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miércoles, 15 de abril de 2015

JOSÉ TORO HARDY, ¿QUÉ PDVSA ES ESA?

Es imposible no formularse esta pregunta.  Se trata de una empresa que era el orgullo de Venezuela. Había llegado a ser la empresa más grande de cualquier tipo de toda la América Latina. De acuerdo con Petroleum Intelligence Weekly ( prestigiosa publicación internacional en materia de hidrocarburos), PDVSA era en 1997 la segunda mayor empresa petrolera mundial, solo superada en aquella época por Saudi Aramco de Arabia Saudita, pero mayor que las grandes transnacionales conocidas como las “Siete Hermanas”. 

Según cifras suministradas por ellas al Seccurities and Exchage Commission,  al comparar los indicadores financieros de las principales empresas petroleras privadas del mundo -Exxon, Texaco, Shell, Mobil, Amoco, Chevron, Arco, BP-  PDVSA era la que tenía menores Costos y Gastos sobre Ingresos totales, mayor Utilidad en Operaciones sobre Ingresos Totales, mayor Utilidad Neta sobre Ingresos Totales,  mayor índice de Solvencia (Activo Circulante sobre Pasivo Circulante),  menor  Endeudamiento, mayor índice de Solidez (Total Pasivo sobre Total Activo), era la segunda empresa petrolera con mayor Rentabilidad (sólo superada por Amoco). Todos sus indicadores financieros y de operación evidenciaban el éxito de sus administraciones.

La PDVSA meritocrática,  era una tacita de plata. Resulta difícil entender como aquella empresa que había experimentado un crecimiento excepcional en poco más de un cuarto de siglo, haya podido sufrir tal devastación en menos de tres lustros como la PDVSA “de todos” .  Nuestra casa matriz petrolera hizo aportes extraordinarios a la economía venezolana. Sin embargo, en la actualidad es una empresa enferma, cuyo personal pasó de unos 42.000 trabajadores supera los 110.000, cuyo endeudamiento es alarmante,  cuyas instalaciones se encuentran en deplorable estado de mantenimiento, que perdió el rumbo y que se transformó en un antro de politiquería.  La impresión generalizada es que de sus pozos en lugar de petróleo lo que mana es corrupción.

La producción petrolera de Venezuela cayó de unos 3.700.000 barriles diarios en 1999 a una cifra que según publica la OPEP (Tabla 5.4, pág 63 del informe Oil Market Report, marzo del 2015), pudo haber llegado en febrero a unos 2.344.000 barriles diarios. 

Para colmo, PDVSA ha pasado a ser una de las principales responsables de la inflación que padece Venezuela.  En efecto, dado el fuerte déficit en su flujo de caja, el BCV (que ahora es uun apéndice del gobierno) está obligado a imprimir ingentes cantidades de bolívares sin respaldo para cubrir los gastos de la empresa. El resultado es que esos bolívares sin respaldo se incorporan al torrente monetario, causando el feroz incremento de los precios que padecemos los venezolanos. De hecho, para diciembre del 2014 el financiamiento del BCV a PDVSA alcanzaba a Bs 672.866.632 millardos lo cual contribuía fuertemente a que la liquidez monetaria del país aumentase en un 65%

Para entender por qué está pasando todo eso, vale la pena echarle un vistazo al informe  basado en  el Plan de la Patria sobre Lineamientos Estratégicos de PDVSA del año 2014 aprobado en la Primera Asamblea de Accionistas de la PDVSA que tuvo lugar el 6 de mayo del 2014. Ciertamente lucen como lineamientos estratégicos grandielocuentes, pero quizá no muy apropiados para una empresa petrolera. Si los temas que ocupan la cabeza de los burócratas de PDVSA tienen que ver con el “equilibrio del Universo”, “la paz planetaria” y “la salvación de la especia humana”, no me extraña que no tengan tiempo para ocuparse de cosas tan banales como los yacimientos de hidrocarburos, el mantenimiento de las instalaciones y los mercados petroleros.

Lineamientos Estratégicos de PDVSA aprobados en Asamblea de Accionistas:

“Objetivo Histórico No.1: Defender, expandir y consolidad el bien más preciado que hemos reconquistado después de 200 años: la Independencia Nacional” (pág 287)

“Objetivo Histórico No. 2. Continuar construyendo el socialismo bolivariano del Siglo XXI, en Venezuela, como alternativa al sistema destructivo y salvaje del capitalismo” (pág 292)

“Objetivo Histórico No. 3: Convertir a Venezuela en un país potencia en lo social, lo económico y lo político dentro de la Gran Potencia  Naciente de América Latina y el Caribe, que garanticen la conformación de una zona de Paz en Nuestra América” (pág 294)

 “Objetivo Histórico No. 4: Contribuir al desarrollo de una nueva Geopolítica Internacional en la cual tome cuerpo un mundo multicéntrico y pluripolar que permita lograr el equilibrio del Universo y garantizar la Paz Planetaria” (pág 299)

 “Objetivo Histórico No. 5: Preservar la vida en el Planeta y salvar la especie humana” (pág 300).

Cada uno de los Objetivos Históricos antes citados son ampliados en una infinidad de sub objetivos, muy largos para publicar en este artículo, pero que constituyen un entramado de monsergas dogmáticas que muy poco tiene que ver con los lineamientos estratégicos que deberían servir de base a la buena administración de una empresa petrolera.

José Toro Hardy
petoha@gmail.com
@josetorohardy

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lunes, 5 de enero de 2015

MARÍA CORINA MACHADO, DE LA DEBACLE A LA RECONSTRUCCIÓN

MARÍA CORINA MACHADO
En 12 meses Venezuela es otra. En enero de 2014 el régimen alardeaba de los resultados electorales municipales y de su respaldo popular; lucía cohesionado, “guapo y apoyao”. La sociedad venezolana se veía desconcertada, triste, paralizada. Dentro y fuera del país pocos creían en un cambio político en el corto plazo.

