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sábado, 31 de enero de 2015

PEDRO ELÍAS HERNÁNDEZ, REGRESAR AL BOLÍVAR ORO

Según lo establecía la Ley de Moneda de 1918, un bolívar era el equivalente a 0,29 gramos de oro. En tal sentido, el número de bolívares que estaba en circulación en el circuito monetario venezolano, tenía que ser igual a la cantidad de oro que estuviese depositada en los bancos venezolanos que poseían para entonces la facultad de emitir dinero. Luego, a partir de 1939, con la creación del Banco Central de Venezuela, la totalidad de los bolívares que había en el país, tenían que ser equivalentes al oro acumulado en las bóvedas del ente emisor. Por eso nuestra moneda llevaba el nombre de “bolívar-oro”. Esta Ley de Moneda fue elaborada por hombres como Román Cárdenas (Ministro de Hacienda del régimen gomecista), promulgada por el Congreso de la época y el general Juan Vicente Gómez en persona, ordenó su ejecútese. Este modelo que establecía la mencionada Ley de moneda establecía un tipo de cambio fijo del dólar respecto al bolívar anclado al valor internacional del oro.
El anclaje monetario
Este anclaje del bolívar con un metal noble, era lo que se denominaba el patrón oro de la moneda. Los bancos privados primero, y El BCV después, no podían emitir dinero que no tuviera su equivalente o respaldo correspondiente en oro, lo que evitaba que se emitieran billetes, o se acuñaran monedas, sin su correspondiente respaldo metálico.
Pero durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, este patrón oro se elimina mediante una reforma a la Ley del Banco Central de Venezuela, junto con su estatización, y la emisión de bolívares deja de realizarse en base a la cantidad de reservas de oro que existían en posesión del BCV, sino en base a la cantidad de necesidades para la emisión de dinero que financien el gasto en bolívares de los gobiernos de turno. En otras palabras, pasamos del dinero con respaldo en un valor intrínseco (como lo es un metal noble), a uno de puro papel. Voltaire decía que "el papel moneda siempre tiende a su valor intrínseco: cero".
A partir de la referida reforma, (la cual coincidió con la eliminación de la relación oro-dólar que promovió la administración de  Richard Nixon en el régimen monetario internacional sostenido en parte en base al patrón oro, según lo que establecían los acuerdos de Bretton Woods de 1944) cada bolívar que se emitía debía tener teóricamente su respaldo en moneda estadounidense en sustitución del oro. De esta forma, los bolívares en circulación dentro de nuestra economía tenían que ser el equivalente al número de dólares o divisas depositados en el BCV en atención al precio del tipo de cambio. Esto desde luego no se respetó y abrió la puerta para que los gobiernos no cumplieran en lo sucesivo con la relación reservas de divisas –emisión de bolívares, se relajara la disciplina monetaria y existiera mayor discrecionalidad por parte del BCV.  Distinto fue lo que ocurrió desde que se fundó el BCV en 1939 hasta 1974, donde existió disciplina monetaria y menos discrecionalidad, ya que con el sistema de la Ley de Moneda de 1918, las divisas petroleras que entraban al BCV se usaban para adquirir oro y emitir dinero lo que hacía que los bolívares tuvieran en la práctica el doble respaldo de oro, divisas petroleras.
Un bolívar igual a 12 dólares
Una Onza Troy, unidad de peso que se utiliza para cuantificar el valor del oro, equivale a un poco más de 31 gramos. Si una Onza Troy de oro se cotiza en la actualidad en alrededor de 1.300 dólares, tenemos que un gramo de este metal precioso tiene un valor de aproximadamente 41 dólares. De haberse mantenido la relación bolívar-oro que instauró con su Ley de Moneda de 1918 el general Juan Vicente Gómez, un bolívar de la época, es decir, 0,29 gramos de oro, al precio que actualmente tiene en el mercado este metal precioso, tendría una capacidad de compra hoy equivalente a aproximadamente 12 dólares o a más de 75 bolívares fuertes, calculados al tipo de cambio oficial de bs 6.30 por dólar. Haciendo el cálculo al valor del dólar llamado paralelo que se transa en la ciudad de Cúcuta, un bolívar gomero representa hoy más de 2.000 bolívares.
En otras palabras, el bolívar oro en el presente no compraría 0,30 dólares aproximadamente, como sucedía en los tiempos del Benemérito, sino 12 dólares. En vez de un tipo de cambio de 3,50 bolívares por dólar que era el existía en Venezuela en 1934, en la Venezuela de 2015 la fortaleza del bolívar lo hubiera llevado a comprar 12 dólares por unidad de nuestra moneda de haberse mantenido el esquema establecido en la Ley de 1918. Esto nos da una idea de cómo  se ha devaluado el dólar en todos estos años y de lo que perdimos los venezolanos cuando renunciamos en la década de los 70 del siglo pasado a nuestro poderoso bolívar oro.
En definitiva, un bolívar gomecista es 75 veces superior al que tenemos actualmente, al tipo de cambio oficial y más de 2000 mil veces al tipo de cambio del dólar paralelo.
El Fuerte de Plata
Por ejemplo, si usted revisa la fecha de la primera acuñación de una moneda de plata, cuya denominación era de 5 bolívares (el famoso “fuerte de plata”) podrá encontrar que corresponde al año de 1879. Yo particularmente poseo una que heredé de mi padre, que data del año 1876, era lo que se denominaba un “venezolano”. Los “venezolanos” acuñados previos a 1879 empezaron a tener el mismo valor de los fuertes de plata  5 bolívares
Esos “fuertes de plata”, cuya denominación era de 5 bolívares, circularon como monedas de curso legal hasta mayo de 1973, cuando fueron retirados de circulación para ser sustituidos por los primeros fuertes de níquel de 5 bolívares. Para ser más claros, aquellas monedas conservaron su poder de compra casi intacto durante un poco menos de 100 años. Estamos hablando prácticamente de un siglo completo de estabilidad y fortaleza monetaria, tiempo en el cual otras monedas como la alemana y el propio dólar, experimentaron severas devaluaciones. En rigor, el bolívar era una de las divisas más fuertes del mundo, y fue la única que no se devalúo en la primera mitad del siglo XX.
Esa estabilidad y solidez monetaria de la que gozó Venezuela, íntimamente relacionada con el patrón oro, se acabó en el momento en que los gobiernos de turno empezaron a manipular el precio al tipo de cambio (se acabó la disciplina monetaria), lo cual coincidió con el sobre ingreso fiscal petrolero que empezó a recibir el país a raíz de la crisis energética del año 1973 (los precios del barril de crudo pasaron de 2 dólares a 14 dólares). Pero el cambio crucial se produjo cuando el Estado se apoderó de la mayoría de las divisas que ingresaban a la nación por medio de Petróleos de Venezuela.
Antes de la mal llamada nacionalización, los gobiernos de turno recibían su ingreso petrolero en bolívares. Las empresas transnacionales, cambiaban sus dólares por moneda nacional, al cambio de la época,( 3,30 hasta 1960 y 4,30 hasta el momento de la estatización del petróleo en 1975) para cancelar sus obligaciones por concepto de impuestos y regalías por la explotación de los hidrocarburos.
Pero cuando los gobiernos de turno se apoderaron de los dólares petroleros, a través de PDVSA, se produjo una distorsión muy grave, ya que el ejecutivo nacional ajustaba el precio del dinero emitido por un país extranjero, es decir, la tasa de cambio, y al mismo tiempo controlaba la mayoría de las divisas que ingresaban al país. En otras palabras, se despachaba y se daba el vuelto. Lo que realmente ocurrió es que los gobiernos de turno, a través de PDVSA, se apoderaron del sector externo de nuestra economía.
A partir de ese momento los gobiernos, para financiar sus crecientes gastos de funcionamiento, abandonaron la disciplina fiscal y monetaria que se había mantenido por décadas y apelaron al expediente de la devaluación para obtener mayor número de bolívares por la misma cantidad de dólares, arrojando al circuito monetario del país un volumen de dinero superior a la cantidad de bienes y servicios que producía Venezuela. La consecuencia inmediata fue el crecimiento de medios de pago a un ritmo muy superior al de las cosas que se pueden que comprar con ellos. La consecuencia inevitable: inflación y depreciación de nuestra moneda.
Moneda y pobreza
Buena parte del masivo empobrecimiento que hemos vivido los venezolanos en los últimos años tiene un origen monetario. A partir de la estatización del petróleo en 1976, los gobiernos de turno se apoderan de la principal fuente de ingreso de la nación, lo que les dio un avasallante poder económico sobre toda la sociedad.
La irresponsabilidad del aumento del gasto presupuestario, financiado con endeudamiento público masivo y con extracción de renta petrolera, llegó un momento que estranguló las finanzas del Estado y éste no tuvo otro remedio que empezar a devaluar para financiar su déficit fiscal.
Al devaluar, los gobiernos obtienen más medios de pago para sufragar sus gastos, pero a costa de la destrucción del ahorro interno de los venezolanos, del poder adquisitivo de los salarios y de la estabilidad de la moneda. Por eso no es casual que a partir de la estatización petrolera del año 76, se haya producido una caída estrepitosa de índices como el ingreso per cápita, del consumo privado per cápita y de la inversión privada no petrolera.
En conclusión, al tener los gobiernos de turno en sus manos la mayoría de las divisas que ingresan al país y al mismo tiempo el poder de controlar el precio de la tasa de cambio, los incentivos devaluacionistas son demasiado poderosos. Se aumenta el gasto del Estado (casi siempre improductivo) y para financiarlo se recurre al endeudamiento y a la extracción de renta del recurso petrolero, a través de una política que se apoya en los precios del barril, más que en las inversiones y el crecimiento de la producción y del negocio petrolero . Pero cuando se agota la capacidad de endeudamiento público y la extracción de renta petrolera no alcanza por los movimientos cíclicos de los precios del crudo, o porque simplemente los costos del funcionamiento del gobierno y el gasto del Estado se salen de control, entonces siempre se puede recurrir a la devaluación para cubrir los huecos fiscales, obteniendo más bolívares devaluados por la misma cantidad de dólares. Esto explica que el bolívar se haya depreciado en un 150.000% en las últimas tres décadas.
Una ecuación monetaria letal
Todo esquema fiscal, en Venezuela o en cualquier otra, parte, tiene un componente de ingresos y otro componente de gastos. Pero en el caso de nuestro país, el Estado funciona en la economía doméstica haciendo uso de dos tipos de monedas, el dólar y el bolívar. Sólo que el dólar lo utiliza para los efectos de su ingreso y el bolívar para los efectos de su gasto. Como lo que importa son los ingresos y la capacidad de compra de esos ingresos (ya que de ellos depende la capacidad de gasto), a nuestros gobernantes nada más les importa el bolívar en lo que respecta a la variable del gasto, es decir, de sus obligaciones económicas internas. De allí que no les interese mucho el poder adquisitivo de nuestra moneda nacional, sino el poder adquisitivo de la divisa extranjera y la preservación del valor de esa divisa en el tiempo. En otras palabras, el bolívar como moneda no sirve para ahorrar o para invertir, cosa que es indispensable para que toda economía crezca, sino sólo para consumir.
Por otra parte, en un país en el cual cada vez las importaciones crecen más, se produce cada vez menos y es el Estado el que viene asumiendo la responsabilidad de ser un importador directo de bienes, aumenta sin duda la ventaja de tener ingresos en dólares y esta ventaja se convierte en un elemento crucial para la hegemonía económica del gobierno. Por eso, qué mejor cosa que tener que honrar compromisos en el sector interno con una moneda débil y que se deprecia constantemente, mientras que al mismo tiempo recibimos ingresos en una moneda dura que preserva su valor. Sin duda una ecuación monetaria perfecta para quien la disfruta, pero letal para quien la padece.
Como vemos, desde hace casi 30 años hasta el Sol de hoy, se ha utilizado la devaluación de la moneda para financiar el déficit fiscal, ya que se eliminó el patrón oro como ancla de nuestro sigo monetario y los gobiernos de turno decidieron emitir dinero a su antojo tasando discrecionalmente el precio del tipo de cambio.
Qué tiempos aquellos cuando los ingresos petroleros del gobierno se obtenían en bolívares-oro (la moneda creada por el general Gómez), los dólares estaban en manos de los privados y el Estado no estaba interesado en devaluar ya que tal cosa le quitaba capacidad de compra al sector público.
Pedro Elias Hernández
pedroeliashb58@yahoo.com
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miércoles, 28 de enero de 2015

