BIENVENIDOS AMIGOS PUES OTRA VENEZUELA ES POSIBLE. LUCHEMOS POR LA DEMOCRACIA LIBERAL

LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA
Mostrando entradas con la etiqueta FE Y ALEGRIA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta FE Y ALEGRIA. Mostrar todas las entradas

martes, 7 de abril de 2015

LUIS UGALDE, ESCUELA Y ESPIRITUALIDAD, FE Y ALEGRIA,

¿Cuál es la clave del éxito de Fe y Alegría, que partiendo desde una pobre escuelita con decenas de niños en Catia en marzo de 1955, llega a sus 60 años como movimiento mundial con 2.000 centros en 20 países y millón y medio de alumnos? El secreto está en que Fe y Alegría es un gran movimiento espiritual que impulsa a hacerse hermano del niño necesitado, desatarlo educativamente y apostar con él por su futuro de dignidad.

En 1954 el P. José María Vélaz fundó con un grupo de jóvenes de la UCAB (en el primer año de existencia de esta universidad) la Congregación Mariana con una espiritualidad que los llevó, saliendo de sí mismos, a encontrarse en Catia con niños pobres sin escuela. La misma espiritualidad llevó al vecino Abraham Reyes a entregar la mitad de su casa para hacer la primera escuela. Juntos vecinos, padres y universitarios decidieron convertir la necesidad de los otros en vida.

A Europa le cayó una automaldición al  imponerse que su escuela debe ser aséptica y que toda espiritualidad es enemiga de una buena escuela laica. Cortadas las raíces espirituales, pronto mueren los árboles más frondosos. Se comprende la reacción laicista en sociedades con siglos de cristianismo obligatorio como religión oficial y en alianza con la espada para imponerse como reino de este mundo (en contradicción con el rechazo de Jesús: “Mi reino no es de este mundo”): quien no acepta la religión oficial es un delincuente y candidato a la hoguera, a la horca, o a ser decapitado en nombre de Dios. De esto se libró la Europa democrática, no así el fundamentalismo islámico ni otras imposiciones estatales como los totalitarismos marxistas o fascistas.

Tras mucha sangre y sufrimiento, Occidente vio también que en el pluralismo religioso (por ejemplo, católicos y hugonotes en Francia) no habría paz ni unión nacional mientras que el Estado fuera confesional. El Estado no confesional es una necesidad, pero lo es también el cultivo de la espiritualidad en todas las personas y en todas las escuelas, no solo en las familias y en las iglesias. Un cultivo con nutrientes espirituales diversos para compartir frutos plurales, sin imposición de las propias creencias al otro, se logra  en la escuela si de verdad enseña a amar al prójimo, incluso al distinto y al extranjero. Esta es la enseñanza trascendente del corazón, más que el estudio de una religión como materia o la imposición de unas prácticas confesionales.

A algunos secularistas a la europea les molestaba el nombre mismo de Fe y Alegría. No por la alegría, sino por la fe. Pero resulta que la fe con amor mueve montañas, transforma personas y las lleva a encontrarse y afirmar la dignidad del distinto. Por el contrario, la fe sin amor y con fanatismo lleva a negar los derechos, la dignidad y aun la vida de los que no son de mi religión.

Fe y Alegría es un gran movimiento espiritual sin fronteras. Más de un centenar de diversas congregaciones religiosas católicas sacan agua fresca de su propio pozo espiritual para crear escuelas de vida donde antes había calles de abandono y desesperanza. Decenas de miles de educadores son Fe y Alegría, movidos a enseñar en la escuela el cultivo espiritual para que florezcan jardines humanos, sin confesionalidad impuesta. Hay escuelas de Fe y Alegría en el Chad, donde el director  y los alumnos son musulmanes. Los jesuitas dirigimos en la India y Japón universidades católicas de siembra espiritual con mayoría de profesores y alumnos no cristianos.

Nada es más necesario en Venezuela que el renacer de una espiritualidad que lleva a abrirse al otro y a afirmarlo formando un “nosotros” con él. Descubrir que la verdadera fuente de riqueza nacional es el potencial infinito de la interioridad despreciada y descuidada de millones de venezolanos. Madres y padres se agolpan a la puerta de una escuela de Fe y Alegría. ¿Por qué, si no se reparte leche ni harina PAN? Porque saben (aunque no lo expliquen) que ahí se cultiva el bien más escaso y necesario en Venezuela y la más firme defensa contra el virus de la delincuencia: que el tesoro más grande de la vida es amar a Dios y al prójimo por encima de otros poderes, haberes e ídolos. Fe y Alegría cultiva sistemáticamente esta formación espiritual en sus docentes y de ella se nutre la lucha por hacer una buena escuela en las situaciones más adversas y precarias. Cuanto mayor sea el desierto, más necesarios son los oasis.

