ante la complaciente mirada de un régimen que detrás de bambalinas, la apoya abiertamente, por haber sido reconocida por Chávez como “una fuerza insurgente que tiene un proyecto político, que tiene un proyecto bolivariano, que aquí es respetado”?
Carlos E. Aguilera A.,
careduagui@yahoo.com
@_toquedediana
Miembro fundador del Colegio Nacional de Periodistas (CNP-122)

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sábado, 26 de septiembre de 2015

DARIO ACEVEDO CARMONA, EL GOLPE DE ESTADO Y LA TRANSICIÓN, DESDE COLOMBIA

Para entender lo que está sucediendo y lo que puede llegar a suceder en los próximos meses y años es indispensable echarle una mirada a la conferencia pronunciada por el Alto Comisionado de Paz, el filósofo Sergio Jaramillo, pronunciada en mayo de 2013 en la Universidad Externado.

Desde su propio título “La transición en Colombia”, que resume la concepción, el método y los pasos a dar durante las negociaciones de paz con la guerrilla de las FARC y el “posconflicto”, queda abierto el espacio a la incertidumbre y a la duda.

Según el Alto Comisionado, se dieron cinco pasos para aclimatar la negociación: 1. Reconocimiento  de la existencia de “un conflicto armado interno”. 2. Expedición de la Ley de Víctimas, que ubicó el centro de la reparación de millones de víctimas en el Estado. 3. Creación de “un entorno internacional favorable” desde el que se justificó la presencia de Venezuela como garante y a Cuba como sede de los diálogos. 4. Creación de un espacio legal para la aplicación de la Justicia Transicional y 5. “Armar un proceso metódico para llegar a la paz” pues la terminación del conflicto dará lugar a “a una fase de construcción de paz, es decir a una fase de transición.” Ya que “Una cosa es firmar un acuerdo que formalmente ponga fin al conflicto, y otra es la fase posterior de construcción de la paz”.

Desde el comienzo, pues, la filosofía gubernamental para la negociación entregó, sin ni siquiera un cese unilateral del fuego como contrapartida, una serie de posiciones de gran trascendencia: estatus de igualdad, reconocimiento de un conflicto armado, países amigos de las guerrillas, una ley marco previa a acuerdos que les permitió, sin discusión, saber hasta dónde podría ser laxo el gobierno, y, la adopción de la idea determinista y mecanicista, pregonada por las guerrillas, que explica “el alzamiento armado” como consecuencia de injusticias sociales y de la exclusión política, que deben ser enmendadas a través de reformas profundas (hay que “refundar el Estado” dijo Timochenko). Y como esas reformas se toman su tiempo, la paz, solo podrá ser tal, cuando hayan tenido resultados positivos. Eso es factible en un marco temporal al que nuestro generoso filósofo, denominó “la transición”.

Todos los acuerdos firmados hasta ahora y los que han quedado pendientes para ser abordados por el “congresito” o “comisión legislativa”, se corresponden con la Agenda de cinco puntos que se firmó con las FARC. El gobierno pretendió, inútilmente, convencernos de que en ese temario no cabrían asuntos de la Agenda Nacional ni cambios a la Constitución Nacional. Los hechos son tozudos y nos demuestran que mientras el Presidente y sus negociadores  se desgañitan aclarando que nada extraordinario ni anómalo se va a firmar, lo cierto del caso es que sí se está procediendo desde una lógica peligrosa que va en contra de la institucionalidad y de la sistemática expresión mayoritaria de los colombianos.

De manera que, la filosofía de la negociación se desveló como una filosofía de la concesión, del entreguismo y de la complacencia con las guerrillas, a partir del hecho discursivo más trascendental y arriesgado de todo el proceso: igualarnos con una guerrilla a punto de ser derrotada que no representa los intereses de ningún sector de la sociedad, y, otorgarle legitimidad, razón moral y validez al discurso guerrillero de las “causas objetivas” y por ende a que el Estado “pague la deuda social” con el agro , como si las guerrillas fuesen la voz del campesinado.

El pueblo colombiano, pues, según Jaramillo, está pagando una culpa, nos merecemos la suerte que corremos y hay que estar dispuestos a hacer sacrificios inenarrables para darles gusto a las guerrillas y poder convivir en paz. Es lo que se desprende de considerar que su lucha armada, con sus crímenes atroces, ha tenido y tiene razón de ser.

La noción de transición, se refiere a un periodo de tiempo -“10 años”- cedido, regalado, es decir, una década bajo el ojo escrutador de los jefes de las guerrillas ocupando puestos en el Congreso, movilizando las masas, estimulando las protestas sociales y exigiéndole a la “oligarquía” el cumplimiento de los acuerdos y que la transición se extienda otros 10 años.

Pero, el aspecto más inquietante de esta filosofía es el espíritu golpista que subyace en la idea de la “excepcionalidad”. Según esta perturbadora noción “Los efectos de 50 años de conflicto no se pueden reversar funcionando en la normalidad”. Y, ¡OJO!: “Tenemos que redoblar esfuerzos y echar mano de todo tipo de medidas y mecanismos de excepción: medidas jurídicas, recursos extraordinarios, instituciones nuevas… que trabajen intensamente en el terreno para lograr las metas de la transición”. Aquí está pues, el núcleo de una filosofía golpista que hace trizas nuestro ordenamiento legal, que arrasa con la convivencia alcanzada por las más importantes fuerzas políticas y sociales del país y que ofrece la Constitución como postre.

Abran sus ojos señores empresarios, tomen nota dirigentes de los partidos que aún sienten algo de estima por lo que nos rige y recapacite el alto clero que traga sapos sin vomitarlos. No es cosa nimia decir que no se puede “reversar el conflicto funcionando en la normalidad”. ¿Acaso no es clara la relación directa y estrecha entre este esperpento inconstitucional y el proyecto de ley que otorgaría poderes excepcionales al presidente Santos?

Diez años funcionando en la “excepcionalidad”, con “instituciones nuevas” y “recursos extraordinarios” y “medidas jurídicas” ¿no es la manera taimada de esconder que la Constitución de Colombia va a ser sustituida? ¿No es el “Congresito” o “Comisión Legislativa” una institución “nueva” que suplanta al lento y dudoso Congreso de la República que “trabajará intensamente” sin trabas ni tropiezos, con mayoría simple en pro de hacer reales los acuerdos de La Habana?