PEDRO ELÍAS HERNÁNDEZ, REPÚBLICA O SOCIALISMO

La muy limitada alianza electoral llamada Mesa de la Unidad Democrática no es suficiente para detener el avance del proyecto socialista que viene tenazmente desarrollando el gobierno. Su precariedad se debe a que está sustentada sobre acuerdos burocráticos y en base a una repartición de cuotas de poder o de representación, pero muy poco sobre acuerdos programáticos que garanticen la gobernabilidad del país y su recuperación económica. Esta alianza en un principio constituye en la práctica un cartel de 4 o 5 partidos políticos que usan a todos los demás para apuntalar sus intereses parcelarios. 

En tal sentido es menester conformar una auténtica unidad nacional, que supere lo exclusivamente electoral, que ponga su acento en una visión de país y transmita señales a la población en relación a una Venezuela posible, en donde se pueda salir de abajo trabajando. El aspecto electoral es muy importante, pero es sólo una parte del problema que tenemos, es nada más el instrumento, el medio para lograr el objetivo de obtener el poder. El propósito superior en verdad es recuperar a la nación y restablecer un orden republicano.

De ninguna manera sugiero tomar otro camino distinto al democrático y constitucional. El régimen sueña con que haya sectores que intenten una aventura, una salida rápida que nos lleve a una tragedia larga. De esta forma el oficialismo tendría la excusa para finalmente hacer lo que quiere hacer, es decir, establecer un Estado socialista en el país y consumar su proyecto autoritario.

La cuestión electoral por si sola no es suficiente, ella carece de eficacia si no se le suma un mensaje atractivo y con superioridad moral que cautive la imaginación de la gente para derrotar con votos a una poderosa maquinaria demagógica enseñoreada en el poder y que privatizó el erario público. Al fin y al cabo el socialismo es básicamente la privatización de lo que debe ser público y convierte en público lo que debe ser privado.

