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viernes, 22 de julio de 2011

TRIBUNA LIBERTARIA. COMPENDIO OPINÁTICO. RAUL AMIEL. 22/07/2011 ESCRIBE RICARDO MANUEL ROJAS: LOS FUNDAMENTOS FILOSÓFICOS DEL CAPITALISMO.

"La creación del mundo, dijo Platón, "es la victoria de la persuasión sobre la fuerza..." La civilización es el mantenimiento del orden social, por su inherente persuasividad como demostración de la alternativa más noble. El recurso de la fuerza, no importa cuan inevitable parezca, es la revelación del fracaso de la civilización... Las relaciones entre los individuos y entre los grupos sociales toma una de estas dos formas: fuerza o persuasión. El comercio es el gran ejemplo de las relaciones persuasivas. La guerra, la esclavitud y la compulsión gubernamental ejemplifican el reino de la fuerza. El triunfo de la persuasión sobre la fuerza es el signo de una sociedad civilizada.- Alfred Norte Whitehead

A la calladita, María Corina sube como la espuma!! En el chavismo le tienen pánico. La han atacado de mil maneras, lo cual demuestra el enorme temor subyacente que ella ejerce sobre quienes ven las esperanzas de Chávez, inciertas y en franco proceso de deterioro. Ahí viene María, se ha tornado en slogan que arrebata y mete miedo al más de los furibundos rojos entre rojitos. Terror del bueno, les está metiendo María Corina, con su constancia, espíritu de trabajo, y firme decisión de gobernar para todos. Las Primarias definirán al candidato de la Unidad. Por los vientos que soplan, el Huracán que viene tiene nombre de mujer…y arrasará con fuerza ciclónica al cáncer que corroe al País… AHÍ VIENE MARÍA …
La Fuerza de la esperanza se mueve. Esfuérzate, anímate y trabaja. Por la restauración moral de la República, ¡a la carga!. Solo faltan 539 días, cuenta regresiva inexorable. Artículo 231. Constitución de 1999. El nuevo Presidente tomará posesión el 10/01 del primer año de su período constitucional.- @raulamiel

RICARDO MANUEL ROJAS: LOS FUNDAMENTOS FILOSÓFICOS DEL CAPITALISMO.

Cuando se menciona la palabra "filosofía", muchas veces se tiende a pensar en cuestiones abstractas, desvinculadas de la realidad y sin aplicación práctica, que sólo pueden ser comprendidas por una élite: los "filósofos". Esa impresión es el resultado de la actitud mantenida invariablemente por quienes han intentado despojarse de la lógica y negar la realidad al tratar con las ideas.

Ayn Rand, en cambio, partió del reconocimiento de los conceptos axiomáticos de "existencia", "identidad" y "conciencia", y a partir de ellos elaboró una filosofía basada en la realidad, coherente con el mundo y sin contradicciones. Ella nos ha enseñado que la importancia de la filosofía en la vida del hombre es la siguiente: sin filosofía no es posible vivir.

Para explicar esta afirmación, en 1974 utilizó el siguiente ejemplo frente a los cadetes de la academa militar de West Point: supongan que son astronautas, y que su nave espacial cae en un planeta desconocido para ustedes. ¿Qué es lo que harían una vez recobrado el conocimiento?

Esta conferencia le dio título a su libro: "Philosophy: Who needs it?". Todos los conceptos que usaré en este trabajo están tomados, tanto de ese libro como de: "Introduction to Objectivist Epistemology", "The Virtue of Selfishness", "Capitalism: The Unknown Ideal" y "The Romantic Manifesto".

Lógicamente, las tres primeras preguntas que el cerebro de un ser humano haría en tales circunstancias serían: ¿dónde estoy? ¿cómo lo sé? ¿qué debería hacer? Estas tres preguntas, fundamentales para el estudio de la existencia y por ende, para la supervivencia humana, son respondidas por las tres primeras ramas de la filosofía: Metafísica, Epistemología y Etica.

¿Dónde estoy? La filosofía no me dirá si estoy en Buenos Aires o en Paris o en otro lugar (aun cuando me dará las herramientas necesarias para averiguarlo); sin embargo, responderá al dilema: ¿estoy en un mundo gobernado por leyes estables, firmes, cognoscibles, absolutas?, ¿o estoy en un caos incomprensible? ¿Las cosas a mi alrededor son reales, o son sólo una ilusión? ¿Existen independientemente de mi voluntad o son creadas por mi mente? ¿Puedo cambiarlas según mi voluntad o no? A estas preguntas responde la Metafísica, que es el estudio de la naturaleza de la existencia como tal.

¿Cómo lo sé? Como el hombre no es omnisciente ni infalible, debe descubrir el mundo, averiguar qué es el conocimiento y cómo probar la validez de sus conclusiones al respecto. ¿Adquiere conocimiento por un proceso racional o por una súbita revelación, o por instintos, o por acto reflejo? ¿Es la razón competente para descubrir la realidad o el hombre posee alguna otra facultad superior o paralela a la razón? ¿Puede estar seguro de algo o está condenado a vivir en una duda perpetua? A todo ello responde la Epistemología, que estudia el conocimiento y el medio de adquirirlo.

¿Qué debería hacer? Las respuestas a las dos primeras preguntas determinarán la respuesta a la tercera. ¿Qué es bueno y malo para el hombre, y por qué? ¿Su preocupación debería ser alcanzar la felicidad o huir del sufrimiento? ¿Debería perseguir sus propias metas, o subordinarse a las de los demás? A ello responde la Etica, rama de la filosofía que estudia el modo en que un hombre debería comportarse.

A su vez, la respuesta que da la Etica determina cómo el hombre debería tratar con otros hombres, lo que involucra la cuarta rama de la filosofía, la Política, directamente basada en las primeras tres, que define los principios de un sistema social adecuado.

La necesidad de emplear ideas abstractas es fundamental para la supervivencia humana, y por eso no hay elección entre seguir o no una filosofía. Sí se puede elegir, en cambio, si esa filosofía será elaborada por un proceso de pensamiento consciente, racional y lógico, o mediante una acumulación de falsedades, contradicciones y afirmaciones dogmáticas.

Como ejemplo de la presencia constante de principios filosóficos en la vida cotidiana, Ayn Rand recordó algunas frases que se escuchan y repiten diariamente, originadas en el pensamiento de personas que han sido considaradas grandes filósofos, y que generalmente son aceptadas y repetidas sin un análisis racional consciente:

"No esté tan seguro: Nadie puede estar seguro de nada" (Platón).

"Ha hecho algo malo, pero sólo es humano, y nadie es perfecto en este mundo" (San Agustín).

"Puede ser verdad para usted, pero no es verdad para mí" (William James).

"No puedo evitarlo. Nadie puede evitar lo que hace" (Hegel).

"No puedo probarlo, pero siento que es verdad" (Kant).

"Es lógico, pero la lógica no tiene nada que ver con la realidad" (Kant).

"Es malo porque es egoísta" (Kant).

"Primero actúe, luego piense" (John Dewey).

"He dicho eso en varias circunstancias, pero no tengo por qué creer en eso todo el tiempo: lo que ha sido verdad ayer no tiene por qué ser verdad hoy" (Hegel).

"¿No puede adoptar uno un compromiso y pedir prestadas diferentes ideas de filosofías diferentes de acuerdo con las necesidades del momento?" (William James).

Un repaso de estas frases, después de comprender el desarrollo lógico de la filosofía Objetivista, podrá ser de gran utilidad.

Este desarrollo debe comenzarse, entonces, por la primera rama de la Filosofía: la Metafísica, que es el estudio de la existencia. El término "Metafísica" fue generalizado por los compiladores de Aristóteles, quien en el libro que lleva ese nombre en realidad se refería a la Filosofía, a la que definía como la ciencia que estudia el Ser en cuanto Ser.

Aristóteles jamás habló de Metafísica. La primera mención que se conoce a ese término fue hecha por Nicolás de Damasco en la primera mitad del siglo I, y se refiere a la ubicación metodológica de este trabajo dentro de la obra total de Aristóteles, toda vez que este trabajo fue elaborado con posterioridad a los Tratados de la Física. En este sentido se usó el concepto de Metafísica, que etimológicamente significa "lo que está más allá o luego de la física". Tal vez una denominación más correcta hubiese sido "Filosofía", que es a lo que Aristóteles se refiere en esta obra, y que sirve para identificar el estudio de las primeras causas y los primeros principios que rigen la realidad. Es curioso advertir que el término "Metafísica" se usa hoy en día para significar "lo que está más allá del mundo físico o comprensible", es decir, lo esotérico, lo incomprensible, lo inalcanzable, y finalmente, lo vinculado con la teología. Algo muy distinto a lo que Aristóteles tuvo en mente en esta obra.

