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domingo, 11 de mayo de 2014

CARLOS ARMANDO FIGUEREDO, TRADUCCION AL ESPAÑOL DEL TESTIMONIO DE MOISÉS NAÍM ANTE COMITÉ SENATORIAL DE RELACIONES EXTERIORES DE LOS ESTADOS UNIDOS

Observaciones tal como hechas para el Testimonio del  Comité Senatorial de Relaciones Exteriores de los Estados Unidos

Moisés Naím, Asociado Senior PHd, International Economics  Program, Carnegie Endowment for International Peace 8 de mayo de 2014

En la audiencia del Comité de Relaciones Exteriores del Senado
Traducción de Carlos Armando Figueredo.

Gracias. Presidente Menéndez, gracias, Miembro de Mayor Rango Corque y miembros del comité, por haberme invitado a comparecer ante ustedes hoy. Es un honor estar aquí.

Quisiera empezar sobre una base personal. Paso la mayor parte de mis días de trabajo analizando las tendencias económicas y políticas globales y la capacidad de las naciones de cumplir con sus metas sociales. Para mí, el caso de Venezuela es diferente. Crecí allí, estudié allí, enseñé allí y a principios de los noventa trabajé con un equipo extraordinario de funcionarios gubernamentales como Ministro de Comercio e Industria para llevar prosperidad a un país con una democracia defectuosa pero vibrante. Por más de cuarenta años, los resultados de las elecciones en Venezuela eran bastante impredecibles, se cumplía con las limitaciones a los períodos y los controles y contrapesos ayudaban a ponerle freno a la concentración de poder.

Seré tan desapasionado como sea posible en mi análisis y mi recomendación en cuanto la política de los EU hacia Venezuela. Pero vengo a cumplir con esta tarea con un corazón aquejado. Veo a un país que amo, y que tanto me dio a mi y a mi familia, en una espiral descendiente hacia un caos económico, luchas en las calles, una sociedad profundamente dividida, abusos masivos por parte del gobierno e inimaginable corrupción. El hecho de que este maravilloso país adquiera muchas de las características comunes a estados mucho más pobres y fallidos, y testimoniar como el sufrimiento humano crece es para mí, para mi personalmente, para mi familia y, por supuesto, lo que es más importante, para el pueblo venezolano nada menos que una tragedia.

Venezuela, hoy en día, no es una democracia y, claramente es un fracaso económico. Políticamente, es una autocracia post-moderna. ¿Qué es eso? Es un gobierno autoritario que sabe como parecer democrático a la vez trampeando las elecciones, ahogando a los medios, reprimiendo a la oposición y acabando con lo controles y la verificación, de ese modo concentrando el poder mientras mantiene una apariencia de democracia. Tan solo un ejemplo puede ilustrarlo: durante los catorce años del gobierno de Chávez y uno de Maduro, no hay ni un solo caso en el que los poderes legislativo o judicial se hayan opuesto a una iniciativa o le hayan impedido al presidente que haga lo que a él le parezca, cuando le parezca.

El gobierno, a hurtadillas y efectivamente anuló todos los controles y contrapesos sobre el poder del ejecutivo. La rendición de cuentas y la transparencia se han erosionado sistemáticamente y, para todos los fines prácticos, han dejado de existir desde hace años. 

Dicho esto, compartiré con ustedes cinco pasos prácticos que creo que el gobierno de los EU podría emprender que constituirían una contribución positiva para entender la realidad venezolana, aliviando este sufrimiento y prestándole ayuda a una nación en nuestro Hemisferio para que se aleje de esta horrenda situación.

Es importante, sin embargo, subrayar que cero firmemente que los conflictos en Venezuela sólo pueden resolverlos los venezolanos y que los Estados Unidos no pueden ni deben ser un protagonista en lo que allí está ocurriendo. Las medidas que recomiendo apuntan a facilitar la resolución de conflictos y a aclarar la situación que las autoridades venezolanas están oscureciendo deliberadamente.

Desgraciadamente, mientras hablamos hay otro improbable y sorpresivo poder externo que conduce el juego en Venezuela e interfiere con la voluntad del pueblo allí: Cuba. Espero que el Comité discutirá el papel de definición de Cuba en una próxima audiencia.
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El contexto para los pasos que recomiendo se trata de una crisis de los derechos humanos grave y mal entendida. Tengo pleno conocimiento del alcance de las detenciones arbitrarias, de la falta de revisión judicial, los secuestros, las palizas, las amenazas, las restricciones a los medios, y el encarcelamiento de jóvenes que protestan en prisiones horribles para brutales delincuentes. 

