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LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA
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jueves, 10 de septiembre de 2015

ENRIQUE VILORIA VERA, EL HUMOR EN LA POESÍA VENEZOLANA

Efraín Subero en los cuatro densos tomos que recogen su sin igual compilación titulada El Humorismo venezolano en verso, publicada por la Ford de Venezuela en 1988, recoge 160 poetas humoristas que van desde el siglo XVIII al XX, a saber: 2 poetas humorísticos del siglo XVII; 70 del siglo XIX; 88 del siglo XX… y los aún no contabilizados del XXI.

Grande es el asombro cuando revisamos los escritores y poetas humoristas  antologados por el maestro Subero. En efecto, en su meticuloso y enjundioso estudio aparecen para nuestra sorpresa: Simón Bolívar; Cecilio Acosta, Juan Vicente González,  José Ramón Yepes, José Antonio Calcaño, Alberto Arvelo Torrealba, Pedro Sotillo, Carlos Gottberg, Alí Lameda, Luis Pastori, Julio Planchart, junto a los tradicionalmente conocidos humoristas: Leoncio Martínez, Aníbal y Aquiles Nazoa, Andrés Eloy Blanco, Francisco Pimentel, Manuel Rodríguez Cárdenas, Miguel Otero Silva, Jesús Rosas Marcano, Francisco Salazar Martínez, Graterolacho, etc.

Sólo a manera de muy elemental muestrario, vamos a citar algunos de los poemas que han concitado nuestra atención, y que pueden ser poco conocidos:

Andrés Bello en La Burla del amor: “No dudes, hermosa Elvira, / que eres mi bien, mi tesoro, / que te idolatro y adoro; /… porque es la pura mentira. // ¡Ah! Lo que estoy padeciendo / no puede ser ponderado, / pues de puro enamorado, / paso las noches… durmiendo. // Y si tu mirar me avisa / que te ofende mi ternura, / tanto mi dolor me apura / que me echo a morir de… risa”.

Simón Bolívar en Tirias Tersas de Purpúrea Pompa: “En tirias de purpúrea pompa; / Amarilis deidad colura campa: /  Y unos talares de cristal le zampa, / De Venus alma, de Mercurio trompa. / Colúmbralo la diosa medio zamba, / Y queriendo imitar a la Ecatomba, / Rayos fulmina por luciente bamba: / Y el hijo propio el nocturno Gamba; / Cuadrupedantes rayos le rimbomba”.

Andrés Eloy Blanco en Martín Pescador dedicado a Martín Tovar que idolatra el mar: “Martín pescador se hastía / de la vanidad urbana / y a cada fin de semana / se va para Maiquetía. // Se lanza a la mar bravía / y en Catia, caliente y sana; / de la noche a la mañana / se entrega a la pesquería. // En el mar no hay quien se aburra. / Una ola es una burra / y otra ola es una potra; // entre las dos va nadando / y Martín está gozando / una ola y parte de otra”.

Luis Pastori en GLOSA DE BEATRIZ EN BESO O GLOSA EN TECHNICOLOR: “Tiene un espejo Beatriz / que la ha vuelto medio loca, / porque se ha visto la boca / debajo de la nariz. // I / Juncos para tu cintura. / Lágrimas para tu cielo. / Beso para tu pañuelo. / Pañuelo y beso y ternura. / Ay qué fresca mordedura / en sangre de flor de lis: / con claros astros de anís / llovidos de mis despojos, / en el fondo de los ojos /tiene un espejo Beatriz. // II / Ay amor, por este amor / doy amor si tú lo quieres, / pero si no lo prefieres / no llego nunca al amor. // Espina será, o dolor / o flor que no se desboca / o corazón que no toca / la palabra que lo ensalma. / ¿Qué le dio voz a mi alma / que la ha vuelto medio loca?  // III / Por eso miro en el fino, / claro cristal de tu amor: / un ¡ay!, en technicolor,  / un olvido submarino, / dos corazones de vino / que un nomeolvides retoca / y, como si fuera poca / la luz que en tu nuca estalla, / un beso se me desmaya / porque se ha visto la boca. // IV /  Ah soledad en mi oído, / limón de mi limonero, / que quiero porque no quiero / recuerdo para tu olvido. / Si se me hubiese perdido / tu nombre de flor de lis, / fuera más hondo, Beatriz, / este afán en mis excesos: / ¡Dejarte todos mis besos /debajo de la nariz!”

A riesgo de parecer inmodesto, voy a incluir este poema del siglo XXI, leído en  Madrid en la primavera de 2003, en ocasión del Festival de poemas de amor convocado por la Asociación Prometeo de Poesía:

Enrique Viloria Vera en Eres, dedicado a JX con el permiso de Salvador Pániker: “Eres mi jamoncito de pollo / chupito de pacharán / aceituna rellena / chato de tinto / chacolí / caldo de cocido / tapa de tortilla / pierna de jabugo / lucero de la mañana / oliva de Jaén / chuletita de lechal / dientecito de ajo / almendra garrapiñada / rocío del sol  // Reina de un país / en desuso / en el Rastro te compré // Todo eso y más / mi Majestad / …eres”. 

Enrique Viloria Vera
viloria.enrique@gmail.com
@EViloriaV

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martes, 28 de julio de 2015

ANTONIO R. SEMPRUN V,, LA DESFIGURACIÓN DE SIMÓN BOLÍVAR

El padre de la patria no escapó de la ambición y la envidia  de los contemporáneos realistas de la “revolución bonita”, a una sociedad conocedora del rostro de un venezolano blanco criollo perteneciente a la clase más elitista de la Caracas de los techos rojos y heredero de la gesta heroica que le devolvió la libertad a seis naciones también le expropiaron su legado.

Los actuales José Tomas Boves, los Juan Domingo Monteverde encontraron en la imagen del libertador un paraban para esconder la ambición de poder que los mueve a llevar adelante una revolución putrefacta que solo ha  servido para liberar sus ambiciones, sus resentimientos y sus querencias.

Basta con conocer personajes y realidades para entender lo que movió la causa libertaria del Padre de la Patria y la causa entreguista de los enterradores de la patria, Simón Bolívar se hizo acompañar de hombres de la talla, de Rafael Urdaneta, José Félix Rivas, Ricaurte, Girarardot, D’Elyaur para libertar a Venezuela, la causa entreguista está integrada por individuos como Diosdado Cabello, Jesse Chacón, Acosta Carles, Pedro Carreño,  Arias Cárdenas entre otros que entregaron el país a un par de ancianos cubanos sanguinarios.

A doscientos treinta y ocho años del natalicio de Simón Bolívar, los venezolanos conmemoramos el nacimiento de quién es y será el venezolano más importante de Venezuela  a pesar de que la miseria humana de quienes quieren imitarlo, hayan profanado su tumba desenterrado  sus huesos y desfigurado su rostro, el Simón Bolívar que hoy se muestra en billetes y cuadros en las dependencias oficiales del país, no es el que una vez pronunciara estas frases “Maldito el soldado que vuelva sus armas contra su pueblo”  o “ Cuando la Tiranía se hace ley, la rebelión es un derecho”.

El Socialismos del siglo XXI pudo desfigurar una imagen, pero no la historia de un venezolano ilustre que trascendió fronteras para llevar libertad.

Coronel Antonio Semprun
coronelantoniosemprun@gmail.com
@antoniosemprun

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viernes, 24 de julio de 2015

SIMÓN BOLÍVAR, NACIÓ EN CARACAS A LAS 22:34:00 EL 24 DE JULIO DE 1783

Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios Ponte y Blanco, conocido como Simón Bolívar  (Caracas, Capitanía General de Venezuela, 24 de julio de 1783—Santa Marta, Colombia, 17 de diciembre de 1830) fue un militar y político venezolano, republicano liberal, fundador de las repúblicas de Colombia y Bolivia. Fue una de las figuras más destacadas de la emancipación americana frente al Imperio español y contribuyó de manera decisiva a la independencia de las actuales Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela.



En 1813 le fue concedido el título honorífico de Libertador por el Cabildo de Mérida en Venezuela, que, tras serle ratificado en Caracas ese mismo año, quedó asociado a su nombre. Los problemas para llevar adelante sus planes fueron tan frecuentes que llegó a afirmar de sí mismo que era «el hombre de las dificultades» en una carta dirigida al general Francisco de                                   Paula Santander en 1825.

Participó en la fundación de la Gran Colombia, nación que intentó consolidar como una gran confederación política y militar en América, de la cual fue Presidente. Bolívar es considerado por sus acciones e ideas el Hombre de América y una destacada figura de la Historia Universal, ya que dejó un legado político en diversos países latinoamericanos, algunos de los cuales lo han convertido en objeto de veneración nacionalista. Ha recibido honores en varias partes del mundo a través de estatuas o monumentos, parques, plazas, etc. De igual forma, sus ideas y posturas político-sociales dieron origen a una corriente o postura llamada bolivarianismo.