La realidad es el conjunto de todo lo que existe, y por lo tanto, el primer problema que plantea la filosofía es el estudio de la existencia como tal.

La existencia de la realidad es lo único de lo que lógicamente no se puede pedir una prueba, pues es el presupuesto de toda prueba y todo conocimiento. Su demostración es ostensible: la realidad no se demuestra, sino que se muestra.

La petición de una "prueba" de que la realidad existe, constituye una prueba en sí misma: alguien que esté parado frente a usted, exigiendo pruebas de algo, deberá necesariamente existir. La realidad no puede ser probada porque, si por definición es el conjunto de todo lo que existe, incluye también a la misma prueba, y por lo tanto, pedir una prueba de la realidad significaría pedir que alguien se colocase fuera de la realidad para buscarla, y eso es imposible.
Esta es la premisa básica, el punto de partida de la filosofía: la existencia, existe. Este axioma es el primer ABSOLUTO, y es la base de la concepción de un mundo guiado por principios estables y cognoscibles.

El primer paso en la tarea intelectual de destruir las herramientas de supervivencia del hombre ha sido negar que la realidad existe. Pueden recordarse como ejemplos de esta pretensión, con sus graves consecuencias metafísicas y espistemológicas, "el mito de la caverna" de Platón, la división de los mundos "noumenal y fenomenal" de Kant, o un paso más allá el Solipsismo o la pretensión de que el hombre crea al mundo cuando mira. Todas estas teorías pretendieron que el mundo no es compensible por el hombre, sino un sitio misterioso, voluble e imposible de entender.

Estas ideas suponen un ataque directo al concepto de "absoluto". Pretenden que es imposible tener un conocimiento absoluto de cosa alguna, o que la realidad exista absolutamente, evadiendo el hecho de que la afirmación "los absolutos no existen" es una afirmación absoluta, y por lo tanto, contradictoria en términos: quien dice que los absolutos no existen, está haciendo una afirmación absoluta y por lo tanto incontroverible, pero que a la vez debería ser controvertida, pues no podría ser absoluta.
En segundo lugar, lo que es, no puede "no ser". Lo contradictorio es imposible. Afirmar que algo es y no es al mismo tiempo, en el mismo contexto, significa afirmar también lo contrario y así hacia el infinito; y eso es imposible. El principio de "no contradicción" es el segundo ABSOLUTO.

Existir significa existir siendo algo. Cada cosa que existe lo hace de acuerdo con su propia naturaleza. Del mismo modo, el hombre existe en el mundo con una naturaleza determinada.

La materia inorgánica no puede dejar de existir, sólo cambiar de forma. Unicamente respecto de la materia orgánica cabe la alternativa entre existir y no existir como tal. La vida es el proceso de acción auto-generada destinada a la auto-sustentación. Pero ese proceso no es insoslayable y depende de que concurran determinadas condiciones.

Para vivir, los organismos deben actuar. La naturaleza de la acción necesaria para vivir depende de la naturaleza del organismo. Los organismos vivos, excepto el hombre, tienen un método automático de supervivencia que les indica el tipo de acción necesaria. Los vegetales poseen un mecanismo automático para absorber el alimento del suelo y buscar el aire y el sol con sus hojas. Los animales cuentan con instintos, que forman un método insoslayable de conducta destinado a la supervivencia.

El hombre, en cambio, no posee tal código automático. Como el resto de los seres vivos necesita actuar para continuar viviendo, pero debe hacerlo "por elección", pues no está predeterminado a ningún tipo específico de acción.

Para un animal, el problema de la supervivencia es esencialmente biológico: basta con que funcione correctamente su sistema automático de respuestas. Para un ser humano, el problema es esencialmente epistemológico: debe adquirir el conocimiento, aprendiendo previamente cuál es su método específico de adquisición. El uso de ese método no es automático, pues de lo contrario sería un instinto: el hombre debe reconocer y usar ese método voluntariamente. Tiene la necesidad biológica de pensar antes de actuar: precisamente porque su conducta es voluntaria, no automática, debe elegir cada acto que realiza. Si no piensa primero, no puede actuar.

El método natural de supervivencia humana es el uso de la razón: la facultad que identifica e integra el material enviado al hombre por sus sentidos. El hombre sólo puede sobrevivir adquiriendo conocimiento, y la razón es el único medio con que cuenta para conseguirlo.

Los sentidos aportan evidencia de la realidad, pero esa evidencia debe ser procesada por el propio cerebro. Para realizar correctamente esa identificación e integración, el hombre usa la lógica, que es el arte de integración no contradictoria: ningún concepto formado por un hombre es válido a menos que lo integre sin contradicción con la suma total de su conocimiento.
Llegar a una contradicción es reconocer un error; mantenerse en ella es abdicar a la razón. La verdad es el reconocimiento de la realidad.

La lógica es el reconocimiento de que determinadas reglas rigen lo que existe, independientemente de que el hombre las use o les dé cierto nombre. Las tres reglas básicas de la lógica, enunciadas por Aristóteles, son:

La ley de Identidad. La existencia, existe (A es A). Esta ley tiene dos axiomas corolarios: existe algo que uno percibe; el hombre existe poseyendo conciencia, siendo la conciencia la facultad de percibir lo que existe.

Ley de No Contradicción. Lo contradictorio es imposible (A no puede ser a la vez NO-A).

Ley del Tercero Excluido. Una cosa puede ser o no ser, pero no existe una tercera posibilidad.

Se suele hablar de estas reglas y las que derivan de ellas como la "lógica aristotélica". Sin embargo, el calificativo de "aristotélica" es sobreabundante, pues no existe otra lógica aparte de ésta. Una pretendida lógica distinta, debería comenzar por negar la existencia de la realidad, pues de lo contrario debería llegar a las mismas conclusiones. Y negar la existencia, como se vio, es imposible.

Pero como el uso de la razón y la lógica no se produce automáticamente, la racionalidad es una cuestión de elección. La voluntad es la cualidad del cerebro humano que le permite poenr en movimiento el mecanismo de la razón. El hombre debe hacer el esfuerzo de pensar. Por eso, la voluntad es la clave del estudio del ser humano.

El hombre es un ser de conciencia volitiva. La conciencia es la facultad de percibir lo que existe. Se puede estar consciente de una sola cosa a la vez, o sea, percibir una cosa a la vez. Pero un individuo no podría funcionar si cada vez que enfrenta una alternativa tuviera que repetir íntegramente el proceso de aprendizaje. Para resolver este problema, el cerebro humano cuenta con una herramienta equivalente a una tabla de datos, que le permite almacenar las conexiones efectuadas por la conciencia: el subconsciente. Todo problema que un ser humano ha analizado alguna vez en su vida, provoca algún registro en su subconsciente.

El subconsciente del hombre es como una complejísima computadora cuya función principal es la integración de las ideas. ¿Quién lo programa? La mente consciente. Si no es programado con datos de la realidad, lógicamente estructurados, los resultados que constantemente emita el subconsciente serán ilógicos y contradictorios. El programador final del subconsciente es la clase de filosofía conscientemente elaborada. Por eso, quienes desprecian a la filosofía, son quienes más necesitan de ella.
La realidad es Objetiva. Los filósofos subjetivistas pregonan la libertad de evadir la realidad; que el universo sea lo que su voluntad decida. Tratan de falsear la relación entre la existencia y la conciencia, pretendiendo que su conciencia cree la existencia, en lugar de percibirla. Las ligaduras que intentan destruir son las relaciones causales. El enemigo al que tratan de derrotar es la ley de Identidad.

La rebelión contra la causalidad se origina en el deseo de revertirla. Sin embargo, la conciencia del hombre no sirve para objeto alguno que no sea identificar la realidad.

Los fenómenos que ocurren sin participación humana son lo "metafísicamente dado" y no podrían ocurrir de otro modo. La existencia de estos fenómenos no depende de la conciencia del hombre, sino que deben ser reconocidos y aceptados por ella. Por el contrario, todo fenómeno que involucra la acción humana es lo "hecho por el hombre" y podría haber sido diferente o no ser.

La voluntad provoca contradicciones si los hombres no advierten la diferencia entre ambos conceptos. Lo metafísicamente dado debe ser aceptado, no puede ser cambiado. Lo hecho por el hombre nunca debe ser aceptado sin crítica: debe ser juzgado y después aceptado o rechazado, de acuerdo con el resultado de ese juicio.

