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viernes, 22 de julio de 2011
ZENAIR BRITO CABALLERO: “CREAR UN PAÍS DEL TAMAÑO DE NUESTROS SUEÑOS”
lunes, 26 de julio de 2010
NPI, CONCIENCIA, JAIME REQUENA
El autismo de quienes dirigen el país es apabullante. En diversas oportunidades y desde varios lares, muchos se han dirigido a autoridades solicitando información sobre algún asunto de interés público. Sin distingo de raza, género o credo, el resultado de esas consultas ha sido siempre el mismo: Nada Para Informar. En el caso de los jerarcas en la esquina de El Chorro, la búsqueda de información acerca del devenir de programas tradicionales de la actividad científica nacional ha sido también un rotundo NPI, cuando se pregunta sobre los programas de subvenciones a la investigación, apoyo a congresos y publicaciones, convocatoria/pago del PPI o divisas para insumos.

Un ejemplo concreto de ese nada para informar se puede hallar en una solicitud de información hecha al Instituto de Estudios Avanzados desde esta columna hace dos semanas. Pedimos entonces cuentas del uso dado a unos once millones de dólares que le fueron asignados a uno de sus investigadores. Pues bien, a pesar de que con ese realero se han debido de producir por la medida chiquita unas docenas de publicaciones de la mejor calidad y aliviado el hambre de unos cuantas decenas de miles de venezolanos, hasta el momento NPI.
Otro episodio está dado por el desarrollo, por parte del grupo de investigación del doctor Jacinto Convit, de una vacuna, la cual ha sido exhibida ante el gran público como una nueva alternativa terapéutica para curar el cáncer de seno, estómago, colon y cerebro. Las virtudes terapéuticas de esa vacuna han sido mostradas de un modo francamente inadecuado, revelándose en el mejor de los casos como débiles. Ello ha creado un problema a la colectividad, porque de llegarse a comprobar que la efectividad del medicamento no es la anunciada, la confianza en la ciencia, junto con la esperanza suscitada en las miles de personas afectadas por la terrible enfermedad, se verían mutiladas.
Hoy por hoy, lo de la vacuna es el más impresionante de todos los silencios y de ello son directamente responsables los jefes del Ministerio de Sanidad (o como se llame en estos días), única autoridad competente para regular las actividades relacionadas con la salud o bienestar del pueblo. Ni ellas, ni las autoridades del Ministerio de Ciencia (o como se llame), se han dignado bajarse de su pedestal de poder para explicarnos al resto de los mortales, el porqué esa vacuna fue excluida de los trámites normativos establecidos en la ley, cuando se abrigan dudas razonables sobre el correcto cumplimiento de algunas etapas, consideradas como necesarias por los estrictos protocolos de bioética médica y de la investigación, establecidos por la comunidad científica internacional.
Cuesta pensar que esa falta de voluntad de nuestros burócratas para informar veraz y oportunamente sea parte de una política estructurada e intencionada, lo que nos lleva a enfrentar la aterradora realidad que implica asumir que quienes nos gobiernan, en realidad, no tienen NPI de lo que están haciendo.
viernes, 14 de marzo de 2008
*ALEXANDER GUERRERO ESCRIBE PARA EL UNIVERSAL (VENEZUELA): LAS IDEAS “ATRABILIARIAS” DE HUGO CHAVEZ

Tanto las políticas económicas como el marco jurídico que las envuelve, se conciben y administran bajo el conocido reaccionario ideario del Presidente de la República, un marxismo animista y sincrético que aún conserva el común denominador de todos los marxismos, desde el de Lenin, Gramsci y Castro hasta este de Chávez: el odio al capital y la lucha de clases.
El odio al capital se transmite aguas abajo en forma de resentimiento, desesperanza e indisciplina social; y, la lucha de clases, se transforma en violencia política de todo tipo, desde el llamado “fusilamiento” mediático ejecutado a través de los medios de comunicación propiedad del Estado y o por cadena en ocasión de enviar mensajes de amedrentamiento y despojo de los derechos de la gente, de su propiedad privada y en general de sus bienes, su capital y riqueza. Las consecuencias han sido de descapitalización, ruina, miseria y creciente empobrecimiento. El Estado a través de una red de leyes y decretos y una buena dosis de arbitrariedad por parte del propio Presidente y funcionarios públicos depreda a sus ciudadanos de sus empresas; cuando no directamente por expropiación, lo hace de manera indirecta reduciendo el valor de mercado y depreciando el valor de sus activos...
En esas condiciones la gente de trabajo, ingenio y con capacidad de invertir y tomar genuinos riesgos no lo hará, no invertirá, no lo está haciendo en los hechos, el producto social se contrae y el capital físico y humano se deprecia. Los números de la macroeconomía aun no lo muestran porque la demanda del gasto público y la renta petrolera. EL capital desaparece por desuso y obsolescencia y el humano se empobrecerá transfiriéndose al mercado rentista del Estado que dispone de todo y le alimenta su esperanza. De todas maneras, por providencia de la violencia institucional y del entramado legal conformado por leyes y decretos, la revolución garantizaría que bajo ningún concepto permitirá que el capital se acumule, es decir que cree riqueza. Demográfica y socialmente esto significa la desaparición de la clase media y capitalista para ser sustituidos por sectores mercantilistas y rentistas que en alianza con la “clase” gobernante, o nomenclatura, preparan para medrar ilegitamente de la renta del petróleo.
