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lunes, 6 de febrero de 2012
AGUSTÍN LAJE (*): EL KIRCHNERISMO, CADA VEZ MÁS CERCA DEL CHAVISMO (DESDE ARGENTINA)
sábado, 3 de diciembre de 2011
ANDRÉS SIMÓN MORENO ARRECHE: ¡AHORA SOMOS SÚBDITOS!
miércoles, 13 de octubre de 2010
"EL DE LOS KIRCHNER ES UN GOBIERNO CORROÍDO POR LA CORRUPCIÓN". MARIO VARGAS LLOSA
El ganador del Premio Nobel de Literatura acusó a Cristina de gobernar con "populismo y
El flamante ganador del premio Nobel de Literatura, el escritor peruano Mario Vargas Llosa, acusó hoy a la presidenta Cristina Fernández de conducir " un gobierno corroído por la corrupción", al renovar sus críticas contra el kirchnerismo.
Además, dijo que "basta oírla hablar" a la jefa de Estado " para saber lo que es el populismo y la demagogia", al tiempo que consideró que "Argentina está desapareciendo" como ejemplo a seguir en el "campo político de América Latina".
El ex candidato a jefe de Estado de Perú por el centroderechista Frente Democrático opinó que "no es posible que Argentina, con lo que ha sido, lo que representa desde el punto de vista cultural, elija un presidente de esos niveles de incultura y de pobreza intelectual". Y, sostuvo que el actual era "un gobierno que está corroído por la corrupción".
Consultado por radio La Red sobre la administración de Cristina Fernández, Vargas Llosa dijo que "basta oírla hablar para saber lo que es populismo, lo que es demagogia".
En ese sentido, consideró que la jefa de Estado "representa" la "decadencia" de Argentina, que diferenció de cuando "fue un país moderno, desarrollado y culto, que consiguió erradicar el analfabetismo" en la época en que "Europa estaba subdesarrollada".
Luego, al insistir con su denuncia de corrupción, remarcó: " La pareja de los Kirchner tiene acusaciones (judiciales) gravísimas que no ha sabido nunca explicar, aclarar".
"No estoy exagerando ni caricaturizando, son críticas que hago desde la admiración y el cariño por un país que ha producido a (el fallecido Premio Cervantes de 1979) Jorge Luis Borges, por ejemplo", expresó.
Agregó que Argentina "era una ventana al mundo de las ideas, del pensamiento, de las formas artísticas" y remarcó: "Eso es lo que debería ser también en el campo político, como en un momento dado lo fue". "En un momento dado, Argentina fue un ejemplo, una excepción a la regla en una América Latina llena de dictadores corrompidos, de mediocridades lamentables. Me apena mucho que, en ese sentido, Argentina se haya vuelto un país de la América Latina que está desapareciendo", concluyó.
Fuente: DyN.
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lunes, 24 de diciembre de 2007
*UNA DEUDA QUE CRISTINA KIRCHNER PODRÍA TENER CON HUGO CHÁVEZ POR MARY ANASTASIA O'GRADY

Por Mary Anastasia O'Grady
Argentina no es muy concienzuda a la hora de pagar sus deudas, pero eso podría cambiar bajo la flamante presidenta Cristina Kirchner. Dos noticias que se revelaron la semana pasada sugieren que su gobierno podría tener una abultada cuenta abierta con el presidente venezolano Hugo Chávez y que está haciendo un gran esfuerzo para pagarla.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos sostiene que la reciente campaña electoral de Cristina Kirchner era el destino de US$800.000 en efectivo que había en un maletín de Chávez que se envió a Argentina en agosto. Si resulta cierto, esto confirmaría lo que muchos argentinos sospechan desde hace tiempo: Argentina, bajo el mando del ex presidente Néstor Kirchner y ahora de su esposa, han sido "arrendados" por hombre fuerte venezolano de la misma manera en que Bolivia y Nicaragua cayeron bajo su influencia.
Esto no sólo es sombrío para la democracia argentina. Si algunos miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) están de verdad en la nómina salarial de Chávez, ello explicaría por qué el organismo multilateral con sede en Washington ha sido tan tímido con el gobernante antidemocrático de Venezuela, a pesar de su mandato de defender la democracia.