Los sentidos envían sensaciones al cerebro, que allí se convierten en percepciones. La capacidad racional le permite organizar el material perceptual en conceptos primarios, y posteriormente a estos conceptos en otros cada vez más amplios, y de este modo captar y retener, identificar e integrar, cada vez mayor cantidad de conocimiento. Este proceso es vital para un ser humano, toda vez que no posee respuestas automáticas a sus problemas.

Un concepto es la integración mental de dos o más unidades que poseen las mismas características distintivas, omitiendo las medidas particulares. Representa conocimiento condensado, lo que hace posible el estudio futuro y la división de la tarea cognoscitiva. La definición, por su parte, es una declaración que identifica la naturaleza de las unidades subsumidas bajo un concepto.

El conocimiento del hombre es contextual y posee una estructura jerárquica, que va de sensaciones a percepciones, a conceptos primarios que se refieren a la realidad percibida, y se integra en conceptos cada vez más amplios. Por ejemplo, uno ve una mesa, esa sensación genera una percepción, y a partir de lo que percibe el cerebro elabora el concepto primario de forma, consistencia, posteriormente madera, propósito, hasta alcanzar el concepto de mesa, y posteriormente el más complejo de habitación, el de casa, el de ciudad, el de país. Los conceptos de abstracciones puras son los más complejos que el hombre puede elaborar.

Debido a que todo conocimiento del hombre es contextual, dada su naturaleza no omnisciente y el reconocimiento de la realidad en la cual vive, debe elaborar conceptos de acuerdo con ese contexto. Por ejemplo, conceptos tales como "certeza" o "perfección" sólo tienen sentido si se los define en el contexto de la naturaleza humana.

"Certeza" significa que toda la evidencia disponible respecto de un hecho determinado, analizada de acuerdo con las reglas de la lógica, indica que ese hecho es así y que no existe evidencia alguna que determine lo contrario. No significa que, por falta de conocimiento no pueda demostrarse posteriormente otra cosa (el hombre no es omnisciente). Recuérdese que la verdad es el reconocimiento de la realidad, y la razón es el único estándar de verdad que posee el hombre. La verdad o falsedad de las conclusiones, inferencias, pensamientos y conocimientos de un hombre, descansan en la verdad o falsedad de sus definiciones.

Precisamente porque el hombre no es omnisciente es que existe el concepto de "certeza". Si no pudiera equivocarse, no tendría sentido un concepto de error y no haría falta uno de certeza. Pero como el hombre necesita adquirir el conocimiento mediante un método especial, es que la necesidad de estar seguro del conocimiento que ha adquirido es básica para su supervivencia. Si no hubiese un conjunto de cosas de las cuáles está "seguro", no podría siquiera mover un dedo y estaría destinado a perecer.

El edificio del conocimiento humano se levanta con ladrillos que son verdades. "Error" significa tener como verdad algo que contradice algún hecho de la realidad. Un error de conocimiento se produce cuando un ser humano ignora algún dato de la realidad y afirma una falsedad; en cambio, un error moral ocurre cuando un individuo sostiene algo erróneo a sabiendas de que contradice los hechos de la realidad. Si un hombre quiere sobrevivir, debe aceptar que necesita utilizar siempre las reglas de la lógica, pues le proveen el único método para uni los datos de la realidad sin contradicción. Evadir voluntariamente las conclusiones de la lógica equivale al suicidio.

La "prueba" es el proceso de derivar una conclusión, paso a paso, desde la evidencia de los sentidos, cada paso dado de acuerdo con las reglas de la lógica. El método para validar el conocimiento consiste en coejar el contenido mental de un ser humano con los hechos de la realidad. Por ejemplo, si alguien afirma que los elefantes vuelan, la validación del conocimiento consistirá en observar el comportamiento de los elefantes.

Una vez que el hombre ha respondido a las dos primeras preguntas que le plantea la filosofía (¿qué es el mundo en el que vive? y ¿cuál es el método que le permite conocerlo?), la tercera cuestión a determinar es ¿qué de bería hacer?, o lo que es lo mismo ¿cómo debería comportarse después de reconocer su propia naturaleza y la del mundo que lo rodea? A esta pregunta responde la Etica, que es la ciencia que se ocupa de hallar y definir un código e valores para guiar las elecciones y acciones que determinarán el propósito y el curso de vida de un ser humano.

La primera pregunta de la Etica no es cuál debería ser el código de valores, sino si hace falta tal código y por qué.
Prácticamente todos los filósofos han considerado a la Etica como sujeta a caprichos, y no han provisto una respuesta racional, objetivamente demostrabla, a la pregunta de por qué hace falta un código de valores. Lo aceptan como un hecho dado, sin buscar su raíz metafísica o su validez objetiva. El desafío y gran aporte de Ayn Rand a la Etica fue definir un concepto objetivo y racional de la moral, basado en la naturaleza humana.

Toda vez que los organismos vivos tienen la alternativa entre existir y no existir como tales, y que deben actuar de una manera determinada por su naturaleza para lograrlo, sólo entre ellos puede elaborarse el concepto de valor; sólo para ellos las cosas son buenas o malas. Valor es aquello por lo cual se actúa, para obtenerlo y/o conservarlo.
La vida de un organismo depende de dos factores: el combustible que requiere del exterior, y la acción de usar ese combustible debidamente. El organismo no tiene elección posible respecto de lo que necesita para su supervivencia: es metafísicamente dado, depende del tipo de ente que sea.

La vida sólo puede mantenerse por un proceso constante de acción de autosustentación. La meta de esta acción, el Valor Supremo que debe ser ganado en cada momento, es el mantenimiento de la vida misma del organismo.

Entonces la vida es el estándar de valoración: lo que ayuda a mantenerla es bueno, lo que la amenaza es malo. El hecho de que un ser vivo sea, determina lo que debe hacer para vivir. Si no lo hace, muere. En este sentido, puede decirse que todo "ES" implica un "DEBERÍA".

Solamente una meta final, un fin en sí mismo, hace posible la existencia de valores. Metafísicamente, la vida es el único fenómeno que es un fin en sí mismo. Epistemológicamente, el concepto de "valor" depende genéticamente y se deriva del concepto de "vida". Solamente el concepto de vida hace posible el de valor.

¿Cómo descubre el ser humano el concepto de valor? En primer lugar, mediante las sensaciones físicas de dolor y placer. El mecanismo de placer-dolor sirve como protector automático de la vida del organismo, es una capacidad innata. Pero la naturaleza epistemológica del hombre hace que este mecanismo no sea suficiente para indicarle cómo actuar. Recuérdese que los organismos inferiores sólo tienen la facultad de la sensación; los oganismos superiores poseen la facultad de la percepción. Pero para un ser humano, la supervivencia depende de un proceso voluntario de utilizar la razón, y por ese camino descubrir lo que necesita para vivir.

No puede sobrevivir con la guía de meras percepciones. Una sensación de hambre le indicará que necesita comida, pero no le dirá cómo obtenerla ni cuál es buena para él. No puede satisfacer sus necesidades físicas más elementales sin un proceso de pensamiento.

El hombre no sabe automáticamente qué es verdadero y qué es falso, y por ende no puede saber automáticamente qué es correcto y qué es incorrecto, es decir, qué es bueno o malo para él. Pero necesita este conocimiento para poder vivir.
No puede evadir la realidad: es un organismo específico, con una naturaleza específica, que requiere un curso de acción específico. No tiene elección sobre lo que su naturaleza requiere, y ello deberá descubrirlo utilizando las reglas del pensamiento, es decir, las leyes de la lógica.

Entonces, ¿cuáles son las metas correctas que debe perseguir el hombre, y los valores que requiere para sobrevivir? A ello responde la Etica. No es una fantasía mística ni una convención social, sino una necesidad metafísica objetiva para la supervivencia del hombre. El estándar de valores de la Etica Objetivista es aquello que se requiere para la supervivencia del hombre como tal.

Un ser vivo que considerase maldad sus medios de supervivencia, no sobreviviría (por ejemplo, un pájaro que intencionalmente intentara romper sus alas).

El hombre debe obtener el conocimiento y elegir sus acciones por un proceso mental, que la naturaleza no le obliga a practicar, sino que sólo puede descubrir por sí mismo. Un código de valores aceptado por elección es un código moral. La alternativa del hombre es ser racional o animal suicida.

