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domingo, 5 de julio de 2015

BRIAN FINCHELTUB, EL SIMULACRO DEL ABUSO, LAS PRIMARIAS DEL PSUV

Las pasadas primarias del PSUV representaron un perfecto simulacro del abuso de poder y recursos públicos que desplegará el partido oficial en las próximas elecciones parlamentarias. Nada extraño en un gobierno que nunca ha tenido escrúpulos y que menos los tendrá en su momento de peor valoración. Su objetivo ahora es asegurarse el control de la Asamblea Nacional por cinco años más y para lograrlo no conocen límites éticos, morales ni legales. Por eso sacan a relucir todo su poder económico dando una bofetada más a todos los venezolanos que padecemos la crisis sembrada por el socialismo en nuestro país. Opulencia en medio de la escasez, así hacen campaña los autores materiales e intelectuales de la ruina de Venezuela. 

Las primarias del PSUV llevan implícitas un doble mensaje, uno dirigido al electorado opositor y otro al electorado chavista, cada vez más descontento, huérfano, a la deriva. A los opositores nos dicen que no importa lo que hagamos, ellos se van a imponer, porque controlan todo y con su maquinaria aplanadora borraran cualquier posibilidad de triunfo de los sectores democráticos. Al electorado chavista le ofrecen una posibilidad de cohesionarse de nuevo en torno a una victoria, el escenario post primarias debe ser vendido propagandísticamente como una proeza, un triunfo histórico nunca antes visto, ni en tiempos de Chávez, debe ser mostrado como una muestra de disciplina revolucionaria, por eso la música épica en los canales al servicio del PSUV, por eso los grandes titulares en la prensa escrita bajo su control. 

Se inflaron los votos con la intención de inflar también las expectativas de un sector altamente desencantado. El efecto contrario se busca en la oposición, desmovilizar con una caratula de invencibilidad. Nos tratan de decir que hagamos lo que hagamos el gobierno nunca pierda elecciones. 
Han tenido un poder legislativo a su servicio por prácticamente diecisiete años, han gobernado sin contrapesos, sin controles, sin contraloría y allí tenemos los resultados. Quienes cinco años más con una Asamblea Nacional castrada, que levante la mano de vez en cuando para aprobar créditos adicionales y debata sobre el imperio en lugar de discutir sobre el hampa, el desabastecimiento y la corrupción.

Ellos hicieron su simulacro del abuso, nosotros debemos prepararnos para lo que vendrá, es fundamental es rol que cumplirán los testigos, debe ser gente preparada para resistir el amedrentamiento, la intimidación y el atropello de un gobierno desesperado. Ellos serán los héroes anónimos que nos darán la libertad.

Brian Fincheltub

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domingo, 19 de octubre de 2014

BRIAN FINCHELTUB, A PROPÓSITO DE LA BASURA EN EL MUNICIPIO SUCRE, ¿SENTENCIA MATA VOTO?

Venían preparando el terreno desde hace tiempo, lamentable que haya muchos que caigan en el juego y crean que el gobierno los quiere proteger.

¿SENTENCIA MATA VOTO?
Para esos incautos, solo un mensaje: Al gobierno no le importas tú, ni tu bienestar, porque si ese fuera el caso, ayudaría a resolver el problema de la basura en lugar de amenazar.

No guardan apariencias, cuando no ganan arrebatan y para ello usan todo el poder y el dinero del Estado. En los últimos meses hemos visto como alcaldes, abrumadoramente electos, los mandaron a la cárcel por negarse a usar sus policías municipales para reprimir al pueblo.

Esta semana le tocó al alcalde, Carlos Ocariz, afrontar la realidad de una justicia al servicio de intereses políticos, con una sentencia que lo coloca en una situación de amenaza permanente y donde prácticamente lo hacen responsable hasta del brote del chikungunya en Venezuela.

En países democráticos siempre el pueblo tiene la última palabra, en Venezuela el voto de siete magistrados de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia parecen tener más peso y que conste que no hablamos de los kilos que han aumentado en el poder, nos referimos al desparpajo con el que pisotean la voluntad de los electores, como si se tratara de un trámite administrativo más.

Mi recomendación es que para las próximas elecciones pongan la cara de los magistrados en la boleta de votación, así el candidato opositor sabrá de entrada que el contrincante más fuerte no lo tiene en el PSUV, sino el TSJ.

Yo no les voy hablar a ustedes de cuánto le cuesta una tonelada de basura al municipio Sucre, de las dificultades para adquirir maquinaria en un país dónde no aflojan dólares ni para comprar acetaminofén, del secuestro ilegal del patio de transferencia de SABENPE, de las constantes paralizaciones de personal obrero por motivaciones partidistas, del rezago de 9 años del precio del aseo.

Todo eso digamos es accesorio, algunos lo toman como excusas, es fácil darse cuenta de quién miente. Les hablaré del plano político, el único que importa cuando uno lee la sentencia del TSJ que amenaza con cárcel al alcalde Carlos Ocariz y pretende burlarse de la voluntad de más de 144 mil electores.

Venían preparando el terreno desde hace tiempo, lamentable que haya muchos que caigan en el juego y crean que el gobierno los quiere proteger. 

Para esos incautos, solo un mensaje: Al gobierno no le importas tú, ni tu bienestar, porque si ese fuera el caso, ayudaría a resolver el problema de la basura en lugar de amenazar. 

Aquí quieren sacar del juego a Carlos Ocariz y punto. Soy testigo del esfuerzo que se hace las 24 horas del día para solucionar el problema, otros tienen su mente bien ocupada pero pensando cómo joden a quien trabaja, a quien tiene 8 años dándole palizas electorales.

Les importa tan poco disimular, que previo a la decisión contra el alcalde Ocariz se gastaron más de 10 millones de bolívares en avisos de prensa, titulares y cuñas de radio con campaña sucia, anunciando prácticamente lo que venía. Sin entender que cada vez que nos persiguen, logran el efecto contrario, en vez de bajar, seguimos subiendo. En vez de agachar la cabeza, tenemos más razones para mirarlos de frente. En vez de preocuparnos, seguimos trabajando.

Pero sepan que Petare cambió para siempre, nuestro pueblo no es aquel que compraban con lavadoras y después no les mandaban ni agua para lavar.

Quieren convertir al municipio Sucre en una regleta para seguir enchufándose sin ganar elecciones, en lugar de dedicarse a ganarse el apoyo de la gente con trabajo honesto, sin comprar conciencias, sin amenazar. 

