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LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA
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sábado, 4 de julio de 2015

MAXIMILIANO DONAT, ANALISIS CIUDADANO DE LAS PRIMARIAS DE LOS POLARIZADOS MUD-PSUV

En primer lugar debemos entender que estos eventos de las primarias se desprenden del artículo 67 de la Constitución “Todos los ciudadanos y ciudadanas tienen el derecho de asociarse con fines políticos, mediante métodos democráticos de organización, funcionamiento y dirección. Sus organismos de dirección y sus candidatos o candidatas a cargos de elección popular serán seleccionados o seleccionadas en elecciones internas con la participación de sus integrantes. No se permitirá el financiamiento de las asociaciones con fines políticos con fondos provenientes del Estado………..”

Basado en ello nuestra primera observación a ambos polos partidistas es ¿por qué no se cumplen con los extremos de lo expresado en el art.67? esto en lo referente a las elecciones de sus representantes en elecciones internas y no en “consensos” .
Nuestra segunda observación como ciudadano es en lo referente al financiamiento proveniente de fondos del Estado, debemos aclarar que Estado son todas sus instituciones de servicio público incluyendo alcaldías y consejos comunales. A la luz de esto preguntamos ¿hubo alguna de las primarias de ambos polos que no haya usado fondos del Estado en sus elecciones primarias?
Veamos ahora los resultados de ambas primarias. En primer lugar la escogencia por elección de candidatos de la MUD, el promedio de la asistencia a ese evento fue de 8% del padrón electoral nacional. Recientemente hubo las primarias del PSUV donde este alcanzo el 15% del padrón electoral nacional.
El primer análisis ciudadano es el referente a la movilización, es indudable que con coacción o sin ella el PSUV demostró tener una maquinaria mas eficiente que la MUD.
En segundo lugar  ambas fuerzas polarizantes sumadas solo alcanzan un 23% de votos o electores provenientes de sus militantes, o si desean llamar voto duro.
En tercer lugar de lo anterior se desprende que somos un 73% de ciudadanos que no estamos polarizados y que buscamos una opción que llene nuestras expectativas.
Según las encuestas encontramos que el PSUV tendría un apoyo de un 25% para las parlamentarias y la MUD 40%, quedando 35% que no están de acuerdo con ninguno de los bandos polarizados.
De esta información ( que es cambiable en función de las estrategias de los factores involucrados) podemos observar que el PSUV logro movilizar un 60% de su apoyo según la encuesta mientras que la MUD solo movilizo un 20%. De esta lectura podemos deducir que el 40% de los posibles votantes del PSUV no están completamente convencidos por la propuesta de sus dirigencia, en el caso de la MUD es más grave un 80% de sus posibles electores no está convencido lo que implica que no tienen proyecto y que sus posibles electores lo harían solo por salir de “guatemala”……..pensando que no habrá “guatepeor”.
Finalmente podemos concluir que hay un terreno fértil donde podría anclar una opción con una propuesta creíble y que muestre una posibilidad de obtener resultados a muy corto plazo de los problemas más importantes del ciudadano como son la pérdida de los derechos económicos y la galopante inseguridad.

Maximiliano Donat
maximilianodonat@gmail.com
@maxidonat


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jueves, 6 de noviembre de 2014

EDUARDO GUZMÁN PÉREZ, ALGO ANDA PERO MUY MAL

“Cuando veas a tu enemigo cavando su tumba, no le quites la pala.” Lin Yu Tan
EDUARDO GUZMÁN PÉREZ
No se necesita ser politólogo, economista, analista  político-militar, ni  experto petrolero,  ni  uno de esos politiqueros   de oficio que van  día a día  como relleno a los programas de opinión de TV a hacer el papel del Dos Santos  brasilero haciendo pronósticos   del desastre de país en donde sufrimos  pero que  tenemos patria. 

Para presagiar  cual va a ser el destino final  de esta saga, tal como  evolucionan el proceso en  su segunda fase  terminal.  Que  por supuesto, se inicia una vez que el difunto parte extrañamente , y  antes de lo previsto, pero en su justo momento,  era el preciso,  hacia las regiones fantasmales del destino y de la nada,  luego de manejar el país  como lo hubiera hecho un brujo africano del siglo XIX , y deja su herencia  en manos del protempore procónsul cubano Nicolás Maduro, un país hecho trizas, convertido en  una porqueria.

Todo,  así como de repente,  les comienza en Julio  pasado con el inoportuno III Congreso del Psuv, un desastre. De inmediato  la de repente  e insolente carta del monje Giordani llamando inepto al jefe de  la tiara  de Miraflores; seguido del inesperado  jaque mate al rojito  zar Ramírez y su salida del cajero Automático de PDVSA. Aparejado del show de Carvajal en Aruba. 

Y  allí e comienza la metástasis, veamos: El extraño  asesinato  de la Pastora,  el jaque mate a Ramírez y su salida de su cajero automático, la maltrecha PDVSA. Y luego,  las órdenes impartidas desde  arriba al Ministro  Rodríguez Torre de desarmar los patrocinados paramilitares -colectivos de  la muerte ; la muerte inesperada de Odreman;  la prisión de los agentes del Cicpc, y la salida del jefe Sierralta del CICPC,  y,  la destitución  del Ministro  Rodríguez Torres,  

Y sigue el deslave imparable con la  desaguisada  colocación de la Almiranta ahora como policía  mayor . El nombramiento,  por fin y al fin, del Gral   Padrino  para Mindefensa   y también jefe del CEO. (¿?)  La  apurada designación  del  Gral.  Reverol  como comandante de la Guardia del Pueblo. 

Y  para apaciguar el hervor del caldo, un aumento de 45% del sueldo para los hombres de las escopetas y solo 15 % para los marginados pensionados. La extraña ausencia del Gral. Rodríguez Torres y del  lancero del Furrial el diputado- capitán  Cabello  en los actos de transmisión de mando. 

Evidencias  sin la menor duda de que algo anda muy mal  en el rebaño. Y lo más inaudito, fue como las bandas armadas paramilitares  –Colectivos- fuera de control del régimen  que actúan impunemente, chantajearon al procónsul y se colocaron  por sobre la Fuerza Armada y ahora actúan y ocupan espacios políticos, sociales y militares,  que por mandato constitucional,  son competencia  solo de la FAN. 

Podríamos  mal pensar también,  que ese sorpresivo incremento de los emolumentos  a los hombres del castro, apago el vaporon, por ahora,  debido  al estrepitoso fracaso de la política económica roja que nos llevó a la bancarrota fiscal  actual,  luego de malbaratar como lo que les dio la gana, la monstruosa suma de 1 billón 340 mil millones de dólares. Y  de ser los responsables  de la corrupción y de la   inflación más alta del mundo, 68 %, y, 240 % en alimentos, del absoluto desabastecimiento de alimentos y  de todo lo demás, y del crimen que azota    la sociedad.  

Todo este bodrio que ocurre en medio de un caos y anarquía   señala que la cosa no está como la venden, mientras repiten,  otra vez, entre engaño y mentira y mentira y engaño,  lo que el galáctico eterno decía: “Seremos una gran potencia” ¿De qué seremos potencia?. Vaya usted a saber.  

Alea jacta est

Jose Eduardo Guzman Perez 
guarauno2000@gmail.com
@guzmanperez1

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sábado, 13 de septiembre de 2014

SAÚL GODOY GÓMEZ, LA CRISIS DE LA OPOSICIÓN,

Se veía venir, los nubarrones estaban sobre el horizonte y este es un buen momento para resolverla, a las crisis no hay que tenerles miedo, se enfrentan y ya, lo que resulte es lo que conviene, pero dejar correr la arruga, hacerse el loco no ayuda a nadie, al contrario aumentan las presiones, se agrian las relaciones y se acumulan disgustos que pueden explotar en el momento menos conveniente.

Tal como yo lo veo lo que enfrentamos es una división en el seno de la MUD, hay dos grupos enfrentados, los socialistas y los de la derecha, hay dos maneras de ver lo que acaece en el país, y dos maneras de actuar.

Están por un lado los partidos que yo llamo tradicionales, Ad y Copey y sus variantes, Primero Justicia, un Nuevo Tiempo, el MAS, Avanzada Progresista y otros partidos de marcada tendencia socialista, y entre sus dirigentes destacan Ramos Allup, Julio Borges, Enrique Capriles, Omar Barboza, Roberto Enriques y otros.

Y en la otra esquina, se encuentran las organizaciones políticas Vente Venezuela, Voluntad Popular, Alianza Un Bravo Pueblo, Proyecto Venezuela y otros partidos que se identifican no tanto ideológicamente, como por la actitud de este grupo para enfrentar al régimen. Entre sus líderes se encuentran María Corina Machado, Leopoldo López, Antonio Ledezma, Diego Arria, entre otros.

La diferencia fundamental entre estos dos bandos, es que los socialistas tradicionales creen que hay las condiciones institucionales y de ley necesarias para ir a una contienda electoral con posibilidades de triunfo, y los Chicos de la Derecha creen que  esta dictadura debe salir ya, puesto que el país está arruinado y en puertas de un estallido social.

Los socialistas no han caracterizado al régimen como dictadura, lo han reconocido como legitimo, a pesar de que las pasadas elecciones presidenciales sus resultados fueron cuestionados, creen en una salida pacífica y están dispuestos a negociar y a llegar a términos con el chavismo, este grupo cree que hay garantías constitucionales suficientes como para seguir insistiendo en soluciones democráticas, por lo que han sido adversos a las protestas y acciones de calle que algunos sectores sociales como los estudiantes, han planteado para demostrar su descontento con el gobierno.

Los de la derecha, algunos de sus líderes están presos o perseguidos, le han exigido la renuncia al Presidente a quien consideran ilegitimo, creen que no hay condiciones mínimas para llevar a cabo un proceso electoral medianamente pulcro, piensan que la constitución ha sido desconocida por los factores que gobiernan, que están sometidos al tutelaje de un gobierno extranjero y que no hay democracia en el país, son los que han acompañado al pueblo en sus protestas.

Los socialistas para honrar su posición han tenido que aceptar al gobierno comunista como un igual, es decir, como si fuera democrático, respetuoso del estado de derecho y garante de la constitución, para poder mantener esta posición han tenido que aceptar una serie de situaciones criminales y de actos de gobierno de facto como si fueran normales, se han callado criticas y mirado al otro lado cuando el gobierno a violado las normas fundamentales, sobre todo en lo referente a Derechos Humanos.

Los de la derecha han tenido que sufrir persecuciones, cárcel, torturas por su actitud combativa y su política de “cero tolerancia” hacia las violaciones flagrantes de la constitución, no se han callado la boca ante el avance del totalitarismo en el país, han marcado distancia y se han diferenciado del gobierno.