Comienza el 2015 con un régimen colapsado, sin gobernabilidad ni legitimidad. A lo interno, sus facciones están irreconciliablemente enfrentadas y los disidentes denuncian persecución. El mundo finalmente reconoce y denuncia el carácter dictatorial de un régimen que viola masiva y sistemáticamente los derechos humanos.

Maduro optó por profundizar las causas de la tragedia: mayor control de la economía y la sociedad; corrupción, censura y represión. Su ineptitud y falta de autoridad hacían imposible esperar una “rectificación”, así sólo fuese cosmética. Ni la caída estrepitosa de los precios del petróleo logra que entienda su fracaso. El que sí lo entendió fue Castro; abandona el barco antes del naufragio.

Hoy, el drama económico obliga a las familias venezolanas a groseras e injustificables penurias para sobrevivir. Esta indignación se exacerba con la desfachatez de “los poderosos” robándose lo que queda.

El lamentable espectáculo de la “renovación” de los Poderes Públicos evidencia el grado de descomposición moral del régimen en su etapa terminal, y lo debilita aún más. Creer que sólo con diálogo político era posible un resultado distinto, es más que ingenuidad. Además de esta lección, este atropello arroja una consecuencia positiva: ahora nadie podrá cuestionar que enfrentamos una dictadura.

En 2014 los ciudadanos reaccionamos, nos encontramos en la protesta cívica y demostramos el poder del pueblo unido, en la calle, decidido a conquistar su libertad. Las poderosas razones para exigir la salida a la crisis que motivaron la histórica movilización de 2014, han crecido en una mayoritaria y profunda conciencia sobre lo urgente e inevitable del cambio de régimen.

Así empezamos el 2015: frente a la inminencia del cambio. Los dolores, sacrificios y logros de este año que termina son lecciones y energía para concretar la transición a la democracia e iniciar la reconstrucción de nuestro país.

Maria Corina Machado
mariacorina@dm-4.com
@mariacorinaYA

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martes, 25 de noviembre de 2014

MIGUEL BAHACHILLE M., ¿SE PUEDE CONTINUAR ASÍ?

MIGUEL BAHACHILLE M.
A partir del 2000 la nación entró en un período de nihilismo hedonista y frenesí colectivo estimulado por un populista que creyó "ganarse el mundo" con la riqueza provenida del incremento de los precios del petróleo. Se crearon programas inorgánicos (Misiones) que ahora se revelan como sosiegos engañosos y utópicos. 

Chávez se valió del "buen viento político" para modificar mediante un dudoso referéndum (2009) la todavía nueva Constitución, por cierto suscitada por él, que en nada favoreció lo sustancial de nuestra sociedad. Por el contrario el cambio fue para instituir lo peor: la reelección presidencial indefinida.

Comienza así la debacle. "De repente" un número creciente de trabajadores y aprendices de intelectuales se descubrieron enemigos de la economía de mercado de la cual habían usufructuado desde su nacimiento para inscribirse en un hosco proceso cuyo epílogo es la decadencia del país. Por otra parte, también "de repente", casi todos los medios soslayadamente se "hermanaron" con la revelación revolucionaria, pero eso sí, sin descuidar el llenado de sus busacas.

Gobierno y medios, en conjunción, generaron o reforzaron mensajes promovedores de la nueva mentalidad revolucionaria para convencer al pueblo de la vacuidad y naturaleza destructiva de los valores del capitalismo; que los jóvenes de origen humilde estaban en mejor condición para juzgar lo que ofrece el socialismo contra la "pútrida sociedad de consumo". Miles de millones en publicidad se destinaron y siguen destinándose para desfigurar el ímpetu de jóvenes inconformes en vez de promover su progreso.

El epilogo de esa utopía, una vez agotados los recursos semánticos aunque no del todo los financieros, es la más rotunda frustración colectiva tanto en lo social como en lo económico. El intervencionismo trajo consigo incertidumbre e incremento de los conflictos. ¿Soporta el país la continuidad de los edictos que rezan?

1-Aceptar que la inflación del 2014 de 75% (según Fedecámaras) se prolongue como patrón de consumo para los años sucesivos. La revolución se mueve por sus propias motivaciones. La carestía será atendida combatiendo "la guerra económica".

2-Resignarse ante la violencia de grupos parapoliciales (Colectivos). Estimular la manumisión humanista de condenados por crímenes, así sean atroces, que logren dominar 4 idiomas. Seguir obviando la anarquía incontrolada de motorizados que crean un clima de miedo comparable al de los países en conflagración.

3-Desestimar las condiciones arruinadoras de la infraestructura vial y desaplicación de las leyes de tránsito ante los frecuentes accidentes de transportes masivos con saldos mortales.

4-Obviar los factores de corrupción sobre cualquier gestión rutinaria ante entidades con potestad de otorgar documentos públicos; o al adquirir bienes de consumo ordinarios controlados por el Estado como cemento y cabilla.

5-Estimular la huida de jóvenes que buscan referentes en países desarrollados y premiar a aquellos que permanezcan en el país obviando la carencia de profesores en Matemáticas, Física y Química. ¡La revolución no los necesita para su designio igualitario!

6- Derogar la "mala costumbre" de médicos venezolanos que insisten formarse en las prestigiosas Escuelas de Medicina tradicionales e inscribirse en el auge yerbatero traído de Cuba. Los medicamentos patentados están en revisión pues sólo sirven para enriquecer a corporaciones extranjeras usureras. ¡Fuera esos médicos!

No, no se trata de ironías sino de una latente realidad. El país vive un clima general de miedo y angustia en el cual la gente consagra su ingenio para protegerse del ambiente hostil y no para producir ideas constructivas. El Gobierno insiste con diatribas para minimizar opiniones divergentes como prolegómeno para que el pueblo asimile "en paz" el plan oficial pleno de incoherencias. La pregunta es si esto va a continuar así. La decisión está en el pueblo. El año entrante es una ocasión real para optar por el cambio. "Elecciones legislativas".