¿No giran los acuerdos de La Habana sobre temas de orden constitucional que dejan bajo la esfera presidencial asuntos cruciales como por ejemplo: cárcel para responsables de delitos atroces, la entrega de armas, reformas a la propiedad agraria, amnistía e indulto a comandantes, reparación a las víctimas de sus crímenes, creación de las mil y una comisiones que enredarán el país en una maraña burocrática, participación y elegibilidad política de los autores de crímenes atroces y otorgamiento de curules en el congreso, las asambleas departamentales y los concejos municipales?

A la sombra de esos parámetros es que el Fiscal desliza sus exabruptos jurídicos, los congresistas enmermelados justifican el golpe de estado y el nuevo minDefensa nos asusta con silencios que huelen a cobardía.

Inspirado en la filosofía de la “transición” el proyecto de “poderes especiales” para el Presidente se asemeja a tener un cuchillo en la yugular. Ese poderosísimo instrumento, en manos de un presidente que deshonra la promesa de someter los acuerdos a refrendación popular al afirmar que eso “sería un suicidio”, es una auténtica amenaza contra la democracia.

Si quieren imaginar la situación que nos espera si no hacemos algo por evitar que se produzca este Golpe de Estado en ciernes, no hay que hacer mayor esfuerzo, miremos la caótica y deplorable situación de Venezuela.

Ruben Dario Acevedo Carmona
rdaceved@unal.edu.co
@darioacevedoc

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martes, 1 de septiembre de 2015

RAFAEL O. MARCANO A., LA MANO QUE MECE LA CUNA, CASO LIMÍTROFE ENTRE COLOMBIA Y VENEZUELA,

En las siguientes líneas me permito expresar algunas ideas que, modestamente, creo que deberían ser tomadas en cuenta para la mejor comprensión de la actual crisis política entre Colombia y Venezuela.

Al parecer de quien esto escribe, la mano que mece la cuna está el La Habana. La idea detrás de las recientes medidas draconianas del gobierno de Venezuela contra colombianos en la frontera, sería distraer al gobierno del país hermano para descolocarlo en la Mesa de Diálogo de La Habana con las FARC para así debilitar su posición negociadora. Es menester tener presente que ese ejército guerrillero, aliado del gobierno comunista de Venezuela, cuenta con éste de manera cercana como “garante de paz” y también con el de Cuba, país sede de las negociaciones. A los ojos de quienes, como el suscrito, vemos este proceso desde afuera y lejos, esto nos resulta incomprensible, pero así es y hay que asumirlo tal cual.
Con la pretendida descolocación de la delegación del gobierno en la “Mesa” pudieran suceder dos cosas: El proceso de paz se lograría de una manera muy favorable a las FARC, o bien, las negociaciones fracasarían revitalizándose el conflicto bélico interno con unas FARC reentrenadas, descansadas, con mejor despliegue territorial, muchos de sus líderes liberados, sus alforjas llenas, posiblemente actualizadas en armamento y tecnología, etc., lo cual quiere decir que estarían en plena forma para la beligerancia. Mientras tanto, las Fuerzas Armadas regulares habrían estado relativamente desmovilizadas, no del todo bien desplegadas desde el punto de vista estratégico y táctico y, por ende, en desventaja para la pelea.
Además, la praxis reciente del gobierno comunista venezolano en la frontera tachirense, que yergue en el horizonte la eventualidad de una confrontación militar,  abominable pero no por ello imposible (hablando en términos de la realidad desnuda), pondría a Colombia (y a la libertad latinoamericana) en un peligro mortal ya que para los militares colombianos les sería muy cuesta arriba confrontar con posibilidades de éxito a las fuerzas aliadas FANB y FARC en un escenario que se nos antoja parecido al de la península Indochina en su tiempo con el ejército norvietnamita, el Vietcong, el Khmer Rouge, etc. Este escenario es un traje a la medida para materializar aquellas aterradoras palabras del “Che” Guevara en su mensaje a la “Tricontinental” (también) de La Habana de 1967:
“¡Cómo podríamos mirar el futuro de luminoso y cercano, si dos, tres, muchos Viet-Nam florecieran en la superficie del globo, con su cuota de muerte y sus tragedias inmensas, con su heroísmo cotidiano, con sus golpes repetidos al imperialismo, con la obligación que entraña para éste de dispersar sus fuerzas, bajo el embate del odio creciente de los pueblos del mundo! Y si todos fuéramos capaces de unirnos, para que nuestros golpes fueran más sólidos y certeros, para que la ayuda de todo tipo a los pueblos en lucha fuera aún más efectiva, ¡qué grande sería el futuro, y qué cercano!”
El entrecomillado ha sido repetido ad nauseam (no de manera literal, por supuesto) tanto por muchos dirigentes cubanos y venezolanos en tiempos recientes; así que la mesa está servida para un banquete de horrores nunca vistos en nuestro continente.
Un subproducto útil y gratis derivado por la dictadura cubana del cierre fronterizo, ha sido poner fin al éxodo de cubanos desde Venezuela hacia la libertad en Colombia; ingenioso ¿verdad? así que los que no pudieron irse a tiempo de la “República Bolivariana” tendrán que seguir soportando las calamidades de seguir viviendo bajo el autoritarismo.
Las anteriores consideraciones llevan a colegir que la pervivencia de la dictadura venezolana constituye una amenaza enorme y brutal a la democracia colombiana y latinoamericana en general en el corto plazo, motivo por el cual, la sociedad civil venezolana deberá tomar mayor conciencia de las insensateces y tragedias a las que está expuesta en las actuales circunstancias, para inducir en ellas una reorientación de 180 grados en los términos y condiciones previstos en el Derecho Constitucional y Natural.
Los reales factores de poder deberán asumir el deber ético de coadyuvar en esta tarea y, sobre todo, entenderlo como menester inaplazable.
Rafael O. Marcano A.
romarcanoa@gmail.com
@romarcanoa

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lunes, 31 de agosto de 2015

CLAUDIO FERMÍN, COBARDE Y VIL AUTORIDAD

Con el chavismo la guerrilla colombiana, tanto el llamado Ejército de Liberación Nacional como las denominadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, se ha sentido en la frontera venezolana como en su casa.

