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LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA
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martes, 8 de noviembre de 2011

CHILE LIBERAL: Y AHORA, SE CIERNE EL "OTOÑO ÁRABE"

Toda dictadura está condenada, por el avance de la razón y el anhelo de libertad de cada individuo, a desaparecer. Los autócratas árabes lograron una tensa paz y un mínimo de desarrollo económico, como el criminal de Pinochet en Chile, pero cuando aquello se logra, las gentes comienzan a cuestionar a la autoridad y empieza a fermentar el ánimo libertario. O sea, incluso cuando una dictadura es "exitosa", siembra las semillas de su propia destrucción. Los árabes lo saben muy bien y salieron en masa a exigir la caída de sus dictadores, mientras el mundo en shock trataba de comprender cómo podía una inserrucción espontánea en países "musulmanes", acelerada por las redes sociales, lograr lo que tarde o temprano debe llegar: el fin de la tiranía. El año 2011 será recordado como el de las emancipaciones a través del globo, y comenzaron nada menos que en el norte de África. Pero el año 2011 ya termina y se viene el 2012. ¿Qué podemos esperar?

Por supuesto, nadie podría creer que esto era cosa de reclamar más libertades políticas e individuales, salir a la calle, y que luego la democracia caería como una lluvia dorada en que todos se maravillarían y abrazarían en un éxtasis de felicidad, y que ése sería el fin de la historia. Nada de aquello.

¿En qué quedó la primavera árabe? Pues la pregunta mantiene su respuesta en suspenso. El hueso más duro de roer fue, como era de esperarse, la más maniática de todas las tiranías de la región, la de Muammar Gaddafi, quien murió ajusticiado a manos de los mismos freedom fighters, provenientes de Bengazi, que incitaron la revuelta popular. Ahora el país queda al mando el Consejo Nacional de Transición. Lo primero que hace su líder, Mustafa Abdul Jalil, es declarar que la leglación del país se basará en el islam. ¿Fue todo esto, al final, el trueque de una tiranía por otra? ¿Tiene razones la ultraconservadora Marine Le Pen (amiga del tea Party, noten) para burlarse de la campaña libia de Sarkozy y la OTAN? Pues queda la duda. No es posible saberlo.

Es absurdo creer que una religión es un dique natural contra los excesos de un tirano, como creen los clericalistas, porque una democracia sana sólo florece en un sistema laicista. ¿Tenemos moral para criticar al CNT libio cuando en occidente abundan los partidos "cristianos", o cuando gente como Sebastián Piñera defiende el "humanismo cristiano" o el presidente de EEUU en cada discurso invoca a dios? ¿Acaso el cristianismo es una religión más amorosoa y buenita que el islam? Difícilmente.

La situación es más crítica aún en Egipto. Varios blogueros (Maikel Nabil, Imad Bazzi, entre otros) han sido arrestados por la Junta Militar de Transición, que, predeciblemente, a poco andar se convirtió en una dictadura que justifica todos sus excesos para imponer el orden, tal como Pinochet y la Junta en Chile se dedicaron a matar civiles no armados con la excusa de restaurar la estabilidad, algo que es desde luego completamente inaceptable. Cabe repetirse la pregunta: ¿valió la pena la revolución en Plaza Tahrir para terminar con los militares goberando por bandos?

Cuando un grupo de cristianos defendió a unos musulmanes, pues varios me apuntaron con el dedo mostrándome que las religiones son muy lindas, son sanas, son una cosita así rica que ¡ay! nos da amor y besitos, y nos enseña a ser personitas buenitas y va-ló-ri-cas, con prin-ci-pi-os. ¿Bonito no? Muy coqueto y dulzón. Salvo un detalle: a poco andar, cristianos y musulmanes empezaron a enfrentarse en grescas callejeras. Es ahí cuando Chile Liberal se caga de la risa, pero inmediatamente sacudimos la cabeza y nos preguntamos si toda la bazofia religiosa terminará por sepultar el espíritu revolucionario, y si acaso cuando las gentes vean que quienes gobiernan son unos traidores, no se retirarán a sus casas desmolarizados, dejando la pista despejada para quién sabe qué locura ideológica imponga nuevamente una dictadura.