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viernes, 13 de febrero de 2015

JOSÉ FÉLIX DÍAZ BERMÚDEZ, EL CIVILISMO DE SIMÓN BOLÍVAR

Había llegado el joven militar Simón Bolívar a una cita excepcional en el augusto templo franciscano en la ciudad de su nacimiento. Le estaban aguardando sus conciudadanos para que diera cuenta de sus actos, sobre tantos hechos heroicos gracias a los cuales fueron expulsados sus enemigos quienes no hacía mucho tiempo dominaban con rigor el territorio de la afligida Venezuela. Venía a encontrarlos con especial afecto luego de tantos sufrimientos, de tantos sacrificios, los cuales apenas comenzaban como resultado de la guerra que iba a seguir demostrado su aspecto más implacable y cruel. Venía a cumplir, finalmente, ante la presencia singular de la historia un supremo deber en un sitio sagrado para que no existiese otra expresión distinta a la verdad, a la conciencia, a la honradez a través de uno de sus más reveladores pronunciamientos del cual derivarían los demás por exigencia del deber patriótico, compromiso  político y altura ciudadana.
Había llegado a Caracas en un solo e indetenible impulso de heroísmo que comenzó allá en el Magdalena, continuó en el piedemonte cucuteño, subió a los andes y atravesó las sabanas de Venezuela buscando hacia el centro, superando todos los obstáculos físicos y humanos que se le interpusieron.
Era un ser impetuoso, enérgico, nervioso, avasallador, que había superado la derrota, la traición, la adversidad, y sobre el cual había recaído por azar del destino de los hombres la responsabilidad de continuar la lucha con sin igual coraje y fidelidad republicana.
¡Ah..., la República!..., que para unos había sido y es una simple entelequia, una estructura falsa, la construcción irrealizable, y para otros, la causa y el sentido de las revoluciones verdaderas cuya obra implicaba la materialización de sus principios con los cuales había avanzado la política y comenzaba otra vez la historia.
Ante los ciudadanos debía aquel hombre optar entre ser un militar ambicioso de poder y riqueza o ser un soldado de la gloria y de la libertad. Ningún pronunciamiento fue tan grave y superior como ese el 02 de enero de 1814 cuando iniciaba uno de los años más terribles de nuestra historia. Se definió a sí mismo y sus acciones: "No ha sido el orgullo, ni la ambición del poder el que me ha inspirado esta empresa. La libertad encendió en mi seno este fuego sagrado...", dijo tal vez para sorpresa de quienes temían que se impusiese desde allí y para siempre su ilimitada autoridad. Definió de manera precisa los conceptos, manifestó su: "odio hacia la tiranía" y su indignación ante: "las violencias del déspota". No quería para sí empuñar: "el cetro despótico" y que los ciudadanos recibieran de sí la infamia y la opresión. El portaba: "la banderas republicanas" y quería representar y exigir a los suyos la evidencia incontestable y provechosa de la: "virtud militar", del honor y de la gloria demostrada ante los pueblos como forma de abnegación y deber.
Bolívar no se presentó ante los suyos como el hombre indispensable, sin el cual no existía ni podía existir la nación. No obstante sus victorias y sus resultados exaltó el mérito y la obra ciudadana en la defensa del país al señalar: "Los esfuerzos de los caraqueños contribuyeron poderosamente a arrojar a los enemigos de todos los puntos" y además que: "Esta capital no necesitó de nuestras armas para ser liberada", "La tropas españolas huyeron de un pueblo desarmado, cuyo valor temían, y cuya venganza merecían", reconociendo la virtud de los pueblos como gesto indispensable en los momentos decisivos de la historia.
Pero aún dijo más el insólito héroe sobre su carácter y significación, sobre el sentido de su causa y el deber de sus hombres. "Yo no he venido a oprimiros con mis armas vencedoras...", "yo no soy el soberano...", "he venido a traeros el imperio de las leyes; he venido con el designio de conservaros vuestros sagrados derechos".
Definió igualmente con meridiana claridad la misión del ejército, de su auténtico y verdadero ejército, para quienes: 
"No es el despotismo militar el que puede hacer la felicidad de un pueblo, ni el mando que obtengo puede convenir jamás, sino temporariamente a la República". Precisó la misión del soldado quien no es ni debe ser: "el árbitro de las leyes ni del Gobierno; es el defensor de su libertad". 
Y si faltase alguna demostración final sobre su lealtad a la República y su sumisión a la nación, basta comprender e interpretar su solemne promesa, su esencial juramento: 
"No usurparé una autoridad que no me toca; yo os declaro pueblos ¡que ninguno puede poseer vuestra soberanía sino violenta e ilegítimamente!...", "yo nunca seré el opresor...".
Tal es el civilismo de Bolívar, la lección perdurable de su obra, lo que trasciende a las batallas y justifica su grandeza moral, su presencia ante la historia, su presencia en lo más irrenunciable y entrañable de la conciencia nacional por lo que se le reitera con los siglos y las generaciones como el Libertador.
Jose Felix Diaz Bermudez
jfd599@gmail.com
@jfd599

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sábado, 20 de diciembre de 2014

CHARITO ROJAS, REVERÉND: EL ÚLTIMO MÉDICO DEL LIBERTADOR. 184 AÑOS DE LA MUERTE DE SIMÓN BOLÍVAR

CHARITO ROJAS
Era el fin. El general José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios se iba para siempre. Había arrebatado al dominio español un imperio cinco veces más vasto que las Europas, había dirigido veinte años de guerras para mantenerlo libre y unido, y lo había gobernado con pulso firme hasta la semana anterior, pero a la hora de irse no se llevaba ni siquiera el consuelo de que se lo creyeran. El único que tuvo bastante lucidez para saber que en realidad se iba, y para donde se iba, fue el diplomático inglés que escribió en un informe oficial a su gobierno: El tiempo que le queda le alcanzará a duras penas para llegar a la tumba . Gabriel García Márquez, El General en su laberinto.

En mayo de 1830 Simón Bolívar sale de Bogotá con rumbo hacia el norte, por el río Magdalena. Había renunciado a la presidencia de la Gran Colombia, perdido su última batalla política. Enfermo y decepcionado, el gran general manifestó en sus despedidas varias posibilidades acerca de su futuro inmediato: al embajador inglés dijo que iría a Inglaterra a recobrar la salud; a sus allegados, que iría a Caracas a reencontrarse con familia y amigos; a sus generales que viajaría a Maracaibo a organizar una nueva cruzada libertadora; a otros, que tomaría un barco en Barranquilla para ir a Estados Unidos, Jamaica o Europa.

Nadie podía jurar a ciencia cierta a dónde se dirigía el Libertador Bolívar en su hora más menguada de poder y salud física, pero nadie podía tampoco asegurar que este Bolívar enfermo y cansado sí lo sabía. Luego del viaje por el río Magdalena llega a Cartagena el 1 de julio. Allí recibe un golpe mucho más mortal que la pérdida del poder y hasta de la salud: el asesinato de su más amado colaborador, el Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, asesinado en la selva de Berruecos, entre Colombia y Ecuador, cuando se dirigía a su hogar en Quito.


Luego de meses en que sus movimientos por la costa caribe colombiana se vieron anclados por su penoso estado físico, llega el 1º de diciembre a Santa Marta. El rico terrateniente español Joaquín de Mier le ofrece la casa de una de sus fincas de caña de azúcar en las afueras de la población, llamada San Pedro Alejandrino, para que se aloje. El general Mariano Montilla, uno de los pocos fieles que le acompañaban, contrató a un médico francés, Alejandro Próspero Reverénd, quien de inmediato aceptó como un gran honor atender al egregio paciente, negándose incluso a cobrar honorarios por ello.


EL DOCTOR POSTRERO. A Reverénd le cupo la responsabilidad de ser el médico que atendió al Libertador en sus últimos días. Históricamente es un personaje misterioso, de quien incluso muchos historiadores han dudado de su título de médico. Pero sin duda puso el mayor empeño y cariño por mejorar la condición de su paciente.

Alejandro Próspero Reverénd nació en Falaise, Francia, el 14 de noviembre de 1796. Hijo de padre militar, lo cual le lleva a seguir carrera militar también. En 1815 ingresa al Ejército francés. En 1824, y motivado por sus ideas revolucionarias, abandona Francia con destino a América. Llega a Cartagena, donde legaliza su condición de médico y trabaja con el gobierno y con el ejército. Conocía al general Montilla y por eso acepta de inmediato el encargo de asistir al enfermo Bolívar como su médico de cabecera. Reverénd tenía entonces 34 años.