Los socialistas esconden su cobardía y colaboracionismo detrás del pacifismo a ultranza, constantemente arguyen que prefieren la paz del esclavo que la lucha del hombre libre, prefieren la inmovilidad y proteger sus pequeñas parcelas de supuesta paz (a pesar de la masacre generalizada de ciudadanos en la calle en manos de la violencia),  de su esperanza de que algún día algo o alguien cambiará las circunstancias del país.

Los de la derecha saben que se juegan la vida en esta cruzada por el rescate del país, dan batalla a todo nivel y en cualquier oportunidad, sea esta política, social o cultural, aun no pueden hacerlo militarmente porque carecen de los medios, pero en el futuro parece inevitable. Los de la derecha saben que tienen que cambiar el destino del país, nadie va hacer por ellos lo que es su deber acometer.

Los socialistas sabotean las iniciativas de la derecha, quieren embozalarlos con convenios y contratos que favorecen sus salidas electorales, niegan la pavorosa dinámica de los cambios que vive en país, niegan cualquier otra solución a la crisis sino la negociación con el enemigo en los términos más humillantes, niegan la posibilidad de que la MUD pueda contar, en algún momento, con un brazo armado tal y como lo tiene la izquierda chavista, emularlos y decir como ellos: “somos un capitalismo pacifico pero armado”.

Los socialistas, por afinidad ideología con el socialismo del siglo XXI, creen que pueden lograr condiciones de convivencia con el gobierno, pretenden sobrevivir en servidumbre bajo el ala del chavismo y con la posibilidad que los financien mientras se mantengan “light”, y hasta puede que les dejen ganar ciertos cargos en las elecciones, para así justificar ante el mundo, que en Venezuela existe una democracia y que ellos, los socialistas, son la opción pues todavía pueden jugar el juego electoral.

Pero vamos al análisis de lo fundamental, los partidos socialistas están esperando un financiamiento de organizaciones extranjeras, muchas de ellas a las que están afiliados como partidos políticos, estas ayudas son tradicionales y legales en buena parte del mundo y responde al interés de afianzar los procesos democráticos y fomentar el conocimiento y formación ciudadana. 
Pero el gobierno castro-comunista de Maduro ve estas ayudas como contrarias a sus intereses hegemónicos y totalitarios, por lo que ha hecho que este financiamiento algo ilegal, pero aun así estos recursos percolan y llegan, buena parte de estos dineros se usan para financiar las campañas electorales.

Para acezar a estos recursos, los partidos afiliados a las organizaciones internacionales, deben presentar un plan con sus estrategias, el plan que han presentado los partidos socialistas ha sido el tradicional, aumentar su base electoral, una movilización de sus factores a regiones y pueblos en el interior del país, tener presencia en los barrios, una campaña puerta por puerta, es una estrategia que requiere de mucho tiempo y paciencia, de contar con un ambiente estable y sin sobresaltos, es decir de una normalidad que en nuestro país no existe.

Esta estrategia fue impuesta en el seno de la Mesa de la Unidad en forma de un pacto, para garantizarse ellos ese financiamiento, razón por la cual son tan reacios a aceptar cualquier movimiento que perturbe las aguas del escenario expresado en su plan, por eso es que La Salida fue y es rechazada como lo hicieron, incluso denunciándola como perversa y fracasada, por ello es que le retiraron el apoyo a Leopoldo López y lo dejaron solo, al final todo era aparentemente por dinero, por proteger unos cargos, por su sobrevivencia política, que no es malo, lo malo es su falta de transparencia.

Ante estas insalvables diferencias, políticas y morales, creo que una división de la MUD es hasta saludable, pues entonces los partidos tradicionales o socialistas, se darían cuenta que no tienen seguidores o que los que tienen son tan pocos, que estarían condenados a su desaparición, sus políticas y acciones los han alejado del pueblo, han vivido de los réditos obtenidos de ser parte de la unidad, el caudal de votos que alegan tener los consiguieron gracias a las tarjetas únicas, pero una vez que se separen van a caer en cuenta de la realidad, están solos.

En cambio los partidos de la derecha crecen continuamente, están levantando simpatías en el pueblo porque la gente descubre que es gente preocupada por sus problemas cotidianos, que les dan oportunidad para que se expresen, que no van a los pueblos, a las industrias, a los campos a predicar formulas de laboratorio ni el credo de una organización política infalible, sino a congregarlos para que resistan y se preparen para lo que viene.

La gente se da cuenta que para tener sensibilidad social no necesariamente hay que ser un socialista o un comunista, que ser de derechas no excluye la responsabilidad social, que el odio que predican los castro-comunistas del PSUV en contra del capitalismo, es no solo malsano, sino lleno de mentiras, lo que quieren es que sólo el estado sea el capitalista, y le dejan al pueblo la miseria del comunismo, pero el capitalismo no funciona así, es necesario que todos seamos parte del sistema productivo, que todos nos beneficiemos, que todos progresemos, en paz, en un estado de derecho, con justicia y donde se respete la propiedad privada.

El péndulo de la historia se mueve indetenible hacia la derecha, los comunistas pusieron a Venezuela a pasar hambre y con hambre no se va a ningún lado, dejemos que los partidos socialistas, los tradicionales se vayan y se den cuenta de su error, y cuando caigan en consciencia que lo que tienen son cascarones vacios, entones van a querer regresar a la unidad. –

Saul Godoy Gomez
saulgodoy@gmail.com
@godoy_saul

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jueves, 9 de enero de 2014

EMILIO NOUEL V., ES BARATO SER MALANDRO EN VENEZUELA

“La gente racional responde a estímulos: cuando resultamás costoso hacer algo, la gente tenderá a hacerlo menos;cuando resulta más fácil, económico o beneficioso, seinclinará a hacerlo con más frecuencia.” Tim Harford
Lo que conocemos como “Análisis económico del derecho”, hace ya unas cuantas décadas que viene siendo tema de estudios en los círculos académicos del mundo.

En dos platos, él considera a las leyes como estímulos para el cambio del comportamiento de los individuos y como instrumentos para el logro de los objetivos de las políticas públicas. Como se sabe, la economía suministra una teoría del comportamiento para pronosticar cómo responderán las personas ante las leyes que se ponen en vigencia.
Brillantes scholars, particularmente en el mundo anglosajón, han consagrado estudios acerca de diversos aspectos de la vida en sociedad, en los que están presentes cálculos racionales de costos que hacen los individuos. Posner, Coase y Calabresi, entre otros, han sido emblemáticos en esta materia. Uno de los campos que ha sido estudiado a la luz de esta disciplina es el de los delitos que sancionan los códigos penales, y hasta se habla de una “Teoría económica del delito y del castigo”.
Y el lector dirá a santo de qué viene esta breve introducción con tufo académico, cuando en el título estamos haciendo referencia a los costos de ser delincuente en nuestro país.  
Pues, mucho tiene que ver con el tema.
El despliegue -palabrita preferida del gobierno- inusitado del hampa en Venezuela en los últimos años ha sido enorme. Las cifras de asesinatos, atracos y robos han batido todos los récords. En los índices internacionales está entre los países más violentos del globo. No solo es uno de los países con mayor inflación y corrupción, es también de los primeros en homicidios, porcentualmente hablando.
El año 2012, murieron asesinados 24.700 venezolanos. Cifra escalofriante. En 1998, al arribar al gobierno Chávez, fueron 4.550, o sea, han sido quintuplicados. Haciendo un comparativo, en México, en 2013, asesinaron a  17.000 personas, y tiene una población que triplica la nuestra.
Este es un mal social que si bien no podrá ser erradicado totalmente, su reducción es posible con la instrumentación de políticas públicas integrales y  técnicamente eficaces. Y los verdaderos especialistas en la materia, tanto los nacionales como los extranjeros, las conocen bien.
Pero los que no parecen saber de ellas, son los que actualmente nos gobiernan. Sus desastrosos resultados están a la vista, y cada día vemos más muertes y pérdidas materiales. El fracaso es estruendoso.
Obviamente, estos resultados lamentables están directamente relacionados con el tema que encabeza estas líneas.
El precio de ser delincuente es definitivamente barato en Venezuela. En la valoración que hace el malandro venezolano de los riesgos que corre de ser atrapado y/o sancionado, le resulta estimulante y fácil delinquir.
En un país en donde la impunidad es moneda corriente, porque las leyes no imponen castigos severos, las autoridades son altamente ineficaces en la represión e instrucción de los expedientes, o los jueces son incompetentes o corruptos; o lo que es lo mismo, los costos de perpetrar delitos son bajos y/o los riesgos que corre el delincuente de ser metido en chirona lo son también, entonces el malandraje tendrá más incentivos.
Este cuadro caótico se refuerza cuando quienes están llamados a combatir el crimen lo hacen desde una perspectiva ideológica que ve al delincuente como una víctima de la sociedad capitalista y al derecho como una superestructura “burguesa”, lo cual conduce a una acción represiva blandengue, “comprensiva” y hasta permisiva de cara a los maleantes.
Mientras ésas sean las acciones y la tónica del gobierno venezolano, el hampa seguirá por la libre y la matazón que hoy enluta muchos hogares no cesará.
Es barato ser malandro en Venezuela. Los que mataron a la actriz Mónica Spear en días pasados, lo saben.

emilio.nouel@gmail.com

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miércoles, 20 de noviembre de 2013

JOSE PONS BRIÑEZ, ANALISIS SOBRE LA INSEGURIDAD EN MARACAIBO

La inseguridad ciudadana atenta contra las condiciones básicas que permiten la convivencia pacífica en la sociedad y pone en peligro o lesiona derechos fundamentales tales como la calidad de vida, el bienestar, la salud, la realización de la persona y el ejercicio de sus derechos y libertades democráticas.

La necesidad y finalidad de realizar un diagnóstico de la variable “sensación de inseguridad” y del “hecho real de la inseguridad” social en la ciudadanía tiene el propósito de ofrecer algunos elementos que contribuyan a explicar qué factores inciden en la real inseguridad que enfrentan las personas frente al delito y qué efectos producen en nuestra ciudad sobre la vida ciudadana.

El presente artículo recoge los resultados de una investigación que tuvo como objetivo identificar la sensación de inseguridad de una muestra de la población del municipio Maracaibo. Se utilizó una metodología que proviene de estudios serios e investigaciones que nos permiten entender que algo pasa en esta ciudad y las promesas de un gobierno regional, que inicia su trabajo sin entender bien estos conceptos.

Quedando la muestra conformada por 1.852 personas, de las cuales 952 manifestaron ser no victimizadas y 900 victimizadas (Funrale 2013). Los resultados arrojaron que en ambos grupos hay presencia de sensación de inseguridad o de haber sido víctimas de la delincuencia reinante en esta ciudad.

