BIENVENIDOS AMIGOS PUES OTRA VENEZUELA ES POSIBLE. LUCHEMOS POR LA DEMOCRACIA LIBERAL

LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA
Mostrando entradas con la etiqueta EQUILIBRIO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta EQUILIBRIO. Mostrar todas las entradas

sábado, 25 de octubre de 2014

MIRIAM RINCÓN DE MALDONADO, LA DEMOCRACIA: EL EQUILIBRIO ENTRE LA MAYORÍA Y LA MINORÍA.

"La menor minoría en la tierra es el individuo. Aquellos que niegan los derechos individuales, no pueden llamarse defensores de las minorías" Ayn Rand

Resumen

La democracia tiene como mecanismo para hacerse del poder a la regla de la mayoría.  dicho en otros términos, el cambio de un gobierno a otro se da por medio del sistema electoral, en donde la mayoría se impone y queda una minoría, que dentro de los canales de participación política hará el papel de la oposición. Resulta evidente que el establecer la regla de la mayoría, es el objetivo primordial y mas reivindicado, de la democracias liberales, y en la actualidad, se vienen estableciendo reglas para la toma de decisiones, en las cuales las minorías sean tomadas en cuenta, ya que si bien la máxima más estereotipada es que la voluntad de los que son más, debe prevalecer sobre los que son menos, no es una cuestión de simple aritmética electoral.   La democracia sólo funciona óptimamente cuando todos los integrantes o actores políticos de una sociedad consideran que forman parte de ella y que se garantizarán sus derechos. Es probable el rechazo a los sistemas políticos en los cuales el ganador acapara el poder, y ello entraña la tarea de asegurarse, por algún medio u otro, que las minorías participen en el ejercicio del poder, para lograr el equilibrio efectivo entre las mayorías y las minorías.

Palabras clave: Sistema político, democracia, regla de la mayoría, principio minoritario.

Democracy: Equilibrium Between the Majority and the Minority

Abstract

Democracy has a mechanism to make majority rule the power. Said in other terms, the change from one government to another occurs through the electoral system, in which the majority imposes itself and a minority remains, which will take the role of the opposition within the channels of political participation, It seems evident that establishing majority rule, has been the prime and most sought-after objective of the liberal democracies, and in actuality, rules are being established for decision-making in which minorities are taken into account; even though the most stereotyped maxim is that the will of those who are more should prevail over those who are fewer, it is not a question of simple electoral arithmetic. Democracy only functions optimally when all the political members or actors in a society consider that they form part of it and that their rights will be guaranteed. It is probable that political systems in which the winner takes all the power will be rejected, and this involves the task of assuring, by some means or other, that minorities participate in the exercise of power, to achieve an effective equilibrium between majorities and minorities.

Key words: Political system, democracy, majority rule, minority principle.

Introducción

Hoy en día la democracia viene siendo considerada como la mejor forma de gobierno para el desarrollo pleno de las sociedades contemporáneas. La democracia y el estado de derecho están intrínsecamente unidos, este sistema de gobierno refuerza el respeto del estado de derecho, dado que, merced a ella, el poder dimana en definitiva del pueblo como adjudicatario de la soberanía.

No obstante, la democracia también está supeditada al estado de derecho, ya que si no se respetan las leyes es imposible que se celebren elecciones libres e imparciales o que se solucionen las controversias que se susciten dentro del proceso electoral, ya que mediante este proceso es donde los actores políticos se miden para determinar según la regla de la mayoría quien detente el poder, es por ello, que resulta fundamental contar con un poder judicial y electoral independiente.

La democracia entraña el gobierno de la mayoría, pero eso no significa que las minorías puedan o deban ser privadas de participar en el poder y en la adopción de decisiones. Ciertamente, cuando existe un debate pleno sobre los problemas que aquejan a determinadas sociedades debe llegar el momento de la decisión, y existe la posibilidad que una mayoría se imponga y que una propuesta de la voluntad de la minoría sea rechazada. Sin embargo, este sistema no entraña ni debe entrañar una parálisis, a la hora de tomar decisiones. Las opiniones de la minoría nunca deben silenciarse, deben tener derecho a exponer sus argumentos, con el objeto de que, después de haber oído a ambas partes, la población pueda decidir por sí misma cuál de ellas tiene la razón. Es frecuente que ambas partes tengan ideas acertadas, que pueden conjugarse de manera creativa, pero el método decisional, mayoría sobre la minoría, debe tener ciertos matices, que aún a lo sumo contenga la posibilidad de plantear propuestas, discusiones, y decisiones, en las cuales la minorías obtengan una participación plena en el proceso de toma de decisiones.

La regla mayoritaria en la democracia, es más que una solución de necesidad, ya que los sistemas democráticos en el ámbito de sus decisiones a veces tienen imposibilidad de lograr una voluntad unánime; que en cierta medida puede considerarse como la decisión optima. No obstante en el Estado Democrático el principio mayoritario hace que los mas decidan, lo cual para la estabilidad del sistema no resulta suficiente, lo cual hace imprescindible, que en base al principio minoritario se involucre a estos en los procedimientos de toma de decisiones, con lo cual, si bien en numero no son suficientes para imponer su decisión, si pueden intervenir en su deliberación como exigencia del principio de igualdad.

Así en principio las mayorías en la democracia reaccionan al principio de igualdad social y política que necesitan para legitimarse la una de la otra, siendo esencial a que todos los ciudadanos participen manifestando su pluralidad, no siendo suficiente, ni legitimo el poner obstáculos para que en algún momento las minorías puedan llegar hacer la mayoría. Así el principio de libertad e igualdad esta íntimamente relacionado con la idea del Estado democrático ya que entre ambos se obligan a la pluralidad y a la tolerancia.

El principio de la Mayoría alude a la formula democrática de toma de decisiones, en donde el aspecto mas relevante lo constituye que la decisión final adoptada es acatada en virtud de que el procedimiento resulta inclusivo, en donde las mayorías y minorías se interrelacionan, para lograr un consenso en el cual las propuestas debatidas se decanten en una decisión de plena discusión y posterior aprobación. Así la decisión no aparecerá como una imposición unilateral, sino mas bien por el contrario, la misma se debatirá en un dialogo previo, con lo cual se le otorga legitimidad a la decisión final.

Las minorías participan en el juego democrático, siempre y cuando en los canales institucionales del Estado, se les garantice su participación en la toma de decisiones, ya que los Estados Modernos Liberales en sus ordenamientos constitucionales consagran la garantía de derecho a las minorías, todo ello en aras del principio de igualdad, en los cuales las minorías acuden a los organismos institucionales como el parlamento en defensa del principio de libertad. Se trata en consecuencia, de aproximar a los puntos de encuentro en propuestas de índole político e ideológico, a los actores políticos, representando a numerosos actores sociales, para armonizar el desarrollo pleno y en aras de la convivencia que debe existir en las sociedades modernas, para lograr la estabilidad y durabilidad de los sistemas políticos contemporáneos, que se ven sumidos en diversas posiciones antagónicas y en donde debe fluir, la tolerancia y el respeto de los grupos sociales, tanto los mayoritarios como los minoritarios.