Para nada importó que los delincuentes que conforman esas montoneras secuestraran comerciantes y ganaderos, asesinaran soldados y policías, mantuvieran toques de queda y el terror en caseríos y pueblos fronterizos. Ser aliados políticos de los gobernantes venezolanos era más que suficiente para tener poder y ser privilegiados.

Esa frontera se convirtió en aliviadero de la guerrilla gracias a la mano generosa de sus camaradas venezolanos en el gobierno. Detrás de ellos vinieron los paramilitares, la venganza, más violencia. Pisotean nuestro suelo, humillan a nuestros productores, atemorizan a nuestra gente. Y no ha habido autoridad en estos años que pusiera coto a esa agresión.

El Ejército y la Guardia Nacional deshonrados. Han tenido que soportar que violadores de nuestro territorio y de la paz, dueños del negocio de la droga y de los secuestros, se hicieran grandes señores de la frontera en sus narices.

Apostados en decenas de alcabalas se dedicaron a matraquear a camioneros, gandoleros y transportistas de cualquier cosa. Esos puestos fronterizos son más buscados que los ascensos. No es posible el contrabando sin la participación de militares venezolanos. Distraídos y corrompidos con ese manjar, ¿para qué preocuparse por la violación de nuestra soberanía, dignidad y tranquilidad por parte de la guerrilla?

Han matraqueado a gente de trabajo por años. En nombre de no se sabe qué causa ahora ultrajan a inmigrantes pobres. Destruyen sus modestas casas, desarraigan a niños quienes son deportados junto a sus padres colombianos. Lo hacen con la más cobarde violencia.

La traición de permitir que ejércitos irregulares extranjeros penetraran nuestro territorio y las violaciones a derechos humanos de humildes inmigrantes han ocurrido por órdenes de una cúpula indigna de respeto y obediencia.

Gobernantes ineptos, quienes con cuantiosos recursos y largos dieciséis años de control de todo el poder, pretenden que desabastecimiento e inseguridad son culpa de indefensas familias a las que expulsan arbitrariamente del país.

Claudio Fermin
claudioefm@gmail.com
@claudioefermin
@claudiocontigo

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miércoles, 29 de julio de 2015

ARIEL PEÑA, LA DERROTA IDEOLOGICA DE LAS FARC, CASO COLOMBIA,

Durante los  tres años que llevan las negociaciones  en  La Habana, los cabecillas guerrilleros junto a sus amigos, han dicho que  no han sido derrotados y  por eso  no puede haber una rendición de su parte, claro que se debe de saber   ¿a cuál derrota se refieren? Porque si es a la derrota  militar, es cierto que el estado no los ha reducido a su mas mínima  expresión como sucedió por ejemplo con “Sendero Luminoso” en el Perú, sin  embargo los golpes que le han infringido  las FFMM Colombianas en los últimos diez años son notorios, quedándole como único recurso a la  guerrilla, el terrorismo,  pero  además las Farc en 51 años no logro la toma del poder por la vía armado, lo cual también se podría asumir como una derrota para la banda terrorista, constituyéndose en el grupo armado junto al ELN de ideología marxista en el mundo, que más han durado tratando de  tomarse el poder y fracasaron.

También  ante el rechazo  total del pueblo Colombiano hacia el grupo armado, se podría afirmar   que las Farc han recibido enormes  derrotas políticas, pero en esta oportunidad nos vamos a referir a la derrota más  grande, contundente y absoluta que han tenido las  Farc, o sea  la ideológica,  ya que esa guerrilla al aparecer hace 51  años, abrazando como doctrina al engendro marxista nació derrotada, pues es bien sabido que  el comunismo totalitario cuya existencia data de hace 160 años y que engañaba diciendo ser la organización del proletariado, fue repudiada desde sus inicios por los trabajadores en la primera internación, porque era una simple patraña burocrática de engaño al proletariado, que quería montar una nueva oligarquía  violenta, para tomarse el poder y perpetuarse manejando a los estados.
Al no haber renegado las Farc del lastre marxista, carga ese fardo de irracionalidad y bestialidad, que las ha convertido en una de las peores organizaciones criminales que hay en la tierra, siguiendo los principios de  la violencia partera de la historia y la lucha de clases como  ajuste de cuentas  o vendetta, todo eso en función de alcanzar el poder político y por ello   precisamente  hay que subrayar que el marxismo leninismo cuyos dogmas son seguidos por las Farc, es una maldición para el género humano, porque se debe de  recordar  su responsabilidad en  más de 100 millones de asesinatos en el último siglo.
Sin embargo existe  algo curioso con los cabecillas guerrilleros, en las conversaciones de La Habana y en otras oportunidades atraves de los años, jamás los hemos oído defender  las “bondades” de su  marxismo, como si fueran vergonzantes de esa   doctrina y solo estuviera  reservada su teoría para enajenar y adocenar  a   los débiles mentales que se encuentran en sus filas o están en proceso de ganarse, lo cual demuestra que  un jefe comunista puede engañar a los demás, al engañar a los demás se engaña así mismo, al engañarse así mismo va en contra de su conciencia y al ir  en contra de su conciencia es una persona irracional.

El marxismo seguido por las Farc, no solo fue derrotado y repudiado en la primera internacional de los trabajadores, sino que también en la segunda de finales del siglo XlX  y principios del XX fue ridiculizado  por sus componentes supersticiosos, principalmente con el materialismo histórico y la inevitabilidad, lo cual según Eduardo  Berstein: era la repetición mecánica y material de la historia sin que contara para nada la voluntad del hombre.