Hay que estar claros en una cosa. Nuestro sistema político no es republicano y nuestra democracia por ende no es republicana. No hay autonomía e independencia de los poderes públicos y las instituciones republicanas que penosamente se construyeron durante el siglo XX en Venezuela, han venido siendo severamente erosionadas. En consecuencia este país ha dejado de ser una república. Esta destrucción republicana empezó antes del ascenso de Hugo Chávez al poder. El Estado Nacional moderno en nuestro país y la noción de república se recupera en las primeras 4 décadas del siglo pasado, luego de un siglo XIX y principios del XX desastrosos. Recordemos que fue el propio Simón Bolívar quien casi al final de sus días dijo que la independencia era el único bien que se había conseguido a costa de todos los demás. Nuestra nación estaba a punto de disolución al inicio de la pasada centuria.
Pero la república y el Estado Nacional moderno se recuperan asentándose en 4 instituciones fundamentales, a saber: La hacienda pública nacional, el sistema monetario nacional, la industria petrolera nacional y la Fuerza Armada Nacional. El actual gobierno ha ido a la yugular de estas instituciones, deformándolas y horadando su existencia, cosa que no había ocurrido antes. Estas 4 instituciones son las que nos daban forma como república, Estado y nación independiente y todas ellas han sido colonizadas por el proyecto socialista. Se han puesto al servicio de un interés particular, del programa político del Presidente, han dejado de ser parte de la cosa pública, es decir de la república.

Para detener el avance del proyecto socialista, que ya ha avanzado mucho por cierto, hay que articular una oferta alternativa creíble y viable, la cual no es otra que ofrecer la conformación, en lo político e institucional, de un sistema verdaderamente republicano, y en lo económico, de un modelo con una clara orientación hacia un sistema económico de mercado que fomente el desarrollo de la propiedad privada y en general de una poderosa economía privada que genera prosperidad material, cree riqueza y no la destruya, lo cual es mucho más importante que la sola propiedad privada. Un modelo donde los ciudadanos puedan dedicarse libremente a ganarse la vida lícitamente y disfrutar de los frutos de su trabajo. Estos elementos constituyen los más formidables instrumentos que ha creado la civilización para la generación masiva de bienes y servicios. Si hay alguna duda pregúnteles a los socialistas chinos.

La alianza partidista opositora, que junto al PSUV constituyen un bipartidismo que asfixia a Venezuela, evita debatir el asunto del socialismo. En el seno de la MUD hay muchos partidos de corte socialista y de raíces marxistas como AD, Avanzada Progresista, Un Nuevo Tiempo, ABP, Bandera Roja, Voluntad Popular y otros, que inclusive forman parte de la Internacional Socialista.
El verdadero dilema en nacional en este momento es escoger entre socialismo y una República civil y liberal. En función de estas dos alternativas es la manera en que deben alinearse los venezolanos y la tarea del liderazgo político es difundir un mensaje para convencer a la gente de esta realidad y para que abracen la causa de la libertad económica y política.
En Venezuela deben debatirse muchas cosas de carácter conceptual y programático. 

Hay que debatir, por ejemplo, qué destino le daremos los venezolanos a los recursos petroleros que obtendremos en los próximos 25 años, a fin de repetir las experiencias que nos han traído  sólo inflación, devaluación, desempleo, endeudamiento público masivo y fuga de capitales. Desde luego, el petróleo sólo es un tema, pero hay muchos otros, la mayoría de ellos asociados al modelo económico. Por ejemplo, Venezuela es un país que se acostumbró a consumir sin producir y esto hay que corregirlo.

¿Qué queda ahora? Sin duda darle forma a una idea de esperanza y de futuro que ponga a soñar a los venezolanos en un destino mejor. Cuando los hechos terminen de desmentir las virtudes del proyecto socialista hará falta una alternativa clara que presente una visión de país que nos ponga en sintonía con los avances que ha experimentado la humanidad en las últimas décadas.

Pedro Elías Hernández
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domingo, 14 de diciembre de 2014

PEDRO ELÍAS HERNÁNDEZ, EL CONTROL SOCIAL COMO FUENTE DE LEGITIMIDAD

PEDRO ELÍAS HERNÁNDEZ
En Venezuela prevalece una relación de poder de carácter básicamente económica pero que trasciende la esfera de la economía. Nos referimos a la relación petróleo, Estado y sociedad. Tal circunstancia explica la naturaleza y la causa del funcionamiento sistémico de un país como el nuestro y la forma en que se asignan los recursos en la sociedad venezolana.

La administración socialista bolivariana ha llevado al paroxismo esta relación de poder. Ha podido construir una vasta estructura de control social, con el nombre de “Misiones”. Las “Misiones” constituyen en la práctica un gigantesco subsidio al consumo, es decir, representan el mecanismo económico a través del cual una cantidad enorme de nuestra población puede disfrutar de bienes y servicios que de otra forma no estaría en capacidad de pagar por esfuerzo propio. De allí la popularidad de estos programas sociales. La deformación aparece cuando estos subsidios del Estado, que se practican en muchos países, generan adicción, como es el caso venezolano. Los programas sociales sólo sirven si contribuyen a que la gente que los recibe se incorpore luego de un tiempo al proceso productivo y pueda desprenderse de esa ayuda social.

Lo normal es que la economía genere las condiciones y las oportunidades que permitan a la gran mayoría de las personas valerse por sí mismas mediante su esfuerzo propio. Este es el mejor incentivo para que una nación trabaje y genere riqueza. La ayuda social debe hacerse por excepción y aplicar sólo a segmentos de la población durante un lapso determinado. Pero si esto no ocurre y por el contrario los incentivos económicos apuntan en la dirección opuesta, la sociedad se empobrece. Este fenómeno genera un vicio perverso: la población buscará la forma de calificar para recibir las ayudas gubernamentales, es decir, será muy rentable ser pobre. La catástrofe se produce cuando no pueden seguir financiándose los vastos programas sociales que hay en Venezuela. Tienes que recortar y tratar de producir, pero ya se ha creado una inmensa legión de personas a las cuales les será difícil ser competitivos en esas circunstancias.

En Venezuela tenemos una nación constituidas por clientes más que por ciudadanos. Tal cosa generará deformaciones en el funcionamiento de la democracia. La noción de ciudadanía nos remite a individuos con deberes y derechos, que ciertamente tienen intereses particulares, pero que también toman en cuenta sus valores morales y éticos respecto al bien común a la hora de tomar sus decisiones políticas. En contraste, los clientes desarrollan incentivos puramente utilitarios y egoístas, los cuales determinan sus preferencias. Esto no es malo en tanto se limite a la esfera de lo privado, pero es muy pernicioso si se traslada como consideración fundamental al ámbito de los asuntos públicos.

La revolución bolivariana ha entendido a cabalidad la inmensa ventaja que representa tener bajo su control un Estado petrolero con una amplia autonomía funcional en lo financiero respecto de la sociedad, ya que no necesita de la producción ni del esfuerzo de sus conciudadanos, o más bien clientes, para sostener o costear sus gastos de funcionamiento. En esto reside la naturaleza del régimen político y económico que se ha enseñoreado en el país durante década y media. No alterar el esquema de poder que se desprende del dominio patrimonial y de la usurpación que hacen los gobiernos de turno (tanto el actual como los anteriores) de la renta petrolera, es mantener las cosas como están en Venezuela.