Luego de la muerte del Libertador, Reverénd recibió diversos honores por haber sido el médico que asistió a Simón Bolívar a la hora de su muerte. En 1847, es invitado a Venezuela por el Ilustre Americano, general Antonio Guzmán Blanco. El galeno acepta y es recibido en Caracas con fasto. Reverénd regala al presidente el cálculo extraído de uno de los pulmones del Libertador, en la autopsia hecha de su cadáver. Le otorgan el diploma de Ilustre Prócer de la Independencia Suramericana y le confieren la medalla del Busto del Libertador Simón Bolívar.

Reverénd publica en 1866, en París, o sea, 36 años después de muerto Bolívar, un  Diario sobre la enfermedad que padece S. E. EL LIBERTADOR, Sus Progresos o Disminución y método curativo seguido por el médico de cabecera Dr. Alejandro Próspero Reverénd, en el cual detalla toda la evolución del ilustre paciente en los 17 días que lo atendió solícitamente.

Aunque sus detractores dicen que cómo pudo escribir con fidelidad los detalles de la enfermedad y muerte de Bolívar tantos años después, otros historiadores afirman que el diario de Reverénd fue escrito al tiempo de la ocurrencia de los hechos y que solo los publicó 36 años después, en una editorial francesa.

Reverénd murió en Barranquilla a la avanzada edad de 85 años, casualmente el mismo día que conoció al Libertador: el 1° de diciembre, en 1881. Sus restos, que estuvieron algún tiempo extraviados, hoy reposan en la capilla de la quinta San Pedro Alejandrino.

LOS PARTES MÉDICOS DE REVERÉND. Lo ve por primera vez, cuando recién arriba el ilustre pasajero. Así consta en el primero de los 33 boletines que emite el Dr. Reverénd.

 S. E. llegó a esta ciudad de Santa Marta a las siete y media de la noche, procedente de Sabanilla, en el bergantín nacional Manuel , y habiendo venido a tierra en una silla de brazos por no poder caminar, le encontré en el estado siguiente: Cuerpo muy flaco y extenuado; el semblante adolorido y una inquietud de ánimo constante. La voz ronca, una tos profunda con esputos viscosos y de color verdoso. El pulso igual, pero comprimido. La digestión laboriosa. Las frecuentes impresiones pareció ser de las más graves, y mi primera opinión fue que tenía los pulmones dañados. No hubo tiempo de preparar un método formal; solamente se le dieron unas cucharadas de un elixir pectoral compuesto en Barranquilla. Santa Marta, diciembre 1° de 1830, a las ocho de la noche.

El día 2 de diciembre, el doctor Reverénd escribió: Las frecuentes impresiones del paciente indicaban padecimientos morales. Finalmente, la enfermedad de S. E. me pareció ser de las más graves, y mi primera opinión fue que tenía los pulmones dañados.

El día 6 de diciembre Bolívar es alojado en San Pedro Alejandrino, y la apacible casa con su patio interior florido y su entorno arbolado, parece sentarle mejor. El médico escribe: Duerme solamente dos o tres horas a prima noche, y el resto lo pasa desvelado, y como con pequeños desvaríos . El día 8 tuvo una recaída. Ese día, Reverénd escribe: El enfermo disimula sus padecimientos, pero estando solo da algunos quejidos . El día 10 Bolívar le pide al médico que le hable francamente y éste le dice que no cree que pueda salvarse. Bolívar le dice: ¿Y ahora, cómo salgo yo de este laberinto?. Se decide entonces escribir su última proclama y su testamento.

A partir del día 12 se agravó mucho más. A veces deliraba. El día 17, a eso de las once de la mañana entró en estado agónico.

Reverénd narra así la muerte de Simón Bolívar:  Me senté en la cabecera, teniendo en mi mano la del Libertador, que ya no hablaba sino de modo confuso. Sus facciones expresaban una perfecta serenidad; ningún dolor o seña de padecimiento se reflejaban sobre su noble rostro. Cuando advertí que ya la respiración se ponía estertorosa, y el pulso trémulo, casi insensible, y que la muerte era inminente, me asomé a la puerta del aposento, y llamando a los generales, edecanes y los demás que componían el séquito de Bolívar: Señores, exclamé, si queréis presenciar los últimos momentos y el postrer aliento del Libertador, ya es tiempo. Inmediatamente fue rodeado el lecho del ilustre enfermo, y a los pocos minutos exhaló su último suspiro Simón Bolívar.

Reverénd paso el resto de sus días diciendo a sus críticos: No tengo más título que el de haber sido el último médico de Simón Bolívar, el Genio de América.

Charito Rojas
Charitorojas2010@hotmail.com
@charitorojas

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miércoles, 29 de octubre de 2014

NEGALPASTOR CILIBERTO TEPEDINO, "UN NECIO NO PUEDE SER AUTORIDAD." SIMÓN BOLÍVAR

Haciendo honor a la recomendación de la muy joven y bonita  guatemalteca Gloria Álvarez del Movimiento Cívico Nacional de Guatemala, quien en una relevante y genial intervención en Zaragoza, España en el Congreso Democracia y Participación Política  Organizado por Red Iberoamérica LIDER, insinuó a los demócratas del mundo, especialmente a los latinoamericanos,  que debemos acabar primero que todo con el POPULISMO. Pinchen abajo y óiganla.

Al respecto, voy a fastidiarlos recordándoles cómo llegamos al infierno gubernamental de estos últimos tres quinquenios. En una entrevista que le hicieron al Presidente Carlos Andrés Pérez teniendo su casa por cárcel en los días previos a celebrarse las patéticas elecciones de 1998,  dijo una verdad absoluta y categórica que en estos días, 16 años después  de aquel presagio nos percatamos de ella,  dijo que  no eran para elegir un Presidente sino un VENGADOR. Era votar CONTRA los partidos políticos. Además pronosticó el triunfo de Chávez y explicó detalladamente  uno a uno los males que  ese desafortunado hecho  acarrearía al país…..y que estamos padeciéndo.
Ese bolero engañador y farsante encantador de serpientes Chacal de Sabaneta llegó a Miraflores desabrigado de conocimientos, pelado de proyectos, limpio de buenas intenciones, pero ataviado  disfrazado de militar con aquellas satánicas ideas engendradas maquiavélicamente años antes con su grupo de aliados, seguidores del socialismo en su peor expresión para sembrarlas en este pais buenote que se dejó embaucar por esos miseros embusteros.
Tuvo la suerte de  tropezarse –por albur, no porque lo propició, como dicen algunos desinformantes—con unos precios de petróleo en loco ascenso.  Fidel Castro, quien siempre anduvo detrás de nuestra renta petrolera percibió en la incultura de Chávez incompetencia y oportunidad para pervertirlo, lo acercó a las peores personalidades del mundo y lo enroló en vivencias de santería y otras creencias.
Fatalmente importó de Cuba e instauró en Venezuela, Latinoamérica y el Caribe “el socialismo del siglo XXI”, que con aquella  bonanza del oro negro le permitió fortalecerse e indignamente entregarle a Castro una buena cuotaparte del  poder nacional, despilfarró el dinero en propaganda inventándose bondades que NUNCA tuvo, misiones improductivas, dadivas y placeres,  concedió divisas a empresas de maletín para enriquecer indecentemente a familiares y amigos cercanos al gobierno,  bribona e irresponsablemente armó a bandas civiles creyendo que le iban a ser fiel siempre,   y funestamente dividió al país con la mentira como bandera.  Lo peor que hizo fue dejarnos como cualquier Rey que muere, un heredero monárquico, Nicolás
Maduro, un inepto, sembrador de odio, hablador de paja a quien el cargo de primer magistrado le queda tan, pero tan grande, que nacional y mundialmente lo caricaturizan como ignorante, indeseable y otras cosas peores.  No sabe cómo enfrentar la ola de problemas que día a día bañan nuestras playas carentes de normalidad, seguridad, educación, trabajo, tranquilidad y pare de contar.  Cuando uno le pasa revistas a la historia de lo que va del quinquenio y se da cuenta de los desatinos, descortesías y payasadas del Presidente, se convence que el capitán que guía nuestra nave nos lleva a la deriva.
Estoy muy de acuerdo con la guatemalteca Gloria Álvarez que DEBEMOS, TENEMOS, es imprescindible desmontar el POPULISMO que nos hunde, pero ANTES, de inmediato, refiriéndonos  al Comediante Eterno  (QEPD) –como hace mucho dije-- TENEMOS que desmontar  la falsa propaganda de su herencia y suplirla gritando a los cuatro vientos su verdadero y ruin legado, jamas actuó como Presidente siempre lo hizo como VENGADOR; de esa manera al proyectar de manera escandalosa las verdades del régimen el actual presidente se verá muy comprometido, pues aunque los referidos hechos circularon desde hace años en periódicos escritos y radioeléctricos,  revistas de poca o no mucha circulación, el gobierno las ha solapado a realazo limpio….lo que no podrán seguir haciendo por falta de dinero,  de habilidad..... y de ganas, pues muchos de ellos mismos quieren salírse del atolladero.
Vista previa del vídeo Gloria Alvarez - Guatemala de YouTube

GLORIA ALVAREZ
Negalpastor Ciliberto Tepedino
negalpastor66@hotmail.com
@negalPastor

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domingo, 10 de agosto de 2014

ROBERTO LOVERA DE-SOLA, LA PELÍCULA “LIBERTADOR”: UNA NUEVA FALACIA SOBRE SIMÓN BOLÍVAR

Las falacias históricas del gobierno venezolano actual, un hecho cultural, prosiguen. Desde el pasado jueves 24 de julio de 2014, natalicio del Libertador, se ha venido repitiendo una nueva falacia. Forma parte de la magnífica película “Libertador” de Alberto Arvelo, obra artística de singular valor plástico, fotográfico, de recreación del pasado, escrita por un muy buen guionista norteamericano, con música de Gustavo Dudamel, es una película norteamericana, su costo fue de 50 millones de dólares.


