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lunes, 5 de agosto de 2013

CARLOS BLANCO, UN AMOR QUE SE VA..., TIEMPO DE PALABRA

Lo peor que le puede ocurrir a quienes están en el poder es no comprender su naturaleza. Nicolás y sus anexos no lo comprenden. Acá se ha sostenido que Chávez llegó a Miraflores en hombros de muchos ricos venezolanos, no de los pobres. Aprovechó con su inigual talento las debilidades coyunturales y estructurales de las élites venezolanas que al ver desgastados a AD, a Copei, a Carlos Andrés Pérez y a Rafael Caldera, y a eventuales relevos como el MAS y La Causa R, tomaron el camino de construir, apoyar, amamantar, acurrucar, a quien se les asomó en el radar. 

No entendieron la naturaleza de Chávez y por casi una década, desde 1992 cuando emergió del cuartel, lo alimentaron, pasearon, consintieron, hasta que ese primer "flaco" de la contemporaneidad engordó y tuvo colmillos suficientes para merendarse a la mayoría de sus adinerados autores.

¿Comprendió Chávez la naturaleza del poder? Asunto difícil de definir, pero cuando murió estaba en la cúspide de una victoria que, según los entendidos, es el mejor momento de abandonar el mundo de los vivos para convertirse en eterno, al menos, por ahora.

Chávez tuvo destrezas indudables. No dio cuartel a sus enemigos y solo recurrió al diálogo cuando estaba contra las cuerdas. En la mayor parte de las situaciones su contrincante, la oposición democrática, en vez de avanzar como él hacía cuando tenía ventaja, se sentaba en la mesa que el Comandante gustaba servir a su antojo, con sus pociones y elíxires somníferos. Chávez abandonó en 2002 los requiebros con la mayor parte de las élites que le permitieron llegar a Miraflores y se envolvió en el discurso sobre, hacia, y desde la pobrecía urbana. Nada de clase obrera, ni de trabajadores organizados; se volcó hacia la informalidad social, lo que antes se denominaba la "marginalidad", pero sobre todo con un subsector peculiar con el que llegó a una zona de complacencia, que fue el malandraje citadino, cuyo lenguaje Chávez tenía -o adoptó- con toda la procacidad de los guapos de esquina.

Sin embargo, no pudo construir nada. ¿Logros? Muchos en materia de destrucción institucional y creación de sectores sociales vinculados al Estado, como nunca antes, a través de las "misiones", pero nada de una institucionalidad alternativa. No fue un edificador o constructor, no dejó estructuras trascendentes, salvo la sustitución de las viejas élites políticas y económicas, por unas nuevas con algún elemento de reciclaje de los sectores más fermentados de historias antiguas. No es poca cosa; ni se intenta minimizar su impacto histórico. Sustituir a Gonzalo Barrios o Luis Beltrán Prieto, por Diosdado Cabello, o Arístides Calvani, Isidro Morales Paúl, Enrique Tejera París, por Elías Jaua, o Miguel Rodríguez y Ricardo Hausmann por Jorge Giordani, no es irrelevante, pero de todos modos es circunstancial. Chávez no produjo una obra que permanezca en la historia salvo, como se ha dicho, la masiva destrucción institucional.

Lo más trascendente de Chávez fue en la eficacia del disfraz democrático de su autoritarismo rampante. Logró dejar islas de competición electoral real, algunos municipios, gobernaciones, diputaciones, que fueron la coartada para el control fraudulento del lomito institucional, con la Presidencia de la República como trofeo indiscutible e indisputable. ¿Qué lo facilitó? La estrategia de ofensiva permanente, brutal, sin ningún escrúpulo moral que la detuviera. Chávez ejerció el poder con la fuerza y por esa razón solo se detuvo ante la fuerza, como en 1992 y en 2002; del resto no se frenó nunca, ni siquiera ante derrotas electorales: el referéndum constitucional que perdió, lo hizo papilla con leyes y con la reforma reeleccionista; las gobernaciones y alcaldías que perdió, las trituró con la creación de cargos, como lo evidencian Jacqueline Farías y Elías Jaua como reemplazos ilegales de Antonio Ledezma y Henrique Capriles.

