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jueves, 22 de octubre de 2015

NELSON CASTELLANO-HERNÁNDEZ, LA POLAR

Una empresa privada que personifica la eficiencia que es posible alcanzar, tan distinta al desastre improductivo de las expropiadas por el régimen. Una de sus últimas campañas publicitarias confirma su íntima relación con el venezolano, al mostrar un recién nacido en brazos de su mamá afirma: “No sabemos si será grandes-ligas, médico, empresario o un músico destacado. De lo que estamos seguros es que este venezolano comerá arepas”.

Gracias a ella tenemos o tuvimos harina P.A.N., cerveza y Maltín Polar, Pepsi Cola y 7Up, Gatorade, agua mineral Minalba, jugos Yukery, soda, aguakina y té frío Lipton. 
Mazorca, avena Quaker, pastas Primor y Gran Señora, margarina Mavesa, Mazeite, atún Margarita y California, sardinas, vinagre, salsa y productos de tomate Pampero, pasta de queso para untar, mayonesa, Toddy, merengada y Fresca Chicha, helados Efe, mezcla de cachapas, gelatinas Golden, yogurt y mermeladas La Vienesa.
Vinos Pomar, sangría, además de jabones y detergentes Las Llaves, resumiendo lo fabricado para las personas, ya que además producen alimentos para animales. Esto es lo que quiere destruir Maduro… ¡una tontería!
Limitaciones en la asignación de divisas para la importación de insumos, intimidaciones y hostigamiento, no han impedido que la red de distribución de la empresa siga funcionando.
“Pelucón, vago, parásito estéril, corrupto, aquí está el pueblo que con sus manos siembra y sigue produciendo para la patria”, arremete histérico contra Lorenzo Mendoza. Lo que no soporta, es que a pesar de todo lo que ha hecho para asfixiarlos, el Grupo Polar es un espejo que refleja la ineptitud del gobierno en la gestión de todas las empresas que confiscaron y están paralizadas.
En su delirio discursivo recurre a fórmulas estereotipadas para hablar del pueblo trabajador… tratando de manipular la opinión pública. Partiendo de dos sofismas: el primero asumiendo que el pueblo está enfrentado a la única empresa, gracias a la cual aún consigue cosas; la segunda mentira es afirmar que el gobierno resuelve los problemas de producción y escasez que sufrimos, cuando en realidad su proyecto político es el responsable de lo que está sucediendo.
Lo poco que se consigue, después de largas horas de denigrantes colas, que no sea producido por Polar, lo importan para beneficiar los empresarios de otros países y a los enchufados bolivarianos, gracias a las respectivas y jugosas comisiones.
En socialismo bolivariano el gobierno necesita ahogar la libre empresa, esta representa concepciones que un régimen dictatorial no soporta. Para alguien que busca oprimirnos por el estómago, ideas como que la perfección del hombre está en la libertad y que la conducta libre es la conducta naturalmente buena, constituyen una agresión a sus aspiraciones de control totalitario.
Invertir, producir, dar trabajo, obtener beneficios, distribuirlos, y colocar alimentos al alcance de los venezolanos bajo la reglas del mercado, para Maduro es un delito. Como no le es posible aceptar que el derecho fundamental del hombre es el derecho a decidir su vida.
Libertad de planificar su futuro, de comer y comprar lo que desee y necesite, libertad de transitar, de viajar, de opinar. Todo eso es considerado antirrevolucionario, temen al hombre que decide y es emprendedor… a un tipo de sociedad que naturalmente encuentra su manera de organizar las libertades de los individuos que la integran.
Niegan el derecho del pueblo a decidir de manera soberana, democráticamente, por eso manipulan y oprimen creando necesidades vitales como la escasez, única manera para hacernos dependientes del poder.
Por eso persiguen al que no controlan, aunque perjudiquen al pueblo, que hipócritamente aseguran defender. Por eso desvirtúan las instituciones democráticas, cierran medios de comunicación y ponen presos a empresarios y políticos que se atreven a luchar por mantener las libertades… venezolanos que apuestan por su país, que invierten, dan trabajo y creen en él.
La libertad no puede existir fuera del respeto y del sistema democrático, dentro de él consigue equilibrio, auto-limitándose frente a los derechos de los demás. Hoy en Venezuela los únicos que tienen derechos son las elites del Psuv, ellos cuentan con comida sin colas, con dólares preferenciales sin control, usan y abusan de sus privilegios, utilizan los recursos del Estado como propios… mientras hospitales, escuelas, autopistas, universidades, empresas confiscadas, se derrumban en pedazos, desvirtuando la función del Estado como garante de las libertades individuales y responsable de la paz social.
Los titulares son alarmantes: Polar paraliza producción de gelatinas por falta de empaques, se agota materia prima para el Toddy y los yogurts. Paralizada producción de Mavesa.
Trabajadores de PepsiCola protestan en La Yaguara: “No a la expropiación”. Sundde decomisa a Alimentos Polar 27 toneladas de pasta de planta del Zulia, envasado de Cervecería Polar cuenta con materia prima para 20 días.
Ministro Iván Gil buscaría expropiar Polar antes del 6D. Oficialmente se paraliza planta de producción de jabón en polvo “Las Llaves”, trabajadores de Atún Margarita exigen respuestas ante crisis del sector.
Un galpón tomado, 2 plantas paralizadas y 3 en riesgo. Tras múltiples rumores y advertencias, este lunes la planta Polar de San Joaquín paralizó sus operaciones.
Al lado de esta persecución, como una bofetada al pueblo, se publica la noticia: María Gabriela Chávez, la hija predilecta del fallecido presidente, podría ser la mujer más rica de Venezuela.
Mientras tanto al limitado Maduro, lo único que se le ocurre es intensifica su guerra en contra el sector alimentario, atacando a Lorenzo Mendoza: “… le llegará su sábado”.
En 1935 un joven abogado caraqueño Lorenzo Alejandro Mendoza Fleury se hizo socio principal de la empresa familiar “Mendoza y Compañía”, de fabricar velas y jabones, pasaron a crear una compañía cervecera, así nace Cervecería Polar, con capital totalmente venezolano, en una pequeña planta, al oeste de Caracas.
La fabricación de harina de maíz pre-cocida se inició en 1960, facilitando la vida de la mujer venezolana, luego se fueron integrando otros productos, hasta llegar a la extensa gama de hoy en día.
Pero Polar es más que una empresa, es una filosofía de gestión, donde se conjugan rendimiento y beneficios con la acción social, así nace entre otras iniciativas, el Centro de Atención Nutricional Infantil Antímano, especializado en el manejo de la malnutrición infantil, el Centro de Desarrollo Deportivo Empresas Polar, en San Joaquín.
La Fundación Empresas Polar y el Premio a científicos venezolanos “Lorenzo Mendoza Fleury”. Representan una manera de entender la vida, un compromiso que la propia empresa resume en su presentación: “La filosofía es nuestra manera particular de entender el mundo y relacionarnos con él. Creemos en las personas y en el valor de su trascendencia”.
Hoy en día la dirigen los miembros de la tercera generación, prácticamente unos héroes, se sabe que tiene inversiones en otros países donde podrían seguir produciendo, pero aquí están dando la cara por el país, sufriendo insultos y amenazas, dentro de una realidad donde las garantías de libertad son escasas. Merecen nuestro agradecimiento y solidaridad, comparto el sentido que le dan a su labor, contribuir a la calidad de la vida cotidiana y al servicio del bien individual y común. De esta manera orientan su futuro… entrelazado con la familia venezolana.
Nelson Castellano-Hernandez
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miércoles, 14 de octubre de 2015

NELSON CASTELLANO-HERNÁNDEZ, HUMANIDAD

Reflexionaba sobre lo que en Venezuela estamos perdiendo, como individuos pertenecientes a esta especie. La revolución bolivariana nos arrastró en una espiral destructiva, que nos alejó de nuestra condición natural, intentar hacer un recuento de las desgracias físicas, psíquicas, morales y culturales que hemos vivido, se hace difícil.