Así las cosas, y según Sartori (1994: 16) tenemos que “el pueblo que decide en términos de principio mayoritario absoluto es, las más de la veces, un cuerpo que representa al pueblo y que refleja, en gran parte, a la mayoría que lo elige. Al final de este trayecto queda como cierto que el pueblo contabilizado por el principio mayoritario absoluto se divide en una mayoría que toma todo y una minoría que pierde todo, lo cual permite a la mayoría si así se quiere, reducir a la minoría (o minorías) a la impotencia, lo cual no puede ser permitido”.

Si alguna vez se señalo que la democracia podía convertirse en la tiranía de la mayoría sobre la minoría, hoy en día, la democracia conlleva a ubicar su significado no solamente en su acepción etimológica, “poder del pueblo”, sino que va mucho mas allá, del pueblo contabilizado no como dos grupos antagónicos, divididos entre la mayoría y la minoría, sino por el contrario, en un conjunto que involucre a todos en las decisiones, no sólo en el ámbito deliberativo, sino también en la fase decisoria, por lo que entra en juego, argumentos ajenos a la formación de la voluntad popular mayoritaria. Es por ello que en el sistema de la regla de la mayoría se sucedieron cambios producto del avance de la democracia a gran escala en donde una de las consecuencias más importantes fue el de la representación, en donde aparece la figura del gobierno representativo que fue la instancia que sustituyó a la asamblea de ciudadanos en las ciudades estado, el cual puede entenderse como un fenómeno histórico como una aplicación de la regla de la igualdad en un sistema político de gran tamaño (Dahl, 1993:259).

De la representación como modelo, surgen las mayorías y las minorías dentro de los órganos de representación política, y con el nacimiento de la democracia representativa, surgen dentro de ésta aspectos de la democracia directa, en la cual el ciudadano interviene según las vías de participación acordadas en el ordenamiento legal, en donde puede formular propuestas, y no tan sólo limitarse a la intervención del voto como canal de decisión de propuestas ya elaboradas. Así éste se toma como un procedimiento alternativo a los canales regulares en los cuales se debaten en el parlamento las decisiones, se logra una comunicación entre los elegidos y los gobernantes para la formulación de políticas públicas.

1. El concepto de minoría

Sin duda que la formula decisoria de la mayoría, es tan antigua como el nacimiento de la democracia. Fue en las ciudades estados de la Polis, donde la regla de la mayoría fue explicada en su plano teórico, específicamente por Aristóteles, en la obra La Política, según Requejo (2000: 11), en la cual describe la regla de la mayoría como formula de validez de la deliberación, en donde intervienen ciudadanos libres e iguales, así no solo se trata de aceptar una decisión mayoritaria desde el punto de vista formal, sino que en donde la unanimidad no pueda conseguirse, se acepte la legitimidad de la decisión por su justicia.

En la perspectiva de J.J. Rousseau de la “Voluntad General”, expresada en el “Contrato Social”, el pensamiento de corte liberal, sufre un duro revés con los aportes de Rousseau, quien niega el principio mayoritario, siendo partidario de la democracia directa en contraposición a la democracia representativa. Así propone Rousseau el concepto de Voluntad General, en donde cada ciudadano tiene un interés colectivo en el bienestar de la comunidad, distinto del interés privado, en consecuencia el cuerpo de ciudadanos debería de actuar en beneficio del colectivo, es decir de la comunidad, para de esta forma aprobar las leyes que se aplicarán, otorgándoles legitimidad dentro de la comunidad en su conjunto.

Se constituye entonces el pensamiento de Rousseau como la esencia fundamental del pensamiento democrático, el cual siempre ha sido la libertad entendida como autonomía, es decir, como capacidad de legislar, identificando al órgano legislativo plenamente con el soberano, sin que se pueda analizar desde el punto de vista entre gobernantes y gobernados, sino que el pueblo, el soberano, da y recibe sus propias normas (Bobbio, 1996:33).

En consecuencia, el principio de la soberanía, se ejerce por la voluntad del conjunto de personas que la integran, manifestando así libremente sus opiniones y entiéndase ésta como expresión de la autonomía de la voluntad humana. Rousseau, evidentemente defensor de la democracia directa, no era partidario de la democracia representativa y al referirse al sistema parlamentario inglés, alegando que la libertad del ciudadano únicamente es plena al momento de acudir a las urnas, pero una vez que deposita su voto vuelve a ser un esclavo (Casado, 1997:147).

La voluntad general, representaba un hecho único respecto a una comunidad, en donde el principio general es que se busca el bien colectivo, y es ajeno a los intereses privados de sus miembros. Se asume entonces que la voluntad general refleja una persona moral, una ficción (Sabine, 1994:448).

Si bien la democracia es el gobierno de todos, se entiende que es común a todos los ciudadanos formar parte en los órganos de decisión. Pero no todos pueden estar de acuerdo con la decisión, sino que es y será un principio aceptado que lo que se decida por mayoría es y será la voluntad de todos.

Por minoría, se entiende entonces aquel grupo, que como consecuencia de la formula mayoritaria, no resulte favorecedora de imponer su posición política, y se requiere que las democracias liberales, los tomen en cuenta como respaldo del principio de igualdad y de libertad. Kelsen en Sartori (1994: 16), señala “también aquel que vota con la mayoría no esta ya sometido únicamente a su voluntad. Ello lo advierte cuando cambia de opinión. Para que el individuo sea libre nuevamente seria necesario encontrar una mayoría a favor de su nueva opinión”.

Es de su naturaleza que toda mayoría tendrá una minoría, y que en el juego político se relacionan, tanto que como señala Kelsen que “el principio de mayorías responde aun en otro sentido a la idea de libertad política (no de la libertad natural), pues la mayoría presupone, por concepto, una minoría; y el derecho de aquella implica la licitud de la existencia de esta. De aquí se deriva no la necesidad, pero si la posibilidad de protección de la minoría contra la mayoría. En todo caso, el principio mayoritario no puede identificarse con la idea de un dominio ilimitado de la mayoría sobre la minoría” (Kelsen H. 1979:412).

2. La representación de las minorías en el sistema democrático

Una de las prioridades del sistema democrático liberal fue la de limitar el poder absoluto, y como consecuencia de ello surgió el parlamento el cual tenia como función la limitación del poder, y el cual fue naciendo como una institución primordial para limitar el poder del Estado y garantizar los derechos individuales.

Entonces, se implementa en la regla de la mayoría, la forma de decisión en el parlamento, lo cual conlleva a que el principio minoritario sea tomado en cuenta, en donde si bien la decisión mayoritaria es la que se impondrá, al menos los grupos minoritarios tendrán participación en la decisión. Ciertamente, la figura del parlamento conlleva a la Democracia Representativa, ya que como consecuencia de la llegada de la sociedad de masas hace imposible el ejercicio de la democracia directa, tal y como se desarrollaba en la Polis ateniense, y debe procurarse, por lo menos un sistema representativo para que el órgano decisor se encuentre plenamente identificado con la totalidad de los habitantes del Estado, para así garantizar el máximo consenso.