La tercera internacional en 1818 fue de bolsillo, montada por el sátrapa de Lenin para consolidarse en el poder en Rusia y es este personaje   el que mas  hace exaltación a la irracionalidad, la violencia  y la mentira, para consolidar como secta al marxismo, y posteriormente  también Antonio Gramsci comunista Italiano muerto en 1937, planteaba que  no hay que tener la razón, pues lo que se debe hacer es  ganar a los sectores mas ignorantes y atrasados de la sociedad, para conquistar el poder y perpetuarse en el, así que ni los miembros de las Farc ni cualquier otro comunista tiene como defender ideológicamente  el bodrio marxista leninista, ya que no posee vigencia histórica, es inhumano, burocrático y criminal.

En las  negociaciones de paz en la Habana, las Farc  sabiendo que por crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad no hay amnistía ni indultos, se  colocan en igualdad de condiciones con el estado planteando  que si sus cabecillas son juzgados por las normas de la  justicia internacional, también  lo deben hacer con  personas que han sido dignatarios  del gobierno  en diferentes cargos durante el conflicto, porque según ellas no han sido derrotadas, recordando que las Farc fueron las que propiciaron la guerra para la toma del poder y están buscando la legalidad, luego son las primeras que deben responder a la justicia de acuerdo al Estatuto de Roma y en los otros casos si hay motivo para que se conozcan, ya llegara el momento.

Las Farc en la Habana al no representar al pueblo Colombiano, no tienen porque tomarse su  vocería y   estar exigiéndole  sus reivindicaciones al gobierno, ya que eso le corresponde únicamente a las organizaciones sociales y populares que están en la legalidad y son las representantes naturales de la población, además la banda armada por   ser su doctrina  abyecta e indefendible, debe reducir sus peticiones a la desmovilización y participación en política de los guerrilleros que no están incursos en delitos  atroces, pues lo demás son dilaciones que favorecen a la narcoguerrilla.

Ariel Peña
arielpena49@yahoo.com
@arielpenaG

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lunes, 13 de julio de 2015

DARIO ACEVEDO CARMONA, SALVAVIDAS PARA LAS NEGOCIACIONES DE PAZ, CASO COLOMBIA,

Las FARC reaccionaron indignadas cuando el Alto Comisionado de Paz del gobierno, Sergio Jaramillo, las tildó de cínicas. Les pareció un trato insultante que rompe protocolos acordados en la mesa de conversaciones de La Habana.

Pero, ellas no solo omiten condenar los graves atropellos a la población civil, a la infraestructura nacional y al medio ambiente, cometidos por sus frentes y milicias en los últimos días, sino que los justifican como consecuencia lógica a la negativa del presidente Santos de aceptar un cese bilateral del fuego.
Cabe preguntar si es o no cinismo quejarse en la Mesa de que los traten como una guerrilla derrotada o que los quieren humillar exigiéndoles el desarme o el cese unilateral, y a renglón seguido desatar una avalancha de acciones terroristas y campañas mediáticas de su periferia civil para que se acepte, por la fuerza, su exigencia. Al final de la semana anterior, declararon que “el tiempo de la solución militarista se agotó”, mientras sus frentes dejaban sin agua a Tumaco y los ríos y costas del Pacífico del país quedaban contaminados con el petróleo derramado por sus atentados antiecológicos y antisociales, agregando, con lágrimas de cocodrilo que: “desgraciadamente lo ocurrido en Tumaco ha tenido terribles y no deseadas consecuencias”.
Apelar al terror para presionar al gobierno nacional y luego salir a quejarse de la “guerra” y sacar bandera blanca, so pena de avanzar en la destrucción del país, solo puede ser una expresión de cinismo. Sectores de opinión sucumben a esa estratagema perversa sin caer en cuenta que avalar el cese bilateral es aceptar el chantaje del terror y la humillación de la sociedad y el Estado.
Por otra parte, tampoco advierten que el cese bilateral, así a secas, es un imposible logístico. La razón es muy sencilla y poderosa. Resulta que están activas poderosas organizaciones armadas ilegales guerrilleras y mafiosas que combaten a la Fuerza Pública, alteran el orden, la seguridad y los bienes de la ciudadanía y que, las FARC, a su vez, están diseminadas en múltiples estructuras.
Incidentes en gran cantidad y casi rutinariamente se presentarían generando discordias, señalamientos y acusaciones de saboteo, causadas por la muy factible confusión que se presentaría en teatros de operación en los que la Fuerza Pública no tiene ni forma ni tiempo de averiguar a quién se está enfrentando. Recordemos el caso de la matanza de los soldados del Cauca que llevó a la suspensión de los bombardeos oficiales.
¿Cómo garantizaría la guerrilla el cumplimiento de su compromiso en un escenario en el que pululan células urbanas y rurales, estructuras móviles, infiltrados en instituciones estatales y privadas? ¿Cesarían sus actividades de narcotráfico, la compra de armas, el reclutamiento de menores, la instalación de minas antipersonal?
Es tan complejo como negociar la paz, entendida esta como el cese definitivo de toda acción bélica entre los bandos enfrentados. Sin embargo, existe una salida al embrollo. Esa salida ya fue ensayada con éxito en anteriores negociaciones de paz. Por supuesto, estuvo precedida por la expresión sincera del deseo de los armados ilegales de cesar en el uso de las armas en el marco de una negociación que no significó una humillación. Dichos casos fueron los del M19, Corriente de Renovación Socialista, Quintín Lame, PRT, grupos paramilitares y milicias y “combos” urbanos.
La concentración de las FARC, en los términos en que la propone el expresidente y senador Alvaro Uribe y el Centro Democrático (Fuerza política que debe ser escuchada para garantizar el buen final del proceso), en una o pocas zonas bajo protección internacional, sin entrega de armas y contando el tiempo de permanencia en ella como parte de las penas alternativas que deban pagar los responsables de crímenes graves, no tiene un ápice de espíritu humillante.
Esta propuesta brinda más garantías a unos y a otros que la santista de negociar en medio del conflicto. La del gobierno otorga una especie de aval a los ataques de la guerrilla contra la Fuerza Pública, y además, desarma al Estado legítimo de su razón moral y crea una falsa atmósfera de confianza  de las fuerzas militares ante un enemigo que no juega limpio (recuérdese la reciente masacre de soldados en el Cauca).
De otro lado, la propuesta de concentración con vigilancia internacional, además de ser más garantista, es más realista que las expresiones voluntaristas a favor del cese el horror y las fariseas lamentaciones de las FARC por “las desagradables consecuencias” de sus acciones.
La respuesta del presidente Santos a los atentados al sostener que luchará por la paz “por las buenas o por las malas” subyace en un grave equívoco: desconoce que la Fuerza Pública, en principio y por mandato, procede en defensa de la Constitución. De manera que, defender la Constitución y combatir bajo su manto y bandera, usando las armas legítimas de la república, no es una acción “a las malas”. Santos olvida o no sabe que, “a las malas” proceden los ilegales.
Las conversaciones de paz han llegado a un punto ciego que solo se puede desatar si las FARC aceptan concentrarse bajo vigilancia internacional. Ese gesto tendría el efecto positivo de alentar la recuperación de la confianza de la población en dicho proceso.
Ruben Dario Acevedo Carmona
rdaceved@unal.edu.co
@darioacevedoc

