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jueves, 16 de mayo de 2013

PEDRO PAÚL BELLO, REFLEXIONES SOBRE EL LIBRO DE LA DICTADURA A LA DEMOCRACIA DE GENE SHARP, XIV

 “La desintegración de la dictadura es, por supuesto, causa de gran celebración. La gente que por tanto tiempo ha sufrido y que ha pagado un precio tan alto, merece un tiempo de gozoso relajamiento y reconocimiento. Debe sentirse orgullosa de sí misma y de todos los que con ella lucharon para ganar la libertad política. No todos habrán vivido para celebrar este día. Vivos y muertos serán recordados como héroes que ayudaron a moldear la historia de la libertad en su país.”
Sin embargo, no será ésta ocasión para bajar la guardia y reducir la vigilancia. Es tan sólo un comienzo y, como tal, no es de suponer que el enemigo derrotado vaya a quedarse tranquilo y pasivo, puede ser todo lo contrario. En el caso de nuestra Venezuela, no es ocioso recordar los primeros días posteriores a la caída de Marcos Pérez Jiménez después del 23 de enero de 1958. En la propia Junta Militar de gobierno que se constituyó ese día, habían sido incluidos dos conocidos militares que apoyaban al régimen recién derrocado.
Es por ello, precisamente que “se deben tomar muchas precauciones para impedir que surja un nuevo régimen opresivo durante la confusión que acompaña el derrumbamiento del viejo.” En razón de eso, apunta Gene Sharp, “Nadie debe creer que con la caída de la dictadura inmediatamente va a aparecer una sociedad ideal. La desintegración de la dictadura simplemente facilita el punto de partida, en condiciones de una libertad revalorada, para realizar esfuerzos a largo plazo por mejorar la sociedad y responder más adecuadamente a las necesidades humanas.” Y continúa: “Los serios problemas políticos, económicos y sociales seguirán durante años, y hará falta la cooperación de muchas personas y grupos para buscarles solución. El nuevo sistema político debe dar una oportunidad para que las personas con puntos de vista diferentes y medidas que lo favorezcan continúen el trabajo constructivo y el desarrollo de las políticas orientadas a encarar los problemas del futuro.”
Amenazas de una nueva dictadura.
En esta parte del último capítulo de su obra que hemos venido sintetizando, nuestro autor nos recuerda circunstancias que históricamente se han presentado para sustituir una dictadura derrocada por otra: “en Francia (los jacobinos y Napoleón), en Rusia (los bolcheviques), en Irán (el Ayatollah), en Birmania (SLORC), y en otras partes en que algunas personas o grupos consideraron el derrumbamiento de un régimen opresivo meramente como la oportunidad de convertirse en los nuevos amos. Sus motivos podrán variar, pero los resultados son a menudo muy similares. La nueva dictadura puede ser aún más cruel que la anterior y ejercer un control más asfixiante.”… “Aún antes del desplome de la dictadura, miembros del pasado régimen pueden intentar acortar el proceso de la lucha desafiante por la democracia dando un golpe de Estado a fin de escamotear la victoria que lograría la resistencia popular. Pueden proclamar que han expulsado a la dictadura, pero de hecho buscan sólo imponer un modelo más o menos renovado de la anterior.”
Cerrándoles el paso a los golpes de Estado.
Es posible derrotar golpes de Estado intentados contra una Nación recientemente liberada. A veces basta un conocimiento previo de esa capacidad de defenderse para impedir el intento. La preparación intelectual puede prevenirlos. Puesto en marcha el golpe, los golpistas tienen que legitimarse, valga decir, que el país acepte que poseen algún derecho político y moral para poder gobernar. Entonces, lo primero que se debe esgrimir para rechazarlos es negarles la legitimidad. Para que los golpistas tengan éxito en sus aventuras necesitaran que los líderes civiles y la población los apoye, o que estén confundidos, o que se mantengan pasivos. No se debe olvidar que los golpistas necesitarán la colaboración de la mayor parte de la población y la asistencia de consejeros, burócratas y funcionarios gubernamentales, y que las instituciones sociales, la economía, las policías y las fuerzas militares se les sometan pasivamente y, esto, no lo podrán lograr si esos sectores se han identificado profundamente con el nuevo gobierno constituido.
También, los golpistas, van a tener que confrontarse con la no colaboración y el desafío político que fueron factores fundamentales para el derrocamiento de la anterior dictadura.
“Esencialmente  --dice Sharp--   los mismos medios de lucha que se usaron contra la dictadura se pueden emplear ante la nueva amenaza, siempre que se apliquen inmediatamente. Si se les niega tanto la legitimidad como la cooperación, el golpe puede morir de inanición política, y se habrá restaurado la oportunidad de construir una democracia.”
ppaulbello@gmail.com

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miércoles, 15 de mayo de 2013

PEDRO PAÚL BELLO, REFLEXIONES SOBRE EL LIBRO DE LA DICTADURA A LA DEMOCRACIA DE GENE SHARP. (XII)

Apuntando al poder del dictador.  (sigue)
Mientras se planifica e implementa el desafío político y la no cooperación, se debe prestar atención a todos aquellos que respaldan la dictadura, especialmente a la fuerza armada en toda su estructura, pero también a la “camarilla interna” que le rodea y aconseja de cerca, así como también auxiliares de los dictadores, inclusive al partido o partidos que le apoyan y a los jefes de la burocracia gubernamental. El objetivo es conocer “el grado de lealtad” que tienen hacia la dictadura: desde luego, huelga explicar su importancia.
Sobre ese particular, Gene Sharp expresa: “Desde el inicio en la lucha de liberación debe desarrollarse una estrategia especial para comunicarse con las tropas y funcionarios del dictador. Mediante palabras, símbolos y acciones, las fuerzas democráticas pueden informar a las tropas que la lucha de liberación va a ser vigorosa, decidida y persistente. Las tropas han de saber que la lucha va a tener un carácter especial destinado a socavar la dictadura, pero que no amenaza su vida. Tales esfuerzos aspiran en última instancia a minar la moral de las tropas del dictador y finalmente a subvertir su lealtad y obediencia a favor del movimiento democrático. Se debe intentar llegar a la policía y a los funcionarios con estrategias similares. El intento de ganar simpatías entre las fuerzas del dictador y, eventualmente, a inducirlas a la desobediencia no debe interpretarse, sin embargo, como una invitación a que las fuerzas militares produzcan una rápida interrupción de la dictadura mediante una acción militar. Una acción semejante no es posible que dé paso a una democracia que funcione, porque, como ya hemos explicado, un golpe de estado sirve de poco para cambiar el desequilibrio de las relaciones de poder entre el pueblo y los gobernantes. Por consiguiente, es necesario planear cómo puede hacérseles entender a los oficiales militares que simpatizan con los demócratas que ni un golpe militar ni una guerra civil son necesarios o deseables. … Los estrategas del desafío deben recordar que va ser extraordinariamente difícil, si no imposible, desmantelar la dictadura si la policía, la burocracia y las fuerzas armadas se mantienen plenamente leales y obedientes en el cumplimiento de sus órdenes.”… Se debe tener siempre presente “que el descontento y la desobediencia entre las fuerzas armadas y de la policía pueden resultar altamente peligrosos para los miembros de esos grupos. Pueden esperar penas muy severas por los actos de desobediencia, y la muerte por ejecución en caso de amotinamiento.” Hay modos y mecanismos, conocidos pero prudentes, para que estos importantes sectores, sin cometer faltas contra su compromiso constitucional con la Nación, sino todo lo contrario, puedan actuar legalmente defendiendo los derechos democráticos y legales contenidos en las constituciones de todos los sistemas políticos democráticos.
Cambios en la estrategia.
Es indispensable y fundamental, para superar cualquier dictadura, que los estrategas responsables de la gran estrategia y de las estrategias de campañas, evalúen éstas de manera permanente para hacer que la lucha no violenta y liberadora marche como se espera. Cuando, en algunos casos no sea así, es menester urgente pensar e introducir los cambios necesarios. De acuerdo a las situaciones determinadas será necesario identificar correctamente los problemas surgidos; quizás rehacer los cálculos estratégicos en los órdenes general y de campañas; quizás dar responsabilidades a otro u otros sectores de la población opositora; tal vez movilizar recursos adicionales disponibles o desarrollar acciones alternativas, etc.
“Si, por el contrario, la lucha ha marchado mucho mejor de lo previsto y la dictadura está desmoronándose antes de lo que se había calculado, ¿cómo podrán las fuerzas democráticas capitalizar esas victorias inesperadas y avanzar hacia la paralización de la dictadura? ”
Desintegrando la Dictadura
En este punto, entramos en el Capítulo nueve del libro “De la Dictadura a la Democracia” de Gene Sharp, que contiene diez capítulos más un Apéndice sobre métodos de acción no violenta.

