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LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA

lunes, 30 de septiembre de 2013

CARLOS E. AGUILERA A., VENEZUELA EN DEUDA CON JACINTO CONVIT,


Creo no estar errado si afirmo, que el eminente médico-científico Jacinto Convit , a lo largo de su esplendorosa existencia, ha sido testigo  en cuerpo  presente de  los acontecimientos más importantes  ocurridos  en  nuestra  nación.  Obviamente,  vivió en  carne  propia  la felonía de dictaduras (la de Gómez y de Pérez Jiménez) y las bondades de la democracia con todos sus defectos, pero democracia al fin.

Este grande hombre que recién acaba de cumplir cien años de edad mantiene latente la esperanza de muchas personas que padecen de cáncer. Es digno de admiración, porque no se envanece por los numerosos reconocimientos internacionales, que le han sido conferidos a lo largo de su fructífera carrera como médico y científico, y tampoco “le quita el sueño el Premio Nobel”, como lo afirmara a una periodista que lo entrevistó hace apenas unos días. Sigue en su empeño y mantiene latente su afán y fe por brindarle a la humanidad,  la noticia final de que la enfermedad que se ha convertido en la más terrible pesadilla del ser humano, encontró por fin el antídoto que permitirá a quienes la padecen,  sonreírle a la vida agradecidamente.

El Dr. Convit es el más digno y vivo  ejemplo para los venezolanos,  que debemos sentirnos orgullosos de este bondadoso hombre, que mantiene consultas gratis con pacientes que acuden a él en procura de sus sabias atenciones. Digno de admiración, porque no deja de lado la esperanza de conocer en vida el resultado de su tenaz esfuerzo científico. No habrá reconocimiento alguno que pueda recompensar el fruto de su ardua labor investigativa,  que Venezuela entera le agradece. Su empeño y afán por ser útil a la humanidad lo llevó a crear una fundación que preside, y que entre sus proyectos contempla la instalación de una plataforma tecnológica, con la cual se puedan realizar estudios genéticos y moleculares, así como diagnósticos a pacientes, a través de un centro de medicina molecular.

Creemos no pecar en exceso, si nos atrevemos calificarlo como uno de los venezolanos más preclaros del pasado y presente siglo y que su obra dejará honda huella en nuestro país y en el exterior , pues su investigación científica no se detiene y por el contrario pese a su centenaria edad, mantiene viva la esperanza de alcanzar su más anhelado sueño del diagnóstico precoz de tumores en la recién creada Unidad de Diagnóstico Molecular de Tumores Pediátricos, para cuyo efecto firmó un convenio con el Hospital de Niños J.M. de Los Ríos .

En esta tarea lo acompaña otro eminente médico y también científico, el Dr. Alberto Paniz Mondolfi,  quien actualmente se encuentra realizando investigaciones en el Laboratorio de Microbiología Clínica de la Universidad de Yale en los Estados Unidos, debido a que las plataformas tecnológicas para los estudios de genoma no están disponibles todavía en Venezuela. Pero existe la confianza de que pronto se conocerán interesantes resultados del trabajo científico, que llevan adelante y que serán publicados y conocidos durante la presentación oficial de la Fundación.

Esta fecunda obra de carácter científico que se llevará a cabo en la Fundación Dr. Jacinto Convit, abordará otros proyectos de investigación, cuyo fin es el de proteger, conservar y darle continuidad al legado del eminente científico venezolano, pues además del cáncer también promueve la investigación del mal de chagas, leishmaniasis, lepra  y otras enfermedades endémicas y tropicales.

Venezuela está en deuda con el Dr. Jacinto Convit, quien muestra su alegría y satisfacción porque internacionalmente se está empezando a tocar el tópico de la inmunología tumoral, uno de los pilares fundamentales de su investigación conjuntamente con el Dr. Paniz Mondolfi.

Hace más de dos mil seiscientos años Buda decía que el ser humano tendría siempre que lidiar con el sufrimiento y la pena sin importar el lugar en que viva ni la posición económica y social que tenga. Decía, que todas las personas deben sobrellevar al menos ochenta y tres problemas relacionados con el trabajo, la seguridad económica, dificultades con las relaciones personales, temores por las potenciales enfermedades, ansiedad frente al éxito o fracaso y otras razones más; y, sin embargo, que el problema mayor era otro, el número ochenta y cuatro: la ansiedad permanente de no querer tener ningún problema. Y esa pareciera ser la filosofía de la vida del Dr. Convit.

Así como existen responsables de hacer obras públicas, educar con las ciencias, administrar justicia, entregar la palabra divina, y otros asuntos, deberían existir autoridades éticas que den ejemplo a la comunidad, que combatan éstas enfermedades que amenazan con no tener remedio, en cada hogar, barrio y ciudad. Y una de estas autoridades innegablemente sería  el Dr. Convit, quien con su labor científica, para muy pocos venezolanos desconocida, nos permite solazarnos y alegrar el espíritu, en momentos en que el país enfrenta la mayor crisis que jamás se pudo haber imaginado

Gracias Dr. Convit, Venezuela está en deuda con su fecunda obra y su intachable conducta ética, ejemplo para las generaciones del presente y del futuro. ¡Que Dios le de muchos años más de vida y feliz existencia!

Miembro fundador del Colegio Nacional de Periodistas (CNP-122)
careduagui@yahoo.com // @_toquedediana

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LEANDRO AREA, MI COLEGIO DE "LA SALLE"

