BIENVENIDOS AMIGOS PUES OTRA VENEZUELA ES POSIBLE. LUCHEMOS POR LA DEMOCRACIA LIBERAL

LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA

jueves, 13 de febrero de 2014

CARLOS VILCHEZ NAVAMUEL LOS COMUNISTAS DE COSTA RICA Y SU “ALEGRÓN DE BURRO”

Para los que no conocen el significado de este dicho “alegrón de burro”  debemos de decir que esta expresión se usa en Costa Rica para denominar una alegría efímera o muy pasajera, esto fue lo que les sucedió a unos pocos comunistas en el país de los ticos.  
Ya lo comentamos en un artículo anterior, cuando aseguramos en el mismo título que “La mayoría de los costarricenses no son comunistas” y esto resultó tan cierto como que el Sol está en el centro de nuestro sistema solar, en el escrito dijimos  “Que no se confundan los comunistas criollos o extranjeros, los resultados de las encuestas reflejan las tendencias que tienen los ciudadanos antes de emitir su voto, esperamos que a la hora de votar, el tico reflexionará y dará el voto a aquellos candidatos que ofrecen permanecer en democracia sin alterarla y no por un modelo que ha sido un fracaso en todo el mundo. Que no se confundan los comunistas criollos ni los extranjeros que están en Venezuela, Nicaragua o en la Habana, la mayoría de los costarricenses no son comunistas”.          http://www.carlosvilcheznavamuel.com/la-mayoria-de-los-costarricenses-no-son-comunistas/
Al principio de la campaña el Frente Amplio y su candidato iniciaron un ascenso en las encuestas, pero de pronto se estancaron, en dichos resultados supuestamente alcanzaron hasta un 26% de aceptación con alguna que otra encuestadora, CID Gallup fue una de ellas, lo que pudo provocar la ilusión de algunos ingenuos  en las filas comunistas, pero como sabemos, ninguna de estas firmas acertó concretamente el resultado de la primera ronda.
La desilusión y frustración para ese 5% o 6% de comunistas en Costa Rica, suponemos aún no la han podido “digerir”, si el FA consiguió un 17% de los votos, -una suma muy pequeña con respecto a la mayoría- no es porque todas esas personas que votaron sean comunistas, esa diferencia del 11% o 12% se debe a votos prestados de aquellas personas que están desilusionados con los políticos, de los que se hacen llamar indignados y de algunos de ellos que ni siquiera tenían claro cuál era la ideología del candidato.
De un padrón electoral de 3.051.386  de personas, solo votaron por el FA -el partido que representa a los comunistas-  269 223, es decir poco más del 8% del total de personas que podían elegir al próximo presidente en estas elecciones, si a esto le quitamos los votos prestados como lo explicamos arriba, el número de comunistas de este país se reduce a cifras ínfimas que no suman el 5% de la población que puede ir a votar.
http://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_presidenciales_de_Costa_Rica_de_2014
Se equivocaron ese poco de comunistas costarricenses y otros más del extranjero que se frotaron las manos en el Caribe, se equivocaron y el globo en que se montaron se desinfló tan rápido como lo inflaron las encuestas.
Más de ochenta años de historia comunista en Costa Rica desde que se formó el 16 de junio de 1931  el Partido Comunista Costarricense y luego representados a través de los años por Vanguardia Popular, Coalición Izquierda Unida, Fuerza Democrática, Rescate Nacional, Pueblo Unido, Partido Socialista Costarricense y el ahora Frente Amplio de Costa Rica, y nunca han entendido que la mayoría de los costarricenses no son ni quieren ser comunistas.
Carlos Vilchez Navamuel 
carlosvilcheznavamuel@gmail.com

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OSCAR HERNÁNDEZ BERNALETTE , EL SECRETO: MÁS UNIDAD

Una de las tareas que tienen quienes quieren mantener el "status quo" y mantenerse en el poder es el de dividir la Unidad Democrática, acabar con la MUD y dispersar a los diferentes factores que se han opuesto  a este Gobierno.

El problema, tal como lo veo, no es que los sectores responsables del deterioro acelerado del país quieran acabar con las fuerzas de cambio que han demostrado crecimiento electoral y que van en camino a consolidar una mayoría clara y contundente en el país, sino en la posibilidad que sean los propios actores de la oposición quienes caigan en la trampa o en la ingenuidad de pensar, como seguramente algunos , de que la salida a la crisis del  país está  bajo la manga y que cada uno por separado puedo presentar una  mejor estrategia.  Pues creo que no.

Después de tanto descalabro, con un gobierno  que usa al Estado a su antojo y que han manejado todos los recursos inimaginables para perpetrarse en el poder, requiere entonces Venezuela, en contrapartida, de una oposición contundente. No hay formulas mágicas. Es una lucha democrática con matices, pero al fin una lucha que no difiere de las tantas otras que se han tenido en el pasado o que hoy sí existen en muchos otros países del mundo.  Es una disputa de baja densidad toda vez que los venezolanos no hemos caído en lo que  algunos buscan que es la  violencia política, la bandeja de plata que requiere el Gobierno para  definitivamente hundir a la oposición.

De lo que se trata es de seguir con la agenda de la Unidad, de seguir luchando, de denunciar la reiterada violación de la constitución, sin tregua hacer una oposición democrática categórica, denunciar los errores, los atropellos y los abusos del poder. Señalar sin descanso a las autoridades del Estado irresponsables que se entregan al Ejecutivo.

Por su parte la oposición tiene que mantener una postura ética. Quienes tienen  responsabilidades de Gobierno local  tienen que hacerlo bien, con excelencia, demostrarle a los venezolanos que son una alternativa valida de poder , que a pesar de las carencias y los atropellos del gobierno central pueden hacer buenos gobiernos.

Los factores de la Unidad, los partidos, tienen que evaluar y  corregir los errores, pero también tienen que reconocer los éxitos. Cuánto se ha ganado dentro y cuánto se hubiese perdido fuera de la unidad.

A diferencia de la matriz de opinión que trata de hacer ver que no contamos con buenos dirigentes, que Capriles no llena las expectativas, que la MUD se agotó etc., lo que tenemos es que reconocer el valor de cada uno los actores fundamentales  quienes con nuevos liderazgos y manejando los nuevos tiempos le aseguren al país en su totalidad que la oposición es un bloque de visiones variables pero concentrados en un sólo objetivo que es ofrecerle al país un mejor proyecto para el futuro. No es tiempo de pensar en presidenciables. Vendrán futuras primarias. Por lo pronto, el secreto es sin duda más Unidad en las fuerzas opositoras y más coherencia en la diversidad.

@bernalette1

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HUMBERTO SEIJAS PITTALUGA, ASESINATO NO ES FALLECIMIENTO, SESQUIPEDALIA

Pero eso no parece saberlo  Rizarrita. Resulta que hace pocos días, un turista alemán se bajo de un crucero en Margarita para conocer un territorio “chévere”, según la propaganda oficial, y lo que hizo fue encontrar una muerte aleve.  Y al zarandajo del MinPoPoTur no se le ocurre sino tuitear: “Lamentamos mucho el incidente en el cual falleció turista alemán…”  Lo menos que se le puede pedir a un periodista —y Rizarrita lo es— es que sepa usar las palabras.  

