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miércoles, 27 de agosto de 2014

AMERICO DARIO GOLLO CHÁVEZ, PALESTINA Y MADURO

Todas las guerras son detestables, aberraciones contra la vida. Empero, la cultura, la humanidad con poder o en su búsqueda ...las ha justificado tantas veces como necesidad para librarse del opresor cruel y tirano, tantas otras como justificación, expresión con la cual se guarda la palabra real, apropiación, dominación.

La crueldad de la guerra ha causado que la ONU y otras instituciones internacionales regulan la muerte, vale decir a quien matar, a quien no, a quien proteger, que armas usar, modos de matar...
Pero hay guerras que van mas allá de lo "convencional", de la denominación de unos sobre otros, la conquista de fuentes de energía...explicaciones que muchas veces se usan sin la profundidad del caso. Los regímenes dictatoriales, por violación de los derechos humanos, por crímenes de guerra, permiten moralmente y aun legalmente la intervención militar para salvar a los perseguido, humillados, privados de libertad de hacer y de opinar.
No es el espacio apto para esta reflexión, quede la idea. Es tan complicada la guerra que por ello uno de sus teóricos advirtió que no se podía dejar a los generalas.
Pero la cuestión judía y la situación palestina tiene dimensiones más complejas. Y en esa complejidad se esconde muchas veces la irracionalidad, se vulnera la historia y se justifica el terrorismo como arma. Hamas es una organización terrorista que usa todos los medios y métodos del terrorismo para destruir a Israel.
No hay contrariedad en la palabra, es de sencilla demonstración, basta leer sus discursos y sus prácticas. Usted Maduro, estoy convencido, sabe esto como sabe que la "revolución bolivariana es esencialmente terrorista".
La lista Chávez Tascón es terrorismo,. la militarización de todas las instituciones es ya, terrorismo, La difamación, la calumnia y la coprolalia es terrorismo. Las capta-huellas son terrorismo, son control a la gente y no de quienes compran sino sobre su intimidad....el fundamentalismo sin fundamentos del chavismo es forma inicua de terrorismo. El dominio a la fuerza de los sindicatos y su uso al servicio del gobierno es terrorismo nazi..

Yo veo bien que usted ordene ayuda a los niños palestinos, traerlos acá en un importante número, pero de ser eso verdad, se convierte en un acto de hipocresía inmenso. Quien cuidará de esos niños? donde quedan sus padres, sus hermanos? su lengua, su habla su cultura?...qué seguridad puede brindarle usted si en Venezuela la muerte es el mas constante de los huéspedes de los hogares reales o disueltos de los venezolanos-? Que medicina les dará si se enferman? la misma que su régimen da a los venezolanos que mueren ya por desencantos, desnutrición, inanición ...porque no hay medicamentos ni comida?. Hace unos días apenas una niña de 4 años y medio moría en Israel por la "bondad" destructora de los cohetes de Hamas y hace poco asesinaron gente de Gaza porque los acusaron de ser agentes de Israel---
Venezuela es la patria mama de la Libertad de Sur Americana, no la haga esclava del terrorismo. Renuncie al terrorismo de estado que usted aplica y el mundo sonreirá complacido y podrá, casi lo juro, sentar a la gente buena de Palestina con la gente buena de Israel. Ese día el Maestro Barenboim brindará su concierto mas hermoso de todos los hermosos suyos. El Poeta José Pivin se encargará de los detalles para la armonía en la palabra. Cadenas, el poeta, sonreirá complacido si usted usa las cadenas para este acto de fe amor y paz.

Americo Dario Gollo Chávez
americod@gmail.com
@americogollo

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jueves, 1 de agosto de 2013

ANÍBAL ROMERO, HAY PROBLEMAS SIN SOLUCIÓN, ISRAEL Y LOS PALESTINOS

El arraigado deseo de poder en la naturaleza humana, conjugado con el avance de la tecnología, acrecientan la tendencia a presumir que todo problema debería tener solución, incluso en política. Me temo que se trata de una quimera. Hay problemas sin solución y uno de ellos, me parece, es el que enfrenta a Israel y los palestinos.
No es mi propósito recapitular la historia del conflicto ni repasar los argumentos que esgrimen ambos lados de la controversia. Voy a enfocarme sobre el presente y comentar el nuevo esfuerzo de Washington para dar inicio, una vez más, a las negociaciones para la creación de un Estado Palestino como salida a la pugna.


Tal intento diplomático tiene lugar en momentos que ponen de manifiesto, con prístina claridad, que en el Medio Oriente existen problemas de envergadura que no tienen que ver con Israel y los palestinos, y cuya dinámica se extiende por sus propias motivaciones. Me refiero, por ejemplo, a la guerra civil entre sunitas y chiítas que ya ha producido alrededor de cien mil muertos y un millón de refugiados en Siria, a las convulsiones revolucionarias que sacuden Egipto y otros países árabes, y al programa nuclear iraní, cuyo impacto geopolítico va bastante más allá de la presencia de Israel en la región.
Cuesta entender el empeño de Washington por motorizar de nuevo unas negociaciones que refuerzan la creencia, por lo demás completamente errada, según la cual el conflicto entre Israel y los palestinos es el principal y casi único problema que aqueja el Medio Oriente, y cuya “solución” prácticamente pondría fin a todas las tensiones, revueltas y amenazas provenientes de esa parte del mundo. De paso, con sus afanes, que a mi modo de ver son ilusorios, en perseguir el espejismo de la “solución de dos Estados”, Washington se arriesga a sumar la experiencia de otro fracaso y sus secuelas, pues la frustración de los palestinos ante las promesas incumplidas bien podría generar renovadas y costosas sublevaciones.
A lo anterior se añade lo siguiente: En 1967, en una guerra que ganó limpia, rápida y claramente sobre sus adversarios, Israel logró extender sus fronteras hasta posiciones que reducen la extrema vulnerabilidad estratégica en que había vivido desde su independencia en 1948. Fue precisamente tal situación estratégica la que condujo en primer lugar al Egipto de Nasser y sus aliados, a confiar en la factibilidad de destruir al Estado judío en una guerra corta y decisiva.
Resulta sencillamente insensato, además de inútil, pedirle a cualquier dirigente responsable en Israel que retorne a su país a las fronteras de 1967, colocando de nuevo al Estado judío a merced de sus enemigos jurados. En el caso hipotético que, empujado a hacerlo por las presiones de Washington y de una no pocas veces anti-semita Comunidad Europea, Israel admitiese a su lado la existencia de un Estado Palestino, el mismo estaría sujeto a unas condiciones de severa limitación de su soberanía, en particular a una estricta desmilitarización, todo lo cual le vaciaría en buena medida de contenidos. No veo otra forma en la cual tal Estado pueda ser aceptado por Israel.
De modo que a fin de cuentas uno se pregunta qué explica el empeño de Washington por dar vida a una especie de zombi, emprendiendo otra vez la ruta en circunstancias especialmente desfavorables, y frente a un Medio Oriente en el cual, si se le observa con objetividad, el conflicto entre Israel y los palestinos no ocupa el lugar de otros tiempos. ¿Será acaso que John Kerry también desea un Nobel de la Paz? No me sorprendería.
aromeroarticulos@yahoo.com

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domingo, 9 de diciembre de 2012

MILOS ALCALAY, ALCANCES DE LA RESOLUCION SOBRE PALESTINA, BRUJULA DIPLOMATICA

La reciente resolución de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas  al reconocer a Palestina como “Estado No Miembro Observador” hizo que recibieran al Presidente Mahmoud Abbas con aclamacion en Ramala. Pero cual es el alcance de ese “triunfo”?  La opcion adoptada por la Autoridad Palestina no generara nuevos obstaculos a la justa aspiracion de terminar con mas de seis decadas de guerras y conflictos y de impulsar la existencia de un Estado Palestino al lado de un Estado de Israel?

