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sábado, 9 de mayo de 2015

ASDRÚBAL ROMERO M., LAUREANO SE NOS PUSO SERIO, DESDE ESPAÑA

Hace ya unos días recibí una invitación a un evento político, que tenía como principal atractivo la presentación de un diagnóstico de la realidad política actual por parte del periodista Miguel Salazar, el mismo de las Verdades de Miguel.

Lo cierto es que más allá de decir unas cuantas verdades en ese estilo suyo tan peculiar, verdades que ya no pasan de ser episodios anecdóticos que se siguen sumando a una montaña correosamente sedimentada de corruptelas, escándalos, dosis de más de lo mismo que ya ni conmueven nuestra capacidad de asombro, su disperso diagnóstico me decepcionó.

Reflexionando sobre el por qué no me había gustado, llegué a la conclusión que era la ausencia de alguna propuesta para la construcción de un nuevo escenario político. Por muy mal que esté el paciente, todo diagnosticador debe atreverse a proponer alguna vía de solución.

El ponente central no lo hizo, todo lo contrario, al abandonar las instalaciones del CEIDEC recordaba las casas de opio de Macao, que tanto aparecen en las películas, como el destino más recomendable para todos aquellos que salíamos del evento vaciados de esperanzas por nuestro irresoluble país.

Una tendencia que ya he observado en los que, por algún lapso, han estado de compadrazgo con el Régimen es la de meternos a todos en el mismo escaparate de la mala calaña.

No hay ni ha habido desde los tiempos de María Castaña hueso sano en este país; gobierno y oposición aparejados en maldad e ineptitud; cuarta y quinta similarmente nefastas; como si fuese una manera de justificarse disparando una ametralladora de desesperanza 360 grados alrededor.

Pero tú también eres pesimista, me dirán algunos -ya me lo han dicho-

Cierto, en lo que respecta a la evolución de la tragedia económica y social del país lo he tenido que ser. Y no me he equivocado: todas las tendencias confirman mis más lúgubres pesadillas. Tengo que continuar siéndolo de no producirse un rápido viraje. En virtud de lo cual: tengo una propuesta sintetizable en tres afirmaciones. No hay fondo mientras sigamos recorriendo esta insensata senda. Maduro y su camarilla han dado muestras incontrovertibles de su indisposición a producir el viraje. En consecuencia: se impone la necesidad de trabajar en pro de crear las condiciones que les obligue a renunciar y dar paso a un gobierno de transición.

Una junta tripartita pudiera presidirlo con la finalidad de sustentarla con una plataforma amplia de gobernabilidad. Conformada por un representante de la Oposición,  otro de un sector interno del Régimen dispuesto a concertar para rectificar y un militar de alto rango con perfil bastante independiente.

Eso sí, con una clara misión a cumplir: enderezar el rumbo hacia un país de trabajo y producción en el que se respeten el derecho a la propiedad y las reglas de juego para los inversionistas.

Es una propuesta para ya, se dice fácil no obstante tenga conciencia plena sobre las inmensas dificultades para construir un escenario de transición de tales características. Por otra parte: es estrictamente necesaria una salida política y constitucional como esa si no queremos que el país se nos termine hundiendo en nuestras propias narices.

Coincidencialmente, el mismo día del evento con Salazar me llegó un correo contentivo de una entrevista a Laureano Márquez. Leo todo lo suyo porque realmente admiro la brillantez sarcástica de sus aproximaciones a la situación país. La entrevista tenía más de dos meses de haber sido publicada (el 19/2/2015) y no la había recibido en las decenas de correos que reviso diariamente, lo cual me causó extrañeza porque su producción suele circular profusamente en las redes sociales. Adicionalmente, otro motivo de sorpresa, Laureano se nos había puesto serio: la entrevista no estaba escrita en la clave de humor a la que nos tiene acostumbrados.

Pensé que su agente habría tratado de sacarla de circulación, aunque en verdad ni siquiera sé si Laureano tendrá agente. ¿La razón? En su seriedad, el reputado humorista se había lanzado a profundidades que tendrían muy preocupado al imaginario agente.

Laureano afirma en esa entrevista que la situación es tan grave que "la única salida es que el gobierno del presidente Nicolás  Maduro sea sustituido por otro, de transición". De nuevo: ¡coincidencia! Similar propuesta a la que había pensado para no rendirme a las tentaciones de Macao.

Laureano es más audaz: propone que dicha transición sea encabezada "por una corriente del propio chavismo en consenso con el resto del país".

Me es obligante decir que una vez conocida la posición de Laureano me entró un fresquito y sentí el deber  de exteriorizar esta irreverente opinión que me corroía por dentro intentando que la dejara escapar. Por muy incómoda que, políticamente, pueda  sonar cuando nos encontramos en pleno ambiente de primarias, sentí que debía acompañar a Laureano en su verdad que también es la mía.

