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LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA

viernes, 28 de septiembre de 2012

BORIS MUÑOZ, ANALISIS: HASTA AHORA LA SUERTE DE HENRIQUE CAPRILES ESTA A SU LADO

Pocos minutos después fuimos detenidos en un puesto de control de la Guardia Nacional. Hombres con rostros duros, uniformes de verde oliva y armas largas y pistolas, rodearon el microbús. Un sargento de 1.90 de altura y porte temible, tocó violentamente la ventana. Adentro hubo un tenso silencio. Capriles Radonski se levantó de su asiento en el fondo extendiéndole la mano. El hombre lo rechazó mandándole con otro gesto imperioso a volver a sentarse. Era lógico pensar que ordenaría una “inspección exhaustiva” para boicotear el tour. El militar le habló directamente al candidato: “Óigame bien”, pronunció en un tono casi de advertencia. “Tiene que ganar estas elecciones. Lo que estamos viviendo no puede seguir. Las Fuerzas Armadas mantienen su compromiso con la democracia. Así que siga adelante y gane las elecciones…”. El discurso del militar no duró más de 30 segundos. Con la misma intensidad que había entrado salió ordenando a la caravana seguir su camino. Nadie habló del asunto, salvo alguien que dijo que esa clase de situaciones se presentaban con frecuencia con los empleados públicos.
Un bongo remonta el Orinoco. De pie en la proa, sujetando el amarre mientras la pequeña embarcación se abre paso por el ancho río, va Henrique Capriles Radonski, rival de Chávez en las elecciones presidenciales del próximo 7 de octubre, y, para muchos de quienes lo esperan en la orilla, el próximo presidente de Venezuela.
A medida que la proa enfila hacia el puerto de la Arenosa y el encuentro con sus conciudadanos se hace inminente, el candidato saluda, derrocha sonrisas y regala besos que son atajados en el aire por jóvenes mujeres al borde del desmayo.
Son las 10.30 de la mañana en Caicara del Orinoco. A pesar de su lugar en la historia patria, el pueblo no es gran cosa. Después de muchos años y muchos gobiernos sigue teniendo cierto aire de abandono. Algunas de sus calles aun son de tierra pisada y cuando llueve se inundan dejando inmensos charcos de aguas mohosas por los que pasean perros famélicos de mirada arrepentida. Pero en una campaña electoral como la venezolana, Caicara tiene una connotación especial. Después de Ciudad Bolívar, antigua Angostura, Caicara del Orinoco fue el pueblo más visitado por el Libertador durante la gesta de Independencia entre 1811 y 1824.
Capriles Radonski salta ágilmente de la nave y un instante después se encuentra encaramado en un diminuto templete, mientras a sus pies una compacta pero ardorosa multitud lo aclama con gritos eufóricos. Muchos intentan hacerle llegar papeles solicitando su ayuda. Otros simplemente lo escuchan bajo elegantes sombrillas que los protegen del implacable sol de la zona tórrida. “Chávez se acabó”, dice un antiguo militante del histórico partido Acción Democrática. He escuchado expresiones muy parecidas durante las giras en días recientes, pero ninguna tan categórica.
Quizás es muy temprano para anunciar una muerte política del hombre fuerte de la revolución bolivariana. Chávez siempre ha sido un peso pesado de las campañas y sigue punteando en los sondeos. Capriles Radonski, sin embargo, lo ha sorprendido, moviéndose con la agilidad de un peso ligero en el ring electoral y acercándosele día a día en una campaña sin tregua haciendo posible para la oposición venezolana la esperanza de ganar el 7 de octubre. Ese es su principal reto como candidato. El segundo no es menor: si pierde, debe perder ganando. Es decir, debe ofrecer un resultado tan cerrado como para convertirse en líder indiscutido de la oposición y, al mismo tiempo, en la paradójica opción natural para suceder a Chávez ante su virtual ausencia del escenario político.
En el templete, Andrés Velásquez, un diminuto pero infatigable político y actual candidato a la gobernación del estado, recuerda los problemas que sufre Caicara: centros educativos en la ruina, cortes de luz y agua en el estado de mayor generación hidroeléctrica y con las mayores reservas del vital líquido del país, criminalidad sin freno.
Un minuto después se inicia una asamblea ciudadana en la que los vecinos plantean sus agonías. Edgar, el sindicalista, invita al candidato a comprometerse con la recuperación de las empresas básicas –siderúrgica y de producción eléctrica–, mayores fuentes de trabajo de la zona. Hay indígenas que depositan en él sus esperanzas en un idioma de sonidos dulces pero incomprensibles a mis oídos. Una maestra jubilada habla por las madres del pueblo que en lo que va de año han perdido ya 17 hijos asesinados. Otra mujer le recuerda que no debe prolongar su soltería y ofrece presentarle a su hija soltera en edad de merecer.
Capriles Radonski escucha en silencio y anota todo lo que puede en un cuaderno. Luego toma el micrófono y otea el mar de rostros, banderas y pancartas. “Buenos días a todos. Dios bendiga a Caicara del Orinoco”. Y uno a uno, de un modo sistemático, responde a los planteamientos expuestos. Más adelante desmiente la campaña del gobierno según la cual si llegara a ser presidente eliminaría las misiones, populares programas sociales creados por Hugo Chávez. “Las misiones son del pueblo. El gobierno tiene otra misión. La misión miedo para que ustedes no voten por un país mejor”. A mi lado se encuentra Jesús Urbina, un hombre de piel curtida quien también lleva una camiseta de AD. “¿Es usted adeco, porque según el dicho, “adeco es adeco hasta que se muere!”, lo sonsaco. “Soy Caprilero”, dice acuñando un neologismo, “Me gusta lo que este muchacho ofrece para arreglar la inseguridad. Hay demasiada violencia en este pueblito”.
El líder los anima a dejar atrás lo que llama 14 años de mal gobierno y adoptar el progreso con el que él dice soñar. Son las 11 y el acto está por terminar. Un hombre grita: “!Por un presidente que no hable tanta paja, carajo!”.
Capriles Radonski busca abrirse paso entre el corazón de la masa pero es casi imposible. Por fin, los muchachones que lo resguardan logran arrancarlo a la turba y llevarlo hasta el microbús que lo transportará el resto del día por el noroeste del enorme estado Bolívar. Van 42 días de campaña en los que Capriles Radonski ya ha dado una vuelta al país visitando 133 pueblos. Pero cuando estas líneas sean publicadas serán más de 200 o quizás 300 y el candidato habrá ya dado tres vueltas al país.
La evolución de HCR
El autobus del progreso
Las opiniones sobre Capriles Radonski están lejos de ser universales, pero nadie pone en duda que es un político de raza. Hace un año en las filas opositoras pocos apostaban por él. Gracias a su enérgica campaña hoy es un líder nacional. En realidad, Capriles Radonski no dejó nada al azar en su ruta hacia la candidatura presidencial. Mientras la oposición venezolana se desgarraba en luchas internas, él se apartó de la polémica. Durante cuatro años recorrió intensivamente el estado Miranda, del cual fue electo gobernador en 2008, dedicándose a profundizar programas educativos, de salud y deportivos para un estado densamente poblado, que alberga desde municipios de clase alta hasta enormes barrios y zonas rurales, con grandes necesidades de servicios y obras públicas. El relativo éxito obtenido lo convirtió en una referencia de gestión eficaz.
Cuando lo entrevisté hace un año para un reportaje en esta misma revista, me dijo que Chávez había abandonado la calle mientras él había recorrido cada pueblo de Miranda. Su oportunidad de oro cayó del cielo en forma de un diluvio que asoló buena parte de Miranda –en particular sus zonas costeras- durante la temporada de lluvias de 2010. Capriles Radonski se dedicó a atender la emergencia ante la lenta respuesta del gobierno nacional. Hace pocas semanas al preguntarle por su gestión de gobernador, recordó el episodio: “El presidente vino a aparecer en Barlovento –la población más afectada por las inundaciones– cuando llevaba 15 días bajo las aguas y solo para tomarse unas fotos. Yo estuve allí desde el día uno hasta que solucionamos la emergencia”.
Durante años quienes se oponen a Chávez han enfocado sus ataques en temas ideológicos o políticos, como el estilo autocrático, el enorme control institucional que ejerce, sus relaciones con gobiernos dictatoriales o la exacerbada corrupción en su mandato. Capriles Radonski evadió con disciplina estos asuntos para criticar la ineficiencia del gobierno y, al mismo tiempo, promover una oferta social para todos los venezolanos sin distinción ideológica y partidaria. Era una fórmula en la que nadie creía porque evitaba dar una pelea por principios democráticos que han sido la bandera opositora. Sin embargo, funcionó y lo llevó a triunfar de manera arrolladora en las elecciones primarias de la oposición en febrero pasado.
Cuando se indaga sobre el pasado del Capriles Radonski antes de la política, no se encuentran hazañas personales al estilo de la conquista de alguna cumbre o épicas estudiantiles contra un poder establecido. Pero nadie deja de mencionar su implacable tenacidad y disciplina como el principal resorte de su éxito en la política.
“Era normal en todo, salvo en su acentuado interés por el rugby…y la política”, dice un compañero suyo en la Unidad Educativa El Peñón, un reconocido colegio el este de Caracas. “Siempre estaba pendiente de lo que decían los periódicos. Lo obsesionaban. Ahora me llama la atención también su perseverancia. Cuando a Henrique se le metía algo en la cabeza… siempre terminaba pasando algo. ¿Qué dé un ejemplo de su carácter? Durante el bachillerato Henrique era un gordito del que muchos se burlaban y quien no tenía mayor éxito entre las chicas, pero durante unas vacaciones se puso a trotar y trotó tanto que cuando regresamos a clases se había transformado en el flaco que es hoy”.
Algo parecido sucedió con sus estudios universitarios. Comenzó en la Facultad de Derecho en la Universidad Santa María, un centro de enseñanza muy desprestigiado en aquellos años por haber graduado piratamente a la amante del Presidente de la República de turno. Capriles Radonski me confirmó que se había esforzado para cambiarse a la Universidad Católica Andrés Bello, donde se tituló de abogado, para evitar ser asociado con la mala fama de la Santa María. “Para que veas como son las cosas. En 2007 volví a la Santa María como profesor de Derecho Constitucional y me gustó mucho la experiencia”, me contó en un paréntesis de la gira del estado Vargas.
Una noche, poco antes del viaje a Bolívar, fui a comer chino con un compañero de sus inicios en la política. Al preguntarle sobre las virtudes de Capriles Radonski, mencionó tres: “Primero, aunque parece muy terco reconoce cuando está equivocado y cambia de curso. Segundo, sabe trabajar en equipo delegando responsabilidades. Tercero, es muy leal con sus amigos y trabajadores”. Le pedí que mencionara el defecto que más sobresalía. Se encogió de hombros y me dijo: “Uno quisiera que fuera más ilustrado”. También lo retrató como alguien muy leal y que sabe compensar con perspicacia sus debilidades. “Una vez debía estar en un debate televisado por la alcaldía de Baruta. Henrique no era ducho ante las cámaras y se suponía que la alcaldesa, una consumada actriz de telenovelas, lo arroparía sin ningún esfuerzo. Cuando se inició el debate, la actriz lanzó un speech agresivo y dramático. Pero cada vez que decía algo Henrique en vez de responder discutiendo le sacaba un cartel mostrando en cifras las fallas de gestión y los problemas del municipio. Funcionó. Fue así como ganó el debate y poco después la alcaldía. Típico de David contra Goliath”.
En cambio, cuando se le pregunta a otros políticos sobre Henrique Capriles Radonski, lo primero que comentan es su suerte, pues ha ganado cada una de las 4 elecciones en que ha competido. ¿Es suerte o destino?
El mismo Capriles Radonski me comentó que su familia no lo influyó a la hora de elegir la carrera política. “En mi casa la política no era un tema de discusión. Mi madre se compadeció de mí cuando le dije que a los 18 años me inscribiría en un partido político, algo que no hice, por cierto. Pero seguí el ejemplo de mi primo Armando Capriles, “el pelón”, quien fue diputado del antiguo Congreso de la República y me llevó a trabajar con él. Desde que tengo memoria la política es lo que más me ha interesado. Con el tiempo he comprendido que soy un servidor. A través de la política puedo mejorar la vida de muchas personas. Y esa es mi pasión”.
Sin embargo, hay en su biografía más pedigrí político del que él admite. Otro familiar, Miguel Angel Capriles, fue un poderoso editor y amasó una inmensa fortuna con los populares periódicos y revistas que publicaba su emporio periodístico, La Cadena Capriles, que sigue siendo hoy una de las mayores influencias en la opinión en Venezuela. Miguel Angel Capriles fue un personaje instrumental de la lucha democrática durante la dictadura de Pérez Jiménez y, luego de la caída del tirano, llegó al Congreso como senador.
¿Quién es?
Poco a poco ha ido creciendo el apoyo popular
Cualquiera que repare en los dos apellidos del candidato notará que se trata de apellidos judíos. Los Capriles eran sefardíes que migraron a América desde Holanda en el siglo XVIII y se asentaron en Curazao antes de diseminarse por América Latina. Los abuelos maternos Radonski Bochenek llegaron a Venezuela en 1947. Eran sobrevivientes del Ghetto de Varsovia y el Holocausto, donde perdieron a sus padres y muchos familiares. Cuando llegaron a Venezuela, el abuelo Radonski prosperó como exhibidor de películas hasta construir uno de los principales circuitos cinematográficos del país. Mientras tanto, los Capriles eran también prósperos empresarios, por lo cual Henrique Capriles Radonski creció en una familia acomodada.
Chávez lo descalifica con la menor excusa. El insulto predilecto es llamarlo majunche, lo que en argot venezolano quiere decir poca cosa, mediocre o donnadie. También lo llama burgués por su riqueza familiar. No conforme con eso injuria sus raíces judías diciéndole cerdo, sinónimo de “marrano”, término utilizado para ofender a los judíos conversos. Uno de los momentos curiosos de la campaña presidencial fue a principios de agosto cuando, durante una virulenta agresión verbal, el presidente, además de burgués, cerdo y fascista, le dijo nazi. Capriles Radonski respondió que él no caería en descalificaciones personales. Chávez –aclaró, no tenía idea de lo que eran el nazismo, mientras que él lo sabía muy bien porque sus bisabuelos Radonski habían sido asesinados por los nazis.
Chávez y sus voceros suelen sacarle en cara constantemente su supuesta participación en el hostigamiento a la embajada cubana durante el golpe contra Chávez el 11 de abril de 2002. Tiempo después de esos hechos, el embajador Germán Sánchez Otero, en representación de su país, instigó un juicio contra Capriles Radonski por haber supuestamente violado la soberanía territorial cubana al entrar furtivamente en la sede diplomática. En aquel momento, el actual candidato opositor era alcalde de Baruta, el municipio donde se encuentra la misión cubana. En efecto, la casa fue asediada por una turba enardecida que quería entrar por la fuerza y que cortó el suministro de luz y agua. En efecto, Capriles Radonski entró por el muro usando una escalera improvisada. Capriles Radonski alegó que él había sido llamado por el embajador para que como máxima autoridad local atendiera la emergencia. Esta versión es la que tiene más sentido. Incluso un video tomado en el lugar aquel día (y que ha circulado recientemente) muestra al embajador cubano dándole la bienvenida como mediador y pidiéndole que garantizara la seguridad de la embajada a lo que Capriles Radonski se comprometió. Incluso en el video registra una llamada del embajador de Noruega a Sánchez Otero para ofrecer sus buenos oficios. El cubano le contesta que la situación ya está en vías de solucionarse gracias a la intervención del alcalde. En marzo de 2004 fue ordenado un auto de detención contra Capriles Radonski, quien se entregó a principios de abril y pasó 4 meses detenido sin cargos y en abierta violación del derecho a seguir en libertad mientras no se comprobara su culpabilidad. Simplemente un fiscal pidió su detención y un juez la ordenó. En su caso, las cosas sucedieron al revés de lo normal: fue juzgado después de pasar por la cárcel.
La prohibida