Las campañas exitosas se caracterizan por tener, como resultado, el fortalecimiento de la resistencia, lo que permite a ésta  fortalecerse en “áreas de la sociedad donde la dictadura se encuentra con los límites de su control efectivo.” Además, le dan importantes experiencias “en cómo negar la cooperación a la dictadura, y cómo manifestar un desafío político. Esta experiencia será de gran ayuda cuando llegue el momento de una no cooperación y un desafío masivos.” … En efecto, “Sin acceso a las fuentes de poder político, el poder del dictador se debilita y finalmente se esfuma. El retiro del respaldo es, por lo tanto, la principal acción que se requiere para desintegrar la dictadura.”
Cómo se pueden afectar las fuentes del poder mediante el desafío político.
“La desaprobación moral necesita ser expresada mediante acciones para que la dictadura perciba que es una amenaza seria a su existencia. Es necesario retirarle la cooperación y la obediencia para negarle al régimen el acceso a las otras fuentes de poder.”
El siguiente paso por su importancia son los recursos humanos: “Si grandes sectores de la población practican la no cooperación, el régimen realmente se verá en un serio problema.” Se trata, por  ejemplo, que muchos funcionarios públicos no trabajen con eficiencia o se ausenten de sus tareas al quedarse en sus casas y no asisten a los organismos públicos afectando así, gravemente, al aparato administrativo. Igual ocurre si quienes se abstienen de trabajar son quienes se ocupan de tecnologías y conocimientos especializados. Hay muchos otros factores que concurren al mismo efecto antes señalado: la influencia ideológica que puede disminuir ante los atropellos de la dictadura o distanciarse por sus errores; así como el control de mecanismos como los financieros, el transporte, los medios de comunicación, las huelgas de trabajadores, los paros estudiantiles, etc., pueden llegar a paralizar sus movimientos.
“En síntesis, el éxito contra una dictadura bien afianzada exige que la no cooperación y el desafío le reduzcan y le quiten al régimen las fuentes de poder. Sin la constante reposición de los recursos de poder necesarios, la dictadura se debilitará y finalmente se desintegrará. Una planificación estratégica competente del desafío político contra las dictaduras, por consiguiente, necesita tener como objetivo las más importantes fuentes de poder de los dictadores.”
La escalada de la libertad.
“En combinación con el desafío político, durante la etapa de la resistencia selectiva, el crecimiento de las instituciones autónomas—sociales, económicas, culturales y políticas—expande progresivamente el “espacio democrático” de la sociedad y contrae el control de la dictadura. A medida que las instituciones civiles de la sociedad se fortalecen en relación con la dictadura, entonces, sin importar lo que quieran los dictadores, la población está construyendo de manera creciente una sociedad independiente fuera del control de aquélla. Si la dictadura va a intervenir para frenar este ‘aumento de la libertad’, cuando lo haga, se puede aplicar la lucha no violenta en defensa de este espacio recientemente ganado, y la dictadura se verá confrontada por otro “frente” más en la lucha.”
Cuando tal situación se prolonga en el tiempo, conduce a la existencia de una libertad de hecho. Entonces, el derrumbe de la dictadura se acerca ineludiblemente: ello anuncia que la llegada de las libertades democráticas es ya inminente.  Son por todos conocidos los casos históricos de Polonia en su lucha contra el comunismo, cuando la gran mayoría de la sociedad polaca actuando en defensa de la Iglesia Católica, los comités de defensa de los trabajadores y el Sindicato Solidaridad, estudiantes, campesinos y muchos grupos más se organizaron para resistir y, aunque Solidaridad fue disuelta y su líder Waleska apresado, el movimiento no se detuvo hasta alcanzar la plena libertad.
“Aun cuando una dictadura esté todavía ocupando posiciones gubernamentales, a veces es posible organizar un ‘gobierno democrático paralelo’. Éste funcionaría de manera creciente como un gobierno rival, al cual la población y las instituciones de la sociedad le prestarían lealtad, obediencia y cooperación. En consecuencia, a la dictadura se le negarían estas características del gobierno. Eventualmente, el gobierno democrático paralelo podría llegar a reemplazar plenamente al régimen dictatorial como parte de la transición a un sistema democrático. A su debido tiempo entonces, se adoptaría una constitución y se celebrarían elecciones como parte de la transición.”
ppaulbello@gmail.com

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sábado, 11 de mayo de 2013

PEDRO PAUL BELLO, REFLEXIONES SOBRE EL LIBRO DE LA DICTADURA A LA DEMOCRACIA DE GENE SHARP. (XI)

APLICANDO EL DESAFIÓ POLITICO

En las primeras acciones, hay casos cuando se producen situaciones en que la población se siente impotente y asustada. Entonces, las primeras acciones deben ser de riesgos reducidos a fin de que las personas tengan confianza en ellas mismas. Se trata, por ejemplo, de portar banderas, colores de la vestimenta, consignas, suministros de agua y refrescos, etc., en sus participaciones de actos de rechazo a la dictadura.  Estas acciones de campañas limitadas sirven para convencer a la población de sí que posee un potencial efectivo de poder mientras que, por su parte, los agentes de la dictadura las van considerar como inofensivas.

En una lucha a largo plazo, muchas de las estrategias de campaña no persiguen la caída inmediata de la dictadura, sino se trata de alcanzar objetivos limitados, por lo que no requieren la participación de todos los sectores de la población.

RESISTENCIA SELECTIVA

Es conveniente, en los tiempos iniciales del conflicto, hacer campañas separadas con objetivos diferentes. Se pueden realizar sucesivamente o bien dos o tres por día.

Una estrategia de “resistencia selectiva” exige identificar motivos limitados y específicos, o situaciones que muestren la opresión de la dictadura.  Los temas y asuntos serían objetivos estratégicos intermedios de una gran estrategia global. Por ello, los objetivos intermedios deben ser alcanzables para la capacidad de poder --la real y la proyectada--   de las fuerzas democráticas, pues va a ayudar el asegurar victorias indispensables para levantar la moral, y que también contribuyen, al mismo tiempo que producirán cambios incrementables en las relaciones de poder ventajosos para una lucha a largo plazo.

“Las estrategias selectivas de la resistencia deberán concentrarse en primer lugar en cuestiones sociales, económicas o políticas. Estas se pueden escoger a fin de conservar alguna parte del sistema social y político fuera del control de los dictadores, para recuperar el control de alguna porción de este sistema actualmente bajo el control de los dictadores, o para negar a los dictadores algún objetivo en particular. Si es posible, la campaña de resistencia selectiva debe también atacar una o más de las debilidades de la dictadura, tal como lo hemos explicado.” El resultado de ello será que las acciones producirán los mayores impactos posibles en función la capacidad de poder que posean.

