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sábado, 21 de enero de 2012

ALBERTO JORDÁN HERNÁNDEZ: PRIMERO 23 DE ENERO (CON VOZ PROPIA)

Antes que conmemorar el rescate de la Democracia hace 54 años, el régimen se apresta a la celebración del vigésimo aniversario de lo que fue una sangrienta arremetida de un sector del Ejército contra su destrucción: el intento golpista del febrero de 1992.

Sigue así su política de exaltación de las frustradas insurgencias  militares. Ya lo hizo con el  27 de noviembre 1922, asonada en la cual participaron unidades de la Fuerza Aérea Venezolana (FAV) y dejó unas 300 muertes y daños a17 aeronaves de dicha Fuerza. Decretó Día Aviación Militar esa funesta fecha en sustitución del  10 de diciembre de 1920 cuando nació la institución.
Jamás se pretendió realzar el primero de enero1958 día en el cual  la FAV bombardeó el Palacio de Miraflores y puso de relieve la jornada cívica militar que el 23 de Enero de de 1958 dio al traste con la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, quien pretendía prolongarse en el Poder.
No obstante identificarse como régimen militar, dicha tiranía fue derribada con participación de la organización armada para la reconquista de las libertades.
En esa lucha el  primer paso lo dio la Iglesia el 29 de abril de 1957 con la Carta Pastoral del Primero de Mayo, fecha consagrada como fiesta de San José Obrero por PIO XII en1955.
“El derecho y gravísimo deber de la Iglesia de hacer oír su voz en esta descomunal tarea de crear las condiciones necesarias de vida para que todos los ciudadanos puedan disfrutar del bienestar que la Divina Providencia está regalando a la nación venezolana” –enfatizaba uno de sus párrafos.
(En consecuencia con esa manifestación, Monseñor Diego Padrón, presidente de la Conferencia Episcopal declaró el pasado 15 al diario El Universal, que desde hace mucho tiempo la Iglesia ha asumido que no puede callarse… “Los profetas no fueron mudos y tampoco lo seremos nosotros”).
La lectura de la Pastoral le valió al Arzobispo de Caracas Monseñor Rafael Arias Blanco la citación al Ministerio del Interior, donde el jefe de la Seguridad Nacional le manifestó que el documento era contra la obra de gobierno. Al mes siguiente los partidos de la resistencia constituyeron la Junta Patriótica y en noviembre se incorporaban a la lucha los honestos militares.
Actualmente la unidad de la oposición se impone con las elecciones primarias del 12 de febrero las cuales conducirán a la escogencia el  7 de octubre del nuevo Presidente de la República.
Hablando de Democracia primero está el 23 de Enero 1958, que el golpe del 4 de febrero 1992.
Después de la sublevación del primero de enero no cesaron las acciones que culminaron el que sería declarado Día de la Democracia. No es de extrañar que la mentalidad golpista del comandante presidente lo lleve ahora a cambiarlo por el 4F92.
NOTA MARGINAL: Más que diplomáticos la cónsul y el vice cónsul expulsados son policías pues figuran en nómina del Servicio de Inteligencia. En denuncias de  Estados Unidos, el comandante presidente dice seguir instrucciones: “El canciller Nicolás me recomendó cerrar el consulado”. Nada le importa los 200 mil venezolanos residentes en Florida, Georgia, Carolina del Sur y Carolina del Norte.

albertojordanh@gmail.com

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martes, 22 de marzo de 2011

TIEMPO DE PALABRA"HAY CUESTIONES QUE PARECEN NO DICHAS Y ALGUNAS NO SE ACLARARÁN NUNCA". CARLOS BLANCO (11 Y 12 DE ABRIL)


¡Disuélvelos!" En ese instante sí se produjo un golpe de estado, ya no contra Chávez que estaba con los sacerdotes que lo consolaban y le arrimaban el hombro sino contra la sociedad civil que había protagonizado una epopeya el 11 de abril.

EL 11 DE ABRIL Ese día salió Chávez del poder, actuaron las masas, los militares, los jefes políticos, los medios, la plutocracia, el sindicalismo, los empresarios, la clase media, los policías, y a los pocos días regresó, dijo que arrepentido y ya se sabe lo que pasó.

