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sábado, 4 de enero de 2014

EMILIO DE ROGATIS, IÑAQUI ANASAGASTI, KARL MARX (PADRE DEL COMUNISMO): SIMÓN BOLÍVAR FUE EL “CANALLA MÁS COBARDE, BRUTAL Y MISERABLE”

ESTE sablista llamado Marx, que nunca en su vida produjo ni un centavo para si ni para otro y que tuvo que adaptar ideas de filosofos y sociologos para inventar un pajaso que es la teoria marxista, seductora porque apela a sentimientos nobles que parece considerar  imanentes  a la naturleza humana, pero hipotetica totalmente y que se ha prestado para la esclavitud de paises enteros, dijo esto sobre Bolivar:


Karl Marx se refirió a Simón Bolívar como el “canalla más cobarde, brutal y miserable. Bolívar es el verdadero Soulouque”, (carta de Marx a Engels de fecha 14-2-1858). En esa misma oportunidad, afirmó que Bolívar era un mito de la fantasía popular: “La fuerza creadora de los mitos, característica de la fantasía popular, en todas las épocas ha probado su eficacia inventando grandes hombres. El ejemplo más notable de este tipo es, sin duda, el de Simón Bolívar”.

IÑAQUI ANASAGASTI

En días pasados, por mera casualidad nos topamos con un pequeño opúsculo titulado Simón Bolívar, cuyo autor es Karl Marx, publicado por Ediciones Sequitur, Madrid, 2001. Confieso la impresión que nos llevamos al constatar la existencia de esta obra la cual ignoraba, como creo que es el caso de muchos venezolanos.

La verdad es que con sus distancias geográficas y su diferencia de edades (Bolívar nacido en Caracas en 1783 y Marx en Tréveris en 1818), nada nos podía hacer suponer que alguno de ellos sería objeto de atención por el otro. Pero la coincidencia ocurrió cuando en 1857, Charles Dana, director del New York Daily Tribune, solicitó a Marx y a Engels un grupo de biografías para incorporarlo en la New American Cyclopaedia.

Es el propio Marx quien en la referida carta a Engels, nos dio noticias de los reparos de Dana contra su artículo sobre Bolívar, porque estaba escrito en un tono prejuiciado y, además, le había exigido más fuentes. A Dana, no le faltó razón para rechazar el artículo de Marx, pues como incluso lo reconoció este último, ciertamente se salía del tono enciclopédico.

Marx comienza su artículo refiriéndose a Bolívar como un descendiente de familias mantuanas, que en la época de la dominación española constituían la nobleza criolla en Venezuela. Luego, Marx continúa su relato emitiendo una serie de afirmaciones y conceptos ciertamente prejuiciados, inexactos o deformados sobre la vida del Libertador. En este sentido afirma que el Libertador rehusó adherirse a la revolución que estalló en Caracas el 19 de abril de 1810, a pesar de las instancias de su primo José Félix Ribas. En cuanto a la misión de Bolívar a Londres en 1811 (junto con Bello y López Méndez), Marx afirma que ésta se redujo a la autorización para exportar armas, teniendo que abonarlas de contado y pagar fuertes derechos.

La pérdida de la plaza de Puerto Cabello en la Primera República, Marx la describe como una huida cobarde y a escondidas de Bolívar para ocultarse en San Mateo y con posterioridad participar, personalmente, en el asalto y detención de Miranda en La Guaira, traicionándolo de esta forma al entregarlo engrillado al general español Monteverde -quien lo envió a Cádiz donde luego moriría-. Esta traición la reseña Marx como debidamente recompensada con la expedición del pasaporte español a Bolívar, en reconocimiento por su “servicio prestado al Rey de España con la entrega de Miranda”.

Marx describe la victoria en la toma de Santa Marta en 1814 como una hazaña en la cual, a pesar de que la ciudad ya había capitulado, Bolívar le permitió a sus soldados que la saquearan durante cuarenta y ocho horas. La retirada a Jamaica en 1815 es descrita como una huida de Bolívar durante ocho largos meses, mientras los generales patriotas ofrecían su tenaz resistencia en Venezuela; y la Carta de Jamaica es una defensa de Bolívar ante su fuga de los españoles, en la cual pretendió presentar su renuncia al mando supuestamente en aras de la paz pública. Marx describe otra huida cobarde de Bolívar en 1816 frente a una diminuta fuerza del general Morales en Valencia, que lo llevó a retroceder a rienda suelta hasta Ocumare (de la Costa) para saltar y embarcarse a bordo del Diana rumbo a Bonaire, “dejando a todos sus compañeros privados del menor auxilio”. De allí -relata el autor- que Piar haya amenazado a Bolívar con someterlo a un consejo de guerra por deserción y cobardía. Piar es para Marx el héroe singular de la conquista de Guayana que le da un vuelco favorable a la guerra de Independencia. Bolívar es el dictador traidor y cobarde que (de nuevo) abandona a Arismendi en 1817 en Margarita en manos de los españoles, y luego a Freites en la Casa de la Misericordia en Barcelona, donde éste muere en batalla. Frente a ello, Piar no escatimaba sarcasmos contra Bolívar como el “Napoleón de las retiradas”. Pero bajo “falsas imputaciones” de haber conspirado contra los blancos, atentado contra la vida de Bolívar y aspirado al poder supremo, es que Piar es fusilado en Angostura.