En el principio, los estrategas deben, al menos, planificar la estrategia de la primera campaña. ¿Cuáles han de ser sus objetivos limitados? ¿Cómo van éstos a ayudar a la realización de la gran estrategia? En la medida de lo posible, formular, al menos,  lo que serán los lineamientos generales para una segunda y quizás otra tercera campaña. Todas deben coincidir en llevar a cabo la gran estrategia operando con los lineamientos generales de ésta.

EL RETO SIMBOLICO

Para minar la dictadura, al inicio, las primeras acciones de la campaña pueden ser limitadas en su alcance. En primer término, se deben diseñar para conocer el ánimo de la población a fin de influir sobre el mismo. Eso prepara la continuación de la lucha mediante la no cooperación y el desafío político. En tal sentido, la primera acción puede ser de protesta, que según el autor puede ser simbólica como acto de no cooperación temporal y limitada. Si la cantidad de personas para actuar es limitada, la acción inicial  –como ejemplo--  podría ser, simplemente, el depositar “una ofrenda floral en algún lugar de importancia simbólica”, digamos a una víctima del régimen, etc.

“Si la cantidad de personas es muy grande, podría hacerse un paro de cinco minutos en todas las actividades u observar algunos minutos de silencio. En otras situaciones, unos cuantos individuos pueden ponerse en huelga de hambre, reunirse para una vigilia en un lugar de importancia simbólica, practicar un breve boicot estudiantil a las clases, o entrar y sentarse en una oficina importante por un tiempo limitado. Una dictadura probablemente reprimiría con crueldad las acciones más agresivas.  Ciertas acciones simbólicas como la ocupación física del territorio frente al palacio del dictador o de los cuarteles de la policía pueden incurrir en un gran riesgo; por lo tanto, no son recomendables para iniciar una campaña.”

A veces, protestas simbólicas generan gran atención nacional e internacional: las masivas de Birmania en 1998; la de la plaza de Tiananmen en Beijin, las de Checoeslovaquia, etc. Pero las víctimas de la represión, en casos como éstos, suelen ser muy numerosas. Por eso, los estrategas deben tener mucho cuidado de que esto no ocurra, pues la gente se atemoriza y, así, se refuerzan más aún las dictaduras.

Al principio de una campaña, casi nunca es posible impedir que los dictadores usen el poder, a menos que casi todos los habitantes y las instituciones sociales coincidan en rechazar abiertamente al régimen, mediante una masiva actitud de rechazo y no cooperación. Por eso, al principio, ello no será posible de realizar cuando una campaña se ha iniciado en tiempos recientes.

DISTRIBUYENDO RESPONSABILIDADES
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En campañas de resistencia siempre hay grupos de población más castigados. En campañas ya posteriores, cuando se tienen diversos objetivos diferentes, la lucha se desplazará hacia diversos grupos. Por ejemplo, los estudiantes pueden irse a la huelga por una cuestión referente a la educación, los dirigentes religiosos y los fieles pueden concentrarse en el tema de la libertad de cultos, los trabajadores de los ferrocarriles pueden observar tan meticulosamente las regulaciones de seguridad que lleguen a retardar en extremo todo el sistema ferroviario, los periodistas pueden desafiar la censura publicando un espacio en blanco en el periódico donde hubiera correspondido un artículo prohibido, la policía una y otra vez puede errar y no localizar ni detener a los miembros de la oposición democrática que buscan. 

Por eso, es conveniente escalonar campañas de resistencia en función de los intereses, motivos,  y según los sectores de la población, lo que va a  permitir  que las fuerzas represivas de la dictadura se disperse y los diverosos sectores sufran menos mientras que la resistencia se diversifica y prosigue.

La importancia de la resistencia selectiva consiste en defender consiste en que defiende la existencia y autonomía de los grupos políticos, económicos y sociales así como a las instituciones fuera del control de la dictadura, como ya se mencionó antes. En efecto, los centros de poder proporcionan bases institucionales desde las cuales la población puede ejercer presión y resistirse a los controles dictatoriales.  

APUNTALANDO EL PODER DEL DICTADOR

Con el desarrollo de la lucha a largo plazo más allá de las estrategias iniciales hacia fases más ambiciosas y avanzadas, los estrategas han de calcular cómo limitar más las fuentes de poder del dictador. El objetivo será usar la no cooperación popular a fin de crear una nueva situación estratégica más ventajosa para las fuerzas democráticas. En efecto, al tener mayor más fuerza los responsables de las estrategias podrán organizar formas de no cooperación y de desafío más fuertes para propiciar una parálisis política y llevar al fin de la dictadura.

Desde luego, es menester planificar con cuidado cómo podrán los  demócratas lograr apoyos de personas y grupos anteriormente ligados o simpatizantes de la  dictadura,  cuando conozcan sus errores, fallas, excesos y las brutalidades del régimen, y sus desastrosas consecuencias económicas de sus políticas  y tengan elementos para comprender la necesidad de liberarse de ella.  

CONTINUAREMOS.

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viernes, 10 de mayo de 2013

PEDRO PAÚL BELLO, REFLEXIONES SOBRE EL LIBRO DE LA DICTADURA A LA DEMOCRACIA DE GENE SHARP. (X)