Si a alguien lo matan de un tiro, no fallece —a menos que muera de mengua después de pasar varios meses en uno de los desasistidos hospitales venezolanos— porque ¨fallecer” es lo que sucede en la vejez o al cabo de una larga enfermedad.  O sea, cuando el ahora interfecto sufre un proceso gradual que lo lleva al fin de la vida.  Es exigible en cualquier funcionario público que emplee bien el lenguaje; pero el deber se agiganta si en una pared de su casa tiene pegado un papel que dice que es “comunicador”.  Pero eso, en este régimen, sería como pedirle “perras al horno”, usando las palabras de un dizque diputado.  Si no creen, pónganse enfrente del televisor durante una de las cadenas y escuchen cómo habla el nortesantandereano.

El verbo “fallecer” proviene del latino “fallere”, que —está de anteojitos—traduce como “fallar”, “no cumplir”.  Pero también implica “fingir”, “encubrir”; de ahí que sea la raíz de donde sale el adjetivo “falaz”.  El cual, cubre completico, a Rizarrita; porque es un pérfido y un mentiroso.  Venezuela no es más, desde hace quince años, un territorio “chévere”.  Lo fue por mucho tiempo, pero estos se encargaron de echarlo a perder al insuflar odios artificiales e incitar afanes de venganza entre las personas más igualitarias —cuya estatura se medía por lo que tenían dentro del cráneo— y en la nación con más posibilidades de progreso de América Hispana.  Son funcionarios como Rizarrita los que en verdad están haciendo fallecer a Venezuela.  Y empleo el término con propiedad: tienen quince años tratando de matarla.  Menos mal que hay quienes hacen que esta aguante todavía.

Transcribo algunas frases de lo que, a raíz del malhadado suceso, escribió Luis Gerardo González Bruzual,  un excelente comunicador, magnífico fotógrafo, insuperable conversador y apreciable persona que reside en Margarita y a quien tengo el honor de conocer.  “Y yo le pregunto a Izarra: ¿Y qué, ya está listo?  ¿Se solvento el problema con una disculpa por Twitter? (…) los hampones y malandros perdieron el respeto por la vida y de igual manera se comporta el gobierno al no actuar con firmeza y fuerza antes estos actos.  Con enviar un tuit no se respeta la memoria (…) de los que el régimen deja morir pudiendo evitarlo (…) Y todo los días al levantarnos y ver estos hechos, nos preguntamos, al salir a la calle, luego de encomendarnos a Dios y a la Virgen del Valle: ¿Y a mí cuándo me tocará?”

Con esa interrogante nos estamos preocupando todos; lo único que cambia es la advocación de la virgen a la que nos encomendamos; unos a la Coromoto, otros a la Chinita, otros a la Pastora, y así hasta cubrir todo el territorio nacional.  El desgobierno es propiciado desde lo más alto: la fiscala más ocupada en enjuiciar estudiantes protestones que en perseguir a los verdaderos delincuentes; sor Fosforito negociando con pranes, sentada en la cama de uno de ellos; el sistema penal haciéndose el loco —por miedo o por venalidad— del grave problema delictual; y los cuerpos uniformados más atareados en servir de espalderos de la nomenklatura y en proteger instalaciones (no sea que se vaya a presentar una manifestación) que en proteger las vidas y los bienes de los ciudadanos.

Todo eso —nadie me lo quita de la cabeza—, por diseño.  Lo que está sufriendo Venezuela es una ordalía ordenada y hecha a la medida por la gerontocracia  cubana que tanto admiran los rojos nativos.  Nos necesitan temerosos y achicados para ellos poder seguir expoliando nuestras riquezas.  Y uno no puede criticárselo a los cubiches: están haciendo lo que necesitan para que la isla no termine de fallecer, famélica, tras cincuenta y cuatro años de carencias inducidas.  Por lo menos, en eso están cumpliendo con su deber; se pudiera decir que son hasta patriotas.  Pero los de aquí no pueden alegar nada; ni siquiera solidaridad.  Como decía alguien en un tuit en estos días: no puede ser que el inmaduro esté más preocupado por el hambre en Cuba que por los enfermos de cáncer en Venezuela.  Para él, es más importante mantener un régimen que se aferra tercamente al modelo estaliniano, que no ha dado resultado en parte alguna del mundo, que propiciar y defender los valores occidentales, con su independencia de los poderes públicos, vigencia del estado de derecho y derechos humanos.

Por eso hay que reemplazarlo lo más pronto que sea posible…

OTRO SÍ

Constituir un tribunal en un cuartel, sin suspensión de garantías, para encausar a unos jóvenes por protestar e, inmediatamente, ordenar su reclusión a 500 kilómetros del lugar de los hechos nos muestra, la cara más innoble del comunismo criollo: están creando los gulags de los que habló Solzhenitsyn.

hacheseijaspe@gmail.com  

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PEDRO R GARCÍA, ¿HAN SURGIDO, NUEVOS PARTIDOS DEMOCRÁTICOS? PUNTO DE QUIEBRE