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miércoles, 8 de julio de 2015

ALBERTO LÓPEZ NÚÑEZ, LOS MILITARES Y LA COMBINACIÓN DE TODAS LAS FORMAS DE LUCHA DE LAS FARC, CASO COLOMBIA,

Sabemos que la más perniciosa estrategia de los narcoterroristas de las Farc es su pilar estratégico fundamental: la combinación de todas las formas de lucha.

En síntesis, ésta reside en que viéndose incapacitados de tomar el poder por la vía armada, decidieron diversificar el “ portafolio” de opciones a tomar en su objetivo de aniquilar el sistema democrático. Siendo obviamente los militares el blanco preferencial de este portafolio, se han ensañado en destruir las fuerzas militares, no solamente con actos terroristas contra las Fuerzas Militares, ya que no son capaces de enfrentarlas de frente, sino que vía la infiltración en el poder judicial, han hecho una persecución jurídica de los militares,  estrategia con la cual están ganando ampliamente.
Esto sobre todo ahora con el abierto apoyo del farcfiscal Montealegre, quién con su Unidad de Análisis y Contextos ( Unac) está implementando la “ doctrina Roxin” la cual consiste en aplicar que “ en una estructura de poder con fines delictivos permite responsabilizar a quien solicita la comisión de delitos sin necesidad de probar que directamente convenció a quien los ejecuta”  , señalando que los altos mandos militares son eso precisamente. 
Aplicación falaz  de la teoría, pero muy efectiva para enjuiciar a cualquier militar de alto rango que sea incómodo a las Farc; mientras, que por el contrario y muy curiosamente, quienes sí son una estructura de poder criminal, las Farc, no entran dentro de la aplicación de esa doctrina. Así el gobierno ofrece cientos de millones por información de quién ejecuta cualquier acto terrorista de las Farc, cuando debería ahorrarse esa platica y enjuiciar al Secretariado.
No conforme con esa estrategia de guerra jurídica contra las FFMM, el mamertismo se está abocando a otra forma de lucha contra ella: su incriminación en los medios académicos y en la opinión pública en general. Es una insidiosa y sistemática culpabilización de los militares en cuanto haya de malo en el país. Ejemplo claro es el artículo “ Las Fuerzas Armadas en el posconflicto” del profesor Francisco Leal Buitrago, en razónpublica.com.
Parte Leal de la premisa infundada de que las Fuerzas Militares han sido históricamente politizadas en Colombia, contrario al Cono Sur en los 70, al México priista o a la Venezuela chavista, las Fuerzas Militares colombianas han sido ejemplo de institucionalidad y apoliticismo. Peor aún tiene el profesor Leal el descaro de señalar: “Con el final de la Guerra Fría (1990), el abandono de Estados Unidos de la lucha anticomunista abrió el camino para que los militares criminalizaran a las guerrillas”. O sea que según él las guerrillas no han cometido ningún delito, sino que los militares han criminalizado a unos pobres inocentes. ¡ Por favor¡
Obviamente Uribe es el blanco de intransigentes y engañosas proposiciones, así según Leal la dirección política de los militares por parte de él ( obligación suprema de todo Presidente como su Comandante en Jefe), “Lo hizo mediante la movilización de sentimientos y valores con el uso simbólico de la política, pero con principios negativos: mano dura y combate de la violencia con violencia”. Es decir que a los narcoterroristas no se les puede atacar con mano dura y ejerciendo el poder legítimo del Estado, porque eso es politización ¡ Válgame Dios¡
Remata Leal expresando que “Bajo el gobierno Santos,  los militares se han convertido en una fuerza política a la deriva, como un obstáculo para el “proceso de paz”. Cumplir con su deber de luchar contra el narcoterrorismo es un obstáculo para la paz, bueno mayor expresión de mamertismo profariano no había visto, ni siquiera en los comunicados del Secretariado o en los artículos de Anncol.
Concluye Leal en su manifiesto Pro narcoterroristas, disfrazado de análisis académico  “sería indispensable reducir paulatinamente las Fuerzas Militares “
Vemos pues claramente la intención de destruir las Fuerzas Militares con la combinación de todas las formas de lucha, lamentablemente los militares se concretan a la acción armada( fuertemente maniatadas por órdenes de Santos), estando descobijados en las guerras judicial y mediática. Los militares ( activos y retirados) concretan una estrategia de defensa en todos los frentes, o inevitablemente  los narcoterroristas  obtendrán la victoria, con el apoyo del farcsantismo.
Alberto Lopez
alopezn62@hotmail.com
@alopeznunez

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domingo, 21 de junio de 2015

ARIEL PEÑA, DOCTRINA DE LA SEGURIDAD NACIONAL Y DERECHO A LA REBELION, FARC, CASO COLOMBIA

Como en un  disco rayado los cabecillas de las Farc,  repiten   sofismas sobre la doctrina de seguridad nacional y el derecho a la  rebelión, los cuales son utilizados para justificar sus actos terroristas en contra de la población, ignorando que esos dos temas  están desfasados históricamente y  carecen  de vigencia política e ideológica   para  Colombia, sin embargo  cabalgando sobre la ignorancia, la narcoguerrilla insiste en ellos.