El gobierno hace lo que hace porque puede. Expropia propiedades, establece todo tipo de controles económicos, interviene medios de comunicación, agiganta el tamaño del sector público, etc, ya que su poder no depende de la sociedad sino que por el contrario es la sociedad la que cada vez más depende del gobierno.

Tenemos un régimen democrático que se ha reducido a lo estrictamente comicial y existen muchas formas para que el poder pueda influir de manera determinante sobre las preferencias de los votantes. Hará siempre todo lo que esté a su alcance para ganar una y otra elección, lo cual es difícil de cambiar hasta tanto no se modifiquen unas reglas de juego que otorga, a quien ostenta el gobierno, una ventaja muy importante frente a sus oponentes. En resumidas cuentas estas reglas de juego generan toda clase de incentivos para preservar el poder a cualquier precio debido al alto costo que representaría perderlo. Hablando en términos económicos, la prima de beneficio que recibe una fuerza política en Venezuela al controlar el aparato gubernamental es enorme, como también es enorme la prima de riesgo que debe pagar para preservar ese control. Tal fenómeno es el principal carburante que impulsa la relación clientelar entre los gobernantes y los votantes.

La actual crisis económica y petrolera está erosionando esta relación clientelar. Está dejando realengas a millones de personas que no pueden ser ya cobijadas con los subsidios gubernamentales. Esto podría ser una razón para que el gobierno pierda las elecciones parlamentarias del venidero 2015. Pero si el sistema de severo y eficiente control social instalado dese hace tiempo por el ejecutivo funciona a cabalidad, la gente lo pensará dos veces. Votar contra el régimen podría convertirse en la diferencia entre comer o no comer. Tal cosa nunca había sucedido en Venezuela, pero está empezando a suceder con la inédita situación de escasez y racionamiento que estamos viviendo. Con Hugo Chávez la fuente de legitimidad del gobierno era la popularidad del líder, ahora, en esta nueva etapa, la fuente de legitimidad lo es el control social, el cual se ejercerá implacablemente. Comerán los segmentos de la población considerados como clientes (obligatoriamente cautivos) el resto simplemente será paria y optará por el exilio o por el exilio interno.

Pedro Elias Hernández
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miércoles, 26 de noviembre de 2014

PEDRO ELÍAS HERNÁNDEZ, UNIR EL DESCONTENTO Y CONVERTIRLO EN CAMBIO POLÍTICO

PEDRO ELÍAS HERNÁNDEZ
El título de este artículo no pretende ser original, pero posee enorme pertinencia. Es una poderosa idea fuerza.

Cada día es mayor la convicción del peligroso y temerario rumbo que han venido tomando las cosas en Venezuela.

La conducción de los asuntos públicos se hace con enorme improvisación. El sentido común parece haber desaparecido entre quienes nos dirigen. La gente reclama soluciones y no hay respuestas oportunas y efectivas. El Estado venezolano concentra cada vez más poder, pero cada vez hay menos gobierno.

En toda la nación  la inseguridad campea en las calles, los empleos desaparecen, la escasez de alimentos, medicinas, de repuestos y equipos nos paraliza y aísla. Las zonas industriales son pueblos fantasmas, la economía productiva languidece, la carencia de agua potable nos quita calidad vida, los apagones hostigan a la ciudadanía, el acceso a una salud de calidad es inexistente y el costo de la vida limpia nuestros bolsillos.

En general, una sensación de incertidumbre y zozobra se apodera de la nación. Desidia, incompetencia, desorden, improvisación, voluntarismo, arrogancia, intolerancia, impunidad, autoritarismo, derroche y corrupción, son los rasgos más sobresalientes de la actual hora nacional. Este sombrío balance se produce luego de haber recibido los cuantiosos recursos económicos que dispensó un prolongado período de abundancia fiscal petrolera, la cual, súbitamente, ha llegado a su fin. Tal circunstancia debería generar una seria reflexión acerca del origen y destino de una riqueza nuevamente malgastada.

Los venezolanos miramos el presente y miramos también lo que existía décadas atrás y no nos gusta lo que vemos. Cada vez es mayor el número de compatriotas que no desean, ni la continuidad de lo que hay, ni el regreso a lo que había. Son los llamados “Ni-Ni”, quienes  con sobrada razón aspiran la aparición en el escenario nacional de una suerte de “tercera vía”. Las encuestas revelan que los sectores políticamente no alineados representan casi la mitad del electorado. Pero  además hay un inédito dato que se asoma: el descontento está uniendo ahora a los venezolanos que antes la polarización política había separado.

El descontento y la inconformidad respecto a lo que acontece en el país son tan profundos y extensos que han rebasado abiertamente los límites de la llamada oposición. De hecho está erosionando la zona de confort en la que cohabitan las conformaciones políticas  oficialistas  y opositoras.

Como bien decía un célebre pensador británico del siglo XIX: “El descontento es el primer paso para el progreso de un hombre o de una nación” Pero hay que hablarle a ese país descontento y nadie, o muy pocos, lo están haciendo  con la determinación y la propiedad que se requieren.

El destino de Venezuela se ve poco auspicioso. Sin embargo, tenemos la oportunidad de cambiar nuestro futuro. Para lograr este propósito, no basta alertar sobre los males que nos aquejan, sino iniciar la acción que posibilite revertir tal realidad. Podemos resignarnos  sólo a manifestar públicamente nuestro descontento y escribir sesudos documentos y artículos, pero millones de palabras impresas no generan los cambios, los cambios son los que generan que se impriman millones de palabras. Por eso hay articular un discurso que interprete y unifique  el vasto descontento nacional existente, a fin de convertirlo en cambio político. Ese cambio ya no es sólo una necesidad sino una demanda.

Hay que encontrar una alternativa viable y democrática frente al actual desmadre nacional. Sin atajos ni espejismos. Una parte del asunto pasa por identificar y descartar a quienes se autoproclaman como salvadores de la patria e intentan usurpar el sentimiento de cambio que recorre la nación. Estas expresiones políticas lejos de constituir una solución, forman parte del problema.

El país camina sobre un plano inclinado. El reto es detener esa ruta suicida. Sin embargo, el mayor problema de todos es vencer el escepticismo y no bajar los brazos. Es la hora del coraje cívico.

Este próximo año 2015, tendremos la posibilidad de ponerle una mano en el pecho al proceso de deterioro nacional. Los venideros comicios parlamentarios  representan una oportunidad singular para este propósito. Ciertamente la democracia es mucho más que la mera convocatoria a elecciones. Pero cuando la democracia casi se ha reducido sólo al acto comicial, hay que hacer uso intensivo del voto como la última trinchera democrática y la última línea de defensa del régimen de libertades.

En esos comicios para  escoger diputados a la Asamblea Nacional hay que elegir legisladores que defiendan y trabajen para cada una de las entidades por las que se postulen. Ese debe ser el verdadero perfil de un parlamentario. Basta de diputados ausentes, sin arraigo o trashumantes .