En el otro foco, el caso de Túnez es el más llamativo. Probablemente todo lo que falló ahí lo representa la salida de Slim Amamou, un blogger que fue uno de los más renombrados durante las protestas que estallaron después de la inmolación de Mohamed Bouzazi, el joven profesional que vendía frutas en Sidi Bouzid, arrestado por la policía del régimen y condenado a pagar una multa por ganarse la vida. Slim Amamou tiene una fuerte resonancia en este sitio. El tipo trabajaba en el sector de la informática y gastaba su tiempo libre escribiendo sobre política en su blog. Cuando cayó el régimen, lo llamaron a formar parte del nuevo gabinete, ante el aplauso de todos: una nueva era comenzaba. Amamou luego comenzó a exigir ya no sólo elecciones, sino que mostró su carácter iconoclasta proponiendo medidas radicales: despenalizar el acceso a material pornográfico y legalizar la marihuana. Le hicieron la vida imposible porque ya saben eso no es libertad es "libertinaje" y atenta contra la tradición de los valores religiosos que son tan lindos, y al final, fiel a lo que considera el real espíritu de la revolución, Amamou renunció al gabinente y comenzó a formar un grupo opositor.

A pocas semanas del triunfo del partido islamista Enhada, una turba furiosa se tomó el canal de TV estatal que cometió la herejía de exhibir el film Persépolis, del que ya hemos hablado en Chile Liberal. Lo señores dueños de la moral y los valores no van a permitir que la sagrada religión sea cuestionada de ninguna manera. Poco alentador es lo que vendrá en Túnez (dicho sea de paso, Vuestro Humilde Servidor está invitado a un casorio en Túnez el próximo año, les contaré todo en este blog).

Es probable que la religión sea la única forma de aglutinar a un pueblo masacrado y brutalizado desde siempre, y que ante la falta total de una intelligentsia, cuando no hay intelectuales ni pensadores ni autores ni columnistas, sean los señores (siempre hombres) de impecables valores religiosos (!) los que nos muestren la verdadera moral a los patanes. Aunque sabemos mejor que nadie que una teocracia siempre será una dictadura: no hay democracias teocráticas. Quizás por eso, a los países árabes debemos darles por un lado el beneficio de la duda, y por otro no dejarlos abandonados a su suerte porque, tal como Chile fue ayudado para transitar a la democracia, ellos también necesitan de la colaboración internacional hasta que logren construir una verdadera cultura política. No podemos permitir que gentuza como Marine Le Pen se burle, ni se les puede dar la razón, porque no la tienen, no la han tenido, y jamás la tendrán.

Pero también hay que ser realistas, y así como va la cosa, la primavera árabe ya es historia, y el verano ya terminó. El otoño árabe ha comenzado.

Chile Liberal
chileliberal@gmail.com

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lunes, 15 de noviembre de 2010