En la reciente polémica entre Henry Ramos y Pedro Carmona vuelve a plantearse el tema. Acontecimientos que flotan como una nube negra hinchada de preguntas. Hay cuestiones que parecen no dichas y algunas no se aclararán por mucho tiempo o tal vez nunca. ¿Por qué volver sobre este asunto que va a tener una década de ocurrido? Porque lo que acontece hoy está marcado por lo que entonces se hizo y dejó de hacer; porque los que actúan en la política han construido su postura actual a partir de esos hechos.

Según el Gobierno, la salida de Chávez el 11 de abril fue por un golpe de estado que fracasó al cabo de los días por la acción decidida de las masas en la calle y la contundente acción de militares leales al régimen, encabezados por el general Raúl Baduel, que rescataron a Chávez cuando, según él, ya estaba en toque de difuntos.

EL GOLPE. ¿Hubo un golpe? Veamos. Chávez sale de la presidencia y va por sus propios pasos a Fuerte Tiuna. Hizo un borrador de renuncia a su cargo y solicitó ser trasladado a Cuba con su familia. ¿Por qué lo hizo? Porque a raíz de la gigantesca manifestación que se dirigía a Miraflores, de los muertos producidos por los francotiradores, del video de Venevisión en el cual los pistoleros encaramados en Puente Llaguno disparaban sin contención, los mandos militares casi en su totalidad desobedecieron al Presidente de la República. Debe recordarse que los desobedientes fueron generales y almirantes designados por Chávez, que le habían obedecido disciplinadamente hasta ese día. ¿Esa desobediencia era parte de una conspiración? Es posible que oficiales activos en posiciones de mando estuvieran vinculados al proceso conspirativo, pero la clave de la desobediencia es la de generales chavistas como Manuel Rosendo o muy institucionalistas, como Vásquez Velasco. Quienes desobedecieron no eran los conspiradores.

La desobediencia militar es legítima cuando los oficiales reciben órdenes ilegales. No hay que olvidar que la tesis de "la obediencia debida" no cubre la responsabilidad personal de quienes violen los derechos humanos, especialmente desde la aprobación del Estatuto de Roma y el establecimiento de la Corte Penal Internacional.

Se puede argumentar con toda propiedad que el 11 de abril no hubo un golpe de estado sino la huída, renuncia, dejación del cargo o, según dijo el Tribunal Supremo de entonces, "un vacío de poder". Claro que no fue una entusiasta salida de su cargo como Presidente (generalmente las renuncias no lo son), pero no fue un golpe sino una inmensa manifestación a la cual los mandos militares no quisieron masacrar. No quisieron ser copartícipes de las muertes por acción de los francotiradores.

LA CONSPIRACIÓN. Pero, ¿había una conspiración? Por supuesto que la había y es lo que explica que el día 12 de abril, al día siguiente de haber salido Chávez, muchos de los que asumen el gobierno no eran ni representantes de la mayoría que había manifestado multitudinariamente el día anterior ni de los mandos militares que habían desobedecido desde sus posiciones institucionales.

La presencia de Pedro Carmona como Presidente, posición que por cierto no llegó a ejercer en momento alguno, no era un hecho improbable en las circunstancias del momento. Hay que recordar que él y Carlos Ortega eran los dirigentes civiles más reconocidos e importantes, por su condición de líderes de Fedecámaras y la CTV, respectivamente. Ahora hay quienes ven a Carmona como si hubiese sido un desconocido destapado por la conspiración y no es verdad; su nombre y el de Ortega eran mencionados como eventuales presidentes. Debe recordarse también que el 10 de diciembre de 2001 hubo un Paro Cívico nacional al cual llamó la corporación empresarial y Carmona fue la figura estelar del día, junto a Chávez a quien lo agarró una pataleta en la base Francisco de Miranda, en La Carlota, en la conmemoración del aniversario de la Fuerza Aérea. Se recordará el cacerolazo de los vecinos que lo sacó de sus casillas.

La transición se veía venir por las inmensas manifestaciones de todos los días, por la rebelión de la clase media, por el descontento militar y por el símbolo en el cual llegó a constituirse Pdvsa cuando Chávez despidió a varios de sus gerentes. La rebelión estaba a flor de piel.

