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miércoles, 2 de septiembre de 2015

CARLOS E. AGUILERA A., ESTADO DE DECEPCION EN LA FRONTERA

A raíz del cierre de la frontera con Colombia consecuencia del estado de excepción decretado por Maduro en el estado Táchira, más de un millar de colombianos, incluidos cerca de 200 menores, fueron deportados y enviados a Cúcuta. Una dantesca escena que nos llena de vergüenza y dolor, porque aun cuando se estuviese ejecutando una medida acordada por el gobierno venezolano, jamás debieron haber sido echados como vulgares delincuentes hombres, mujeres, ancianos y niños con largos años de residencia en el país. Una perversa acción que generó en consecuencia una crisis humanitaria que solo se produce como cuando ocurre un acontecimiento político (guerra, conflicto armado, etc), que fue el escenario que por momentos obnubiló nuestra mente, cuando vimos videos y fotografías con desgarradoras escenas, en las que guardias nacionales invadían humildes viviendas de súbditos de la nación hermana, e inmediatamente procedían  a derribarlas con pesada maquinaria.

Una acción desnaturalizada  que no tiene nombre y que perturbará la memoria de muchas de estas personas, víctimas de la insensatez e insensibilidad de un régimen que pese a predicar el amor y la paz, en nombre de una mal llamada revolución socialista y bolivariana, contradice el espíritu conciliador de armonía y libertad que exhibió durante toda su vida el Libertador Simón Bolívar, quien quiso a Colombia la grande como su propia patria y que exhaló su último aliento en el hermano país. ¡Que ironía!. Pero estamos seguros de que en Colombia sus habitantes saben que estos hechos fueron perpetrados por un régimen y no por el pueblo venezolano, y que ello no debe generar sentimientos xenófobos, que en nada beneficiarían a ambos países.

Pero la ironía más grande, la viven los más de mil colombianos, entre los que se cuentan niños, a los que Nicolás Maduro los usa como una cortina humo, culpándolos de la profunda crisis social y económica que afronta. La migración no genera la violencia, esta es generada por el hambre, la injusticia, la discriminación y el despotismo de un Gobierno al que se le escapa su pueblo de las manos. ¿A quién culpará Maduro cuando ya no tenga colombianos para estigmatizar?, pregunta Carlos Arévalo, Profesor de la Maestría en Derecho Internacional en la Universidad de La Sabana, quien agrega: ”Dónde están los Gobiernos del hemisferio, en especial aquellos cercanos ideológicamente al Presidente Venezolano, que en un destello de cordura y sensatez lo inviten a respetar los derechos de los más desprotegidos. Por qué no han hecho sentir su voz de protesta los políticos colombianos que dicen ser amigos del Gobierno venezolano y defensores de derechos, cuando transgreden la dignidad de compatriotas que resultan indefensos ante la poderosa arremetida de un mandatario arbitrario. 

Y lo más importante, donde está el Gobierno colombiano, que se muestra inactivo convocando a reuniones de la Comisión Asesora mientras a sus nacionales, por el hecho exclusivo de serlo, les transgredieron de manera permanente sus derechos, ya que es claro que por más avances diplomáticos que se den, Nicolás Maduro no les devolverá las casas destruidas ni los bienes saqueados”, puntualiza.

Las escenas más desgarradoras de colombianos deportados en la frontera, han dado la vuelta al mundo, y en las mismas se muestran las críticas condiciones que tuvieron que confrontar ante el inesperado desalojo de sus viviendas, las cuales posteriormente fueron demolidas por pesadas máquinas, tras haber sido marcadas con grandes letras, igual cuando los nazis clasificaban como judíos a miles de personas que se habían convertido del judaísmo a otra religión, entre ellos monjas y sacerdotes católicos romanos y pastores protestantes cuyos abuelos eran judíos. Solo que en esta ocasión, la barbarie de los fascistas socialistas bolivarianos, vestidos con uniforme de la otrora gloriosa Guardia Nacional que con orgullo exhibía su lema: El honor es su divisa”, no tuvieron la más mínima conmiseración, respeto y sensibilidad  para llevar a cabo esta indignante acción, en contra indefensos ciudadanos colombianos, mujeres y hombres, venidos a nuestra patria hace años en busca de mejores oportunidades.