Una semana antes de viajar a Bolívar, acompañé al candidato a una gira de su campaña pueblo por pueblo en el estado Vargas, hasta ahora un tradicional bastión del chavismo. La estrategia general de la campaña de Capriles Radonski es llevar al extremo el roce personal del candidato visitando tantos pueblos como sea posible, especialmente aquellos que Chávez no ha visitado o lleva mucho tiempo sin visitar. La idea es aprovechar la ventaja relativa de su movilidad frente a un Chávez al que le es imposible sobrellevar el paso maratónico y casi suicida de su rival. Pero quien subestime a Chávez comete un serio error. Cuenta con una maquinaria partidista engranada, enormes recursos del Estado venezolano, una plataforma de medios de comunicación y su propio talento de líder carismático corrido en siete plazas, sin contar que no ha dejado de estar en campaña ni un segundo en los últimos 14 años.
Era una mañana fresca en el Junquito, un pueblo de agricultores, famoso por dulces de conserva y su chicharrón de cerdo, donde los caraqueños hacen turismo de fin de semana. En todo el camino vi gente que salía a las calles a festejar la llegada del candidato. Los seguidores de Capriles Radonski llenaron las calles gritando consignas y portando pancartas y afiches, mientras los vendedores ambulantes promocionaban la sensación del momento: una gorra de beisbol con los colores de la bandera venezolana a la que llamaban “la prohibida”, puesto que las autoridades electorales decían que violaba la norma de no hacer proselitismo con símbolos patrios.
Frente a un restaurant de fritangas, le pregunté a dos mujeres que portaban carteles que rezaban Hay un Camino, por qué estaban con Capriles Radonski. Carolina Romero, vecina de la zona, me dijo que desde que Chávez llegó al poder el kilo de queso había subido 700 por ciento de precio. Luego me pidió que contemplara a mi alrededor. “El Junquito era uno de los pueblos más hermosos y tranquilos del país”, me explicó. “Hoy matan gente todos los días. Hay violencia porque el pueblo sigue el ejemplo de Chávez, quien usa un lenguaje violento. La economía se ha empobrecido porque Chávez ataca por el cuello a los empresarios y los ahoga. Fui chavista los primeros cuatro años de su gobierno, hasta que me di cuenta de que Chávez representaba el atraso y quería adueñarse del país”.
La mujer perdía mesura mientras subía de tono y velocidad. Ahora su monólogo era indignado e imparable. Me tomó del brazo y mirándome a los ojos con el seño fruncido: “Chávez sigue ganando porque tiene a la gente hipnotizada. La hipnotizó con brujería. ¿O qué crees tú que fue lo que él hizo cuando sacó al Libertador de su sarcófago? Fue una operación a medianoche. ¿Por qué no lo hicieron durante el día? Porque era un ritual de brujería para hacer una ganga con los cubanos. Chávez ha regado la brujería…”, dijo sin soltarme el brazo.
De repente, se oyó una bulla de motores, gritos y cornetas a la distancia. El candidato venía corriendo a paso rápido hacia el lugar de la concentración. Pero todo lo que se veía era una especie de cardumen humano que gritaba e intentaba sacar fotos. Por momentos, emergía la gorra tricolor y Capriles Radonski sacaba la mano del tumulto para saludar.
La gente desbordó las calles para escucharlo. Desde las ventanas, balcones y comercios coreaban: “Se ve, se siente. Capriles presidente”. El abanderado del progreso se encaramó en el techo del camión de la mano de Leopoldo López, quien había sido su contendor en las filas opositoras y que ahora suele acompañarlo en la campaña junto con otros líderes opositores. Se había dicho que Capriles Radonski no enamoraba al pueblo ni levantaba pasiones. Pero lo que veía ante mí era una muestra de verdadero entusiasmo.
El aspirante interpeló a los presentes. “¿Hace cuánto tiempo que ustedes no veían aquí a un candidato presidencial?”. La multitud rugió para reprobar a Chávez. Luego, Capriles Radonski pasó revista a los problemas que aquejan al Junquito. La inseguridad: “Queremos un pueblo sin violencia, porque si erradicamos la violencia, todos podemos estar mejor”. El desempleo: “Hay que creer en nuestros agricultores y no en los de otros países. Esta es una tierra maravillosa. Hay que desarrollarla”. La carretera: “Hay que desarrollar la vialidad para que mejore el turismo”.
En un interludio en el que se mostró más coloquial habló de sus idílicas visitas al Junquito en la niñez. Había hecho contacto con el corazón de la gente y era recompensado con aplausos. Leopoldo López lo miraba con una sonrisa complacida.
Este discurso y otros que vi ese día fueron como relámpagos comparados en extensión con los de Chávez. Duraron15 minutos, a lo sumo 20, el tiempo que usa para calentar las cuerdas vocales.
Unos minutos antes del final, recibí indicaciones de esperarlo en su minibús. Adentro reinaba el silencio y la calma, pero de pronto el microbús se estremeció, como sacudido por un sismo. Cuando al fin entra el candidato, tiene un manojo de papeles y cartas en la mano que entrega a su asistentes.
Capriles Randonski me mira con familiaridad y saluda jovialmente como si hace tiempo esperara verme. No bien arrancamos comienza una reunión de campaña im promtu. La actriz Fabiola Colmenares, protagonista de exitosas telenovelas que participa desde hace años en las luchas políticas de Vargas, le dice que el deterioro de la carretera afecta la vida de la gente que pasa hasta cuatro horas para ir a sus trabajos. El candidato reflexiona en voz alta que el tema hay que saber presentarlo, porque para la gente que vive en casas de lata, la vivienda es el tema principal, pero si se les hace ver que la carretera es el camino al trabajo digno, puede entender mejor su importancia.
La discusión del cenáculo da oportunidad para estudiar el rostro del candidato. Las facciones son angulosas. Dan la impresión de seriedad pero también sugieren una ternura que aflora cuando su portador muestra sus dientes con una enorme sonrisa. Un momento después la sonrisa se ha ido para adoptar una máscara de seriedad y ceño fruncido en la que destacan unos ojos oscuros que absorben lo que ven con una expresión levemente descolocada. Llama la atención una cicatriz que abarca parte del cuello y la mejilla. La nariz es nítida y aguileña. La fisonomía transmite llaneza por encima de otras notas.
Aprovecho una pausa para preguntarle a Capriles Radonski qué le han parecido los actos de Chávez. “No lo verás como me viste hoy a mí corriendo junto a la gente. Solo hace giras en una carroza porque perdió la tolerancia a la masa”.
-¿Cómo es eso?
-No hablo paja. Tengo tiempo estudiándolo. Desde hace 5 ó 4 años su contacto directo con la gente es muy escaso. En Aló Presidente todas las intervenciones espontáneas eran arregladas.
Serpenteábamos por una carretera de curvas pronunciadas. Varios pasajeros se marearon. Paramos un minuto a saludar frente a un restaurant de carretera. Un puñado de seguidores se apiñó en la ventana mientras el candidato lanzaba gorras y balones de futbol y basquetbol. Un hombre lo abordó como si se conocieran. Al cerrar la ventana Capriles Radonski dijo se que llamaba Frank y lo apodaban “El Muerto”. “Era mi carcelero cuando estuve en El Helicoide –la cárcel de la policía política. Su trabajo era vigilarme, pero también me cuidaba diciéndome en quién podía confiar y en quién no. Cuando estás preso tu vida depende de gente así”, dijo.
-La cárcel marcó tu vida y tu carrera política, ¿por qué hablas tan poco de esa experiencia?
-Porque yo no soy egotista. La cárcel me fortaleció de muchas maneras.
-¿A qué te refieres?
- Mi sentido religioso se fortaleció en la cárcel y luego de ella. En prisión te ves ante una encrucijada. O te apartas de Dios o te acercas. Dios te ayuda a no caer en el hueco –señaló haciendo un gesto con las manos y abriendo enormemente los ojos para subrayar la expresión de abismo.
-¿Qué es el hueco?
-Es la pérdida de esperanza. El derrumbamiento. Estar preso es perder la libertad y quien pierde la libertad lo pierde todo. Preso ni en la casa.
Mientras hablábamos, el candidato se anudaba con mucho esmero y cuidado los zapatos, unos sneakers de correr Brooks color negro. Estaba vestido con unos pantalones grises de excursionista contemporáneo, hechos de tela impermeable con ventosas para respirar, marca The North Face, y una camisa también ventiladas que un pequeño taller de confección hace para él. Capriles Radonski usa no menos de cuatro en cada día de gira. Las cambia de color según cambia de escenario, casi siempre usando tonos claros y de preferencia pasteles. Las camisas han venido a ser un símbolo de su identidad –una identidad multicolor- tanto como las estridentes camisas rojas son un símbolo del monótono fanatismo por Chávez.
Como había otros dirigentes de peso pregunté al foro por qué la oposición se empeñaba en presentar el 7 de octubre como una suerte de Día D, en el que la suerte del país quedará sellada.
Leopoldo López atajó la pregunta. “La percepción de que el 7 de octubre define un límite es real. Estamos en el mejor momento de la oposición con una unidad genuina que nunca antes había ocurrido. Y eso nos puede llevar a ganar. Pero esta elección decidirá muchas cosas. Si ganara Chávez vendría un cambio en la constitución planteado ya en su programa de gobierno para terminar de adoptar el modelo cubano y acabar con la descentralización, algo que ya está en marcha. Se cambiará también el sistema electoral. De modo que esta puede ser la última elección democráticamente hablando”.
Le comenté a Capriles Radonski que la actual campaña presidencial era la más religiosa que había visto desde que tenía memoria. Chávez pidiéndole a Cristo, todos los santos y deidades más vida para llevar adelante su Opus Magnum y él mostrando abiertamente su devoción por la virgen María. Es un caso extraño. A pesar de los orígenes judíos por línea paterna y materna, su papá se declara católico. Eso llevó a que Capriles Radonski y sus hermanos se criaran entre dos religiones y con la libertad de elegir entre ellas cuando mejor lo consideraran.
El candidato me habló con inusitada candidez de su relación con la virgen diciéndome que ella lo había ayudado a mantenerse del lado del bien en la cárcel. “Una vez una persona me regaló dos estampas de la virgen María. Con ellas hice un altar. La virgen se convirtió en mi compañía y me protegió. En una ocasión pasé 20 días confinado, sin ver la luz del sol. Me sacaron al patio. Me extrañó que me dejaran allí más tiempo del acostumbrado. Cuando regresé a la celda, me di cuenta que la habían requisado, porque aunque todo estaba en aparente orden, habían movido la estampa de la virgen. Ella me dijo que habían entrado. Desde que salí de la cárcel, todos los 8 de septiembre voy al El Valle, en la isla de Margarita, a visitar la basílica de la Virgen de El Valle”.
Todos en el minibús lo escuchaban con mucha atención extrañados de que fuera tan abierto a relatar esta experiencia. Luego, dijo que contaría algo que hasta ahora pocos sabían y refirió gestiones del ex presidente de los Estados Unidos, Jimmy Carter, para logar su liberación. “Carter estaba en Caracas como observador del referéndum de 2004 y él habló con Chávez para pedirle por mi liberación. Eso me ayudó a salir”.
Le pregunté si es un hombre de oración. Me dijo que buscaba un momento en el día, generalmente en las mañanas, para agradecerle a Dios. “No pido para mí. Chávez pide de forma oportunista, primero para él”.
-Chávez también se muestra como un hombre religioso, le respondí sospechando que la pregunta no sería bien recibida.
-Nadie sabe qué es Chávez –me respondió dejando el tema de lado.
El contexto electoral
La gorra de Capriles
Capriles Radonski ganó en febrero las elecciones primarias de la oposición con una muy amplia ventaja frente a todos sus competidores, lo que hizo ver diáfanamente que una mayoría de la oposición quiere poner fin a 14 años de divisiones y polarización. Eso también demostró que pese a la simpleza que muchos le achacan, tenía muy buenos instintos políticos.
Iniciaba la pre-campaña presidencial con una intención de voto de entre 30% y 34%, mientras Chávez contaba con entre 43% y 46%, un fuerte predictor de éxito en las elecciones del 7 de octubre, de acuerdo con las encuestadoras más confiables. El candidato trató de usar el tiempo hasta el arranque de la campaña para descontar ventaja frente a Chávez. Sin embargo, en las semanas y meses siguientes sus números cayeron hasta ubicarse en entre 23% y 28%, según esas mismas encuestadoras.
¿Cómo explicar el desplome? “Aunque Chávez parecía estar de bajo perfil recibiendo tratamientos de quimioterapia en Cuba, la opinión pública estaba monopolizada por él”, según Luis Vicente León, director de Datanálisis, una de las encuestadoras con mayor credibilidad. “Para Capriles Radonski mejorar su posición en este contexto era como intentar dar un discurso en una discoteca en la que el DJ Chávez tenía la música a todo volumen”.
De hecho, cuando en junio de 2011, Chávez hizo público que le habían extraído un tumor del tamaño de una pelota de beísbol y que padecía cancer, su popularidad estaba en un bajo histórico de 48%, pero en los meses siguientes subió hasta 59%. Este escalamiento es un signo del espíritu compasivo de los venezolanos. A juicio de Vladimir Gessen, ex candidato presidencial y actual director de informe21.com, un exitoso portal de análisis informativo, Chávez ha manejado la enfermedad como si se preparara para la posteridad. A principios de julio visité a Gessen, quien también ha padecido de cáncer y ha seguido atentamente la evolución del Presidente. “El pensamiento mágico puede ayudar a explicar el resurgimiento de Chávez”, me dijo. “Durante la primera parte del año, Chávez estuvo visitando iglesias para rezarle a Jesús y asistió a diversos ritos yorubas y de otras religiones. Todo esto tiene el propósito de pedir un milagro para completar su proyecto de vida. Los ruegos de Chávez han creado una poderosa conexión psicológica con el pueblo, que se ha congregado alrededor de su líder”.
Por eso el arranque de la campaña estaba más centrado en despejar la incógnita de si Chávez podría o no dar lo que él llamó la “Batalla de Carabobo”. Para muchos, Capriles Radonski sería un actor de segunda fila.
El segundo Libertador
El apoteósico lanzamiento de la candidatura de Chávez el 1 de julio, en Maracay, tras un recorrido de 17 Km en carroza desde el estado Carabobo, cerca del campo de batalla donde se selló la Independencia venezolana, parecía confirmar este cálculo. Asistí a ese acto y quedé impresionado con el despliegue de maquinaria electoral. Decenas de autobuses transportaban desde muchos rincones a los seguidores del presidente, centenares de parlantes multiplicaban su voz, miles de afiches reproducían su imagen.
A lo largo de la avenida Constitución colgaban pancartas con los mensajes festejando su milagroso regreso del cáncer: “Hasta el 2000 siempre…”, “Amor con amor se paga”. También cantaban estribillos: “Viva Venezuela mi patria querida / Quien la libertó, mi hermano, fue Simón Bolívar”. “Mi comandante se queda / Se queda / Se queda”.
Cuando ya se acercaba la carroza, una mujer de unos 60 años, al ver que yo no vestía de rojo, me preguntó amablemente qué hacía allí. Le dije que estaba tomando notas para una crónica electoral y aproveché para escudriñar cómo se sentía al ver de cerca al presidente. “Él es mi hermano, mi marido, mi mamá, mi amigo. Lo quiero, lo amo”. América Carvallo, me dijo que se llamaba y trabaja en el programa de salud Barrio Adentro. “Chávez nos ha traído salud, alimentación, educación y casa. Con él, no hay pele (no hay forma de equivocarse)”. Al final agregó: “Se ve bello, ¿no? Qué Dios le dé mucha salud”.
La llegada de Chávez causó furor entre una masa sedienta de verlo en carne y hueso luego de pasar meses en vilo. Apareció aun visiblemente hinchado por la quimio y con cierta lentitud de movimientos. Pero al subirse a la tarima, protegida por un perímetro que lo separaba al menos 30 metros de sus feligreses, su voz entonó el himno nacional con un hinchado vibrato capaz de poner la piel de gallina.
Comenzó su discurso recordando con melancolía sus años juveniles en esa zona. “Maracay, te regalo mi corazón… también mis lágrimas de emoción”. No tardó en hacer girar la enfermedad a su favor para anunciar el arranque del “Huracán Bolivariano” y la “Campaña de Carabobo”. Abrazando el legado de Bolívar y trufando la historia con la fábula épica, el Presidente trató de presentarse a sí mismo como el paladín de una segunda independencia continental –esta vez del imperio estadounidense. Desde ese pedestal ególatra, no tardó en atacar al sospechoso habitual de todos sus discursos: “El socialismo es vida y felicidad. El capitalismo, sufrimiento y barbarie”. No había duda posible: Chávez estaba de regreso. Okey?
Reencontrarse con Chávez era como asistir a un desfile con bombas de ruido y fuegos artificiales. Sin embargo, algo había cambiado desde la campaña de 2006. Quienes lo veían querían seguir sintiendo la electricidad de años pasados, pero sus pases retóricos sonaban gastados. Transcurrida media hora, lo que usualmente se toma para entrar en materia, ya la mitad de los asistentes habían abandonado el mitin.