La conquista de Nueva Granada no se le debe a Bolívar y a las tropas patriotas, sino a “las tropas extranjeras, compuestas fundamentalmente por ingleses”. Por ello -anota Marx- tras dejar en funciones al Congreso granadino y al general Santander como comandante, Bolívar marchó a Pamplona, “donde pasó más de dos meses en festejos y saraos”.

A la cobardía de Bolívar en Calabozo en 1819, al no haber decidido avanzar sobre las tropas inferiores en número de Morillo, se debe la prolongación de la guerra por cinco años más; y la tregua del Convenio de Trujillo en 1820 con Morillo fue hecha “a espaldas del Congreso de Colombia”.

En cuanto a la Batalla de Carabobo (1821), Marx relata que a Bolívar le pareció tan imponente la posición del enemigo, “que propuso a su consejo de guerra la concertación de una nueva tregua, idea que, sin embargo, rechazaron sus subalternos”. Los éxitos de la campaña de Quito (1822) “se debieron a los oficiales británicos”. Y en Bolivia, “sometida a las bayonetas de Sucre”, Bolívar “dio curso libre a sus tendencias de despotismo”.

El Congreso de Panamá (1826) fue convocado por Bolívar con la intención real de unificar América del Sur en una república federal, cuyo dictador quería ser él mismo. Los diversos mandatos de Bolívar al frente de la Gran Colombia fueron planeados por él para satisfacer sus apetencias de poderes dictatoriales.

Finalmente en 1830 Bolívar pretendía invadir a Venezuela desde Colombia para someterla, pero se asustó frente al ejército de Páez, y se vio entonces obligado a presentar su dimisión, a condición de que se retirara al extranjero favorecido con una pensión anual.

En la descripción personal de Bolívar que Marx cita de Docoudary-Holstein, se lee entre otras perlas lo siguiente:

“Tiene frecuentes y súbitos arrebatos de ira, y entonces se pone como loco, se arroja en la hamaca y se desata en improperios y maldiciones contra cuantos lo rodean. Le gusta proferir sarcasmos contra los ausentes, no lee más que literatura francesa de carácter liviano. Le agrada oírse hablar, y pronunciar brindis le deleita”.

Este texto de Marx, suerte de ‘leyenda negra’ de nuestro Libertador Simón Bolívar, fue descubierto en 1935 por Aníbal Ponce en los archivos del Instituto Marx-Engels-Lenin de Moscú, y tras ser traducido, fue publicado por primera vez en castellano en la revista Dialéctica de Buenos Aires en 1936.

No podemos menos que expresar que resulta insólito un texto histórico tan prejuiciado como el escrito por Marx sobre Bolívar. Posiblemente en ello influyó sobre Marx la noción hegeliana de los “pueblos sin historia”. Pero aún así, ello pone de relieve los errores de mezclar la ideología con la historia.

Lo curioso es que esta visión del proceso revolucionario de la independencia latinoamericana haya sido compartida por marxistas acríticos de tendencia historiográfica soviética, prácticamente hasta 1959, cuando en la segunda edición en ruso de las obras de Marx y Engels se incluyó por primera vez una severa crítica de las posiciones sostenidas en el artículo de Marx sobre Bolívar. Necesario es, entonces, que aprendamos la historia de los historiadores y viceversa, para no cometer sus propios errores.

Iñaqui Anasagasti
@ianasagasti
Emilio De Rogatis
ederogatis@gmail.com

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jueves, 19 de septiembre de 2013

ANTONIO GUEVARA, CABEZA DE AVESTRUZ

Mientras la oposición continúe subestimando al régimen cubano, seguirá dándose de frente contra una pared de 54 años de data.

Esta muralla tiene la obligación de sobrevivir políticamente, por encima de las necesidades de los ciudadanos, particularmente, las de los venezolanos.