CARTA ABIERTA DE LA FUNDACION GUAL Y ESPAÑA A LA MESA DE LA UNIDAD DEMOCRATICA

Carta Abierta de la Fundación Gual y España
A la Mesa de la Unidad Democrática

La Mesa de Análisis de la Fundación Gual y España periódica y sistemáticamente hace seguimiento a los eventos de diversa índole que atañen a la opinión pública nacional. Nuestra Fundación ofrece así, una vez más, y otra vez a la MUD, sus recursos, los del pensamiento, el análisis y la opinión, para el logro de los objetivos democráticos que nos son comunes En esta ocasión, tras examinar la situación político-social emergida en Venezuela a partir del 27 de Septiembre de 2010 y en la que la Mesa de la Unidad Democrática ha sido y es actor de primerísima importancia, hallamos que en esa línea de trabajo vienen surgiendo algunas reflexiones que consideramos útiles de compartir con la coordinación de la MUD.
La MUD construye y fortalece el espíritu unitario
En primer término queremos señalar que apoyamos los esfuerzos realizados por los partidos y las organizaciones políticas integrantes de laMUD para construir y fortalecer el espíritu unitario que permitió a la disidencia venezolana alcanzar una sólida mayoría del voto popular. Igualmente, nos parece adecuada la estrategia de la Mesa para consolidar, ampliar y profundizar ese espíritu, incluso abriendo vías a la participación de todos aquellos que no siendo miembros de la MUD, piensan que Venezuela necesita de un cambio profundo en cuanto a la conducción los asuntos públicos y el destino del país.
El entusiasmo popular que acompañó a la MUD, tan claramente manifiesto durante los comicios del 26S, no obedeció a simple deseo de vencer a un adversario, sino que expresaba el concepto y la exigencia de la continuidad del esfuerzo unitario como forma de atender, con una conducción política colegiada, los problemas que nos acosan y enfrentar, con mejores posibilidades de éxito, la pugnaz escalada gubernamental para imponer un modelo de sociedad que mayoritariamente rechazan los venezolanos. Desde este ángulo, es obvio que los ciudadanos asignan a la Mesa un rol más proactivo que sobrepasa lo estrictamente electoral, pues la erigen como la esperada dirección política que conduzca el proceso de recuperar y hacer respetar los espacios políticos ganados y por ganar por el voto popular. El desempeño de la MUD debe fundamentarse y ser consecuente con esas expectativas.
Focalizar la acción de la MUD
en la coordinación de la agenda parlamentaria
Aunque la disidencia alcanzó una significativa representación en la próxima Asamblea Nacional, es cierto que el número de diputados obtenido no es suficiente para contrarrestar el peso de la mayoría chavista. En consecuencia, focalizar la acción de la MUD en la orientación y coordinación de la agenda parlamentaria opositora es de alta importancia, pero, a todas luces insuficiente, frente al cúmulo de problemas que sacuden al país. Se requiere de la realización simultánea de otras acciones políticas, con creciente y más organizada participación popular, atinentes a las protestas frente a los problemas reales inmediatos que enardecen a la ciudadanía.
Se viola la Constitución al imponer a juro los objetivos “socialistas”
Dada la naturaleza autocrática del régimen y por efecto multiplicador de su fanatismo, ineptitud y ceguera, los resultados electorales adversos no lo llevan a una corrección de rumbo, ajustándose al que traza una mayoría más cuantiosa aún que la de por sí suficientemente indicada por los resultados electorales. Al contrario, otra vez violando la Constitución democrática vigente, ha desencadenado una fuerte ofensiva para imponer a juro varios objetivos ‘socialistas’ en el interregno abierto hasta el próximo 5 de enero, entre ellos, acelerar y radicalizar la entronización de su disparatado modelo societario mediante la confiscación ilegal de activos empresariales privados; modificar el reglamento de debates de la AN para obstaculizar el desempeño futuro de la fracción opositora; designar nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia seleccionados entre quienes más dispuestos estén a hacerlo mas dócil y obsecuente con el Ejecutivo; vender a precios viles valiosas propiedades de la Nación y asumir, de modo irreflexivo e inconsulto, determinados acuerdos internacionales de alta peligrosidad e inconveniencia estratégica para los intereses del país y la región.
De no actuarse a tiempo y contundentemente contra los desatinos gubernamentales, éstos profundizarán los desequilibrios sociales a un grado en el que paulatina pero inexorablemente podrían generarse severas confrontaciones fratricidas dirigidas a comprometer las posibilidades de realizar comicios generales en 2012, puesto que el gobierno, –dada la sostenida evolución tendencial de la opinión pública ratificada en las mesas el 26S contra todo artificio ventajista y todo mecanismo de presión–, teme que en dichos comicios la unidad democrática se imponga al autocratismo.
La MUD debe responder a la confianza que le otorgó la ciudadanía
Estamos ante un momento clave en el que se torna impostergable para laMUD responder a la confianza ciudadana que procuró lograr y en mucho le ha sido conferida. Mas, los liderazgos auténticos saben que ayer mismo ya es pasado, y no pueden en él mantenerse so pena de perder sus logros. Saben que tomando nota de ese pasado, de las experiencias vividas, hay que hacer política para cada momento del presente. Sólo así hay futuro. No descubrimos con ello el agua tibia.
En este presente, el liderazgo y la conducción política del país opositor, tanto el real como el potencial, es decir el que se gesta en el seno mismo de la desilusión popular ante el embuste y los engaños de la oferta ‘revolucionaria’, se halla en el compromiso primordial de hacer valer a plenitud los espacios y derechos conquistados y demostrar, en lo inmediato, la fuerza moral que le viene de la fuente real de la democracia, es decir el ejercicio del voto, y concretar los frutos del triunfo, para hacer respetar la voluntad de contener abusos y arbitrariedades gubernamentales, reivindicar valores de libertad y dignidad en que creemos y precautelar los activos públicos y privados del país en que vivimos.
La ciudadanía, en especial en los momentos críticos, enuncia y demanda respuestas, mensajes, ilusión y símbolos para, además del vital comer y vivir en seguridad, renovar sus compromisos históricos esenciales. Esta vez centrados en la reconstrucción del país y el rescate de la unidad nacional asistidos por la unidad democrática.
Analizar, definir y diseñar una estretegia de acción política
Desde esa óptica, sugerimos como muy oportuno que la MUD convoque a una gran reunión nacional en que participen los parlamentarios opositores electos y haya puerta abierta a representantes de diversos sectores nacionales, para analizar lo que acontece en Venezuela definir y diseñar una estrategia de acción política colectiva, en especial para el corto plazo. Más que nunca ese corto plazo adquiere relevancia y significación para el porvenir, pues a corto plazo se han propuesto no sólo tratar de remendar su capote sino garantizarse el seguir rumiando los comensales del poder más corrupto que haya sufrido Venezuela.
Poner coto a los excesos del régimen que llena de zozobra
los anocheceres inseguros y los amaneceres angustiosos de cada familia
Finalmente, el ánimo ciudadano -no sólo el de los opositores- requiere de la MUD gestos y acciones que además de consolidar lo ganado en lo electoral, –pues pudiera perderse y transmutarse en desencanto, abstención y hasta rechazo–, abran paso franco a una nueva etapa del accionar unitario. En esa apertura, confiada en sus logros y atenta a sugerencias y críticas, con voz valiente, la MUD ha de proponer –eso le sugerimos– , una agenda de debate para la acción cuyo centro, –además de los temas señalados–, esté en cómo poner coto a los excesos del régimen que llena de zozobra los anocheceres inseguros y los amaneceres angustiosos de cada familia agobiada por el alto costo de la vida y el hambre, la injusticia social, las agresiones a la libertad y a sus derechos y sobre todo por el intento de imposición del proyecto de país que no queremos, el llamado Mar de la Felicidad.
Así se estaría oyendo el clamor popular. De no hacerlo se frustrarían legitimas expectativas multiplicadas con el triunfo electoral del 26S y se incrementaría el riesgo de perder las libertades que aún hemos logrado mantener. Venezuela confía. Debe honrarse con humildad esa confianza.
Pompeyo Márquez, Presidente de la Fundación Gual y España
Y demás participantes de la Mesa de Análisis: Juan Páez Ávila, Pedro Luis Echeverría, Julio Solórzano, Carlos Canache Mata, Rodolfo José Cárdenas, Leandro Area, Freddy Ríos, Alfredo Michelena, Eric Becker, Sixto Medina, Juan Moreno, José E. López-Contreras, Tania e Iván Márquez.