Miguel Bahachille M.
miguelbmer@gmail.com

@MiguelBM29


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martes, 27 de mayo de 2014

PEDRO BENÍTEZ, LA DEBACLE DEL SOCIALISMO CONSUMISTA DEL SIGLO XXI

A los ojos del mundo es cada vez más inocultable que la experiencia venezolana se está sumando a la larga colección de fracasos de los diversos ensayos socialistas de los últimos noventa y siete años. Dentro de tres se cumplirá el centenario de la revolución bolchevique de Lenin y Trotsky de 1917.
  
La expresión Socialismo fue usada por primera vez en Inglaterra o Francia hacia 1830. Pero su definición como categoría económica y política es un aporte de Karl Marx y Federico Engels. Según la teoría marxista el socialismo consistiría en la propiedad estatal o colectiva de todos los medios de producción, la abolición de la propiedad privada y la extinción de las clases sociales.

Para Marx y Engels el socialismo sería una etapa histórica superior al capitalismo, caracterizada por la abundancia de bienes materiales, la justicia y la igualdad plena entre los seres humanos; y preveían que su advenimiento ocurriría en los países industrialmente más avanzados. Marx incluso llegó a creer que los primeros países en dar el paso hacia el socialismo en los términos como lo concebía serían Estados Unidos o Alemania.

Pero como suele ocurrir con la política, la economía y la historia, los hechos concretos por lo general están lejos de los pronósticos y las profecías.

La primera autoproclamada revolución socialista del mundo no ocurrió en un país industrialmente avanzado, sino en el más atrasado de los grandes países europeos: la inmensa Rusia.

Y contrariando las expectativas previstas por la teoría, la planificación central, los controles, la apropiación del Estado de todos los medios de producción, la abolición de la propiedad privada y la supresión de todos los incentivos materiales en nombre del socialismo no trajeron la prometida abundancia de bienes, la libertad y más justicia.
Todo lo contrario. En todas las sociedades donde se intentó implantar la utopía socialista (la Rusia soviética, Europa oriental, China, Vietnam o Cuba) el balance final fue siempre el mismo: pobreza, escasez de bienes materiales, atraso, represión política y emigración masiva.

Y cuando los gobernantes revolucionarios de esos países se percataron que el socialismo no llevaría a ninguna de sus sociedades a la abundancia, sino a todo contrario, descubrieron que las largas colas para adquirir alimentos o bienes esenciales y las cartillas de razonamiento eran instrumentos muy útiles para reforzar el control totalitario.

Entonces cambiaron el discurso; comenzaron a predicar el culto a la pobreza y al esfuerzo espartano como virtudes revolucionarias, en contraposición al consumismo desenfrenado que caracteriza al materialismo de las sociedades capitalistas más avanzadas. En el fondo estaban justificando su fracaso.

Luego de la disolución del bloque soviético, la utopía socialista parecía condenada a desaparecer, hasta que el 2006 el presidente Chávez anunció su determinación de dirigir su hasta entonces denominada Revolución Bolivariana hacia el socialismo.

La bautizo como el Socialismo del siglo XXI. Pero sería más apropiado denominarla Socialismo consumista.

Lenin y Fidel Castro hicieron sus revoluciones fusilando y prometiendo un futuro mejor. Pero Chávez hizo su particular revolución repartiendo y prometiendo que en el futuro repartiría más.

En Rusia y Cuba impusieron el socialismo por medio del terror revolucionario, mandando a los opositores a las cárceles y campos de trabajo forzado. En Venezuela ganando elecciones (no de manera justa) y distribuyendo línea blanca, plasmas y subsidios.

Es lógico que en Cuba o Corea del Norte la mayoría de la población se resigne a lo que tiene. Después de todo no han conocido otra cosa en décadas. Pero en Venezuela es distinto. El chavismo legitimó su ejercicio del poder mediante sucesivas victorias electorales financiadas por el mayor auge de ingresos petroleros de todo la historia de la economía moderna.

Las dos mayores triunfos electorales de Hugo Chávez en 2006 y 2012, correspondieron con los mayores niveles de gasto público en términos reales de su largo mandato.

La verdad es que en Venezuela no existe una revolución socialista, como tampoco la hay en Cuba. Lo que hay (como en Cuba) es una elite que monopoliza el control del Estado y cuya única ideología es el ejercicio del poder por el poder mismo. Lo del socialismo es una coartada para justificarse y engañar a algunos incautos ávidos de ser engañados por la falsa utopía.

Pedro Benitez
pedropablofernando@gmail.com
@PedroBenitezF

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lunes, 19 de mayo de 2014

EUGENIO MONTORO, LOS CONTROLES CHIMBOS

          Uno de los grandes cooperadores del buen gerente es tener un sistema de información que le guíe en su actuación. El establecerlo adecuadamente es casi un arte y establecerlo mal es muy frecuente.
        
