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miércoles, 15 de julio de 2015

PEDRO PAÚL BELLO, UN ESFUERZO DE VERDADERA UNIDAD, SIN MENOSCABO DE LA OPINIÓN DE CADA CUAL.

Sería de perogrullada  el recordar que estamos, los venezolanos, en una situación sumamente muy conflictiva y peligrosa. Hay un conjunto de factores sociales, políticos y económicos que concurren, conjuntamente, para generar y profundizar el cada día más creciente conflicto, que amenaza la seguridad y la paz de todos los ciudadanos. A estas alturas del tiempo transcurrido y de los males generados, lo razonable parece imposible y lo peligroso eminente.

Todos los ciudadanos que estamos en nuestra tierra, nacionales o extranjeros integrados a este país amable y hermoso, vemos con angustia que en el día a día aumentan los costos y desparecen  todos los productos necesarios para subsistir: alimentos, medicinas, útiles del hogar, repuestos para máquinas y automóviles, etc., menoscaban la existencia vital en todos sus aspectos. Pero mientras esto, que es tan grave ocurre, la incapacidad de un equipo gubernamental que se evidencia por sus errores derivada muchas veces por la ignorancia de tantos actores, profundiza la ruina general del país y la muerte de tantos compatriotas, sea que derive de la escasez de productos para poder mantener la vida, o sea porque el crimen se ha generalizado en todo el territorio nacional, sin que poder alguno sea suficiente para controlarlo y evitarlo.

Ese cuadro, espantoso por lo a ojos vista incontrolable, por las diferentes instancias del equipo gubernamental anuncia, en lo inmediato, una posible catástrofe totalmente incontrolable. La pregunta que lógicamente surge en cada mente de quienes esto vivimos es, simplemente ¿Qué hacer?

Por supuesto, quien esto escribe no tiene respuesta sobre ello. A mi manera de ver, la solución más inmediata seríala unidad. Esa unidad habría de ser establecida entre el grupo gubernamental y el correspondiente sector opositor, pero tal logro, a estas alturas parece imposible. Para lograrla sería indispensable el diálogo, un diálogo inmediato entre ambos sectores, con miras a corregir los entuertos y agilizar acciones efectivas para sustituirlos con respuestas adecuadas y concretas.

Ahora bien, el diálogo en estas condiciones no parece posible. Esto me recuerda la vieja expresión de Juan Taulero (“Doctor iluminado”, teólogo, predicador y escritor místico: 1300-15 junio 1361), quien decía: “Nadie se impregna mejor del sentido de la verdadera distinción como quien ha entrado en la unidad; e igualmente, nadie conoce verdaderamente la unidad si ignora la distinción… se debe pues, distinguir para unir.” (1)  Eso explica que la filosofía reflexiva y crítica siempre se oriente al discernimiento de los grados del saber. (2)

En efecto, si no se distingue no se une, y si no se une no se distingue, pero, podemos preguntarnos ¿cómo hacer para distinguir y al mismo tiempo unir, lo que parece imposible de ser unido?

Si ello es imposible, creo que si sea posible una verdadera unidad entre los partidos opositores, pese a sus lógicas y naturales diferencias. Ello implica, necesariamente, que los diferentes partidos renuncien a sus legítimos intereses y procedan como una verdadera unidad, por encima de dichos intereses, mientras  se pueda lograr superar la situación que se viva en el país, y que cuando se realicen las próximas elecciones permanezca dicha unidad, hasta que a plena recuperación económica social y política sea reestablecida, con una gestión de gobierno que mejore las condiciones pésimas de vida de los sectores más pobres y que restablezca la paz, la seguridad y el orden ciudadano en toda la Nación.

(1.- Ver: Jacques Maritain: Los grados del saber (1) Ediciones Desclée de Brouwer. (Paris-Buenos Aires). 2.- Idem.)

