BIENVENIDOS AMIGOS PUES OTRA VENEZUELA ES POSIBLE. LUCHEMOS POR LA DEMOCRACIA LIBERAL
viernes, 24 de agosto de 2012
RONNY PADRÓN , SE LE CAEN LOS PUENTES A HCH, ¿QUÉ SIGUE?
jueves, 28 de octubre de 2010
EL PRECIO DE NO DECIR NI PÍO. MACKY ARENAS
El 4F de 1999 se juramenta Hugo Chávez Frías sobre aquella “moribunda Constitución”, fecha que se acepta para complacer al golpista, no al presidente constitucional. Nadie dice ni pío ante la irreverencia que servía de antesala a la arbitrariedad….y a cuantas le siguieron. El 8N del año anterior había sido electo un Congreso por 5 años que sólo duraría 8 meses, pues el 30 de julio de 1999 quedó electa una Constituyente bajo el artificio de unos “quinos” que ganaron fama de pillería a la criolla. El 15D aprobarían una nueva Constitución en plena tragedia nacional (el deslave de Vargas) que derogaría la vigente. El siguiente paso fue un supra congresillo -que operaba como aquellos tristemente célebres Comités de Salud Pública franceses-, el cual, con Miquilena al frente y actuando paralelamente al poder recién electo, aumentaron a 6 años el período presidencial con reelección inmediata, designaron los poderes a dedo y elevaron a tal condición organismos como la Fiscalía y la Defensoría, tras la desparpajada mampara de “Poder Moral”. Ya habíamos cometido la ingenuidad de aceptar las máquinas como mecanismo para contar votos. Pero Dios no premia esas inocencias.

Entre el 28N y el 10D del 2003 se cumple el proceso de la recolección de firmas para el Referendo Revocatorio. La Sala Electoral, con Alberto Martini Urdaneta a la cabeza, declaran válidas las 3.600.000 mil firmas presentadas. Era la mitad de los votantes y eso era un riesgo muy grande para el gobierno, para sus pompas y sus obras. La Sala Constitucional echa para atrás la decisión de la Sala Electoral, un exabrupto sin precedentes, pues sólo la Sala Plena podía revocar decisiones de una de ellas. A pesar de las protestas, fueron mayoría quienes no dijeron ni pío, dejando sólo al valiente magistrado, el único que se ha hecho sentir frontal y consecuentemente para reivindicar la legalidad de decisiones que han dado la razón al reclamo opositor. El gobierno logró aumentar los electores para manipular los resultados. Fue la primera vez que el fraude se hizo convincente, pues el 15Ag, al cerrar las mesas las máquinas transmitieron antes de imprimir las actas, delito electoral que culminó en un fraude masivo. También se dejó pasar.
En el 2006 se había proclamado que sólo se reconocería la derrota si se poseía la copia de las actas, cuadernos y auditorias y si se tenía en las manos el protocolo de transmisión entre las máquinas y el servidor del CNE. Sin que eso ocurriera, a las 9:00pm se reconoció la derrota. El salto al comunismo no se hizo esperar pues a cada debilidad sigue una arremetida. El referendo del 2D no fue un escenario propicio para acumular resultados y el gobierno reconoció la derrota, según entendidos, bajo la presión del Cufan. Aún se espera por los resultados oficiales y también por la protesta de los afectados. En las regionales del 2008 igualmente aceptaron la pérdida, pero, en ese contexto, el robo de Barinas fue un bochorno, si cabe, mayor. El 15F -2009 el presidente pregunta si puede reelegirse y la gente, contenta con su parcela de gobernaciones y alcaldías, acepta ir, a sabiendas de que la Constitución permite una reelección y que la mera pregunta ya había sido negada el 2D.
Llegamos al 2010 cabalgamos sobre una sorprendente reingeniería electoral donde mientras más votos saques menos diputados obtienes. A pesar de todo ese humo en los ojos, se ha hecho sentir la convicción moral de quienes saben contar: al menos 20% logró la democracia por encima del comunismo. El precio de no decir ni pío nos impone la aniquilación del componente aritmético por parte del componente geométrico. Las dudas y reclamos sobre el proceso proliferan. ¿Qué otras sorpresas nos depara el silencio? ¿Cuántos votos se han ido por el ojo de agua y cuántos más deben perderse para que aprendamos a piar a tiempo?
mackyar@gmail.com
viernes, 22 de agosto de 2008
*CARLOS BALL ESCRIBIÓ EN ANALÍTICA: “VENEZUELA: Y DESPUÉS DE CHÁVEZ ¿QUÉ?”

Martes, 24 de septiembre de 2002
(AIPE)- Los venezolanos están concentrados en sacar a Chávez, pero hay que pensar cómo se reconstruye la nación y se evita la repetición de la larga cadena de errores que llevaron al poder a un personaje de esa calaña. Desde mediados de los años 60, cada presidente venezolano resultó peor que su antecesor, pero parece que por fin tocamos fondo: la catástrofe venezolana es de magnitudes bíblicas. En términos económicos, el país ha retrocedido medio siglo.
Chávez caerá más temprano que tarde. Sus peores enemigos son hoy los mismos que antes lo rodeaban. Su habilidad de hablar durante horas sin asomar una sola idea constructiva, honesta o inteligente queda relegada frente a su capacidad de fomentar el odio y desprecio de sus más allegados. Y aquellos que siguen a su lado están actualmente más preocupados en girar dólares a cuentas secretas en el exterior que en sostener al régimen.
Si paseamos la mirada por América Latina, la imagen es desoladora. Los brasileños se aprestan a elegir a Lula, mientras que en Argentina políticos corruptos e ignorantes desperdiciaron oportunidades de saltar al primer mundo y roban descaradamente los ahorros con corralitos y devaluaciones. En México vemos que el primer producto de exportación sigue siendo su gente: emigran a Estados Unidos y remiten 8.900 millones de dólares al año.
Como afirma Dalrymple, “los pobres cosechan lo que los intelectuales siembran”. El naufragio latinoamericano refleja el rotundo fracaso de las ideas difundidas por nuestros intelectuales. Desde la Revolución Rusa, los intelectuales latinoamericanos –con pocas y honorables excepciones- han predicado su fervor colectivista y enarbolado la bandera de la “justicia social”. Sustituimos a los dictadores militares por gobiernos democráticos, donde los grupos allegados al palacio presidencial -sindicatos, industriales, hacendados o profesionales- obtienen privilegios a costa del resto de la ciudadanía. Saltamos del oscurantismo del coronel que nos imponía su visión al actual desbarajuste “democrático”, donde en nombre del pueblo se apoderaron de nuestros países las mafias llamadas partidos políticos.
En el ámbito económico, muchos ingenuamente creímos que privatizando las empresas y servicios públicos avanzaríamos hacia el primer mundo, pero sufrimos más bien situaciones parecidas a la Rusia post-comunista, donde monopolios estatales se convirtieron en monopolios privados, beneficiando principalmente a la misma nomenklatura y apenas marginalmente al consumidor.
La lección que no hemos aprendido es que sin libertad económica, la libertad política significa muy poco. Nuestros políticos y la educación pública por ellos controlada han convencido al pueblo que la libertad económica sólo beneficia a los ricos. Todo lo contrario. Significa que aquellos ricos que amasaron sus fortunas a la sombra de sus socios políticos tendrán que competir con desconocidos, los ciudadanos de segunda hasta ahora aplastados por las regulaciones, coimas, permisos y licencias. El crecimiento geométrico de la economía informal en América Latina comprueba que el mayor impedimento al desarrollo son las burocracias y las leyes intervencionistas. Ni Estados Unidos ni Inglaterra hubieran podido desarrollarse bajo las constituciones y leyes que inmovilizan a América Latina.
El problema es que esas constituciones y leyes fueron promulgadas para concentrar el poder en los líderes políticos. Las constituciones venezolanas básicamente dictaminan que los ciudadanos tienen el derecho a ser felices y a comer completo; que esa felicidad es una graciosa dádiva de papá Estado. Con grandilocuencia y vaselina, los políticos nos retrocedieron a la Edad Media, salvo que ahora no pagamos sólo el diezmo, sino que todo fuera del aire que respiramos paga IVA.
Chávez meramente profundizó y agravó las infames políticas instrumentadas desde los años 60 y que ya antes habían fracasado con Betancourt y Gallegos en los años 40. Si los venezolanos no se dan cuenta que el verdadero reto es establecer el imperio de la ley y la libertad económica, el sucesor de Chávez pronto retomará el camino al infierno. Prueba de ello es que el fugaz gobierno de Pedro Carmona fue abortado en pocas horas por los mismos generales que lo crearon, al constatar que había caído en manos de allegados al perverso ex presidente Rafael Caldera y a un grupito de pseudo-empresarios deseosos de enriquecerse con las riendas del poder.©
* Director de la agencia AIPE y académico asociado del Cato Institute.
Artículo enviado por AIPE