También arroja dudas sobre si Cristina Kirchner estaba actuando de buena fe la semana pasada cuando se reunió con el presidente colombiano Álvaro Uribe, el enemigo declarado de Chávez en Sudamérica, para discutir la desesperada situación de la rehén franco-colombiana Ingrid Bentancourt y otras 44 personas que están retenidas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
La presidenta Kirchner pasó a la ofensiva la semana pasada, calificando la acción del FBI (que detuvo a cuatro personas relacionadas al caso del maletín) como una "operación basura". Pero el FBI tiene un punto. Hay que recordar que el hombre que transportaba el maletín con los US$800.000 retornó a su hogar en Florida después de que las autoridades argentinas lo dejaran libre. El fiscal estadounidense en Miami dice que tres venezolanos y un uruguayo actuaron como agentes extranjeros cuando viajaron a Estados Unidos para tratar de silenciar al portador del maletín "en un esfuerzo por tapar un creciente escándalo internacional".
Dada la despreocupación con la que el contrabandista del maletín abordó su tarea, no es difícil imaginar que Venezuela considerara la transacción como una rutina y que pensara que sencillamente fue in infeliz al que pillaron. El periódico argentino La Nación reveló hace unos meses que aviones y funcionarios venezolanos aterrizan regularmente en el aeropuerto Jorge Newberry en Buenos Aires y que pasan por alto las inspecciones aduaneras.
Si Chávez de verdad subvencionó la campaña de Cristina Kirchner, ella le debe mucho. Esto tal vez explica la postura pro Chávez que asumió el martes 11 en el tema de los rehenes colombianos cuando se reunió con el presidente Uribe en Buenos Aires. En vez de abogar por la Convención de Ginebra de 1949 y de hacer un llamado a las FARC para que liberen a sus rehenes sin condiciones, como lo hizo hace poco la presidenta chilena Michelle Bachelet, Cristina Kirchner presionó al jefe de Estado colombiano a ser más abierto. En otras palabras, adoptó la misma postura que Chávez y las FARC: ambas partes insisten en que Uribe es el obstáculo que impide el progreso.
La presidenta puede tener razones de política interna para evitar el tema de la Convención de Ginebra. Su gobierno -y el de su marido antes-dependen de aliados, asesores y miembros del gabinete que son ex miembros de grupos de terror argentinos y que se ganaban la vida en los años 70 mediante secuestros. Si las FARC son culpables de violar la Convención de Ginebra, entonces también lo son muchos kirchneristas.
Si tiene una deuda con Chávez, tiene motivos adicionales para tratar de culpar a Uribe en vez de los terroristas. Chávez no oculta su apoyo a las FARC o su animosidad hacia Uribe. La cúpula de las FARC pasa el tiempo en Caracas y manejan su narcotráfico en el patio trasero de Chávez. Si por razones puramente humanitarias quisiera liberar a los rehenes, ya lo podría haber hecho. Las guerrillas necesitan un pasaje a través de Venezuela y podrían cuadrarse frente a Chávez cuándo él quisiera.
Uribe tal vez cometió un gran error al solo considerar una negociación de rehenes con las FARC. Los rebeldes jamás han sugerido que están interesados en la paz. Quieren intercambiar sus prisioneros "políticos" -policías, soldados, políticos y tres contratistas estadounidenses- por un beneficio estratégico que mejore la eficiencia de sus negocios de narcóticos y secuestros. A la luz de esta realidad, Uribe hubiera obrado mejor al mantener una política de cero conversaciones con los terroristas.
Sin embargo, el gobierno colombiano está bajo una fuerte presión del presidente francés Nicolas Sarkozy y los familiares de los secuestrados, por lo que Uribe abrió un diálogo. Asumió un riesgo aún mayor al concordar en que Chávez fuera un negociador. Casi de inmediato, el presidente venezolano violó las reglas básicas al tratar de hablar directamente con los militares. Su meta era asegurar la principal demanda de las guerrillas: un nuevo territorio rebelde libre de fuerzas armadas colombianas. Uribe tomó la rápida y sabia decisión de despedir al "negociador" venezolano. Pero ahora se encuentra bajo la presión renovada de Cristina Kirchner para que haga más con el fin de satisfacer las demandas de los narcotraficantes.
Según informes de la prensa local, en su encuentro con Uribe, Cristina Kirchner no mostró ningún agradecimiento por la última concesión que Colombia hizo a las FARC: una zona desmilitarizada bajo observación internacional. Se trata de 150 kilómetros cuadrados que serán entregados durante 30 días para servir de lugar para intercambiar los rehenes por 500 insurgentes de las FARC que retiene el gobierno. Las FARC también han ignorado esta oferta.