Tomemos conciencia a qué nos enfrentamos. No está en peligro nada más la democracia, está en cuestión la viabilidad misma de nuestra república, tal y como la hemos conocido hasta ahora.

Pedro Elias Hernández
pedroeliashb58@yahoo.com
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sábado, 21 de septiembre de 2013

PEDRO ELÍAS HERNÁNDEZ, CANDIDATO A LA ALCALDÍA DEL MUNICIPIO GIRARDOT, ESTÁ PROPONIENDO CONVERTIR A MARACAY EN “EL HONG KONG DE VENEZUELA”.

Indica que esta propuesta podría replicarse en otras ciudades del país que cumplan con las condiciones necesarias para tal propósito. Por lo pronto, su consigna es hacer de la capital de Aragua una “Ciudad Modelo Global”, desarrollando allí un centro nacional e internacional de inversiones que recupere sus zonas industriales para dirigirlas hacia la exportación y crear 20 mil empleos productivos en corto tiempo mediante la aplicación de un régimen jurídico especial que ofrezcas garantías a los inversionistas privados nacionales y extranjeros.

"No hay fórmula mágica, sino simple sentido común"

-¿Qué es una ciudad modelo global?

-Las relaciones económicas y comerciales internacionales ya no se realizan entre Estados o naciones, sino entre distintas regiones y ciudades del mundo. La Foreing Policy y el Chicago Council Global han elaborado un ranking de las 50 ciudades globales más importantes del planeta. En esa lista no hay ninguna ciudad venezolana. Esas ciudades son, como su nombre lo indica, centros financieros, industriales y comerciales cuya interrelación genera un impacto en una economía globalizada. Como Alcalde de Maracay me propongo en de 6 a 8 años que nuestra ciudad ingrese entre esas 50 ciudades globales más importantes. Lo podemos lograr. Como decía Renny Ottolina, soy un hombre lleno de ilusiones, pero no soy un iluso. Este proyecto es absolutamente viable en breve plazo.

-¿Cómo se propone lograrlo?

-Con un esquema económico muy eficiente para lograr niveles importantes de productividad y competitividad es la de una Región Administrativa y Económica Especial. Es una idea que apunta a desarrollar allí parques industriales con vocación exportadora aplicando una idea similar a la de las ciudades modelos globales que se han constituido en la República Popular China, en India, en Los Emiratos Árabes Unidos y en Singapur.

Estas ciudades modelos se denominan globales ya que ellas se rigen por un estatuto de funcionamiento particular que les permite establecer relaciones comerciales directas con otras regiones del mundo, al tiempo que en el ámbito de su territorio se aplica un régimen jurídico distinto al existente en el resto del país al que pertenecen y que son muy atractivas para la inversión extranjera. La idea es aplicar la filosofía de un país con dos sistemas, un modelo muy exitoso en China y en India.

-¿Existen ejemplos internacionales que apoyen su propuesta?

-Claro que sí. Bajo este esquema se recupera y acrecienta la producción y se generarán miles de puestos de trabajo bien remunerados en breve plazo. El objetivo es crear incentivos para la inversión de capital, nacional y extranjera en determinados ámbitos territoriales, a fin de convertirlos en corto tiempo en grandes centros internacionales y nacionales de negocios, tal y como lo ha hecho exitosamente la Región Administrativa Especial de Hong Kong, gran terminal portuario y centro financiero y comercial del mundo. Igualmente, está el caso del Emirato Árabe de Dubai, con las creación de sus mega parques industriales. Está el caso de Shenzhen, otra ciudad china, que en 10 años se trasformó de ser una aldea de pescadores a una importante ciudad productora de bienes de alta tecnología; También está el Distrito de Pudong de Shanghai, sede de la segunda bolsa de valores más importante del mundo después de Wall Street y la ciudad de Noida en India, en donde se ha constituido una de las principales industrias mundiales proveedoras de componentes lógicos y físicos para los sistemas informáticos.

Estas ciudades tienen cada una en común un régimen de funcionamiento económico y comercial con un grado considerable de autonomía, junto a proveerse ellas mismas de sus propios servicios básicos como telefonía y electricidad, aunque siempre bajo la soberanía política del correspondiente Estado nacional. Hong Kong es el máximo exponente, el ejemplo más conspicuo de este éxito económico que en su conjunto sacó a 400 millones de personas de la pobreza en la República Popular China.

-Ahora bien, ¿cuál es la fórmula mágica para convertir a Maracay en el Hong Kong de Venezuela?

-No hay fórmula mágica, sino simple sentido común, tal y como hicieron los “camaradas comunistas” chinos. Ellos sí están aplicando la verdadera filosofía del Socialismo del Siglo XXI. La fórmula para hacer viables en Venezuela los ejemplos citados, se fundamenta en la creación de una régimen jurídico especial para la ciudad que debe garantizar varias cosas a los empresarios privados venezolanos y de otras partes del mundo: 1) Los derechos de propiedad a los empresarios privados nacionales y extranjeros, con arbitraje comercial internacional obligatorio. 2) Libertad cambiaria y, en consecuencia, un tipo de cambio de acuerdo a valores de mercado, con libre acceso a los dólares que se requieran para importar los insumos y materias primas indispensables para producir y garantía de repatriación de los capitales, sin restricción alguna, para las empresas extranjeras que se radiquen en esas ciudades o zonas especiales. 3) Reducción sustancial de la permisología, de los controles sobre la producción, sobre las ganancias empresariales y sistema de taquilla única para todos los trámites legales . 4) Libertad de contratación laboral. 5) Exoneraciones arancelarias, fiscales o tributarias durante por lo menos 5 años. 6) Garantía de suministro de energía barata aprovechando nuestra condición de país productor de petróleo y gas. 7) Un régimen laboral especial y flexible. 8) Un sistema de albergue o resguardo fiscal en el sector financiero para uso de las personas naturales y jurídicas no residentes en el país, convirtiendo a Maracay en un receptor global de depósitos bancarios multidivisas. De esta forma se le daría gran impulso a la palanca crediticia en la ciudad global.

-Pero Maracay no tiene costa, ¿cómo se puede convertir en ciudad como Hong Kong que es un puerto internacional?

-El eje ferroviario Puerto Cabello-La Encrucijada de Turmero, que lamentablemente no está concluido, sería una obra de infraestructura fundamental para darle viabilidad a este proyecto ya que en la práctica convertiría a Maracay en una ciudad portuaria, con acceso a la costa en apenas 40 minutos. De esta forma se transportarían directamente desde los buques que atracan en el terminal portuario carabobeño y hacia la Gran Maracay las materias primas, maquinaria e insumos importados que son demandados para la producción mediante la instalación aquí de una aduana y puerto “secos” que permita nacionalizar y distribuir las mercancías traídas del exterior a las plantas industriales establecidas en la región administrativa especial maracayera. Así se haría más ágil, rápido y eficiente este vital suministro.

Igualmente el referido eje ferroviario y la “aduana y puerto secos”, servirían para hacer fluir y movilizar de forma eficiente las mercancías producidas en la región especial de la conurbación perteneciente al Área Metropolitana de Maracay que tengan como destino los mercados internacionales.