Pero en esta película, que sobrecoge al espectador, hay una inmensa falsedad histórica en la forma como cuenta el deceso del Libertador, ya en esas imágenes han alterado completamente la verdad histórica del suceso, perfectamente bien conocida, gracias a una amplísima documentación, la cual casi nos cuenta día a día el año 1830 en la vida de Bolívar. Y, desde luego, sus últimos diez y siete días, desde su llegada a Santa Marta al atardecer del 1 de diciembre de 1830, en tan mal estado de salud que debió ser bajado del barco que lo traía en una silla de manos. Vivió allí hasta su deceso diez y seis días después, falleciendo en compañía de su médico de cabecera el doctor Alejandro Prospero Reverend y de sus más fieles oficiales y amigos.

Pero en “Libertador” se han alterado completamente los hechos, con la sola idea de adular al César imperante. Nada de aquello sucedió como se ve en la cinta. La comunidad cultural debe protestar por tan grande y grave falsificación de nuestra historia, especialmente por hacer creer al espectador que el Libertador fue asesinado, cuando murió rodeado de gente de su afecto, entre los cuales estaban su querido sobrino, que fue casi su hijo, Fernando Bolívar Tinoco(1809-1898) y quien fue, meses más tarde(noviembre 4,1831), su sobrino político, al casarse con su sobrina Felicia Bolívar Tinoco(1806-1868) el general José Laurencio Silva(1791-1873).

Todo esto proviene del libro de Jorge Mier Hoffman, La carta de cambiará la historia, la que es una inmensa falsificación de hechos históricos, siempre refutables, y conocidos por la investigación sobre Bolívar. Es Mier, un hombre que no sabe cómo se escribe la historia porque desconoce las normas de la metodología histórica, sin la cual los temas que tocan a ella no pueden ser tratados. En su obra hay prácticamente un error histórico en cada página y, desde luego, numerosas interpretaciones falsas. Se dice que Mier es bisnieto de don Joaquín de Mier, el generoso anfitrión del Libertador en Santa Marta, dueño de la Casa de las Aduana y de San Pedro Alejandrino. Mier Hoffman ha acusado también a su propio bisabuelo de haber participado en el asesinato del Libertador, cosa que nunca sucedió, es un invento suyo. ¡Con un nieto así el magnánimo don Joaquín no necesitó de enemigos!. De hecho la supuesta carta que cambiara la historia sabemos que es una misiva apócrifa, el Libertador nunca la dictó, como era su costumbre, fue inventada por el doctor Luciano Mendible en las primeras décadas del siglo XX y publicada en un diario de Barranquilla. Cuando Mendible volvió del exilio reconoció personalmente ante el doctor Vicente Lecuna (1870-1954), la mayor autoridad en la documentación bolivariana, que había sido él quien la había inventado. Toda esta grande falacia ha ido a parar a “Libertador”, la película de la que hablamos, con lo cual se engaña al pueblo venezolano, cambiando lo que sabe de la muerte del Libertador, todo ello respaldado por una amplísima documentación: cartas de Bolívar de todo el año 1830; el Diario y la historia médica de su enfermedad, hecha por el doctor Reverend, que incluye el protocolo de la autopsia, que Reverend mismo practicó, a las pocas horas del deceso, en presencia de varios oficiales; cartas de testigos de la enfermedad como Perú de La Croix y de pasajes de las Memorias de O’Leary.

Este es apenas un ejemplo de los muchos que podrían multiplicarse. Insistimos que al hacer estas observaciones para nada lo hacemos como si fuera un acto de oposición sino para poner en su justo lugar la verdad histórica, esencia de la identidad nacional, fuente del vivir nacional.

La enfermedad

Pese a que el presidente Hugo Chávez(1954-2012) haya dicho que dudaba que el Libertador en 1830 estuviera enfermo, entre otras cosas por estar intentando invadir a Venezuela por Maracaibo. Ello no es así, ninguno de los hechos son ciertos.

Que estaba enfermo, seriamente, se ha conocido desde entonces, avalado por su propia correspondencia. Pero además por los estudios histórico-médicos hechos con el tiempo, en especial gracias al nutrido y documentado libro del médico e historiador Oscar Beaujon (1914-1990), se trata de El Libertador enfermo (Caracas: Grafos,1963) con varias ediciones, en donde estudia la salud de Bolívar a lo largo de toda su vida y señala claramente lo enfermo que estuvo desde 1828, y la gravedad que sufrió en Ecuador en 1829.

Y segundo, que si bien hay una carta en donde Bolívar habla de su idea de invadir por Maracaibo, ello no pasó de ser una idea, nunca realizada. Su salud se lo impidió. Basta seguir sus cartas de esos meses de 1830 para verificarlo.

Y es allí donde está otra alteración que se ve en la parte final de la película: el Bolívar que llega a Santa Marta, en el film, es una persona de muy buena salud, evidente en todas las escenas, hasta la final, cuando lo asesinan, lo que ya hemos dicho, basados en la documentación, no sucedió. En los últimos diez y siete días de su vida estuvo casi siempre acostado, bien atendido con Reverend, quien se dio cuenta la vastedad de su dolencia, lo que luego certificó al hacerle la autopsia. Por lo tanto es personaje de tan buena salud, que encarna, Edgar Ramírez, nunca existió. Hacerle creer lo contrario a los espectadores es alterar la historia, es una nueva falacia.

¿Qué es una falacia histórica?

Como esto que hemos advertido y diversos hechos más han sido falsificados, todas falacias históricas, copiamos aquí tal concepto de ello, al cual nos adherimos que debemos al historiador Jorge Olavarría (1933-2005) cuando escribió:

“Una falacia histórica, es un razonamiento falso que parte de premisas ciertas pero que por la forma como ellas son presentadas y aceptadas, lleva a conclusiones falsas… Una falacia histórica es el camino por el cual se llega a consagrar a una mentira como una verdad y ésta es aceptada como verdad por quienes sospechan o saben que es una mentira, pero que se empeñan en que sea verdad, ya sea porque ello conviene a un propósito convertido en dogma político; o sirve para encubrir hechos que se tienen como bochornosos y les ayuda a ocultar o preterir el complejo de culpa por conductas activas u omisivas… Si no se hace un esfuerzo serio por desmontar la falsedad de estas falacias, el enigma seguirá siendo inescrutable. El primer paso para correr los velos que los cubren es ordenar las falacias para abordarlas sistemáticamente” (Gómez, un enigma histórico. Caracas: Fundación Olavarría, 2007, p.15).

Roberto Lovera De-Sola
roberto.loveradesola@gmail.com

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jueves, 15 de mayo de 2014

PAULINA GAMUS, BOLÍVAR DECONSTRUÍDO

Muere Chávez y queda Maduro, mucho más sumiso en su entrega a los dictadores cubanos
Con mucha razón se llama Culto a la devoción natural, inducida u obligatoria de los venezolanos por Simón Bolívar. La cosa comenzó con el general José Antonio Páez ya erigido en dictador, cuando decide repatriar los restos mortales de El Libertador en 1842. Ordenó que los empleados públicos llevasen luto por ocho días y que se colocaran estatuas del héroe en diferentes sitios públicos. Lo curioso del asunto es que fue el mismo Páez quien lideró La Cosiata, movimiento separatista de la Gran Colombia, lo que se asumió como una traición a Bolívar. Según algunos historiadores, el motivo real de tanto homenaje fue un temor profundamente religioso al castigo divino por destruir el sueño del hombre que, a lomo de caballo, liberó cinco naciones del yugo español. El temor al parecer subsiste y es mucho más marcado en los dictadores que en los gobernantes democráticos.