(Celebrando un siglo de su presencia en Venezuela)
Mi colegio fue uno sólo. Suerte de orgullo. El Colegio de La Salle. No sé si decir segunda casa cuando en verdad fue la primera. Una pasión. Todo le debo, hasta el caminado se sabe desde lejos. Las huellas que me dejó, que son imborrables, no las cambio por casi nada. 
Su física estructura, sus Hermanos Cristianos, los maestros laicos, las monjas, el personal de apoyo, condiscípulos y alumnos. En verdad que no tengo cómo pagar tanto don recibido. Nunca vi nada malo más allá de las rubieras subterráneas de las que yo formaba parte. Letra, lectura, voz con que decir, cantar y hacer teatro. Música, orfeón, orquestina, aguinaldos, deportes, política, juegos, competencia, sed de triunfo, organización, respeto por el vencido, júbilo al ganar.
Colegio de varones que se llevaba la cuarta parte de las entradas económicas de la casa. Un lujo hecho de sacrificios y detalles estrictos. Mi colegio me hizo, me enseñó a estar y a ser. Buena parte de lo que llevo encima se lo debo. Así, busco en las fotos de esa época que de tan amada parece más lejana y veo como fui, cómo era, cómo vamos cambiando y acercándonos al extraño que somos. Mi colegio es una raíz inagotable y profunda, tanto que cuando sueño que vuelo, siempre tengo al colegio como espacio visible y me veo correr entre la multitud que íbamos a ser y observo al Hermano Luis, de manos cruzadas a la espalda, vigilando calvo y sabio a sus hijos íntimos. Fue él quien me alentó a entrar a la catequesis y no sé cómo logré dar mi clase sobre la existencia de Dios, a los diez años, a unos párvulos del Colegio O’Higgins, allá por San José, cerca del mercado de las flores, de la esquina de San Luis hacia arriba, aquí en Caracas. Horror y miedo que sentía frente a la perplejidad de aquellos querubines y de los maestros que se asomaban para verme decir lo que decía, que jamás llegaré a recordar.
En sus aulas aprendí el sentido de la democracia, el respetar a los demás, la preocupación por el país, por los pobres, por Dios, por la excelencia en el estudio, el sudor del deporte, la sangre de la música, la música, la música. Cuando puedo regreso y siento una distante lejanía. “¿A dónde se dirige usted ciudadano?”
Ya no soy el mismo, cambié. “Nunca regreses donde fuiste feliz”. Y eso lo digo porque voy con inmadurez, qué bueno, como si estuviera entrando de verdad al colegio, a la vida, y piso la misma estrella y toco idénticos rincones que la cábala de esos días obligaba a cumplir como un ritual de tribu. Allí me siento parte de algo, experimento fe, orgullo, rebeldía, sangre azul para amar, amigos, cofradía, ambiente de gol, de barajitas, la tengo, la tengo, no la tengo. Allí siento calores de pubertad, de sueños, de pecado inconcluso y confesión perpetua, guía, cobijo, monaguillo, comunión, orden amable, incienso, rigor sano, maestros a los que debo mis alumnos y ellos deben también sin entenderlo. El colegio es eterno como los helados, los circos o las barberías, uno no, ¡qué lástima!
leandro.area@gmail.com

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RAFAEL LUCIANI, JESUS ANTE LA FALTA DE COMPASION

Para Jesús la fe no nace en el culto, sino en la compasión, cuyo modelo es Dios

Una de las acciones que más impactó a los seguidores de Jesús fue percatarse de cómo Él aprendió a cargar con el rostro del que sufre, acogiendo con acciones concretas a pecadores y enfermos. Su clave fue la «compasión», esa actitud que hemos olvidado en la vida sociopolítica y en la religión. Jesús miraba a los otros sintiendo «compasión por ellos» (Mc 6,34), denunciando así que el verdadero pecado estaba en la falta de compasión de quien está deshumanizado hasta el extremo de hacer de la impiedad una práctica más, sin importarle el futuro y el bien de las personas.

Pero «vivir compasivamente» tiene consecuencias. Jesús no pide primero el arrepentimiento del pecador para luego decirle que Dios lo ama; Él se le acercaba corriendo el riesgo de que otros hablaran mal de Él (Mc 2,16) y lo considerasen impuro por no seguir las prácticas religiosas convencionales (Mt 9,11-13). Estaba con ellos sin avergonzarse (Lc 5,30). No los purificaba, porque no era sacerdote, y tampoco les exigía prácticas penitenciales porque no era escriba ni fariseo (Lc 7,48). Simplemente les perdonaba (Jn 8,1-11) con la autoridad de quien ama compasivamente (Lc 7,47) porque para Él perdonar no consistía en ponerse como Juez delante de ellos hasta que confesaran sus culpas.

Este acto de gracia solidaria devolvía la alegría de vivir y la posibilidad de confiar en las potencialidades que otros les habían negado al haberlos excluido de oficios sociopolíticos y prácticas religiosas. En Jesús encontraban a alguien que compartía sus dolencias y sufrimientos, sus esperanzas y anhelos; uno que disfrutaba de su compañía y nunca les insultaba.

A diferencia de muchos políticos y religiosos que suelen hacer del maltrato una práctica normal, Jesús vivió «llevando nuestras enfermedades y cargando con nuestros dolores» (Is 53,4). Eso significa que entregó su vida a los más vulnerables de la sociedad, la política y la religión, y se ocupó de devolverles la dignidad que le habían negado los que creían interpretar la voluntad divina (Mt 9,12-13; Mc 2,17; Lc 20,45-47). Incluso, llegó a decir que los publicanos, que eran los colaboracionistas del poder romano, y las prostitutas, que habían sido excluidas de los ritos religiosos, «creyeron» (Mt 21,32), mientras que los líderes políticos y religiosos, así como algunos de sus seguidores, «no tenían fe». Aún más: reconoció que sujetos considerados «ateos», como el centurión, tenían una «fe más grande que todos» (Lc 7,6-10), ellos son los que «llegarán antes al Reino de Dios» (Mt 21,31) y no «muchos que se tienen por justos y desprecian a los demás» (Lc 18,9).

Para Jesús la fe no nace en el culto, sino en la compasión, cuyo modelo es Dios (Lc 6,36). Por ello, se da en cualquier persona, incluso entre ateos o pecadores, porque la misma trasciende a toda religión e ideología. ¿No es esta una buena noticia? Cómo nos hace falta regresar a la praxis de Jesús de Nazaret.

rlteologiahoy@gmail.com
@rafluciani

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ALEXIS MÁRQUEZ RODRÍGUEZ, OBSESIONES PARA GOBERNAR

Nada más peligroso y dañino en algunas actividades de la vida cotidiana  que las obsesiones. El DRAE define el sustantivo “obsesión” como una “Perturbación anímica producida por una idea fija. 2. Idea que con tenaz persistencia asalta la mente”. Según esta definición de dicha palabra la “obsesión” constituye una “perturbación anímica”, y además la “idea obsesiva" es capaz de “asaltar la mente". Ambos vocablos, “perturbación” y “asaltar”, en este contexto son muy significativos, y contribuyen a darles a las “obsesiones” aquel carácter de “peligroso” y “dañino” con que abrí estas reflexiones. Es más, tales vocablos inducen, al menos en mi caso, a pensar que en el concepto de “obsesión” hay algo patológico.

Dije que las “obsesiones” son peligrosas y dañinas en algunas actividades de  la vida cotidiana. Podría agregar que lo son en todas las que realiza el hombre. Sin embargo, en algunas de ellas el peligro y el daño que conllevan es mayor que en otras. En la política, por ejemplo. Gobernar obsesivamente es uno de los peores males que se les pueden causar a un país o a un pueblo. Y no solo gobernar propiamente. Todo lo que se hace dentro de la política, como conducir un partido, ejercer un cargo en los poderes públicos, incluso opinar  sobre los asuntos políticos, se hace mal cuando se obedece a obsesiones. Ello es obvio, porque las obsesiones son por definición irracionales, y nada más ajeno a la irracionalidad que la política. Dicho  sea sin dejar de reconocer que entre los llamados políticos abundan precisamente los seres irracionales.