“No es metáfora cuando Shakespeare en su obra de mayor fantasía (La tempestad cuando través de su personaje Prospero señalo: “Nosotros somos de la misma materia que los sueños”
Ubicando algunas pistas…
En La Venezuela de nuestros días, el que aparezca un partido político es tan corriente como los virus. En el período electoral se extiende la multiplicación de los mismos. Su establecimiento se ha ido convirtiendo en distracción y negocio de algunos sectores sociales, en una fábrica de candidatos presidenciales, legisladores y líderes de todo pelaje. El repudio general contra la forma de hacer política de los partidos en Venezuela, ha resultado como los insecticidas: ciertas especies se van haciendo resistentes al tratamiento y al final son los insecticidas los nocivos.
¿Cómo nace un partido político en Venezuela? Es el resultado de uno o dos actos administrativos. Un grupo de personas se reúnen en asamblea, convención o congreso. En algunas ocasiones hay asambleístas provenientes del interior del país, (ejemplo los producidos en este último ciclo frente al desmembramiento de los viejos partidos), su residual ha sido reciclado. por los “nuevos partidos” luego de un fin de semana atareado y saturado de discursos al final del segundo día es presentada una lista de nombres para escoger de allí al Comité Directivo, Comité Ejecutivo, Comité Político Nacional, Directorio, Comité Central, Comando Táctico Nacional, Coordinación o como se les llame. Esa lista ha sido confeccionada anticipadamente en un reducido círculo y de acuerdo y aprobación en la correlación de fuerzas internas del grupo que decide en el cogollo. Todo gira por lo general en torno a dos o tres cabecillas principales. Es esta comprimida cúpula es donde se tomarán las predestinaciones trascendentes. Se supone que antes de el elección de la directiva se han aprobado unos estatutos donde, entre otras cosas, se dirá que el partido tomará en cuenta las opiniones de sus prosélitos y militantes. Ese partido por lo general es la vanguardia de algo. (en este momento la moda es el progresismo. )Es normal que se escriba o que se proclame que a partir de ese instante, el país tiene ya una avanzada organizada. El lunes siguiente el pueblo se entera  que tiene un nuevo partido y que es suyo. Todos los partidos son del pueblo y sus cabecillas no son otra cosa que expresión de la voluntad popular.
En el hoy no hay mucha diferencia en la constitución de una compañía anónima y un partido político. Así ese partido sea de la derecha, del centro, de la izquierda, de arriba o de abajo. Es bueno recordar que en Venezuela y este es uno de los registros que abonan a la debilidad de los mismo es que nadie se considera de derecha, todos somos socialistas, socialdemócratas, socialcristianos, social-revolucionarios, socialistas-democráticos, progresistas entre otros.
Una de las tareas inmediatas de la nueva organización es la de seleccionar los cuadros entre los cuales se distribuirá las tareas: sindicales, juveniles, femeninos, gremiales, agrarios y ahora responsables de 2.0 o Web,  y demás y aquellos que se van a encargar de las regiones más importantes del país. Es de observar que hay que pagar para pertenecer a ese partido y quienes sufragan son quienes menos disponen. A esa particularidad se le llama cotizar, lo que según crea la mística partidista.
Es frecuente, que las personas escogidas como dirigentes sindicales, no tengan en su curriculum vitae una jornada laboral completa, en una fábrica o que hayan regentado por lo menos un Kiosco y que realmente y sin trampas de ninguna naturaleza, hayan abonado unas diez cotizaciones al Seguro Social. Llegan a la jefatura obrera sin haber ejercido nunca la profesión de obrero y sin obreros que dirigir. Todos los dirigentes incluyendo los agrarios, habitan en la capital. Sus méritos para ser dirigentes campesinos es que procedan del campo. En una Venezuela que hasta hace apenas cincuenta años era predominantemente rural, el que un venezolano de treinta o más años tenga origen campesino no tiene nada de raro. Tampoco es paradójico que los dirigentes juveniles y estudiantiles designados sean personajes que  pasan de la treintena y que sin mayores méritos que no sea el requiebro o la sumisión ante sus jefes políticos de turno
Interminables y sesudos cenáculos para elaborar una táctica y hasta una estrategia. Eso significa que un retahíla de lemas con sus pertinentes esbozos, que serán elaborados para que los cuadros salgan a la calle y a través de nuevas reuniones los de la red o la  base que sirven de correas de transferencia las vayan coreando entre la conglomerado que los rodea. De allí en adelante el trabajo reside en meter la mayor cifra de personas posible entre esos esquemas y que repitan las frases que ellos no han contribuido a elaborar. Aquellos que se revelen reacios a aceptarlas tal cual, se les considera en las profundas elevaciones del partido que simplemente no han entendido su sacrosanto cometido...
El que hoy en Venezuela todo lo importante que sucede en lo económico, en lo político, en lo social, en lo subregional y en lo internacional, suceda al margen de los partidos, tiene sin cuidado a sus administradores logísticos. La mayoría se han convertido en oscuros y estrechos conventos de cuchicheos sectarios. En algunos partidos su comité es sustituido por uno o dos líderes. Y su actividad se ciñe a hacer declaraciones reiteradas a la prensa en las que y han desempolvado viejas enrancias sobre aporías tales como la marcha de los ciempiés, del sexo de los ángeles, y la ingravidez espacial y sus efectos sobre el hombre. A lo que con mayor reiteración se dedican, es hacer valer sus influencias a fin de acrecentar las reservas logísticas particulares y del “Partido”

pgpgarcia5@gmail.com

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ENRIQUE MELÉNDEZ, PERO SI HAY PAPEL PARA SEMBRAR ODIO

         Yo como periodista me digo que, si no hay plata para importar ese analgésico tan popular en el medio venezolano, que es el Ibuprofeno (desaparecido por completo de las farmacias), va a haber plata para el papel de los periódicos. Por aquí comienza el problema que nos hemos encontrado en este comienzo de año: la prensa a punto de desaparecer por falta de este insumo.
        
Claro, hay que tomar en cuenta las denuncias que ha venido haciendo el diputado Luis Barragán; de que a un fondo denominado “Complejo Editorial Alfredo Maneiro” se le otorgó la partida de un crédito adicional, sin haber tenido ese fondo naturaleza jurídica; lo que significa que se trata de un fondo sin fondo, y con el perdón de la digresión, recursos destinados a la compra de toneladas de papel periódico; que yo no sé si tiene que ver con la denuncia que ha hecho el diputado Julio Chávez, acerca de unos dólares, que se les otorgó a unos supuestos dueños de periódicos, y quienes, según sus palabras, terminaron colocándolos en el mercado negro.
         Es posible que en su fuero de larense el diputado Chávez no se refiera a la honorable familia de los Carmona, dueños de El Impulso; que ha sido de unos periódicos más asediados en esta guerra que el gobierno ha desatado contra la libertad de expresión, y que se refleja en el retraso para la liquidación de las divisas, que requiere el órgano para la compra del papel en el exterior; al punto de que ha visto, no sólo reducida su edición, sino que está a punto de colapso, consecuencia de este hecho, que decía, en efecto, que se debe a un cercenamiento paulatino a la libertad de expresión, como estrategia de largo plazo, pero también al hecho de que no hay divisas, y por aquí se observa su gran fracaso. Porque, en verdad, yo no veo a esta familia, prefiriendo quebrar una empresa editorial, que es de larga trayectoria, al punto de ser la decana de la prensa en Venezuela, sólo por ganarse unos reales en el mercado negro del dólar, y cosa que no debería estar en labios del diputado Chávez, ya que, en ese sentido, está admitiendo la existencia de un mercado cambiario ilegal, y el cual comienza por ser negado por el gobierno.
         Al caso de El Impulso le sigue el resto de la prensa nacional y de provincia; de pronto aquellos órganos impresos, muchas veces inflados por el número de páginas y de encartes; muchos de ellos con cuatro cuerpos; han visto reducir sus ediciones, volviéndose cada vez más magros; opacos muchos de ellos, porque también aquí se atraviesa el problema de la escasez de tinta, y lo caro que se ha vuelto este insumo en el mercado nacional. Es por aquí por la cadena productiva de una industria, por donde comienza a verse el carácter cojitranco de las políticas económicas del gobierno. Luego, si no hay plata para el Ibuprofeno y no hay plata para el papel; tampoco hay plata para la tinta.
         He allí la precariedad a la que pueden llegar las condiciones de vida de un país; precisamente, un turista que por primera vez llega al territorio de un pueblo como el de nosotros, en lo primero que se fija, para determinar su situación económica, es en el estado de su parque automotor; luego mide su situación política por lo que en el siglo XIX se conoció como prensa, a propósito del invento de Gutemberg cuando desarrolló la imprenta; que suponía la utilización de una prensa; pero que la tecnología ha dejado de lado; de modo este turista allí observará que si sólo existen dos periódicos, como sucede en Cuba, cuya trayectoria periodística ocurrió a semejanza, de lo que ocurre hoy en Venezuela, entonces reparará en que está ante un régimen político de carácter autoritario, cercenador de la libertad de expresión.
         Entre tanto, hay un pasquín que reparten en el Metro de Caracas, con el título de CCS (Ciudad de Caracas), y que recuerda mucho al periódico El Heraldo de Vallenilla Planchart, ministro de Relaciones Interiores del régimen de Marcos Pérez Jiménez; aunque no con la elegancia que el último latinista que tuvo el país le imponía a sus ediciones; en especial, unos editoriales, que firmaba Laureanito, como lo conocía el medio venezolano, con unas iniciales que no tenían nada que ver con su nombre; por supuesto, un tanto para ocultar su alta investidura. Pues aquí lo que se destila también está impregnado de cloaca, como todo lo que sale del chavismo; en realidad, ellos no entienden, como dice Kant, que no sólo la conducta moral de los hombres supone un conjunto de reglas éticas, sino también estéticas, y de allí que se hable de una elegancia en eso que se conoce como el difícil sacramento de administrar las palabras.
         Aquí son objeto de escarnio todos los días figuras de alto perfil de la oposición venezolana, como Henrique Capriles, María Corina Machado, Leopoldo López (“la trilogía del mal”, por ahí vienen los tiros), a través de artículos, caricaturas, informaciones redactadas en forma malintencionada o con declaraciones descontextualizadas; pero lo que más indigna es que, mientras tú observas que el resto de los periódicos hace grandes esfuerzos por salir así sea con 4 páginas como La Razón; el pasado 4 de febrero este CCS apareció con una edición de unas sesenta y pico de páginas, si no me equivoco; a todo color, y la misma dedicada a exaltar la supuesta gesta del héroe del Museo Militar, ocurrida ese mismo aciago día del año 1992; con relatos de Diosdado Cabello; que le hacen pensar a uno en un guerrero como Piar: lleno de gloria el hombre y de talento militar, y que, por cierto, para volver a Chávez, quizás por eso no se llama ahora Museo Militar, sino Cuartel de la Montaña, quizás para ocultar lo que el fondo fue una cobardía, y que implicó la ironía esa del “héroe del Museo Militar”, que la manejaba sobre todo Manuel Caballero, y que se coló en la historia, sólo porque este país donde huele militarismo, ahí está él.
melendezo.enrique@yahoo.com

