BIENVENIDOS AMIGOS PUES OTRA VENEZUELA ES POSIBLE. LUCHEMOS POR LA DEMOCRACIA LIBERAL

LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA

lunes, 7 de febrero de 2011

TRIBUNA LIBERTARIA. COMPENDIO OPINÁTICO. RAUL AMIEL. 07/02/11. OPINIONES DE GONZALO PELTZER, DIEGO MÁRQUEZ CASTRO Y GUILLERMO AROSEMENA

"Todo arte se caracteriza por un cierto modo de organización alrededor de un vacío." Jacques Lacan

1.- EL PUEBLO ES COMO EL CHAMPÁN. GONZALO PELTZER
2.- VERDAD Y LIBERTAD. DIEGO MÁRQUEZ CASTRO
3.- LIBERTAD Y PROSPERIDAD. GUILLERMO AROSEMENA

Esfuérzate, anímate y trabaja. Solo faltan 698 días. Artículo 231. Constitución de 1999. El nuevo Presidente tomará posesión el 10/01 del primer año de su período constitucional.- @raulamiel

EL PUEBLO ES COMO EL CHAMPÁN. GONZALO PELTZER

Pensaba en estos días que la crisis de Egipto y de otros pueblos árabes debería estar haciendo temblar a los dictadorzuelos demócratas de nuestra América mestiza, esos que se han servido de la democracia para hacerse con el poder con la intención de nunca más dejarlo, por el bien de su pueblo, por supuesto, que no siempre los entiende. No me refiero –lo aclaro por las dudas y porque sé que hay quienes los confunden– ni al presidente del Ecuador ni a la presidenta argentina.

Hosni Mubarak o Ben Alí eran demócratas hasta hace cuatro días. Pero demócratas de esos de partido único y elecciones de una sola foto, ¿para qué hacen falta más? Republicanos de la gigantografía y el bronce estatutario. Líderes idolatrados por sus millones de empleados, por sus fuerzas armadas, pero armadas de verdad para que no protesten. Presidentes venerados por los empresarios socios del poder, de esos que les comparten generosamente sus ganancias. Gobernantes bien regalones de todos sus admiradores, a los que quieren con locura sin percatarse de que lo importante es que el pueblo los quiera a ellos. Déspotas y tiranos al fin, esponjosos a la adulación de sus chupamedias y de súbditos por obligación y a palos. Son los santos de una religión de mentira que reza solo por ellos en las plazas de Tianamen de todas las capitales del mundo.

Sorprende que las potencias de Occidente no hayan dicho ni mu en los últimos 40 años sobre las dictaduras a las que ahora acusan de 40 años de dictadura. Les reclaman transición urgente y pacífica al mismo tiempo que los dejan solos y se llevan hasta los últimos muebles de sus embajadas. Eso no está bien. Pero no está bien porque lo hacen en fraude al pueblo sojuzgado por los tiranos que ellos mismos contribuyeron a sostener o por lo menos toleraron.

Al final es ese pueblo, cansado de sus déspotas –y sobre todo los jóvenes, que se cansan antes– los que provocan estas mareas incontenibles de la política en todo el mundo. Y aclaro que son tan incontenibles como impredecibles: tengo en mis manos el número de fin de año de The Economist con todas las predicciones para el 2011. No hay ni media palabra sobre la más mínima posibilidad de un conflicto en Egipto, Túnez, Yemen o Jordania.

La lección que deberíamos aplicarnos en nuestra América es esa que dice sabiamente que la realidad no es blanca o negra: es gris. O mejor: multicolor. El bien y el mal están mezclados en este mundo. Por eso todo integrismo es injusto, pero sobre todo es una actitud errada ante la realidad. Además, lo que antes era un bien para unos puede convertirse en mal para ellos mismos y al revés. Para conseguir los mejores objetivos muchas veces hay que aceptar la posición contraria, cambiar puntos de vista y ceder ideales con el ánimo de recuperarlos más adelante. Otras veces hay que buscar fines intermedios, o dar objetivos por perdidos y también aceptar que estábamos errados. La cerrazón del testarudo no lleva a ninguna parte. Cambiar no es una señal de debilidad. Todo lo contrario: la debilidad se muestra cuando los gobernantes se sientan en la retranca y persisten en sus trece. Cuando no se hacen los cambios que es evidente que hay que hacer. Cuando no se cambia solo para no dar señales al enemigo. Cuando el poder se vuelve rehén de quienes no les conviene que cambie porque lucran con el enfrentamiento.

Hay varias maneras de abrir una botella de champán. Se la puede degollar con una espada como dicen que hacen los oficiales de caballería franceses desde la época de Napoleón. Confieso que alguna vez he intentado esta manera brutal pero bien divertida de arruinar una botella y su contenido. También se la puede abrir con las manos, como hacen los saloneros experimentados, que tapan la operación con una servilleta de buen tamaño y consiguen la explosión celestial del corcho al salir de su prisión. Pero hay otra más, que es la metáfora perfecta para describir lo que pasa cuando se abusa de la paciencia del pueblo: cuando se agita la botella, el tapón sale despedido con tal fuerza que hasta deja marcas en el techo.

Eso es lo que está ocurriendo en Túnez, en Egipto o en Yemen. Pero en nuestra América no es una novedad porque por suerte sus pueblos se agitan bastante más rápido ante las desmesuras de sus gobernantes. Es una de las grandes fortalezas de la América mestiza que ahora se está contagiando en el resto del mundo. Y se está convirtiendo en el modo más democrático de terminar con los déspotas que se las dan de demócratas.