Estoy firmemente convencido que Venezuela se encuentra en un momento crucial, donde hace falta que emerjan a la palestra muchos Laureanos que le hablen con su verdad al país, sin paliativos ni falsas esperanzas. Sólo de la confrontación de crudas verdades podrían surgir los bosquejos de diversas propuestas para salir de este atolladero. ¡Hay que atreverse a plantearlas!

¿Cuál es la premisa fundamental detrás de la propuesta de una transición inmediata y concertada con un sector del chavismo? Que los tiempos no dan como para esperar los resultados de las parlamentarias, tan sencillo como eso. La situación económica y social se deteriora a una velocidad tan pasmosa, que resulta harto difícil imaginar a qué nivel de profundidad del sótano que estamos cavando nos encontraríamos al final de tan angustiosa espera.

Cuando hablamos de los resultados de las parlamentarias, no me refiero simplemente a los electorales, sino a los logros concretos que se pudieran obtener de una acción legislativa tendiente a iniciar la reversión de tan nefastas tendencias como las que hoy nos aquejan.

Nos encontramos en una situación tan sui generis en lo político, que ambos bandos consumen buena parte de su energía organizando unas primarias para seleccionar a los candidatos que van a competir en unas elecciones que no tienen fecha. Supongamos que finalmente se dan, que la Oposición gana y que tal victoria es reconocida -supuestos que ameritan profundo análisis-, luego vendrá el proceso de instalación de la nueva asamblea.

Como estamos en la obligación de suponer que la Oposición no podrá llegar, dando las mismas lecciones de democracia que Cabello nos da las pocas veces que sesiona la asamblea actual, seremos testigos de cómo los del gobierno recurrirán a todos los mecanismos de retardo procedimental que son propios del juego democrático en instancias legislativas, los mismos que se le han negado a la Oposición.

De por sí, en ningún país del mundo los congresos o asambleas han sido instancias eficientes para desmontar lo que en Venezuela se requiere desmontar con inusual urgencia, máxime en un país tan presidencialista como el nuestro y con un poder ejecutivo que mantendrá por un tiempo, nada desestimable, absoluto control del poder judicial.

De manera tal que la visión de una nueva asamblea con la capacidad para desmontar lo que nos tiene entrampados, es más una quimera proclive a convertirse en otro hito de desesperanza al cabo de más tiempo perdido, una promesa política imposible de cumplir, al menos en el corto plazo que pudiera permitirse el país.

Por otra parte, es también un espejismo anestesiante de las iniciativas tendientes a organizar la sociedad en procura de otras vías de salida.

Venezuela es una olla de presión que ya tiene tiempo dando pitidos que deberían tenernos mucho más sensibilizados y hasta alarmados. El alivio de tal presión pasa por desembarazarnos del legado comunista de Chávez y ya sabemos que Maduro está imposibilitado de hacerlo.

¿Qué más vamos a esperar? ¿Qué el dólar este a 1000 a finales del próximo año como lo pronostican algunos grupos económicos? ¿Qué más nos falta por ver para reaccionar? El nudo gordiano que hay que reventar está claro. Propuestas como la de Laureano apuntan hacia el objetivo correcto.  
Que es un tanto fantasiosa, sí, no tengo problema en reconocerlo, pero está iluminando el camino a través del cual hay que iniciar la exploración y enviar señales. Los ecos en la cueva nos retroalimentarán, pero al menos sabremos que la dirección de arrancada ha sido la correcta.

No se trata de desmeritar a los que creen en la vía parlamentaria como única salida. Tengo queridos amigos entregados fervientemente a esta opción con la mejor de las intenciones, honestamente creo que están equivocados. No se trata, tampoco, de proponer que se abandone rotundamente esa ruta, hay que transitarla, prepararse para ella, pero resulta inaceptable ver que todo el esfuerzo político se concentre en la tragicomedia de la lucha por una botella vacía, cuando tenemos en pleno desarrollo acontecimientos tan graves.

Aquí en Carabobo, por ejemplo, vemos cómo un emblemático periódico regional con una tradición democrática de ochentaiún  años nos lo cierran por falta de papel; cómo  nos continúan desmantelando el parque industrial que tanto esfuerzo tomó edificar; que la Facultad de Odontología UC se ve obligada a cerrar técnicamente por falta de insumos y repuestos, en una manifestación más de cómo la buena universidad pública, autónoma y gratuita agoniza porque las condiciones del país tornan su operatividad inviable, cercenándose así  el derecho de miles de estudiantes a acceder a una educación universitaria de verdadera calidad. La inviabilidad, en vuelo rasante sobre todo el territorio nacional, merma ferozmente la capacidad de dar respuestas de instituciones, organizaciones y empresas en el más amplio espectro de su vasta diversidad, afecta a públicas y privadas por igual, y amenaza con invadir, prontamente, hasta nuestra infraestructura residencial.

Todo el país se nos torna inviable. Mientras tanto, no se observa un esfuerzo cohesivo de los partidos y líderes políticos para organizar a la sociedad en contra de tan implacable ola de destrucción.