La normativa Internacional de derechos humanos de las Naciones Unidas para la aplicación de la ley, en uno de sus capítulos que se refiere a la Protección del menor, señala textualmente: “Los niños deben disfrutar de todas las garantías de los derechos humanos de que disponen los adultos y se respetará la dignidad del niño y le infundirá el sentido de la justicia, amor propio y el respeto de los derechos humanos”. Contempla también los derechos humanos de la mujer y al respecto señala: “Las mujeres tienen el disfrute y la protección, en condiciones de igualdad con los hombres, de todos los derechos humanos en las esfera política, económica, social, cultural civil y cualquier otra” Mas adelante sentencia: “La violencia contra la mujer es un delito y debe tratarse como tal”

También la normativa de los derechos humanos, al referirse a los extranjeros subraya: “Entre las garantías procesales para la expulsión de un país figuran el derecho a ser oído, el derecho revisión por una autoridad competente, el derecho de representación, el derecho de apelar ante una autoridad superior, el disfrute de plenas posibilidades de interponer un recurso, el derecho a permanecer en el territorio en espera de la resolución de apelación y el derecho a ser informado de los recursos disponibles”. Como corolario advierte: “Se prohíben las expulsiones colectivas o en masa”.

Ninguno de los enunciados contemplados en la normativa de los derechos humanos de las Naciones Unidas, ha cumplido el régimen venezolano, acostumbrado como está a violar la propia Constitución, la cual peyorativamente la denominó “La Bicha”, el Comandante galáctico. Muchos menos, es proclive a acatar normativas de organismos internacionales, a los que más bien descalifica como a la Organización de Estados Americanos (OEA), por el simple hecho de ofrecerse para enviar observadores de dicho organismo, para el proceso electoral del próximo 6 de diciembre.

La percepción internacional que se tiene del régimen venezolano comenzó a cambiar dramáticamente a principios de 2014, cuando el mundo se impactó con las noticias sobre protestas masivas en las calles, las violaciones grotescas de DDHH contra jóvenes manifestantes y la prisión, el exilio y la persecución sistemática de dirigentes políticos opositores que apoyaban dicha protesta ciudadana. El descrédito del régimen venezolano copa la agenda internacional,  pues se le describe como un gobierno que viola sistemáticamente los DDHH, y para colmar el vaso de agua la reciente arbitraria expulsión de ciudadanos colombianos, a quienes les había otorgado desde vivienda y cédula en el marco de sus programas sociales, claro está en épocas electorales.

Una cosa es cierta, Maduro y sus camaradas olvidan que en el país habitan más de 5 millones de súbditos del hermanos país, y que aun cuando tienen muchos años de residencia y con prole nativa, el 6 de diciembre su corazón arrugado por el dolor que experimentaron de ver a sus compatriotas en tan miserable situación, no dudarán en pasar factura a sus verdugos.

Carlos E. Aguilera A.,
careduagui@yahoo.com
@_toquedediana
Miembro fundador del Colegio Nacional de Periodistas (CNP-122)