Más que un maestro del poder, Chávez fue un maestro del miedo, necesario para el ejercicio autoritario del poder pero insuficiente para el hombre de Estado. Carente de principios, tenía el talento para saber dónde le apretaba el zapato. Podía ser marxista y cristiano, cultor de la tercera vía o de la quinta si se presentaba el caso; encantador en el tú-a-tú era capaz de mentir sin que se le moviera el músculo del arrepentimiento o la vergüenza. Fue diestro en el manejo del miedo que, lubricado con petróleo, funcionaba casi sin chirridos. Logró simbolizar las hambres retrasadas de quienes se cansaron de vivir en las orillas del antiguo régimen. Puede que no haya entendido la naturaleza del poder, pero sí las debilidades de las élites que derrumbó y de las que creó.

LA SUCESIÓN.

Maduro intenta replicar la estrategia de Chávez, y se ha quedado con el esqueleto de esa estrategia pero sin los músculos y la piel. Lanza la jauría policial y militar, los "colectivos" y los perros de presa del sistema judicial, pero no logra convertir el terror en fortaleza propia. Las ofensivas de Chávez semejaban el avance de un ejército victorioso; las de Maduro son la desbandada de un ejército derrotado que aplica la violencia y quema casas, levanta alcantarillas y destruye el equipamiento en la medida en que se retira.

Maduro toca la vena del gusto a empresarios ávidos de dólares y cree que los coopta, atrae o somete. Nada de eso. Han de tragar sapos vivos para mantener sus negocios pero no le comunican un ápice de legitimidad al hombre que vegeta en Miraflores. Reaccionan como el siervo sometido a la espera del momento del motín. Toda esa historieta de magnicidios, golpes de estado y conspiraciones atribuidas a la oposición, no es mas que la simulación indispensable para darle razones a la represión.

Los "locos", según la autoinculpación de Cabello, se han quedado al mando, por cierto, con este personaje en la sala de máquinas tocando todos los botones. Éstos sí es verdad que carecen del sentido del poder, aunque han desarrollado el de la represión, con el grave peligro que confunden ambos. No es lo mismo mandar a dar unos planazos que lograr una alianza; no es lo mismo allanar a Mardo que explorar algún entendimiento -regularización de la guerra- con la oposición. No es lo mismo buscar legitimidad que ejercer el terror.

Nicolás se ha lanzado por la pendiente represiva pero en esa misma medida su problema de legitimidad aumenta. No importa que los diarios y las televisoras lo llamen "presidente", cosa irrelevante si de salvar el pellejo se trata. Carece de sentido del poder, no sabe que es una filigrana que se construye a diario, que mas que una mandarria es un tejido, que mas que un diktat es una persuasión. Cada vez más parece que su salida constitucional del poder es una posibilidad a la que el propio Nicolás dedica un camión de ganas.

www.tiempodepalabra.com
Twitter @carlosblancog

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domingo, 11 de noviembre de 2012

ARGELIA RIOS, LAS CONTRADICIONES DE "LA SUCESION"

La  mano  de  hierro  del  comandante  no  ha  conseguido  poner  en  marcha  a  la  burocracia

Es extraño que el oficialismo no haya celebrado por todo lo alto el triunfo electoral del comandante. Sus victorias anteriores solían producir un estado de exultación y remoralización general entre las filas del "proceso".
Tras cada uno de esos éxitos, el regocijo dominaba la atmósfera del campo revolucionario, donde el alborozo abría espacio a un clima de optimismo alrededor de los desafíos y novedades de la gestión. 

El júbilo no estuvo presente en este caso, ni entre el leal pueblo bolivariano, ni mucho menos entre su dirigencia política, consciente como está ella de que la nueva oportunidad concedida por los ciudadanos, le acarrea al gobierno un compromiso muy superior a cualquiera de los adquiridos con anterioridad.

La falta de efervescencia pos-electoral es un dato duro de la realidad: el hecho puede obedecer al carácter rutinario del triunfo conquistado, o quizá a la bien disimulada inquietud generada por el muy decoroso papel desempeñado por Henrique Capriles, cuyo aniquilamiento representa un desiderátum, ya no tanto para Chávez -quien va de salida-, sino para todos los que aspiran a sucederlo, tras la culminación de su ciclo vital...

Que la vocería roja cierre los ojos ante la existencia de una oposición que, poco a poco está convirtiéndose en alternativa, sólo significa un acto de negación y arrogancia, nada provechoso para el mediano y largo plazo del proyecto socialista, al cual le va quedando una única opción de sobrevivencia: la de cumplir la promesa principal que el Presidente le formuló al electorado nacional, cuando juró gobernar, ahora sí, con la eficiencia y el tino de un reloj suizo.

