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LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA

domingo, 6 de diciembre de 2009

¿DESPUÉS DEL MURO?, KARL KRISPIN.COMPARTIR, EN EL NACIONAL DE CARACAS

Ahora resulta que de sociedad policlasista pasamos a dos bandos: el proletariado y la burguesía y no hay reconciliación posible. A nadie se le ocurre semejante chorrada salvo a quien nos quiere despachar hacia el abismo. De la república cafetalera llegamos a la petrolera y de aquí con seguridad alcanzaremos la nada que es lo que ofrece el socialismo (o más bien el comunismo, para empezar a llamar las cosas por su nombre). Con razón Rómulo Betancourt, el arquitecto de la Venezuela contemporánea, decidió no invitar a los comunistas a firmar el extraordinario Pacto de Punto Fijo. Ni falta que hacían. Pero hay que tener agallas para pretender, a veinte años de la caída del muro de Berlín luego de que el mundo se diera cuenta de los crímenes dentro de la Cortina de Hierro que se va a convocar una "V Internacional Socialista". Será la de los payasos o la del chulismo mundial que conjuga muy bien las ideas cuando hay viáticos en dólares, barra libre en el hotel Alba y franela promocional cortesía de la chequera de la revolución bonita.

Es aventurado seguir hablando de izquierdas y derechas cuando todo surgió del antojo de un puñado de gritones mandando a decapitar franceses en la París del Terror. Las revoluciones no sirven para nada y aquí metemos hasta la francesa cuyo único beneficio fue la multiplicación de los restaurantes (los cocineros se quedaron sin chamba en los palacios) y la aparición de Napoleón Bonaparte quien exporta las ideas de libertad, igualdad y fraternidad al continente.


Conquistas que el Congreso de Viena intentó solapar pero que la lucha libertaria impuso finalmente con el tiempo. De hecho los grandes reformadores de la Europa del XIX son dos conservadores: Benjamin Disraelí y el príncipe Otto von Bismarck. El capitalismo aprendió con el peligro del marxismo a evolucionar y a honrar su original carácter ético. (¿Qué habría pensado Engels de Warren Buffet que ha donado su fortuna y que Friedrich nunca hizo?) No hay nada más responsable que la competencia leal, por ejemplo. El viejo Marx no formuló una teoría económica práctica y se limitó a esbozar un estado ideal y utópico, producto de su mesianismo hebreo: la sociedad sin contradicciones después de la dictadura del proletariado. Ahora cuéntame una de vaqueros.

La necesidad de una agenda social es un imperativo para todas las democracias pero no para los socialistas-comunistas que lo poco que han generado es hambre y esclavitud para la mayoría y caviar para los privilegiados. La torpísima izquierda, y aquí me refiero a gente como Martha Harnecker y Eduardo Galeano (Don Eduardo escribe magníficamente bien sus ideas disparatadas) ahora nos viene con el chiste de que el totalitarismo que cayó hace 20 años no tenía nada que ver con ellos, que lo bueno está por venir, y que los errores anteriores de una dictadura del partido sin el protagonismo del pueblo no volverán en el socialismo del siglo XXI. Da risa leer esta mojiganga cuando la Harnecker se ha pasado todos estos años lustrándole las botas al doctor Castro Ruz. Y a Galeano a quien le tengo verdadero aprecio intelectual, le suenan chuecas estas afirmaciones que declara tan inequívocamente burgués.

Aquel chico travieso apodado Lenin pedía en El Estado y la Revolución no otra cosa que la destrucción de la burguesía. Superando al cascarrabias de Marx argumentaba que no había tal lucha de clases sino guerra de clases. Su discípulo preferido le hizo caso a pie juntillas para convertirse en el mayor genocida de la historia. Hasta su propia esposa aniquiló el padrecito Stalin. Lo que traen las guerras y las revoluciones de verdad es disfrutado de sobra por la historia. A los venezolanos no nos entusiasma esto de la destrucción y la no reconciliación.

Esta “revolución” entrecomillada está sorda porque no sabe escuchar. Ha caído en serios problemas de identidad. No parece ni hablarse a sí misma.

Karl Krispin
EL NACIONAL.
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