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martes, 28 de julio de 2015

CARLOS E. AGUILERA A., LA INMORALIDAD DEL RÉGIMEN CHAVISTA

"El imperio de la dependencia fue creado por Hugo Chávez, con falsas promesas, y mintiendo para que lleguen a arrodillarse ante el gobierno y ante él. Dándoles peces, pero sin permitirles pescar”  Declaraciones del entonces Cardenal argentino, Jorge Mario Bergoglio, hoy, Papa Francisco
La inmoralidad, negligencia e ineptitud de quienes militan en el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), en el manejo de la cosa pública en cargos de altas responsabilidades, desde la Presidencia de la República, hasta gobernaciones, Alcaldías, Poder Judicial, Asamblea Nacional, Fiscalía General de la República, Consejo Nacional Electoral, Defensoría (¿) del Pueblo, Contraloría General  y empresas del Estado, entre otras, ha permitido a los venezolanos observar desalentadoramente la irresponsabilidad, ineficacia e ineficiencia de sus titulares en el ejercicio de sus funciones, a lo largo de estos 16 años, en los que se sembró expectativas que se quedaron sin respuesta, debido a la inequidad, impudicia y corrupción en todos los niveles.
En amena lectura del libro “Buena y Mala Vecindad”, cuyo autor es el escritor y ex-canciller mexicano Isidro Fabela,  encuentro una frase de su autor: “¡Cuánto vale el respaldo de un gobierno libre y soberano, con nuestros mismos principios y con nuestros mismos ideales!”. Y nada más cierto, cuando observamos a un gobierno teñido con un seudo nacionalismo, confundido con teorías peregrinas; invocando la supuesta defensa de lo propio con inaudita provocación a empresas y poderes en un país en el que proliferan los grandes negocios, el lucro a todo trance, la voluptuosidad de meter la mano en los caudales públicos, la pequeñez humana, el terror, la ignorancia y un sin fin de males, que nos aquejan, todo lo cual se transforma en un repudio total e infinito, que muchos estiman culminará el próximo 6 de diciembre cuando se celebren las elecciones parlamentarias, y hombres y mujeres de la oposición, tomen asiento en el hemiciclo del recinto legislativo, concebido en democracia para aprobar las leyes y no para denostar, maltratar, humillar y agredir, a quienes no comulgan con la mal llamada revolución socialista, bolivariana y marxista, que el difunto Chávez el 30 de enero de 2005 en el Foro Social Mundial celebrado en Sao Paulo, Brasil, mencionó como el socialismo del siglo XXI, cuyo tutor fue Heinz Dieterich Steffan, asesor primigenio y que posteriormente terminó divorciándose del proyecto venezolano, por considerarlo ajeno a los principios doctrinarios contemplados en el mismo.
El mito de Sísifo fue tratado en forma magistral por el escritor francés Albert Camus, en una de sus obras de 1942, como símbolo de la trágica condición humana. Surgía de la comprensión que, dentro de la mitología griega, Sísifo encarnaba la astucia y la rebeldía del hombre frente a los designios de los dioses. Esto resulta aleccionador porque se debe entender que así como Sísifo fue condenado por Zeus a empujar eternamente por la ladera de una colina de los infiernos una roca que caía de nuevo al llegar a la cima, también en nuestro país se están dando acontecimientos que se los puede parangonar con la leyenda. Observamos por ejemplo, los privilegios de los que disfruta una selecta cofradía de privilegiados seudo revolucionarios, que por la nigromancia convierten la basura en oro, ante los ojos de una país que se mantiene en vilo, como consecuencia de la grave situación económica, política y social que vive en los actuales momentos. Muestran, sin duda alguna, una inmoral conducta, sin talento y exageradas brutalidades con graves estropicios contra la dignidad del ser humano, las cuales vejan y humillan a un pueblo cansado de tanta barbarie y abuso de poder.
A todo lo anteriormente señalado, se suma el burdo pretexto del régimen que acusa del desastre, que lo etiqueta como “la guerra económica”, a supuestos paramilitares colombianos a cuya cabeza colocan al expresidente colombiano Álvaro Uribe. Y qué hablar de la inseguridad, que carcome las entrañas del pueblo, que cada día a lo largo y ancho de toda su geografía, contempla con estupor, indignación y dolor, como hombres, mujeres y niños, caen abatidos por las balas de delincuentes, sicarios y hasta de los propios miembros de los distintos cuerpos policiales, llámese CICPC, PNB, Guardia Nacional, Sebin, etc, tal como lo recogen los medios de comunicación independientes en las páginas de la crónica roja, al extremo, de que en un lapso de 48 horas fueron asesinados el escritor Jorge Mier Hoffman (Porlamar); Mayor General, Nelson Rengifo (Maracay) y un comerciante de origen portugués en San Bernardino Caracas. La alarmante cifra de cadáveres ingresados en la Morgue de Bello Monte (290) el pasado fin de semana, habla por sí sólo de tan dantesca situación.