Sixto Medina
sxmed@hotmail.com
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viernes, 21 de agosto de 2009

*LA APUESTA FUNDAMENTAL, TEÓDULO LÓPEZ MELÉNDEZ

La apuesta fundamental es por el futuro. No nos sirve ni queremos el país del pasado y no nos sirve ni queremos el país del presente. No nos sirven ni queremos las degeneraciones y los vicios del pasado ni nos sirven ni queremos las degeneraciones y los vicios del presente.

Elecciones, separación de poderes, Estado de Derecho, son las bases obvias de toda democracia, pero ahora nos encontramos con que se realizan Congresos Ideológicos para ofrecerlas como proyectos de gobierno. Tal simplicidad, tal falta de imaginación, tal carencia conceptual nos muestra que debemos ponerle la mano en el pecho al pasado. La prostitución, la degeneración, el embarralamiento de principios correctos y el ejercicio de una práctica totalitaria continua y degradante indican que debemos ponerle la mano en el pecho al presente.

El pasado no regresa nunca. El presente es superable por la vía de la resistencia y del salto cualitativo. La democracia no puede ser en el siglo XXI simplemente elecciones, separación de poderes y Estado de Derecho. La democracia en el siglo XXI es la configuración de una sociedad comunicada, de una sociedad instituyente en permanente transformación, de una revisión profunda institucional, de un Estado Social de Derecho muy por encima de la welfare y de una economía solidaria fundada sobre el hombre. El totalitarismo es conocido, aunque tome -más bien robe- principios renovadores de la evolución del pensamiento político y los lance al charco.

Los dirigentes del pasado repiten lugares comunes, viven de paradigmas agotados, son la muestra fehaciente de un estancamiento conceptual que los presenta como actores de una película muda. Los dirigentes del presente son signos conocidos de las pestes del nacionalismo, del totalitarismo, del populismo, de la arrogancia, del militarismo y de todas las enfermedades pandémicas que azotaron al siglo XX.

Los dirigentes del pasado tienen unas estructuras mentales limitadas y un comportamiento acorde, uno que ejercen en el mundo del ayer, uno tan obvio en su ranciedad que cada gesto, que cada declaración que emiten, que cada decisión que toman, son monumentos a lo equivocado, a lo agotado, a un escenario donde el decorado se cayó tiempo atrás. Son parte de las ruinas, son las ruinas de la falta de evolución, de la falta de lecturas, del agotamiento en el pragmatismo absurdo donde la política es sólo procurar el poder y “acomodarse”, según la vieja y macabra acepción latinoamericana.

Los dirigentes del presente son rencorosos, su proyecto es destruir sin que por ningún lado se vea una edificación nueva, son arquitectos de la demolición, resentidos que hacen uso de la mentira con desparpajo, unos que intentan la revolución con cambios de nombre a la manera en que lo denunció debidamente Regis Debray. Son implacables en la destrucción de la democracia más elemental, se empapan en todos los vicios del caudillismo, del líder providencial que todo lo sabe y todo lo ordena, se restriegan todos los vicios lamentables de la práctica política degenerada del siglo XX y en todos los lamentables males que este subcontinente ha sufrido.

No nos sirve el siglo XX en el siglo XXI. Este país venezolano ha sido siempre lento para entrar a una nueva centuria. Parece que iniciamos siempre con un dictador. Parece que siempre somos los primeros en aplicar la máxima de que el avance de las ideas es lento. Sobre el dictador del siglo XX se asomó una camada de estudiantes que dieron forma al porvenir, uno ya agotado. Sobre el dictador del siglo XXI se asomó una camada de estudiantes que resultaron pragmáticos y corrieron a inscribirse en los partidos del pasado bajo la consigna de que necesitaban uno para hacer carrera política. He allí una de las causas de la presente frustración. Aquí, como en tantas naciones latinoamericanas, los intelectuales se acomodaron a las prebendas del poder y dejaron de escribir y de pensar. Sin pensamiento no existe la política. Sin ideas no existe la acción política. Nos hemos convertido en una nación aprisionada por un pasado que actúa como todo pasado, fuera de la nueva lógica, de los nuevos paradigmas en nacimiento, fuera del tiempo actual, y de un presente agotador, acogotador, asfixiante, uno que no soportamos pero del cual parecemos como incapaces de salir.