La doctrina de seguridad nacional tuvo presencia en la región Latinoamericana en el contexto de la guerra fría, en donde se legitimaba la toma  del poder por parte de los militares (situación que no se vivió en Colombia) para contrarrestar la subversión  prosovietica  propiciada por el Kremlin atraves de Cuba, por eso hubo dictaduras como la de Pinochet en Chile, Alfredo Stroessner en Paraguay, Juan María Bordaberry en Uruguay, Hugo Banzer en Bolivia,  y Anastasio  Somoza en Nicaragua, entre otras, no  mencionábamos  la dictadura de Videla  en Argentina porque fue muy afecta a  los gobiernos de Cuba y la Unión Soviética.

Además los jefes de las Farc  alegan derecho a la rebelión, que  fue incluido  en los derechos del hombre y el ciudadano de la revolución Francesa y es  reconocido por las Naciones Unidas, pero  en el caso de Colombia eso  no existe, porque ello sucede cuando hay  un gobierno ilegitimo, resaltando que  el partido comunista creador de las Farc, ha  participado prácticamente  en todas las elecciones desde que se fundó, llegando al colmo de concurrir  a  unas elecciones en 1951, cuando se abstuvo  hasta el partido liberal por falta de garantías.

 Entonces la perorata de la rebelión en Colombia  en los últimos 60 años, es una falacia de la guerrilla marxista leninista para justiciar su vesania, porque la democracia Colombiana ha sido posiblemente imperfecta, pero persistente, para  que los ciudadanos puedan vivir en concordancia con la libertad y  la ley, ya que en el país no se ha conocido en muchas décadas una autocracia como las  que han existido en los  regímenes comunistas totalitarios verbi y gracia  la de Fidel Castro en Cuba.

Cuando se busca culpar por parte de la narcoguerrilla  al estado Colombiano  como  el responsable del conflicto,  fundamentalmente se    invocan  las barbaridades marxistas,  que mandan destruir el estado existente  para que sobre sus  cenizas  brote uno nuevo  manejado por el comunismo totalitario, de ahí que en el país no  se puede hablar de crímenes de estado, porque eso  ocurre  únicamente cuando existe una  dictadura que maneja  los tres poderes   como sucede en Cuba, Norcorea, China, Vietnam y por ese camino va  Venezuela, pero en Colombia hay independencia de poderes, surgiendo en ocasiones enfrentamientos entre ellos, lo que conocemos  comúnmente como choque el trenes, en ese orden de ideas está demostrado que los crímenes de estado existen  únicamente  en regímenes despóticos que monopolizan totalmente el poder, y  lo que ha habido en Colombia por  sucesos aislados son  crímenes de   agentes de estado.

Para que haya el derecho a la rebelión, este debe de ser reconocido por el consejo de seguridad de la ONU, situación que no ha sucedido en 51 años con las Farc, así que argumentar que hay rebelión  porque  el estado vulnera los derechos fundamentales de la población es un entuerto, ya que  la guerrilla no representa al pueblo, tampoco a sus organizaciones sociales, y dentro de un estado democrático  si hay vulneración de esos derechos fundamentales, las personas o las entidades  pueden acudir a la justicia mediante tutelas, sin necesidad  de que  las Farc asesinen a  nadie, porque es bien sabido  que la representación de la narcogerrilla se reduce únicamente  a su tropa  y  la  notoriedad  del grupo armado ha sido directamente proporcional a los actos terroristas que realizan en contra de sociedad.

El enemigo interno al  que se refería la seguridad nacional en la década de  los setenta, por la guerra fría entre USA y la URSS en Latinoamérica,  con la  entrada de China en la economía de mercado y con la caída del Muro de Berlín se supero, pues  Latinoamérica dejo de ser vital para EEUU, ya que el “plan básico”  que pretendían impulsar las transnacionales gringas en nuestros países, para conseguir mano de obra barata y calificada a mediados de la década de los setenta fracaso,  y fue asumido por la camarilla del partido comunista chino  que en contubernio con el  capital financiero internacional, crearon un capitalismo salvaje en el país Asiático para superexplotar a los trabajadores y repartirse la plusvalía.

 Así que el discurso anacrónico fariano sobre la seguridad nacional es un embeleco, porque al país del norte poco o nada le han  interesado las naciones  del sur del rio grande desde hace mas de 37 años y, eso es patético en las campañas presidenciales gringas, en donde los candidatos prácticamente no mencionan a Latinoamérica a no ser por las migraciones, sin embargo un gobierno como el de Maduro en Venezuela busca darse más importancia de la que tienen con USA.

Ni la seguridad nacional ni el derecho a la rebelión, tienen lógica para Colombia, pero los narcoterroristas se han inventado fantasías sobre esos dos temas para engañar incautos y buscar que  sus idiotas útiles se desgañiten, pretendiendo exculpar   a las Farc  como las  únicas responsables  del  conflicto Colombiano, por eso se tiene  que condenar  la doctrina criminal del marxismo leninismo, la cual es abrazada por las Farc, pues   las desventuras del país por el conflicto de  51 años,   indudablemente son culpa  del comunismo totalitario, el cual es  enemigo de la humanidad  como también lo son   el nazismo, el fascismo y el apartheid.

Ariel Peña
arielpena49@yahoo.com
@arielpenaG

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jueves, 18 de junio de 2015

ARIEL PEÑA, CARTAS PARANOICAS, HIRSUTAS Y AMENAZANTES, CASO COLOMBIA,

Los máximos cabecillas de las Farc, Iván Márquez y Timochenko, enviaron  el   10 y 11 de junio, sendas cartas, una dirigida al Procurador General de la Nación y otra amenazando a  los medios de comunicación, mencionando a la periodista Diana Calderón directora de Hora 20 de Caracol, las dos misivas  concuerdan  en responsabilizar al estado de imponerles la guerra, lo cual es absolutamente falso, porque con ese cuento   encubren su dogmatica marxista acerca de la lucha de clases  como un ajuste de cuentas y el de la violencia  partera de la historia, porque todavía no nos hemos enterado que esa organización narcoterrorista haya renegado del comunismo totalitario.