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RICARDO ESCALANTE, LA RIESGOSA MANIOBRA DE CONTROLAR CON REPRESIÓN. ¡VALIENTES ESTUDIANTES!

El gobierno de venezolano, en el desespero por su incompetencia delirante, ni siquiera tiene empacho en recurrir a métodos elementales represivos de formas elementales para con  los descontentos. Y lo hace exactamente como ocurre en Cuba o en Zimbabue, con acusaciones falsas de cualquier tipo para amedrentar a quienes salen a las calles a protestar contra la galopante inflación, la inseguridad personal y colectiva, y contra la aguda escasez de productos de consumo masivo.
Lo que acaba de ocurrir en el corazón de los Andes, en San Cristóbal, es evidencia de la ausencia de sindéresis en un régimen cuya característica esencial es el totalitarismo:  Tres universitarios -Reinaldo y Leonardo Manrique, estudiantes de contaduría y derecho-; así como Jesús Gómez, cursante de otra carrera-, fueron apresados por agentes de la policía política, llevados a instalaciones militares y acusados de una catajarra de delitos que, por supuesto, no cometieron.  Son presos de conciencia.
El traslado de jueces amañados y fiscales del Ministerio Público a instalaciones militares para hacer las imputaciones a toda carrera, pone en evidencia que Nicolás Maduro no cuida las formas. El mandamás habla de “felicidad” ciudadana pero, al mismo tiempo, con su estolidez descomunal confiesa que no le importa ser llamado dictador.  En el siglo XXI, es un dictador de viejo cuño: Garrote en mano, prisión, bozal y cero papel higiénico para todos.
Nadie podía esperar, por supuesto, que Maduro al menos hubiese llegado a ser un desprevenido lector de ciertos pasajes hermosos de la historia contemporánea de Venezuela. No, porque apenas llegó a un liceo para lanzar piedras y cometer tropelías, tal como lo recuerdan quienes en aquella época lo conocieron. Haber tenido en sus manos ciertas obras le habría permitido enterarse de lo qué fue, por ejemplo, la generación del 28, quiénes la formaron y en qué consistieron sus desvelos y luchas contra la dictadura de Juan Vicente Gómez.
Si Maduro hubiese tenido alguna inquietud por el estudio y los principios democráticos, con toda seguridad se habría enterado del papel desempeñado por aquellos valientes jóvenes universitarios y por qué ellos hicieron contribuciones  admirables e imborrables a la vida nacional en buena parte del siglo XX. Pero no.  No fue así y no podemos pedirle peras al olmo.
Claro, y de manera desafortunada para él, ignora que en la historia contemporánea de Venezuela siempre ha habido jóvenes que han encendido la llama de grandes cambios.  Es verdad que entre ellos también ha habido equivocaciones, pero de la misma manera muchos han rectificado de manera honrosa. ¿No estará Maduro apagando con gasolina el incendio que él mismo provocó?
Eso de llevar presos de una ciudad a otra y someterlos a procesos judiciales interminables, tal como lo hicieron con el comisario Iván Simonovis, es muestra de una aborrecible violación de los derechos humanos.  ¿Le harán lo mismo a estos tres estudiantes inocentes que acaban de apresar y trasladar a Coro? ¿Hay acaso dudas de que el juicio contra Simonovis fue una patraña urdida por Hugo Chávez? Por eso y mucho más, en la población venezolana existe la convicción y el deseo de salir a la calle, a la plaza pública, para combatir  el régimen arbitrario y antidemocrático que controlan desde La Habana.
@opinionricardo
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DARÍO ACEVEDO CARMONA, UN PRESIDENTE INCOHERENTE, DESDE COLOMBIA