VERDAD Y LIBERTAD. DIEGO MÁRQUEZ CASTRO

En los últimos días hemos visto cómo sociedades del mundo árabe sojuzgadas por autócratas con veinte y treinta años disfrutando de un poder que hasta el momento habían creído eterno y hereditario, se resquebrajan y ponen en evidencia la fragilidad de quienes se hicieron dueños del gobierno y del Estado sustentados en la exclusión y persecución de los contrarios.
Tal sistema -alabado e imitado por otros en nuestras tierras- simplemente se derrumba. Sea cual sea el desenlace, no habrá vuelta atrás. En medio de estas conmociones vale hacer referencia al pensamiento de Juan Pablo II, quien en sus alocuciones enfocó los problemas del hombre contemporáneo, tomando como punto de partida la vigencia de dos valores fundamentales como son la verdad y la libertad.

Dentro de tal contexto, el pontífice destacó que “el sentido esencial del Estado como comunidad política, consiste en el hecho de que la sociedad y quien la compone, el pueblo, es soberano de la propia suerte. Este sentido no llega a realizarse, si en vez del ejercicio del poder mediante la participación moral de la sociedad o del pueblo, asistimos a la imposición del poder por parte de un determinado grupo a todos los demás miembros de la sociedad”. Ante esa expresión de perversión política que desvirtúa la esencialidad de una sociedad pluralista y democrática y la respuesta que frente a la misma debe dar la ciudadanía, dijo: “Estas cosas son esenciales en nuestra época en que ha crecido enormemente la conciencia social de los hombres y con ella la necesidad de una correcta participación de los ciudadanos en la vida política de la comunidad”.

El poder político, entonces, no debe ser ejercido como un arma para favorecer a unos en detrimento de otros porque “el deber fundamental del poder es la solicitud por el bien común de la sociedad; de aquí derivan sus derechos fundamentales. Precisamente en nombre de estas premisas concernientes al orden ético objetivo, los derechos del poder no pueden ser entendidos de otro modo más que en base al respeto de los derechos objetivos e inviolables del hombre”.

La violación flagrante a esos derechos fue denunciada responsablemente por Juan Pablo II: “El bien común al que la autoridad sirve en el Estado se realiza plenamente sólo cuando todos los ciudadanos están seguros de sus derechos. Sin esto se llega a la destrucción de la sociedad, a la oposición de los ciudadanos a la autoridad, o también a una situación de opresión, de intimidación, de violencia, de terrorismo, de los que nos han dado bastantes ejemplos los totalitarismos. Es así como el principio de los derechos del hombre toca profundamente el sector de la justicia social y se convierte en medida para la verificación fundamental en la vida de los organismos políticos”. Para prevenir y combatir tales situaciones, exhortó a los ciudadanos a incrementar “en el plano civil, un pluralismo cada vez más amplio de esas instituciones libres que constituyen el tejido conjuntivo de una sociedad verdaderamente democrática, en la que es una realidad la participación responsable de los ciudadanos para la consecución del bien común favoreciendo al mismo tiempo los derechos propios del hombre y sus libertades”.

Concluyamos con unas palabras de este hombre sabio: “El totalitarismo nace de la negación de la verdad en sentido objetivo. Si no existe una verdad trascendente, tampoco existe ningún principio seguro que garantice relaciones justas entre los hombres: los intereses de grupo, clase o nación, los contraponen inevitablemente unos a otros. Si no se reconoce la verdad trascendente, triunfa la fuerza del poder y cada uno tiende a utilizar los medios de que dispone para imponer su propio interés o la propia opinión, sin respetar los derechos de los demás”.

Así, nadie que se pretenda mayoritario puede colocarse “en contra de la minoría, oprimiéndola, explotándola o incluso intentando destruirla. La raíz del totalitarismo moderno hay que verla, por tanto, en la negación de la dignidad trascendente de la persona humana, sujeto natural de derechos que nadie puede violar”.

LIBERTAD Y PROSPERIDAD. GUILLERMO AROSEMENA

Los Padres de la Patria de Estados Unidos tuvieron muy claro que si el nuevo país quería desarrollarse y prosperar, el Estado debía y tenía que garantizar la libertad en toda la extensión de la palabra. Por tan gran respeto a la libertad, los que redactaron la constitución (Jefferson, Adams y Madison, entre otros), en su preámbulo aseguraron que en el país habría libertad para el presente y posteridad, y en la primera enmienda que se hace a ella, se especifica que la libertad tiene que ver con religión, prensa y expresión. Posteriormente Francia tuvo su revolución para lograr la libertad, pero lamentablemente por no haber creado las instituciones garantes de la misma, este país tuvo una nueva revolución medio siglo después.

En Estados Unidos la libertad era una realidad, en Francia, letras muertas. Los estadounidenses sabían que para existir libertad, las ideas debían difundirse y lo hicieron repartiendo el periódico y correo de puerta a puerta y luego inventando la telegrafía, telefonía fija y celular, televisión e Internet.

Han transcurrido centurias desde que nacieron las repúblicas y en ellas se ha dado una correlación entre grado de libertad y prosperidad. Las más libres son las de mayor nivel de vida y las menos libres, las de menor desarrollo. Actualmente, Medio Oriente y Norte de África se encuentran convulsionados porque el pueblo ha salido a las calles a demandar la libertad.