Es natural que el mundo bolivariano -tan seguro de las deficiencias de su desempeño y de las consecuencias de su peligrosa fragmentación interna- se sienta ahora más exigido que nunca, pues otra vez ha quedado demostrado que solamente Chávez puede darse el lujo de ganar elecciones, aun en medio de un ambiente de descontento y frustración alrededor de su gestión administrativa.

Con un líder cuya salud se encuentra comprometida, es obvio que el tiempo juega contra "la sucesión", que está urgida de exhibir cuanto antes una eficiencia que ni el poderoso liderazgo de Chávez ha podido garantizar durante el transcurso de estos largos años.

Si la mano de hierro del comandante no ha conseguido poner en marcha a la burocracia, el panorama no puede ser más sombrío para quienes se sienten "herederos", cuya batalla se desarrolla, precisamente, en los escenarios de la burocracia, donde todos se colocan zancadillas que conspiran contra la eficiencia prometida por Chávez, y sin la cual no habrá otro legado que no sean los escombros de una revolución fallida.

sábado, 28 de abril de 2012

MANUEL CORAO, MUERE JUAN VICENTE GÓMEZ



Fallece Juan Vicente Gómez, a decir de sus seguidores prematuramente, el 17 de diciembre de 1935 en la céntrica ciudad venezolana de Maracay, a la edad de 78 años, luego de dirigir los destinos de Venezuela por 27 años. “El benemérito”, como sus acólitos le llamaban lisonjeramente, rigió y desgobernó a la tierra de Bolívar como si esta fuese una finca de su propiedad. Existió durante su tiempo, como actualmente también, una constitución, tres poderes públicos, una institución electoral, el ejército de la revolución liberal restauradora, las fuerzas vivas de la nación, los intelectuales del país, jerarcas eclesiásticos, una nación amiga y los derechos humanos comprometidos.

Quienes no conformaban tales grupos auspiciadores sin condición de la permanencia en el poder del “taita” Gómez, entonces eran calificados de revoltosos, perturbadores del orden público, o personas a quienes meter en cintura. Con otras nomenclaturas lingüísticas, nombres de igual intención descalificadora como majunches, mariquitos, escuálidos, conspiradores utilizados para referirse a los opositores venezolanos, Chávez Frías hace causa común con el hijo de La Mulera y emulando sus procedimientos a través del beneplácito de jueces fútiles, los antagonistas van a parar a la fortaleza de la Rotunda capitalina, Helicoide caraqueño, Castillo de Puerto Cabello, la cárcel de Ramo Verde, o simplemente engrosarán las estadísticas de muertes en manos del hampa común, como política de estado. Los nombres cambian y el siglo también; sin duda regresa la utilización de las espadas.

Al fallecer Gómez, Eleazar López Contreras por decisión del gabinete ejecutivo asume la presidencia para finalizar el período –1931-1938– constitucional. La designación de López Contreras no fue del agrado de la familia Gómez, quienes consideraron que Venezuela solo podía ser dirigida por el gomecismo. Juan Gómez, hermano del extinto gobernante, en un macabro periplo que lo lleva a Caracas en busca del designado jefe del gobierno nacional para darle muerte y decretar la dinastía Gómez, enfrenta al gobernador Félix Galavis, jefe político y militar de la guarnición de Caracas. En la refriega el visitante no deseado muere.

La anunciada enfermedad cancerígena del presidente Hugo Chávez y los constantes viajes a la isla de Cuba, desde donde se hace presente en Venezuela por cortos espacios de tiempo, hace vislumbrar en sus seguidores la ausencia definitiva del mandatario por muerte o la inhabilitación por incapacidad política. De allí que sectores chavistas piensen tomar acción para evitar que la continuidad del hilo constitucional los ponga al margen del poder. 

Es un secreto a voces el establecimiento de un plan contentivo de opciones. En conciliábulos reúnen a las cúpulas regionales y les indican la estrategia a seguir en cuatro posibles instancias. Ninguna iniciativa parte de una acción política con un candidato en buenas condiciones de salud. El autogolpe es para muchos la acción que permite un estado policial que someta la disidencia. Sin embargo para otros dirigentes rojos se debe continuar la relación de mando con la actual fachada democrática. Es en este empuje donde se contempla llegar a las elecciones con Chávez en su condición de candidato, el proceso de escogencia con un aspirante diferente por el cáncer que sufre el barinés y la suspensión de las votaciones con cualquier excusa.