Lo que condujo al fracaso de Chávez como gobernante, al cabo de catorce años de ejercicio del poder, fue justamente que su actuación se fundamentaba en ciertas obsesiones que, al parecer, lo acosaban desde siempre. Una de ellas fue la idea de parecerse a Bolívar, y aun de ser su continuador y perfeccionador de su obra. Otra fue la de creerse un líder universal, capaz de dirigir una revolución mundial que acabase con el  imperialismo, enfocado este casi solo y de manera obsesiva en el imperio  estadounidense.

Otra de las peores obsesiones de Chávez fue creerse destinado a  rescatar el socialismo del fracaso de este después de setenta años de existencia de la Unión Soviética y del mal llamado “socialismo real”, que era ciertamente “real”, pero no socialismo.

Lo peor es que las obsesiones de Chávez no murieron con él. Sus herederos  o supuestos descendientes pretenden mantenerlas y gobernar con arreglo a semejantes obsesiones.

Alexis Márquez Rodríguez 

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CARLOS BLANCO, PRECIPITACIONES COPIOSAS, TIEMPO DE PALABRA

"No ir a la ONU, en la ciudad más cuidada, es muestra de pánico, por el obvio derrumbe"
Precipitaciones copiosas

Aunque no sea así, digamos, para efectos de argumentación, que Maduro preside un gobierno. Al lado de esta ficción, combínense la tasa de asesinatos diarios con la inflación, la asfixiante escasez con la basura en las calles, el narcotráfico por toneladas con la rebelión ciudadana, la disolución progresiva del PSUV con el afán de mercadear votos parlamentarios. Con estos ingredientes se tienen elementos suficientes para asegurar que el país ni puede seguir así, ni va a seguir así.

La última ocurrencia de Nicolás al no asistir a la Asamblea General de las Naciones Unidas porque corría peligro, es representativa de una calamidad política y personal. No ir al foro mundial por excelencia, en la ciudad más cuidada del sistema solar, en virtud de la concentración de mandatarios y ministros, arguyendo "peligros", es una sólida muestra de pánico sin que se encuentren otras razones que no sean las del obvio derrumbe. Los balbuceos explicativos, que si el avión podía ser embargado, que si lo querían matar, que si Roger Noriega y Otto Reich tenían preparada unas locuras, que si los cubanos del G2 podían ser encanados, son expresión de miedo y soledad. Tal vez lo único cierto sea que en Washington querían conocer más de cerca a miembros de la abultada comitiva, habitués de las listas del Departamento del Tesoro por deslices en materia de narcolavado. ¡Ah, las listas! ¡Qué malas son! ¡Ay Maisanta!

Se aproxima una nueva etapa de la transición. Es posible que sectores que han apoyado a Chávez y otros que lo han adversado, confluyan en un replanteamiento de la situación. Hasta se puede pensar en que la contribución de Nicolás sería su renuncia, en vez de seguir con la tozudez de mantenerse en un cargo que no ejerce, que no se ganó y que todo intento de desempeñarlo conduce a creciente calamidad pública. Nadie sabe cómo ni cuándo será esa fase de la transición; pero es inevitable, dada la debilidad terminal de la fantasía bolivariana. Si ocurre, cuestiones como las que siguen, deberían plantearse.

LOS CAMBIOS QUE VENDRÁN. La reconstrucción institucional es esencial. Con seguridad en una etapa de transición algunas de las autoridades actuales se avendrán a cambios inevitables, incluidos aquéllos que tal vez impliquen sus propias remociones, eso sí pacíficas, constitucionales y democráticas. También electorales, según los casos. Varias instituciones tiene que ser objeto de fortalecimiento inmediato: la Fuerza Armada, Pdvsa y el BCV, instrumentos esenciales para garantizar la soberanía nacional, territorial, financiera y económica.

En la Fuerza Armada hay suficientes reservas profesionales y éticas como para buscar su recomposición y volver a colocarla al servicio de la Nación. Aunque hay muchos que culpan a la FAN de lo que acontece, la verdad es que ha sido una institución tan avasallada como el resto. Los militares institucionales también necesitan defenderse del militarismo. En Pdvsa es obvio que habrá que redirigirla para, en primer lugar, expulsar a los mercaderes del templo no sin antes esculcarles los bolsillos, y analizar hasta dónde es posible su recuperación mientras se evalúan los nuevos esquemas petroleros, con intervención del sector privado nacional e internacional en empresas competitivas independientes. El BCV, convertido en perro faldero del Ejecutivo por voluntad de su Directorio, deberá recuperar su autonomía; por fortuna en sus filas profesionales hay mucha gente competente que deberá ser la base del cambio en el BCV.

Para la redención democrática y las nuevas elecciones presidenciales es indispensable que el cambio de los rectores del CNE con sus períodos vencidos tenga lugar, con figuras que garanticen a todos los eventuales participantes y a la sociedad en general que la época oscura de los fraudes será superada. No sin antes decir que los jefes son los que le dan cobertura al fraude mientras los ejecutores materiales están agazapados dentro de la estructura del organismo. Figuras respetables inspirarían la requerida confianza inicial para la vuelta a la democracia.

Cambiar el Tribunal Supremo del Horror es la pieza básica para la transición hacia un poder judicial decente e independiente. Se cuela que hay magistrados que están en disposición de replantearse su relación con el gobierno; dicen que se quitarán la toga roja para luego procurar un cierto manejo honrado de los asuntos jurisdiccionales; también se habla de magistrados que ya piensan en renuncias, jubilaciones y discretas retiradas, diríase que no en el estilo reptante de Eladio Aponte Aponte, pero sí en tono "colaborador". Varios magistrados otean, inquietos, el porvenir. Ya se verá.

Una distinción que ahora puede ser sutil será clave para el futuro: la de los partidarios de Chávez y la de los partidarios (se sospecha que debe haberlos) de Nicolás Maduro. Cierto que la mayoría de los gobernadores ha sido chavista (incluidos dos de los tres gobernadores de la oposición), pero ninguno se corta las venas por Nicolás. De manera que podría decirse que la mayoría de los gobernadores pudiera contribuir a una transición suave. Idéntico alegato cabe en relación a un 40% de los parlamentarios rojos, ahora silenciosos. 

Con los gobernadores y alcaldes debería retomarse la descentralización de manera inmediata. Esto puede hacerse siempre y cuando haya amplios canales de participación de la sociedad civil, como instrumento privilegiado para retornar a la democracia, generar transparencia y contribuir a un ambiente de confianza en lo público, ahora inexistente.