En naciones como Yemen, Túnez, Jordania, Egipto y otras, la gente está cansada de que el Estado les diga qué es lo que pueden y no pueden hacer. Hosni Mubarak, presidente de Egipto, trató inútilmente de cortar las comunicaciones en Internet para evitar el contagio del levantamiento.

Los grandes inventos capitalistas en los medios de comunicación han hecho abrir los ojos de los ciudadanos en países árabes, sobre todo con el acceso a la maravillosa información que existe en Internet y redes sociales; la gente se ha dado cuenta de que pueden vivir mejor si se cambian los regímenes totalitarios. Los principiantes a tiranos en nuestra región están equivocados si piensan que tendrán éxito limitando las libertades.

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¿PARA QUÈ HACEN FALTA MÁS LEYES EN VENEZUELA? ZENAIR BRITO CABALLERO

Es cierto que las leyes son importantes para lograr la convivencia humana en sociedad. Todos debemos conocerlas para saber a qué atenernos en caso de transgredirlas, pero ¿para qué hacen falta más leyes en Venezuela? si los tribunales de Justicia están llenos de juicios y tardan años resolviendo cada caso.

Lo que hace falta no son nuevas leyes como la Ley Orgánica de Educación hecha para  tratar de imponer la ideología del gobierno socialista-comunista, sino una fórmula apropiada para que realmente el principio de “justicia pronta y cumplida” sea una realidad, porque de lo contrario nos llenaremos de códigos jurídicos sin uso, ya que los encargados de aplicar la ley muchas veces ni las cumplen ni las acatan.

Cuando suceden casos tan lamentables como el asesinato de policías, la violación de niños, el encarcelamiento de estudiantes disidentes al socialismo-comunismo y de la Juez Afiuni privada de sus derechos humanos, no permitir a los diputados electos Pilieri y Bazuco en la Asamblea Nacional juramentarse en sus cargos para los que fueron electos por el pueblo, el cierre de medios de comunicación como RCTV y 34 emisoras de radio y otras televisoras regionales, las constantes amenazas a Globovisión, el caso del Dr. Zuloaga y de Masherani, las miles de expropiaciones y confiscaciones a haciendas productivas en la zona del Rio Turbio en Barquisimeto y en la Costa oriental del Lago de Maracaibo , las amenazas al Banco Provincial y a las Empresas Polar entre otras o cualquier otro hecho ilícito, se genera una efervescencia social y todo el mundo empieza a “pedir a gritos” que se cumplan las leyes para evitar la delincuencia, olvidando que el problema que tenemos en nuestra Venezuela no es la falta de legislación sino más bien la no aplicación de la que ya existe y el irrespeto desde los altos y medios jerarcas del gobierno socialista-comunista  a la Carta Magna.

El exceso de leyes -algunas veces repetidas- no es la solución a los problemas, eso sería como echarle agua a la leche. Aparentemente hay más leche, pero la verdad es que simplemente lo que hay es más líquido con menos nutrientes.

Existe un afán equivocado de querer resolver todo con leyes y más leyes, pero olvidamos que hacer una ley requiere mucho tacto, pensamiento, visión, cuidado y sabiduría legal.

Con la aprobación de la llamada Ley Habilitante al Teniente Coronel se trata de aumentar coacción, restringir libertad, obligar a las personas y a las propias autoridades a actuar y responder, aumentar el aparato represivo y verificador, tener más vigilancia y aprender a discriminar entre la multitud de mandatos y necesidades. Si las leyes son intervencionistas o penales, la cuestión es aún más delicada.

De verdad se trata de un problema de elección. Es claro que no se puede convertir todo deseo del gobierno comunista en ley, mucho menos pretender que toda infracción sea delito debido a que el propio estado no tiene con qué responder ya que no hay suficientes policías, investigadores, cárceles ni mecanismos suficientes. Por eso hay que aplicar el sentido común... no es lo mismo capturar narcotraficantes con drogas, que a un indigente que se robó unos cambures para saciar su hambre, sin embargo muchas veces los jueces dejan libre a los narcos y encierran al indigente.

Aquí es donde los venezolanos y venezolanas pensamos que algo anda mal. Nunca antes habíamos tenido tantas leyes como ahora, pero los hechos delictivos siguen aumentando y muchos se quedan sin castigo.
Ojalá pongamos las barbas en remojo para trabajar juntos por el rescate de Venezuela, porque los venezolanos estamos cansados de tantos problemas. Por eso, lo importante no es ponernos histéricos viendo enemigos por todas partes, ni tampoco poner nerviosos a nuestros hijos e hijas y al pueblo venezolano. Lo que queda es aplicar con toda rigurosidad las leyes que ya existen y acatar correctamente los principios constitucionales a fin de tener en las cárceles a los verdaderos criminales y no salvar de ellas a los de cuello blanco que andan felices y contentos hasta ocupando curules en la Asamblea y otros cargos en el Alto gobierno.

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EL ANTI-CAPITALISMO. MANUEL F. AYAU

«Toda la gente sabe» que para producir los alimentos, la ropa, la comida y el «tiempo libre» (para disfrutar de lo espiritual, la cultura y el deporte o el descanso) son necesarios el trabajo y la tierra.

«No toda la, gente sabe» cuál es el otro factor de producción, pero aún en los países socialistas lo saben, al reconocer que también se necesita el capital. En Rumania, según me decía un ex ministro de Finanzas, se capitaliza el 30% del producto nacional bruto, (PNB). Es decir, que el 30% de todo lo que se produce es invertido en capitalizar el país.