Debería darles pena pretender llegar a cargos de elección popular usando instituciones que tendrían que estar ocupadas tratando de recuperar la confianza en la justicia y reduciendo la impunidad que tanto daño nos hace.

Sepan que saldremos fortalecidos y serán ustedes los que escriban en la historia política de Carlos Ocariz que fue alcalde tras vencer a dos candidatos del PSUV, al CNE y al TSJ.

Brian Fincheltub
Brian@juventudsucre.com
@BrianfincheltubE

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lunes, 22 de septiembre de 2014

BRIAN FINCHELTUB: GUERRA BACTERIOLÓGICA ¿EL MOSQUITO CONTRAATACA?

Entrenados y financiados en el imperio, un batallón de mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus, fue enviado a Venezuela como parte de la guerra bacteriológica contra el gobierno nacional. Tras una larga preparación en los pantanos “miameros”, llegaron al país por miles para tratar de debilitar a la revolución bolivariana a punta de dengue y chikungunya. 

El plan, sin embargo, fue descubierto gracias a un minucioso trabajo de los órganos de inteligencia venezolanos, siempre neutralizando las intenciones macabras de la derecha.

En un allanamiento realizado a un criadero de mosquitos ubicado en pleno Parque Central, Caracas, las autoridades encontraron un mapa donde se explicaba en detalle cómo avanzaría el ataque sobre el territorio nacional. Comenzando en el estado Aragua y expandiéndose rápidamente por Miranda, Vargas y Distrito Capital. Entre los papeles encontrados estaban unos cheques a nombre de alias “Zancudo loco”, a quien le tocaba expandir los virus por los andes venezolanos. Otro capo de la conspiración.

La ministra de Comunicación e Información, Delcy Rodríguez, prometió publicar todos los detalles en su cuenta en twitter. También se espera en las próximas horas una cadena de radio y televisión desde Miraflores para informar el número de mosquitos detenidos y que tendrán como lugar de reclusión el Helicoide. Ojalá fumiguen antes, porque si no se pueden reproducir fácilmente allí.

Las intenciones eran claras, querían colapsar los hospitales, que antes del brote del dengue y chikungunya funcionaban en perfectas condiciones, para que la gente se alarmara. Así mismo, la todopoderosa oposición, con la ayuda de los contrabandistas se encargó de vaciar las farmacias venezolanas, al punto que hoy no se consigue ni vitamina C.

Es que son verdaderamente desalmados los representantes de la derecha, quieren que el gobierno se dedique a fumigar, en lugar de reprimir. No es una prioridad que los laboratorios cuenten con reactivos, que no se consiga atamel en las farmacias, que en los hospitales habiliten y no hamacas, que en lugar de llenar ciudades de gas lacrimógeno, fumiguen contra el dengue y la chikungunya. Quieren que este proceso histórico se desvíe de su camino, pero no lo lograrán.

En Hollywood se confiesan asombrados, nunca pensaron que un gobierno podía darles tanto material para llevarlo a la ciencia ficción, aunque hay un debate interno porque algunos se inclinan por llevar este guión al género del humor. Resulta que los mismos que pusieron el grito en el cielo por una serie de TNT, realizan acusaciones del mismo tipo pero contra opositores, generando una carcajada colectiva a nivel internacional por un nivel de absurdo que solo puede respondido con más absurdo.

Si hablamos de virus que entraron al país, tenemos que obligatoriamente referirnos al llamado “socialismo del siglo XXI”, que no es más que el comunismo caribeño incubado en Cuba y que tiene azotado a Venezuela desde hace 15 años. Los síntomas son los mismos en todos los lugares: Miseria, escasez y destrucción. La cura también siempre es la misma en todos lados: La voluntad que tiene un pueblo para cambiar.

Brian Fincheltub
@brianfincheltub
Brian@juventudsucre.com

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domingo, 14 de septiembre de 2014

BRIAN FINCHELTUB, CINCO MITOS SOBRE EL DESABASTECIMIENTO

Atrás quedó aquel tiempo donde era posible escoger entre varias marcas comerciales el artículo que íbamos a comprar. Las opciones se adaptaban a los gustos y al bolsillo de cada quien, siendo la variedad lo que nos daba la libertad de elegir sin restricciones. No había compras nerviosas, porque cuando usted ve un producto con regularidad en los anaqueles no tiene necesidad de llevarse a casa más de la cuenta. Ir al mercado no se convertía en un tour por cinco establecimientos, se encontraba lo que se buscaba en un solo lugar. Tampoco era necesario pasar hasta seis horas en cola para comprar un pollo o una harina de maíz.

Desde hace aproximadamente diez años nuestra realidad se transformó radicalmente, las colas y el desabastecimiento se convirtieron en nuestro día a día y el gobierno lejos de resolver ha trasladado la responsabilidad a otros, pasando de excusa en excusa en un mar de teorías conspirativas que siempre se traducen en sendos discursos encendidos contra la “burguesía” y los empresarios, pero jamás en soluciones. Hagamos un recorrido hacia la situación actual, viendo como ha variado el culpable frente al problema, mientras el panorama se agrava mucho más y sin esperanzas de mejorar.

ACAPARAMIENTO: En vísperas del referéndum constitucional del 2007 se profundizó la crisis de abastecimiento en Venezuela, en los supermercados comenzaron largas colas para comprar productos básicos, siendo la leche uno de los artículos más buscados. El gobierno no perdió tiempo en responder, afirmando que se trataba de un plan de la debilitada FEDECAMARAS para afectar la imagen del gobierno previo a las elecciones. Inmediatamente se ordenaron acciones contra comerciantes, allanamientos y una denominada lucha contra el “acaparamiento” que no tuvo resultados reales más allá de los fines propagandísticos. Se incautaban mercancías que eran vendidas en operativos de Mercal, el efecto era poderoso, la gente sentía que le quitaban a los “malos” para darle a las mayorías. Los efectos no tardarían en aparecer.

ESPECULACIÓN: Pero pasó el referéndum constitucional y la situación siguió, de hecho en 2008 el Índice de Escasez que ahora oculta el Banco Central de Venezuela alcanzó un record histórico llegando a 20,06% en abril de ese año. Era necesario buscar un nuevo culpable frente a un escenario en el que se unían el desabastecimiento y la inflación, impulsada por un mercado negro de alimentos que había surgido como consecuencia de los controles. En esta oportunidad la excusa fue la especulación, comerciantes que querían arruinar al país y crear descontento social a través del bolsillo.

