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miércoles, 17 de diciembre de 2014

PEDRO R. GARCÍA M. ANTECEDENTES HISTÓRICOS DEL PETRÓLEO COMO RIQUEZA, Y EL CASI NULO APORTE NUESTRO AL VALOR TRABAJO IV.

PEDRO R. GARCÍA M.
El Cambio tecnológico durante la última parte de la Edad Media, del año 1000 a 1500, los artesanos y los empresarios empezaron a utilizar la fuerza mecánica, primero del agua y después del viento. A partir de entonces la fuerza del agua y el viento fue utilizada en una gran variedad de procesos industriales, incluyendo textiles y manufacturas de hierro, teñido, lavado, serrado, trabajos de metal, molienda y pulido. 

En el siglo XIII se empezó a mostrar interés en la utilización de la fuerza de gases y vapores en expansión, primero para juguetes y luego para armas. Con el cañón que era un motor de combustión interna de un cilindro, nació el antecedente de este dispositivo moderno que utiliza carburante líquido en lugar de sólido. 
La maquinaria y la fuerza mecánica fueron primero utilizadas por la industria lanera inglesa que contiguo con la extracción de mineral fue la primera industria inglesa en proporcionar ejemplos de empresa de gran escala. 
El comercio exterior dio un jalon al surgimiento de políticas económicas nacionales en forma de derechos sobre exportaciones e importaciones. Implantándose reglas nacionales también para el precio de la cerveza y el precio del pan para la protección del consumidor, así como medidas relativas a la moneda y a las condiciones de trabajo. 
El Estatuto de los Trabajadores de 1351 estuvo próximo a establecer tasas máximas de pago, y un acta de 1495 estableció lo que puede considerarse como un mínimo de horas de faena. Se crearon provisiones para declarar ilegales las prácticas monopolísticas. En vista de la prohibición medieval del interés, que ya comentáremos, estas transacciones no asumían la forma de préstamos directos sino de “commenda”, una forma de convenio de asociación bajo la cual el capitalista financiaba la expedición comercial de un marino mercantil. 
El préstamo no podía ser hecho por individuos sino por organizaciones las cuales podían más fácilmente evadir la prohibición de cobrar intereses. En principio, la sociedad estaba organizada en tres clases, el clero que oraba, los guerreros que combatían, y los campesinos que producían, una división a la medida del sueño de Platón. 
Existía sin embargo unida por la idea de una comunidad universal, a la manera pensada por los Estoicos. Esta era una sociedad de creyentes, preocupados profundamente con la salvación y que asignaba con confianza inmutable a la Iglesia el papel mediador entre el hombre y Dios. Fue la Era de la Esperanza. Además de sus funciones espirituales, la clerecía medieval preservó la luz del aprendizaje en la Edad del Oscurantismo, cuando ni siquiera los reyes dominaban el arte de leer y escribir y quien encabezaba al Sacro Imperio Romano firmaba sus documentos trazando líneas que conectaban las letras que formaban su nombre. 
Más aún, la Iglesia fue uno de los grandes poderes de la política medieval y los conflictos entre emperadores, reyes y príncipes de la Iglesia están así reflejados. Las doctrinas económicas de la misma se derivaban de la Biblia, de las enseñanzas de los Padres griegos y latinos de Aristóteles, cuyo prestigio era tan alto en el Siglo XIII que se le llamó “El Filósofo”. Otra influencia importante fueron el Derecho Romano y el Derecho Canónico fundado por la legislación llevada a cabo en Concilios así como por iniciativas de Papas y obispos. Desde el punto de vista económico, la construcción de las imponentes catedrales y edificios de gobierno, que en ocasiones llevó siglos edificar, absorbió una porción substancial de los recursos disponibles y puede haber sido una función económica importante al producir empleo e inducir el gasto. Surgirá entonces la destacada influencia de Santo Tomás de Aquino (1225-74), cuyas doctrinas cubren asuntos tales como la institución de la propiedad privada, para la que establece que su establecimiento este inspirada e interprete la ley natural, y pueda ser normalizada por el gobierno para el bien común, el propietario está bajo el deber de compartir el uso de sus posesiones con otros, y la propiedad comunal se reserva solo para aquellos que desean conducir una vida de perfección, con lo que rehabilita tanto a la propiedad como la reivindicación del hombre de negocios. El Eclesiástico (27:2) enseñaba: “como un clavo se encaja entre las grietas de las piedras, así se encaja el pecado entre el comprar y el vender”, y los Padres enunciaban de manera similar su preocupación acerca de las múltiples tentaciones a que se ve expuesto el comerciante por su actividad. 
San Agustín no cierra totalmente la puerta a la redención del hombre de negocios cuando aprueba la distinción entre el mercader y su actividad: “la avaricia y el fraude son vicios del hombre, no de la actividad, la cual puede ser llevada a cabo sin tales vicios”; el justo precio, se encuentra en la Suma teológica bajo la cuestión “¿puede un hombre vender legítimamente una cosa por más de lo que vale?”. El valor de un bien es su precio justo, y si el precio de venta se desvía de él, el comprador o el vendedor, según el caso, debe restituir. El justo precio era el precio corriente prevaleciente en un lugar dado en un tiempo dado, a determinarse por la estimación de una persona recta. El requerimiento de que el precio sea justo es derivado por Santo Tomás de la regla dorada sobre la naturaleza del intercambio. 
La Escritura manda: “todo lo que quieras que hagan para ti, hazlo tu también para ellos” (Mateo 7:12), por lo que los intercambios han sido instituidos para ventaja común del comprador y el vendedor. No deben ser una carga más para uno que para el otro, y el contrato entre ellos debe estar basado en la igualdad de las cosas. “El valor de una cosa que se pone para uso humano es medido por el precio dado; y para este propósito fue inventado el dinero como se explicó en la Ética. Por tanto, bien sea que el precio exceda el valor de la cosa o recíprocamente, falta la igualdad requerida por la justicia”; la prohibición de la usura, tenida como pecado, asuntos que formaban el núcleo del pensamiento económico medieval en cuanto a la doctrina antigua del interés, derivada de las enseñanzas de los Padres, tiene su confirmación en varios pasajes del Antiguo Testamento y en las palabras de Jesús, citado por Lucas 6:35 “presta libremente, sin esperar nada a cambio”. Carlomagno prohibió la usura por parte de clérigos y laicos. Carlomagno definía la usura en términos tales como, como “pedir a cambio más de lo que se da”. En 1139 el Segundo Concilio de Letrán expresamente prohibió toda usura. Desde entonces canonistas y teólogos dieron creciente atención a la usura interpretándola como una violación a la ley natural y a la justicia o como un pecado de avaricia o falta de caridad. En los escritos contemporáneos de los teólogos las actividades de los banqueros cambiarios fueron identificadas a menudo como usurarias. 
El tratamiento más amplio del cambio bancario puede encontrarse en los escritos de San Antonio, arzobispo de Florencia. Rechaza por usura las transacciones de cambio internacional que involucraban crédito, incluyendo el anticipo de fondos por parte del banquero, pagable en otro lugar y tiempo futuro. Las actividades de los banqueros de depósito y cambio durante la última parte de la Edad Media indican que no existía completo acuerdo entre la doctrina teológica y las prácticas financieras. 
En el Siglo XIX, las autoridades eclesiásticas dieron su aprobación implícita al cobro de intereses, siempre que estuvieran por debajo de las tasas máximas establecidas por las leyes del país. 
Adam Smith condenó toda prohibición legal explícita del interés, pero donde las leyes estipulaban un tipo máximo de interés, él propugnaba el establecimiento de una tasa baja, ligeramente superior al tipo de mercado. Smith favoreció una tasa de interés baja porque esto incrementaría las oportunidades de conseguir que el ahorro se dirigiera a nuevas inversiones más que a contraer deudas. 
Según Keynes, “La destrucción del estímulo hacia la inversión, sustituida por la excesiva preferencia por el dinero en efectivo fue el peor de los males, y el principal impedimento para el crecimiento de la riqueza”. 
Nicolás de Oresme compiló las diferentes corrientes de pensamiento de su época en su libro Origen, Naturaleza, Derecho y Alteraciones de la Moneda en el que reflexiona sobre los desórdenes de que habían sido responsables los reyes franceses al recurrir continuamente a la falsificación o alteración del dinero. 
El papel moneda, que según Goethe fue invención de Mefistófeles, no se usó en Europa durante la Edad Media. El dinero en aquella época esta representado por monedas. La adulteración de la moneda, bien fuera por falta de peso, recorte o mezcla con metal común, no tuvo su origen en los tiempos medievales. La falsificación de la moneda es tan antigua como la moneda misma. La moneda empezó a usarse en el reino de Lydia en Asia Menor en el Siglo VII a.C. Parece que los déspotas orientales no introdujeron la moneda para utilidad del pueblo sino más bien como una forma de obtener ingresos. La gente entregaba metales preciosos al tesoro y recibía a cambio unas monedas cuyo contenido de metal monetario era mucho menor. No parecía que nadie perdiera en tanto las monedas fueron aceptadas para su valor nominal. 
Se practicó la devaluación de la moneda desde tiempo inmemorial, ya que las autoridades monetarias retiraban en ocasiones las monedas para sustituirlas por otras nuevas de menor contenido metálico. En 594 a.C. Solón en Atenas redujo el valor metálico de la moneda ateniense en una cuarta parte. La falsificación y adulteración de la moneda arruinó el dinero romano. (Le daremos término a este tema en otra entrega)
Pedro R. Garcia M.
pgpgarcia5@gmail.com
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miércoles, 3 de diciembre de 2014

PEDRO R. GARCÍA M., ANTECEDENTES HISTÓRICOS DEL PETRÓLEO COMO RIQUEZA, Y EL CASI NULO APORTE NUESTRO AL VALOR TRABAJO II.

PEDRO R.  GARCÍA M.
El pensamiento económico de la Grecia Clásica.

Se ha dicho que “excepto por las fuerzas ciegas de la naturaleza, nada mueve a este mundo que no sea de origen griego”. Adam Smith, en La Riqueza de las Naciones hace referencia a Pitágoras, Demócrito, Epicuro, Platón y Aristóteles. Malthus basaba sus trabajos en los trabajos de Platón y Aristóteles. Mill tradujo notas para cuatro diálogos de Platón. Carlos Marx escribió su tesis doctoral sobre la filosofía natural de Demócrito y Epicuro.
Siendo tan rico el legado de los griegos, no es sorprendente encontrar paralelismo entre las ideas griegas y el pensamiento económico desarrollado 2000 años después. El pensamiento económico de los antiguos Hebreos está representado en los mandatos morales de la Biblia. El de los griegos se encuentra en las discusiones de los filósofos. La Biblia se dirige a la gente en general. Por otro lado, el público de los pensadores griegos es un grupo más selecto compuesto primariamente de una élite bien educada. Mientras que el pensamiento económico de la Biblia está inspirado en impulsos religiosos, el pensamiento económico de los grandes pensadores griegos se desarrolló principalmente en conexión con sus ideas políticas.
La Ciudad-Estado Griega.
El escenario de la vida griega era la polis, o ciudad estado, que floreció sobre todo en Atenas. Los griegos eran excesivamente celosos de su participación en la vida política, aún en quebranto de su trabajo productivo. Mucho de éste era efectuado por esclavos y por residentes extranjeros sin los cuales el sistema no hubiera tenido la capacidad de producir el superávit necesario para mantener a tantos políticos.
Ubicando algunas pistas…
Cuatro eventos en la historia económica Griega.
Acontecimientos que destacan en la historia económica griega antigua que habrían de producir profundos efectos en la estructura de la ciudad-estado.
El primero fue la adopción del alfabeto fenicio en el siglo IX A.c. La disponibilidad de la palabra escrita fue un factor altamente significativo en el desarrollo del comercio y en la colocación de las clases económicas.
El segundo evento fue la fundación de colonias griegas alrededor del Mediterráneo y el Mar Negro al final del siglo VIII a.C. Las colonias, independientes políticamente de su ciudad fundadora, se convirtieron en socios comerciales de la última, intercambiando esclavos, granos, y otros artículos.
El tercer evento fue la invención de la moneda acuñada en Lydia, Asia Menor, en el siglo VII a.C., que pronto se extendió a toda Grecia. La introducción de la moneda marca el fin de una era en la que la riqueza se tenía principalmente en tierras, ganado, aceite u otros productos que, o bien eran perecederos o no podían acumularse sin límite. La acuñación de moneda fue un estímulo para la acumulación de riqueza.
El cuarto evento, que ocurrió casi en forma paralela a la aparición de la moneda fue el nacimiento del crédito con interés. El interés probablemente tuvo su origen en los antiguos préstamos de ganado o grano, en los que la naturaleza produce un rendimiento.
Desarrollo económico.
La promoción del comercio y la empresa parece haber ensanchado la brecha entre ricos y pobres en la ciudad-estado, entre grandes terratenientes y pequeños propietarios, y entre las antiguas clases aristocráticas y las nuevas clases adineradas. Existían además otros factores que impedían un desarrollo económico. El crecimiento de la población daba lugar a la emigración más que a un crecimiento de la producción. La esclavitud impedía el desarrollo económico debido a la falta de motivación y capacidad del esclavo y porque bloqueaba a buena parte de la población, tal como trabajadores libres, un reclamo por un mejor nivel de vida. La empresa era pequeña y era mantenida por propietarios de tierras, artesanos, comerciantes y tenderos. La guerra era una actividad económica importante porque producía esclavos y tributos a pagar por el derrotado. No existía desempleo, ni siquiera el término existe en la lengua griega, pero su antónimo, el monopolio, era conocido, practicado y desaprobado.
Las reformas de Solon.
Políticamente Grecia alcanza su madurez con Solón. Sus muchas reformas incluyeron también medidas económicas como la cancelación de todas las hipotecas y deudas en las que el deudor hubiera otorgado su persona como garantía, la liberación de todos aquellos esclavizados por razón de deudas, la abolición de la esclavitud por deudas, una limitación al tamaño de las propiedades, y la prohibición de la exportación de productos, excepto el aceite. Las reformas económicas de Solón implicaron una gran bonanza para los pequeños propietarios y los trabajadores sin tierras ya que otorgaban una medida de protección contra la pérdida de la tierra o de la libertad. La prohibición de las exportaciones tenía como objeto evitar la escasez y aumento de precio de los granos en la ciudad.
No  hablaré de los filósofos griegos, porque algunos les hemos dado un repaso a sus aportes al pensamiento. Bien sabemos que Pitágoras, “promovió el estudio de los números, sacándolos de la pura actividad mercantil”, introdujo el sistema de pesos y medidas entre los griegos y sus ideas sirvieron también para el enfoque matemático de la teoría del justo cambio propuesta más tarde por Aristóteles. Ni de otros pensadores presocráticos como Heráclito que pensaba que “la guerra es la madre de todas las cosas”, una idea que ha sido interpretada en el sentido de la lucha entre fuerzas opuestas que genera balance, equilibrio o un orden armonioso; Demócrito con su teoría del valor económico, diciendo que la misma cosa es buena y cierta para todos los hombres, pero su gusto difiere de uno a otro y por tanto que las cosas mas agradables se vuelven desagradables si no prevalece la moderación, con lo que anticipó la noción de la utilidad decreciente y la transformación de los bienes en estorbo cuando se alcanza un nivel de saturación y de su intención de atacar el problema económico de la escasez por el lado de la demanda, o que incluso que la defensa que hace Aristóteles de la propiedad privada esté inspirada en las ideas de Demócrito; o de Platón, el primer comunista elites co que establece una distinción entre la riqueza heredada y la adquirida, por cuanto aquellos que han forjado su propia fortuna están mucho más ligados a ella que otras personas: su riqueza no solamente le es útil, sino que es algo que es su creación, rechazando respecto a la justicia que conforme a su pensamiento es la del contrato social que sostiene que la conducta de todos los individuos está limitada por el interés de todos, o estableciendo la división de los bienes en tres categorías: una clase consiste de placeres y satisfacciones inocuas que recibimos por sí mismas, y que no tienen consecuencias posteriores que la satisfacción del momento. Otra clase está formada por objetivos que en sí mismos son una carga y que no son buscados por sí mismos sino por las consecuencias deseables de sus resultados, tal como realizar el propio trabajo. La tercera y más elevada de las clases está formada por aquellas cosas que son buenas por sí mismas y por sus consecuencias, como el conocimiento y la salud, como aportando uno de sus conceptos centrales, la división del trabajo, que será de importancia suma en la historia del pensamiento económico, al punto que dos mil años después sería la piedra angular del sistema económico propuesto por Adam Smith, aunque existan diferencias en sus enfoques porque para Platón el hecho más importante es la desigualdad humana, que da lugar a la especialización, que en él, se produce la justicia si cada quien se dedica a la ocupación para la que la naturaleza le ha dotado mejor. Es de notar el punto de vista de Platón, de que “todas las guerras se hacen para obtener dinero” (Felón, 66c), por ello la necesidad de contar con una fuerza militar capaz de resistir la agresión, hecho que la lleva a postular el bi clasismo: así a la clase de productores (agricultores, artesanos, comerciantes, tenderos, etc.) que son los gobernados, le suma una segunda clase, la clase gobernante diferenciando en ella a dos subgrupos, los soldados y aquellos que se encuentran en el vértice de la pirámide, los filósofos. Las tres clases de productores, soldados, y filósofos reflejan el punto de vista de Platón respecto a la mente y el alma humana, la que divide en tres partes, “una que procura, otra que lucha, y otra que piensa”. Tal orden armonioso de la sociedad constituye la justicia. Para permitir a los filósofos el obtener y mantener el poder del estado, Platón propone que influyan sobre la población por medio de mentiras “nobles” o “medicinales” en relación a su origen divino y el linaje inferior de las demás clases y por ende, debe liberárseles de la carga de la propiedad privada y la familia a fin de que puedan dedicar sus vidas a los asuntos para los cuales les ha equipado mejor la naturaleza, estableciendo para estas clases una comunidad de propiedad, así como de mujeres. Esto quiere decir que las clases superiores no habitarán en casas privadas sino que vivirán juntos y compartirán alimentos comunes. 
La importancia que Platón da al requerimiento de que las clases superiores deban tener sólo una propiedad comunitaria queda de relieve en su discusión de las causas responsables de la degeneración del estado ideal. Tal degeneración puede presentarse principalmente como resultado de la operación de factores económicos. Las clases gobernantes se corromperán al adquirir un gusto por el dinero y las posesiones, y la clase productora, cuyos miembros por su misma naturaleza ya tienen tal gusto, no tendrán deseo de acceder a la posición de gobernantes si esta excluye la acumulación de riqueza. En su conjunto Platón distinguió cinco clases de gobierno: el aristocrático de la comunidad ideal gobernada por los mejores, y cuatro formas degeneradas: timocracia a gobierno de los soldados, oligarquía o plutocracia, gobierno de los ricos; democracia; y despotismo. 
Si el soldado usurpa el poder, el libertinaje subsecuente, envidias y rivalidades, son estimulados por la posesión de tierras, casas, y otros tipos de propiedad. En la escala de valores del público la riqueza alcanza un valor preponderante, reemplazando al conocimiento y la virtud. Al reflejar este cambio en valuación, se requieren calificaciones de riqueza para el ejercicio del poder político, el cual es tomado por los ricos, estableciéndose la plutocracia. Así el estado queda dividido en ricos y pobres, con las dos clases antagónicas. Las filas de los pobres se verán engrosadas por ricos empobrecidos inevitablemente y, finalmente, las clases depauperadas se rebelarán, y al ganar los pobres se establece la democracia. Entonces el deseo imposible de satisfacer por la riqueza pierde su lugar como el bien mas alto y es reemplazado por un también imposible de satisfacer anhelo por una libertad irrestricta. 
A Platón le disgusta este arreglo social en el que todo mundo es libre de hablar y actuar como le parezca, aunque tiene que admitir que una constitución social bajo la cual cada quien puede desarrollar al máximo sus capacidades puede resultar el mejor. Eventualmente, la lucha económica traerá el fin de la democracia, tal como ha destruido otras formas de gobierno. En esta situación se presenta un campeón del pueblo. Este se transforma en un déspota porque es incapaz de mantenerse en el poder por medios distintos del terror, haciendo la guerra igualmente a los ricos, a los que persigue como enemigos del pueblo, y a los hombres de coraje y razón, que le detestan; tampoco hablaré de Aristóteles cuyos escritos cubren la totalidad del tramo del conocimiento humano, su creencia en la desigualdad básica entre los seres humanos, por lo que propone una reglamentación estricta y severa de la sociedad, y en su solución al problema económico pone más énfasis en la mejora moral que en la reglamentación, ya que según él, las personas pueden cambiar por un medio ambiente adecuado, por instituciones adecuadas, y por el poder de persuasión, y si se convierten en mejores hombres, entonces el problema de la escasez de bienes materiales se vuelve menos opresivo. Expresa una forma de pensar en la que define que “desde la hora de nuestro nacimiento, algunos están marcados para la sumisión, otros para gobernar”, arguyendo que el amo puede prever por el ejercicio de su mente; el esclavo puede con su cuerpo dar efecto a tal previsión, por lo que el  término griego economía significa literalmente “administración de la casa”, que la primera tiene la función de usar, que se distingue fundamentalmente de este el “arte de la adquisición”, que tiene la función de proporcionar, identificando en ellas a las naturales, que son aquellas relacionadas funcionalmente con la satisfacción de las necesidades y así producen una riqueza limitada en cantidad por el propósito que sirve, la satisfacción y enfoca los diferentes métodos de adquisición que corresponden a diferentes maneras de vida, que son cinco, que se pueden presentar en su forma pura o combinada: pastoreo, agricultura, pesca, cacería y, sorprendentemente, piratería, que al menos debemos de recordar lo que acontecía en los mares de su época, así como la rapacidad de ingleses, holandeses y franceses durante el largo período colonial y en el de hoy con las metamorfosis que conocemos como las invasiones militares a los países para robar sus recursos naturales de importancia y la actitud de la justicia estadounidense respecto a los llamados fondos buitres. Para Aristóteles la práctica de estas artes de adquisición producen lo que la naturaleza ha proveído para el hombre - verdadera riqueza que es limitada en cantidad por las necesidades del hogar y de la ciudad. “La vida es acción, no producción”. Aristóteles discute otras formas de ejercitar el arte de la adquisición no natural. Los ejercicios no naturales del arte de la adquisición, por otro lado, persiguen la ganancia monetaria, y la riqueza que rinden es potencialmente ilimitada, ya que la acumulación de riqueza se vuelve un fin en sí misma más que como un medio -la satisfacción de las necesidades que pondría un límite a tal acumulación. Añade Aristóteles que tal riqueza no conoce límites porque el deseo de las personas por bienes materiales tampoco tiene límite. Es lo que en palabras más acordes de este tiempo llamamos voracidad. Aristóteles hace una importante distinción entre uso e intercambio, lo que mas tarde ampliaría para distinguir entre valor de uso y valor de cambio, argumentando que el uso verdadero y adecuado de las cosas es la satisfacción de las necesidades naturales. En sus propias palabras, “es mas necesario limitar la población que la propiedad”. La negligencia en este sentido es inevitablemente causa de pobreza y “la pobreza es madre de la revolución y del crimen”. “Sería mas importante igualar los deseos de la gente que sus propiedades”. Esto podría lograrse con la ayuda de la educación; pero una educación que tuviera en cuenta las diferencias individuales más que una que ofreciera el mismo programa para todos. Mas aún, la desigualdad económica, aunque es una causa importante del disgusto social, no es la única causa. La desigualdad de cargo o prestigio son también importantes, pero operan de manera distinta: las masas son incitadas a la revolución por una desigual distribución de la propiedad, mientras que la élite es incitada de igual manera por una desigual distribución de cargos y prestigio. No todos los crímenes son causados por la ambición, especialmente los grandes: “los hombres no se vuelven tiranos para no sufrir frío”. Por tanto, el factor económico, aunque importante, no es el único que opera en la historia. Después de este vendrá Diógenes, el fundador de los Cínicos, que buscaban “liberarse de la ambición”, no produciendo bienes, sino extinguiendo el deseo y renunciando a las posesiones y establecieron el estándar del mínimo, para demostrar que la vida puede ser vivida bajo las más humildes y miserables circunstancias; bajo la Stoa o Pórtico de Atenas, Zenón fundará la escuela de los estoicos que enseñaban que existía sólo un bien, la virtud, y que su práctica sola asegura la felicidad, por lo que para ellos la virtud significaba una conducta libre de emociones y pasiones, cuyo rechazo traería al individuo una serenidad de mente que ningún evento externo podría perturbar. Las ideas de los estoicos pasaron a la posteridad gracias al Derecho Romano, que recogió el concepto de ley natural, implicando por ésta todas las razones que gobiernan este mundo y reflejan la naturaleza de las cosas. La ley natural vino a ser usada como la piedra de toque para probar las leyes del derecho positivo. 
Le seguirá Epicuro quién sugiere: “Si deseas hacer rica a una persona, no le des mas dinero, sino disminuye su ambición”. Los deseos los divide en tres categorías: Los deseos básicos que son naturales y necesarios, otros naturales pero no necesarios, y otros más ni naturales ni necesarios. Sólo los deseos naturales y sólo aquellos que no sean dañinos merecen satisfacción y aconseja a sus seguidores conformarse con muy poco en todas las circunstancias. Más bien predica la satisfacción con lo poco si no hay suficiente.
Pedro R. Garcia M.
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