Perdimos como seres humanos y como ciudadanos, victimas del odio sembrado para dividirnos.
Para entender la inmensa crisis, tendríamos que remontarnos al inicio, cuando un grupo de militares, traicionando la Patria que habían jurado defender, intentaron un golpe de Estado, con el fin de instalarse en el poder para siempre.
Tenían acuerdos ocultos con Fidel Castro, entregaron los mecanismos de control ciudadano y colocaron un paragua castrista sobre las Fuerzas Armadas, permitiendo la invasión de espías, disimulados entre médicos y entrenadores deportivos, para finalizar regalándoles gran parte de los ingresos petroleros.
Violaron la Constitución y las leyes, con el objetivo de destruir la democracia y los mecanismos con los cuales los civiles podían enfrentar el régimen autoritario. La separación de poderes, la imparcialidad del Poder Judicial y del Consejo Nacional Electoral, rápidamente fueron un recuerdo de una época, en que se podían cambiar gobiernos malos a través del voto popular.
Terminaron por aprobar, de manera anticonstitucional, las reformas rechazadas por el pueblo a través del referéndum nacional, necesarias para atornillarse en la silla y seguir golpeando hacia adentro.
Buscando apoyo de otros países y el vergonzoso silencio internacional, financiaron campañas electorales, regalando y comprometiendo lo que quedaba de la producción petrolera. Evidentemente después de tomar la tajada, que enriqueció a enchufados y a los chavistas “de arriba”.
Al resto había que mantenerlos pobres, para que no se volvieran “escuálidos”… a pasar hambre pues… fue la orden, que la revolución solo se mantiene viva con gente “pelando”. Para garantizarlo destruyeron la producción nacional, expropiaron todo lo que producía, acapararon los centros de distribución de alimentos, los expendios de comida y de semillas para cultivos… con el despreciable objetivo de someternos por el estómago.
Ahora asfixian la Polar, espejo de eficiencia frente al desastre improductivo de las empresas expropiadas por el régimen.
En la Venezuela bolivariana lo que no escasea son las balas y granadas que reciben, milicias, colectivos y bandas organizadas. Las que gozan de impunidad para amedrentar, chantajear, extorsionar, secuestrar y asesinar.
La corrupción ha sido la mejor característica de los políticos bolivarianos. Los que se sienten populares porque se ponen franela roja, los que de manera cínica bailan y cantan por televisión, los que detrás de un uniforme lanzan eructos, arrastran por los cabellos a damas indefensas o le caen a golpes con cascos y patadas, a mujeres, jóvenes y estudiantes… los videos trasmitidos por las redes, dicen más del horror que las palabras.
Aquellos que afirmaban que “ser rico es malo”, en pocos años compraron mansiones, se dan lujos, viajan con divisas sin control, cuando no utilizan aviones del Estado para sus niñeras, poseen los suyos privados. Tienen casas y caballos en Miami, yates y sobre todo muchos dólares depositados en cuentas extranjeras, ubicadas en paraísos fiscales.
Chavista que “se redondea” una suma, corre a instalarse en el Imperio y a abrir su cuenta en Andorra, si comienzan a molestarlo se convierte en “patriota cooperante del norte” y se asegura un futuro tranquilo, a expensas de lo “recolectado” dentro del tesoro nacional. Son expertos en espionaje, extorsión, corrupción, narcotráfico y contrabando, todos son amigos, familiares o testaferros del proceso revolucionario.
Mientras, gracias al gobierno que nos disminuye como personas, no conseguimos comida, hacemos colas denigrantes por un mendrugo y por papel higiénico; no tenemos repuestos, ni medicinas, solo desesperación… sabemos que todo se pondrá peor. Hasta las próximas elecciones, donde a cambio de hundir más al país, conseguirán dinero de sus secuaces internacionales a cambio de hipotecar más nuestro futuro.
Siguen creyendo que somos un pueblo estúpido, que regalando e inundando el mercado con productos baratos días antes de las elecciones, conseguirán los votos mínimos para mantener la fachada… que permita el fraude.
La compleja crisis, va más allá del desastre económico, la agresividad, las malas costumbres, el cinismo, la mentira, el atropello, el irrespeto del otro, de su trabajo y libertad, todo ello televisado y aplaudido por el régimen, son distorsiones a los verdaderos valores del pueblo venezolano. Actitudes que se hicieron costumbre en la boca de Chávez, Maduro, Lina Ron, Diosdado, Iris Valera, Izarra, Acosta Carlez, o un Mario Silva como sus mejores exponentes.
Quienes entre eructos, groserías, burlas e insultos se ocuparon de denigrar la condición humana de cualquiera que no estuviera de acuerdo con lo que estaba pasando.
Tenemos un problema de humanidad, de respeto, de distorsión de principios, de falta de profesionalidad, de esfuerzo, de trabajo. Que enfrenta un gobierno de mediocres y ladrones con ese venezolano de siempre, que se levanta temprano a trabajar, que se esfuerza estudiando en universidades cada vez más estranguladas, que hace colas interminables para llevar comida a su hogar, que creyó una vez y fue traicionado.
Me interpelaban las angustiosas interrogantes de una lectora, que frente al peso del poderoso aparato del estado, sentía sus fuerzas decaer, se sentía cansada mental, emocional y espiritualmente. No es para menos, la debacle es de tal magnitud que no vemos salida posible, algo de nuestra humanidad se pierde frente al inescrupuloso poderío del régimen.
El punto focal de la solución, será la capacidad de reacción, permanecerán los venezolanos como una masa inerme, desorganizada e indiferente o por el contrario reaccionarán.
¿Estará la sociedad contaminada con la ignorancia instalada en funciones de gobierno? ¿Será la propaganda oficial más poderosa que los valores inherentes a nuestra idiosincrasia? ¿La lucha por obtener los bienes que garanticen la subsistencia, pasará por encima de cualquier sentido de ciudadanía, de los principios, valores y normas que dan formas a la civilidad?
Digan lo que digan los escépticos, sí creo que existe un pueblo que puede ser humilde, necesitado, pero decente; un pueblo que tiene dignidad y sabe lo que quiere. Cansado de la burla, harto de la inseguridad y del abuso, Consciente que después de 16 años nos encontramos en el mismo punto, pero cada vez más hondo.
El venezolano necesita ánimo para mitigar el desaliento, serenidad producto de la seguridad, recuperar el optimismo, gracias a la esperanza y sentirse en armonía con el país y con sus semejantes. Allí el punto central de la enseñanza que debemos concluir de la experiencia vivida, la gran tarea de quien pretenda dirigir este país hacia la salida de la crisis.
Recuperar nuestra humanidad a través de nuestros actos individuales y colectivos. Pasa por sanear la economía, exigir legalidad, respeto mutuo, honor y decencia.
Somos un pueblo mestizo, de orígenes diversos, con costumbres, comidas y acentos. Con una historia común, un territorio donde encontramos lagos, ríos, montañas, crespúsculos y amaneceres.
Con horizontes infinitos, playas y naturaleza exuberante, donde siempre supimos salir adelante con brío y entusiasmo, por eso tengo fe, en este pueblo producto de una fusión de culturas, que manifiesta maneras diferentes de ser, pero que cuenta con una sola humanidad.
Nelson Castellano-Hernández
nelsoncastellano@hotmail.com

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miércoles, 7 de octubre de 2015

NELSON CASTELLANO-HERNÁNDEZ, LO PEOR DE LO PEOR

Dictadores, autócratas, títeres, demócratas, militares, civiles, autodidactas y estadistas han comandado las riendas de Venezuela. Gracias a ellos hemos tenido gobiernos malos, regulares y buenos, pero nada como el régimen de ahora, ¡lo peor de lo peor!