SABOTAJE: Un cartucho que nunca falta en el discurso del gobierno es el sabotaje, cuando no tienen respuesta ante algo y quieren salirse del problema rápido la primera frase que les viene a la boca es “Eso es sabotaje”. De nuevo los enemigos históricos de la revolución se preparan para crear inestabilidad en Venezuela, el imperio y los empresarios de la mano para generar hambre y miseria. En momentos donde la crisis de la economía mundial era evidente (2009), alguien nos decía “la economía venezolana está blindada”. Cuando el blindaje resultó siendo un fraude no se les ocurrió otra idea que hablar de sabotaje.

GUERRA ECONÓMICA: Venezuela, un país donde son otras las guerras que libran los ciudadanos, por ejemplo, la guerra por sobrevivirle al hampa, el gobierno nos anuncia una supuesta guerra económica. Aquí no se lucha con tanques, sino con pollos y papel higiénico para tratar de dar un “golpe de Estado”. Son de nuevo los empresarios los responsables, ellos tienen un plan orquestado desde afuera para hacer que todas las decisiones económicas de la revolución resulten siendo estruendosos fracasos. Esta cruzada tampoco rindió resultados, se remataron unos televisores, pero la crisis siguió.

CONTRABANDO: Este el ultimo mito en orden cronológico, el Estado policial nos promete que ahora si dio con los verdaderos culpables. Para variar la oposición también tiene sus manos metidas en el contrabando según las versiones del gobierno. Un nuevo despliegue propagandístico nos dice que en los supermercados no se consigue nada porque hay gente que se lo lleva todo para Colombia. Mientras tanto sigue el pueblo pasando calamidades y entre cuento y cuento todo empeora. No tendrán voluntad política para salir de la crisis, pero imaginación les sobra ¿Cuánto les durará el guión?

Brian Fincheltub
@brianfincheltub
Brian@juventudsucre.com

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sábado, 5 de julio de 2014

BRIAN FINCHELTUB, DE LA IZQUIERDA TRASNOCHADA AL COMUNISTA CON INSOMNIO

 “Les quitaré la careta a los trasnochados de la izquierda”, fue la frase que utilizó Nicolás Maduro para referirse a algunos dirigentes chavistas que cuestionaron el rumbo del llamado “socialismo del siglo XXI” en cartas públicas. Con tamaña sentencia, Maduro no solo encendió las alarmas de las bases revolucionarias, sino de sus capataces: los hermanos Castro.

El destino de Cuba depende del destino de Venezuela, por eso las decisiones que afecten a la isla no pueden tomarse de manera independiente. Con la llegada de Orlando Borrego al país no solo se busca calmar las aguas entre los radicales del chavismo que en los últimos días venían cuestionando un posible “viraje” de Maduro, sino también se le da certeza a la cúpula cubana de una toma de decisiones compartida. Donde Venezuela siempre pondrá la plata y los Castro siempre la última palabra.

¿Independencia y soberanía? Es hasta tragicómico celebrar eso en estos días. El futuro de nuestro país en manos de Cuba y aquí sobrevuelan aviones militares al ritmo de un acalorado discurso patriotero que nos dice: “Jamás ninguna potencia extranjera osará profanar el suelo sagrado de Bolívar”. No solo lo profanaron, sino que se quedaron viviendo adentro y con nosotros como servidumbre.

¿Quién es Orlando Borrego? Frente a él, Giordani es un adolescente. Pero su objetivo es venir a inyectarle vitalidad y renovación al gobierno de Maduro conduciendo las reformas económicas necesarias para salir de la crisis. El exguerrillero de 78 años tiene entre sus “logros” más visibles haber sido amigo de Che y ministro de Fidel. Estudió economía en la Universidad de La Habana, donde, por cierto, al visitar la página web de dicha casa de estudio, se define la economía como “el objeto y centro de análisis de las relaciones socialistas”. También tiene estudios en Moscú.

Sin duda, su currículo reúne todas las cualidades para seguir la quiebra del país por la senda que sigue marcando Fidel. Tras criticar a la izquierda trasnochada se trajeron a un comunista con insomnio. Borrego es el salvavidas enviado por los Castro al gobierno para recuperar la economía venezolana. Tremendo chiste, tal cual como escribió alguien en Twitter, es como traer asesores en derechos humanos de Corea del Norte.

Cuba vive un proceso de profunda crisis económica que les ha obligado, tras más de 50 años de profundas restricciones, a reconocer la iniciativa privada. Lo llaman la “actualización del socialismo”, pero la dirigen los viejos dinosaurios comunistas. Aquí le dan el Ministerio de Economía al administrador de cualquier cantina escolar y estaría mejor capacitado para dirigir las finanzas del país que estos retrógradas con la mente anclada en el siglo XX.

Al barco se le abrió tremenda tronera y algunos quieren taparla con plastilina. El modelo fracasó, no sirve aquí ni donde se aplique. A la economía venezolana no la salva un borrego más, sino un cambio de rumbo.

Brian Fincheltub
Brian@juventudsucre.com
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lunes, 7 de abril de 2014

BRIAN FINCHELTUB, CARTA A WINSTON VALLENILLA PADRE

Tras leer su carta pública pude concluir que no hay nada que supere el amor de la familia. Lo que usted escribe lo plasmaría, en papel o en piedra, cualquier padre que ama a su hijo. Para nuestros viejos no importa cuántos años tengamos, siempre nos protegerán y defenderán como cuando cruzábamos la calle agarrado de sus manos. Admiro el tono de su carta, un padre que le tocan a un hijo es capaz de lo que sea para defenderlo, usted en unas cuantas líneas ha desarmado la palabra a pesar de la rabia que pueda sentir por la agresión. Las ha revestido del sentido de tolerancia y respeto que tanto se han perdido durante estos últimos años.

Estoy seguro que mi padre escribiría lo mismo por mí, defendería como usted lo hace con su hijo, mi honestidad, mi integridad y mi derecho a vivir en tranquilidad en un país que nos pertenece a todos. Usted no me conoce, ni la mayoría de las personas que me leen tampoco, pero mi padre tiene en mí la suficiente confianza para poner sus manos en fuego. Ojo, también sería el primero en condenarme públicamente si me equivoco. Recuerdo que una vez lo llamaron a citación por una travesura de colegio y mi padre felicitó a la maestra y le dijo “en mi casa mando yo, aquí manda usted. La felicito”. No dejó de amarme al reconocer que me había equivocado, sabía que la mejor manera de enseñar valores es dando el ejemplo.