De manera descarada Timochenko en su carta, dice “nunca hemos exigido un cese unilateral de fuego, en cambio si lo hemos declarado más de una vez” sabiendo que una declaración de cese unilateral de fuego por parte del estado seria como entregarles el poder sin haber  ganado la guerra en 51 años, recordando que las Farc en todo este tiempo no ha podido pasar de la guerra de movientes o guerra de guerrillas a la guerra de posiciones y solo   mediante el terrorismo es que buscan chantajear al estado y a la sociedad Colombiana, advirtiendo que a principios de la década de los ochenta del siglo pasado calculaban tomarse el poder para el año  1996 y ya han pasado casi 20 años.

 Por ello en su desesperación las Farc siguiendo  las enseñanzas del leninismo, incrementan el sufrimiento de las masas  con  acciones terroristas, como las que han realizado   en los últimos días, que dejan  sin agua y sin luz a  personas humildes, no importándoles las afugias de los pobres, porque para   ese bodrio sus atentados agudizan  las contradicciones y las masas deben de sufrir  más  de  lo habitual, para que haya una situación revolucionario.

También   el máximo jefe de las Farc se vino lanza en ristre  atacando    los medios de comunicación, especialmente en contra de la periodista Diana Calderón,  por haber escrito una columna en el periódico el País de España titulada ¿verdad o venganza?  Sin  entender ese  cabecilla que cualquier periodista,  es esencialmente un profesional  de las comunicaciones  y  hoy puede estar en Caracol que es del grupo Prisa de España y mañana en Telesur canal chavista, o  en el canal oficial de Rafael Correa en el Ecuador, o en el canal capital que en la actualidad regenta  Gustavo Petro en Bogotá, como ha sucedido en varias ocasiones.

En  un conflicto un periodista puede ser ajena al  mismo, pues   solamente los seguidores  del  esperpento marxista leninista por su concepción inhumana no creen en la neutralidad, siguiendo al maquiavelismo que  busca mediante dicotomías dividir para que  las gentes más atrasadas e ignorantes  tomen partido, desconociendo  aquella máxima del filosofo  griego Protágoras quien decía que el hombre es la medida de todas las cosas,  y por ello es más importante que el estado o que las ambiciones burocráticas de una banda armada como las Farc.

En la carta de Timochenko hay una acusación temeraria en contra de Caracol radio, al afirmar que “tiene una  responsabilidad directa en la guerra y grave,  que no debe  posar de espectador inocente” cuando  es sabido que la guerra en Colombia  declarada por la guerrilla marxista de las Farc para tomarse el poder tiene  51 años y  el grupo  Prisa adquirió las emisoras solamente hasta el 2003 y, en cualquier momento las puede vender, lo cual indica que es un exabrupto culpar a  Caracol radio, porque eso sería igual  que acusar a medios de comunicación legales de la llamada izquierda de ser propiciadores directos del conflicto, situación  que cualquier demócrata tendría que rechazar.

Claro que  hay que hacerle una crítica a los grandes medios, porque nunca se han preocupado por  averiguar sobre el origen  del componente ideológico de la guerra, cuya única responsabilidad es del comunismo totalitario y además tampoco  han  realizado  debates, sobre la vigencia histórica del   marxismo, como si el tema fuera un tabú, porque a lo que más le temen los marxistas  de  todos  los  pelambres es a la lucha ideológica, ya que ese engendro es para irracionales y no hay argumentos  como defenderlo.

Esa falsa dicotomía entre amigos y enemigos de la paz es una leyenda, porque los únicos enemigos de la paz, son los que se enriquecen fabulosamente  con el negocio del narcotráfico y  quieren perpetuarse en el, como sucede con  miembros de las Farc que dentro de su doctrina inescrupulosa consideran  que la paz es la que traen en la punta de sus fusiles, cuando claudiquen la sociedad y el estado, pero  seguirán equivocándose  con Colombia, porque como dijera el gran escritor José María Varga Vila “un país ingobernable, también es un país inconquistable”

El cabecilla Iván Márquez en la  carta que le dirige al procurador se queja por los horrores de la guerra, que ellos propiciaron, resaltando que el mismo Jesucristo   decía que para ir a la guerra se tenía  primero que considerar la capacidad del enemigo, subrayando que  desde 1964 en Marquetalia las Farc buscaron tomarse el poder y hoy siguen tercamente insistiendo en lo mismo, echando el  discurso miserabilista de luchar por la emancipación de los pobres, recordando que  Hitler y Mussolini también usaron la misma monserga.

 María Jimena Duzán, en la edición del 13 de junio de la revista Semana en su columna titulada  “escurriendo el bulto” en donde se refiere a la carta que envió  Iván Márquez al procurador señala “nunca he creído que este conflicto se puede simplificar  tan fácil como lo impone el dogma uribista, según el cual las Farc son las únicas responsables de la guerra”  pero claro que las Farc son las únicas responsables de la guerra y eso no es un dogma uribista, sino marxista, al  cual los grandes medios jamás le han puesto cuidado, no se sabe si por falta de conocimientos o  es que le tienen  respeto supersticioso al comunismo totalitario  y no son capaces de propiciar debates ideológicos que desenmascaren la catadura del marxismo leninismo, que ha sido   el  padre de la mentira, el odio y la violencia en Colombia  durante el prolongado conflicto, resaltando que con  ese bodrio  se  han alimentado las Farc declarando  la guerra para tomarse el poder y dar rienda suelta a sus instintos insanos.

Así que sobre  el conflicto Colombiano no puede haber ninguna duda, acerca de  que las Farc por su concepción absolutista  marxista, son las únicas responsables del mismo y como toda causa tiene su efecto, las calamidades  de la guerra se desprenden de ahí, por ello los periodistas de los  grandes medios  deberían de conocer los dogmas comunistas para saber porque la narcoguerrilla actúa así, pues lo de mas son eufemismos  que ocultan la realidad, entonces tanto las acciones terroristas como las amenazas del grupo armado por cartas, buscan un cese bilateral de fuego como estrategia para lograr sus fines.

