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viernes, 1 de agosto de 2014

DARÍO ACEVEDO CARMONA, EL DEBATE QUE IVÁN CEPEDA ELUDE, DESDE COLOMBIA

En su cacería contra el ahora senador Uribe, Iván Cepeda ha utilizado todo tipo de argucias, hasta la de acercarse a los enemigos históricos del comunismo fariano. Su consigna parece ser llevar a Uribe a la cárcel y ayudar a que Timochenko llegue al Congreso.

En su empeño lo acompaña una jauría de reconocidos escribidores y un variopinto elenco de políticos en el que juega, ya más de frente, el presidente Santos, que predican la paz y la reconciliación mientras le declaran la guerra al uribismo.

Su salida más reciente es hacerle un debate al senador Uribe por su responsabilidad en los crímenes del paramilitarismo con el apoyo de Claudia López, la Juana de Arco colombiana. En la bancada del Centro Democrático nadie se asustó y los retaron a realizarlo en un nivel más profundo de tal forma que se consideren todas las variables del fenómeno paramilitar, la parapolítica y por supuesto el de las guerrillas terroristas, sus crímenes de lesa humanidad y su entorno o periferia civil.

Habría que empezar por destapar los amplios nexos que las guerrillas han forjado hace muchísimos años con sectores y personalidades políticas de todas las tendencias, activistas de organizaciones gremiales, cooperativistas, funcionarios públicos, académicos e intelectuales.

El fenómeno de la paraguerrilla, que existe, no ocupa la atención de la Justicia no solo porque ella sea inoperante ni porque de alguna forma se sienta el peso de la profunda infiltración de que ha sido objeto, sino porque se ha instalado a placer una teoría sociológica que justifica la lucha armada contra el Estado colombiano.

Ríos de tinta han corrido en los medios y en libros y revistas de carácter académico en los que se defiende la idea de las bases estructurales del levantamiento armado, se valida el delito político en el marco de una sociedad democrática, se desestima la influencia de proyectos revolucionarios y de gobiernos que como los de Cuba, la URSS y la China estimularon ideológica y militarmente la creación de guerrillas “revolucionarias” en los años sesenta del siglo pasado.

La ideología comunista, no obstante las denuncias y las evidencias de su carácter totalitario y antidemocrático que apela a la “violencia revolucionaria” para la toma del poder, ha servido de parapeto para que los crímenes de los regímenes  y de los líderes comunistas como Lenin, Stalin, Mao, Fidel, Hoxa, Ceacescu, Pol Pot, etc., sean vistos no como crímenes de lesa humanidad, sino como hechos conexos al delito altruista de la rebelión y cuota de sangre sacrificial inevitable para la redención de la sociedad.

La periferia civil o entorno amigable de las guerrillas que en la actualidad es más fuerte y eficaz que cualquiera de sus debilitados y degradados frentes militares, nos quiere poner a bailar el son de la paz, anhelo convertido en una cantinela, en fraseología, en producto mediático, en una medallita, no deja aflorar las denuncias sobre las redes y conexiones de las guerrillas con sectores de la sociedad civil.

La labor que adelantan en la coyuntura actual se orienta a vendernos la idea de una paz “con profundas reformas sociales”, que no castigue los crímenes de guerra y de lesa humanidad, que le otorgue garantías de participación y elegibilidad política a la comandancia, que no se entreguen las armas, que se hable de “víctimas del conflicto” o del Estado y no de víctimas de las FARC o del ELN.

Esta noción de “víctimas” de un abstracto conflicto es una forma de hacerle el quite a su condición de victimarios que nos recuerda la de las “víctimas de la Violencia” que se impuso en los años del enfrentamiento liberal-conservador. En el libro clásico, la Violencia en Colombia, de Guzmán Campos, Umaña Luna y Fals Borda, se describe el proceso por medio del cual los huérfanos, las viudas y los despojados terminaron echándole la culpa no a las guerrillas liberales ni a la policía política ni a las chusmas godas, que nunca reconocieron sus actos vandálicos, sino a una “violencia” etérea e impersonal.

Si el senador Cepeda y sus camaradas quieren un debate, pues démosle curso. El país está en mora de poner sobre la mesa todos los elementos, las variables y las aristas del conflicto violento que hemos sufrido los colombianos en los últimos cincuenta años. Sobre sus protagonistas visibles y clandestinos. Necesitamos saber no solo lo que hicieron los paramilitares y sobre sus relaciones con la clase política y empresarial o los desafueros del Estado. Es preciso hacer el mismo ejercicio en lo que toca con las guerrillas y sus aliados.