No hay duda de que Palestina obtuvo un respaldo politico amplio de la Comunidad Internacional  ya que la Resolucion fue aprobada por 138 votos a favor. Pero esta votacion  no es una sorpresa, porque ya en la actualidad 132 paises reconocen al Estado Palestino, tal como reconoce desde Beirut Osama Hamdam representante del Hamas al afirmar que “se trata de un paso politico, pero no es un triunfo de gran envergadura” ya que “la OLP tenia representacion en la ONU”

Por otra parte, el numero de votos obtenidos equivale al numero de paises miembros de los Paises No Alineados, o los del G-77 que tienen en su seno a Palestina como miembro, de manera que no es sorprendente que esos paises hayan votado a favor del nuevo “status” de observador presentado ante la Asamblea General con la votacion tradicional.

Para que Palestina sea miembro de la ONU se debe seguir el procedimiento fijado en la Carta de la ONU que establece que la admision de un nuevo miembro debe ser aprobada por el Consejo de Seguridad. Es por esta razon que medio centenar de paises de la ONU se abstuvieron o votaron en contra de la Resolucion, ya que consideraron que era acertada la decision del Consejo de Seguridad y que se debe exigir que se cumpla con lo dispuesto en las negociaciones bilaterales de Paz acordadas entre Palestinos e Israelies en Oslo.

El incumplimiento de los palestinos del procedimiento bilateral, genero a su vez el incumplimiento del Gobierno de Netanyahu al contornar compromisos anteriores con dos decisiones: retener 100 millones de dolares recogidos como impuestos para Palestina y retomar  los planes de construccion de miles de asentamientos especialmente cercanos a Jerusalem, con lo que busca presionar a que se retome el proceso de negociaciones.

El unico camino viable para que existan ambos Estados, es lograr el mutuo reconocimiento; asegurar una solucion pacifica; definir fronteras seguras en un marco que genere el imprescindible clima de seguridad para los Israelies y  para los Palestinos dando asi cumplimiento a la resolucion 181  rechazada por los paises Arabes en 1947. Ojala la Resolucion de la Asamblea General de la ONU no desvie la marcha hacia el objetivo del reconocimientos de los dos Estados y se evite que los extremismos de ambos lados destruyan el  camino de la Paz en la region. Un logro  pacifico sera no solo un gran triunfo de Palestina y de Israel sino tambien de los 193 paises del Mundo.

milosalcalay@yahoo.com

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viernes, 21 de octubre de 2011

CARLOS VILCHEZ NAVAMUEL: MIL PALESTINOS POR UN ISRAELÍ (DESDE COSTARICA)

El canje iniciado el 18-10-11 entre Palestinos e Israelíes tiene unas connotaciones sociológicas  y políticas importantes, un comunicado salido de la Agencia EFE nos dice que los originarios de ambos países celebraron como una victoria el intercambio de presos.

Israel recibió este martes con gran alegría la liberación del soldado Guilad Shalit, tras más de un lustro en poder del movimiento Hamás, mientras que los palestinos celebraron lo que consideran una "victoria"
El comunicado dice entre otras cosas que “Israel recibió este martes con gran alegría la liberación del soldado Guilad Shalit, tras más de un lustro en poder del movimiento Hamás, mientras que los palestinos celebraron lo que consideran una "victoria", que ha permitido la liberación de centenares de presos, muchos de ellos con graves delitos de sangre.”
http://diariolibre.com.do/noticias_det.php?id=309573

El cambio de presos se dio en unas circunstancias que podrían sorprender a las nuevas generaciones, pero como verán no es algo nuevo, la historia nos demuestra que en los últimos 30 años Israel ha hecho una serie de intercambios de presos entre grupos sirios, palestinos y libaneses con los que tiene conflictos.

El Periódico mejicano Vanguardia el 18-10-11 nos da una lista detallada de estos hechos entre los que destacamos por la cantidad de presos canjeados el realizado el 26 noviembre 1983 cuando “Israel dejó en libertad a 4.760 milicianos palestinos a cambio de ocho soldados capturados en septiembre de 1982 por Al Fatah, principal grupo de la OLP, y por el Frente Popular de Liberación de Palestina-Comando General (FPLP-CG).” 
http://www.vanguardia.com.mx/comienzaisraellatransferenciadepresospalestinos-1124848.html

¿Valen más los israelíes que los palestinos, sirios o los libaneses? Esa pregunta seguro rondará en la cabeza de muchas personas, nosotros no lo pensamos así, ese enfoque en pleno siglo XXI estaría errado, todos los seres humanos somos iguales y deberíamos tener los mismos derechos. Lo importante en este caso específico es que el hecho una vez más se realizó.

Desde una perspectiva política representa sin duda alguna un avance en las negociaciones entre ambos países, para los Israelíes ceder la liberación de tantas personas a cambio de una sola persona significa un gran sacrificio, pero, muestran al mundo su voluntad para negociar, los Palestinos y sus aliados en cambio lo pueden ver como un triunfo político, pero vanagloriarse, no sería lo prudente.

Ojalá -esta vez- las más altas autoridades de estos países lo entiendan así, algunos de los presos liberados ya lo hicieron y han puesto sus esperanzas en una reconciliación.

El soldado Israelí Guilad Shalit al ser entrevistado por una periodista egipcia dijo "Estoy muy emocionado, me siento muy bien", y añadió “que tenía  su confianza en que este canje por el que se llevó a cabo su liberación pueda "hacer avanzar un acuerdo de paz" entre israelíes y palestinos y aseguró que estaría "muy contento" si liberasen a todos los presos.”

Mientras tanto, uno de los presos Palestinos más antiguos, Fahri Barguti, que llevaba 34 años entre rejas, al llegar campo de Al Katiba, en la ciudad de Gaza, gritó “que éste era "el momento de la reconciliación", mientras sus familiares le alzaban en hombros.".

Las negociaciones más difíciles estarán como siempre centradas en la discusión sobre los territorios en cuestión.