Encontrándose diferencias estadísticamente significativos en relación a que existe mayor sensación de inseguridad en la población que ha sido víctima de algún delito, racionalmente esto sería lo más común. Pero el fenómeno social va mas allá de lo que aparentemente arrojan los estudios, la Inseguridad se está manifestando dentro del conjunto general del país, como región y fronteriza se ahonda más en la desesperación y en el hecho real del fenómeno.

Hoy por hoy, esta área como torpeza política a nuestro parecer, es que la administración de los Cóndores se otorgaron su solución, sin entender lo más básico: ES UN PRONBLEMA NACIONAL de varias aristas hoy incontroladas por las instancias de gobierno.  Lo cual nos lleva al entendimiento que este flagelo, con esta administración y el manejo de la misma no nos llevara a ninguna parte. Recientemente en los días de la Feria de la Chinita, oriundos y visitantes, lograron evidenciar los verdaderos niveles de violencia, criminalidad e inseguridad en la ciudad de Maracaibo

Si bien son varias razones como el incremento de las tasas de incidencia delictiva, crecimiento en el porcentaje de delitos que se cometen con uso de violencia; proliferación de armas de fuego, mayor difusión de casos específicos de delitos (Briceño, 2007) entre muchas otras, han contribuido a que la inseguridad se haya convertido en una de las preocupaciones centrales de nuestra ciudad.

Otros señalan con gran acierto que  la impunidad, la complicidad, la corrupción y en el actual estado en el manejo de los recursos humanos en las policías de nuestro País. Lo que le corresponde a nuestra ciudad y nuestra región es estimular las acertadas formas de gerenciar los RRHH de nuestras policías y engranar con el nivel nacional la intervención en el flujograma racional de la seguridad en nuestro país, todo lo demás es cuento de camino.

@joseponsb
joseponschene@hotmail.com

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miércoles, 13 de noviembre de 2013

JESÚS ELORZA, DOÑO BÁRBARO

El hijo de un dirigente deportivo le pide a su padre, que lo ayude en su tarea escolar sobre la obra literaria de Rómulo Gallegos. De inmediato, vienen a la memoria los recuerdos de la época de estudiante en la clase de Castellano y Literatura. Pobre Negro, Cantaclaro, Sobre la misma tierra, la Trepadora comienzan a recorrer el camino de los recuerdos en la mente del padre y con el orgullo a millón, respalda la petición de su hijo.

- ¿Cuál es la tarea que te asignaron?

Analizar una de sus novelas y aplicarlas a un contexto actual.

Como el padre en esos días estaba participando de las discusiones sobre las elecciones del Comité Olímpico Venezolano, decidió,  contextualizar esa situación con el trabajo de investigación que le habían asignado a su hijo.

Creo, le dijo a su hijo,  que debemos basarnos en su novela más exitosa “Doña Bárbara” por cuanto en ella está plenamente representada aquella Venezuela cruel, insensible por la corrupción, traición, despotismo, falta de libertad, latifundismo e injusticia y brujería; aunque en el melodrama se muestra que en la realidad existía también una raza buena que ama, sufre y espera para luchar contra la dictadura desenfrenada de aquel entonces, gente representada por Santos Luzardo. En su novela, Gallegos nos plantea, de la manera más clara posible, una solución al caudillismo. Fenómeno político que consiste en  la llegada en cada país de líderes carismáticos, cuya forma de acceder al poder y llegar al gobierno estaba basada en mecanismos informales y difusos de reconocimiento del liderazgo por parte de las multitudes, que depositaban en "el caudillo" la expresión de los intereses del conjunto y la capacidad para resolver los problemas comunes.

Hoy en día, esta historia caudillesca se refleja en el olimpismo venezolano cuando un dirigente frustrado, porque, nunca, en su vida profesional, pudo alcanzar la presidencia de una federación deportiva. Sin embargo,  por conveniencias política-partidista llega a la jefatura del Instituto Nacional de Deporte y posteriormente es nombrado Viceministro.

Con esa alta investidura, descarga  todo odio y violencia centralizadora contra el sector deportivo federado para obligarlos a que modifiquen los estatutos del Comité Olímpico Venezolano y hacer permisible que un funcionario de gobierno pudiese ser miembro del comité ejecutivo de esa organización.

Con el cerco de persecución y amenazas, logró su cometido y acto seguido fue electo presidente del COV. Transformó de esa manera al movimiento olímpico en su feudo personal…o La Hacienda del Miedo como diría Gallegos. Algunos dirigentes se transformaron en los nuevos Juan Primito, Mister Danger o Pernalete para servir de cómplices al caudillo olímpico. Otros pasan a ocupar el papel de Balbino Paiva o Melquíades Gamarra al transformarse en los testaferros del amo. El símbolo del arribismo, quedó representado en el nuevo Mujiquita que colocaba su inteligencia al servicio de justificar las tropelías del caudillo. Su triste papel es el de maquillar todos los atropellos del caudillo y servir de jefe de campaña en los procesos electorales para que no lo dejen por fuera. También hay sus Mariselas que son echadas al abandono después de haber sido utilizadas.

En fin, hijo mío, creo, que si la dirigencia deportiva logra romper ese círculo de terror impuesto por la barbarie de los representantes de la falsa y mal llamada revolución del siglo XXI, surgirán cientos o quizás miles de Santos Luzardo que levantaran las banderas de la Democracia y la Libertad.

Papá, con todo lo que me has dicho, no me queda ninguna duda para titular mi trabajo como “Doño Bárbaro” y de inmediato incorporarme con mis amigos a la práctica deportiva y organizar los comités de lucha y resistencia para logar un movimiento olímpico de libertades democráticas….gracias por la orientación que me diste. No esperaba menos.

Jesus Elorza Garrido

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lunes, 16 de septiembre de 2013

INVITACION DE LA FUNDACION DE ESTUDIOS POLITICOS "RAUL LEONI" ANALISIS DEL RETIRO DE VENEZUELA DE LA CIDH

MARTES 17 DE SEPTIEMBRE A LAS 5 PM.


Enviado a nuestros correos por 
Jose G Revanales 

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domingo, 25 de agosto de 2013

CARLOS PAGNI, EL GOLPE EN LAS URNAS, EL ANALISIS, FUENTE LA NACION DE ARGENTINA

Cristina Kirchner dinamitó ayer el principio sobre el cual, en los últimos dos años, asentó sus iniciativas más relevantes. La idea de que ninguna posición pública merece respeto si no está convalidada por los votos.

En el segundo discurso posterior a las primarias del domingo pasado, la Presidenta explicó que quienes ganaron representan meros intereses. Sólo el Gobierno expresa la voluntad popular. Aun cuando pierde las elecciones.

La Presidenta propuso la clasificación habitual. De un lado está el oficialismo, es decir, la democracia. Del otro, los poderes fácticos. El cuadro no se modifica aunque los votantes cambien de preferencia. Si el que gana una elección no pertenece al Frente para la Victoria, seguirá siendo un delegado de "los dueños de la pelota". Un "suplente". Aunque se vuelva minoritario, el kirchnerismo seguirá siendo la voz del pueblo.

Esta concepción se sostiene en un axioma que la señora de Kirchner volvió a exponer ayer: los que no votan a sus candidatos son personas confundidas que advertirán el error cuando ya no haya remedio. En sus palabras: "La gente no tiene la culpa tampoco. Cuando se dan cuenta después, siempre es tarde. Se dieron cuenta cuando perdieron el laburo, cuando les bajaron el sueldo, pero ya es tarde".

Con estos argumentos, la Presidenta cruzó una delgada línea roja. Después de haber avanzado sobre los medios y sobre la Justicia con la bandera de la "democratización", postula que sólo existe un poder democrático: el de ella. 

No debería sorprender. En el año 2007, su llorado Hugo Chávez reconoció su derrota en un plebiscito diciendo que la de sus rivales había sido "una victoria de mierda". Y en 1973, muchos de sus actuales admiradores y funcionarios convalidaron la insurgencia de Montoneros contra Juan Perón, que venía de obtener el 61,85% de los votos. El asesinato de José Ignacio Rucci fue la manifestación más escandalosa de esa soberbia armada.

Aunque el oficialismo perdió votos en muchos distritos, la Presidenta aludía ayer a la victoria de Sergio Massa, a quien presentó como un títere de los industriales, los sindicatos y los bancos. Mencionó en especial a Jorge Brito, reconocido amigo de Massa, que se hizo célebre en WikiLeaks como "el banquero de Néstor". Más tarde, vía Twitter, explicó que el intendente prepara un "Plan Duhalde II. Con carita más joven. Si hasta tiene su «chiche». Yo me acuerdo. Era Senadora".

Corolario: Cristina Kirchner enhebró ayer insinuaciones y razonamientos para advertir que cualquiera que le gane las elecciones está dando, en realidad, un golpe, como el que Duhalde habría protagonizado en 2001 contra Fernando de la Rúa.

Esta presentación de los hechos profundiza alegatos más antiguos. Igual que cuando el sector agropecuario protestó contra las retenciones; igual que cuando Julio Cobos votó no positivo; igual que cuando los medios recurrieron a la Justicia para reclamar por sus derechos; e igual que cuando la Justicia reconoció los derechos de los medios, el Gobierno se presenta como víctima de un movimiento destituyente. La novedad es que ahora ese proceso lo lleva adelante el electorado en comicios impecables.

Además de estar viciado por el mesianismo, el guión de la Presidenta peca de inverosímil. Se podría polemizar sobre la densidad democrática de candidaturas que se sostienen sólo en la exposición mediática y en millonarias campañas de marketing. Pero Massa representa a un grupo de intendentes y sindicalistas que hasta anteayer formaban parte del Frente para la Victoria. Y ganó en un electorado que en las últimas elecciones votó por Cristina Kirchner.

Es evidente que muchos gremialistas, industriales y banqueros prefieren que triunfe Massa y no el Gobierno. Ese fenómeno debería interpelar a la Presidenta sobre la dificultad para convalidar su agenda ante segmentos muy importantes de la sociedad, que son cruciales en su arquitectura de poder. Por dar un ejemplo: el senador Marcelo Fuentes, abanderado de la "democratización" de la Justicia, salió tercero en Villa La Angostura, donde vive y todos lo conocen. Inexplicable victoria de los dueños de la pelota.

Sería incorrecto menospreciar las deformaciones conceptuales y políticas de la visión presidencial. La descalificación de un triunfo electoral ajeno vuelve más enigmática la oferta del general César Milani de convertir al Ejército en un engranaje del "proyecto nacional y popular".

Otra novedad relevante es que Cristina Kirchner no está dispuesta a brindar a sus propios seguidores una estrategia distinta ante una escenario que ha mutado. Los demacrados gobernadores que concurrieron a Tecnópolis con la expectativa de participar de una discusión política regresaron a sus provincias con la denuncia de un complot ya remanido y, para justificar el viaje, la llave de una camioneta.

