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martes, 4 de marzo de 2014

EDDY BARRIOS, LOS LIDERES NO DAN ORDENES…INSPIRAN

En el caso del régimen actual, la relación de dependencia política y personal que existe entre los partidarios de a pie y el partido y sus líderes, difiere significativamente de aquella que existe en los partidos de la oposición y los opositores. En el PSUV la llamada disciplina partidista se manifiesta en la forma de órdenes cuasi militares, en la que los seguidores no tienen mayor rango de albedrío, primero porque de su cumplimiento depende su continuidad en los beneficiosos crematísticos, dádivas y subsidios con los cuales se garantiza la supervivencia política y hasta la de su grupo familiar, segundo, porque hasta la propia vida o la de sus familias pudieran estar en juego. Es una falsa UNIDAD.

En el partido opositor y en la MUD no hay tal cosa, allí no se dan órdenes y existe una unidad en la diversidad, garantizándose con eso el pluralismo democrático constitucional. Es por eso que debemos rescatar el carácter virtual del término usado por el oficialismo como ofensa para los opositores, de que son “una caja de gatos” (a mucha honra) y deben serlo; por cuanto, los miembros de la oposición no deben estar y no lo están, de acuerdo en todo y sus decisiones se alcanzan luego de un complejo y difícil proceso de construcción del consenso, que en esencia es sinergia de voluntades coincidentes o no, mediante cesiones en mayor o menor grado de las posiciones políticas divergentes y no en la mera adición automática y aritmética de votos de las de antemano convergentes. Es decir, en la MUD se da una suma algebraica de voluntades y en el PSUV y en el régimen se da la cooptación impositiva, sujeta a la disuasión de la eliminación de los beneficios recibidos o de la propia vida, la cual se traduce en una mayoría aritmética más o menos alta, como ilegítima e irreal.

No es una mera diferencia, sino una muy profunda diferencia conceptual entre el régimen y su oposición, por lo que se puede entender cómo se puede culpar a un líder de la oposición por inspirar una determinada conducta en sus seguidores o partidarios cuando no hay tal cosa. Bien sea que estén en el mismo partido político o en otro de la MUD, que en cualquier otra condición distinta a la que hoy los aglutina para sobrevivir y para poder luchar contra un régimen dictatorial y militarista que nos acogota y priva de los derechos más fundamentales, los líderes actuales de los partidos que hacen juego democrático en la MUD pudieran ser adversarios. Hoy se unen casi de oído, sin partitura ni libretos, para manifestar y luchar por sus ideales y por el rescate de la democracia.

En el PSUV se dan órdenes en forma de eso que llaman “líneas” que bajan del cogollo a los “cuadros” entrenados en Cuba y, más recientemente, a los colectivos, como en cualquiera de los satanizados partidos de la cuarta república y los partidarios deben no sólo seguirlas sino obedecerlas a pies juntos, so pena de castigo o represalias y, en la MUD en cambio, se debe usar la persuasión y el convencimiento, que pudieran durar poco tiempo o servir solamente para un fin específico. Mientras en el oficialismo se da la obediencia eterna por imposición, en la oposición se da por inspiración y ésta debe mantenerse por el ejemplo. Leopoldo López, ni Capriles dan órdenes y de hecho existe disenso en ellos, por tanto, lo que está pasando nos recuerda a Emparan o a Fuenteovejuna…!todos a una!

Sólo así se entiende que el gobierno, a su vez, entienda que las reacciones virulentas del pueblo son resultado de una orden que dictó alguno de los líderes de la oposición o el imperio, léase en este caso Leopoldo López y no que son reacciones individuales  que se unen en un movimiento espontáneo y, casi, sin necesidad de líderes que la organicen y conduzcan, más allá del instante catalizador. Eso fue así en abril 2002 y ha sido así siempre. No se puede alcanzar un grado de masa crítica tal que derrumbe el statu quo y obligue al dictador a abandonar, si no es que existe el caldo de cultivo para ello. Ese caldo de cultivo es precisamente el gran fracaso del gobierno en satisfacer el mandato de la constitución, sus promesas de campaña y, en este caso, sus eslóganes de conveniencia del Castro-Chavismo en denuncia de los errores del puntofijismo, al sembrar aquellas esperanzas que dieron lugar a que, en primer lugar, ellos hayan llegado a hacerse del poder, incluso por el voto y a que el pueblo, en su desesperanza, sea capaz de aceptar eso de: “con hambre y sin empleo…”

Pues bien, parece que la disuasión y la alienación del pueblo han sido vencidas por la llamada de un líder a salir a la calle a manifestar su descontento y mantenerse en ellas hasta alcanzar que el régimen cambie o se vaya. Sí, es cierto, me alegarán que para ello existe el referendo revocatorio; pero, de lo que se trata es que todos los poderes públicos y en especial el electoral están subyugados por el régimen y ya no se puede esperar justicia, equidad ni equilibrio. Para muestra bastan los botones de las dizque 18 elecciones ganadas, en especial las ultimas (Fui coordinador de centro y vi irregularidades y las reporté) y las aberrantes sentencias de jueces totalmente dominados, acomodaticias a la voluntad del líder máximo, incluso las de los magistrados más altos del TSJ, unos cedieron a ellas y otras no (Aponte Aponte, Velázquez Alvaray, Rosa Mármol de León,  etc.,  dixit).