A partir de aquel diciembre de 1842, el nombre de Bolívar y su presencia nos inunda. Se llama así nuestra moneda que para afrenta al Padre de la Patria, es cada vez de valor más escaso. Quienes mayor culto han rendido al epónimo, son los mismos que la han ido devaluando hasta transformarla en una partícula del dólar americano y en un microorganismo del euro. El centro de todas las ciudades y pueblos de Venezuela se reconoce porque hay una estatua ecuestre de Bolívar y si el pueblo es pequeño y pobre, entonces un busto de bronce colocado sobre un pedestal de piedra. La plaza, obviamente, se llama Bolívar. El país está lleno de avenidas, calles, liceos, escuelas y hospitales que llevan el apellido Bolívar a secas o acompañado del nombre de pila Simón. Hay un Estado suroriental llamado Bolívar bastante rico en hierro, diamantes, oro, energía hidráulica y otros dones de la naturaleza y de su aprovechamiento por el hombre. Así fue hasta que los gobernantes más bolivarianos de todos los tiempos, lo hundieron en una ruina similar a la del resto del país. Una de las mejores universidades de Venezuela es la Simón Bolívar que a duras penas sobrevive al odio que la revolución bolivariana siente por la autonomía universitaria y por los institutos de educación superior, en general. En las últimas semanas los colectivos o bandas armadas del gobierno de Nicolás Maduro, han incendiado 18 universidades y han incursionado varias veces en la más importante del país, la Central, en Caracas, destruyendo bibliotecas, aulas e instrumentos de enseñanza. Como Chávez no pudo soportar el rechazo mayoritario que los estudiantes y el profesorado de todas las universidades del país le manifestaban, creó una universidad, no faltaba más ¡Bolivariana!. La orden del caudillo supra planetario e inmortal, fue que esa universidad graduara médicos, abogados y otros profesionales en solo tres años. Es muy probable que un abogado ignorante e inepto haga encerrar a su cliente pero un mal médico sin lugar a dudas lo entierra. Uno de mis seguidores en Facebook escribe en su perfil: "egresado de la Universidad BOLIBARIANA". ¿Qué más podríamos agregar?

Cuando Hugo Chávez se reveló como el más bolivariano de todos los gobernantes del país, incluido José Antonio Páez, dio el primer paso de su paroxismo cambiándole el nombre a Venezuela por República Bolivariana. Pero había algo, una piedra en el zapato que lo atormentaba. Simón Bolívar no era solo Simón Bolívar, era Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Ponte Palacios y Blanco. Cuatro apellidos y todos de abolengo en un país en el que probablemente la mitad de sus habitantes apenas tiene uno. ¿Como podría un gobierno revolucionario que derrumbó las estatuas de Cristóbal Colón porque su llegada a la América causó el genocidio indígena, aceptar que Simón Bolívar era de ascendencia absolutamente española y además criollo y mantuano, lo que significaba que era de la elite dominante y blanca? ¿Cómo digerir en un país donde según la conseja popular, quien no lanza flechas toca tambor en alusión a la mezcla étnica que se produjo con la llegada de los esclavos africanos, que la familia Bolívar exhibía lo que en esos tiempos se llamaba pureza de sangre? Chávez era, como el mismo lo pregonaba, de origen zambo, es decir, mezcla de indio y negro pero en su caso con un toque de blanco. Y al mismo tiempo Chávez era hijo (aunque putativo) de Bolívar y estaba a punto de convertirse en Bolívar mismo. Se presentaba pues una complicación con los orígenes del héroe libertador.

Entonces procedieron a lo que bien podríamos llamar la deconstrucción del Simón Bolívar histórico. Ya no habría nacido en Caracas, en el centro de la ciudad y en una casona que milagrosamente sobrevive a la locura urbanística que destruyó toda nuestra herencia arquitectónica. Bolívar nació en Barlovento, tierra emblemática de la negritud venezolana. Nadie explica qué hacía la señora Palacios y Blanco de Bolívar y Ponte, una dama de salud precaria y además embarazada, en tierras de sol ardiente y sin aire acondicionado. El hecho es que para la revolución que no podía ser otra cosa que bolivariana, doña Concepción no tuvo más remedio que parir allá. Ese extraño acontecimiento podría sugerir que la mamá del futuro Libertador dio un mal paso y que quizá el papá del niño Simón no era don Juan Vicente Bolívar y Ponte, sino algún esclavo de la familia. Nadie lo dijo pero ese posible adulterio habría sido la venganza de doña Concepción contra su marido, un obseso sexual que fue expulsado del pueblo de San Mateo en el Estado Aragua, por haber violado a cuanta niña aparecía ante sus ojos. Una vez planteada esta duda subliminal sobre la paternidad de don Juan Vicente Bolívar, vino otro paso: cambiar la imagen de El Libertador plasmada en infinidad de pinturas de su época y copiada en retratos, estatuas y en lo más cotidiano y manoseado por el colectivo, la moneda. Entonces una misión con disfraces de astronautas encabezada por el mismo Chávez, procedió a remover los restos mortales del prócer y a reconstruir por medios digitales su “verdadera imagen” . El resultado fue un señor de facciones más cercanas al hombre de Cromagnon que a las de un mestizo de estas tierras. Enseguida devino la obligatoriedad de cambiar los retratos de El Libertador imprescindibles en toda dependencia oficial, por los que representan a ese Bolívar de dudosa filiación.

Muere Chávez y queda Maduro, mucho más sumiso en su entrega a los dictadores cubanos. A él le correspondió colocar la guinda que le faltaba a la torta histórica: justificar la presencia hegemónica de Fidel y Raúl Castro en Venezuela. Según los nuevos libros de historia hechos en socialismo, una nodriza cubana amiga de doña Concepción, se encargó de darle de mamar al recién nacido Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Ponte Palacios y Blanco. No se explica como la aristocrática mamá del futuro héroe tenía amistad con nodrizas y menos cubanas. ¿Cómo y cuándo llegó esa señora con sus pechos cargados de leche a Caracas o a Barlovento, según el cuento que se quiera creer? ¿Cuánto duraba la travesía de la isla antillana a Venezuela para que la nodriza llegara a tiempo de cumplir su cometido? O bien, ¿qué hacía una nodriza cubana en Caracas cuando aún no existía Fidel Castro y no se había producido la anexión de Venezuela a Cuba? Para no desairar al sector afrodescendiente del pueblo venezolano, la cubana le dio de sus pechos al niño Simón por unos días y luego dejó encargada de la misión láctea a la Negra Hipólita, la nodriza que todos conocemos. Todos es un decir, porque si este batiburrillo de revolución bolivariana continúa, los niños que hoy estudian la primaria en las escuelas del país saldrán imbuidos de esa patraña oficialista que se ha tragado la verdadera historia, la genuina, la de siempre, la nuestra.

Paulina Gamus
gamus.paulina@gmail.com
@Paugamus

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sábado, 4 de enero de 2014

EMILIO DE ROGATIS, IÑAQUI ANASAGASTI, KARL MARX (PADRE DEL COMUNISMO): SIMÓN BOLÍVAR FUE EL “CANALLA MÁS COBARDE, BRUTAL Y MISERABLE”

ESTE sablista llamado Marx, que nunca en su vida produjo ni un centavo para si ni para otro y que tuvo que adaptar ideas de filosofos y sociologos para inventar un pajaso que es la teoria marxista, seductora porque apela a sentimientos nobles que parece considerar  imanentes  a la naturleza humana, pero hipotetica totalmente y que se ha prestado para la esclavitud de paises enteros, dijo esto sobre Bolivar:


Karl Marx se refirió a Simón Bolívar como el “canalla más cobarde, brutal y miserable. Bolívar es el verdadero Soulouque”, (carta de Marx a Engels de fecha 14-2-1858). En esa misma oportunidad, afirmó que Bolívar era un mito de la fantasía popular: “La fuerza creadora de los mitos, característica de la fantasía popular, en todas las épocas ha probado su eficacia inventando grandes hombres. El ejemplo más notable de este tipo es, sin duda, el de Simón Bolívar”.

IÑAQUI ANASAGASTI

En días pasados, por mera casualidad nos topamos con un pequeño opúsculo titulado Simón Bolívar, cuyo autor es Karl Marx, publicado por Ediciones Sequitur, Madrid, 2001. Confieso la impresión que nos llevamos al constatar la existencia de esta obra la cual ignoraba, como creo que es el caso de muchos venezolanos.

La verdad es que con sus distancias geográficas y su diferencia de edades (Bolívar nacido en Caracas en 1783 y Marx en Tréveris en 1818), nada nos podía hacer suponer que alguno de ellos sería objeto de atención por el otro. Pero la coincidencia ocurrió cuando en 1857, Charles Dana, director del New York Daily Tribune, solicitó a Marx y a Engels un grupo de biografías para incorporarlo en la New American Cyclopaedia.

