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LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA
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viernes, 3 de octubre de 2014

CARLOS RONDÓN ÁVILA, LA FÓRMULA

La fórmula es sencilla: crear pobres; dependientes del Estado; de manera que haya una lealtad coaccionada, por miedo o conveniencia. Para ocultar esto, propaganda mediática, creando viceministerios de la felicidad suprema, y regalando lo que en el país ahora escasea; para dar una falsa imagen de abundancia y proactivismo político, no importa que la realidad los contradiga.

Si toda la economía nacional depende de los ingresos petroleros, y éstos son administrados por un cogollo de corruptos, cuyo único interés común es mantenerse en el poder, lo que resta es repartir migajas sin ningún propósito común a la nación, pero que garantice que la gente sea cada vez más pobre, es decir, más dependiente de esas migajas, más dependiente de ellos.

La relación con el poder casi siempre es perversa, pero en un país desinstitucionalizado, con gobiernos presidencialistas y con una economía monoproductora y que depende toda del Estado; ésta siempre tiene un destino trágico para su gente.

Discutir sobre el nivel de contrapeso que debe haber en cualquier República para equilibrar el poder ejecutivo del resto de los poderes, no tiene sentido en estos momentos; menos importará si en democracia se debe escuchar a todos o sólo a los que votaron por los que ganaron las elecciones; estos matices no les interesa a quienes utilizan los cargos públicos, o su conexión con ellos, en beneficio propio.

Decía Marx que a la historia la mueve la economía política. No nos dejemos confundir por relatos anacrónicos que tratan de explicar una realidad que no existe; quedaron atrapados en un callejón sin salida vociferando ideas y consignas que nunca se creyeron; la única ideología que siguen es la del dinero, la ideología del dinero y el poder. Esa es la fórmula.

Carlos Rondón Ávila
rondoncarlos@gmail.com
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viernes, 19 de septiembre de 2014

CARLOS RONDÓN ÁVILA, EN POLÍTICA NADA ES AL AZAR

Al margen de la diatriba política está la gente, que según el IVAD es un 68,5 por ciento que padece los problemas de la escasez, la inflación (41,9%) y la inseguridad (72,3%)

Para la oposición, la política es blanco o negra, no acepta matices, siempre es maniqueista y por lo tanto todo lo que viene del Gobierno es malo. Basta que el Gobierno dé un paso atrás y creen que están ganando terreno, porque no han entendido aquello de que el fin justifica los medios o que para alcanzar ciertos objetivos a veces hay que avanzar en zigzag. Para esta ilusa oposición el Gobierno actúa de manera improvisada, con visión cortoplacista y sin proyecto político. Más bien pareciera que el único grupo político con un proyecto de país es precisamente el Gobierno, lo ha manifestado públicamente, ha presentado documentación al respecto, y ha sido consecuente con la ejecución del mismo. 

Más allá de los desaciertos que hayan podido acumular en este tiempo, y de las torpezas con las que algunas acciones parecieran llevarse a cabo, el balance general para el Gobierno no ha sido malo; todo esto si consideramos como fundamento básico de que el único proyecto importante es mantenerse en el poder, y toda la realidad y sus acciones políticas para modelarla están en detrimento de ese objetivo perpetuo. La oposición, en cambio, no tiene nada; luce desarticulada y ahogada en sus intereses, muchos de ellos con rabos de paja, y con una cultura política escasa o premoderna; lo que les impide, no sólo entender la realidad, sino ofrecer una respuesta oportuna ante la crisis.

Al margen de la diatriba política está la gente, que según el IVAD es un 68,5 por ciento que padece los problemas de la escasez, la inflación (41,9%) y la inseguridad (72,3%), y que no los mueve ninguna idea política sino la necesidad de sobrevivir y el principio de conservación, gente que no entiende de izquierdas ni de derechas, sino de aumentos de precio y de cronogramas de racionamiento eléctrico.
Según el Gobierno, las colas de gente esperando para comprar productos básicos son alentadas por la oposición con el fin de desestabilizar y crear caos, y para la oposición, el aumento de la gasolina es un punto de honor con el cual cumplirán sus profecías, y mientras tanto desatienden el aumento de otros productos básicos cuyo impacto es igual o mayor. Tanto la oposición como el Gobierno piensan que todo el país está pendiente de lo que hacen y dicen, cuando las encuestas demuestran que la desafección política (para todos los bandos) es cada vez mayor.
Carlos Rondón Ávila
rondoncarlos@gmail.com
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martes, 9 de septiembre de 2014