¿Cómo debe hacer entonces un pueblo para liberarse de la dominación dictatorial? Bolívar y luego  Henry David Thoreau, 1817-1862 (Escritor, poeta y pensador anarquista) y hasta Gandhi coincidieron:

Henry David Thoreau:

"Bajo un gobierno que encarcele a alguien injustamente, el sitio adecuado para una persona justa es también la cárcel."

"Casi todas las personas viven la vida en una silenciosa desesperación.

"Declaro llanamente mi guerra al Estado, a mi modo, aunque seguiré haciendo uso y obteniendo cuantas ventajas pueda de él, como es habitual en estos casos".

"La ley nunca hará a los hombres libres; son los hombres los que tienen que hacer la ley libre".

"Creo de todo corazón en el lema “El mejor gobierno es el que menos gobierna”, y me gustaría verlo hacerse efectivo más rápida y sistemáticamente. Llevado a cabo, finalmente resulta en algo en lo que también creo: “El mejor gobierno es el que no tiene que gobernar en absoluto”. Y cuando los pueblos estén preparados para ello, ése será el tipo de gobierno que tengan".

"Toda votación es un juego, como el de damas o el ajedrez, pero con un leve tinte moral, un quehacer festivo con el Bien y el Mal, con resonancias morales; y el envite, naturalmente, es inherente a él. No se apuesta sobre el carácter de los votantes. Yo deposito mi voto, quizá, por lo que estimo correcto; pero no me siento vitalmente interesado en que prevalezca. Estoy dispuesto a dejarlo en manos de la mayoría. Su obligación, por tanto, jamás pasa del grado de lo conveniente. Incluso votar por lo justo es no hacer nada por ello. Apenas significa otra cosa que exponer débilmente a los hombres el deseo de que fuera así. 

El hombre prudente no dejará lo justo a merced del azar ni deseará que prevalezca gracias al poder de la mayoría. Poca es la virtud que encierra la masa. Cuando la mayoría vote, por fin, por la abolición de la esclavitud será porque es indiferente a ella o porque queda ya muy poca que abolir mediante su voto. Serán ellos, entonces, los únicos esclavos. Sólo el voto de aquél que afirma con él su propia libertad puede acelerar la abolición de la esclavitud".

"No es asunto mío el andar con peticiones al Gobernador o a la legislatura, como tampoco de ellos el de mandarme a mí; y si prestaron oídos sordos a mis reclamaciones ¿qué debería hacer yo entonces? Pero ante tal contingencia, el Estado no ha proporcionado consecuencia; es su propia Constitución la que está en falta".

"Bajo un gobierno que encarcela a cualquiera injustamente, el lugar apropiado para el justo es también la prisión. Y hoy, el sitio adecuado, el único que Massachusetts ha proporcionado para sus espíritus más libres y menos desalentables está en sus prisiones, donde han de ser separados y enajenados del Estado, por acción de este, dado que ellos ya lo han hecho por sus principios. Allí es donde debieran dar con ellos el esclavo fugitivo y el prisionero mejicano en libertad condicional, y el indio venido a denunciar las injusticias hechas a su raza; en este terreno de exclusión, pero más libre y honorable, donde el Estado coloca a aquellos que no están con él sino contra él, el único hábitat donde, en un Estado esclavizador, el hombre puede vivir con honor".

"Si la alternativa es: mantener a los justos en prisión o renunciar a la guerra y a la esclavitud, el Estado no dudará al elegir. Si un millar de personas rehusaran satisfacer sus impuestos este año, la medida no sería ni sangrienta ni violenta, como sí, en cambio, el proceder contrario, que le permitiría al Estado continuar perpetrando acciones violentas con derramamiento de sangre inocente. Y esa es, de hecho, la definición de la revolución pacífica, si tal es posible. Si el recaudador de impuestos o cualquier otro funcionario público me pregunta, cómo así ha ocurrido ya, 'pero ¿qué he de hacer yo?', mi respuesta es: 'si en verdad deseas colaborar, renuncia al cargo'. Cuando el súbdito niegue su lealtad y el funcionario sus oficios, la revolución se habrá conseguido. Suponed, no obstante, que corra la sangre. ¿Acaso no se vierte ésta cuando es herida la conciencia? La auténtica virilidad e inmortalidad del hombre se pierden por esa herida, y aquél se desangra hasta la muerte eterna. Y yo veo correr ahora esos ríos de sangre".