Es el propio Marx quien en la referida carta a Engels, nos dio noticias de los reparos de Dana contra su artículo sobre Bolívar, porque estaba escrito en un tono prejuiciado y, además, le había exigido más fuentes. A Dana, no le faltó razón para rechazar el artículo de Marx, pues como incluso lo reconoció este último, ciertamente se salía del tono enciclopédico.

Marx comienza su artículo refiriéndose a Bolívar como un descendiente de familias mantuanas, que en la época de la dominación española constituían la nobleza criolla en Venezuela. Luego, Marx continúa su relato emitiendo una serie de afirmaciones y conceptos ciertamente prejuiciados, inexactos o deformados sobre la vida del Libertador. En este sentido afirma que el Libertador rehusó adherirse a la revolución que estalló en Caracas el 19 de abril de 1810, a pesar de las instancias de su primo José Félix Ribas. En cuanto a la misión de Bolívar a Londres en 1811 (junto con Bello y López Méndez), Marx afirma que ésta se redujo a la autorización para exportar armas, teniendo que abonarlas de contado y pagar fuertes derechos.

La pérdida de la plaza de Puerto Cabello en la Primera República, Marx la describe como una huida cobarde y a escondidas de Bolívar para ocultarse en San Mateo y con posterioridad participar, personalmente, en el asalto y detención de Miranda en La Guaira, traicionándolo de esta forma al entregarlo engrillado al general español Monteverde -quien lo envió a Cádiz donde luego moriría-. Esta traición la reseña Marx como debidamente recompensada con la expedición del pasaporte español a Bolívar, en reconocimiento por su “servicio prestado al Rey de España con la entrega de Miranda”.

Marx describe la victoria en la toma de Santa Marta en 1814 como una hazaña en la cual, a pesar de que la ciudad ya había capitulado, Bolívar le permitió a sus soldados que la saquearan durante cuarenta y ocho horas. La retirada a Jamaica en 1815 es descrita como una huida de Bolívar durante ocho largos meses, mientras los generales patriotas ofrecían su tenaz resistencia en Venezuela; y la Carta de Jamaica es una defensa de Bolívar ante su fuga de los españoles, en la cual pretendió presentar su renuncia al mando supuestamente en aras de la paz pública. Marx describe otra huida cobarde de Bolívar en 1816 frente a una diminuta fuerza del general Morales en Valencia, que lo llevó a retroceder a rienda suelta hasta Ocumare (de la Costa) para saltar y embarcarse a bordo del Diana rumbo a Bonaire, “dejando a todos sus compañeros privados del menor auxilio”. De allí -relata el autor- que Piar haya amenazado a Bolívar con someterlo a un consejo de guerra por deserción y cobardía. Piar es para Marx el héroe singular de la conquista de Guayana que le da un vuelco favorable a la guerra de Independencia. Bolívar es el dictador traidor y cobarde que (de nuevo) abandona a Arismendi en 1817 en Margarita en manos de los españoles, y luego a Freites en la Casa de la Misericordia en Barcelona, donde éste muere en batalla. Frente a ello, Piar no escatimaba sarcasmos contra Bolívar como el “Napoleón de las retiradas”. Pero bajo “falsas imputaciones” de haber conspirado contra los blancos, atentado contra la vida de Bolívar y aspirado al poder supremo, es que Piar es fusilado en Angostura.

La conquista de Nueva Granada no se le debe a Bolívar y a las tropas patriotas, sino a “las tropas extranjeras, compuestas fundamentalmente por ingleses”. Por ello -anota Marx- tras dejar en funciones al Congreso granadino y al general Santander como comandante, Bolívar marchó a Pamplona, “donde pasó más de dos meses en festejos y saraos”.

A la cobardía de Bolívar en Calabozo en 1819, al no haber decidido avanzar sobre las tropas inferiores en número de Morillo, se debe la prolongación de la guerra por cinco años más; y la tregua del Convenio de Trujillo en 1820 con Morillo fue hecha “a espaldas del Congreso de Colombia”.

En cuanto a la Batalla de Carabobo (1821), Marx relata que a Bolívar le pareció tan imponente la posición del enemigo, “que propuso a su consejo de guerra la concertación de una nueva tregua, idea que, sin embargo, rechazaron sus subalternos”. Los éxitos de la campaña de Quito (1822) “se debieron a los oficiales británicos”. Y en Bolivia, “sometida a las bayonetas de Sucre”, Bolívar “dio curso libre a sus tendencias de despotismo”.

El Congreso de Panamá (1826) fue convocado por Bolívar con la intención real de unificar América del Sur en una república federal, cuyo dictador quería ser él mismo. Los diversos mandatos de Bolívar al frente de la Gran Colombia fueron planeados por él para satisfacer sus apetencias de poderes dictatoriales.

Finalmente en 1830 Bolívar pretendía invadir a Venezuela desde Colombia para someterla, pero se asustó frente al ejército de Páez, y se vio entonces obligado a presentar su dimisión, a condición de que se retirara al extranjero favorecido con una pensión anual.

En la descripción personal de Bolívar que Marx cita de Docoudary-Holstein, se lee entre otras perlas lo siguiente:

“Tiene frecuentes y súbitos arrebatos de ira, y entonces se pone como loco, se arroja en la hamaca y se desata en improperios y maldiciones contra cuantos lo rodean. Le gusta proferir sarcasmos contra los ausentes, no lee más que literatura francesa de carácter liviano. Le agrada oírse hablar, y pronunciar brindis le deleita”.

Este texto de Marx, suerte de ‘leyenda negra’ de nuestro Libertador Simón Bolívar, fue descubierto en 1935 por Aníbal Ponce en los archivos del Instituto Marx-Engels-Lenin de Moscú, y tras ser traducido, fue publicado por primera vez en castellano en la revista Dialéctica de Buenos Aires en 1936.

No podemos menos que expresar que resulta insólito un texto histórico tan prejuiciado como el escrito por Marx sobre Bolívar. Posiblemente en ello influyó sobre Marx la noción hegeliana de los “pueblos sin historia”. Pero aún así, ello pone de relieve los errores de mezclar la ideología con la historia.

Lo curioso es que esta visión del proceso revolucionario de la independencia latinoamericana haya sido compartida por marxistas acríticos de tendencia historiográfica soviética, prácticamente hasta 1959, cuando en la segunda edición en ruso de las obras de Marx y Engels se incluyó por primera vez una severa crítica de las posiciones sostenidas en el artículo de Marx sobre Bolívar. Necesario es, entonces, que aprendamos la historia de los historiadores y viceversa, para no cometer sus propios errores.

Iñaqui Anasagasti
@ianasagasti
Emilio De Rogatis
ederogatis@gmail.com

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sábado, 15 de junio de 2013

ALBERTO JIMÉNEZ URE, ENTRE «COMANDANTES EN JEFE» Y PREFABRICADOS «LÍDERES SUPREMOS» O «HISTÓRICOS», ELIJO A SIMÓN BOLÍVAR

«Al cabo y decantación de las discutiblemente necesarias Matanzas de Conquista e Independencia, Simón BOLÍVAR se exorcizó incorporándose humano al deponer su letalidad para culminar sus días como un solitario hacedor de pensamientos: que, virtud a una provecta escritura, lo delatarían constipado pero igual vehemente en sus ideas libertarias. 