CARLOS RONDÓN ÁVILA, REY SOBRE RUINAS

La etapa de indignación pasó en los primeros meses del año, lo que ahora se respira en Venezuela es la desesperanza, la agobiante certeza de que no hay salida, no en el mediano plazo. Nuestra clase política nos ha secuestrado el futuro, unos por incompetencia y mezquindad, y los otros se volvieron adictos al poder, no les importa acabar con el país si con eso garantizan el alivio de su enfermedad.

Se presentan como mártires, mártires de la política, que dedican su vida al país o a la ciudad, llenan sus discursos de ideas vacías: enemigos virtuales, socialismo del siglo XXI, inclusión social, felicidad suprema; y lo que han hecho es empobrecer al país, elevar los niveles de dependencia a un punto demencial; no quieren ciudadanos sino rehenes, personas que han sido despojados de cualquier capacidad de producir nada y que necesitan de estos “mártires” para seguir viviendo una vida alegremente miserable.

Una relación de subordinación política absolutamente enfermiza que comienza por el entorno de aduladores inmediatos y termina en cada uno de los venezolanos que deben perder su tiempo y dignidad en colas para encontrar comida. La pobreza crónica es una estrategia de gobierno, su objetivo son los esclavos electorales, gente que legitima cualquier barbaridad, por complicidad, por ignorancia o por conformismo.

Todo está minuciosamente pensado para mantener ese vínculo dependiente entre gobiernos malos-y-populistas, y gente con muchas necesidades, en este proyecto nada es al azar, ni lo inventamos nosotros.

El único fin es el poder, ahí no hay ideologías ni convicciones. La sumisión política no es solo de la gente, del “pueblo”, sino también de los aplaudicantes, esos halagadores de oficio cuya única función es ovacionar al tirano.

Es sabido que algunos políticos, especialmente los déspotas, deben rodearse de ineptos e incapaces para poder resaltar pequeños rasgos de su personalidad que sólo se ven bajo contraste. Estos secuaces también son rehenes, son rehenes de posiciones cómodas, de prebendas, son “mártires” y prisioneros de sus intereses; decidieron alienarse incondicionalmente a cambio de pertenecer a la élite política de un país en ruinas.

Carlos Rondón Ávila
rondoncarlos@gmail.com
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sábado, 30 de agosto de 2014

CARLOS RONDÓN ÁVILA, LA ELECTRICIDAD DEL SIGLO XXI

Con tantas carencias que tenemos actualmente en Venezuela (desde la escasez de alimentos y productos básicos, pasando por la crisis del sistema de salud y hasta llegar a la crisis del sistema eléctrico nacional), hablar del deterioro en los sistemas que sostienen el servicio de Internet pareciera algo superfluo.

Sin embargo, hay gente para todo y algunos de ellos trabajan para la Internet World Stats, una organización internacional sin fines de lucro que se encarga de recoger y analizar todos los datos y estadísticas relacionadas con la penetración de Internet en todos los países, velocidades de conexión, número de usuarios y cualquier otro dato que pudiera ser de interés en el análisis del impacto de las Tecnologías de la Información y Comunicación en el planeta. 