En tal sentido el termino minoría adquiere en este aspecto otra connotación que es denominada las “minorías parlamentarias”, de la cual se entiende “aquellas fuerzas políticas que gracias al apoyo de los electores desarrollan su actividad en el ámbito parlamentario en una posición de inferioridad numérica” (Requejo, 2000:33). Es decir, las minorías que transitan por los canales institucionales del Estado democrático son aquellas que adquieren la denominación antes citada, pero específicamente, las que acudiendo a un proceso electoral, salen electas para conformar de acuerdo a las leyes los órganos parlamentarios. Las minorías que no salen electas reciben la denominación de minorías extra parlamentarias, a las cuales solo les queda los canales de participación previstos en la normativa constitucional que pudiera ser, por ejemplo, la iniciativa legislativa, la iniciativa refrendaria, el promover vetos para responsabilidad política, etc.

La democracia tiene procedimientos para la formación de los órganos de representación política, los cuales se desarrollan por medio de las leyes electorales, y los cuales son dos los modelos básicos: la formula mayoritaria y la proporcional. ¿Cuál es la diferencia entre el mayoritario y el proporcional?, pues, simple y llanamente que en el “mayoritario” las mayorías arrasan numéricamente a las minorías, y resultan ganadoras de todos los cargos de representación popular.

Para que las minorías no resultaren tan abatidas en el plano político, diversos países le han agregado al sistema mayoritario, una doble vuelta, esto es, que si ningún candidato obtiene la mayoría absoluta de los votos, se va a una segunda vuelta entre los dos más votados. Es lo que se conoce con el nombre de “ballotage” con la finalidad de conferirle mayor legitimidad al ganador, pues en la segunda vuelta quienes no lograron que sus candidatos triunfaran, tienen ahora la oportunidad de votar entre dos opciones. En cuanto al sistema proporcional, en él se garantiza que se distribuyan los escaños proporcionalmente a los votos que obtenga cada una de las agrupaciones políticas, así las organizaciones políticas minoritarias tienen oportunidad de resultar electas.

Pero para la formación del parlamento por la vía del sufragio, hay que tomar en cuenta el tipo de sistema electoral que se utilizará, siendo que algunas formulas electorales no favorecen la integración de las minorías en la actividad parlamentaria. El método mayoritario, a quien se le acusa de ser poco proporcional, ya que perjudica seriamente a las minorías, en virtud de que condiciona la voluntad de elector, el cual se inclinará por el candidato que más chance tiene de ganar, y así el ciudadano, auto censura su voto, por la inclinación que el elector tenga; o por el favorito de su conciencia, para darle optimización a su acto del sufragio, ya que el voto le será otorgado al candidato que más posibilidades tenga de resultar electo.

La democracia es un procedimiento formal, según la cual, aún en la democracia directa, las decisiones de una mayoría son de imperativo cumplimiento para todos, incluyendo a las minorías, que probablemente consideran que estas decisiones son contrarias a sus opiniones o intereses. En una democracia representativa las decisiones son tomadas por los representantes seleccionados por el pueblo vía el sufragio, y las mismas serán ejecutadas, por funcionarios designados en quienes los representantes delegan algunas de las tareas de gobierno. Los representantes deciden lo que los ciudadanos tanto deben hacer como lo que no pueden hacer y los coaccionan para que acaten esas decisiones. Deciden sobre la formación escolar, el monto de los impuestos, las relaciones internacionales, sobre el dialogo con el sector privado. Los representantes una vez elegidos imponen el cumplimiento de estas normas, aún contra la voluntad de los individuos y de las minorías, por lo que bien vale decir, que son los que mandan y los demás los que obedecen, todo ello por el simple hecho de tomar las decisiones por la vía de la mayoría (Przeworski, 1998:12).

“En un país mayorista, la protección de los derechos de las minorías no puede sobrepasar la adhesión de la mayoría de los ciudadanos a la preservación de los derechos democráticos primordiales de todos, del respeto hacia los semejantes y de la evitacion de las consecuencias adversas que traen los perjuicios causados a la minoría” (Dahl, 1993:187).

En tal sentido las minorías son esenciales al sistema democrático ya que estas ayudan a la determinación de las decisiones con su intervención en los procesos deliberativos con lo cual existe mayor amplitud para que las diversas posturas tanto políticas como ideológicas se pongan en el debate para así canalizar la imprescindible necesidad de las democracias contemporáneas de la de alcanzar la legitimidad en las decisiones colectivas en asuntos de importante trascendencia.

Hoy en día resulta el sistema proporcional, el sistema electoral más utilizado para la conformación de los órganos deliberante, y se consagra como un principio constitucional el de establecerlo a favor del resguardo de los derechos de las minorías con la consagración del sistema de representación proporcional o por escaños; aún cuando se toleran posiciones intermedias, de sistemas proporcionales con sistemas mayoritarios (sistema mixto). Todo ello depende de la ingeniería constitucional que se adopte, pero sin lugar a dudas, siempre deberá existir el resguardo de los derechos de las minorías.

3. El proceso democrático y la justificación de la norma de la mayoría

Siendo que el principio de las decisiones democráticas se fundamenta en la norma de la mayoría resulta indispensable precisar cual es su justificación. Si bien, la mejor forma de tomar decisiones es baja la formula de la unanimidad, resulta impensable que en la democracia a gran escala la unanimidad pueda darse. Evidentemente, que los sistemas políticos deben procurar canales para que los ciudadanos puedan manifestarse, pero resulta imposible convocar por cada oportunidad en que el Estado requiera tomar una decisión trascendente a todo el conglomerado de ciudadanos para obtener un pronunciamiento.

Se trata entonces de estimar cual es la formula decisional mas acorde con el principio democrático que puede otorgarle legitimidad, en virtud de que entre la mayoría en sentido estricto y la unanimidad hay una un trecho enorme. En consecuencia, es necesario darle la justificación a la norma de la mayoría, como fundamento democrático de la toma de decisiones.

Dahl (1993) sostiene, que la justificación de la mayoría reposa en cuatro fundamentos, en primer término sostiene que la norma de la mayoría maximiza la autodeterminación de los gobernados, ya que en la medida que se amplié el universo de integrantes para tomar una decisión, esta será aceptada como legítima por un mayor numero de ciudadanos; en segundo termino, que obviamente la norma de la mayoría resulta una consecuencia necesaria del fundamento democrático; en tercer termino, que la norma de la mayoría otorga la probabilidad de generar decisiones correctas, más que ninguna otra regla; y en cuarto termino, que obviamente la norma de la mayoría maximiza la utilidad, hablando en términos de costos y beneficios, ya que obviamente, las decisiones tomadas por la mayoría beneficiaran al máximo numero de ciudadanos.

Así entonces, siendo que la mayoría es una representatividad política importante para ser tomada en cuenta al momento de tomar decisiones dentro de las políticas públicas, se entra entonces hablar del término “súper-mayorías”, mediante la cual se denomina a la mejor opción posible para lograr el consenso ya que es lo que se encuentra mas cerca de la unanimidad como parámetro optimo para una decisión.