El arranque de Capriles parecía en comparación demasiado modesto. Lanzó su campaña visitando dos poblaciones, aparentemente insignificantes, en confines opuestos del país: Santa Helena de Uairén, al sur, casi en la frontera con Brasil, y la península de la Guajira, en el extremo noroccidental del país, colindado con Colombia.
A Capriles también se le criticaba no ser un orador con pico de plata como su contrincante, sino más bien introvertido y parco en la palabra masiva. Mientras los discursos de Chávez suelen contarse en largas horas, los de Capriles se miden en cortos minutos.
Estas diferencias subrayan otro evidente contraste de los estilos de campañas. Los actos de Chávez son una superproducción para entronizar al líder, pero no siempre garantizan los efectos deseados. Los de Capriles Radonski son austeros y casi carecen de aparataje, pero han ido aumentando el caudal de asistentes casi día a día. Mientras las concentraciones de Chávez tienen mucho de parada militar, las de Capriles recuerdan más una espontánea fiesta colectiva, la acción flash y el happening.
Pero también marcan un cambio de época. A la vuelta de 14 años, Chávez personifica el establishment. Capriles Randonski apareció en la escena en 1998 cuando tenía 26 y también ha participado en los mayores eventos políticos de la última década. Pero es 18 años menor y no se le puede asociar fácilmente con el pasado y el viejo orden partidista contra el que Chávez lleva 14 años predicando. Chávez detesta que su adversario diga que hay un nuevo camino, porque lo obliga a decir que él sí encarna el futuro, aunque todos sepan que su futuro tiene 14 años de pasado. Y como dice el adagio, el futuro ya no es como antes.
Todo esto ha hecho que la campaña sea muy distinta de lo previsto. Aun así, la candidatura opositora no ha subido tanto como lo esperado. A medida que caen las hojas del calendario, la pregunta de los analistas es si el descontento general le dará al candidato opositor suficiente impulso para descontar la ventaja decisiva. O quizás todo se resuma a si Chávez pasó de moda o no.
Los voceros chavistas lo ven al revés. Esperan que titánico esfuerzo de Chávez por apagar incendios, sumados a aumentos salariales y ambiciosos programas sociales como la Misión Vivienda, frenen la caída del gobierno y aseguren lealtades susceptibles de quebrarse. A muchos les conviene que Chávez permanezca porque es la garantía de que sus bolsillos seguirán llenándose o que se mantengan las políticas que les convienen. Las encuestas de principios de septiembre sugieren que esta fórmula ha dado resultados, si bien escasos.
Alcabalas
Capriles en el Estado Bolívar
Al salir de Caicara recorrimos un paisaje de sabanas inundadas y prados color esmeralda, punteado por pequeñas fincas, potreros y chozas indígenas. 55 minutos después estábamos en Santa Rosalía, otro pueblo olvidado en los mapas. La aglomeración no llegaba a masa. Pero era quizás la mayoría del pueblo y estaba evidentemente agradecida por el avistamiento de un candidato presidencial, especie extraterrestre para los estándares de esas soledades.
Capriles apareció con una camisa verde y los arengó desde el consabido techo del camión, prometiéndoles acabar con los apagones eléctricos y trató de conjurar en la mente del público la idea machacada por Chávez y sus voceros de que un gobierno opositor acabaría de inmediato con las misiones –ayudas económicas y programas sociales. “Hay que buscar soluciones y recursos para todos. Ustedes tienen la fuerza en sus manos”. Más adelante se refirió al lenguaje cada vez más belicoso utilizado por Chávez y su séquito para referirse a él. “Con puños no se construye nada, sino tendiendo la mano”. Se despidió con un gesto que ha llegado a definirlo. “Uso esta gorra no para dividir, para demostrar mi compromiso”, dijo lanzándola.
Cuando partíamos una señora pidió que la dejaran entrar pues traía unas viandas con el almuerzo y, a causa de las inundaciones, había tenido que salir a nado de su aldea. Él le dio las gracias y la despidió con abrazos y besos. Eran arepas de coroba y fueron devoradas por el equipo de campaña antes de que llegaran al candidato, quien debió conformarse solo con probarlas.
Pocos minutos después fuimos detenidos en un puesto de control de la Guardia Nacional. Hombres con rostros duros, uniformes de verde oliva y armas largas y pistolas, rodearon el microbús. Un sargento de 1.90 de altura y porte temible, tocó violentamente la ventana. Adentro hubo un tenso silencio. Capriles Radonski se levantó de su asiento en el fondo extendiéndole la mano. El hombre lo rechazó mandándole con otro gesto imperioso a volver a sentarse. Era lógico pensar que ordenaría una “inspección exhaustiva” para boicotear el tour. El militar le habló directamente al candidato: “Óigame bien”, pronunció en un tono casi de advertencia. “Tiene que ganar estas elecciones. Lo que estamos viviendo no puede seguir. Las Fuerzas Armadas mantienen su compromiso con la democracia. Así que siga adelante y gane las elecciones…”. El discurso del militar no duró más de 30 segundos. Con la misma intensidad que había entrado salió ordenando a la caravana seguir su camino. Nadie habló del asunto, salvo alguien que dijo que esa clase de situaciones se presentaban con frecuencia con los empleados públicos.
La meta era llegar a Guarataro a las 2 pm a más tardar, pero a cada instante el microbús debía frenar para no caer en las enormes trincheras de la vía.
Capriles Radonski se acomodó en la última fila y abrió un Red Bull (sugar free) y me dijo que pocos días atrás había cruzado un punto tras el cual su candidatura no pararía de crecer. Se refería a la calurosa bienvenida que había recibido en los estados Mérida y Trujillo, donde una multitud premiosa lo esperó hasta la madrugada, pese al frío del páramo.
Hace dos años, una de sus ayudantes más cercanas me había comentado que Capriles Radonski se comenzaba a reunir con Henri Falcón, disidente del chavismo y Leopoldo López, para mover la oposición en una nueva dirección y que, de salir las cosas bien, Capriles Radonski buscaría ser candidato. Entonces ese “de salir las cosas bien” sonaba como un estorbo colosal para que la aspiración llegara concretarse. Le pregunté al candidato qué decisiones había tomado para que las cosas funcionaran bien.
“Dicen que el tiempo de Dios es perfecto”, me respondió. Luego habló sobre cómo los desafíos que había resuelto como alcalde y gobernador le habían dado gran experiencia de gobierno. “Me ha tocado lidiar con todos los obstáculos. Pero aquí estoy. Esto es como construir una casa: hay que hacerla bloque por bloque de abajo para arriba. Mi pasión política consiste en tomar decisiones que mejoran la vida de la gente”.
-¿Piensas cambiar la estrategia y los mensajes que has usado hasta ahora?
Me miró con ojos incrédulos: una mirada excéntrica y defensiva, típica suya, que más que ver se incrusta en su interlocutor.
-No tengo previsto cambiarla. Se trata de mantener la disciplina en el mensaje. Repetirlo y repetirlo. Me oyeron en Caicara y Santa Rosa, pero no me han oído en Tucupita o en otros pueblos.
-¿Y cómo gobernarás, de ser electo?
-Garantizaremos la seguridad personal. No haremos más expropiaciones innecesarias. Venezuela antes producía y exportaba muchos productos. Ahora importamos todo. Utilizaremos el petróleo para impulsar la diversificación. El objetivo del 7 de octubre no es ser presidente, sino dar inicio a una nueva etapa. Hemos logrado entusiasmar al país y llenarlo de optimismo sobre la base de trabajar todos para tener una mejor sociedad. En Venezuela hay una disputa esencial entre un presente que mira al pasado y otro que mira al futuro, además hay problemas muy serios con la distribución actual de la riqueza. Una parte no se le está entregando a los venezolanos sino a otros países”.
Capriles Radonski se encuentra en la contienda climática de su carrera política. Nunca ha perdido una elección. Pero esta vez es diferente. Para convertirse en un verdadero líder nacional debe o ganar la presidencia o perderla en un final de fotografía con Chávez. Solo así su liderazgo será indiscutible entre una oposición emocionalmente inestable, caracterizada por frecuentes ups and downs y que se debate entre sentir que el próximo 7 de octubre es el Juicio Final o el Día de la Resurrección. Si las cosas no van bien debe preparar a sus seguidores para la tremenda tarea de asimilar la derrota. Tiene el mandato para hacerlo y además cuenta con una gran ventaja frente a otros prominentes políticos de su generación: no trasluce avidez de poder.
Por fin, entramos a Guarataro a las 2.15. Antes de lanzarse al gentío, Capriles Radonski desanudó los zapatos, se alzó las medias y volvió a amarrarlas cuidadosamente. Le pregunté si era una especie de ritual particular. Me dijo que si no lo hacía podía caerse o quedar descalzo durante sus estampidas hacia las tarima. De tanto empujón que recibe, suele salir golpeado y magullado de las giras, me contó enseñándome cicatrices en su cuello, cara y diciéndome que tenía un fuerte golpe en el hombro. Otra vez encaramado sobre el techo de un camión aprovechó para preguntar si allí también habían apagones. Unas 500 personas –es decir casi todo el pueblo- le contestaron a coro que sí. Capriles Radonski parecía estar cada vez más cómodo en su rol. “El gobierno no se ocupa de que estos postes tengan luz, pero sí de que tengan un afiche del otro candidato. Pero él solo viene aquí en afiches, mientras aquí me tienen en carne y hueso”. Todos los asistentes se desahogaron en un abucheo catártico contra Chávez. Era apenas un preludio microscópico de lo que en dos horas esperaba en Ciudad Bolívar.
El sucesor
Cuando hablé con Gessen a principios de julio toda la expectativa electoral giraba en torno a si el milagro se mantendría o no. El nombre del candidato opositor era algo así como una referencia de segundo grado. La agenda la ponía Chávez. Pero. Capriles Radonski ha hecho una campaña inesperada y extraordinaria que, por decirlo de algún modo, le ha robado el show a Chávez, quien por primera vez en una campaña presidencial se ha visto a la defensiva.
La campaña pueblo por pueblo ha hecho una mella considerable en el chavismo. Para compensar, Chávez pasa horas en cadenas nacionales de televisión, que interrumpen la programación regular con o sin motivos de peso. El líder de la revolución suele aparecer ante las cámaras excitado y errático atacando a su rival con insultos que se mueven del cliché a lo insólito: oligarca, burgués, fascista, jalabolas, nazi.
Claramente Chávez sigue siendo un caudillo fuerte, pero sus viejos poderes de seducción se desvanecen ante los ojos del país en un interminable teletón -601 minutos entre el 1 de julio y el 28 de agosto, de acuerdo con Monitor Digital. Solía decirse que Chávez era un predicador carismático capaz de hipnotizar con su oratoria prodigiosa a millones de creyentes. Hoy parece más un viejo mago, cuyos trucos y actos de ilusionismo están gastados de tanto repetirse y ya no encienden en la masa la intensa fascinación del pasado. Incluso un acto tan mágico como su milagrosa recuperación del cáncer no ha dado el resultado político por él esperado. Sus maniobras ya no son una novedad para la mayoría de los votantes que han pasado buena parte de su vida consciente en la Era Chávez. Para muchos, las cosas se han prolongado suficiente.
Esta sensación se acentuó a fines de agosto durante la llamada “semana negra de Chávez”, cuando en cuestión de días el país sufrió un sangriento motín carcelario, la caída del principal puente que une el oriente venezolano con el resto del país, diluvios bíblicos que destruyeron varios pueblos y una descomunal explosión en la refinería de Amuay –una de las más grandes del mundo- que dejó más de 40 muertos, un centenar de heridos y más de mil quinientas casas afectadas. En medio de la crisis por el mayor accidente petrolero en la historia venezolana, Chávez dijo “el show debe seguir”, refiriéndose a la campaña electoral. Esas cuatro palabras trataban de restarle importancia a la emergencia, pero la realidad dejaba al desnudo el colapso simultáneo del gobierno y la incompetencia de sus políticas en muy distintos frentes.
Volviendo a Capriles Radonski, Gessen me comentó que su mayor reto era convertirse en el sucesor político de Chávez, ya que si a Chávez le fallara el milagro, él quedaría al frente. “Hasta ahora ha evitado entrar en el tema de la enfermedad, porque ir contra Chávez en ese terreno no le traería votos. Pero él sabe serpentear y se irá colando en el sentimiento de los venezolanos sin generar resistencia. Fue así que llegó a la presidencia de la Cámara de Diputados al inicio de su carrera política. Si la gente percibe que Chávez morirá, Capriles Radonski quedará como el sucesor con al menos el 40% de los votos… El venezolano cree en los milagros, pero también se apega firmemente a aquel adagio que dice ‘A rey muerto, rey puesto’”. Y es cierto que a veces las circunstancias conspiran para que surja un nuevo líder.
Ciudad Bolívar
Desde la salida de Guarataro la mayor preocupación era llegar al aeropuerto de Maripa a las 3.30. Éste era apenas una pista de tierra donde esperaban cuatro Cessnas 206 y un helicóptero. El equipo abordó las avionetas y el candidato con su entourage el helicóptero. Durante la siguiente hora volamos a 5 mil pies de altitud por un paisaje de planicies inundadas con el soberbio Orinoco de fondo. Un avión tras otro tocó la pista de Ciudad Bolívar en perfecta secuencia coreográfica, como si el aterrizaje hubiera sido coordinado por un show aéreo. Finalmente, el helicóptero se posó con suavidad a un costado del terminal. Tras el cordón de seguridad lo esperaba una conglomeración de mujeres vueltas locas. En realidad, no parecían estar esperando a un candidato sino al grupo Menudo en pleno –o a Justin Bieber para las nuevas generaciones.
Lo que venía era la hora más agitada y sorpresiva de todo el trayecto. Cruzamos en caravana media Ciudad Bolívar. No había calle que no estuviera repleta de gente. Capriles Radonski bajó del microbús y al instante desapareció como tragado en un cúmulo. Debía correr casi tres kilómetros para llegar a la tarima. A medida que avanzaba más gente se le unía hasta formar una estampida de miles de personas. Corrí como un kilómetro en subida hasta que las fuerzas no me dieron y paré exhausto para ver al torbellino humano diluirse entre una masa compacta.
Hasta donde entendía yo, Ciudad Bolívar era tierra de sindicatos y chavista a más no poder. Y según la propaganda, Capriles Radonski es un burgués, un cerdo, un oligarca, un neoliberal, un fascista, un nazi… Por eso era tan sorprendente el caudal humano y la calidez del recibimiento. Me abrí paso hasta la tarima como pude. “Aquí está el flaco que está oyendo a Venezuela”, anunció el diminuto pero enérgico Andrés Velásquez.
Cuando Capriles Radonski comenzó su discurso todavía recobraba la respiración de la carrera y todo su cuerpo soltaba chorros de sudor (si el éxito electoral se midiera en hectolitros de sudor, el suyo estaría asegurado). En un momento de solipsismo me asaltó como un flash una frase que leí hace algún tiempo: “Llegar al poder no es para los débiles de corazón”. Enseguida conjeturé sobre si Capriles Radonski tenía o no posibilidades de ganar. Recordé los ejemplos de Churchill y De Gaulle, héroes nacionales que fueron arrastrados por el cambio en el espíritu de los tiempos pese a sus glorias y charreteras. Por supuesto, ellos no eran Chávez. Sus motivaciones y su época eran distintas, pero como él luchaban para mantenerse en el poder.
Alguien le entregó al candidato un ícono de la virgen en yeso del tamaño de un trofeo deportivo. Lo tomó en sus manos besándolo. “¿Están listos?”, preguntó escrutando el horizonte con la mano en la visera de la gorra tricolor, “Ustedes son el futuro y yo estoy con el futuro… Si todos aquí hacemos la tarea, ¿quién puede con nosotros?”. Hizo una pausa para recibir el bramido de miles de gargantas. Desde la tarima la vista se perdía en un mar de gente. Continuó predicando contra los 14 años de mal gobierno, preguntándole al pueblo de Bolívar si con altos índices de violencia, desempleo, deserción escolar y sus industrias colapsadas, estaban realmente mejor. Hizo un esfuerzo notable por inspirar en ellos el sueño un futuro sin violencia y odios ofreciéndoles un gobierno bajo el cual vivir vidas seguras y productivas. Y fue enérgico y persuasivo. La respuesta fue una larga ovación. Ese enigmático pacto entre un líder y una masa llamado carisma estaba funcionando. Al menos en ese instante. “Otros quieren ser líderes del mundo, yo quiero convertir esta alegría en millones de votos… Y el 7 de octubre cohetes en la noche…”.
No se sabe qué pasará ese día. Lo único cierto es que hasta ahora la suerte ha estado de su lado. ¿Seguirá estándolo?
Boris Muñoz
Boris Muñoz