El oscuro periodo que vivimos se inició con un iluminado, que rápidamente transformó lo que parecía osadía en una “gigantesca” traición a la patria. El problema era su ignorancia sobre la función de estado y su condición de títere, que cumplía el plan trazado desde el Foro de Sao Paolo… el que prometió una nueva independencia, rápidamente se entregó en manos del sátrapa que admiraba.
Su gestión se convirtió en un circo barato, reducida a discursos, desplantes, desprecio al disidente, promesas, chantajes, limosnas, insultos, expropiaciones y agresiones. Un coctel que condujo inexorablemente a la catástrofe que hoy padecemos.
El desolador espectáculo contó con un buen reparto, el payaso tenía dotes histriónicas y se rodeó de enanos. Fue aplaudido por los países que se beneficiaban del petróleo y por todos aquellos que vieron en él la oportunidad de vengarse de quienes suponían responsables de su pobreza: el Imperio o la iniciativa privada… olvidando que éramos uno de los países latinoamericanos con mayor estabilidad y permeabilidad social.
Mientras se retransmitía el interminable show, los enchufados, los narco-soles, los que promocionan el terrorismo islámico y los corruptos, se apresuraban a adelantar sus fichas y a tomar su “tajada”. Con un pase de mago de pueblo, lograron desaparecer la mayor fortuna que haya ingresado en toda la historia de Venezuela, que por arte de magia, se encontró depositada en las cuentas extranjeras de funcionarios, amigos y parientes.
Los ineptos fueron promovidos para ocupar cargos públicos. Ministros, gobernadores jueces, fiscales, directores y presidentes de empresas del Estado, responsables de divisas, aduanas, fronteras y un largo etcétera con Maduro a la cabeza, son los responsables de la insensatez lograda: ruina, inseguridad y escasez.
Personifican lo expresado por el escritor francés Víctor Hugo: “Es extraña la ligereza con que los malvados creen que todo les saldrá bien”.
Recordemos la afirmación de Jesse Chacón: “Si en 100 días no logramos los objetivos planteados, pongo mi renuncia”, o a Iris Valera prometiendo renovar en tres años la planta física penitenciaria. A la “mini canciller” dirigiendo la diplomacia venezolana por Twitter, un puesto donde la insensatez no basta para ocupar eficazmente una función.
Nos debemos olvidar la “gran labor” de Ramírez a la cabeza de Pdvsa, con sus desastrosos resultados para la industria, sin hablar de la corrupción, de los containers de comida podrida y de las cuentas millonarias en el extranjero.
Pero no bastó con seleccionar incapaces, tuvieron encima que rodearse de lacras, de narcos, guerrilleros y terroristas, de gente mala y sin escrúpulos, habitada por el odio, la venganza. Me aconsejaron no publicar nombres ¿Pero no hacerlo de que serviría?
¿Tiene razón o no Leamsy Salazar, quien era el jefe de seguridad de Cabello, cuando señala al Presidente de la Asamblea Nacional, como el capo del cartel de los Soles o cuando implica a Tareck el Aissami, gobernador del estado Aragua y relacionado con redes islámicas, o a José David Cabello, superintendente del Seniat, ministro de Industria y hermanito de Diosdado? Salazar señala también, como instancia para el lavado de dinero, a la petrolera nacional.
Recordemos algunos amigos y secuaces: Eladio Aponte, ex jefe de la Sala Penal del Tribunal Supremo, quien huyó a Estados Unidos como testigo protegido, a su gran amigo Makled alias “El Turco”, empresario venezolano hoy en día preso por narco. Dueño de la aerolínea Aeropostal, de Transgar, empresa aduanera y de transporte así como la concesión del puerto de Puerto Cabello, la cual reconoció haberla obtenido gracias a sobornos a altos funcionarios del gobierno, entre ellos Acosta Carlez, para la época gobernador del Estado Carabobo.
El régimen cuenta con “joyitas” como Hugo Carvajal, durante mucho tiempo jefe de la Dirección de Inteligencia Militar, con Freddy Bernal, la primera comandante o Jaua, quienes poseen un prontuario como currículo.
Un pensamiento para los francotiradores del puente Llaguno, autores de una masacre oficial o para el portugués João de Gouveia responsable por el asesinato de varios manifestantes opositores reunidos en la plaza Altamira, héroes bolivarianos del siglo XXI.
Posee también su inefable cuota de cínicos, quienes salen en coro defendiendo los desaguisados jurídicos del régimen, por aquello de “miente que algo queda”, Aristóbulo, Saab, Arreaza, Rodríguez y Padrino, entre muchos otros, se igualan a su mejor representante Mario Silva.
Una lista tan larga imposible de resumir. Mención especial merecen un grupo de mujeres con mucho “talento” según la opinión del partido rojo. La tarifada Eva Golinger o las que se llevan la palma del servilismo Tibisay, las Luisas, Iris Valera y la recién llegada al Panteón de la Vergüenza Nacional, la juez Susana Barreiros.
Personifican los más bajo de un ser humano. Como diría el retórico romano Juvenal, “Nadie se hizo perverso súbitamente”. Un mal gobierno es igual a una mala causa, será defendida por medios oscuros y por gente mala.
Asqueado por el comportamiento de esta escoria, buscaba comprensión en la lectura, encontrándome con el personaje bíblico de Jezabel, a quien el rey israelita eligió como esposa, a causa de ella la nación se sumió en la idolatría, la brujería y la inmoralidad.
“La verdad ninguno fue como Acab, que se vendió para hacer lo malo ante los ojos de Jehová; porque Jezabel su mujer lo incitaba.” (1 Reyes 21:25). Al final se cumplió la profecía, ella fue arrojada desde el palacio, pisoteada por caballos y su cuerpo despedazado por los perros. Este final recuerda que los que siembran maldad, serán alcanzados por el juicio de sus acciones.
Alterar la base poblacional de algunos municipios para obtener más diputados en circuitos despoblados que controla el gobierno. Acudir a sentencias sumisas para inhabilitar demócratas, violar normas constitucionales porque la Corte Suprema es una oficina del Ejecutivo, son algunas medidas de los rojos para usurpar el poder.
La presencia castrista en las estructuras de seguridad nacional, la palabra oficial utilizada como arma para amenazar, insultar y calumniar. La impunidad de que gozan los corruptos del gobierno, la destrucción de la producción nacional y de puestos de empleo, la desaparición de poderes independientes, base de la vida democrática, son los mecanismos que utiliza el sistema autocrático instalado en Venezuela.
El Salmo 36, “Dios Habla Hoy” debería ser una advertencia. David, servidor del Señor, alerta sobre la maldad que habita en lo íntimo del corazón, que impide el temor de Dios. Previene al que se cree tan digno de alabanzas, que no encuentra odiosa su maldad y al que aferrado al mal camino no renuncia a él.
En Venezuela peligran la libertad y el futuro de todos. En los años 1700, el irlandés Edmund Burke afirmó, “Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada”.
Tomar partido o permanecer indiferente es una decisión personal, pero no sin consecuencias, una posición nos humaniza, la otra nos acerca a la bestia.
Nelson Castellano-Hernandez
nelsoncastellano@hotmail.com
@nelcasher
Venezuela-Futura, Francia

