Cuando ni las
matemáticas ni las estadísticas sirven para explicar como llenar un hueco de
miles de millones de dólares. Cuando se asume directamente la función de ir a
pedir dinero al exterior y hacer bajar la producción petrolera de los países de
la OPEP para subir su precio y no se logra. Cuando se montó un modelo del
reparto improductivo de la renta petrolera y la renta se reduce en más de la mitad. Cuando no se puede o no se quiere
cambiar el modelo. Cuando desde adentro y desde afuera todos señalan que Maduro
y su combo son los culpables de la crisis. A Nicolás no le queda más que
invocar a Dios.
En su Memoria y
Cuenta, Maduro decía: “el petróleo ha sufrido un derrumbe grave. Hoy cerró en
38 dólares. Son menos divisas: de $96 a $40 el barril, pero no nos faltarán los
recursos”. ¿ Cómo que no? Si por cada dólar que baja el barril se pierden $720
millones, según cálculos de Barclays. Dijo que no volverá a $100 pero calló que
ni siquiera llegará a $60, por ahora.
Entonces, al verse abrumado por el déficit, asumió el papel de profeta bíblico
y lanzó esa temeraria – pero coloquial- frase de “Dios proveerá”. Como si fuera un muchacho que decide
escaparse de su casa a probar suerte y no el conductor del destino de 30
millones de almas.
Pero si es Dios quien
nos puede sacar de esta profunda crisis es porque ya Maduro tiró la toalla y ha
sufrido una profunda transformación ética y religiosa que lo ha llevado a
contactarse con lo divino. Los creyentes nos alegraríamos si Maduro
y el chavismo tomara el camino de la espiritualidad. Pero la verdad es
que ellos se han aprovechado de la religiosidad criolla para manipular
políticamente al pueblo y ahora para endiosar a “el finado”.
El reciente documento
“Renovación ética y espiritual frente a la crisis” de la Conferencia Episcopal
Venezolana, fue recibido con cólera por el chavismo. Allí la Iglesia señala la
“crisis moral, de valores, actitudes, motivaciones y conductas” y la corrupción
así como “…la angustia generalizada del pueblo por la crisis económica que
sufre,… sometido a dificultades nunca vistas para tener acceso a artículos de
primera necesidad”. Y llama a un cambio
de modelo económico, causa última de la crisis,
y a la búsqueda de un dialogo entre los venezolanos. Diálogo en que ya
está involucrada a través del Vaticano.
Como dice Laureano
Márquez en su “Carta de Dios a Maduro”: ya Dios proveyó. Ahora es tiempo que
Maduro y el chavismo presenten cuentas. ¿Qué hicieron con los “talentos”?
(Mateo 25, 14-30).
Alfredo
Michelena
alfredomichelena@gmail.com
@Amichelena
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