Hoy a mi padre no le preocupa ayudarme a cruzar la calle, son otros los peligros que a veces no lo dejan dormir. Por ejemplo: Que llegue a casa sano y salvo, que pueda tener las oportunidades para formar una familia y ganar estabilidad a través del esfuerzo y el trabajo. Que mis hermanitos y yo tengamos país para ver a nuestros nietos crecer. A mi padre también le preocupó mucho cuando con tan solo 18 años le dije que quería dedicarme a la política, que en cualquier país representa una profesión más, pero en Venezuela quien asume posturas públicas, también asume riesgos. Usted y su hijo los vivieron al ser víctimas de un acto de intolerancia, pero en Venezuela el odio y el resentimiento se  instaló desde hace años.

Usted planteó una interrogante ¿Qué llevó a que nos atacáramos unos con otros por pensar distinto?  Yo le respondería que dependiendo del lado en que nos ubiquemos veremos distintos responsables y causas. Pero con siete décadas vividas usted y mi papá saben que el país donde nacimos y crecimos no era así. Que había una rivalidad política pero jamás llegó a estos extremos, que en los estadios quizás nos separaba irle al Caracas o al Magallanes, pero al salir volvía el compadrazgo y la camaradería.

Nos dejamos de ver a los ojos, permitimos que nos separaran por nuestras ideas, por lo poco o mucho que tenemos, por lo que decimos, por cómo vestimos, por nuestros apellidos, por la zona en que vivimos. Se sembró el odio durante quince años y hoy muchos cosechan los frutos. Leí una digna respuesta que le hizo una madre venezolana y quería responderle como un hijo, como un joven que entiende su posición pero que pide sea respetada la posición de millones que nos negamos a pensar de una sola manera

En estos días he visto llorar padres, madres, hermanos, esposos, familias enteras por la difícil situación que vive nuestro país. El entendimiento parte de la necesidad de reconocernos, de no negar la existencia del otro. Basta que a una inmensa parte del país se nos siga acorralando como si no mereciéramos pisar suelo venezolano. Basta que nos convirtamos en reflejo de lo que rechazamos. Venezuela sufre también por sus hijos asesinados, presos y torturados y ante tanto dolor coincido con usted: rescatemos los valores de la paz, la convivencia, la tolerancia y el amor. Rescatemos a Venezuela.

Brian Fincheltub
@Brianfincheltub

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domingo, 30 de marzo de 2014

BRIAN FINCHELTUB, “GOLPE SUAVE” CONTRA EL BOLSILLO

Esta semana el gobierno hablaba de tres generales detenidos mientras la inflación general y la escasez general lucen cada vez más incontrolables. Denunciaban un “golpe suave” contra las instituciones del país al tiempo que le propinaban un duro golpe al bolsillo del venezolano con una nueva devaluación y el aumento de los precios de los productos básicos. ¿Por qué será que el gobierno luce tan desconectado de la realidad? Está claro, porque cuando la gente anda preocupada por garantizar sus tres golpes: desayuno, almuerzo y cena. Al gobierno le quita el sueño mantenerse en el poder distrayendo a los venezolanos de los graves problemas que vive el país.

Leía está semana en una pancarta que el gobierno de Venezuela no una revolución, no es comunista ni es una dictadura, es un desastre. Cuanta verdad  en tan pocas palabras, esto no puede ser definido con teorías excluyentes cuando el modelo político y económico que adoptaron desde el poder es un verdadero arroz con mango. Nadie sabe a dónde van, pero todo el mundo sabe qué quieren: Salvarse ellos y salvar sus privilegios. Para lograr eso harán lo que sea.

Con casi dos meses de protestas el gobierno ha tratado de esconder su incapacidad detrás del mismo discurso conspirativo. Pero conspirativo para el estomago es que ahora la harina de maíz, la pasta, el arroz, la leche, el café, el pollo, el aceite y otros productos básicos hayan subido el doble y el triple sin previo aviso. Sepan que el gobierno autorizó al sector alimenticio a subir los precios en un “pacto de palabra” que termina perjudicando es al consumidor, que ahora tendrá que pagar más y eso no le garantiza conseguir los productos en los anaqueles.

El Ministro de Alimentación nos dice que debemos calarnos las colas para comprar alimentos porque no nos quejamos cuando las hacemos  para ir al cine. Ojalá señor ministro la realidad venezolana fuera ficción, ojalá que las colas de los mercados se parecieran a las del cine, donde usted sabe que al terminar su fila verá su película sentado y disfrutará por lo que pagó. Mientras que calarse 3 horas de cola llevando sol a las afueras de un mercado no es garantía de comprar lo que se necesita, porque la regla es que nunca hay nada. Ojalá la alimentación fuera algo opcional como el entretenimiento, pero al momento que el hambre pega no se puede elegir entre hacer o no hacer la cola.

La calle es  una encuesta diaria del sentir nacional sobre la situación actual, aunque muchos pudieran hablar de indiferencia, lo que yo veo es que la paciencia también comienza a escasear. Las convocatorias de calle del oficialismo en el último mes hablan por sí solas. Para el chavismo de base, aquel pueblo que creyó que había un legado que conservar y profundizar, queda claro que esto no es lo que soñaron. Queda claro que desde que esto empezó el país no había estado tan mal, que hoy en día aquí todos sobrevivimos y que si no nos unimos esto se pondrá mucho peor.

Brian Fincheltub
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domingo, 23 de marzo de 2014

BRIAN FINCHELTUB, GOLPISTAS SIEMPRE

Hace más de 20 años un grupo de oficiales sublevados atentó contra las instituciones del país a través de las armas, los tanques de guerra y la barbarie pura. En ese momento de convulsión y agotamiento de las estructuras tradicionales de poder muchos se pusieron del lado de los golpistas, los justificaron y convirtieron en un acto de heroísmo al mayor acto de cobardía de la historia republicana de nuestro país. Un golpe fracasado que tuvo como objetivo principal atentar contra la vida del para entonces presidente y su familia. En el libro “La rebelión de los náufragos” de la escritora Mirtha Rivero relata muy bien el ataque a La Casona, la residencia presidencial, por parte de las tropas golpistas, tropas que dispararon morteros mientras allí solo se encontraban la esposa e hijas del presidente.