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jueves, 1 de octubre de 2015

NELSON CASTELLANO-HERNÁNDEZ, LA ABOGADO DEL CHACAL

Apenas verla recordé al personaje de la película infantil “101 dálmatas”, “Cruella de Vile”, después constaté que el parecido no era solamente físico. En noviembre de 1997, cuando realizaba una visita consular al detenido Ilich Ramírez Sánchez, estaba presente su abogado Isabelle Coutant Peyre. Ella pensaba que debía temerle y le recomendó ponerme “en la lista”, lo paradójico es que fuera el Chacal quien terminó calmando los ánimos.

La abogado se interesaba en darle publicidad a su cliente, cuyo ego sobre dimensionado sufría en prisión. Pedía incesantemente audiencias públicas, calificando las reuniones de la Corte como “clandestinas”.
Emitía comunicados descalificando el proceso y mentía sobre el supuesto abandono de los funcionarios diplomáticos. Numerosos informes remitidos al Ministerio de Relaciones Exteriores Venezolano prueban lo contrario.
Su posición contra mí, comenzó por negarme a generar un conflicto ante las puertas de la Sala de Audiencia, también fue consecuencia de la comunicación, que en calidad de Ministro Consejero Jefe del Servicio Consular de la Embajada de Venezuela en París, y por instrucciones del Embajador Hiram Gaviria me tocó dirigirle, recordándole que cualquier calificación de las relaciones diplomáticas entre Francia y Venezuela, era competencia exclusiva de las autoridades oficiales venezolanas.
El no prestarme a su estrategia trajo, entre otras consecuencias, una nota manuscrita del Chacal dirigida al Embajador, en la cual manifestaba en tono amenazador, que no deseaba que volviera a presentarme ante él. Después vino la campaña de prensa en mi contra, las amenazas, la solicitud de expulsión de la Cancillería y un juicio donde me atacó junto a su defendido, que duró 10 años.
Se había instalado un nuevo régimen en Venezuela, Carlos era su preso mimado. Defendido por Miquelena, José Vicente y el propio Chávez, el terrorista se sentía “guapo y apoyado”.
Me difamó, lo mismo hizo con el Estado, las autoridades y jueces franceses. Calumnió a magistrados, al ex Ministro del Interior Pascua y al General de la Armada Rondot, sosteniendo que existían pruebas fabricadas destinadas a enmascarar las razones políticas de la encarcelación de Carlos. Todo parte de una estrategia publicitaria.
La jurista utilizaba una lógica muy simple, es una persona de pocos recursos. Planteó su defensa como una película de segunda categoría… todos son malos e Ilich, actor principal, el bueno.
Como abogado sus argumentos se redujeron a acusar al sistema, las autoridades y a los diplomáticos que no hacíamos lo que quería. Todos sin excepción éramos agentes de los Servicios Secretos Franceses o del FBI americano.
Pero la tarea de promocionar a Ilich resultaba ardua. Lo intentó dentro de sus limitaciones y el pequeño margen de acción que tenía, la historia de Carlos ya estaba escrita. Reposa en la memoria de los muertos redactada con sangre, por más que lo intente no puede convertir al lobo en cordero.
Presumo que la Jurista siente predilección por ciertas causas, lo que la predispuso a enamorarse del “magnetismo” y el “carisma” del prisionero. Entre sus clientes destacamos: Zacarias Moussaoaoui, Chalabi, Mimiche, Kémi Seba, ligados a grupos extremistas como Al-Quaeda, el GIA argelino, a Oussama Ben Landen o a la trinu Ka, todos condenados.
Y uno de los ultimos que terminó rechazándola, Youssouf Fofana, jefe del “Gang de los Barbaros”, condenado por el secuestro y asesinato con extrema crueldad del joven judío Ilan Halimi.
La defensa se propuso redorarle la imagen. Carlos justificó su acción como un “revolucionario internacional”, escribió un libro sin revelaciones, donde justificaba la lucha terrorista y los atentados. Pretendió ser ideólogo del Islamismo Radical, amenazó las democracias tildándolas de podridas, pero se cuidó de no hablar de sus atentados. En el fondo teme a la justicia y oculta los nombres de sus muertos.
Publicó una columna en la prensa venezolana “Desde la Bastilla”, para borrar la imagen de mercenario y mostrarse como un hombre con “ideales”… ¡hasta enamorado! La prensa se prestó al juego de la noticia. “La novia” fue entrevistada, habló del amor, del deseo de Carlos de instalarse en Venezuela, “desde 1966 sueño con regresar a Venezuela para continuar la lucha política”.
El noviazgo parecía un capítulo más de la estrategia publicitaria, a menos que fuera una nueva manipulación de Carlos al sexo débil. Ilich tiene fama de seductor, sus conquistas: Nydia, Nancy, Amparo, Ángela, incluso Magdalena Kopp, son bellas mujeres que se revelaron muy útiles a lo largo de su carrera. La Coutant Peyre es solamente útil.
Algunas lo defienden. Siempre ha sabido utilizarlas, otras por el contrario, como Ángela Otaola, que por permitirle esconder armas, terminó detenida en Inglaterra, olvidando las buenas maneras y por los ingratos recuerdos, contestó a la revista Cambio 16: “¡Déjenme en paz! Llevo más de veinte años sufriendo por un hijo de put@”.
Hoy en día algo más ajada y evidentemente cansada, olvidando los códigos profesionales, la abogado se permite ventilar sus casos en público.
Recientemente encontró una pareja de venezolanos en una recepción, al enterarse de su nacionalidad les expresó su “odio” por los venezolanos, quienes extrañados pidieron explicaciones. Su principal argumento, que no defendían al Chacal, pero sobre todo a causa de ese “sucio” de Nelson Castellano, un hombre peligroso que escribe en la prensa.
El encuentro terminó con una desagradable aclaratoria, la dama venezolana, hija de diplomático conocía el caso y le respondió secamente: pues hizo lo correcto, no se puede ir por la vida defendiendo un terrorista.
Aprovecho para contestarle, convencido que sus contactos gubernamentales le harán llegar esta columna, que un Cónsul, de la época en que la Cancillería venezolana contaba con verdaderos profesionales, tiene una responsabilidad frente al Estado que representa.
Que las amenazas, juicios, insultos, anónimos, calumnias de prensa, ni la persecución oficial, pueden detener las denuncias sobre el peligro que representaba Carlos en el mundo, con sus contactos con el extremismo islámico. Para alertar a los venezolanos, evitando que el petróleo sirviera para financiar al terrorismo internacional.
Para que entienda que Carlos es anacrónico y que el mundo civilizado nunca se rendirá frente a la amenaza.
La jurista tiene un extraño concepto de la Justicia, haciendo referencia a mi persona afirmó: “¿Y que más dice el señor Castellano, que lo llevaron secuestrado a Siria? ¡Pues que investiguen en Siria!”
A menudo se inmiscuye en asuntos de política nacional buscando apoyo del régimen, dejando caer que la oposición venezolana es pro-yanqui y que Carlos es “un peligro real para EE UU”. “Él es una persona muy inteligente y hábil para organizar la oposición contra EE UU… tiene excelentes relaciones con los militantes islámicos. Constituye en un peligro real para ellos”.
Lo chocante es verla justificar los atentados con el argumento: “No tiene sus manos más ensangrentadas que cualquier general de un ejército occidental”.
Como si una muerte justificara otra. Como si la violencia nos exculpara de aplicar nuestras propias leyes. Una apología del crimen, poco digna de un abogado, quien tiene el deber de que triunfe la Justicia y se aplique la fuerza del Derecho.
Solo me queda recordarle, que si las manos de Carlos están “sucias” de sangre como cualquier general, las mías nunca se mancharon protegiendo terroristas.
Nelson Castellano-Hernandez
nelsoncastellano@hotmail.com
@nelcasher
Venezuela-Futura, Francia