El presidente Santos, como de costumbre, dice una cosa y luego dice la contraria. Esta semana, en el escándalo de la central de inteligencia del ejército -de espionaje o de chuzadas- para no ofender el puritanismo antimilitarista de sesudos intelectuales, Santos reafirmó que no es tan lúcido como nos lo presentan sus áulicos.
El presidente candidato tiene a su favor el staff más poderoso que se pueda alguien imaginar para la campaña reeleccionista en curso. Entre los organismos del Estado colombiano cuenta con la mirada complaciente de algunas cortes, de las mayorías del Congreso. La Fiscalía, uno de las instituciones más fuertes del país, sigue sus directrices bajo el mando de quien luce más como su ministro del Interior. La única piedra en el zapato que le estorba es la Procuraduría. El Consejo Electoral maneja y manipula a su amaño los asuntos electorales para favorecerlo.
Pero, es en los medios en donde se puede apreciar su mayor dominio. Es tan evidente la posición santista de casi todos los periódicos de la capital, los noticieros de televisión, las revistas, las encuestadoras y las cadenas radiales que lo protegen y apoyan que, se pueden considerar, la Central de su campaña. Basta repasar la manera torcida de titular ciertas noticias y de soslayar los errores y metidas de pata del gobierno o contar las cuñas oficiales en los noticieros de televisión. Sabemos que quien domine los medios domina -o está en mejor posición de hacerlo- la opinión pública.
¿Qué más necesita el presidente Santos para hacerse reelegir? ¿Milagros? Como buen santo remontó más de 30 puntos de favorabilidad sin haber realizado algo extraordinario, se liberó de rivales potenciales con intervenciones  “oportunas” de magistrados incondicionales, cambió las estadísticas y tendencias en términos favorables una vez relevó al anterior director del DANE, y, hasta ha pretendido capitalizar para su campaña los éxitos de los deportistas colombianos.
Con toda esa maquinaria trabajando por llevarlo a la victoria y su arsenal de argucias propias de jugador de casino, ¿por qué Santos señaló, presuroso,  que la central militar de inteligencia era obra de “fuerzas oscuras” y al día siguiente declaró que esas dependencias y sus tareas son legítimas?
¿Por qué el presidente no es capaz de evitar que el Fiscal General estropee los trabajos de la Fuerza Pública y que la Fiscalía ponga en peligro la seguridad nacional? ¿Por qué el sobrino del presidente, director de la revista más leída del país, hijo de quien facilitó los contactos con las Farc, le causa semejante daño a la imagen de su tío? Y que afirma con cinismo su prejuzgamiento en crónica de esta semana: “Al cierre de esta edición, según la Fiscalía solo se había podido desencriptar una parte del primero de los 26 dispositivos… la investigación va para largo y… lo que se hacía en ese restaurante era ilegal”. ¿Por qué El Tiempo (9/02/2014) publica información delicada para la seguridad del Estado y le sopla reportes a las Farc?
Todo ello tiene una explicación, la falla proviene del director del embrollo en que se ha convertido el país, el presidente Santos. Se trata de un patrón de conducta que devela su incapacidad para dirigir adecuada y eficazmente ese ejército de lambones y áulicos que tiene en el Estado y en los Medios.
El presidente Santos se ha caracterizado, desde cuando trató de organizar un complot para tumbar a Ernesto Samper, por confiar demasiado en su capacidad de maniobrar los hilos bajo cuerda. No es de los que va de frente, se escabulle cuando el peligro acecha, es capaz de hacer giros inesperados y repentinos y confía más de la cuenta en las artes del engaño.
Aunque la política se presta para comparaciones con el ajedrez, el futbol, el póker y otros juegos de azar, quien se queda en ese plan, tarde que temprano fracasa o pierde. El estadista no hace del porvenir de un país una apuesta y tiene el deber de trabajar con una política defendible en privado y en público en vez de ganar adeptos solo con artimañas.
El presidente Santos realizó el engaño político más obsceno de las últimas décadas en Colombia: hacerse elegir con un discurso, un programa y el apoyo de unas fuerzas para después, sin mediar un proceso de explicaciones y sin intentar convencer a los que lo llevaron el triunfo, gobernar con otro discurso, otro programa y otras fuerzas políticas. Ahí reveló de cuerpo entero su estilo de gobierno. Los medios, los dirigentes, los magistrados que antes desconfiaban de sus virtudes, lo acogieron con brazos abiertos por una razón que suena mezquina: haberse alejado de Uribe, con quien tuvieron peleas y disputas de tono mayor. Le perdonaron su pasado, Samper, su víctima de antaño, se le acercó y cobró duro, tiene demasiado poder estatal aunque electoralmente es insignificante.
El director de noticias de CaracolRadio que lo regañó en la campaña del 10 por su uribismo y por justificar el uso de picardías, es prácticamente su jefe de debate y le hizo el gran favor de convertir el grupo Prisa en vocero de su campaña.
El presidente Santos tiene todo a su favor, familiares, partidos y partiditos, periodistas poderosos, noticieros, funcionarios, magistrados, los otros poderes del estado, encuestadoras, una borrosa idea de paz, habilidades personales para tramar, cañar, apostar, engañar, pero, le falta una virtud fundamental para ser un estadista: liderazgo con coherencia.
Darío Acevedo Carmona, Medellín,
rdaceved@unal.edu.co

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miércoles, 12 de febrero de 2014

EDUARDO GUZMÁN PÉREZ, SI HAY RESPONSABLES DEL CAOS

En medio de esta tragedia  nacional a  Maduro solo le ocurre declarar a  Venezuela: “Territorio socialista de paz y amor”
La situación de caos social, político y  bancarrota económica y ruina fiscal, en que desemboco  el país  luego de 14 años del inmenso despelote, derroche, malversación y corrupción   que significo el gobierno del difunto comandante galáctico,  y estos 10 meses de incapacidad  e inercia del gobierno-teatro  del protempore Maduro, tienen que tener responsables y dejársele de ocultar a los venezolanos y al mundo la  inmensa tragedia que vive el país. Y detener de una vez  la mentira y el engaño y el engaño y la mentira  de la tragedia en que estamos envueltos. 
La debacle económica, la ruina fiscal, el aniquilamiento de quienes generaban riqueza, el Estado estetizante manus militaris  que se quiere apropiar de los medios de producción al estilo cubano-soviético, y el desmantelamiento de  PDVSA que era quien generaba el sueldo de Venezuela tiene que tener responsables.  De toda esta tragedia y sus consecuencias   el país nacional y  el país quebrado y desfalcado señala con su dedo acusatorio de este despelota   y sus  consecuencias dramáticas a la incapacidad de  Rafael Ramírez, Nelson Merentes y Jorge Giordani, y  ahora, un hecho que tiene que causar la  alarma  es la inclusión  en  esta drama, a  militares del ejército que de hecho serán corresponsables   finales del caos, y eso tiene una lectura  evidente.  Un caos sin precedentes en la vida nacional,  una crisis inflacionaria demoledora, escases de alimentos, pérdida de las reservas internacionales   que es el resultado  de un modelo económico comunista fracasado  que hizo aguas por doquier. Una crisis que se quiere revertir con medidas de fuerza, coacción, leyes punitivas y amenazas por doquier, entre ellas,  evitando que el caos  existente lo refleje la prensa escrita, no entregándole papel para cerrar  como en Cuba la prensa libre y el pueblo no sepa la tragedia que vive el país, que hoy  se manifiesta con la violencia social callejera, el crimen qué azota la sociedad y la monstruosas colas  que hace el pueblo como en  Cuba para adquirir los alimentos.
Ramírez, Giordani y Merentes tienen que explicarle al país  ¿por qué PDVSA de 3.millones 330 mil barriles que producía en 1998 bajo a 2.800.000, en este caso durante la administración Ramirez-Jose Luis Parada-Coronado? Y  ¿Porque la deuda de PDVSA pasa de US$  3.700 millones en el 2005 a US$ 80 mil millones hoy día. Y hay que preguntarle a Giordani  el cerebro de esta tragedia con el poder omnímodo que ha tenido,  ¿que hicieron los reales  que son 1 billón 340 mil millones de dólares que le han entrado al fisco nacional en 15 años? Y,  finalmente, al señor Merentes  quien ha pasado por todos los cargos habidos  en la administración pública: Del  Bandes de donde Chávez lo saco por malos procedimientos y luego perdonarlo la Contraloría,  lo para pasaron  al  BCV, en donde demostró su  enorme capacidad de destrucción de la economía nacional. ¿Que como?, pues   financiando sin control con dinero inorgánico a la destruida PDVSA. Los demás lo sabe usted amigo  lector, dejemos hoy hasta allí, no más. Alea jacta est
Jose Eduardo Guzman Perez
 guzmanperez@gmail.com