Según datos recientemente publicados por dicha organización, Venezuela reposa en el último lugar de Suramérica en lo que se refiere a velocidad de acceso a Internet, con una velocidad promedio de 1,7 Mbps, por debajo de Bolivia, que se estanca en el segundo lugar con una velocidad promedio de 1,85 Mbps.
Podríamos reflexionar ampliamente sobre la evolución de las tasas de velocidad en el planeta desde que Internet se comenzó a popularizar a finales de los años 90 y cómo una tasa promedio de menos de 2 Mbps fue superada en Asia hace más de 10 años; sin embargo, la calidad del servicio de Internet, además de la velocidad de acceso implica muchas cosas más, podríamos resumir varias de ellas con la palabra “estabilidad”. Como es un elemento multifactorial es difícil ponderarlo para poder hablar en términos numéricos de la degradación en la estabilidad del servicio de Internet en Venezuela, mucho más cuando los referentes son estas organizaciones internacionales que sólo pueden manejar datos externamente medibles o provistos por organismos públicos de cada país. Podremos imaginar la puntualidad de Venezuela al proveer estas cifras relacionadas con Internet, cuando las cifras de inflación publicadas por el BCV y por mandato constitucional, no llegan.
La crisis en la estabilidad del servicio de Internet en Venezuela toca muchos puntos, a las empresas de telecomunicaciones públicas y privadas, a los usuarios caseros y empresas, y a los medios de acceso inalámbricos y por cable. Sus causas son muchas, la falta de oferta y de competencia, lo cual desemboca, inexorablemente, en un desincentivo por parte de las empresas en tratar de ofrecer un mejor servicio; y la falta de dólares que afecta todos los ámbitos de la vida nacional y que las empresas de telecomunicaciones necesitan para poder importar nuevos equipos o hacer mantenimiento a las plataformas existentes, por nombrar las más evidentes. Lo que sí es cierto y entendemos todos los que pasamos gran parte del tiempo en la web, es que Venezuela tiene uno de los servicios de Internet más pobres del planeta, no solo de Suramérica. La estabilidad del servicio es pésima, en los proveedores públicos y en los privados, en el acceso alámbrico y en el inalámbrico o móvil. Las empresas privadas se desgastan en luchas legales para las autorizaciones de operación en los canales de comunicación que requieren, el resto de sus energías las queman logrando las tramitaciones de divisas necesarias para poder operar aunque sea mínimamente, y todo esto bajo la amenaza constante de expropiación, cierre, o una venta imprevista por parte de los grupos económicos que están detrás de estas corporaciones y que, lógicamente, buscan defender sus intereses en un país donde las leyes cambian todos los días y nadie las respeta.
Internet es la “electricidad” del siglo XXI. No es posible concebir, actualmente, ningún desarrollo económico importante que no pase por el establecimiento de Internet como una infraestructura básica. Lamentablemente, en Venezuela, no hemos superado ni la estabilización del sistema eléctrico nacional, ni mucho menos el desarrollo de un servicio estable de Internet para sus usuarios.

Carlos Rondon Avila
rondoncarlos@gmail.com
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domingo, 24 de agosto de 2014

CARLOS RONDÓN ÁVILA, POSTERGANDO LA MODERNIDAD

Nos perdimos 15 años con los ingresos petroleros más altos de nuestra historia. Hipotecamos el país más allá de la duración de este Gobierno, lo cual es ilegal

Comentaba en un tweet reciente que en Venezuela reciclamos nuestros errores para volver a cometerlos. Ya lo había visto Gunder Frank en los años 60 con su “desarrollo del subdesarrollo”. Él se refería a la aplicación, sin el menor análisis, de modelos sociales y económicos a las regiones subdesarrolladas del continente; en el contexto actual el título más bien sugiere el afán de nuestra clase política porque las cosas sigan igual o empeoren.

Ibsen Martinez, culmina su artículo de esta semana en El País, de España, diciendo: “Nuestro militarista siglo petrolero ha sido el largo viaje de una frase feliz hacia la nada”, refiriéndose a la frase: “Sembrar el petróleo”.

Nos perdimos 15 años con los ingresos petroleros más altos de nuestra historia. Lo único que incrementamos fue la corrupción, que ahora es descarada; la inseguridad, que ahora existe con la anuencia de las fuerzas públicas; la deuda interna y externa, que ya son impagables; la escasez, con la destrucción de todo el aparato productivo nacional; la inflación, que se tragó la ilusión de una moneda que se fortalecería por cambiarle el nombre.

Hipotecamos el país más allá de la duración de este Gobierno, lo cual es ilegal pero no hay nadie que aplique la ley, porque la tenue línea que separaba nuestros poderes públicos se borró y además lo celebran.

