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martes, 20 de diciembre de 2011

MARÍA BLANCO: VIVIR DENTRO DE NUESTRAS POSIBILIDADES (FUENTE INSTITUTO JUAN DE MARIANA DESDE ESPAÑA)

Seguimos a la espera de las noticias que Mariano Rajoy tiene que darnos. Seguimos a la espera de saber qué medidas nos traerán los Reyes Magos para este 2012. Y mientras tanto, con una prima de riesgo más relajada de momento, la población española, la de base, aún se pregunta "qué es lo que ha pasado".

Esta semana publica Truman Factor una estupenda entrevista con el Nobel de economía Vernon Smith. En ella, el economista explica su visión sobre la crisis europea, y acaba con una reflexión:

"La lección a largo plazo podría ser que aquellas viejas virtudes como el trabajo, el ahorro y el vivir dentro de nuestras posibilidades son más valiosas que el oro y los diamantes, y sobre todo dignas de encomio pues nacieron de la experiencia humana".

Una sabia conclusión. Pero, puestos a darle una vuelta de tuerca más, no tan sencilla como podría pensarse a primera vista, la razón es que en la España en que vivimos es difícil saber cuáles son nuestras posibilidades, los límites dentro de los cuales deberíamos vivir.

Seguramente por deformación profesional, creo que lo que sucede en la calle, las decisiones políticas, la forma de vida de la gente descansa en una concepción particular del ser humano y de su relación con su entorno. Y en este país, desde hace demasiado tiempo lo que prima es eso que Ayn Rand, la controvertida y criticadísima filósofa libertaria, llamaba la moral del esclavo de la tribu.

Una cosa es que por naturaleza el ser humano sea social, que necesitemos del grupo para sobrevivir, y otra que acabemos siendo secuestrados moralmente por el pensamiento colectivista. Claro que llevamos impresa en nuestra naturaleza la tendencia al intercambio, la reciprocidad: de hecho, ha sido una de las llaves de nuestra supervivencia. Claro que hemos aprendido a defender al débil y ayudar al que no tiene sin que nadie nos obligue. Pero en lo que hemos acabado es en dejarnos imponer una moral que premia al que no se esfuerza, al que no ahorra, al que no vive dentro de sus posibilidades.

Y no solamente eso. Nuestros gobiernos se han comportado siguiendo ese mismo criterio. Así que gobernados y gobernantes se han dedicado a gastar lo que no tienen y a vivir por encima de sus posibilidades. Pero ¿cómo se sabe cuáles son tus posibilidades más allá de lo que dicta el equilibrio presupuestario?

La clave está en la competencia. Ese concepto que Adam Smith consideraba como sana rivalidad, y no necesariamente como codazo en los riñones del adversario. El ser medido en un entorno competitivo con tus pares te lleva a darte cuenta cuál es tu nivel respecto a los demás. Y a partir de ahí, puedes mejorar, corregir, cambiar tu estrategia... perfeccionarte. Pero ¿qué sucede cuando no hay competencia? Pues sucede lo que estamos viviendo. La competencia se ha demonizado, resulta que es cruel porque pone a cada cual en su sitio, porque deja en la estacada al que no está al nivel requerido. Y en realidad, solamente la competencia nos da información relevante de qué quieren los que demandan y qué tienen que ofrecer los oferentes. Y sobre todo, nos dice cuál es el precio que hay que pagar. No solamente en el mercado de bienes, o de factores, o de dinero... en la vida cotidiana. Si tú no sabes el esfuerzo que debes aplicar para conseguir tus metas, si no sabes si ese objetivo está realmente a tu alcance o debes reconsiderar tus planes, si crees que todo es gratis y fácil, y alguien "mágico" va a venir a dártelo con el dinero de otros, entonces estás perdido, y la sociedad en la que vives también lo está.

Y ese ha sido nuestro "modus vivendi" durante muchos años.

Pero ahí no acaba el drama. Hay dos aspectos muy preocupantes que no hay que olvidar.