Del pasado sólo se aceptan sus méritos, el establecimiento de las bases de la democracia. Del presente sólo se acepta el haber traído al tapete los elementos que el pasado barrió y escondió debajo del tapete de la sala. El futuro es allá, más allá, el que a los venezolanos del presente nos toca construir. Los procesos políticos son una conjunción de tiempos, pero para romperlos, para saltar hacia delante, se necesitan ideas, pensamiento y el brote –en parto- de una nueva camada de dirigentes que encarnen esas ideas. Cuando las sociedades se quejan de falta de dirigentes es porque son incapaces de engendrarlos. Cuando las sociedades se consideran sin liderazgo es porque son incapaces de abrir las piernas en la sala de parto. Cuando las sociedades no ven dirigentes es porque están cegadas por el desamparo, uno que se quita como hoy se quitan las cataratas, que no son otra cosa que pátinas que el tiempo ha colocado sobre los ojos.

Estamos en el 2009, se nos va la primera década de un siglo y de un milenio y los venezolanos parecemos zombies extraviados en disyuntivas falsas entre pasado y presente. El país debe plantearse la apuesta fundamental que no es otro que el desafío del futuro, el desafío de las nuevas maneras y de las nuevas formas, esto es, lo que he denominado la creación de una nueva realidad, porque la realidad no es simplemente lo que vemos desde nuestra miopía existencial, realidad es lo que podemos crear, partiendo de una base absolutamente objetiva: las realidades se crean.

Este país tiene una tarea inmediata, la de liberarse de un presente destructor, pero también otra, la de operarse los ojos, la de hacerse visionario, la de paralelamente ir edificando la estructura conceptual de lo que vamos a ser en el siglo XXI. En alguna ocasión plantee que hiciésemos de los bicentenarios de 2010 y 2011 un propósito y un envoltorio de lucha. No fui escuchado, pero sabemos que la afectación de los sentidos es propia de las sociedades sumidas en el desamparo por su propia incapacidad para ser arquitectas del porvenir. Sobre esta sociedad obligada a despertar, a suprimir la dicotomía destructora de pasado-presente, hay que incidir cada día, hay que repetirle que es ella la que toma decisiones y que pone al frente a los líderes aptos para ejecutar sus decisiones, no al revés. Los partidos, por ejemplo, son nuestros instrumentos, no nosotros instrumentos de ellos. Y agregarle que los partidos son unos más, unos invitados a la fiesta democrática donde las nuevas formas de organización social reducen a control a quienes pretendan la instrumentalización y la manipulación. Las sociedades deben aprender que los actores principales son quienes la integran, no los agrupados para la simple búsqueda del poder.

Aún estamos a tiempo. No creo en la consabida frase de que “esta es la última oportunidad”. La evolución de las realidades políticas nos demuestran que siempre habrá otras, sólo que las sociedades que dejan pasar pierden capacidad respiratoria, se aproximan a una especie de disnea, el cuerpo se les hace difícil de mover y la resignación hace que los pilotes del presente se claven más adentro y los representantes del pasado intenten enterrar los suyos para darnos el estancamiento definitivo. Cada circunstancia debe ser aprovechada para hacer de la contingencia un motivo de construcción hacia adelante. Las sociedades que viven arrinconadas sólo responden a las iniciativas del presente omnímodo. Las sociedades que han despertado retoman el control de las iniciativas y llenan de propuestas la escena. En educación, en economía, en formas políticas. Cuando esta sociedad venezolana arrinconada deje de ser reactiva y pase a ser propositiva tendremos el síntoma inequívoco de su apresto para hacerse dueña de su destino, la indicación fulminante del relámpago de que ha asumido la apuesta fundamental, la indicación incontrastable de que está lista para construir una nueva realidad.
teodulolopezm@yahoo.com
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