Las políticas económicas tendrán que experimentar una transición con el apoyo financiero de los organismos multilaterales. Lo primero que hay que hacer es abrir la caja de caudales para saber cuánto hay, dónde y quién tiene los reales. Lo central no será tanto lo que hay que hacer sino las secuencias y los ritmos. Después de los años en los que la economía ha estado dirigida por Walter Raleigh, el Capitán Garfio y Rasputín, el Monje Loco, la llegada de economistas competentes sería un verdadero alivio. Nadie podrá evitar los dolores del cambio, pero tendrán un sentido creador opuesto al de la ruina actual. También será tiempo de oír los cursos online que dictarán boliburgueses y bolichicos sobre cómo ser millonarios en 3 meses.

Especial atención merecerá la situación de empobrecimiento y desigualdad que hoy alimenta la rebelión generalizada, aunque parezca de baja intensidad. Deberá iniciarse un cambio gigantesco en el cual los programas sociales tengan el propósito de liberar y no de someter. La política social será base de la gobernabilidad de corto plazo en la transición.

Huele a tempestad. "Los de abajo no quieren y los de arriba no pueden". Se aproxima el tiempo de la libertad y el de la ilusión de construir Venezuela entre todos. Vamos a entrar en la posguerra ojalá que sin más guerra.

Twitter @carlosblancog

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domingo, 29 de septiembre de 2013

ANTONIO JOSE MONAGAS, MÁS PRESO QUE NADIE, PIDO LA PALABRA, VENTANA DE PAPEL,

“Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo; unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, mientras que otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen”.

Imágenes integradas 1Estar preso o privado de libertad, no es sólo permanecer algún tiempo encerrado o encarcelado. Quizás más condenado puede sentirse quien depende de otros para decidir sobre su vida. O para disfrutar lo que con libertad puede conseguirse. Por lo contrario, vivir libre es tener bajo los pies caminos abiertos y sobre la cabeza, cielo y estrellas. Pero sobre todo, es tener un pensamiento despejado de acechanzas y chantajes.

Cuando la política se vulgariza como resultado de trilladas especulaciones, se convierte en manojo de excusas para atropellar al ciudadano común. O peor aún, para intimidarlo. Quienes en política se aprovechan de tan perversas circunstancias, se arrogan prerrogativas o exenciones por las cuales se permiten cometer indiscriminados abusos. A pesar de que sus actitudes se hayan reñidas contra la moral pública y la ética social, no escapan a sentir el mismo miedo que siente un reo cualquiera toda vez que es condenado a vivir entre rejas. Está tan preso esa persona entregada a la política, o quizás más, que quien puede estarlo por causas igualmente cuestionadas socialmente. Además, si para cometer tales patrañas acude a complicidades, como sucede casi siempre, cual ramplón delincuente, menos posibilidades tiene para rescindir de toda culpa acusadora.

Quien actúa bajo ese patrón o modelo, asume instintivamente la conducta de un presidiario. Es decir, imposibilitado de beneficiarse de otras medidas que no sean aquellas que comulgan con el miedo al que está expuesto toda persona que haya cometido un delito. Pues como dice el escritor uruguayo Eduardo Galeano: “Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo; unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, mientras que otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen”.

Y es propio que quien pretenda utilizar la represión como recurso de gobierno, en tanto que criterio de política despótica, viva con el mismo miedo, o más acentuado, que quien vive sumido en la oscuridad. Aunque se dice que la cobardía es una expresión de miedo, también pudiera pensarse, y hasta con mayor razón, que el miedo es una expresión de cobardía. Quizás, un tanto necesaria pero jamás como para escudarse en el miedo y desde sus trincheras intentar desarreglar las realidades hasta el punto de enmarañarlas a su máxima potencia. Pareciera entonces que no hay diferencia alguna entre quien vive con cobardía la preocupación de desgraciar una sociedad desde las alturas del poder, aprovechándose de toda la intriga posible que puede brindar el hecho de usufructuar el poder político, que quien hace cualquier daño a merced del miedo que infunde ser ajusticiado. Bien sea por las leyes del Hombre, o por las leyes Divinas.

En ambos casos, el miedo imposibilita considerar otro pensamiento que no sea aquel que neutraliza reacciones o que deviene en desgracias. A decir de Hermann Hesse, escritor y poeta alemán, “cuando se teme a alguien es porque a ese alguien le hemos concedido poder sobre nosotros”. Y sin duda, tan contradictoria realidad forma parte de las que configuran este país, que igual que el gobernante cobarde al sentirse tan preso como el presidiario o el delincuente escrupuloso al pensar que en algún momento habrá de estar apresado, padece del mismo miedo que inmoviliza o tergiversa las verdades. Más, por cuanto es capaz de inventar cualquier contingencia para justificar su miedo y por tanto sentirse y actuar como el prisionero más custodiado. Es decir que, quien con más ruindad actúa, valiéndose de posiciones de poder, está más preso que nadie.

VENTANA DE PAPEL

LAS COSAS NO SON COMO LAS PINTAN

Las cosas en política no son como pueden verse a primera vista. Detrás de las maquinarias propagandísticas manejadas por esta revolución socialista y bolivariana, hay gruesos y finos intereses que mediatizan verdades con el ánimo de configurar realidades moldeadas a imagen y semejanza del proyecto político dominante. ¿Qué por qué Maduro no fue a la 68º Asamblea General convocada por la ONU, que reunió a presidentes y jefes de Estado del mundo entero? 

Es una pregunta cuya respuesta se resuelve con un análisis que refiera las condiciones reales que determinaron el caso en cuestión. Frente a esta situación, la prensa internacional fue directa en su observación. Para esos periodistas, no mediaron otras razones que no fueran las que mejor se aproximaran a la fuente de los hechos. 

En principio, adujeron la intención del presidente Maduro de querer “colar” cubanos como funcionarios de la delegación criolla toda vez que contaban con pasaportes venezolanos lo que fue razón para evitar que se transgredieran elementales normas diplomáticas y otras de Derecho Internacional. Esta situación que bien pudo derivar en algún crudo impasse, terminó por sorprender aún más a instancias de seguridad de la ONU tanto como del Departamento de Estado de EE.UU. 

Además que entre la comitiva presidencial figuraban algunos “invitados” (el hijo del presidente y la seguridad del hijo del presidente; el hijo, la nuera, los nietos, dos amigas y el estilista y peluquero de “la primera comandante”, entre otros) que poca o ninguna relación tenían con la misión diplomática en curso. 

Luego del aludido periplo, sale el mandatario venezolano a querer justificar su sorpresivo regreso alegando extrañas razones que para nada se correspondían con la realidad de los hechos informados por agencias de noticia internacionales. 

Tan es así, que el gobierno norteamericano ha insistido que se demuestre lo aseverado por el régimen socialista. Sin embargo, esto no ha sido posible. Para ponerle la guinda al pastel, sale Elías Jaua a vociferar que la “ONU está secuestrada” Así pues que las cosas no son como las pintan.

¡QUÉ COMPARACIÓN!