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SAÚL GODOY GÓMEZ, LAS CARTAS MARCADAS DEL SOCIALISMO (1 DE 3)

Ya he explicado suficientemente cómo el socialismo ha sido un sistema político que, desde sus inicios, se ha vestido con las causas más justas y nobles de la humanidad para, finalmente, una vez con el control del poder político, darle un zarpazo a las libertades fundamentales del ser humano y esclavizar a la sociedad a la sombra de un estado omnipresente e interventor.
He escuchado por la radio a nuestros socialistas endógenos, en un estado tal de delirio, que ahora les ha dado por comparar al socialismo con el amor maternal, en cuanto a que se trata de una entrega total; ya el desespero es evidente, la formación de sus cuadros ha entrado en una etapa de fanatismo y su prédica se ha convertido en un peligroso fundamentalismo, financiado por PDVSA, no se sabe con qué infames propósitos.
Está sucediendo en nuestro país; Venezuela, bajo la hegemonía del socialismo se está convirtiendo en un inmenso campo de concentración, las facciones más ultrosas reclaman la inmediata destrucción de lo que queda del aparato productivo nacional para lanzar al país en una catástrofe ambiental; ya hay sitios en el interior del país donde la comida escasea de manera importante, al punto que se teme un éxodo de la población hacia las capitales donde aún hay provisiones.
Pero vamos ahora a sumergirnos en sus mecanismos ocultos e internos, para ver cómo hacen el fraude ideológico, porque son las ideas, las malas ideas, las que nos trajeron a esta aventura, vamos a desmontar algunas de sus mentiras fundamentales, y tenemos que empezar por un hecho cardinal, al contrario del capitalismo, que ha sido una construcción de muchas personas y pueblos, cuyas prácticas devienen de las costumbres a través de un largo periodo de tiempo y suman errores y éxitos de una manera de hacer las cosas, de una forma de vida que necesitó de la participación de toda la sociedad para evolucionar, el socialismo, es la obra de un solo hombre, de Karl Marx, quien creyó haber descubierto unas leyes históricas que trabajan sobre el hombre y la sociedad y con las cuales profetizó el destino de la humanidad; si probamos que la obra de este hombre está equivocada, podremos cantar el fraude.
Pero antes de avanzar en las entelequias marxistas, debemos aclarar, antes de Marx existía el comunismo y formas utópicas del socialismo, eran prácticas sociales que existían en las tribus más primitivas y que luego fueron incorporadas en sectas, como en el cristianismo primitivo, perseguidas y obligadas a vivir prácticamente bajo tierra; estas sectas se componían de grupos pequeños, donde todos los miembros se conocían, compartían no sólo conocimientos sagrados sino una vida en común, y por ello el comunismo funcionaba, había un líder carismático y vínculos afectivos y de fe muy fuertes, que hacían posible la sobrevivencia en medio de los enemigos.
Varios estudios de antropología sugieren que el modelo tribal funciona en grupos humanos de reducido número y abarcando un territorio pequeño, pero suficiente para permitir la autonomía de cada miembro, el antropólogo Joseph Birdsell, que estudió a los bosquimanos en Australia, nos reporta que la tribu no pasaba de 500 individuos y estaba compuesta por bandas más pequeñas, de entre quince y cincuenta individuos, en control de aproximadamente 80 kilómetros cuadrados de territorio. Similares magnitudes encontraron los antropólogos Chang entre los Yanomamis en el Amazonas y Epel con los Shoshone en el medio oeste norteamericano.
Cuando el grupo desborda estos límites de sustentabilidad, el modelo tribal deja de funcionar, la tribu se convierte en “nación” o reinado, como el caso de los Cherokee o de los Zulú en África, un conjunto de tribus, unidas por vínculos de sangre y cultura, donde la práctica del comunismo es sustituida por la del intercambio comercial libre entre tribus, el trueque da a lugar a un sistema de precios muy básico y a una especialización del trabajo por regiones.
Por ello la insistencia de los comunistas en grupos pequeños, en comunas, que es la vuelta a la forma de la tribu como célula fundamental de su sistema; más que un ideal “progresista” es, en realidad, un retroceso a formas arcaicas de asociación.
La igualdad en las comunas sólo puede ser lograda por un reconocimiento personal entre miembros del grupo, la practica altruista de compartir se basa en que la propiedad es de la tribu, administrada por el jefe, quien reparte y asigna; la historia de las comunas que han logrado mayores éxitos demuestra que esos grupos se sostienen mientras vivan sus líderes carismáticos, al ellos desparecer, las comunas se disuelven. Todas las experiencias societarias del socialismo utópico han tenido esas características, que fueron las que tomó Marx, y les dio un giro histórico.
Marx estaba muy al tanto de los experimentos societarios de Robert Owen, amigo personal de Engels, su socio y camarada; conoció de testigos presenciales la experiencia de la comuna de París y trató de manipularla para sus fines políticos, pero la misma fracasó antes de que pudiera lograr metas concretas; finalmente, fueron esas experiencias grupales las que privaron en su intento por conformar las primeras organizaciones obreras y artesanales, tanto en Alemania como en Inglaterra.
Marx era un economista, y él más que nadie estaba enterado del problema que surgía al aplicar el comunismo a los grandes números, a sociedades completas, por ello su insistencia en la dictadura del proletariado, sabía que, sin el elemento autoritario y violento del ejercicio del poder, no podría ordenar el reparto equitativo de bienes y servicios en una nación. La libertad resultaba ser un lujo inaceptable en el comunismo, sólo cuando apareciera el Nuevo Hombre y quedaran abolidas las clases sociales se aceptaría de buen grado este nuevo orden.
Cuando tuvo lugar el experimento de la Unión Soviética, nunca mantuvo el comunismo a tantos técnicos y expertos resolviendo el problema de aplicar la igualdad en una población tan grande, el problema de la producción y el consumo se convirtió en un dolor de cabeza, la planificación de la economía centralizada fracasaba una y otra vez en proveer a todos lo más básico y de manera oportuna, no menos de veinte millones de personas perdieron la vida por hambre y frío, mientras los burócratas en Moscú buscaban cómo resolverle los problemas, expropiaban de todo lo que se producía, los hacían mudarse a nuevos asentamientos para producir lo que el plan indicaba, nunca llegaban los insumos a tiempo y completos, la escasez era la regla; la felicidad y la prosperidad del pueblo fueron pospuestas para un futuro lejano que nunca llegaba, mientras el pueblo ruso vivió entre la miseria, el terror y la desinformación.
Vistos estos antecedentes, hagamos nuestro primer señalamiento: el socialismo es una ideología, al contrario, el capitalismo se constituye como un conjunto de observaciones sobre unas prácticas productivas y de organización de los mercados; al ser una ideología, el socialismo está basado en una teoría, en unos conceptos previos a la experiencia, además ha devenido en dogma, en una serie de preceptos morales concebidos en la ilusión de resolver todos los problemas y ambicionando construir una sociedad perfecta.
Los socialistas y comunistas pretenden ver al capitalismo como una ideología, cuando éste jamás ha tenido como fin la práctica de recetas infalibles, ni el remedio para todos los problemas sociales; el capitalismo promueve, y esta es la gran diferencia entre ambos, los valores de la libertad en el individuo y propicia los medios para que el hombre se desarrolle a plenitud y así alcanzar el avance de toda la sociedad.
En los próximos artículos veremos en donde falló el pensamiento marxista y por qué el socialismo es una ideología con pies de barro – 
Saul Godoy s
aulgodoy@gmail.com