Otra iniciativa importante sería adecuar para uso civil una parte de las instalaciones de la Base Aérea El Libertador de Palo Negro para que preste servicio como aeropuerto nacional e internacional de carga y pasajeros.

Todos estos planteamientos no son nuevos ni originales, pero lamentablemente jamás se han concretado. Con estas propuestas se recuperará la producción y se generarán miles de puestos de trabajo en corto tiempo, con lo cual abatiríamos el desempleo en nuestra entidad, el cual es uno de los más altos de Venezuela. Para lograr este propósito se buscará el apoyo de los otros municipios colindantes con Girardot y desde luego la colaboración indispensable del gobierno regional y nacional.

-¿La incorporación de Venezuela al Mercosur ayudaría a hacer realidad su propuesta?

-La incorporación oficial de Venezuela al Mercado Común del Sur representa una excelente oportunidad y un enorme desafío para que el país deje en el pasado su condición de nación monoproductora y monoexportadora dependiente casi exclusivamente de su naturaleza minera, básicamente petrolera. Pero si el país no desarrolla ciudades altamente productivas para la exportación, no podremos insertarnos en la economía global. Buenos Aires, Sao Paulo, Rio de Janeiro, Ciudad de México y Bogotá, todas ellas están entre las 50 principales ciudades globales del planeta. Tenemos duros competidores, tanto en el seno del Mercosur, como en el seno de la Alianza del Pacífico.

-Lo que usted propone escapa a las competencias de un alcalde. ¿Qué piensa hacer para no tropezar con obstáculos legales?

-Muy fácil, como Alcalde electo de Girardot, mi primer acto de gobierno será convocar a un referendo en la ciudad, invocando el artículo 71 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, para preguntarle a los maracayeros si quieren que Maracay tenga un régimen jurídico especial que le permita convertirse en un centro nacional e internacional de inversiones y negocios, es decir, en el Hong Kong de Venezuela. Con ese mandato popular que seguramente recibiré, nadie podrá oponerse a que se haga realidad este proyecto.

pedroeliashb58@yahoo.com

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miércoles, 14 de agosto de 2013

PEDRO ELÍAS HERNÁNDEZ, NO BASTA CON CAMBIAR EL ALCALDE, HAY QUE CAMBIAR LA CIUDAD. DESDE MARACAY, ESTADO ARAGUA

Sin duda la prioridad que tenemos los venezolanos y los maracayeros en particular es levantar y acrecentar la capacidad productiva y recuperar económicamente a nuestro estado Aragua. 

En tal sentido propongo, como candidato a Alcalde por el Municipio Girardot (Maracay, Choroní) del estado Aragua, convertir a Maracay en una Ciudad Modelo Global declarando a esa conurbación en una Zona Económica Especial (ZEE) para recuperar las destruidas y desoladas zonas industriales existentes en esta municipalidad, a objeto de desarrollar allí parques industriales con vocación exportadora aplicando una esquema similar al desarrollado en Los Emiratos Árabes Unidos , en India, en la República Popular China y en otros países con economías emergentes. Dubai, Shangai, Honk Kong, Macao,Shenzhen y Noida, son ejemplos relevantes. La idea es transformar a la capital de Aragua en un gran centro nacional e internacional de negocios.

No basta con cambiar el Alcalde de Maracay, hay que cambiar la ciudad.

FERROCARRIL Y AEROPUERTO INTERNACIONAL

El eje ferroviario Puerto Cabello-La Encrucijada de Turmero, sería una obra de infraestructura fundamental para darle viabilidad a este proyecto ya que se transportarían directamente desde los buques que atracan en el terminal portuario carabobeño y hacia el estado Aragua las materias primas, maquinaria e insumos importados que son demandados para la producción mediante la instalación aquí de una “aduana y puerto secos” que permita nacionalizar y distribuir las mercancías traídas del exterior a las plantas industriales establecidas en la zona especial maracayera. Así se haría más ágil, rápido y eficiente este vital suministro. Igualmente el referido eje ferroviario y la “aduana y puerto secos”, servirían para hacer fluir y movilizar de forma eficiente las mercancías producidas en la zona económica especial de la conurbación perteneciente al Área Metropolitana de Maracay que tengan como destino los mercados internacionales.

Otra iniciativa importante sería adecuar para uso civil una parte de las instalaciones de la Base Aérea El Libertador de Palo Negro para que preste servicio como aeropuerto nacional e internacional de carga y pasajeros. Todos estos planteamientos no son nuevos ni originales, pero lamentablemente jamás se han concretado. Con estas propuestas se recuperará la producción y se generarán miles de puestos de trabajo en corto tiempo, con lo cual abatiríamos el desempleo en nuestra entidad, el cual es uno de los más altos de Venezuela.

Para lograr este propósito se buscará el apoyo de los otros municipios colindantes con Girardot y desde luego la colaboración indispensable del gobierno regional y nacional.

GARANTÍAS INDISPENSABLES

Para que el Municipio Girardot se convierta en una Ciudad Modelo Global es indispensable garantizar varias cosas a los empresarios privados, nacionales y extranjeros, que se establezcan en las áreas que sean declaradas como zonas especiales: 1) Los derechos de propiedad a los inversionistas, con arbitraje comercial internacional obligatorio. 2) Libertad cambiaria, con libre acceso a los dólares que se requieran para importar los insumos y materias indispensables para producir y garantía de repatriación de los capitales, sin restricción alguna, para las empresas extranjeras que se radiquen en esas zonas especiales. 3) Eliminación de la permisería, de los controles sobre la producción y sobre las ganancias empresariales, los cuales dificultan la creación de nuevas empresas. 4) Libertad de contratación laboral. 5) Exoneraciones fiscales o tributarias durante por lo menos 5 años. 6) Garantía de suministro energético a precios razonables a las empresas que se instalen en esas zonas aprovechando nuestra condición de país productor de energía barata. 7) Un régimen laboral especial, pero preservando a los trabajadores sus derechos sindicales y condiciones de seguridad e higiene en las instalaciones de trabajo. 8) Un sistema de refugio fiscal en el sector financiero para uso de las personas naturales y jurídicas no residentes en el país, convirtiendo a Maracay en un receptor global de depósitos bancarios multidivisas. De esta forma se le daría gran impulso a la palanca crediticia en la zona.

La incorporación oficial de Venezuela al Mercado Común del Sur representa una excelente oportunidad y un enorme desafío para que el país deje en el pasado su condición de nación monoproductora y monoexportadora dependiente casi exclusivamente de su naturaleza minera, básicamente petrolera.

Por todas estas razones mi esfuerzo se dirigirá a transformar a Maracay en una Ciudad Modelo Global lo cual tendrá un impacto positivo para que nuestra querida capital de estado se convierta en un lugar mucho más amable, más seguro, limpio y transitable.

Para ello desarrollaré políticas públicas destinadas a concretar este objetivo. Promoveré ordenanzas municipales que creen el marco legal correspondiente.

Como Alcalde de Girardot llamaré a un referendo popular tal y como lo consagra el artículo 71 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela a fin de consultar la opinión de los ciudadanos respecto a si quieren que Maracay se convierta en una Ciudad Modelo Global con disposiciones jurídicas y reglas de juegos especiales mediante una carta constitutiva que fomente su desarrollo como centro nacional e internacional de negocios.