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miércoles, 9 de septiembre de 2015

NELSON CASTELLANO-HERNÁNDEZ, EL FUTURO YA NO ES ROJO

El futuro dejó de ser rojo sangre… rojo muerte… rojo represión. El mañana dejó de oler a “gas del bueno”, huele a salida; los venezolanos abrieron los ojos ante una Venezuela completamente destruida, que en su caída se nos lleva la vida misma.

Todas las encuestas serias reflejan la preocupación nacional ante el desastre, la responsabilidad del régimen de Maduro y la necesidad de actuar unidos para salir de él.
El futuro se viste de cambio… ¡urgente! para salvar lo que queda, antes de que sea demasiado tarde, antes de que exploten el caos y la anarquía. Ya nadie espera que el régimen corrija el rumbo, convencidos de que si no hacemos algo las consecuencias serán irreversibles.
Se palpa la rabia, legítima y comprensible, producto de la escasez, la inseguridad y la corrupción. Las masas populares hierven ante la impunidad y comienzan a tomar la justicia por sus manos, nos encontramos frente a un inminente estallido social, del cual el régimen de Maduro será el gran culpable.
Abusaron, despreciaron el venezolano, se rieron de sus esperanzas y con cinismo pretenden seguirlo utilizando. Cada día montan un show nuevo, pretenden distraernos con pan, circo discursos, guerras económicas, cierre de fronteras, que no son sino fábricas de humo para distraernos, mientras preparan la “solución final”, tomar por la fuerza todo el control.
Cuando llegue ese momento, ya no habrá prensa libre que lo publique, ni hospitales que salven heridos, ni capacidad en la morgue para contener más cadáveres. Mientras tanto el Psuv seguirá buscando votos, Tibisay aprobando medidas para beneficiar los oficialistas y Maduro insultando a cuanta institución se proponga para observar los comicios que piensan trampear.
Los que pretenden arrebatar el resultado de unas elecciones que tienen perdidas en el corazón de la gente, ya no buscaran convencer. Les será necesario obligar, cambiar normativas para inclinar la balanza a su favor, dividir la oposición, inventar delitos, enjuiciar dirigentes, inhabilitar más candidatos, utilizar los recursos del estado para propaganda y para comprar conciencias, atemorizar con la Fuerzas Armadas vendidas al gobierno castrista, impedir la observación internacional y cometer fraude… ¿Alguien lo duda?
Como respuesta debemos canalizar la indignación, que nadie pierda la moral, con la dignidad por delante construiremos el escudo ante el cual cada acción populista debe desmoronarse. Nadie se salvará individualmente, juntos podremos derrotar el autoritarismo, unidos seremos fuerza convertida en voluntad, siendo solidarios no podrán arrebatarnos la victoria.
El gobierno rojo colectivo, rojo violencia, rojo por soez y por asesinato, sigue conmemorando golpes de estado, sigue amenazando con que no entregará el poder pese a la crisis económica, la escasez y al escenario de violencia y hambruna con que se tiñe el futuro.
El venezolano no es estúpido, sabemos que no se consiguen productos, porque expropiaron empresas y fincas y decidieron importar todo para arruinar a los empresarios que no controlaban. Sabemos que ya no hay divisas para importar, porque despilfarraron el ingreso petrolero, lo regalaron y lo robaron.
Conocemos quién cuida las fronteras, si hay contrabando, es gracias a la permisividad de la Guardia Nacional. El verdadero contrabando no cruza un puente a la vista de todo el mundo, solo puede salir previa autorización de un funcionario de alto rango.
Comprendemos que no hay guerra económica, ni ataque del imperio, ni guarimbas, ni dirigentes conspirando, solo existe incapacidad por un lado y deseos de oprimirnos por la fuerza, por el otro.
El pueblo está harto de hacer colas, de que asesinen sus familias, porque este régimen consiente la impunidad de los delincuentes. Sabe que lo pusieron al servicio de un proyecto totalitario y rechaza seguir resteado pasando hambre y convirtiéndose en esclavo de los hermanos Castro.
Cayeron el muro de Berlín, y la Unión Soviética, ¿cómo no va a caer Maduro? No bastan constituciones a la medida, ni poderes especiales para legislar, ni decretos espurios, para contener un pueblo decidido… así son las cosas.
Un Congreso que no legisla y que se pone al servicio de un proyecto extranjero no es más que un puñado de traidores que no representan nada. Si lo comparamos con la población venezolana y a la hora de medir fuerzas, no quedará “burro con reumatismo”, como dice el proverbio popular.
La crisis es global, no solo es moral, económica y política, sino también del estado de derecho. El régimen ha diferenciado de manera perversa entre dos tipos de ciudadanos, a los que se les aplican leyes diferentes, al principio solo fue con los dirigentes de oposición, contra los medios o la iglesia; hoy en día se incluye toda persona que proteste ante el desastre nacional.
Lo que hoy señalan las encuestas, no es todavía realidad, es una esperanza que tenemos y debemos construir. Del enfrentamiento entre el pueblo y la camarilla corrupta-pro castrista surgirá un nuevo venezolano, enfrentamos una lucha entre el bien y el mal, entre una sociedad que aspira a vivir con dignidad y un gobierno opresor, desesperado para no perder el poder.
Mantener la fe, creer que otro mundo es posible, pedir y orar para conseguir la fuerza y para distinguir el cómo y dónde, iluminará la senda que pronto deberemos recorrer.
Es poco lo que esperamos del estamento militar, a menos que surja de abajo, los altos mandos están comprometidos en actividades contrarias a la ley, su responsabilidad en la gestión de gobierno, el narcotráfico, el contrabando, el robo de divisas, los involucran de manera insoportable.
El nuevo país debe responder al trágico desenlace de la crisis venezolana. Tendrá que ser coherente con la realidad, con la cultura, con las tradiciones, con los valores ciudadanos.
Tendrá que insertarse en una sociedad internacional moderna, donde la globalización tiene más poder que los estados, será el rescate de la patria chica para darle raíz a una Venezuela moderna, donde se recuperen la gobernabilidad, y el estado de derecho, donde la separación de poderes sea verdadera para que funcione un verdadero control. Una democracia basada en el reconocimiento del otro y en el respeto de los derechos humanos inalienables.
No se pueden permitir más desviaciones totalitarias, la destrucción de todo lo difícilmente logrado en 40 años de democracia. A Chávez, Maduro y su combo le bastaron 16 para arrasarlo, con la subsiguiente perdida de legitimidad en el desempeño de sus funciones.
En eso de buscarle raíz a una Venezuela nueva, recordé a uno de nuestros personajes más querido y verdaderamente popular, no por eso menos sabio: Simón Díaz. Sus palabras muestran la fibra de la que están hechos, los que no nos rendimos: “el llanero es del tamaño del compromiso que se le presente”.
Nelson Castellano-Hernandez
nelsoncastellano@hotmail.com
@nelcasher

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viernes, 4 de septiembre de 2015

NELSON CASTELLANO-HERNÁNDEZ, EL LASTRE

Maduro es un peso muerto, un lastre para el país, enfrentamos una crisis sin precedentes, la situación más delicada de nuestra historia, con un gobierno dirigido por un incapaz. Las posibilidades de salir bien de este impase son ínfimas, si no nos liberamos de ese peso que como una sobrecarga nos arrastra inexorablemente al fondo.