"Así pues el Estado no se enfrenta nunca intencionalmente contra el sentido del hombre, intelectual y moral, sino contra su cuerpo, sus sentidos. No se arma de honestidad o de ingenio superior sino de mayor fuerza física. Pero yo no he nacido para ser violentado. Y respiraré a mi aire; veremos quién es el más fuerte. ¿Qué fuerza tiene la multitud? Sólo pueden forzarme a algo aquellos que obedecen a una ley superior a la mía. Me obligan a ser como ellos. ¿Qué vida sería ésta? Cuando doy con un gobierno que me dice: 'tu dinero o tu vida'. ¿Por qué he de apresurarme a darle mi dinero?".

"¿Es la democracia, tal como la conocemos, el último logro posible en materia de gobierno? ¿No es posible dar un paso más hacia el reconocimiento y organización de los derechos del hombre? Nunca podrá haber un Estado realmente libre e iluminado hasta que no reconozca al individuo como poder superior independiente del que derivan el que a él le cabe y su autoridad, y, en consecuencia, le dé el tratamiento correspondiente".

“La desobediencia es el verdadero fundamento de la libertad. Los obedientes deben ser esclavos. Cualquier hombre que tenga más razón que sus prójimos ya constituye una mayoría de uno.

Por su parte, Mahatma Gandhi también lo dijo: “Cuando una ley es injusta, lo mejor es desobedecer".

Bolívar fue, él mismo, dictador en 1828 y resistió atentados, no obstante haber dicho que la desobediencia a una ley injusta era un derecho.

Las reacciones de Bolívar frente a los primeros alzamientos que enfrentara, en Bogotá, llegaron tan lejos como a prohibir la enseñanza del derecho constitucional. El caso es que algunos juristas empezaron a escribirle en contra, justificando el derecho de los locales a desobedecer el derecho, desconocer la proclamada dictadura de Bolívar, y resistir sus órdenes, a través de alzamientos armados como el que había irritado tanto a Bolívar.

Aquí, algunos párrafos significativos del santanderista Ezequiel Rojas, sosteniendo que los rebeldes no había cometido ningún crimen, sino actuado conforme a derecho.

“Comete delito de alta traición el jefe constitucional de una sociedad que destruye la Constitución y su gobierno legítimo? Sí: no es posible el no. Lo comete el que después de esto usurpa el poder soberano y se inviste de un poder absoluto, para que no haya más ley que su voluntad? Sí: no es posible el no. Debe quedar impune quien tal crimen comete? No: mil veces no. Hay obligación moral y legal de obedecer al jefe que se usurpa el poder público y que gobierna sin título ni derecho? No: mil veces no. Los asociados tienen obligación de sostener la Constitución y el Gobierno legítimamente establecidos? Sí: la tienen: todos los derechos la imponen. Tienen obligación de sufrir el poder absoluto y la tiranía del que lo usurpó? No: ningún derecho la impone. Tienen derecho perfecto para rebelarse contra tal Gobierno, destruirlo, castigar al usurpador y restablecer las instituciones violadas? Sí: mil veces sí: no es posible el no. Se comete crimen a los ojos de la ley o de la moral, cuando tal hecho se ejecuta? No: no es posible el sí...luego, no hubo crimen; luego no hubo criminales.”

“Un hecho ejecutado en ejercicio de un derecho, en cumplimiento de un deber sagrado, por el bien y beneficio de todos, con inminente peligro de la vida, sin motivo alguno personal ni seductor, no puede ser malo: no, no puede ser calificado de crimen. Los hechos acompañados de tales caracteres han sido calificados y ensalzados como virtudes y aun como virtudes heroicas”

En los años sesenta del pasado siglo la gran falla del comunismo y que fuera contrarrestada por la inteligencia y sagacidad de Betancourt, fue que éste se percató de la necesidad de redimir las aspiraciones sentidas de la población y decidió hacer una Reforma Agraria y cuando el líder guerrillero importado llegaba al pueblito más apartado no encontraba el caldo de cultivo para su mensaje y por eso fundamentalmente fracasó. A esto se une la moral y disciplina de un ejército que luchó en los TO, junto a ese pueblo, para evitar que la invasión de Machurucuto y la infiltración del cubano en la sociedad alcanzaran sus fines.