El elevado ingreso fiscal por altos precios del petróleo, le permitió al Estado expandir el gasto público y la demanda agregada vía importaciones, un arma de doble filo contra el capital y el talento nacional ya que lo ha desplazado violentamente se importantes cadenas de producción y distribución propias de la actividad privada. Ese proceso de desplazamiento del capital privado ha sido reforzado sosteniendo un grotesco desequilibrio cambiario de un dólar barato y un bolívar artificialmente caro. EL efecto neto ha sido el cierre de empresas y la transferencia al Estado del capital de distribución y servicios que se integraba en cadenas productivas nacionales.
Sobrevaluando al bolívar y fijando unilateralmente precios y márgenes por debajo de la inflación y costos, hace muy difícil la sobrevivencia de capital privado natural, es obvio que este esquema de políticas está contenido en la agenda de la revolución de descapitalización de la economía nacional. Un ejemplo es la descapitalización de PDVSA y asociados privados, donde la empresa a la par de disminuir la producción por auto-descapitalización eleva costos de operación al mismo tiempo que tiene que financiar gasto público relegando la necesaria inversión que requiere por lo menos sostener en el mediano plazo la renta petrolera.
EL desplazamiento del capital privado nacional ha sido potenciado con una continua y sistemática debilitamiento económico al mismo tiempo que ha enfrentado un proceso de depredación tributaria y descapitalización inducido este último por fijación de precios, altos costos y baja producción. En este entorno institucional tendríamos entre otros las razones para que la escasez y desabastecimiento y ahora del racionamiento se hayan hecho presente, pero nada nuevo, la destrucción del capital trae ruina, pobreza y miseria, no importando cuan rico sea el Estado, el socialismo produce un milagro fenomenal, enriquece al Estado y empobrece a la gente, es la historia.
La escasez de bienes de primera necesidad, -fenómeno que se extiende desde hace mas de dos años-, la mayoría de bien finales e intermedios agroindustriales, carnes frescas y embutidas, lácteos, harinas, aceites, hoy de escasez crónica y endógena, además de, oleaginosas, granos, y un voluminoso etcétera, ha hecho que la dieta básica del venezolano haya cambiado no solo en componentes, hábitos sino en un continuo deterioro de calidad. El entorno institucional de esas perversiones en lo económico lo encontramos en el discurso político tanto del Presidente como de sus acólitos en el contenido ideológico de proceso político que ha destruido una parte importante del activo productivo nacional, privado y estatal (PDVSA y otras empresas estatificadas).
El discurso y el manto legislativo que se impone inducen el funcionamiento perverso del Estado y sus órganos administrativos en el odio al capitalismo, a la propiedad privada, y en general al fomento del odio de clases. Para conocedores de un pasado reciente, el mismo síndrome y récipe utilizado en muchas revoluciones socialistas cuyo objetivo político lo era la destrucción de la propiedad privada y del capitalismo. La institución supra económica de este “nuevo orden socialista” se va armando en leyes y jurisprudencia, en la destrucción de la moral pública, y en la quiebra de los sentidos y valores naturales del ser humano expresados en la propiedad privada, la familia y la libertad.
El objetivo de largo plazo, todos seriamos empleados públicos, la propiedad privada perdería su función social primordial de crear riqueza y distribuirla, la escasez y el racionamiento, dos componentes fundamentales de los socialismos constituirían la función que han tenido en los socialismos, mediatizar las libertades del individuo y someterlo sistemáticamente por lo que se perdería la función política del ser humano.
A cambio el nuevo orden socialista garantizaría de esa manera la hegemonía política y control del estado y el poder en manos de una nueva aristocracia política, la nomenclatura, conformada por un conjunto humano de representarte políticos, gerentes de empresas, comisarios políticos y defensores del nuevo orden, en medio de un orden militar adecuado exclusivamente para reprimir al costo que sea…un orden contra natura. La experiencia venezolana sin embargo tiene un fin en el tiempo, el experimento ideológico termina por calendario en el 2012. La pregunta inmediata…cuanto pagamos para arreglar el caos socialista?
El destino final es el Estado totalitario, sus ciudadanos pobres, la sociedad no crea riqueza, los estímulos e incentivos naturales del ser humano han sido castrados políticamente, es la utopía del socialismo, el estado fascista y/o comunista, corporativo tanto el primero como el segundo, el ciudadano depende del Estado y del estado de ánimo de sus gobernantes, es eso lo que nos trae el socialismo de siglo XXI, la idea más conocida del Presidente Chávez. No hay mal que dure 100 anos.
Economista, PhD (Londres)