PLANIFICANDO LAS ESTRATEGIAS DE CAMPAÑA.
La gran estrategia de campaña no se ejecuta sola, sino es necesario desarrollar estrategias de campaña que tengan, como objetivo, debilitar el poder de los gobiernos dictatoriales. Su planificación se dirige realizando movimientos tácticos que signifiquen golpes importantes al poder dictatorial. De esa manera, incorporan movimientos tácticos decisivos contra el régimen. Tales tácticas y sus métodos de acción incorporados se dirigen a alcanzar objetivos propios de cada estrategia en particular. Lo que en este punto explica Sharp se enfoca exclusivamente a nivel de estrategia.
Entonces, expresa el autor:  “Hace falta que los estrategas que planifican las campañas mayores, así como los que planificaron la gran estrategia, tengan una comprensión minuciosa de la naturaleza y de los modos operacionales de la técnica que hayan escogido para la lucha. Así como los oficiales militares (normales) tienen que entender de estructuras de fuerza, táctica, logística, pertrechos, efectos geográficos y demás para urdir una estrategia militar, los planificadores del desafío político deben conocer bien la naturaleza y los principios estratégicos básicos de la lucha no violenta.”…“las recomendaciones de este ensayo y la respuesta a las preguntas que planteamos aquí, no producirán por sí mismos las estrategias. La formulación de las estrategias para la lucha requiere además de una creatividad bien informada.”
La observación de Sharp significa que al planificar las estrategias, sean de las campañas específicas de resistencia, las de largo plazo de la lucha por la liberación o las propias del desafío político, deben considerar diversos y varios aspectos tales como él mismo señala:
• Determinar los objetivos específicos de la campaña y conocer cómo éstos contribuyen a hacer efectiva la gran estrategia; • Considerar los métodos específicos que mejor se puedan emplear a fin de implementar la estrategia escogida. Del plan estratégico integral para campañas en particular, es necesario determinar planes tácticos menores y métodos de acción específicos se deben emplear para imponer presiones y restricciones a las fuentes de poder de la dictadura. Es necesario tener presente que el alcance de los objetivos mayores resulta de escoger cuidadosamente los pasos menores así como implementarlos específicamente,
• Determinar si los asuntos económicos deben relacionarse con la lucha total, que es esencialmente política, y cómo, si se consideren asi serán prominentes en la lucha, pues hay que cuidar que los malestares económicos puedan ser remediarse luego de liquidada la dictadura; de lo contrario la desilusión y el descontento cundirán, si no  se proveen soluciones rápidas durante el período de transición a la  democrática, pues la desilusión podría suscitar el ascenso de las fuerza dictatoriales que siempre prometen finalizar malestares económicos. • Determinar, a priori, qué clase de estructura de liderazgo y sistema de comunicaciones funcionarán mejor al comienzo de la lucha de resistencia. ¿Qué medios de tomar decisiones y de comunicación serán posibles durante la lucha para orientar continuamente a los resistentes y a la población en general?  •  ¿Cómo comunicar noticias de la resistencia a la población, a la prensa internacional y hasta a fuerzas del dictador para desanimarlas? Toda denuncia e información debe ser rigurosamente veraces, pues exageraciones y reclamaciones infundadas minan el crédito de la resistencia.  • Planes sobre actividades constructivas independientes —económicas, sociales o educativas—  que aumenten confianza de las personas en sí mismas, les hace capaces de responder a necesidades de su propia gente durante el conflicto que va a producirse. Esos proyectos deben ser conducidos por personas no directamente involucradas en la resistencia. • Determinación qué clase de ayuda exterior es deseable para apoyar la lucha de liberación en general y las campañas en particular. ¿Cómo la ayuda exterior puede movilizarse de la mejor manera, sin hacer depender la lucha interna de factores externos no confiables? ¿Cuáles de los grupos del exterior son los más apropiados para ayudar organizaciones no gubernamentales (movimientos sociales, grupos religiosos o políticos, sindicatos, etc. los gobiernos y/o las Naciones Unidas. Los planificadores de la resistencia han de tomar medidas que preserven el orden y planear y saber puede respondería la gente a sus propias necesidades durante los procesos de resistencia masiva contra los controles dictatoriales.
La planificación integral se orienta, además de a crear estructuras alternativas independientes y democráticas y responder a verdaderas necesidades, también a reducir la credibilidad en el régimen cuando éste declare represiones más severas “para poner fin al desorden y la delincuencia.”
LA IDEA DE LA NO COOPERACIÓN.
La idea de la no cooperación es sencilla esencial para que, en la lucha contra la dictadura, se logre el éxito. Los ciudadanos deben tener conciencia de que, si durante un tiempo, un número importante de ellos no coopera con el régimen, la tiranía se desplomará inevitablemente. La gente puede “familiarizarse” con la existencia de una larga dictadura. En el caso venezolano hay ejemplos patéticos: Guzmán Blanco y Juan Vicente Gómez como ejemplos. Pero, en este punto, debemos recordar el cuento ya visto del viejo explotador y los monos que explotaba. Las personas entenderán fácilmente y hasta actuarán por cuenta propia, si una mayoría importante decide no colaborar con la tiranía.  Por fuerte que ésta pueda ser, tenemos los ejemplos de regímenes tan duros como el nazi y el soviético, en los que fue posible que resistentes se comunicaran entre ellos aunque no existían los medios ahora disponibles.
Precisamente, la planificación estratégica prepara lineamientos para la resistencia e indica cuando hay que suspender la cooperación, protestar de diversas maneras y saber si los opositores reciben falsas orientaciones e instrucciones que provengan de la tiranía.
LA REPRESIÓN Y LAS CONTRAMEDIDAS.
Es asunto que compete a los planificadores calcular respuestas y represiones que ejerza la dictadura contra las acciones de la resistencia civil democrática y como enfrentarlas y contraatacarlas, así como dar asistencia médica y jurídica en casos en los cuales hayan heridos y presos. Sin embargo, en lo posible es necesario anticiparse a la represión con tácticas que la hagan poco posibles. A veces, en casos son buenas ciertas medidas que eviten situaciones dolorosas pues llegan a generar muchas víctimas mortales cuando se actúa sin defensa en las calles. Cuando ese riesgo es serio y real valen más actuar en zonas protegidas o en huelgas de repercusiones importantes.
¿Estarán los de la población y listo los de la resistencia para comportarse disciplinadamente y de manera no-violenta durante el curso de la lucha? ¿Podrán resistirse a las provocaciones de la violencia? Los planificadores han de considerar qué medidas han de tomarse para mantener la disciplina no violenta, y para sostener la resistencia a pesar de las brutalidades. ¿Serán posibles y a la vez efectivas algunas medidas como los compromisos, las declaraciones de política a seguir, los folletos sobre la disciplina, las convocatorias a las manifestaciones y el boicot aplicado a personas y grupos que aboguen por la violencia? Los dirigentes tienen que estar siempre alerta ante la presencia de agentes provocadores cuya misión será incitar a los manifestantes a la violencia.
ADHIRIÉNDOSE AL PLAN ESTRATÉGICO.
Cuando plan estratégico se pone en marcha con conciencia, los democrátas no deben ser distraídos ni sorprendidos por movimientos menores que emprendan los dictadores, y que los tienten a abandonar la gran estrategia o una campaña en particular, para lo que suelen muchas actividades sobre asuntos sin importancia.
Tampoco se debe permitir que emociones momentos —a veces de reacción contra nuevas barbaridades de la dictadura—  permitan que la resistencia democrática se desvíe de la gran estrategia o de la estrategia de campaña. Esas barbaridades pueden hacerse, precisamente, para que los demócratas abandonen los planes bien fundados y hasta cometan actos violentos, a fin de  que los dictadores los derroten con facilidad.
“En tanto el análisis básico se considere acertado, la tarea de las fuerzas pro-democráticas es la de llevarlo adelante paso a paso. Por supuesto que van a producirse cambios de táctica y de objetivos intermedios. Un buen líder siempre está dispuesto a explotar una oportunidad. Estos ajustes no deben confundirse con los objetivos de la gran estrategia o los de una campaña específica. La minuciosa implementación de la gran estrategia que se haya decidido y de las estrategias de las campañas particulares, va a contribuir grandemente a la victoria.”
CONTINUAREMOS.
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jueves, 9 de mayo de 2013

PEDRO PAUL BELLO, REFLEXIONES SOBRE EL LIBRO DE LA DICTADURA A LA DEMOCRACIA DE GENE SHARP. (IX)

PLANIFICANDO LA ESTRATEGIA.
Quienes lideren la resistencia tienen que formular un plan de acción global que ayude a la gente que padece, debilitar la dictadura para después derribarla y establecer una verdadera democracia que dure mucho tiempo y se establezca así, definitivamente, como sistema de vida. Para realizar tal plan se deben concebir cálculos muy precisos de la situación del país, así como asegurar opciones para llevar a cabo acciones eficaces. De esa manera será posible llevar a cabo la gran estrategia y las campañas para hacer realidad el logro de la libertad.
Hay algunos factores que son muy importantes para la gran estrategia y las estrategias de campaña: toda planificación estratégica de resistencia exige comprender a fondo la dinámica del conflicto y atender diversos factores como los de gobierno, los militares, los históricos y los económicos y culturales.
Será fundamental definir el propósito verdadero de la lucha. En efecto, no basta con derribar la dictadura: de lo que se trata es de establecer, o restablecer, una sociedad verdaderamente libre, que se caracterice por poseer un sistema democrático de gobierno.
Destaca Sharp que, en particular, las estrategias tienen que responder a interrogantes como éstas:
• ¿Cuáles son los principales obstáculos para lograr la libertad? • ¿Qué factores facilitarían el alcanzarla? • ¿Cuáles son los puntos fuertes de la dictadura? • ¿Cuáles son las diversas debilidades de la dictadura?  • ¿Hasta qué punto son vulnerables las fuentes de poder de la dictadura?• ¿Cuáles son los puntos fuertes de las fuerzas democráticas y de la población en general?• ¿Cuáles son los puntos débiles de las fuerzas democráticas y de la población en general, y cómo pueden corregirse? • ¿Cuál es la posición de terceras personas no inmediatamente involucradas en el conflicto que están ayudando, o podrían ayudar, bien a la dictadura, bien al movimiento democrático y cómo podrían hacerlo?
Para la gran estrategia, los estrategas deben escoger el medio de lucha idóneo para utilizarlo en el conflicto venidero. Deben evaluar tanto las ventajas como las limitaciones técnicas alternativas para la lucha. Además, deben preguntarse, como lo indica Sharp:
“ * ¿Estará el tipo de lucha que se escoja dentro del marco de las capacidades de los demócratas? * ¿Utilizará la técnica escogida las fuerzas de la población dominada? * ¿Enfoca la técnica escogida las debilidades de la dictadura o busca golpearla donde está más fuerte? * ¿Los medios que se usen ayudarán a los demócratas a cobrar más confianza en sí mismos, o dependerán de terceras personas o de proveedores externos? * ¿Qué historial tienen los medios escogidos de haber servido para el derrocamiento de otras dictaduras? * ¿Producirán un aumento, o una disminución en la cantidad de víctimas y otras pérdidas que podrían ocurrir en el conflicto venidero? * Asumiendo que se vaya a tener éxito en cuanto al derrocamiento de la dictadura, ¿qué efecto tendrían los medios escogidos en el tipo de gobierno que emerja después de la lucha? ”
“Los estrategas tendrán que analizar la dinámica de sus conflictos particulares, y determinar si el desafío político responde afirmativamente a las interrogantes anteriores.”
PLANIFICANDO PARA LA DEMOCRACIA.

El autor prosigue recordando que “el objetivo de la gran estrategia contra la dictadura no es simplemente la caída de los dictadores sino establecer un sistema democrático y hacer imposible el surgimiento de una nueva dictadura.” Con esto en mente, señala que para el alcance de tales objetivos, los medios de lucha necesarios deben escogerse de manera que permitan cambiar “la distribución del poder efectivo de la sociedad.” ¿Qué significa esto? Pues que en la sociedad y sometida por la dictadura, con un gobierno sumamente fuerte, tanto las personas como las instituciones resultan ser sumamente débiles. En efecto, el dictador tirano se apodera de todas las instituciones y amenaza a todas las personas, aún aquellas que forman parte de su propio grupo político de apoyo. De no corregirse radicalmente ese tipo de relación, se corre el riesgo de sustituir una dictadura por otra, con el agravante de que ésta última puede ser aun peor. “El desafío político contribuye a una más equitativa distribución del poder efectivo, mediante la movilización de la sociedad contra la dictadura, tal como fue discutido en el Capítulo V.”
FORMULANDO UNA GRAN ESTRATEGIA.

Después de estudiar la situación, incluida la selección de medios y el papel de la ayuda del exterior, los planificadores tienen que esbozar la mejor manera que encuentren para desarrollar el conflicto. Este plan va a extenderse desde un presente hasta que se instaure el sistema democrático en inmediato el futuro.
Como siempre, los planificadores se harán varias preguntas de una manera más específica que antes; en efecto, plantearán considerandos para diseñar la gran estrategia a fin de luchar mediante el desafío político: serán preguntas como estas:
¿Cuál es la mejor manera de empezar una lucha a largo plazo? ¿Cómo podría la población oprimida acumular suficientes fuerzas y confianza en sí misma para desafiar la dictadura, aunque inicialmente sea de manera limitada? ¿Cómo puede aumentarse con el tiempo y la experiencia la capacidad de la población de aplicar la no cooperación y el desafío político? ¿Cuáles deberán ser los objetivos a alcanzar en una serie de campañas limitadas, dirigidas a recuperar el control democrático de la sociedad y a limitar el de la dictadura?¿Quedan aún instituciones independientes que hayan sobrevivido la dictadura y que pueden usarse en la lucha por establecer la libertad? ¿Qué instituciones de la sociedad pueden ser rescatadas del control de los dictadores, o cuáles instituciones han de ser creadas de nuevo por los demócratas para satisfacer las necesidades de éstos y para establecer esferas de ejercicio democrático aún cuando la dictadura continúe?¿Cómo puede desarrollarse la fuerza organizacional en la resistencia? ¿Cómo se puede adiestrar a los participantes? ¿Qué recursos (financieros, materiales, etc.) se requerirán a lo largo de la lucha? ¿Qué tipo de simbolismo será el más efectivo para movilizar a la población? ¿Por medio de qué tipo de acción y en qué etapas se verán progresivamente debilitados o eliminados los recursos del poder de los dictadores? ¿Cómo puede la población que resiste persistir en el desafío y a la vez mantener la necesaria disciplina no violenta? ¿Cómo podrá la población satisfacer sus necesidades básicas durante el curso de la lucha? ¿Cómo se podrá mantener el orden social en medio del conflicto? ¿Qué hará la resistencia democrática, a medida que se aproxime la victoria, para seguir construyendo las bases de la sociedad de la post-dictadura y lograr que la transición sea lo menos brusca posible?
Es necesario tener presente que no hay cursos prescritos; que cada lucha por derribar un régimen de fuerza y establecer un sistema democrático es diferente y, por tanto, que no resulta posible crear un modelo de estrategia para la liberación contra las dictaduras. En efecto, cada lucha tiene su propio modelo. Precisamente, analizar cuál y cómo, corresponderá a los planificadores de cada caso. Por otra parte, es cierto que: “Cuando la gran estrategia para la lucha ha sido cuidadosamente planificada hay razones de peso para darla a conocer ampliamente. Las grandes cantidades de gente que hace falta que participen estarán más dispuestas y aptas para actuar si entienden la concepción general así como las instrucciones específicas. Es posible que el saber esto tenga un efecto muy positivo en la moral y en su voluntad de participar y actuar apropiadamente” 
En este punto, Gene Sharp, apoyado en su experiencia, introduce esta sorprendente sugestión: “En todos los casos los lineamientos generales de la gran estrategia se darán a conocer a los dictadores y esto, potencialmente, puede llevar a aquéllos a ser menos brutales en su represión, a sabiendas de que, políticamente, puede salirles el tiro por la culata. El haber sido alertados sobre las características especiales de la gran estrategia podría también contribuir a causar disensiones o descontento entre los partidarios del dictador.”
Una vez que se ha adoptado el plan estratégico global para derribar la dictadura y establecer la democracia, los sectores democráticos deben conocerlo y aplicarlo. Empero: Cuando haya abundante evidencia de que la gran estrategia escogida fue mal concebida, o cuando las circunstancias de la lucha hayan cambiado fundamentalmente, es posible que los planificadores tengan que alterar la gran estrategia. Aún entonces, deberá hacerse solamente después de que el cálculo fundamental se haya hecho de nuevo, y se haya desarrollado y adoptado una estrategia nueva más adecuada.  CONTINUAREMOS.
ppaulbello@gmail.com

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sábado, 4 de mayo de 2013

PEDRO PAUL BELLO, REFLEXIONES SOBRE EL LIBRO DE LA DICTADURA A LA DEMOCRACIA DE GENE SHARP. (VI) EL DASAFÍO POLÍTICO.

EL DASAFÍO POLÍTICO.
Franqueza, clandestinidad y comportamiento intachable.
“La clandestinidad, el engaño y la conspiración subterránea le plantean problemas muy graves a un movimiento que emplee la acción no violenta. A menudo, es prácticamente imposible impedir que los agentes de la policía o de la inteligencia se enteren de las intenciones y los planes.”
De manera que, según lo antes expresado por nuestro autor, es necesario rechazar todo pensamiento sobre clandestinidad, conspiración y engaño. Sus profundos estudios y su experiencia en esta materia obligan a seguir sus consejos cuando se está en resistencia civil pacífica pero no pasiva. Es menester, entonces, actuar de manera abierta, clara y verdadera. “La verdad nos hará libres”.
Añade Sharp que la actuación clandestina no sólo deriva del miedo sino que lo aumenta. Su consecuencia es que ablanda el estado de ánimo de quienes resisten y hace que menos personas participen cuando secretamente se conspira. Por eso se debe actuar bajo la luz y, de manera franca y limpia, rechazar la violencia. El secreto y el escondite actúan en contra de la no violencia y, por tanto, en contra de la paz que es el objetivo principal de la lucha. Al actuar bajo la luz se está mostrando el poder de la resistencia.
Sin embargo, ello no significa que se deban decir, públicamente, quienes actúan como factores guías de la resistencia pacífica; no se deben dar a conocer sus planes, movimientos y objetivos y, además, se deben conocer muy exactamente los métodos, procedimientos y movimientos de las dictaduras, así como mantener vigilancias muy constantes y seguras sobre sus acciones,  diligencias o planes. El mismo cuidado debe garantizar publicaciones que no sean para todos, tanto en su distribución e impresión, así como sobre ciertas transmisiones por los medios que sean sobre asuntos de alcances limitados.
“En todas las etapas del conflicto es necesario mantener un comportamiento intachable en la acción no violenta. Factores como el no tener miedo y el mantener la disciplina no violenta deben estar siempre presentes. Es importante tener en cuenta que va a necesitarse un gran número de gente para efectuar grandes cambios. Esa cantidad de participantes confiables sólo se puede obtener manteniendo el más alto nivel de comportamiento.”
Cambios en las relaciones de poder.
Los estrategas de la lucha pacífica deben ser antes que nada estáticos: el desafío político se desarrolla en campos siempre cambiantes, con situaciones continuas de ataques y contraataques, porque así son las relaciones de poder pero que, a pesar de la represión, la resistencia debe continuar de manera tenaz.  En efecto, “las variaciones de poder en los bandos contendientes, tienden a ser más extremas que en los conflictos violentos, y tienen una gama más variada de consecuencias significativas en lo político.” Por ello, en las acciones específicas de los de la resistencia, por lo general, hay consecuencias que, frecuentemente, “van más allá del lugar o el momento en que ocurren…y   fortalecerán o debilitarán a un grupo u otro.”  Además, el grupo no violento, por sus acciones, puede influir en modificar mayor o menormente la fuerza del contrario. Así, si la resistencia no violenta, aunque no armada, “se muestre disciplinada y valiente frente a la brutalidad de los dictadores puede producir desazón, descontento o desconfianza y, en situaciones extremas, hasta el amotinamiento entre los propios soldados y el personal al servicio de la dictadura.” También puede hacer “que aumente la condena internacional de la dictadura.”
Por otra parte, el desafío político cuando es disciplinado, persistente y bien adiestrado, hace que más gente, que apoya tácitamente a los dictadores o son neutrales, tome parte en la resistencia.
Cuatro mecanismos de cambio.
La no violencia de la lucha da lugar a cuatro mecanismos de cambio:
1º. Se le llama de la “conversión” pero ocurre con menos probabilidades que las de los otros tres. Consiste en que el grupo oponente, que apoya a la dictadura, se conmueva ante la valiente resistencia de los demócratas que luchan de manera pacífica, sea porque le ocurra emocionalmente o porque, de manera racional, se den cuenta de que la causa de los demócratas es justa y, así convencidos, la aceptan o se sumen a ella.
2º. Cuando cambia la realidad del conflicto, cosa que si es frecuente, porque la Sociedad en general se manifiesta, más clara y mayoritariamente en apoyo de los demócratas, la dictadura se ve limitada y sin poder hacer lo que le viene en gana. Este cambio, precisamente, es el que origina que los otros mecanismos –acomodación, coerción no violenta y desintegración--  ocurran. Ello va a depender del grado en el que las relaciones de poder hayan favorecido a los demócratas. A este respecto, expresa Sharp que: “Si las cuestiones a debatir no son fundamentales, las exigencias de la oposición en una campaña limitada no se consideran amenazantes, y la confrontación de fuerzas ha alterado las relaciones de poder en alguna medida, el conflicto inmediato puede terminar por medio de un arreglo al que se llegue cediendo cada parte algo, contemporizando.” Este mecanismo se le llama “acomodación.”
Podría ser que con este cambio se resuelvan huelgas laborales; que una supuesta “equidad” del gobierno mejore relaciones y disminuya presiones internacionales; etc.  En todo caso, advierte el autor: “Es importante, por lo tanto, que se tenga gran cuidado al seleccionar los puntos por los cuales el arreglo por acomodación resulte aceptable. La lucha por derribar la dictadura no es uno de ésos.” Es así, evidentemente, porque la dictadura conserva el poder y puede volver por sus anteriores fueros y atropellos. Por eso, Sharp prosigue:
3º. “La lucha no violenta puede ser mucho más poderosa de lo que indican los mecanismos de conversión o acomodación. La no cooperación masiva y el desafío pueden cambiar la situación política o social, especialmente las relaciones de poder, de tal manera que los dictadores pierden la capacidad de controlar los procesos económicos, sociales y políticos del gobierno y la sociedad. Las fuerzas militares del adversario pueden volverse tan poco confiables que ya simplemente no obedezcan las órdenes de reprimir a los de la resistencia. Aunque los dirigentes del gobierno permanezcan en sus posiciones y sigan firmes en cuanto a sus objetivos originales, han perdido la capacidad de actuar con efectividad.” Este mecanismo se llama “coerción no violenta.”
4º. Hay “situaciones extremas” cuando las condiciones producidas por la coerción no violenta van más lejos, pues la dirigencia dictatorial ha perdido su capacidad para actuar. Entonces, se viene abajo su estructura de poder.
La auto-conducción, la no cooperación y el desafío de la resistencia son ahora tan buenos que los adversarios ya carecen de posibilidades de control sobre los demócratas.
La burocracia gubernamental ya no le obedece a su dirigencia. Sus tropas y su policía se amotinan. Sus simpatizantes y colaboradores ahora repudian a sus antiguos dirigentes y le niegan el derecho a mandar. La obediencia y colaboración entonces desaparecen. “El cuarto mecanismo de cambio, la desintegración del sistema del adversario, es tan completo que éste no tiene siquiera poder suficiente para rendirse. El régimen se ha desintegrado.” Este mecanismo se llama “desintegración.”
Al planificar las estrategias democráticas, los dirigentes deben tener en cuenta los cuatro mecanismos mencionados. Algunas veces operan por casualidad. Sin embargo, la selección de uno o más de éstos, como el mecanismo de cambio escogido para que obre en el conflicto, hará posible que se formulen estrategias específicas que se refuercen mutuamente. La selección de uno o más mecanismos dependerá de numerosos factores, inclusive del poder absoluto y relativo de los grupos contendientes y de las actitudes y objetivos del grupo no violento.


Pedro Paul Bello ‏
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miércoles, 1 de mayo de 2013

PEDRO PAÚL BELLO, REFLEXIONES SOBRE EL LIBRO DE LA DICTADURA A LA DEMOCRACIA DE GENE SHARP. (IV)

Escribe Sharp: ¿Qué clase de poder podrá la oposición democrática movilizar para destruir la dictadura y su vasta red… policiaca? Es necesaria “una comprensión del poder político generalmente ignorada. Llegar a este conocimiento intrínseco no es tarea demasiado difícil. Algunas verdades fundamentales son muy sencillas.”
La fábula del “amo de los monos”
Relata Geni Sharp, una parábola china del siglo XIV, que destaca lo que significa el descuido sobre el poder. La sintetizaremos brevemente:
En un Estado feudal de China tenía un Viejo muchos monos a los cuales explotaba: cada mañana los reunía y, al más viejo de los monos que conducía a los otros le ordenaba que subieran a la montaña y recogieran frutas de los árboles, de modo que cada mono, como regla, debía entregarle a ese señor la décima parte de lo recogido. Al mono que no trajera frutas le azotaba brutalmente y, por eso, ningún mono osaba protestar. Un día, reunidos todos los monos, uno de ellos preguntó: Ese Viejo que nos maltrata ¿sembró las matas? Los otros monos respondieron: “No, brotaron solas”. El mono que les habló les dijo: ¿Entonces por qué no recogemos las frutas sin su permiso y nada le llevamos? ¿No podemos? ¡Si podemos! respondieron todos los monos. Así los monos despertaron y actuaron activamente: comenzaron a recoger frutas todos los días y nunca más le llevaron al Viejo ni siquiera una. El viejo, que no podía moverse, murió de hambre.
Yu-Li-Zi, a quien se atribuye esta parábola, la comentó así: “Algunos hombres en el mundo gobiernan a su pueblo mediante tretas y no por principios rectos. ¿No son éstos iguales al amo de los monos? La gente no se ha dado cuenta de su embrutecimiento. Apenas se les ilumine el conocimiento, las tretas dejarán de funcionar.”
Los recursos que necesita el rescate de la democracia.
Los pueblos sometidos por dictaduras, de manera  inconsciente, ayudan a los tiranos quienes, sin esa ayuda, no podrían ni usar libremente las fuentes de poder y tampoco podrían conservarlas.  Esas fuentes son:
• La autoridad – Cuando la gente cae en la falsa creencia de que el régimen es  legítimo y que tiene que obedecerlo: Verbo y Gracia, “no hay fraude”.  
• Los recursos humanos – Tienen mucha importancia los grupos y personas que, por sus intereses económicos particulares, obedecen a los gobernantes, cooperan con el régimen o los apoyan;  también le proporcionan conocimientos que el régimen necesita para llevar a cabo acciones específicas.
• Factores intangibles – Se trata de  factores psicológicos e ideológicos que pueden mover a la gente a obedecer y apoyar a los tiranos.
• Los recursos materiales--  Las dictaduras en general y las totalitarias en particular, suelen controlar la propiedad, recursos naturales, el sistema económico, medios de comunicación y transporte, etc.
• Sanciones y prisión. Es común en dictaduras ejercer castigos sobre los opositores a quienes amenazan, o a los desobedientes o a los que no colaboran. El objetivo es asegurar la sumisión y la cooperación necesarias para poner en práctica sus proyectos a largo plazo. 
Sin recursos como los mencionados, y otros más, el poder de una dictadura se debilitará y la pondrá en peligro hasta que pierda el poder. En efecto, anota Sharp: “el grado de libertad o tiranía que existe bajo cualquier gobierno es en gran medida un reflejo de la relativa determinación de los súbditos de ser libres , y de la voluntad y capacidad de éstos de ofrecer resistencia a los esfuerzos que el gobierno haga por esclavizarlos.”
En este libro, Sharp citó al politólogo Karl W. Deutsch quien en 1953 expresó: “Si el poder totalitario tiene que imponerse sobre toda la población y en todo momento, no es probable que se mantenga vigoroso por mucho tiempo.”
Centros de poder democrático.
Tales centros son instituciones civiles independientes respecto al gobierno. Si estas instituciones pueden ser mantenidas, o recuperadas cuando el gobierno las ha incautado, van a tener mucha importancia para impulsar el desafío político de la población. Desde estos centros o bases es donde la población podrá  ejercer presión para resistir los propósitos dictatoriales. En casos cuando centros de esa naturaleza han sido eliminados o tomados, es necesario crear otros nuevos dada su importancia para la liberación y, una vez desplazada la dictadura, serán estructuras indispensables para mantener la democracia. Si estas instituciones logran mantener la libertad y su autonomía, alcanzarán a desempeñar un papel muy importante en el desafío político: por eso es necesario crearlas, mantenerlas y preservarlas.
Evidentemente, no es fácil ni rápida la eliminación de una dictadura, especialmente si es de orientación totalitaria. No obstante esto, su eliminación si es posible pues, como lo expresa nuestro autor: “tienen características específicas que las hacen vulnerables al desafío político diestramente implementado.”
Vamos a seguirle examinando en su libro detalles esas características:
Las Dictaduras tienen puntos débiles.
Aunque parezcan invulnerables pues controlan todos los poderes públicos, las fuerzas armadas y policías, el dinero, la economía y todo el aparato funcional de una nación ante una oposición que, aparentemente, es débil e impotente lo que hace ver que no puedan ser efectivos ni exitosos sus esfuerzos para desplazar al régimen dictatorial, ello si es posible y en muchas ocasiones ha sido comprobado.
¿Cuál será el Talón de Aquiles?
El autor busca en la antigua Grecia la ilustración de “la vulnerabilidad de lo supuestamente invulnerable”, para lo cual nos va a recordar la historia de Aquiles: se decía de éste que “ningún golpe podía dañarlo, y ninguna espada penetrar su piel.” En efecto, al nacer, su madre lo había sumergido en el mágico río Estigio, con lo que, contra todo peligro, su cuerpo estaría siempre protegido. Sin embargo, y como sabemos, había una pequeña debilidad en ese cuerpo: el talón por el que la madre le sostuvo para que no lo arrastrara la corriente del Estigio cuya agua mágica, por tanto, no había tocado esa parte del cuerpo de Aquiles. Es decir, no estaba protegida. Por eso, en la batalla de Troya, un soldado enemigo, informado de esa debilidad, le lanzó una flecha en ese talón y la herida lo mató. Así también, como Aquiles, las dictaduras tienen partes vulnerables no protegidas y, si por ellas se les ataca, también se derrumbaran. Entonces, el asunto es identificar tales debilidades y atacarlas por ellas.
 Puntos débiles de las dictaduras.
Sharp identifica varios entre muchos puntos posibles de debilidades. En su lista enumera 17 puntos:
1. Si se les limita o niega la cooperación de personas, grupos e instituciones necesarias para que funcione el sistema.  2. Los requisitos y efectos de las políticas anteriores del régimen, por sus efectos, limitan su capacidad presente para ejecutar políticas contrarias.  3. El sistema se hace rutinario en su modo de obrar y es menos apto para ajustarse  a situaciones nuevas.  4. Ni el personal ni los recursos destinados para tareas habituales serán fácilmente disponibles para nuevas necesidades.    5. Los subordinados, temerosos de no complacer a sus superiores, pueden no proporcionar todos los detalles de la información que los dictadores necesitan para tomar decisiones.    6. La ideología se erosiona y los mitos y símbolos del sistema pueden perder su solidez.   7. Si tiene una fuerte y firme ideología o proyecto que deforme la visión de la realidad, la adhesión fuerte a la misma puede causar que no se atiendan las condiciones y necesidades reales.  8. El deterioro de la competitividad y eficiencia de la burocracia, y los excesivos controles y regulaciones, pueden volver ineficaces las políticas y operaciones del sistema.   9. Conflictos institucionales internos y rivalidades u hostilidades personales pueden dañar o  interrumpir las operaciones de la dictadura.   10. Los intelectuales y los estudiantes pueden impacientarse por las condiciones o restricciones y por el enfoque doctrinario y la represión.   11. El público en general puede, con el tiempo, volverse apático y hasta hostil al régimen.   12. Las diferencias regionales, de clase o nacionales pueden agudizarse.   13. La jerarquía del poder de una dictadura es, siempre, hasta inestable y a veces lo es extremadamente; los individuos que utilizan no permanecen inmutables en sus posiciones y rangos, sino que pueden elevarse o caer a otros niveles, o ser separados por completo y sustituidos por un personal nuevo.   14. Sectores de la policía o de las fuerzas militares pueden actuar para lograr sus propios objetivos, contra la voluntad de los dictadores en el poder y llegar hasta el golpe de estado.   15. Si la dictadura es nueva  --o hay nuevo dictador--   necesita tiempo para afianzarse bien.   16. Como en dictadura poquísimos toman decisiones, habrán grandes errores de juicio, de política o de acción.   17. Si el gobierno busca evitar estos peligros y, para ello, descentraliza los controles y la toma de decisiones, controlar los puntos clave para el poder puede deterioralo aún más.
Atacar las debilidades de la dictadura.
Conocidas esas debilidades y muchas más, la oposición debe agravar esos problemas para, de manera drástica, alterar o desintegrar la dictadura.  Las debilidades, con el tiempo,  hacen al régimen menos efectivo y vulnerable a los cambios de condiciones y a la resistencia deliberada. No puede lograr todo lo que pretende. Por ejemplo: “las órdenes directas de Hitler quedaron sin ejecutarse porque los que estaban por debajo de él en la jerarquía se abstenían de llevarlas a cabo.” Lo que pasa es que los tiranos disfrutan con sus tropelías, pero los subordinados muy frecuentemente las rechazan en razón de sus conciencias y principios. Cuando ello ocurre, inicialmente de manera ocasional, siempre e inevitablemente va a expandirse, síntoma de que la crisis avanza y el fin se acerca. El autor concluye esta parte expresando lo que sigue:
 “Cualquier curso de acción posible para lograr la liberación incurrirá en riesgos y sufrimiento potencial, y tomará tiempo para poder ponerse en marcha. Y, por supuesto, ningún medio de acción puede asegurar el triunfo rápido en cada situación. Sin embargo, los tipos de lucha que tienen como objetivo las debilidades identificables de la dictadura, tienen más posibilidad de éxito que aquéllos en que se busca combatir la dictadura allí donde a todas luces ésta es más fuerte. La pregunta es: ¿cómo ha de conducirse esta lucha?”
Continuaremos.
 ppaulbello@gmail.com

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miércoles, 24 de abril de 2013

PEDRO PAÚL BELLO, REFLEXIONES SOBRE EL LIBRO DE LA DICTADURA A LA DEMOCRACIA DE GENE SHARP. (II)

Las dictaduras de todo signo   --sean comunistas, fascistas, orientales u occidentales--  se caracterizan, sin excepciones, por violar los derechos de la persona humana, despreciar  las normas constitucionales y legales, perseguir o encarcelar a los ciudadanos que se les oponen, asesinar a los opositores que consideren peligrosos y cometer todo tipo de atropellos que consideren necesarios para su finalidad de mantenerse en el poder.  
GENE SHARP
Esas situaciones, de violencias incontroladas, las ejercen con la deliberada intención de procurar reacciones violentas de parte de los ciudadanos que se sienten oprimidos y temen por sus vidas y las de sus familiares y amigos.
La intención clara y manifiesta, es provocar reacciones subversivas de las personas que, generalmente se rebelan, pero los tiranos y sus adláteres están muy conscientes de la superioridad de sus fuerzas represivas, por lo que esas rebeliones terminan siendo neutralizadas y sus actores son asesinados o llevados a prisión permanente mientras dure el régimen dictatorial. Por eso, Gene Sharp afirma en el libro que estamos considerando, que  “al depositar la confianza (los opositores) en los medios violentos, se ha escogido precisamente, el modo de lucha en el cual los opresores casi siempre tienen la superioridad. Los dictadores pueden aplicar la violencia irresistiblemente.” En efecto, la rebelión violenta es capaz de alcanzar logros pero pocas veces la libertad.
En nuestra historia nacional, a lo largo de casi todo el siglo XIX y después de nuestra Independencia, tuvimos múltiples dictaduras  --excepción hecha de la primera parte de vida republicana posterior a la guerra liberadora de la Metrópoli española y a la disolución de la Gran Colombia, durante el período de la IV República iniciado en 1830 con el gobierno de José Antonio Páez, luego con Soublette, el Dr. Vargas, Páez y Soublette de nuevo. La primera presidencia tiránica fue la de José Tadeo Monagas, quien invadió con la fuerza al Congreso a costa de la vida de varios ilustres congresistas e inició la violación de las Constituciones  en nuestro país cuando dijo “la constitución sirve para todo.”  Pero las tres grandes tiranías venezolanas fueron la de Guzmán Blanco, que se mantuvo durante 17 años mandando; la de Cipriano Castro de diez años y la de Gómez quien detentó el poder por 27 años. A pesar de la resistencia que tuvieron ninguno de los tres fue derrocado. El período Castro-Gómez se extendió por 37 años.
Tampoco las guerras de guerrillas tienen para Sharp garantía alguna: suelen durar mucho en el tiempo; son causa de muchas víctimas pero muy pocas veces resultan exitosas. Cuando logran vencer, los regímenes que instalan suelen ser tanto o más tiránicos que las dictaduras derrocadas, como lo ha sido el caso de Cuba.  Por otra parte, tampoco los golpes militares  --con escazas excepciones--  son buenos instrumentos para resolver la conflictividad política, porque muchas veces algunas camarillas militares suelen distinguir una tiranía por otra quedando en pie nuevos conflictos (casos como los de Pinochet en Chile y de Pérez Jiménez entre nosotros). 
Las elecciones realizadas en un régimen dictatorial no constituyen garantías algunas para sustituirlo por gobiernos democráticos: validos de su poder total controlan todas las instancias de los Estados y, de manera fraudulenta y sistemática, manipulan y alteran los resultados porque no permiten participar efectivamente a los sectores opositores en el desarrollo y actos de los procesos electorales. Las elecciones, entonces, son simulacros montados “sólo con el propósito de aparentar ser democráticos.”
Con respecto a las intervenciones extranjeras realizadas para desplazar las tiranías, Gene Sharp manifiesta sus dudas:
“• Con frecuencia los estados extranjeros tolerarán, o ayudarán inclusive, a la dictadura a fin de avanzar sus propios intereses económicos o políticos.  • Los estados extranjeros podrían estar dispuestos a vender al pueblo oprimido a cambio de otros objetivos, en lugar de mantener las promesas que le hicieran de ayudarlo en su liberación. • Algunos estados extranjeros actuarán contra la dictadura, pero sólo a fin de ganar para sí mismos el control económico, político y militar del país.”
Finalmente: “• Los estados extranjeros podrían involucrarse activamente para fines positivos sólo cuando hubiere un movimiento interno que ya haya comenzado a sacudir la dictadura y logrado que la atención internacional se enfoque sobre la índole brutal del gobierno.”  Respecto a esta última consideración, podemos considerar que las intervenciones extranjeras son efectivas y valorables solo cuando es la comunidad de naciones  --como la ONU--  la que interviene, sea directamente o autorizando la actuación equilibrada y bajo su control y vigilancia, como ha sido en casos como los realizados en Boznia-Herzegovina y en algunos países del Medio Oriente. En efecto, expresa Sharp: “las presiones internacionales pueden ser muy útiles cuando apoyan un poderoso movimiento de resistencia interna. Entonces, por ejemplo, el boicot económico internacional, los embargos, la ruptura de relaciones diplomáticas, la expulsión del gobierno de organizaciones internacionales, la condena del mismo por alguno de los cuerpos de las Naciones Unidas y otros pasos semejantes, pueden contribuir grandemente. A pesar de todo, si no existe un fuerte movimiento de resistencia interna, tales acciones por parte de otros es poco probable que se den.”
Pedro Paul Bello ‏
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