Sé que ustedes recibirán un informe comprehensivo  y confiable sobre estas y otras violaciones de derechos humanos, proveniente de Miguel Vivanco, de Human Rights Foundation, de manera que no las enumeraré aquí, salvo para comentar que mi más arduo deseo es que esa prácticas que quedaron atrás al finalizar los días de brutales dictaduras militares en América Latina no resurjan. Tristemente, han regresado en Venezuela. El choque más importante en la Venezuela de hoy no es el de la izquierda contra la derecha, los ricos contra los pobres ni siquiera de las buenas ideas contra las malas ideas, o como gobernar un país. No; el problema que define lo diario en Venezuela es la violación al por mayor, aprobada por el estado y ampliamente documentada de los derechos humanos de quienes se oponen al gobierno; las violaciones llevadas a cabo por la guardia nacional y por milicias civiles bien entrenadas de corte delincuencial, los infames “colectivos”.

Bajo esas circunstancias es un reto para los EU intervenir de modo constructivo. En el mejor de los casos, los EU pueden tomar medidas que ayudarán a prestar apoyo a los motores centrales de un cambio para lo mejor: el pueblo venezolano.

Las cinco medidas que recomiendo son:

(1) Ayudar a los venezolanos y al mundo a entender el verdadero impacto de quince años del modelo de gobernar que instauró Hugo Chávez;
(2) Ayudar a desenmascarar y hacer público el nivel de corrupción y de influencia extranjera en el actual gobierno;
(3) Sancionar a los responsables de abusos de los derechos humanos, así como a los oligarcas conectados a la elite de Chávez que han amasado fortunas inimaginables a través de negocios corruptos y empresas delictivas;
(4) Prevenir medidas que alimenten la táctica de “culpar a otros” para evitar responsabilidad por un estado fallido y una economía en colapso que el gobierno venezolano y sus apologistas dentro y fuera de país utilizan con tanta frecuencia; y
(5) Promover que los aliados latinoamericanos abandonen su silencio en cuanto a los abusos gubernamentales en Venezuela que no tolerarían en su propio país. No les estoy pidiendo a los vecinos de Venezuela o a la Organización de los Estados Americanos (OEA) que intervengan en la política venezolana. Pero es absolutamente válido esperar que los gobiernos decentes –y los líderes decentes– no permanezcan indiferentes respecto de la forma cómo el gobierno venezolano reprime a sus opositores.

Ahora, elaboraré brevemente sobre cada una de estas cinco propuestas.

1) Combatir a las Mentiras con Hechos
Una de las herramientas más potentes utilizadas por el gobierno venezolano es la manipulación y el ocultamiento de la información social, económica, política e institucional.

Para enfrentar esta realidad, recomiendo que el gobierno de los EU ejerza la influencia significativa que tiene en instituciones internacionales y nacionales que recopilan datos y publican informes sobre el estado de la economía, la sociedad y las libertades políticas del país, las relaciones internacionales y la seguridad nacional e internacional. Valerse del voto en organizaciones internacionales tales como las Naciones Unidas, el Banco Mundial, la Organización Internacional del Trabajo, el Banco Interamericano de Desarrollo e incluso la vergonzosamente inefectiva OEA, para promover investigación de calidad sobre la realidad venezolana. Instituciones nacionales de los EU tales como el Servicio de Investigación del Congreso, fundaciones privadas y ONGs podrían comprometerse también.

La primera víctima en una dictadura es con frecuencia la verdad. La realidad venezolana no está siendo presentada por el gobierno ya que no se reportan datos, se manipula o se fabrica. Hay legítimas dudas respecto de lo correcto de los datos relativos a la pobreza y la desigualdad, no se ha llevado a cabo valoración de los programas sociales, el público ignora cuanto cuestan los masivos programas de ayuda a países extranjeros o la naturaleza de las obligaciones que la nación ha adquirido con países como China, Rusia o Bielorrusia. 

Ni siquiera tenemos información confiable acerca de homicidios, secuestros y los crímenes. El gobierno explota hábilmente, con fines de propaganda, sus números y sus beneficios maquillados a partir del vacío de información. 

Recientemente, por ejemplo, el Presidente del Banco Central anunció que los datos sobre escasez de bienes de consumo y medicinas ya no se publicarían.