No puede ser que sigamos pasando de agache en pedirle cuentas, por ejemplo, al partido Comunista y a otras organizaciones de izquierda por su apoyo velado o franco, ideológico o logístico a los grupos guerrilleros y por la apología de la lucha armada y de la “violencia popular y revolucionaria”. El Comité Central del PCC tenía entre sus miembros a “Tirofijo”, a “Jacobo Arenas” y a “Alfonso Cano. Y en su seno hubo altísimos dirigentes, como Manuel Cepeda que, según relato de Alvaro Delgado, otro miembro de ese Comité Central, en el libro Todo tiempo pasado fue peor, instigaron, estimularon y apoyaron la tenebrosa combinación de todas las formas de lucha. En honor de Cepeda Vargas un frente de las FARC lleva su nombre. Colombia necesita conocer los archivos de las sesiones de tantas plenarias del Comité Central de los comunistas para que se haga claridad sobre sus responsabilidades en los crímenes de las FARC y que nos expliquen, entre otras cosas, por qué los candidatos presidenciales de la UP, según Delgado, tenían que presentarse ante el Secretariado de esa guerrilla y cuánto tuvo que ver en el asesinato de algunos dirigentes de esa organización que se opusieron a continuar apoyando la lucha guerrillera.

Ruben Dario Acevedo Carmona
rdaceved@unal.edu.co
@darioacevedoc

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martes, 24 de enero de 2012

SUSANA MORFFE: VIOLENCIA ENDEMICA (ENTRE CIELO Y TIERRA)

La inseguridad y violencia se han convertido en el estandarte para el gobierno, pero sin ningún resultado. Cada vez los sucesos ante los ojos de los funcionarios resultan sorprendentes y no se evidencian los correctivos.
Cuántas estadísticas se han lanzado a la opinión pública para hacer ver que se están ocupando del problema y todo queda en el papel para justificar una actividad que desmejora con el tiempo y se torna más vulnerable día a día. Cifras amañadas para hacerle ver al “jefe” que van funcionando los operativos. La población no cree en nada de lo que se hace porque todos somos víctimas de los “reyes del hampa”, con cifras de asesinatos, robos y secuestros que nos ubican como el país más violento de Latinoamérica.
13. 400 asesinatos en el 2011 en el ámbito nacional es el saldo que ofrece el CICPC, una cifra que en otros países  obligaría a los gobiernos a desarrollar políticas públicas para contrarrestar los efectos de esta brutal realidad. Sin embargo, el asunto en Venezuela que debería ser un proceso de reflexión muy sencillo, se diluye en replicarle a los medios de comunicación que las cifras que divulgan no son las exactas sino las de ellos. Un muerto más un muerto menos, la situación indica que estamos confrontando una violencia mayúscula donde hasta los más jóvenes resultan victimas.
La tasa de homicidios de jóvenes y no jóvenes  que se ha dado a conocer en países de América Latina, nos ubica en tercer lugar después de El Salvador y Colombia
Tasa de homicidios de jóvenes y no jóvenes en países de América Latina
Región / Continente           Joven    No Joven      Total
Argentina                             9,4        5,0                  5,8
Brasil                                    51,6     19,3                25,2
Chile                                     7,9       4,9                   5,4
Colombia                             73,4     37,4                 43,8
Costa Rica                          9,2        7,1                    7,5
Cuba                                    7,7        5,7                   6,0
El Salvador                          92,3     37,9                 48,8
Ecuador                               26,1     16,0                 18,0
Guatemala                           55,4     21,5                 28,6
México                                 10,4      9,0                   9,3
Nicaragua                            16,6     8,7                   10,4
Panamá                               17,8     8,7                   10,4
Paraguay                              22,3    10.1                 12,3
Rep. Dominicana                  9,1      4,7                   5,6
Uruguay                                 7,0      4,0                   4,5
Venezuela                            64,2    21,6                 29,5
Fuente: Mapa de Violencia