Acabamos con toda la infraestructura pública de un país que prometía mucho más de lo que somos, la estabilidad de nuestros servicios públicos depende más de los fenómenos naturales que de las políticas de gobierno; un sistema eléctrico obsoleto y precario, un sistema de salud en bancarrota, un sistema judicial que avergüenza, un balance económico impresentable y una anacrónica clase política que se parece más a la de una república bananera que a la de un país petrolero del siglo XXI.

Aspirando al siglo XXI y terminamos en el XIX, ésta ha sido nuestra historia, particularmente trágica e irónica.

Carlos Rondon Avila
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jueves, 17 de julio de 2014

CARLOS RONDÓN ÁVILA, ANACRONISMO POLÍTICO

El nivel intelectual de nuestra élite política es verdaderamente bajo; parece mentira que después de 15 años del fenómeno chavista y del despertar de la conciencia política que eso supuso para todos los venezolanos, nuestros intelectuales siguen discutiendo si esto se trata de un gobierno de izquierda o de derecha.

La impotencia de la clase política venezolana en plantear soluciones efectivas a la crisis actual responde a una visión premoderna de la realidad, caracterizada, en primer lugar, por una falta de profundidad sobre la realidad política, y luego, por una completa incomprensión de esa realidad enmarcada en un contexto mundial, además de una posición anacrónica y maniqueista que pretende clasificar a todos los actores político como buenos o malos (política como religión). 

El nivel intelectual de nuestra élite política es verdaderamente bajo; parece mentira que después de 15 años del fenómeno chavista y del despertar de la conciencia política que eso supuso para todos los venezolanos, nuestros intelectuales siguen discutiendo si esto se trata de un gobierno de izquierda o de derecha, o si la concentración de poderes por parte del presidente se podría considerar una dictadura férrea o una dictadura blanda. La falta de unidad en la oposición no responde sólo a la diferencia de intereses, también evidencia que nuestros actores políticos no tienen la capacidad de interpretar el momento actual; en el balance de estos últimos años pareciera haber mucha más claridad en sectores como la Iglesia o los estudiantes universitarios, que en la dirigencia política.

Nuestra demora para ingresar al siglo XXI es más producto del atraso cultural que de la crisis económica; esta clase política no ha pasado por la ilustración, el racionalismo o la guerra fría, y su visión de la economía política se rige por principios decimonónicos y de perspectiva cortoplacista, además de una estructura mental de pensamiento mágico que pretende sustituir a la lógica convencional y al sentido común. Si tuviéramos que definir estos últimos 30 años en una sola palabra sin duda sería “anacronismo”, vivimos en una sociedad llena de anacronismos, nuestras soluciones son anacrónicas porque nuestra visión de la realidad es anacrónica. Debemos recuperar la lógica política, no puede haber una relegitimación de la acción política si esta no está alineada con la realidad.

Carlos Rondon Avila
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domingo, 13 de julio de 2014

CARLOS RONDÓN ÁVILA, LA INVIABLE CENSURA DE INTERNET

Dos temas que han transcendido las diferentes etapas evolutivas de Internet han sido, por un lado, la Privacidad, recientemente atendida por los escándalos de Snowden y la NSA, con su antecedente de Wikileaks y el amigo Assange; y por el otro, el tema de la censura, que a pesar de no colmar los titulares de la primera plana, cuando a algún gobiernos se le ocurre decretar alguna burrada, entonces todo el mundo comienza a opinar, con más temor que conocimiento, sobre causas, efectos y las supuestas evidencias de una Internet que ha sido irrevocablemente bloqueada.

Desde el momento que algún gobierno u organismo pretende bloquear lo que un usuario visitará fuera de sus fronteras es como querer mantener cautivo a un prisionero que vive fuera de la cárcel y que además está recorriendo el mundo. Aquellas personas que creen que una red del tamaño de Internet puede ser censurada según sus intereses está partiendo de la falsa ilusión de que Internet es una cosa estática e inamovible, cuando realmente la mayor parte de lo que está siendo Internet cambia a cada segundo. No existe Internet como una gran red estática, es la red de redes, con millones de millones de dispositivos de diferentes tipos que reciben, procesan y envían información según los estímulos de sus usuarios o según algoritmos que han sido programados para que esto sea así.