Le molesta a uno que se muestren tan ausentes, tan enMUDecidos, tan ensimismados en su ópera tragicómica. Le molesta a mucha gente con la que uno habla y así como crece la desafección hacia el Gobierno, también crece la dirigida hacia un estamento político que se percibe incompetente para organizar un contrapeso eficaz a esta invasión bárbara. De manera tal que ojitos, aún con los generales del desabastecimiento e hiperinflación en campaña por el bando opositor, pudieran producirse resultados electorales que sorprendan a más de uno.

Ya para concluir, les invito a leer el análisis más in extenso  contenido en la mencionada entrevista. Pueden acceder a ella en el enlace: http://elestimulo.com/blog/laureano-marquez-dice-que-la-salida-es-un-gobierno-chavista-de-emergencia/.

Les planteará muchas interrogantes que quedan sin respuesta porque a la fecha no se disponen. ¿Existirá un sector del chavismo dispuesto a concertar con el resto del país? Lo del apellido plantea una contradicción: ¿un sector del chavismo dispuesto a desconocer el legado del padre que se los dio? Yo prefiero reformular la pregunta en búsqueda de algún sector dentro del Régimen que esté dispuesto a concertar para rectificar. ¿Existe? Lo que puedo decir  es que dentro de la cueva hay mucha gente preocupada. Están conscientes que el modelo equivocado no da para más, de la necesidad de rectificar. Puede que, ideológicamente, sean socialistas, pero no comunistas recalcitrantes. Simplemente están allí porque se montaron en el proyecto de poder del amigo carismático, pero ahora se sienten entrampados, dentro de un régimen que soltó amarras para adentrarse en las oscuras aguas del totalitarismo y que se quedó sin posibilidades para un retorno democrático. Saben que hay que dar un rápido viraje pero también, como nosotros, se preguntan cómo. Mientras tanto, se están defendiendo a sí mismos. ¿Habrá alguien con quién conversar para ponerse de acuerdo?

Asdrubal Romero
asdromero@gmail.com
@asdromero

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lunes, 23 de marzo de 2015

NELSON ACOSTA ESPINOZA, GOLPES DE ESTADO Y TRANSICIONES POLÍTICAS, LA POLÍTICA ES ASÍ

Los términos golpe de Estado y transición política recientemente se han convertido en moneda corriente en el discurso de político que prevalece en el país. Parece apropiado, entonces, conceptualizar estas categorías. Por ejemplo,  ¿qué  se entiende  por “coup d'État”?  Veamos: un “asalto al órgano que ostenta la suprema  jerarquía del poder ejecutivo, realizado por orden de altos mandos militares, con la finalidad de enderezar el rumbo político del país”.

Veamos algunos ejemplos extraídos de nuestra historia. Entre 1889 y el año 2002 es posible registrar 12 tentativas de tomar el poder por la vía de los hechos: Revolución de las Reformas (1835); Revolución de Marzo (1889); Golpe de Estado 1908; Golpe de Estado Octubre 1945; Golpe de Estado 1948; Golpe de Estado Enero de 1958; El Carupanazo, 1962; El Porteñazo, 1962; Primer intento de golpe de Estado 1992; Segundo intento de golpe de Estado 1992; Golpe de Estado de abril 2002. En fin, estas salidas violentas abarcan un ciclo de 113 años de nuestra historia republicana. Desde luego, han existido períodos donde ha predominado la civilidad democrática. El más extenso es el  denominado  como La Cuarta República.
En nuestra historia política, por el contrario, las transiciones democráticas han sido más la excepción que la regla y,  desde luego, se ubican en el polo opuesto a la del golpe de Estado. En términos normativos la transición implica “un proceso de cambio mediante el cual un régimen preexistente, político y/o económico, es reemplazado por otro, lo que conlleva la sustitución de los valores, normas, reglas de juego e instituciones asociadas a éste por otros(as) diferentes”. Este término puede ser interpretado, igualmente, como el espacio de tiempo que discurre entre la crisis de un régimen autoritario y la instauración de un sistema político democrático. En pocas palabras, se puede postular que el país vive un proceso de transición política democrática. Una de sus expresiones  más intensa pudiera ser  las venideras elecciones parlamentarias.
¿A qué vienen estas argumentaciones? ¿Son necesarias? Mi respuesta es afirmativa. El Presidente Maduro forjó una equivalencia entre estos dos procesos: golpe de Estado y transición política. Y al tenor de esta apreciación ha detenido a Alcalde Mayor de la ciudad de Caracas, Antonio Ledezma. El motivo: haber firmado un manifiesto, algo tímido e impreciso, sobre la necesidad de lograr un acuerdo nacional para la transición.
Es evidente que estamos viviendo el fin de un ciclo. Los venezolanos estamos siendo testigos del ocaso de un periodo histórico que se inició en los albores del siglo XX. Es válido, entonces, preguntarse: ¿qué ha entrado en crisis? ¿Por qué la necesidad de discutir sobre la transición política? La respuestas a estas dos interrogantes podríamos argumentarlas de la manera siguiente. El modelo político, cultural y discursivo que caracterizo la modernidad venezolana se encuentra agotado. La escasez, la delincuencia desbordada, la insistencia en patrones ya superados, la precariedad del liderazgo y, ahora, la puesta en práctica de una retórica anti imperialista de los años sesenta, son indicadores, dramáticos unos, tragicómicos otros, del fin de época y la necesidad de iniciar el transito democrático y consensuado hacia las puertas que  conduzcan hacia el siglo XXI.
Existen modelos a imitar. La transición española y la chilena son ejemplos exitosos de procesos consensuados hacia democracias más inclusivas y despojadas de atavismos autoritarios.
La elite política del país debe entender el sentido de urgencia histórica en la que se encuentra la nación. Es imperativo derrotar la polarización. De lo contrario, vientos bruscos podrían ensombrecer nuestro horizonte político. Sin duda alguna, la política ahora es así.
Nelson Acosta Espinoza
acostnelson@gmail.com
@nelsonacosta64