Fue el primer intentó de los golpistas por destruir el sistema democrático de nuestro país, un sistema que aunque estaba plagado de errores, les dio garantías no solo para salir de la cárcel, sino para incorporarse a la política tras haber tomado las armas contra el Estado.  Quienes en su momento se vistieron de verde para atentar contra la democracia llegaron al poder vestidos de rojo y con un discurso suavizado que incluso logró calar en sectores de la clase media y el empresariado.

Para algunos era difícil al inicio vislumbrar sus planes, parecía que hasta le ofrecían al país una democracia con instituciones más solidas y una constitución de vanguardia que tenía entre sus lemas principales ser el texto “más avanzado en el respeto a los DDHH”. Los golpistas se habían disfrazado de ovejas para avanzar en su proyecto de destrucción de la democracia que años atrás no habían podido materializar a través de las armas.

15 años después han prácticamente logrado su objetivo, decimos prácticamente porque mientras haya millones de venezolanos decididos a defender sus convicciones hasta con la vida no podrán avanzar más. Los golpistas esta semana demostraron que su proyecto militar no comulga con la voluntad de los electores y así lo demostraron con el encarcelamiento de dos alcaldes y la persecución contra diputados de la Unidad.

Se quedan pues sin su carta propagandística más importante: “En Venezuela hay democracia porque hay elecciones”. Los hechos hablan por sí solos, alcaldes electos con más de 60% de respaldo son despojados de sus investiduras y hechos presos en juicios express. No tienen nada que decir, siguen siendo golpistas. Golpistas ayer, golpistas siempre.

Brian Fincheltub
Brian@juventudsucre.com
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domingo, 16 de marzo de 2014

BRIAN FINCHELTUB, EL CORTEJO DE LOS CÓMPLICES

Como si se tratara de un cortejo fúnebre que lleva en hombros la democracia hacia su sepultura, los países latinoamericanos y las organizaciones internacionales se han prestado a convalidar con su silencio la represión, la tortura y el asesinato de inocentes en Venezuela. 

El balance tras un mes de protestas son 28 muertes, 365 heridos, más de 1300 detenciones y denuncia documentada de 44 casos de tortura. A esto hay que sumarle más de 120 agresiones a periodistas, censura a medios internacionales y el anuncio de planes de CONATEL, la comisión reguladora de telecomunicaciones, para tratar de controlar información “incomoda” que circule en internet.

Al cortejo de los cómplices se les olvida que Venezuela recibió a miles de exiliados cuando la democracia era la excepción en Latinoamérica y reinaban las dictaduras militares. Vinieron de Argentina, Chile, República Dominicana, México y Uruguay a suelo venezolano y aquí no solo se les brindó protección y cobijo, sino que se les adoptó como en una segunda patria. Muchos presidentes latinoamericanos llegaron a sus posiciones por su pasado de lucha contra las dictaduras militares, algunos desde las filas de movimientos insurreccionales como la guerrilla. Resaltan los casos del presidente de Uruguay “Pepe” Mujica y la mandataria brasileña Dilma Rousseff. La pregunta que nos hacemos es ¿Pueden cuestionar quienes tomaron las armas contra la dictadura a estudiantes que alzan sus banderas contra la opresión?

La doble moral camina por América Latina y el mundo, las organizaciones internacionales muestran una vez más que son cascarones vacios donde las decisiones están condicionadas a intereses económicos y líneas ideológicas: Más vale un barril de petróleo que los DDHH. No hablamos solo de la OEA y la despreciable posición de su Secretario General, José Miguel Insulza, nos referimos al vergonzoso capitulo de la historia que significó el reconocimiento entregado a la llamada Defensora del Pueblo, Gabriela Ramírez, en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU por su “trabajo en defensa de los derechos civiles en Venezuela”. El certificado lo recibió entre aplausos del foro mientras en Venezuela morían dos ciudadanos más a manos de colectivos armados.

Nos imaginamos se trata de un reconcomiendo al excelente trabajo de la defensora al tratar de justificar la tortura en nuestro país. Al desechar pruebas y darle preponderancia a las denuncias sobre presuntos actos vandálicos en las manifestaciones. En la ONU se hicieron los “suizos” y esta comisión se coloca del lado de los opresores, olvidando que su deber es defender a los oprimidos.

A pesar de todo esto no estamos solos, los pueblos del mundo siguen de cerca lo que pasa en Venezuela, mientras las organizaciones internacionales solo representan la burocracia de gobiernos que saben que la lucha venezolana reta a todos aquellos que abusan del poder y se ponen de espaldas al sentir de su población.

Cuestionar la posición de los países latinoamericanos y de las organizaciones internacionales no es un llamado a la intervención extranjera, es dejar registro histórico de cómo algunos presidentes latinoamericanos ayudaron a echar pala para enterrar la democracia en Venezuela. Sigan acompañando a los sepultureros, que la historia los sepultará a ustedes.

Brian Fincheltub
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lunes, 10 de marzo de 2014

BRIAN FINCHELTUB, EL DISCURSO OFICIAL

El manejo del discurso en situaciones de crisis es clave al momento de bajar o subir los niveles de conflictividad social y política. Cuando usted tiene una responsabilidad de liderazgo modela conductas. En consecuencia, lo que dice o deja de decir influye directamente sobre sus seguidores. Lo que uno espera del liderazgo es un mínimo sentido de responsabilidad, mucho más cuando hablamos del jefe de Estado. Las palabras es imposible recogerlas, detener sus consecuencias aun más difícil.

Nadie puede apagar la “candelita” echándole gasolina, nadie puede llamar a la paz con un discurso incendiario. Las palabras de Nicolás Maduro esta semana ordenando a los llamados “colectivos” disolver barricadas representan un acto de enorme irresponsabilidad. Primero porque no compete a civiles el control de manifestaciones públicas y segundo porque enfrentar pueblo contra pueblo lo que trae es más violencia. Tal como quedó demostrado con los lamentables hechos de Los Ruices.

Un presidente debe evaluar muy bien el impacto que tienen sus palabras sobre la opinión pública. No puede una persona que ocupa la primera magistratura del país salir en cadena de radio y televisión dando mensajes que en nada tranquilizan a la población. No quiero pensar que sea algo premeditado, no quiero pensar que algunos estén interesados en llevarnos a un escenario de caos y muerte para sacarnos del foco sobre los verdaderos problemas de Venezuela: escasez, inflación, inseguridad, corrupción y desempleo.