La Presidenta, que ya se había encapsulado respecto de quienes no piensan como ella, ahora se aísla de quienes la sostienen. La derrota desató una divergencia con dirigentes que ignoran adónde los están llevando. Omar Viviani declaró ayer que la CGT oficial estará con el que gane las elecciones. Y el ex intendente de José C. Paz Mario Ishii se desahogó en una entrevista con el diario Ámbito Financiero que tal vez sea el preludio de un acuerdo inminente con Massa.

Para Ishii, que fue una pieza clave del entramado oficialista en el conurbano, "el problema fue darle el manejo de la campaña a La Cámpora, porque esos pibes nunca hicieron una elección". Otros responsables de la derrota fueron, según este caudillejo, "el jefe de Gabinete, la Casa Rosada, los ministros, todos los que dicen lo que hay que hacer, pero después no saben qué es lo que pasa porque nunca bajan al territorio".

Ishii se queja de un método de trabajo que es la derivación inexorable de una interpretación cesarista del liderazgo. La explicó una vez Gabriel Mariotto: "La única titular de los votos es la Presidenta". Los intendentes, los gobernadores, el partido, son aleatorios. Sólo se los tiene en cuenta si los votos no aparecen. Por ejemplo, desde el domingo la señora de Kirchner culpa a Julio De Vido porque el dinero derramado no rindió lo prometido.

Los resultados del domingo demuestran que muchos dirigentes despegaron del Gobierno al presentir una derrota. La diferencia entre los votos obtenidos por Massa y los que sacó la lista de diputados provinciales del kirchnerismo en el sur del Gran Buenos Aires no se explica sin un voluminoso corte de boleta preparado por intendentes oficialistas. Ese tijeretazo puede ser el anticipo de un corrimiento mayor, movilizado por el temor a que no sólo Francisco de Narváez sino también Martín Insaurralde obtenga menos votos en octubre que en las primarias.

La arenga de Tecnópolis desafió, además, las reglas del marketing. Los gurúes Martín Mercado y Carlos "Pucho" Mentasti habían recomendado a la Presidenta no referirse a Massa durante toda la campaña. Pero el amor es más fuerte. El acto de ayer fue contra Insaurralde.

La autoridad de Cristina Kirchner sobre el PJ está siendo amenazada. Además de desconfianza en la estrategia electoral, muchos gobernadores pagan el costo de una política económica agotada. El rechazo que se verificó en Mendoza, San Juan, Catamarca, La Rioja, Neuquén y Chubut a las boletas del oficialismo es el castigo a un programa que asfixia a las economías regionales. ¿Cuánto más durará la mansedumbre de los gobernadores afectados?

Massa pretende expresar ese fastidio: ya pidió la cabeza de Moreno. Ha sido en vano. La Afsca, que no dictaminó sobre ninguno de los expedientes de adecuación a la ley de medios que están en trámite -Supercanal, Telefé, Telecentro, etcétera-, se reunirá mañana para regularizar la FM que opera Moreno en el Mercado Central. Otro homenaje del derrotado Sabbatella a la pluralidad de voces.

El discurso de ayer de la Presidenta tiene una víctima principal: Daniel Scioli. Si el gobernador suponía que, a cambio de su abnegación proselitista, la señora de Kirchner reorientaría su gobierno y ayudaría a que su candidatura presidencial fuera más competitiva, deberá revisar ese prejuicio. Ella parece haber dictaminado que su derrota es irreversible, de modo que sería una quimera ceder identidad a la espera de votos que tal vez no vengan. Cristina Kirchner avisó ayer que se irá pareciendo cada vez más a sí misma. O, lo que es lo mismo, adelantó que llevará a su partido y al país hacia una nueva turbulencia.

http://www.lanacion.com.ar/1610815-el-golpe-de-las-urnas

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viernes, 28 de septiembre de 2012