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viernes, 5 de septiembre de 2014

ARNOLDO JOSE GABALDON, LA TRANSICION, CON LA MANO EN EL PECHO

Todo hace presumir que  Venezuela ha entrado en un proceso de transición política. Ya que es difícil anticipar los detalles de tales procesos, aunque  sabemos que  siempre un gobierno termina por ser sustituido por otro, existe la tendencia entre los líderes y analistas políticos a fijar su atención sobre situaciones parecidas que han ocurrido en otros países, buscando similaridades que orienten estrategias  a seguir.

En este sentido es conveniente  recordar la serie de transiciones que ocurrieron  en 1989, en Europa del Este y que marcaron el fin de los gobiernos de los satélites soviéticos. Me refiero al final de los regimenes comunistas de Polonia, Hungría, Alemania Oriental, Checoslovaquia, Rumania y Bulgaria, aunque en el caso de estos dos últimos, no puede decirse que de inmediato lograron desembarazarse de la conducción totalitaria.

Por la naturaleza marxista del régimen que sufrimos, el análisis de estas transiciones arroja elementos comparativos valiosos ¿Cuáles son las características o líneas evolutivas que tendieron a repetirse en estos procesos?

1.      En  dichos países, el grueso de la sociedad civil se encontraba muy oprimida. Existían  gobiernos totalitarios y los poderes públicos estaban sujetos al partido único. Ocurría una violación permanente de los derechos humanos.

2.      Además, la situación económica estaba deteriorándose aceleradamente, con aumento constante de la inflación que no podía ser controlada, desempleo, escasez de bienes de primera necesidad y creciente endeudamiento,  consecuencia del modelo socialista existente, centralmente planificado y altamente regulatorio.

3.      Desde el principio de los años ochenta, con la designación de Karol  Wojtyla en 1978, como Juan Pablo II, la Iglesia Católica había empezado a desempeñar un rol catalizador de la reacción contra el comunismo, que se sintió especialmente en Polonia, pero que también se irradió hacia Hungría y Checoslovaquia y terminó por tener alguna consecuencia sobre toda la región.“En ocasiones-el Papa-a pesar de la incomodidad de sus propios obispos, intentaba disuadir abiertamente a los católicos de Polonia y de los demás países del Este de que llegaran a cualquier tipo de compromiso con el marxismo. En otras palabras, “ese cambio de posición – del compromiso a la resistencia - por parte de la Iglesia Católica, genero el foco que retaría el monopolio del poder ejercido por el partido Comunista” (Judt, 2005)

4.      La oposición en los diferentes países carecía de organizaciones políticas formales. Pero, durante los años ochenta habían ido apareciendo diversas organizaciones que asumieron la representación parcial de la sociedad.

5.      Las tensiones sociales, más o menos tirantes en los países de la Europa del Este, hicieron crisis durante 1989. Se generalizaron las protestas por asuntos laborales y la rebelión civil se intensificó. Los estudiantes participaron activamente, especialmente en Chacoeslovaquia y Hungría. La fuerte represión que se desencadenó durante las manifestaciones,  estuvo en manos generalmente de las fuerzas policiales y de la policía secreta. Las fuerzas armadas no participaron directamente en la represión, a no ser en Rumania, durante los últimos días de la dictadura.

6.      Entrado en la fase crítica de la transición, en la mayoría de los países se establecieron algún tipo de negociaciones entre el gobierno comunista y los representantes de la oposición. Esto era impensable anteriormente, dado la impermeabilidad del régimen. En ciertas  situaciones, estas negociaciones facilitaron el proceso de transición, como  fue el caso específico de Polonia y de Hungría.  