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FRANCISCO ALARCÓN, CON CHÁVEZ SE ACABARÁN LAS MISIONES

Sí, con Chávez se acabaran las misiones, y posiblemente no tendrá cómo ni con qué pagarle a los pensionados; se verá en dificultades también para pagarle a los empleados públicos y mantenerles las canonjías a los militares.
Con Chávez todo se fenece, se difumina. En catorce años los venezolanos han podido corroborarlo y sus socios fueron los favorecidos y terminaron ricos.
Se cayeron los puentes, las carreteras se hallan intransitables, las fallas en la electricidad se hicieron una molestia crónica a lo largo y ancho de nuestra geografía, a pesar de las promesas por resolver el problema y los ineficaces gastos en que han incurrido.
El ABA de CANTV se cae con mucha frecuencia y es más lento en que en cualquier otro sitio, hallándose obsoleto y éstas son solo menudencias. El país se asemeja a una gigantesca luz de bengala con los incendios y explosiones que con repetición se suscitan.
La escasez pudiera transformarse en un merodeo casi total, porque todo, o casi todo lo que consumimos es importado.
De medicinas y comida no se sabe hasta cuando duraran los inventarios, y los que existen en oportunidades no se logra detectar las fechas de vencimiento de esas importaciones.
Los chavistas se sienten orgullosos en sus improvisados tarantines, diciendo que la carne es de  buena calidad porque viene de Nicaragua y así lo repiten con la totalidad de rubros que, ya no se producen en el país.
Antes se hablaba de la carne y leche llanera verbigracia de Calabozo, de la agricultura de la Colonia Turén, de las cosechas de sorgo y maíz y no faltaba la harina pan.
Pero ahora ni en las carreteras observamos los otrora camiones cargados de pollos, de cochinos o  de ganado que iban para los mataderos, y que llegaban sus porciones posteriormente a nuestras casas en condiciones frescas, con un control sanitario estricto.
Quién sabe actualmente cómo se manipulan esos alimentos importados, cuando la costumbre es que la mitad de ellos se pierdan en contenedores abandonados.
Quienes no supieron administrar una bonanza petrolera casi impredecible, menos sabrán manejar la situación de emergencia que se nos avecina a la cual nos llevó el Comandante y su “revolución.”
Sepultados en un país hipotecado a los chinos y a otros más, con una deuda inconmensurable y con una empresa privada casi destruida por la mano ruin del mismo gobierno.
Adónde irá parar Venezuela, no lo sabemos si continúa la roñosa administración actual. Nada avizoramos qué ocurrirá con nuestro sostén milagroso, llamado PDVSA en este momento de emergencia, observando  su vulnerabilidad por la falta de mantenimiento y malos manejos de sus instalaciones.
A medida que pasan los días el caos se apodera de esta nación, ya no es cuestión de meses ni de años, sino cotidianos, oteando como ocurren los accidentes e incendios y que posiblemente muy a pesar de todos serán indetenibles si no se comienza una reconstrucción total del país.
La falta de vivienda no será algo pasajero sino una pandemia y habrá que ver si las que están fabricando los camaradas soportan el uso de sus moradores, o se caen antes de entregarlas.
Las industrias florecientes siguen siendo la inseguridad, atracos, robos, secuestros con su corolario espeluznante de incontables muertos a diario.
Pues si camaradas o votan en contra de su “progenitor” o se acabarán las misiones y cuanto “programa social” erigió, sin saber si eran sustentables en el tiempo.
O Venezuela se une nuevamente en convivencia democrática o desaparecerá del mapa junto a sus aláteres latinoamericanos.
Se plantea un reencuentro ciudadano, erradicando  el odio, los robos y comisiones generalizadas, adiós a una espuria “revolución” que solo ha servido para mancillar la decencia del pueblo venezolano ante el orbe. A votar todos el 7 de octubre contra la ruina del país, reflotemos a la Venezuela trabajadora para tener un futuro digno.
El consenso de todos será obligatorio, la paz y convencía fraterna para emprender una recuperación. Hay renuencias en la vida que nos condenan a la esclavitud y votar el 7 Octubre por Capriles es hacerlo por la libertad,
@falar04