BORIS MUÑOZ, ANALISIS: HASTA AHORA LA SUERTE DE HENRIQUE CAPRILES ESTA A SU LADO

Pocos minutos después fuimos detenidos en un puesto de control de la Guardia Nacional. Hombres con rostros duros, uniformes de verde oliva y armas largas y pistolas, rodearon el microbús. Un sargento de 1.90 de altura y porte temible, tocó violentamente la ventana. Adentro hubo un tenso silencio. Capriles Radonski se levantó de su asiento en el fondo extendiéndole la mano. El hombre lo rechazó mandándole con otro gesto imperioso a volver a sentarse. Era lógico pensar que ordenaría una “inspección exhaustiva” para boicotear el tour. El militar le habló directamente al candidato: “Óigame bien”, pronunció en un tono casi de advertencia. “Tiene que ganar estas elecciones. Lo que estamos viviendo no puede seguir. Las Fuerzas Armadas mantienen su compromiso con la democracia. Así que siga adelante y gane las elecciones…”. El discurso del militar no duró más de 30 segundos. Con la misma intensidad que había entrado salió ordenando a la caravana seguir su camino. Nadie habló del asunto, salvo alguien que dijo que esa clase de situaciones se presentaban con frecuencia con los empleados públicos.
Un bongo remonta el Orinoco. De pie en la proa, sujetando el amarre mientras la pequeña embarcación se abre paso por el ancho río, va Henrique Capriles Radonski, rival de Chávez en las elecciones presidenciales del próximo 7 de octubre, y, para muchos de quienes lo esperan en la orilla, el próximo presidente de Venezuela.
A medida que la proa enfila hacia el puerto de la Arenosa y el encuentro con sus conciudadanos se hace inminente, el candidato saluda, derrocha sonrisas y regala besos que son atajados en el aire por jóvenes mujeres al borde del desmayo.
Son las 10.30 de la mañana en Caicara del Orinoco. A pesar de su lugar en la historia patria, el pueblo no es gran cosa. Después de muchos años y muchos gobiernos sigue teniendo cierto aire de abandono. Algunas de sus calles aun son de tierra pisada y cuando llueve se inundan dejando inmensos charcos de aguas mohosas por los que pasean perros famélicos de mirada arrepentida. Pero en una campaña electoral como la venezolana, Caicara tiene una connotación especial. Después de Ciudad Bolívar, antigua Angostura, Caicara del Orinoco fue el pueblo más visitado por el Libertador durante la gesta de Independencia entre 1811 y 1824.
Capriles Radonski salta ágilmente de la nave y un instante después se encuentra encaramado en un diminuto templete, mientras a sus pies una compacta pero ardorosa multitud lo aclama con gritos eufóricos. Muchos intentan hacerle llegar papeles solicitando su ayuda. Otros simplemente lo escuchan bajo elegantes sombrillas que los protegen del implacable sol de la zona tórrida. “Chávez se acabó”, dice un antiguo militante del histórico partido Acción Democrática. He escuchado expresiones muy parecidas durante las giras en días recientes, pero ninguna tan categórica.
Quizás es muy temprano para anunciar una muerte política del hombre fuerte de la revolución bolivariana. Chávez siempre ha sido un peso pesado de las campañas y sigue punteando en los sondeos. Capriles Radonski, sin embargo, lo ha sorprendido, moviéndose con la agilidad de un peso ligero en el ring electoral y acercándosele día a día en una campaña sin tregua haciendo posible para la oposición venezolana la esperanza de ganar el 7 de octubre. Ese es su principal reto como candidato. El segundo no es menor: si pierde, debe perder ganando. Es decir, debe ofrecer un resultado tan cerrado como para convertirse en líder indiscutido de la oposición y, al mismo tiempo, en la paradójica opción natural para suceder a Chávez ante su virtual ausencia del escenario político.
En el templete, Andrés Velásquez, un diminuto pero infatigable político y actual candidato a la gobernación del estado, recuerda los problemas que sufre Caicara: centros educativos en la ruina, cortes de luz y agua en el estado de mayor generación hidroeléctrica y con las mayores reservas del vital líquido del país, criminalidad sin freno.
Un minuto después se inicia una asamblea ciudadana en la que los vecinos plantean sus agonías. Edgar, el sindicalista, invita al candidato a comprometerse con la recuperación de las empresas básicas –siderúrgica y de producción eléctrica–, mayores fuentes de trabajo de la zona. Hay indígenas que depositan en él sus esperanzas en un idioma de sonidos dulces pero incomprensibles a mis oídos. Una maestra jubilada habla por las madres del pueblo que en lo que va de año han perdido ya 17 hijos asesinados. Otra mujer le recuerda que no debe prolongar su soltería y ofrece presentarle a su hija soltera en edad de merecer.
Capriles Radonski escucha en silencio y anota todo lo que puede en un cuaderno. Luego toma el micrófono y otea el mar de rostros, banderas y pancartas. “Buenos días a todos. Dios bendiga a Caicara del Orinoco”. Y uno a uno, de un modo sistemático, responde a los planteamientos expuestos. Más adelante desmiente la campaña del gobierno según la cual si llegara a ser presidente eliminaría las misiones, populares programas sociales creados por Hugo Chávez. “Las misiones son del pueblo. El gobierno tiene otra misión. La misión miedo para que ustedes no voten por un país mejor”. A mi lado se encuentra Jesús Urbina, un hombre de piel curtida quien también lleva una camiseta de AD. “¿Es usted adeco, porque según el dicho, “adeco es adeco hasta que se muere!”, lo sonsaco. “Soy Caprilero”, dice acuñando un neologismo, “Me gusta lo que este muchacho ofrece para arreglar la inseguridad. Hay demasiada violencia en este pueblito”.
El líder los anima a dejar atrás lo que llama 14 años de mal gobierno y adoptar el progreso con el que él dice soñar. Son las 11 y el acto está por terminar. Un hombre grita: “!Por un presidente que no hable tanta paja, carajo!”.
Capriles Radonski busca abrirse paso entre el corazón de la masa pero es casi imposible. Por fin, los muchachones que lo resguardan logran arrancarlo a la turba y llevarlo hasta el microbús que lo transportará el resto del día por el noroeste del enorme estado Bolívar. Van 42 días de campaña en los que Capriles Radonski ya ha dado una vuelta al país visitando 133 pueblos. Pero cuando estas líneas sean publicadas serán más de 200 o quizás 300 y el candidato habrá ya dado tres vueltas al país.
La evolución de HCR
El autobus del progreso
Las opiniones sobre Capriles Radonski están lejos de ser universales, pero nadie pone en duda que es un político de raza. Hace un año en las filas opositoras pocos apostaban por él. Gracias a su enérgica campaña hoy es un líder nacional. En realidad, Capriles Radonski no dejó nada al azar en su ruta hacia la candidatura presidencial. Mientras la oposición venezolana se desgarraba en luchas internas, él se apartó de la polémica. Durante cuatro años recorrió intensivamente el estado Miranda, del cual fue electo gobernador en 2008, dedicándose a profundizar programas educativos, de salud y deportivos para un estado densamente poblado, que alberga desde municipios de clase alta hasta enormes barrios y zonas rurales, con grandes necesidades de servicios y obras públicas. El relativo éxito obtenido lo convirtió en una referencia de gestión eficaz.
Cuando lo entrevisté hace un año para un reportaje en esta misma revista, me dijo que Chávez había abandonado la calle mientras él había recorrido cada pueblo de Miranda. Su oportunidad de oro cayó del cielo en forma de un diluvio que asoló buena parte de Miranda –en particular sus zonas costeras- durante la temporada de lluvias de 2010. Capriles Radonski se dedicó a atender la emergencia ante la lenta respuesta del gobierno nacional. Hace pocas semanas al preguntarle por su gestión de gobernador, recordó el episodio: “El presidente vino a aparecer en Barlovento –la población más afectada por las inundaciones– cuando llevaba 15 días bajo las aguas y solo para tomarse unas fotos. Yo estuve allí desde el día uno hasta que solucionamos la emergencia”.
Durante años quienes se oponen a Chávez han enfocado sus ataques en temas ideológicos o políticos, como el estilo autocrático, el enorme control institucional que ejerce, sus relaciones con gobiernos dictatoriales o la exacerbada corrupción en su mandato. Capriles Radonski evadió con disciplina estos asuntos para criticar la ineficiencia del gobierno y, al mismo tiempo, promover una oferta social para todos los venezolanos sin distinción ideológica y partidaria. Era una fórmula en la que nadie creía porque evitaba dar una pelea por principios democráticos que han sido la bandera opositora. Sin embargo, funcionó y lo llevó a triunfar de manera arrolladora en las elecciones primarias de la oposición en febrero pasado.
Cuando se indaga sobre el pasado del Capriles Radonski antes de la política, no se encuentran hazañas personales al estilo de la conquista de alguna cumbre o épicas estudiantiles contra un poder establecido. Pero nadie deja de mencionar su implacable tenacidad y disciplina como el principal resorte de su éxito en la política.
“Era normal en todo, salvo en su acentuado interés por el rugby…y la política”, dice un compañero suyo en la Unidad Educativa El Peñón, un reconocido colegio el este de Caracas. “Siempre estaba pendiente de lo que decían los periódicos. Lo obsesionaban. Ahora me llama la atención también su perseverancia. Cuando a Henrique se le metía algo en la cabeza… siempre terminaba pasando algo. ¿Qué dé un ejemplo de su carácter? Durante el bachillerato Henrique era un gordito del que muchos se burlaban y quien no tenía mayor éxito entre las chicas, pero durante unas vacaciones se puso a trotar y trotó tanto que cuando regresamos a clases se había transformado en el flaco que es hoy”.
Algo parecido sucedió con sus estudios universitarios. Comenzó en la Facultad de Derecho en la Universidad Santa María, un centro de enseñanza muy desprestigiado en aquellos años por haber graduado piratamente a la amante del Presidente de la República de turno. Capriles Radonski me confirmó que se había esforzado para cambiarse a la Universidad Católica Andrés Bello, donde se tituló de abogado, para evitar ser asociado con la mala fama de la Santa María. “Para que veas como son las cosas. En 2007 volví a la Santa María como profesor de Derecho Constitucional y me gustó mucho la experiencia”, me contó en un paréntesis de la gira del estado Vargas.
Una noche, poco antes del viaje a Bolívar, fui a comer chino con un compañero de sus inicios en la política. Al preguntarle sobre las virtudes de Capriles Radonski, mencionó tres: “Primero, aunque parece muy terco reconoce cuando está equivocado y cambia de curso. Segundo, sabe trabajar en equipo delegando responsabilidades. Tercero, es muy leal con sus amigos y trabajadores”. Le pedí que mencionara el defecto que más sobresalía. Se encogió de hombros y me dijo: “Uno quisiera que fuera más ilustrado”. También lo retrató como alguien muy leal y que sabe compensar con perspicacia sus debilidades. “Una vez debía estar en un debate televisado por la alcaldía de Baruta. Henrique no era ducho ante las cámaras y se suponía que la alcaldesa, una consumada actriz de telenovelas, lo arroparía sin ningún esfuerzo. Cuando se inició el debate, la actriz lanzó un speech agresivo y dramático. Pero cada vez que decía algo Henrique en vez de responder discutiendo le sacaba un cartel mostrando en cifras las fallas de gestión y los problemas del municipio. Funcionó. Fue así como ganó el debate y poco después la alcaldía. Típico de David contra Goliath”.
En cambio, cuando se le pregunta a otros políticos sobre Henrique Capriles Radonski, lo primero que comentan es su suerte, pues ha ganado cada una de las 4 elecciones en que ha competido. ¿Es suerte o destino?
El mismo Capriles Radonski me comentó que su familia no lo influyó a la hora de elegir la carrera política. “En mi casa la política no era un tema de discusión. Mi madre se compadeció de mí cuando le dije que a los 18 años me inscribiría en un partido político, algo que no hice, por cierto. Pero seguí el ejemplo de mi primo Armando Capriles, “el pelón”, quien fue diputado del antiguo Congreso de la República y me llevó a trabajar con él. Desde que tengo memoria la política es lo que más me ha interesado. Con el tiempo he comprendido que soy un servidor. A través de la política puedo mejorar la vida de muchas personas. Y esa es mi pasión”.
Sin embargo, hay en su biografía más pedigrí político del que él admite. Otro familiar, Miguel Angel Capriles, fue un poderoso editor y amasó una inmensa fortuna con los populares periódicos y revistas que publicaba su emporio periodístico, La Cadena Capriles, que sigue siendo hoy una de las mayores influencias en la opinión en Venezuela. Miguel Angel Capriles fue un personaje instrumental de la lucha democrática durante la dictadura de Pérez Jiménez y, luego de la caída del tirano, llegó al Congreso como senador.
¿Quién es?
Poco a poco ha ido creciendo el apoyo popular
Cualquiera que repare en los dos apellidos del candidato notará que se trata de apellidos judíos. Los Capriles eran sefardíes que migraron a América desde Holanda en el siglo XVIII y se asentaron en Curazao antes de diseminarse por América Latina. Los abuelos maternos Radonski Bochenek llegaron a Venezuela en 1947. Eran sobrevivientes del Ghetto de Varsovia y el Holocausto, donde perdieron a sus padres y muchos familiares. Cuando llegaron a Venezuela, el abuelo Radonski prosperó como exhibidor de películas hasta construir uno de los principales circuitos cinematográficos del país. Mientras tanto, los Capriles eran también prósperos empresarios, por lo cual Henrique Capriles Radonski creció en una familia acomodada.
Chávez lo descalifica con la menor excusa. El insulto predilecto es llamarlo majunche, lo que en argot venezolano quiere decir poca cosa, mediocre o donnadie. También lo llama burgués por su riqueza familiar. No conforme con eso injuria sus raíces judías diciéndole cerdo, sinónimo de “marrano”, término utilizado para ofender a los judíos conversos. Uno de los momentos curiosos de la campaña presidencial fue a principios de agosto cuando, durante una virulenta agresión verbal, el presidente, además de burgués, cerdo y fascista, le dijo nazi. Capriles Radonski respondió que él no caería en descalificaciones personales. Chávez –aclaró, no tenía idea de lo que eran el nazismo, mientras que él lo sabía muy bien porque sus bisabuelos Radonski habían sido asesinados por los nazis.
Chávez y sus voceros suelen sacarle en cara constantemente su supuesta participación en el hostigamiento a la embajada cubana durante el golpe contra Chávez el 11 de abril de 2002. Tiempo después de esos hechos, el embajador Germán Sánchez Otero, en representación de su país, instigó un juicio contra Capriles Radonski por haber supuestamente violado la soberanía territorial cubana al entrar furtivamente en la sede diplomática. En aquel momento, el actual candidato opositor era alcalde de Baruta, el municipio donde se encuentra la misión cubana. En efecto, la casa fue asediada por una turba enardecida que quería entrar por la fuerza y que cortó el suministro de luz y agua. En efecto, Capriles Radonski entró por el muro usando una escalera improvisada. Capriles Radonski alegó que él había sido llamado por el embajador para que como máxima autoridad local atendiera la emergencia. Esta versión es la que tiene más sentido. Incluso un video tomado en el lugar aquel día (y que ha circulado recientemente) muestra al embajador cubano dándole la bienvenida como mediador y pidiéndole que garantizara la seguridad de la embajada a lo que Capriles Radonski se comprometió. Incluso en el video registra una llamada del embajador de Noruega a Sánchez Otero para ofrecer sus buenos oficios. El cubano le contesta que la situación ya está en vías de solucionarse gracias a la intervención del alcalde. En marzo de 2004 fue ordenado un auto de detención contra Capriles Radonski, quien se entregó a principios de abril y pasó 4 meses detenido sin cargos y en abierta violación del derecho a seguir en libertad mientras no se comprobara su culpabilidad. Simplemente un fiscal pidió su detención y un juez la ordenó. En su caso, las cosas sucedieron al revés de lo normal: fue juzgado después de pasar por la cárcel.
La prohibida
Una semana antes de viajar a Bolívar, acompañé al candidato a una gira de su campaña pueblo por pueblo en el estado Vargas, hasta ahora un tradicional bastión del chavismo. La estrategia general de la campaña de Capriles Radonski es llevar al extremo el roce personal del candidato visitando tantos pueblos como sea posible, especialmente aquellos que Chávez no ha visitado o lleva mucho tiempo sin visitar. La idea es aprovechar la ventaja relativa de su movilidad frente a un Chávez al que le es imposible sobrellevar el paso maratónico y casi suicida de su rival. Pero quien subestime a Chávez comete un serio error. Cuenta con una maquinaria partidista engranada, enormes recursos del Estado venezolano, una plataforma de medios de comunicación y su propio talento de líder carismático corrido en siete plazas, sin contar que no ha dejado de estar en campaña ni un segundo en los últimos 14 años.
Era una mañana fresca en el Junquito, un pueblo de agricultores, famoso por dulces de conserva y su chicharrón de cerdo, donde los caraqueños hacen turismo de fin de semana. En todo el camino vi gente que salía a las calles a festejar la llegada del candidato. Los seguidores de Capriles Radonski llenaron las calles gritando consignas y portando pancartas y afiches, mientras los vendedores ambulantes promocionaban la sensación del momento: una gorra de beisbol con los colores de la bandera venezolana a la que llamaban “la prohibida”, puesto que las autoridades electorales decían que violaba la norma de no hacer proselitismo con símbolos patrios.
Frente a un restaurant de fritangas, le pregunté a dos mujeres que portaban carteles que rezaban Hay un Camino, por qué estaban con Capriles Radonski. Carolina Romero, vecina de la zona, me dijo que desde que Chávez llegó al poder el kilo de queso había subido 700 por ciento de precio. Luego me pidió que contemplara a mi alrededor. “El Junquito era uno de los pueblos más hermosos y tranquilos del país”, me explicó. “Hoy matan gente todos los días. Hay violencia porque el pueblo sigue el ejemplo de Chávez, quien usa un lenguaje violento. La economía se ha empobrecido porque Chávez ataca por el cuello a los empresarios y los ahoga. Fui chavista los primeros cuatro años de su gobierno, hasta que me di cuenta de que Chávez representaba el atraso y quería adueñarse del país”.
La mujer perdía mesura mientras subía de tono y velocidad. Ahora su monólogo era indignado e imparable. Me tomó del brazo y mirándome a los ojos con el seño fruncido: “Chávez sigue ganando porque tiene a la gente hipnotizada. La hipnotizó con brujería. ¿O qué crees tú que fue lo que él hizo cuando sacó al Libertador de su sarcófago? Fue una operación a medianoche. ¿Por qué no lo hicieron durante el día? Porque era un ritual de brujería para hacer una ganga con los cubanos. Chávez ha regado la brujería…”, dijo sin soltarme el brazo.
De repente, se oyó una bulla de motores, gritos y cornetas a la distancia. El candidato venía corriendo a paso rápido hacia el lugar de la concentración. Pero todo lo que se veía era una especie de cardumen humano que gritaba e intentaba sacar fotos. Por momentos, emergía la gorra tricolor y Capriles Radonski sacaba la mano del tumulto para saludar.
La gente desbordó las calles para escucharlo. Desde las ventanas, balcones y comercios coreaban: “Se ve, se siente. Capriles presidente”. El abanderado del progreso se encaramó en el techo del camión de la mano de Leopoldo López, quien había sido su contendor en las filas opositoras y que ahora suele acompañarlo en la campaña junto con otros líderes opositores. Se había dicho que Capriles Radonski no enamoraba al pueblo ni levantaba pasiones. Pero lo que veía ante mí era una muestra de verdadero entusiasmo.
El aspirante interpeló a los presentes. “¿Hace cuánto tiempo que ustedes no veían aquí a un candidato presidencial?”. La multitud rugió para reprobar a Chávez. Luego, Capriles Radonski pasó revista a los problemas que aquejan al Junquito. La inseguridad: “Queremos un pueblo sin violencia, porque si erradicamos la violencia, todos podemos estar mejor”. El desempleo: “Hay que creer en nuestros agricultores y no en los de otros países. Esta es una tierra maravillosa. Hay que desarrollarla”. La carretera: “Hay que desarrollar la vialidad para que mejore el turismo”.
En un interludio en el que se mostró más coloquial habló de sus idílicas visitas al Junquito en la niñez. Había hecho contacto con el corazón de la gente y era recompensado con aplausos. Leopoldo López lo miraba con una sonrisa complacida.
Este discurso y otros que vi ese día fueron como relámpagos comparados en extensión con los de Chávez. Duraron15 minutos, a lo sumo 20, el tiempo que usa para calentar las cuerdas vocales.
Unos minutos antes del final, recibí indicaciones de esperarlo en su minibús. Adentro reinaba el silencio y la calma, pero de pronto el microbús se estremeció, como sacudido por un sismo. Cuando al fin entra el candidato, tiene un manojo de papeles y cartas en la mano que entrega a su asistentes.
Capriles Randonski me mira con familiaridad y saluda jovialmente como si hace tiempo esperara verme. No bien arrancamos comienza una reunión de campaña im promtu. La actriz Fabiola Colmenares, protagonista de exitosas telenovelas que participa desde hace años en las luchas políticas de Vargas, le dice que el deterioro de la carretera afecta la vida de la gente que pasa hasta cuatro horas para ir a sus trabajos. El candidato reflexiona en voz alta que el tema hay que saber presentarlo, porque para la gente que vive en casas de lata, la vivienda es el tema principal, pero si se les hace ver que la carretera es el camino al trabajo digno, puede entender mejor su importancia.
La discusión del cenáculo da oportunidad para estudiar el rostro del candidato. Las facciones son angulosas. Dan la impresión de seriedad pero también sugieren una ternura que aflora cuando su portador muestra sus dientes con una enorme sonrisa. Un momento después la sonrisa se ha ido para adoptar una máscara de seriedad y ceño fruncido en la que destacan unos ojos oscuros que absorben lo que ven con una expresión levemente descolocada. Llama la atención una cicatriz que abarca parte del cuello y la mejilla. La nariz es nítida y aguileña. La fisonomía transmite llaneza por encima de otras notas.
Aprovecho una pausa para preguntarle a Capriles Radonski qué le han parecido los actos de Chávez. “No lo verás como me viste hoy a mí corriendo junto a la gente. Solo hace giras en una carroza porque perdió la tolerancia a la masa”.
-¿Cómo es eso?
-No hablo paja. Tengo tiempo estudiándolo. Desde hace 5 ó 4 años su contacto directo con la gente es muy escaso. En Aló Presidente todas las intervenciones espontáneas eran arregladas.
Serpenteábamos por una carretera de curvas pronunciadas. Varios pasajeros se marearon. Paramos un minuto a saludar frente a un restaurant de carretera. Un puñado de seguidores se apiñó en la ventana mientras el candidato lanzaba gorras y balones de futbol y basquetbol. Un hombre lo abordó como si se conocieran. Al cerrar la ventana Capriles Radonski dijo se que llamaba Frank y lo apodaban “El Muerto”. “Era mi carcelero cuando estuve en El Helicoide –la cárcel de la policía política. Su trabajo era vigilarme, pero también me cuidaba diciéndome en quién podía confiar y en quién no. Cuando estás preso tu vida depende de gente así”, dijo.
-La cárcel marcó tu vida y tu carrera política, ¿por qué hablas tan poco de esa experiencia?
-Porque yo no soy egotista. La cárcel me fortaleció de muchas maneras.
-¿A qué te refieres?
- Mi sentido religioso se fortaleció en la cárcel y luego de ella. En prisión te ves ante una encrucijada. O te apartas de Dios o te acercas. Dios te ayuda a no caer en el hueco –señaló haciendo un gesto con las manos y abriendo enormemente los ojos para subrayar la expresión de abismo.
-¿Qué es el hueco?
-Es la pérdida de esperanza. El derrumbamiento. Estar preso es perder la libertad y quien pierde la libertad lo pierde todo. Preso ni en la casa.
Mientras hablábamos, el candidato se anudaba con mucho esmero y cuidado los zapatos, unos sneakers de correr Brooks color negro. Estaba vestido con unos pantalones grises de excursionista contemporáneo, hechos de tela impermeable con ventosas para respirar, marca The North Face, y una camisa también ventiladas que un pequeño taller de confección hace para él. Capriles Radonski usa no menos de cuatro en cada día de gira. Las cambia de color según cambia de escenario, casi siempre usando tonos claros y de preferencia pasteles. Las camisas han venido a ser un símbolo de su identidad –una identidad multicolor- tanto como las estridentes camisas rojas son un símbolo del monótono fanatismo por Chávez.
Como había otros dirigentes de peso pregunté al foro por qué la oposición se empeñaba en presentar el 7 de octubre como una suerte de Día D, en el que la suerte del país quedará sellada.
Leopoldo López atajó la pregunta. “La percepción de que el 7 de octubre define un límite es real. Estamos en el mejor momento de la oposición con una unidad genuina que nunca antes había ocurrido. Y eso nos puede llevar a ganar. Pero esta elección decidirá muchas cosas. Si ganara Chávez vendría un cambio en la constitución planteado ya en su programa de gobierno para terminar de adoptar el modelo cubano y acabar con la descentralización, algo que ya está en marcha. Se cambiará también el sistema electoral. De modo que esta puede ser la última elección democráticamente hablando”.
Le comenté a Capriles Radonski que la actual campaña presidencial era la más religiosa que había visto desde que tenía memoria. Chávez pidiéndole a Cristo, todos los santos y deidades más vida para llevar adelante su Opus Magnum y él mostrando abiertamente su devoción por la virgen María. Es un caso extraño. A pesar de los orígenes judíos por línea paterna y materna, su papá se declara católico. Eso llevó a que Capriles Radonski y sus hermanos se criaran entre dos religiones y con la libertad de elegir entre ellas cuando mejor lo consideraran.
El candidato me habló con inusitada candidez de su relación con la virgen diciéndome que ella lo había ayudado a mantenerse del lado del bien en la cárcel. “Una vez una persona me regaló dos estampas de la virgen María. Con ellas hice un altar. La virgen se convirtió en mi compañía y me protegió. En una ocasión pasé 20 días confinado, sin ver la luz del sol. Me sacaron al patio. Me extrañó que me dejaran allí más tiempo del acostumbrado. Cuando regresé a la celda, me di cuenta que la habían requisado, porque aunque todo estaba en aparente orden, habían movido la estampa de la virgen. Ella me dijo que habían entrado. Desde que salí de la cárcel, todos los 8 de septiembre voy al El Valle, en la isla de Margarita, a visitar la basílica de la Virgen de El Valle”.
Todos en el minibús lo escuchaban con mucha atención extrañados de que fuera tan abierto a relatar esta experiencia. Luego, dijo que contaría algo que hasta ahora pocos sabían y refirió gestiones del ex presidente de los Estados Unidos, Jimmy Carter, para logar su liberación. “Carter estaba en Caracas como observador del referéndum de 2004 y él habló con Chávez para pedirle por mi liberación. Eso me ayudó a salir”.
Le pregunté si es un hombre de oración. Me dijo que buscaba un momento en el día, generalmente en las mañanas, para agradecerle a Dios. “No pido para mí. Chávez pide de forma oportunista, primero para él”.
-Chávez también se muestra como un hombre religioso, le respondí sospechando que la pregunta no sería bien recibida.
-Nadie sabe qué es Chávez –me respondió dejando el tema de lado.
El contexto electoral
La gorra de Capriles
Capriles Radonski ganó en febrero las elecciones primarias de la oposición con una muy amplia ventaja frente a todos sus competidores, lo que hizo ver diáfanamente que una mayoría de la oposición quiere poner fin a 14 años de divisiones y polarización. Eso también demostró que pese a la simpleza que muchos le achacan, tenía muy buenos instintos políticos.
Iniciaba la pre-campaña presidencial con una intención de voto de entre 30% y 34%, mientras Chávez contaba con entre 43% y 46%, un fuerte predictor de éxito en las elecciones del 7 de octubre, de acuerdo con las encuestadoras más confiables. El candidato trató de usar el tiempo hasta el arranque de la campaña para descontar ventaja frente a Chávez. Sin embargo, en las semanas y meses siguientes sus números cayeron hasta ubicarse en entre 23% y 28%, según esas mismas encuestadoras.
¿Cómo explicar el desplome? “Aunque Chávez parecía estar de bajo perfil recibiendo tratamientos de quimioterapia en Cuba, la opinión pública estaba monopolizada por él”, según Luis Vicente León, director de Datanálisis, una de las encuestadoras con mayor credibilidad. “Para Capriles Radonski mejorar su posición en este contexto era como intentar dar un discurso en una discoteca en la que el DJ Chávez tenía la música a todo volumen”.
De hecho, cuando en junio de 2011, Chávez hizo público que le habían extraído un tumor del tamaño de una pelota de beísbol y que padecía cancer, su popularidad estaba en un bajo histórico de 48%, pero en los meses siguientes subió hasta 59%. Este escalamiento es un signo del espíritu compasivo de los venezolanos. A juicio de Vladimir Gessen, ex candidato presidencial y actual director de informe21.com, un exitoso portal de análisis informativo, Chávez ha manejado la enfermedad como si se preparara para la posteridad. A principios de julio visité a Gessen, quien también ha padecido de cáncer y ha seguido atentamente la evolución del Presidente. “El pensamiento mágico puede ayudar a explicar el resurgimiento de Chávez”, me dijo. “Durante la primera parte del año, Chávez estuvo visitando iglesias para rezarle a Jesús y asistió a diversos ritos yorubas y de otras religiones. Todo esto tiene el propósito de pedir un milagro para completar su proyecto de vida. Los ruegos de Chávez han creado una poderosa conexión psicológica con el pueblo, que se ha congregado alrededor de su líder”.
Por eso el arranque de la campaña estaba más centrado en despejar la incógnita de si Chávez podría o no dar lo que él llamó la “Batalla de Carabobo”. Para muchos, Capriles Radonski sería un actor de segunda fila.
El segundo Libertador
El apoteósico lanzamiento de la candidatura de Chávez el 1 de julio, en Maracay, tras un recorrido de 17 Km en carroza desde el estado Carabobo, cerca del campo de batalla donde se selló la Independencia venezolana, parecía confirmar este cálculo. Asistí a ese acto y quedé impresionado con el despliegue de maquinaria electoral. Decenas de autobuses transportaban desde muchos rincones a los seguidores del presidente, centenares de parlantes multiplicaban su voz, miles de afiches reproducían su imagen.
A lo largo de la avenida Constitución colgaban pancartas con los mensajes festejando su milagroso regreso del cáncer: “Hasta el 2000 siempre…”, “Amor con amor se paga”. También cantaban estribillos: “Viva Venezuela mi patria querida / Quien la libertó, mi hermano, fue Simón Bolívar”. “Mi comandante se queda / Se queda / Se queda”.
Cuando ya se acercaba la carroza, una mujer de unos 60 años, al ver que yo no vestía de rojo, me preguntó amablemente qué hacía allí. Le dije que estaba tomando notas para una crónica electoral y aproveché para escudriñar cómo se sentía al ver de cerca al presidente. “Él es mi hermano, mi marido, mi mamá, mi amigo. Lo quiero, lo amo”. América Carvallo, me dijo que se llamaba y trabaja en el programa de salud Barrio Adentro. “Chávez nos ha traído salud, alimentación, educación y casa. Con él, no hay pele (no hay forma de equivocarse)”. Al final agregó: “Se ve bello, ¿no? Qué Dios le dé mucha salud”.
La llegada de Chávez causó furor entre una masa sedienta de verlo en carne y hueso luego de pasar meses en vilo. Apareció aun visiblemente hinchado por la quimio y con cierta lentitud de movimientos. Pero al subirse a la tarima, protegida por un perímetro que lo separaba al menos 30 metros de sus feligreses, su voz entonó el himno nacional con un hinchado vibrato capaz de poner la piel de gallina.
Comenzó su discurso recordando con melancolía sus años juveniles en esa zona. “Maracay, te regalo mi corazón… también mis lágrimas de emoción”. No tardó en hacer girar la enfermedad a su favor para anunciar el arranque del “Huracán Bolivariano” y la “Campaña de Carabobo”. Abrazando el legado de Bolívar y trufando la historia con la fábula épica, el Presidente trató de presentarse a sí mismo como el paladín de una segunda independencia continental –esta vez del imperio estadounidense. Desde ese pedestal ególatra, no tardó en atacar al sospechoso habitual de todos sus discursos: “El socialismo es vida y felicidad. El capitalismo, sufrimiento y barbarie”. No había duda posible: Chávez estaba de regreso. Okey?
Reencontrarse con Chávez era como asistir a un desfile con bombas de ruido y fuegos artificiales. Sin embargo, algo había cambiado desde la campaña de 2006. Quienes lo veían querían seguir sintiendo la electricidad de años pasados, pero sus pases retóricos sonaban gastados. Transcurrida media hora, lo que usualmente se toma para entrar en materia, ya la mitad de los asistentes habían abandonado el mitin.
El arranque de Capriles parecía en comparación demasiado modesto. Lanzó su campaña visitando dos poblaciones, aparentemente insignificantes, en confines opuestos del país: Santa Helena de Uairén, al sur, casi en la frontera con Brasil, y la península de la Guajira, en el extremo noroccidental del país, colindado con Colombia.
A Capriles también se le criticaba no ser un orador con pico de plata como su contrincante, sino más bien introvertido y parco en la palabra masiva. Mientras los discursos de Chávez suelen contarse en largas horas, los de Capriles se miden en cortos minutos.
Estas diferencias subrayan otro evidente contraste de los estilos de campañas. Los actos de Chávez son una superproducción para entronizar al líder, pero no siempre garantizan los efectos deseados. Los de Capriles Radonski son austeros y casi carecen de aparataje, pero han ido aumentando el caudal de asistentes casi día a día. Mientras las concentraciones de Chávez tienen mucho de parada militar, las de Capriles recuerdan más una espontánea fiesta colectiva, la acción flash y el happening.
Pero también marcan un cambio de época. A la vuelta de 14 años, Chávez personifica el establishment. Capriles Randonski apareció en la escena en 1998 cuando tenía 26 y también ha participado en los mayores eventos políticos de la última década. Pero es 18 años menor y no se le puede asociar fácilmente con el pasado y el viejo orden partidista contra el que Chávez lleva 14 años predicando. Chávez detesta que su adversario diga que hay un nuevo camino, porque lo obliga a decir que él sí encarna el futuro, aunque todos sepan que su futuro tiene 14 años de pasado. Y como dice el adagio, el futuro ya no es como antes.
Todo esto ha hecho que la campaña sea muy distinta de lo previsto. Aun así, la candidatura opositora no ha subido tanto como lo esperado. A medida que caen las hojas del calendario, la pregunta de los analistas es si el descontento general le dará al candidato opositor suficiente impulso para descontar la ventaja decisiva. O quizás todo se resuma a si Chávez pasó de moda o no.
Los voceros chavistas lo ven al revés. Esperan que titánico esfuerzo de Chávez por apagar incendios, sumados a aumentos salariales y ambiciosos programas sociales como la Misión Vivienda, frenen la caída del gobierno y aseguren lealtades susceptibles de quebrarse. A muchos les conviene que Chávez permanezca porque es la garantía de que sus bolsillos seguirán llenándose o que se mantengan las políticas que les convienen. Las encuestas de principios de septiembre sugieren que esta fórmula ha dado resultados, si bien escasos.
Alcabalas
Capriles en el Estado Bolívar
Al salir de Caicara recorrimos un paisaje de sabanas inundadas y prados color esmeralda, punteado por pequeñas fincas, potreros y chozas indígenas. 55 minutos después estábamos en Santa Rosalía, otro pueblo olvidado en los mapas. La aglomeración no llegaba a masa. Pero era quizás la mayoría del pueblo y estaba evidentemente agradecida por el avistamiento de un candidato presidencial, especie extraterrestre para los estándares de esas soledades.
Capriles apareció con una camisa verde y los arengó desde el consabido techo del camión, prometiéndoles acabar con los apagones eléctricos y trató de conjurar en la mente del público la idea machacada por Chávez y sus voceros de que un gobierno opositor acabaría de inmediato con las misiones –ayudas económicas y programas sociales. “Hay que buscar soluciones y recursos para todos. Ustedes tienen la fuerza en sus manos”. Más adelante se refirió al lenguaje cada vez más belicoso utilizado por Chávez y su séquito para referirse a él. “Con puños no se construye nada, sino tendiendo la mano”. Se despidió con un gesto que ha llegado a definirlo. “Uso esta gorra no para dividir, para demostrar mi compromiso”, dijo lanzándola.
Cuando partíamos una señora pidió que la dejaran entrar pues traía unas viandas con el almuerzo y, a causa de las inundaciones, había tenido que salir a nado de su aldea. Él le dio las gracias y la despidió con abrazos y besos. Eran arepas de coroba y fueron devoradas por el equipo de campaña antes de que llegaran al candidato, quien debió conformarse solo con probarlas.
Pocos minutos después fuimos detenidos en un puesto de control de la Guardia Nacional. Hombres con rostros duros, uniformes de verde oliva y armas largas y pistolas, rodearon el microbús. Un sargento de 1.90 de altura y porte temible, tocó violentamente la ventana. Adentro hubo un tenso silencio. Capriles Radonski se levantó de su asiento en el fondo extendiéndole la mano. El hombre lo rechazó mandándole con otro gesto imperioso a volver a sentarse. Era lógico pensar que ordenaría una “inspección exhaustiva” para boicotear el tour. El militar le habló directamente al candidato: “Óigame bien”, pronunció en un tono casi de advertencia. “Tiene que ganar estas elecciones. Lo que estamos viviendo no puede seguir. Las Fuerzas Armadas mantienen su compromiso con la democracia. Así que siga adelante y gane las elecciones…”. El discurso del militar no duró más de 30 segundos. Con la misma intensidad que había entrado salió ordenando a la caravana seguir su camino. Nadie habló del asunto, salvo alguien que dijo que esa clase de situaciones se presentaban con frecuencia con los empleados públicos.
La meta era llegar a Guarataro a las 2 pm a más tardar, pero a cada instante el microbús debía frenar para no caer en las enormes trincheras de la vía.
Capriles Radonski se acomodó en la última fila y abrió un Red Bull (sugar free) y me dijo que pocos días atrás había cruzado un punto tras el cual su candidatura no pararía de crecer. Se refería a la calurosa bienvenida que había recibido en los estados Mérida y Trujillo, donde una multitud premiosa lo esperó hasta la madrugada, pese al frío del páramo.
Hace dos años, una de sus ayudantes más cercanas me había comentado que Capriles Radonski se comenzaba a reunir con Henri Falcón, disidente del chavismo y Leopoldo López, para mover la oposición en una nueva dirección y que, de salir las cosas bien, Capriles Radonski buscaría ser candidato. Entonces ese “de salir las cosas bien” sonaba como un estorbo colosal para que la aspiración llegara concretarse. Le pregunté al candidato qué decisiones había tomado para que las cosas funcionaran bien.
“Dicen que el tiempo de Dios es perfecto”, me respondió. Luego habló sobre cómo los desafíos que había resuelto como alcalde y gobernador le habían dado gran experiencia de gobierno. “Me ha tocado lidiar con todos los obstáculos. Pero aquí estoy. Esto es como construir una casa: hay que hacerla bloque por bloque de abajo para arriba. Mi pasión política consiste en tomar decisiones que mejoran la vida de la gente”.
-¿Piensas cambiar la estrategia y los mensajes que has usado hasta ahora?
Me miró con ojos incrédulos: una mirada excéntrica y defensiva, típica suya, que más que ver se incrusta en su interlocutor.
-No tengo previsto cambiarla. Se trata de mantener la disciplina en el mensaje. Repetirlo y repetirlo. Me oyeron en Caicara y Santa Rosa, pero no me han oído en Tucupita o en otros pueblos.
-¿Y cómo gobernarás, de ser electo?
-Garantizaremos la seguridad personal. No haremos más expropiaciones innecesarias. Venezuela antes producía y exportaba muchos productos. Ahora importamos todo. Utilizaremos el petróleo para impulsar la diversificación. El objetivo del 7 de octubre no es ser presidente, sino dar inicio a una nueva etapa. Hemos logrado entusiasmar al país y llenarlo de optimismo sobre la base de trabajar todos para tener una mejor sociedad. En Venezuela hay una disputa esencial entre un presente que mira al pasado y otro que mira al futuro, además hay problemas muy serios con la distribución actual de la riqueza. Una parte no se le está entregando a los venezolanos sino a otros países”.
Capriles Radonski se encuentra en la contienda climática de su carrera política. Nunca ha perdido una elección. Pero esta vez es diferente. Para convertirse en un verdadero líder nacional debe o ganar la presidencia o perderla en un final de fotografía con Chávez. Solo así su liderazgo será indiscutible entre una oposición emocionalmente inestable, caracterizada por frecuentes ups and downs y que se debate entre sentir que el próximo 7 de octubre es el Juicio Final o el Día de la Resurrección. Si las cosas no van bien debe preparar a sus seguidores para la tremenda tarea de asimilar la derrota. Tiene el mandato para hacerlo y además cuenta con una gran ventaja frente a otros prominentes políticos de su generación: no trasluce avidez de poder.
Por fin, entramos a Guarataro a las 2.15. Antes de lanzarse al gentío, Capriles Radonski desanudó los zapatos, se alzó las medias y volvió a amarrarlas cuidadosamente. Le pregunté si era una especie de ritual particular. Me dijo que si no lo hacía podía caerse o quedar descalzo durante sus estampidas hacia las tarima. De tanto empujón que recibe, suele salir golpeado y magullado de las giras, me contó enseñándome cicatrices en su cuello, cara y diciéndome que tenía un fuerte golpe en el hombro. Otra vez encaramado sobre el techo de un camión aprovechó para preguntar si allí también habían apagones. Unas 500 personas –es decir casi todo el pueblo- le contestaron a coro que sí. Capriles Radonski parecía estar cada vez más cómodo en su rol. “El gobierno no se ocupa de que estos postes tengan luz, pero sí de que tengan un afiche del otro candidato. Pero él solo viene aquí en afiches, mientras aquí me tienen en carne y hueso”. Todos los asistentes se desahogaron en un abucheo catártico contra Chávez. Era apenas un preludio microscópico de lo que en dos horas esperaba en Ciudad Bolívar.
El sucesor
Cuando hablé con Gessen a principios de julio toda la expectativa electoral giraba en torno a si el milagro se mantendría o no. El nombre del candidato opositor era algo así como una referencia de segundo grado. La agenda la ponía Chávez. Pero. Capriles Radonski ha hecho una campaña inesperada y extraordinaria que, por decirlo de algún modo, le ha robado el show a Chávez, quien por primera vez en una campaña presidencial se ha visto a la defensiva.
La campaña pueblo por pueblo ha hecho una mella considerable en el chavismo. Para compensar, Chávez pasa horas en cadenas nacionales de televisión, que interrumpen la programación regular con o sin motivos de peso. El líder de la revolución suele aparecer ante las cámaras excitado y errático atacando a su rival con insultos que se mueven del cliché a lo insólito: oligarca, burgués, fascista, jalabolas, nazi.
Claramente Chávez sigue siendo un caudillo fuerte, pero sus viejos poderes de seducción se desvanecen ante los ojos del país en un interminable teletón -601 minutos entre el 1 de julio y el 28 de agosto, de acuerdo con Monitor Digital. Solía decirse que Chávez era un predicador carismático capaz de hipnotizar con su oratoria prodigiosa a millones de creyentes. Hoy parece más un viejo mago, cuyos trucos y actos de ilusionismo están gastados de tanto repetirse y ya no encienden en la masa la intensa fascinación del pasado. Incluso un acto tan mágico como su milagrosa recuperación del cáncer no ha dado el resultado político por él esperado. Sus maniobras ya no son una novedad para la mayoría de los votantes que han pasado buena parte de su vida consciente en la Era Chávez. Para muchos, las cosas se han prolongado suficiente.
Esta sensación se acentuó a fines de agosto durante la llamada “semana negra de Chávez”, cuando en cuestión de días el país sufrió un sangriento motín carcelario, la caída del principal puente que une el oriente venezolano con el resto del país, diluvios bíblicos que destruyeron varios pueblos y una descomunal explosión en la refinería de Amuay –una de las más grandes del mundo- que dejó más de 40 muertos, un centenar de heridos y más de mil quinientas casas afectadas. En medio de la crisis por el mayor accidente petrolero en la historia venezolana, Chávez dijo “el show debe seguir”, refiriéndose a la campaña electoral. Esas cuatro palabras trataban de restarle importancia a la emergencia, pero la realidad dejaba al desnudo el colapso simultáneo del gobierno y la incompetencia de sus políticas en muy distintos frentes.
Volviendo a Capriles Radonski, Gessen me comentó que su mayor reto era convertirse en el sucesor político de Chávez, ya que si a Chávez le fallara el milagro, él quedaría al frente. “Hasta ahora ha evitado entrar en el tema de la enfermedad, porque ir contra Chávez en ese terreno no le traería votos. Pero él sabe serpentear y se irá colando en el sentimiento de los venezolanos sin generar resistencia. Fue así que llegó a la presidencia de la Cámara de Diputados al inicio de su carrera política. Si la gente percibe que Chávez morirá, Capriles Radonski quedará como el sucesor con al menos el 40% de los votos… El venezolano cree en los milagros, pero también se apega firmemente a aquel adagio que dice ‘A rey muerto, rey puesto’”. Y es cierto que a veces las circunstancias conspiran para que surja un nuevo líder.
Ciudad Bolívar
Desde la salida de Guarataro la mayor preocupación era llegar al aeropuerto de Maripa a las 3.30. Éste era apenas una pista de tierra donde esperaban cuatro Cessnas 206 y un helicóptero. El equipo abordó las avionetas y el candidato con su entourage el helicóptero. Durante la siguiente hora volamos a 5 mil pies de altitud por un paisaje de planicies inundadas con el soberbio Orinoco de fondo. Un avión tras otro tocó la pista de Ciudad Bolívar en perfecta secuencia coreográfica, como si el aterrizaje hubiera sido coordinado por un show aéreo. Finalmente, el helicóptero se posó con suavidad a un costado del terminal. Tras el cordón de seguridad lo esperaba una conglomeración de mujeres vueltas locas. En realidad, no parecían estar esperando a un candidato sino al grupo Menudo en pleno –o a Justin Bieber para las nuevas generaciones.
Lo que venía era la hora más agitada y sorpresiva de todo el trayecto. Cruzamos en caravana media Ciudad Bolívar. No había calle que no estuviera repleta de gente. Capriles Radonski bajó del microbús y al instante desapareció como tragado en un cúmulo. Debía correr casi tres kilómetros para llegar a la tarima. A medida que avanzaba más gente se le unía hasta formar una estampida de miles de personas. Corrí como un kilómetro en subida hasta que las fuerzas no me dieron y paré exhausto para ver al torbellino humano diluirse entre una masa compacta.
Hasta donde entendía yo, Ciudad Bolívar era tierra de sindicatos y chavista a más no poder. Y según la propaganda, Capriles Radonski es un burgués, un cerdo, un oligarca, un neoliberal, un fascista, un nazi… Por eso era tan sorprendente el caudal humano y la calidez del recibimiento. Me abrí paso hasta la tarima como pude. “Aquí está el flaco que está oyendo a Venezuela”, anunció el diminuto pero enérgico Andrés Velásquez.
Cuando Capriles Radonski comenzó su discurso todavía recobraba la respiración de la carrera y todo su cuerpo soltaba chorros de sudor (si el éxito electoral se midiera en hectolitros de sudor, el suyo estaría asegurado). En un momento de solipsismo me asaltó como un flash una frase que leí hace algún tiempo: “Llegar al poder no es para los débiles de corazón”. Enseguida conjeturé sobre si Capriles Radonski tenía o no posibilidades de ganar. Recordé los ejemplos de Churchill y De Gaulle, héroes nacionales que fueron arrastrados por el cambio en el espíritu de los tiempos pese a sus glorias y charreteras. Por supuesto, ellos no eran Chávez. Sus motivaciones y su época eran distintas, pero como él luchaban para mantenerse en el poder.
Alguien le entregó al candidato un ícono de la virgen en yeso del tamaño de un trofeo deportivo. Lo tomó en sus manos besándolo. “¿Están listos?”, preguntó escrutando el horizonte con la mano en la visera de la gorra tricolor, “Ustedes son el futuro y yo estoy con el futuro… Si todos aquí hacemos la tarea, ¿quién puede con nosotros?”. Hizo una pausa para recibir el bramido de miles de gargantas. Desde la tarima la vista se perdía en un mar de gente. Continuó predicando contra los 14 años de mal gobierno, preguntándole al pueblo de Bolívar si con altos índices de violencia, desempleo, deserción escolar y sus industrias colapsadas, estaban realmente mejor. Hizo un esfuerzo notable por inspirar en ellos el sueño un futuro sin violencia y odios ofreciéndoles un gobierno bajo el cual vivir vidas seguras y productivas. Y fue enérgico y persuasivo. La respuesta fue una larga ovación. Ese enigmático pacto entre un líder y una masa llamado carisma estaba funcionando. Al menos en ese instante. “Otros quieren ser líderes del mundo, yo quiero convertir esta alegría en millones de votos… Y el 7 de octubre cohetes en la noche…”.
No se sabe qué pasará ese día. Lo único cierto es que hasta ahora la suerte ha estado de su lado. ¿Seguirá estándolo?
Boris Muñoz
Boris Muñoz

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