7.      En ningún país se logró la transición plena a través de un proceso electoral, aunque hubo casos como el de Polonia, en el cual las elecciones legislativas celebradas a mediados de 1989, por acuerdo previos negociados con la oposición y que ganó por amplio margen Solidaridad, abrieron cause al cambio posterior del gobierno; o en Hungría, en que reformas parlamentarias a fines de 1988 y principios de 1989, facilitaron la transición.

8.      En  Hungría, Alemania Oriental y  Checoslovaquia, dirigentes comunistas con el ropaje de reformadores, trataron de liderizar  gobiernos de coalición con participación de representantes de la oposición, pero a la postre ninguna de esas iniciativas cuajo y los nuevos gobiernos que se establecieron  fueron exclusivamente conformados por representantes de la oposición.  En todos los países   los partidos comunistas se disolvieron o mimetizaron. La excepción ocurrió en Rumania y Bulgaria, donde los nuevos líderes,  habían formado anteriormente parte de la nomenklatura.

9.      Los gobiernos comunistas  no cayeron  por golpes militares, sino por la resistencia y rebelión mayoritaria de la sociedad civil, que con poca violencia generó vacíos de poder que debieron ser llenados. Las fuerzas armadas se quedaron neutrales. Un aspecto curioso fue que los respectivos procesos de transición dependieron de las particularidades de cada país.  Tampoco ocurrieron por el colapso de la Unión Soviética, la cual continúo existiendo hasta fines de 1991. En todos los países los gobiernos surgidos después de la transición se declararon democráticos, promovieron regimenes multipartidistas  y  se mostraron inclinados a una economía de mercado, con mayor o menor intervención del Estado. En la generalidad de los países se trataron de mantener los programas de seguridad social preexistentes.

10.    Sin dudas, todas esas manifestaciones de reclamo social  que finalmente desembocaron en protesta civil, tuvo como origen importante, el proceso de reformas, iniciado por Mijail Gorbachov, con el nombre de Perestroika. En la última parte de los años ochenta, como consecuencia, había ocurrido un periodo de distensión del control ejercido por la Unión Soviética sobre sus satélites. Durante estos años dentro de los propios partidos comunistas de los satélites, habían surgido intentos reformistas o de corrección de los profundos daños que le habían causado a sus pueblos. Pero tales iniciativas llegaron tarde para ellos. El comunismo demostró ser mucho más débil de lo que  suponía la mayoría de la gente.

¿Qué lecciones deberíamos extraer del recuento sucintamente expuesto, de cara a la situación venezolana? La prioridad de mantener y fortalecer la unidad y ampliar el ámbito de su cobertura a la mayor parte de la sociedad civil. La necesidad de conjugar en una sola estrategia la acción electoral, la protesta social y la resistencia civil. Adoptar un mensaje común que suscite optimismo y esperanza  a toda la población. Y prepararse bien para la transición, ya que  ella irremediablemente ocurrirá.

Judt,T. (2005) Postguerra. Taurushistoria, Madrid

Arnoldo Gabaldón
agabaldon@cantv.net

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domingo, 6 de abril de 2014

JOSÉ FÉLIX DÍAZ BERMÚDEZ, LA LECCION DEMOCRATICA DE ADOLFO SUAREZ

Al observar reconocimiento general con que el pueblo español ha despedido al fallecido  expresidente Adolfo Suárez, gestor de la moderna transición democrática de su país luego de 36 años de dictadura militar franquista,  se evidencia el unánime y aleccionador testimonio de gratitud de una nación hacia quien supo conducir a su destino hacia objetivos trascendentes y devolverle a los ciudadanos sus derechos políticos, afirmar el diálogo social, la reconciliación política, el restablecimiento de la institucionalidad y el Estado de Derecho. Su obra permitió la incorporación de España a la Europa y la América democráticas al promover las elecciones libres, pero también al implantar los valores del pluralismo, la convivencia, la participación política y la integración social.

Hombre proveniente del franquismo que, sin embargo, supo asumir su responsabilidad histórica al ejercer el segundo gobierno designado por el rey emprendiendo con absoluta determinación, agudeza y habilidad política el retorno de España a la democracia en un corto período de tiempo, aproximando a sectores distintos, enfrentando los riesgos del pasado y aceptando las exigencias del futuro, comprendiendo la necesidad de las reformas en una sociedad que hasta entonces estuvo sujeta al férreo yugo de la dictadura.

Suárez alcanzó aún vigente la influencia del franquismo, la disolución del Movimiento Nacional (agrupación del régimen), dictó medidas de amnistía, impulsó la legalización de los partidos políticos (entre ellos el comunista) y anunció a escasas dos semanas del inicio de su mandato el llamado a elecciones generales parlamentarias que fueron realizadas en junio de 1977 y que representaron las primeras desde el año 1936.

En medio de fuerzas opuestas al cambio y el surgimiento de necesidades y exigencias reprimidas durante los años de la dictadura, Suárez logró estructurar el consenso social sobre asuntos fundamentales obteniendo entre sus principales logros la Constitución del año 1978, pacto fundamental para la nueva sociedad en España que nació como resultado de un difícil pero factible consenso.