MONORRIEL


¿Existe la posibilidad de construir un sistema público de transporte masivo para Maracay? Hace algunos años se inició un proyecto para la construcción de un Metro, es decir, de un sistema subterráneo de transportación. Pero esta iniciativa quedó estancada sin que tuviera viabilidad. Sin embargo tal vez ahora sí sea posible encontrar una respuesta positiva a la anterior pregunta. Estamos hablando del monorriel.

Esta obra contribuiría a que Maracay se convierta en una ciudad más segura, limpia y transitable ya que por donde pasen las líneas del monorriel y alrededor de cada una de sus decenas de estaciones se producirá un proceso de ocupación ordenado del espacio urbano creando caminerías, bulevares, alumbrado, sitios de esparcimiento público y locales comerciales, al tiempo que la gente se transportará dentro de la ciudad de una manera más rápida, confortable y eficiente.

LAS CARACTERÍSTICAS

Los monorraíles modernos utilizan una gran viga sólida como superficie para el desplazamiento de sus trenes. Hay varios diseños, los cuales están divididos en dos tipos: monorraíles sobre viga y monorrieles suspendidos. El tipo más común de monorriel usado en la actualidad es el que se apoya sobre vigas. El tren y sus vagones se desplazan sobre una viga de hormigón armado que llega a medir entre 0,5 a 1 metro de ancho. Los vehículos con neumáticos de caucho se apoyan sobre la viga y sus laterales para lograr la suficiente tracción y estabilidad. La propulsión se realiza mediante el suministro de energía eléctrica.

El uso de los monorrieles se ha puesto nuevamente a la orden del día. La ciudad de Quito pronto tendrá el suyo, el cual se aspire esté terminado para el año 2015. También se está estudiando la factibilidad de construir uno en Bogotá. En Estados Unidos el más famoso es el Monorriel de Miami y el de Las Vegas. Está también el del Emirato Árabe de Dubai y el de Tokio. En Venezuela no existe aun ninguno.

Los monorrieles son medios de transporte masivo alternativos a las vías ferroviarias y a los pesados sistemas subterráneos urbanos como el Metro de Caracas. Es aéreo, ya que va unos metros por arriba de la superficie urbana. Debido a eso no ocupa espacio en vialidad, es decir, se puede construir sobre la infraestructura vial preexistente. Cada 50 metros se edifica una columna de base de apenas un metro de diámetro y entre 4 y 7 metros de altura.

EL PROYECTO

Ya existe el proyecto para la construcción de esta solución que procura mejorar el anarquizado e insuficiente transporte colectivo maracayero y para descongestionar el terrible tráfico en sus calles y avenidas. La empresa Dubai International Monorail Invesment (DIMI) junto con el consorcio de ingenieria EPC , ambas subsidiarias y sucursales de la compañía matriz iraní APS Consulting Engineers, son los proyectistas, contratistas internacionales y potenciales constructores de la obra, para lo cual ya han realizado su diseño preliminar y el estudio de su factibilidad técnica y económica. Este conglomerado de empresas está representado en Venezuela por el ingeniero iraní Behrouz Movahed. El General Manager de todo el consorcio es el Dr en ingeniería, egresado de la Universidad de Teherán Naser Fallahi. Es importante mencionar que la empresa DIMI fue la que aportó el diseño del Monorriel de la ciudad de Dubai, uno de los más famosos del mundo.

El proyecto en cuestión está concebido para que operen dos líneas del Monorriel de Maracay. Una línea número 1 de 13 kilómetros y una línea número 2 de 22 kilómetros de longitud. La línea 1 tendrá una dirección norte-sur, sur-norte y cubrirá el trayecto que va desde El Toro hasta Brisas del Lago. La línea 2 será más extensa, con una dirección oeste-este, este-oeste, para hacer un recorrido que irá desde la zona de Tapa-Tapa hasta la Encrucijada de Turmero. Habrá una estación de abordaje y descarga de pasajeros cada kilómetro. Las estaciones contarán con equipos e instalaciones que faciliten el acceso al sistema al, público en general y en especial a las personas de la tercera edad y a los ciudadanos discapacitados. Estamos hablando de ascensores, rampas y escaleras mecánicas, además de asientos para esperar los trenes con los vagones o coches. Habrá seguridad interna garantizada por personal entrenado a cargo de quienes estarán operando el sistema, junto a monitoreo de vigilancia por circuito cerrado. Para mayor confort, las estaciones y trenes contarán con sistema de aire acondicionado. El tiempo de duración del trayecto en la línea 1 se estima en 10 minutos y en la 2 se calcula que consuma unos 30 minutos. Se estima también que el tiempo de operación de los vehículos de transporte en las estaciones será de 30 segundos y los intervalos de llegada oscilarán entre 3 y 5 minutos, dependiendo de la hora.

EL FINANCIAMIENTO

Los costos de la obra son importantes, pero sin duda más económicos que cualquier otra obra de vialidad de envergadura o de un sistema subterráneo de transporte masivo. La línea 1, la más pequeña, amerita una inversión de 160 millones de dólares y la línea 2, la más larga, de unos 500 millones de dólares. Se propone que el sistema de financiamiento se haga utilizando el mecanismo del régimen de concesión, por lo que la ciudad de Maracay y el Estado venezolano no tendrán que gastar ni un centavo en su construcción. La idea es que el consorcio, en este caso las empresas proyectistas de Dubai y de Irán, pongan los recursos financieros para la construcción de la obra. El método a seguir es que la municipalidad de Girardot o la mancomunidad de municipios involucrados, si participa más de uno (como es el caso de la construcción del monorriel de Quito), hagan un contrato de concesión para la administración y operación del sistema Monorriel maracayero por un lapso de tiempo no menor a 25 años. El contratista de la obra será el titular y concesionario en calidad de exclusividad y obtendrá el retorno de su inversión, junto a las respectivas ganancias, durante el tiempo que dure la concesión. La concesión será revisada al finalizar el período convenido, dándolo prioridad para su renovación al inversionista original.

LAS TARIFAS

El constructor estará a cargo del régimen administrativo y operativo del sistema y a través de las tarifas del pasaje, obtendrá sus respectivos beneficios económicos. Las tarifas oscilarán entre 1,50 y 3 dólares diarios por persona para todo el recorrido en la línea 1 y 2 respectivamente. Sin embargo se podrán pagar tarifas por estación las cuales al día de hoy tendrían un valor de 0,15 centavos de dólar. En este aspecto habría que instrumentar mecanismos de subsidio sectorizado a estudiantes, personas de la tercera edad y personas en condiciones de discapacidad. También se pueden instrumentar planes de compra mensual que permitan sustanciales descuentos, tal y como sucede en sistemas de transporte masivo en ciudades como París, Londres, Madrid, México, etc. Otra posibilidad es que el municipio o los municipios involucrados en el proyecto creen un fondo especial para el subsidio generalizado de las tarifas del pasaje en el sistema del Monorriel Maracay y así cobrar un precio menor por el boleto. Esto se puede hacer también estableciendo un convenio con entes públicos nacionales encargados del sector transporte.