Un presidente es en esencia un gerente. Los ministros son también gerentes en su área y deben ejecutar y lograr.
         Esto es fácil de entender pero lo cierto es que cada año los ministros entregan a la asamblea nacional unos libracos con la memoria y cuenta de lo que hicieron en medio de aplausos aunque sus verdaderos resultados hubiesen sido muy malos.
         Un ejemplo. El ministro de agricultura reporta el aumento de producción de perejil en un 54% y de cilantro en un 48%. No menciona la caída de producción del tomate y del pimentón. De esta forma da la impresión de un ministerio que es exitoso cuando en realidad es bastante malo.
         La solución a esto es la presentación previa de metas concretas y numéricas y responder por todas, pero hay dos problemas. El que hace el libraco es el mismo ministerio y segundo los órganos contralores, que son la asamblea y la controlaría, son pana burda de los ministros y no los controlan sino que los protegen.
         De tal manera que los controles de actuación y logros del actual ejecutivo debemos catalogarlos como chimbos y concluir que no existen.
         Al no tener referencias y metas todo se convierte en un gran logro. La propaganda del régimen es una muestra tremenda de manipulación. Por ejemplo “el presidente Maduro inauguró la planta de tractores en Acarigua”. Lo que no se dice es cuantos tractores se habían estimado producir desde hace tres años en ese retrasado proyecto. “El gobernador cataplín inauguró el sistema de riego de 50 hectáreas”. No se dice que la meta era 2000 hectáreas y ese aparente “magnífico logro” es un absoluto fracaso.
         Una asamblea sana tendría un plan concreto para cada ministerio, “se construirá la carretera entre el pueblo  X y el pueblo Y” “Se asfaltarán 1200 Kilómetros de vías” etc. La memoria y cuenta se haría sobre esas promesas y no sobre la conveniente redacción mentirosa “La carretera X-Y avanza satisfactoriamente con un 19 % de ejecución” “Se logró una importante mejora a la vialidad del país con la instalación de 20.000 Toneladas de asfalto que permitió recuperar 100 Kilómetros de nuestras carreteras. La apariencia de grandes logros disimulando los grandes fracasos.
         Lo cierto es que los países no se mejoran con mentiritas y propaganda oficial. Se forman con logros concretos, con mucho talento, con gerencia, con dedicación y con toneladas de honestidad.
         El régimen puede ponerle azúcar a su actuación fabricando comerciales, cadenas y otras pendejadas, pero la mandíbula de acero de la realidad le muerde el cuello.
Los resultados se muestran en la vida diaria a todos los ciudadanos aprisionados por la inflación, la delincuencia, el desempleo y miles de problemas. Ese es el control final y real.
Eugenio Montoro
montoroe@yahoo.es
@yugemoto67

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domingo, 9 de febrero de 2014

EDUARDO GUZMÁN PÉREZ, EN DELIRIUM TREMEN

Sin tomar en consideración y obviando el tremendo  drama económico, político  y social que estremece el país actualmente,  y tratando de ocultar, con ese bodrio show, la explosiva situación que vivimos los venezolanos, después de 15 años de la insólita e irresponsable  administración del Estado y  como han destrozado este país  primero el difunto, y ahora el  protempore Maduro,  este  se lanzó  una incoherente y delirante perorata  en el  antiguo Museo Militar para festejar el 4F, dejando entrever que en Venezuela hay dos países: Ellos, los  patriotas  impolutos  e hijos de Bolívar y,  los demás, unos apátridas… y con ello se deslindan,  menos mal y  por supuesto con ello asumen la responsabilidad del desastre en que desembocó esta tragedia de país  y de la cual muy pronto tendrán que rendir cuenta ante la historia, digo yo, y otros  dicen ante  la justicia ordinaria.

La debacle  y bancarrota  económica y fiscal que vive Venezuela, única en su historia,  es el resultado de  un modelo político y económico comunista fracasado, impuesto desde la Habana, que  hizo añicos  a Venezuela, y cuyo resultado fue desembocar en la actual  macabra inflación, destrucción del aparato productivo y  de las empresas del Estado, Pdvsa y de la CVG de Guayana, escasez de alimentos, y malbaratado de las Reservas Internacionales y el establecimiento de un modelo político estatista,  que hace gravitar alrededor del Estado  todas las actividades  económicas;  un Estado propietario, centralizador, interventor, incautador manus militari,  represivo  y controlador de los medios de producción, ahora  compartido con el factor militar para comprometerlos en una estrategia de doble faz con aviesas intenciones.
Y lo más lamentable, es  que esto  ocurrió en un país con la inmensa capacidad generadora de riqueza por exportación de petróleo, y  estemos  muriéndose de hambre porque ni produce  nada porque quebraron todo, ni puede importar los alimentos necesarios porque malbarataron  absolutamente todo,  entre ellas   las  reservas internacionales que provenían de las exportaciones  en la época  histórica de mas altos precios del petróleo. Independiente de  las responsabilidades del difunto est desastre  recae en  tres personajes responsables de la política económica: Ramírez, Merentes, Giordani que tendrán que rendir cuentas del desvalijamiento y caos económico del país. ¿Cuándo?. Eso lo dirá el pueblo,  que  es el soberano.. Alea jacta est.
Jose Eduardo Guzman Perez
guzmanperez@gmail.com

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martes, 4 de febrero de 2014

LUIS DANIEL ALVAREZ, EL CODEIV AL PAIS EN SU 56 ANIVERSARIO

COLEGIO DE INTERNACIONALISTAS DE VENEZUELA

El 31 de enero de 1958 se crea el Colegio de Internacionalistas de Venezuela, pocos días después de la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, por esta razón nuestros inicios son paralelos con la instauración de la democracia en Venezuela, dándose la circunstancia que uno de nuestros fundadores el Dr. Edgar Sanabria, le toca dirigir la Presidencia de la Republica en forma interina, sustituyendo a Wolfang Larrazábal, hasta que se realizó el proceso electoral que eligió a Rómulo Betancourt, como primer presidente de la Democracia Civil.

LA DEBACLE DE LA POLITICA EXTERIOR

En los últimos años el país ha sido testigo de un marcado quiebre institucional en el que las políticas de Estado parecen haber sido sustituidas por meros criterios que en muchos casos evidencias la improvisación y la imposición de intereses al servicio del partido de gobierno. La política exterior no escapa a ello, pudiendo señalarse que el proceso de diseño que venía gestándose entre 1958 y 1998 se dejó de lado. Ello nos permite señalar que actualmente no podemos hablar de una política exterior, si entendemos esta como una política pública que ha de proyectar los valores del Estado más allá de sus fronteras.