Carlos Vilchez Navamuel
carlosvilcheznavamuel@gmail.com

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martes, 18 de octubre de 2011

BEATRIZ W. DE RITTIGSTEIN: CUANDO DE MENTIR SE TRATA (ISRAEL Y PAL;ESTINA)

Los palestinos nacidos en territorio israelí son ciudadanos israelíes con todos los derechos

Un lector hizo un comentario a mi anterior escrito y considero oportuno darle una respuesta esclarecedora.

Él señaló que aludí (usó esa palabra) a que "una de las condiciones que pone Israel para aceptar la existencia de un Estado Palestino es que los palestinos que hayan nacido y/o que viven en territorio israelí (casi 2 millones) deben salir de Israel e irse a vivir en territorio palestino, porque la constitución israelí establece que Israel es un Estado judío".

Los palestinos nacidos en territorio israelí son ciudadanos israelíes con todos los derechos que otorga esa nacionalidad y ello es inalterable. Muchos ocupan cargos de Estado, así hay jueces, embajadores, diputados, alcaldes y ministros. Numerosos se han destacado en sus carreras, pues tienen iguales oportunidades de ingreso a las universidades israelíes. También palestinos israelíes triunfan en las artes y deportes. Los resultados de la encuestadora Israel Democracy Index muestran que la mayoría de los árabes israelíes están satisfechos con su nacionalidad.

Israel no tiene constitución y su sistema de leyes cumple con lo expuesto. Por el contrario, autoridades de la ANP prevén su Estado sin judíos. El embajador de Palestina en EEUU, Maen Areikat, afirmó que "el Estado palestino estará libre de judíos"; tal como lo intentó Hitler y el régimen nazi.

Documentos oficiales de la ANP cubren con la bandera palestina el territorio israelí. Y la carta fundacional de Hamas confirma su propósito de destruir a Israel. Por ejemplo, su artículo 7, dogmatiza: "El Profeta... ha dicho: 'El Día del Juicio no llegará hasta que los musulmanes combatan contra los judíos (matando a los judíos)'". Hay elementos que no se pueden esconder, como la tos y la mala voluntad.

bea.rwz@gmail.com

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sábado, 1 de octubre de 2011

JOSEF OLMERT (*): ¿GANAR, PERDER, O EMPATAR? EL ENFRENTAMIENTO EN LA ONU (CASO PALESTINA)

El debate sobre la condición de estado palestino, de pleno derecho, en la ONU aún no ha terminado, pero no es demasiado pronto como para emitir un boletín de informe provisional, y parece que lo que se consideró como un enfrentamiento diplomático de titanes, es sólo otro capítulo en una larga saga, cuyo fin todavía no está a la vista. En el terreno diplomático, los israelíes pueden registrar un éxito. La prensa israelí y los políticos de la oposición se desvivieron para describir la calamidad que le esperaba al PM Netanyahu. Tsunami y apocalipsis fueron algunas de las expresiones utilizadas pero eso, simplemente, no ocurrió.

El PM Netanyahu y su fogoso Ministro de Relaciones Exteriores, Avigdor Lieberman, dejaron en claro que no tenían ningún problema con el discurso del Presidente Obama, que incluyó una referencia a las líneas de 1967. ¿En serio?... Bueno, ésto es todo acerca de las expectativas, y los israelíes a los que se les dijo que esperaran un tornado, obtuvieron una lluvia bendita, por lo que no es de extrañar que Netanyahu y sus seguidores celebren una victoria.

Dudo de que, después de la segunda o tercera lectura del discurso, todavía tengan las mismas palabras de elogio para el presidente, como lo sugiere su reacción inicial. Si lo hacen, el presidente puede reivindicar su victoria, y todo lo que se necesita para entender ésto, es volver a su discurso de hace algunos meses, y a las reacciones israelíes de entonces a la mención de estos problemáticos cuatro dígitos: 1967...

Los israelíes también pueden estar alentados por la decisión de Nigeria de abstenerse en el Consejo de Seguridad. Nigeria, medio musulmán y miembro de la OPEP, se suponía que estaba firmemente en la columna palestina. La parte palestina es la que presenta señales de frustración con los eventos en Nueva York, y saben por qué, como parece aclarar el intento de aislar a Israel. El liderazgo palestino hizo algunos errores de cálculo en sus preparativos para el gran evento en Nueva York. El Medio Oriente árabe está lejos de estar envuelto en fervor viendo el debate en Nueva York. Por supuesto, hay muchos miles de árabes en las calles de Yemen, Bahrein y Siria, pero su agenda no es el problema palestino. Son las libertades y el pan y manteca los que están en juego.

Los palestinos tendrían que entender, aunque a regañadientes, que la Primavera Árabe no es tan propicia para su lucha, como inicialmente la percibieron. No obstante la propaganda, lo cierto es que las masas árabes están preocupadas, sobre todo, por su propia situación, no la de los palestinos. No hay un recién encontrado amor perdido por Israel, lejos de eso, pero en términos de prioridades, este conflicto no es el N° 1 en la lista de tantos árabes.

Incluso las manifestaciones en la Margen Occidental son significativamente menores de lo previsto, y uno se queda con la esperanza de que, a pesar de la inflamación, no recurrirán a la violencia y al derramamiento de sangre. Entonces, el liderazgo palestino está debilitado por la posición de Hamas. La reconciliación interna palestina entre la Autoridad Palestina (AP) y Hamas dejó al primero con un mal olor, pero sin ninguna ventaja real. Hamas no puede ser más claro en su oposición al pedido de la AP, y Mahmoud Abbas, realmente, necesita aclarar si habla por todo el pueblo palestino, del cual afirma ser el líder.

Esto no es sólo un problema político para la AP, es también uno de relaciones públicas. Antes de la presentación en Nueva York, ambas partes enviaron sus armas pesadas de relaciones públicas al terreno. Los israelíes tienen a su ex embajador ante la ONU, Dan Gillerman, un orador brillante, y la AP llamó a la brillante Hanan Ashrawi quien, desde hace algunos años, se encontraba en una relativa oscuridad. Pero incluso la veterana Ashrawi no puede encubrir el impacto de algunos mensajes palestinos que colocan su posición en un contexto que no es conveniente para ellos.

Tomemos por ejemplo, Abbas repitió el anuncio de que nunca reconocerá a Israel como un estado judío. Una posición sorprendente cuando es mantenida por un líder que exige el reconocimiento del derecho de su propio pueblo a la autodeterminación. Después hubo una conferencia de prensa en Ramallah, en la que Nabil Sha'ath, uno de los más cercanos confidentes de Abbas, explicó largamente la decepción palestina con la posición de EEUU Detrás de la tribuna había un mapa de Palestina. Algo faltaba allí, el Estado de Israel... ¿una coincidencia?, Yo, por ejemplo, no lo creo. ¿Y dónde está Ashrawi explicando esto?