Los años de postguerra independentista no restituyeron la emancipación originaria a los aborígenes. Empero no hubo poder de mando perpetuo, lisonjas, pedestales para prefabricados líderes, ofrecimientos de paga por servicios castrenses, homenajes ni reconocimientos a sus gloriosas gestas de dictata en hemiciclos que lo vindicasen mejor que sus memorables escritos»
En el curso del Siglo XXI no se debería sobriamente inferir que el Mundo tiene o tuvo «comandantes en jefe», «líderes supremos» o «líderes históricos». Empero, en situación de ebrios a todos se nos está permitido arrogar: magnificar acaecimientos, nuestros aciertos o pifias y los de cualquier otro mortal porque el licor es una «droga heroica». En ocasiones, nuestra psique necesita ejercitarse en «imaginarios» para sintonizarnos con «mitos ancestrales» o  «transmutarnos» hacia las dimensiones del «Éxtasis» y la «Euforia». No hemos perdido la Dignidad del Ser Totémico para el cual nada alcanza magnanimidad si primero no se empalaga, en tumulto, de dopamina y tabúes.
Somos (totémicos) tumultuosos en el ejercicio de la disipación, licencia y concordia: felices en convites para el desahogo, e iracundos en la asimilación forzosa del error. Porque nuestra naturaleza colapsa cuando experimenta la frustración, el desencanto, desamor, la resaca. Ningún suceso purga más expeditamente las pasiones colectivas que el linchamiento, moral o físico, «del otro» o del prójimo. Cuántos mililitros de adrenalina genera la arenga. La oferta de «mutilación» y «retoño de lo imposible» no será trascendida por ninguna otra, entre quienes somos «menos inhumanos» (conforme al juicio de un casi olvidado psicoanalista de apellido JUNG).
Por ello, el «Tótem» exige sus «tabúes». En su penosa circunstancia, implora la irrupción de «semidioses»: esos iguales a «líderes supremos» o «líderes históricos»  de imaginario, para confirmar que no es infundada su propensión a la estupidez y que no es un obcecado ignorante porque «nada sabe» sino por mantenerse ebrio. No es un imbécil por padecer la desgracia de no tener condiciones intelectuales. Advierte que de su entrepierna pende un falo que a veces irgue, pero que la mayor parte de su vida lo ve corvo y asume que con él lo está irremediablemente.
La arenga de penoso, ancestral y homínido ancestro; el fetichismo o ridículo culto a la personalidad de individuos ofuscados y corva psique, la reverencia incómoda y de normativa, la exhumación tras la pista de un desalmado primogénito del prócer. Entre «comandantes en jefe» y prefabricados «líderes supremos» o «históricos», elijo a Simón BOLÍVAR. Quien no fue «providencial» como tampoco nosotros lo somos, ni seremos, en nuestra realidad y tiempo. Afortunado que no experimenté mirarlo atravesar algún cuerpo con su espada, atento a mis encuentros con su pensamiento: porque las palabras, aun las incisivas, no hieren de hecho. Escojo escrutar a ese que no fue maquillado de «afro-descendente» o «afrodisíaco», de «pobre», «humillado» u «ofendido». 

@jurescritor
jimenezure@hotmail.com

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jueves, 10 de enero de 2013

ENRIQUE NEIRA FERNÁNDEZ, LA DEMOCRACIA LIBERAL REPUBLICANA DE BOLÍVAR

  Bolívar tiene todavía que hacer en América.
Como bien decía Martí en su momento, Bolívar sigue paseándose por el cielo de América, vigilante y ceñudo, calzadas aún las botas de campaña, "porque lo que él no dejó hecho, sin hacer está hoy; porque
Bolívar tiene que hacer en América todavía ! ". 
Bien señala el estudioso venezolano Salcedo Bastardo, en su trabajo "Un Hombre diáfano":
"¿Por qué se recuerda a Simón Bolívar ? Por qué estudiarlo ? Por qué conocerlo ? Para qué seguirlo ? 