El país tenía problemas, diferencias que impidieron que tomáramos la altitud que debíamos. Se dieron las condiciones propicias, para que personajes oscuros manejaran a su favor la angustia existencial del venezolano, de esta manera lograron despertar atavismos anclados en el subconsciente.
Un pueblo cansado, de injusticias, escándalos, corrupción. Olvidado económica, política y socialmente, terminó divorciado de sus dirigentes.
Las elites políticas, financieras, industriales, militares, empresariales, sindicales, todas fueron responsables del distanciamiento. Las “orejeras” les impidieron ver la necesidad que existía a su alrededor, unos por acción otros por omisión tenemos parte de culpa, sin hablar de aquellos que su único interés fue lucrarse o abusar del poder, de la palanca o del negocio redondo.
Así tuvimos presidentes con amantes dando órdenes, banqueros robando los depósitos de sus clientes, militares comerciando con supuesta chatarra militar y otros ocultando la conspiración de los bolivarianos. Presenciamos empresarios queriendo tomar el poder político, partidos políticos financiados con el erario público y otros con los presupuestos universitarios… y ahora nos extrañamos.
El terreno era fértil para apelar a bajos instintos, al caudillismo, a la venganza, al primitivismo. Los “espíritus malos” merodean alrededor de la desesperación, prestos a aprovechar cualquier malestar, para tomar el control de una situación precaria y utilizarla en su provecho.
La época era propicia para emprender correcciones, sin embargo una mayoría prefirió tomar un atajo… craso error. Así llegó Chávez y cuando Dios nos tendió una mano y se lo llevó, los Castro que merodeaban alrededor de la carroña, impusieron a Maduro.
Pero no se confundan la gente no votó por esto, se hicieron unas promesas que fueron traicionadas, se despertaron esperanzas solo para manipular las masas populares. Nadie quería al Gobierno Cubano dentro de Venezuela, ni que regalaran los ingresos petroleros. Ni que comprometieran nuestro futuro a los chinos, ni que crearan colectivo, milicias y zonas de paz, autorizados para acabar con la vida de 25.000 venezolanos cada año.
El pueblo tampoco votó para que los Chávez enriquecieran, para que enchufados se robaran las divisas, ni para implantar el narcotráfico y la guerrilla colombiana en nuestra tierra. Mucho menos para que acabaran con la producción de alimentos y los puestos de trabajo.
En realidad nunca esperó que intentaran someterlo, callarlo y chantajearlo, menos qué debía aceptar todos esos abusos, bajo la represión de la bota militar.
Como salir de esto, juzgue usted, existe un demagogo que vocifera “Vamos a lanzar un plan arrasador contra los bachaqueros”, “Tengo pruebas sobre vinculación de la derecha con Exxon Mobil”, “Venezuela será una potencia económica con alimentos para exportar”, son algunas de las últimas declaraciones ininteligibles, de ese estorbo que está sentado en Miraflores.
Cuando no se encuentra persiguiendo iguanas opositoras, denunciando guerras inexistentes o sabotajes, está hablando con pajaritos y multiplicando “penes y panes”.
Frente a nuestros ojos, un espectáculo desolador de incompetencia, sin ninguna posibilidad de credibilidad, dado los “milímetros de segundo” con los cuales funcionan sus neuronas.
Venezuela cuenta las horas que faltan para el colapso y el ciudadano común, se encuentra espectador de la destrucción de su precaria realidad. Nadie puede asegurar que vendrá después, ni siquiera si recuperaremos una verdadera democracia.
La impunidad reina, nadie en el gobierno responde de sus actos, por un lado los funcionarios, bajo la ficción que jamás entregaran el poder y por el otro los colectivos y gangs, confiados en que a los funcionarios del Estado les conviene una impunidad, indispensable para atemorizar, reprimir y encerrar la población venezolana en sus casas-cárceles.
Nada es casual, violencia, escases, dependencia, ruina de la producción, cierre de empresas, de medios de comunicación, pérdida de empleos, abuso de autoridad, atropellos, presos políticos y a todo el que proteste. Todo orquestado para paralizar al más “pintao”.
¿Qué nos queda por ver? frente a los anaqueles vacíos, las colas y las peleas por un pollo o un paquete de harina PAN, constatamos que Maduro, sus ministros y enchufados no paran de darse la gran vida. Viajes, giras, automóviles y aviones de lujo, mansiones, yates, relojes de marca, créditos adicionales, que duplican el presupuesto para gastos suntuarios, terminando con la noticia que María Gabriela Chávez, es la mujer más rica de Venezuela.
El gobernó no corrige el rumbo, no realiza ajustes ¿Con cuál intención? ¿Qué pretende? Como explicar que agarraron un país petrolero, con recursos, con problemas pero con esperanzas y lo convirtieron en un pueblo hambriento, sin futuro y donde nada funciona.
Dos cosas pueden explicarlo, primero que existe una gran diferencia entre Maduro y cualquier dirigente de la oposición, que el segundo fue a la escuela… que abrió un libro y se formó. La segunda razón es que obedecen a un proyecto extranjero, que no le interesan los venezolanos, solo el ingreso petrolero para construir una realidad que no es la nuestra.
Así lo confirmó durante la II Plenaria del Consejo Presidencial de las Comunas: “Dice el comandante Fidel que el gran tema de la humanidad es el agua y los alimentos. Y Venezuela tiene en sus dos manos agua, clima estable, tierras y pueblo para trabajar y producir los alimentos que necesitamos cada vez más y para convertirnos en lo que debemos ser… y así debemos jurar hoy 15 de agosto. Venezuela tiene que ser una potencia económica productora de alimento para nuestra patria y para la patria grande”. Prueba de que aquí se trabaja para el gobierno cubano.
Todo ha sido un fraude para oprimir al pueblo. No existe libertad de opinión, las cárceles acogen presos políticos y estudiantes que se atrevieron a disentir, crearon los colectivos y las zonas de impunidad.
La gente pasa hambre, consecuencia de expropiar todo lo que producía y a pesar de la propaganda oficial sobre la autonomía alimentaria. Arruinaron PDVSA, se robaron las divisas, y ahora raspan la olla con las reservas.
La misión Vivienda no pasó de un engañó publicitario, nadie sabe cuántas viviendas se construyeron, ni cuanto costaron, ni donde ni quienes las recibieron. Contratos millonarios con Irán, Uruguay, Bielorrusia, Turquía, Ecuador, España, China, Rusia, Portugal, Brasil y Cuba, debieron servir para solucionar el problema de vivienda, no para enriquecer a los chavistas del alto gobierno. Lo único que defienden es a los corruptos, ladrones, narcos soles, colectivos, pranes y sus familiares.
Es necesario actuar, cuando un barco es sorprendido por una tormenta en alta mar, lo primero que se tira por la borda es el lastre… para evitar que el peso no arrastre al fondo. Esteì régimen se ha convertido en una amenaza nacional. La gente está preparada para reaccionar, para votar contra la cultura del odio… si no queremos naufragar ya sabemos lo que tenemos que hacer.
Nelson Castellano-Hernandez
nelsoncastellano@hotmail.com
@nelcasher

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miércoles, 26 de agosto de 2015

NELSON CASTELLANO-HERNÁNDEZ, EL CONEY ISLAND ABSURDO

El nombre viene de una isla situada al sur de Brooklyn, en la ciudad de Nueva York, y terminó convirtiéndose en sinónimo de parque de atracciones debido a las diversiones propias de una feria que instalaron allí. Nuestra historia comienza en un Coney Island de pueblo, situado por allá… al norte de la América del Sur.