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ALEX VÁSQUEZ E INGRID BRAVO, MUD GARANTIZA MONITOREO NACIONAL

El día de las elecciones el Comando Venezuela contará con una sala de monitoreo en tiempo real que manejará los detalles de lo que ocurra en cada centro de votación del país, con especial énfasis en los 5.339 centros clave, que son aquellos donde se han registrado irregularidades en comicios anteriores, tienen una mesa de votación o están en zonas de difícil acceso.
El comando contará con pantallas que mostrarán lo que pasa en cada estado y con un equipo de comunicación que estará en contacto con los testigos de la oposición en cada lugar.
Leopoldo López, coordinador nacional del Comando Venezuela, afirmó que para el 7 de octubre se trabajó en garantizar los testigos primero donde nunca se habían tenido. Esto es una respuesta a las dudas sobre la presencia de la MUD en todo el país y en especial en los centros de difícil acceso.
La red de testigos Operación Victoria hará vigilancia para garantizar la transparencia del proceso. Un total de 256.423 personas estarán en las 39.018 mesas que se habilitarán ese día, distribuidas en 13.683 centros. Cada mesa tendrá un testigo principal con 2 suplentes.
Un total de 82.530 ciudadanos se encargarán de ubicar y movilizar a quienes manifestaron su interés de respaldar al abanderado unitario, pero que no disponen de recursos para trasladarse. Otras 40.000 personas darán apoyo logístico.
Testigos en la herradura. López indicó que 117.000 testigos cubrirán todas las etapas del proceso de sufragio diseñado por el CNE conocido como la herradura. Otros 16.000 se desempeñarán como facilitadores del flujo de cola. Allí verificarán que las personas que tengan alguna discapacidad y los adultos mayores sean atendidos. De esa manera la oposición será vigilante del voto asistido, mecanismo ampliamente cuestionado porque en procesos anteriores se dijo que benefició al oficialismo.
López señaló que están cubiertos los centros donde el acceso es fluvial, los que presentan problemas en las vías y aquellos en los que por situaciones de violencia costaba entrar. "Se diseñó una estrategia de acuerdo con las características de cada centro. En todo momento se trabajó con los equipos municipales".
También está listo el equipo de respuesta inmediata que resolverá inconvenientes en todo el país. "Están preparados para responder ante cualquier eventualidad, desde fallas de comunicación hasta abusos del CNE o del Plan República.
Trabajarán bajo la premisa de no dejar a los testigos solos", agregó. López aclaró que la sala de monitoreo estará abierta no sólo para recibir las denuncias del Comando sino también del público en general.
avasquez@el-nacional.com
ibravo@el-nacional.com

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ELÍAS PINO ITURRIETA, ¿EL TIEMPO HA LLEGADO?

En realidad estamos frente a un régimen exhausto, independientemente de lo que pensemos sobre su lamentable administración de la sociedad. Es un régimen que no tiene nada que ofrecer, después de catorce años de desengaños. Es un régimen minado por la corrupción, que no combate ni para lavarse la cara de vez en cuando. Es un régimen con una sola cabeza que ha demostrado su incapacidad para arreglar problemas. 

El vaticinio no es trabajo fácil. Los riesgos de equivocación son numerosos, en especial cuando uno está metido en el revoltillo de un tiempo que le parece lamentable y del cual quiere salir a como dé lugar. Las señales que se pueden manejar sobre las alternativas de cambio, o sobre las posibilidades de permanencia de una determinada situación histórica, suelen ser engañosas. Pueden aconsejarnos la apuesta del cambio, pero también la idea de que no juguemos todas las fichas a un número que no sale sino cuando va a salir, es decir, cuando están dadas las condiciones para que la ruleta traiga la fortuna del entusiasta apostador mientras produce la bancarrota del tallador. Tal vez la comparación con un juego de azar no sea adecuada, pero es evidente que muchos factores imponderables, propios de los casinos, no dejan de influir en los entornos que buscan unas mudanzas que en ocasiones no dependen sólo de la voluntad de los actores, sino también de sus idioteces y sus fantasías. 

No se trata de cuidar las espaldas temprano frente a los enigmas del porvenir en términos generales, sino de mirar sin estridencias lo que puede suceder el 7 de octubre, cuando debamos asistir a un acto electoral que, como se ha dicho hasta la fatiga, no es una elección común y corriente. Ese día se profundiza la imposición de una forma de vida reñida con los principios democráticos, según entendemos esos principios desde los orígenes de la república, o se recobra la ruta extraviada en catorce años de ensayo dictatorial. Se vuelve a los valores de estirpe liberal que han animado los mejores tiempos de nuestra historia, o se impone de plano una autocracia cuyo dominio se ha incubado poco a poco y apenas necesita un parpadeo de la sociedad para entronizarse del todo. Pero, ¿eso lo sabemos de veras?, ¿nadie ignora que estamos ante una decisión primordial, de la cual depende la sobrevivencia de la democracia o su veloz viaje hacia el cementerio? No, por supuesto. Si se tuviera claridad frente a la encrucijada, no existiera sino un cálculo preciso sobre lo que puede suceder. Buena parte de la sociedad no advierte la situación según la venimos comentando, piensa que no pasará mayor cosa o siente que no es imperiosa la necesidad de una metamorfosis. De allí las posibilidades que tiene el continuismo, aunque no tantas como presume. De allí que no funcionen las bolas de cristal, pese a la insistencia de sus manipuladores. 

En realidad estamos frente a un régimen exhausto, independientemente de lo que pensemos sobre su lamentable administración de la sociedad. Es un régimen que no tiene nada que ofrecer, después de catorce años de desengaños. Es un régimen minado por la corrupción, que no combate ni para lavarse la cara de vez en cuando. Es un régimen con una sola cabeza que ha demostrado con creces su incapacidad para el arreglo de los problemas, pero también su ceguera ante el hastío que puede producir a los electores cuando se retoca de una juventud y de un vigor físico que no puede exhibir sin caer en el ridículo. La decrepitud del régimen y la estampa deplorable de su candidato son una misma cosa. Sin embargo, estamos ante un régimen y ante un candidato a los cuales no les faltan seguidores. Cada vez menos, según puede comprobarse del empeño de ciertas encuestadoras en inflarlos y en multiplicarlos de manera estrambótica, pero existen y votarán por el continuismo. Los cálculos que ignoren estas presencias están condenados al fracaso. 

Pero, ¿son mayoría frente a los que procuramos un cambio? La candidatura Capriles ha logrado un cúmulo de adhesiones inimaginable en la víspera. Tras la nominación de un joven luchador crecido ante las dificultades se ha despertado un ímpetu de cambio que parece incontenible, tanto en las ciudades como en los campos. La representación de una sociedad esperanzada recorre los rincones del mapa, para dejar a su paso un entusiasmo que no se percibía en el pasado reciente, ni siquiera durante el predominio de los liderazgos carismáticos de la segunda mitad del siglo XX. El trabajo de una campaña casi impecable que cada día obtiene mayores beneficios se apunta con seguridad en la letra azul de todos los inventarios. La sensación de que una generación flamante ha llegado para sacarnos del atolladero se palpa en todas partes. La analogía de esa generación con los burócratas ineptos y cansados del gobierno aumenta los dividendos electorales. El contraste del candidato de la oposición con el candidato del continuismo remite a una sensación de nacimiento de una esperanza y entierro de una pesadilla que sólo se da en situaciones excepcionales. Son las señales del nuevo tiempo anunciando su advenimiento. 

De que ese tiempo está a punto de llegar se encuentra testimonio en las zancadillas recientes del Gobierno. La distorsión del mensaje oposicionista, la falsificación de documentos para causar confusión, el regreso de la cámara escondida y el recorte de los tramos de la talanquera para el acarreo de dirigentes otrora descalificados por el Gobierno, pero ahora colocados en el trono de la santidad, parecen parapetos hechos a la carrera ante la proximidad de una tormenta arrolladora. Si el candidato del continuismo tuviera los votos que pregonan sus encuestadoras nos ahorraría estos bochornos. Por consiguiente, y pese a las prevenciones anunciadas al principio, es probable que el tiempo de las grandes transformaciones pueda comenzar en breve. 