4. Los partidos mayoritarios en la democracia

Sin duda alguna que bajo la regla de la Mayoría un Partido de dominación absoluta en el plano de los poderes públicos resulta lógicamente como el canal logrado por la mayoría para concretar las acciones de gobierno, ofrecidas en un programa. Ahora bien resulta lógico interpretar que el partido mayoritario es el autentico gobierno tanto de derecho como de hecho, dado que así lo permiten las normas constitucionales e institucionales de la participación política, por lo cual el partido mayoritario pasa a tener el rol protagónico del control de las acciones públicas y concentra el poder en el representado.

Existe entonces, un dominio total de los espacios políticos en donde lógicamente siempre se impondrá la decisión adoptada por el partido mayoritario, lo cual se puede interpretar que tal situación atenta con los principios democráticos en razón de que es “una” la voluntad que se impone de manera apabullante. Así debe resaltarse que “en el panorama constitucional contemporáneo el partido mayoritario no solo reina y gobierna de hecho, sino que también de derecho, merced a su protagonismo normativamente reconocido en el proceso de formación de la voluntad del estado” (Presno Linera, 230:2000).

El partido mayoritario en el gobierno se convierte en el ejecutor de la soberanía, ya que todo el aparato normativo será impuesto por él, y tal cuestión va en detrimento del principio de la pluralidad política que debe existir en el Estado, siendo así que la realidad política democrática apunta en detrimento de los derechos de las minorías porque todo lo obedecido por los actores sociales será la imposición de una mayoría compuesta por el partido gobernante. Si bien constitucionalmente debe ser aceptado tales mandatos, debe establecerse normas de rango constitucional, para que mitiguen el protagonismo de los partidos, y no suplanten el espíritu de consenso que debe imperar en las Instituciones Legislativas.

Los partidos como órganos de representación política deben atender a una función como aquella de presentar proyectos legislativos, pues poseen la mayoría parlamentaria, y en fuerza de ello tienen una expectativa razonable de que tales proyectos sean aprobados sin problemas, y pueden gobernar por si solos. Así más que un partido mayoritario, pasa a tomar el rol de Partido Dominante, especialmente cuando existe un bipartidismo, ya que esta situación es menos frecuente en el multipartidismo.

5. La tiranía de la mayoría contra la tiranía de la minoría

Las mayorías en teoría son las que siempre dominan el escenario político, pero puede darse circunstancias en el que el grupo minoritario se encuentre en una posición ventajosa con respecto a la mayoria. Dahl señala “no obstante, así como un sistema democrático mayoritario no brinda garantías constitucionales respecto de los derechos y privilegios de la minoría, más allá de los derechos políticos primordiales a que deben aspirar todos los ciudadanos, así como también los sistemas democráticos no mayoristas son incapaces, por sí solos, de impedir que una minoría, amparándose en su situación protegida, inflija daños a una mayoría”.

Debemos entender que en los sistemas democráticos la protección de las minorías tiene como límite la preservación de los derechos comunes primordiales y esenciales del mayor numero de ciudadanos, que contengan el respeto de los demás y la aceptación plural de los intereses del grupo social, igualmente las minorías no pueden darse a la tarea, dada la protección de la cual gozan, de abusar de las oportunidades que tengan para vetar las decisiones mayoritarias que les son ajenas a sus intereses.

Esto plantea un debate interesante, hasta que punto es permisible que una minoría objete planes o acciones de gobierno que le son ajenas a sus intereses? Siempre en las decisiones colectivas se va a dar que un sector no va a estar satisfecho con la decisión tomada, es decir, del otro lado de la pugna existirá un grupo minoritario que voto en contra de la decisión asumida.

Se asume entonces que no existe un método que pueda dar una solución al conflicto planteado entre mayoría y minorías, cuando Lijphart (1984) realiza el estudio entre los sistemas democráticos más aceptados como lo son el modelo de Westminster, que exige una mayoría electoral absoluta, aceptándose que este sistema influye a la creación de sistemas bipartidistas, y el modelo de Consenso, el cual supone como norma rectora el buscar alcanzar el consentimiento explicito de los grupos sociales principales de un país.

En este punto se considera que el sistema de Westminster (Dahl, 1989), por establecer una tendencia hacia el bipartidismo, era el mas idóneo para llevar a la practica la regla de la mayoría, en razón de un postulado sencillo, el cual consiste en que el partido mayoritario es el que gobierna y la minoría forma el núcleo de la oposición que es leal al sistema imperante, logrando así la estabilidad para el sistema democrático.

Los sistemas electorales en la democracia de Westminster exige mayorías electorales (absoluta o relativa), lo cual favorece en cierto modo al bipartidismo, no obstante que, el sistema de la representación proporcional, atiende mas a fomentar el pluripartidismo, y al momento de tomar decisiones, deben los partidos compuestos por varios intereses, establecer coaliciones, todo ello en búsqueda de consenso, para adoptar decisiones estables.

El mecanismo democrático en la actualidad supone el consentimiento de los actores políticos de acogerse a las normas y procedimientos establecidos, en donde predican las elecciones libres para cargos uninominales y para órganos de representación política, con la regla del sufragio proporcional, secreto, universal, y directo. En consecuencia en la competencia política todos acuden con resguardo de sus derechos políticos, con igualdad y bajo el principio del pluralismo, a exponer sus ideas y planes de gobierno, pero en todo caso debe existir el consentimiento expreso del respeto a las reglas impuestas, sea cual sea, el resultado electoral en donde se definirán quien es la mayoría y quienes son las minorías.

Las minorías en consecuencia dentro de su posición política de oposición a los gobiernos y en órganos de representación, deben procurar bajo los canales democráticos exponer y defender su posición, y en algunos casos, apoyar las decisiones tomadas por la mayoría, en cuanto éstas sean coincidente con sus puntos de vista, pero en todo momento debe tenerse en cuenta de que se gobierna para las mayorías, y nunca podrá gobernarse para las minorías, en virtud, de que así el descontento popular puede incrementarse, y disparar la crisis en la legitimidad del Gobierno.

Las democracias viven sus experiencias políticas bajo los métodos de decisión, entre mayoría y minorías, y bajo ese procedimiento electoral, pueden los ciudadanos sustituir gobiernos por otros sin derramar ni una gota de sangre, por lo cual se necesita respaldar el respeto a las decisiones adoptadas, bajo la premisa de igualdad y libertad política, en donde tampoco será aceptable, el menoscabo a los derechos de las minorías, en cuanto a su consagración de elemental protección constitucional, tanto en el ámbito político, religioso, étnico, y social.

El desempeño de las minorías bajo los canales democráticos e institucionales, legitiman su posición política en cuanto a la defensa de sus posiciones, en cuanto al veto que aplican a los planes adoptados por las Mayorías. Este debate entre las Mayorías y Minorías, contribuyen a elevar el debate político, ya que los ciudadanos observan y eligen, por ser quienes resguardan la soberanía y la cual ejercerán por intermedio del voto. En las Democracias Directas, en donde el cúmulo de opciones para impulsar canales de decisión mediante los referendos, proporcionan un gran reto para las minorías electorales, ya que se le garantiza la posibilidad de que algún día puedan obtener la mayoría, y hacerse del poder político reflejado en los órganos de gobierno.