Y la presidenta argentina tampoco parece estar interesado en llegar a fondo en el "caso del maletín". En vez de ello, una enojada Kirchner se plantó frente a las cámaras de televisión y sacó la carta del género. "Esta presidenta puede ser mujer, pero no se va a dejar presionar", dijo en referencia a la antipatía de Estados Unidos hacia su amigo Chávez.
Su actitud no sirve de mucho consuelo para los hombres y mujeres colombianos que viven bajo el terror de las FARC, un terror que Chávez, y ahora Cristina Kirchner, quieren apaciguar.
O'Grady@wsj.com
Fuente: The Wall Street Journal
*LA CONFESIÓN ANUNCIADA DE GUIDO ANTONINI WILSON

LEO La VALLE / EFE
LA MANDATARIA Cristina Fernández ha insistido en que los dineros del Valijagate no estaban destinados a su campaña. Igualmente, ha pedido que Guido Antonini Wilson sea interrogado por la justicia argentina.Uno de los periodistas mejor informados de Venezuela lo dijo por la radio de su país el 14 de agosto y lo escribió dos días después en uno de sus habituales comentarios en Caracas: Guido Alejandro Antonini Wilson, el hombre de la valija de $800,000 confiscada por las autoridades argentinas, está colaborando con autoridades de Estados Unidos.
Apenas llegó a Miami, decía la crónica en El Universal del conocido comentarista Nelson Bocaranda, Antonini se puso en contacto con sus socios de la ''boliburguesía gubernamental rojita'' (empresarios cercanos al presidente Hugo Chávez), pero estos vacilaron o no le respondieron.
Ante las dudas, a Antonini ''no le quedó otra salida que contactar a las autoridades estadounidenses'', escribió Bocaranda y agregó: ``Salvando su pellejo, ya que tiene la nacionalidad gringa, el gordo de la maleta comenzó a contar de todas sus andanzas y sociedades ante funcionarios de dos organismos del norte''.
La versión sin fuente fue ampliamente difundida por la prensa, la radio y la televisión, ampliada por otros colegas y replicada en numerosos portales de Internet de ese país en los días siguientes.
Era un rumor nacional.
Hoy, cinco meses después, la osada primicia del periodista venezolano abre un interrogante de fondo sobre la historia de espionaje, dinero y política que rodea una acusación de la fiscalía federal de Miami contra cinco presuntos agentes del gobierno de Venezuela que habrían coaccionado a Antonini para que se quedara callado en relación con el origen y el destino del dinero.
¿Cómo es que, a pesar del insistente rumor de la colaboración de Antonini con el gobierno de Estados Unidos, sus amigos, los acaudalados empresarios Franklin Durán y Carlos Kauffmann, se sintieron en confianza como para reunirse con él en el sur de la Florida y someterlo a una intimidación a nombre del gobierno de Venezuela?
En una declaración bajo juramento, el agente del Buró Federal de Investigaciones (FBI), Michael J. Lasiewicki afirmó que el 23 de agosto del 2007, ocho días después de que Bocaranda echó andar el rumor, Durán, Kauffmann y Moisés Manioca, un abogado venezolano, se reunieron con Antonini en Fort Lauderdale.
Allí le revelaron que la valija con unos $800,000, confiscada en la madrugada del 4 de agosto en el aeropuerto de Buenos Aires, tenía como destino la campaña electoral de la actual presidenta de Argentina, Cristina Fernández.
En esa misma reunión, Kauffmann le habría advertido a Antonini que sus decisiones futuras podrían poner en riesgo la vida de sus hijas, dos menores de edad que viven en Key Biscayne. Esta amenaza fue omitida luego en el encausamiento formal.
Durán, acusado junto con Kauffmann de actuar como agentes del gobierno venezolano, le habría comunicado a Antonini que había analizado su situación con dos altos funcionarios de la DISIP [Dirección de Servicios de Inteligencia y Prevención] y del Ministerio de Justicia de ese país.
Aunque la fiscalía no ha revelado la fecha exacta en la que Antonini se convirtió en un colaborador de la justicia, la abogada de Antonini, Theresa Van Vliet, sostuvo a The Miami Herald que el empresario venezolano-americano empezó su cooperación tan pronto como llegó a Estados Unidos.
