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domingo, 21 de septiembre de 2014

SAÚL GODOY GÓMEZ, EL OTRO CLINT EASTWOOD,

Hace ya algunos años estuve en la apacible ciudad californiana de Carmel by the Sea, en el edificio del ayuntamiento pregunté por su Alcalde, pero éste estaba de visita en Los Angeles por lo que no tuve el gusto de conocer a Clint Eastwood.

Me hubiese gustado encontrármelo, decirle lo mucho que admiro sus películas y quizás, haber intercambiado con él una o dos recetas de sándwiches, de los que se tiene como gran maestro,  y hablar un poco sobre el buen jazz.

Cuando se haga un balance de la obra de este gran actor, director y productor de cine, no me cabe la menor duda que sus trabajos sobre la música y los músicos destacarán por su propio peso y valía.
Acabo de ver la película que produjo sobre los 40 años del Festival de Jazz de Monterrey, un buen documental que recoge la historia de este importante encuentro jazzístico (esa locación fue escenario de una de sus películas, Play Misty for me -1971- donde Eastwood hace de un discjockey de la radio, perseguido por una loca obsesiva que lo ama hasta la muerte), este festival que por décadas ha sido referencia para los amantes del género es mostrado desde adentro; recoge con inteligencia y colorido el esfuerzo organizativo y la pasión que existe por este evento musical.
El Jazz ha sido una poderosa inspiración en la obra de Eastwood y el año de 1988 vio nacer dos de sus más importantes trabajos, Bird y el documental biográfico Theolonius Monk, Straight, no chacer.
Bird, es para mí una obra maestra de la cinematografía; se trata de la vida de Charlie Parker, el saxofonista de color que cambió la ruta del jazz a fuerza de pulmón y un talento que no era de este mundo; Clint es el director y productor y su trabajo en la iluminación y la creación de ambientes es solo comparable con ese otro maestro de la luz, el director británico Stanley Kubrick.
La actuación de Forest Whitaker (Oscar al mejor actor 2007) como Parker es impresionante y la música es sencillamente Bird, un viaje de sonoridad e improvisación único; es una película homenaje en la que se respetó en todo momento la historia e integridad de Parker, a quien Eastwood vio tocar en 1946.
Siempre admiré la música de Monk por su complejidad y sentimiento, pero no sabía quién era, y cuando vi la cinta Straight, no chacer, quedé de una sola pieza; fue una sorpresa ver al maestro embutido en gruesos abrigos invernales con su sombrero africano, dando vueltas como un niño hasta marearse en una estación de tren, oírlo hablar sin entender lo que decía, jugar a que perdía el equilibrio y se caía, parecía un loco, no podía creer que aquel hombre que lucía tan desorientado, fuera el mismo que me había hecho soñar con su música.
Durante la película es impresionante verlo sentarse al piano y transformarse en lo que realmente era, uno de los genios musicales del siglo XX, un virtuoso.
Eastwood tuvo la suerte de toparse con 14 horas de película (en blanco y negro) filmadas por los hermanos Blackwood en 1968 y que casi nadie sabía que existían, tomó estas latas y completó la producción con imágenes de Monk en Japón y algunas escenas con presentaciones del músico que la CBS había grabado, Clint armó uno de los documentales fílmicos más hermosos de su carrera, aunque no fue un éxito de taquilla, es una rareza muy buscada por los amantes del Jazz.
En el año 2010 realizó el documental, Dave Brubek: in his own sweet way, para celebrar los 90 años de su amigo y gran pianista del jazz.
La otra película que debo mencionar, aunque ya no es de jazz, es Honkytonk Man (1982), donde Eastwood encarna la vida de Red Stowell, un cantante de música country (de vaqueros) que viaja de Oklahoma a Nashville en un peregrinaje con el fin de participar en la competencia de música sureña, el Grand Ole Opry, es una carrera contra el tiempo, Red está enfermo de tuberculosis y no le queda mucha vida.  Según el escritor Norman Mailer en una crítica que estibio en aquellos años, se trataba del reto más discreto y sin embargo el más arriesgado que asumió Eastwood en su carrera, una peligrosa apuesta para su productora Malpaso que resultó en una de sus mejores actuaciones.
Honkytonk Man es  un reconocimiento de Eastwood a los artistas pioneros de la música country como fueron Hank Williams y Jimmie Rodgers, una película trágica, humana, llena de humor y amor y que tiene a la música como personaje principal.  Su relación con la música country viene de larga data, en 1959 produjo un disco de sus canciones favoritas vaqueras que a pesar que no tuvo buenas ventas, sigue siendo un clásico del género, unos años después Eastwood tiene en su haber una canción, con la artista country Merle Haggard, que llegó al número uno de los éxitos en las listas de música country en USA.
Su última película que se acaba de estrenar (agosto 2014), The Jersey Boys, es basada en el éxito musical de Broadway sobre la vida del cantante Frankie Valli y su grupo Las Cuatro Estaciones, según algunos críticos se trata de una película musical que no quiere ser un musical, y que debemos esperar a la última escena para ver a Eastwood como un extraordinario director de musicales.
Varias de sus piezas escritas para películas las considero pequeñas obras maestras como la composición para piano que hizo para la película, In the Line of Fire , la música de Los Puentes de Madison; en lo que respecta a música incidental, su trabajo en Mystic River con la Sinfónica de Boston y los coros del Festival de Tanglewood es reconocido como caso de estudio en algunas escuelas, personalmente de mis favoritas se encuentra la canción Gran Torino cantada por Clint sobre los créditos de la película homónima, la música es muy bella y la letra refleja la condición existencial de la vejez en el personaje de la cinta.
Para los que admiramos a este consumado artista, muchas veces, la fuerza de su imagen como vaquero, policía o militar, que conforma su más tradicional iconografía, ocultan algunas joyas como las que he expuesto, y que hablan de un Clint Eastwood mucho más sensible y accesible, que preferimos en ese cine de autor, a las grandes producciones de los estudios tradicionales. –
Saul Godoy Gomez
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@godoy_saul

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