La proliferación de nuevos aliados, en los que se repiten dramáticamente países con endebles situaciones democráticas y frágiles realidades en torno a los derechos humanos ha sido una constante en este nuevo diseño gubernamental en el que además se abandonan espacios tradicionales de integración como la Comunidad Andina de Naciones y el Grupo de los 3, para engrosar las filas de entes con los que no hay una vinculación ni territorial ni social como pueden ser la Liga Árabe y la Unión Africana. Probablemente el caso más claro de improvisación se observa con el caso de Petrocaribe, mecanismo que tiene como objetivo vender petróleo a los países del Caribe y Centroamérica en condiciones favorables. Sin embargo, el modelo se aplica sin sustituir o dejar de aplicar el Acuerdo de San José. Es decir, el gobierno venezolano mantiene dos programas similares al mismo tiempo.

Todo este escenario de improvisación, paralelismos y desorden se complementa con la destrucción de la carrera diplomática. La paulatina desprofesionalización, inclusive afianzada a través de instrumentos legales, ha convertido al Ministerio de Relaciones Exteriores en una institución que pareciera haber quedado reducida a la divulgación de la propaganda.Incluso, el antimperialismo que expresa en sus discursos el gobierno no es aplicado ni a China ni a Rusia, naciones que han visto crecer sus vinculaciones económicas en Venezuela sin que exista claridad sobre los alcances de las negociaciones.

Termina entonces el país pagando los costos de una visión desacertada que es manejada por criterios que en lo absoluto responden a condiciones técnicas o profesionales.

LA IMPROVISACION EN LAS LEYES DEL SERVICIO EXTERIOR VENEZOLANO YLA CANCILLERIA.

Desde las primeras regulaciones establecidas en el siglo XIX para los funcionarios del Servicio Exterior venezolano hasta finales del siglo XX, todos los gobiernos se preocuparon porque nuestra representación en el exterior estuviera a cargo de los venezolanos más prestigiosos y mejor preparados para defender los intereses del Estado Venezolano a través del ejercicio diplomático y consular, eso actualmente cambio.

Desde 1824 se habían establecido las primeras regulaciones para los funcionarios diplomáticos de la República de Colombia, pasando luego –una vez separada Venezuela de Colombia- por dos intentos fallidos de proyecto de ley –una, bajo José Tadeo Monagas en 1850 y otra, bajo el gobierno de Joaquín Crespo en 1884- con miras de darle a nuestro personal del servicio exterior una estabilidad laboral y el de crear la carrera diplomática. Pero no sería hasta el gobierno de Juan Vicente Gómez que Venezuela se daría su propia ley del servicio exterior en 1923
.
El gobierno de Eleazar López Contreras en 1936 promovería la organización de los primeros cursos de formación diplomática para aspirar al ingreso a la carrera diplomática. Bajo el denominado “Trienio Democrático” 1945-1948, se establece el Primer Estatuto de Personal del Servicio Exterior que sería marco de referencia para la “Ley del Personal del Servicio Exterior” aprobada en diciembre de 1961, una vez restablecida la democracia venezolana, y que constituiría la de más larga duración.

En sus casi 40 años con esta Ley, se realizaron numerosos concursos de oposición para el ingreso a la carrera diplomática, la Cancillería organizo un Jurado Calificador donde participó activamente el Colegio de Internacionalistas de Venezuela. De hecho, la carrera diplomática terminó siendo considerada como “una carrera de estado”.

En el 2001, se aprueba la Ley orgánica del Servicio Exterior que no sólo regularía el personal que presta funciones en el servicio exterior (el de carrera, el político, el agregado o el administrativo) sino que también regularía todo el funcionamiento del servicio exterior, bajo las miras de los principios de la nueva Constitución que se otorgaba nuestro país. La LSE de 2001 resultaría un marco de referencia y el principio de la politización del Servicio Exterior, modificando la integración del Jurado Calificador y abriendo la posibilidad de que cualquier profesional aspirara al concurso para el ingreso a la carrera diplomática. Tuvo su reforma en el 2005 en el cual se establecería reglas laborales y administrativas homologadas para todo el personal, dejando sólo las regulaciones particulares de ingreso, ascenso y rotación para el Personal de Carrera.

La estocada contra de la profesionalización del servicio exterior venezolano será a partir de la implementación de la Ley de 2005, producto del tenso ambiente político y del propósito del Gobierno de profundizar la “revolución socialista” en el 2007. Los concursos de oposición dejaron de organizarse en pro de la politización del Ministerio. Un intento de reforma de ley en el 2007 que no tuvo conocimiento público hasta el 2009, en la cual se reunía en un solo instrumento jurídico las regulaciones del personal del servicio exterior con las regulaciones de las funciones consulares –que históricamente se habían regulado desde el siglo XIX de manera separada, a modo de la ley orgánica del servicio consular-. Dicho intento de reforma, visto en un proyecto de ley, contentiva de 40 artículos, se vio reducido a tan sólo 28 artículos en el 2011, eliminando de un solo plumazo la carrera diplomática e introduciendo todo un sistema de principios “socialistas” no previstos en la Constitución Bolivariana. Su impositiva aprobación legislativa en junio de 2011 -al no tener la mayoría calificada para aprobar una ley orgánica- condujo a una consulta de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, y su posterior modificación y aprobación en junio de 2013 por parte de la Asamblea Nacional.

Al revisar la ley vigente, observamos que se aprobaron principios “socialistas” - más de seguridad y defensa que el de la promoción de la paz y de la cooperación (en sus arts. 3 y 4), los cuales no están previstos en la Constitución y los cuales deben ser obedecidos por todo el personal que preste funciones en el Servicio Exterior. Luego, la referencia de una posterior aprobación mediante ley especial de Tres Estatutos, de los cuales resalta la del Personal del Servicio Exterior (Art.11); el de las funciones consulares (Art. 24); y el de la organización profesoral del Instituto de Altos Estudios Diplomáticos (Art. 23).