El primero es que ese es el ejemplo que hemos dejado en herencia a las generaciones más jóvenes, justo a aquellos ciudadanos que van a tener que pagar nuestros desmanes.

El segundo es que la cosa no parece haber cambiado. Cuando se habla de recortes hay mucha gente dispuesta a tirarse a la calle para protestar porque no pueden seguir viviendo de los demás. Y enarbolan la bandera de los más desfavorecidos para defender subvenciones a la "cultura" o a lo que sea.

Ha llegado el momento de meditar seriamente las palabras de Vernon Smith y de recuperar el sano espíritu de rivalidad que infunde la competencia.


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viernes, 4 de noviembre de 2011

ALEXANDER GUERRERO E: LEY DE ARRENDAMIENTO: MUERTE DE LA CLASE MEDIA

Todo comenzó de manera desordenada, aunque políticamente intencionada, hace ya un ano con expropiaciones de desarrollos inmobiliarios, aunque en honor a la verdad la violencia política contra la propiedad privada inmobiliaria  , se venían ejecutando ocasionalmente por intermedio de invasiones promovidas por un discurso político de contenido clasista que estimulaba la toma e invasión de propiedad inmobiliaria. Era un proceso político y económico dirigido a afectar los sectores medios, similar el que ocurría con las tierras de explotación agropecuaria. Así llegaron los decretos leyes de la Ley Habilitante, el proceso de afectación de los valores inmobiliarios ahora venía envuelto en un marco jurídico, aunque ciertamente inconstitucional.

1.       Un gobierno que administra un Estado depredador.

La AN aprueba finalmente  la Ley de Arrendamiento, una especie de guadaña  con la cual el gobierno induce un proceso de descapitalización de la familias de los sectoreres medios,  pervirtiendo el marco jurídico que ahora destruye los derechos de propiedad sobre esos activos reales y que desde luego y en términos del mercado inmobiliario el impacto negativo se siente en la caída de los precios, estos se envilecen. La Ley de Arrendamientos arrincona a la familia venezolana que ahorró, invirtió en viviendas como activos inmobiliarios con el objetivo de protegerse tanto del ritmo devastador de la inflación, como de las devaluaciones del bolívar. El supuesto económico de las familias de los sectores medios parte de un principio, en el largo plazo, los precios de las viviendas cubren la depreciación del bolívar y permiten capitalizar el ahorro. La Ley de Arrendamiento vuelve añicos esa economía.

En los hechos esa Ley crea el marco jurídico que coadyuva la depredación política que allana la propiedad de la vivienda e inicia un proceso -por etapas- de expropiación, tanto por parte del Estado como de terceros, aquellos que se convierten en inquilinos de una propiedad a la están estimulados a depredar.  Sus efectos se extienden hacia la toda industria de la construcción de viviendas, y desde luego disminuirá aceleradamente la calidad de las viviendas, los precios de las parcelas y tierras urbanas, también serán depredados con lo cual se profundiza el deterioro urbanístico de las ciudades. Si se quiere ver un espejo, hay que observar las estampas ruinosas de La Habana que muestra orgullosamente su abandono y pobreza. Esa es la historia que nos trae la Ley de Arrendamiento en el largo plazo.

2.       El ahorro de las familias de clase media: la vivienda

Para vastos sectores sociales poseer una vivienda, además de  satisfacer una necesidad básica, constituye simultáneamente  una inversión familiar realizada también sobre el supuesto que en condiciones normales, en el tiempo, constituye una protección del patrimonio familiar, y siendo un activo “real” es muy probable que los efectos de la inflación y la depreciación de la moneda, ceteris paribus, estarían cubiertos con la adquisición de un activo inmobiliario, sea como vivienda principal o como vivienda secundaria, una especie de ahorro permanente, previsional y de inversión.