DISUÉLVALOS LA PALABRA FATÍDICA


EL 12 DE ABRIL. Una vez Chávez fuera de la Presidencia, los factores que determinaron los acontecimientos fueron civiles y militares, provenientes de distintos espacios. Allí deben haberse encontrado dirigentes activos, militares institucionalistas, desobedientes de conciencia, conspiradores, tírame-algo, visitantes-por-si-acaso, en un aquelarre sin estrategias compartidas y es lo que explica el fracaso subsiguiente. Hasta ahora este narrador había creído que el decreto de Carmona que disolvía la Asamblea y destituía a los gobernadores había sido obra de la imaginación de los que creían que estar en Miraflores el 12 de abril era tener el poder, sin embargo Henry Ramos ha dicho que ese decreto circulaba desde una semana antes. Esto complica el panorama, ¿por qué los enterados no lo frenaron? ¿Qué intentos hicieron? Si le manifestaron inconformidad a sus autores (¿era Carmona uno de ellos?), ¿quiénes insistieron en su puesta en vigencia? Estas son preguntas retóricas porque lo que ocurrió, si alguna vez se sabe, no será en este momento cuando despejar nombres puede ser, en forma voluntaria o no, delación.

Lo que es difícil de creer es que Pedro Carmona haya salido de la reunión en Venevisión como quien va a echarse un camarón y, de repente, se dirige a Fuerte Tiuna a ver si lo nombran Presidente de Venezuela. Alguna vez se sabrá quiénes le dijeron: "Pedro, te necesitamos, no dejemos ni a Luis Miquilena ni a Carlos Ortega ni a los jefes políticos vivos porque ellos te harán imposible gobernar... ¡Disuélvelos!" En ese instante sí se produjo un golpe de estado, ya no contra Chávez que estaba con los sacerdotes que lo consolaban y le arrimaban el hombro sino contra la sociedad civil que había protagonizado una epopeya el 11 de abril. Algún día se discernirá si existió un Capitán Araya, el que los embarca a todos y se queda en la playa. Distinguir entre la rebelión del 11 de abril y el golpe del 12 de abril es esencial para no meter en un saco lo que fue una de las gestas más importantes en la historia de la civilidad venezolana. Asumir el 11A como un golpe es comprar la tesis del Gobierno y justificar la prisión de los comisarios, exilios y persecuciones. Más bien, puede reivindicarse como una colosal gesta republicana. Mientras tanto, respeto a los presos y exiliados, incluidos Pedro Carmona y Carlos Ortega.

 www.tiempodepalabra.com
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viernes, 4 de febrero de 2011

CUANDO TE LLAMEN “GOLPISTA” POR QUERER VOTAR, POR PENSAR DISTINTO, RECUERDA QUE TÚ NO LLEVAS ESTOS MUERTOS ENCIMA:

Se llenan la boca con “democracia”, “libertad” y otra serie de palabras que nunca conocieron y nunca conocerán. Cuando te llamen “golpista” por querer votar, por pensar distinto, recuerda que tú no llevas estos muertos encima:

Víctimas inocentes

Noelia Lorenzo Parada. Tenía 9 años de edad. Recibió una bala de FAL en la cabeza cuando los Insurgentes iniciaron la toma de Miraflores, vivía en La Avenida Sucre era una alumna brillante del Colegio Teresiano de La Castellana. Era la hermanita mayor de tres niñas de una familia Uruguaya, era también una excelente alumna en la Escuela.

Echarta Gaiska. Tenía 20 años y era estudiante de Ingeniería. Recibió una bala de FAL cuando los insurgentes iniciaron el asalto a la Carlota.

Migdalia Antonia Delgado de Marquina. Tenía 30 años y era Dirigente Estudiantil. Recibió un disparo de FAL en la cabeza, disparado por los rebeldes en La Base Aérea La Carlota, su hijo de 3 años recibió una herida rasante de FAL en la cabeza. Dejó otro hijo en aquel entonces de 6 años. Era hija del Jefe Civil de Chacao.

Hugo Orlando Villarte Mejías. Tenía 40 años. Trabajador de la Torre La Primera. Muerto a balazos por francotiradores en el “23 de Enero”.

José Enrique Ordaz. Tenía 44 años, era Escenógrafo de Arte TV, recibió un balazo en la espalda cuando militares insurgentes dispararon repetidas veces desde el Museo Histórico Militar en la parroquia “23 de enero” durante la revuelta del 4 de febrero, falleció el día siguiente en el Hospital Militar.
  
Funcionarios Policiales

Gerson Gregorio Castañeda, tenía 26 años y era Agente de la DISIP adscrito a la División de Patrullaje Vehicular, muerto en La Casona cuando los Insurgentes atacaban las casas aledañas a la Residencia Presidencial.

Edicto Rafael Cermeño Joves, Agente de la DISIP, muerto en La Casona.

Jesús Rafael Oramas, tenía 30 años y era Agente de la DISIP, adscrito a la División de Patrullaje Motorizado, resulto muerto a balazos en La Casona.

Jesús Aponte Reina, tenía 21 años era Agente de la Policía Municipal de Sucre, falleció al recibir un impacto neto de Mortero cuando los Insurgentes atacaban las residencias aledañas a la Residencia Presidencial de La Casona.

José Aldana, Cabo II de la Policía Metropolitana, muerto a balazos por los Tupamaros en La Cañada, Parroquia “23 de Enero”.

Franklin Alexis Vega, Agente de la Policía de Valencia, Estado Carabobo.
Wilmer Díaz, Agente de la Policía de Valencia, Estado Carabobo.
  
Efectivos Militares

Deivis Peña Juárez, Cabo Segundo de la Guardia Nacional.

Elio José Gamboa, Cabo Segundo, Guardia de Honor.

Miguel Escalona Arriechi, Guardia de Honor.

Jesús Alberto González, Guardia de Honor.

Julio Peña Labrador, Guardia de Honor.

Jesús Santiago, Capitán (Ej).

Fernando Cabrera, Subteniente (Ej).

Pablo Linares, Sargento Técnico (Arv)

Celso González, AT de la Aviación.

José Salas Ramírez, Distinguido (Ej).

José Ramón Noguera, Soldado (Ej).

José Nieves, soldado (Ej).

Jesús G., Rodríguez, Distinguido (Ej).

Luis García, Distinguido (Ej).

Guerras Montes de Oca, soldado (Ej).

Hernández Herrera, Soldado (AV)

César Castillo, Soldado (Ej).

Wilmer Molina, Soldado (Ej).

Dos soldados desconocidos del Ejército.
  
http://www.panfletonegro.com/volante/2010/02/04/%c2%bfdignidad-%c2%bfque-tal-infamia/#ixzz1CzWkUkOH

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miércoles, 17 de noviembre de 2010

MES BAZAR DE GOLPES. ALBERTO JORDÁN HERNÁNDEZ. CON VOZ PROPIA

Para ciertos historiadores el primer movimiento revolucionario en contra de los españoles lo dieron los indios Quiriquires, inaugurando el noviembre de 1600. Y durante diecisiete años mantuvieron bajo absoluto dominio la importante población zuliana de Gilbraltar.

El 8 de ese mes de 1823 se produce lo que consideran Día de la Independencia, cuando José Antonio Páez tomó Puerto Cabello y liquidó el restante reducto realista. Para el cronista porteño, Asdrúbal González, debe ser declarado de Fiesta Nacional.

Cronológica y concretamente en la IV República, este penúltimo mes del año registra unos diez casos relacionados con la conquista del poder, entre las cuales contamos los clásicos golpes de estado, incluidos algunos insólitos. Recuérdese el llamado golpe frío que derribó el gobierno democráticamente electo por primera vez; y el que frustró un comandante desde su prisión por golpista, quien llegado constitucionalmente a la Presidencia, promueve desde allí acciones golpistas contra la voluntad popular para mantenerse en el mando.

Golpe seco denominan el desconocimiento por Marcos Pérez Jiménez, del triunfo de Unión Republicana Democrática en elecciones del 30 de noviembre de 1952 para Asamblea Constituyente.

Una llamada Revolución Legalista, depuso el día 7 del citado mes 1892, al presidente civil Raimundo Andueza Palacio y dio el mando al general Joaquín Crespo.

En Noviembre, además, suceden muertes de presidentes en ejercicio. El día último de 1878, falleció en La Guaira por causa de afección bronquial, padecida en mitad de su período de dos años, el general Francisco Linares Alcántara. En el fatídico 13 fue víctima de magnicidio el comandante Carlos Delgado Chalbaud, presidente de la junta militar que derrocó pacíficamente a Rómulo Gallegos.

Con quien inauguró la elección popular democrática se impuso la ambición militar, justificada en predominio del poder de Acción Democrática. Lo hicieron quienes elevaron ese partido al Poder, después de derrocar al general civilista democrático Isaías Medina Angarita.

El 27 noviembre 1992 ocurrió la segunda asonada contra Carlos Andrés Pérez, quien tuvo como principal aliado para combatirlo al líder del primer intento. La alocución grabada desde su prisión la dirigió por el entonces canal del Estado (VTV), y puso fuera gran parte del respaldo civil y militar.

“El sólo hecho de haber salido en TV el comandante Chávez Frías, era razón suficiente para haber abortado el golpe”, escribió en libro el contralmirante Hernán Gruber Odreman”, jefe del movimiento.

En bazar de golpes se convirtió este mes. Bueno sería, en lo que respecta a Venezuela, se hiciera valedera la decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que proclamó al 16 de noviembre Día Internacional para la Tolerancia. Los Jefes de Estado y de Gobierno “reafirman su compromiso de fomentar el bienestar, la libertad y el progreso de los seres humanos en todas partes, así como de alentar la tolerancia, el respeto, el diálogo y la cooperación entre diferentes culturas, civilizaciones y pueblos”.

NOTA MARGINAL: La ética y moral de los venezolanos no debe ser menospreciada con la charlatanería presidencial dada en lenguaje inapropiado para nuestros niños y adolescentes, cuya protección ordena la Constitución vigente. Basta que abuse con cadenas de radio y tv para pasar línea política a sus lacayos; y bien el criterio editorial de los medios de comunicación impresa que no le da el despliegue de antes.

albertojordanhernandez@yahoo.es
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viernes, 29 de octubre de 2010

LO QUE CHÁVEZ NO LE PERDONA A CARLOS ANDRÉS PEREZ. PEDRO BENÍTEZ

De haber tomado el poder mediante el golpe, ya podemos imaginar el tipo de gobierno que hubiese implantado. Pero allí estuvo CAP. De frente.

Imaginemos por unos instantes que la noche del 3 de febrero de 1992 Carlos Andrés Pérez, ante el alzamiento militar que casi le cuesta la vida, hubiese tomado la determinación de otros gobernantes latinoamericanos en las mismas circunstancias de la accidentada vida republicana de nuestros países: huir o asilarse en una embajada. Lo que hubiese pasado a continuación no es difícil de suponer dada la experiencia del gobierno, este gobierno, que los venezolanos hemos padecido en los últimos once años.

Si el teniente coronel golpista y sus secuaces felones hubiesen derrocado a aquel gobierno legítimo, producto de la voluntad popular, y tomado el poder por asalto en aquella ocasión, nada ni nadie les hubiera puesto freno a sus locuras y ambiciones. Todo los que hemos vivido en estos años en términos de abuso de poder, atropellos, megalomanías, corrupción, violencia política y social, y decadencia economía, habría quedado pálido frente a lo que pudo haber ocurrido.

Pero eso no ocurrió. Hugo Chávez no llegó al poder por medio de la violencia (como ha confesado que hubiese preferido), sino por los votos y por medio de las reglas democráticas que tanto desprecia. El haber llegado en el marco de una democracia (imperfecta como corresponde, pero democracia al fin) le puso desde el principio bridas a sus ambiciones de poder desbordadas. Y en ese detalle está el centro de su dilema: no es sencillo imponer el despotismo revolucionario en democracia. En once años la sociedad democrática venezolana no ha cedido, no se ha rendido.

Y eso, los venezolanos se lo debemos a Carlos Andrés Pérez. Él primero no cedió, ni se rindió ante el embate de la recurrencia dictatorial. No huyó esa noche, ni buscó asilarse en una sede diplomática, como si hicieron en su momento Pérez Jiménez y Juan Domingo Perón. Fue de frente y dio la cara. Un hecho significativo y revelador de su personalidad.

Esa noche-madrugada se activó en él todo el aprendizaje de lucha que asimiló como secretario personal de Rómulo Betancourt en su primer gobierno y en el exilio. Luego como secretario general de AD en el Táchira después del 23 de enero del 58, como Director General y Ministro del Interior, también con Betancourt en aquellos años críticos y decisivos de 1960 a 1963.

De CAP se podrán señalar muchos aciertos y errores como hombre de Estado, pero hoy, en una nueva fecha de su nacimiento, queremos destacar aquel hecho. Pues, como afirma el historiador Manuel Caballero en una semblanza que sobre el personaje publicara hace algunos años: el 4 de febrero de 1992 señala el límite entre el líder político y el líder histórico.