eliaspinoitu@hotmail.com

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PEDRO PAÚL BELLO, DE NUESTRA HISTORIA RECIENTE

Como es el caso de todos los países latinoamericanos, los procesos políticos de Venezuela hunden sus más profundas raíces originarias en los acontecimientos sociales, políticos, económicos e institucionales, similares y también diversos, a los que nacieron y luego evolucionaron a partir del descubrimiento y colonización de esta sub-región a partir de su descubrimiento por parte de las Metrópolis Iberas España y Portugal. 
Éstas aportaron la Fe católica, sus maneras diferentes de ser pueblos, sus instituciones aún mal definidas, especialmente en España que apenas vivió poco más de dos siglos de feudalismo, lapso que ocurrió entre el fin de la invasión visigoda y la conquista musulmana finalizada con la toma de Granada. Y España aportó, también, esa característica predominante en su población de entonces, que los estudiosos han denominado “el ethos de la subjetividad.”
Venezuela padeció, desde la tercera década del siglo XVI y hasta la primera del siglo XX, una guerra civil intestina que comenzó con alzamientos, cada vez más importantes, de esclavos negros e indígenas, la cual se confundió con la paralela guerra de Independencia, de la que se desarrolló una forma de feudalismo de Caudillos regionales que, instalados como Señores feudales en sus respectivas regiones, elegían y derrocaban Presidentes de la República pues éstos dependían de sus apoyos militares. Esta situación terminó cuando uno de ellos, Juan Vicente Gómez, se hizo de absoluto poder, fundó el Estado Moderno venezolano y derrotó al caudillismo dándole fin.
Gómez instaló una dictadura que se extendió por 27 años, durante los cuales ejerció un poder único, pero supo  escoger, para sus equipos de gobierno, a los ciudadanos entonces más destacados en las diferentes instancias del saber. En la primera década de su tiempo de mando, creó una institución de formación militar y contó con el inicio de la explotación petrolera en el país, actividad que confió a empresas extranjeras especializadas en ese ramo. La guerra desapareció de la vida nacional, pero aquellos quienes se sublevaron contra su tiranía, sufrieron persecuciones y terribles cárceles. Cuando murió, en diciembre de 1935, dejó en la Presidencia de la República a un militar formado en la institución que había creado, quien era de gran solvencia y tenía otra mentalidad política: el Gral. Eleazar López Contreras supo abrir el país al ejercicio progresivo y gradual de la democracia.
En los años terminales del gobierno de Gómez, ya el petróleo se manifestaba como recurso económico de gran importancia. Durante el gobierno de López Contreras fue factor de desarrollo productivo, característica que se mantuvo en el siguiente período gubernamental del sucesor de López, el Gral. Isaías Medina Angarita. Derrocado éste por una Logia Militar a la que se asoció el Partido izquierdista Acción Democrática, ese producto adquirió otra característica que se desarrolló mucho más en el tiempo sucesivo:  fue factor de renta que facilitó el crecimiento progresivo de un Estado alimentado por una economía rentística. El Partido AD, que apenas duró tres años en el poder y fue derrocado por otro golpe militar y carecía de planes alternativos y de proyectos para gobernar, constituyó una alianza de clases que concitó sectores de intereses económicos y sociales antagónicos y contradictorios:  un sector industrial en incipiente desarrollo y producía bienes de consumo y otro sector conformado por obreros sindicalizados radicados en las principales ciudades del país. Así se instaló en Venezuela, con retraso respecto a otros países del sub-continente, un modelo político --el populista-- que para aquel tiempo daba ya muestras de ser insostenible. En efecto, luego de un fuerte crecimiento inicial, dependiente de las importaciones de bienes naturales de consumo por parte de los países europeos que padecieron la primera guerra mundial, y después de la crisis económica mundial de los años 30, estos países vieron que como sus economías se debilitaban de manera progresiva, porque los países más desarrollados reducían gradualmente la demanda de los bienes que importaban de la América Latina. En tal condición, los países exportadores se vieron obligados a tener que aumentar sus exportaciones para mantener sus ingresos, lo que generó una progresiva caída de los precios de estos bienes generada por dicho aumento dicho pues los productos exportados iban a mercados en los que el consumo de esos bienes había llegado al tope.
Auspiciado pues, por la Cepal, Venezuela entró en el modelo de sustitución de exportaciones. Cuando el gobierno militar que derrocó a Acción Democrática asumió el poder, trató de establecer en la economía venezolana un modelo opuesto al cepalista: la diversificación de las exportaciones. Ese modelo, apoyado en el aumento progresivo del consumo de petróleo en el mundo generado al término de la II Guerra Mundial, permitió que dicho gobierno, en los diez años durante los cuales ejerció el poder, pudiera desarrollar en el país un proceso de alto crecimiento modernizador:  construcción de modernas autopistas, represas, desarrollo de nuevas industrias, modernas plantas de producción de energía,  inicio del desarrollo de subproductos del petróleo aguas abajo, vasto plan de desarrollo de viviendas para la población, erradicación de los ranchos o tugurios, etc. Ante los ojos del mundo, Venezuela crecía y se desarrollaba de asombrosa manera. Tanto fue así, que en los informes económicos y sociales anuales que la Cepal prepara para América Latina, se hacia la lista de las cifras económicas de todos los países de la sub-región y se presentaban, aparte, las cifras de Venezuela, pues distorsionaban los promedios del resto de dichos países.
En el año de 1957, el país se sublevó contra el gobierno que, en el terreno político, ejercía una muy fuerte dictadura militar. En enero de 1958, una gran proporción de los componentes de las Fuerzas Armadas desconoció al Presidente Marcos Pérez Jiménez y, así, se abrió Venezuela, de nuevo, al ejercicio político democrático. Fue entonces cuando la Cepal insistió en que fuese establecido su modelo sustitutivo en este país. En las primeras elecciones que se celebraron en diciembre del mismo año, venció el partido AD que retomó el poder: Entonces, se reinstaló de nuevo en Venezuela el modelo populista.  
El nuevo Presidente, Rómulo Betancourt, asumió el poder en marzo de 1959. Persona muy inteligente y capaz, Betancourt, quien venía de la izquierda radical, había madurado mucho su pensamiento. En efecto, asumió realizar un gobierno de centro formado en el contexto de una coalición de tres partidos políticos: el suyo, Acción Democrática, el socialcristiano Copei y el centrista Unión Republicana Democrática, el cual se separó del gobierno un año después. En enero de mismo año 59, Fidel Castro Ruz había triunfado e instalado su Revolución en Cuba y pese a que Castro quiso acercarse a él  --como a otros Presidentes latinoamericanos--  Betancourt no lo aceptó.
Pero en los planes de Castro estaba, desde entonces, la generación de un bloque de extrema izquierda en América Latina, con principal interés en Venezuela dada su estratégica situación geográfica y su riqueza petrolera que valía de por sí, pero que significaba, también y a través del petróleo, vinculaciones importantes con el Medio Oriente.    El rechazo de Betancourt provocó que Castro iniciara, en los años 60, un avieso proyecto con el que pretendía derrocar a Betancourt y hacer de Venezuela base principal para el desarrollo de su plan de expansión comunista en todo el sub-continente.  Guerrilleros cubanos entraron al territorio venezolano y, junto a comunistas del país, se fueron a las montañas del norte, en oriente y en occidente, al tiempo que generaron en la capital Caracas, y en otras ciudades, guerrillas urbanas que se mantuvieron durante el gobierno Betancourt, aunque cada vez más reprimidas por las Fuerzas Armadas venezolanas.
El siguiente gobierno venezolano fue ejercido por Raúl Leoni, también de AD, quien mantuvo la lucha armada contra las guerrillas comunistas, alcanzando casi al fin de su mandato, el controlarlas suficientemente. Fue tanto así, que propuso a quienes aún se mantenían en las montañas, un plan de pacificación que incluía la rendición y entrega de armas por parte de éstos, a cambio de su reintegración en la vida normal de la sociedad venezolana. El Presidente Leoni no pudo culminar su propuesta, pero su sucesor, Rafael Caldera, quien asumió la Presidencia en 1969, si logró hacerlo durante el suyo. Sin embargo, para los años 70-71, un sector minoritario y subversivo que no se acogió a la propuesta de pacificación y aún estaba en las montañas, pese a la total derrota militar del plan Castrista, hizo la propuesta y tomó la consiguiente decisión, de no aceptar la pacificación propuesta por los gobiernos Leoni-Caldera y, como contrapartida alterna, ejecutar un plan de penetración de militantes comunistas en las Fuerzas Armadas venezolanas, en sus diversas unidades componentes.
Ese plan alcanza acogida y comienza a realizarse inmediatamente. Van a transcurrir diez años, hasta la década de los 80, para que los infiltrados comienzan a manifestar su presencia en esa institución Militar. Antes de finalizar el período de gobierno 1969-1973 del Presidente Caldera, los síntomas de agotamiento del modelo populista --que no era el suyo pero tenía tiempo en ejecución--   ya se manifestaban, pero conflictos en el Medio Oriente causaron un primer aumento en el año 1973, que elevó el precio del petróleo venezolano de un promedio anterior de $ 2 a $ 7 por barril, y luego a $ 14 por barril, en el siguiente gobierno de Carlos Andrés Pérez (AD), apenas iniciado en 1974, para alcanzar después la entonces impensable cifra de $ 34/b, que distorsionó totalmente la economía venezolana.
Tal distorsión fue potenciada por un plan gigantesco de desarrollo producido por el gobierno en ejercicio de Carlos Andrés Pérez, bautizado por éste “La Gran Venezuela” que, quizá por creer equivocadamente que el auge petrolero sería continuo e irreversible, no sólo hizo disponer de recursos reservados para utilización gradual futura del entonces recién creado Fondo de Inversiones de Venezuela, sino que utilizado para invertirlos en macro-proyectos de alto costo, con el agravante de haberse recurrido, además, al fatídico mecanismo de solicitar préstamos a la Nación para ser invertidos en el faraónico Plan de la Nación.
No transcurrió mucho tiempo para que tan fatales decisiones mostraran su rostro de dramáticas consecuencias. El siguiente gobierno de Luis Herrera Campins (socialcristiano), que también disfrutó de muy altos precios del petróleo, luego de una ligera caída de los anteriores precios, tuvo que pagar  las consecuencias, cuando la crisis petrolera generada a partir de una situación originada en México, derrumbó los precios del producto y obligó   devaluar la moneda venezolana, el bolívar, en febrero de 1983, un día denominado “el viernes negro.”
El país entero fue sorprendido por este acontecimiento pues no habían, los venezolanos, alcanzado a percatarse de que el petróleo era un bien tan susceptible, como los demás, de perder su valor en los mercados. De ese momento en adelante, los precios del petróleo continuaron en caída constante, mientras el modelo político populista avanzaba a su definitivo estrangulamiento y fin, dado que era incapaz de satisfacer, al mismo tiempo, las aspiraciones y reivindicaciones que pretendían los sectores aliados del populismo. La “torta” a repartir se había empequeñecido y no alcanzaba para todos, lo que significaba la ruptura de una alianza en la que cada parte quería recibir la mejor parte de esa torta.
La caída del petróleo significó, también, continuos aumentos del costo de los productos de consumo para la vida y salud de los ciudadanos o necesarios para la construcción de bienes como viviendas, carreteras y para el posterior desarrollo industrial. No fue, entonces, por casualidad sino por esa causalidad, que en los años 80 del siglo XX, la penetración comunista iniciada en las FFAA desde inicios de los 70, comenzara a manifestarse:  en efecto, al menos cuatro intentos conocidos de golpes de Estado fueron planificados y ejecutados con fracasos que, sin embargo, no fueron del conocimiento de la mayor parte de la población venezolana. Por otra parte, la desaparición física de la mayor parte de los grandes dirigentes de los partidos tradicionales y las luchas internas en el seno de los mismos, así como entre los adversarios competidores, aumentado por las carencias que afectaban a los ciudadanos de todos los sectores sociales, terminaron con el retiro del apoyo popular hacia los partidos políticos; las cifras de abstención electoral crecieron de manera impresionante y la democracia recuperada en 1958 fue puesta en entredicho.
En tal ambiente descompuesto, la conspiración militar de los comunistas (se habla de unos 600 oficiales comprometidos dentro de las FFAA) fijó, en 1988, que ante los anteriores fracasos ya señalados, no intentarían acción alguna, sino hasta que la mayor parte de los participantes en ella hubiese alcanzado el comando de fuerzas efectivas de tropa, aviación y marina. En diciembre del mismo año 1988, se realizaron elecciones para elegir nuevo Presidente de la República. El Presidente en cargo era Jaime Lusinchi (AD), quien salió de la presidencia con apoyo muy amplio (más del 60%).  El candidato vencedor fue Carlos Andrés Pérez, del mismo partido (AD), quien, en su discurso de iniciación, expresó que el Presidente saliente había acabado con los recursos económicos del país. “Limpió la botija,” fue la expresión que uso el Presidente Pérez en ese discurso. Además, de manera casi inmediata, presentó al país un Programa de Ajustes Económicos, cuya pertinencia era inobjetable, pero significaba fuertes restricciones para la población en general: aumentos significativos de los costos de bienes de consumo; electricidad, teléfono y demás servicios; medidas económicas que favorecían la acumulación de dinero a sectores de la producción en la idea de limitar la fuga de divisas, etc., todo lo cual fue rechazado por los sectores de población afectados.
A los pocos días de tales discurso y presentación de proyectos, militantes comunistas comprometidos incitaron a la población de Barrios en Caracas y otras ciudades, a salir a las calles, supuestamente en protesta por aumentos en los precios de la gasolina y de los medios de transporte. La protesta fue convertida en saqueos masivos que se extendieron dentro de las ciudades afectadas. La represión que fuerzas de seguridad y militares ejercieron, fue muy fuerte y causó decenas de víctimas. Fue la primera acción comunista después de la anterior suspensión de acciones militares, pero abrió camino para ésta, que ya estaba prevista para finales del año 2001 o inicios del 2002.
Cuando el 4 de febrero de 2002 estalló la subversión militar comunista con un intento de golpe de Estado, la mayor parte de la población estaba absolutamente ausente de lo ocurrido. El Tte. Cnel. Hugo Chávez Frías, quien tenía a su cargo una unidad de paracaidistas, con gran habilidad se las arregló para aparecer como el Jefe del Golpe, que no lo era, pues sobre él, varios militares de igual o mayor rango eran los planificadores y autores intelectuales del mismo. Fracasado ese movimiento y detenido los participantes, el gobierno no se ocupó de hacer efectivos los juicios que debían realizarse a esos militares. El tiempo transcurría mientras el país se agotaba antes las discusiones políticas de los partidos, ya muy desacreditados. Así, en noviembre del mismo año 2002, se produjo un nuevo movimiento, esta vez conducido por un sector de oficiales de la Fuerza Aérea y algunos de la Marina. Este intento fracasó igualmente, pero tampoco los responsables fueron sometidos y sentenciados en juicios. El año 1993, el país vio, no sin asombro, que el Presidente Pérez fue destituido, con apoyo de la mayoría parlamentaria de su propio partido AD y, posteriormente, sancionado y destituido por la Alta Corte Suprema de Justicia.
El Presidente Pérez fue sustituido en el cargo, por designación del Congreso, por el historiador Ramón J. Velásquez, quien ejerció el cargo presidencial hasta que fue electo, en los comicios de diciembre de 1993, el Dr. Rafael Caldera como nuevo Presidente de Venezuela. El Presidente Caldera hubo de dictar sobreseimiento de la causa contra Hugo Chávez, toda vez que ninguna instancia judicial había abierto juicio en su contra, así como tampoco contra otros militares comprometidos.  Además, en ocasión de las elecciones en las que triunfó Caldera, todos los candidatos que compitieron por la Presidencia, con la sola excepción suya, se comprometieron en liberar a Hugo Chávez y a otros pocos militares no liberados. De esa intención se hicieron solidarios, tanto la prensa escrita, como los medios de comunicación y otros sectores de opinión.
CONCLUSIÓN FINAL.
El ascenso de Hugo Chávez al poder y la ejecución de su proyecto comunista por él denominado “Socialismo del Siglo XXI” tiene orígenes en:
1° El plan realizado de penetración de las FFAA, ideado y llevado a cabo por Douglas Bravo en 1970;  2°  La Crisis por Agotamiento del sistema político populista, derivada de: 3°  El derrumbe de los precios del petróleo y las consecuentes limitaciones de la economía venezolana, más,  4° El Plan de desarrollo “La Gran Venezuela” del Presidente Pérez en su primer gobierno; 5° El descrédito por luchas internas y externas de los tradicionales Partidos Políticos venezolanos; 6° Las imprudentes propuesta del Pdte Pérez del Plan de Ajustes Macro-económicos, sin preparar antes a la población afectada y sus acusaciones al saliente Pdte. Lusinchi, de su mismo partido. 7° La supuestamente comprometida actitud de sectores de la oficialidad de las FFAA que, por actitudes reticentes, el Pdte. Pérez no procedió activamente para conjurar las conspiraciones de militares extremistas del comunismo.
ppaulbello@gmail.com