Encuestas realizadas en EE.UU. indican, muy claramente, que la mayoría de los estadounidenses no están realmente interesados ​​en el drama de Nueva York. Las mismas encuestas muestran, por amplio margen, que la opinión pública estadounidense continúa a favor de Israel. La historia de New York no se ha convertido en el centro del escenario tampoco en Europa, donde el apoyo a los palestinos es significativamente mayor que en EE.UU. Las tribulaciones financieras y la crisis de la deuda son allí una historia mucho más grande.

A fin de cuentas, parece que Israel va adelante en puntos, en la ronda actual. Pero entonces, cabe aquí una dosis de realidad. Medio Oriente puede cambiar muy rápidamente. Ninguna celebración, por parte de Netanyahu y su gobierno, puede cambiar el hecho que hay muchas más rondas a lo largo de la línea, así que podría ser que una política visionaria, de parte de ellos, le traiga a Israel muchos más puntos, no sólo de relaciones públicas, sino también diplomáticos. Todavía hay tiempo para hacer eso.

(*) El autor es Profesor Adjunto en la Escuela de Servicio Internacional de la Universidad Americana, Washington.

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jueves, 29 de septiembre de 2011

ADOLFO R. TAYLHARDAT: PALESTINA

Durante varios años me correspondió representar a Venezuela en la entonces Comisión de Politica Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Uno de los temas más candentes que tenia asignada era el relacionado con la situación de los 750.000 refugiados palestinos desplazados hacia los países vecinos, particularmente Jordania, a raíz de la consolidación de Israel como país independiente creado en 1948 por las Naciones Unidas. La decisión de la Organización consistió concretamente en dividir el territorio de Palestina en dos pedazos y la creación de un Estado judio y otro arabe con la ciudad de Jerusalem sometida a un status internacional.
Los palestinos optaron por no crear su Estado como una forma de mantener vivo el problema y continuar su lucha por expulsar a los judios del Medio Oriente. La decisión, que permitió la creación de Israel como Estado soberano nunca ha sido aceptada por la población palestina expulsada de sus hogares y obligada a vivir en campamentos de refugiados miserables, aunque hay que admitir que con el tiempo esos campamentos se han ido transformando en asentamientos urbanos muy decentes y ciudades relativamente habitables.
Para hacer frente a la situación de los refugiados las Naciones Unidas crearon la Agencia de obras de apoyo y rehabilitación de los refugiados en el Medio Oriente – UNRWA por su nombre en ingles – dedicada a proporcionar asistencia y contribuir a la estabilidad en la región. El Informe anual de esa Agencia constituía el punto central de la consideración del tema en la Comision Politica Especial. El debate inevitablemente se desarrollaba en un ambiente de violentas recriminaciones por parte de los dos bandos, Israel y los palestinos. Estos, aunque no habían adquirido la condición de miembros de las Naciones Unidas, tenían derecho a participar como observadores con derecho a voz en la Comisión.
El 15 de mayo de 1948, día siguiente de hacer cesado el protectorado británico sobre Palestina, dando paso a la creación de Israel, se produjo el primer ataque palestino, apoyado por paises árabes, contra Israel. Aunque las NU lograron imponer un cese de fuego, la confrontación ha permanecido latente durante mas de setenta años y condujo a tres guerras: 1956, 1967 y 1973. La confrontacion de 1967,  en la cual estuvieron involucrados activamente Egipto, Siria y Jordania, dio como resultado que Israel ocupara, como medidas para proteger su seguridad, la rivera occidental del Rio Jordan, es decir la Cisjordania, la península del Sinaí, Gaza, Jerusalem, y las Alturas del Golan.
En 1979 Israel le devolvió a Egipto la península de Sinaí. En septiembre de 2005  Israel se retiro de la Franja de Gaza. En 1980 Israel proclamo a Jerusalem como la capital oficial de ese Estado. La rivera Occidental del Jordan sigue bajo control israelí y allí se han venido creando importantes asentamientos de poblacion  judia como una forma de proteger ese territorio de las frecuentes incursiones de terroristas palestinos. Las alturas del Golan también permanecen en poder de Israel. Se trata de una colina que dominan un  sector importante de territorio israelí desde donde Siria lanzaba constantes ataques de artilleria contra poblados y kibutz provocando cuantiosas bajas a la poblacion israeli.
Esta sigue siendo la situación reinante en el Medio Oriente, la cual ha pasado por períodos de intensas negociaciones y fracasos de los esfuerzos de la comunidad internacional para alcanzar una paz duradera entre palestino y judios.
El estancamiento de esos esfuerzos condujo al Presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abas, a intentar “forzar la barra” en las Naciones Unidas planteando una solicitud para que esa Organización reconozca la existencia de un Estado libre e independiente de Palestina, con los territorios que formaban parte de esa entidad antes de la guerra de los 6 días, incluido Jerusalem oriental. Este planteamiento debe ser primero considerado por el Consejo de Seguridad, que es el órgano que decide si un territorio o una entidad territorial puede ser admitido como miembro de pleno derecho. Ya sabemos que esta solicitud no será aprobada por el Consejo pues los Estados Unidos están dispuesto a vetarla. Si esto ocurre, la Autoridad de Palestina se propone recurrir a la Resolucion “Accin por la Paz” que contempla que si un problema se encuentra estancado porque el Consejo de Seguridad no ha podido resolverlo, puede ser sometido a la Asamblea General donde la decisión se tomara por la mayoría de los Estados Miembros.
Si se llegara a emplear este recurso, prácticamente., y lamentablemente,  se volvería a producir una situación similar a la que se origino en 1948, ya que una decisión impuesta por la fuerza del voto solo contribuirá a exacerbar los animos de los contendores y resurgirán los enfrentamientos armados. La propuesta palestina contiene dos condiciones que, como ha quedado demostrado, difícilmente Israel aceptaría: 1) el cese de la construcción de asentamientos judios en la Cisjordania y 2) la devolución de Jerusalem oriental a los palestinos. Por su parte Israel exige que los palestinos renuncien publica y solemnemente al objetivo que se han propuesto, de acabar, eliminar, destruir a Israel como Estado soberano.
En estas condiciones, tal como se ha planteado en estos días en la Asamblea General de las Naciones Unidas, la unica alternativa para solucionar este delicado y latentemente peligroso problema es la negociación.  Pero deben ser negociaciones exclusivamente entre las partes involucradas, sin precondiciones, sin ingerencia o participación de terceros.El “Cuarteto” – Estados Unidos, la Union Europea, Rusia y las Naciones Unidas – debe abstenerse de influir. Su papel debe ser exclusivamente de “catalizador” para contribuir a impulsar negociaciones constructivas y de buena fe, pero que sean las Partes quienes decidan. Ulteriormente el cuarteto y todo el que este dispuesto a ello podria constituirse en garante del acuerdo a que se llegue.
En el pasado, teniendo en cuenta lo complejo de este problema, Venezuela mantuvo una posición ecuánime, objetiva, neutral, partiendo del hecho de que ambas partes tienen culpa y ambas partes tienen razón. Esa posición venezolana consistio en abstenerse en todas las votaciones y ocasiones en que hubo necesidad de pronunciarse sobre un tema tan espinozo, tomando en cuenta además que en nuestro país viven – y conviven - pacificamente importantes comunidades de origen judio y de origen árabe, las cuales han hecho importantes aportes al desarrollo economico, social, cultural, científico y material del país.
Lamentablemente el fuhrer ha dispuesto cambiar esa posicion para alinearse abierta y militantemente con la causa palestina como lo demuestra la carta que le dirigio la semana pasada el Secretario General de las Naciones Unidas. Esto puede tener consecuencias muiy adversas. Entre otras cosas, la carta, en la forma como esta concebida,  coloca al regimen venezolano en una posición todavia más proxima a los sectores radicales del islamismo aislandolo aun más del resto de la comunidad internacional.
@taylhardat