Haciendo brillar una luz sobre las verdaderas condiciones de la pobreza, la desigualdad, las prácticas laborales, la productividad, la producción petrolera, los saldos fiscales y monetarios, la censura, y, por supuesto, los derechos humanos ayudaría a revelar la falla del liderazgo venezolano en adentrarse en un camino económico y social que le sirva a su pueblo.

No estoy pidiendo que los EU “clasifiquen” explícitamente al gobierno venezolano como una dictadura, sino que los EU usen su poder para combatir a un gobierno abusivo con la fuerza de la información: obtener los hechos reales para que rodos los vean y debatan sobre ellos. Es imperativo ponerles las cosas más difíciles al régimen y sus apologistas a la hora de mentir sobre lo que esté ocurriendo en el país, y de ocultar el impacto devastador de sus políticas

2) Descubrir los Oscuros Secretos

Rumores, casos individuales, revelaciones susurradas, confesiones salvajes e informes esporádicos, todo habla de la influencia cubana sobre las políticas gubernamentales venezolanas, de la enorme influencia de los narcotraficantes y sus cómplices en el gobierno y de la masiva corrupción en el uso de los ingresos y de la contratación. Las agencias de seguridad y fiscales de los EU están bien informadas acerca de cada una de estas realidades. Mi recomendación es que se lleve a cabo una información de auditoría de todos los informes de inteligencia y de aplicación de la ley que dan luces sobre la situación venezolana y difundir la información  que pueda hacerse pública sin amenazar los activos de seguridad ni dañar la necesidad que tienen las comunidades de inteligencia de proteger fuentes y métodos. Estoy seguro de que dicha auditoría hallará que el gobierno de los EU posee información secreta cuya revelación podría arrojar importante luz sobre el funcionamiento del gobierno venezolano y de sus socios cubanos (o  los narcotraficantes en el medio) sin causar algún daño duradero a la inteligencia de los EU.

Es críticamente necesario presentar información, acerca del nivel de influencia extranjera, los flujos ilegales de dinero, la criminalidad gubernamental y las prácticas corruptas en Venezuela y para documentar cómo su gobierno se ha convertido en un importante facilitador del comercio ilícito de drogas, gente y armas. Bajo condiciones de extensa censura de, y coerción a, los medios, el potencial de manipular al público con falsa información es alto. De una vez, el gobierno de los EU podría dar un paso importante para obstaculizar es desinformación al revelar sistemáticamente lo que sabe sobre esas prácticas corruptas

3) Pongan en la mira a los oligarcas bolivarianos y a sus socios

Los EU tienen un número de herramientas para sancionar a los individuos que ingresan al territorio de los EU. Es bien sabido que los mismos individuos corruptos que roban en las arcas del gobierno, aceptan comisiones sobre contratos y legitiman dinero de la droga mientras condenan  a plena voz a los Estados Unidos, también vienen aquí para disfrutar de los bienes y servicios de este país. Estos nuevos multimillonarios, que han amasado fortunas personales inimaginables al apoderarse de fondos públicos, viajan a los EU en jets privados, se aprovechan de los mejores servicios  de salud de los EU, envían a sus hijos a colegios universitarios de los EU y pasan sus vacaciones  haciendo compras en Nueva York, esquiando en Aspen o navegando en yates en Florida. También son fuertes usuarios de bancos de los EU e invierten sus mal habidas ganancias en inmuebles y otros instrumentos de inversión bajo jurisdicción de los EU.

Mi propuesta concreta es ampliar la extensión y el alcance de las sanciones que apunten individualmente contra individuos específicos y sus familias y socios de negocios. Desde que Hugo Chávez llegó al poder, hace quince años, ha sido casi imposible mejorar en el sector privado de Venezuela sin celebrar operaciones comerciales con el gobierno. Es raro que esas operaciones se realicen diáfanamente y sin corrupción. Hay una larga y creciente lista de venezolanos obscena e inexplicablemente opulentos que se hacen pasar por “gente de negocios” pero no son sino delincuentes que se enriquecieron a espaldas de los venezolanos pobres que el gobierno bolivariano tan ardientemente alega representar. Estos ladrones y sus socios deberían ser objeto de sanciones individuales. El gobierno de los EU sabe quienes son.