Es curioso, entonces, que en los países no socialistas, donde normalmente se capitaliza un 15 o 20% del PNB, el capital sea atacado, amenazado, ahuyentado, tasado progresivamente y vilipendiado constantemente. Es más, quien no se constituye en agresor del capital es considerado como persona amoral, carente de sensibilidad social.

El popular concepto «justicia social», no es más que un término disfrazado para atacar al capital, palabras de aparente carácter humanitario, tras las que se oculta un objetivo real: quitarle a unos para darle a otros; quitarle a los «ricos» para darle a los pobres.

En los países socialistas, la razón por la que no se puede hablar así es porque allí, «el rico» solamente es uno: el estado. Todo el capital es suyo por mandato y lo obtiene coercitivamente, a la fuerza. Lo conserva, también, por la fuerza y los ingresos que percibe son el resultado de la continua expropiación, de todo aquello cuanto los ciudadanos tengan o produzcan, por encima de un nivel de subsistencia. La función que el capital pueda cumplir, ya sea sirviendo o no sirviendo bien a los consumidores, es un factor que no se tiene en cuenta.

El capital no es una cantidad de dinero que alguien posee. El capital es todo aquello que hace fructífero el esfuerzo e ingenio humanos: (camiones, tornos, tractores, fábricas, conocimientos, etc.).
El capital genera abundancia. El capital es todo aquello que nos deja tiempo libre, que nos evita trabajo. Una bomba hidráulica, que lleva agua a un pueblo, libera a los que allí viven del trabajo de subir el agua en cubetas. El tiempo y el trabajo así «economizados», permiten a las personas ocuparse de otras cosas que antes no hubieran podido atender, porque, como en el caso citado del agua, ésta representaría una necesidad de más urgencia, de mayor prioridad.

Capital son los camiones que llevan la comida a la ciudad, lo que libera a miles de personas del trabajo de tener que acarrear «a cuestas» la comida; lo que permite que las distancias no representen obstáculos y por consiguiente, que las personas puedan elegir dónde habitar, sin verse forzadas a tener que vivir en las cercanías de donde se cultiva y siembra la comida; lo que permite la existencia de las ciudades, lejos de los focos de producción.

Capital son los tractores que liberan a miles de gentes de la tarea de cultivar a mano, dejándoles tiempo para dedicarse a otras cosas de menor prioridad. Si no hubiera tractores para la construcción de carreteras, tendríamos unos pocos caminos de tierra, como los que existían antes. Sería de tal magnitud el esfuerzo social invertido por cada kilómetro de carretera, que no sería posible cubrir mayores extensiones, Asimismo, careceríamos de todos los productos que se hicieron realidad, gracias al tiempo liberado por los tractores.

Y el capital no es consecuencia de su costo, en otras palabras, el costo de un bien no garantiza; su valor inherente; un bien no es capital en sí. De esta manera, una bomba. de agua deja de ser capital en cuanto surge un método más económico para hacer circular el agua. Una fábrica de chicotes para carruajes deja de ser capital en cuanto surge el auto con motor mecánico. Una fábrica de candelas deja de ser capital en cuanto hay electricidad. El capital sólo es capital en tanto que produzca alguna satisfacción que los consumidores consideren valiosa.

Ningún factor contribuye tanto al bienestar de un pueblo como el capital. Ningún factor eleva la productividad, como el capital. ¡Imagínese el lector lo que pasaría, si por ley o por arte de magia, perdiéramos todo el capital, Ya no habría, no digamos imprentas, ¡no habría ni papal en qué escribir! Tendríamos la preocupación por cubrir necesidades inmediatas y. en eso gastaríamos toda nuestra energía. El capital libera a las personas de tener que producir bienes de prioridad mayor, para poder dedicarse a prioridades menores.

Nótese bien; un mayor grado de bienestar consiste en poder disponer y disfrutar de cosas menos indispensables, más «superfluas»; cosas de menos prioridad.

Quien posee y disfruta sólo de lo más indispensable, es pobre. Existe una relación directa entre el nivel de vida de un país y su consumo de bienes no-indispensables. A medida que un pueblo posee más y más cosas «superfluas», más alto es su nivel de vida.

En ocasiones en que he aseverado lo anterior; he notado u‘n desagrado evidente entre personas que hacen alarde de su preocupación por «los pobres». Tal reacción seria un campo de investigación muy fecundo para algún psicólogo.

Recientemente, en las discusiones públicas sobre el impuesto a las «ganancias excesivas» se puso en evidencia el prejuicio que existe en contra del capital. El hecho de que el índice principal que refleja el grado de progreso de un pueblo, sea precisamente el capital invertido per cápita, parece ser absolutamente desconocido.

Se dice que el capital se obtiene a base de la explotación de trabajadores y consumidores. (Esta aseveración es cierta solamente en los casos que se usa coerción). Sí así fuese, el remedio lógico para acabar con. la explotación, consistiría en hacer respetar el derecho de los trabajadores y los consumidores, mediante la eliminación de cualquier método ilícito si lo hubiera de ejercer coerción sobre estas personas. Claro está que, no se pueden prohibir «las condiciones dadas» del trabajador, las cuales, se aduce, son las que- permiten salarios bajos, porque suceder que esas condiciones son el problema en al y éste no se resuelve prohibiéndolo. 