Para vencer en las elecciones de diciembre, es indispensable menester la unidad de los partidos opositores, que debe durar hasta que se restablezcan la producción y la economía del país, y que, como he insistido en otras ocasiones, que las elecciones de diciembre se realicen con votos en urnas electorales como era en el pasado; con presencia de testigos de países desarrollados; que se eliminen mecanismos absurdos como el “capta-huellas”, que los electores puedan asistir al conteo de los votos en las mesas a las que concurrieron para votar y que, para seguridad, el acto electoral comience en la temprana mañana y las mesas, en todo el país, sean cerradas a las 6 pm de manera de impedir todo tipo de maniobras fraudulentas.

Pedro Paúl Bello
ppaulbello@gmail.com
@PedroPaulBello

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martes, 27 de enero de 2015

NELSON MAICA C., DE UNA FALSA A UNA VERDAERA UNIDAD

Comenzamos riesgosamente con una afirmación: parece ser que estamos en tiempo de unidad; pero sin definir esa unidad. Parece ser que el tiempo de los partidos políticos, por ahora, no es este.

Es hora de entender que para los venezolanos, en general, “la unidad es necesaria” y después, los partidos y otras organizaciones de presión acumuladora y distribuidora.

Ningún partido político se va a declarar antidemocrático o anti unitario, sectario, excluyente, exclusivo. Es la práctica democrática, la amplitud y hacer dejación de intereses mezquinos y personalistas, lo que se ha convertido en una demanda tan apremiante  de la sociedad democrática venezolana en su conjunto que actuar en contrario, se pagaría bien caro, sobre todo si la gente lo percibe como una burla o irrespeto al valor emocional de la unidad, máxime si además trae como consecuencia, la perdida de las elecciones.

¿Estamos seguros de cuál es la forma, la manera, en que los electores quieren, hoy, participar, quieren unidad? No. Pero para estos efectos declarativos, sin embargo, partimos del supuesto de que, dada la actual situación especial del país y los sentimientos recogidos de viva voz a lo largo y ancho del país, interpretamos que un amplio sector de los electores (según encuestas rondan el 45%) no aceptan ni al gobierno y a la MUD, quieren participar mediante denominaciones de “movimientos”, más cercanos al día a día, y que los partidos pueden ayudar a conformar, a constituir.

El ciudadano actual, a nuestro entender y comprender, quiere ser protagonista, empático, con ilusiones personales compartidas, con el suficiente ánimo como para rescatar lo que éramos y perdimos, acercarse a un futuro de paz y de mutuo respeto, para hacer realidad sus sueños más preciados y ambiciosos; y no quiere estancarse y mucho menos desgastarse en la diatriba de cuán importante pueda ser una elite partidista y darle prioridad, ganancias a esos partidos, electorales, prioridades, grupales, antes que al resurgimiento de la democracia plural, participativa, incluyente y su ejercicio pleno.

Los partidos, en estos momentos, como tales, y como los están percibiendo parte de los electores, desde los más grandes hasta los más pequeños, no son la única vía para la movilidad electoral y para obtener ganancias netas electorales, caragos por elecciones.

Sostenemos que es y sigue siendo la política, la palabra, el discurso, el mensaje, la trasmisión de la emoción, la pasión y la identidad con la psiquis emotiva personal del electoral, lo que puede hacer posible ganar elecciones.
Es un lugar común, se afirma a cada momento, y lo repetimos: los partidos políticos tienen un papel fundamental que deben ganar cada día para desempeñarse en el caso de una transición democrática, bien adelantada o bien dentro de la ruta señalada en la Constitución y Leyes en nuestro país.

Ojo. Hemos constado el hecho de que algunos movimientos  sociales, de manera pública y notoria se manifiestan o bien contra los partidos y/o en contra de sus decisiones y/o actuaciones, en contra de publicitados dirigentes políticos o no, incluyendo algunos, muy pocos por cierto, medios de comunicación convertidos en especie de actores políticos o como los denominan ahora operadores políticos.

Ante tal hecho y, por ahora, manifestamos lo siguiente: creemos que no hay porque sentir recelo, y mucho menos “armarse” de una prédica anti-partido, por el hecho de que los partidos desarrollen plenamente acciones ligadas a su razón de ser y existir.