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JOSÉ LUÍS MÉNDEZ, MIEDO INSTAURADO

El miedo, en sus más distintas manifestaciones se ha apoderado  de la sociedad venezolana. La gente en general, siente temor cuando sale  la calle por el grado de violencia desenfrenada  del  hampa  y de la delincuencia  común. 
Pero detrás de ese temor, hay otro aun mayor, el que deja la sensación casi palpable, de la inexistencia  o carencia de una autoridad que tenga la voluntad de luchar contra ese flagelo social que acaba con la vida de los venezolanos diariamente. O lo que es peor, que el  gobierno que detenta el  poder  coercitivo del  Estado, deja con su discurso permanente, la impresión de que  no le importa mucho  el problema de la inseguridad en las calles, y que incluso lo  alienta. Una veintena de fracasados planes  en materia de seguridad durante estos últimos quince años y un lenguaje ambiguo, entre el bien y el mal, que confunde  pueblo con delincuencia, así  lo demuestran. De esas  recientes soluciones que no sirvieron de nada, recordamos la de sacar los militares a la calle; ahora le toca  al patrullaje inteligente y vigilancia por cuadrantes.
Pero las personas tienen, igualmente,  otro tipo de miedos. Tienen terror a quedarse sin alimentos básicos como leche, harina, azúcar o pollo. Un tipo de miedo que el venezolano del siglo pasado no llegó a conocer, que le era ajeno por completo y en el que nunca pensó pudiera ocurrirle, siendo  habitante de un país petrolero, o mejor dicho, de una potencia petrolera donde la abundancia era  su común denominador. Un miedo que si se conoce en otras latitudes, como consecuencia de la guerra o de unas condiciones  económicas  precarias.
El otro miedo que perturba al venezolano desde hace ya un buen rato, por no decir años, es el de que cada vez más,  estamos perdiendo la libertad de poder decir lo que queramos, siempre que queramos, en forma de manifestación  o protesta contra la autoridad. Desde aquel fatídico 11 de abril del 2002, pasando por otras protestas ciudadanas de menor escala, como por ejempló, las estudiantiles en el Táchira de hace unos días, la aparición ya usual, de francotiradores o encapuchados en motocicletas, disparando sin recato alguno contra quienes se atreven a manifestar públicamente su oposición y critica al gobierno, es una constante que como medio represivo, busca amedrentar a la gente y garantizar que ninguna protesta pública colectiva vaya a tener éxito.
Pavor casi reverencial, que de manera similar se ha instaurado también en los medios de comunicación, nacionales y regionales, a través de la autocensura, consecuencia de medidas políticas anteriores de cierre, contra canales de televisión y emisoras de radio, de los cuales hemos visto desparecer programas de opinión donde se solía hacía critica al gobierno, así como a sus conductores, situación que la escasez actual de papel para los periódicos agrava de manera brutal, pues en el fondo, es un ataque a la libertad de expresión,
El temor al futuro también invade a los venezolanos, quizás el más terrible de todos, pues se impone como una sombra larga y oscura sobre el quehacer del venezolano y el de su familia. Miedo que se traduce en inseguridad de vida propia,  en el desarrollo del individuo, en cada vez menos posibilidades de estudios, de encontrar un trabajo que permita vivir en condiciones dignas, de constituir una familia, de que el sueldo o el ingreso producto del esfuerzo propio  alcance para labrarse ese futuro.
Últimamente, un nuevo sobresalto nos sacude. Esta vez con características de pánico. Nos referimos a la imposibilidad  cada vez más acentuada de poder adquirir un pasaje al exterior en las líneas aéreas nacionales e internacionales. Un aislamiento que sin vivir en una isla, deja en la genta un sentimiento de impotencia y de cerco, de bloqueo, similar al que viven los cubanos de La Habana.
 Qué duda cabe que el miedo se ha institucionalizado en Venezuela.
Jose Mendez
xlmlf1@gmail.com

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NELSON ACOSTA ESPINOZA, ¿PÉREZ Y CHÁVEZ UN MISMO ITINERARIO POLÍTICO?

Esta es una pregunta que suena atrevida en el contexto de la celebración de un aniversario más de la asonada militar del 4 de febrero del 1992. Sin embargo, me parece valioso insistir en esta línea de argumentación 

¿Qué queremos decir?  ¿En qué sentido estos dos personajes compartieron un mismo itinerario histórico?  No se asombre amigo lector. Existe un viejo refrán que señala que los extremos se acercan. En este caso, entonces, la pregunta a formular sería, ¿cuál extremo es ese, en donde coinciden estos adversarios históricos? A ver.