Los estrategas expositores de tales iniciativas plasman que la operación de las mismas debe ser implementada con asechanzas e incomunicación por mañosos expedientes penales, perturbaciones del orden público, acciones de calles y huelgas, de manera inmediata en los estados donde existan gobernadores de la oposición. Buscan establecer un estado de zozobra de ulteriores consecuencias.

Tal como están las cosas Diosdado Cabello continúa con el respaldo de los militares del régimen y están dispuestos a realizar acciones que los atornillen en Miraflores. Maduro y Jaua luchan junto a los cubanos para lograr que el mandatario no le dé el VB a la iniciativa de Cabello y acepte continuar con el hilo constitucional de ser una realidad su distanciamiento del poder.

Ante tales perspectivas, debemos apelar al ala institucional de las Fuerzas Armadas la cual es mayoría para garantizar la paz y el orden ante un trance. Las iniciáticas políticas son el reflejo de la realidad civil, pero ante la existencia de un considerable parque de armas en poder de grupos para militares, son los miembros de FANB quienes en realidad pueden evitar el caos. No es con la sangre del pueblo que vamos a lavarle la cara a la continuidad dictatorial. Es con las armas de la república y los votos que evitaremos se derrame ese caudal de vida que tanto la patria necesita.
Director de Venenoticias.


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martes, 17 de abril de 2012

EDITOLRIAL DE CASTELLANOS / LA SUCESION / TABANO INFORMA


Finalmente, luego de ver si Cartagena tenía centros hospitalarios de alta complejidad para el caso de que fuesen necesarios para su atención, Hugo Chávez no fue a Colombia. Se salteó la Cumbre de las Américas. El hecho debe ser tenido en cuenta, ya que su voluntad de confrontar a Obama, se había hecho pública a través de declaraciones.

Este es el octavo viaje a La Habana para recibir atención desde junio del año pasado en que se le detectó un tumor maligno en un lugar no precisado de la zona pélvica. Si los pronósticos nunca fueron halagüeños, ahora parecen profundamente críticos. Hay quienes hablan de que el cáncer que padece se habría generalizado e interesado nuevos órganos.

Pero la enfermedad de Chávez es secreto de Estado. En Venezuela se carece de información fidedigna sobre su dolencia y la única moneda válida parecen ser las especulaciones que en este caso son de dos tipos: médicas y políticas.

Los motivos de la falta de información no son otros que el hecho de estar en un año eleccionario y pretender que el problema no afecte los resultados de los comicios. Pero tampoco se puede dejar de lado un aspecto puramente personal. Chávez libra una feroz batalla por su vida, nombrar un sucesor, alguien que lo suplante en la próxima elección, sería también un golpe a su autoestima, una confianza que necesita ahora y más que nunca. Algo que él sintetizó al anunciar su candidatura diciendo: "Tengo razones médicas, científicas, humanas, amorosas, políticas, para mantenerme al frente del Gobierno y de la candidatura con más fuerza que antes".

No se puede negar que, aunque la mayoría considere que el sucesor de Hugo Chávez debe ser su hermano mayor, se está librando una sorda batalla a sus espaldas para ver qué porciones de poder se pueden negociar.

Fuera de las especulaciones políticas o médicas, hay un país que vive en un estado de permanente incertidumbre. Para la gente común es difícil trabajar a futuro porque en Venezuela nadie piensa que sea un momento para jugarse por algo. Los funcionarios no funcionan y los engranajes oficiales parecen estar herrumbrados.

La posibilidad de que falte Chávez no afecta solamente a los venezolanos. Todo el cono sur de América, aunque no por las mismas razones, trata de visualizar el escenario sin su figura, pero la falta de opciones hace poco creíble cualquier especulación.

La cumbre de Cartagena ha tenido ese color. No se han logrado entendimientos. Argentina se fue sin su esperada declaración sobre Malvinas. Santos no consiguió que en la declaración final se contemplase a Cuba. Barack Obama no consiguió una actitud aprobatoria que mejorase sus posibilidades electorales.

No es un componedor, no nos confundamos, su presencia no hubiera mejorado las cosas, pero siempre ha sido un factor aglutinador, a favor o en contra, su ausencia ha aportado a la cumbre lo mismo que a su país, incertidumbre.

Este es un reenvío de un mensaje de "Tábano Informa"



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