En el Estado Nueva Esparta la situación se ha hecho más que preocupante y como resultado, nombran una delegación para dedicarse a analizar a estas alturas el asunto, siempre comenzando de cero, cuando lo que hace falta es sentido común para poner en practica de manera urgente soluciones efectivas ante este problema social que ha tomado características endémicas.
En contraste, son tan violentos los asesinatos como los actos de corrupción que se cometen en Venezuela, generando otro tipo de “crímenes colectivos”. Ahí tenemos a los pescadores, del municipio Península de Macanao, quienes denunciaron que la llamada “Misión Agro”, creada en junio del año pasado, les hizo firmar un comprobante de recibo de motores fuera de borda. Pero aún no les han entregado los motores prometidos y el dinero desapareció. El programa Mi Casa Bien Equipada lo pararon porque acabaron con todo.
Lo más reciente es el atraco que les hicieron un grupo de delincuentes a 40 brasileños que llegaron a Margarita para disfrutar de la isla. Fueron maniatados, robados y violentados en su tranquilidad y paz, tanto a niños como adultos. Y mientras exista en el país tanta pobreza material y educativa no vamos a salir de ser una nación repleta de bandoleros con una población de niveles de vida disminuidos y manipulados. No se puede seguir engatusando al pueblo con la oratoria populista.
¿Que si estamos cansados los venezolanos de tanta retórica? Claro que si. Estamos hartos de asesinatos y corrupción, un factor que genera más estrés en estos tiempos cuando vemos que roban, regalan y todavía queda dinero  que no llega al pueblo. Claro que queremos cambio y ya se dibuja algo que luce imparable y avanza rápidamente.
www.desdelaisla.hazblog.com
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lunes, 12 de diciembre de 2011

HUMBERTO SEIJAS PITTALUGA: LA VIOLENCIA NUESTRA DE CADA DÍA (SESQUIPEDALIA)

La muertamentazón que ocurre en Venezuela es un fenómeno reciente; nosotros no éramos así. Siempre hubo el lance sangriento por asuntos de faldas, la venganza por una cuita, la estupidez cometida por un borracho. Pero en ellas no aparecía la sevicia. Ese ingrediente es nuevo por estos lados. Dos, creo yo, son los causantes. Y ninguno de ellos es la pobreza, como sugieren por ahí. Estudios muy serios de criminólogos, psiquiatras, sociólogos y antropólogos en todo el mundo se encargan de desmontar esa opinión. En nuestro país abundaban —y todavía abundan— los “PPH”, pobres pero honrados.
Uno de los causantes es la televisión. Los de cierta edad crecimos con John Wayne, Errol Flynn y Gary Cooper dirimiendo sus problemas con los villanos, a mediodía en punto, en el medio de la calle principal del pueblo. Y el asunto terminaba con un único tiro disparado certeramente por el revólver del “muchacho”. Mejor dicho, dos, porque el “bandido” también disparaba pero la bala pegaba en tierra. Hoy, lo que uno ve es a los protagonistas de “Duro de matar”, “24” y otros thrillers parecidos descargar el cargador entero de su pistola al malo. ¡Ojo!, reconozco que esa forma de actuar es la debida, tácticamente hablando. Pero de que condiciona más a los “landros” gatillo-alegre, los condiciona.
El otro es la ideología de un régimen cuyo objetivo es mantenerse en el poder a toda costa, sin importar cuán inmoral, o simplemente criminal, es lo que hace o preconiza. La bendición descarada de Tiburón Uno, a inicios de su desgobierno, a quienes robasen con el alegato del hambre ya daba a conocer por dónde vendrían las cosas. El insano discurso que transpira odio que viene de lo más alto  —agravado por el silencio cómplice (cuando no la decisión artera) desde la Fiscalía, el Tribunal de la Suprema Injusticia y la Defensoría del Jefe— ha enfermado mortalmente a la nación. Descarados delitos de acción pública son cometidos sin que siquiera un reproche sea emitido. Por el contrario, son objeto de comentarios o decisiones laudatorias. Resulta que ahora no es delito decirle HDP a alguien desde un programa de televisión “animado” por un reputado drogómano que a su vez se “anima” con polvos blancos antes de la emisión de su bazofia ¡desde una emisora pagada por todos nosotros! Eso es “libertad de expresión”. Resulta que ahora, porque hay que seguir metiendo la cizaña divisiva, la invasión de propiedades privadas ya no será considerada un delito, sin importar que aparezca tipificada en el Código Penal, sin importar que junto con esta vengan, concomitantemente, otros delitos como el robo, la perturbación del orden, la destrucción de bienes e incendios. Resulta que, por decisión judicial “offside”, un individuo que por años y años ha venido perturbando la paz en una universidad, al que se le ha levantado varios expedientes por eso, no puede ser expulsado. Y, para “más piol”, es abrazado y declarado héroe nacional por el Gran Patán, quien creía que con eso le iba a conseguir el triunfo en las elecciones estudiantiles. El “héroe”, envalentonado, al ver que no llegó ni al 10% de los votos, y que el esfuerzo del Enfermito fue nulo, manteniéndose fiel a la ideología violenta del PUS no tuvo otra ocurrencia que aplicar la de Jalisco —que cuando pierde, arrebata, según el corrido— tratar de acabar con los escrutinios, Fallidamente, a Dios gracias.
¡Qué contradicción tan grande eso de que personas que fueron formadas en esas universidades, en las cuales tuvieron la oportunidad de estudiar todas las doctrinas políticas, inclusive la que profesan, sean quienes estén empeñados en que haya un solo libro, un solo pensamiento, una sola idea; que sean ministros al servicio de la barbarie! Que un ágrafo como Soto Rojas crea que eso de regimentar el pensamiento es lo correcto, pase. Sería pedir peras al olmo. Pero que Rodríguez Araque, la Hanson, Giordani, Navarro y otros cavilen así y contribuyan a ese despropósito es preocupante. Porque piensan solo en el mantenimiento del poder, sin importarles el daño que le hacen al futuro del país. Pareciera que no saben (o no les interesa) que hay intereses nacionales que obligatoriamente tienen estar por encima de las pasiones partidistas; que los grandes objetivos nacionales deben preponderar sobre las mezquinas apetencias de poder.
Los tubazos a Diego Arria en la Cátedra "Pío Tamayo", los disparos a María Corina en el 23 de enero, los golpes a Julio Borges solo difieren de la avilantez criminal cometida contra el niño de Guanare en el tamaño de la vileza. Pero el origen es idéntico: un régimen que tiene como objetivo final el logro de la hegemonía, que no contempla la alternancia; uno que se disfraza de demócrata para que puertas afuera no se enteren de la tiranía; uno que para el logro de esos fines no tiene el menor empacho en pisotear legalidad, rectitud y virtudes.