Antonini regresó a Key Biscayne, donde reside, alrededor del 9 de agosto, después del fiasco del maletín en Buenos Aires.
La fecha oficial del comienzo de la colaboración de Antonini con el gobierno de Estados Unidos es clave desde el punto de vista probatorio pues de ella depende definir si el contenido de la primera conversación en Fort Lauderdale es un recuento verbal de Antonini o es tomado de una grabación secreta del FBI.
Si es lo primero, el testimonio de Antonini, en un eventual juicio, no será fácil. Es la palabra de él contra la de dos amigos que le conocen sus fortalezas y debilidades. De esa circunstancia --la falta de una grabación-- podría aferrarse también la presidenta Fernández. Si es lo segundo, es decir, si Antonini estaba conectado a una grabadora del FBI ese 23 de agosto, las cosas serían más difíciles para la defensa. No se necesita ser un abogado para entender que a los miembros de un jurado les parece más convincente una grabación que un recuerdo.
También existe la posibilidad de que en las conversaciones posteriores, cuando se sabe que el FBI ya tenía todos sus aparatos de interceptación en funcionamiento, se hubiera mencionado de nuevo, con nombres y apellidos, la fuente y el destino del regalo de la valija.
Lo cierto es que los sospechosos continuaron reuniéndose con Antonini mientras los chismes en Venezuela sobre su cooperación aumentaban en intensidad y en detalles.
En efecto, días después de la columna de Bocaranda, el columnista del periódico Quinto Día, J.A. Almenar, citó a una fuente no identificada que le recomendó lo siguiente: ``Averigüe si es o no cierto que ofrecieron al gordo un abogado con apellido italiano''.
Mainica, uno de los acusados, quien se reunió con Antonini es un abogado de origen italiano. Su padre es presidente de la Cámara de Comercio Italiano Venezolana.
En otra columna de Bocaranda, el mismo día de la reunión en Fort Lauderdale de Antonini con sus amigos, el periodista escribió: ``Mientras Argentina demora su pedido de captura y Venezuela sigue arropándolo con la reforma, los fusiles antigringos y los ataques a los medios, el exitoso Antonini arroja datos para tejer una vasta red de negociados tan diversos como sus amistades venezolanas, argentinas, rusas, cubanas, estadounidenses y uruguayas''.
Bocaranda se preciaba de los coloridos detalles sobre la cooperación de Antonini. Decía que el empresario de Key Biscayne tenía colgado en la pared de una casa de Fort Lauderdale, donde se habría reunido con agentes del FBI, pizarrones con organigramas de conexiones ``que podrían arrojar luces sobre guisos [componendas ilegales] y lavados de dinero, corrupción, narcotráfico, tráfico de armas y otras menudencias que pueden tocar a notorios personajes de la oligarquía roja''.
Finalmente, la presión de los rumores empezó a preocupar a los amigos de Antonini. En un viaje que Durán realizó a Miami el 7 de septiembre, le dijo que el gobierno de Venezuela desconfiaba de él por cuanto tenía sospechas de que estuviera hablando con las autoridades de Estados Unidos, según el encausamiento revelado el jueves.
En el encuentro, que se realizó en el restaurante Quarterdeck, de Fort Lauderdale, Durán le advirtió a Antonini que llegaría un momento en que nadie ``podría salvarle el pellejo''.
La manera como Antonini logró recuperar la confianza de sus amigos y disipar las dudas sobre su lealtad, es todavía un misterio.
A juzgar por lo que describe el encausamiento debió ser un compromiso muy convincente, pues ocho días después recibió una llamada en Miami de Maionica en la que el abogado caraqueño se sintió a sus anchas para comentar sobre la importancia que había adquirido en los más altos niveles del gobierno el fiasco del maletín.
Maionica le dijo que había participado en una conversación entre el vicepresidente de Venezuela y el director de la DISIP en la cual le fue encomendada la ''misión'' de actuar como intermediario, afirma la acusación.
Al parecer los servicios de inteligencia también se sintieron tranquilos respecto al fantasma del doble juego de Antonini, tanto así que el 28 de octubre enviaron al emisario Antonio José Cánchica Gómez para que escuchara de viva voz las ''inquietudes'' del empresario.
