BIENVENIDOS AMIGOS PUES OTRA VENEZUELA ES POSIBLE. LUCHEMOS POR LA DEMOCRACIA LIBERAL

LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA
Mostrando entradas con la etiqueta OTRA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta OTRA. Mostrar todas las entradas

jueves, 21 de mayo de 2015

PACIANO PADRON, OTRA RECORTADITA MÁS

Este régimen, en sus dieciséis años crecientemente nefastos, no ha hecho sino recortar y recortar el disfrute de nuestros derechos y la calidad de vida de los venezolanos. Recorta de a poquito y de manera constante, mientras la mayoría de nosotros nos vamos ajustando a las recortaditas que, lentas y seguras, nos llevan al sometimiento total. Percibir la realidad que nos indigna no es suficiente, tenemos que reaccionar antes de que estemos tan plenamente sometidos, que ya no podamos librarnos, como lo logró Fidel con los cubanos, humillándolos y sometiéndolos desde  hace ya 56 años. Es la hora, no le demos más cuerdita. La salida pasa por la unidad de la oposición y por la transformación de la oposición en alternativa democrática.

         Un ejemplo puede definir bien lo que han sido las recortaditas del régimen opresor y controlador de todas nuestras actividades. Cuando el régimen estableció el control de cambio -uno de los primeros pasos para controlar la economía- nos limitó el gasto de nuestro dinero en el exterior, fue entonces cuando estableció que solo podíamos gastar con tarjeta de crédito hasta cinco mil dólares y por internet hasta tres mil. Eso hoy parece un sueño, ocho mil dólares por persona, un “bello sueño” que podría satisfacer nuestras esperanzas, si olvidamos que, como cualquier pueblo libre y democrático, tenemos derecho a hacer uso de nuestro dinero como nos venga en gana. Las recortaditas siguieron, hoy nos dan una mísera cantidad de dólares que no alcanzan para nada, y seguramente que de no reaccionar llegará a cero. Adicionalmente, limitan nuestras salidas al exterior con pasajes aéreos que están por las nubes.

         Hace unos meses era impensable que nos impusieran y nos caláramos una tarjeta de racionamiento a la cubana, pues bien, lo han logrado Nicolás y sus hambreadores ministros, bajo las orientaciones de los Castro. Para someternos y para estimular la salida de quienes puedan hacerlo, el gobierno propició la escasez, todo escasea menos la corrupción. La escasez fue buena escusa para establecer días de compra controlados por el último dígito de nuestras cédulas de identidad, medida complementada con las ya anunciadas captahuellas en todos los abastos, y debidamente concatenadas. A la callada, recortadita tras recortadita, nos impusieron la tarjeta de racionamiento, que en Cuba es libreta de papel, y aquí es cuaderno electrónico. Otra recortadita más.

         La libertad de expresión e información nos la han recortado en tales términos que ya no queda canal televisivo nacional independiente, han sido silenciados, unos sacados del aire y otros comprados a sus dueños, convirtiendo esas televisoras en voceras del oficialismo. Por último hay televisoras de tal manera “autocensuradas” que dan vergüenza y dejan sin espacios a la alternativa democrática. Recortadita a recortadita han hecho lo mismo con las emisoras de radio y con los periódicos.

         Nos han recortado la vida, no solo porque miles y miles de los nuestros mueren cada año a manos de hampa, sino porque vivir con la angustia de que podemos ser asesinados o de que nuestros hijos no lleguen a casa, no es vida. Nos recortan el derecho al disfrute, al esparcimiento en la calle y sitios públicos, y nos limitan a estar encerrados.

         Las recortaditas a la vida se miden también por la calidad de la salud pública, de los hospitales, de las medicinas, de los servicios elementales como agua y luz, en definitiva por  la  pérdida de calidad de vida. Hoy estamos entre los últimos países del Continente, convertido en tierra de emigrantes en búsqueda de oxígeno para los hijos y para nosotros mismos.

         No debemos confiar a salvador sobrenatural que nos libere de esta pesadilla, tampoco a fuerza extranjera que lo logre. Por supuesto que es nuestra tarea a cumplir lo más pronto posible. Pedimos auxilio a Dios, reclamamos solidaridad de los países hermanos, pero también y fundamentalmente debemos librar a plenitud nuestra batalla. Es la hora, ni una recortadita más sin que se escuche nuestra voz. No más retroceso, vayamos adelante sin calarnos otra recortadita más.