El accidentado final del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, fue una tragedia para Venezuela, (de la que nadie se responsabilizó) en particular para toda la generación de venezolanos que crecimos, nos formamos y maduramos en los noventa y en la primera década de este siglo.

Probablemente el primero en concluir en eso fue el propio Pérez, tal como consta en su último discurso a la Nación como Presidente, cuando aceptó la decisión de la Corte que inició el juicio que finalmente le costó el cargo.

arporitbel73@yahoo.es

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viernes, 27 de agosto de 2010

GOBIERNO CONTRA ESTADO, LUIS UGALDE

En momentos, la política se convierte en puro baile de disfraces. Fidel Castro acaba de confesar que desde muy joven era marxista leninista; se puso un disfraz democrático para no asustar y conseguir el apoyo de la población hasta controlar el poder. Hoy, Castro, al confesar que este tipo de socialismo marxista es comunismo, desenmascara al régimen venezolano que quiere ocultarlo bajo un "socialismo" bolivariano y cristiano. 

En todo régimen comunista se confunden Estado, Gobierno y partido único; uno mismo es el jefe de los tres, como en Cuba durante el último medio siglo y en Venezuela hoy. 

Lo contrario exige la democracia, en la que es clave la distinción de Estado, Gobierno y partidos. El Estado es una realidad jurídica superior que expresa el pacto social de los ciudadanos para buscar el bien común.

La Constitución, expresión suprema de la sociedad y de su Estado, está por encima del Gobierno; en ella estamos representados todos de manera permanente.
Los gobiernos, en cambio, son mandaderos elegidos temporalmente por los ciudadanos, con atribuciones limitadas y ajustadas al derecho constitucional. La sociedad juzga, evalúa y sanciona a los gobiernos a la luz de la Constitución, y viceversa. 


En Venezuela hemos heredado la peligrosa manía de llamar estatal a lo gubernamental. Cualquier ciudadano es acusado de atentar contra la Constitución por el hecho de no coincidir con el Gobierno o con alguno de sus funcionarios. Se judicializa y criminaliza toda crítica al Gobierno, y los opositores son "conspiradores" y "delincuentes", con cárcel o exilio como destino. 


En Estados Unidos habitualmente no es responsabilidad del Estado tal o cual asunto de gobierno, sino de la "administración Obama" o de la "administración Bush". Los españoles hablan del Estado español, como algo distinto del "Ejecutivo" o del Gobierno central y de los gobiernos autonómicos. 

Oponerse al Gobierno es normal, pero enfrentar al Estado es delito y los conflictos se resuelven con la autoridad de la Constitución. 

Hace siglo y medio, las tempranas discusiones marxistas llegaron a la conclusión de que el Estado burgués no es convertible en Estado proletario, sino que debe ser destruido en su economía, orden jurídico, fuerza armada y aparato ideológico. Pues bien, en Venezuela estamos en esa delicada transición destructiva.

La gran mayoría de los gobiernistas no es marxista, pero en la actual etapa está mandando una fracción radical convencida de que si no destruyen pronto todo el orden burgués (es decir la democracia, la sociedad y la economía plurales) el "proceso" está sentenciado de muerte. El Presidente un día proclama este camino y meta y otro día lo niega y oculta para no asustar. 

La Constitución bolivariana, con sus artículos 2 y 3 (y otros) es un obstáculo para una revolución marxista-estatista. 



Un "revolucionario" marxista considera que esos derechos humanos, la Constitución, la separación de poderes, la iniciativa y propiedad privada son burgueses y carecen de valor moral; el valor absoluto es la "revolución". Ni lo legal ni lo constitucional tienen importancia, pues el "proceso" no se legitima por su origen ni por sus modos legales, sino por sus fines de felicidad total. El régimen fracasó en el referéndum de 2007 para cambiar la Constitución, pero continúa haciendo leyes anticonstitucionales y aplica de facto medidas hacia el total control estatistapartidista.

El partido, la Asamblea Nacional, las instancias judiciales... no son más que "correas de transmisión" de la visión y de la voluntad del jefe supremo que encarna la felicidad del pueblo.

Según esta "vanguardia lúcida", lo prioritario no es hacer buen gobierno con economía más productiva y equitativa, educación de calidad, medios de comunicación libres y socialmente responsables, sino destruir el viejo orden, eliminar toda capacidad de resistencia y asegurar que ya no haya marcha atrás; destruir el Estado desde el Gobierno, desde la dictadura "proletaria", que es buena porque abrirá el camino al paraíso.