Qué fácil, sería decretar: SE PROHIBE LA POBREZA.

No, es aquel que paga un salario «bajo» el culpable de que los reformadores sociales no paguen un mejor salario. Generalmente los más vociferantes defensores del trabajador pagan los sueldos más bajos.

¿Por qué es que se pagan tan bajos salarios en los países socialistas europeos y en los asiáticos, como en la India, cuando podrían pasarse leyes subiéndolos? La razón no es la explotación; es la baja productividad, la baja tasa de capital invertido per cápita. No hay otra causa.

En los países socialistas nadie se atreve a hablar en contra de la capitalización, porque el capital es del estado; porque no le pertenece a persona particular alguna.

En los países no socialistas el capital es de particulares. Allí se usa más eficientemente porque para conservarlo, el dueño tiene que satisfacer deseos ajenos, independientemente de su intención.

Se trata de producción en masa, para las masas. No tendría sentido el producir en masa para elites económicas. Debe el capital ser usado eficientemente, porque la guía para su inversión es el plebiscito diario del mercado, donde se manifiestan las prioridades de todos, donde democráticamente, el pueblo escoge quién le sirve mejor. Es esa persona, la que por su habilidad sirve satisfactoriamente a los consumidores, quien se convierte en capitalista. Si ese mismo capitalista dejase de usar los recursos debidamente, perdería su capital.

En los países socialistas, cuando el capital es mal invertido, las consecuencias no son sufridas por nadie en particular. El error es «colectivo». El empobrecimiento es «colectivo».

Parece ser que todo el ataque dirigido al capital en los países no socialistas, se debe a que éste pertenece a personas particulares. Y si así es el caso, la tendencia socializante se explica claramente por una característica muy humana y muy destructiva: LA ENVIDIA.

Tomado de la Revista de Noticias del Diario El Gráfico en su edición del domingo 30 de junio de 1974.
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POR QUÉ LIBERAL (II). NELSON MAICA

Hoy, dadas las actuales medidas asumidas por el actual régimen, sobre todo, la toma de propiedades privadas a la fuerza bruta, muchos han emigrado y otros preparan su salida.

El gobierno los tocó y decidieron no luchar aquí sino emigrar. Por allá, bien lejos, se toparon con las ideas liberales, con el liberalismo. Con el mundo liberal que nunca conocieron ni practicaron en su país.

Se enteraron de que para los liberales un gobierno debe proteger la vida, la libertad, la propiedad privada, los contratos, el libre comercio, el libre juego de la oferta y la demanda; que cada cual, cada ciudadano debe llevar su vida a su manera, tal como el decida, respetando el mismo derecho a los demás.

Se enteraron de que la importancia de la propiedad privada es el reconocimiento social a la autonomía personal, al ejercicio de cada persona de su capacidad creadora y al usufructo de sus resultados.

Se enteraron de que los mercados tienen una fundamentación ética. De que toda persona al actuar tiene en cuenta unas normas morales, es decir, el hombre puede ser moral o inmoral, pero nunca amoral. Las normas morales son un constituyente fundamental del hombre. “La propiedad privada es el derecho y el deber de toda persona a realizar sus acciones”.

Se enteraron de que la privada es la fundamentación del mercado, en consecuencia, en el mercado las relaciones reciprocas son relaciones entre propiedades privadas. Es decir, cada persona puede utilizar su capacidad creativa y esperar la realización de intercambios dentro de un marco institucional. La característica fundamental de estos intercambios basados en la propiedad privada es que ambas partes salen ganando del intercambio. La propiedad privada es el fundamento del mercado que permite dentro del marco institucional que los intercambios tiendan a coordinarse entre si y que la ganancia sea mutua para ambas partes.

Se han enterado, además, de que esta reciente oligarquía en el poder esta totalmente equivocada de rumbo. Tomaron el camino errado, hacia el regreso al primitivismo. Perdieron la brújula.

¿Por qué esas ideas liberales no han sido suficientemente difundidas en el país? ¿Por qué el liberalismo no ha sido suficientemente explicado y debatido? ¿Desde la Sociedad Patriótica se puede decir que existe en Venezuela un partido liberal? ¿Pero cual Liberal? El de entonces, el de la época.

¿El periódico El Venezolano, redactado por Francisco Carabaño, Tomas Lander, Francisco Ribas y Martin Tovar, fue vocero de las ideas liberales de esa tiempo, 1825? ¿Revive el partido liberal en 1840 y Antonio Leocadio Guzman dirige El Venezolano?

¿Fue consigna del partido liberal “hombres nuevos, principio alternativo”? ¿De nuevo en 1868 el general Guzman Blanco insiste con la Unión Liberal? ¿Se recuerda a los “lincheros” de los Monagas? ¿Se recuerda que los liberales lograron la unidad de todos los enemigos del gobierno y lo cambiaron? ¿De partido liberal a partido de Guzman?

¿Se puede coincidir con M V Magallanes, cuando afirma que el partido liberal…“Era un aparato burocrático que se movía a través de los órganos del Estado, de acuerdo a los dictados vehementes de su jefe”…“todo responde a la vanidad del dictador, a su exagerada centralización de la autoridad, a sus caprichos intelectualoides de un ideoligismo atormentado”? Eso no era el partido liberal, eso era el partido de Guzman.

¿Se repite la historia? ¿En 1895 el general Joaquín Crespo jefe del partido liberal? ¿Aquel denominado liberalismo poco tiene que ver con el actual liberalismo? ¿Solo la denominación? Tal vez algo mas 

¿Resurge el liberalismo, hoy?