Negar una visa, congelar cuentas bancarias y limitar el acceso a los EU de los oligarcas de Chávez y sus familias obviamente tendrá un impacto sobre estos individuos. Es gualmente importante, ello hará pública la naturaleza corrupta del régimen e identificará a algunos de sus ricos beneficiarios. Demostrar que los EU no condonan este género de comportamiento corrupto e ilegal, les mostrará a estos individuos, y al mundo, lo que los EU admiten y lo que no admiten.
Traduccion de
Carlos Armando Figueredo
figueredo.carlosar@gmail.com

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sábado, 9 de marzo de 2013

MOISÉS NAÍM, LO BUENO, LO MALO Y LO FEO

La consecuencia más positiva de su mandato es que hizo añicos la coexistencia de Venezuela con la pobreza; la peor, que no dejó un país mejor que el que recibió. Chávez merece que se le recuerde como una oportunidad perdida
Ya antes de su muerte, Hugo Chávez se había sumado a Fidel Castro y  Ernesto Che Guevara en el panteón de líderes latinoamericanos a los que se reconoce al instante en todo el mundo. Y, como Castro y Guevara, Chávez es de lo más polémico. Es objeto de una profunda admiración que se transforma enseguida en veneración apasionada, y de un antagonismo que se convierte con la misma facilidad en odio intenso. Chávez murió el martes, a los 58 años, después de dos años de tratamientos contra el cáncer, según el vicepresidente venezolano Nicolás Maduro.
Es inevitable que su labor sea tan difícil de valorar con objetividad como la de otros dirigentes controvertidos como Mao y Perón. No obstante, aunque los actos de Chávez susciten discusiones sin fin, su legado tiene ciertos aspectos indiscutibles.
LO BUENO:
La consecuencia más duradera y positiva del mandato de Chávez es que hizo añicos la pacífica coexistencia de Venezuela con la pobreza, las desigualdades y la exclusión social. No fue el primer líder político que convirtió a los pobres en el centro de la conversación nacional. Ni tampoco fue el primero que aprovechó el aumento de los ingresos del petróleo para ayudar a esos pobres. Pero ninguno de sus antecesores lo había hecho de manera tan agresiva ni con un sentimiento de apremio tan apasionado como Chávez. Y nadie tuvo tanto éxito como él a la hora de fijar esta prioridad en la mentalidad colectiva e incluso exportarla a los países vecinos y más allá. Además, su capacidad de hacer que los pobres sintieran que tenían a uno de los suyos en el poder no tiene precedentes.
Otro aspecto positivo de su legado es que acabó con la indiferencia política y la apatía generalizadas, alimentadas durante decenios por un sistema en manos de unos partidos políticos en descomposición y ajenos a la realidad. El despertar político del país que desencadenó Chávez ha absorbido a habitantes de las barriadas, trabajadores, estudiantes universitarios, la clase media y, por desgracia, también los militares. Y aquí es donde comienza el legado negativo de Chávez.
LO MALO:
Tras 14 años en el poder, Chávez no ha dejado el país con una democracia más fuerte ni una economía más próspera. A pesar de sus constantes recordatorios de que por fin había logrado que los pobres, tanto tiempo excluidos, vivieran con autonomía, y a pesar de que en su presidencia se produjo el aumento más largo y desmesurado de los ingresos por petróleo en toda la historia de Venezuela. Chávez y sus partidarios afirmaban que, durante su mandato, se celebraron 15 elecciones nacionales y referendos, y que sus programas sociales fomentaban la participación y la democracia “directa” o “radical”.
Sin embargo, como explica el prestigioso profesor estadounidense Scott Mainwaring, para que exista democracia es necesario que haya “elecciones libres y justas para designar el Gobierno y la cámara legislativa, el derecho casi universal al voto de los adultos en la era contemporánea, la protección de los derechos políticos y las libertades civiles y el control civil del Ejército.
El régimen de Chávez no cumple, ni mucho menos, la primera y la tercera de estas características de la democracia. No existe igualdad de oportunidades electorales, y el respeto a los derechos de la oposición se ha deteriorado gravemente. El Ejército está mucho más politizado e interviene mucho más en política que antes de Chávez”.
En realidad, el presidente Chávez fue uno de los que antes y con más destreza supo poner en práctica una estrategia política común tras la guerra fría en muchos países que los politólogos califican de regímenes autoritarios competitivos. En ellos, los dirigentes obtienen el poder mediante elecciones democráticas pero luego cambian la Constitución y otras leyes para debilitar el sistema de control al Gobierno, con lo que se aseguran la continuidad del régimen y su autonomía casi absoluta y, al tiempo, conservan una pátina de legitimidad democrática. No es casual que Chávez fuera el jefe de Estado que más tiempo estuvo en el poder de toda América.
La otra herencia paradójica —y negativa— de Hugo Chávez es una economía que es un desastre. Es paradójica porque su mandato coincidió con una subida de los precios de las materias primas y la presencia de un sistema financiero internacional lleno de dinero en efectivo y dispuesto a prestar a países como Venezuela. Además, el presidente tenía libertad para adoptar cualquier política económica que quisiera sin limitaciones nacionales, internacionales ni institucionales de ningún tipo. Sin embargo, en el momento de su muerte, pocos países sufren unas distorsiones económicas semejantes.
Venezuela posee uno de los mayores déficits fiscales del mundo, la mayor tasa de inflación, el peor ajuste del tipo de cambio, el incremento más rápido de la deuda y una de las mayores caídas de la capacidad productiva, incluso en el crítico sector del petróleo.
Además, durante la era de Chávez, el país cayó a los últimos puestos de las listas que miden la competitividad internacional, la facilidad para hacer negocios y el atractivo para los inversores extranjeros, y subió a los primeros puestos entre los países más corruptos del mundo. Este último dato es otra paradoja más de un líder cuyo ascenso al poder se basó en la promesa de eliminar la corrupción y aplastar a la oligarquía.
La burguesía bolivariana -—los boliburgueses, como llaman los venezolanos a la nueva oligarquía, formada por los más estrechos aliados de las autoridades del régimen, sus familias y amigos— ha amasado enormes fortunas gracias a contratos corruptos con el Gobierno. Y eso también forma parte de la desgraciada herencia dejada por Chávez.
LO FEO: 
El presidente Chávez deja una sociedad ferozmente polarizada. Aunque siempre existieron divisiones sociales, el estilo político de Chávez hacía demasiado hincapié en alimentar los resentimientos, la rabia y la venganza, hasta niveles antes desconocidos. Tendrá que pasar mucho tiempo y habrá que hacer muchos esfuerzos para sanar las heridas causadas por las inmensas dosis de conflicto social que el presidente promovió y de las que se aprovechó. Otra faceta desagradable del mandato de Chávez es que, durante su presidencia, Venezuela se convirtió en uno de los países con más asesinatos del mundo. Kabul y Bagdad son más seguros que Caracas, donde los homicidios y los secuestros se han vuelto parte de la vida diaria. Los organismos internacionales de policía consideran asimismo que el país es un refugio de falsificadores, blanqueadores de dinero y traficantes de seres humanos, armas y, por supuesto, drogas. Según Naciones Unidas, Venezuela se ha convertido en el principal proveedor de drogas de Europa. El Departamento del Tesoro estadounidense ha acusado a ocho miembros destacados de la Administración de Chávez, incluidos el antiguo responsable de los servicios de inteligencia y el ministro de Defensa, de encabezar redes de narcotráfico.
Ante todo ello, Chávez permaneció callado insólitamente y pasivo. Su complacencia mientras veía cómo su país caía en una espiral de asesinatos y crímenes es uno de los aspectos más desagradables e imperdonables de sus años de mandato.
» La oportunidad perdida. El pueblo venezolano dio a Chávez un cheque político en blanco y, gracias al boom prolongado de los precios del petróleo, contó también con un cheque económico en blanco. Pocos jefes de Estado han podido aunar el enorme apoyo popular y los inmensos recursos económicos de los que disfrutó Chávez durante 14 años. Su control absoluto de todas las palancas del poder le permitió hacer lo que quería. Y lo hizo. Modificar el nombre del país, cambiar su bandera, imponer una zona horaria nueva y especial para Venezuela. Y mucho más. Lo que no hizo fue dejar el país en mejor situación que cuando llegó a la presidencia. Hugo Chávez merece que se le recuerde como una oportunidad perdida.
@MoisesNaim

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martes, 5 de marzo de 2013

MOISÉS NAÍM, LAS UNIVERSIDADES: CUATRO MENTIRAS

Cuando Karl Elsener andaba diseñando una navaja para el Ejército suizo, a finales del siglo XIX, no podía imaginar que, más de cien años después, su invento se habría convertido en una herramienta multiusos universal.
La navaja suiza nos saca de cualquier apuro. Sirve como destornillador, cortaúñas, tijeras o abrelatas. ¿Olvidó el dentífrico? Aquí está el palillo de dientes. ¿Celebración imprevista? Oportuno sacacorchos.
Al igual que Elsener, los padres fundadores de las universidades en la Edad Media tampoco imaginaron que esos centros de sabiduría acabarían convirtiéndose en una herramienta universal para resolver los problemas del mundo. La educación, sobre todo la superior, es erróneamente tratada como la navaja suiza del cambio social, el progreso económico y la paz internacional. El remedio polivalente para los problemas más acuciantes, presentes y futuros. Del desempleo a la violencia. De la pobreza a la decadencia industrial y de la falta de probidad de políticos al conflicto armado.
Por supuesto que las universidades son fundamentales para un país. Pero al igual que sucede con la panacea universal, de la enseñanza superior se esperan resultados que no puede dar. Y además, las conversaciones sobre las universidades suelen incluir afirmaciones presentadas como verdades indiscutibles, pero que ya no son ciertas o nunca lo han sido. Estas son cuatro de ellas: La educación es prioritaria. Es difícil encontrar un candidato presidencial o un Gobierno en el mundo que no consagre la educación como una de sus prioridades. Pero a menudo la retórica se diluye al tener que asignar recursos, dedicar esfuerzos o arriesgar capital político en las universidades, que chocan con los intereses de quienes se benefician del statu quo. En muchos países la consideración por las universidades se refleja más en los discursos que en las decisiones de quienes pueden hacerlas mejores.
La educación superior es la ruta hacia mayores ingresos. En muchos países sucede lo contrario. En Estados Unidos o Chile, por ejemplo, los estudiantes y sus familias se endeudan para pagar estudios universitarios que les dan un diploma no muy valorado por el mercado laboral. Fontaneros y electricistas obtienen una tasa de retorno a su inversión en educación muy superior a la de sociólogos y psicólogos. El caso de España es muy revelador: es uno de los países europeos con más población universitaria y más graduados que el promedio de Europa, pero 40% de estos profesionales están subempleados. Y 12% está sin trabajo (en Europa la media es de 5,2%). Esto no quiere decir que un diploma universitario no sea deseable. Lo que quiere decir es que depende del diploma, de la universidad que lo otorga y del país. Y que en ciertos casos un diploma no es el camino a la prosperidad, sino una costosa pérdida de tiempo.
Las universidades tienen mucho que ofrecerle a la empresa privada. Para que las empresas privadas recurran a las universidades, deben tener incentivos para invertir en investigación y desarrollo. Las empresas no pueden pensar en I+D si están contra la pared y luchando por sobrevivir.
También hay problemas del lado de la oferta: no todo profesor universitario hace cosas que interesen a la industria privada o tiene incentivos para hacerlo. Si lo que hace es muy interesante para la empresa, es probable que la empresa lo contrate y lo saque de la universidad. A escala mundial, los casos en los que hay una provechosa colaboración entre academia y empresa son más la excepción que la regla.
Los estudiantes y los profesores universitarios son agentes de cambio social. A veces sí. Pero lo normal es que sean poderosos obstáculos al cambio. Los académicos suelen ser muy revolucionarios con respecto a la sociedad en la que viven y muy conservadores con respecto a la organización que los emplea. Abogan por el cambio afuera y luchan aguerridamente por impedir que, por ejemplo, haya más competencia entre ellos o sus instituciones. En muchos países los profesores que alcanzan cierto estatus obtienen garantías laborales que los adormecen --y que no se dejan quitar--. Y basta acudir a muchas facultades públicas en América Latina o Europa para descubrir que, salvo excepciones, no son centros donde se premia la excelencia, sino lugares donde los profesores aburren a los estudiantes con el mismo curso a lo largo de los años. O que algunos departamentos son solo nostálgicos cementerios de ideologías fracasadas.
Todo esto va a cambiar. En la próxima década las universidades van a experimentar más transformaciones de las que han vivido desde el siglo XI. Internet y otras fuerzas sociales y económicas se encargarán de ello.
mnaim@elpais.es

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viernes, 19 de octubre de 2012

MOISÉS NAÍM, LO QUE CHÁVEZ HEREDA DE CHÁVEZ

¿Qué le espera a Venezuela después de esta nueva victoria de Hugo Chávez? Cuatro grandes temas consumirán la atención del Gobierno y el país. Primero, el tóxico legado económico que Hugo Chávez hereda de sí mismo. Segundo, el precario estado de salud del presidente. Tercero, las batallas sucesorias entre sus más cercanos colaboradores. Y cuarto, los intentos que Chávez y su Gobierno harán para cambiar la Constitución de manera que, en caso de que el mandatario se vea impedido de seguir al frente del Estado, pueda designar a su sucesor sin convocar nuevas elecciones, tal como ahora lo establece la ley.
La economía. El presidente Chávez comienza su nuevo periodo con una economía devastada por las políticas que él mismo ha implantado. Los datos son aterradores: la inflación más alta del mundo, la tasa de cambio y las reservas internacionales del país en caída libre; unas importaciones que, si bien han aumentado casi cinco veces desde 2003, no logran paliar el desabastecimiento crónico (alimentos, medicinas, etc.); la producción petrolera declinando y las refinerías estallando; la producción agrícola y manufacturera por los suelos; el endeudamiento desbocado —en 2007 no llegaba a 30.000 millones de dólares y hoy excede los 200.000 millones— y una enorme conflictividad laboral azuzada por salarios deteriorados por la inflación. Las distorsiones han alcanzado niveles que pronto obligarán al presidente a tomar las decisiones económicas más difíciles e impopulares que le han tocado desde que asumió el poder en 1999.
La salud de Hugo Chávez. El presidente no está bien. Las múltiples operaciones y los recurrentes tratamientos de radiación, quimioterapia y otros no han logrado contener el avance de su enfermedad. En los más altos círculos gubernamentales de otros países el consenso es que la salud del presidente venezolano es precaria y tiene bajas probabilidades de curación. La evolución del estado de salud de Hugo Chávez moldeará la evolución política del país en los próximos años. La biología podría ser más importante que la ideología en determinar adónde va Venezuela. Esto lo saben el presidente y sus allegados.
¿Quién viene después de Chávez? El presidente acaba de designar como vicepresidente a Nicolás Maduro, uno de sus más cercanos colaboradores y uno de los pocos en su círculo más íntimo que no proviene de las Fuerzas Armadas. En vista de la precaria salud del mandatario, este nombramiento reviste hoy más importancia que en el pasado y es difícil suponer que los cálculos sucesorios no hayan formado parte de los criterios del presidente a la hora de tomar la decisión. Maduro no es el único con las posibilidades y las ganas de suceder a Chávez. Varios otros aliados del presidente tienen las credenciales, el dinero y los vínculos con grupos militares, políticos y con otros actores internacionales influyentes en Venezuela como para ser factores de poder muy importantes. Estos otros aspirantes no acatarán sin reaccionar la decisión de ser excluidos. Saben que el patrón establecido por el presidente Chávez ha sido que una vez que se llega al poder no hay que dejarlo. Y que es posible retenerlo durante décadas. Lo que está en juego es la lotería con el premio más gordo de América Latina.
El dedo y no los votos. La Constitución venezolana establece que si el presidente no puede continuar en funciones hay que convocar elecciones. Dadas las circunstancias, esta es una norma muy inconveniente para Chávez y su equipo. En sus 13 años en el poder, cada vez que una ley no le ha sido conveniente, el presidente la ha cambiado. No hay por qué suponer que no hará lo mismo en este caso. Lo ideal para Chávez y para la continuidad de su proyecto político sería que su vicepresidente concluya el periodo presidencial en caso de ausencia del presidente.
¿Qué hacer? En vista del control del presidente Chávez sobre la Asamblea Nacional, el Tribunal Supremo y todos los demás órganos del poder, si él decide cambiar la Constitución es difícil que la sociedad civil y las fuerzas políticas lo puedan impedir. La única esperanza es que los líderes democráticos del mundo alcen su voz en protesta y exijan a Hugo Chávez que abandone sus pretensiones dinásticas y permita que su sucesor sea elegido por el pueblo, y no escogido a dedo. Será la oportunidad, por ejemplo, para que Dilma Rousseff o Lula da Silva rompan con el ensordecedor silencio que Brasil ha mantenido con respecto a las conductas poco democráticas del presidente Chávez. Ya es hora de dejar de felicitarlo y comenzar a exigirle públicamente que respete los principios básicos de la democracia.


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domingo, 18 de mayo de 2008

*MOISÉS NAÍM ESCRIBIÓ: “LULA VERSUS CHÁVEZ”


*MOISÉS NAÍM ESCRIBIÓ: “LULA VERSUS CHÁVEZ”
18/05/2008
¿SI A LULA TANTO LE GUSTA CHÁVEZ POR QUÉ NO LE IMITA? ¿O MEJOR AÚN: POR QUÉ NO SE LO LLEVA A BRASIL?

Mientras Hugo Chávez se dedica a insultar a la Interpol, Lula da Silva celebra a Standard &Poor's. La Interpol existe para combatir el crimen internacional y Standard&Poor's para evaluar riesgos de inversión. Las dos acaban de emitir importantes informes. Interpol certificó que la información que vincula a Hugo Chávez con los terroristas de las FARC no fue "plantada" por partes interesadas en comprometerlo. Standard& Poor's certificó que Brasil tiene un clima muy favorable para los inversionistas.

Mientras Chávez se gasta el dinero en la globalización política y militar, Lula es líder en la globalización económica

La reacción de ambos estadistas no se hizo esperar. "Corrupto, vago, policía gringo, payaso, ridículo, innoble..." fueron algunos de los calificativos que usó el presidente Chávez para describir a Ronald Noble, el secretario general de Interpol, organismo integrado por 186 países, incluyendo Venezuela. La reacción de Lula da Silva al de Standard&Poor's fue algo diferente: "Es casi como si fuera un momento mágico para el país... Tenemos que estar felices pero con mucha seriedad y sensatez... no debemos dejar que la euforia nos haga perder la seriedad... hicimos un ajuste fiscal delicadísimo, conseguimos reducir la inflación, aumentar las reservas, aumentar las exportaciones".


Estas dos reacciones no solo reflejan el carácter de los dos presidentes sino también sus muy diferentes estrategias internacionales y sus actitudes hacia la globalización. Mientras el venezolano espanta a los inversores, el brasileño los seduce. Mientras Chávez se dedica a las FARC, a exportar la revolución bolivariana y llamarle nazi a Ángela Merkel, Lula se ocupa de promover las empresas brasileñas en el mundo y a pasar el fin de semana con George W. Bush en Camp David, persuadiéndole para que le ayude con sus exportaciones de etanol. Mientras la producción de petróleo de Venezuela ha caído por falta de inversión y PDVSA, la petrolera venezolana, es utilizada para importar pollos y exportar maletines llenos de dólares en jets privados a Argentina, su equivalente brasileña Petrobras logra, gracias a sus inversiones en tecnología, descubrir uno de los yacimientos petrolíferos más importantes de los últimos tiempos. Mientras Lula consigue que empresas brasileñas obtengan jugosos contratos en Venezuela, Chávez compra dos mil millones de dólares en armas rusas. Mientras Lula estrecha lazos con empresarios en las reuniones de Davos, Chávez estrecha lazos con Bielorrusia, Irán y Cuba.
Está claro: mientras Chávez se gasta los ingresos petroleros en promover la globalización política y militar de América Latina, Lula da Silva ya es el campeón de la globalización económica. Desde el día en que Lula fue electo en el 2002, la bolsa de Brasil ha ganado un 1.600%. En ese momento, Brasil era considerado un país de alto riesgo y se pensaba que Lula llevaría la economía al desastre. Para sorpresa de todos Lula privilegió la estabilidad económica que había conquistado su predecesor, el admirable Fernando Henrique Cardoso. Esta apuesta le ha dado resultados. Hoy, Lula es el presidente más popular que ha tenido Brasil en décadas. Las razones están a la vista y no sólo para los inversores. En los dos últimos años, 23 millones de brasileños han salido de la pobreza y, lo que es más, ahora tienen vivienda, auto y otros bienes. La desigualdad en el ingreso ha bajado y el país disfruta del mayor nivel de prosperidad en treinta años. Los niveles de consumo de comida, electrodomésticos y medicinas de las clases con menores ingresos no tienen precedentes.

Tanto Lula como Chávez son fieramente críticos de la globalización. Sin embargo, los dos la utilizan con gran provecho. Lula para estabilizar económica y políticamente a su país y Chávez para influir sobre sus vecinos. En Venezuela, el flujo de inversiones extranjeras ha caído a niveles insignificantes y hoy el país recibe menos inversiones extranjeras que algunos de los países más pequeños y pobres del mundo. Mientras tanto, Lula ha convertido a Brasil en destino obligado para los inversores.

Todo esto no quiere decir que Lula haya abandonado sus entusiasmos por el tipo de emociones políticas que provoca Chávez. Según el presidente brasileño, "Chávez es sin dudas el mejor presidente que Venezuela ha tenido en cien años". Esto sorprendió a los analistas que no encuentran en las políticas del presidente brasileño parecido alguno con las de Chávez. Pero los más sorprendidos fueron los millones de venezolanos que viven cada día con los resultados de la conducta del "mejor presidente que han tenido en cien años". Los venezolanos se preguntan: ¿Si a Lula tanto le gusta Chávez por qué no le imita? ¿O mejor aún: por qué no se lo lleva a Brasil?
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