El Gobierno tiene que acabar con el Estado democrático constitucional y eliminar los focos de resistencia, para luego levantar el paraíso de la felicidad. 

Por eso, para los demócratas, la elección del 26 de septiembre tiene una trascendencia inmensa en esta encrucijada decisiva

lugalde@ucab.edu.ve
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sábado, 7 de noviembre de 2009

MES DE GOLPES Y MAGNICIDIO, ALBERTO JORDÁN HERNÁNDEZ, CON VOZ PROPIA


Las efemérides del penúltimo mes del año 2009 (llamado Novembris, por antiguamente ser el noveno) presentan dos asonadas golpistas: una triunfante (24- 1948) y otra frustrada (27-1992); y un magnicidio (13-1950).

Golpe frío, por no privar la violencia en su ejecución, calificaron la primera insurgencia, la cual derrocó a Rómulo Gallegos, el primer presidente venezolano del siglo XX elegido por voto directo universal y secreto, el 14 de diciembre 1948 (en el siglo XIX lo fue por ese método, Manuel Felipe de Tovar, el 12 de abril de 1860).



Violenta sí resultó la fracasada insurgencia en su objetivo, segundo intento militar golpista de 1992 contra el gobierno constitucional presidido por Carlos Andrés Pérez. Sus actores afirmaban que fue abortada por el teniente coronel Hugo Chávez, cuyos adeptos infiltrados proyectaron en Venezolana de Televisión, canal oficial, un nefasto video grabado por el hoy presidente, en la cárcel de Yare, donde pagaba prisión por el primer atentado de ese año 92 contra el sistema democrático. Es decir, golpista preso dio un contragolpe.

El golpe frío llevó a la Presidencia de una Junta Militar de Gobierno (JM) a un teniente coronel chavista (no por identificarse con el citado comandante golpista, que de llegar a la maldad de compararlo, se ubicaría intelectualmente a kilómetros de distancia) sino por haber iniciado sus estudios en el denominado Colegio Chávez. Nos referimos a Carlos Delgado-Chalbaud (CDCH). A los 24 meses de asumir el Poder, fue secuestrado y asesinado por una banda de veinticinco ciudadanos que lideraba el protagonista de históricas acciones contra la dictadura del general Juan Vicente Gómez, el general Rafael Simón Urbina (RSU), quien sería asesinado por agentes de seguridad del régimen, a unas siete horas del magnicidio.

Secuestrador y secuestrado estaban relacionados por la amistad. Al noveno de los diez hijos del matrimonio con la nicaragüense, María Luisa Caldera –hija del entonces destacado periodista costarricense Ramón Caldera-, RSU le dio el nombre del comandante presidente, a quien le pidió que lo apadrinara en el bautismo.

Distanciamiento por razones de interés personal condujo a la política del secuestro, en la cual atribuyen implicaciones de los dos restantes miembros de la JM: comandantes Luis Felipe Llovera y Marcos Pérez Jiménez (MPJ), especialmente el último.
“Siempre desee que Ud. fuera el Presidente, el comandante Delgado Chalbaud está gravemente herido y yo también me encuentro herido en la Embajada de Nicaragua, donde le pido protección”- mensaje de RSU a MPJ.

Aparentemente el objetivo no era el magnicidio. Este lo produjo la situación originada por la herida accidental que sufrió RSU y causó un disparo que se le escapó al secuestrador Pedro Antonio Díaz, quien se confesaría además autor de los que ocasionarían la muerte de CDCH.

MPJ terminaría beneficiándose con el crimen, porque ocuparía el lugar del asesinado. Y la ambición le llevaría a intentar perpetuarse en el Poder, pero las Fuerzas Armadas que inicialmente le respaldaron, se sumaron a la voluntad popular de impedir la pretensión del mando vitalicio.

CDCH reconocido como oficial muy culto, formado profesionalmente en Francia, se inició a los 20 años en la lucha golpista contra su padrino de bautismo, el dictador Gómez. Acompañó a su padre, general Román Delgado Chalbaud en la invasión de agosto 1929 a Cumaná en el barco Falke, el cual zarpó del puerto de Danzing (Polonia). En la acción murió el padre y el hijo escapó en el barco. La segunda incursión golpista la tuvo el 18 de octubre de 1945, que desencadenaría en su magnicidio.

ALBERTO JORDÁN HERNÁNDEZ
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