Y ni hablar del inhumano trato que reciben los detenidos políticos que se encuentran presos en calabozos de Ramo Verde: Leopoldo López, Daniel Ceballos, y en el Centro Penitenciario de Uribana en Barquisimeto, la Capitana (asimilada) Odontólogo de oficio, Laided Salazar, acusada de conspirar contra el régimen, así como más de un centenar de estudiantes  que han sido objeto del más brutal e inhumano trato psicológico y físico, que va más allá de la incomunicación en estrechas celdas, cual vulgares delincuentes, sin el debido proceso,  en deplorables condiciones y hasta con prohibición de recibir visitas. Solo falta les coloquen los grillos en sus pies, como a aquellos presos políticos que estuvieron detenidos por muchos años, en la Plaza de la Concordia (Caracas) y en el Castillo de Puerto Cabello, por oponerse a la dictadura de Juan Vicente Gómez.  ¡Cuasi igual!
La tan mentada revolución socialista, bolivariana y marxista, ha sido la más dura flagelación que haya recibido el cuerpo y espíritu de la mayoría de los venezolanos. Desde un principio, el entonces Teniente Coronel Hugo Chávez Frías, mintió haciendo alarde de sus dotes histriónicas con las que obtuvo el voto mayoritario de un sector del país y alcanzó la silla de Miraflores, pese a haber conspirado para derrocar al gobierno de Carlos Andrés Pérez. Y no conforme con ello, y como para que el país terminará de hundirse en el fango de la miseria, dejó a su heredero, designado a dedo, Nicolás Maduro para que concluyera la obra inconclusa de la tragedia que vivimos.
Estamos en presencia de un régimen, en el que los valores de nuestra nacionalidad poco o nada valen, al extremo de comparar a Chávez con el Libertador, de quien tomaron su nombre para falsear una seudo revolución.  Un régimen en el que insolentemente un diputado tiene la desfachatez  de expresar que “Bolívar y Chávez nos dejaron esta patria para que la convirtamos en una potencia”. Un  régimen en el que los medios televisivos oficiales sirven de escenario, para que ignaros personajillos expongan al escarnio público a honorables venezolanos, amén de incitar al odio, violencia y discriminación con encendido y vulgar radicalismo, dizque socialista. Un régimen que no tiene escrúpulos para falsear la historia y pisotear la letra de la Constitución, vulnerando todos los derechos ciudadanos y las libertades públicas, de expresión y prensa.
En una entrevista que le hiciera el periodista socialista norteamericano Chris Mathews, al entonces Cardenal Jorge Mario Bergoglio, hoy Papa Francisco, para consultarle su opinión sobre el socialismo, soltó esta prenda: “ Culpo a los políticos que buscan sus propios intereses. Los socialistas creen en la redistribución, que es una de las razones de la pobreza. Quieren nacionalizar el universo para controlar todas las actividades humanas. Destruyen el incentivo del hombre para, inclusive hacerse cargo de su familia, un crimen contra la naturaleza y contra Dios. Estas ideologías crean más pobres que todas las corporaciones que etiquetan como diabólicas. La gente dominada por socialistas necesita saber, que no tenemos que ser pobres. El imperio de la dependencia creado por Hugo Chávez, con falsas promesas, mintiendo para que lleguen a arrodillarse ante el gobierno y ante él. Dándoles peces, pero sin permitirles pescar. Si en América Latina alguien aprende a pescar es castigado y sus peces confiscados por los socialistas. La libertad es castigada por un bloque de regímenes socialistas como Cuba, Argentina, Ecuador, Bolivia, Venezuela y Nicaragua. ¿Quién los salvará de esa tiranía?”
La respuesta Santo Padre, la tiene Dios, y el tiempo de Dios es perfecto, según reza la biblia, y también el anhelo de un  pueblo hastiado de tanto atropello a su dignidad y amor propio.
Carlos E. Aguilera A.,
careduagui@yahoo.com
@_toquedediana
Miembro fundador del Colegio Nacional de Periodistas (CNP-122)