La metodología de la investigación, busca afianzar sus técnicas, entre otras, en el análisis comparativo que puede darse entre dos o más situaciones. La politología, acude reiteradas veces a este tipo de estudio para fundamentar inferencias que resultan inminentes a los fines correspondientes. Sin embargo, hay comparaciones que lucen extremas dada la distancia que se plantea entre las realidades observadas. Es el caso de lo que configura la escena política venezolana en comparación con la alemana. Habida cuenta la brecha cultural que caracteriza dicha diferencia referida. Particularmente, por la meticulosidad que caracteriza la idiosincrasia teutona ante la criolla. La situación en cuestión parte del hecho que ha representado el triunfo electoral alemán, por tercera vez consecutiva, de la señora Ángela Merkel colocándose como la mujer más poderosa de la Tierra. 

No obstante, en ello reside la pregunta que cualquier individuo con algún grado de curiosidad puede hacerse. ¿Cómo es posible que esto suceda con métodos tan alejados de los que criollamente se llevan a cabo? Y es que todo resulta tan diferente del modo que se sigue en Venezuela en tiempos de campaña electoral. 

En Alemania, por ejemplo, no se juega con el destino de la “patria”, ni se especula en torno a su posesión. Tampoco se cae en repulsivas amenazas asociadas con cuadros de corrupción que atropellan la seriedad del proceso. Menos aún, allá no votan “fallecidos”, ni existe el “voto asistido”, ni tampoco ninguna de las tantas operaciones que acá se ponen en marcha para entorpecer los comicios. Nada de regalos de lavadoras, expropiaciones para alentar esperanzas habitacionales. Son prácticos. No se parecen a los venezolanos al momento de vivir elecciones que terminan reventando la institucionalización de la democracia cada vez peor. 

Como dice Mariano Nava Contreras “¡Cómo se nota que no son hijos de Bolívar! Esos señores carecen de la más mínima ambición intergaláctica. Será por eso que no financian a piqueteros, intelectuales y cuanto folclórico, poeta o titiritero de izquierdas va por el mundo” (El Universal, 27-09-2013). 

No hay forma posible pues de concluir un análisis comparativo que llegue a alguna consideración que aproxime ciertamente una realidad con otra. Nada que ver entre la política modesta de una nación desarrollada y la de una sociedad a la que se le escurre el futuro entre los anaqueles casi vacíos de un producto revolucionario que escasamente sirve para llenar discursos que iluminan expectativas de ilusos. ¡Qué comparación!

“La libertad espiritual es tan importante como la libertad política, pues tanto de una como de otra depende alcanzar propósitos en la vida” AJMonagas
Antonio José Monagas 

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OSWALDO ALVAREZ PAZ, MADURO DEBE RENUNCIAR


“Es poco lo que podemos decir con las palabras, porque se han ido desgastando en la vida cotidiana”. Con el mayor de los respetos, hago mía esta frase del gran escritor y poeta colombiano, Álvaro Mutis, recientemente fallecido. En otra de sus afirmaciones dijo que “Escribir ha sido para mí un tormento aterrador”. No llego a tanto, pero cada día se me hace más difícil. Son tantos los graves escándalos alrededor de la administración pública, las manifestaciones de ineficiencia y corrupción, los esfuerzos del ciudadano común para sobrevivir en esta jungla donde la muerte está a la orden del día y la vida no vale nada, que cuesta escoger un tema por artículo y limitarnos al espacio que los medios nos han asignado.

Pero el país está mal gobernado. Todo camina para peor. No se salva nada ni nadie, al menos de cuanto tengo referencias sobre los protagonistas de tanta podredumbre. Independientemente de que la justicia los alcance a todos más tarde o más temprano, hay dos responsables superiores. El primero fallecido, sin que tengamos acta o partida de defunción, sin que sepamos la verdad sobre la enfermedad que le causó la muerte, sitio y hora de la misma, médicos tratantes y, en fin, los elementales datos exigidos por la ley. 

Quizás el Dante lo pueda ubicar en alguna paila del infierno. El segundo, es el ilegítimo apátrida encargado de la presidencia, Nicolás Maduro Moros. El puesto le quedó demasiado grande. La nación no puede aceptar convertirse en el hazmerreír del mundo y vergüenza del continente, como está sucediendo. 

Debe exigir la renuncia inmediata. La poca o mucha dignidad que aún conservan nuestras fuerzas armadas, debería ser suficiente para acompañar a la nación. No se trata de golpe militar o golpe de estado. Mucho menos de caer en la trampa de discutir cuales son buenos y cuáles no. Lo que aspiramos es construir un futuro decente en libertad plena y democracia efectiva.

oalvarezpaz@gmail.com  

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MILAGROS SOCORRO, UN VIAJE DESASTROSO

La imagen que expresa la situación de Nicolás Maduro es la de un prisionero en un avión cubano. Preso de Cuba. Rehén de la destartalada dictadura de dos ancianos expertos en detectar jumentos propicios para echarles encima una silla de montar y llevarlos al trotecillo por la vereda de sus apetencias.

Ese bochornoso episodio de Maduro y su enorme comitiva encerrados por más de cinco horas en un avión, en un aeropuerto de Canadá, porque las autoridades de este país (que muchas veces le han parado las patas a la tiranía cubana) se rehusaban a vender gasolina a una aeronave con bandera de la satrapía antillana, lo retrata en su insignificancia, en su condición de secuestrado cuyos actos más mínimos están sujetos a la voluntad de sus captores.

Ya el viaje había comenzado con un lance baratón, que consistió en formar una alharaca porque, supuestamente, Estados Unidos había impedido el paso por sus cielos del avión donde viajaba Maduro con rumbo a China y que, además, había negado algunas visas a miembros de la concurrida comitiva. Mientras Maduro amenazaba con "medidas drásticas", que, por cierto, todavía no ha anunciado, y Jaua desplegaba las acostumbradas pataletas que suelen acometerle antes de deshacerse en zalemas con Kerry u otro jerarca norteamericano, un empleado menor envió un papelito diciendo que no había habido tal interdicción y que a nadie le habían negado ninguna visa. En el medio, según declaraciones del propio Jaua, al pobre Calixto Ortega, agregado comercial de Venezuela en Washington, le quedó el dedo romo marcando el teléfono para contactar a alguna autoridad del Departamento de Estado, pero nadie le respondió. En suma, quisieron hacer el show del líder del Tercer Mundo a quien el imperio se afana por obstaculizar; y lo que lograron fue un e-mail del pasante del quinto asistente del subsecretario de Asuntos Menores que decía algo así como: "Mijo, tómate un tilito y ponte pa’llá, que aquí estamos ocupados".