Ni confesional, ni escuela donde se cortan las raíces espirituales, pues sin ellas avanza el desierto nacional, sin virtudes republicanas, ni familiares, ni personales.

Luis Ugalde S.J.
lugalde@ucab.edu.ve

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, SIN COMUNISMO UN MUNDO MEJOR ES POSIBLE, ESTO NO PUEDE CONTINUAR, UNIDAD NACIONAL ALTERNATIVA, DESCENTRALIZAR, DESPOLARIZAR, RECONCILIAR, DEMOCRACIA PARLAMENTARIA, LIBERTARIO ACTUALIDAD, VENEZUELA, INTERNACIONAL, NOTICIAS, ENCUESTAS,

lunes, 16 de marzo de 2015

LUIS DANIEL ÁLVAREZ V., CON MUCHA FE Y ALEGRÍA

El 5 de marzo es un día que debería quedar grabado en la memoria, no sólo de Venezuela sino de todo el mundo, pues el acontecimiento ocurrido en esa fecha reviste enorme trascendencia y evoca un significado que tendría que ser estudiado para el futuro.

En medio de una grotesca combinación entre una represión desmedida y la altanería de grandes avenidas y colosales monumentos, la parroquia Sucre de Caracas no tenía escuelas en 1955, lo cual resultaba irónico por encontrarse en las cercanías del palacio de gobierno y por manifestar el régimen que sus inversiones eran cuantiosas y continuas. En el fondo se evidenciaban las contradicciones de muchas dictaduras en las que la retórica de una realidad pujante contrasta con la situación de miseria que vive la gran mayoría de la población.

En este contexto, y para satisfacer las demandas educativas, nació hace sesenta años Fe y Alegría, una institución que ideada por el padre José María Vélaz, y que contó desde sus inicios con muchos colaboradores, empezando por Abraham Reyes quien donó una humilde casa, se trazó buscar una transformación de la realidad, concibiendo que la formación debía ser un ejercicio integral en el que se vinculara a las comunidades, la familia y el diseño de las políticas públicas.

Lo que comenzó siendo una escuelita en Catia es seis décadas después un ambicioso proyecto formativo que tiene presencia en más de veinte países en tres continentes, resaltando el caso de Chad, país africano con mayoría musulmana y donde la organización trabaja a favor de la paz y el entendimiento.

Muchos han dado su aporte desinteresado por Fe y Alegría. Otros ofrecieron incluso su vida, por el ejemplo el padre Joaquín López y López en El Salvador, país en el que la sangre de los que lucharon por la justicia como Rutilio Grande y Oscar Arnulfo Romero regó los sueños de la lucha, todo por hacer una organización grande y pujante.

No importaron los gobiernos y las trabas que desde distintas instancias quisieron imponerse. La mística de Fe y Alegría para ofrecer una alternativa es lo suficientemente clara y los integrantes de un voluntariado civil, que acompaña a un ejército de niños que con sus franelas sale a pedir "cinco bolívares por cinco mil niños más".

Tuvimos recientemente la oportunidad de investigar a profundidad la estructura de la organización como tesis en el Doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad Central de Venezuela. Más allá de los resultados exitosos que pudimos obtener, nos queda la satisfacción de conocer a profundidad una gran iniciativa y de estar seguros que ante la pérdida creciente de valores que se vive en el país y el mundo, frente a los alarmantes niveles de violencia y los manifiestos ejemplos de represión y violación a los derechos humanos, seguirá siendo necesaria la acción de instituciones que como Fe y Alegría se transforman en realidad y hacen de la esperanza una muestra fehaciente de libertad.

Luis D. Alvarez V
luis.daniel.alvarez.v@gmail.com
@luisdalvarezva

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, DIARIO DE OPINIÓN, SIN SOCIALISMO, OTRA VENEZUELA ES POSIBLE, ACTUALIDAD, VENEZUELA, ACTUALIDAD INTERNACIONAL, OPINIÓN, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, REPUBLICANISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, ELECCIONES, UNIDAD, ALTERNATIVA, DEMOCRÁTICA, CONTENIDO NOTICIOSO,

domingo, 15 de enero de 2012

LUIS UGALDE: ¿PRIVADO O PÚBLICO?