Paciano José Padrón Valladares
pacianopadron@gmail.com
@padronpaciano

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, SIN COMUNISMO UN MUNDO MEJOR ES POSIBLE, ESTO NO PUEDE CONTINUAR, UNIDAD NACIONAL ALTERNATIVA, DESCENTRALIZAR, DESPOLARIZAR, RECONCILIAR, DEMOCRACIA PARLAMENTARIA, LIBERTARIO ACTUALIDAD, NACIONALES, VENEZUELA, NOTICIAS, ENCUESTAS, INTERNACIONAL, ALEMANIA, ESTADOS UNIDOS, ESPAÑA, COLOMBIA, ARGENTINA,

viernes, 11 de julio de 2014

SAÚL GODOY GÓMEZ, PORQUÉ NECESITAMOS OTRA CONSTITUYENTE,

Uno de los principales problemas que contaminaron el proceso constituyente de 1999 fue la enorme fuerza de gravitación que ejercía Chávez, convertido en el hombre más poderoso de Venezuela; su mentada “revolución” tenía al país atento a sus iniciativas, entre las cuales estaba la de convocar una constituyente para darle al país una nueva Constitución.

La nueva carta Magna, que se imaginaba el nuevo presidente de Venezuela, complacería sus apetitos por un nuevo orden y una nueva Venezuela; era más que conocida su posición de que nada en el país servía para sus propósitos políticos, el simple hecho de su juramentación sobre la “moribunda Constitución de 1961” era un indicativo de que las cosas estaban por cambiar.
Afortunadamente, no se atrevió a avanzar más de lo que su situación como nuevo gobernante le permitía, las instituciones jurídicas y muchos de los participantes en la constituyente frenaron su ambición de adelantar una constitución socialista; una vez iniciados los procedimientos para confeccionarla, sus deseos se vieron truncados por excesos de técnicas jurídicas y procesales y por una hermenéutica y un lenguaje que no manejaba. Favorablemente para el país, la nueva Constitución de 1999 resultó de un tono conciliatorio y se aprovechó, por juristas del viejo “stablishment”, para introducir una serie de modificaciones que ya venían estudiándose desde hacía un buen tiempo.
Pero aún así, el texto constitucional estaba confeccionado para una mentalidad estatista y las aspiraciones ciudadanas fueron relegadas a un segundo plano.
Leer los pormenores de aquel trabajo legislativo, en el estudio de Allan Brewer Carías “PODER CONSTITUYENTE ORIGINARIO Y ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE (Comentarios sobre la interpretación jurisprudencial relativa a la naturaleza, la misión y los límites de la Asamblea Nacional Constituyente)”, nos ofrece una buena bitácora de ese esfuerzo que concluyó en la “mejor constitución del mundo”, eso que en realidad fue un intento por frenar la ambición desmedida del Comandante presidente y su deseo de imponer su voluntad para transformar el país en un cuartel, su cuartel.
Para dar un ejemplo de lo que digo, uno de los conceptos de constitución que se manejaron durante el proceso constituyente, nos dice Brewer, fue el de Donnedieu de Vabres, en su libro L'Etat, donde expresa: El objeto de una Constitución es establecer un orden racional claro y estable que evite, en la medida de lo posible, la subversión, el golpe de Estado, las intrigas palaciegas, las agitaciones colectivas y los delitos políticos”.
En una constitución de corte estatista, el estado se convierte en el principal sujeto a regular, no son las relaciones ciudadano-estado las que se consideran, sino la potestad del estado como autoridad; este tipo de enfoque le conviene a los partidos políticos y personas que creen en esta relación de poder.
El tema constitucional siempre fue uno de mis favoritos en mis estudios de derecho y, de cuando en vez, me sumerjo con verdadero placer en la lectura de algunos de sus tratados, que son tan abundantes y hay tal variedad de opiniones, que me recuerdan mucho los trabajos de ciencia ficción que discuten la formación de mundos lejanos e imperios galácticos; el trabajo intelectual, que se requiere para construir un estado, es casi el mismo que se necesita para inventar una civilización alienígena.
Porque hay dos maneras de ver el derecho constitucional: desde el punto de vista de la confección del  Estado, que es el que gusta a los estatistas, que se centra en regular y organizar instituciones de gobierno para dirigir las actividades y destino de una sociedad, y tratan de controlar la fuerza bruta de un colectivo o pueblo, al cual deben la soberanía, canalizándola y transformándola en poder institucional y político. 