Conclusiones

El sistema democrático se sostiene en base a las reglas del juego de la mayoría. Siempre como consecuencia de ella, estarán de un lado la mayoría ganadora y del otro una minoría perdedora. Ambas deben reconocerse mutuamente, para así poder establecer una sociedad civilizada y moderna, la cual sostiene como fin fundamental el de darle beneficio a la mayoría de los ciudadanos, que mediante la toma de decisiones adoptadas mayoritariamente, abarcaran al mayor números de ciudadanos beneficiados con políticas que por su ámbito de discusión y respaldo mayoritario impactaran a un gran numero de ciudadanos.

La igualdad y libertad política que se da en la democracia es vital para el desarrollo y protección de los grupos minoritarios, ya que con garantías plenas para su desenvolvimiento es que se puede decir con propiedad que existe pleno respaldo y protección de la ley a los grupos que representan intereses de las minorías, ya sean dentro del ámbito del parlamento, y en el plano de la iniciativa legislativa, así como en el plano de su actuación en los órganos jurisdiccionales.

Cuando Constitucionalmente se consagra que las minorías pueden tener representación proporcional en el ámbito parlamentario, se esta garantizando la efectividad real de que las minorías tengan voz y voto en el parlamento, para así sea escuchada su opinión en la toma de decisiones colectivas, lo cual sin duda, otorga legitimidad a la decisión final que se adopte, dado que aun cuando no se acoja la decisión de la minoría, por el solo hecho de participar en la decisión el resultado final será aceptado por ésta.

El pluralismo y la tolerancia también son otros de los elementos a considerar para el respeto de las mayorías y minorías, en virtud de que la pugnacidad política por alguno temas de importancia en donde pueda verse menoscabado el clima de convivencia político hace necesario el respeto por el adversario y sus ideas, aun cuando sea de distinta ideología política, mas aun si se trata de una minoría que trate de ser atropellada por la mayoría.

En la etapa actual de la democracia moderna, y ante la difusión de los intereses colectivos, se hace necesario no dejar de lado a los grupos y partidos políticos minoritarios, ya que las sociedades actuales poseen una alta sensibilidad política, y al ver atropellados o menoscabados los derechos de las minorías, se le puede restar legitimidad al sistema político poniendo en peligro su estabilidad. Profundizar la participación política de las minorías sumándose a las plenas garantías para el efectivo ejercicio de sus derechos, revitaliza al Estado Democrático, ya que no todo puede girar dentro del análisis del principio de la regla de la mayoría, sino que también, se debe procurar reforzar y afianzar el principio minoritario.

Referencias bibliográficas

1. ALCÁNTARA SÁEZ, Manuel (1995). Gobernabilidad, Crisis y cambio. Fondo de Cultura Económica. México.        [ Links ]
2. BOBBIO, Norberto (1984). Estado, Gobierno y Sociedad. Fondo de Cultura Económica. México.        [ Links ]
3. BOBBIO, Norberto (1996). El Futuro de la Democracia. Fondo de Cultura Económica. México.        [ Links ]
4. DAHL, Robert A. (1993). La Democracia y sus Críticos. Editorial Paidós. Barcelona. España.        [ Links ]
5. CASADO, Yolanda (1997). Fundamentos de Ciencia Política. Manuel Pastor Coordinador. Ed. MacGraw Hill. España.        [ Links ]
6. DE OTTO, Ignacio (1987). Derecho Constitucional. Sistema de Fuentes. Editorial Ariel, S.A. Barcelona. España.        [ Links ]
7. KELSEN, Hans (1979). Teoría General del Estado. Editora Nacional, S.A. México.        [ Links ]
8. MARTÍNEZ SOSPEDRA, Manuel (1996). Introducción a los Partidos Políticos. Editorial Ariel, S.A. Barcelona. España.        [ Links ]
9. PASTOR, Manuel (1997). Fundamentos de Ciencia Política. Ed. MacGraw Hill. España.        [ Links ]
10. PRZEWORSKI, Adams (1998). “Democracia y Representación”. Revista del CLAD Reforma y Democracia. No. 10 (Feb. 1998). Caracas.        [ Links ]
11. REQUEJO, Paloma (2000). Democracia Parlamentaria y Principio Minoritario. Editorial Ariel, S.A. Barcelona. España.        [ Links ]
12. SABINE, George H. (1994). Historia de las Ideas Políticas. Fondo de Cultura Económica. México.        [ Links ]
13. SARTORI, Giovanni (1994). Que es la Democracia. Altamir Ediciones. Bogotá. Colombia.        [ Links ]

 * Universidad del Zulia. Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas. Instituto de Filosofía del Derecho Dr. José M. Delgado Ocando. Venezuela.

Miriam Rincón de Maldonado
E-mail: miriamdem1@cantv.net


© 2014  Universidad del Zulia
rone02@hotmail.com


EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, DIARIO DE OPINIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, ACTUALIDAD INTERNACIONAL, OPINIÓN, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, REPUBLICANISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA,ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA,CONTENIDO NOTICIOSO,

domingo, 9 de febrero de 2014

OSWALDO ÁLVAREZ PAZ, SOCIALISMO EN PICADA, DESDE EL PUENTE,

Me refiero al “socialismo del siglo XXI”. Pareciera de capa caída. Aquí el declive se trata de tapar elevando el culto a la memoria de Chávez.

Pero entre las cosas que más se destacaron el pasado 4 de febrero, están las declaraciones de algunos jefes de aquel día. Jesús Urdaneta, Yoel Acosta Chirinos, Carlos Guyón, entre otros, hablando de la traición a los ideales que los animaron a ser protagonistas de la fecha. Consideran que el país está mucho peor que en 1992, hace veintidós años, con quince ejerciendo el gobierno. Fracaso a la vista. 

Podemos sumar entre los declarantes al general Raúl Isaías Baduel, preso y crítico severo de la situación actual y, también de la intimidad personal del difunto. Los tiempos y las personas cambian. Pero, sin hacer juicios sobre nadie en particular, lo que debe mantenerse siempre es la lealtad a los principios.

El equilibrio de Ollanta Humala en Perú, la moderación del salvadoreño Mauricio Funes, la derrota de la esposa de Zelaya en Honduras, la caída de Lugo en Paraguay, el desplome del kirchernismo y lo en la primera vuelta electoral de Costa Rica y El Salvador, anuncian el crecimiento de una tendencia opuesta a la exportación ideológica y política que Chávez financió, bajo la dirección cubana.

En Costa Rica quedó tercero lejos (17%) el candidato apoyado por el ALBA, José María Villalta. Fue eliminado. Ahora compiten Johnny Araya de Liberación Nacional y Guillermo Solís por Acción ciudadana. Ambos proclaman su respeto a la democracia, incluidas la libertad económica y de trabajo.

En El Salvador se enfrentan el exguerrillero y vice-presidente Salvador Rodríguez, apoyado por el FMLN, Petrocaribe y el ALBA contra el Alcalde de San Salvador, Norman Quijano, candidato de ARENA. Ambos, a los efectos de la segunda vuelta, parecieran querer mantener el estatus en las relaciones con Estados Unidos y los tratados de Libre Comercio.