Si la supervivencia humana depende de que se use el propio cerebro destinado a la tarea de sobrevivir, el estándard de moralidad ha de ser el de un hombre que vive tomando decisiones sobre la base de razonamiento hechos con su propio cerebro. La racionalidad está directamente relacionada con la supervivencia. Dado que todo lo que el hombre necesita debe ser descubierto por su propia mente y producido por su propio esfuerzo, los dos factores esenciales de su método de supervivencia son: pensar y trabajar productivamente (Es posible imaginar una secta que adore la luna y pase el día durmiendo, para sentarse a admirar la luna por las noches; pero para que puedan sobrevivir, alguien deberá utilizar su cerebro y producir, al menos, el alimento que consuman).

Por el hecho de que el ser humano no posee un código de respuestas automáticas, y por ende su supervivencia es un problema esencialmente epistemológico, no puede sobrevivir según las necesidades del momento, como el resto de los animales. Cada acto de su vida es producto de metas que se desarrollan y persiguen durante días, meses, años, décadas, y no vive satisfaciendo puntualmente las necesidades biológicas básicas, como los restantes animales. El subconsciente es el lugar donde almacena los datos que le permiten establecer las metas futuras y los modos de alcanzarlas.

La Etica se encarga de definir un código de valores adecuado, y por lo anto estudia al hombre como individiuo, y no en sus relaciones con los demás. No existe naca parecido a una "Etica Colectiva" o "Etica Social" por lo mismo que no existe un "cerebro colectivo". Respecto de las relaciones con los demás, el principio social de la Etica Objetivista indica que así como la vida es un fin en sí misma, todo ser humano es un fin en sí mismo y no un medio para los fines o el bienestar de otros.

Entonces, si la acción de un hombre está orientada a la supervivencia, él será lo más importante para sí mismo. El egoísmo es el motor de las acciones humanas. Un organismo vivo que tuviera a alguien o algo más que a él mismo como el móvil de su acción, no podría sobrevivir. Pero como para el hombre la decisión de actuar en procura de su bienestar es voluntaria, él es el único ser que puede actuar en contra de su propia vida, y adoptar el sacrificio como estándard de conducta.

La vida es el medio por el cual se obtienen y conservan los valores. Los tres valores cardinales de la Etica Objetivista son: Razón, Propósito y Autoestima, y sus correspondientes virtudes son: Racionalidad, Productividad y Orgullo. A ellas se suman la Independencia, Integridad, Honestidad y Justicia.

Todo trato entre individuos debe ser realizado intercambiando valor por valor, ofreciendo cada uno el producto de la aplicaci´no de su propio cerebro a una actividad productiva. Ello sólo puede suceder cuando los seres humanos se ven libres de coacción unos por otros. La libertad de acción es un requerimiento básico de la vida humana.

Sin embargo, como la racionalidad es potencial, nada impide que algún individuo recurra a la agresión como medio para tratar con los demás. Agredir significa iniciar el uso de la fuerza entrando en contacto con el cuerpo o la propiedad de otra persona sin su consentimiento.

Por ello, la Política existe debido a la necesidad de establecer reglas de convivencia entre los individuos de una especie pontencialmente racional, que requieren libertad de acción para llevar a cabo las decisiones de sus cerebros y al mismo tiempo poseen la potencialidad de la agresión.

El inicio del uso de la fuerza supone torcer la realidad que exige que el hombre persiga sus propios intereses; por el uso de la fuerza se le exige que actúe contra ellos. La realidad amenaza al hombre con la muerte si no sigue sus propios juicios racionales; la agresión lo amenaza con la muerte si lo hace.

La fuerza sólo puede ser usada en defensa propia, como represalia contra quien inicie su uso.

La libertad es un requerimiento básico de la vida humana. No pensar es sinónimo de muerte. Pensar sin actuar desnaturaliza la función del pensamiento. Garantizar la libertad de pensar y actuar es la única forma de proteger la vida humana.
El concepto de derecho se refiere a la acción, específicamente a la libertad de acción. Significa estar libre de toda compulsión física, coerción o interferencia por parte de otros hombres. Es un concepto moral: los derechos del individuo son el medio de subordinar la sociedad a la ley moral.

Un derecho es un principio moral que define y sanciona la libertad de acción de un hombre en un contexto social. Para cada individuo, un derecho es una sanción moral positiva de su libertad para actuar de acuerdo con su propia elección voluntaria. En cuanto a los demás, los derechos de un individuo sólo le imponen una obligación de índole negativa: abstenerse de agredirlo.
La fuente de los derechos del hombre no es la ley de dios ni la ley de congreso alguno, sino la ley de identidad: A es A y el hombre es el hombre. Los derechos son condiciones requeridas por la naturaleza humana para la supervivencia.

Sólo existe un derecho fundamental, del cual derivan los demás: el de un hombre a su propia vida; lo que significa el derecho de llevar a cabo todas las acciones requeridas por la naturaleza para mantenerla. El derecho a la vida es el origen de todos los derechos, y el de propiedad es la única forma de implementarlo: dado que un hombre debe sustentar su vida por su propio esfuerzo, quien no tiene derecho al producto de ese esfuerzo no posee los medios para mantenerla. El hombre que produce mientras otro dispone del producto de su esfuerzo, es un esclavo.

Los derechos son pincipios morales que definen las correctas relaciones sociales. Dado que sólo un hombre individual puede tener derechos, la expresión "derechos del individuo" es una redundancia (necesaria en el caos intelectual imperante). Pero la expresión "derechos colectivos" o "derechos sociales" es una contradicción en términos.

Todo grupo es sólo una cantidad de individuos que no puede tener otros derechos que los de sus miembros individuales. En una sociedad libre, los derechos de cualquier grupo se derivan de los de sus miembros, a través de su elección individual y voluntaria y el acuerdo contractual que formalizó su agrupamiento, permitiendo la aplicación de esos derechos individuales a propósitos específicos comunes. Todo propósito legítimo de un grupo se basa en el derecho que tienen los participantes a la libre asociación y el libre comercio.

La noción de "derechos colectivos" supone que los derechos pertenecen a algunos hombres, pero no a otros, que algunos tienen el derecho de disponer de otros como les plazca, y que el criterio para esta diferencia radica en la superioridad numérica (tal es lo que sucede con los llamados "derechos" a la vivienda, salud, educación, alimento, que sólo podrían ser satisfechos utilizando a algunos seres humanos como animales de sacrificio en beneficio de otros).

Ahora bien: dado el concepto de derecho, ¿qué es un gobierno? ¿Es necesaria su existencia?
En principio, si los individuos no organizaran un mecanismo para defenderse de la agresión, vivirían en un estado de guerra latente. Por eso, la organización de un gobierno surge como una necesidad lógica.

Ayn Rand hablaba de "gobierno", y como este término ha sido objeto de muchas consideraciones en los últimos tiempos, es útil hacer una consideración adicional. A diferencia del concepto liberal clásico de gobierno, basado en el monopolio del poder, que a su vez descansa en la facultad de cobrar impuestos en forma compulsiva para mantenerlo, Ayn Rand extendió, como es lógico, el principio de que nadie puede iniciar el uso de la fuerza al propio gobierno. De este modo, si bien Ayn Rand también usó la terminología clásica de gobierno como detentador del monopolio del uso de la fuerza, puede deducirse que en su concepción el gobierno sólo existiría en tanto y en cuanto se pudiese establecer un sistema de aportes no compulsivos que permitiese mantenerlo. Si se profundizase este razonamiento -cosa que Ayn Rand no tuvo tiempo de hacer-, pienso que habría un punto de acercamiento entre su pensamiento y el de quienes se oponen al concepto de gobierno -precisamente por la carga de compulsión que implica-, y prefieren hablar de auto-gobierno, agencias de protección de derechos, o términos similares. Pienso que probablemente en la práctica, y por una simple cuestión de mercado, un gobierno sin facultades de recaudar impuestos ni iniciar de ninguna otra forma el uso de la fuerza contra los ciudadanos, estaría en condiciones similares y llegaría a los mismos resultados que las agencias de protección y seguridad.

Debe distinguirse, para comprender bien este punto, el concepto de "necesidad" entre lo metafísicamente dado y lo hecho por el hombre. Nada de lo hecho por el hombre era necesario metafísicamente. El gobierno es necesario (recomendable su creación y sostenimiento voluntario) en tanto soluciona un problema de coexistencia pacífica entre los hombres. Pero ello no significa que individuo alguno deba o pueda ser obligado por otro asostener un gobierno: el "derecho a obligar" es una contradicción en términos.