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jueves, 2 de diciembre de 2010

EL RÉGIMEN VIOLENTO CONTRA LA MUJER. ELINOR MONTES

El totalitarismo comunista niega los Derechos Humanos, por ello, mientras este régimen dure la eliminación de la violencia contra la mujer sólo será una utopía.

El 25 de noviembre se conmemoró el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, fecha elegida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en honor a las 3 hermanas Mirabal, “las mariposas inolvidables”, quienes el 25-11-1960, fueron asesinadas a palos por los esbirros de Leonidas Trujillo por su activismo político. Con respecto a la violencia contra la mujer, Kofi Annan, Ex Secretario General de la ONU, expresó: "La violencia de género es quizás la más vergonzosa violación de los derechos humanos. Mientras continúe, no podemos afirmar que estemos logrando progresos reales hacia la igualdad, el desarrollo y la paz".

A través de la historia, los regímenes no democráticos han negado los derechos humanos y nuestra patria no es la excepción, la violencia contra la mujer lejos de disminuir ha aumentado, especialmente porque es el régimen quien ha llevado la batuta en la perpetración de este crimen por omisión y acción, pues mediante la impunidad y el uso de los organismos del Estado, no para llevar a cabo programas de prevención de la violencia contra la mujer sino, para inyectar la doctrina comunista, ha logrado aumentar las cifras de violencia contra la mujer y del embarazo precoz hasta convertirnos en uno de los países con las cifras más altas en esta materia en Latinoamérica y para colmo en su política de exterminio de la disidencia no ha respetado ni siquiera la condición de mujer. En esta década han sido muchas las mujeres acosadas, perseguidas, enjuiciadas, golpeadas, torturadas y asesinadas, recordemos a Keyla Guerra, Maritza Ron, Evangelina Carrizo, entre otras, asesinadas por adversar al régimen; las mujeres víctimas de una represión brutal, como Elba de Diamante, cuya cabeza fue estrellada contra el pavimento por un Militar rojo en Valencia; las periodistas, como Martha Colomina, Beatriz Adrián, Patricia Poleo -hoy en el exilio- y tantas otras que en la búsqueda de la verdad han sido acosadas, atropelladas y enjuiciadas por el régimen; las trabajadoras, maestras, enfermeras, bomberas, etc., purgadas, arrestadas y enjuiciadas por exigir sus derechos laborales; mujeres como la viuda e hijas de Franklin Brito, que han sido acosadas hasta por la Fiscalía; las abogadas, defensoras de los Derechos Humanos, como Tamara Sujo o las Juezas, como María Lourdes Afiuni, que han sufrido las consecuencias de servir a la justicia.