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NELSON CASTELLANO-HERNÁNDEZ, EL FLAQUITO DE LA GORRA TRICOLOR

Al presidente saliente se le acabaron los argumentos para conseguir votantes, su aburrido y repetitivo discurso se agotó con 14 años de fracasos. No existe promesa que resista tanto tiempo sin cumplimiento, por eso ya no convence.
Los jóvenes que ven desaparecer sus fuentes futuras de trabajo, el vecino que no puede ni salir a la calle por miedo a que lo mate la delincuencia organizada, estimulada por el discurso oficial de odio y agresión.
El pueblo venezolano que observa como la riqueza del país es regalada a manos llenas a otros, mientras el suyo se cae a pedazos.
El comerciante que ya no puede invertir por miedo al que el próximo en la lista de expropiaciones sea su negocio y con él se esfumen los ahorros de toda su vida, o el agricultor que le quitaron la posibilidad de contar con semillas a crédito para plantar sus tierras.
Los abogados que ya no pueden ejercer libremente, ya que si se atreven a defender intereses contrarios a los del Gobierno, corren el riesgo de perder su libertad.
O los agentes de seguridad que ven como sus compañeros caen bajo los disparos de las bandas con “patente de corso”, o descubren que algunos de ellos están condenados a 30 años por instrucciones del Presidente de la República, según las confesiones de un alto Magistrado.
No pueden seguir creyendo en “pajaritos preñados”.
Cuando vemos arder las instalaciones de la industria de la cual depende el país, porque no tienen tiempo para ocuparse de ellas, y lo digo sin exagerar porque todos sabemos cómo el presidente saliente le asignó casi todas las funciones del Ejecutivo a PDVSA.
Así que a la empresa petrolera ya no le queda tiempo para ocuparse de la extracción del petróleo sino para atender y apoyar directamente, nada menos que a las siguientes misiones: Misión Milagro, Ribas, Sucre, Barrio Adentro, Alimentación (PUDREVAL) Identidad, Vuelvan Caras, Guaicaipuro, Robinson, Revolución Energética, Árbol, Música, Vivienda, Ciencia, Plan de Vialidad y Obras Hidráulicas, con tantas ocupaciones contrarias a su especificidad, hasta entendemos por qué explotan las refinerías.
Las atribuciones de la empresa Petrolera son tales, que uno se pregunta para que sirven los otros ministros.
Probablemente la más importante es ser el monedero privado del “presidente regalón”.
Cuando hemos sido testigo de todo esto, no podemos seguir permitiendo semejante desastre, por ello hemos centrado las esperanzas en el flaquito de la gorra tricolor, ese que está dándole la mano a toda Venezuela, oyéndola y tomando nota de la dura realidad.
El que no pretende quedarse de por vida, el que piensa que es necesario educación, fuentes de trabajo y seguridad para prosperar.
El que piensa primero en nosotros y no en todos esos líderes histriónicos e histéricos, que se han creído dueños del mundo y que han comenzado a ser aplastados por sus propios coterráneos.
Ese nuevo líder a quien desde ahora hasta el 7 de Octubre, le van a declarar la guerra sucia más cruenta que hayamos imaginado, llena de mentiras y cuentos, producto de la desesperación oficial.
Por qué el que se va, ya no tiene argumentos para negar la realidad recurrirá al insulto a las amenazas, la calumnia y la vulgaridad.
Los venezolanos necesitamos al candidato del progreso, que cree en nosotros y no en los Castro. Necesitamos al candidato de la gorrita prohibida que se mezcla con su pueblo y no anda en carroza, como el que se cree un jeque con aviones, trajes y relojes de lujo. Queremos al candidato que está de acuerdo con una unidad nacional, donde todos aportemos en la construcción de la patria y no en un proyecto personalista que solo ha servido para enriquecer a los Chávez y su sequito.
Con el presidente saliente permaneceríamos en el mismo abismo autoritario y corrupto en el que nos tiene, yo le concedo que cada quien es libre de hacer de su vida un hueco y en el hundirse, pero no le consiento que me arrastre a mí y a mi país al hueco en el que él decidió sumergirse.
El Joven de la Gorra tricolor acabará con el militarismo ineficiente del Ejecutivo, con el sectarismo oficial, con la justicia del partido, con tantas muertes en la calle, con la corrupción de tanto nuevo millonario de cargo público y franela roja.
Se rodeara de gente capaz, preparada para sus funciones y relegará las focas al zoológico o la justicia según sus responsabilidades.
Ese flaco honesto y sonreído que le está llegando al corazón de todo el pueblo de Venezuela, viene con la experiencia de un trabajo positivo realizado, se presenta con un mensaje de unión, para desaparecer la violencia, el odio y la división. Dispuesto a sentar las bases del desarrollo, generando las condiciones para el estudio, el trabajo y la inversión.
Con un proyecto de país hecho por y para el hombre, con la práctica de principios y valores propios a nuestra razón de ser.
Solo le pedimos que esté atento a cualquier intento de sectarismo futuro y a la falta de idoneidad que intente colarse a su alrededor.
Venezuela no puede seguir permitiendo que ineficientes tengan la responsabilidad de dirección en las empresas básicas, y sean responsables de su destrucción y parálisis.
Sabrá aprovechar los recursos humanos que existen, ingenieros, petroleros, juristas, médicos, obreros, técnicos, educadores, diplomáticos, cada quien en su área profesional. Venezolanos formados con el esfuerzo del país, sin exigirles carnet de partido, ni vestirlos de un solo color.
Contará con unas fuerzas armadas, profesionales, patriótica, comprometida con la Nación y no con un estado extranjero. Sin obligarlos a que se arrodillen y griten: socialismo o muerte.
Confiamos en ese nuevo presidente, el que vamos a elegir el 7 de Octubre, por qué conocemos su dimensión política, su capacidad de trabajo, su energía, su honestidad, su inteligencia y su vocación de servicio.
Pero sobre todo porque tiene conciencia de su responsabilidad y porque es un hombre de palabra, que habla poco pero cumple.
nelsoncastellano@hotmail.com

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VICTOR RODRIGUEZ CEDEÑO, AGOTADO Y EN OBSERVACIÓN

El próximo 7 de octubre se decidirá el destino del país. Los venezolanos escogerán, en esta elección trascendental y no sólo para Venezuela, sino para la región, entre la continuidad de un régimen militarista y totalitario, a la vez que injerencista, y un gobierno democrático incluyente que garantice el progreso en libertad.

Chávez se muestra agotado. Su mensaje no emociona, como quizás una vez cuando algunos confiaron en él. Perdió la calle, ahora tomada por la renovación y la esperanza del cambio y del progreso.Los desaciertos del régimen son innumerables. Un fracaso que para muchos responde a una política estructurada de destrucción, para dar paso a la “fundación de una nueva sociedad” basada en una ideología decimonónica: el “socialismo del siglo XXI”.
El régimen bolivariano, para llevar a cabo su plan ha recurrido a la división del país, al secuestro de las instituciones, y por supuesto, a la violación sistemática y constante de los derechos humanos, en especial, los derechos fundamentales, el derecho a pensar y a expresarse libremente y a informar y ser informados, aunque se toleren algunos medios y articulistas para mostrar su “vena democrática” al mundo, tal como lo dijera Teodoro Petkoff, via teleconferencia, en la reunión del Subcomité de Derechos Humanos del Parlamento Europeo, en Bruselas, que examinaba la situación en Venezuela, el pasado 17 de setiembre.
La persecución, el procesamiento de los opositores, el abuso de poder en medio de la mayor impunidad y en complicidad con las instituciones del Estado, preocupan a la comunidad internacional, como se evidenció en la reunión del Subcomite, en la que participó Marcel Granier, cinco años después de que el órgano europeo adoptase una resolución de condena por el cierre arbitrario de RCTV.
Los eurodiputados, como lo pudimos apreciar quienes asistimos a la sesión, están claros. La democracia en Venezuela está en peligro. Los Populares y los Verdes europeos, en descauerdo absoluto con las arbitrariedades del régimen bolivariano. Los Socialistas y Democráticos en su inmensa mayoría condenan la forma de gobernar de Chávez. Una gran diferencia entre “socialdemocracia” y “socialismo del siglo XXI”. Sólo algunos sostienen la “revolucion bolivariana”, entre los muy pocos, el ultraizquierdista español Willie Meyer, quien revive con su apoyo a Chávez, los gobiernos militares del siglo pasado que oprimieron a los pueblos de la región.
El eurodiputado, por cierto, invitado por el CNE como observador/amigo para las elecciones, acusa a los opositores venezolanos presentes en la reunión de “golpistas y representantes de la derecha rancia”, incluídos Petkoff y el periodista francés representante de Reporteros Sin Fronteras (RSF), quienes expusieron objetivamente sus puntos de vista sobre tel tema durante el reunión del SubCcomité, lo que evidencia la ignorancia que tienen los “beneficiarios” del régimen, de nuestra realidad. El ultraizquierdista olvida también que quien manda desde hace 14 años en Venezuela intentó derrocar por la vía de las armas, como Tejero en España una vez, a un gobierno democrático, en 1992. Más grave aún, ignora deliberadamente Meyer que en Venezuela se produce un golpe de Estado continuo desde 1998, traducido por la violación constante de la Constitución Nacional y de las leyes de la República.
La dirigencia democrática europea ha expresado su preocupación por la violencia anunciada por el mismo Chávez al referirse a una “guerra civil”, en caso de perder el 7 de opctubre; y, por el resultado de las elecciones que se sabe, no son honestas, tampoco libres y menos transparentes; aunque los representantes del régimen aseguren que “tenemos el mejor sistema electoral del mundo”. Ojala no se equivoquen.
El ventajismo oficial sin precedentes, el amedrentamiento y las presiones sobre los electores, el manejo inescrupuloso de las mesas electorales y la data del CNE, la “creación” de encuestas para generar una matriz de opinión en la que se basaría una decisión electoral, contraria a la voluntad popular, no serán suficientes para impedir el triunfo de la democracia, un nuevo 23 de enero de 1958.
El régimen y Chávez están agotados. Los demócratas del mundo rechazan el continuismo que representa Chávez. Los venezolanos votaremos el 7 de octubre, decidiremos nuestro destino y nos opondremos con firmeza a cualquier intento de violentar la voluntad popular antes, durante y después del 7 de octubre. Venezuela está en la mira de la comunidad internacional que espera que el proceso electoral refleje la voluntad política de los venezolanos y concluya sin traumas ni hechos que lamentar.
vitoco98@hotmail.com

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COMUNICADO, ARZOBISPADO DE CARACAS, ELECCIONES PRESIDENCIALES 2012, LLAMADO AL VOTO,

1.- Movidos por nuestra solicitud pastoral y cerca ya de las elecciones presidenciales, nosotros, el Cardenal Arzobispo de Caracas y los Obispos Auxiliares, cumpliendo nuestra misión de constructores de la paz en nuestra querida Ciudad de Caracas, hacemos un llamado a participar activamente en este importantísimo proceso electoral.
2.- Votar es una seria obligación moral. Se trata de fortalecer la democracia y garantizar el bien de los venezolanos, sin exclusión ni discriminación alguna. Estamos todos llamados a participar activa, decidida y solidariamente ¡Es la hora de votar!
3.- Es preciso recordar que el voto es secreto. Así lo aseguran tanto el Consejo Supremo Electoral como técnicos de diversos sectores políticos. Solo Dios sabrá por quien votaremos. Rechacemos las amenazas indebidas. El voto libre es un derecho que debemos ejercer con valentía y de acuerdo a nuestra conciencia.
4.- La violencia -de cualquier clase- no es cristiana, y debe ser totalmente excluida durante el final de la campaña electoral y, sobre todo, el día de las elecciones. Todos, especialmente los organismos del Estado, los diversos actores políticos y el Plan República, están obligados a garantizar la ausencia de violencia y el orden público. El pronto anuncio de los resultados favorecerá el clima de serenidad y la acogida de los mismos.
5.- Exhortamos a todos los venezolanos a respetar la voluntad popular que se exprese en las elecciones. Como árbitro, el Consejo Nacional Electoral está llamado a tomar las medidas necesarias para que los comicios se efectúen con todas las garantías de imparcialidad y transparencia. En especial exhortamos a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana a que, cumpliendo su deber constitucional, ejecuten con imparcialidad el Plan República, garanticen el respeto a los resultados, e impidan cualquier transgresión del orden público.
6. Jesucristo es el Señor de la historia. Por ello invitamos a orar especialmente por la paz en Venezuela. Con esa intención realizaremos, del 28 de septiembre al 6 de octubre, una
Novena de oración con el Rosario, promovida por la Conferencia Episcopal Venezolana, en preparación al día de Nuestra Señora del Rosario, 7 de octubre, día de las elecciones.
7.- Encomendemos, pues, nuestra querida Patria a la maternal intercesión de María Santísima, Nuestra Señora de Coromoto, Patrona de Venezuela, para que Dios nos conceda resolver nuestras diferencias pacíficamente y vivir todos como hermanos.
Caracas, 19 de septiembre de 2012
Cardenal Jorge Urosa S.
Arzobispo de Caracas
Mons. Luis Tineo R. Mons. Jesús González de Zárate
Obispo Auxiliar de Caracas Obispo Auxiliar de Caracas
Mons. Fernando Castro A. Mons Tulio Ramírez P.
Obispo Auxiliar de Caracas Obispo Auxiliar de Caracas
Mons. Nicolás Bermúdez V.
Obispo Auxiliar Emérito de Caracas
Nota: Agradecemos a todos las Párrocos, Rectores de Iglesias filiales, sacerdotes y diáconos en general, leer este Comunicado Oficial a los fieles en todas las Misas que se celebren en la Arquidiócesis de Caracas los días sábado 22 y domingo 23 de septiembre de 2012.
Enviado a nuestros correos por  "Eduardo J. Barrios P." <barriosp.eduardoj@gmail.com>