El es, sin duda, un modelo confiable para la juventud. La grandeza de Bolívar está en que se mantiene como un erguido ejemplo de fidelidad inconmovible a ideales supremos. Nadie lo ha sobrepasado en su decisión categórica de darse al sacrificio por la Patria, y de morir en el servicio a la libertad, la justicia y la democracia ".
MUNDO POLÍTICO Y CIENCIA POLÍTICA
El mundo de la política, en todas las épocas y latitudes, es algo tan enredado, pastoso y multifasético -en el que se entreveran intereses, pasiones, hombres, conflictos, ideas de todo tipo-, que resulta para la mayoría un mundo no sólo complejo sino enigmático. Por ello, la moderna ciencia que estudia los fenómenos de autoridad en el marco del Estado resulta para muchos una disciplina casi adivinatoria y que requiere una iniciación para entrar en sus santuarios. Stanisiau Andrevski asimila esta nueva ciencia social a una brujería. Y un autor francés tan serio como Georges Burdeau, quien ha publicado en estos
años un Tratado de Politología en ocho volúmenes, tuvo también el humor de editar un pequeño ensayo titulado La ciencia política en el país de las maravillas.
Pero el encantamiento y embrujo  que pueda tener en su complejidad el mundo de la política no excluye el que pueda intentarse válidamente sacar de él aquellas pepitas de oro de inteligibilidad, racionalidad y lucidez que también existen en él. Y aquí se sitúa el lugar epistemológico de la actual Ciencia política y la difícil tarea de los llamados politólogos y analistas políticos.
UN LIBRO ÚTIL
Hay un libro valioso, de difícil consecución, titulado Bolívar y la Democracia Liberal Republicana,  autor el abogado José Félix Restrepo Vélez, publicado por el Fondo Editorial de la Universidad de Manizales (Colombia) para celebrar sus 20 años. No es un estudio cualquiera. Amerita una cuidadosa lectura y un ponderado comentario.
No es el resultado de un aficionado, sino la consagración madura de un verdadero maestro en la arena de lo social, lo jurídico, lo político y lo ideológico. Lo presentamos y lo comentamos. A propósito de Bolívar, el libro se concreta al campo socio-político e ideológico. Consulta, con mente alerta, un enorme volumen de materiales, biografías y ensayos que  existen sobre El Libertador. Los aborda con singular seriedad y objetividad; los digiere  para el lector con orden y claridad. Ello le permite deslindar la verdad de la apología o la diatriba, evitando los apasionamientos que inclinan unas veces a la mitificación o endiosamiento y otras a la mixtificación o reducción del personaje histórico estudiado. Asume para su tarea un enfoque estructural, en el que los hechos y realidades repercuten en las ideas y acciones. Va destacando aspectos de la vida de Bolívar que permiten una mejor aproximación a su obra y pensamiento, asumiendo acertadamente que "cuando consideramos la posición ideológica de cualquier pensador, no podemos desvincularlo déla realidad histórica concreta en que vivió, pues perderíamos la objetividad analítica necesaria para una valoración adecuada"
Debemos subrayar la forma como el autor evita las generalizaciones, precisando el  tema con alguna consideración aclaratoria. O cuando trata de  procesos, señalando bien sus correspondientes fases y períodos. Por ejemplo, cuando aborda el tema de los "realistas" y los "patriotas" en Hispanoamérica, precisa que no eran partidos sino grandes tendencias ideológicas, unos de tendencia tradicionalista (pro monárquica) y otros de tendencia renovadora (pro republicana). Asimismo usa matices que permiten comparar el centralismo democrático de un Nariño y el federalismo aristocrático de un Torres, ambos republicanos. La  precisión de fases y períodos permite entender mejor el Movimiento Juntista americano, así como la independencia de la Nueva Granada.
Son valiosos la lectura comentada y los análisis de  documentos claves de Bolívar, como son:
— el Manifiesto de Cartagena (15 diciembre 1812), que revela su
gran realismo político y acertado sentido pragmático;
— la Carta de Jamaica (6 setiembre 1815);
— el Discurso al Congreso de Angostura (15 febrero 1819);
— la Constitución Republicana de Bolivia (12 mayo 1826), 
 culmen de su pensamiento como estadista y constitucionalista;
— la entrevista entre El Libertador y el Protector sureño José de San
Martín (26 julio 1822).
PERFIL DE BOLÍVAR COMO HOMBRE 
 Los elementos históricos que maneja el libro permiten trazar un perfil de Bolívar como hombre, que resulta variado, rico en matices, desconcertante y que rompe los moldes de los caudillos a los que los pueblos suelen estar acostumbrados.
"Es un hombre de recia personalidad, temperamento expansivo, carácter optimista, con aptitud innata de líder y vocación de mando, voluntad de dominio, cultura variada, magnetismo personal, presencia carismática, facilidad oratoria, brillantez y contenidos literarios, poder de convicción, autodominio, sentido de la realidad, poderosa imaginación, profundidad de pensamiento, gran capacidad de análisis y de síntesis, rapidez de decisión, sentido de la improvisación, arrojo y temeridad, planes con vastas proyecciones, visión futurista, intuición desarrollada, vehemencia en la expresión, inagotable capacidad de acción, memoria sorprendente, talento militar, visión política, capacidad administrativa y de estadista, atracción por la gloria, fe en un destino superior, pasión por la patria, sentido de la justicia y gran humanitarismo, amor por la libertad y la igualdad; y todo lo anterior, respaldado por una excepcional resistencia física y sometido a una inteligencia superior".
COMO IDEÓLOGO POLÍTICO 
 Al intentar evaluar la vida y obra de Bolívar, deben considerarse sus antecedentes ideológicos en el mundo y las etapas fundamentales de la misma. En concreto, se resumen en cuatro, a saber:
1) Su período de formación intelectual e ideológica, en el que se adhiere al republicanismo demoliberal independentista en su lucha contra el absolutismo monárquico colonialista;
2) luégo, su etapa como combatiente y caudillo que alcanza la emancipación, en su doble papel de Libertador y Presidente, o circunstancialmente Dictador;
3) paralelamente su protagonismo como lúcido pensador, pragmático y visionario, al que las circunstancias le exigen actuar como conductor de pueblos y creador de repúblicas y naciones, constituyéndose en vocero de un importante sector en Hispanoamérica y de una comunidad nacional incipiente que aspira a la estabilidad y equilibrio entre las clases sociales;
4) y finalmente como el ideólogo y el hombre que se siente en la obligación moral de defender sus proyectos e ideales sociopolíticos y aun su honor, su reputación y su gloria.
A Bolívar se lo puede catalogar, con justeza, como liberal, progresista y moderado, puesto que se mueve dentro de una ideología liberalprogresista y a la vez  conservadora-moderada. Cuando lo ubicamos como liberal-progresista, nos estamos refiriendo sobre todo a sus principios sociales. Y cuando  lo definimos como moderado o conservador, estamos tomando como referente los sistemas políticos (p. 328). Bien lo expresó el mismo Bolívar en carta a 0'Higgins (29 agosto 1822) cuando le dice: "Chile hará muy bien si constituye un gobierno fuerte por su estructura y liberal por sus principios".
DEMOCRACIA LIBERAL REPUBLICANA
Dichas tres palabras expresan un contenido con significación precisa. Las tres expresan un tipo de régimen político, que es también una forma de vida. Caracteriza un complejo orgánico sociopolítico y vivencial, que trata de realizar tres grandes anhelos, valores o ideales,
bien formulados por Bolívar como son: "Líbertad-Igualdad- Justicia"
(Discurso en Santafé de Bogotá, 13 enero 1815).
DEMOCRACIA 
Para Bolívar la auténtica democracia implica que la autoridad es derivada del Pueblo, de la suprema voluntad popular. Lo afirma con frecuencia y fue siempre su hilo conductor. "La voluntad general del Pueblo será para mí siempre la suprema Ley " (Ante la Municipalidad de Caracas, 2 enero 1814). "Necesitamos ser libres bajo los auspicios de leyes liberales emanadas dé la fuente más sagrada que es la voluntad del Pueblo " (En el Congreso de Angostura, 1º octubre 1818).
Pero esa democracia política tiene que ser también, para Bolívar, una
democracia social. Debe tener un  contenido de equidad y justicia social, que propenda por el mejoramiento de las mayorías, tanto en el
plano material, como en el de la autorrealización personal. El elemento
de progresismo social es inherente a su concepción de democracia, ya
que esta atañe no sólo al plano político, sino también al socioeconómico, pues es una aproximación a la equidad como aspiración de la justicia.
LIBERAL
Bolívar se identifica con la corriente de pensamiento opuesta al absolutismo monárquico, al tradicionalismo, al sistema totalitario. Busca establecer un régimen político respetuoso de un marco Constitucional y Legal, que adopta la división de las Ramas del Poder,
que garantiza los derechos fundamentales y la igualdad legal de los ciudadanos, que se fundamenta legítimamente en la soberanía popular expresada a través de una cierta representación electoral. Pero Bolívar busca un equilibrio entre el liberalismo individualista -tan en boga en su época- y el interés colectivo, el progresismo social.
REPUBLICANA 
 El liberalismo de Bolívar no es el liberalismo idealista y romántico de muchos de sus contemporáneos, sino el atemperado por un realismo político y el contextuado histórica y sociológicamente en nuestras endebles e incipientes repúblicas. Por ello, propone reformas sociales (eliminación de los títulos nobiliarios y sus privilegios, abolición de la esclavitud negra y de la servidumbre indígena); reivindicaciones económicas (como la reforma agraria  con la entrega de tierras a los indígenas y a los integrantes del ejército libertador); regeneración cultural y moral (estimulando la educación popular e impulsando la vigilancia de la moralidad pública y ciudadana); y las transformaciones políticas, con un adecuado mecanismo electoral y sistema de representación. Todo ello lo lleva a formular su permanente reclamo por "unidad-solidez-energía" (Cartagena 1812), como criterio para gobernar nuestros nacientes sistemas políticos. 
Un  gobierno republicano lo entiende Bolívar como un gobierno constitucional, legítimo, justo  y liberal (Jamaica 1815), pero no "perfectamente representativo" (como era el de EUA), ni "república aérea", apta para europeos pero carente de realismo político e inadecuada para nuestra situación. Debería ser un "gobierno paternal",
de tendencia humanitaria y de contenido social. Hoy diríamos, un  Estado social de derecho con un Ejecutivo fuerte y efectiva justicia social. Esta ideología política le acarreó a Bolívar muchas incomprensiones y enemistades, que provenían aun de independentistas que también se llamaban republicanos.
¿CESARISMO BONAPARTISTA?
Es espinoso el tema del supuesto cesarismo democrático o jacobinismo criollo o bonapartismo o monarquía republicana o presidencia imperial que contemporáneos suyos y posteriores autores (como Mitre, Madariaga, Masur) le han querido achacar a Bolívar.
Más que sobre prácticas suyas en las que tuvo que actuar con autoridad y energía o asumir transitoriamente, por fuerza de las circunstancias anárquicas, un papel de Dictador constitucional (según el antiguo modelo romano), los críticos se basan sobre el proyecto político consignado en la Constitución Boliviana y más en concreto sobre la propuesta de una Presidencia vitalicia con cooptación, que ciertamente representaba el riesgo del monopolio del poder por un determinado sector, ya fuera este una corriente política, un grupo alrededor de Bolívar o un estamento determinado.
Bolívar quería era algo nuevo,  algo adaptado a las condiciones particulares de América meridional. Algo que no podía ser ni el retorno al monarquismo depuesto ni un liberalismo ilimitado, siguiendo el modelo del Presidencialismo norteamericano o el del Parlamentarismo británico. Tenía que ser un término medio, algo que se moviera entre las anarquías demagógicas (a las que son proclives nuestros pueblos) y las  tiranías monócratas (a las que tienden los mecanismos de poder en una pendiente maquiavélica). No se trataba de lo mejor idealmente, sino de lo que fuera más asequible y adaptado a nuestra condición. La propuesta era, pues,  la de una democracia temperada, con un gobierno estable, fuerte y permanente, que asegurara el logro de un progresismo social. La profunda perspicacia política de Bolívar, conciliando teoría y praxis libertaria, y escrutando la realidad histórica hispanoamericana, lo indujo a colocar al Ejecutivo como el eje capaz de cohesionar las dispersas fuerzas sociales de nuestros Estados nacionales en formación.
La conclusión de Restrepo Vélez es inobjetable: "No compartimos el sentir de quienes asimilan su autoridad y papel de caudillo con un cesarismo democrático, o un bonapartismo ambicioso, o una tendencia monarquista y autocrítica, o un anticipo de las dictaduras totalitarias modernas, o un preludio del fascismo; estas exageradas interpretaciones parten de una consideración unilateral  e insuficiente sobre la naturaleza del Ejecutivo Bolivariano, con un exceso de simplismo reduccionista que atiende más a la forma externa que al contenido de los principios de las instituciones bolivarianas"
En relación con todo lo anterior, hay quienes como Carlos Lozano y Lozano han tildado equivocadamente a Bolívar de "maquiavélico" por una lectura descontextuada de algunos de sus documentos (por ejemplo su Manifiesto de Cartagena). Bien analizados todos ellos nos muestran a un Bolívar que sigue siendo liberal (en ningún momento un
conservador autoritario con temperamento dictatorial), pero un liberal republicano, que sabe con realismo que una sociedad fraccionada y asediada por enemigos externos e internos no puede dejarse anarquizar, sino que debe consolidarse con una acción enérgica. Se trata de construir democracias fuertes y no democracias blandengues.
Bien lo entendió así Luis López  de Meza en su sinopsis crítica "Bolívar y la cultura Iberoamericana": "Los pueblos deben poseer unidad, solidez, energía, disciplina y táctica; deben  ser duros con el enemigo; nada de filantropía ni de utopías liberales; el valor, la habilidad y la constancia  corrigen la mala fortuna; burocracia, mala moneda y federalismo arruinan los estados débiles; sus conciudadanos, en general, aún no están capacitados para gobernarse; se requiere autoridad enérgica para las horas difíciles: fuera las democracias blandengues!"
PENSAMIENTO INTERNACIONALISTA
Una buena parte del capítulo 8 del libro en mención está dedicado
al pensamiento internacionalista bolivariano. Se consignan allí los
principales lineamientos de Bolívar, identificados a través de sus
actuaciones y concepciones, acerca de:
— el Protectorado de la América Meridional;
— el Demoliberalismo Republicano contra el Absolutismo Monárquico;
— el ideal de la Confederación Hispanoamericana;
— el Congreso Anfictíónico de Panamá; y
— la Federación Andina (Bolivariana).
Todo ello constituye lo que Indalecio Liévano Aguirre calificó
acertadamente como "el Continentalismo Democrático del Libertador
".
Y que bien leído y estudiado hace exclamar a hombres de letras como el venezolano Uslar Pietri, que "el Libertador se anticipó extraordinariamente a su tiempo".

http://webdelprofesor.ula.ve/cjuridicas/neirae/pdf/ensayos/20demobolivar.pdf9



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