En este contexto, el gobierno es una institución creada por los hombres para poner en vigor ciertas reglas de convivencia en un área geográfica dada. Es un medio para mantener el uso de la fuerza física retributiva bajo un control objetivo.

Si se dejara a los individuos particulares la tarea de proteger sus propios derechos, por una parte la efectiva protección dependería de que el que se defiende tenga la suficiente fuerza frente al agresor, y por otro lado, se correría el riesgo de que se organizaran grupos de linchamiento que actuando subjetivamente perdieran de vista el justificativo del uso de la fuerza, que es la defensa frente a la agresión, para convertirse a su vez en agresores.

La única función del gobierno es proteger los derechos, o sea, proteger al hombre de la violencia física. Es sólo un policía que actúa como defensor, y como tal sólo puede recurrir a la fuerza contra quienes inicien su uso. Las únicas funciones propias de un gobierno son: policía, ejército y tribunales, para proteger los derechos y arreglar las disputas mediante reglas racionales y según leyes objetivas.

Si la protección de los derechos es lo que justifica la existencia de un gobierno, deberán existir reglas objetivas para determinar cuándo un derecho ha sido violado y para la prueba de que tal cosa ha ocurrido en un caso específico.

Hay dos formas básicas de organización social: la que reconoce la existencia de los derechos del individuo como previos al gobierno y en consecuencia tiene por única función y protección; y la que presupone que el uso de la fuerza es el medio por el que deben tratar unos hombres con otros, y por lo tanto organiza un gobierno con facultades para agredir y violar derechos.
Ayn Rand definió al Capitalismo como el sistema social basado en el reconocimiento de los derechos del individuo, incluyendo los derechos de propiedad, en el que toda propiedad es privada. Es la única forma de organizar un gobierno moral, que se funde en el reconocimiento de los derechos y actúe para evitar el inicio del uso de la fuerza física de unos hombres contra otros.

En una sociedad capitalista, toda relación humana es voluntaria. Los hombres son libres de cooperar o no, de tratar unos con otros o no, como les dicten sus propios juicios individuales, convicciones e intereses. Tratan unos con otros sólo en términos y por medio de la razón, es decir, por la disuasión, persuasión, y el acuerdo contractual; por elección voluntaria y para el mutuo beneficio.

El fundamento moral del Capitalismo no es que persiga el bien común –expresión contradictoria en términos-, sino el hecho de que es el único sistema consistente con la naturaleza racional del hombre, que protege la supervivencia del hombre qua hombre y cuyo principio fundamental es la justicia.  Toda vez que la supervivencia de un hombre depende de que sea libre de usar su cerebro para aplicarse a una tarea productiva, el fundamento de un gobierno capitalista es permitir que cada hombre pueda seguir su propio curso independiente de acción, de acuerdo con su propio juicio racional. Es el hecho metafísico básico de la naturaleza humana lo que el Capitalismo reconoce y protege.


Ayn Rand ha sido la primera filósofa en la historia en darle a la Etica un fundamento en la naturaleza racional del hombre, y a la Política un fundamento en esa clase de Etica. La consecuencia de ello ha sido la posibilidad de definir y caracterizar el gobierno de una sociedad libre, basado pura y exclusivamente en el reconocimiento de los derechos del individuo. Demostró que, ni los derechos son un caprichoso invento de algunos intelectuales o místicos, ni su protección como único justificativo de la existencia de un gobierno, una de tantas formas igualmente válidas de organización social: demostró que los derechos existen antes de su reconocimiento y que, por ende, la falta de tal reconocimiento supone contradecir la ley de identidad.

Ayn Rand ha dejado un legado que en los tiempos venideros será, seguramente, una fuente de reflexión y estudio filosófico.

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La actitud mental es lo único en tu vida sobre lo cual puedes mantener control absoluto. Si tienes una actitud positiva hallarás la verdadera riqueza de la vida.

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EUGENIO G. MARTÍNEZ: CAPRILES RADONSKI + PABLO + LEOPOLDO + MARÍA CORINA

"Ahí viene María" -¿Y Manuel?- El anuncio formal de la candidatura presidencial de la diputada María Corina Machado viene a dar por cerrada la -presumible desde el año pasado- oferta electoral presidencial de la oposición.

Salvo que en las próximas semanas un outsider decida intentar capitalizar el voto de los indecisos, el cuadro electoral del que saldrá el candidato que adversará al presidente Hugo Chávez en 2012 está cerrado. Solo falta saber qué ocurrirá en las primarias convocada para el domingo 12 de febrero.

Lo llamativo de las candidaturas presidenciales de la oposición es cómo se reparten las preferencias. De los cincos aspirantes mejor posicionados en este momento, cuatro representan liderazgos que se han construido en la última década: Henrique Capriles Radonski, Pablo Pérez, Leopoldo López y María Corina Machado. Sólo Antonio Ledezma, un liderazgo nacido en la "cuarta" es capaz de colarse (aunque muy alejado de la punta en este momento) entre los que tienen presencia en las menciones espontáneas de los electores
.
El mensaje parece claro: los electores exigen una renovación de los dirigentes y de la forma de hacer política.

No obstante, los cuatro mejor posicionados -al día de hoy- no hacen equipo, aún no hacen unidad. Para crecer en las encuestas, Machado necesita "robarle" votos al gobernador del estado Miranda y al exalcalde de Chacao. Paradójicamente, si llegase a declinar antes del 12 de febrero su apoyo, presumiblemente, sería para el bloque social demócrata (AD y UNT a la cabeza) y no para los liderazgos que se podrían considerar como sus iguales generacionales.

No es nada claro el panorama electoral de la oposición (aunque en comparación al chavismo, por primera vez en una década, es totalmente satisfactorio). No es nada claro porque el gobernador del Zulia, uno de sus principales candidatos, aún debe esperar por el futuro del caudillo de su partido para definir el rumbo que tomará su carrera política. Si se confirma el rumor de la postulación en "llave" del gobernador con Manuel Rosales, lo más probable es que un formidable adversario para Chávez no supere la alcabala de la consulta popular de febrero.

Mientras Pérez aguarda por el exgobernador del Zulia, López aún tienen que esperar por la respuesta del Gobierno al fallo de la Corte-IDHH. Por su parte, Capriles Radonski debe trabajar para que algunos de sus adversarios no intenten capitalizar a su favor la decisión del TSJ -sorprendentemente anulada de oficio en sólo 24 horas- de admitir a trámite una denuncia rechazada en 2009. Por otra parte Machado aún no tiene claro qué sucederá con la investigación por el financiamiento que recibió Súmate mientras fue la cabeza de esta organización.

Si olvidamos los dudas que suscitan las negociaciones, el hecho es que la oposición tiene liderazgos que pueden terminar de consolidarse para enfrentarse en 2012 a Chávez. Antes del anuncio de los padecimientos del jefe de Estado -la enfermedad puede cohesionar la chavismo, pero no ganarle votos- en un eventual cara a cara con el jefe del Estado, Capriles Radonski obtenía 34,7% y el Presidente 35,4%. Leopoldo López 29% (Chávez 36,2%), Pablo Pérez 25,9% (Chávez 36,4%), María Corina Machado 22% (Chávez 36,9%) y Antonio Ledezma 18% (Chávez 37,5%)

Sin embargo, a pesar de lo positivo de los números, el panorama se vuelve incierto porque el electorado opositor parece no identificar los verdaderos peligros. El lanzamiento de Machado generó toda serie de críticas y reproches de parte del segmento de la población que puede influir -o cree que influye- más en la opinión pública.

No parece lógico que se exigieran primarias para escoger a un candidato de unidad, pero se satanice a quienes aspiran a medirse en ellas. No les falta razón a quienes les recriminan a Machado que abandona la Asamblea Nacional o a quienes les recuerdan que les cerró el paso a personas que sí querían ser parlamentarios. En todo caso, su participación en el proceso de base no afecta a la oposición.

El verdadero peligro se encuentra en que los políticos -postulados o no- que no tienen opciones reales en el evento de base intenten "manipular" la selección del aspirante presidencial de oposición gestando acuerdos paralelos.

Y el impacto negativo de esos acuerdos deben unirse al peligro latente: lo único que mantiene unido a la oposición -hasta este momento- es el deseo antiChávez. ¿En ausencia del Presidente existirán liderazgos lo suficientemente consolidados para mantener la unidad opositora?

emartinez@eluniversal.com
En twitter: @puzkas

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JUAN CARLOS APITZ: SATURNO SE DEVORA A SÍ MISMO

Cuenta la leyenda que tras derrocar a su padre, Saturno obtuvo de su hermano mayor, Titán, el favor de reinar en su lugar. Aunque Titán puso una condición: que Saturno debía matar a toda su descendencia, para que la sucesión del trono se reservase a los hijos de aquél.