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ERIC EKVALL, LO QUE NINGUNA ENCUESTA DICE

Las encuestas que podríamos calificar de serias muestran que Henrique Capriles goza de una ligera ventaja sobre Hugo Chávez, y la mayoría coinciden en que hay muy pocos indecisos, y por ende la competencia en la recta final de la campaña será muy reñida.
Eso nos dicen los encuestadores. Pero ¿Qué es lo que no dicen?
Primero, pasan por alto el hecho de que en ninguna encuesta hecha en la Venezuela de hoy el encuestado puede sentirse seguro de que sus creencias y opiniones no vayan a engordar algún expediente gubernamental. No solo quienes estudian la historia de regímenes totalitarios saben que estos gobiernos suelen construir detallados archivos sobre qué hacen y qué piensan sus súbditos, como fue el casi de la Stasi en Alemania oriental, la Securitate en Rumania, la KGB en la Unión Soviética y sigue siendo el caso de los servicios de inteligencia cubanos en la Cuba (y la Venezuela) de hoy. Basta ver el noticiero del canal del Estado para darse cuenta de que el gobierno te vigila, te escucha, interviene tus correos electrónicos y busca saber qué pienses, qué dices y con quién andas.
Para que una encuesta tenga validez, se tiene que suponer que el encuestado confía en que sus respuestas serán tratadas con cierta confidencialidad. Por esta razón, en ningún país el encuestador le pregunta el nombre al encuestado. Puede pararse frente a su casa, hacerle la entrevista a través de la reja de su portón, pero sin preguntarle nunca su nombre. Pero en Venezuela, un país donde no hay secretos, donde el Gobierno se da el derecho de meterse en la casa de todo el mundo, para el encuestado quedará siempre la duda. “¿Quién era de verdad ese señor? No me preguntó mi nombre, pero sabe donde vivo. ¿Trabaja de verdad para la empresa Datamatic? ¿O será un agente encubierto del PSUV?”
Es difícil entender por qué en la Venezuela de hoy, los encuestadores serios, profesionales, de larga trayectoria, no reconocen que las técnicas y métodos que utilizan – perfectamente adecuados para países donde se vive en libertad- sencillamente carecen de utilidad en un entorno político-social híper-autoritario como el nuestro.
¿Se pueden hacer encuestas en un país así ? Claro que sí, pero como debe ser bien obvio, no se puede confiar en los resultados, a menos que se les apliquen métodos que permitan interpretar de manera confiable esos resultados.
CUANDO LOS ENCUESTADOS MIENTEN
A inicios de la campaña presidencial de Manuel Rosales en 2006,  la prestigiosa encuestadora norteamericana Penn Schoen Berland diseñó un experimento para testear la hipótesis de que el encuestado, cuando duda de que su identidad sea mantenida en confianza, tiende a mentir al encuestador. No entraré en detalles sobre cómo fue diseñado y ejecutado este experimento en este artículo. Quienes quieren saber más sobre ello pueden leer un artículo que escribí hace seis meses sobre el tema en http://porlaconciencia.com/?p=3458.
En resumen, Penn Schoen Berland descubrió que había una brecha de 14 puntos entre la encuesta hecha a puerta de casa y la que garantizaba en un 100% el anonimato del encuestado. Esta brecha siempre favorecía a Chávez. Los 14 puntos representaban el cambio en la intención del voto de un 7% de los encuestados quienes, temiendo alguna represalia del gobierno, disimularon su preferencia por Rosales y expresaron que votarían por Chávez. En efecto, el 7% de los encuestados mentía. Douglas Schoen llamó ‘Factor Miedo’ a esta brecha entre la verdad y la mentira.
¿CUÁNTOS MIENTEN HOY?
Hoy faltan instrumentos precisos de medición como los que utilizó Penn Schoen Berland en 2006, y es difícil cuantificar con precisión el grado de miedo que existe en el ambiente político-social actual. Por un lado es un hecho que aunque el gobierno no es más abiertamente represivo que hace seis años, su injerencia en la vida privada de los ciudadanos ha aumentado, y hay  más ciudadanos que nunca en situación de dependencia  del Estado, que son, por ende, más vulnerables a la coacción gubernamental.
El ambiente es más tenso que nunca, pero Chávez está experimentando también un declive irreversible. Por otra parte, Capriles no es ningún Rosales. Inspira más confianza, tiene una relación afectiva extraordinariamente auténtica con lo que se perfila como una clara mayoría del país. Además, muchos venezolanos sienten que ya no tienen nada que perder, que el reino de Chávez ha llegado a su fin; saben que en estas elecciones se está jugando la suerte final de un país y ya no tienen miedo de decirlo abiertamente. Otros, sin embargo, temen perder sus beneficios, su beca, el crédito que espera, o la posibilidad de que le salga una casa en el Kino de la Misión Vivienda. O tienen miedo de ser descubiertos en su intención de voto por el cambio después de haber recibido durante la campaña una nevera o una lavadora.
En junio pasado consulté con uno de los mejores encuestadores políticos del país sobre este tema. Él reconoció que existe un ‘factor miedo’ no reconocido y aún menos contabilizado en todas las encuestas hechas actualmente en Venezuela y opinó que está situado  en un mínimo de 16% y un posible máximo de hasta un 20%. Esto significa que hoy entre 8% y 10% de los encuestados mienten cuando contestan a la pregunta “Si las elecciones fueran hoy ¿Por quién votaría Ud.?”
Si uno analiza las encuestas a través del filtro de un ‘factor miedo’ de 16 a 20 puntos encontrará el verdadero sentir de la calle en este momento. Utilizando la fórmula que consiste en restar entre 8 y 10 puntos a Chávez y sumar entre 8 y 10 puntos a favor de Capriles, el panorama empieza a favorecer dramáticamente a Capriles.  Por ejemplo: los resultados de esta última encuesta de Varianzas donde Chávez le lleva una ventaja a Capriles de 2 puntos, de 49,7% contra 47,7%, se convierten en una ventaja para Capriles de entre 55,7% a 57,7% contra un 39,7% a 41,7% por Chávez.
Más dramática aún es la brecha entre Capriles y Chávez si uno toma como punto de partida los resultados de la última encuesta de Consultores 21, que da un 48,1% a Capriles y un 46,2% a Chávez. Sacando la cuenta con un muy conservador ‘factor miedo’ estimado en 16 puntos, encontramos que Capriles le gana a Chávez  con 56,1% contra 38,2%.
¿No es ésta la correlación de fuerzas que se palpa en Venezuela hoy? Leonardo Padrón describió de manera elocuente hace unos días la extraordinaria sensación que experimentó cuando acompañó a Henrique Capriles en su campaña. No he visto ninguna narrativa similar que emane del mundo chavista. Al contrario, Hugo Chávez en lo personal está sufriendo un visible desmoronamiento moral y físico, y esto se está traduciendo en un deslave en lo político.  Como bien lo describió Luis Manuel Aguana en un recién publicado artículo titulado ‘7O: Punto de inflexión’, estamos frente a un proceso extraordinariamente dinámico, donde se rompen los equilibrios y donde un candidato experimenta un vertiginoso ascenso y el otro una caída que luce prácticamente irreversible. Recuérdese que los resultados de estas últimas encuestas reflejan no el sentir actual del votante, sino el de hace tres a cuatro semanas, cuando empezó el trabajo de campo.
Muchas cosas han sucedido en este país en tres semanas y la prueba está en el hecho, innegable a mi juicio , que Henrique Capriles hoy supera a Hugo Chávez por un margen de 15 a 20 puntos.
Eric Ekvall
@corpstratcom

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FRANCISCO JOSÉ VIRTUOSO SJ, EN LA RECTA FINAL

Los ciudadanos tenemos que velar porque las diferencias sean procesadas de forma civilizada y razonable.
Quedan pocos días para el 7 de octubre de 2012. Sin duda una fecha clave en el proceso político venezolano. Por primera vez, la oposición tiene posibilidades reales de conquistar mediante el voto la Presidencia de la República. Como también existe la posibilidad de que la mayoría se decida por la reelección presidencial de quien ahora la ejerce. Los análisis no sesgados hablan de una competencia bastante pareja y de que ese día contaremos con una amplia participación. Las organizaciones políticas que acompañan a cada opción han logrado movilizar masivamente a sus partidarios para vigilar el proceso y defender sus votos. La intervención activa por parte de los representantes de los candidatos en los protocolos de auditoría del proceso electoral ha contribuido a vencer miedos y fantasmas, y a propiciar una mejor capacitación de las organizaciones políticas y de la ciudadanía en general para arbitrar la contienda.
Todos tenemos que hacernos muy conscientes de que se puede ganar o perder. No se debe jugar solo a ser ganador, y aunque nos disguste perder, pertenece al espíritu democrático aceptar esa posibilidad, así como administrar con talante magnánimo la victoria. Este deseo de paz y de comportamiento cívico está en medio de nosotros. Los venezolanos queremos decidir en paz, sin zozobras, ni miedos. Hay que resaltar la manifestación institucional que hizo el jefe del Comando Estratégico Operacional, Mayor General Wilmer Barrientos, garantizando que la actuación del Plan República se ajustará estrictamente a lo establecido en la Constitución Nacional y en las leyes de la República. Después de lo dicho por otros voceros oficiales, esta declaración, por obvia que parezca, es una buena noticia para los venezolanos.
El 7 de octubre la mirada del mundo se volcará sobre el país, la ciudadanía estará activada y vigilante, los medios de comunicación estarán desplegados brindando información y las organizaciones políticas cuidarán hasta el último voto. Esa mirada múltiple y variada contribuirá a dar transparencia al proceso y brindará confianza a la hora de emitirse los resultados.
Cualquier conflicto de interpretación que aparezca con respecto a los resultados o al desarrollo del proceso electoral en general, no significa que se desconozca al árbitro electoral, sino que se está haciendo uso del legítimo derecho al reclamo. Si existen razones probadas para ello, y se procede dentro del marco legal, guardando las más elementales normas de convivencia, el reclamo debe ser escuchado y atendido oportunamente. Los ciudadanos tenemos que velar porque las diferencias sean procesadas de forma civilizada y razonable.
fjvirtuoso@ucab.edu.ve

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LUIS JOSÉ UZCÁTEGUI, EL "MAGO" CAPRILES

Dos procesos psicológicos en la psiquis del venezolano permitieron resolver la encrucijada del miedo

Y se dio... Se ha convertido en arma secreta que va a utilizar la sociedad venezolana para hacer que Henrique Capriles gane las elecciones presidenciales. Es la forma como están venciendo el miedo. Sobre todo los más pobres, los que viven en zonas como el 23 de Enero, los empleados públicos, los aterrorizados. Es la salida como la mente -en épocas difíciles- resuelve problemas y "dolores".
Al crecerse Capriles como líder, tener imagen y mensajes propios que tocan el "alma" y activan la dimensión más automática del cerebro, el binomio se complementó. Al Chávez negativo, agresivo, ineficiente, farsante y atropellador se le suma el Capriles grato, joven, cariñoso, sincero, activo y gracias a la forma como solucionó el caso "Caldera" refuerza el mensaje de un líder concreto, seguro y confiable (algo vital en una contienda electoral).
Era una de las interrogantes más preocupantes. ¿Podría el candidato de la oposición con su mensaje mover a millones de pobladores y tendría recursos afectivos para hacerlo? Y lo logró... Esta conducta agregó valor a la confrontación que en gran parte le da sustento a la polarización e intención de voto, un Chávez populista, hábil con el verbo, regalador, repetitivo y dueño de los medios contra el Chávez del fracaso.
Dos procesos psicológicos que se mueven en la psiquis del venezolano permitieron resolver la encrucijada del miedo que genera las amenazas y chantajes del oficialismo: el silencio (voto castigo) y la ilusión. Lo cual determinarán los resultados favorables de la oposición el 7 de octubre. Además las emociones hicieron sinergia, los pueblos sabiamente generan un "antídoto" contra el miedo y para esto es necesario que broten ilusiones por alguien, por algo, por lo que dice, por lo que ofrece, por lo que hace.
Nació un nuevo líder. Activador de emociones, fuerzas imparables que llevan a la cúspide y también al infierno a los hombres y los pueblos. Se abre una nueva etapa en Venezuela con un próximo gobernante -un nuevo "Mago de las emociones"- que puede utilizar esta circunstancia (que no es eterna), para desarrollar e imponer en el país un componente de la educación moderna: enseñar, generar y activar conductas, ideas y emociones éticas y creadoras de capital social. Ya la época del "mago" destructor finalizó.
@LuisJUzcategui

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