Es contradictorio verlos un día en televisión con globos blancos llamando a la paz y al otro día rodeados de militares llamando a la confrontación. Nadie los entiende, así es imposible creer en un posible dialogo, sobre todo porque la calle te dice otra cosa: Siguen las detenciones y la represión. Ahora con el componente de los grupos paramilitares que a punta de pistola disuelven manifestación.

Es momento que desde el poder entiendan que la paz está en sus manos. No pueden borrar las demandas sociales de un amplio sector de la sociedad a punta de balas. Tampoco tratar de invisibilizar a más de 7 millones de venezolanos llamándolos fascistas. Mientras veamos al contrario como enemigo y no como adversario alimentamos la violencia. El país necesita un lenguaje de paz que les hable a todos sin dividir, sin odios, sin resentimientos. Pero para que haya paz debe haber justicia, que los nombres de los jóvenes asesinados en estos días no se sumen a las listas del olvido que ha generado la impunidad.

Brian Fincheltub
Brian@juventudsucre.com
@Brianfincheltub

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martes, 4 de marzo de 2014

BRIAN FINCHELTUB, LA SINCERIDAD DEL MINISTRO

Más que por sinceridad, en un acto de enorme torpeza el Ministro de Educación, Héctor Rodríguez, reconoció esta semana algo que para nadie es secreto en Venezuela: El uso de la pobreza como mecanismo de control social. La vergonzosa frase “No sacaremos a la gente de la pobreza para que se vuelvan escuálidos” nos da respuestas sobre el modelo económico y educativo asumido por la llamada “revolución”. Nos confirma que de las pocas fábricas que se mantienen abiertas en Venezuela la más exitosa ha sido la fábrica de pobres.

Venezuela en los últimos 15 años ha tenido los mayores ingresos petroleros de su historia. Las cifras de organismos internacionales nos hablan de una reducción de la pobreza, pero las propias palabras del ministro Rodríguez desmienten el relato oficial. Los pobres hoy siguen siendo pobres, pero con un agravante: son más dependientes del Estado. Aunque la dependencia los hace mucho más vulnerables, los mantiene fieles al modelo político del gobierno y ese es precisamente el objetivo buscado.

Para los pobres el llamado socialismo del siglo XXI no representa teorías marxistas, amenaza a la propiedad privada o fracaso económico. Para la inmensa mayoría de los sectores populares el socialismo es la beca mensual, el subsidio a los alimentos y misiones sociales. Políticas sociales que saludaríamos si fueran transitorias, pero en nuestro país se hicieron permanentes tejiendo una red clientelar y rentista que no busca sacar a la gente de la miseria, sino hundirlas más en la dependencia.

El socialismo no quiere a la gente de pie trabajando, la quiere arrodillada de mano extendida frente al Estado. Así es como juegan con el hambre de los más pobres. Si no hay lealtad le golpean el estomago al ciudadano, si no hay disciplina los amenazan con quitarle los beneficios sociales. Una persona humilde no ha salido de la pobreza cuando dejarla sin la ayuda del Estado es colocarla en una situación mucho peor. Es este el miedo que explica parte del éxito electoral del gobierno, sin contar que muchos han normalizado el chantaje y se han acostumbrado a que el Estado los humille.

La razón a este tipo de conductas es que durante años muchos fueron invisibilizados y hoy pese a toda la perversión que implica este sistema, se sienten incluidos. Quizás si un opositor les hubiese dicho el verdadero objetivo del modelo socialista no lo creen, pero que se los diga un ministro es otra voz. Por eso gracias por abrirle los ojos a mucha gente ministro Héctor Rodríguez.

Ya entendemos como siendo altos panas de Lula, jamás se preocuparon por copiar la formula que llevó a que más de 30 millones de personas salieran de la pobreza en Brasil. Y no hablamos aquí de personas que recibieron una beca y con eso dicen que ya no es pobre, hablamos de millones de personas que pasaron a la clase media. Emprendedores que montaron sus propios negocios y que generaron empleos estables.

Solo  promoviendo fuentes de trabajo estables y bien remuneradas es posible generar progreso y desarrollo. Pero eso implica que tengamos ciudadanos independientes, que no estén aterrorizados por la persecución del Estado, que no tengan que ponerse una franela roja, que no sean arreados de elección a elección a votar por el partido oficial. Eso es libertad y el socialismo esclavitud, eso es tener libre albedrio y el socialismo te secuestra la mentalidad. Eso es movilidad social y en el socialismo los pobres son más pobres y los poderosos cada vez más ricos. De nuevo gracias ministro.

Brian Fincheltub
@brianfincheltub

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jueves, 27 de febrero de 2014

BRIAN FINCHELTUB, NI UNA VIDA MÁS

Ni una vida más arrebata por la intolerancia, por quienes se olvidan de su condición de venezolanos y son capaces de matar a otros poniendo por encima su postura ideológica. Que nunca más veamos a un venezolano descargando su arma contra un joven, contra un manifestante, contra quien piensa diferente. Que nuestros ojos no vean jamás a un intolerante pisar con las ruedas de su carro las ideas del contrario, pasando sobre su humanidad, convirtiéndose en asesino.

Ni una vida más arrebatada por el odio, por quienes se dejan arrastrar por bajos sentimientos aupados desde un discurso divisionista, que coloca a una parte de los venezolanos como enemigos. Que plantea una lucha del bien y mal que coloca a quienes no profesamos el pensamiento único en un blanco de ataque. Que los oídos se bloqueen ante el mensaje de odio, que las manos se detengan antes de disparar, que la muerte nunca más sustituya al entendimiento.

Ni una vida más arrebata por el resentimiento, por quienes durante años han sido alimentados por un mensaje que responsabiliza de todas las desgracias del país a la “burguesía”, a los “escuálidos”, a los “majunches”. Que antes de apretar el gatillo la razón supere al resentimiento, que jamás se vuelva a hablar de culpables o inocentes, que no nos lleven a una guerra donde nadie ganará y se perderán muchas vidas.

Ni una vida más arrebata por la represión, que el soldado y el policía en lugar de perseguir, protejan a la población. Que gane la institucionalidad, que sea derrotada la militancia. Que triunfen los Derechos Humanos, que pierda la tortura. Que podamos recuperar el respeto y la confianza por nuestros cuerpos de seguridad. Que no tengamos que escondernos por igual de los colectivos armados y los militares.

