BIENVENIDOS AMIGOS PUES OTRA VENEZUELA ES POSIBLE. LUCHEMOS POR LA DEMOCRACIA LIBERAL

LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA

viernes, 28 de noviembre de 2014

R@f@el, RAFAEL RIOS, CARICATURAS, FORMA ESPECIAL DE OPINAR, RECOPILACION, MAS RECIENTES, VENEZUELA

 

 

 




R@f@el
Rafael Rios
rariga2@gmail.com
@rariga

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CLAUDIO FERMÍN, TODAS LAS ENERGÍAS EN LA ASAMBLEA NACIONAL

CLAUDIO FERMÍN
El descontento generado por el gobierno ha resultado en grave rechazo político. Los exministros Jorge Giordani, Ana Elisa Osorio y Héctor Navarro han criticado la improvisación y la falta de autoridad del sucesor de Chávez. Intelectuales identificados con la Marea Socialista tildan de totalitarios e ineptos a Maduro y a su gabinete. Dirigentes chavistas, sindicalistas y voceros comunales, protestan en las calles y confunden sus reclamos con voces opositoras.

El disgusto por el mal gobierno desbordó los muros de los partidos que se congregan alrededor de la Mesa de la Unidad y las denuncias dejaron de ser patrimonio retórico de la oposición. La queja es voz nacional.

Unos piden la renuncia de quien hace de Presidente. Otros, como Copei, de su gabinete económico, culpables del desabastecimiento, del alto costo de la vida y de un vergonzoso endeudamiento. Voluntad Popular busca firmas para la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente que vaya más allá de una mera sustitución de equipos de gobierno e implante otro modelo, opuesto a este centralista, presidencialista, militarista y estatista. Abundan, aunque no se han integrado en un solo cuerpo, quienes aspiran a la realización de un referendo revocatorio que les permita retirar el apoyo a quien los ha decepcionado tan amargamente.

Otros planteamientos de cambio son la promoción de candidaturas presidenciales, candidaturas a gobernadores y a alcaldes, que rompan con el vertical Poder Ejecutivo que se ha instalado en nombre del militarismo, de la autocracia y de la entrega de la soberanía a potencias extranjeras que llaman babosamente “aliadas”.

Pero la renuncia no depende de los peticionarios sino del acusado de inepto, cuya obsesión por acumular más y más poder lo hace sordo a esa solicitud. La Constituyente no alcanza todavía las firmas necesarias y debe además enfrentar el muro de obstáculos y burlas que es el Consejo Nacional Electoral. Las distintas candidaturas presidenciales, a gobernadores y a alcaldes, están lejos de concretarse y necesitamos una pronta respuesta que potencie el cambio buscado.

Por eso, las elecciones para diputados a la Asamblea Nacional, que se llevarán a efecto dentro de pocos meses, el segundo semestre de 2015, son vía cierta y segura para el cambio. Esta alternativa no colide con las anteriores. Asamblea Constituyente y Asamblea Nacional no son mutuamente excluyentes. Tampoco lo son revocatorio y Asamblea Nacional, o legítimas candidaturas de distintos líderes nacionales, regionales y locales con elecciones a la Asamblea Nacional.

Urge concentrar todas nuestras energías en este reto, hacer valer los altos niveles de descontento y elegir una Asamblea Nacional que se ocupe de los problemas del país, que legisle y que controle el gasto y las acciones del Ejecutivo.

El cambio en la correlación institucional y en la atmósfera política será aún mayor que el que se alcanzará con la separación de poderes concretada en una Asamblea Nacional independiente de Maduro y su rosca militar y de agentes extranjeros.

No hay tiempo que perder. La Venezuela descontenta, de distintas procedencias, debe empeñarse a fondo en esta cruzada y quitarle poder a quienes hoy abusan de él.

Claudio Fermin 
claudioefm@gmail.com
@claudioefermin

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OSWALDO ÁLVAREZ PAZ, CONVIVENCIA O CAMBIO

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La más reciente diarrea legislativa, mediante decretos producto de la Ley Habilitante, obliga a conclusiones definitivas en el campo de los sectores democráticos de la nación. 

El despelote está calculadamente dirigido a la destrucción de lo poco de institucionalidad que aún conservamos. Ninguna de las disposiciones que conocemos contribuye a resolver problema alguno. 

Todo lo contrario. Los sectores afectados no tendrán ninguna posibilidad de recuperación. Están condenados a lo peor. Los pobres serán cada vez más pobres y los ricos menos ricos, con la excepción de los prevalidos del régimen, reyezuelos de la corrupción y el tráfico de influencias. 

El aparato productivo primario, la industria y el comercio condenados a muerte. También nos alejamos de tener un sistema educativo eficiente a todos los niveles y la salud convertida en vergüenza nacional e internacional. La seguridad de las personas y de los bienes, la estabilidad familiar, los trabajos estables y bien remunerados no forman parte de las prioridades del régimen. Todo lo contrario. El despelote anárquico en el mundo de las policías y organismos de seguridad, anuncian mayor represión y violencia tanto física como institucional. Paremos de contar, todo está sobre diagnosticado.

Frente a esto hay que actuar de manera irreversible. No me abandona la preocupación de ver a parte del liderazgo opositor trabajando más por la convivencia, supervivencia según algunos, que por el cambio radical que la realidad nacional nos impone a los demócratas. Es indispensable discutir a fondo, con sinceridad y sin cálculos personales o de grupo, el objetivo que nos unifique a todos en la lucha. Es la única manera de definir una estrategia que pueda ser seguido por todos, cada uno desde su particular perspectiva.

Debemos tener presente que una revolución, si es verdadera, no puede estar sometida a un orden jurídico, a una Constitución, que se le convierta en camisa de fuerza y le impida a avanzar en sus propósitos de dominación totalitaria. Para este régimen, primero van los hechos y después el Derecho, siempre de plastilina y de interpretación amplia y acomodaticia. La situación impone definir el cambio de régimen como objetivo primario de la lucha. Esto pasa por la sustitución de, eso que llaman, el alto gobierno cívico-militar, empezando por quien teóricamente lo dirige, aunque en la práctica no está muy claro el punto.

Entender que la verdadera naturaleza del problema de Venezuela no es electoral sino existencial, resulta indispensable para que en esta lucha pongamos integralmente la cabeza, el corazón y el coraje que cada quién lleva por dentro. El cambio no se logrará mediante ese diálogo pendejil que algunos solicitan a un régimen ya definido por palabras y acciones que no dejan lugar a dudas. Entre otras acciones posibles, forzar la renuncia del probadamente incompetente que está al frente de la república es perfectamente constitucional e internacionalmente legitimado mediante ejemplos a la vista.

Oswaldo Alvarez Paz
oalvarezpaz@gmail.com
@osalpaz 

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JOSÉ ANGEL BORREGO, LA CITA DEL DOMINGO, ELECCIONES DEL PSUV,

NO DAN PUNTADA SIN HILO
Analistas, incluso seriecitos, no ocultan su jolgorio por el ausentismo de votantes en las elecciones convocadas el domingo por el PSUV.

Desde hace mucho tiempo, quizás a raíz de la muerte de Chávez, el partido oficialista no da puntada sin dedal.
Cada paso ha sido previamente escudriñado hasta sus pliegues más íntimos. En este caso específico notamos que no hubo abuso del aparataje oficial.
La publicidad fue más bien timorata. La gestión del liderazgo a cualquier nivel rayó en lo clandestino. E incluso, los operativos de traslado de militantes hasta los centros de votación parecían no existir.
De manera que si vimos las mesas y pasillos estaban vacíos y solo votaron 500 mil chavistas el resultado no fue malo. Y si la cifra se aproximó al millón de electores se puede considerar como muy buena.
Aquello fue un globo de ensayo. A alguien se le ocurrió medir la reacción chavista sin la presión usual de la maquinaria roja. Y con los resultados obtenidos pueden conocer sus deficiencias, pero también sus fortalezas y sobre esas variables diseñar sus próximas contiendas eleccionarias.
Alguien, repetimos, está pensando con la cabeza más que con el poderío económico. Alguien convenció al alto mando pesuvista de la necesidad de conocer la realidad del partido como engranaje de trabajo en la búsqueda de victorias electorales.
Alguien que conoce mucho de comunicología quiso determinar hasta qué punto existe el vínculo entre el pueblo chavista, su dirigencia, sus mensajes y los compromisos morales que se supone debe tener todo chavista que se precie de amar al “comandante eterno”.
Y el despeje de esas incógnitas será fundamental para que el PSUV presente un arduo plan de batalla en las parlamentarias. Quien no comprenda este arte es preferible que se abstenga.
José Angel Borrego
periodistaborrego@gmail.com
@periodistaborr1

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ALBERTO BARRERA TYSZKA, PERSEGUIR FANTASMAS

ALBERTO  BARRERA TYSZKA
Cada vez que Nicolás Maduro habla de la “revolución dentro de la revolución” no hace sino recordarnos que Chávez fracasó, que después de 15 años y más de 1.000 millones de dólares, estamos otra vez en crisis, tratando de reflotar permanentemente la utopía. Ya parece un chiste: ante cualquier problema, ante el más mínimo inconveniente, el gobierno acude a una supuestamente novedosa re-revolución. Maduro es un demagogo en modo defensivo. Acusa a la realidad de golpista mientras se dedica a reinventar sus promesas.

Es asombrosa la cantidad de revoluciones que el gobierno ha propuesto durante todos estos meses. La revolución bancaria, la revolución económica productiva, la revolución del Estado, la revolución fiscal, la revolución del conocimiento, la revolución del socialismo territorial, la revolución alimentaria, la revolución de la profundización de las misiones, la revolución tributaria, la revolución ética… Al paso que va, Maduro terminará su gobierno hablando de la revolución de los semáforos, la revolución de los tallos de orégano orejón, la revolución de la siembra de cariaquito morado, la revolución de los revolucionarios que no revolucionan la revolución. 

Al parecer, se trata de un inmenso y desordenado juego retórico que permite mantener más o menos caliente la temperatura de la esperanza, mientras la casta (como la llamaría Pablo Iglesias, si Pablo Iglesias fuera venezolano) sigue acumulando poder y apropiándose o controlando todos los espacios independientes del país. Necesitan que el mito de la revolución siga bullendo, de cualquier manera, mientras se consolidan como la nueva oligarquía del país.

Hace poco anunciaron una flamante “revolución policial”. Debido a una circunstancia violenta aún no aclarada, una balacera entre funcionarios y grupos civiles armados que también actúan como si fueran funcionarios, la revolución anterior se frunció, cayó en desgracia y fue pateada hasta el fondo de la historia. Así, entonces, de la nada ideológica del desespero, surgió una nueva revolución. Como reacción oficial ante el desastre. Como manera de ocultar la realidad. Como parapeto.

Y comenzó de la misma manera como han empezado todas las revoluciones promovidas anteriormente: ¡con una comisión presidencial! Aquí hasta los supuestos gobiernos populares nacen, se rigen y son administrados por una cofradía que depende del Palacio de Miraflores. La idea de participación que tiene el gobierno es cada vez más reducida. No necesitan al pueblo para hacer revoluciones. Lo de ellos es otra cosa. La revolución es un papel. La revolución es trámite, un fetiche, una mercancía.

Ya nos estamos acostumbrando a que los cierres de los períodos habilitantes tengan algo de orgía, de apuro y exceso, de danza incomprensible, cuya resaca llega con la Gaceta Oficial y tiene efectos incurables. En este contexto, y a cuenta también de la “revolución policial”, esta semana Maduro firmó una nueva ley anticorrupción y anunció la creación de un cuerpo de seguridad dedicado especialmente a la lucha contra ese flagelo.

He pasado días tratando de imaginar cómo podría ser ese comando galáctico, esa pandilla de superhéroes bolivarianos, capaz de enfrentarse a monstruos tan grandes como la bancada oficialista, que controla la Asamblea Nacional y que lleva años impidiendo cualquier debate público sobre la corrupción. ¿Acaso eso no es ya una forma de complicidad? ¿No deberían comenzar investigándolos a todos?

Mientras la élite se dedica a concentrar más poder, el espectáculo de la revolución continúa. La producción de espejismos no puede detenerse. No han podido, en casi un año, cumplir la promesa de mostrarle al país la lista de las empresas de maletín que se robaron más de 20.000 millones de dólares. Han impedido que avance cualquier denuncia. No han querido investigar a fondo ningún caso. Pero que nadie se angustie. Ahora sí viene la revolución remoral. Ya tenemos una nueva ley. Ya tenemos una nueva policía especializada en perseguir fantasmas.

Alberto Barrera Tyszka
abarrera60@gmail.com
@Barreratyszka    
                                                                                   

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RONNY PADRÓN, EL PODER DE LA PALABRA… VERDADERA

RONNY PADRÓN
Sobre este asunto del poder de las palabras fundadas en realidades es mucha la literatura científica y política disponible, sin embargo la aplicación fáctica de tal certeza en Venezuela está muy lejos de alcanzar el nivel de eficiencia requerido por la causa de la democracia. Por el contrario, la sociedad venezolana en especial nuestra dirigencia demócrata, permite que el discurso socialista, siempre fundado en la mentira, se entronice como instrumento de poder.


Así entonces fue evidente como, bien iniciada la tiranía socialista en gobierno, es decir a partir del 11 de abril de 2002 la tolerancia ante la mentira oficial en boca del tirano Hugo Chávez, dio lugar a su aceptación tácita e incluso a su reiteración generalizada, dando así la razón al adagio históricamente atribuido al jefe de la propaganda nazi, relativo a la conversión de una mentira en verdad a través de su reiteración. Como prueba de ello tenemos la farsa del régimen en relación a su propia génesis: El precitado 11 de abril. Evento histórico de conocimiento público, notorio y comunicacional, un clásico de la violencia política instigada por el discurso gubernamental, que por el solo mérito de ostentar el poder político en gobierno, ha devenido en ¨Otro Golpe de Estado de la Derecha¨, frase públicamente repetida incluso por connotados dirigentes demócratas venezolanos.
A partir de allí, resultaba obvio que las pretensiones socialistas en materia de farsa serian de naturaleza ilimitada, tal y como lo certifica la vigente ¨Guerra económica¨, que mantiene a una Venezuela postrada en medio de una región sudamericana cuya regla es el constante crecimiento y la prosperidad.
Vale entonces la aplicación inmediata de un instrumento de lucha democrático ampliamente certificado como eficiente: Decir la verdad política de la Venezuela presente, sin ofensas ni temores, porque llamando las cosas por su nombre es como inicia el proceso de liberación nacional. Es tan demoledor el efecto de una verdad dicha frente a la tiranía, que en la Venezuela del presente solo aquellos dirigentes que se han atrevido a proclamarla oportunamente han merecido el honor de la prisión política; recordemos el caso del año 2011 cuando el ex gobernador Oswaldo Álvarez Paz fue condenado por el delito de difusión de información falsa y el más actual, del patriota Leopoldo López imputado por instigación pública entre otros delitos, pero solo culpables por decir verdades que incomodan a una dictadura.
Si bien las consecuencias por decir la verdad en tiempos de tiranía derivan en peligros para quienes la proclaman, no es menos cierto que el no hacerlo es garantía de continuidad para estos regímenes. De allí que no podamos menos que invitar a todos los patriotas venezolanos, los que asumimos a esta tierra como único hogar, proclamemos en todo momento y lugar, con la pertinencia a que nos obliga la prudencia: Que en Venezuela gobierna es una dictadura, y no la democracia que está en la Constitución. Por ese camino estará más cercano el día cuando la dirigencia demócrata nacional se atreva a emplear un discurso con base a la verdad, y accionando en consecuencia. ¨Con la verdad ni ofendo ni temo¨. José Gervasio Artigas (1764-1850). Militar y estadista uruguayo, máximo prócer de la independencia de Uruguay. Ora y Labora.
Ronny Padron
caballeropercivall@gmail.com
@caballeroperci

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ISAAC VILLAMIZAR, ¿SEPARACIÓN DE PODERES?

ISAAC VILLAMIZAR
Les comento a mis alumnos de postgrado, en la asignatura “Derecho Constitucional y Realidad Social”, que es uno de los aspectos más discutidos en la Constitución, no solo por el ataque despiadado del cual ha sido objeto en el acontecer político venezolano, sino también por la forma en que lo planteó el constituyente en 1999.

Llama la atención que el Estado es un todo homogéneo. Siendo el Poder Público uno de los elementos que le dan vida al Estado, como autoridad que deviene de la soberanía popular, que es indivisible, se puede afirmar que ese Poder es un complejo de relaciones jurídicas ordenadas sistemáticamente, como unidad de poder, el cual proviene de la fuerza material que le ha transmitido el pueblo al Estado, para que a su vez este regule a aquel. Es decir, es un poder de derecho que lo realiza mediante la coacción, a través de múltiples órganos. Entonces, el poder no es del órgano, sino del Estado.

Sin embargo, al leer algunos artículos de la Constitución surgen ciertas inquietudes y hasta confusiones. Por ejemplo, en el artículo 136 constitucional uno se encuentra con que el Poder Público se distribuye en Poder Municipal, Poder Estadal y Poder Nacional. Y en el mismo artículo se agrega que cada una de las ramas del Poder Público tiene sus funciones propias, pero los órganos a los que incumbe su ejercicio colaborarán entre sí en la realización de los fines del Estado. Por una parte, aquí se señala a un solo Poder Público, pero a la vez se menciona su distribución en varios poderes. La situación se hace más compleja cuando en el artículo 137 constitucional se indica que la Constitución y la ley definen las atribuciones de los órganos que ejercen el Poder Público. Y en la parte orgánica de la Constitución expresamente se identifica al Poder Legislativo Nacional, al Poder Ejecutivo Nacional, al Poder Judicial, al Poder Ciudadano y al Poder Electoral. Las preguntas son obvias: ¿Hay un solo poder o hay varios poderes. ¿Es procedente hablar de Separación de Poderes o de Separación de Órganos del Poder Público? ¿Por qué se habla de multiplicidad de órganos que integran las ramas del Poder Público, las cuales ejercen sus funciones propias, y a la vez en la Constitución se divide funcionalmente el Poder Público en cinco poderes? ¿Quién ejerce el Poder en Venezuela?

En realidad el Estado actúa por intermedio de sus órganos para relacionarse con otros sujetos de derecho. Mediante sus órganos, cada uno con sus propias atribuciones, en resguardo del principio de reparto de competencias, se realiza determinada función estatal. 

El Estado crea leyes mediante el órgano legislativo, gobierna a través del órgano ejecutivo, aplica justicia a través del  órgano judicial, investiga y sanciona hechos que atentan la ética pública a través del órgano ciudadano y reglamenta, organiza y dirige los actos electorales a través del órgano electoral. 

De tal manera que lo apropiado es hablar de separación de órganos y no de separación de poderes. Además, los titulares de esos órganos, que los representan y que expresan la voluntad del poder del Estado, son transitorios. Porque es la soberanía, que reside intransferiblemente en el pueblo, la que los elige a través del sufragio para que cumplan responsablemente con sus atribuciones y nos rindan cuenta, al pueblo soberano. 

El día que los gobernantes y funcionarios públicos entiendan esto perfectamente y lo acaten, tendremos otra Venezuela. Será un largo proceso de cambiar cultura y de reafirmar valores con la educación para llegar a ese nivel.

Isaac Villamizar
isaacvil@yahoo.com
@isaacabogado

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FROILAN ALEJANDRO BARRIOS NIEVES, DEL ESTALINISMO TROPICAL A LA DEMOCRACIA RADICAL

FROILAN ALEJANDRO BARRIOS NIEVES
Si algo hay que reconocerle a la cúpula oficialista que detenta el poder, es su particular ingenio de fabricar fantasías tropicales que nos auguran permanentemente una nueva etapa de prosperidad, más democracia, bienestar, empleo para todos, en fin que el pueblo sienta que vivimos en el reino del paraíso terrenal, incluso respaldado con coeficientes de igualdad y felicidad que nos equiparan al desarrollo de las economías mas desarrolladas del orbe.

En ese plan ya llevamos 16 años con un Estado que inescrupulosamente utiliza todos los recursos necesarios para mantener un discurso de ilusiones y dádivas, así la economía esté en el despeñadero que todos conocemos y la población sufra la inflación mas alta del mundo y la condición de vida se derrumbe en materia de seguridad social, seguridad ciudadana, educación, poder adquisitivo, empleo.

De ello se encarga un vasto laboratorio de Imagen gubernamental quien soñaría que sólo tuviéramos el Gramma por lectura obligatoria, ya que Juventud Rebelde ni siquiera aparece ya en la Web nacional de Cuba, donde sólo se registran las desgracias ajenas y no el drama que vive el castrado pueblo de la isla de la felicidad. Aunque ya sabemos que en nuestro país controlan abrumadoramente la TV, Radios y Prensa rumbo al monopolio oficialista.

Mientras ese anhelado sueño dorado llega, utiliza toda vocería sumisa capaz de difundir los más descabellados argumentos e historias como si de un concurso de cuentos se tratara, donde la chikunguya ya está controlada, el año 2015 será el año de la producción donde la inflación no sobrepasará el 20%, las largas colas para adquirir alimentos es producto del malvado empresario acaparador, las penurias de las colas kilométricas de mi casa bien equipada provienen del excesivo poder adquisitivo del trabajador quien no haya en que gastar tanta plata del aumento salarial y las utilidades y entre otros desaguisados difunden que ya la delincuencia está bajo control ya que las cifras mortales de los fines de semana son producto de una prensa arrodillada al imperio.

Entre tantas felonías de las salas situacionales gubernamentales, las cuales disfrutarán como las tiras cómicas del perro patán, destaca la posición de la Central Socialista de Trabajadores de acatar la orden  presidencial de exigir el aumento de la gasolina y asumir sin chistar las consecuencias de una medida que ha sido letal en nuestra historia y de realizar un acto de los trabajadores en el poliedro de Caracas promotor del odio nacional a la usanza del Kremlin y del Tercer Reich.

Estando cercano el 2015 nos preguntamos ¿así es que se gobierna y se entiende la democracia radical? Con métodos autoritarios no se construye un país, sino vean la exclusión de Marea Socialista expulsada del PSUV por disentir y la demostración de las elecciones del PSUV el pasado domingo, donde la abstención sobrepasó el 90% convertida luego en “masiva y exitosa”, signo del divorcio o la indiferencia de la militancia oficialista ante una cùpula cada vez mas separada de quienes les otorgaron el poder.

Froilan Barrios
fbarriosnieves@gmail.com
@froilanbarrios

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SAÚL GODOY GÓMEZ, EL CAMINO EQUIVOCADO DE LA MUD,

SAÚL GODOY GÓMEZ
No le veo futuro a este esfuerzo de la oposición estructurado como la Mesa de la Unidad (MUD); la línea estratégica que sus dirigentes han impuesto sólo favorece los intereses del gobierno, divide a la oposición y prostituye la institución del voto.

El marco político en el que vienen trabajando se me hace harto primitivo e equivocado; esa intención de diálogo a ultranza con ese gobierno forajido, a pesar de la experiencia, que ha sido burla tras burla, es menos que inútil; no se habla con el verdugo, se habla con quienes manejan al verdugo, que ni siquiera están en nuestro país (el poder económico está en los carteles mexicanos de la droga y el político, en la Habana).
Esa intención absurda de reducir la democracia a su componente electoral, porque eso es lo único que ellos (los partidos) saben hacer, me parece la declaración de ineptitud más rocambolesca que he escuchado en mi vida; la lucha por la democracia desborda inconmensurablemente el voto, para colmo de males, reducido a papel toilette (eso, por escaso y desechable) para satisfacción de los comunistas.
Una democracia tradicional o más o menos “típica” se caracteriza por tener un sistema político que permita el ejercicio del voto, es decir, que la voluntad popular se exprese de la manera más directa y transparente posible, con los fines de seleccionar a quienes ejercerán el gobierno.
Este sistema político debe contar con instituciones serias y con credibilidad, el arbitro electoral debe ser en todo momento imparcial, justo y responsable, de modo que pueda garantizar al electorado y a los participantes políticos las seguridades de un resultado que refleje, sin la menor duda, la soberanía del pueblo en elegir a sus representantes.
No debe haber cabida a trucos, no se debe favorecer a candidato o partido político alguno; para ello, los integrantes de estos órganos deben cumplir estrictamente con la ley para preservar la ecuanimidad e independencia de estos órganos, deben velar por que los candidatos cumplan con las normas de la republica para poder ser candidatos, que sus finanzas sean sujetas a escrutinio público, que no se permita la manipulación de variables como población electoral, cocientes electorales, conformación de circuitos, o modificaciones de la información electoral en general para favorecer a una tendencia.
Un sistema político que garantice el voto debe evitar los abusos de poder y desterrar el ventajismo para poder garantizar los resultados electorales, y que una vez escrutados los votos, éstos puedan ser verificados a pedimento de las partes; que tenga lugar la veeduría al proceso por parte de organismos especializados, que se garantice la entrega efectiva del poder al ganador, que haya orden, paz y cumplimiento de la ley durante el proceso.
Si ese sistema político no está garantizado al momento del acto electoral, el voto no está asegurado y la opinión del soberano puede ser manipulada con efectos muy negativos para la democracia. Por ello me es incomprensible que personas que se dicen demócratas acepten participar en elecciones que no tengan un mínimo de pulcritud.
Desde que el chavismo llego al poder se ha dedicado a intervenir las instituciones electorales y transformarlas en apéndices de sus intereses políticos; ha cambiado las normas, ha violado la ley e impone en todo momento su poder para torcer la voluntad popular. Eso es vox populi y está reconocido internacionalmente.
Los partidos políticos de la oposición no han podido variar esa realidad; es más, las condiciones de manipulación y poca transparencia de los procesos electorales se profundizan con el paso del tiempo… ante esa situación ¿Qué hacen los partidos políticos de la oposición? Por un lado asegurarnos que la situación no es tan mala, que podemos seguir concurriendo a los procesos electorales, con esperanzas de algún día conseguir la victoria; nos dice además que éste es el único camino democrático que existe para cambiar nuestra realidad política, jugando con nuestra esperanza de cambio al fallar, como han fallado, en conseguir adecentar el sistema político que permitiría unas elecciones libres y transparentes.
El partido de gobierno lo ha aprovechado para afinar sus estrategias de compra de votos, de movilización de la población a punta de amenazas y terror, de manipulación de resultados, de su avalancha de propaganda, utilizando su hegemonía comunicacional, de corrupción y uso de los bienes del estado para favorecer su causa, de designar personas de su partido para ocupar los cargos decisorios en los organismos electorales… cuando algo le sale mal, cuando los resultados electorales no le favorecen, recurre a la fuerza para eliminar los contendores y las amenazas a su ambición de poder absoluto.
La MUD insiste en ofrecer una defensa contra el totalitarismo: si vamos a las urnas y elegimos a más de sus candidatos, supuestamente, fortaleceremos la fuerza de la oposición e impediremos el desastre que tiene el gobierno en la Asamblea Nacional y, por ende, en la conducción del estado. Pero la pregunta, la duda que surge de inmediato, al ver los hechos que nos abofetean diariamente ¿Podrán realmente hacerlo? ¿No se trata de una oferta engañosa?
El país le ha dado a la MUD su confianza y el voto a una serie de parlamentarios y servidores públicos que no han podido hacer mucho para cambiar esta situación de deterioro político y social del país; la situación a lo interno de la Asamblea Nacional no puede ser peor: parlamentarios golpeados, perseguidos, despojados de sus curules, espiados, extorsionados, bajo investigación, imposibilitados de expresar su opinión en el organismo… ¿Qué le hace pensar a los directivos de la MUD que con más diputados de la oposición en la Asamblea la situación cambiaría? ¿Van, a caso, esos votos a detener que el gobierno siga pasando coleto con la nimia dignidad de la Asamblea Nacional? Supongamos este escenario: ganamos la mayoría en la Asamblea y el gobierno simplemente la cierra a la fuerza ¿Qué van hacer esos parlamentarios de la oposición? ¿Llamar a la gente para que salga a la calle o decirle que se queden en su casa, que no salgan, que ya vendrán las próximas elecciones?
Dentro de este panorama, el plan maestro de la oposición es tratar de convencer a los barrios y a los pobres de que con la MUD se va a vivir mejor, y atraerlos para conformar esa masa crítica que podrá desalojar a las mafias del gobierno. Me parece un plan urdido por oligofrénicos profundos.
No van a lograr atraer esos votos para el cambio mientras existan las condiciones de miedo y terror implantada por el régimen, nunca van a lograr esa gran mayoría mientras el CNE siga en manos del chavismo-madurismo y la MUD aceptando sus condiciones, si no hay coraje y compromiso con la democracia jamás el pueblo dar el paso al frente.
Lo que sí veo detrás de la MUD es una gran cobardía y un pragmatismo, que ellos, los grandes partidos de la oposición, creen que esa actitud los va a salvar de la extinción.
Permítanme explicarme, lo primero que debo decir, y espero no caer en aburridas repeticiones, es que la política es un asunto exclusivo del ser humano como persona, un atributo de su individualidad que se manifiesta en el tratar de influenciar y convencer a los otros, para hacer y pensar lo que cree que esa persona es correcto y beneficioso para la sociedad.
El que la política haya evolucionado en grandes organizaciones políticas, en partidos y maquinarias que se atribuyen esa facultad por encima del ciudadano, no implica que la política empieza y termina en el individuo; y esto lo recalco para que nadie me acuse de “antipolitico”, yo creo en los partidos que actúan en nombre de sus simpatizantes y miembros, que son medios para lograr fines, no fines en si mismos, ni que imponen líneas, a la política nos debemos todos, el que decidamos no participar y le entreguemos nuestro aval a los partidos, es ya una decisión política.
Los que están dirigiendo la MUD son en una gran mayoría adeptos a la ideología socialista, que ha sido muy popular en la historia de nuestro país debido, principalmente, al denodado esfuerzo de organizaciones de izquierda, que se llaman a si mismas “progresistas”, en cuyo ideario se encuentran las luchas sociales o de clase que fueron inventadas por el comunismo.
La mayor parte de esas organizaciones socialistas nacieron durante el siglo pasado, siguiendo la tradición de los partidos marxistas, decantando con el tiempo y la experiencia en el gobierno, en organizaciones socialistas y democráticas que son cepas menos agresivas del comunismo, algunas de ellas asociadas al ideario cristiano, pero que conservan en su ADN ideológico la creencia de que sólo mediante un estado fuerte y grande se le puede brindar prosperidad a este país, planificándole la vida y el futuro a todos, respetando algunas libertades, pero controlando sus vidas por medio de organizaciones parapoliciales y de fiscalización.
Estos partidos políticos, que incluyen algunos de reciente data y fundados por personas jóvenes pero con espíritu viejo, creen en un estado benefactor y paternalista, que concentra el poder, haciendo que el estado sea el dueño o administrador de las principales riquezas del país; que, aunque permiten cierta modalidad de empresas privadas y la coexistencia con corporaciones multinacionales, prefieren siempre tener el control absoluto sobre sus actividades, y cuando algo no les gusta, le aplican la fórmula soberana de la expropiación o la nacionalización.
El movimiento chavista, representado por su líder Hugo Chávez, llegó al poder disfrazado de partido socialista para luego transformarse en una dictadura militarista; su gran aporte al mundo de los partidos de izquierda fue versionar, cómo el estado puede ser sustituido por el partido, tal como lo hicieron los bolcheviques en su momento y lugar, y cómo, a fuerza de dinero y petróleo, se puede comprar a medio mundo, para hacerse pasar como un gobierno democrático, utilizando las elecciones como bandera de legitimidad.
Estas lecciones del chavismo calaron muy profundo en algunas organizaciones partidistas de la oposición, al punto de querer imitarlas, razón por la cual no se habla de reformas profundas al estado, de libertades y oportunidades para los ciudadanos, ni de reducir el tamaño del estado y su injerencia en los asuntos que conciernen a la sociedad organizada. No, de lo que se habla es del momento electoral, de las próximas elecciones, como si nada anormal estuviera ocurriendo en el país.
Esta vocación de poder, que dicen tener los partidos de oposición, se ve volcada en la consecución del voto popular y pareciera ser premisa fundamental que “el pueblo es socialista y quiere socialismo”; como si se considerara que estamos signados por una maldición y los integrantes de la MUD están empeñados en perpetuarla.
Pero sucede que el asunto electoral fue muy mal tratado por los responsables de conducir a la oposición: emocionaron a la gente, la movilizaron, el pueblo votó masiva y comprometidamente, sólo para encontrarse al final de la jornada con un candidato que, al primer signo de la trampa, reculó y prefirió entregar el triunfo, obedeciendo a sus pruritos morales, dejando en la estacada a mucha gente y los intereses de la Republica. Esta indefensión del voto por parte de las maquinarias fue un error grotesco.
Pero aun así las maquinarias y los operadores políticos no cejaron en convocar al electorado una y otra vez a las urnas; mientras el gobierno cambiaba las reglas a su favor, invalidaba firmas y anulaba iniciativas, gastaba libremente el dinero publico en sus costosas campañas y utilizaba el terror para amedrentar a la gente, los lideres de la oposición arrastraban a los votantes para ganar puestos en gobernaciones, alcaldías y asambleas, logrando que todo siguiera igual.
La gente veía que todo ese esfuerzo era en vano, y el gobierno, simplemente, ponía presos a los candidatos ganadores, perseguía a los nuevos funcionarios, ahogaba las instituciones negándoles el presupuesto de ley o creándole organismo paralelos; para colmo, nuestros representantes en la Asamblea Nacional no hacían un trabajo efectivo, que diera resultados tangibles en la política nacional, y algunos dejaron de asistir  al trabajo para el que fueron elegidos, ocupándose en otros asuntos (probablemente electorales).
Creo que debe haber un corte de cuenta y una presentación de gestión de todos esos funcionarios de la oposición y enseñarle al país cuáles han sido sus logros, asumimos que si están pidiendo un mayor apoyo es porque creen que lo han hecho estupendamente.
Cuando el pueblo ve que la vía electoral es un espejismo, un camino lleno de obstáculos que no arroja resultados ciertos, se desmotiva.
Pero hay un problema fundamental que la MUD se ha negado a discutir, y sigue siendo esa coincidencia ideológica con el chavismo; eso crea un grave problema, que nadie quiere aceptar, y es que luchar contra el chavismo desde el terreno socialista es muy cuesta arriba. Esa paridad doctrinaria en las causas, efectos, fines y problemas de la sociedad, vista desde el cristal socialista, crea una identidad de la que es difícil sustraerse, termina la MUD pareciéndose al chavismo, siendo una versión, una mala copia.
Toda esta situación me ha hecho creer que la verdadera estrategia de la MUD es la del mínimo esfuerzo para obtener la mayor ganancia, no hay riesgo, no hay lucha, la senda tomada es la más segura para sus intereses, ellos sólo tienen que encaminar a la oposición a una espera indeterminada; la expectativa sería ganar por agotamiento, que el régimen se derrumbe solo, y ellos, los de la MUD, recoger lo que quede y empezar de nuevo.
Y es que cuando se va a una lucha por las ideas y no hay contraste, los conceptos de ambos bandos se tocan en muchos vértices; cuando el mensaje y el lenguaje se parecen y el ideario es idéntico, la tendencia es quedarse con lo que ya conocen y desechar lo que a todas luces quisiera parecérsele.
La MUD desaprovechó un momento crucial, cuando le dio la espalda a la lucha de los estudiantes para reclamar sus derechos en la calle, los torpedeó y los mal puso, por el simple hecho de que echaba por tierra sus planes electorales; erigiéndose como la autoridad moral de la democracia, la MUD lanzó su Je`acuse contra los jóvenes, cuando se hizo la loca ante la privación injusta de libertad de Leopoldo López y su posterior juicio; ahora anda desesperada buscando un doble de Chávez para que su mensaje cale en las clases populares. La idea de una victoria absoluta y aplastante es simplemente una quimera, un sueño de borracho, el gobierno no va a entregar por las buenas el poder, eso es lo que anuncia y de eso, no hay la menor duda.
Y si la salida electoral está trancada, ¿Qué nos queda?
Estamos a un año de las próximas elecciones, soy de los que cree que en una lucha política como la nuestra, que pretende el rescate de la democracia y la reconstrucción del país, ningún campo de batalla debe de ser desechado; en esta oportunidad de elecciones para la Asamblea Nacional debemos pensar muy bien lo que vamos hacer, sopesar múltiples escenarios, incluyendo el de una posible abstención masiva, que sólo sería eficiente si está fundamentada en una acción política de gran calado, que evidencie la deslegitimación del gobierno y nos sirva para denunciar, una vez más, al oprobioso régimen.
Si vamos a ir con candidatos que estos no tengan rabo de paja, que no se postulen porque “les toca” sino porque van a dejar el pellejo en la lucha, necesitamos a gente combativa no a burócratas, requerimos de candidatos que no se dejen apagar el micrófono cuando les toque hablar, ni que las barras rojitas los intimiden, necesitamos gente sin miedo, al contrario, que den miedo, porque la Asamblea Nacional que tenemos es mas un circo romano que un club de caballeros en Londres.
Lo que decidamos, sin duda, debe ser una acción inspiradora, que sacuda de su letargo al pueblo, que hable de una posición tomada y no abandonarla hasta vencer, sería de más valor que una nueva jornada electoral, escenificada como si aquí no hubiera pasado nada y legitimando a los torturadores en el ejercicio de un poder mal habido.
Saul Godoy Gomez
saulgodoy@gmail.com
@godoy_saul