Hasta los momentos la discusión de estos “Estatutos”, han estado marcados por la opacidad y falta de definición sobre quienes comprenderían el Personal de Carrera, quienes comprenderían el personal Agregado y administrativo. Presumimos que esa falta de definición lo encontraremos igualmente en un próximo proyecto de Estatuto sobre las funciones consulares y la falta de claridad administrativa sobre los aranceles consulares. Esto nos hace presumir también de las condiciones ideológicas que se impondrán al personal académico del Instituto de Altos Estudios Diplomáticos. Ni siquiera en la ley del “dictador” Juan Vicente Gómez de 1923 observaríamos una falta de promoción de formación profesional en la carrera diplomática. En ella se le pedía a la entonces Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad Central, la organización de los cursos de formación profesional de su personal, mientras se le solicitaba a la Escuela de Comercio y Lenguas Vivas su formación comercial e idiomática.

Ha sido objetivo desde la fundación del Colegio de Internacionalistas de Venezuela - CODEIV- defender los intereses de los internacionalistas. Por esta razón nos opusimos firmemente a la apertura de otras profesiones para el ingreso a la carrera diplomática en la Cancillería, por considerar que la formación académica es un requisito fundamental para la profesionalización y que para ejercer la carrera diplomática, es necesario poseer conocimientos específicos que se imparten en las Escuelas de Estudios Internacionales. Reclamamos la elaboración de los Concursos para poder ingresar a la Carrera Diplomática, para cubrir las necesidades del Estado de otros profesionales existe la figura del Personal Agregado.

La eliminación de la carrera diplomática, aunado a la politización e ideologización del servicio exterior venezolano han producido una el vergonzosa anarquía de la Cancillería, dejando de representar los intereses del Estado Venezolano para convertirse en la Oficina de Propaganda del Chavismo en el Exterior.

Por la Junta Directiva el Colegio de internacionalistas de Venezuela,
JUAN FRANCISCO CONTRERAS A 
Presidente
LUIS DANIEL ALVAREZ V.
Secretario Genera

luis.daniel.alvarez.v@gmail.com

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sábado, 14 de septiembre de 2013

LUIS JOSE SEMPRUM, TRANSICION ORDENADA O DEBACLE

Hoy amanecí con una sensación ambivalente; por un lado estoy contento y optimista, pero también me embarga la preocupación.

Estoy contento porque es inminente un cambio de gobierno; y esto es evidente debido al fracaso de su gestión en todos los frentes: maxidevaluación de la moneda, inflación galopante, desabastecimiento crónico, crisis eléctrica, inseguridad desbordada, y corrupción generalizada, entre muchos otros males.

Pero a la vez estoy preocupado porque, ante el evidente desplome del régimen, no se está planificando una transición; y al no hacerlo, nos exponemos a una tragedia, el sobrevenir del caos o la debacle nacional.

Supongamos, por ejemplo, que el apagón de la semana pasada hubiese durado unas horas más, que se hubiese prolongado hasta la noche, en medio de la  criminalidad desbordada y del malestar social que nos rodea. ¿Habría estallado un conflicto? Nadie puede saberlo, pero no es descabellado suponerlo, porque la pradera está seca y basta una chispa para incendiarla.

Ante tales escenarios me pregunto por qué las instituciones, los factores de poder, e incluso la Fuerza Armada Nacional, no diseñan un mecanismo de transición que permita llevar a cabo un cambio de gobierno pacífico, razonado, e inteligente.

Ya la amenaza no es la incapacidad de Maduro, ni siquiera la guerra civil; sino un "caracazo" de proporciones nacionales y de duración indefinida, ya que no existen planes de contingencia, ni liderazgo para implementarlos.

¿Acaso las instituciones están esperando a que nos convirtamos en un Estado fallido? ¿O a que el caos y la anarquía se apoderen de la nación?

Afortunadamente, las puertas de la transición que tanto necesitamos las abrió el propio Nicolás Maduro, al no presentar su partida de nacimiento, y al tener doble nacionalidad. Maduro nos ha proporcionado una herramienta directa, sencilla y constitucional, para deponerlo en los próximos días, y así buscar un camino para impedir la debacle.
@LuisSemprumH

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lunes, 9 de septiembre de 2013

CARLOS BLANCO , "EL CHAVISMO, QUE ATRIBUYE LA DEBACLE A LA GESTIÓN, CLAMARÍA POR NUEVAS ELECCIONES...", TIEMPO DE PALABRA

NICOLÁS A LA INTERMPERIE, Y LLUEVE

Hace rato que el régimen perdió la mayoría electoral, pero lo notable ahora es la ruina política en la que se encuentra eso que, con indulgencia, llaman el gobierno de Maduro. Los estudios de opinión expresan su hundimiento catastrófico. No esa cosa mutante de la popularidad, carrusel de esperanzas de los políticos, sino de algo más profundo, denso y calamitoso: la defunción de un proyecto que no da de sí, que se estiró, se volvió a estirar, se corrompió y se hizo pedazos: ahora ni el alcohol lo desinfecta ni el formol lo conserva.

Los estudios de opinión más recientes, los que trabajan con el Gobierno, los que trabajan con la oposición, los que trabajan un ratico aquí y otro allá, reflejan igual fenómeno: Nicolás Maduro no da la talla, el Gobierno estalla en mil pedazos, el apoyo se desvanece. Lo curioso es que si se apela a la matemática nicolástica, no es el descontento de la "mitad mayoritaria" en contra de la roja "mitad minoritaria", sino que superada en cierta medida la polarización superficial, se trata de todo país enfrentado a un régimen que no da pie con bola, que se equivoca todo el tiempo y se engolosina con el desastre.

El país chavista ha llegado a una constatación simple que de tan obvia se había pasado por alto: Nicolás no es Chávez; no porque Chávez haya hecho obra útil, sino porque podía barnizar sus naufragios y hacerlos aparecer como turismo de aventura en el Mar de los Sargazos.