Ese proceso de reestructuración del portafolio de la familia venezolana se hizo más intenso posterior al viernes negro en 1983, cuando invertir en bolívares en Venezuela se convirtió en una alternativa costosa e incierta y de alto riesgo. Así sido tradicional en Venezuela, salvo algunos años en medio de circunstancias extraordinarias, invertir en una vivienda también podría ser una decisión no óptima, que en última instancia destruya parte del capital familiar , sobre todo porque el marco jurídico y regulatorio de ese mercado inmobiliario evita que la inversión fluya libremente al mismo tiempo que permita satisfacer esas necesidades básicas.  En condiciones “normales”, nada más lógico para el ahorro familiar que comprar una vivienda para vivir y cubrir  su depredación esencialmente aquella producida por malas políticas económicas  y malos gobiernos por inflación y envilecimiento de la moneda.

3.       Vivienda principal y el balance familiar

Ese ha sido, palabras más o menos, la lógica de la inversión en viviendas por parte de los sectores medios. El venezolano y su familia disponían así de un capital en un activo real en su balance personal y familiar, el cual le permitía al mismo tiempo apalancarse financieramente en la medida que las obligaciones hipotecarias derivadas de la adquisición de la vivienda fuesen canceladas, un promedio de 10 años. Para otros, en una inversión para sus hijos como vivienda principal. Ese comportamiento económico y financiero hizo que, a todo evento, en el balance familiar o individual, el activo de mayor valor es -o era- la vivienda.

Y como acotamos arriba, el mercado respondía rápidamente –cuando los gobiernos lo permitían- a esas preferencias de las familias y que organizaba desde la autopromoción programada urbanizando y construyendo, la auto-construcción, y masivamente a la producción de viviendas por promotores y urbanizadores privados y cuya obligación social y económica comenzaba precisamente con la adquisición de tierras urbanas y urbanizables para construir la oferta habitacional privada. Así con grandes economías de escala se construyeron cientos de miles de viviendas en urbanizaciones por todo el país. El sector privado pudo, y muchas veces en condiciones adversas, en promedio unas cien mil viviendas por año, cuyo destino eran los sectores medios, se sabe un amplio espectro desde el punto de vista del ingreso, con la condición económica fundamental que podía con el peso de una hipoteca para el largo plazo.

 Las cosas, sin embargo, cambian aceleradamente, el gobierno decide apoderar al Estado, del mercado de vivienda de los sectores medios y bajos consolidados y catastrados, y lo hace en dos modalidades, muy relacionadas una de la otra. Se comenzó expropiando tierras urbanas y viviendas construidas eliminado los mecanismos naturales de arbitraje entre urbanizadores y compradores. Ese proceso se complementa con la Ley de Arrendamiento, aprobada en días pasado, que encierra un violento mecanismo político, inconstitucional, de “expropiación” por envilecimiento en el valor del activo inmobiliario, pero también abriendo las puertas de un proceso expropiatorio sistémico que involucra la regulación de ese mercado, donde el propietario de la vivienda en alquiler ha sido convertido de un cipotazo en débil jurídico,  expuesto a ser depredado por el inquilino. El contrato de arrendamiento ya no será lo que fue un mecanismo legal establecido para sostener el valor del inmueble.

Un esquema similar al que funciona en Cuba, donde es visible el deterioro y pauperización de la vivienda, por envilecimiento de su valor, por pérdida de propiedad, por expropiación, por regulación de precios, todos mecanismos de destrucción urbana. Amigo lector, de un paseíto por la Habana e imagínese Caracas dentro de unos 25 años.  

4.       Dueño de la vivienda o usuario o inquilino del Estado

El paquete revolucionario nos trae entonces el fin del mercado sobre las tierra urbanas, la deformación y  ruina del mercado secundario de viviendas en alquiler, y también detendrá el desarrollo urbanístico de las ciudades, las viviendas se deterioran en el corto plazo, además de los elevados costos de transacción a los que hay que incurrir para sostener legalmente una propiedad adquirida normalmente. En los hechos, el proceso tiende a revertir en una estatización dado que aliena los derechos de propiedad al regular precio y disponibilidad.