Varios momentos de su vida testimoniaron su valor personal, su capacidad negociadora, su audacia política, su convicción como demócrata, su extraordinaria visión como estadista. Cuando el 23 de febrero de 1981 se produjo el intento de golpe de Estado militar e irrumpieron en el Congreso un grupo de soldados y oficiales amenazando a los legisladores y al jefe del gobierno, atentando contra las reformas políticas, la institución parlamentaria y contra la misma democracia, mientras los asaltantes disparaban y  todos se ocultaron, Adolfo Suárez permaneció en su asiento, demostrando templanza y dignidad como presidente y lo que representaba.

Dos notables aspectos distinguen su dimensión como estadista: haber contribuido a elevar la conciencia del país por encima del odio y la venganza y el haber fomentado la reconciliación nacional, comenzando así un nuevo período histórico que permitió el progreso de España ubicándola entre las más importantes naciones de Europa y del mundo.

En nuestro caso, necesitamos un país y un gobierno que restituya la tradición republicana, los valores democráticos y nuestro mejor sentido histórico. Necesitamos un país y un gobierno que respete las libertades y los derechos ciudadanos, que asegure los derechos humanos y restablezca el efectivo cumplimiento de la Constitución. Necesitamos un país y un gobierno que rectifique sus acciones, corrija sus errores, de pruebas evidentes de autoridad moral y capacidad política. Necesitamos un país y un gobierno que  restablezca  los fines nacionales, sostenga la institucionalidad, el federalismo, la división de los poderes, el respeto de las competencias. Necesitamos un país y un gobierno  que asegure la juridicidad, sancione los delitos, recupere el equilibrio de los intereses sociales. Necesitamos un país y un gobierno que admita la pluralidad, la convivencia, que proscriba la división, el odio, la violencia. Necesitamos un país y un gobierno que interprete las necesidades colectivas, resuelva los problemas y haga viable la vida ciudadana, y en lo político, garantice absolutamente la actividad de los partidos, la función del Parlamento, la significación del municipio y reconozca los derechos de las organizaciones sociales.

Necesitamos un país y un gobierno que tolere, que agrupe,  que edifique, que admita la crítica y estimule la disidencia. Necesitamos un país y un gobierno que recupere la credibilidad, la confianza y la ética política, la probidad, la  transparencia, el sentido eminente de las responsabilidades públicas, requisitos todos necesarios para la gobernabilidad y para la paz social.

Esa es la lección de los grandes políticos que como Suárez, abrieron los caminos de la democracia,  de la convivencia y de la paz.

José Félix Díaz Bermúdez
Jfd599@gmail.com
@jfd599

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viernes, 21 de marzo de 2014

RONNY PADRÓN, ¿SERÁ RELEVANTE LA OPINIÓN SOCIALISTA?

En las actuales circunstancias políticas de nuestro país, amenazados como estamos por el exterminio y la esclavitud al mejor estilo de la isla-cárcel Cuba, estimo que los patriotas venezolanos en modo alguno debemos conceder relevancia a las opiniones políticas que en torno a nuestra realidad nacional tengan a bien expresar o manifestar los seguidores del socialismo, sean estos venezolanos o extranjeros. Veamos.

Lo anterior viene a cuento si entendemos que tan pérfida doctrina tiene como postulado la obtención de un fin (el poder político) sin importar los medios para ello empleados, en acomodaticia réplica al pensamiento de Nicolás Maquiavelo. Partiendo de tal premisa es sencillo colegir que toda opinión y tratativa política derivada de un socialista en modo alguno tendrá por norte la búsqueda de la verdad y menos aún el bien común nacional.

Como prueba de lo anterior recordemos los tan publicitados acuerdos suscritos a partir de la masacre del 11 de abril de 2002, formal inicio de la tiranía socialista en gobierno. Para tal ocasión el régimen, encabezado entonces por el teniente coronel Hugo Chávez, se valió una vez más de la metódica referida, ofreciendo salidas electorales a sabiendas que el grueso de nuestro liderazgo demócrata (Coordinadora Democrática) era filo-socialista al igual que la actual MUD lo que hizo posible un ciclo catastrófico de 12 años de tiranía bajo el signo electoral, matizado en mucho por la abundancia de ingresos petroleros que hacían posible una ficción de prosperidad.

Era obvio que pasado el tiempo, el caos generado por un gobierno socialista daría lugar a una reacción socio-política directamente proporcional como la actual, por parte de quienes podían: La mayoría patriota que anteponiendo sus deseos de libertad con dignidad  han pasado por sobre miedos, afiliaciones y compromisos particulares, para entonces "Constitución en mano" dar inicio al presente proceso de protestas políticas, públicas, pacíficas y no armadas, dirigidas a restaurar la vigencia constitucional.