En este momento, la sagacidad y sabiduría política, maligna, pero sabiduría al fin, en grado de perniciosidad de los Castro en este caso, logró captar a líderes venezolanos quienes fueron ideologizados y  fueron infiltrados en la FAN para dar los golpes de 1992.  Los comunistas vencidos militarmente en los 60s y pacificados por Caldera ven en esos muchachos del COMACATE la redención de sus románticas luchas del pasado y ahora comandan, no dirigen, un proceso que esta acabando con la patria de Bolívar y los libertadores, bajo un supuesto legado que ni ellos cumplen y, en su lugar, violan la misma constitución que hicieron escribir. No lograron escribirla a su entera imagen y semejanza; pero, dejaron las conexiones para luego - mediante leyes habilitantes-  imponer su voluntad por encima de  aquella que el pueblo expresó, en su negativa, en aquel intento de reforma. Ahora, quieren hacer ver que el Plan de la Patria está contenido en esa constitución (como un Caballo de Troya diría yo en todo caso) y que debemos entender que tenemos que aceptar que, esgrimiéndola en sus manos, escondan sus intenciones y nos impongan su omnímoda voluntad por encima de los altos intereses de la nación, que como sabemos es la suma de las generaciones que existieron, las que hoy vivimos y las que vivirán en el futuro. Para éstas últimas es que se lucha, para garantizarles el bienestar y el progreso y la mayor suma de felicidad posible, es decir, su derecho a una vida mejor que hoy reclaman.

Eddy Barrios
eddybarrios@gmail.com
@eddybarrios2

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sábado, 21 de diciembre de 2013

BRIAN FINCHELTUB, SEÑALES DE UN DIALOGO VERDADERO

En tiempos donde lo diferente puede ser un factor de aislamiento o discriminación, la verdadera naturaleza de la tolerancia se expresa en la aceptación. 

Para tolerarnos tenemos que reconocernos y un paso hacia el reconocimiento es el dialogo. Escuchar desde nuestras posiciones lo que la otra parte tiene que decir, con visiones que pueden ser divergentes, pero que no buscan destruirse, sino que muchas veces se complementan. Convivir en la diferencia, de eso se trata el dialogo. Un espacio que se abre por encima de quienes tratan de anular la existencia del otro, avanzando hacia esquemas incluyentes.
En Venezuela no siempre vivimos encontrados, los venezolanos aprendimos a respetarnos, aprendimos a convivir con quienes pensaban distinto, profesaban religiones diferentes o provenían de países con culturas, tradiciones e historia contrastantes con la nuestra. El país había naturalizado lo diferente.
Pero no tardarían en aparecer etiquetas en el lenguaje político para referirse al contrario, como “la derecha”, “los puntofijistas”, los “cuatrorepublicanos”, “los escuálidos”. En una clara intención por separar entre el “ellos” y  el “nosotros”, una dicotomía donde cada lado se pintaba como dueño de la verdad y los contrarios eran los malos.
Los líderes políticos tienen una gran responsabilidad en el modelaje de las conductas de sus seguidores y en términos comunicaciones Chávez representó un experto colocando etiquetas, hasta el punto que sus propios opositores se reconocían como “escuálidos” o más recientemente “majunches”.
La oposición tampoco escapó al lenguaje de odio, durante mucho tiempo las fuerzas contrarias al chavismo confrontaron con el presidente Chávez en su terreno, etiquetando a los seguidores del oficialismo con un sin número de descalificativos que acrecentaron aun más la división entre venezolanos.
El diálogo, el consenso y la negociación desaparecieron durante mucho tiempo del vocabulario de los líderes políticos. Cada bando se estaba jugando todo por el todo, nadie daría su brazo a torcer y dialogar podía ser visto en el gobierno con un signo de “debilidad”, mientras que en la oposición como sinónimo de “colaboracionismo”.
Esta semana finalmente se dio una nueva oportunidad para que opositores y oficialistas se encontraran de nuevo a fin de llegar a acuerdos mínimos en beneficio de la gobernabilidad de país, el respeto y la tolerancia. La oportunidad vino de manos de los alcaldes de la Unidad recién electos y Nicolás Maduro, como jefe de Estado.
Aunque la reunión se desarrolló en un ambiente de cordialidad, para que el dialogo tenga resultados se necesitan señales claras. Como  devolver las competencias arrebatadas a los alcaldes electos, desmontar alcaldías paralelas en espacios gobernados por la oposición, dejar de imponer un programa ideológico único y liberar los presos políticos.
Son acciones que hablarían de la disposición del gobierno a establecer un diálogo sincero. La oposición también debe ceder, bajar el nivel de confrontación y empezar a trabajar en mancomunidad por el país que queremos. La tolerancia representa un factor primordial en la convivencia, donde las diferencias son un elemento de equilibrio entre cualquier sociedad, entre la razón y el fanatismo. La diferencia es garantía de tolerancia, pues de esta forma se evita la homogeneidad que en la mayoría de los casos pasa a ser avasallante, trayéndose consigo a las minorías.
En Venezuela no podemos seguir enfrentados. Esta semana se demostró que es posible alcanzar espacios de encuentro, muchos han dejado atrás la línea partidista para sentarse a discutir temas que nos incluyen a todos los venezolanos. La deliberación, el disenso, la discusión es importante para lograr acuerdos, ojala avancemos a una etapa donde volvamos a mirarnos a la cara y vernos como venezolanos sin etiquetas, ni apellidos ideológicos.
 Brian@juventudsucre.com
@Brianfincheltub