Merece especial atención el abuso sufrido por la Jueza Afiuni a quien el régimen le ha negado sus derechos humanos, para la jefatura no ha sido suficiente su prisión injusta, además la ha sometido a una violencia psicológica cruel e inhumana al punto de ser amenazada en el INOF con inspecciones en sus partes íntimas cada media hora o cada vez que saliera su declaración al aire o el intento de un teniente de la GNB de entrar a su citología.

Todos los casos de violencia contra la mujer disidente han sido apoyados, tácita o expresamente -condecoraciones, ascensos, etc, para los agresores-, por la jefatura, por ello mientras este régimen dure la eliminación de la violencia contra la mujer será sólo una utopía.

elmon35@gmail.com
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miércoles, 17 de marzo de 2010

MISIÓN IMPUNIDAD, JUAN CARLOS APITZ B.

La violencia afecta a todos los venezolanos, sin distinción de ideologías y posturas políticas. Nuestros tribunales encargados de la persecución penal a los delincuentes no gozan de autonomía e independencia, y se han convertido en entes politizados y partidizados; que generan impunidad ya que dejan de dedicarse al castigo del delito para consagrarse a la persecución de la disidencia política. Son cada vez más los casos de dirigentes políticos, periodistas, empresarios, estudiantes, dirigentes sindicales y activistas de la sociedad civil organizada que son perseguidos judicialmente por razones políticas.
La impunidad es una de las expresiones más perversas del Poder, e implica dejar sin castigo un crimen o delito, lo que es responsabilidad exclusiva del Estado. Por ello, la lucha contra la impunidad es garantía de justicia y paz.

En Venezuela ocurren cerca 14 mil homicidios al año, 400 de ellos cometidos dentro de los centros penitenciarios. Durante el año 2008, según el Informe Anual del Ministerio Público consignado a la A. N., se presentaron 1640 denuncias por corrupción ante el Ministerio Público, de los cuales se presentó acusación en 356 casos, quedando impunes 1284 casos. Es decir, que el porcentaje de impunidad en esta materia es de 78,29%.

En cuanto a la violación de Derechos Humanos, de 3688 casos tramitados, en sólo 463 de ellos fueron presentadas acusaciones, lo que indica que el 87,45% de impunidad. También ésta resulta elevada en la comisión de delitos contra el medio ambiente, presentando los siguientes datos: 2.698 casos tramitados, de los cuales sólo se acusaron 847, lo que se traduce en 68,81% de impunidad.
Ahora bien, en los casos de violencia contra la mujer y la familia, que afecta a los sectores populares de la población venezolana, de 58.421 casos han sido tramitados, sólo se han presentado acusación en 2.165 casos, es decir, que en consecuencia el porcentaje de impunidad es de 96,29%. En cuanto a delitos de drogas se han tramitado 15.368 casos, de los cuales en sólo 2.797 se han presentado condenatorias, en estos delitos hay un 81,80% de impunidad. El mayor índice de impunidad se encuentra en los casos de delitos comunes, esos que sufrimos los venezolanos a diario, que han sido tramitados 302.969 casos, de los cuales han sido presentadas acusaciones 8.922 lo que refleja un 97,06% de impunidad.

La cifra de homicidios en Venezuela se elevó el año pasado a 16.047, frente a los 14.589 del 2008. En la década 1998-2009 se produjeron un total de 123.091 homicidios, y las estadísticas reflejan una continua alza desde los 4.550 reportados en 1998. La impunidad es la primera causa del aumento de homicidios desde 1998, mientras se incrementa el número de homicidios disminuye, paralelamente, el de detenciones. Así, el 91 % de los homicidios ocurridos en Venezuela en el 2009 no derivó en ninguna detención. En el 2007, 2008 y 2009, apenas fueron detenidos 9 sospechosos por cada 100 homicidios, frente a los 58 de 1998, según cifras del CICPC.

La impunidad destruye la vida en sociedad de los venezolanos y, lo más grave, deja sin derecho a la justicia a las víctimas y sus familiares. Pareciera que existe una verdadera “Misión Impunidad” dirigida a destruir la convivencia e impedir el progreso social y económico de Venezuela.

Entonces, los pocos que logremos sobrevivir, en agradecimiento al gobierno nacional, seremos obligados a corear: “Ponte pilas: defiende tus misiones sociales”.

www.juancarlosapitz.com
en twitter: @justciapitz
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