Aclarado ese punto nos resultará más sencillo exponer el siguiente: El diálogo y la negociación política con la tiranía socialista en gobierno debe fundarse en la necesidad de una transición, pero jamás en la continuidad del régimen.

La pertinencia de tal propuesta tiene asidero en la necesidad de hacer frente a una peligrosa consigna que avalada por interesados filo-socialistas y despistados de todo cuño, puja por hacerse un lugar. Dicha tratativa propugna que el restablecimiento del Estado Democrático y Social de Derecho y de Justicia, constitucional, en Venezuela, requiere de una convalidación política suficiente, por parte de los socialistas venezolanos e incluso contar con la venia del socialismo internacional, entiéndase: ALBA, Foro De Sao Paulo, y los hermanos Castro de Cuba. Como si no fuera precisamente a causa de todos esos factores actuando en correcta sinergia, que nuestra patria Venezuela llegó a tal nivel de postración y miseria. 

No será precisamente de la mano del socialismo y sus seguidores, sino a pesar de ellos, como la República de Venezuela, con trabajo, ley y orden, recuperará su lugar en el concierto de las naciones libres y prósperas. Ora y Labora.


Ronny Padrón
caballeropercivall@gmail.com

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FERNANDO MIRES, LOS HÉROES DE LA RETIRADA

Ya son casi veinte años desde que Hans Magnus Enzensberger, uno de los más brillantes publicistas alemanes, escribiera su breve ensayo “Los héroes de la retirada” (Die Helden des Rückzugs). Y todavía es un punto de referencia en las discusiones políticas y académicas.

El tema es siempre actual. Trata de esos difíciles momentos que llevan desde el fin de una dictadura hacia el comienzo de una democracia.

El título dice mucho: Enzensberger designa efectivamente como héroes a personajes que han hecho posible el ingreso de sus naciones a vías democráticas sin pasar por cruentos traumas históricos. En la mayoría de los casos han sido políticos conocedores del arte del dialogo. Sus armas han sido la inteligencia y la cautela. Nunca pronunciaron frases gloriosas, más bien se distinguieron por su tacto y su prudencia.

“Cada cretino puede lanzar una bomba” –escribe Enzensberger- “Mil veces más difícil es desactivarla”. Efectivamente, el trabajo de desmontar una dictadura implica conocer técnicas que pocos dominan. Claro está que a los “héroes de la retirada” nunca le levantarán estatuas. No llenarán páginas en libros, ni serán objeto de homenajes públicos. Casi todos han sido enterrados en tumbas modestas. Algunos ya fueron olvidados. Pero la deuda que dejan, es enorme.

Enzensberger comienza su lista con Nikita Kruschev, aquel gris funcionario de Stalin que tuvo en ese memorable 20. Congreso de la URSS el coraje de revelar los espantosos crímenes de su predecesor. Desde ese momento la sospecha se convirtió en verdad: El comunismo soviético había sido edificado sobre la base de uno de los genocidios más grandes cometidos en la historia de la humanidad.

Kruschev no democratizó a la URSS, pero sin el “deshielo” (así fue calificada su política), nunca habría podido aparecer la Perestroika. En cierto modo la Perestroika fue iniciada por Kruschev y tras el interregno burocrático de Breschnev, retomada por Michael Gorbaschov, el segundo héroe de la retirada.

Los héroes de la retirada provienen de las mismas entrañas de las dictaduras. Para los puristas solo son cómplices del oprobioso pasado. Para los fans de las ex –dictaduras –todavía hay muchos- grandes traidores. Ese fue, según Enzensberger, el caso de Janos Kadar en Hungría.

Co-autor de las masacres de 1954, Kadar desmontó al comunismo pieza por pieza. A la hora de las grandes revoluciones de 1989-1990 la economía húngara era capitalista y la política -en comparación con la de los otros países de la órbita- liberal. En cierto modo la evolución “desde arriba” conducida por Kadar facilito la revolución “desde abajo” que tuvo lugar en Polonia. Pero Kadar no sólo fue un héroe de la retirada. Fue también un héroe de la ambivalencia. Una ambivalencia sin la cual nunca habría sido posible la retirada.

¿Y quién más ambivalente que el general Wojciech Jaruzelski cuando en 1980 dio un golpe de estado en Polonia? Si no hubiera sido por el golpista Jaruzelski –el general que nunca sonrió- la URSS habría invadido Polonia y cometido una masacre al lado de la cual la de Hungría habría sido un juego de niños. En gran medida el golpe de Jaruzelski protegió a Polonia y con ello a Solidarnosc. Así lo reconoció el historiador Adam Mischnik quien, durante Jaruzelski, pasó largo tiempo en prisión.

Para Enzensberger un gran héroe de la retirada fue el español Adolfo Suárez al haber planificado el tránsito hacia la democracia. Suárez, en verdad, hizo un verdadero trabajo de joyería desde el franquismo, pasando por la monarquía, hasta llegar a los sindicatos obreros, los socialistas y los comunistas. Pocos en España, entre otros Felipe González, saben lo que deben a Adolfo Suárez.