Me indignó la afirmación presidencial de que el pago adeudado por el Estado a los educadores católicos no es responsabilidad suya, “porque esas son instituciones privadas”. 
Una bofetada a quienes trabajaron todo el año en educación pública con niños de bajos ingresos. Me vinieron  a la cabeza los viacrucis y triunfos  desde su gestación de las cinco escuelas de la AVEC en la parte más alta de La Vega: la acción educadora del gobierno no llegaba y las instituciones católicas con esas comunidades pobres crearon escuelas para sus hijos, en parte financiadas con el dinero público que se les debe, según la Constitución (art.103). Elimine usted Sr. Presidente las escuelas Canaima, Andy Aparicio, El Encanto, la Olaso y Los Ángeles (todas de la AVEC, Asociación Venezolana de Educación Católica) y no quedará ninguna escuela pública para los miles de niños y jóvenes que viven desde Las Casitas hasta Las Torres. Lo demás es demagogia y falsas promesas. 
La indignación me trajo a la memoria cómo Fe y Alegría acudió a Cariaco en la emergencia pública del terremoto y continúa allí su extraordinario aporte educativo, cómo respondieron los hermanos maristas al llamado del Ministerio para salvar la escuela granja de Santa Catalina (en el Delta) de las ruinas oficiales y convertirla en  la escuela ejemplar que es hoy. En la periferia trabajan las escuelas en Santa Elena de Uairén, de  Carrasquero,  Sinamaica y Ciudad Sucre, o las salesianas en la isla  Ratón,  La Salle en El Baúl, y cientos más. ¡Cómo es posible que se diga que eso no es público, que no hay obligación  pública con esos niños, que sus padres paguen su escuela!
“Yo” les voy a dar un dinerito ahorrado; afirmación presidencial inaceptable. El presupuesto nacional educativo no es de “yo”, sino de los niños y jóvenes. La contribución educativa de todo venezolano con el IVA no pertenece a “yo”, sino a quienes por su derecho educativo la Constitución destina.
Una mentalidad estatista decimonónica impide a muchos entender que lo público no es sinónimo de gubernamental ni estatal, y que Luis XIV  con “el Estado soy yo” murió hace tres siglos. Lo público en primer lugar es ciudadanía solidaria y responsable; y en educación, la necesaria alianza virtuosa entre familia, sociedad y gobierno, dentro del ordenamiento y prioridades del Estado, que es un instrumento obligante para todos ellos. El convenio entre el Ministerio de Educación y la AVEC se basa en el compromiso para juntos llevar la educación pública de calidad a los sectores pobres. Con ello, 2.000 centros e instalaciones (inversión de más de 10.000 millones de bolívares), no estatales, se destinan a la educación pública, donde las familias y la sociedad colaboran (con millones en aportes nacionales e internacionales) en el funcionamiento, mantenimiento y mejoramiento, en sinergia con el Gobierno de turno. Las instalaciones no son del Estado, ni la gestión escolar del Gobierno, pero la educación es pública por su programa, título y supervisión; por espíritu y Constitución; y también por Convenio firmado y “engacetado”. Mejor calidad, a mitad del costo estatal, con frutos públicos maravillosos. Las familias contribuyen con menos del 10% y la AVEC logra que el financiamiento estatal llegue con transparencia.
Funcionarios honestos nos preguntan cómo Fe y Alegría o las franciscanas logran que los padres asuman la escuela como suya. Porque la sienten de ellos (no de funcionarios lejanos) y cuidarla y mantenerla es parte de su aporte. Respuesta sencilla pero de aprendizaje difícil por la deformación estatista, con gobiernos que impiden y matan  la solidaridad y la participación que predican.
¿No se amenaza de muerte  a esa escuela cuando, en lugar de la felicitación presidencial navideña a sus educadores con el pago de fin de año y el aumento debido, les dice: no  reconozco su labor pública, porque ustedes, sus niños, familias y escuelas son privados?
El derecho público constitucional de los niños a su buena educación sólo se hará realidad con el esfuerzo responsable combinado de la familia, de la sociedad y del Estado. La educación pública  avanza en este Convenio  que pone las instalaciones y la gestión escolar no estatales, junto con el financiamiento oficial, al servicio de la calidad en sectores de bajos recursos.
EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA