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miércoles, 5 de junio de 2013

NARCISO GUARAMATO PARRA, ALBERTO ADRIANI MAZZEI

Corre el Año 1890, en Venezuela, a partir del mes de marzo gobierna Raimundo Andueza Palacio. En el país hay prosperidad económica, lo que atrae a un numeroso grupo de emigrantes europeos y en especial, gracias a vínculos comerciales establecidos, arriban a las costas venezolanas miles de italianos que van a contribuir con su esfuerzo al desarrollo nacional.
Es así que provenientes de la isla italiana de Elba llegaron al puerto de Maracaibo el matrimonio formado por Don José Adriani y Doña María Mazzei. A su arribo al país, parten hacia los Andes venezolanos para llegar a su destino final, el pueblo de Zea, el cual se encuentra cercano al límite occidental del Estado Mérida, a 98 kilómetros de la Capital y a 12 de Tovar en la vertiente derecha del río Escalante.
El Matrimonio Adriani Mazzei, son de mediana posición económica y amantes de la lectura y la buen música. En Zea, Don José va a desarrollar una intensa actividad agrícola.
En el año 1898, nace Alberto Adriani, quien desde tempana edad, demuestra haber heredado, de sus padres, un elevado interés por la lectura, a tal punto que a los 15 años le pide a su padre que le regale una imprenta. Regalo muy fuera de lo común, pero que Don José se apresta rápidamente a complacerlo, con la consecuencia de que el 15 de mayo de 1914, el pueblo de Zea ve nacer el periódico “El Impulso”. La información será el arma que siempre esgrimirá Adriani y que lo llevará a ser un comprador incansable de libros y revistas alrededor del mundo.
Ese mismo año Alberto, se dirige a Mérida, la capital, a culminar sus estudios de bachillerato, para posteriormente, en 1918, arribar a la ciudad de Caracas, para iniciar estudios de derecho en la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad Central de Venezuela, ubicada en santa Capilla. Desde un comienzo el joven Adriani causa buena impresión entre el cuerpo profesoral, pero en especial, en Dr. Esteban Gil Borges, Ministro de Relaciones Exteriores quien percibe en el joven, una gran inteligencia y sobre todo, madurez.
El Dr. Gil Borges invita al joven Adriani, de 22 años, a viajar a la ciudad de Ginebra, para que ejerciera la función de Cónsul General. Este viaje será de vital importancia en el desarrollo intelectual de Alberto Adriani. Por una parte realiza estudios de doctorado en economía y ciencias sociales, motivo por el cual es considerado el primer economista profesional del país, y por la otra entra en contacto con la Sociedad de Naciones, precursora de la actual Naciones Unidas, donde ejerce las funciones de secretario de la delegación Venezolana, Esta actividad le proporciona una visión bastante completa de los problemas mundiales.
El Dr. Rafael Armando Rojas[1] nos refiere de esta etapa en la vida de Adriani:
“No creo equivocarme al afirmar que, hasta ese momento, ningún otro venezolano se había preparado de manera más sustantiva y sistemática en esta disciplina científica. No encontramos en otros compatriotas anteriores a Adriani un cuerpo de trabajos dedicados al estudio de los problemas económicos y sociales de Venezuela y demás países de América Latina. Pienso que con justicia debe considerársele como el iniciador de la ciencia económica en nuestro país”[2]
Adriani permanecerá alrededor de 5 años en Ginebra para posteriormente, en 1925, pasar a Londres, donde desarrolla un papel fundamental en el rescate de los archivos del Precursor, General Francisco de Miranda. Posteriormente, en el año 1929, por invitación del Dr. Gil Borges -quien estaba exiliado, por no haber mencionado al Gral. Gómez durante la inauguración de una estatua a Bolívar en la Ciudad de Nueva York - se dirige a la ciudad de Washington, donde le ofrecen el cargo de primer jefe de la división de Cooperación Agrícola de la Unión Panamericana.
Este período internacional en la vida de Alberto Adriani, es de intensa actividad intelectual, donde realiza una gran diversidad de análisis que cubren un gran espectro de la problemática económica de Venezuela. La vida de Adriani fue enmarcada, casi en su totalidad, por la dictadura de Juan Vicente Gómez, de quien fue un crítico incansable. A los veinte años de edad escribe lo que piensa debería ser un programa de gobierno a la muerte de Gómez. En uno de los párrafos se lee, como visón de un futuro anhelado:
“Una nueva faz de nuestro desarrollo, un nuevo camino empezaremos a transitar desde hoy: desaparecerá la tiranía, y con ella las obstrucciones que en toda hora entorpecieron nuestro desarrollo nacional”.[3]
Todos los escritos del Dr. Adriani fueron realizados con su puño y letra, en numerosos cuadernos[4], que gracias a su hermano, el Dr. Albano Adriani (médico cirujano) han sido conservados para provecho de futuras generaciones.