Ariel Peña
arielpena49@yahoo.com
@arielpenaG

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martes, 16 de junio de 2015

DARIO ACEVEDO CARMONA, COMENTARIOS AL ACUERDO DE COMISIÓN DE LA VERDAD, CASO COLOMBIA,

El Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC acordaron crear una “Comisión para el esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No repetición” que será “un mecanismo independiente e imparcial de carácter extra-judicial” que se pondría en marcha “una vez firmado el Acuerdo Final”.
Comentario: Estamos ante un serie de equívocos y confusiones. La verdad en sentido histórico no es una, porque ella supone interpretaciones fruto de un trabajo académico que se puede realizar desde diferentes enfoques, teorías y métodos cuyos resultados están sometidos a la crítica. En materia jurídica sí se puede hablar de verdad en plural porque se individualiza el hecho. Ahí funcionan otras reglas y presupuestos en materia de derecho penal. Lo de imparcial e independiente bien difícil en un asunto que despierta tanta polarización y tanta controversia.
El carácter extrajudicial de una comisión que va a esclarecer verdades conduce de hecho a la impunidad a una expiación indolora de los delitos graves. La verdad así es inútil pues no contribuye a la reparación de las víctimas. De esa forma, los responsables de crímenes de lesa humanidad y de guerra no comparecerán ante un juez. Si no hay valor jurídico, como lo hubo en el caso de los paramilitares, entonces, cómo y quién va a reparar a las víctimas? Las Farc ya lo dijeron, “el Estado es el máximo responsable” del conflicto.
Acuerdo: “La Comisión” debe buscar la verdad y la complejidad del conflicto poniendo “en marcha un proceso de participación amplia, pluralista y equilibrada en el que se oirán las diferentes voces y visiones” y aplicando “enfoque territorial” y “de género”. La temporalidad a investigar cubre el tiempo de duración del conflicto pero, tiene la libertad de extenderse hacia el pasado y explicar el “contexto histórico, los orígenes y múltiples causas del conflicto, teniendo como insumo los informes de la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas, entre otros”.
Comentario: Desde antes del inicio de las conversaciones, la guerrilla y el Gobierno a través de su Alto Comisionado de Paz acordaron hablar la misma retórica sobre las causas objetivas del conflicto, el contexto histórico. Este apartado, además, satisface la idea de las Farc de movilizar las masas para presionar la paz a cambio de reformas estructurales. Se trasluce, igualmente, la aplicación de la metodología de la “acción participativa” preconizada por el sociólogo Fals Borda según la cual la historia se “reconstruye” entrando en contacto con el pueblo. Los informes de la Comisión Histórica, en los que no hubo consensos, bien podrían evitar todo el aparataje de la nueva Comisión.
“La Comisión estará integrada por once miembros” para cuya “escogencia se pondrá en marcha un procedimiento de postulación y selección que ofrezca garantías de legitimidad, imparcialidad e independencia... El proceso de postulación de candidatos será amplio y pluralista, asegurando que todos los sectores de la sociedad… puedan postular candidatos. Los/as comisionados/as serán elegidos por un comité de escogencia… compuesto por 9 integrantes. El Gobierno y las FARC-EP, de común acuerdo, seleccionarán a través del mecanismo que acordemos 6 de los/as integrantes del comité de escogencia. Los/as 3 integrantes restantes serán los/as delegados/as de 3 personas u organizaciones que acordemos… Todos los integrantes del comité de escogencia deberán inspirar confianza en la ciudadanía… La selección de los/as comisionados/as deberá adoptarse por mayoría de 2/3 de los integrantes del comité de escogencia” (Es decir 6).
Comentario: Se dejaron en el tintero asuntos a medio camino que por su complejidad pueden llevarse meses o una espera hasta el final. Imaginemos la dificultad para hallar “el procedimiento” que garantice que los aspirantes a la Comisión sean nombrados en un proceso “amplio y pluralista” con garantías “ante la sociedad” (¿quién es la sociedad y cómo se expresaría?) de “legitimidad e imparcialidad”. Basta recordar la discriminación en la selección de las víctimas que comparecieron a La Habana. Luego un comité (otro) de escogencia integrado por nueve personas (tres por el gobierno, tres por la guerrilla y otros tres de común acuerdo) elegirán los once, cada uno de los cuales debe contar con la venia de al menos seis. ¡Tremendo enredajo!
Este párrafo “Todos los integrantes del comité de escogencia deberán inspirar confianza en la ciudadanía” es un auténtico golazo de las Farc. Cómo se va a precisar que la ciudadanía exprese confianza sobre los elegidos? Solo hay una forma: con la realización de una Constituyente cuyas decisiones soberanas no puedan ser controvertidas.
Acuerdo: “La Comisión” investigará “Prácticas y hechos que constituyen graves violaciones a los derechos humanos y graves infracciones al Derecho Internacional Humanitario (DIH)… Las responsabilidades colectivas del Estado, incluyendo del Gobierno, y los demás poderes públicos, de las FARC-EP, de los paramilitares, así como de cualquier otro grupo, organización o institución, nacional o internacional que haya tenido alguna participación en el conflicto”.
Comentario: El Estado vuelve a dejarse igualar con la guerrilla como si no hubiese ya miles de investigaciones en curso y cientos de fallos contra agentes del Estado. La guerrilla acepta al finque debe poner la cara ante el DIH, aunque se quedó corta en cuanto que de la constatación de violaciones al mismo no se desprenderán penas.
Acuerdo: “La Comisión tendrá una duración de 3 años incluyendo la elaboración del informe final”.
Comentario: tres años de presiones de los movimientos sociales y de organizaciones de víctimas muchas de las cuales actúan con sesgo ideológico.
En síntesis, el Acuerdo sobre la Comisión de la Verdad traspapela la verdad jurídica -que implica el testimonio de los afectados, la investigación penal, el juicio, las penas a los responsables y la reparación de las víctimas- en una comisión de ética disfrazada de académica, independiente e imparcial. Deja en el aire demasiadas cosas como para hacerle fiesta al anuncio y deja asomar el mico de la constituyente.
De todas formas, no olvidemos que como “nada está acordado hasta que todo esté acordado” hay que esperar el amanecer para saludar el nuevo día.
Ruben Dario Acevedo Carmona
rdaceved@unal.edu.co
@darioacevedoc


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