Así fueron la ida y el regreso. La primera, un ridículo de poca monta (pero sazonado con una amenaza que debe cumplir); y el segundo, un incidente extraño, que lo muestra detenido en avión ajeno, supuestamente involucrado en la labor de infiltrar en los Estados agentes cubanos (desde luego, con pasaporte venezolano) sin permiso de entrada a ese país; una especie de tráfico de personas, sin duda ordenado por Cuba, mangoneado por los cubanos, tratado como un traqueto por los canadienses, humillado por el universo que siempre se ceba en los débiles y pusilánimes.

El capítulo concitó poca atención no sólo porque se parecía mucho al del pobre Evo, que fue más candente, sino porque el rating estaba acaparado por el viaje de Rafael Isea en una línea aérea insólita: la DEA.

De resultas, pues, que el miércoles, quinto día de su gira, se devolvió, con nueva remesa de pujidos (puesto que, aseguró, le habían dicho que Roger Noriega y Otto Reich le tenían preparadas "dos provocaciones graves" durante su visita a la sede de la ONU en Nueva York; y él tenía que preservar su "integridad física" y su vida).

La comparecencia en la Asamblea General de Naciones Unidas había quedado suspendida. Pero antes de echar mano al embeleco del atentado, había dicho que regresaba porque tenía "una intensa agenda de calle". Si esto era así, por qué pidió permiso a la Asamblea Nacional para salir del país (requisito que se observa sólo cuando el extrañamiento supera los cinco días).

De vuelta a la dura realidad venezolana, el aparato de propaganda del régimen intentó presentar como un éxito el paseo de Maduro y su troupe de 97 personas, que incluyó los hijos y nietos de la pareja, así como 2 amigas de Cilia Flores, todos los cuales recibieron de la república los pasajes, el hotel y un estipendio diario de 500 dólares. Los grandes logros de Maduro ­que, como se sabe, es un lince­ frente a los chinos ­conocidos por cogidos a lazo­ fue el de constituir empresas para que los asiáticos exploten el campo Junín 1 de la faja petrolífera del Orinoco (FPO); para que le metan mano a la mina de oro Las Cristinas, al sur del estado Bolívar; y, por si están desorientados con respecto a las riquezas minerales de Venezuela, para que hagan el mapa minero de nuestro país. Maduro les entregó a los chinos petróleo, oro, la cartografía para que sepan bien dónde hay más y, a cambio, tal como dijo este viernes, recibiremos 300.000 aparatos de aire acondicionado y otros aparaticos más, que en cosa de 12 meses serán chatarra.

El viaje de la estupidez le costó a Venezuela más de 2,5 millones de dólares. Mientras, usted hacía colas para conseguir aceite de maíz.

¿Lo encontró, por cierto?

socorromilagros@gmail.com

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ROSALÍA MOROS DE BORREGALES, EN MEDIO DE LA TORMENTA

Por más que nos esforcemos, todos en diferentes momentos de nuestras vidas nos encontramos luchando en medio de diferentes tipos de tormenta. Tormentas familiares, sentimentales, intelectuales, económicas, en fin, una amplia diversidad para la cual, en la mayoría de los casos nuestras herramientas son insuficientes, o sencillamente no las poseemos. A veces, hemos encontrado ayuda a lo largo del camino. Otras, hemos caminado solos a través de ellas. En algunas, hemos sobrevivido,  levantándonos de nuevo para seguir adelante. En otras, hemos sobrevivido pero quedando tan heridos que seguir adelante pareciera haberse convertido en una tarea titánica.


Hay un pasaje en los evangelios que narra un breve episodio en la vida de Jesucristo y sus discípulos. Cuenta Lucas (8:22-25) que estaba Jesús predicando a la multitud, y una vez que la había despedido, les dijo a sus discípulos que pasaran al otro lado del lago. Mientras ellos se ocupaban de la barca, el maestro se quedó dormido. En medio de la travesía se desató una tormenta con fuertes vientos que hacía que las olas golpearan contra la barca, de tal manera que estaban a punto de anegarse. Entonces, lo despertaron, diciéndole: ¡Maestro, maestro, perecemos! Ante lo cual, Jesús se levantándose reprendió al viento y al mar. Al instante, cesó el viento y sobrevino una gran calma. Luego, Jesús se dirigió a ellos: -¿Por qué estáis tan atemorizados? ¿Dónde está vuestra fe? Y ellos maravillados se decían unos a otros: -¿Quién es éste, que aun a los vientos y a las aguas manda, y le obedecen?

Muchas veces nos encontramos en nuestra barca lidiando con cientos de situaciones, personas, sentimientos y emociones que pueden convertirse en verdaderas tormentas. Éstas amenazan con sacudirnos de un lado a otro, para finalmente dejarnos completamente anegados. Nuestra primera reacción es actuar, poner todo nuestro esfuerzo, hasta darnos cuenta que la tormenta nos golpea furiosamente para debilitarnos. Los discípulos eran hombres de mar, con seguridad habían vivido unas cuantas tormentas. Sin embargo, estaban empezando a conocer a Jesús, y a pesar del poco tiempo a su lado sus espíritus percibían el amor y el poder del Señor. Luego, al encontrarse impotentes ante la tormenta reconocieron en el Señor su ayuda, entonces le despertaron.

Al igual que los discípulos, en algunas ocasiones nos hemos dado cuenta de nuestra impotencia para encontrar una salida, para solventar una situación, para superar un dolor, una pérdida; sin embargo, no hemos reconocido en Dios nuestra ayuda. Hemos caminado solos y tristes, mientras el Señor ha estado todo el tiempo allí cerca. No le hemos llamado con una oración desde lo más profundo de nuestro corazón, con un pensamiento, con un deseo de su presencia a nuestro lado. Ese es el primer paso para experimentar la calma, llamar a Dios reconociendo en Él nuestra ayuda. Quizá es ese instante de debilidad el que nos recuerda que hay un Dios. Por eso, aunque la vida sea una tormenta tras otra, la vida con Dios puede ser una vida de paz, no después de la tormenta sino en medio de ella. 

Muchas tormentas vienen y van, dejando a su paso grandes estragos. Despertar al Maestro, acudir en su ayuda con la certeza de que Él es poderoso para hacer mucho más de lo que pedimos o entendemos, es nuestro trabajo. Sin paz es imposible actuar con sabiduría. Cuando acudimos a Dios, su primera bendición es darnos de Su paz, y es allí, cuando la angustia y el temor se han desvanecido, el momento en que nuestras fuerzas se ven renovadas, para a continuación, bajo la inspiración de sus instrucciones ser capaces de superar los fuertes vientos y las olas que golpean contra nosotros.

¡Atrévete a llamar a Dios! ¡Atrévete a reconocerlo en todos los caminos por los que transites! ¡Atrévete a verlo en muchas caras, a sentirlo en el ser humano que se presenta a tu lado en plena tormenta! Te aseguro que al igual que aquellos hombres de mar quedarás maravillado. Primero, por la paz dentro de ti y, en segundo lugar, porque aun  los vientos y las aguas le obedecen. Verás que no hay imposibles para Dios. ¡Él está contigo en medio de la tormenta!

