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lunes, 22 de diciembre de 2014

ANTONIO JOSÉ MONAGAS, A FALTA DE DÓLARES, BUENAS SON LAS MENTIRAS, PIDO LA PALABRA, VENTANA DE PAPEL

ANTONIO JOSÉ MONAGAS
Amenazas, confiscaciones, expropiaciones e imposiciones, han abonado el terreno para que la voz gubernamental interpole y extrapole el discurrir del país. Antonio José Monagas

A FALTA DE DÓLARES, BUENAS SON LAS MENTIRAS

Ha sido tal la fuerza propagandística del régimen dirigida infundiosamente a convencer a incautos de presunciones, que escasamente calzan con los cualidades de un populismo de nuevo cuño. De un populismo que en lo exacto se erige cual ilusión de armonía en medio de gruesas complicaciones que sólo puede acuciar una gestión gubernamental moralmente engañosa y políticamente demagógica. Es decir, una gestión pública cuya divisa ha sido la ambigüedad en potencia. Además, sin medida de tiempo y perdida en un espacio colmado de vocinglerías sin contenido alguno.

El Ejecutivo Nacional no ha sido lo suficientemente respetuoso cuando de deberes a cumplir se trata. Con el amparo exagerado de leyes elaboradas a instancia de los intereses y conveniencias de una sola parte, se ha apropiado del tiempo social, político y económico del país. Casi a diario, pretende obligar a los venezolanos a atender incómodas peroratas que no dicen nada más allá de lo que acostumbra siempre decir. Insultos van, insultos vienen. Aunque lo delicado de todo, tiene que ver con la ristra de anuncios a manera de ofertas políticas elevadas por cadena nacional de radio y televisión en nombre del proyecto político que respalda al gobierno central. Y ninguno de tan frenéticos abusos, es cuestionado por órgano oficial alguno. Sobre todo, por aquellos responsables de la materia comunicacional e informativa lo cual deja ver la desproporción que existe entre la norma escrita y las realidades perturbadas por la propia acción del gobierno nacional.

Amenazas, confiscaciones, expropiaciones e imposiciones, han abonado el terreno para que la voz gubernamental interpole y extrapole el discurrir del país. De manera que la prensa nacional, intimidada por la censura inducida desde el poder político a través de mandatos directos e indirectos, se ve casi obligada a darle en los periódicos buena parte de sus páginas, tiempo de televisión o en emisoras de radio, a las sandeces no sólo del presidente de la República. También, a las necedades de altos funcionarios sin que la información tenga una propósito más claro que acentuar el proselitismo político. Quizás, es el modo que mejor le ha resultado al régimen para mantener distraída a la población para lo cual se basa en irradiar confusiones que tiendan a desorientar posturas por razones que sólo alcanza a explicar la sociología del despotismo y la cultura de la mediocridad.

Las alocuciones presidenciales, además de ofensivas y no comunicar ningún mensaje de interés nacional, desarregla constantemente las parrillas y grillas de radio y televisión. Sumado a tan perniciosa manía, el régimen no ofrece algún tipo de contraprestación o compensación del tiempo del cual se apropia desmedidamente para convertirlo en improductiva tribuna. Más, cuando cada cháchara presidencial resulta tan vacía que ni siquiera alcanza la categoría de mitin “de barrio”.  Ni el empleo de frases rimbombante como “soy la garantía para la paz de Venezuela”, logran captar la atención de un país atiborrado, como nunca, de problemas engendrados por la ineptitud de gobernantes sin formación ni moral ni tampoco cívica. Tampoco, con declaraciones que suenan a promesas sin fondo. Sin entender que el tiempo es la demostración más fehaciente de la trivialidad y vacuidad de las mismas.

En medio de todo este revuelo de males y problemas, el país continúa siendo víctima de manifiestos sin sentido ni contenido. O sea, injuriosas razones que avivan propuestas alevosas que luego son convertidas en decisiones capciosas. Precisamente, lo necesario para justificar, por ejemplo, que a falta de dólares, buenas son las mentiras.

VENTANA DE PAPEL

UN PROBLEMA DE ENCHUFADOS

Luego de tenerse noticias confirmadas desde Washington, acerca del proyecto de Ley sancionado por el Congreso de los Estados Unidos y apenas este jueves firmado y refrendado por el presidente Barack Obama, el cual condena la violación de derechos humanos por parte de funcionarios del gobierno revolucionario venezolano, hubo expresiones de júbilo. Pero también, hubo manifestaciones de rechazo a su contenido y orientación.