Aquellos países que actualmente tienen un acceso restringido a Internet, como Siria, Eritrea, Irán, Birmania, Cuba o China; es porque han aplicado un principio donde todo, por defecto, está negado, excepto el acceso a determinadas páginas y recursos, en cuyo caso no podríamos hablar ni siquiera de Internet, sino que poseen acceso a una especie de red (no-internet) con recursos limitados donde no importa los cambios que esté afrontando Internet (ellos estarían al margen de eso); y el acceso a páginas externas a su red estaría limitado sólo a aquellas en la que controlan la línea editorial o las que son aparentemente inofensivas. Los países censuradores que no quieran aplicar este principio de “todo, por defecto, está negado” la tienen mucho más difícil, ya que ningún esfuerzo humano o material puede hacer seguimiento a lo que va cambiando en la red y mucho menos discriminar si esos cambios son o no convenientes para un gobierno.

En ambos casos las excepciones a las reglas que tratan de imponer son cada vez más, el efecto de “ley seca” que se crea al restringir accesos a cierta información hace que los mecanismos evasivos proliferen de manera altruista para ayudar a que todos, incluso los que pudieran no estar interesados, puedan ver lo que el gobierno está tratando de ocultar. Algunos estudios indican que en pocos años ningún país podrá hablar de una Internet censurada, estas intenciones que engreídamente adoptaron la forma de teorías y que hasta llegaron a ser leyes, morirán con aquellos que no supieron entender las cosas, que quisieron tapar el sol con un dedo y que pensaron que se enfrentaban a los mismos problemas del siglo XX.

Carlos Rondón Ávila
rondoncarlos@gmail.com
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viernes, 27 de junio de 2014

CARLOS RONDÓN ÁVILA, LA INEVITABLE “UBERIZACIÓN” DE LOS SERVICIOS.

A estas alturas todos deben conocer el fenómeno “Uber” o algún equivalente parecido. 

Uber es una starup americana que hizo disrupción en el mercado del servicio de transporte aprovechando la penetración de Internet, los servicios de geolocalización y los omnipresentes móviles, para brindar una experiencia mucho más directa, práctica y algunas veces, más económica. 

El servicio ha tenido una aceptación sin precedentes en muchos países, y como era de esperarse, en algunos de ellos los sectores económicos tradicionales iniciaron sus protestas tratando de sabotear el servicio y hasta han querido apalancar leyes que lo prohiban. 

Para los taxistas tradicionales europeos la licencia que les permite ejercer su trabajo puede costar hasta 200.000 euros, más el carro que deben tener para el servicio y algunos equipamientos que les obligan por ley; esta gente tiene trabajando de la misma manera desde hace 100 años, y entonces llega Internet y conecta la tercera parte del planeta, las operadoras lo aprovechan y meten en el bolsillo de la gente un equipo inteligente con el poder de cualquier computadora, y ellos pretenden seguir haciendo las cosas como si nada pasara. 

Lo mismo ocurrió con las discográficas y su terco afán de querer desalentar cualquier iniciativa de distribución de música que quisiera hacer las cosas de manera distinta; también le está pasando a la prensa tradicional, a las productoras de cine y hasta a los sistemas educativos formales. 

El problema en todas ellas es el mismo; como la mayoría de estas empresas, independientemente del área en que se desarrollen, han marcado pauta en la manera en cómo ofrecen su servicio, no conciben que por factores externos ahora deban cambiar la forma en que siempre lo han hecho. El poder y la velocidad de penetración que ha tenido Internet a través de sus distintas manifestaciones no tiene comparación con ningún fenómeno anterior en la vida humana, la televisión tardó décadas en instalarse en cada casa y en ser un fenómeno masivo; en cambio, el teléfono celular hace 20 años prácticamente no existía,y para el año 2013 la UIT calculó la penetración del móvil en 3.500 millones de personas.

Uber y servicios similares han cambiado la forma en que funcionan los servicios de taxi; y esto es apenas una pequeña muestra de lo que está ocurriendo y de lo que ocurrirá con muchos servicios, productos y cosas que hacemos que están siendo apalancadas por un mundo cada vez más conectado.

Carlos Rondón Ávila
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