También creemos que los partidos políticos de un país tienen la obligación de promover los valores democráticos, el respeto de los derechos humanos, la práctica de la convivencia en la pluralidad, y muy celosamente, el derecho al disenso y la tolerancia.

Sin duda, esta función es la más importante de los partidos y refuerza la necesidad que tienen las democracias de conservarlos y perfeccionarlos.
Sin partidos que organicen y estructuren, en alguna medida la competencia por el poder en todos los niveles del gobierno, la democracia será imposible. Tampoco sin el apoyo, trabajo, movilización e incorporación entusiasta y convergente de los partidos con la ciudadanía, la sociedad venezolana y su pueblo, el triunfo electoral para cualquier oposición, será posible.

Tal como dijimos al comenzar, parece ser que las condiciones políticas y sociales de la actual Venezuela, imponen la unidad, la concertación, la integración de todos los factores que puedan motivarse para el cambio democrático,  y objetivamente no son los partidos los únicos, e inclusive, los que estén en mejores condiciones subjetivas y objetivas, para abrogarse en lo particular y de manera excluyente, tamaña tarea.

Pero la actual unidad MUD, tal como se ha concebido, organizado, integrado y comportado, está lejos de una praxis ética y honesta; está lejos de desprendimientos, de espíritu de contribución, de claridad para valorar y sustantivar el triunfo electoral del 2015, lo que niega la construcción de una identidad  prestigiosa y de empatía con el elector, que además se constituya, en un requisito previo y vinculante a la posibilidad del mantenimiento de la democracia y de su propia vigencia existencial.

Basados en lo dicho anteriormente y porque hoy, un amplio sector de la población y electores, los ciudadanos no militantes de partidos, juntos y actuando estrechamente con quienes si militan, y en empatía con todos los sectores, clases, profesiones, estratos y actores públicos relevantes en distintos niveles partidistas y de las organizaciones sociales no-partidistas, y seducidos por el valor y la emoción de otra vía, también unitaria, pero con otro signo, responsable y consecuente, donde se integra lo novel con la experiencia, los planes con ejecutorias probadas, son factores claves que pueden concretar el anhelado triunfo electoral en el 2015 y en ese sentido, próximamente lo anunciaremos a la nación.

El papel histórico de los partidos en los procesos electorales democráticos, son, además, una justificación para su existencia. Pero al tratarse de funciones tan elevadas y de tan particular exigencia, se corre el riesgo de no estar a la altura de las circunstancias.

No podemos olvidar en ningún momento la apremiante necesidad de ideas y propuestas de desarrollo social integral, productivas, para erradicar la imposición “de esclavo y de mendigo” en que este régimen castro comunistas pretende convertir a los ciudadanos venezolanos.

Tampoco podemos olvidar que la inteligencia emocional existe y juega un papel fundamental en la decisión de votar, porque la gente no es estúpida, tonta, torpe, para no darse cuenta de que la están “conquistando” o “mareando” con mentiras y promesas falsas.

Las organizaciones que venimos trabajando en la constitución de esa otra unidad, otra alternativa ciudadana, creemos estar a la altura de las circunstancias, en un máximo esfuerzo por la recuperación de la democracia en Venezuela.

Sin embargo hacemos votos porque, ojala, haya un intento serio por parte de los partidos de llegar a arreglos ciertos, de modificar las reglas del juego político para obrar, ello en primer lugar, conforme a esas nuevas reglas y realidades, y cuando se entienda que la transición, de la tiranía a la democracia, es, también, una revisión de la mayor parte de sus prácticas político-partidista.

Ojala no se actúe, como lamentablemente se aprecia, en la búsqueda de un beneficio político-partidista y, además, con corta visión.

La Unidad es la que hace la fuerza: las palabras claves son la exaltación en la asistencia, reglas claras, respeto y cimentación de confianza; pero no la Unidad que nos está presentando la organización electoral MUD.

Entendemos que puede ser un hito histórico el actual momento, por eso decidimos dar este paso que puede ser como aquel que dio un hombre un día en la luna y a donde ahora hasta se va de tour. Las ideas primero; los hechos después.

Nelson Maica
nelsonmaica@gmail.com
@jupiterxc

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