"No temas, porque Yo te he redimido, te he llamado por tu nombre; mío eres tú. Cuando pases por las aguas, Yo estaré contigo, y si por los ríos, no te cubrirán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama te abrasará". Isaías 43: 1b-2.

rosymoros@gmail.com 
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@RosaliaMorosB

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PEDRO RAUL VILLASMIL SOULES, VENEZUELA: UN PAIS TERATOLÓGICO

La   hybris   era  el comportamiento  indecoroso   e  indigno  que   en   la        antigua   Grecia  tenían los  hombres y  particularmente  las personas   que ejercían tareas  de gobierno en la polis. Se  trataba, de   esos  mortales  que cuando     adquirían    rango político   en    la  sociedad,   se   arrogaban   la prerrogativa de sobrepasarse en sus facultades, es decir, de infringir normas  y  burlar  aquellos  preceptos morales  que dan  sustento a  los pueblos  para alcanzar su recta convivencia.

En la jurisprudencia griega,  la hybris,   esto es,  todo acto  de  desmesura que   osara violar impudentemente el   derecho  que regulaba el orden  y   la moderación,   el  respeto  y  la probidad,  la   honradez  y  las  buena  marcha de  la    vida    social, se castigaba   con   el  peso   implacable de   la ley.  Tanto  gobernantes     como   sus áulicos  eran    condenados reos    de  delito   por   atentar  contra  los  derechos del pueblo  al que estaban   obligados a   servir y  no  a  mancillar.

En la esfera que  apunta al  irrespeto  a  la  Constitución y a las leyes, a  las    normas   de   convivencia  honesta   y   decorosa,  a   los   hechos   que estimulan y amparan el  soborno,  la  venalidad, el  cohecho  y  la corrupción, Venezuela   se  ha convertido  en un  país  teratológico. Valga decir,  en  una  nación  donde  los  acontecimientos  delictuosos, criminales, reprensibles  y  viciosos,  no pueden menos que  calificarse de monstruosos. Todos  ellos  se  suscriben  a la que  Huxley llama  “la doctrina de la hybris.”  

Sus    desafueros  los ha venido acometiendo,  impúdicamente,    el   chavismo  a  pie juntillas:  desde    el    Central  Azucarero   en  Barinas;  pasando   por  las  infracciones  graves  de Alvaray;   el  Plan Bolívar 2000;    por el  maletín de Antonini y  sus  800  mil   dólares;   Makley;   Aponte Aponte;   el   Cartel   de   los  Soles;    El   Fondo   de   Pensiones   de   PDVSA;    los    desaguisados   de    CADIVI;     las  transgresiones   del   BANDES;  las denuncias   de    Giordani,   Mario  Silva  y Betencourt, los   desmanes  en  las  Empresas de  Guayana; la estafa  con las Notas Estructuradas;   el dolo  y   la    mala   fe   de    Diosdado   Cabello   en   Miranda;   hasta  la última:  las  más  teratológica de todas,  las 30   maletas camufladas con cientos de  toneladas de Cocaína  en  el Avión de Air France.
        
En   medio   de    estos  hechos   insólitos  de  corrupción,  delincuencia   y    pillaje,  se   viene   privando a    los   venezolanos  –a   cambio   de ineficientes  “misiones” populistas—    de     los   recursos   más   amplios    para   combatir   ese    flagelo  pavoroso  de  la inseguridad que está diezmando, a su leal saber y entender, a  una población  que se  niega, con dolor, a seguir muriendo  sin   razón;  de   óptimos  servicios   de   salud;    de    una    dilatada   y    eficiente     educación;    de     sólidos y    fructíferos    programas   culturales y   científicos   que    los    preparare    para   obtener   un    buen   empleo   y   una   segura   y    humana calidad  de  vida.  Además, de implementar  el    desarrollo acelerado    en     las     diferentes    regiones     del país que,   por    el   diabólico     plan     de    expropiaciones   que   destruyó   gran   parte   del   parque   agrícola    e industrial,   ha    hecho   imposible  --esta  malhadada  “revolución--  que    las    empresas  grandes,  medianas y   pequeñas  se   empeñen  en  las   diferentes  regiones   –con   la   ayuda   de    instrumentos   financieros   del   Estado--  en invertir y   producir  para   atraer  mano de   obra,   descongestionar   la   zona central  y  empezar a formar  núcleos productivos con  elevada   participación   de    la    población,  de    donde    pudieran  salir   –en vez de importarse-   los   productos   elaborados tanto para el mercado interno  como para el externo.

         
Desgraciadamente,  “la  doctrina  de   la   hybris,”  que    es  el   sustento ideológico  de   esta  “revolución,”  ha   impedido   que se   creen   incentivos  para    que   el   venezolano   pudiera   ejercer   su   libertad  y  hacer valer  su dignidad.   Y  ha sido de esta manera, como  este  chavismo forajido convirtió al Estado en   un   medio opresivo y   despersonalizante  a  las  ancas  de  cuya  política  teratológica  se somete,  se avasalla   y   se  oprime.  Y    en    vez   de    haber     aprovechado   la  bonanza,   “milyunanochesca,”   advenida,   como  maná  en  estos  años   --para   llevar  a   cabo   un   buen   reajuste    integral    del   presupuesto,   dedicando  el  gasto  a atender programas fundamentales encaminados    a    alcanzar,   a    mediano   y    largo    plazo   un     desarrollo   autónomo,     auto sostenido     y    dinámico-- se   continuó    reduciendo   al venezolano   -pero  esta vez  de un  modo más abyecto-  a   la    condición   de objeto  e   instrumento a   través   de  un   populismo-simbiótico  y  totalitario, que  le  ha  abolido    la   singularidad    y    la     diversidad,  que  es precepto   taxativo    de    la  persona   humana.  Valga    decir,  despojar   fieramente  al  individuo del  “yo” en nombre  de un  redentor  -“el Socialismo del Siglo XXI”-encarnado en la figura   totémica  del,  ahora extinto,  “Comandante  Eterno.”  

prvillasmils@hotmail.com

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IVAN FERNANDEZ, MUERE UN CHOFER MIENTRAS SAQUEAN SU CARGA, CRONICAS DE UN BUHONERO,