Ni Bassil Dacosa, ni Robert Redman, ni José Ernesto Méndez, ni Génesis Carmona merecían morir, hoy sus familias lloran producto de la intolerancia, el odio, el resentimiento y la represión. Yo me niego a que sigan cayendo inocentes. Al momento que escribo este artículo veo el material que se publica a través de los pocos espacios de información y lo que se me queda grabado es el grito desgarrador de quienes ven manifestantes caer.

Ni una vida más, ni una familia más llorando a sus víctimas, ni una bala más disparada por la intolerancia. Estos momentos de indignación, pido por la vida de los venezolanos, que pare el terror, que triunfe la paz.

Brian Fincheltub
Brian@juventudsucre.com
@Brianfincheltub

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domingo, 16 de febrero de 2014

BRIAN FINCHELTUB, LA VIOLENCIA DEL ESTADO

No hablamos del monopolio de la violencia legítima, que por contrato social, en teoría, debería ejercer el Estado para protegernos. Hablamos de la violencia que se auspicia contra la disidencia, contra quienes no nos asimilamos a la ideología oficial y reclamamos nuestro derecho a la protesta. Escucho de manera frecuente que la violencia es condenable venga de donde venga, coincido, pero cuando viene auspiciada desde las autoridades no con la intención de proteger, sino de perseguir, estamos frente a hechos muy graves que no podrían más que calificarse como terrorismo de Estado.

Siempre defenderé la protesta pacífica, porque es un derecho que la constitución nos otorga en su artículo 68 “Los ciudadanos y ciudadanas tienen derecho a manifestar, pacíficamente y sin armas, sin otros requisitos que los que establece la ley. Se prohíbe el uso de armas de fuego y sustancias tóxicas en el control de manifestaciones pacíficas. La ley regulará la actuación de los cuerpos policiales y de seguridad en el control del orden público”. Los derechos se tienen o no se tienen, jamás se ejercen de manera limitada. La prohibición del gobierno de manifestaciones públicas a través del uso de sus fuerzas represivas vulnera no solo las garantías de quienes protestan ahora, sino que establece un precedente muy grave para el futuro.

La responsabilidad del Estado también es por omisión, para no hablar de complicidad. Nos referimos específicamente a los colectivos armados, quienes representan bandas parapoliciales que se han encargado a lo largo y ancho del país de hacer el “trabajo sucio”: Disolver las protestas a tiros. El saldo es lamentable, estudiantes caídos que salieron defendiendo unas ideas, que uno puede apoyar o no, pero que no merecen ser ajusticiados a manos de grupos irregulares. La principal célula de estas organizaciones delictivas opera a pocas cuadras de Miraflores, allí han logrado establecer un territorio liberado, donde el Estado no entra, ellos tienen el control.

No se puede hablar de paz cuando el gobierno no es capaz de desarmar a su propia gente. No quiero pensar que no estén interesados en hacerlo, no quiero pensar que en la mente de una persona pase la idea de enfrentar a los venezolanos en una confrontación criminal. Frente a este escenario no estaríamos frente a una guerra civil, donde los dos grupos enfrentados están armados, estaríamos frente al exterminio de una parte del país. En derecho internacional se conoce como genocidio, crimen de lesa humanidad. Muerte por razones políticas. Que nada lo permita, que reine la sensatez.

Llamamos a la responsabilidad del gobierno en este momento del país, el mundo mira cada paso que dan. La violencia del Estado o terrorismo de Estado debe terminar y permitir canales de expresión para quienes no encuentran otra manera de hacerlo que a través de las calles. Ustedes mismos se encargaron de reducir cada espacio, de conculcar libertades, de silenciar medios. Ahora la gente ve que el único canal para hacer escuchar su voz es la protesta.

Como joven no puedo más que identificarme con esta lucha de los estudiantes, que una vez más demuestran con valentía que este país no se rinde, no se entrega. El reto es encausar estas protestas hacía objetivos claros, que no se difuminen, que permitan seguir sumando apoyos, en lugar de restar. Organización debe ser la consigna en estos tiempos donde nadie está dispuesto a dejarse acorralar.


@Brianfincheltub

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domingo, 2 de febrero de 2014

BRIAN FINCHELTUB, HABLEMOS DE CHEQUERAS

Hablar de chequeras en tiempos donde todo parece tener precio puede ser contraproducente, porque nos lleva a un debate de fondo donde el gobierno es el menos favorecido: El dinero como arma de chantaje. 

En Venezuela desde hace mucho se repite un refrán popular que dice “con moral no se come”, tal vez sea cierto, no estoy por encima del bien y del mal para juzgar a alguien que deje principios a un lado para darle de comer a su familia, pero no puedo dejar de admirar y poner como ejemplo a aquellos, que aunque teniendo la misma necesidad, prefieren dormir y verse al espejo tranquilos.

A muchos el debate moral les causará risa, no es nada extraño, lo que vive nuestro país es una profunda crisis moral. El mayor ejemplo lo dio esta semana el connotado dirigente del oficialismo, hijo de la política de la petrochequera, Maglio Ordoñez, quien se atrevió a cuestionar los resultados de la final del beisbol profesional, teniendo como argumento, paradójicamente el poder del dinero.

Maglio, tras dar muchas versiones sobre su comentario, dijo que se había dejado llevar por un “momento de emoción” al escribir lo escribió, palabras más palabra menos: que el Magallanes había ganado por tener “tremenda chequera”. Sin duda tuvo que haber sentido mucha emoción para decir eso, porque el actual alcalde de Puerto La Cruz llegó a donde llegó gracias al poder económico de un partido que se mezcla con el Estado en todas las elecciones para mercadear apoyos con becas, lavadoras y cocinas.

Los ahora “reyes de la chequera” hace 15 años apenas tenían una cuenta bancaria. Hoy usan y abusan de su poder para aplastar al contrario, para humillar al que piensa diferente, para sobornar al humilde, para jugar con el hambre. La política de la petrochequera humilla al pobre, crea ciudadanos dependientes que pierden la dignidad por necesidad. No hablaremos de quienes la perdieron por comunidad.

A quienes pertenecen a esta nueva casta de políticos le hubiesen quitado el dinero y la historia fuese otra, quizás serían exitosos beisbolistas o animadores de circo, pero gobernantes no. Pero la realidad es la que tenemos hoy, fueron levantados en hombros por los grandes intereses económicos y superaron a quienes al principio los apoyaron. Son la nueva burguesía, poderosa y arrogante, que desde las alturas se burla del pueblo y le pone precio a todo.