Venezuela es ejemplo de lo que no debe hacerse.

oalvarezpaz@gmail.com 

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, ACTUALIDAD INTERNACIONAL, OPINIÓN, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, REPUBLICANISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA,ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA,CONTENIDO NOTICIOSO,

martes, 14 de mayo de 2013

GERMAN CABRERA, ¿CUÁL ENCUENTRO Y QUÉ EQUILIBRIO?

A lo largo del infinito proceso político que nos agobia, he mantenido  una actitud participacionista y democrática. Es decir que he insistido constantemente en la utilización del voto como herramienta de cambio y he enfrentado a los interneteros y políticos radicales defensores del tránsito por calles ciegas como el 350, la desobediencia civil y otras simplezas.
Pero resulta que ahora que Chávez ha muerto, que la oposición es mayoría demostrada y que el gobierno está empantanado en una marisma de ineficacia, corrupción y radicalismos gorilezcos, surge el tema del ENCUENTRO entre los dos toletes de país y del EQUILIBRIO comunicacional que colabore con esa nueva unidad nacional.
Yo entiendo que la situación política es delicada, que un país polarizado al extremo como el nuestro puede abrir paso a violencias incontrolables que adverso. También he combatido los desvaríos guerreristas.
Por ello encuentro comprensible la necesidad de que los dirigentes democráticos dialoguen con los del oficialismo, por lo menos para mantener un mínimo de sensatez en el discurso, para disminuir el stress de la población y para que no les sigan cayendo a coñazos.
También considero fundamental la comunicación con las bases chavistas hoy en proceso de desencanto y futuros votantes nuestros.
Pero nadie debe llamarse al engaño en cuanto a que los mismos dirigentes del gobierno que durante todos estos años nos han tenido sometidos a una perpetua mentada de madre, hoy van a cambiar por arte de magia. Así como su objetivo es acabar con la democracia en nombre de la participación y con la libertad en nombre de la justicia, seguirán promoviendo la guerra en nombre de la paz. Y lo que es peor echándonos la culpa a nosotros, asquerosos gusanos escuálidos.
En el colmo del cinismo sostienen que NOSOTROS debemos equilibrar el discurso. Yo sé que en nuestras filas hay más de un demente que expresa su violencia a través del teclado. En todo caso el que diga disparates los dice como ciudadano común pero esa NO ES la política de la oposición democrática. Simplemente oigan al candidato Capriles y vean los programas de Globovisión grabados durante todos estos años.
Después recuerden el discurso violento de Chávez y oigan el de Maduro cuando no se disfraza de pacifista demócrata. Y el de  cualquier militante del PSUV que tenga un poquitico de poder. O el del energúmeno de La Hojilla. Ellos han sido y son gobierno, no ciudadanos comunes. Ellos cuentan detrás de sí con la violencia armada de sus ejércitos legales e ilegales y con todo el poder del Estado. Sus amenazas son amenazas del Estado contra los ciudadanos, repetidas constantemente en todos los medios del gigantesco aparato propagandístico estatal.
De manera que si realmente se desea equilibrar el discurso, no empiecen por amordazar de a poquito a Globovisión, el único canal de TV que nos representa, como ya lo han hecho, mediante acuerdos forzados y amenazas explícitas, con las emisoras de radio y canales que se han visto obligados a cambiar su perfil de opinión.
Cambien el lenguaje, dejen de nombrarnos como la derecha apátrida, no manipulen, no mientan y permitan que la oposición tenga los mismos espacios que Uds. en la red de medios públicos y en todas las radios comunitarias que como herramienta de perpetuación han sembrado a lo largo  ancho del país. Es lo menos que podemos pedir.
german_cabrera_t@yahoo.es

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA,CONTENIDO NOTICIOSO,

martes, 19 de marzo de 2013

TEÓDULO LÓPEZ MELÉNDEZ, MEDIOCRITAS

El equilibrio ha sido un punto buscado en muchos períodos y por muchos pensadores. No ha faltado quien hable de alejar la afectación por las alegrías y las penas o de conformarse con lo que se tiene, esto es, alejarse de las emociones desproporcionadas. Es lo que se ha denominado el Aurea Mediocritas y que tuvo un punto culminante en los poemas de Horacio.
No es ese el concepto que manejamos en política. En este campo lo entendemos como juicio peyorativo. Mediocre es el que se mantiene en el terreno fácil de lo obligatorio. Mediocre es aquel incapaz de alzar la mirada mientras mantiene la nariz sobre la tierra.
Ya en otro texto habíamos pergeñado algún texto sobre la mediocridad política de América Latina. La definición de José Ingenieros en El hombre mediocre es particularmente grave en el terreno de lo social-político porque el espectáculo de un cuerpo social mediocre produciendo dirigentes mediocres habla de rebaños ajustados a las domesticidades.
La cultura política de las clases medias es indispensable al mantenimiento de una estabilidad democrática. Cuando dan muestras repetidas de incoherencia y desean fervientemente sus dirigentes las ratifiquen en los caminos cómodos se hacen profundamente instrumentos conservadores de lo que dicen pretender cambiar.
Los dirigentes populistas y el cuerpo social que los produce se retroalimentan en la limitación intelectual y el poder pasa a ser un objetivo per se. Los dirigentes mediocres y el cuerpo social que los alimenta, los elije y los sigue, se convierten en un pantano donde, lenta pero inexorablemente, se va hundiendo el concepto mismo de república.
Los dirigentes mediocres suelen asumir un lenguaje agresivo, insultante y lleno de consignas fatuas, uno que diversas franjas del cuerpo social asumen si no es el cuerpo social todo atribuyendo los improperios a quien los emite en una especie de toma y daca que asegura que el autor original de la agresión es el verdadero receptor que la merece.
La mediocridad política asfixia, cubre de calina cualquier posibilidad de un relámpago o de un simple hilillo de luz. La mediocridad política no puede generar convicciones elevadas ni propósitos situados por encima del ras. La mediocridad política acogota, reduce las ofertas a improperios que van desde calificativos de ignorancia al adversario –merecidos también por el emisor- , hasta comentarios morbosos sobre preferencias sexuales.
La mediocridad política es producto de un cuerpo social mediocre que lo es por un evidente fracaso de las instituciones educativas, combinada con un mensaje massmediático detestable y con una aceptación de la res publica a la cual, por largo tiempo, se miró sin prestarle la menor atención. Los cuadros dirigentes mediocres existen porque las universidades fracasaron y fueron ineptas para producir cuadros dirigentes inteligentes.
La mediocridad conduce a un debate político insustancial, secundario, incapaz de producir alguna modificación. La mediocridad hunde más en la mediocridad. La medianidad viene celebrada. Si quien se supone encarna los intereses de un sector habla más duro, grita más y lanza dardos envenenados es elevado a la consideración de héroe por actividad tan menesterosa, ya nadie puede dudar sobre las nefastas consecuencias que esa nación sufrirá.
El marketing, los asesores de estrategias, los cuadros de los partidos políticos que dominan sus organizaciones quitándoles toda labor de mediación y de instrumento del cuerpo social, las otroras instituciones intermedias repitiendo sandeces, los candidatos que no pueden hilvanar una frase completa reflejando su incapacidad de pensamiento, todos ellos, más el agregado de la tecnología actual, conforman el cuadro lamentable de la mediocridad.
Las campañas electorales no quieren ciudadanos, quieren electores bozaleados. Cuando una democracia pasa a ser no más que una votación no existe ciudadanía y sin ciudadanía no existe democracia.
Miro la campaña electoral venezolana de 2013 y no puedo hacer otra cosa que reflexionar sobre la mediocridad, en palabra muy lejana del concepto griego aristotélico o del poético latino. Mediocridad como sinónimo de asfixia.
@teodulolopezm    