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domingo, 3 de noviembre de 2013

MERCEDES MONTERO: DESTRUCCIÓN A TODA MARCHA

El régimen Castro comunista de Venezuela ante la evidente demostración de incompetencia, burla, corrupción, devastación, fracaso político y económico pretende silenciar a cualquier sector de la población que le haga un reclamo. Además exacerba su represión contra aquellos líderes y medios de comunicación que al continuar  ejerciendo su deber y derecho a denunciar las violaciones  a los derechos civiles de los venezolanos,  representan una amenaza que puede frustrar  sus planes de exterminio de la soberanía venezolana y, la culminación de la anexión de nuestro país a Cuba como su colonia.

Las dictaduras, bien sean de derecha o de izquierda aplican las mismas estrategias y tácticas y, siguen al pie de la letra los ejemplos dados por  las dictaduras de Stalin y de Hitler. En el triste caso de Venezuela el difunto y su heredero hicieron de esos personajes diabólicos que son Fidel y Raúl Castro sus mentores, esa es la razón por la cual la historia de Venezuela de estos últimos 15 años se ha escrito con la sangre de los compatriotas que cada fin de semana han muerto víctimas de la violencia e intolerancia.

Tenemos a mártires como Franklin Brito, cuya imagen esquelética quedará como sello de la vergüenza perdida. Las patologías que padece Iván Simonovis como consecuencia de una sentencia injusta, cumplida en unas condiciones carcelarias que representan el equivalente a una condena a muerte como consecuencia del ensañamiento de jueces parcializados  en su contra. La prisión más que injusta de los Policías Metropolitanos, Arube Pérez, Luis Molina Cerrada, Erasmo Bolívar, Marcos Hurtado, Héctor Rovaín, por el caso del 11 de abril. A todos ellos les correspondería  la aplicación de la libertad condicional por haber cumplido tras las rejas más de la tercera parte de su sentencia condenatoria.

En iguales condiciones están Juan Bautista, Rolando y Otoniel Guevara por el Caso del asesinato del Fiscal Danilo Anderson. Otro Caso emblemático es el  de la juez María de Lourdes Afiuni y la de su abogado defensor José Amalio Graterol.

Ante las denuncias que con toda razón llevan a cabo líderes de la oposición,  sobre la corrupción administrativa, la devastación, la escasez, la destrucción de la economía y de la propiedad privada a la que todos los seres humanos aspiran y tienen derecho,  llevada a cabo por el régimen y, ante la invasión cubana, el régimen ha desatado una campaña de corte neo fascista, que lo  ha llevado a desplegar afiches incitando al odio popular contra Henrique Capriles, verdadero ganador de las Elecciones Presidenciales del pasado 14 de abril del 2013, de Leopoldo López a quien inhabilitaron políticamente para que no pueda ejercer cargos públicos y contra la valiente y honorable diputado María Corina Machado, quien ha sido agredida hasta físicamente en el recinto de la Asamblea Nacional..

En Venezuela la libertad de expresión ya es prácticamente inexistente, el régimen ha ido adquiriendo por asedio continuado  las estaciones de TV, de radio y periódicos y otros  medios de comunicación. El hackeo de páginas web de  las diferentes organizaciones es asunto diario. El amedrentamiento  a los periodistas  forma parte de la política comunicacional del régimen. El despliegue del discurso de la contradicción  se acentúa, lo importante es acusar a quienes disienten de los crímenes y vejaciones que cometen los militantes y seguidores del “proceso” Castro comunista.

El exigir el respeto y cumplimiento de las condiciones electorales que constituyen los derechos políticos de los venezolanos, el respeto a lo expresado en el  articulado de la Constitución  para ciertos sectores y “líderes” políticos es considerado irrelevante, se puede y tiene que ser dejado pasar.

Indudablemente los Castro y sus seguidores han logrado destruir la democracia que teníamos y que los venezolanos no hemos sabido ni cuidar ni defender, han logrado apoderarse de Venezuela y toda su bonanza   económica, han destruido la moral de unos ciudadanos que hoy en día se  pelean como fieras hasta por el saqueo de los contenidos de un camión cuya carga sea de alimentos. Si esto no es destrucción, ¿Entonces de que se trata?

 Mercedes Montero 

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lunes, 6 de mayo de 2013

CARLOS BLANCO , ASALTO EN EL PARLAMENTO, TIEMPO DE PALABRA

"Los indicadores de la situación demuestran que este poschavismo está de salida"
ASALTO EN EL PARLAMENTO
La represión y la violencia son el recurso desesperado de quienes han perdido toda legitimidad. Es lo que agobia a Maduro y sus cófrades. Llaman a la paz con la mandarria en la mano. Evocan el diálogo con manopla. Asisten al circo para dejar el campo abierto a los matachines. No hay nada peor que saber lo que miembros del régimen saben: perdieron las elecciones; se impusieron por la trampa y por el cuarteto del espanto electoral, pero saben que perdieron por alrededor de 700 mil votos. Por eso ni cuentan ni dejan que nadie cuente. Alguien le debe haber dicho a Maduro el 15 en la mañana: "estás loco, si cuentan las papeletas y revisan los cuadernos estamos idos, caídos, kaput".

Alguna vez se planteó en esta esquina que 2013 era el año de resolución de la crisis. Así parece que va a ser. Un gobierno en Venezuela no se puede mantener con las brigadas antimotines de la GN, con bandas armadas y con los juristas del horror en su fábrica abyecta de sentencias. No puede. Sus propios partidarios han abandonado por centenas de miles al régimen después que su dueño, Chávez, se evaporó. Es el drama de los regímenes personalistas: se adora tanto al Caudillo que una vez desaparecido a los administradores no les queda ni su perfume espectral. Maduro se ve obligado a nombrar a Chávez a cada momento como si por la vía del contagio desde el más allá pudiera decirles a sus partidarios que el hombre todavía revolotea, como pajarito, por allí. Sin embargo, la gente sabe, huele, siente y presiente, que lo que queda es la gerencia de un fantasma.
LA LUCHA INTERNA.
Hay quienes dicen que el Presidente de la Asamblea Nacional le juega una mala pasada al autoproclamado Presidente de Venezuela. Sin embargo, allegados a Cabello sostienen que la orden de ejercer violencia la dio el propio Maduro y que una vez producido el escándalo se lavó las manos. Dolores, mi confidente escarlata, me informa que se produjo un diálogo revelador. Maduro le habría dicho a Cabello: "Lo que pasó en la Asamblea es una torpeza que no has debido dejar que ocurriera, mira el escándalo". Cabello le habría respondido: "Torpeza fue dejarte a ti en ese cargo que te queda grande"
Sea lo que sea, lo cierto es que las luchas internas se han incrementado y la competencia por el radicalismo ha enloquecido a los jefes de las facciones, a lo cual han tenido que adaptarse magistradas, fiscales y rectoras electorales, que carecen de juego propio pero aspiran a eternizarse en sus cargos o alcanzar el de la vecina.
Estas guerras furtivas han tenido la ventaja de revelar la verdadera naturaleza de los personajes. Maduro se ha desquiciado con la represión y con las "cadenas". Simula creer que el imperialismo y la burguesía lo quieren matar, por lo cual lanza una arremetida feroz y amenaza con más. Pancadas de ahogado. Gestos inconvincentes para la galería del circo de los soles. La situación es que no le hacen ningún caso; se ríen de sus órdenes. Juega a ser Chávez y lo único que le sale es el sonsonete cubanoide de quien ha oído demasiadas instrucciones con ese dialecto.
Por su parte Cabello ha mostrado que no cree en ninguna de las boberías del socialismo del siglo XXI ni tampoco en el madurismo-leninismo. Lo suyo es el puñetazo en la cara; la nariz partida; el silletazo en la columna vertebral. Sin zarandajas, directo al plexo solar, a los garrotazos argumentales. La gente que lo acompaña, como el diputado que daba las órdenes para la violencia, ha mostrado esa figura del militar despechado que las carambolas del destino colocan en posiciones de poder.
Chávez hacía amagos de ideología. Creía en las necedades de Jorge Giordani y en las trampas cazabobos de los vividores internacionales que le daban una charlita sobre Marx reloaded. Pero los papanatas que lo han sucedido ni siquiera se ocupan de eso; lo suyo es peinilla, gas y la guillotina de las Luisas.
LO QUE VIENE.
La combinación de crisis económica, descontento social, divisiones del exchavismo, y una creciente fortaleza de la unidad democrática son factores que desestabilizan al régimen. No están convocados a durar mucho más. Desde el mismo día del fraude electoral quien esto escribe ha planteado que la salida ha de ser una nueva elección presidencial. No hay otra. Esa salida se impondrá en forma inexorable; sea que los que están aferrados hoy se den cuenta de que así no pueden, sea que se produzca una crisis cívico-militar que plantee un nuevo proceso electoral. De esto están conscientes varios dirigentes chavistas que lo han hecho saber.
Hay quienes se preocupan con razón por las condiciones electorales; pero, basta que se desmorone este tinglado para ver a las mismas misias en actitud "comprensiva" con la nueva realidad.
LOS LÍDERES.
Venezuela ha venido forjando un liderazgo formidable. Capriles hace un tiempo era apenas un candidato pero hoy encarna un valor y una fuerza tremendos porque se ha plantado sin concesiones ante el régimen, a pesar de las presiones que ha recibido de desastrosos consejeros. Allí está. Ha dicho: Ustedes se robaron esas elecciones; yo gané; y ha acogido con vigor la tesis de la realización de nuevos comicios. Capriles es Presidente Electo por la voluntad de los venezolanos.
Julio Borges, dirigente polémico desde hace años, en esta coyuntura del chavismo terminal se ha plantado con tranquilidad y valor ante la ignominia. Con su tono sosegado y demostrada gallardía se ha convertido en articulador de un proyecto político de largo plazo y por eso objeto predilecto de la violencia gubernamental. Lo que le cobran es su calidad de corredor de largas distancias, su condición de constructor de herramientas de largo aliento. Puede no estar en la tarima pero es el que la sostiene.
Y María Corina. María Coraje. María Valiente. Talento, pasión y arrojo que han creado una referencia nacional e internacional en las luchas de la oposición democrática. La diputada más votada ha sido fiel a sus convicciones y electores. La acusaban de radical y ahora sus propios acusadores rinden homenaje a quien ha demostrado con su sufrida humanidad hasta dónde es capaz de llegar en defensa de la libertad. Chávez no pudo con ella, menos podrán estos miserables de la gavilla, la patada y la manopla. María Corina será en el futuro presidente de esta dolida patria.
Al lado de los mencionados, decenas de diputados y dirigentes democráticos de todas las condiciones, partidos, posiciones y niveles, unidos como nunca. Los indicadores de la situación muestran que este poschavismo está de salida; su propia miseria, su desesperación y su violencia, sus limitaciones intelectuales, su carencia de ideas, sus miedos que los precipitan a la represión, muestran un proyecto que yace en la vereda como un pajarito muerto. Son puro pasado. Sólo tienen una opción de permanecer en el poder pero hoy no la digo.
@carlosblancog