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miércoles, 28 de septiembre de 2011

MARIO NOYA: SUCEDIÓ EN LA ONU, ABBÁS PARIÓ UN RATÓN Y NETANYAHU LE PUSO EN EVIDENCIA (RAUL AMIEL EN TRIBUNA LIBERTARIA)

Estaba todo el mundo pendiente del discurso de Mahmud Abbás, que como todo hombre de paz tiene nombre de guerra (Abu Mazen), y resulta que el líder palestino parió un ratón mendaz, irredentista y acusica. A Benjamin Netanyahu le aplaudieron mucho menos, la Ministrini no se dejó emocionar por sus palabras; pero es que él fue a soltar verdades, no a que lo jalearan.

De primeras, el halcón Netanyahu recordó que Israel lleva 63 años tendiendo la mano en son de paz; desde su mera fundación, pues, que pudo conllevar la del Estado palestino pero no lo quisieron así los líderes árabes, empezando por el muy nazi muftí de Jerusalén, Haj Amín el Huseini, que en aquel 1948 desataron una guerra de exterminio con la consigna de arrojar a los judíos al mar. Los judíos no se dejaron y, desde entonces, cuando en Israel celebran el Día de la Independencia los palestinos lloran la Nakba, como catastrófico rememoró Abbás.

Acto seguido, el premier israelí expresó sus mejores deseos para con los pueblos de Egipto y Jordania –los únicos países árabes que, a día de hoy, han firmado acuerdos de paz con el Estado judío–; Turquía –con "respeto" y la "buena voluntad" que le falta a Recep Tayyip Erdogan–; Libia y Túnez –con "admiración hacia aquellos que tratan de construir un futuro en democracia"–, el resto del norte de África y la Península Arábiga –"con los que queremos forjar un nuevo inicio"– y Siria, el Líbano e Irán, "impresionado con el coraje de quienes luchan contra la brutal represión".

Pero, muy especialmente, tiendo mi mano al pueblo palestino, con el que pretendemos alcanzar una paz justa y duradera.

Abbás, en cambio, aparte de hacer la pelota a Ban Ki Moon y al presidente de la asamblea que le estaba escuchando, sólo tuvo palabras para el pueblo y el Gobierno de Sudán del Sur, por la "merecida" admisión de su país en la ONU como miembro de pleno derecho. En Sudán del Sur, aquel día, festejaron con banderas de Israel, no de Palestina. Por alguna razón sería.

El siguiente objeto del interés de Netanyahu fue la afición, esa Asamblea General tan encantada de haberse conocido, a pesar de tener un pedigrí democrático y liberal que haría palidecer a un perro mil leches. El primer ministro de Israel afeó a la Asamblea estupenda su infame Resolución 3379, que consideraba al sionismo una forma de racismo y equiparaba a Israel con la Sudáfrica del apartheid –palabro que volvió a infligir Abbás al Estado judío en su discurso mentiroso, donde en cambio nada dijo de sus planes para erigir una Palestina Judenrein, como Judenrein son ya Gaza, Jordania y Arabia Saudí–; su rechazo al primer plan de paz árabe-israelí, los Acuerdos de Camp David firmados por Anuar Sadat –asesinado por ello por los suyos– y Menahem Begin; su contrastadísima israelofobia ("Veintiuna de las 27 resoluciones de la Asamblea General condenan a Israel, la única democracia auténtica del Medio Oriente") y el abominable doble rasero onusino:

Esto es el teatro del absurdo. No sólo se asigna a Israel el papel de villano; es que a los auténticos villanos se les confiere roles protagónicos: la Libia de Gadafi presidió la Comisión de Derechos Humanos, y el Irak de Sadam encabezó el Comité de Desarme.

Puede que ustedes digan: eso es cosa del pasado. Pero veamos qué está pasando ahora mismo, hoy. Pues que el Líbano controlado por Hezbolá preside el Consejo de Seguridad. Lo cual significa, en efecto, que una organización terrorista preside el organismo encargado de velar por la seguridad mundial.

Fue poco después cuando dijo aquello que no parece se le pasara siquiera por la cabeza a su homólogo Abbás:

He venido aquí no para cosechar aplausos. He venido aquí para decir la verdad.

(¿"Homólogo"? Benjamin Netanyahu es el primer ministro de Israel, así que su semejante sería en todo caso Salam Fayad, que no está lo que se dice entusiasmado con el plan unilateralista de Abbás. Éste, por su parte, desde 2007 no puede pisar Gaza, tomada por los golpistas de Hamás, y desde 2009 es presidente de la Autoridad Nacional Palestina sin mandato alguno: por lo visto, le da pereza convocar elecciones. Así que no, no son homólogos. Ni por el forro).

Y como su objetivo era decir verdades, habló y no paró de la amenaza islamista y del riesgo de que, si no se hace frente a los ayatolás, la Primavera Árabe acabe derivando en el Invierno Iraní.

Eso sería una tragedia. Millones de árabes han tomado las calles para reemplazar la tiranía por la libertad, y nadie podría obtener más provecho que Israel si quienes están comprometidos con la libertad y la paz acabaran prevaleciendo.

Del futuro promisorio, conjugado en condicional, hubo de pasar al presente, bronco y peligroso, repleto de desafíos. Sobre todo para su país:

El islam millitante se ha hecho con el Líbano y Gaza, y está determinado a echar abajo los tratados de paz suscritos entre Israel y Egipto y entre Israel y Jordania. Está emponzoñando la mente de muchos árabes contra los judíos y contra Israel, contra América y contra Occidente. Y rechaza no sólo las políticas, sino la mera existencia de Israel.

¿Moraleja? Que para el Estado judío la seguridad sigue siendo crucial, no en vano está en juego su supervivencia.