No hay dudas de que en esta etapa de la investigación Antonini estaba controlado por el FBI, y por ello es válido suponer que habría recibido instrucciones de mantener el juego de caramelear a los venezolanos a fin de recaudar más pruebas sobre el plan de intimidación y encubrimiento.
Los venezolanos le ofrecían $2 millones y pagar todos los gastos en los que incurriera con motivo de las multas que se le impondrían en Argentina, donde está acusado de contrabando y lavado de dinero, afirma la acusación.
Cánchica se reunió con Antonini en una cafetería de Plantation para que aceptara la ayuda discreta y efectiva que le estaba ofreciendo el gobierno venezolano a cambio de su silencio. Alrededor de una cafetería Starbucks, el uruguayo Rodolfo Wanseele, también acusado, hizo las labores de contrainteligencia para verificar que no hubiera sospechosos monitoreando la conversación, una precaución tardía, quizás cursi, si se tiene en cuenta el descuido y la indiferencia en ese aspecto que mostraron los interesados durante los dos meses anteriores cuando los medios de Venezuela ya estaban cansados de decir que Antonini parecía el heredero de Pavorotti: cantaba y cantaba.
sábado, 15 de diciembre de 2007
*¿QUÉ OCULTAN CRISTINA FERNÁNDEZ Y HUGO CHÁVEZ?

Por: Fran Ruiz
Opinión
Viernes 14 de Diciembre de 2007
Hora de publicación: 01:29
La acusación del FBI que salpica a Cristina Fernández y a Hugo Chávez es de suma gravedad. Por eso convendría que la presidenta de Argentina, que no lleva ni una semana en el poder, explicara qué sabe ella de los 800 mil dólares procedentes de Venezuela que iban destinados presuntamente a su campaña electoral.
No basta con desviar la atención recurriendo a la estrategia del venezolano de culpar de todo a una “conspiración imperialista” contra su gobierno; existen hechos delictivos ciertos y una acusación con nombre y apellidos que la involucran directamente.
Remitámonos, pues, a los hechos. La empresa estatal argentina Enarsa fletó a principios de agosto un avión que transportó de Caracas a Buenos Aires a funcionarios de esa empresa y de PDVSA (Petróleos Venezolanos). Por causas no aclaradas viajaba con ellos el empresario venezolano-estadunidense Guido Antonini Wilson, con la mala suerte de que agentes aeroportuarios le abrieron su maletín, que contenía 800 mil dólares sin declarar. Se da la casualidad de que esta aparentemente inofensiva “misión empresarial” venezolana anticipaba la visita de Chávez a Argentina, a donde fue para reforzar sus vínculos con el gobierno de Néstor Kirchner y su mujer Cristina, a la que aseguró que iba a ser la futura presidenta de Argentina.
Comienza entonces la fase de “lavada de manos”. Ni el gobierno de Argentina, en nombre de la estatal Enarsa, ni el de Venezuela, en nombre de PDVSA, explican qué hacía Antonini en el avión y si sus funcionarios sabían lo que contenía el maletín. Increíblemente, las autoridades argentinas dejan escapar al empresario, que se refugia en Miami sin haber explicado quién le dijo que introdujera ilegalmente el dinero en Argentina y quién era el destinatario.
La segunda parte de la historia prosigue en Miami a donde acuden cuatro venezolanos y un uruguayo a “visitar” a Antonini. Allí le advierten que si afirma que el dinero confiscado no era suyo o revela quién se lo entregó la vida de sus hijos correría peligro. La semana pasada el FBI arresto a los “visitantes” y ayer un fiscal de Miami los acusó de “conspirar como agentes de la República Bolivariana de Venezuela dentro de Estados Unidos” y presento de prueba las grabaciones telefónicas que sostuvieron con Antonini, en las que un “agente” de Chávez revela que el dinero iba destinado a la campaña de Cristina Fernández.
No basta, sin embargo, con acusar a los supuestos agentes chavistas. La justicia de EU debe procesar a Antonini para que confiese para quién trabaja. Si se confirman las sospechas, quedaría al descubierto la vergonzosa estrategia de Chávez de “comprar” políticos de la región para convertirlos en sus súbditos, como hizo en Bolivia, Nicaragua e intentó en Perú (y quién sabe si en México). Sobre Cristina caería además la mancha de que se “vendió” por un puñado de dólares del petróleo venezolano.