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lunes, 3 de diciembre de 2012

CARLOS BLANCO, LIDERAZGOS, TIEMPO DE PALABRA

LIDERAZGOS

"Las elecciones del 16D no parecen ser ámbito de creación de nuevos liderazgos nacionales"
Una de las anécdotas más socorridas con respecto a dirigentes que se convierten en sistemáticos aspirantes a la Presidencia de la República, cuenta cómo, desde chiquitos, se les podía advertir su inclinación procera. 
Una vez que andan en campaña siempre se encontrará a alguien que diga -generalmente el papá- que ya se le notaba su destino; hasta es posible que recuerde algún momento en que el crío habría dicho: "Cuando sea grande voy a ser Presidente". En general, a los políticos exitosos se les puede construir una historia personal que parece un destino. Invariablemente se encontrarán signos de su esclarecido futuro cuando todavía jugaban perinola.
Lo que esta historia no recoge es que al lado de premonitorias historias juveniles o infantiles de los notables de la política, se encuentran las mismas historias en los que no tuvieron éxito o terminaron no dedicándose al asunto. En la experiencia venezolana se puede decir con propiedad que después que usted aparece un minuto en la televisión o fotografiado en algún periódico, siempre habrá una mínimo de 20 personas que alguna vez le dirá que merece ser Presidente del país. Nadie recordará tales incidentes si usted efectivamente no se consagra al tema.
Al surfear la anécdota lo que queda es una visión según la cual hay algo íntimo, secreto, existencial, que comunica a ciertas personas la condición de líderes. Es su capacidad de comunicar y de entusiasmar, como algo que brota del alma de los personajes en cuestión. En los últimos 20 años, la "magia", el encanto, "la fuerza", ese no-sé-qué ha estado representado por Chávez y ha contribuido a equivocaciones gloriosas en el Gobierno y en la oposición.
CAP.
Antes de entrar en la médula del asunto, este narrador quiere recordar la experiencia de Carlos Andrés Pérez. Durante muchos años se le tuvo como líder fuerte y carismático. El país fue testigo durante décadas de cómo las multitudes llegaron a adorarlo y lo hicieron Presidente dos veces. Era imbatible. Una vez elegido por segunda vez y a los 25 días de tomar posesión, el 27 de febrero de 1989, aquel líder que ni siquiera había tenido la oportunidad de poner en práctica "el paquete" (que vino después, salvo el modestísimo aumento del precio de la gasolina), comenzó a ver su liderazgo licuado. A los pocos años, con el concurso de los "notables", parte importante de la intelectualidad destacada, medios, la izquierda y la derecha, empresarios, su partido, los demás partidos, y la conspiración, CAP no era como líder ni la sombra de lo que había sido. Seguía siendo el mismo personaje cordial, de buen humor, apasionado por las reformas, tozudo muchas veces, valiente, torpe en el manejo de su vida personal, pero el encanto del líder se había desvanecido.
¿Había cambiado CAP? ¿Se había desinflado esa cosa mágica que posibilitaba el liderazgo? No. Lo cierto es que ese liderazgo era una capacidad de relacionamiento, de movilizar a las masas, a los ciudadanos, que el hombre había perdido. No algo íntimo que hubiera desaparecido.
Hacia el final de su mandato recuerdo un momento patético. Fue en el matrimonio de la hija de uno de sus ministros. El hombre llegó puntual, como solía hacerlo, se sentó en una mesa y lo acompañamos dos de sus ministros. Comenzó a llegar la mayor parte de los invitados, muchos de los cuales eran cercanos conocidos, gente que había interactuado con él, empresarios amigos, y todos lo saludaban... de lejitos. Nadie se acercaba. Apestaba. Era el Presidente... pero no, en realidad era el fantasma del Presidente. Los discursos, sus ocurrencias ("el autosuicidio", por ejemplo), sus chistes, todos tan celebrados, poco a poco se convirtieron en muecas para muchos de los mismos que antes lo aplaudían y para las élites que lo distinguían.
Ha comenzado a ocurrir con Chávez. "El gran comunicador", el líder descomunal cuya aureola ha enceguecido a unos cuantos, se trueca para muchos en ese fastidio interminable que tiene 14 años instalado en el comedor de la casa. Ya los suyos inician la retirada de los reales aposentos para que ese remedio que es el olvido no contabilice su rojo fanatismo de otrora. La enfermedad es el Caracazo particular de Chávez.
LOS LÍDERES.
Frente a las ideas del liderazgo como sustancia inaccesible o como destino, está una concepción menos heroica, más mundana y efectiva: el liderazgo como capacidad de movilización, como lo señala el creador de la teoría del liderazgo adaptativo, Ronald Heifetz, de Harvard. Cualquiera puede ejercer el liderazgo si se plantea desafiar el conjunto de condiciones existentes, si propone ideas claras, objetivos precisos y participa de modo entusiasta en su consecución. En esta perspectiva no hay líderes per-se sino ejercicio del liderazgo: hoy se puede ejercer y mañana no; hoy se es líder y más adelante no. Aunque nadie quiera asumir el título de exlíder, lo cierto es que el liderazgo no es un estado sino relación entre líderes y liderados.
LIDERAZGO OPOSITOR.
Estas reflexiones vienen a cuento porque muchas veces se ha dicho que la oposición no tiene líderes y en realidad los ha tenido, y muchos. Hay varios dirigentes que han cumplido esas funciones, desde Enrique Mendoza hasta Henrique Capriles, en un arco por el cual han pasado Carlos Ortega, Pedro Carmona, Juan Fernández, Carlos Fernández, Manuel Rosales, en forma conjunta con otros liderazgos regionales o sectoriales. El 7-O concluyó una etapa y allí parece haber concluido el liderazgo nacional de Capriles, aunque es posible y deseable que conserve el de Miranda. Cada uno ha representado un momento que no está en su impronta genética sino en la función que han cumplido y que ya no cumplen, aunque nadie debe dar por seguro que a diferencia de caballo viejo, en esta vida no tengan otra oportunidad.
Las elecciones del 16D no parecen ser el ámbito de creación de nuevos liderazgos nacionales. El camino del liderazgo democrático otra vez es un espacio vacío y, por tanto, abierto. Las fuerzas de la libertad, al contrario de lo que ocurre en el chavismo, han sido capaces de producir líderes para cada momento en el que se los ha necesitado, para las jornadas heroicas que van de 1999 a 2005 y para el encomiable esfuerzo electoral que va de 2006 a 2012; en ambos períodos con victorias (la eyección de Chávez, las movilizaciones que cambiaron un tanto las condiciones electorales, la victoria opositora de 2007, los éxitos regionales y parlamentarios) y también con derrotas importantes.
Lo fundamental de un nuevo liderazgo ahora es la caracterización adecuada del régimen y el tino en responder la pregunta clave: cómo se reemplaza a un régimen por métodos constitucionales cuando éste apela a todos los caminos, legales e ilegales, violentos y pacíficos, para permanecer en el poder.
Twitter @carlosblancog

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