Llegados a este punto, Netanyahu cargó, con firmeza e ironía, contra los aconsejaores carraca que piden siempre a Israel que haga ofertas tan generosas que los capos palestinos no puedan rechazarlas. Lo malo, lo pésimo es que las rechazan siempre, recordó el mandatario israelí. Por eso se les conoce como los tipos que jamás aprovechan una buena oportunidad. ¿Sirvió para algo la generosísima oferta de Barak en 2000? Sí, para que el sanguinario Arafat desatara la Segunda Intifada. ¿Sirvió para algo la retirada israelí de Gaza? Sí, para que la Franja se convirtiera en Hamastán ("El satélite de Irán expulsó a la Autoridad Palestina enseguida. La Autoridad Palestina se vino abajo en un día; en un solo día"). ¿Sirvió para algo la retirada israelí del Líbano? Sí, para que Hezbolá reforzara su dominio sobre el País del Cedro y se convirtiera en referente para numerosos liberticidas del Medio Oriente. ¿Sirvió para algo la oferta de Ehud Olmert en 2008, "aun más amplia" que la de Barak? Sí, para que Abbás diera la callada por respuesta.

Israel está preparada para tener un Estado palestino en la Margen Occidental, no una nueva Gaza. Y por eso es por lo que necesitamos llegar a auténticos acuerdos de seguridad, que los palestinos simplemente rehúsan negociar.

Tampoco aquí vibraron los corazones de Jiménez & Co.

Israel recuerda las amargas lecciones de Gaza. Muchos de los críticos de Israel las ignoran. Irresponsablemente, le aconsejan que vuelva a transitar ese peligroso camino. Atiendes a lo que esa gente dice y es como si nada hubiera ocurrido; repite los mismos consejos, las mismas fórmulas como si nada hubiera ocurrido.

Netanyahu prosiguió poniendo ejemplos bien gráficos de lo determinante que es para Israel el disponer de "profundidad estratégica" en términos territoriales ("Exactamente por eso la Resolución 242 del Consejo de Seguridad no exige a Israel que se retire de todos los territorios que capturó en la Guerra de los Seis Días"; que capturó a los ocupantes Egipto y Jordania, no a la inexistente Palestina, conviene aclarar, ya que nadie lo hace), y hasta dando lecciones de geopolítica e historia a Abbás, sobre qué se puede hacer cuando uno tiene voluntad de ir de la mano de su otrora enemigo, como hicieron Estados Unidos y Japón (y Alemania) después de la Segunda Guerra Mundial. Fue entonces que insistió: primero hay que firmar un acuerdo de paz y después, y sólo después, poner en pie el Estado palestino. (¿Pero no están haciendo los palestinos lo mismo que hicieron los israelíes en el 48? No, no están. Atiendan a este extraordinario artículo de Efraim Karsh).

Los palestinos deben firmar la paz con Israel, y entonces tendrán su Estado. Pero además quiero decirles otra cosa: cuando ese acuerdo se firme, Israel no será el último país en saludar a Palestina como nuevo miembro de la ONU. Será el primero.

Netanyahu no aprovechó el momento propicio –aquí sí cosechó aplausos– para recogerse y devolver palmaditas. Sino que siguió hablando, porque aún le quedaban verdades que exponer: el cautiverio inhumano del soldado Guilad Shalit a manos de la organización terrorista Hamás ("Todas y cada una de las naciones aquí representadas deberían exigir su inmediata liberación. Si ustedes quieren... si ustedes quieren aprobar hoy una resolución sobre el Medio Oriente, debe ser ésta"), el trato que da Israel a sus minorías frente a lo que pasa y –si no se le pone remedio– pasará en los Territorios ("El Estado judío de Israel siempre protegerá los derechos de todas sus minorías, incluidos los de sus ciudadanos árabes, que son más de un millón. Me gustaría poder decir lo mismo del futuro Estado palestino, pero funcionarios palestinos dejaron claro el otro día [...] que no permitirán que haya judíos en él. Será un Estado libre de judíos, Judenrein. Eso es limpieza étnica. Hoy en día hay leyes en Ramala que castigan con la muerte el vender tierras a judíos. Eso es racismo. Y ustedes saben a qué legislación evoca") o la letal ambigüedad de Abbás en asuntos donde la claridad es imprescindible ("El presidente Abbás [...] ha dicho que el núcleo del conflicto son los asentamientos. Qué extraño. Nuestro conflicto crepita desde casi medio siglo antes de que hubiera un solo asentamiento israelí en la Margen Occidental. Así que, si lo que dice el presidente Abbás es cierto, entonces... me pregunto si cuando habla de "asentamientos" se refiere a Tel Aviv, Haifa, Jaffa, Beersheva. Quizá fue eso lo que quiso decir cuando el otro día afirmó que Israel llevaba 63 años ocupando Palestina. No dijo desde 1967, sino desde 1948").

En el cierre, y ya con la misión cumplida, el halcón Netanyahu se convirtió en alba paloma e incluso se dejó atrapar en las redes de la cursilería; para que luego digan que no está dispuesto a hacer concesiones dolorosas.

Hay un viejo dicho árabe que dice que no puedes aplaudir con una sola mano. Es un dicho igualmente cierto para la consecución de una paz verdadera. No puedo hacer la paz sin usted. Presidente Abbás: tiendo mi mano, la mano de Israel, en son de paz. Espero que usted la tome. Los dos somos hijos de Abraham. Mi pueblo lo llama Avraham. Su pueblo lo llama Ibrahim. Compartimos el mismo patriarca. Habitamos la misma tierra. Nuestros destinos están entrelazados. Permitamos que se haga realidad el sueño de Isaías: "La gente que camina en la oscuridad verá una gran luz". Permitamos que esa luz sea la luz de la paz.

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sábado, 24 de septiembre de 2011

JAMES NEILSON: ISRAEL, BAJO SITIO (DESDE ARGENTINA)

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner y muchos otros mandatarios quieren que Palestina sea reconocida ya como un país independiente y miembro pleno de la ONU. Dicen que, además de ser en su opinión justo, privaría a los terroristas de "coartadas". 

¿También están a favor de un Estado kurdo libre y soberano? Claro que no. Aunque los aproximadamente 60 millones de kurdos, de los que entre 20 y 25 millones viven en Turquía donde han sido víctimas de persecución sistemática, merecen su propio Estado, a pocos occidentales les interesa su causa. 

Tampoco motiva preocupación y discursos apasionados ante la Asamblea General de la ONU el destino trágico de otras minorías étnicas, lingüísticas o religiosas en el gran Medio Oriente: los musulmanes negros de Darfur en Sudán, los coptos de Egipto y los demás cristianos que, para indignación de sus vecinos más fanatizados, aún quedan en los países de la región. Se entiende: sería difícil atribuir sus desgracias a los judíos.