En su segunda presidencia Carlos Andrés Pérez intento modificar la estructura de poder y la economía del país. A tal efecto se diseño un plan de la nación bajo el nombre de "El Gran Viraje". En forma sucinta se intentaba modificar el modelo sustitutivo por uno de economía de mercado y, de esta forma, acompañar las tendencias de la globalización y las liberalizaciones de las economías mundiales, minimizando el tamaño e intervención del estado dando prioridad a la actividad privada. Igualmente se impulsó el proceso de descentralización del sistema político nacional, con las elecciones de gobernadores y alcaldes por primera vez en la historia democrática de Venezuela. 
Estas iniciativas se llevaron a cabo desde una perspectiva tecnocrática. No se intento generar una estrategia de contenido popular que sustentara esta profunda transformación de la sociedad venezolana. Se pretendió llevarla a cabo desde los aparatos administrativos del estado, sin enfrentar con decisión a los viejos actores que ofrecían una resistencia activa. Los resultados son conocidos. Se frustró este ensayo por modificar y modernizar la sociedad venezolana.
En cierto sentido, el socialismo del siglo XXI, es un Gran Viraje, pero,  al revés. El gobierno socialista del difunto presidente Chávez y el actual presidente Maduro, han desmantelado la organización estatal heredada de la democracia. Se han estatizado las empresas básicas y revertido los procesos de descentralización iniciados a finales de la década de los ochenta. 
El común denominador con el gobierno de Carlos Andrés Pérez radica en que se intenta llevar a cabo esta profunda transformación desde la administración de los aparatos del estado. El socialismo del siglo XXI ha privilegiado una visión instrumental de Estado; vale decir una agencia que puede ser conquistada y ocupada por el partido mayoritario después de las elecciones y ser usada como instrumento exclusivo de sus políticas.  
Al igual que Carlos Andrés Pérez este socialismo del siglo XXI intenta introducir modificaciones sustantivas a la sociedad desde el estado desplegando una política de carácter asistencialista. Distintos fines, idénticos medios.
Démosle una vuelta a la tuerca y preguntemos ¿qué hacer, entonces? 
Veamos. Estamos ante la posibilidad de fundar un nuevo relato político y construir un nuevo sujeto popular cuya identidad sea percibida como un alter ego de la oligarquía socialista que asumió el poder en el país. 
Hoy en día el tramado institucional del estado no está en capacidad de procesar  demandas sociales (vivienda, seguridad, transporte, empleo, etc.) y, en consecuencia, el gobierno ha perdido legitimidad y eficacia. 
Este es el momento propicio para encadenar esta diversidad de demandas no satisfechas y cristalizarlas en torno a determinados símbolos populares que impliquen la negación del actual orden institucional. 
Para lograr este objetivo se requiere de un relato, una oposición que se asuma como alternativa de poder y enlace su oferta con los símbolos populares. 
Para ello sería necesaria la emergencia de un líder que canalice esta lucha y dicotomice el espacio social y político del país. La pregunta brota a boca de jarro, ¿existe este líder? Pronto lo sabremos.
nelson acosta acostnelson@gmail.com

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AMÉRICO MARTÍN, LOS DEDOS, EL PIANO

Se nos escapan las cuestiones obvias. Al gran escritor y humorista inglés Gilbert Chesterton se le ocurrió decir que si miras una cosa novecientos noventa y nueve veces estás a salvo, pero si la miras la vez mil corres el horrendo peligro de verla por primera vez.
EL PIANO SE TOCA CON LOS 10 DEDOS
Cuando se le carga en exceso la mano a la MUD reprochándole que solo sabe dirigir elecciones se pasa por alto que ese organismo fue diseñado exactamente para eso, para dirigir elecciones y esmerarse en encontrar la manera de resolver la cuadratura del círculo: unir todas las corrientes opositoras a fin de impedir que fueran trituradas por la máquina ventajista de un gobierno inescrupuloso. Lo mejor es que esas corrientes divergen en la totalidad de los asuntos, menos en uno: la necesidad de derrotar el modelo autocrático que les impide seguir debatiendo sin peligro de parar en la cárcel o ser perseguidos.
Y eso en Venezuela no podía ni puede lograrse sin derrotar al actual gobierno y restablecer el libre juego de opiniones en el marco de una democracia más o menos confiable. El pluralismo y la diversidad son la fuerza, no la debilidad de la democracia siempre que se sobreponga lo que une por sobre lo que separa. Era la misión de la MUD y sería bien mezquino no admitir que su desempeño fue francamente bueno.
Pero pasadas las elecciones y a sabiendas de que no habrá otras sino dentro de dos años, la MUD sencillamente no está habilitada para dirigir el hervidero económico social que calienta las impaciencias de la mayoría de los venezolanos. Su estructura plural no le da para eso.
Reprocharle que no se ocupe sino de elecciones, es como molestarse porque un chef de alta cocina se dedique exclusivamente a sus especialidades culinarias olvidando las restantes necesidades del país, como por ejemplo la dirección de los trabajadores de Guayana o del movimiento universitario.
Ahora se trata de solidarizarse con las protestas legítimas que se extienden por el país y que con más razón lo seguirán haciendo a lo largo de 2014, un año crítico como pocos en el largo pasado. Eso hace obligante la reformulación, lo que a su vez pasa por preguntarse como ejercer funciones de dirección y preservar la carísima unidad, en un ambiente de liderazgos múltiples, vinculados orgánicamente a cada uno de los sectores que reclaman con los puños en alto la satisfacción de sus necesidades. Ese es el verdadero reto y la materia candente a ser resuelta.
Lo mejor es el ensayo y el error. Para decirlo como Mao Zedong a días de su victoria, cuando aún no se había encanallado en el poder: ¡Qué florezcan mil flores!¡Que compitan cien escuelas filosóficas!
Que líderes de distinta procedencia salgan a la palestra no solo no es malo, sino que es excelente. Lo ingenuo es contraponer propuestas en el plano del maniqueísmo: tú o yo, lo mío y no lo tuyo, salir a la calle y no dialogar o dialogar y quedarse en su casa. Esas son disyuntivas falsas y sin sentido.
El diálogo generalmente favorecerá a la democracia y perjudicará a los autócratas, siempre que transcurra sin candidez. Salir a la calle no supone rechazar el diálogo. Los actos emanados de dirigentes con opción y aspiraciones no tienen por qué excluirse o entenderse como verdades absolutas. La lucha democrática es en todos los territorios y con plenitud de formas legales; se da en espacios variados sin que la selección de unas implique retirar las demás.
El diálogo le quema las manos a un gobierno por principio negado a propiciarlo. Y si apela a él con el deseo de desnaturalizarlo perderá en el país y en el seno de su propio movimiento, como por lo demás ya está ocurriendo.
Los actos públicos de protesta o animados por el deseo de ampliar las dimensiones del debate son excelentes siempre que no pretendan erigirse en soluciones únicas. Salir a la calle es pues una buena –pero no única- táctica
Pero entendamos lo obvio. Hacer actos públicos no equivale a dirigir procesos sociales. En Guayana o en el área petrolera los trabajadores ya tienen sus propios líderes y no sería cosa de que una parte de la MUD pretendiera asumir la dirección de esos trabajadores y la otra se dedicara a convocarlos a actos públicos.
En las Universidades, igual. En el área educativa los padres y representantes, junto a maestros, directores, estudiantes y federaciones magisteriales han consolidado, al calor de luchas constantes, un movimiento ejemplar, respetado y poderoso como pocos, armado de programas y líneas para desarrollarlo. En su conjunto respetan a la MUD y también a los dirigentes que se presentan juntos a exponer otros criterios, pero no le entregarán la dirección a nadie.
Todos esos procesos deben ir más allá de sus fronteras, deben alcanzar unidad de objetivos y esa es la nueva sustancia de la unidad. En su reformulación, la dirigencia opositora ha de respetar a los líderes emanados de las contiendas parciales. Hay que ayudarlos, potenciar la unidad y buscarla con ellos. Se debe ayudar, relacionar, procurar claridad. Es una tutoría.
La amplísima variedad de causas y corrientes opositoras aconseja combatir unidos en cada pulgada de terreno y participar sin abstenerse nunca. Porque aparte del célebre Concierto de Maurice Ravel para la mano izquierda, el piano en realidad debe tocarse con los diez dedos y las dos manos. El todo es que emane una sola melodía, la melodía de la unidad, la melodía de la democracia.
@AmericoMartin

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