La
verdad es que uno ya casi no siente las cosas; porque la capacidad de asombro
se ha perdido en este país; si se toma en cuenta lo que ha sucedido con los
alcaldes detenidos en Ramo Verde; quienes fueron, en una forma salvaje y
cobarde, agredidos, durante una requisa que se hizo en horas de la madrugada
allí; en otra época la ciudadanía hubiera puesto de rodillas al gobierno, y
para el caso cítese el crimen, que se perpetró contra Jorge Rodríguez, padre,
en los calabozos de la antigua DIM, y que no sólo llenó de indignación al país,
sino también al entonces presidente Carlos Andrés Pérez, según relato del
propio Ramón Escobar Salom; quien fue el encargado de llamarlo para darle la
noticia, y aquel señor de inmediato solicitó una investigación sobre el caso.
Aun
cuando ese abuso de fuerza, en este caso, de violencia policial; un trato que
se le dispensa sólo a los malandros y violadores, es signo de una gran
debilidad. Esa forma como se refiere Maduro desde las alturas a Leopoldo López.
¿Aguila cazando moscas? Imaginemos a Juan Vicente Gómez diciendo las cosas que
habla Maduro de su reo de Ramo Verde; refiriéndose, por ejemplo, a uno de los
presos más notables suyos, el poeta tocuyano Pío Tamayo, a quien deja podrir en
la cárcel, y pide que sólo le hablen de él, cuando lo saquen muerto de la
última mazmorra, a donde lo ha mandado.
¿Qué necesidad tiene un déspota de esta
clase de ganarle la guerra dos veces a una persona? Primero lo mete preso, y
luego lo somete al escarnio público. El típico ejemplo que pone el
psicoanálisis de Aquiles; a propósito del asesinato que consuma sobre Héctor, y
cuyo cadáver, antes de entregarlo a su padre Príamo, lo arrastra con su caballo
por todo el campo de batalla, y lo cito porque el psicoanálisis veía allí un
gesto típico femenino: una reacción del sexo débil. ¿Acaso las encuestas le
reportan a Maduro que López le saca cuerpos de ventaja?
La
verdad es que fue descabellada la estrategia de López. Yo nunca la entendí,
nunca le ví un sentido y mucho menos le dí la razón a la famosa “salida”; pero
creo que el gobierno se la compró. Hugo Chávez dejó que la famosa acción de la
toma de la Plaza Altamira, llevada a cabo por aquel grupo de oficiales, que se
le alzaron en los agitados días del año 2002; una gran parte de los cuales está
hoy en el exilio, en Miami, junto con la nómina mayor de Pdvsa, se cocinara en
su propia salsa, y así fue. Hoy en día Leopoldo López está por encima de él en
las encuestas.
Eso
se lo dicta el sentido común a la gente; con cualquiera que tú hablas sobre el
tema de Leopoldo López, lo primero que te dice es que, si a este hombre lo
sueltan, barre en cualquier proceso electoral.
Pero,
además, esta situación que lo condujo a la prisión, mostró el lado flaco de
Henrique Capriles, y sus inconsecuencias, en cuanto a sus criterios políticos.
Primero, habla de un fraude el 15 de abril de 2013, y llama a salir a la calle
“a descargar esta arrechera”; sucediéndole lo mismo que a López: el gobierno le
infiltra la protesta, se la descontrola, conduciéndola hacia los excesos, y
termina siendo acusado de la muerte de once personas. Luego, Capriles se
arrepiente, y se presenta en Miraflores. Eso está bien. Acude a regatear los
recursos, que le corresponde como gobernador del estado Miranda. Pero he allí
otra de sus inconsecuencias: ¿por qué se amarró de ese cargo, si iba a
monopolizar el liderazgo de la oposición? No es que le quedó grande el mismo;
es que le quedó chiquita la posición que a última hora escogió. He allí el por
qué uno tiende a pensar en estas circunstancias que Capriles era quien debía
estar preso y no López o los dos al mismo tiempo.
En
la época en que AD y Copei se repartían el poder, la estrategia de Capriles era
la más acertada, si partimos del hecho de que, a la hora de votar, la
ciudadanía iba a evaluar las gestiones desarrolladas por determinado candidato,
que venía de una gobernación, como la mirandina. Así, todo apuntaba a que todas
las de ganar las tenía él; incluso, si uno toma en cuenta que una de las
gestiones más exitosas es la suya; eso hay que reconocérselo, en especial, en
materia de educación, a pesar de todo el chalequeo que le hace el gobierno a
sus recursos; sólo que, precisamente, por esta razón estos patanes, que nos
gobiernan lo iban a sabotear por esta vía; una palabra que más le gusta al
oficialismo, lo iban a poner de rodillas; como bien, lo dejó decir el diputado
Jesús Farías en su momento: con su llegada a Miraflores, lo pusimos a que
legitimara el gobierno que no quería reconocer, y en lo que López ha sido más
consecuente.
¿Qué
López buscó que lo pusieran preso? Fue lo que se le escapó a Ramón José Medina,
y que tuvo que recoger. He allí a lo que yo iba: López tiene todo el derecho a
codearse con Henrique Capriles por el monopolio del liderazgo de la oposición;
como lo tiene Ramos Allup, quien al parecer anda un proyecto, al respecto; como
lo tiene Henry Falcón el gobernador de Lara. ¿Qué hay una lucha de facciones en
la Mesa de la Unidad Democrática? Condenar esta situación, y apegarnos a que
solo Capriles tiene el derecho a la monopolización de dicho liderazgo, me
parece que es pecar de totalitario, en un mundo signado por las diferencias y
las ambiciones individuales. Pido perdón por este largo paréntesis.
Ahora,
¿qué llevó al general ese, cuya fotografía rueda por las redes sociales, como
una raya indeleble para su persona, a ordenar esa agresión física contra estos
señores? Es aquí donde uno comprueba que esta gente es de la boca para afuera.
Tanto que hablan de los derechos humanos, y esta es una violación flagrante, y
tener a un preso en estas condiciones ya toca los niveles de esclavitud; es
decir, sin ninguna protección, y objeto de los viles caprichos de cualquier
déspota como ese director de la cárcel de Ramo Verde.
Enrique
Melendez O.
melendezo.enrique@yahoo.com
@emelendezo
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