¿Cómo nos podemos explicar el hecho cierto, palpable, practico de que existiendo un liberalismo clásico probado y verificado, seguimos el camino que nos lleva más y más al fracaso todos los días con un socialismo, comunismo, colectivismo, esclavismo, ya ensayado y fracasado?

¿Los oligarcas robolucionarios actuales perdieron la “chaveta”? ¿Estamos en una locura y/o ceguera colectiva? ¿Tenemos un maleficio colectivo encima? ¿Se acabo la dignidad y la libertad para todos los venezolanos?

¿Por qué no cazamos la guerra de ideas que tantas veces lanza el máximo destructor conocido al presente? ¿Por qué no difundimos más los conceptos de la revolución liberal?

El liberalismo fue y es una autentica revolución, probada por la historia. Para eso no necesitamos fusiles, solo la palabra, la escritura, la actitud y la practica, el ejemplo, la historia, los hechos.

Para información de los rojos, rojitos, en Venezuela no ha existido ni se ha practicado el liberalismo, mucho menos en lo económico. Desde 1958 hasta 1999 las garantías económicas fueron suspendidas.

Se practico el supuesto y mal denominado “capitalismo de estado” (social democracia) que es, en algunos aspectos, semejante a cuanto los descubridores del agua tibia de esta supuesta robolucion predican y realizan, por ahora, como una especie de continuidad del feudalismo, del señor feudal.
La total intervención del estado en lo privado y esclavizar, sobre todo, a los mas débiles, a los mas pobres. Implantaron los Gulag, refugios, damnificados. Y Apure, por referirnos a un solo ejemplo, es casi un Laogai. ¿Por qué los diputados de la oposición no lo investigan?

Con este supuesto socialismo, comunismo, colectivismo, esclavismo que pretende imponer este máximo destructor en los últimos 12 años, 1999-2011, nos estamos hundiendo completamente, tomamos el rumbo contrario al progreso, vamos hacia un desastre peor que el sufrido por la Urss, Cuba, etc. ¿Y, Egipto, que?

Todavía no hemos llegado a los limites de algunos países al recibir de sus ciudadanos en el exterior cantidades de dólares que mitigan sus calamidades y tampoco podemos contar con que otro nos salve de la quiebra por puro gusto solidario.

Se le vende petróleo a Usa y otros pero también importamos, en algunos rubros, más de cuanto vendemos, gracias a la destrucción de nuestro aparato productivo por estos rojos primitivos.

Casi somos una predicción de Adam Smith al referirse al exceso de intervención estatal en la economía cuando afirmó que la única razón de exportar era tener la moneda para importar. Esto le ha permitido al gran destructor controlar los activos del país y pretende controlar, también, las mentes, los gustos, las conductas, todo, de los ciudadanos.

¿Entonces, continuaremos en el subdesarrollo? Este máximo destructor y sus rojitos están continúan destruyendo al país. Están en contra de la sociedad venezolana. Están en contra del mejor futuro de este pueblo.

Desde “mira bobos” se pretende controlar todo y aplicar una ingeniería social única.

Pero afortunadamente allí esta, todavía, vivito y coleando el liberalismo, su revolución, latente e histórica, que no se puede tapar con un dedo, ni con un martillo, ni con la hoz, ni con el cierre de los medios de comunicación, ni con el cierre de las voces de los libertarios que están por toda la América nuestra, por todo el planeta. Nunca es tarde para hacerse sentir, como y cuando debe ser.

“El pacifismo completo e incondicional equivale a una rendición incondicional ante los tiranos más despiadados”. Ludwig von Mises.

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CAMBIO DE PARADIGMA. ANDRÉS F. GUEVARA B. (REFUTACION AL SOCIALISMO)

Si queremos salvar a nuestro planeta de la barbarie, lejos de ignorar los argumentos socialistas, es preciso refutarlos. Ludwig von Mises
El epígrafe que da inicio a este artículo, evidencia una de las frases más importantes que haya manifestado el gran intelectual Ludwig von Mises. Y es que, en efecto, si partimos de la premisa según la cual el socialismo es un error intelectual, preciso es refutarlo para impedir que su mensaje, engañoso y tentador, carcoma la mentalidad de los individuos.

El socialismo, sin embargo, a pesar de ser reconocido como un error intelectual, no por ello deja de ser seductor. Para nadie es un secreto la amplia difusión y aceptación que tiene esta forma de pensamiento no solo en las latitudes más pobres del planeta, sino en aquellos lugares donde la preeminencia de la libertad y una sociedad abierta permitió el mayor grado de desarrollo y prosperidad de la especie humana.

Creemos, de este modo, que a la legendaria frase de von Mises, habría que agregar un pequeño apéndice. No basta con refutar los argumentos socialistas, es preciso que la gente comprenda dicha refutación.

Uno de los mayores éxitos del socialismo –tal vez el mayor– se encuentra en la esfera propagandística. Las masas, sin más, aceptan como dogma incuestionable la existencia de derechos sociales, la imperiosa necesidad del bien común, el alcance de la justicia social, la consagración del Estado de Bienestar. Poco importa que la realidad ponga en evidencia que tales consignas son inalcanzables. Una y otra vez, la bandera de las ideas socialistas ondea levantisca sobre los escombros de la soberbia.