Para abaratar las tarifas la empresa concesionaria tendrá otras entradas diferentes a la tarifaria. En las estaciones del sistema Monorriel Maracay se construirán locales comerciales que serán alquilados por la empresa que tiene la concesión para la operación de las instalaciones. En cada estación habrá entre 8 y 20 establecimientos de entre 30 y 40 metros cuadrados. Igualmente manejará todo lo relacionado con la publicidad que se pueda colocar en los espacios del sistema de transporte. Estas fuentes de ingreso podrían estar libres de impuestos y de pago de patentes de industria y comercio a cambio del compromiso de establecer rebajas en las tarifas para el uso de la obra.

LA CANTIDAD DE PASAJEROS

Se estima que el sistema movilice a decenas de miles de usuarios diariamente. Se calcula que se transportarán unas 3 mil personas por hora en cada una de sus direcciones. Para la línea 1 habrá una capacidad de movilización de 100 mil personas diarias y para la 2 unas 160 mil, convirtiéndose en uno de los monorrieles en el mundo con la mayor densidad en la movilización de público. Solo a título de comparación, el de Tokio traslada unas 150 mil personas diariamente, el de Miami unas 40 mil y el de Las Vegas a penas unas 10 mil. Los sistemas de monorriel por lo general tienen como desventaja que sus vehículos llevan vagones que posen una capacidad menor para transportar pasajeros en comparación con los trenes de sistemas subterráneos pesados o ferroviarios convencionales. Tal circunstancia hace que el costo por usuario y kilómetro tienda a ser elevado cuando se trata de ciudades sobre pobladas. Sin embargo, dada las características topográficas y demográficas de Maracay y sus zonas vecinas, este tipo de transporte masivo es eficaz ya que no estamos hablando de una urbe que se asiente sobre un terreno irregular o que esté poblada por millones de personas, sino que se trata de una ciudad con una densidad poblacional, ciertamente en crecimiento, pero todavía con proporciones medianas, según los estándares internacionales. Todos sabemos que Maracay tiene una población bastante menor si la comparamos con Caracas, Valencia y Maracaibo. Es obvio que el sistema monorriel no deberá ser la única obra que se construya con el propósito de movilizar al público. Se necesitarán medios complementarios como Metro Buses que usen combustible líquido, o trolebuses propulsados por medio de electricidad.

Realmente consideramos que este proyecto del Monorriel para Maracay puede relanzar a nuestra ciudad como una urbe moderna que contribuya a la constitución de un atractivo centro nacional e internacional de negocios y de diferentes actividades. Igualmente hará de la llamada ciudad jardín una metrópolis más amable para residentes y visitantes, sobre todo por si impacto ambiental, ya que un sistema de transporte masivo de estas características utiliza un tipo de energía mucho más limpia para propulsarse. En este caso, la energía primaria para propulsar los trenes del monorriel será mediante el uso del gas, un recurso abundante y barato en nuestro país.

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lunes, 29 de julio de 2013

PEDRO ELÍAS HERNÁNDEZ, CIUDADANOS O CLIENTES


En Venezuela prevalece una relación de poder de carácter básicamente económica pero que trasciende la esfera de la economía. Nos referimos a la relación petróleo, Estado y sociedad. Tal circunstancia explica la naturaleza y la causa del funcionamiento sistémico de un país como el nuestro y la forma en que se asignan los recursos en la sociedad venezolana.
La administración socialista bolivariana ha llevado al paroxismo esta relación de poder. Ha podido construir una vasta estructura de control social, con el nombre de “Misiones”. Las “Misiones” constituyen en la práctica un gigantesco subsidio al consumo, es decir, representan el mecanismo económico a través del cual una cantidad enorme de nuestra población puede disfrutar de bienes y servicios que de otra forma no estaría en capacidad de pagar por esfuerzo propio. De allí la popularidad de estos programas sociales. Sin embargo, la idea es que estos subsidios del Estado no generen adicción, sino que contribuyan a que la gente que los reciba pueda desprenderse de ellos una vez incorporada al proceso productivo.
Lo normal es que la economía genere las condiciones y las oportunidades que permitan a la gran mayoría de las personas valerse por sí mismas mediante su esfuerzo propio. Este es el mejor incentivo para que una nación trabaje y genere riqueza. La ayuda social debe hacerse por excepción y no debería ser la regla. Pero si esto no ocurre y por el contrario los incentivos económicos apuntan en la dirección opuesta, la sociedad se empobrece. Este fenómeno genera un vicio perverso: la población buscará la forma de calificar para recibir las ayudas gubernamentales, es decir, será muy rentable ser pobre. Este esquema de incentivos hace que tengamos una nación constituidas por clientes más que por ciudadanos. Tal cosa generará deformaciones en el funcionamiento de la democracia. La noción de ciudadanía nos remite a individuos con deberes y derechos, que ciertamente tienen intereses particulares, pero que también toman en cuenta sus valores morales y éticos respecto al bien común a la hora de tomar sus decisiones políticas. En contraste, los clientes desarrollan incentivos puramente utilitarios y egoístas, los cuales determinan sus preferencias. Esto no es malo en tanto se limite a la esfera de lo privado, pero es muy pernicioso si se traslada como consideración fundamental al ámbito de los asuntos públicos.
La revolución bolivariana ha entendido a cabalidad la inmensa ventaja que representa tener bajo su control un Estado petrolero con una amplia autonomía funcional en lo financiero respecto de la sociedad, ya que no necesita de la producción ni del esfuerzo de sus conciudadanos para sostener o costear sus gastos de funcionamiento. En esto reside la naturaleza del régimen político y económico que se ha enseñoreado en el país durante la última década y media. No alterar el esquema de poder que se desprende del dominio patrimonial y de la usurpación que hacen los gobiernos de turno de la renta petrolera, es mantener las cosas como están en Venezuela.
El gobierno hace lo que hace porque puede. Expropia propiedades, establece todo tipo de controles económicos, interviene medios de comunicación, agiganta el tamaño del sector público, etc, ya que su poder no depende de la sociedad sino que por el contrario es la sociedad la que cada vez más depende del gobierno.
En Venezuela tenemos un régimen democrático que se ha reducido a lo estrictamente comicial y existen muchas formas para que el poder pueda influir de manera determinante sobre las preferencias de los votantes. Hará siempre todo lo que esté a su alcance para ganar una y otra elección, lo cual es difícil de cambiar hasta tanto no se modifiquen unas reglas de juego que otorga, a quien ostenta el gobierno, una ventaja muy importante frente a sus oponentes. En resumidas cuentas estas reglas de juego generan toda clase de incentivos para preservar el poder a cualquier precio debido al alto costo que representaría perderlo. Hablando en términos económicos, la prima de beneficio que recibe una fuerza política en Venezuela al controlar el aparato gubernamental es enorme, como también es enorme la prima de riesgo que debe pagar para preservar ese control. Tal fenómeno es el principal carburante que impulsa la relación clientelar entre los gobernantes y los votantes.

Nota necesaria: Hago público mi solidario apoyo a los editores, directivos, periodista y demás personas que laboran en el Grupo 6to Poder, al tiempo que deploro las medidas que se han tomado en contra de esta corporación editorial, a la cual pertenece entre otros medios el diario económico “El Comercio”, ya que atentan contra la libertad de expresión en el país y contra el derecho al trabajo de decenas de compatriotas.

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