Sin embargo, lo acordado por el gobierno norteamericano, no es como muchos pudieran pensarlo a consecuencia del escaso conocimiento no sólo de lo trascendido. Particularmente, de la normativa sancionada y del modo anglosajón de entender la justicia. De manera que debería aclararse que la decisión norteamericana no afecta para nada a Venezuela. Solamente ha determinado que aquellos funcionarios venezolanos que a juicio de los criterios que validaron las sanciones correspondientes, suscritas por el Decreto–Ley aprobado, no podrán ingresar a territorio norteamericano. Es imposible obviar que el gobierno norteamericano está en pleno derecho de tomar decisiones ajustadas al concepto de “autodeterminación de los pueblos”, tanto como a la noción de “soberanía”.

En consecuencia, la ley referida le permite confiscar cuentas y propiedades a los venezolanos que, desde cenáculos del régimen, tuvieron un rol en la represión de las manifestaciones políticas ocurridas en el país a principio de 2014 al violar derechos humanos, libertades fundamentales y normas democráticas. En lo cierto, quebrantaron preceptos universales contenidos en la Declaración de los Derechos del Hombre la cual es ley para todos los países del mundo. A excepción de apenas dos de orientación comunista. De manera que el miedo de personajes del alto gobierno nacional, es justificado.

La jurisprudencia internacional habla de presidentes y adláteres acusados de violación de derechos humanos por lo que han sido apresados y condenados por tribunales internacionales. Así que toda esta situación que tiene “de cabeza” a estos gobernantes socialistas, no toca al país. En lo particular, es un problema de enchufados.

NAVIDADES “EN FRÍO”

En la jerga periodística, la frase “en caliente” significa el hallazgo de una noticia de manera caldeada o acalorada en virtud de la inmediatez con la cual hace circular. Generalmente, su aplicación se estila cuando de medios televisivos se trata. Sin mayor o ninguna edición. Pero cuando se habla de algo “en frío”,  su significado es contrario.

En política suele utilizarse para reflejar dejadez o indolencia, como producto de una acentuada tozudez de quienes actúan con precario conocimiento de las consecuencias de medidas adoptadas sesgadamente. Conductas de este talante, son comunes en épocas donde las tradiciones son fuentes de exaltaciones populares. La Navidad, por ejemplo, es una de ellas. Y justamente, en Navidad se destacan gobernantes que sufren el Complejo de Grinch. Es decir, asumen actitudes que, desde el poder, confabulan contra la Navidad al complicarla mediante decisiones económicas que dificultan su disfrute. Así se tiene las secuelas de una inflación cuyos efectos tienen abatido al pueblo venezolano. O la escasez, producto de políticas económicas asfixiantes, que ha llegado a más de diecisiete rubros de obligada aportación en tiempos de Navidad. La inseguridad, reflejo de la insensibilidad con la cual el régimen se plantea las realidades en el día a día.

Por el susodicho Complejo de Grinch que padecen los actuales gobernantes, se ha atestado un duro golpe al bolsillo de las familias venezolanas haciéndole difícil regocijarse alrededor de una hallaca, la comida que mejor define las Navidades criollas. Comprender cómo el régimen robó la Navidad a millones de familias venezolanas, es un problema de enmarañada resolución. Sin embargo, es de sencilla interpretación puesto que no es tampoco difícil inferir que a estos gobernantes poco les gusta la Navidad. Y ha venido siendo así desde que el socialismo busca debutar, aunque sin mayores resultados.

En todo caso, la Navidad 2014, no se perfila como en otrora cuando con menos ingresos petroleros, los venezolanos podían regocijarse más y mejor en fechas navideñas. Esta vez, vuelven a verse congeladas esperanzas de venezolanos que siguen soñando con un despertar en libertad. Ni siquiera porque la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos, OEA, ha solicitado al gobierno venezolano se pronuncie a favor de las libertades de un número importante de presos políticos lo cual refleja el Complejo de Grinch toda vez que el carácter malhumorado, tedioso, corrupto y habilidoso para triquiñuelas, hace que al régimen no le guste la Navidad. Por esa razón, muchos venezolanos, tristemente  pasarán la presente Navidad “en frío”.

“Cuando la mentira es inculcada por afán de poder, el tejido social de una nación se desfigura hasta convertirse en cómplice del engaño gubernamental y artífice del derrumbe de la moral nacional” AJMonagas

Antonio José Monagas
antoniomonagas@gmail.com
@ajmonagas

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