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martes, 9 de junio de 2015

CARLOS E. AGUILERA A. , LA LIBERTAD: SINÓNIMO DE DIGNIDAD

 “Corramos a romper las cadenas de aquellas víctimas que gimen; no burléis su confianza; no seáis insensibles a los lamentos de vuestros hermanos. Id veloces a vengar al muerto, a dar vida al moribundo, soltura al oprimido y libertad a todos” Simón Bolívar
La Libertad del hombre empieza por el respeto de sí mismo. Quien ha perdido su dignidad, también ha perdido su libertad. La influencia de los conceptos de libertad y dignidad en la estructura del hombre, es la fuente de los derechos humanos y la existencia de estos que siempre han estado presentes. Su vigencia ha estado determinada por la expresión, la traslación del sentimiento, la creencia en la libertad y el sentirse confortado por la dignidad.
Ángel Sánchez de la Torre, eminente jurista español  manifiesta en apretada síntesis que “la libertad es intento y logro de una gran masa de virtudes sociales enraizadas en lo más profundo del ser humano y por ello la libertad nunca es algo absoluto y espontáneo en la actividad o en la ciencia humana, sino difícil cultivo de la dignidad personal de los individuos y de los pueblos”. Este es el concepto contemporáneo de la libertad vista desde el ángulo de la política social vigente, única dimensión en la que adquiere proyección y fuerza coherente.
Mantilla Pineda, otro calificado autor de textos jurídicos, en una de sus obras refiere que “ningún filósofo de importancia ha pasado por alto el problema de la libertad. Platón Aristóteles, los estoicos y San Agustín, el Aquinatense y Kant, Hegel y Bergson, Heidegger y Nicolás Hartmann, es la mejor de las demostraciones. Lo cual prueba que toda filosofía ha resuelto a su modo el problema de la libertad. El estoicismo, el panteismo, el materialismo, el positivismo son filosofías negativas de la libertad, mientras que el aristotelismo, el tomismo, el kantismo, el existencialismo, la ética de los valores, son filosofías afirmativas de la libertad.
Juan Jacobo Rousseau refiere que” renunciar a la libertad es renunciar a la cualidad del hombre, a los derechos de la humanidad y aún  a los propios deberes. No hay indemnización posible para el que renuncia a todo. Tal renuncia es incompatible con la naturaleza del hombre  y priva de toda moralidad a los propios actos quien priva de libertad a su voluntad”. Se trata de una realidad de hondo contenido y significado político en un momento como el que vivimos actualmente en nuestro país, por cuanto cobran vigencia para la vida ciudadana presente y futura.
Por todo lo anteriormente señalado, debemos tener siempre presente que la libertad pertenece esencialmente a la persona y que tiene un contenido y un fin social, y que esta libertad, tal como lo afirma Corts Grau, mantiene un sentido y nervio que condiciona en todo caso su ejercicio.
Claro está que la libertad tiene su escenario natural en una verdadera democracia, y es la esencia de los valores intrínsecos que proclama basado en la garantía que debe recibir de instituciones con sus legítimos poderes, derechos humanos, y sustentado en el sufragio universal como genuina expresión de la soberanía popular. Es decir, es una democracia pluralista, abierta, en la que el pueblo tiene la oportunidad de manifestar su voluntad y de elegir a sus gobernantes y representantes en periódicos procesos electorales realmente libres y competitivos, enmarcado todo ello en un propósito o causa que se concreta en derechos individuales y colectivos inalienables.
El profesor Henry Vaivads en un estudio sobre los partidos políticos, sostiene que en Venezuela existe una especie de discurso cotidiano sobre la crisis que atraviesa el país y en tal sentido propuso un análisis, partiendo del supuesto de que los partidos políticos manifiestan síntomas de lo que denomina “crisis de legitimidad” o pérdida de aceptación por parte de los ciudadanos, para, asociándolo a los niveles de abstención en los procesos electorales, observa un índice en base a dos variables: una referida a la opinión que se tiene de los dirigentes políticos, y otra a la que se tiene de la labor que realizan los partidos. Los recientes acontecimientos que han ocurrido en el país en los últimos tiempos, permiten pensar que en Venezuela privan las dos variables indicadas por el Vaivads. De allí, que observemos la indiferencia de muchos venezolanos, a tomar parte en los procesos electorales que se han originado en estos largos y tediosos 16 años, lo cual ha permitido virtualmente que el llamado socialismo bolivariano y marxista, se haya entronizado y se crea dueño absoluto del destino y voluntad de un  pueblo, que hoy por hoy parece dispuesto a enderezar su yerros, tal como lo demostró en la multitudinaria marcha que tuvo por escenario Caracas y 33 ciudades del país, el pasado sábado 30 de mayo.
Debemos tener muy claro, que un régimen democrático es un régimen de transformación gradual y permanente y que el discurso sobre el cambio y las reformas necesarias es predominante en él, sobre todo cuando las instituciones públicas fundamentales están en entredicho, como en los actuales momentos, pues Venezuela vive una desesperante y angustiosa tragedia, que hace presumir que en un determinado momento se pueda producir una quiebra en la disciplina y el orden social. Todo ello como consecuencia de la incomprensión de quienes enquistados en el poder, no comprenden que la democracia se caracteriza por un conjunto de procedimientos para dirimir controversias, desacuerdos y conflictos en una sociedad plural, por medio de la transacción, negociación, transigencia, todo lo cual hace posible la posibilidad real de cambiar políticas de cualquier orden y naturaleza.
La democracia en su auténtica esencia, no es tanto un gobierno para el pueblo en beneficio del pueblo, como alardea el oficialismo, que en forma autoritaria y poco convencional pregona populistamente, por cuanto la verdadera democracia descansa en la posibilidad y oportunidad del pueblo, de aceptar o rechazar a los hombres o mujeres que aspiren gobernar.
Estamos cabalgando sobre el vértice del tiempo, y los venezolanos cada vez que enfrentamos una crisis, como la presente, tendemos más a magnificar y cultivar verdaderos mitos políticos, como en el pasado cuando se eligió al difunto Hugo Chávez, y como consecuencia estamos padeciendo la peor crisis económica, moral y política desde la fundación de la república. Error que no debemos volver a cometer, y por el contrario diagnosticar las verdaderas razones sociales, que nos han conducido a esta deplorable y dolorosa tragedia, que para miles de compatriotas se ha tornado en una horrible pesadilla. Bien lo decía el difunto abogado y amigo Orlando Tovar: “El mito del militar salvador de la anarquía es una constante a través de nuestra historia, tanto más peligroso por ser posible y tanto más falso, porque la ineficacia de los gobiernos militares nos debería haber curado de su existencia”.
Carlos E. Aguilera A.,
careduagui@yahoo.com
@_toquedediana
Miembro fundador del Colegio Nacional de Periodistas (CNP-122)