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LEANDRO AREA PEREIRA, PODER O NO PODER

LEANDRO AREA PEREIRA
Solemos repetir que la política es la ciencia y el arte del poder, a lo que deberíamos agregar que es también y necesariamente, la ciencia y el arte del no poder. Al ser efímera esa pasión humana y por lo tanto perecedera y cambiante, es moneda que la suerte, la astucia o la constancia pondrán entre tus manos, así como tus errores dejaron escapar a manos de otro. Ya lo ha dicho mejor Constantino Cavafis en su poema “El dios abandona a Antonio”.

Por ello es que hay que meterle el diente e insistir en el tema siempre resbaladizo de por qué los actores de ese farragoso territorio que hoy llamamos “la oposición democrática” en Venezuela no ha asumido con sincera humildad y compromiso social, más allá de tan delirantes y chimborazos egos, el tema de la unidad que en nuestro caso es lo más cercano al sentido común.

Porque está claro que este modelo de país ya fracasó y hay que reconstruirlo y ello pasa ineludiblemente por salir del gobierno, lo cual no es una condición suficiente pero sí al menos un requisito necesario. Ahora sí que entendemos por qué andamos siempre empezando de  cero.

Y si estas afirmaciones anteriores son compartidas por muchos, y así parece serlo, cuáles son entonces las razones profundas que impiden que esto se cristalice, y quién o cuáles circunstancias tendrían que aparecer además de las actuales para poner en marcha, en un solo sentido, a los descarrilados trenes que hoy conforman la oposición venezolana. El no haber podido hasta ahora, ese aún, debería alborotar la conciencia de tanta ambición desgastada durante quince años de sequía.

Porque está claro que con el fulano socialismo hundieron al país, lo envilecieron y no solo por razones económicas sino sobre todo, por encima de cifras y estadísticas, por que convirtieron a la gente, a eso que llaman pueblo, en mazacote pedigüeño de dádivas, en bululú lejano a la ciudadanía y extrañado al progreso que la auto conciencia regala al que se ofrece a los bienes de la educación, la cultura  y la sensibilidad sin cortapisas.

Ganar las elecciones legislativas que se asoman debiera ser un sano ejercicio de cordura, de supervivencia, de responsabilidad democrática si se quiere, frente a un electorado opositor que ansía con vehemencia una línea de acción electoral con posibilidades reales de triunfo y no el batiburrillo de opciones dispersas que se desgastan entre sí y que ya ni nombro por espacio o cansancio.

Pongámonos en sintonía pues, las razones parecen de anteojito. Abramos las agallas y las mentes, fijémonos ese objetivo de cordura entre las fauces de nuestra pasión y ambición democráticas  puesto que lo que tenemos por delante es una dictadura  que crece y avanza frente a un sentimiento mayoritario de descontento que patalea, se esconde, se cansa o mimetiza con lo que nunca jamás quisimos ser: un país invadido por la vergüenza y la parálisis.

Si otros pudieron, por qué nosotros no. Hasta cuándo caribes petrolíferos, indios diluidos sin caciques ilustrados.


Leandro Area Pereira
leandro.area@gmail.com
@leandroarea

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ALBERTO RODRÍGUEZ BARRERA, ¿POR QUÉ SE APOYA AL AUTORITARISMO?

ALBERTO RODRÍGUEZ BARRERA
La libertad asusta a quienes no pueden copar con la libre iniciativa y la espontaneidad individual, no sólo en materias privadas y espirituales sino, sobre todo, en la actividad fundamental para la existencia de cada ser: su trabajo. Es interesante dilucidar, aunque sea brevemente y a grandes saltos, por qué alguna gente cae en la tentación de apoyar al totalitarismo, obviando el esfuerzo de planificación y concertación de la sociedad democrática, y de favorecer el mando de unos pocos que se apoderan del poder económico sin  asumir la responsabilidad hacia quienes dependen de sus decisiones.

Cuando uno se pregunta sobre el significado de la libertad para quienes desean – a veces inconscientemente- ir hacia una seguridad limitada, aislada, dependiente y sumisa, estilo medieval, se puede llegar a la conclusión de que buscan alzar el vuelo entre nubarrones totalitarios. A esta gente, integrada a menudo también por supuestos intelectuales, los motiva la rendición de la libertad ante un dictador, como si encontraran atractivo en ser un pequeño diente girando en una máquina, temerosos de una libertad que les causa ansiedad y los lleva voluntariamente a ser autómatas. La libertad dentro del capitalismo, así como también la revolución cibernética en la que se les dificulta montarse, pareciera dejarlos tan sólo con la emoción de la energía física, apartando el cerebro y las reacciones nerviosas, como ajenos a las grandes iniciativas y al incremento de la producción material que se generan en las democracias; y entonces se escudan con la imposición autócrata.

     En estos tiempos no hay duda de que la ansiedad y los deseos de estos personajes es ser autómatas, o “escapar de la libertad”, como lo afirmó Eric Fromm (fuente clave de lo aquí planteado). En el empeño totalitario, estas tristes figuras pasan por encima del hecho de que la libertad es inherente a la naturaleza humana, aunque pueda ser corrompida y suprimida, porque vuelve a reinstalarse una y otra vez. Desconocen la importancia de la consciencia individual y la realidad social, las cuales han crecido, ya que las capacidades intelectuales del hombre se han incrementado mucho más que el desarrollo de sus emociones.

     Estos figurones, con su corazón instalado en la Edad de Piedra, están ciegos al cerebro del siglo 21, a la madurez independiente, racional, objetiva. Necesitan mitos, ídolos, pasión destructiva, odio, envidia, venganza, adoración del poder, dinero, una jungla de superstición e idolatría, sin vergüenza, con sumisión.

    Penetración y razón pueden hacer la diferencia entre vida y muerte. Se requiere expansión e interpretación de carácter más amplio, multidireccional; reconquistar libertades políticas, económicas y espirituales, en contra de quienes construyen una muralla de privilegios. Las luchas contra la opresión no pueden parcializarse con los enemigos de la libertad que crean nuevos privilegios. Libertad no es anhelo de sumisión o lujuria por el poder, no es una carga de la cual huimos, no es una amenaza, no es un cráter hirviendo, no es un individuo enfermo aplicando fenómenos de irracionalidad en la vida social.

     Hoy vemos un exceso de idolatría –en figuras públicas y otros escasos que por medio de la profesionalización de la burla y la desfachatez aspiran serlo- ocupando puestos de fama mohosa, inseguras ante otros y ellos mismos, silenciando dudas tiritescamente, intentando elevar su individualidad de limitaciones e inestabilidad hacia la indestructibilidad que les da ser miembros del exclusivo “dream team” de adoradores que se esfuerzan por apartar la libertad. Se sienten –aunque descoloridamente avasallados ante su ídolo incuestionable- hombres del Renacimiento. Pero en el Renacimiento fue cuando comenzó la individualidad moderna, el desarrollo del capitalismo comercial e industrial, la base social formada por filósofos y artistas, y la columna vertebral de las clases medias.

     Nada que ver con las dudas irracionales de quienes se han dedicado a cultivar la ansiedad y el odio, de quienes aíslan su valor individual transformándose en instrumentos débiles y subyugados de alguna “fuerza” o “poder” irracional, indiferentes a que las dudas racionales se resuelven con respuestas racionales de libertad positiva, mientras que las dudas irracionales no avanzan sino a una libertad negativa. Es así que aparece la sumisión a un líder que asume “certidumbre”. La duda misma no desaparecerá mientras no se supere el aislamiento y no se superen significativamente las necesidades humanas. Este amor por la autoridad genera el odio típico del autoritarismo, como “principio” básico que se inclina hacia la desigualdad, donde tal dios debe tener poder irrestricto sobre los hombres, con su entrega y humillación, proyectando hostilidad y envidia.

     El enorme progreso que el capitalismo ha significado para el desarrollo humano y de la sociedad moderna no puede fundamentarse en un irracionalismo romántico que –en vez de por el bien del progreso- se ensaña en la destrucción de los logros más importantes del hombre en la historia moderna. Hablamos del capitalismo con justicia y amor, donde la acumulación no es para obtener y gastar en lujos, sino para reinvertir como nuevo capital de trabajo, en un círculo que amplía la función económica; porque así como el odio es un apasionado deseo de destrucción, el amor es una apasionada afirmación de un “objeto”. No es un “afecto” sino una búsqueda activa y de relación interior que apunta hacia la felicidad, el crecimiento y la libertad de su objeto. El amor exclusivo es una contradicción en sí mismo.

     La persona egoísta está siempre ansiosamente preocupada consigo misma, nunca está satisfecha, está siempre inquieta, siempre alentada por el temor de no obtener suficiente, de perder algo, de ser privada de algo. Está llena de una quemante envidia de cualquiera que pudiese tener más. Si observamos bien, especialmente en su dinámica inconsciente, este tipo de persona no gusta mucho de sí misma, de hecho tiene un gran disgusto hacia sí; de ahí la ansiedad, la similitud con el narciso que se admira a sí mismo, la devoción codiciosa hacia lo que no es propio y el disfraz subjetivo para la función de objetivo social del hombre en sociedad. Es un publicista que no apela a la razón sino a la emoción hipnótica, presto para impresionar con todo tipo de medios, repitiendo la misma formula incansablemente, por influencia de la imagen autoritaria, con métodos emocionalmente irracionales, incrementando su pequeñez y su carencia de poder, incrementando el sentimiento de insignificancia del votante (aunque lo hacen aparecer importante), con lemas y énfasis que entumecen sus capacidades críticas.

     Entonces, estos “líderes subcapacitados” -en vez de acentuar la libertad positiva en amor y trabajo, con genuina emoción, sensualidad, talento e intelecto, sin renunciar a independencia e integridad- promueven la renuncia a la libertad, remendando su yo con el mundo, desuniendo, prolongando la imposibilidad, llevándolo todo a la libertad negativa, destructiva, neurótica, autómata. Al dejar su independencia, se fusionan con alguien o algo fuera de ellos para poder adquirir la fuerza de la cual carecen, substituyendo lo que han perdido, buscando la sumisión que los domine masoquista y sádicamente, absorbiendo perversamente sentimientos de inferioridad e insignificancia, con tendencia a devaluarse ellos mismos, haciéndose débiles e incapaces de dominar las cosas.

     Pero el “poder” puede ser dominación o potencia, y son mutuamente excluyentes. La impotencia, en todas sus esferas, resulta en una lucha sádica por dominar; y un individuo potente es capaz de basarse en la libertad y la integridad, sin necesidad de dominar y sin lujuria por el poder. El poder, en el sentido de dominar, es una perversión de la potencia, al igual que el sadismo sexual es una perversión del amor sexual.

     En el autoritarismo existen dos sexos: los poderosos y los que no tienen poder. Los adoradores dan su amor, admiración y disponibilidad para la sumisión excitados automáticamente por el poder; y se excitan más cuando y cuanto más desvalidos estén quienes no tienen poder; y también aman las condiciones que limitan la libertad humana, así como ser sometidos al destino. El coraje del autoritarismo es el coraje para sufrir lo que el destino o su “líder” les haya destinado; sufrir sin quejarse es una muy alta “virtud”; no es el coraje de tratar de acabar con el sufrimiento, o disminuirlo; no es cambiar el destino sino someterse a él; es creer en la autoridad fuerte, y su creencia está en las dudas y en intentar compensarlas. Pero no tiene fe, ninguna confianza segura en lo que exista como potencialidad; son relativistas y nihilistas, desesperados extremistas.

     En la filosofía autoritaria el concepto de igualdad no existe, ya que está fuera del alcance de su experiencia emocional. Para el autoritario hay gente con o sin poder, superiores o inferiores, razón por la cual experimenta dominio o sumisión, nunca solidaridad; las diferencias son para él sólo signos de superioridad o inferioridad, luchas sadomasoquistas. Pero hay otra dependencia: la de las personas cuya vida entera se relaciona a algún poder fuera de ellos mismos.

    Las personas que esperan protección de “él”, que desean que los cuide “él”, y que también lo hacen a “él” responsable por lo que pueda ser el resultado de sus propias acciones, y entonces “él” se vuelve nebuloso porque no hay una imagen definitiva que lo una a ese poder; es sólo un “ayudante mágico”, un dios que otorga cualidades mágicas, que hace sentir lo que se llama “estar enamorado”, y que se espera ver en carne y hueso, para dar la impresión de “verdadero amor”. La necesidad del ayudante mágico puede estudiarse cuando la psicología del analizado se ata profundamente a “él”, y su vida, acciones, pensamientos y sentimientos busca complacerlo a “él”, en relaciones que parecen amor con deseos sexuales incluidos. Se trata de una relación caracterizada por la incapacidad de expresar las potencialidades propias, donde se espera conseguir todo a través de “él”, en vez de por acciones propias. (La televisión oficialista ofrece magníficos ejemplos de esta especie.)

  Incapaces de vivir ellos mismos, pasan a manipularlo a “él”, para no perderlo, conseguir lo que ellos quieren y hasta para hacerlo responsable por lo que cada cual debería ser responsable. Y lo usan, bloqueando la espontaneidad, con debilidad, esclavizándose, rebelándose,  creando nuevos conflictos que se reprimen para no perderlo a “él” pero subrayando un antagonismo que amenaza constantemente la seguridad de la relación. La expectativa ilusa cae en la propia esclavitud hacia “él”. El resultado directo del fracaso se debe al intento de obtener por manipulación de la fuerza mágica aquello que el individuo sólo puede lograr por su propia actividad.

     La destrucción no está dirigida a alguna simbiosis activa o pasiva, sino a la eliminación de su objeto, enraizada en lo insoportable de la falta de poder individual y el aislamiento. Al tratar de destruir el mundo exterior, puedo escapar de mi insoportable falta de poder individual; si tengo éxito en eliminarlo, puedo permanecer solo y aislado, pero con un aislamiento espléndido en el que no podré ser derribado-aplastado por el poder superior que está fuera de mi mismo; y destruir el mundo es el último intento desesperado por no ser aplastado; el sadismo tiende a fortalecer al individuo automatizado por la dominación sobre otros; destrucción por medio de la ausencia de amenaza del mundo exterior.

     A ninguno nos impresiona ya la cantidad de destrucción que encontramos a nuestro alrededor. Ya casi que no hay nada que no sea utilizado como una racionalización para la destrucción. Amor, deber, consciencia, patriotismo, entre otros, han sido y están siendo utilizados como disfraces para destruir; cada instante está a la espera de una nueva oportunidad destructiva, sin razón, enfermizamente racionalizadas por los adoradores para que parezcan “realistas”, y lo hacen con pasión, con el insoportable sentimiento de escapar de la libertad.

     Por todo ello, así resumido, no renunciamos a la integridad individual y no nos abstenemos de confrontar las amenazas. La mayoría de nosotros somos individuos libres para pensar, sentir y actuar como queramos, y nos comprometemos para que el autoritarismo y sus adoradores cesen y regrese la libertad positiva, ya que la libertad negativa no contiene mayor dignidad. Los hombres nacen iguales pero son diferentes. Lo único de la individualidad no contradice el principio de la igualdad, porque todos tenemos el derecho inalienable a la libertad y a la felicidad, con sentido de solidaridad y no de dominación-sumisión. Sabemos diferenciar entre autoridad racional y autoridad irracional.

     No podemos darnos el lujo de perder –ni por diferencias ni por abstención- los logros de la democracia que conquistamos, esa donde el pueblo elige limpiamente a su gobierno, que es responsable ante el pueblo por medio de leyes respetadas, donde nadie se muera de hambre, donde la sociedad es responsable por sus miembros y donde nadie debe tener miedo ni ser lanzado a la sumisión, y tampoco perder el orgullo por vía del desempleo. Los logros básicos no sólo deben ser preservados, deben ser fortalecidos y ampliados.
 
     Lo irracional y no planificado en la sociedad debe ser reemplazado por una economía planificada que represente el planificado y concertado esfuerzo de la sociedad. Para ello se requiere de la eliminación del mando secreto de aquellos que, aunque pocos en número, ejercen irresponsablemente gran poder económico y estancan la fuerza superior de una sociedad libre. Debemos reemplazar la manipulación de los hombres por una cooperación activa e inteligente, que pase de la política a la esfera económica para servir al pueblo.

Alberto Rodriguez Barrera
albrobar@gmail.com
@albrobar

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