Entretanto, los intelectuales partidarios de la cultura liberal han entregado sus vidas a la demostración de cómo el socialismo es insostenible. Ni siquiera filosóficamente. Sin embargo, sus ideas, incluso con su claridad desgarradora, siguen siendo desconocidas e ilegítimas para la inmensa mayoría del colectivo.

No basta entonces clamar de forma obcecada que el socialismo no sirve. Si el interlocutor no entiende –ni comprende– el mensaje, la prédica quedará en el vacío y por lo tanto será inútil.

Esta enseñanza es vital para el caso venezolano y tal vez para toda Latinoamérica. ¿Se pretende desplazar a los socialistas del poder por medios democráticos? Si la respuesta es afirmativa –y debe serlo–, la única manera de alcanzar esta meta es capitalizando electoralmente las ideas liberales.

Es preciso que la gente comprenda cuál es el verdadero significado de la cultura liberal.
El reto es enorme. Requiere a su vez de sapiencia y tener una clara lectura de lo que es el país. Porque en política, al igual que en casi cualquier dimensión de la vida, hay que diferenciar entre lo posible y lo probable.

Algunos vislumbran la eliminación del Banco Central y abogan por un patrón objetivo que sustituya la moneda local. ¿Es posible? Sí. ¿Es probable en la Venezuela actual? No. Ni siquiera el peso de los mejores y más convincentes estudios torcerá esa realidad. Al menos en el futuro mediato. Mientras tanto, el país sufre un control de cambios que desgarra el vientre de las libertades económicas y padece una de las inflaciones más altas del mundo, y con ello, una de las prácticas más antidemocráticas de la historia, al decir del propio von Mises.

Curiosamente, en una encrucijada parecida se encuentra la oposición socialista, la cual de forma poco honesta no deja de sugerir la diferencia entre el socialismo y el comunismo. Ellos prometen el primero. Nosotros padecemos el segundo. Con este argumento, enfilan todo su poder para explicar por qué hay un socialismo “bueno” y “democrático” y por qué el comunismo se diferencia de la tierra prometida.

Dentro de este contexto, se hace imperativo que los operadores políticos tengan la capacidad de leer al país. Fue ese talento el que llevó a Rómulo Betancourt a sentar las bases de la socialdemocracia en Venezuela, y será esta condición la que permita el florecimiento de la cultura liberal.

Caer en el fanatismo, inexorablemente, llevará a la perdición. Si llamar a la “banana” “cambur” es el precio que hay que pagar para estimular la libertad, pues paguémoslo. Si bien es cierto que Confucio llegó a decir que cuando las palabras pierden su significado con ellas se pierde la libertad, también es cierto que dos palabras distintas pueden albergar el mismo significado. Pero una lleva a la ruina. La otra, al triunfo.

Creyentes del libre mercado. Estimulen la demanda de ideas liberales y su oferta será premiada. Eso sí, recuerden que la bandera de la libertad no le pertenece a un solo partido y con su manto no puede arroparse el fanatismo.

Historias de fanáticos… ya hemos vivido suficientes.

@AndresFGuevaraB

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PUEBLO DISLOCADO Y CONTENTO. LUIS JOSÉ UZCÁTEGUI

En Venezuela millones de ciudadanos están afectados severamente por el mensaje oficial

Vivimos en una nación inmensamente rica en emociones perturbadas. Aunque similar a lo que sucede con los índices de inflación, homicidios y mentiras según los entes oficiales los problemas de ansiedad, depresión, crisis, incertidumbre, estrés, bipolaridad, etc., es culpa de la cuarta república, el imperio, el capitalismo y los marcianos.

¡Pero hay algo más grave! Venezuela es número uno en el mundo donde millones de ciudadanos están afectados severamente por la utilización del mensaje oficial para inducir deterioro afectivo, alteración del pensamiento y desorientación social. Es una sociedad de seres alienados, confusos, dependientes, temerosos, desvalorizados, aturdidos, inciertos, insulsos... (Mucho más de lo que la ruleta genética y la cultura produce en toda sociedad.) Al ciudadano le cuesta experimentar simultáneamente afectos e ideas ecuánimes; no logra medir su vida y la del otro con la escala de los matices. Excluye de su conciencia emocional una visión y unas expectativas equilibradas de sí mismo y de los demás.

Existen buenos o malos, amigos o enemigos, no humanos. Dentro de su aturdimiento pisotea un principio elemental de la salud mental: No hay absolutamente nada que dos mentes puedan contemplar de forma simultánea. Sin darse cuenta al pretender que todos piensen igual aborrece y persigue uno de los encantos de la inteligencia, la objetividad para descubrirse a sí mismo en función de entender a los otros.

El miedo le hace cerrar los ojos ante el infortunio y los hechos macabros. Cuando el hombre se siente amenazado se niega a reconocer aspectos dolorosos de su realidad subjetiva. Llega a pensar que la tragedia no tocará la puerta de su casa; a pesar que ya entró con salvajada en la casa del vecino. Evita deliberar sobre el caos que azota al país, y bajo un proceso de regresión a lo más infantil, se protege con fantasías de que todo se resolverá con episodios "mágicos". Es así como miles de humanos convertidos en "borregos" han llegados a la esclavitud y muerte social.

Sobran ejemplos de pueblos que han caído en estos estados psíquicos, y explican los porqués no despiertan a tiempo y actúan. No luchan contra su aturdimiento ni contra los incompetentes, arcaicos y ensimismados causantes del disloque. ¿El pueblo Venezolano? En la inopia. Y tan contento.