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA,CONTENIDO NOTICIOSO,

jueves, 3 de enero de 2013

JOSE PONS, RECIÉN INICIAN LAS JUGADAS ESTRATÉGICAS, EQUILIBRIO

La primera prueba de fuego para la determinación militar tiene fecha; el próximo 10 de enero debería juramentarse el nuevo presidente. A pesar del secretismo oficial sobre la salud del presidente electo, se espera que Chávez no se haga presente. En corrillos políticos se augura un acuerdo para declarar la falta temporal del presidente, lo que abriría un plazo de 90 días, prorrogable una sola vez, para que Chávez se incorpore al cargo o, ante su ausencia definitiva, se convoquen nuevas elecciones.
Perduran algunas dudas sobre el procedimiento —de hecho, ya se han presentado dos solicitudes de interpretación constitucional ante el Tribunal Supremo, purgado esta misma semana de sus últimos siete magistrados impredecibles o indóciles para el Gobierno—. Pero todo debe transcurrir en Paz: si la incertidumbre da paso a desórdenes callejeros, los militares pueden verse obligados a intervenir. Pero sería una vía contundente por los demócratas de la Nación.
Esta eventualidad temida por todos, podría ofrecernos fracturas dentro de las filas castrenses, como ocurrió en abril de 2002, durante el breve golpe que sacó a Chávez del poder durante 47 horas. “Entre los militares actúan distintos grupos que no necesariamente están en contacto entre sí o tienen intereses convergentes”, advierte inteligentemente la experta Rocío San Miguel.
La otra gran incógnita tiene que ver con la Milicia Bolivariana. Con 120.000 miembros, armamento ligero y pobre organización, no es rival para ningún otro cuerpo profesional. Pero se constituyó por mandato del presidente Chávez y se ve a sí misma como una guardia pretoriana del proceso. Mal pagada, pero cargada de pasión ciega. Aliada a los extremismos chavistas, tendría condiciones que imponer en un conflicto que recién se niega a iniciarse.
¿La sindéresis y la razón prevalecerán? El orden constitucional conviene a civiles y militares, las características de países que entre el 2011 y 12, cayeron en una trifulca asesina, solo produjo muertes e intervención internacional. Lo cual, estos militares institucionales no se prestaran a tanta estupidez pensamos los dedicados a velar por la opinión política de la Venezuela de hoy.
Recién inicia la cuenta regresiva, el diez de enero llama al orden político de La Venezuela. La encrucijada llega sin temor a nadie; los factores agrupados por ideologías, tendencias e intereses no tuvieron vacaciones decembrinas par darle formalidad a los acontecimientos. El País, para desgracia de todos, sigue el gran circo de los politicastros  mientras el impacto económico no tarda en aparecerse para ahondar más el escenario nacional 2013.
Las afecciones a los entendimientos están presentes, agotando las vías de escape a un choque de trenes en la política venezolana. Bajar la presión social es de estadistas de altura, cuyos intereses no son los arboles, sino el bosque en su globalizad  Resulta preocupante que estos están en la oposición  resaltando que en muy pocos de estos, que procuran en base al manejo que da la experiencia aclarar los escenarios y manejar la situaciones por venir.
joseponschene@hotmail.com