De esa manera, Saturno tuvo varios hijos que devoró ávidamente, como había convenido con su hermano. En cambio, en esta Venezuela al revés, nuestro gubernamental Saturno de Sabaneta más que comerse a sus hijos se devora a sí mismo.

Para entender lo que le está pasando a nuestro Saturno patrio hay que alejarse del microscopio. Todo para poder ver con claridad que quien realmente ha enfermado es una persona, no una célula. Una persona con una vida, que quizás es la que ha originado esa enfermedad.

Es decir, una persona con una determinada personalidad, que está viviendo su vida y de repente un día siente que algo anda mal y acude al médico. Éste le hace una serie de pruebas y diagnostica que esa persona ha desarrollado una enfermedad llamada “cáncer”. Esa persona, con esa personalidad y con esa vida, ha generado en su cuerpo el cáncer.

No ha sido infectada por ningún virus, ni ha sufrido ningún atentado o accidente, ni sufre algo congénito, simplemente su cuerpo ha enviado la orden a un grupo de células para que se multipliquen a un ritmo anormal y no mueran, creando así un “tumor”.

A su vez, este tumor se irá nutriendo y creciendo indefinidamente, destrozando las células circundantes e incluso enviando células a otra parte del cuerpo, dando lugar a una “metástasis”. En consecuencia, el cuerpo, por sí mismo, ha empezado un proceso de autodestrucción, pues eso es precisamente lo que es el cáncer.
Pero algo le estaba pasando a ese cuerpo para que decida que no quiere seguir viviendo. ¿Qué debe ser tan terrible, tan insoportable, que es mejor la muerte? La respuesta sólo la sabe la persona que ha desarrollado la enfermedad.

Sólo la persona que ha empezado ese proceso de autodestrucción sabe en el fondo de su ser qué cosas (circunstancias, heridas, presiones, obligaciones, crueldades, personas, actitudes, pérdidas, carencias, frustraciones, etc.) son las causas que han hecho su vida tan insoportable que su cuerpo ha decidido que no las puede soportar más y que prefiere morir.

En el fondo todos los enfermos con cáncer saben cuáles son esas causas o cosas, pero muchas veces no son conscientes de ellas. Pero esos motivos están ahí.

Ahora bien, el autoconocimiento es el único camino para llegar a esas preguntas tan cruciales sobre las causas del cáncer para conseguir detener el proceso y regenerarse. Si no encuentran los motivos o causas que hicieron que su cuerpo decidiera enfermar es muy difícil que éste deje de hacerlo.

Una vez conozca los motivos que lo enfermaron, podrá cambiar la manera como entendía esas cosas para pasar a entenderlas y vivirlas de una manera sana. Pero si la persona no entiende esos mensajes por simple ignorancia, o porque nadie le ha dicho que lo que intenta comunicarle su cuerpo es que hay una herida emocional que ha de ser sanada, todo seguirá igual.

Así que, la herida necesita que la persona deje de hacer aquello que le hizo enfermar para poder sanar.

Finalmente, cuanto más tiempo siga la persona con la misma actitud, más grande será su tumor y, por ende, seguirá devorándose a sí mismo.

¿Saturno o El Catoblepas?

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ZENAIR BRITO CABALLERO: “CREAR UN PAÍS DEL TAMAÑO DE NUESTROS SUEÑOS”

Cuántos años llevamos los venezolanos atrapados en nuestro atraso, atrapados en un círculo vicioso que impide que este país a pesar de gozar de las aguas del Atlántico, del Mar Caribe, de las aguas del Macizo Guayanés. Del Lago de Maracaibo, de lagunas y quebradas, de la inmensidad del llano, de la majestuosidad de los Andes, de los médanos de Coro, de la Isla paradisíaca de Margarita, del oro y otros minerales, del petróleo, de genialidades en la pluma, en las artes plásticas, en el deporte, y un pueblo diverso de negritudes mezcladas, indígenas, mestizos, zambos, negros, indios, blancos, de inteligencias silvestres, no haya vislumbrado el camino del desarrollo, porque éste se distorsiona por los apetitos ávidos que haciendo uso del poder lo han desangrado.
No continuar hablando de la corrupción que galopa en Venezuela en estos momentos sería desafortunado,  puesto que durante  doce años el tema es el pan nuestro de cada día  aunque somos distraídos con otros temas, entre comillas, relevantes en el momento. Se gasta tiempo peleando contra la oposición, contra los empresarios, contra, la iglesia, con otros países vecinos y muchos enemigos creados especialmente para distraernos. Esta práctica no es novedosa en este gobierno socialista-comunista, los escándalos y los temas acuñados muchos de ellos por los medios de comunicación no son sino cortinas de humo, y es así como si se continúa hablando de corrupción, abramos los ojos amigos lectores y no los mantengamos cerrados.
A mí particularmente  no me atraen muchos de los precandidatos de la oposición que se medirán en las primarias, y aun no se por quien votaré en las elecciones presidenciales del 2012. Me parece que muchos de ellos tienen un discurso politiquero, populista y demagógico muy parecido al del gobierno socialista-comunista, que promete y promete, peroooo…. no cumple. Sin embargo estoy algo asombrada, varios de ellos han tocado últimamente un tema que puede ser, si se afronta, el pilar para acabar con males históricos que en la actualidad van de la mano y se alimentan de la corrupción; “el  partidismo sin corrupción en el Estado que se diezma y la delincuencia sin inequidad se queda sin banderas, los dineros sin control como los producidos por el matraqueo y las contrataciones por amiguismo y compadrazgo rojo-rojito quedarían sin funcionalidad”
Esto me recuerda la frase que desde la época de Bolívar se escucha, “crear un país del tamaño de nuestros sueños”. Que difícil llevar a la práctica este sueño cuando la inteligencia se convierte en astucia para desangrar, robar, desvalijar, desplumar y atracar un país como lo han hecho los que se dicen bolivarianos y revolucionarios, los cuales metieron la mano en el erario público y los que nos hacemos de la vista gorda  y no abrimos los ojos cuándo vemos que ellos lo hacen.
Un gran pensador  y filósofo español como lo es Fernando Savater dijo: “La corrupción es inherente al ser humano”, eso no se lo discuto, los seres humanos somos sagaces, pero para eso un señor filósofo francés llamado Juan Jacobo Rousseau invento el contrato social. Y este último es el que se ha perdido en Venezuela, ya no hay control social, ahora hay complicidad social y más en este gran país que se lo devora históricamente. Abramos los ojos. Lo de la corrupción no es un discurso, sobre ella no se argumenta.

britozenair@gmail.com

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ALBERTO JORDÁN HERNÁNDEZ: BOLIVIANO ES EL LIBERTADOR

Dictadores con más ambición de mando usurpan la figura de Simón  Bolívar. Lo hicieron Antonio Guzmán Blanco, Juan Vicente Gómez y ahora el Comandante Presidente Hugo Chávez, quien además de tergiversar su  pensamiento se proclama El Libertador de cinco Repúblicas (actualmente las del Alba y  proclama a Cuba como la gran Colombia).
(“Bajo la dictadura ¿Quien puede hablar de Libertad?”, decía quien este 24 de Julio cumple 228 años de su natalicio).
El general en jefe Guzmán Blanco, autócrata civilizador, ilustre americano, regenerador y pacificador, Supremo Director de la Revolución, entre otros títulos que le endosaban,  gobernó a Venezuela en tres períodos separados por dos años (Septenio: 1870-1877;  Quinquenio 1879-1884; y Bienio: 1886-1888). Se identificaba como pariente de Simón José Antonio de la Santísima Trinidad –tal fue bautizado Bolívar- y resaltó su figura en el centenario del natalicio (1783).
            El igualmente general en jefe Gómez, cuyas fechas de nacimiento y muerte coincidían con las de Bolívar gobernó a Venezuela 27 años, aunque no continuamente, como presidente (cuando no lo era, ejercía de Comandante en jefe del Ejército).
Su Primer Período (1908-1913) lo terminó el abogado, escritor, sociólogo e historiador José Gil Fortoul.
En 1914 ejerció la Presidencia el abogado y político Victoriano Márquez Bustillo.
Gómez resulta electo por el Congreso Presidente para el período 1915-1922, pero decide no asumir y se nombra comandante en jefe del ejército y como tal permanece en Maracay. El cargo presidencial lo ejerce Márquez Bustillo.
De 1929 a 1931 ejerce la Presidencia el abogado y magistrado Juan Bautista Pérez. En su mandato gomecista se conmemoró el centenario de la defunción de El Libertador.
El teniente coronel Hugo Chávez, ha superado en el ejercicio continuo de la Presidencia a los citados dictadores –va para 14 años- a quienes se creían de más larga duración en el Poder. A diferencia del tirano de La Mulera (estado Táchira) quien mandó desde Maracay, el de Sabaneta (Barinas), autodefinido socialista comunista lo hace  desde La Habana.
En el culto a Bolívar los citados autócratas los homenajearon en la conmemoración de su natalicio y muerte. Y para no quedarse atrás el de “por ahora”, exhumó sus restos.
Más aún,  a decir del periódico antillano Granma, el de ahora es "libertador latinoamericano", el “Bolívar de estos tiempos…de talla multiplicada”.
            "Venezuela no podía celebrar el Bicentenario (de su Independencia), sin que un Bolívar de estos tiempos coronara sus llanos y sus cúspides andinas, con el ánimo vencedor de una nueva batalla de Carabobo", asentó el citado diario oficial del Partido Comunista de Cuba.
A los dictadores sus adulantes les denominan con el apelativo de El  Libertador, contradiciendo a este sostenía: “Boliviano es un nombre que me pertenece antes de nacer”
NOTA MARGINAL: Amparado en la protección de su comandante presidente, con quien varias veces se le ha visto de brazos en el que ha hecho  emblemático programa de la televisora estatal, el obsceno Mario Silva ha desatado su odio a las damas. Groseramente lo hace contra María Teresa Castillo. Pena ajena siente uno por el silencio de los sumisos chavistas que ayer aplaudían a la demócrata solidaria de la revolución.
@albertojordanh

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JOSÉ PIÑERA: LA "REDEMOCRATIZACIÓN DESDE ADENTRO" EN CHILE.

Ya nadie en el mundo desconoce el éxito económico logrado tras las reformas del excepcional período 1975-81: el crecimiento acelerado y el incremento del standard de vida de todos los chilenos que ocurrió una vez que, a partir de 1975, los economistas liberales chilenos ganaron el dificilísimo combate contra la hiperinflación heredada del gobierno de Allende y realizaron, contra viento y marea, trascendentales reformas estructurales.

Como lo ha demostrado el economista Alvaro Donoso, al elevar la tasa de crecimiento del PIB per cápita desde 0,9% anual (1810-1983) a 4,3% anual (1984-2004), "el modelo chileno lleva a que los nietos puedan aspirar a ser 8,2 veces más ricos que sus abuelos".

Sin embargo, algunos economistas liberales fuimos también capaces de impulsar un original proceso de "democratización desde adentro". Fueron dos desafíos simultáneos:

a) convencer a un gobierno de emergencia, y legítimo de origen, a entregar el poder político, algo único en la Historia, y más aún hacerlo en el climax de su éxito económico,

b) construir una democracia con poderes limitados (la "democracia limitada" que consagró la Constitución de Estados Unidos, y que James Madison explicó brillantemente en El Federalista).

Los cuatro puntos de inflexión de esta epopeya fueron:

1. El modelo económico iniciado en 1975. La fuerza objetiva más potente detrás de la dinámica del retorno a la democracia fue el modelo económico de libre mercado y apertura al exterior que amplió los espacios de libertad individual, descentralizó el poder económico y social como no lo había hecho antes ningún gobierno, y finalmente creó una clase media propietaria que fue una aliada crucial en la transición hacia un estado de derecho y elecciones políticas.

2. La democracia laboral ya en 1979. El primer paso efectivo hacia la democracia se dio en 1979 con las elecciones sindicales que permitió el Plan Laboral. En efecto, la ley de organizaciones sindicales de junio de ese año estableció en Chile el sindicalismo libre y restauró la plena democracia laboral. En esos días William Thayer, ex Ministro del Presidente Eduardo Frei Montalva, denominó a la elección libre de miles de dirigentes sindicales "un ensayo general para el retorno a la democracia". Un año después, el mismo Thayer afirmó en una entrevista: "El Plan Laboral ha creado una total democracia sindical en un país que está todavía en una situación de emergencia. Es notable que haya sido en el área laboral donde la democracia haya sido primero restablecida". (Revista Qué Pasa, 24.7.80).

3. La Constitución aprobada en 1980. Los economistas liberales fueron miembros claves del "equipo civil" (así llamado por el historiador Gonzalo Vial C.) que logró la aprobación de la Constitución de 1980. Ella no sólo introdujo innovaciones que explican la estabilidad actual (segunda vuelta presidencial, iniciativa excluyente del Ejecutivo en materias de gastos e ingresos, protección efectiva del derecho de propiedad, libertad de trabajo sin restricciones gremiales, etc.), sino que contenía en sus disposiciones transitorias un cronograma detallado de retorno a la democracia, el cual se cumplió estrictamente. Tengo ante mí "copia fiel" del original del decreto ley No 3.464 firmado en la sesión de gabinete extraordinaria del viernes 8 de agosto de 1980 en que se selló el retorno a la democracia. Se titula "Constitución Política de la República", y lleva la firma de tres economistas liberales. Las incoherencias puntuales de ese texto con la concepción liberal (como senadores designados y comandantes en jefe votando con sus superiores civiles en un consejo de seguridad nacional) fueron modificadas consensualmente en la reforma del 2005, como era esperable y deseable.

4. Las "instituciones de la libertad" construidas durante la transición 1981-90. Fareed Zakaria en su libro "El Futuro de la Libertad" argumenta a favor de crear estas instituciones antes de llamar a elecciones de autoridades. Sin ellas sólo se tiene una "democracia iliberal", como aquellas que han jalonado la historia de América Latina y del Tercer Mundo. Pues bien, durante el período de transición (1981-1990), los economistas liberales lograron, entre otros avances de esta naturaleza, la libre creación de universidades privadas, la puesta en marcha del Banco Central autónomo (que ya había sido incorporado a la Carta Fundamental), la apertura a la televisión privada, y la Ley Constitucional Minera.

Todo lo anterior no fue un mero documento con ideas o un plan de acción, sino que algo que se hizo, y que se hizo en muy difíciles circunstancias internas y externas.

El proceso chileno constituye la experiencia más exitosa de "redemocratización desde adentro" del siglo XX.

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ALBERTO MEDINA MÉNDEZ: AMBICIÓN SIN RUMBO. (DESDE ARGENTINA)

Para muchos la política es el UNICO modo de cambiar la realidad. Se trata de una temeraria afirmación, pero para aquellos que creen en ese paradigma, queda claro que participar de la acción política se convierte en una necesidad, en una forma de compromiso ineludible para quien se interesa en modificar el rumbo de los acontecimientos e influir en ellos.

Pero esa, loable finalidad, la de participar, la de ser parte de, la de involucrarse activamente, tiene sentido si existe un objetivo previamente establecido y si el sendero del cambio está debidamente mensurado.

Por obvio que parezca, la inmensa mayoría de los que conforman la denominada clase política trabajan para el acceso al poder. Argumentan que si no se llega a él, nada resulta posible. Y probablemente tengan alguna cuota de razón, aunque no toda. Pero aun asumiendo esa premisa como válida, el problema es que tanta concentración vinculada a la lucha por los espacios de poder, consigue vaciar el objetivo, y muchos cuando llegan a donde querían, ya no recuerdan siquiera porque estaban peleando.

La desideologización de la política le ha quitado contenido a la actividad partidaria. Todos se han creído el cuento de que lo importante es la gestión y que los sistemas de ideas son fundamentalmente imprácticos.

En realidad, lo que quieren es evitar compromisos con ciertas ideas, que los obliguen moralmente a defender determinados valores, y terminar con ciertas mañas que la política ha instalado, y que no tienen interés en desactivar porque atenta contra la esencia de la corporación.

Todo el esfuerzo está direccionado a conseguir poder. La lucha, los recursos, las energías, están puestas allí. Las intrigas, los movimientos de ajedrez para prever la siguiente jugada del rival y actuar en consecuencia, solo apuntan a ganar la partida.

Se ha hecho un culto, exagerado por cierto, de este costado de la política, necesario, pero no suficiente. Triunfar sirve cuando se sabe que es un medio para, y no se lo considera un fin en sí mismo.