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lunes, 30 de junio de 2014

CARLOS E. AGUILERA A., LIBERTAD DE PRENSA, GARANTIA UNIVERSAL DE LA EXPRESION

El pasado viernes 27 de junio se celebró el DÍA DEL PERIODISTA, y esta nueva efeméride nos compromete aún más a luchar por la libertad de expresión, por cualquier medio, y aún cuando no es tarea de un día; es un afán permanente, ya que  se trata de una causa esencial para recuperar los derechos primigenios de la verdadera libertad de expresión, genuino baluarte y antídoto contra todo abuso de autoridad

La libertad de prensa es garantía universal de la expresión de la cultura. Es el más humano, intelectual y público de todos los derechos del hombre, y sin embargo, el más asediado por la ley. La estética y la dinámica del periodismo están reguladas en todos los países del mundo por un ordenamiento jurídico de ineludible conocimiento para todo periodista. Pero el mismo es divisible, en cuanto a los sujetos de su regulación: general y privativo, según se trate bien sea del columnista o sólo de aquellos que tienen la responsabilidad de la información diaria.

Voltaire decía que la libertad consiste en sólo depender de las leyes, pero se refería a la ley como expresión razonable y justa del ordenamiento colectivo y no a la norma singular que afecta a la libertad y ofende al espíritu, hecho espurio del acto legislador, tal es el caso del oficialismo en la Asamblea Nacional, con la aprobación de la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, la cual es rotundamente rechazada por el pueblo venezolano, que no ha dudado en calificarla de “Ley Mordaza”, por cuanto con este instrumento legislativo aprobado por una pírrica mayoría, sólo se pretende coartar la libertad de expresión.

Desconocen o mejor dicho ignoran deliberadamente quienes ejercen funciones legislativas,  me refiero a los representantes de la llamada “revolución bolivariana”, que la misión del comunicador social, no puede ser meramente contemplativa y limitada a ser los ojos y oídos del mundo o a  reflejar la vida como espectáculo, o simplemente mirar, escuchar y contar, un suceso, un hecho una noticia, fríamente propensa a la cristalización.

Entendemos la objetividad no como una posición desnuda y fría de la noticia, sino como una actitud interior para verter el mundo en el yo del hombre y a una valoración y estimativa del humano acontecer. Por lo tanto, es indispensable complementar la noticia con su trascendencia humana, pues sin estos elementos necesarios, los acontecimientos serían ininteligibles a las futuras generaciones y perdería la valoración crítica y la interpretación social

Es verdad que la dinámica y la objetividad informativa son condiciones esenciales del estilo del periodismo, pero la distinción es de plano y espacio. En el periodismo se observa una expresión más plana, pero más humana y por esta razón su dinamismo no puede ser escamoteado, a tal punto de reducir el periodismo a una máquina de fabricar noticias. Si se trata de rescatar la calidad estética del periodismo, supuestamente hundida con el peyorativo concepto de que es culpable de todos los males que aquejan al país, no es con esta antidemocrática ley que se puede combatir los presuntos desafueros que hoy por hoy se perpetran contra los medios de comunicación social.