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA,CONTENIDO NOTICIOSO,

domingo, 3 de junio de 2012

NELSON MAICA C., EQUILIBRIO LEÓN WALRAS, ECONOMÍA

Tema: Desarrollo del Análisis Económico. El planteamiento de León Walras, 1834-1910, francés, cuya principal contribución fue la “Teoría del Equilibrio Económico General”. “Intentó aplicar a la economía lo que Newton hizo con la física”. “El conocimiento económico debía expresarse con el mismo rigor de una ciencia exacta”. ¿Tiene, al parecer, cierta relación con el supuesto “modelo económico” que han venido aplicando aquí en estos últimos 13 años, 1999-2012?
La nueva teoría, para aquel entonces, se fundamentaba en parámetros abstractos, la formalización de las relaciones de las personas en la actividad económica real. Esa vía conduciría a la economía a tener la misma validez lógica que la ciencia matemática.
Las relaciones entre “mercados distintos” siempre fueron y son objeto de preocupación y estudio. León Walras, según tratadistas, logró construir un modelo teórico general que sirvió de marco para estudiar las múltiples relaciones vinculantes de los mercados.
En su libro “Elementos de Economía Política Pura”, 1874, propuso un Modelo Matemático de equilibrio general, donde explica toda la economía mediante un gigantesco sistema de ecuaciones. Partió de la base de que la economía tiende siempre a estar en equilibrio, general y simultaneo, en todos los mercados.
Para analizar, aisló a los individuos, les asigno gustos y preferencias y supuso que la base de sus conductas es que son maximizadoras de utilidad y se puede pronosticar su comportamiento económico.
Las fuerzas de la oferta y de la demanda en un mercado dependen de los precios que se establecen en muchos otros mercados, por esto la necesidad de un análisis general.
La economía esta formada por una pluralidad de sujetos que están presentes en el mercado ya sea como consumidor, oferente de servicios productivos o como empresarios.
El proceso económico nace del encuentro, en el mercado, de distintos sujetos: los servicios productivos (son adquiridos por los empresarios y transformados en bienes los que a su vez son adquiridos, o bien por otros empresarios, con fines productivos), o bien por consumidores finales (aquellos que han proporcionado los servicios productivos -trabajadores- a los empresarios y que compran los bienes producidos por ellos, gastando la renta que han obtenido a cambio de dichos servicios productivos).
En el modelo de equilibrio general, el empresario pasa a ser la figura (para unos, por primera vez en la historia del pensamiento económico, diferenciada del capitalista y del directivo empresarial) central del proceso económico, compra factores en el mercado y vende productos, usando como medio de cambio un bien que actúa como unidad de cuenta. Este agente, empresario, sin tal vez tener conciencia de ello, permite coordinar los distintos mercados y asegura el equilibrio general de la economía.
En este esquema no hay cabida para el concepto de clase social. Existen dos grupos diferentes: los consumidores y los empresarios; se diferencian en la diversidad de sus decisiones.
Los consumidores deciden la composición y el nivel de consumo, el ahorro; no dependían del tipo de renta que obtenían, sino del volumen; y los que ofrecían solo servicios productivos podían ahorrar parte de sus ingresos, que luego, les generaban renta.
Los empresarios, sus empresas, deciden el nivel y composición de la producción y la inversión.
El hecho de que la renta de una persona provenga en un 80% de su trabajo y un 20% de capital y/o viceversa no mostraba diferencias. Al esfumarse el vínculo entre categorías de renta y pautas de gasto, se eliminaba el vínculo entre salarios y beneficios y entre consumo e inversión.
Al inicio del periodo cada agente de la economía poseía una determinada cantidad de bienes y capacidad para prestar ciertos servicios: como trabajador, podía ofrecer horas laborables; como empresario, servicios relativos a la organización y control de la actividad productiva. Cada uno buscaba los mejores resultados del intercambio.
Los consumidores trataban de conocer cual distribución de su renta, entre consumo y ahorro, les ofrecía la relación más satisfactoria entre consumo presente y futuro; como repartir la renta consumible en los diversos bienes para obtener máxima utilidad.
Los empresarios deseaban el máximo beneficio, maximizar la diferencia entre el valor de producción y los costos.
León Walras pretendió mostrar como los intercambios voluntarios entre individuos bien informados, además, interesados, racionales, nos llevan a una organización sistemática de la producción y a la distribución de la renta que resulta eficiente y mutuamente beneficiosa.
La única forma de interacción social es la que se efectúa en el mercado, por el intercambio voluntario; ni los sindicatos, grupos de presión, carteles de empresas, otros tipos, son considerados porque se violaría un requisito fundamental del modelo del equilibrio económico general, el principio de la competencia perfecta.
Para León Walras existen precios determinados ventajosos en actividades e iniciativas que satisfacen eficientemente las necesidades individuales y de esa forma el mercado coordina las acciones de los sujetos. Así, la teoría de los precios ocupó lugar prominente en el sistema de equilibrio económico general.
Una economía se encuentra en equilibrio competitivo walrasiano cuando hay un conjunto de precios que:
01.      La demanda iguala a la oferta en cada mercado
02.      Cada concurrente puede vender y comprar exactamente lo que tiene proyectado
03.      Todos los concurrentes al mercado tienen la posibilidad de intercambiar aquellas cantidades de mercancías que maximizan sus beneficios y utilidades.
León Walras sostenía, además, que para llegar al equilibrio general se necesitaban, el empresario Sísifo y el subastador. Y su modelo de formación de precios es la contratación competitiva. Veamos.
Subastador: vocero de los precios de cada mercancía y los agentes económicos proponen precios de compra. Cuando el precio de oferta y demanda se igualan cierra la contrata, vende. Ajusta precio cuando fluctúan la oferta y la demanda y vende cuando llegan al equilibrio.
Empresario Sísifo: la empresa esta en equilibrio cuando el beneficio se anula. El empresario compra los insumos que necesita pagando los precios fijados por el subastador. Si los ingresos superan a los costos o viceversa hay un beneficio positivo o negativo, por lo tanto un desequilibrio. “En un estado de equilibrio los empresarios no tienen beneficios ni perdidas”. La descripción de las interacciones entre compradores y vendedores se realiza mediante un sistema de ecuaciones simultáneas propuestas por L Walras.
Francia redescubrió a León Walras a partir de la década de 1950. Impactó en la evolución de la teoría económica neoclásica por la construcción de un modelo teórico y un método analítico y matemático.
Trató de distinguir entre valores morales y ciencia, la “característica distintiva de una ciencia es su completa indiferencia a las consecuencias, buenas o malas, con las que avanza la búsqueda de la verdad pura”.
Políticamente se le puede ubicar como socialdemócrata, comunista-socialista con mercado. Algunos lo ubican en social liberalismo. Pero se autodefinía como socialista científico.
Para L W el análisis económico no tenía ni podía tener ningún vínculo con las medidas de política económica. En lo práctico propuso la nacionalización de los monopolios naturales; estabilizar los precios; mercado de capitales; adquirir tierras y luego venderlas a particulares para incrementar los ingresos del gobierno. Algunas de estas medidas, para unos, contradecían su predica.
Sus “Elementos de Economía Política Pura” le hicieron famoso y padre de la Escuela de Lausanne. Colocó los cimientos para una política de reforma social con la intervención del Estado e influyo sobre los modelos de planificación económica de los países comunistas socialistas, además, evidenció el poder de las matemáticas para coadyuvar en la solución de problemas teóricos complejos, salvo excesos, que hoy, pocos le atribuyen, afortunadamente.
Tips:
•          Las victimas del comunismo-socialismo en el mundo: Polonia, 1948-1987, 25.000 victimas, régimen comunista.- Rumania, 1948-1987, 430.000 victimas, régimen comunista.
•          Al tapete: ¿Solo la ONU es responsable de toda la catástrofe que ocurre en Siria? ¿Y, espera más todavía? ¿Acaso no le basta con lo trasmitido vía medios? ¿Por qué no ha actuado? ¿Por qué no ha intervenido enérgicamente?
•          ¿Por qué este régimen rojito que esta en la puerta de salida de su turno administrativo continúa comprometiendo La Republica y gastando a manos llenas? ¿Llego el momento de parar, detener eso y anunciárselo al resto de los Países, a sus embajadores? ¿Por qué no se los anuncia la oposición?
•          En la Constitución Nacional 99 no existe un gobierno y/o estado comunista, socialista. ¿Por qué hay esas denominaciones con asignación de recursos? ¿Quién sanciona eso? Venezuela es, Art. 2 CN, un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia… es un Estado Federal descentralizado, Art.4… y el gobierno es y será siempre democrático, participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables, Art. 6. .. ¿Entonces? ¿De donde sacaron lo de comunista y socialista? ¿Violación intencional? ¿Los vivos pagaran?
•          Saludable, bueno para todos: ¿Solicitarle el certificado de salud a los candidatos que aspiren inscribirse como pretendientes presidenciales? Seria lógico y conveniente y, naturalmente, proveniente de una junta medica o de una institución medica.
•          Conveniente: La oposición y la resistencia deben ir desmontando, uno a uno, los efectos mitos tipo Potemkim y las mentiras sistemáticas y repetitivas que se han dicho y sostenido en los últimos casi 14 años. Ej.: el caso de las viviendas, dineros a los inconstitucionales organismos rojitos y demás.
•          ¿Reunión con la Iglesia por un lado y, por otro, y casi al mismo tiempo arrecia la represión, terror y crimen contra la oposición y la resistencia? ¿Nueva versión y estilo de “a Dios rogando y con el mazo dando”? ¿El diablo hablando con Dios, para que? ¿Ganar tiempo para que y para quien? ¿Preparan funerales, para quien? ¿El diablo en dificultades? ¿El diablo avisando algo: amenazando, negociando algo? ¿El diablo dialogando, negociando? ¿Mucho “gato” encerrado?
Lema Histórico de Venezuela: “Dios y Federación”. Orquídea.- Carabobo: Camoruco.
 “Es la libertad la esencia de la vida”, José Marti (José Julián Marti Pérez), cubano, 1853-1895, poeta, político, creador del PRC (Partido Revolucionario Cubano). 

nelsonmaica@gmail.com

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA