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domingo, 28 de septiembre de 2014

ANTONIO SÁNCHEZ GARCÍA, ¿POR QUÉ?

Hamlet, príncipe de Dinamarca, se hizo las grandes preguntas existenciales del hombre público, con el cráneo de un despojo en sus manos. Sólo tuvo una respuesta, que es la única gran respuesta de un gran político a la gran pregunta que unos ven con horror y otros intentan ocultar debajo de sus faldones: Ser o no Ser. He allí el problema.

En un inquietante artículo, Luis García Mora se preguntaba por las razones de la ausencia de preguntas y la escandalosa falta de respuestas de la oposición electoralista – ¿de qué otro modo calificarla? – constituida principal pero no exclusivamente por las dirigencias de Acción Democrática y Primero Justicia y toda su parafernalia electorera encabezada por el gobernador de Miranda Henrique Capriles y su equipo de asesores, ante preguntas de cuya obviedad no cabe más que darse de cabezazos: ¿quién está detrás de todo lo que está sucediendo desde las alturas de un encriptado, microscópico y exclusivísimo grupo de personajes que tienen la sartén por el mango, puesto al fuego por el eximio cocinero Fidel Castro, el mismo que le preparaba al amanecer sabrosas tortillas de patatas a su amigo Gabriel García Márquez?

Las preguntas de Luis García Mora lindan en la literatura negra; el caso de la política venezolana en una novela de enigmas. No es El Código Da Vinci: es el Código Hugo Chávez. A ser resumido en dos o tres incógnitas: Hugo Chávez se muere en Cuba, lo que de él queda es refrigerado durante meses manteniendo en silencio el suceso, para sacarlo del depósito mortuorio y usarlo en un momento necesario para los planes de la cripta habanera y sus dos o tres agentes supuestamente venezolanos de mayor confianza – encabezados por Nicolás Maduro – con el propósito de asegurar la sobrevivencia del régimen – cualquier él sea – y terminar por destruir lo que fue Venezuela y al parecer no volverá a ser nunca jamás.

Allí comienzan las interrogantes del periodista García Mora: ¿por qué la oposición de la ex MUD encabezada por su ex directivo Ramón Guillermo Aveledo y apuntalada por Henry Ramos Allup, Julio Borges y Henrique Capriles no formularon y seguramente ni siquiera se formularon a sí mismos la pregunta de las cien mil lochas: ¿por qué esta farsa digna de Tarantino?

La pregunta encapsula la gran pregunta que nos abruma a los treinta millones de venezolanos, pero que debiera constituir el meollo de la reflexión y el actuar, la teoría y la práctica de la llamada oposición de cualquier signo: ¿Quién manda en Venezuela? ¿Cuál es su proyecto estratégico y en qué fase de su desarrollo se encuentra? ¿Es un mal gobierno, como insisten en proponer los sectores arriba mencionados, tal como acaba de ser reafirmado por Henrique Capriles en una entrevista al periódico madrileño El País y en la que sostiene que elecciones o nada? Con lo cual, se inclina implícita pero documentadamente por la nada. ¿O Venezuela ya dejó de serlo para convertirse en una satrapía de la nomenklatura cubana, como afirman los que sí parecen reflexionar y mantener orden en sus pensamientos, así – según García Mora – se hayan precipitado con una acción irreflexiva y desordenada el 12 de febrero pasado?

De lo cual se deduce que la oposición electorera no sabe o no quiere saber qué es lo que realmente sucede en Venezuela, con lo cual se ha convertido en un peso muerto – o vivo, pero sólo para sus inconfesables intereses – para los fines de las adecuadas respuestas históricas a los siniestros propósitos de la tiranía cubana y sus esbirros venezolanos o semi venezolanos. Mientras que la que sí lo sabe y quisiera arrancarla del marasmo terminal en que se encuentra se halla en una fase aún germinal y, por lo mismo, todavía insuficientemente preparada para responder a la gran pregunta con grandes respuestas.

Hamlet, príncipe de Dinamarca, se hizo las grandes preguntas existenciales del hombre público, con el cráneo de un despojo en sus manos. Sólo tuvo una respuesta, que es la única gran respuesta de un gran político a la gran pregunta que unos ven con horror y otros intentan ocultar debajo de sus faldones: Ser o no Ser. He allí el problema.

Antonio Sanchez Garcia
sanchezgarciacaracas@gmail.com
‏@Sangarccs

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ALBERTO QUIRÓS CORRADI, SER O NO SER

Hay dos reacciones en la oposición ante el dilema electoral actual: una es que a menos que se nombre un CNE imparcial y se redefinan los circuitos electorales, a fin de participar en los comicios de 2015, si no en perfecta igualdad de condiciones (el régimen siempre tendrá más recursos financieros y logísticos que la oposición), por lo menos con una reducción importante del ventajismo oficial. 

Toda la oposición quiere “eso”. Lo que no está claro es qué acciones se tomarán si esas condiciones no se dan. Parece que hay un grupo que está dispuesto a asistir a los sufragios, aun bajo el ventajismo de hoy. Otros están a favor de “pelear” hasta el final por esos logros, aunque no se haya definido lo que haría uno y otro grupo el día después. Si ganamos, si perdemos, si nos abstenemos.

Por cierto, creo que es hora de analizar objetivamente la posición de la abstención en el año 2005. La oposición demostró, con la poca asistencia a las urnas, que tenía poder de convencer a la gran mayoría de la población. La convocatoria fue exitosa. La cuestión fue que nadie diseñó una estrategia para los próximos pasos. Si usted está dispuesto a entregarle, mediante su abstención, la Asamblea Nacional al régimen es porque sabe lo que va a hacer después. Si las estrategias se miden por resultados, tanto como cuando nos abstuvimos o como cuando participamos en los comicios, la Asamblea Nacional, controlada por el régimen, ha hecho lo que le da la gana. La razón es que no estábamos preparados para lidiar ni con una Asamblea controlada 100% o 70% por el oficialismo. Salvo por pocos diputados que han hecho bastante ruido, nuestra presencia en la Asamblea ha tenido los mismos resultados que nuestra ausencia total (exagero un poco a propósito).
El poder político tiene dos grandes etapas: la primera es obtenerlo. La segunda es saber administrarlo, algo que este régimen no ha aprendido. Pero la oposición también debe tener una estrategia bien clara y definida: 1) Qué leyes presentará y cuáles apoyará si las propone el régimen. 2) Qué plan de gobierno le ofrecerá a la ciudadanía si obtienen el poder en la próxima vuelta. Dejo al buen juicio de la ciudadanía, de los partidos políticos y de la MUD si lo dicho aquí se ha cumplido.
Con esto lo que pretendo establecer es que una discusión sobre si la oposición va a votar o abstenerse no se resuelve tan fácil con una respuesta de sí o no. Si votamos es para ganar la mayoría en la Asamblea Nacional. Si es para perder y estar cinco años más como jarrones chinos, habría que analizar cuidadosamente si vale la pena. Si la decisión es abstenerse es porque ya tendríamos una estrategia bien definida para enfrentar al régimen que controlará, como hoy, todos los poderes públicos. También podría haber otro escenario y es que no haya elecciones, bien porque el gobierno cambia las reglas del juego electoral (vigilen las comunas) o porque se produce un golpe de Estado (auto o infligido por otros). También para esto hay que estar preparado.
Para hacer un análisis político hay que conservar la MUD para acciones netamente electorales o convertirla en un instrumento más representativo de la sociedad que se ocupe de planes y estrategias o, como han sugerido algunos, dejar la MUD para lo estrictamente electoral y darle vía libre a los partidos políticos, a las ONG, universidades, etc., para que se lancen al ruedo con sus proposiciones para un nuevo gobierno. Que se constituyan ellos en otra MUD paralela, en constante comunicación con la actual.
Si no tenemos claro qué hacer, si ganamos, perdemos o nos abstenemos, mejor es dejar la decisión a un “cara o sello”. Al fin, en ese caso, dará lo mismo.
PD: Se va “Clorox”. El régimen continúa en problemas. Ya se sabe que tiene uno grande de divisas para cumplir su corrupto y exagerado endeudamiento. La solución, hasta ahora, ha sido correr la arruga, pero, cuando ya no se pueda, ni siquiera tendremos productos con cloro para limpiar lo que dejarán después de que apaguen la luz.
Alberto Quiros
quiroscorradi@gmail.com
@quiroscorradi

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lunes, 9 de junio de 2014

GERMÁN GIL RICO, COMER GALLINA O MORIR ARPONEADO

El título tiene que ver con la crisis que zarandea la institucionalidad venezolana. Es la expresión popular similar al “ser o no ser” hamletiano. De allí que la traiga a cuento. 

En la nación reina el caos. La superación de la ingobernabilidad es taponada por fabricantes de estadísticas engañosas. Dan cuenta de bonanza económica y social, que el Presidente ilegítimo perifonea por radio y TV, añadiendo ofensas para el adversario. 
Es la conspiración que agrupa civiles stalinistas y militares militaristas, ambos de conducta delincuencial. Acusan a líderes opositores de promover un golpe de Estado desarrollado en cámara lenta que, como en el proyecto del 04 de febrero de 1992, iniciaría con el asesinato del Presidente… Y el ignaro lo cree.
Pero donde se está fraguando el golpe es en la Sala Situacional de Miraflores. Al aquelarre acuden importantes “chivos” de todos los poderes. El inquilino de Miraflores no es un querubín, es un civil intoxicado de social-comunismo en Cuba y usado, a guisa de mascarón de proa, para sabotear cualquier encuentro civilizado con la oposición que pudiera derivar en gestos destinados a restañar heridas y buscar la reconciliación en un clima de paz. Y él, pobrecito, pierde la oportunidad de figurar en la historia con calificaciones aceptables.
Por supuesto que detrás de la trama, de ese poco estirar y mucho encoger durante y después de cada encuentro para el diálogo acordado, están los diabólicos hermanos Castro. Pero los Castro buscan acercamiento con el Imperio norteamericano. Los asesinos de pueblos también necesitan tablas de salvación y la venezolana está haciendo aguas. Para mantenerla a flote hasta lograr acuerdos con USA y la Unión Europea, ordena represión a fondo. Para ello, nada como “fabricar” un golpe de Estado con magnicidio de por medio que atemorice al adversario y, de paso, justifique el accionar de sus matones.
La crisis general que agobia a los venezolanos es producto de los desatinos de un tiranuelo castro-comunista que manejó los asuntos de Estado y la hacienda pública como un heredero botarate. El difunto arruinó al país y puso empeño en hacer de la sociedad venezolana un conglomerado de menesterosos, para domeñarlo en la subsistencia con la Tarjeta de Racionamiento. 
En 1998 la deuda pública rondaba los $ 22 millardos, hoy supera los $ 250 millardos. PDVSA y las demás empresas básicas está técnicamente quebradas. Antes del Socialismo del Siglo XXI se importaba el 15% de lo que se consumía, hoy importamos el 85% de lo que comemos. El desempleo, buhoneros incluidos, supera el 50% que sumados a los 3 millones de burócratas conforman un ejército de productividad bajo cero. Y… suma y sigue.
Así las cosas, con el presostato indicando la elevada presión que la olla social a cobrado, estimulada por crisis político-económica,  se perciben señales premonitorias de un estallido que el régimen está obligado a evitar. 
Por esa razón, con ayuda de la Primera Combatiente, a quien hace mucho caso, debe amarrarse los pantalones y corregir el rumbo. Comenzando por cambiar todo el tren ministerial y el Alto Mando Militar, para meter en cintura al maturines y su corte. Si no lo hace ellos lo mandarán de vacaciones. No debe olvidar que “el tigre come por lo ligero”. Por eso no muere arponeado.
German Gil Rico
gergilrico@yahoo.com
@gergilrico

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viernes, 5 de abril de 2013

NELSON CASTELLANO HERNÁNDEZ, SER O NO SER, PENSAMIENTO Y ACCION

"Ser o no ser" es la primera línea de un monologo de "Hamlet", escrito por William Shakespeare alrededor del año 1600.

"Ser o no ser... He ahí el dilema. ¿Qué debe más dignamente optar el alma noble. Entre sufrir de la fortuna impía, golpes y flechas, o levantarse en armas contra el océano del mal y oponerse a él y que así cesen?".

Hamlet se expresa así en un momento en que se encuentra desamparado, frente a la decisión que debe tomar, esforzarse por demostrar que su tío y padrastro es culpable del asesinato de su padre el Rey o abandonar la lucha.

El soliloquio es una meditación sobre la vida y la muerte, se sabe que algo está podrido en el reino de Dinamarca, y no se vislumbra cómo actuar.

La alternativa de dormir o morir no resuelve el dilema, cuando se tiene conciencia que pasamos al lado del sentido esencial de la vida.

Dejar hacer o dejar pasar no es una solución, nos convierte en cómplices de que se instale un nuevo modo de opresión, un gobierno ilegitimo que llega al poder por caminos oscuros e indignos.

De esta manera se repiten situaciones trágicas de la historia, sin que la humanidad aprenda la lección. Sucede porque tratamos de curar el mal con calmantes y paños tibios, no se aplica el remedio esencial.

Qué sentido tiene soportar un mensaje de odio, de división, de destrucción de valores, de sometimiento a otra nación. Como aceptar que se destruya el futuro del país, se roben el tesoro nacional y se viole la constitución.

Por qué soportar resignados la burla, la vulgaridad, la insolencia del poder de la fuerza y continuar con un modo de vida que nos condena a ser ciudadanos de segunda, víctimas del hampa y obligados a pensar de una sola manera e allí el dilema.

Tenemos que escoger entre recuperar el espíritu y el alma venezolana o aceptar que nos conviertan en un apéndice de la Cuba castrista. ¿Qué pasó para que el venezolano de hoy acepte convertirse en un objeto?, en manos de un grupo que ha asaltado el poder, sobre todo para que se le condene a vivir con tan pocos beneficios. Se supone que el progreso, el acceso a los estudios y la ciencia deberían hacernos más lúcidos.

El país enfrenta una decisión vital, seremos o dejaremos de ser, habrá un antes y un después, es algo que toca nuestra propia identidad.

Se trata de escoger entre la resignación o la acción. Someterse al sufrimiento individual y social o reaccionar a tiempo.

Es un problema de ética existencial preferir perder nuestra especificidad o continuar buscándole un sentido a la vida, dentro del ámbito de la verdad, la armonía, la fe y el amor.

"No tengáis miedo", dijo el Papa, "Solo Dios es adorable" nos enseña monseñor Ovidio Pérez Morales. Y agrega: "porque el Estado no es el dueño de la libertad humana, de las propiedades y las convicciones morales y religiosas de los ciudadanos; no puede erigirse en Poder Absoluto".

Respondiendo a varios lectores les diría que sí creo que existen valores venezolanos por los que vale la pena luchar y no quedarse cruzado de brazos.

Esos valores los han defendido Bolívar o Miranda en la independencia, un Andrés Bello, Andrés Eloy Blanco o Rómulo Gallegos, en un pasado reciente, un Simón Díaz, como un ejemplo de tantos venezolanos orgullosos de serlo o un Brito y un Simonovis luchando actualmente con su vida.

A los venezolanos les pediría que fueran a un patio, que se arrodillen sobre esa misma tierra que la toquen, que cada uno de nosotros sienta en ella sus raíces, la herencia de sus padres, sus abuelos y la de los padres de sus abuelos.

Que recuerden que los vientos vienen y se llevan consigo a los que se creían inmortales, que con tu esfuerzo, tu participación y tu voto otros vientos vienen, nos traen personas nuevas. Con una visión moderna del Estado, con valores democráticos, con justicia social, con hermandad. Un modelo dentro del cual desarrollar una concepción humanista y cristiana de la sociedad.

Que la conciencia nos impida ser cobardes, que el amor a nuestra patria ayude a que las ideas y los sueños no desmayen, que el temor no nos paralice y que nuestro nombre sea "acción".

Los vientos vienen y van, así marcha el mundo.

Excónsul de Venezuela en París
Presidente de Venezuela-Futura, Francia
nelsoncastellano@hotmail.com

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