Con frecuencia, los partidarios de quienes a partir de la Guerra de los Seis Días de 1967 se llaman "palestinos" nos recuerdan que ser contrario al sionismo no equivale a ser antisemita, para usar este epíteto en el sentido tradicional. Tienen razón, pero es llamativo que el único Estado cuya conducta les parece totalmente inaceptable sea precisamente el judío, lo que sería comprensible si Israel actuara con más brutalidad que China en Tíbet y las regiones de población mayormente musulmana, Rusia en Chechenia y otras partes del Cáucaso, Turquía en las zonas de mayoría kurda, el régimen sirio en todas las ciudades de su país y la dictadura birmana, pero si bien en ocasiones los israelíes se han defendido con violencia contra quienes los atacan, los abusos que cometen son menores en comparación con los perpetrados por muchos otros.

Si el judaísmo fuera una secta musulmana más –como la alauita del sanguinario dictador sirio Bashar al-Assad, digamos– el conflicto entre palestinos e israelíes no interesaría a nadie en el resto del mundo aun cuando todos los años murieran centenares de miles de personas. Sólo sería cuestión de otra disputa territorial. Pero, debería ser innecesario señalarlo, se trata de mucho más que una lucha por un pequeño pedazo de tierra que cabría en la provincia de Tucumán, la más chica de todas salvo la conformada por Tierra del Fuego y las islas adyacentes de soberanía indiscutida. Desde los días de Mahoma, los judíos son considerados enemigos eternos del islam, razón por la que la mera existencia de Israel enfurece no sólo a los árabes sino también a los iraníes, paquistaníes, indonesios y malasios. Sueñan con borrarlo de la faz de la Tierra, masacrando a sus habitantes, no porque simpaticen con los palestinos, de los que muchos más han muerto a manos de sus correligionarios que en enfrentamientos con los israelíes, sino porque los creen intrusos en un lugar que fue gobernado por musulmanes en el pasado y por lo tanto debería serlo por siempre jamás.

De no ser por este detalle, el que los israelíes hayan construido asentamientos en territorio conquistado en la Guerra de los Seis Días no plantearía un problema grave. El eventual Estado palestino tendría una minoría judía; sería pluralista como tantos otros. Sin embargo, los representantes palestinos han dejado saber que no quieren ningún judío en el país que quieren conseguir; tendrá que ser "Judenrein", para emplear la expresión nazi. Aunque muchos biempensantes occidentales se han convencido de que durante siglos los judíos convivieron tranquilamente en el extenso mundo musulmán, la verdad es que en todas partes eran ciudadanos de segunda clase apenas tolerados en los intervalos entre las matanzas esporádicas.

También suele olvidarse de que una proporción muy grande de la población de Israel está conformada por refugiados procedentes de países islámicos. La situación resultante podría compararse con lo que sucedió en los años veinte del siglo pasado cuando millones de griegos, mejor dicho, cristianos, fueron expulsados de Turquía y otros tantos de turcos, en realidad musulmanes, tuvieron que trasladarse al territorio de sus correligionarios. Pero los países árabes se negaron a absorber a los palestinos. Prefirieron mantenerlos en "campos de refugiados" para presionar a los judíos. Es como, si luego de la derrota del hitlerismo, los alemanes hubieran rehusado permitir que se integraran las decenas de millones que huyeron de Prusia oriental, Polonia y Checoslovaquia al insistir en el "derecho a retorno" de quienes, al fin y al cabo, no fueron culpables de las atrocidades nazis. Felizmente para todos, optaron por una política menos belicosa.

La eventual creación de un Estado palestino y su ingreso en la ONU, lo que entre otras cosas presupondría un acuerdo entre la Autoridad Palestina y los guerreros santos de Hamas, no solucionaría nada. Lo que quieren los dirigentes palestinos, los demás árabes y sus correligionarios de Irán, Pakistán, Malasia, etc., no es un nuevo país, es la demolición definitiva del "ente sionista". Cuentan con el apoyo tácito de muchos europeos, latinoamericanos y norteamericanos, tanto progresistas como conservadores, que esperan que el sacrificio de Israel resultaría suficiente como para apaciguar a los islamistas y a los nacionalistas árabes. Les molesta sobremanera que los israelíes se resistan a resignarse al destino terrible que les han reservado que, por el contrario, estén decididos a luchar cueste lo que les costare contra los resueltos a eliminarlos.

Últimamente se han reiterado las advertencias de que, a menos que los árabes palestinos consigan lo que se han propuesto, habrá más guerras en el Medio Oriente, en las cuales los israelíes tendrían que enfrentar no sólo los ejércitos de sus vecinos inmediatos, lo que no les ocasionaría dificultades insuperables, sino también los de Turquía, Irán y legiones de voluntarios del resto del mundo islámico. Es posible que se concreten las previsiones alarmantes de este tipo, pero aun cuando Israel fuera derrotado por su enemigos a muerte, tamaño desastre no contribuiría a inaugurar una época de paz universal. Al contrario, significaría el comienzo de una sumamente conflictiva en Europa. Por ahora, Israel encabeza la lista de territorios irredentos. Si cae, su lugar será tomado por España, seguida por Grecia, ya que, por mandato divino, el islam es congénitamente insaciable.

http://www.rionegro.com.ar/diario/rn/nota.aspx?idart=713057&idcat=9539&tipo=2

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miércoles, 21 de septiembre de 2011

ROGELIO ALANIZ: LOS DILEMAS DE MEDIO ORIENTE (DESDE ARGENTINA)