Se trata de otro régimen distinto a la mampara de la revolución bolivariana y su mini corte de tontos útiles. Es un sistema que ha sobrevivido a los enfrentamientos con la primera potencia del mundo durante todo el esplendor político, económico y militar[1] de la guerra fría y sobre el que pesa la sospecha incluso, de haberse llevado por delante a un presidente norteamericano[2].

La referencia de Fidel Castro es su exportación militar a su revolución a Bolivia, Nicaragua, Argentina, Perú, Guatemala, Uruguay, Colombia, Venezuela, Angola, Yemen, Siria, Etiopia, Congo, Zaire, Guinea-Bissau, Republica Árabe Saharaui Democrática.

Por allí hemos debido asentar las referencias, para calibrar el enemigo y no subestimar a sus pro cónsules (Chávez y Maduro) en Venezuela.

Esa subestimación no es nueva, arranca desde el mismo momento que un desconocido Teniente Coronel del Ejército encabezó una rebelión militar que agarró con los pantalones bien abajo a todos los organismos de seguridad del estado y al propio Comandante en Jefe de lasFuerzas Armadas Nacionales (FF.AA.NN) cuando desdeñó la información parcial que le proporcionaron oportunamente sus mandos militares[3] sobre el desarrollo de un golpe de estado.

¿Hay alguna diferencia entre la actitud de CAP de despreciar verbalmente el REIN[4] de aquella ocasión con "a mí no me tumba ningún comandante" y esta de la oposición de continuar ingenuamente el camino que le traza tendenciosamente el régimen con su maquinaria de propaganda e inteligencia? ¡Ninguna!

El primer deber de la MUD y el liderazgo es la calificación de su adversario, que en 15 años no se ha podido describir en su dispositivo, composición y fuerza. De allí arranca la subestimación. No conocemos a quien nos oponemos y al desconocer esto, no podemos determinar cómo derrotarlo. Eso es lo básico.

Cada vez que le endosamos una debilidad a Nicolás Maduro, producto de sus persistentes pifias mediáticas (comunes también con el finado) sentimos erróneamente la blandura de la revolución bolivariana, olfateamos su trastabilleo y pronosticamos su caída de corto plazo. Mal pronóstico.

En eso andamos desde hace 15 años desde que el finado nos mareaba con el Alo Presidente y mucho antes, cuando se tuvieron las primeras informaciones de una conspiración en el seno del Ejército[5].

El régimen tiene sus debilidades muy claras, pero sabe potenciar sus fortalezas y aprovechar sus oportunidades, reduciendo al mínimo lasamenazas de sus adversarios. Así fue con el difunto presidente y se sigue incurriendo en el yerro con Maduro.

Eso tiene asidero en la propia descalificación de ignorar a quien nos enfrentamos, que cualidad tiene el oponente y de que medios dispone.

Mientras sea así, no desnudaremos a Nicolás, no le quitaremos al gigantón torpe e ignorante de Miraflores su traje nuevo de diseño, para conseguirnos el verde oliva de Fidel Castro y su revolución cubana de 54 años.

No es contra la núbil e inocente carajita de 15 primaveras encarnada en la revolución bolivariana contra quien peleamos, es contra los vaporones de la menopausia económica, social y política de la revolución cubana que tiene toda la experiencia del mundo y ningún escrúpulo para continuar medrando de la riqueza de los venezolanos.

Pueden estar seguros que el régimen cubano hará de todo para garantizar la permanencia de la revolución bolivariana en el poder y lo peor, los miles de jóvenes venezolanos formados e inducidos del Frente Francisco de Miranda, los colectivos armados ahora transformados en milicias y algunas vanguardias de las FARC sitas en el país ejecutaran misiones orientadas en esa dirección.

¿Vamos a continuar minimizando la realidad? ¿Seguimos menguando el contexto? ¿Continuaremos como el avestruz?

El enemigo no era Chávez y ahora menos lo es Maduro.  A quien estamos subestimando es a Fidel.

El enemigo es Fidel.

[1] El incidente de octubre de 1.962 denominado "Crisis de los misiles" fue la antesala del holocausto nuclear impulsado por Fidel Castro. La carta que este le envió a Kruschev en pleno desarrollo del incidente dice bastante de los escrúpulos de Castro.
[2] La sospecha de la participación del régimen cubano en el magnicidio del presidente Kennedy en 1.963 no ha sido despejada aún. La conspiración cubana en el asesinato de Dallas sigue siendo una investigación inconclusa que no se incorporó en el informe Warren.
[3] Lo tendencioso de la información, sus motivaciones y lo incompleto de la misma es otro cantar.
[4] Resumen de Información o Reporte de Inteligencia, en el caso de la información que se le proporcionó a CAP ya era un Reporte de Inteligencia (Información ya procesada)
[5] La incertidumbre priva aun en muchos eventos ocurridos dentro de las FF.AA.NN en el período transcurrido en la década de los 80s hasta el 4F.