Bien lo refiere y de manera taxativa la mencionada declaración de Chapultepec, cuya premisa fundamental – de acuerdo a sus principios – subraya que “una prensa libre es condición fundamental para que las sociedades resuelvan sus conflictos, promuevan el bienestar y protejan su libertad. No debe existir ninguna ley o acto de poder que coarte la libertad de expresión o de prensa, cualquiera sea el medio de comunicación”.

Y muy claros y expeditos son los siguientes principios:

1)        No hay personas ni sociedades libres, sin libertad de expresión y de prensa. El ejercicio de ésta no es una concesión de las autoridades, es un derecho inalienable del pueblo.

2)        Toda persona tiene derecho a buscar y recibir información, expresar opiniones y divulgarlas libremente. Nadie puede restringir o negar estos derechos.

3)        Las autoridades deben estar legalmente obligadas a poner a disposición de los ciudadanos, en forma oportuna y equitativa, la información generada por el sector público. No podrá obligarse a ningún periodista a revelar sus fuentes de información.

4)        El asesinato, el terrorismo, el secuestro, las presiones, la intimidación, la prisión injusta de los periodistas,  la destrucción material de los medios de comunicación, la violencia de cualquier tipo y la impunidad de los agresores, coartan severamente la libertad de expresión y de prensa. Estos actos deben ser investigados con prontitud y sancionados con severidad.

5)        La censura previa, las restricciones a la circulación de los medios o a la divulgación de sus mensajes, la imposición arbitraria de información, la obstaculización del libre flujo informativo y las limitaciones al libre ejercicio y movilización de los periodistas, se oponen directamente a la libertad de prensa.

6)        Los medios de comunicación y los periodistas no deben ser objeto de discriminaciones o favores en razón de lo que escriban o digan.

7)        Las políticas arancelarias y cambiarias, las licencias para la importación de papel o equipo periodístico, el otorgamiento de frecuencias de radio y televisión y la concesión o supresión de publicidad estatal, no deben aplicarse para premiar o castigar a medios o periodistas.

8)        El carácter colegiado de periodistas, su incorporación a asociaciones profesionales o gremiales o la afiliación de los medios de comunicación a cámaras empresariales, deben ser estrictamente voluntarios.

9)        La credibilidad de la prensa está ligada al compromiso con la verdad, a la búsqueda de la precisión, imparcialidad y equidad, y a la clara diferenciación entre los mensajes periodísticos y los comerciales. El logro de estos fines y la observancia de los valores éticos y profesionales no deben ser impuestos. Son responsabilidad exclusiva de periodistas y medios. En una sociedad libre, la opinión pública premia o castiga.

10)     Ningún medio de comunicación o periodista debe ser sancionado por difundir la verdad o formular críticas o denuncias contra el poder público.

Observamos que de acuerdo a los principios anteriormente enunciados, la lucha por la libertad de expresión, por cualquier medio, no es tarea de un día; es un afán permanente, por cuanto se trata de una causa esencial para la democracia , y también un baluarte y antídoto contra todo abuso de autoridad.

No olvidemos jamás, que esta lucha ahora convertida en este régimen en permanente,  es el aliento cívico de una sociedad, que como la venezolana está dispuesta a defenderla, para de esta manera honrar a la historia y la memoria de nuestro Padre de la Patria y Libertador Simón Bolívar, de cuyo genio extrajimos uno de sus pensamientos: “Los estados son esclavos por la naturaleza de su constitución o por el abuso de ella. Luego, un pueblo es esclavo cuando el gobierno, por sus vicios, huella y usurpa los derechos del ciudadano o súbdito”

¡ Es el aliento cívico de una sociedad, dispuesta a dominar su propio destino, el de sus hijos y el de los hijos de sus hijos!


Carlos E. Aguilera  A.
careduagui@yahoo.com  // @_toquedediana
Miembro fundador del Colegio Nacional de Periodistas (CNP-122)


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