En Medio Oriente el problema real a resolver es la paz. La existencia de dos Estados debería ser la consecuencia. Plantear la contradicción como una cuestión de dos Estados es establecer un diagnóstico equivocado y, ya se sabe, que cuando ello ocurre las soluciones también lo son. El objetivo de los palestinos es obtener el reconocimiento de las Naciones Unidas. Planteadas así las cosas, a primera vista parecen sensatas y razonables. Y, a la inversa, Israel impresiona como un Estado halcón, como una gran potencia ocupante empecinada en matar palestinos o hundirlos en la miseria más atroz.
¿Es así? No lo creo. “Nuestra lucha es por destruir a Israel, no las fronteras de 1967”. La frase es reciente y pertenece a uno de los máximos dirigentes de Al Fatah. ¿Miente? Para nada. Dice la verdad y esa verdad con diferentes tonos de intensidad es compartida por la mayoría de la dirigencia palestina. Las variaciones están más relacionadas con los grados de oportunismo que con la modificación de esa verdad.
Puede que de todos modos la palabras de los jefes palestinos sean relativas. Puede que las propias exigencias de la situación obliguen a los palestinos a aceptar la convivencia con Israel, no porque están convencidos, sino porque el poderío militar de Israel los obliga a ser prudentes o a temer. Todo esto es posible, pero admitamos que ningún Estado responsable puede definir una estrategia que pone en juego el destino de siete millones de judíos atendiendo las declaraciones oportunistas de sus enemigos declarados.
El problema de fondo entonces no es si van a existir dos Estados, sino si los palestinos están dispuestos a renunciar a echar los judíos al mar. Hamas por lo pronto no está dispuesto a hacerlo; la Autoridad Palestina por su lado ha dicho que acepta la existencia de Israel ¿Dicen la verdad? Más o menos. Por un lado, es cierto que en Cisjordania existe una sociedad cuyas condiciones de vida son muy superiores a las de la Franja de Gaza. Estos palestinos de Cisjordania seguramente defienden las ideas con las que los han educado, pero cuentan con una realidad que es letal para el terrorismo: han mejorado su calidad de vida y, por lo tanto, tienen algo que perder, motivo por el cual las consignas suicidas de sus jefes no los entusiasman como antes.
En Israel, mientras tanto, se impone un principio fundado en el más crudo realismo: el pueblo palestino existe y una solución hay que darle al conflicto. Esa solución incluye el reconocimiento de un orden estatal para los palestinos. ¿Es así? Por lo menos el noventa por ciento de los israelíes creen en esa salida. Lo creen por razones humanitarias, por razones políticas y hasta por razones de comodidad.
Israel dispone de una excelente calidad de vida. El ingreso per cápita es el de los palestinos multiplicado por nueve o por diez; y en el caso de la Franja de Gaza por doce. Como me dijera un dirigente sionista: “No queremos ir a pelear a la frontera, queremos ir a veranear a los Alpes”. Israel tampoco se siente culpable por esa calidad de vida. Todo lo contrario. La fortuna, la riqueza o la acumulación en Israel no se hizo a costa de los palestinos. Israel dispondría del mismo nivel de vida si los palestinos no existieran.
Los argumentos de los historiadores que aseguran que lo “palestino” tal como se lo conoce ahora fue un invento de un puñado de terroristas luego de la “guerra de los seis días”, han sido dejados de lado, no porque sean falsos sino porque más allá de las consideraciones históricas hay un hecho real, una invención histórica genuina a la que no se la puede desconocer.
En 1947 los árabes que vivían en la Palestina -como se decía entonces- tuvieron la oportunidad de organizarse en un nuevo Estado. Optaron por la guerra y perdieron. Hubo otro intento de acuerdo y la repuesta árabe -los palestinos no existían y si alguna referencia tenía era con relación a los judíos- fueron “los tres no”: no al reconocimiento, no a la paz, no a las negociaciones.
Desde 1947 hasta 1967 los territorios que hoy se conocen como Cisjordania y Gaza pertenecieron a Jordania y Egipto. Durante veinte años no se oyó una voz que dijera que estos territorios pertenecían al pueblo palestino. El reclamo se inició cuando como consecuencia de “la guerra de los seis días” estas zonas fueron ocupadas por Israel. Importa detenerse en este detalle: Israel no ocupó tierras palestinas, en todo caso ocupó territorios enemigos luego de una guerra iniciada por los árabes.
En aquel momento a Cisjordania y Gaza se le sumaron los Altos del Golán y la península del Sinaí, territorios que pertenecían, pertenecen, a Egipto y Siria. Las ocupaciones no nacieron de una guerra de conquista sino de una guerra defensiva. ¿Alguien se imagina que hubiera ocurrido si Israel perdía esa guerra? Basta recordar las declaraciones de Nasser para imaginar su destino.
Israel nunca negó que las tierras ocupadas como consecuencia de la guerra debían ser devueltas en algún momento. Es más, algunos historiadores judíos estiman que los problemas internos más serios como Nación se le presentaron después de haber ganado la guerra, sobre todo con los grupos religiosos que nunca habían demostrado demasiado entusiasmo por la creación de Israel, pero que luego de la guerra de 1967 descubrieron que esas tierras les pertenecían por mandato divino.
Para el Estado de Israel los colonos son más un problema que una solución. Un problema que puede llevarlos a la guerra civil sin ninguna garantía de comprensión a cambio. ¿Se equivocó Israel en haberlos dejado avanzar? Es probable. Pero por su lado, los palestinos y los árabes se han equivocado en numerosas ocasiones pero con una diferencia. Los árabes, han perdido todas las guerras que han declarado. El costo ha sido alto, pero ninguna de esas derrotas puso en duda su identidad como pueblo. La situación de Israel no es la misma. Un error puede significar su desaparición. Basta mirar el mapa de Medio Oriente para darse cuenta de que realmente es un milagro que Israel exista. Imaginen una superficie de un metro cuadrado. En ese espacio Israel representa un centímetro; el resto son países árabes. La metáfora de David contra Goliath se alimenta con esas proporciones.
Tal como hoy se presentan los hechos, lo más probable es que la asamblea de la ONU le otorgue a los palestinos el status de Estado observador. Su expectativa de ser declarado “Estado” con todos los atributos del caso se frustrarían porque Estados Unidos interpondría su veto. Ahora bien: ¿Por qué desean los palestinos ser reconocidos como Estado? En primer lugar, porque ese reconocimiento internacional le otorgaría un atributo esencial para la estatidad. En segundo lugar, porque si así fuera los colonos judíos que ocupan tierras ilegales quedarían inmediatamente calificados de invasores y toda acción militar contra ellos sería considerada legítima.
En este punto el razonamiento de Israel es el siguiente: se estima que hay alrededor de 700.000 colonos ocupando “ilegalmente ” la Cisjordania. Es menos del diez por ciento de la población, pero es una minoría militante que no admitiría ser desalojada. El horizonte que se le presenta a Israel para 
La solución alternativa sería la siguiente: negociación directa entre las partes apuntando a canjear territorios. En Israel un cuarto de su población es árabe. El operativo es complejo, pero de lo que se trata es de que esos árabes se integren con los palestinos. El proceso exige paciencia y tiempo. Hay otro inconveniente para avanzar en esta negociación. Los árabes israelíes son muy solidarios con sus paisanos palestinos, pero disfrutan de los derechos sociales y civiles de Israel. Es muy lindo y muy gratificante militar contra Israel mientras sus hijos estudian en las mejores universidades del mundo y gozan de los beneficios del Estado de bienestar. ¿Están dispuestos a perder esos beneficios en nombre de la causa palestina? Por el momento lo único que se puede decir es que tienen el corazón dividido: aman a los palestinos, pero viven muy bien en Israel.
Lo que sí es verdad es que Israel no está bien posicionado para enfrentar esta crisis. El frágil status quo trabajado en los últimos treinta años se está resquebrajando. Israel siempre alienta la tentación de encerrarse en sus fronteras y resistir. No es lo más aconsejable en un mundo globalizado donde sus aliados históricos también admiten que el mundo ha cambiado, por lo que se reclama una diplomacia más imaginativa, virtud que no parece ser la que más anima al actual gobierno conservador de Israel.
La fortuna, la riqueza o la acumulación en Israel no se hizo a costa de los palestinos. Israel dispondría del mismo nivel de vida si los palestinos no existieran.
El frágil status quo trabajado en los últimos treinta años se está resquebrajando. Israel siempre alienta la tentación de encerrarse en sus fronteras y resistir.
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