Este texto corresponde integro a un post del Blog RINDIENDO CUENTAS (http://rindiendocuentas.blogspot.com/)de Antonio Guevara. Agradezco colocar los creditos correspondientes, tal cual como corresponde a un medio promocionado por una entida seria. Cordialmente. 

Enviado a nuestros correos por Emilio De Rogatis 
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miércoles, 6 de marzo de 2013

EMILIO DE ROGATIS, DUDAS RAZONABLES COMO CONSECUENCIAS DE LA SENTENCIA DEL TSJ

¿Cuál era el status en el que la sentencia dejaba a Nicolás Maduro? Según lo demuestra la evidencia práctica, éste era sólo el presidente no electo, encargado, interino o temporal, mientras el presidente electo podía venir a juramentarse. No obstante, por la  tesis de la “continuidad del ejercicio”, otorgada al presidente del periodo 2007 -2013 en la señalada sentencia del TSJ del 10 ENE 2013, éste último nombrado seguía con el rol de presidente constitucional en funciones y además reelecto, y la juramentación era algo secundario; por lo que, en la práctica se daba por sentado que su juramentación quedaba subsumida en la continuidad.  EL presidente HRChF (QEPD) al ser el presidente en funciones por tanto no ameritaba juramentarse, ¿o sí?
Al morir el presidente HRChF, como en efecto se anunció que su muerte habría ocurrido en el HOSPIMIL de Caracas, el 05 MARZO a las 16:25 Q ¿Se aplica lo concerniente a que era un presidente electo sin juramentarse? o ¿Se aplica aquello previsto en caso de un presidente en funciones que muere antes de haber cumplido 4 años de su período?
SI se aplica el criterio de que el presidente de la AN, Diosdado Cabello, debe asumir la presidencia, ¿Debe éste nombrar un vicepresidente?, y por la misma regla de tres, si asume el señalado Presidente de la AN, entonces ¿Puede el vicepresidente Maduro ser candidato a la presidencia si existe un impedimento constitucional para que un vicepresidente lo sea? Si quien asume es el vicepresidente Maduro, ¿Ello lo transforma en Presidente Constitucional?, ¿Debe éste nombrar un vicepresidente?, ¿Puede ser candidato a la presidencia? ¿Sería eso una reelección?
¿No es cierto que al morir el presidente en funciones todos los cargos por él designados cesan en funciones de inmediato? Por tanto Maduro cesó en su interinato el 05 MAR 2013, junto con todos los ministros, quienes deben ser cambiados o ratificados por el nuevo presidente.
También ¿No es cierto que quien sea que deba asumir lo debería  haber hecho en el mismo instante de la anunciada muerte? Por supuesto, debe jurar de inmediato ante la AN.
Traigo a colación el caso del mismo DC el 13 A 2002, quien fuera juramentado rapidito por el difunto William Lara (aunque no sé porqué había que haberlo juramentado, porque el presidente constitucional lo seguía siendo y su renuncia no estaba firmada)  o el caso del vicepresidente Lindon B. Johnson esta vez en los EUA, quien recibió el cargo el mismo instante en que anunciaron desde el hospital que JFK había muerto. Ahí mismito lo juramentaron y le entregaron el maletín con las llaves y claves para lanzar los misiles, etc. ¿Por qué?, por mero sentido común, porque - como en los aviones - los países, sea Venezuela o USA, o cualquier otro, no pueden estar  ni un segundo sin su capitán al frente del timón. ¡Así de simple!
Hay decisiones y responsabilidades de estado que sólo pueden tomarlas, y ser avaladas por la constitución y reconocidas por la comunidad internacional, si son tomadas por un presidente constitucional en funciones, de acuerdo con las atribuciones y funciones establecidas en la Carta Magna para el Presidente, en tanto Presidente, Jefe de Estado y Comandante en Jefe de la FAN, para que tengan valor jurídico. ¡Por eso!
De paso, estamos en un limbo y ambos, Maduro y Cabello, son humanos, susceptibles de muerte natural o por  accidentes (Dios no lo quiera), y si se produjera su ausencia en este ínterin o interregno ¿La precariedad jurídico-institucional no sería aún mayor?
Emilio De Rogatis
ederogatis@gmail.com

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