En el plano internacional también ha sido así, dirigen el país como una sucursal de La Habana, donde los chulos latinoamericanos vienen a pedir petróleo a cambio de lealtad o silencio. Lo cierto es que los venezolanos que creemos en la democracia hemos estado prácticamente solos en esta lucha, el mundo mira lo que pasa aquí y guarda absoluto silencio, porque privan los intereses sobre cualquier otra cosa.

Así es manejada Venezuela, a “realazo” limpio, un país donde el dinero y la política marchan agarrados de la mano, donde la abundancia se ha traducido en escasez de valores, donde quien no tiene precio se lo ponen. Donde el silenció cuesta y hay quienes están dispuesto a pagar por él. Esto es Venezuela, el país donde se puede comprar casi todo, menos algunas conciencias.

Brian Fincheltub
@Brianfincheltub

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jueves, 30 de enero de 2014

BRIAN FINCHELTUB. LOS RASPAOLLAS

Cuando hablamos de la realidad venezolana es inevitable compararnos con una familia que se gana la lotería y tras gastarse los reales en rumba, excesos y vicios tiene que ajustar su presupuesto. 

Pero al hacerlo el padre irresponsable no se priva de los bienes de lujo, no decide vender lo que no necesita, sino que recorta la comida, educación y salud de sus hijos. Hablamos de una familia que se acostumbró a la vida de ricos, que creyó que el dinero es un recurso infinito y que prefiere mantener el estatus, antes que corregir las fallas en sus finanzas.

Aquí siempre hemos pensado que por ser un “país rico” tenemos que tener una mentalidad pobre. Todos reclamamos “nuestra herencia” por haber nacido en un territorio donde abunda el petróleo, pero también la miseria. En décadas aquí no se ha sembrado el petróleo, se ha enraizado un modelo político que usa la renta petrolera para crear ciudadanos dependientes del asistencialismo del Estado.
Han sido años de despilfarro, de gasto fiscal sin control y manejo discrecional de las fianzas públicas. La fiesta del oro negro trajo un fuerte ratón y ahora toca aplicar medidas para superarlo. La pregunta es ¿Cuáles medidas? Evidentemente las que está anunciando el gobierno a cuenta gotas no ayudan a superar la crisis, sino a profundizarla.
Después que desde el gobierno se nos dijo que Venezuela estaba “blindada” ante la crisis económica mundial, que hasta le ofrecieron dinero a Obama para ayudar a EE.UU a superar su déficit fiscal, nos salen con nuevas medidas económicas que en nada solucionan los problemas de fondo, sino que siguen castigando a los venezolanos honestos. Aquellos que quieren progresar en un país donde es cada vez más difícil invertir. Donde tener una visión de futuro equivale a estar loco, porque aquí impera el cortoplacismo, la trampa y la corrupción. Quienes defraudan al Estado lo seguirán haciendo, porque son expertos en saltar la ley y convierten cada control en una nueva oportunidad de negocio.
Pero ese es solo un componente de la corrupción, enquistado en el poder hay uno mucho más poderoso, que debemos llamarlos los “raspaollas”. Ellos le han dado con todo a las finanzas públicas, pero son los mismos que salen diciéndonos que debemos ser víctimas de nuevas regulaciones porque hay una “guerra económica”. Cuando la guerra económica es sobrevivir en Venezuela con la escasez e inflación más alta del mundo.
Los “raspaollas” culpan a los “raspacupos” de ser la nueva devaluación, siendo ellos los padres de CADIVI, de esa forma de administrar los recursos del país de manera paternalista, que acostumbró a los ciudadanos a humillarse ante el Estado por dólares que deberían circular libremente. Prometen pulverizar el dólar paralelo, lo que le pediríamos en más puntería, antes que nos conviertan en polvo a todos.

Brian@juventudsucre.com
@Brianfincheltub

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martes, 21 de enero de 2014

BRIAN FINCHELTUB, MEDIDAS A MEDIAS Y ENTRE COMILLAS

En medio de un abuso de comillas transcurrió presentación de la Memoria y Cuenta 2014 de Nicolás Maduro. Cuatro horas donde el jefe de Estado citó desde Rosa Luxemburgo a Pablo Escobar y que le permitieron demostrar su nivel de lectura al tiempo que improvisaba con algún chiste o anécdota personal. 

Los momentos de euforia de los asistentes fueron pocos, de hecho podría decirse que uno en especial, cuando mencionaron a Fidel Castro en el discurso y algunos comenzaron a gritar cantos y consignas en su apoyo. 

De resto las tomas de VTV mostraban caras largas, no sabemos si de preocupación o sueño. Me atrevo a decir que por sueño, porque aquí los únicos que tenemos que preocuparnos somos los venezolanos de a pie.

Preocupa que cuatro horas de alocución solo hayan servido para llenar de más dudas al país sobre nuestro futuro económico. Pero lo que más me preocupa es que parece nos acostumbramos al monstruo, vi expresiones de añoranza hacía aquella burocracia denigrante que te obligaba a llevar carpetas para que te aprobaran migajas que nadie te estaba regalando, pero que el gobierno te liberaba a través de un embudo.

Mientras a los enchufados les quedaba el lado ancho del embudo, los venezolanos debíamos conformarnos con tres mil dólares anuales, que implicaban sendos trámites burocráticos, que nos convirtieron en expertos armando carpetas y manualidades. Resulta que toda la culpa sobre la fuga de divisas recae sobre los llamados “raspacupos”, pero no se dice ni pio de quienes manejaron CADIVI durante 11 años, de quienes a través de empresas de maletín se enriquecieron y hoy forman parte de la nueva burguesía criolla.

Al venezolano que anda pendiente de su cupo electrónico, parece que no le importa que el país viva el mayor endeudamiento de sus historia, que la inflación prevista para este año sea de 65%, que las principales empresas del país estén al borde de la quiebra por retrasos en la asignación de divisas, que el empleo informal se convierta en la principal fuente de trabajo del país.

Sepan que quienes desangraron al país seguirán poniéndose gordos en el poder mientras a usted lo ponen a dieta. Aquí los controles serán para el común, mientras ellos con CADIVI o sin CADIVI seguirán enriqueciéndose, llamase el nuevo organismo como se llame. Los controles solo traen corrupción y mientras no nos enfrentemos a ella con honestidad, no con más corrupción, viviremos sometidos como ciudadanos que nos acostumbrábamos a las migajas y frente al abuso no levantamos nuestra voz, sino que estiramos nuestra mano.

Brian Fincheltub
Brian@juventudsucre.com
@Brianfincheltub


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