Este titular de uno de los pocos medios que aún resisten la autocensura, ensombreció mi sábado y con él, se arrugó mi alma. Se arruga porque a pesar del asco que siempre me han dado los ladrones inmorales que se hacen llamar revolucionarios, sé que los saqueadores no eran ni rojos ni escuálidos…eran venezolanos. 
Ellos sólo pensaron en saquear la valiosa carne importada que transportaba el camión colombiano, cuyo chofer desconocía que en Venezuela, deben instalarse mecanismos de seguridad para evitar el tránsito de camiones con elevada altura. Seguramente también ignoraba el chofer que en Venezuela deben instalarse pequeños tubos para asegurar que los conductores se cambien a última hora de canal o que deba bloquearse el hombrillo para evitar que los vivos los utilicen para circular y adelantar las colas a que nos obligan todos los días los que no previeron ampliaciones de avenidas, autopistas y calles por brutos o porque se robaron los recursos destinados a tal fin. También seguramente ignoraba que en Venezuela, los presos decapitan a sus rivales o les sacan el corazón para luego negociar condiciones con una infeliz resentida cuyo único merito es el odio a la sociedad, que se hizo multimillonaria mientras deficientemente trata de cumplir sus deberes negociando con asesinos.
No es sólo eso lo que me arruga el alma. Es la salvajada de presenciar la agonía de un semejante sin que nadie haga algo. Es saber que el hombre pudo tener posibilidades en caso de que alguien, hubiese antepuesto sus valores y su compasión al hambre y avaricia. Queramos o no,  como esos venezolanos hay muchos. Es el venezolano de hoy que hambreado recorre los supermercados en busca de productos que ya sólo esporádicamente se consiguen. El venezolano que presencia un accidente y antes de socorrer a las víctimas, les despoja de carteras y relojes. El venezolano que celebra la nueva bicicleta que trajo su hijo a casa, sin interesarse por su origen. En esta parte, rindo cálido homenaje a mi padre quien en una ocasión me castigó por traer algo a casa que no era mío y cuando demostré que eso estaba en la calle, nuevamente me regañó porque aún estando en la calle yo no tenía porqué recogerlo porque no lo había ganado. ¿Verdad que para el venezolano de hoy mi padre era tonto? Bueno, ya somos dos y seguramente también son muchos los venezolanos que atónitos contemplaron a los leones revolucionarios mientras devoraban a un inocente ciervo sólo que los animales obedecen sus instintos mientras que los hombres lo hacen por la pérdida de sus valores.
Algunos me criticarán por asociar esa salvajada a la mal llamada revolución. Lo hago porque no puede negarse que durante el periodo de mayores ingresos en Venezuela, es también el periodo de los mayores saqueos. Donde no se sabe la nacionalidad del presidente y donde un militar condenado por robar los fondos que le fueron confiados, ahora esta en la asamblea, el sitio donde una mal llamada diputada exhibe sus patas, grita en medio de obscenidades e insultos al ladrón…al ladrón.
La reflexión final que me hago es que el hombre no tenía posibilidades porque aún rescatado, el hospital al que lo llevarían no tenía recursos para salvarlo, porque también se los robaron los revolucionarios…..
Esta es una de las ocasiones en que me avergüenza compartir el gentilicio con estos animales.
Iván Fernández
El Buhonero de La Resistencia
Sept.  28 de 2013
Email: chicho2512@hotmail.com

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LEONARDO MORALES P., TEMOR A LA EXPLOSION SOCIAL

Por estos días el gobierno anda en exceso nervioso. No se trata de un eventual revés en las elecciones del 8 de diciembre lo que evidentemente representaría el primer test del fracaso de Maduro como heredero del cargo presidencial y como continuador de las políticas de su antecesor. La irascibilidad que expresan tiene su epicentro en la conflictividad social y la amenaza de un estallido social.
El segundo de los jefes del régimen – hay quienes señalan que es el primero- Diosdado Cabello, ha señalado que ante esa posibilidad “el pueblo sabe para dónde va a coger”. Seguramente el pueblo, siempre sabio, sabrá para dónde dirigir sus reclamos pero Cabello no lo sabe, no tiene la más pequeña idea de lo que eso significa.
Los estallidos sociales no son producto de la casualidad y mucho menos pueden ser promovidos desde una élite dirigente aunque, la verdad sea dicha, correspondan a éstos la creación de las condiciones para estos acontecimientos se desencadenen. De modo que un pueblo que siente profundas frustraciones en sus necesidades y aspiraciones pueden experimentar unos elevados niéveles de ira y hostilidad que terminan en actos violentos contra quienes consideran culpables de sus necesidades insatisfechas.
Lejos de buscar las causales de un evento de semejante naturaleza en agentes externos, esto es, la oposición u otros actores sociales, lo que conviene a los jerarcas del régimen es evaluar la acción del gobierno, puesto que es allí donde con seguridad conseguirán las respuestas a los detonantes y motivaciones para que la sociedad se encuentre a las puertas de dar una respuesta violenta a sus insatisfacciones. De nada sirve al gobierno seguir dando respuestas altaneras, cargadas de lugares comunes, que a estas alturas lucen agotadas y poco creíbles ante la evidencia de una crisis que golpea a todos los sectores de la sociedad.
El diputado Cabello podrá seguir su tongoneo repulsivo con su corte de lameculos pero jamás podrá ocultar que la inflación está en un 32.9% y que amenaza con situarse en un 50% para el mes de diciembre. Cómo esconder las dificultades de las amas de casa para poder satisfacer la alimentación básica de la familia como consecuencia de la escasez y el alto costo de los alimentos. Se habrán preguntado los burócratas del gobierno cómo será la reacción de los venezolanos  cuando se percaten que con sus aguinaldos de fin de año poco será lo que podrán adquirir. Seguramente no, la oligarquía roja desde hace rato tiene resulto ese tipo de problemas, mientras tanto, la gente, el pueblo trabajador seguirá sumando nuevos grados de frustración a los ya existentes.
Esta crisis económica coloca en peligro el régimen madurista. El proceso de desencantamiento popular por el gobierno de Maduro aumenta progresivamente. La debilidad de su legitimidad ya no solo descansa en las dudas acerca de su elección. Ahora hay que sumarle la sensación popular, ajustada por demás a la realidad, de su incompetencia para cumplir su rol de presidente. La legitimidad de Maduro se viene al suelo como un castillo de naipes.
No hay dinero para lanzar a la calle y la insatisfacción es generalizada. Las disputas internas por el control del gobierno tampoco contribuyen a tomar las medidas necesarias. Las conspiraciones son palaciegas, no las fomenta la oposición. Los jefes rojos solo pegan gritos histéricos, amenazan y recurren al recetario de siempre para justificar sus desaciertos.
El gobierno tiene, con el pasar de los días, menos salidas, aunque las hay, pero se autobloquea. El desastroso rumbo que lleva el país es culpa  y responsabilidad de ellos mismos y la reacción que adopte la sociedad en un momento determinado, harto de insatisfacciones y frustraciones, también será culpa exclusiva del gobierno. Sí, seguro, el pueblo sabrá para dónde coger.

@leomoralesP

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