En el año 1930, después de haber permanecido en el exterior. El Dr. Adriani regresa al país, a su pueblo de Zea, donde se dedica junto a su padre a las labores agrícolas. Sin embargo no abandona su labor intelectual, durante su estadía, la oficina de correo del pueblo se vio desbordada de revistas fijas y periódicos, folletos y libros de diversos lugares del planeta. Sus escritos del período, fueron numerosos y profundos, demostrando una metodología analítica desconocida para la época, y sobre todo promisorios. Adriani nunca escribió un libro para su publicación, pero sus trabajos fueron publicados en diarios y revistas de Venezuela y el extranjero.
Al cumplirse un año de la muerte de Alberto Adriani, sus amigos Arturo Uslar Pietri y Diego Nacerte Sardi recopilaron sus principales trabajos en libro titulado: “labor Venezolanista”
Muerto Gómez, en el año 1936, el General Eleazar López Contreras, invita al joven intelectual, a formar parte del gabinete al frente del recién creado, Ministerio de Agricultura y Cría. Cargo hecho como traje a la medida de un hombre que siempre demostró un interés especial por los temas agrícolas. Para muestra tres de sus pensamientos:
“No imponer la mendicidad obligatoria y trocar los agricultores en mendigos que agradecen la dádiva sino producir y saber que vamos a producir. Es lo que necesita la economía…”[5]
“No hay que dejar la tierra sin cultivos y no se debe permitir que falte el pan a los venezolanos”[6].
“En América, el desarrollo de la agricultura depende también de la difusión e la ciencia agrícola y de los organismos de investigación y experimentación. Sólo así podrán aquellos países hacer más económica y más productiva la explotación del suelo”.[7]
Escasos dos meses estuvo al frente de la cartera de Agricultura y Cría, pero en el corto lapso “organizó el crédito agrícola, convirtiéndolo en el mas eficiente instrumento de protección de nuestra agricultura. El Banco Agrícola y Pecuario dejó de ser un rutinario órgano oficial para el otorgamiento de créditos y cobro de acreencias, a veces en forma compulsiva. Fundó la revista “El Agricultor Venezolano”, para cuyo primer número escribió la nota editorial. Esta publicación se ha mantenido hasta el presente, ha prestado útiles informaciones a nuestros agricultores”[8].
El 29 de Abril de 1936 se le asigna la cartera de Hacienda. Llegados a este punto, ya podemos tener una visión sobre la personalidad del Dr. Alberto Adriani, proporcionado por un testigo de primera línea, compañero suyo en el Gabinete del Gral. López Contreras. El Dr. Arturo Uslar Pietri nos comenta:
“Nunca podré olvidar la atmósfera de energía y de confianza que se respiraba en su presencia. Tenía la voz metálica y apresurada y cierta brusquedad en el tono que contrastaba con su afable naturaleza. Cuando comenzó a trabajar en la administración pública lo hizo como un hambriento. Quería multiplicar las horas y los días para rendir la labor que le había sido asignada por tantos años. Corrientemente pasaba diez y ocho horas en su mesa de trabajo.
Pertenecía a esa extraordinaria raza de hombres tónicos que en su presencia contagian una fiebre creadora. A su alrededor solo se veían gentes entregadas entusiastamente a su labor”[9]
También fue muy corta su estadía en Hacienda, apenas 100 días, pero igual que en el Ministerio de Agricultura, su labor fue fructífera, “emprendió la reforma tributaria decididamente, implantando por primera vez en Venezuela el impuesto progresivo a las sucesiones, que establece un plan de igualdad para los contribuyentes; renovó la Ley e Arancel, que se acerca a una estructuración mas justa y mas científica de nuestros rendimientos aduaneros, beneficiando directamente a las clases pobres, protegiendo a la pequeña industria, castigando con aforos nacionales los artículos suntuarios y exonerando de impuestos al ultraje propio del artesano y del trabajador agrícola, y se le vio en las cámaras, defendiendo con su dialéctica hecha síntesis en la expresión numérica, su proyecto sobre la Ley Orgánica de la renta de Cigarrillos, hasta lograr en parte el triunfo de sus tesis”.[10]
         Fue muy corto el período del Dr. Adriani en la Administración Pública, pero dejo honda huella por su capacidad de trabajo y por sus aportes al pensamiento económico venezolano. Llegó a ser costumbre que las personas al pasar, ya tarde en la noche frente al ministerio, podían observar encendida la luz del despacho ministerial.
         El ámbito de estudio del Dr. Alberto Adriani, no solo abarcó el área agrícola o el ámbito fiscal. Adriani, visionario, manifestó sus temores del despilfarro de los ingresos petroleros, indicando que los mismos deberían invertirse en obras productivas.