El cataclismo de opinión pública del Gobierno es difícilmente reversible. Podría ocurrir, porque nada es imposible, pero sus probabilidades son pequeñas. Nicolás ni habla con sindéresis ni se calla con prudencia; ni hace algo que se pueda reconocer como positivo ni deja de insultar.

Dejó de ser Maduro en el intento de ser Chávez y se paralizó a medio camino, como una mezcla de los barones del proceso, Diosdado Cabello, Rafael Ramírez y Pedro Carreño, con su pizca de Jorge Giordani. Nicolás quedó atrapado en las experimentadas garras de los mayoristas del chavismo. Ni avanza con la fantasía proletaria (y se lo reclaman), ni retrocede con el pragmatismo de los náufragos (no lo dejan), ni sabe dónde está el Norte, tampoco por dónde sale el sol. Perdió esa cosa bonita que tenía, la ignorancia en banderola, para sustituirla por la sabiduría borbónica, de los que ni aprenden ni olvidan.

POCAS OPCIONES.

Ante el desastre, las ocurrencias desesperadas abundan: reflotar la tesis del magnicidio; luego breves incursiones en las culpas de la IV República; hasta llegar al argumento según el cual los opositores tienen la capacidad de sabotear el sistema eléctrico. Los propagandistas del régimen no advierten que esas proposiciones implican, respectivamente, que el país está tan inseguro que Nicolás tiene miedo; que el último gobierno fue el de Chávez y que las culpas allí están sembrada (nadie se acuerda de la "IV República"); y, finalmente, que si la oposición tiene músculo para apagar la luz también lo tendría para apagar el gobierno. Todas estas son bobadas provenientes del desespero.

Las opciones oficialistas ante esta situación son dramáticas. No es desconocer que eventualmente se pueda sacar de la manga una medida milagrosa, esta vez con el reparto de más panes (Nicolás: no sumes peces y panes en una sola palabra; no es sano para la salud) que podría ser facilitado por el incremento del ingreso petrolero generado por la crisis Siria. Sin embargo, si se proyecta la situación que hoy existe, hay que convenir en que ya los rojos no tienen mayoría política ni electoral; la posibilidad de que vuelvan a perder las elecciones se incrementa; y en la hipótesis de que la oposición gane las elecciones y no haya fraude es obvio que lo que sigue es la petición de renuncia de Maduro, tanto por parte de chavistas decepcionados como de los demócratas, o que se produzca un tsunami para la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente que llamaría a nuevas elecciones presidenciales.

El Gobierno sabe que eso es lo que ocurriría. El propio chavismo, que ya atribuye la debacle actual a la gestión del madurismo-leninismo, clamaría por nuevas elecciones presidenciales para probar con el insumergible Diosdado Cabello o con algunos de los aspirantes alternos como José Gregorio Vielma Mora, Rafael Ramírez o con quien hace campaña a diario, el ministro Miguel Rodríguez Torres.

Ante ese panorama considerado inaceptable por Nicolás y su entorno cercano, las otras dos opciones son las de un fraude más descomunal que los anteriores o la suspensión de las elecciones. Ambas situaciones conducirían a una crisis que, por ahora, no parece tener cauces institucionales viables.

Es posible que estos tiempos sean demasiado largos para la situación que vive el país; el gobierno espera desde hace unos meses un "estallido social" y debe poseer mucha más información que la que se puede obtener a través de los asfixiados medios de comunicación. Pero en la calle se siente el latido de la furia; el ciudadano común está de a toque.

LA OPOSICIÓN.

Por ahora, la oposición mayoritaria está centrada en las elecciones. Allí se ha garantizado una apreciable unidad electoral de los partidos, con temas pendientes que podrían ser solventados con algún talento y menos autosuficiencia. Lo que no existe es una dirección política que se plantee el tema del poder, que nadie se lo va a quitar a Maduro pero parece que se le va a caer entre los dedos de tanto manoseo y desperdicio. El poder pareciera que a corto plazo va a estar en la calle, desparramado, sin que los que lo han tenido puedan conservarlo y sin que los opositores más conspicuos se propongan recogerlo.

Nunca es de descartar que el gobierno pueda intentar rehacer el juego, mediante la represión o, al contrario, mediante una audaz política de alianzas. Sin embargo, la represión tiene sus límites y las alianzas, por su lado, requieren un cambio de políticas que, hasta la fecha, se le ha hecho imposible a Nicolás (él dice que quiere) por el chantaje que tiene a su izquierda.

Entre el precio del petróleo y la exasperación social se mueve el corto plazo. Sin considerar que se oye el resuello del descontento cívico-militar por el entreguismo gubernamental a Guyana, tanto en el territorio en reclamación como en la fachada atlántica.

La convocatoria a nuevas elecciones presidenciales para subsanar las consecuencias del fraude y para restablecer la democracia poco a poco se constituye de nuevo en objetivo de los factores democráticos. Es una vía pacífica y constitucional que se obtendría mediante la Constituyente o con la generosa colaboración de Nicolás, si coopera con su renuncia para avanzar en la transición. Lo que no parece posible es que el statu-quo se prolongue por seis años. Por cierto, nuevas elecciones también serían una vía para que los chavistas escojan su candidato presidencial con la libertad que el finado les negó.

Twitter @carlosblancog

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jueves, 14 de julio de 2011

ANTONIO MARÍA DELGADO: ALARMA EN WALL STREET POR “VORAZ” DEUDA VENEZOLANA. EL NUEVO HERALD. CODIGO VENEZUELA

Todo está servido para una crisis de deuda, aseguran expertos de Morgan Stanley, Barclays y UBS

Pese a contar con una renta petrolera que es la envidia de administraciones anteriores, el gobierno del presidente Hugo Chávez se está endeudando con una voracidad que genera alarma en Wall Street, con crecientes preocupaciones de que el país sudamericano no podrá cumplir con sus obligaciones a la vuelta de pocos años.