En el otro lado está el que a mí me gusta, que concibe el diseño de la constitución como la manera de regular la relación entre una sociedad libre y democrática y esos funcionarios públicos encargados de servirnos en ciertos y particulares menesteres, donde sólo en casos de excepción pueden utilizar la fuerza para corregir injusticias y peligros para el orden y la paz.  Donde prevalece la actividad organizada de particulares o asociaciones con fines productivos y de avance social y no esa pesada carga de autoridad regimental que se distrae en asuntos fiscalizadores, de planificación y de seguridad para el Estado.
Son dos maneras opuestas de ver ese constructo humano que se llama Estado, sobre el que hemos delegado el monopolio legal del uso de la fuerza, que es el corazón de todo Estado y por lo cual, hay que cuidarse de hacer un buen trabajo constitucional que regule adecuadamente ese poder. 
Los estatistas van a propugnar por que el Estado tenga más poder y discrecionalidad en la intervención, para hacer que una sociedad avance de acuerdo a un plan, que por lo general considera obligación del Estado guiar y establecer las maneras de que la sociedad se desarrolle; esta forma de gobierno busca un estado fuerte e interventor en los asuntos sociales y es la forma de entender la Constitución que ha prevalecido en nuestro país, es el modelo constitucionalista continental europeo, donde el estado se abroga como entidad, el derecho de iniciar la violencia cuando lo considere necesario (en muchas ocasiones, aplica la violencia cuando el estado se vea o se sienta amenazado, interna o externamente).
Los civilistas, al contrario, buscamos que esa capacidad que tiene el Estado en la aplicación de la fuerza no sea discrecional, ni se convierta en un derecho del aparato estatal; la constitución debe regular que esa acción coercitiva del Estado sólo sea usada cuando nuestros derechos como ciudadanos estén en peligro, para proteger a las personas de la violencia física, venga de donde venga, pero de ninguna manera puede el estado iniciarla; cuando somos agredidos nuestro derecho a la legítima defensa se lo transferimos al estado, para que este, de acuerdo a la ley, lo ejerza contra quien haya comenzado la agresión, interna o externamente.
La Constitución que se dio el país en 1999 es absolutamente estatista, cosa que complació a Chávez hasta que se le hizo incómoda para sus planes de control y totalitarismo. Y si me preguntan ¿Hay necesidad de una nueva constituyente? Mi respuesta es: sí, es necesario y cuanto antes; Venezuela no resiste la hegemonía del estado sobre la sociedad, y menos dentro de un sistema altruista-colectivista-militarista. Mientras el estado juegue ese papel tutelar en nuestras vidas, no habrá paz ni futuro; fuimos todos emasculados por una constitución de corte socialista, necesitamos recobrar nuestras libertades y eso obligatoriamente pasa por una constituyente.
La constituyente es la herramienta apropiada para desmontar el estado gigantesco en que el poder político ha convertido nuestro gobierno: una burocracia desmedida, muy costosa y con cero rendimiento y que, para colmo de males, tiene paralizado el país; la constituyente es la única manera de meter en cintura al estado, para convertirlo en un sistema de instituciones al servicio del pueblo, para devolverle su tamaño humano, desacralizarlo y restituir a la sociedad civil su papel rector en los asuntos y destino de Venezuela.
Repito, sólo quienes medran del estado todopoderoso, esos políticos que sueñan con un poder desmedido sobre sus conciudadanos, esas organizaciones no democráticas, que anteponen la coerción a la convivencia y desean beneficiarse de un aparato burocrático, dueño de todas las riquezas y de todo el poder, que sustentan su política partidista clientelar en la promesa de ocupar todos los cargos de administración pública con sus adeptos, ellos son los que se negarían a una rectificación que nos devuelva la posibilidad de tener país.
Si bien es cierto que una constituyente no es la herramienta para sacar a un presidente del poder (yo creo en la renuncia), sí es la manera más expresa de cambiar el sistema político y la visión de un país. –

Saul Godoy Gomez
saulgodoy@gmail.com
@godoy_saul

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, ACTUALIDAD INTERNACIONAL, OPINIÓN, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, REPUBLICANISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA,ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA,CONTENIDO NOTICIOSO,

viernes, 20 de diciembre de 2013

GERÓNIMO FIGUEROA FIGUERA, LA DISCUSIÓN DEBE SER OTRA, NUESTRA OPTICA

Muy lamentable, por no decir ridículo, fue la pelea el 9 de diciembre entre algunos partidos políticos integrantes de la MUD, quienes públicamente se disputaban la militancia de los partidista de los alcaldes electos por la votación que todos aportamos en la tarjeta de la Unidad Democrática, y no por un partido político o grupo en particular. Una verdadera pelea entre enanos, lo cual demuestra que algunos partidos políticos les importa muy poco el destino de Venezuela y lo que pueda ocurrir con el avance del castro-comunismo en nuestro país, sino el crecimiento de sus respectivas tarjetas.

Si bien es cierto que se ganaron 49 alcaldías que estaban en manos del chavismo, donde destacan las ciudades de Valencia, Barquisimeto, San Cristóbal, Mérida, Barinas y Maturín, se perdió Ciudad Bolívar y 33 alcaldías que estaban en manos de la oposición, algunas por falta de acuerdos unitarios y otras, quizás por malos gobiernos ejercidos por quienes eran sus titulares. En Puerto Ordaz los votos opositores suman mas del 53%

Caso de Acosta en San Antonio, donde el alcalde que era titular es del grupo del gato Briceño, disidente del chavismo, el cual sacó 20,33% de los votos y el candidato de la MUD sacó 36,12%, que suman 56, 45%, contra 41,85% que sacó el candidato de Maduro que ganó. Antes de las elecciones tuve la oportunidad de conversar con dos candidatos a concejales en acosta, a quienes le manifesté mi preocupación por la falta de unidad, y estos me respondieron que tenían órdenes desde Caracas de participar solos, porque lo importante era marcar un punto de referencia electoral para el futuro, y no el triunfo unitario en la alcaldía.  

Lo mismo ocurrió en Cedeño del mismo estado Monagas, donde el alcalde titular era el hermano del gato Briceño, disidente del chavismo, y  donde a pesar que fue apoyado con la tarjeta de la MUD para la reelección, no hubo acuerdo para la integración de las planchas a concejales, lo cual provocó confusión y abstención, al extremo que, la tarjeta de la MUD salió muy disminuida con solo 700 votos, cuando el 14 de abril de 2013 para las elecciones presidenciales, obtuvo 9.931 votos.  La falta de Unidad no permitió conseguir los 150 votos que faltaron para reelegir a Pedro Emilio Briceño.

En los casos de Monagas no se aprendió nada del pasado, y los factores opositores chocaron con la misma piedra de la torpeza y el individualismo. No hay que olvidar que para las elecciones de gobernadores del 16 de diciembre de 2012, hubo dos candidaturas opositoras, lo cual impidió realizar una campaña unitaria para derrotar a la candidata del chavismo, la cual ocupa hoy la gobernación del estado Monagas.

En Libertador de Caracas, donde las encuestas daban una ventaja importante a los sectores opositores,  hubo algunas cosas del pasado que pesaron sobre la candidatura de Ismael. Igualmente  la actuación de Ecarri que mantuvo su candidatura hasta una fecha donde era muy difícil regresarla, ejerciendo un fuerte descredito contra la candidatura de la MUD. También en algunos sectores opositores no hubo  voluntad política para lograr acuerdos unitarios con otras fórmulas opositoras, ni tampoco para incorporar a la campaña electoral a sectores e individualidades que pudieron ayudar mucho a buscar votos. A esto hay que sumarle los 66 mil votos nulos que hubo en Caracas.
  
Sin que me quede nada por dentro, como decía ese gran amigo y colega periodista, Carlitos González, algunos sectores de la MUD en vez de estar peleando por la militancia de los alcaldes electos, deben generar una discusión sobre porque se perdieron las 34 alcaldías que estaban en manos opositoras y porque no se ganaron otras como la del municipio Libertador en Caracas, donde las encuestas daban ventaja a la opoisición. La realidad es que el gobierno de Maduro obtuvo 255 alcaldías y novecientos mil votos de ventaja sobre la tarjeta de la MUD. Esa debe ser la discusión, y no otra. 

@lodicetodo
geron2ff@hotmail.com

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA,CONTENIDO NOTICIOSO,