Tenía menos de 40 meses funcionando, se habían hecho esfuerzos por que las atracciones fueran modernas. Como la sociedad que aseguraba la gerencia era joven, las cosas no eran perfectas, improvisaban por falta de experiencia o por ganarse unos reales, el público no cuidaba las instalaciones y las cosas no se reparaban a tiempo.

Sin embargo el parque de atracciones era el orgullo del pueblo, el más moderno de América Latina, el precio de entrada resultaba caro para muchos de los habitantes, pero aunque con menos frecuencia, todo el mundo lo había visitado, los niños corrían alborozados, los papás miraban de reojo las chicas que se paseaban y las mamás les formaban un zaperoco.

Quién de sus habitantes no sintió que los caballitos, los carritos chocones, el luna park, la rueda o el laberinto macabro, les convertía en un llanero solitario, en astronauta, en corredor de fórmula 1 o en un valeroso explorador.

En el pueblo eran felices y no lo sabían, quizás por eso comenzaron a escuchar a los azotes del barrio, los habían expulsado varias veces del parque, porque molestaban a los niños, se emborrachaban, querían montarse en las atracciones sin pagar, escupían en el suelo y gritaban groserías frente a las damas, muchos maridos terminaron a puños por las faltas de respeto a sus esposas.

Rompían las instalaciones por placer, reventaban las botellas de cerveza contra el piso, estaban invadidos por la envidia, detestaban el éxito que habían tenido los que construyeron el Coney Island. Los malandros comenzaron a reunirse de noche para planificar tomar el control del parque, fueron aconsejados por un grupo que rumiaba su desencanto existencial, estaban al final de sus vidas y nunca lograron construir algo que funcionara.

Entraron a escondidas una noche oscura, rompieron los candados, mataron al “guachimán”, que era del barrio también y que conocían desde chicos, gracias a eso lo sorprendieron. Bien temprano pusieron una pancarta, ahora el parque es de todos… del pueblo, todos a vivir dentro de la “máxima felicidad”… no más trabajo, prometen “freír en aceite las cabezas de los antiguos gerentes del parque”.

Decretaron: las “cotufas” serán gratis, al igual que las bebidas gaseosas, abrieron las puertas de par en par y la gente entró como una turba. Comenzaron a repartir la cerveza gratis, debían ser más populares y dos día después todo el mundo estaba borracho ¡y sobre todo eufóricos! Entusiasmados gritaban, ¡Uh! ¡Ah! ¡Los malandros no se van!

A las pocas semanas un hombre se despertó de su borrachera, lo que vio a su alrededor lo dejó atónito, había vómitos, botellas, restos y ratas por todos lados, la gente se encontraba regada roncando, los niños lloraban porque tenían hambre, los más grandecitos recogían restos de algodón de azúcar y de cotufas del suelo. Consecuencia de que todo era gratis la gente no las consumían completamente, las tiraba para pedir una nueva, eso felizmente permitió sobrevivir los primeros meses a mucho niño abandonado.

El individuo se “espabiló”, no encontraba a su mujer ni a sus hijos, pero se fue a lo que parecían las oficinas para pedir ayuda, descubrió a todos dormidos, empezó a gritar llamando la atención, los malandros se molestaron y lo echaron a patadas.

Como comenzó a despertar a la gente, reclamando por el desastre que veía, el “colectivo” que acompañaba los malandros, lo agarró y lo encerraron en un sótano debajo de las maquinas que hacían más ruido, así ocultaban sus gritos.

El gran malandro percibió la primera señal de peligro, convocó la banda y concluyeron “la fiesta debe continuar”, rompieron la caja fuerte y sacaron todos los reales, compraron más cerveza y comida, la pagaron en efectivo para quedarse con unos “realitos” de comisión, por si acaso decían.
Los viejos les aconsejaron encadenar la puerta, pero esta vez con la gente adentro, así nadie podría salir y tendrían controlado el pueblo, Comenzaron a poner nuevos carteles con instrucciones, la atracciones eran obligatorias, impusieron las cola y obligados todos debían montarse, las maquinas no se detendrían nunca, giraban y giraban sin parar.

Repartieron los peluches, los peces de colores y cuanto premio existía en las atracciones de tiro al blanco.

Los engranajes chirriaban, se recalentaban, la gente obligada esperaba en fila con el rostro lívido, viendo las caras aterradas y descompuestas de los que bajaban, varias personas no resistieron, y entre el miedo y alcohol sufrieron infartos. Los cuerpos eran inmediatamente ocultados, para no inquietar la opinión pública, al que lo comentaba también lo desaparecían.
El parque comenzó a oler mal, los desechos se descomponían por todos lados, las maquinas fallaban constantemente por el uso indebido, nada se reparaba, la que se dañaba definitivamente era desarmada y decían que las iguanas habían mordido los cables. Luego salía una comisión a venderla como chatarra a los pueblos vecinos.

Por falta de mantenimiento algunas atracciones explotaron, acusaron a un pueblo vecino del norte y al señor que tenían encerrado en el sótano, imputado por conspiración con el pueblo norteño, el mismo que les compra la chatarra.

Los que negociaban con los malandros eran los responsables de venderla, se iban de viaje con toda su familia, gastaban tanto que lo que traían no era suficiente para alimentar al pueblo “feliz” encerrado dentro del parque.
Los enchufados temían perder sus privilegios, así que comenzaron a comprar alimentos y medicinas a punto de vencerse para repartirlas, así obtenían más cantidad y podían quedarse con más comisiones. Los malandros sabían lo que estaba pasando, pero no hacían nada, los necesitaban, con ellos los otros pueblos no hacían tratos.

En 16 meses que tienen con el control del parque, han destruido todo, la gente comienza a protestar, están bravos pero todavía callan, se sienten presos y aunque lo proclame una gran pancarta no están felices. Escasea de todo, se sienten ansiosos y deprimidos, se percibe una energía contenida que puede terminar en violencia.
Para protegerse los malandros trajeron perros del extranjero, famosos por ser sanguinarios, junto a ellos colectivos y milicianos, a quienes les tiran las migajas.

Las personas deambulan como zombis, perdieron su pueblo, el parque no da identidad y no entienden que les pasó. Tratan de reunirse solo en familia, no confían en nadie, intentan sobrevivir.

Los malandros se pusieron uniforme y medallas, se sienten importantes, crearon una bandera, una oración y un altar, allí obligan a todos a reunirse para escuchar discursos maratónicos del malandro mayor.