Expertos de Morgan Stanley, Barclays y UBS encuentran inquietante la velocidad con que la nación sudamericana está amontonando pasivos, factor que aunado a la sostenida acumulación de desequilibrios macroeconómicos y la declinante tasa de producción de crudo están creando las condiciones para una crisis de deuda.

“En ausencia de ajustes de política, o incluso precios del petróleos más altos, creemos que la historial fiscal de Venezuela terminará en un incidente”, señaló UBS Investment Research en un informe.

“No vemos ningún tipo de avances en política que puedan colocar al país en un camino más sostenible en un corto plazo, de modo que no podemos ser optimistas sobre el futuro del país”, añadió el informe titulado: Por Cuánto Tiempo puede Venezuela Pagar sus Deudas.

El riesgo de un incumplimiento, sin embargo, no es inmediato.

El país petrolero cuenta con amplias reservas internacionales, que a mediados de año fluctuaban cerca de los $30,000 millones, y obtiene alrededor de $65,000 millones por concepto de sus exportaciones petroleras.

Pero el acelerado ritmo de endeudamiento -con pasivos que economistas venezolanos actualmente colocan en el orden de los $130,000 millones- el elevado costo vinculado con su sistema de control cambiario, la creciente dependencia en la importación de productos , y un elevado déficit fiscal están creando un volátil cóctel de desequilibrios que UBS estima podría estallar en media década.

UBS, al igual que los expertos de Barclays y Morgan Stanley, coincide en que los actuales precios de petróleo de más de $100 por barril parecen ser insuficientes para cubrir las necesidades del gobierno.

“Lo curioso en este caso, es que en el pasado, los altos precios del petróleo se han traducido en una mejora de los indicadores macroeconómicos, ya sea reservas internacionales, niveles de deuda, crecimiento del PIB y de la cuenta corriente”, comentó Daniel Volberg, analista de Morgan Stanley, en una entrevista telefónica.

“Pero ese no ha sido el caso en los últimos dos años. Después de que los precios del petróleo colapsaron en el 2008, hemos visto una gradual mejora en los precios, pero esa mejora no se ha traducido en una mejora de los indicadores macroeconómicos”, añadió.

De particular preocupación para Morgan Stanley es la disparidad entre el alza de los precios del petróleo y el crecimiento económico de la nación sudamericana.

El informe de Morgan Stanley, en cuya elaboración Volberg participó, muestra que mientras el precio promedio de la cesta venezolana de crudo subió en 27 por ciento el año pasado, la economía se contrajo en 1.9 por ciento.

Asimismo, la deuda externa aumentó en $11,000 millones (equivalentes a 5 por ciento del PIB) y las reservas internacionales bajaron en $5,000 millones, a $30,300 millones.
“En nuestra opinión todo esto se debe a que la economía venezolana es cada vez más dependiente de las importaciones, y por ende, tiene una fuerte fuga de moneda dura”, comentó Volberg.

Esa dependencia está vinculada con los grandes obstáculos que el empresario venezolano enfrenta para surtir la demanda, lo que está obligando a las autoridades a importar un mayor número de productos.

Pero los ingresos no les alcanzan señaló Volberg.

“Lo que estamos viendo es en realidad un déficit de la cuenta corriente. Como no se produce lo suficiente domésticamente, el país se ve obligado a importar más para satisfacer la demanda y se ve obligado a emitir deuda para financiar la brecha entre las importaciones y las exportaciones”, añadió.

Esa posición difiere de la versión oficial, que muestra un superávit de la cuenta corriente. Pero los números de Morgan Stanley -elaborados con base en las proyecciones independientes- muestran un valor de las exportaciones venezolanas de crudo inferior al divulgado por el gobierno.

Alejandro Grisanti, economista jefe de Barclays Capital, mostró preocupación por el elevado gasto público del gobierno venezolano, aún cuando su firma no tiene una percepción tan negativa sobre las finanzas del país sudamericano.

“Claramente el modelo económico actual, con el mantenimiento de déficit fiscal de dos dígitos, no es sostenible”, comentó Grisanti, quien añadió que es mucho el derroche existente en el país dentro de las cuentas públicas en momentos en que el gobierno empuja al Estado a ocupar mayores espacios tradicionalmente manejados por el sector privado.

“Es un gasto sumamente ineficiente”, explicó Grisanti. “Ejemplo de ello es el reciente incremento en el gasto para la construcción de una fábrica de tractores con Bielorrusia. Yo me atrevo a afirmar que los venezolanos nunca verán un tractor construido entre Bielorrusia y Venezuela, como prácticamente no se ven los vehículos de la fábrica de carros entre Venezuela e Irán”.

La actual tendencia, de continuar en el tiempo, comenzaría a generar serios problemas para la economía venezolana dentro de unos cinco años, resaltó el informe de UBS.

En un simulacro de la economía venezolana basada en las tendencias de los últimos años, la firma determinó que los indicadores claves de vulnerabilidad “comienzan a cambiar de verde a amarillo” en cinco años, justo antes de un repunte de las amortizaciones previsto en el 2017.

Esto no significa, resaltó el informe, que el gobierno opte por no cumplir con sus obligaciones. Sólo que para hacerlo, tendría que adoptar duras medidas económicas con un adverso impacto social.

Y es difícil de imaginar un escenario en el que el presidente Hugo Chávez opte por adoptar un duro programa de ajustes.

“La lógica sugiere que una administración populista como la de Chávez tenga un limitado apetito para imponer medidas de ajuste para generar los ahorros necesarios para pagar a los inversionistas extranjeros, especialmente considerando que los venezolanos ya sufren de un severo problema de estanflación y desabastecimiento de bienes, servicios y de dólares”, resaltó el informe.


Antonio María Delgado – El Nuevo Herald |@CodigoVenezuela

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