La llamada RDA también tuvo héroes de la retirada. El más decisivo fue Egon Krenz, estrecho colaborador de Honecker. Krenz, en contra de las presiones ejercidas por la fracción estalinista conducida por Erich Mielke y Margot -fanática esposa del dictador- dio la orden de abrir el muro.

En América Latina –aunque no mencionados por Enzensberger- hay también algunos héroes de la retirada. Quizás el caso más extraordinario fue el de Joaquín Balaguer. Mano derecha de Trujillo fue él quien condujo la transición de la República Dominicana si no hacia la democracia, por lo menos hacia una república civil. Como presidente osciló en sus diferentes gobiernos entre el neo-trujillismo y el neopopulismo. Nunca tuvo un principio, jamás siguió una ideología y quizás por eso, aunque la palabra héroe le queda muy grande, fue el actor que necesitaba su país para dejar atrás el siniestro pasado dejado por “El Chivo”.

El Chile que siguió a la dictadura de Pinochet tuvo, en parte, sus héroes de la retirada. Por ejemplo, el general Matthei, quien reconoció el triunfo del NO en el plebiscito justo cuando el dictador se preparaba para realizar un segundo (y aún más sangriento) golpe. A su vez, el primer presidente de la Concertación, Patricio Aylwin, si no fue un héroe de la retirada, lo fue al menos de la transición. Beato más que religioso, temeroso más que prudente, reprimido más que conservador, convirtió sus defectos en virtudes, justo las que requería el difícil momento por el que atravesaba Chile.


¿Quién será el héroe de la retirada en Cuba? Durante un tiempo no pocos creyeron que ese rol le correspondería al hermano de su hermano. Mas, Raúl solo se ha limitado a ejecutar reformas económicas. Pero en Cuba al menos ya no hay socialismo. Lo que existe es un rígido capitalismo militarista de Estado. Las libertades políticas -de reunión, de asociación y de prensa libre- continúan pendientes. La retirada en Cuba menos que política, será biológica.


Y la pregunta del millón: ¿Quién será el héroe de la retirada en Venezuela? Nadie puede todavía saberlo. Lo único que sí se sabe es que un sistema que ha causado la más grande crisis económica que ha conocido la nación, con una dudosa legitimidad de origen y de ejercicio y que, a través de un mandatario brutal e incompetente ignora los derechos de la mitad del país, tendrá que emprender más temprano que tarde una retirada (retirada no significa necesariamente caída). Quien o quienes serán los héroes de esa retirada no es la pregunta decisiva. Lo importante –por eso están luchando y muriendo los estudiantes- es que sí habrá una retirada. Sus héroes ya aparecerán. Quizás, en este mismo momento, ya están conversando entre ellos.

Fernando Mires
fernando.mires@uni-oldenburg.de

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sábado, 14 de septiembre de 2013

LUIS JOSE SEMPRUM, TRANSICION ORDENADA O DEBACLE

Hoy amanecí con una sensación ambivalente; por un lado estoy contento y optimista, pero también me embarga la preocupación.

Estoy contento porque es inminente un cambio de gobierno; y esto es evidente debido al fracaso de su gestión en todos los frentes: maxidevaluación de la moneda, inflación galopante, desabastecimiento crónico, crisis eléctrica, inseguridad desbordada, y corrupción generalizada, entre muchos otros males.

Pero a la vez estoy preocupado porque, ante el evidente desplome del régimen, no se está planificando una transición; y al no hacerlo, nos exponemos a una tragedia, el sobrevenir del caos o la debacle nacional.

Supongamos, por ejemplo, que el apagón de la semana pasada hubiese durado unas horas más, que se hubiese prolongado hasta la noche, en medio de la  criminalidad desbordada y del malestar social que nos rodea. ¿Habría estallado un conflicto? Nadie puede saberlo, pero no es descabellado suponerlo, porque la pradera está seca y basta una chispa para incendiarla.

Ante tales escenarios me pregunto por qué las instituciones, los factores de poder, e incluso la Fuerza Armada Nacional, no diseñan un mecanismo de transición que permita llevar a cabo un cambio de gobierno pacífico, razonado, e inteligente.

Ya la amenaza no es la incapacidad de Maduro, ni siquiera la guerra civil; sino un "caracazo" de proporciones nacionales y de duración indefinida, ya que no existen planes de contingencia, ni liderazgo para implementarlos.

¿Acaso las instituciones están esperando a que nos convirtamos en un Estado fallido? ¿O a que el caos y la anarquía se apoderen de la nación?

Afortunadamente, las puertas de la transición que tanto necesitamos las abrió el propio Nicolás Maduro, al no presentar su partida de nacimiento, y al tener doble nacionalidad. Maduro nos ha proporcionado una herramienta directa, sencilla y constitucional, para deponerlo en los próximos días, y así buscar un camino para impedir la debacle.
@LuisSemprumH

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