Dicen que han creado al hombre nuevo que destruyeron las “viejas mañas del pasado”. Olvidan que existe una persona encerrada en un sótano, a quien pueden prohibirle todo, menos pensar… la gente afirma que se escucha una voz que viene de la tierra, repite siempre una palabra: ¡Libertad!

Nelson Castellano-Hernandez
nelsoncastellano@hotmail.com
@nelcasher

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jueves, 13 de agosto de 2015

NELSON CASTELLANO-HERNÁNDEZ , LA MALA HIERBA

Creció y se extendió por todo el territorio nacional, hasta ser capaz de estropear lo construido con esfuerzo, por no arrancarla a tiempo estropeó los cultivos, la semilla sembrada en años de democracia y hasta las flores del jardín. 

La mayoría ingenuamente dudaba de su capacidad para proliferar en condiciones adversas, creían en la solidez de nuestras instituciones, en la madurez democrática del pueblo venezolano, en la sensatez de nuestras fuerzas armadas.

Por eso nos descuidamos, por eso creció en el lugar donde no queríamos y se apoderó de la pradera, donde pastaban los becerritos y el caballo viejo del tío Simón.
La naturaleza exuberante, los paisajes… los llanos, montañas y lagos se fueron contaminando, hasta quedar inaccesibles al ciudadano común. Seguían allí, pero no fue posible recorrerlos de nuevo, demasiado peligroso, la mala hierba convirtió el mundo exterior en algo hostil, donde los ciudadanos terminaron igual que presos, confinados a casa por cárcel.
Nació verde, camuflada con uniforme militar, pasaba desapercibida entre la buena simiente, pero cuando hizo raíz cambió rápido de color, volviéndose roja, como la sangre derramada por los libertadores o por los estudiantes. En realidad era roja por color en que están manchadas las manos de los hermanos Castro.
La mala hierba nunca muere dice el dicho popular, lo cierto es que posee una alta capacidad de dispersión y es difícil de erradicar. Apenas se instala comienza a disminuir el rendimiento de los cultivos, baja la producción, se produce la escasez de alimentos y se instalan las colas y el hambre.
En Venezuela la mala hierba se apoyó en especies invasoras, a algunos ciudadanos les parecieron exóticas, pero alteraron el ecosistema natural. Con un acento de colorido diferente, originario del Caribe, terminaron por alterar valores, principios, controlaron instituciones, tribunales, registros, organismos de identificación y comunicación, hasta lograron desplazar la flora y nata de los que habían jurado defender la Constitución y la Patria.
De lejanas tierras llegaron otras especies, del Medio y Lejano Oriente, de la Rusia eterna, su savia eran los dólares, las compras de armas, el uranio o parcelas de territorio donde prosperar sus cultivos. Justo de al lado llegaron otras, no nacían aquí, pero transitaban para acceder a los mercados internacionales, donde fumarlas, inyectárselas o aspirarlas resultaba un negocio que corrompió las bases nacionales y terminó salpicando a toda la estructura castrense.
Las plantas invasoras, contaron con la cooperación de las parasitas, las que se han dedicado a vivir de las otras, esas especies abonadas por divisas, renta petrolera, comisiones, tráfico y reservas, un estiércol en su mayoría extinguido hoy en día, menos el llamado tráfico, que ha prosperado tanto que hasta es reseñado en la prensa norteamericana. Evidentemente los del norte, preocupados por lo suyo, desean proteger su simiente, las generaciones futuras.
La mala hierba contó con quien la cultivara, politiqueros, golpistas, resentidos, comunistas recalcitrantes, enchufados y bolichicos, como cualquier persona mal estructurada, o por intereses inconfesables, se prestaron con permisividad y falta de buen juicio, permitieron su propagación, decidieron aprovechar lo que podían conseguir de hongos y malas hierbas.
Es bueno recordar que un país con problemas y con gente que sufre de privaciones, era terreno fértil para que ingenuos y olvidados, fueran engañados con una supuestas cosecha, que solo existía como producto de una campaña publicitaria.
Los problemas sociales y las necesidades regaban el sentir de los sectores marginados, terminaron propiciando las condiciones agro-ecológica-sociales que permitieron el desarrollo de los focos de infección que dieron origen a la situación de riesgo existencial que sufrimos.
La apología del delito, la demagogia, el populismo, el autoritarismo, el abuso de poder floreció en tierras que antes albergaron, café, maíz, ganado, arroz y también pozos de petróleo e industrias siderúrgicas.
En un pasado no muy lejano tambien fueron tierras donde existía la caballerosidad, donde se podía pasear, salir de fiesta, tomar cerveza, agarrar el carro e irse a la playa o a la Gran Sabana, sin que una bala “colectiva”, segara la vida destinada a crecer en familia.
Necesitaremos aplomo y entereza para segar la mala hierba, la que se extendió como una plaga, en su pasto se reprodujeron bichos, virus y bacterias, enfermando organismos, causando daño a las personas, a la sociedad y produciendo alteraciones a la economía nacional. Cual las siete plagas de Egipto, arrasaron con el territorio, la libertad, la educación y el progreso.
Lo que aquí sucede es la obra de la mala hierba en “conchupancia” con la “plaga humana”, con su impacto medioambiental dentro de la población que nació y vive en esta tierra. Se consideran plagas, por los daños causados traducidos en pérdidas en la cosecha o en la vida útil del lugar donde se hospedan.
Estos animales, plantas y microorganismos dañinos destruyeron nuestra producción, tanto de los productos frescos y almacenados, como de la gente y la generacion de relevo. Llegó la hora de combatirlas hasta erradicarlas, necesitamos desyerbar, fumigar, arrancar, para después dejar descansar esta tierra, para después utilizar fertilizantes manejados de manera inteligente.
En todo caso es preciso contar con soluciones innovadoras, resultado de la evolución de la ciencia, la tecnología y las nuevas realidades. Para ello es necesario estar preparado, la improvisación, la inexperiencia, la desidia y el irrespeto de los ciclos naturales de la tierra, jamás han sido garantía de producción.
Esos entes que pululan en las esferas del poder parecen personas, pero se pueden agrupar en animales superiores (insectos, ácaros, aves, roedores, colectivos, círculos bolivarianos, chavistas, larvas, moscas y gusanos); Microorganismos (virus, micro plasmas, bacterias, hongos y socialismo del siglo XXI); plantas superiores (malezas, enchufados y bolichicos) y enfermedades (microorganismos patógenos, narcos, terroristas, extremistas y castristas).
Conocemos el peligro de la presencia de la plaga, del daño causado por esos entes bióticos que producen daños económicos, físicos y psíquicos, y que actúan contra los intereses de las personas.
La situación actual es grave, el “rancho está ardiendo” porque el territorio arde también, el verano y las plagas despiertan indignación, pasaron y arrasaron con todo.
El chavismo intento venderse como un frondoso árbol, un nuevo Samán de Güere bajo el cual cobijarse, terminó siendo una pócima de hierbas venenosas. Que aunque la vistan de seda, le coloquen títulos de eterno, falsifiquen su firma para legitimar situaciones anticonstitucionales, le construyan un altar para la magia negra e invoquen santeros y “babalaos”, nunca fue ningún gigante, tan solo una rama seca de una planta que murió, porque se separó de su raíz.
Necesitamos desesperadamente establecer una cuarentena que permita limpiar el territorio, así como al “científico sanitario” que se convierta en el líder de la descontaminación, una especie de Atila democrático que detenga bajo su planta el crecimiento de la mala hierba, tal como pretendía el rey de los hunos, allá por el año 400 d.c.
Nelson Castellano-Hernandez
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