@luisjuzcategui

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OTRA DISPARATADA OCURRENCIA. OSWALDO ÁLVAREZ PAZ. DESDE EL PUENTE (VIDEO INCORPORADO)



Para hoy los ánimos con relación a la explosión de CAVIM en Maracay, están más serenos. Lo cierto es que Venezuela espera una investigación seria y profunda sobre lo ocurrido. En lo personal no descartamos nada. Pudo haber sido un accidente de esos que ocurren ocasionalmente en depósitos o almacenes de armas y explosivos, casi siempre por imprudencia, negligencia o impericia, aunque puedan existir otros factores desvinculados del quehacer humano. Aún no lo sabemos. También cabe suponer la posibilidad del sabotaje interno por razones que deberán determinarse o la acción de agentes externos enemigos del régimen con ánimo desestabilizador, con o sin complicidad de adentro. Aún no tenemos noticias sobre la marcha de las investigaciones, pero seguimos dando gracias a Dios por limitar los daños colaterales a la lamentable muerte de una civil. Pudo ser una tragedia de proporciones mayúsculas.

Se ha hablado bastante sobre los barrios y urbanizaciones que rodean CAVIM. Una irresponsabilidad tremenda de quienes permitieron que el crecimiento de la ciudad avanzara sobre estas instalaciones haciendo caso omiso del evidente peligro. Esto incluye a las autoridades militares de antes y de ahora. Debieron lanzar las correspondientes alertas y trabajar en consecuencia para impedir situaciones de riesgo permanente como la que se ha vivido durante muchas décadas. La conclusión es que resultan incompatibles los conglomerados urbanos, la población civil, y las armas de cualquier pelaje, municiones y explosivos, sobre todo cuando se concentran masivamente en depósitos para tal fin. Esto no admite discusión. Es un razonamiento de aceptación universal guiado por el más elemental sentido común.

Sin embargo, ese sentido común pareciera ser el menos común de los sentidos en la cabeza de un gobierno que no se caracteriza precisamente por la responsabilidad. Poco antes de la explosión maracayera, el señor Chávez anunció con bombos y platillos, en rueda de prensa trasmitida en cadena nacional, acompañado de los embajadores y representantes de los países con los cuales su gobierno mantiene todo tipo de negocios, armas y casas entre otros, como Rusia, Bielorusia, Irán, etc, la construcción de Ciudad Tiuna, dentro del fuerte militar que lleva el mismo nombre, antes conocido como Conejo Blanco. ¿Acaso el Presidente ignora la cantidad de armas, municiones y explosivos que hay en Fuerte Tiuna? Se trata del centro de operaciones militares más poblado del país. Miles de uniformados trabajan y viven allí. Es el centro de acopio más importante de la capital. Resulta inaceptable pensar que el Presidente conscientemente anuncie que expondrá a decenas de miles de compatriotas a vivir expuestos a una experiencia similar o peor que la pesadilla de Maracay. Tan grave como eso sería que la llamada Ciudad Tiuna, cuyas maquetas enseñó al país, sea producto de una inconsciencia más de este señor que, en mi opinión, se convierte en un caso de alta psiquiatría.

Lunes, 7 de febrero de 2011EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA.

EN CARABOBO LA FUERZA DE LA ESPERANZA SE MUEVE.- RED POR LA DEFENSA AL TRABAJO, LA PROPIEDAD Y LA CONSTITUCIÓN.


¿Por qué estamos hoy aquí? Hay una misión para nosotros que nos motivo.

Nuestro equipo de análisis e investigación reportan datos de este calibre: Paralización de la actividad productiva - Desabastecimiento de mercancías - Escasez en Insumos - Ausencia de repuestos - Reducción de inventarios - Cierre de empresas - Baja Productividad - Bajos niveles de ventas - Expropiaciones y adquisiciones forzosas -Inseguridad personal - Angustia laboral - Pérdida de puestos de trabajo (en enero de este año el porcentaje de desocupación en Carabobo estaba por el orden del 13%)

Esto nos llevo a ir a Carabobo hacer una comprobación in situ. Dinámica que ya hemos hecho en múltiples ocasiones en el pasado. Muestreo aleatorio simple.

No hay como una plaza publica en un día tranquilo para conversar y escuchar a la gente. Diez de la mañana. Salida de misa.

Las respuestas no nos sorprendieron:
"Da tristeza que los mayores parques industriales de Venezuela estén parcialmente abandonados".

El gobierno debe revisar sus políticas económicas pues está llevando al país a un despeñadero”

“Amigo, Carabobo esta en emergencia”

¡Esta bien…eso lo sabemos! ¿Pero que piensa que se debe hacer? preguntamos.

Tampoco nos sorprendieron las respuestas.

Freno a las expropiaciones ante la presión popular - Respecto por el derecho al trabajo - Respeto a las libertades sindicales - Respeto a la propiedad y libre empresa - Respuesta organizada de las comunidades – Participación - Defensa de los derechos constitucionales: Trabajo, Propiedad.

Visitamos los medios y narramos nuestras impresiones y las conclusiones.

Pero lo más sorprendente estaba a nuestra vista, un graffiti en una calle de las adyacencias a la plaza Bolívar de Valencia.

Regresamos a Caracas con la convicción que la gente ya tiene bien formados los criterios para el cambio. Y ese cambio es indetenible.

Raúl Amiel
Secretario Ejecutivo.
raulamiel@gmail.com
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