En referencia a la política monetaria, fue el primero en señalar la conveniencia de un Banco central de Emisión: “Un banco Central de Emisión, para el cual se aprovechara nuestra propia experiencia y la de otros países, y que siguiera los mejores modelos, podría dar mayor solidez, y al mismo tiempo mayor flexibilidad a nuestro sistema monetario, y permitir la unidad y la efectividad del control sobre la tasa de descuento y sobre nuestro cambio”.[11]. “Aun cuando nuestro plan no requiere necesariamente la reforma de nuestro sistema bancario, creo que debería aprovecharse esta coyuntura para transformarlo, creando un Banco Central y reglamentando los Bancos de comercio de acuerdo con ciertas normas que la experiencia ha consagrado.
El Banco Central es hoy considerado como elemento indispensable, de una sana y eficaz circulación monetaria y de un buen sistema de crédito. La Conferencia de Bruselas e 1920 aprobó una resolución incitando a los países que no lo tuvieron a establecerlo”.[12] Por lo tanto muchos lo consideran el promotor principal de la creación del Banco Central de Venezuela, Institución que sería organizado por su buen amigo y compañero, Manuel Egaña. Finalmente en este breve recorrido hay que indicar que el Dr. Adriani fue, una vez más, el primero en señalar el fin el liberalismo económico, señalando la importancia que debe tener el gasto público en el desarrollo económico del país.
El Dr. Alberto Adriani, fue paradigma de honestidad y transparencia en el ejercicio de la función pública, al respecto, el nos comenta: “No estoy aquí por intereses personales, ni por conveniencias egoístas, sino por que creo que puedo ser útil. Cuando están en juego intereses nacionales no me arredran las responsabilidades. No me contendrían murmuraciones, enemistades, ni calumnias. Estoy dispuesto a cumplir íntegramente lo que creo mi deber”[13].
En estas líneas Adriani demuestra que a pesar de ser hijo de emigrantes italianos puede querer a la patria tanto o más que cualquiera. Demuestra que para ser patriota no hace falta mostrar actos heroicos de guerra.
El sábado 8 de agosto de 1936, después de haber trabajado hasta tarde, como era su costumbre, el Dr. Adriani se dirigió al Hotel Majestic, donde estaba alojado, no se le volvió a ver, sino hasta que fue encontrado muerto en su habitación en la mañana del lunes 10 de agosto.
Solo vivió 38 años, y su actividad pública solamente se desarrolló en pocos meses del año 1936, pero su impacto en el pensamiento económico venezolano fue total. Alberto Adriani fue, en su época, el único venezolano que en el área de la ciencia económica, se preparó de manera orgánica y sistemática. Hombres tan importantes en la vida económica del país como lo fueron Arturo Uslar Pietri y Manuel Egaña, manifestaron su admiración e influencia por el pensamiento de Adriani, el cual aún continua vigente.
Sirva este sencillo y humilde homenaje del Núcleo de Economistas del Banco Central de Venezuela de estímulo para que las nuevas generaciones de economistas del país rescaten los principios y valores de este gran economista venezolano, El Dr. Alberto Adriani.

[1] Individuo de Número de la Academia Nacional de la Historia.
[2] Discurso pronunciado en el paraninfo de las Academias el 18 de junio de 1998. publicado en “Alberto Adriani en el Centenario de su nacimiento”. Fundación Alberto Adriani. Caracas. 2000. p.57
[3] ALBERTO ADRIANO TEXTOS ESCOGIDOS. “Un programa de gobierno”. Biblioteca Ayacucho Nº 217. Caracas. 1998. p.16
[4] Los papeles conservados están conformados por veinticuatro gruesos cuadernos y libretas, un modesto cuaderno escolar, de sus años adolescentes en Zea, varias carpetas con sus cartas y un paquete de fotografías
[5] Adriani, Alberto. “Labor Venezonalista, Venezuela, la crisis y los cambios”, Sexta edición. Academia Nacional de Ciencias Económicas. p.181.
[6] Referido por Antonio Rojas Pérez en “Alberto Adriani Estímulo de la Juventud”. Tercera edición. Caracas 1991. p.116.
[7] ALBERTO ADRIANO TEXTOS ESCOGIDOS. “la colaboración agrícola Interamericana” Biblioteca Ayacucho Nº 217. Caracas. 1998. p.115
[8] Rojas, Rafael Armando. Ob.cit. p.64
[9] Uslar Pietro, Arturo. Introducción de la primera edición del “Labor Venezolanista”.Ob.cit. p.8.
[10] Consalvi, Simón Alberto. Discurso pronunciado en la sesión conjunta de la Asamblea Legislativa del Estado Mérida y de los consejos Municipales de Zea, Alberto Adriani (El Vigía) y de Tovar con motivo d la celebración del centenario del nacimiento del Dr. Alberto Adriani, en Zea el 14 de junio de 1998. Texto recogido en la publicación:”Alberto Adriani en el centenario de su nacimiento”. Fundación Alberto Adriani, Venezuela, 2000. p.37
[11] Adriani, Alberto. Ob.cit. p. 302
[12] ALBERTO ADRIANI TEXTOS ESCOGIDOS. “El dilema de nuestra moneda y la situación económica venezolana” Biblioteca Ayacucho Nº 217. Caracas. 1998. p.290
[13] Ibíd., p.10
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