Ese proceso será simétrico al que ha venido ocurriendo en el campo y que ha reducido no solo la frontera agraria, sino reducido la producción agropecuaria, creando la más grotesca agricultura de puertos que alguien haya podido imaginar.  El objetivo revolucionario parece ser la conversión de la familia venezolana a ser inquilinas de viviendas en propiedad estatal.   La Ley de Arrendamiento incorpora dos etapas para cumplir ese objetivo, aunque no lo canta en su letra deja abierta la discrecionalidad política de las agencias del gobierno para diseñar los contratos de propiedad y su rendimiento. Aunque a la gente le ha costado aprender ese proceso, nunca creyó que desde los poderes públicos su ahorro de toda una vida, su vivienda, quedara expuesto y envilecido, ahora está toca aprenderlo en la piel.

Las expropiaciones de esas tierras urbanizables y en construcción, encierran el objetivo de empobrecer y descapitalizar a los sectores medios, dado que el derrumbe del marco jurídico dispuesto para defender la propiedad privada –vivienda- de terceros, y particularmente del  Estado, la vivienda de facto pierde su valor de mercado cuando su propiedad enfrenta un entorno jurídico de extrema debilidad sin que el precio o renta pueda remunerar el capital invertido en la adquisición de la vivienda, en otras palabras la reposición y reproducción de ese capital familiar no será posible. Política y socialmente hablando, se estaría inmovilizando social y políticamente a la gente hasta hacerla parte del régimen de servidumbre que se ha venido estableciendo para atender las necesidades de los venezolanos menos favorecidos en el reparto del ingreso nacional.

5.       Languidece el mercado inmobiliario

De esta manera, la depredación de los precios producida por las expropiaciones de tierras urbanas y urbanizadas y por la sobrerregulación del mercado de viviendas con leyes restrictivas a la compra-venta de viviendas y otros activos inmobiliarios –vía precios- y otras regulaciones, traerá como consecuencia la depredación de precios acotada anteriormente, por el alza de los costos de transacción que hacen penoso la realización de las inversiones en vivienda. Todo funcionaria como un entorno para el empobrecimiento dado que esos activos en el balance personal y familiar se descapitalizarían y desvalorizarían.

La Ley de Arrendamiento grava penosamente la producción de viviendas por iniciativa privada al obligarlo a producir para la arrendar un determinado porcentaje de viviendas, las consecuencias económica s y financieras se verán en la caída de la calidad de la vivienda y en el control de los incentivos del capital privado, en otras palabras se detendrá finalmente la construcción de viviendas por capital privado. En esas condiciones, los parcelamientos y tierras disponibles para esos efectos, serian transferidas al Estado por utilidad pública al decretarlas el gobierno propiedad ociosa. La Ley de Arrendamiento se constituirá en la punta de lanza para la expropiación de las tierras y parcelamientos urbanizables.

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miércoles, 6 de abril de 2011

EMBUSTERO CRÓNICO. EDDIE A. RAMÍREZ S.

Nuevamente miente Rafael Ramírez a la opinión pública. En lugar de reconocer que engañó a  la Asamblea Nacional y pedir disculpas por afirmar que el Fondo de Jubilación de los trabajadores petroleros es responsabilidad de los propios trabajadores y no de la empresa, optó por seguir mintiendo. 

En efecto, en Últimas Noticias del 4 de abril, Pdvsa publicó un remitido que dice textualmente en el punto 2 que  “..los fondos de trabajadores y jubilados tienen juntas de administración con autonomía  respecto a nuestra empresa para tomar decisiones respecto a la gestión y manejo de sus fondos… ”.  ¿Cómo pueden esas juntas tener autonomía si el artículo 13 de los Estatutos de la Asociación Civil Administradora de los Fondos de Pensiones de los jubilados de Petróleos de Venezuela S.A. y sus filiales (APJ-PDV), establece que “…Las decisiones con respecto a los traspasos de la cartera de inversiones o parte de ella y la designación de los  miembros de la Junta Administradora , deberán contar con la autorización previa y por escrito del Directorio de PDVSA..”?

Sigue mintiendo el Ministro de Energía y presidente de Pdvsa cuando en su remitido sostiene que “El señor Francisco Illaramendi y ninguno de los involucrados mantiene relación alguna con nuestra empresa, como se ha pretendido hacer creer a la opinión pública”. ¿ Acaso el pillo Illaramendi no fue personal de nómina de la Pdvsa roja y después le encargaron que manejara cuantiosos recursos del Fondo? ¿ Acaso el Directorio de Pdvsa evaluó diferentes opciones de compañías sólidas para poder confiarles el dinero de los trabajadores? ¿ Es o no cierto que seleccionaron a Illaramendi por su simpatía con el chavismo?

En el remitido de marras, Pdvsa afirma que “Exigiremos en nombre de nuestros trabajadores y jubilados el rescate de todos los recursos por ante las autoridades estadounidenses que han debido velar por la transparencia de este tipo de operaciones”. Es decir que, como siempre, la culpa la tiene “el imperio mesmo”. ¡Qué caraduras! Resulta que  la Securities and Exchange Commmission (SEC) que descubrió la estafa es la responsable y no  la Junta Administradora designada por el Directorio de Pdvsa y que preside Eudomario Carruyo, Director de finanzas de Pdvsa.  Al respecto, cabe mencionar que el Artículo 22, referente a los deberes de la Junta Administradora, establece en su  literal t que la Junta debe “Asegurarse de que las recomendaciones de inversiones estén debidamente documentadas con los estudios técnicos, económicos, financieros y legales que correspondan, conforme a las políticas operativas vigentes”.   ¿Puede Rafael Ramírez  mostrar a la opinión pública las evaluaciones realizadas para decidir el destino de los fondos?

Para ser consistentes con las prédicas del teniente coronel, el remitido mencionado hace un llamado a “ combatir las manipulaciones con claras intenciones desestabilizadoras que llevan adelante grupos contrarrevolucionarios”.  Realmente los únicos desestabilizadores son el grupo de comunistas que está acabando con el sector privado, que viola los derechos humanos y que miente descaradamente para justificar su ineptitud y perversidad.

eddiearamirez@hotmail.com
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domingo, 13 de junio de 2010

VENEZUELA: LA DIMENSIÓN DESCONOCIDA, MIGUEL ÁNGEL SANTOS

A falta de mejores ideas a Giordani se le ha ocurrido decretar la ruina de los ahorristas venezolanos
La Dimensión Desconocida (THE TWILIGHT ZONE) fue una de las series más exitosas de los sesenta. Desde el comienzo gozó de una enorme popularidad, convirtiéndose en eso que en televisión se llama "una serie de culto": seguida por un grupo numeroso y bien diferenciado de televidentes, con fervor religioso. Su éxito se le atribuye al haber sido el primer programa en invitar abiertamente a pensar más allá de los límites de la realidad. Cada episodio recreaba un relato de fantasía, terror o ciencia ficción, en un contexto sobrenatural y misterioso, rematado por un final sorprendente.

No he visto nada que se asemeje más a lo que nos viene pasando por estos días. Nuestra realidad, esa rápida sucesión de imágenes, no encaja dentro de nuestros patrones y nos continúa sorprendiendo. El "no vale, yo no creo" es acaso su expresión más pura. Tampoco se nos puede culpar. Como suele decir uno de los técnicos más exitosos del fútbol venezolano, Walter Cata Roque, "no hicimos más, porque no sabíamos más".

El nuevo esquema cambiario es apenas una prueba más. El gobierno ha creado una suerte de Cadivi de segundo piso en el BCV. La administración de este esquema, el conjunto de requisitos, trabas y restricciones, es todavía más grotesca que la del propio Cadivi. Como suele ocurrir, lo más importante es lo que no se dice. Se quedan por fuera todas las empresas que deseen convertir a divisas sus utilidades, y más aún, todas las personas que deseen proteger sus ahorros. A falta de mejores ideas, a Giordani se le ha ocurrido decretar la ruina de los ahorristas venezolanos, colocándolos ante la incómoda elección de mantener sus bolívares a tasas de interés entre 12% y 15% (mientras la inflación supera el 30%) o acudir a un mercado ilegal en donde corren el riesgo de enormes multas e inclusive de cárcel. Esa ruina gradual es a lo que Ricardo Sanguino se ha referido con el ingenioso término del "ahorro social".

Pero esta sorpresa es nada cuando se le contrasta con el saqueo del que han sido testigo los trabajadores de las empresas intervenidas, ocupadas o estatizadas. Los "nuevos" ejecutivos trabajan un día sí y dos no, obstaculizan la actividad productiva y disfrutan de los sueldos, puestos de estacionamiento y oficinas de los "oligarcas" que suplantaron. Allí permanecen, succionando recursos que no tienen capacidad ni tampoco disposición de generar, hasta que los agotan y salen en búsqueda de su próxima fuente.

La complejidad, y nuestra propia falta de familiaridad con un entorno de esta naturaleza, hace lucir como inútil no sólo cualquier intento de predicción, sino acaso también cualquier esfuerzo de prevención. Si esto sigue su curso el final que se nos viene no tendrá nada de sorprendente, se puede adivinar sin ninguna dificultad leyendo sobre la experiencia de otros con este set de ideas muertas. Pero ya va siendo hora de que sepamos más. No se puede combatir lo que no es convencional, con ideas convencionales. Hace falta una mirada distinta, menos especializada y más multidisciplinaria, más ágil, una nueva forma de estructurar nuestra capacidad de respuesta, si de lo que se trata es de rematar este episodio con un final sorprendente.

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domingo, 13 de abril de 2008

*NOTICIA EN EL DIARIO 2001 (13 DE ABRIL 2008): “LEY DE BANCOS CASTIGARÁ A PEQUEÑOS AHORRISTAS”


*NOTICIA EN EL DIARIO 2001 (13 DE ABRIL 2008): “LEY DE BANCOS CASTIGARÁ A PEQUEÑOS AHORRISTAS”


AUMENTA LA GARANTÍA DE DEPÓSITOS DE 10 A 25 MILLONES DE BOLÍVARES FUERTES, SOSTIENE JOSÉ GRASSO VECCHIO

LISA ROBLES

La ley de Bancos, que puede publicarse en cualquier momento, subirá la cartera de crédito obligatoria de microcrédito, se fijará el porcentaje obligatorio para el sector a niveles cercanos al 10 por ciento con lo cual estaría regulada casi el 60 por ciento de la cartera de créditos de las instituciones financieras, dijo el analista de banca, José Grasso Vecchio.

Explicó que esta legislación ha sufrido muchos cambios y la versión final es aún desconocida.

Apuntó que lo que se hará con la Ley de Bancos es que se fije una tasa preferencial a los microcréditos, que sería para bajarlos.

Argumentó que no cree que haya más carteras de créditos obligatorios porque si sube la de microcréditos a 10 por ciento, con todas las obligaciones que hay ya casi un 60 por ciento de la cartera de créditos de la banca estaría regulada.

En cuanto a la cartera agrícola dijo que se ubicará en torno al 22,5 por ciento que ya es una cifra bastante elevada.

TASA DE INTERÉS SE MANTENDRÁN

Aseguró el economista que aunque las tasas para las tarjetas de crédito han subido se mantendrán.

Las tasas de interés promedio de crédito están en 22.44 por ciento de los principales bancos.

Pero según el economista están mucho más bajas que las del 2002 que habían llegado a un 37 por ciento pero están más altas de lo que estaban al cierre de diciembre, que estaban en niveles de 16,77 por ciento.

En diciembre se presentó un ajuste al alza de las tasas de interés, después de las últimas medidas que tomó el Banco Central de Venezuela (BCV) de control de liquidez, dinero circulante.

Argumentó que la tasa que más subió fue la de la tarjeta de crédito, que se ubicó en 31,82 por ciento.

Mientras que las tasas para vehículos están en 26,46 por ciento y las de ahorro y plazo fijo se fijaron en 13 por ciento y 14 por ciento.

No ve aumentos en la tasa de interés a corto plazo, aunque algunos economistas sostienen que las pasivas están muy altas.