Y la política contemporánea nos muestra que los dirigentes están concentrados en el próximo acto electoral, en reunir votos, en conseguir apoyos y acumular poder, y muy pocas veces en resolver los problemas para los cuales se supone que la política tiene sentido.

Este fenómeno no es nuevo, solo se ha exacerbado en las últimas décadas, y la llegada de un aluvión de mediocres al ruedo, le ha puesto un condimento adicional, que solo ha complicado el escenario básico, ya preocupante por cierto.

Y queda claro que cuando todo el esmero, cuando la totalidad de las acciones cotidianas están orientadas a ocupar el poder, a conquistarlo, a expulsar a los actuales detentadores del mismo, de su sitial para reemplazarlos, o en el caso de los oficialismos, para quedarse ininterrumpidamente, poca dedicación puede otorgársele a lo importante.

Es tan baja, por momentos, la calidad de los políticos, que ni siquiera delegan la creatividad, el desarrollo de programas, el estudio profundo de las cuestiones que merecen atención urgente, a otros, a los especialistas, a los que pueden contribuir con conocimientos y capacidad a lo que ellos no desean invertirle tiempo.

Pocos leen, mucho menos estudian, algunos ni siquiera se esmeran en escuchar a los que saben o tienen algo que aportar. Es tanta la convicción de que lo importante es acceder a los cargos, llegar al lugar que sea, que solo miran ese objetivo como el central, y hasta lo festejan cuando lo consiguen, olvidando que el poder sirve, en tanto y en cuanto se convierte en un mecanismo para solucionar asuntos de relevancia, sino solo termina siendo un “juguete” para el mezquino aprovechamiento de las estructuras de siempre.

Esos que solo se concentran en la búsqueda del poder, lo harán casi adictivamente. Su llegada a una función, a una posición, a una porción de mando, solo es un escalón para el siguiente paso. Para ellos llegar, es solo una parada, un hito, porque desde allí, buscarán el siguiente espacio, una nueva meta que dibujarán en su recorrido, y desde el ámbito obtenido, diagramarán acciones, esas que suponen, los llevará al peldaño que viene.

Y no es que tener ambiciones sea algo intrínsecamente malo. Muy por el contrario, los grandes cambios de la humanidad, las invenciones, los estadistas y patriotas del pasado, tienen como denominador común una ambición sin límites. A ellos, los movía un atributo propio de la esencia humana, que tiene que ver con el “ir por más”. Allí no radica el problema, porque si así fuera deberíamos elogiar el conformismo, la abulia y la comodidad, y esos sí que son pecados que una sociedad no se puede permitir si espera progresar y ofrecerle mejores oportunidades a las generaciones que vienen.

El problema de fondo, no es la ambición. Bienvenida ella. Lo trágico, lo inmoral, pasa por la ausencia de contenidos, por el vacío ideológico, por la falta de claridad de rumbos, por metas difusas que buscan algo sin saber su norte. Si a la política no la enriquecemos con ideas, con objetivos que tengan que ver con cambiar las posibilidades de una comunidad, cualquier esfuerzo es en vano.

Pero lamentablemente, el presente nos muestra que así funciona la política, al menos de eso se trata la dinámica que vemos a diario, y que en buena medida, explica su creciente desprestigio. Todo es poder, solo importa vencer, nadie sabe muy bien con que finalidad real y entonces terminamos creyendo, que en realidad de eso se trata este juego, solo de ganar y de alimentar esta ambición sin rumbo.

Alberto Medina Méndez
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miércoles, 20 de julio de 2011

ANTONIO COVA MADURO: UNA VENEZUELA INADVERTIDA, INTERNET SÍ "SUBE CERRO" , Y LO BAJA CUANTAS VECES QUIERE

                                                                  A esa experiencia siguieron otras que me llegaron muy adentro y cambié mi percepción. Y ahora que, obligado por males de salud que no quisiera tener, me he tenido que someter a múltiples exámenes clínicos, la realidad se me impone. En todos los sitios donde he estado aparecen, estelares, estos "nuevos" venezolanos que, saliendo de abajo muestran una asombrosa competencia profesional en los campos más variados.
En los años que tengo enseñando en la universidad no he dejado de oír lo que siempre se presentó como una verdad incontrovertible: que la Venezuela de hoy sigue siendo, en lo más profundo, la misma Venezuela partida en dos que nuestra brutal guerra de emancipación trató de eliminar.

Esa letanía llegó a ser lo que los anglosajones llaman "jeremíada" (por los lamentos del Jeremías bíblico) y que nosotros bautizamos como la "quejadera". Venezuela, ése era -y es- el l eitmotiv, es un país con muchas riquezas donde una minoría (la de Santos Luzardo) trata desesperadamente de arrancarla de la barbarie (la de Doña Bárbara y su mundo pertinaz) en la cual vive la gran mayoría del país.

Toda nuestra historia republicana, entonces, era vista y entendida desde esta perspectiva. 

Eventualmente, alguna gente lograba escapar del submundo bárbaro y a trancas y barrancas encajar en el de los venezolanos "civilizados". Había, incluso -eso era lo que se nos repetía machaconamente- destacadas instituciones que servían de trampolín para saltar de la barbarie a la civilización. Dos eran los que destacaban: el incipiente sistema educativo y la fuerza armada nacional.

Las pruebas de que eso era así eran tan evidentes que se hacían chocantes; sobre todo cuando la aparición del petróleo en nuestras vidas aceleró el proceso. Súbitamente el país pudo darse una forma de vida que sólo los reales en abundancia permitían, y esa "vida" nueva obligaba a que en cada rincón del país apareciera un tipo de venezolanos hasta entonces inexistentes.

Maestros de escuela, médicos, ingenieros y hasta militares profesionales eran de obligatoria presencia en esa "nueva" Venezuela. Apareció, entonces, la "Venezuela de los doctores" y con ello una nueva forma de empecinada estratificación social: después de los "doctores" el país sólo contaba con un inmenso caudal de lo que con pudor los expertos llaman "mano de obra no calificada". Resucitaba, vestida de otro modo, la Venezuela de blancos criollos y con la marejada de pardos a cuestas, tan poco competentes como resentidos.

Venezuela, con apenas un poco más de cuatro millones de habitantes, comenzó a recibir oleadas de inmigrantes europeos -dos millones y medio, coinciden las diversas fuentes- que se desparramaron por todo el país. Y la presencia "musiú", sin que nos diésemos cuenta, fue cambiando al país.

Hugo Chávez quizás sea el último venezolano que se quedó anclado en esa imagen de Venezuela, la de pardos contra criollos; aunque a veces lo acompañen en esta percepción más de un tenaz opositor a su proyecto demencial.

A mí, como a muchos, me costó desprenderme de esa imagen paralizante, mientras me iba hartando de prejuicios. Un día, sin embargo, tuve la oportunidad de ser invitado a recorrer las instalaciones de un colegio universitario en San Cristóbal. Ustedes saben, una de esas instituciones a la que uno veía con desdén y hasta con alarma, por considerarlas productoras de miríadas de profesionales express que simulaban una formación rápida y sin arraigo alguno. Unos médicos cubanos avant la lettre pues.

Pero cuando salí de aquel recorrido ya había comenzado a dudar, sobre todo después que me llevaron a una sala virtual donde un grupo de jóvenes seguía la clase por Internet de un profesor del Tecnológico de Monterrey, y en eso el profesor dice que va a contestar la pregunta que le acababa de enviar la señorita f ulana de tal desde San Cristóbal, estado Táchira en Venezuela.

A esa experiencia siguieron otras que me llegaron muy adentro y cambié mi percepción. Y ahora que, obligado por males de salud que no quisiera tener, me he tenido que someter a múltiples exámenes clínicos, la realidad se me impone. En todos los sitios donde he estado aparecen, estelares, estos "nuevos" venezolanos que, saliendo de abajo muestran una asombrosa competencia profesional en los campos más variados.

Es el asombroso mundo de los paramédicos, sin los cuales cualquier funcionamiento de instituciones hospitalarias sería imposible. Se va acabando ya el mundo de médicos desbordados, rodeados de una manga de incapaces que terminaban, casi de modo inconsciente, saboteando lo que esa agobiada minoría intentaba lograr.

Y otra cosa singular: en sus conversaciones -porque de la perenne cháchara venezolana no escapan- impera, abrumadora, la modernidad revestida del abigarrado mundo de las telecomunicaciones. Internet, entonces, sí "sube cerro", y lo baja cuantas veces quiere.

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